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Norte y Sur Primera Parte
Oh, mi querido Pipito.
Mi querido, dulce y obediente Pipito.
Puedes llevártelo si lo deseas.
Oh, me puedo imaginar la cara de mi padre si volviera a la vicaría con Pipito.
Oh, además, es tuyo, Edith.
Tus propios niños jugarán con él pronto.
- Prima Margaret, una no dice esas cosas. - (Risas)
Oh, tres días.
Y serás la novia radiante y feliz.
Y entonces un montón de pequeños estarán pidiendo paseos con Pipito
Qué bien lo hemos pasado en esta habitación.
(Un piano suena en la habitación contigua)
Mira. Aquí está la muestra en la que trabajábamos juntas.
Bajo el control de la institutriz más intimidatoria.
''Las jóvenes damas deben tener las manos siempre limpias
y cerrar los labios fuertemente cuando mastican su comida.''
Era un viejo dragón.
Oh, sí, bastante.
Y ésta es la cama en la que dormí la primera noche que llegué.
Una niñita de nueve años.
Lloré y lloré toda la noche
Intentaba desesperadamente no despertarte con mis lloros.
Tu dormías aquí. ¿Recuerdas?
¿No lo lamentas?
¿Umm?
¿Lamentar ser mi acompañante?
¿Qué, vivir aquí en Harley Street?
10 años enteros en la parte más glamurosa de Londres.
Oh, querida Prima Edith, ¿qué chica en el mundo podría lamentar semejante oportunidad?
¿Por qué te vas entonces?
Mi madre estaría encantada de que te quedaras.
Además, ¿qué esperanza habrá para tí si te entierras en el campo?
¿Esperanza?
No hay maridos en Hampshire.
No para tí.
Vamos.
Oh, es hermoso.
Te casarás con un hombre de Londres.
- Estoy segura de ello. - Oh, ¿de veras?
Te diré su nombre si quieres.
No necesitas molestarte. No será él.
Te lo prometo.
- (Risas) - Edith.
Tu madre me pide que te obligue a volver con tus invitados.
Están ansiosos por examinar esas delicias orientales.
Parte de tu ajuar, creo.
Pero aún tenemos que doblarlas.
Bueno, has doblado una. Por ahora, eso es suficiente. Ve y enséñala.
Margaret y yo te seguiremos con los demás.
Buena excusa, Henry.
Buena excusa.
¿Entonces regresas a Hampshire, a Helstone?
Sí.
¿Por qué?
Todo el mundo me pregunta por qué.
¿Y bien?
Bueno, ¿es algo tan absurdo querer que viva lejos de Londres un tiempo?
Dices por un tiempo.
¿Regresarás?
Quizás algún día.
¿Cuándo?
Henry, te estás poniendo bastante impertinente.
Margaret, tengo una buena razón.
- Debes haber adivinado mis sentimientos por tí. - Henry, por favor.
Nunca he pensado de tí de más manera que como amigo.
Por favor, dejémoslo así.
Perdóname.
¿Por qué, Margaret, por qué?
Me he destrozado los sesos continuamente.
Sabiendo lo que Londres tiene que ofrecer, ¿por qué desear enterrarte en el campo?
La vida puede ser más llena y enriquecedora en cualquier otra parte.
¿Otra parte? Margaret, no hay otro lugar para tí excepto Londres.
Oh, si sólo pudieras ver el pueblo verde y la iglesia
Y las granjas y los jardines.
- Y además... - ¿Sí?
Quiero tener un mejor conocimiento de mis padres.
Su humillación debre acabar.
¿Qué humillación, por Dios?
Bueno,es bien conocido en Londres que he sido la acompañante de Edith todos estos años
porque mi madre tiene mala salud.
Bueno, ¿y no es verdad?
Parcialmente verdad.
La verdadera razón es que mi tía consideraba que mi madre se había casado por debajo.
Esa es la razón por la que he sido, por así decirlo, adoptada.
Pero tu padre es un clérigo.
Sí. Pero lo que gana Papá es muy poco.
Mi padre es un hombre de conciencia.
Piensa por sí mismo.
Y eso es lo que quiero hacer, Henry.
Pensar por mí misma.
Dixon, ¿dónde has estado, querida? Esas flores deberían estar en la sala de estar.
Acabo de termiar el cuarto de la Señorita Margaret, señora,
así que pensaba limpiar los muebles del cuarto del Señorito Frederick un poquito más.
¿El cuarto de Frederick?¿Pero por qué?
Bueno,quería que la Srita. Margaret viera el cuarto de su hermano como los chorros del oro.
Es un esfuerzo perdido, Dixon.
Sabes tan bien como yo que jamás regresará.
Oh, sí lo hará, señora.
No está lejos el día en que tenga a su familia bajo el mismo techo una vez más.
Recuerde mis palabras.
Dixon,mi hijo jamás volverá a Inglaterra. No puede.
Pero es inocente, señora.
Y se probará su inocencia.
Dixon, por favor.
Todos estos años he intentado proteger a Margaret de la verdad.
Piensa que vive feliz en España. Bueno, que siga así.
