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LA FLORISTERÍA DE IRIS
...Los vientos en el lago tumbaron un árbol sobre dos coches
que circulaban por Sheridan Avenue,
según Joe Klint, un portavoz de los bomberos de Chicago.
No puedo.
Tranquilo.
No te desesperes, intenta relajarte.
Cuando te relajes,
podrás flotar.
Volvamos a intentarlo.
Deja el estómago arriba.
Vale.
Es que no puedo.
Claro que puedes.
Hace un mes, te daba miedo meterte en el agua.
Has progresado mucho y estoy muy orgulloso.
Mira, vamos a intentar otra cosa.
Cierra los ojos.
Respira profundamente
y exhala.
Inhala y exhala.
Inhala y exhala.
Quiero que sepas que estás a salvo.
Estoy aquí contigo.
Y tenemos todo el tiempo del mundo.
Estira los brazos,
como un avión,
y poco a poco
déjate caer.
Ni uno.
-Ni uno solo. -Me has pedido mi opinión.
-¿De veinte candidatos? -Ninguno era lo suficiente bueno.
¿Y este qué? ¿Jimmy Morton?
No es lo suficiente bueno.
¿Sarah Cruz?
-De camino a las Olimpiadas. -Muy joven.
Tiene 22, Ilai. Tú tenías 22 cuando llegaste.
No buscaba este trabajo.
Yo no estaría en esta situación
si aceptases mi oferta.
No empieces.
Muchos padres quieren que seas tú.
Al menos coge a los pequeños.
¿Conoces a Josh?
Sí, el que tenía un hermano que...
Estás haciendo un trabajazo.
Eso es lo que quiero hacer.
Odio la competición y no me importa la liga.
Y por eso eres perfecto para el puesto.
No lo voy a hacer.
Que no.
Sheridan, soy Ilai.
Hola, ¿hablo con el señor Ilai Cross?
El mismo.
Es Ilai Cross, pero antes se llamaba Eli Greenberg.
Es el hijo de Yehuda Greenberg, ¿verdad?
¿Quién es?
Me llamo Aaron. Era el abogado de su padre.
Siento informarle de que ha fallecido.
Fue hace más de un mes. No pudimos localizarlo por su nombre.
Siento su pérdida.
-¿Sigue ahí? -Sí.
Sufrió un infarto. No sé si conocía su enfermedad.
No estaban en contacto, ¿verdad?
No, no mucho.
Vale, escuche.
Podemos gestionar la herencia a distancia,
pero si viene aquí, será mucho más sencillo.
-¿Me oye? -¿Qué herencia?
La casa.
¿Quiere alquilarla, venderla...?
Puedo encargarme de algunas cosas, pero será mejor que...
CAPÍTULO I
EL ARROYO ESCONDIDO
¿Eli?
Moti.
-Me alegro de verte. -Yo también.
Gracias por todo. No lo sabía.
No te preocupes.
El abogado de tu padre me mandó una foto tuya para identificarte.
En cuanto te vi junto a la piscina, supe que eras tú.
Por esa postura tan tuya.
¿Qué tal Yotam? ¿Sigue nadando?
No, no. Lo dejó hace tiempo.
-Está prometido. -¿En serio?
Sí. Hace unas semanas.
Felicidades.
Habla con él, le gustará verte.
-Vale -Bien.
Oye, si necesitas algo seguimos en el mismo sitio,
donde siempre.
Pásate, Orna se alegrará de verte.
Quizá luego.
Gracias.
OTORGADO CON GRATITUD Y HONOR AL CAPITÁN DE POLICÍA YEHUDA GREENBERG
Hola.
Hola.
¿Necesita ayuda?
No me decido.
Entre esta
y esta.
Bueno, son muy diferentes.
La angelonia necesita cuidados.
Necesita luz, pero no muy directa,
necesita fertilizante.
Es un tanto exigente.
La sansevieria es mucho más fácil de mantener.
No le afecta ni el frío ni el calor, no necesita mucha agua.
Alguna gente dice que parece tosca,
pero a mí me parece elegante.
Es una cuestión de gustos.
Pues me llevaré la sensai... ¿Cómo se llamaba?