- Perdóneme, pero... - (Un carruaje y un caballo)
Creo que los oigo.
Charlotte,la Señorita Margaret está aquí.
Permítame, señora.
- Margaret. - ¡Oh, Mamá!
- Bienvenida a casa. Bienvenida,querida. - Oh, querida Mamá.
- ¿Ha tenido buen viaje,Señorita Margaret? - Sí, gracias.
¿Cómo estás, Dixon?
Mucho mejor por verla de vuelta con la familia.
- Como decía a la señora, hablando de... - Gracias, Dixon. Gracias.
Sube arriba, querida.
- Su cuarto está preparado. - Gracias.
Dixon, ¿ha... ha venido el cartero?
Hay una carta sobre la repisa de la chimenea, señor.
¿Y cómo fué la boda? Debes decírmelo.
Oh, Mamá, necesitaría todo el día para contártelo.
Tanta emoción.
Y Edith tan hermosa.
Bueno, ¿a qué sí, Papá?
¿Otra taza, querido?
No, gracias.
- Si me excusáis, yo... - Oh, sí, Richard.
Tengo que contestar una carta algo urgente.
Claro, Richard, por supuesto. Claro.
Mamá...
Dime, ¿el vestido era bonito?
¿Qué le preocupa?
¿A tu padre?
Nada que yo sepa.
Parece tan agobiado.
Has crecido ahora, Margaret.
Lo ves como los demás lo ven.
¿Es siempre así?
Bueno, me casé con un erudito.
Sólo es feliz con sus libros.
Pero está preocupado, ¿verdad, Mamá?
A veces pienso que tu padre se divierte preocupándose.
Oh, Mamá, no.
Bueno, eso sólo una pequeña parroquia. Debería ser capaz de controlarla.
- Lo ayudaré. - ¿Ayudarle?
Sí, ordena dispuestamente la ayuda de la gente.
Todo el mundo siente lástima por tu padre.
Oh, disfrutaré ayudándole, Mamá.
Después de Londres,quiero una vida útil.
¿Son tus hombros lo suficientemente anchos?
¿Ehm?
Un vez que empieces a ayudarle, no parará. Es algo que he descubierto.
Pero no es Papá exactamente, son los cuidados de la parroquia.
Visitar ancianos, leerles.
Bueno, quizás incluso enseñar en la escuela.
¿Sacrificar tu vida a trabajos caritativos?
Bueno, los jóvenes tienen metas nobles.
Quizás breves, pero nobles.
Busco una alternativa a la sociedad londinense, Mamá.
¿Y eso qué es?
Sin apariencias.
Sin pretensiones.
El núcleo de las cosas.
El corazón.
La verdad.
Como te pareces a tu padre.
En Londres siempre se viaja en carruaje, en vez de caminar.
Oh, cuánto echo de menos usar mis pies.
Me perderé por los bosques y a través de lo común.
El aire cálido y lleno de aromas contra mis mejillas.
Y qué maravilloso será simplemente pararse y observar.
¿Observar?¿El qué?
Oh, todo, Mamá. Todo.
Las bestias libres y salvajes disfrutando y deleitánose con los rayos de Sol.
- Margaret. - Sí.
Bueno, debo advertirte, que tenemos una horrible cantidad de lluvia en el distrito
Oh, Mamá, ¡qué cosas dices!
Bueno, es verdad.
Además, una joven de tu edad debería tener otros intereses.
Por supuesto.
Y ahor que estás en casa,debo decir a tu padre que debemos relacionarnos más con los Gormans.
¿Por qué los Gormans?
Bueno, tienen un hijo.
Mamá, no quiero conocer a los Gormans, ni al padre, ni a la madre, ni al hijo.
Bueno, son muy respetados.
Hicieron una fortuna con los negocios, ¿verdad? Construyen coches de caballos.
Y esa es la clase de gente con la que no me quiero mezclar.
¿Pero quiénes serán tus amigos ahora que estás en casa?
- El pueblo está lleno de ellos. - ¿Oh?
Granjeros, labriegos.
Gente sencilla y humilde que forman parte de él.
Esos son los amigos que quiero.
- ¿En serio? - Sí.
Porque yo quiero ser parte de todo también.
¿No lo ves? Por eso estoy aquí.
Mamá, en serio, debemos empezar a pensar en la distribución de ropa de invierno.
Siempre confio en que Dixon me diga lo que es necesario y lo verdaderamente valioso.
Pero si quieres, le consultaré ahora.
Mientras esté en nuestras cabezas.
Gracias, Mamá.
- Margaret. - ¿Sí, Papá?
¿Es de consecución inmediata, esa labor que estás haciendo?
Me gustaría hablar contigo en el estudio.
Sientate, querida.
¿Y bien?
Mi mente está decidida.
He tomado una resolución.
Voy a dejar el ministerio.
Papá...
No puedo ser ministro de la Iglesia de Inglaterra por más tiempo.
He rezado a Dios para que me guíe.
Noche y día.
Durante años.
Pero tu vuelta a casa, Margaret, con tu honestidad e inocencia,
me ha llevado a acercarme a mi propia integridad.
Creo en Dios, pero no puedo aceptar los Treinta y Nueve Artículos.
Disiento del dogma de la Iglesia establecida.
Papá, ¿lo has pensado bien?
Parece tan horrible.
Tan impactante.
Escucha, Margaret, éste es el testimonio
de una persona que fue una vez clérigo de una parroquia de campo.
Como yo.
Lo escribió el Señor Oldfield,
ministro de Carsington hace 160 años o más.
''Cuando vos no pueda continuar más en vuestro trabajo,
sin deshonrar a Dios,
renunciando a vuestra integridad,
hiriendo la conciencia,
y arriesgando la pérdida de la salvación,
puede que vos, sí, vos deba creer,
que Dios convertira vuestro silencio en su gloria
Cuando Dios no te use de una manera, aún así lo hará de otra.''
Debo hacer lo que me dicte la conciencia, ¿verdad, Margaret?
Seguro, Papá.
¿Qué dice Mamá de esto?
Tu madre...
siempre ha sido ambiciosa para mí.
Una parroquia en el campo no ha sido lo que tenía en mente todos estos años.
Quería que ascendiera.
Hace un mes se cumplió su deseo.
El obispo me ofreció un modo de vida mejor.
Una parroquia en la ciudad.
La rechacé.
Pobre Mamá.
Si hubiera aceptado tendría que haber hecho una nueva declaración de mi conformidad.
Hubiera tenido que declara otra vez mi creencia en toda la liturgia
y yo...
Yo no. No puedo.
- ¿Has comentado con el obispo todo esto? - Ha sido muy amable.
Ha intentado muchos argumentos.
Argumentos que me he aplicado sin resultado alguno.
El domingo, haré mi sermón de despedida.
¿El próximo domingo?
¿Pero qué dice Mamá de esto?
Ella...
Ella no lo sabe.
¿No lo sabe?
¿No se lo has dicho?
Soy un cobarde, Margaret.
- Pero lo debe saber. - Lo debe.
- Lo debe.
Quisiera que me ayudaras a decírselo.
La idea de su preocupación me pone enfermo.
Estaré fuera mañana, diciendo adios a la parroquia.
¿Quizás entonces?
Es algo doloroso pero debe decírsele.
Aclaremos todo.
¿Qué va a pasar con nosotros?
¿A dónde iremos? ¿Dónde viviremos?
He mantenido correspondencia con tu padrino, el Señor Bell.
Me ha ayudado durante toda mi vida.
Incluso desde mis días en Oxford cuando estudiaba con él.
Sugiere que deberíamos establecer residencia en Milton.
- ¿Milton? - Conoce muy bien el lugar.
Nació allí.
- ¿Milton, la ciudad del norte? - Sí, Margaret.
- ¿Una ciudad industrial? - Sí.
¿Pero por qué?
¿Por qué ahí?
El Señor Bell tiene cantidad de propiedades allí, casas y comunidades. Y fábricas.
Apenas los ve pero está obligado a mantener sus conexiones.
Él... Él me asegura que hay un buen puesto como tutor privado allí.
¿Un tutor privado?
Debo ganar el pan para la familia, Margaret.
El poco dinero que tengo no es suficiente. Ni siquiera bastante.
Pero de todos los lugares, Milton.
¿Por Dios que tienen que querer los fabricantes con los clásicos?
Son los logros de los caballeros.
Pero el Señor Bell me dice que hay algunos que son conscientes de sus deficiencias
y están deseando aprender.
Querido Papá.
- Ya tengo un alumno. - ¿Oh?
El Señor Bell me ha recomendado un arrendatario suyo, un Señor Thornton.
Un hombre muy inteligente.
¿Lo conoces?
No, por supuesto que no.
Entonces probablemente encontrarás que es un Don Nadie muy pretencioso.
¿Cuándo nos vamos?
En dos semanas.
¿Dos semanas?
No hay un día exacto. Nada está fijado.
Pero algo debe fijarse.
Oh, pobre Mamá.
No saber nada de esto.
¿Pero qué quiere decir con las ''dudas''? ¿Acaso sabe más que la Iglesia?¿Es eso?
¿No puede hacer algo el obispo para que cambie de opinión?
Me temo que no.
Está todo fijado.
Va a dejar Helstone en dos semanas.
¿Dos semanas?
Oh, no, eso no es justo.
Digo que no tiene sentimientos.
- ¡Cómo puede! - Es su conciencia, Mamá.
No, no es su conciencia, es él.
¡Mamá!
Perdóname.
Es el hombre con el que me casé.
Y lo quiero.
Pero qué diferente es tod esto de lo que esperaba.
Tenía las esperanzas puestas en un claustro de una catedral, ya sabes.
La vida es tan gentil en un claustro de catedral.
Y hay sociedad allí.
Amas la sociedad, ¿verdad, Mamá?
Nací en ella.
Una vez viví en medio de la sociedad.
Ahora hasta la última puerta se cerrará ante mí.
- Oh, Mamá. - Pero es verdad, Margaret.
Si tu padre deja la Iglesia, no seremos admitidos en sociedad en ninguna parte.
¿Un tutor privado de tejedores de algodón?
Oh, cuan bajo hemos caído.
Si al menos fuera Oxford. Enseñando a caballeros con dificultades para los exámenes
Es un disidente, Mamá.
Un disidente.
Sí.
Bueno, ahora no haría ningún bien en Oxford.
En fin, ahora
En fin...
Oh...
Todos estos muebles. Por Dios, ¿cómo vamos a organizar la mudanza?
Jamás me he mudado en mi vida.
Y sólo dos semanas para pensarlo.
Oh, Margaret,tanta prisa, tanta prisa. (Llora)
¿Señor?
¿Sí, Dixon?
Creo que debería ir directamente a ver a sus mujeres, señor.
¿Oh?
Están muy consternadas, señor.
- Sí. - Necesitan su cariño, señor.
Gracias, Dixon.
Richard, Richard...
Deberías habérmelo dicho.
No Margaret. Yo.
Deberías haber venido a mí.
¿Por qué no lo hiciste?(llora)
(Llora)
(Ruido metálico)
Mi nombre es Thornton.
John Thornton.
Estoy buscando al Señor Hale.
Soy Margaret Hale.
¿Cómo se encuentra?
¿La hija del Señor Hale?
Sí
Bienvenida a Milton.
Gracias.
(Se aclara la garganta) Yo...
Estoy segura de que mi padre no tardará. Está echando un último vistazo a las habitaciones
Usted va a ser el futuro alumno de mi padre, ¿es cierto?
Sí.
Así lo espero.
Papá, éste es el Señor Thornton.
Ah, ¿cómo se encuentra?
¿Cómo está usted, señor?
Tomo como un cumplido que después de dos horas de nuestra llegada a Milton nos haya buscado
Es un placer para mí.
¿Cómo sabía dónde estábamos?
No es ningún misterio. Sabía la hora y la fecha de su llegada gracias al Señor Bell.
Fuí al al agente inmobiliario para descubrir qué propiedades podrían estar viendo.
Qué astuto de usted, Señor Thornton.
Nada de astucia. Era lo obvio qué hacer.
- ¿Han elegido una casa? - Bueno...
Ya que hay que hacer una elección, hemos elegido ésta.
El aspecto es escuálido y sucio.
Pero es lo mejor que podemos encontrar.
La suciedad y la mugre de nuestras chimeneas mantienen la industrial de país continuamente.
¿Usted por supuesto tomará el almuerzo con nosotros en el hotel?
Lo siento. Hoy es día de mercado.
Hay un montón de algodón en bruto. Un envío de Liverpool llega en media hora.
¿Comercia con algodón?
Soy un fabricante textil.
Qué civilizado por su parte sacrificar su tiempo con nosotros.
No es completamente generosidad mía.Soy un hombre de negocios. Usted tiene algo que quiero.
¿El qué, por favor?
Una educación.
Yo... Yo desería apropiarme del mejor aprendizaje.
Deseo mejorar el Griego antes de perfeccionar mi Latín.
Y, con su aceptación, señor, querría ir a través de la Iliada de Homero con usted,
- Para luego irnos a la República de Platón. - ¡Excelente!
Bueno, entonces, será el Griego.
Si hay cualquier cosa en las que les pueda ayudar, no se contengan en mecionarla
Gracias, señor.
Ahora, les pido su permiso para dejarlos.
- Buenos días, Señorita Hale. - Buenos días, Señor Thornton.
- Buenos días, Señor Hale. - Buenos días, Señor Thornton.
Qué hombre tan encantador.
Seguro que el estudio de Homero y Platón es algo avanzado.
¿No van primero las conjugaciones y declinaciones?
No con el Señor Thornton.
Hasta los 15 años, asistió a la escuela.
¿En serio?
¿Cuánto sabes de él?
Sólo lo que el Señor Bell me ha contado en sus cartas.
¿Y qué es eso?
A la edad de 15, el Señor Thornton tuvo que mantener a su madre y a su hermana sólo.
Su padre había...
Su padre había especulado enormemente
y había jugado con el dinero de otra gente
y lo perdió.
Se quitó la vida.
Según el Señor Bell, quitaron al joven Thornton de la escuela
y encontró trabajo en una tienda de telas
y le pagaban 15 chelines a la semana.
Y de esa suma, tres chelines se guardaban como ahorros
y una cantidad similar se usaba para pagar las deudas de su padre
Bueno, uno se pregunta...
Uno se pregunta cómo vivían.
Y aún así, ahora es fabricante.
Auto-ayuda, Margaret.
Auto-ayuda.
Bueno, ciertamente hay algo de poder y resolución en su cara.
Jamás me gustaría pelearme con un hombre del temperamento del Señor Thornton.
Una cosa es al menos cierta...
Hemos escogido un nuevo hogar.
Sí, Papá.
Tenemos una casa
Oh, esta niebla.
Puedes olerla dentro de la casa.
Lo invade todo.
Margaret, cierra esto por mí.
Si no mantenemos fuertemente cerradas las ventanas, nos axfixiaremos.
(Pitidos de las fábricas)
Richard.
Richard, ¿vamos a vivir el resto de nuestras vidas aquí?
Estas últimas semanas han sido la peor parte del año, querida mía.
La primavera llegará pronto aquí y con el Sol, las nieblas se dispersarán.
¿Alguna vez hay Sol en Milton?
No he visto rastro de él.
En Londres, Mamá, las nieblas son peor a veces.
Pero entonces tenías amigos en Londres.
como yo cuando era una joven.
Tardes de vida social alegre que podían dejar fuera cualquier niebla.
Pero aquí estamos bastante aislados.
Me tomé la libertad de encender las lámparas, señora.
Sé que es media hora antes de su tiempo.
Pero lo mejor es tener estas persianas cerradas.
Buena idea, Dixon.
Mantendrá fuera el aire contaminado.
La niebla trae un olor horrible de los canales.
Margaret.
¿Sí, Mamá?
Dame mi toquilla, querida.
No vas a salir, ¿verdad?
Sí, Mamá. Me gustaría salir con tu permiso.
¿Pero a dónde, niña?
¿Con esta niebla, a esta hora, sin carabina?
Oh, Mamá, has oído los pitidos de las fábricas.
¿Y bien?
Cientos de chicas han terminado su día laboral y caminan solas hacias sus casas ahora.
Pero tu no eres una obrera, Margaret.
No, Mamá, pero voy a visitar a una.
- ¿Visitar a una? - Lo prometí.
¿Quién es, Margaret?
Vecinos, Papá.
Ella y su padre viven cerca.
Oh, ¿no en las casas que están detrás?
Si no vamos a permanecer aislado, debemos mezclarnos un poquito más.
Oh, pero, Margaret, esa clase de gente. No puedes hablar en serio.
Pero sí hablo.
¿Te han invitado?
Sí, dos veces.
Eso es lo que lo hace más vergonzoso.
Bueno, no puedo pasar de nuevo por la calle y permitir que me inviten una tercera vez.
La chica está tan desesperadamente grave y enferma.
Es lamentable verla.
Margaret adora hacer obras de caridad.
Pero esto no es Hampshire, querida.
No tenemos medios para consolar a los pobres.
No hay bolsas de caridad que distribuir, ¿verdad, Richard?
- No, querida mía. - Mamá, esto no es caridad.
Es una chica de mi edad.
Está demasiado enferma para trabajar en las fábricas, como solía hacer
Necesita una amiga.
Yo necesito una amiga también.
Y aquí hay una verdader oportunidad de conocer a alguien que vive aquí.
Pero, Margaret, vive en una de esas pequeñas casuchas.
Todo su modo de vida, es diferente a todo lo que tú has estado acostumbrada.
Estoy un poco aprensiva, Mamá.
Ése es el porqué me obligo a verlos, supongo.
No debemos permanecer aislados.
La vida es mucho más ríca cuando formas parte de toda ella.
Una cosa es cierta, Maria.
Esta ciudad norteña y sus maneras crean una gran fascinación en nuestra hija.
Desafortunadamente, ésta es la tarde en la que el Señor Thornton viene.
Bueno, ¿y cuál es la diferencia?
Debes darte cuenta, querida mía, que tras darle su lección de Griego,
a él le encantaría relajarse un rato con nosotros.
Papá, voy a ir a visitar a una chica que está desesperadamente enferma. Casi muerta.
Oh, vaya.
Sí, ya veo
Estaré de vuelta antes de que termines tu lección con el Señor Thornton.
Por favor, Papá.
Muy bien, querida mía.
(La puerta se abre)
¿Eres tú, John?
Sí, Madre.
¿Qué estás haciendo aquí?
Pensaba que te ibas derecho del trabajo a la casa del amigo del Señor Bell, ése Señor Hale.
Sí, así es. He venido a casa a cambiarme.
¿Cambiarte?
¿Por qué deberías cambiarte para visitar un viejo clérigo?
El Señor Hale es un caballero. Su esposa y su hija son damas.
¿Damas?
¿Enseñan también?
Madre...
Ten cuidado con que no te pille una joven sin dinero, John.
No soy fácil de pillar, ya sabes.
(Se ríe) Madre, me diviertes.
¿Oh?
¿La Señorita Hale detrás mía?
Es como una reina.
Y yo soy su sucio lacayo.
¿Quieres decir que se da aire y gracias?
No, nada supuesto.
Nada pretencioso.
Una auténtica dama.
¿Una auténtica dama?
¿Y bien?
¿Y tú dices que te divierto?
(Se ríe)
(Toses)
(Golpes en la puerta)
¿Quién es? Entre.
Tú.
Sí, Bessy.
Padre dice que no se vea, ni se entienda a los de su clase.
¿Es ésta tu hermana?
¿Cómo estás?
(Murmura)
Debería dejarla Está un poco mal de la cabeza.
¿Cómo estás, Bessy?
(Tose) Aguantando, Señorita. Aguantando.
La primavera se acerca.
Entonces mejorarás.
Ni la primavera ni el verano me harán bien alguno.
Pero tendré un tiempo mejor a donde voy, Señorita.
Y habrá flores.
Y amarantos.
Un Árbol de la Vida.
Pronto estaré en el Cielo, Señorita.
Estaré sentada junto al Cordero.
Vestida con túnicas blancas.
Revelaciones, capítulos siete.
¿Lo conoce, verdad?
Sí
(Tose) Nunca más tendrán hambre, ni sed jamás.
Ni el Sol les arrojará luz.
Ni habrá calor.
Y Dios les limpiará las lágrimas.
Todas las lágrimas.
Oh, ¿por qué me hace Dios esperar? ¿Por qué no me deja irme con Él ahora?
Oh, Bessy, querida, debes intentar no ser impaciente.
Dios te dió la vida.
No dejaré que sermoneen a mi muchacha.
Buenas noches, Señor Higgins.
No dejaré que la sermoneen.
Ya es bastante malo lo de tus puertas doradas y piedras preciosas
sin necesidad de que le venga con un discurso bonito.
- Si a eso ha venido, ya puede irse. - Padre, no.
Pobre niña.. Soy reacio a que te hagan sufrir, lo soy.
Pero un hombre debe decir la verdad.
Deja la religión y ponte a trabajar derecho en lo que ves y conoces.
Es mi credo.
Padre, te quiero conmigo en la Ciudad de Dios.
Me moriré de tristeza si no me sigues en el futuro.
Padre... (Tose)
Dale un vaso de agua.
Está bien, amor. Estás bien Sólo será un momento.
No escupe sangre esta vez. Es una bendición.
¿Desde cuándo está así?
Una moza prometedora una vez.
Pero ya ve, la dejé ir al cuarto de cardado.
¿El cuarto de cardado?
Jamás debí permitírselo, pero su madre estaba viva entonces. Necesitábamos el dinero.
De alguna forma, fue mi culpa.
Compré libros en esa época.
Compré libros, fuí a conferencias. Todo dinero.
- Y todo el rato, esto le estaba ocurriendo. - Quería ir al cuarto de cardado.
No me pusiste allí. Te rogué que me dejaras ir.
Podría haberte parado.
No quería que los otros pensaran que era blando.
Aquí, bebe esto, amor mío.
Expliqueme, si quiere, por favor, lo del cuarto de cardado.
Es la pelusa, Señorita. Se te mete en los pulmones, te envenena.
¿Pelusa?
Sí, pelusa.
Trozos que salen volando del algodón al cardar. Llena el aire y parece una capa de polvo blanco
Dice que vuela a los pulmones, y los aprieta.
Algunos lo aguantan.
Otros se ponen enfermos.
Tosiendo, escupiendo sangre.
Ya ve, envenenados por la pelusa.
Ahora nos conoce, Señorita, ¿verdad?
19 años, es lo que tiene.
Y ahora lo sabe.
(Recitan Griego)
¿Cómo traduciría eso, Señor Thornton?
Veamos.
Siempre apunta a los más altos honores y supera a los que te rodean.
Sentimientos nobles, ¿verdad?
¿Nobles?
Bueno, sí, aquí tenemos a Hippolocus diciendo a su hijo Glaucus
que nunca debe olvidar que ha nacido como un gran aristócrata.
Superior a los demás.
Así puede decirlo, Sr Hale,viniendo del sur, teniendo conexiones aristocráticas Ud mismo,
- está obligado a dar esa interpretación. - ¿Qué otra interpretación hay?
Mire usted, según lo que creo, las órdenes de Homero son para cualquier hombre.
A los del norte de Inglaterra, si los hubiera conocido.
Quiere que usen sus cerebros y talentos de una forma competitiva,
para ascender sobre....la multitud común.
No tiene nada que ver con la aristocracia.
Está diciendo, que aquellos que luchen más y tenga el ingenio para hacerlo
merecen los mejores puestos de la sociedad.
Oh, sí, tiene un mensaje para hoy, sí que lo tiene Homero.
Sin embargo, debo insistir que Homero aquí está hablando del guerrero aristocrático ideal.
- ¿Así lo cree? - Sí.
Hippolocus es sólo un aliado de los Troyanos entre muchos.
Y aun así, insiste en que su tribu debe brillar sobre todas las demás
Usted podría decir eso de nosotros, una tribu del norte.
Tenemos algo que es muy superior a cualquier cosa que sur pueda dar. Y lo sabemos
¿Y qué es ese algo que tienen, Señor Thornton?
Le pido disculpas, Señorita Hale.
No la oí entrar.
Margaret. Pase, Señor Thornton.
Tomaremos algo de té tras nuestros hercúleos trabajos.
Nada de trabajos.
- Siéntese, por favor. - Gracias.
¿Y qué tienen, Señor Thornton, que es tan superior al sur?
En resumen, trabajo duro y verdadera determinación.
La voluntad para ganar.
Sólo alguno de ustedes, Señor Thornton.
- Sólo la gente como usted. - Margaret.
¿Tiene un cuarto de cardado,Señor Thornton, y las chicas mueren con la pelusa?
¿Cuarto de cardado? No te sigo, Margaret.
Sin duda alguna el Señor Thornton lo explicará.
Usted ha estado hablando con alguno de los trabajadores.
Sí.
Entonces déjeme decirle esto, Señorita Hale, estoy deseoso de instalar un ventilador.
Una gran rueda que hará una corriente, que se llevará el polvo.
Costará 600 libras pero estoy deseoso de instalarlo.
Entonces, ¿por qué no lo hace?
Porque los obreros dicen que prefieren trabajar sin ventilación.
Dicen que si dejan de tragar pelusa, tienen hambre.
Incluso los dioses no tiene poderes, Señor Hale, cuando hay tal ignorancia.
¿Y quién los mantiene ignorantes, Señor Thornton?
¿Usted que estudia a Homero?
¿Quién los mantiene ignorantes?
Es una de las grandes bellezas de nuestro sistema: un trabajador puede mejorar por sí solo
Puede convertirse en amo si se aplica.
Ahora, yo he subido. Ellos no.
Me he convertido en amo, y como tal, practico el despotismo.
Espero que uno inteligente, pero despotismo al fin y al cabo,
en un sentido heroico, quiero decir.
Por supuesto.
Construyo orden del caos.
Eso es lo que hace un amo.
Y creo que mi orden es infinitamente superior a su caos.
Usted pone su propio interés primero, por supuesto.
Claro que sí.
Mi interés siempre debe ir primero.
Debe ser así porque de mi supervivencia depende la de ellos.
¿Más té?
No, gracias, Señor Hale.
He tenido una hora de estudio. Creo que debería volverme ahora
Como desee, Señor Thornton.
- Buenas noches, Señorita Hale. - Señor Thornton.
Ah, gracias.
No se moleste en acompañarme. Buenas noches, Señor Hale.
Un hombre notable, Margaret.
Notable, quizás.
Pero personalmente no me gusta.
No me gusta para nada.
John, quiero hablar contigo.
¿Sí, Madre?
Me has estado ocultando algo.
Hay problemas, ¿verdad?
Lo único que deseo es no haberlo oído de Hamper. Desearía que mi hijo me lo hubiera dicho.
¿Qué te ha dicho Hamper?
Dejan sus herramientas para trabajar a no ser que les des otro 5%.
- Sí. - Ese idiota, Hamper.
Ha permitido que el sindicato se haya establecido en su fábrica.
- ¿Qué ocurre aquí? - Si hay una huelga, será general.
- ¿Qué, aquí también? - Claro.
Así que has permitido a los del sindicato asustar en tu fábrica, ¿verdad?
El sindicato es una fuerza creciente, Madre.
Mejor una enfermedad contagiosa. No has vigilado lo suficiente, John.
No puedo saber las entradas y salidas de cada hombre que empleo.
Bueno, deberías.
Es el único modo de tenerlos en su sitio.
Pero aún así,mientras el gato está fuera, los ratones juegan. ¿No es así?
¿Oh? ¿Qué quieres decir con eso?
Soy tu madre.
Y tengo el derecho a decirlo.
Has estado desperdiciando tu tiempo.
- Oh, eso crees, ¿no? - Claro que sí.
Nunca olvides esto, John.
Los amos y los hombres de por aquí,
vienen del mismo sitio y hablan el mismo idioma.
Cuando un amo empieza a pensar que tiene un linaje diferente, se separa,
- es ahí donde comiezna tu problema. - Soy culpable, ¿verdad?
Bueno, ¿acaso no lo eres?
Desde que conociste a esos Hales, te has ablandado.
Oh, sabía que los Hales aparecerían en alguna parte.
Tienes una manía. Ése es tu problema.
¿Yo? ¿Una manía? Apenas los conozco.
Exactamente. Es porque apenas los conoces que les tienes manía.
Son extraños. No hablan de la misma manera que nosotros.
No soportas a nadie que sea diferente de nosotros.
Todo lo que sé es que me pone mala verte perder la cabeza por ellos.
Sureños.
Londinenses.
Botellas de vidrio tallado vacías
Cortinas bonitas, eso es lo que son.
- Madre, tienes prejuicios sin razón alguna. - Tengo suficiente razón, no te preocupes.
No te veré cazado por su hija, una joven que no tiene dos peniques que poner juntos.
Ahora hemos llegado.
Claro que sí.
Muy bien.
Voy a esa casa con el único propósito de estudiar a los Clásicos.
Su padre es un erudito.
Podría decir algo de eso también.
El Griego y el Latín están muy bien para los que pierden el tiempo en las Facultades
Vagos. Bueno, pues tú no eres un vago, John.
Así que no pierdas la cabeza.
Sólo porque has conocido por primera vez a una joven engreída de Londres
Madre, te lo he dicho, no forma parte de eso.
En cualquier caso, la chica me desprecia.
- Porque estás por encima, supongo. - No, nada de eso.
No es altiva.
El refinamiento es parte de ella de forma natural.
A decir verdad, ella es la que piensa que nosotros somos los engreídos.
(Se burla)
Prefiere a mis empleados antes que a mí.
¿Sabes quién es su mejor amiga aquí?
- ¿Quién? - Una chica que ha trabajdo en el cardado.
Ocho chelines a la semana.
No, te lo digo, si hay una huelga, sé de qué lado la Señorita Hale estará y no será el nuestro.
Así que, están divididos, entonces.
Amos y trabajadores.
- Eso tendrás. - Sí, lo tendré.
¿Y qué harás?
Contraatacar.
¿Cómo?
Haré un encuentro con mis colegas productores.
¿Con qué propósito?
Arruinar al sindicato.
- Ahora hablas con juicio, hijo mío. - Debe hacerse.
Eres un líder. Todos te miran.
Así que lidéralos.
Sí.
Oh, Señorita.
¿Has salido a cogerlas para mí especialmente?
Oh, disfruté buscándolas.
¿Cómo se llaman? Nómbrelas para mí como siempre hace.
Ésas son margaritas, como ya sabes.
Y las primorosas.
Oh, ¿pero qué es esto?
Una violeta salvaje.
¿Cómo sabe tanto del campo, Señorita?
Pensaba que como venía de Londres, ahí son todo casas.
Oh, viví en Londres algunos años pero mi hogar está en Hampshire.
¿Es eso el campo? ¿Hampshire?
Sí, Bessy.
Hábleme de ello.
Hay un montón de campo y árboles y algo así como la ciudad de Dios, ya sabe.
- ¿Eso hay? - Oh, sí.
La Biblia no habla de tubos de chimeneas ni torres de forma de aguja.
Todo son corrientes cristalinas y montañas altas.
Y leche y miel.
Y el agua está viva
Hábleme del campo, Señorita. (Tose)
¿Dónde está mi trapo?
Oh, mejor fuera que dentro, Señorita.
Ahora, escuchemos cómo hablas del campo.
Por favor,
Desearía que lo vieras, Bessy.
Amé tanto la casa que dejamos.
Hay árboles grandes con ramas altas que hacen una gran sombra.
Incluso a mediodía.
El cesped es tan dulce y fino como el terciopelo.
- Cerca hay un pequeño arroyo. - (Se abre la puerta)
- Margaret. - Buenas noches, Señor Higgins.
Oísteis las noticias, ¿verdad?
¿Qué noticias?
Está mi ataque.
- ¿Cómo? - Mis herramientas, niña. Estamos fuera.
Oh, "Opá", ¿no de huelga?
Sííí, Bess, y esta vez vamos a jorobar a los amos.
Hemos hecho nuestros planes muy bien, te lo digo.
No, Papá, no, por favor.
Aquí, no queremos tonterías.
No, no debes.
¿Quién lo dice?
Bueno, la huelga donde murió mamá
Ya sabes cómo fué
Nos moríamos de hambre.
Pasamos más y más hambre.
Y al final os distanciásteis.
Eso los destrozó, no había trabajo para ellos. Por eso abandonaron.
Lo único que podían hacer era pedir.
Esa huelga estuvo mal gestionada.
Esta vez, tenemos un sindicato.
¿Un sindicato?
- ¿Qué hace diferente eso? - Toda la diferencia del mundo.
Tenemos dinero guardado.
Vamos a estar en pie y caer juntos.
No hay hombre que vaya a tener menos salario que lo que diga el sindicato que es su deber.
Hurra, eso es lo que digo.
Hurra por el sindicato.
Ése Thornton y su grupo lo verán.
- ¿Están todos ustedes bien, caballeros? - Sí, gracias.
Ah.
Está bien. Comencemos de una vez.
Caballeros.
Caballeros, al negocio, si quieren.
Ahora, caballeros, como recordarán, en el momento de la última huegla hace dos años.
Nosotros, principales fabricantes de Milton
acordamos que si alguna vez nos enfrentábamos de nuevo a una situación similar,
tomaríamos una acción conjunta
para castigar a los criminales y proteger los intereses de nuestros negocios.
Esperamos sin esperanza que tal situación no aparecería.
Sin embargo, estamos aquí.
Los trabajadores se han retirado de su trabajo, las fábricas están paradas.
Sin embargo, tenemos planes de contigencia.
Podemos importar trabajadores de Irlanda.
Ahora, ¿están de acuerdo?
(Murmurando)
Me he escrito con un agente en Dublín.
Está preparado para enviarnos tantos obreros como necesitemos.
Su primer envío será de 150 trabajadores,
90 hombres, 60 mujeres, todos con salud y sin registros criminales.
Así que, lo pongo a votación.
¿Aceptamos el envío?
Moción aprobada.
Asunto concluido, caballeros.
Ahora, entonces, permítanme llenarles el estómago.
Eso ha ido muy bien para nosotros.
Las noticias son terribles, Margaret.
Lo sé.
Mi alumno, el Señor Thornton, me dice que está importando obreros irlandeses para la ciudad.
¿Para destrozar la huelga?
No sólo eso. Tiene el apoyo del ejercito.
Puede haber un baño de sangre.
Qué bien hace el Señor Thornton sus planes.
Oh, que Dios me perdone que alguna vez te trajera a este lugar.
Oh, no te lamentes, Papá.
Estoy contenta de estar aquí.
Con la ayuda de Dios estoy enfrentándome a la vida real.
No debes tomar parte, Margaret.
Pero tomo parte.
¿De qué lado?
Del lado de la humanidad, Papá.
Subtítulos de ElizzyB para PorSiempreOyP, El Salón de Té y los amantes de los buenos libros
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