-Sansevieria. -Sansevieria.
-Excelente. -Me la llevo.
¿Algo más?
La verdad es que busco a Yotam.
No me digas. Voy a llamarlo.
-¿Yotam? -¿Qué?
Tienes visita.
Eli.
Míralo.
Siento lo de tu padre.
Gracias.
Esta es mi futura esposa, si Dios quiere.
-Encantado. -Iris.
Eli.
Mi anterior compinche
y casi capitán del equipo de natación juvenil.
Casi.
Casi se desmaya cuando supo que venías.
Cállate.
¿Te ha mandado mi padre?
-Tu padre está mayor. -Lo sé, ¿verdad?
¿Sois los propietarios?
-Sí. -¿Qué te parece?
-Está muy bien. -Ella es la artista.
-Yo hago el vago y como todo el día. -Ni caso.
Que sí, que sí.
¿Qué haces mañana por la noche?
¿Quieres venir a casa? Yo cocino.
¿Desde cuándo cocinas?
Venga, deja que te invite.
No te arrepentirás.
-¿Os ayudo? -No, no.
Siéntate y relájate.
-¿Cuánto ha durado el vuelo? -Quince horas.
-Es que no te quiere en su cocina. -No cuentes mis secretos.
Venga, te dejaré hacer algo.
Solo aprieta y exprímelo. ¿Serás capaz?
Creo que sí.
Eres entrenador de natación, ¿no?
-Sí. -Qué suerte tenerte.
¿Tu padre se rindió con lo de llevarte a las Olimpiadas?
-Hace tiempo. -¿Quería que fueras a las Olimpiadas?
Se ponía junto a la piscina y decía: "Sigue así y llegarás...".
"...a las Olimpiadas".
Hace tiempo que asumió que jamás seré atleta.
Lo más lejos que llego ahora es a sacar la basura.
No me pongas mucho.
-Salud. -Salud.
-Salud. -Espero que tengas hambre.
Un poco.
¿Quieres un poco más?
No, gracias. Es suficiente.
¿Y ya tenéis fecha?
-No empieces tú también. -No preguntes, es un tema sensible.
-Vale. -Bueno, creo que esta es mi señal.
-¿Limpias tú? -Cuenta con ello.
Encantada de conocerte, Eli.
Igualmente.
La próxima vez que vengas a Israel, llámanos.
Vale.
-Buenas noches. -Buenas noches.
Así que te casas.
En verdad ella no quiere.
A mí me da igual, pero ya conoces a mis padres.
Mi padre lo quiere todo
oficial y registrado.
Ella no se lleva con su familia.
Son muy religiosos. Se fue de casa con 15 años.
Es complicado.
¿Y tú qué?
¿Tienes novia?
Nada serio.
-Siempre fuiste el salvaje. -No quiero más.
Mañana tengo que madrugar.
¿Por qué?
Voy al arroyo.
¿Quieres venir?
Llevo años sin ir.
Vente.
No puedo. Hemos quedado con mis padres.
Cosas de la boda. Llevamos meses aplazándolo.
Pues nada.
Vamos por la ruta corta, ¿no?
La ruta larga.
-Corta. -Larga.
¿Entonces la ruta corta?
Eli. Hazme una foto para Iris.
-Venga, vamos. -Con tu móvil, es un segundo.
No tengo. Dame el tuyo.
Capullo.
¿Cómo se hace?
¿Qué?
Aprieta aquí.
-Vale. -Ponlo en horizontal.
Haz otra.
Ya basta. ¡Vamos!
Te he dicho que cogiéramos la ruta corta.
-Yo primero. -Espera.
-¡Venga! -Espera, está fría.
¡Yotam!
¡Yotam!
Ahora vengo.
Ahora vengo.
Mientras no responda, no podemos evaluar los daños cerebrales.
Lo dejaremos en observación
a ver cómo progresa.
¿Qué quiere decir? ¿Ahora qué?
Queremos que se despierte.
Cuanto antes mejor.
Me temo que está muy herido.
Tu padre murió hace más de un mes.
¿Por qué has tardado tanto?
No lo sabía.
Me acaban de avisar. Su abogado no me localizaba.
Porque te cambiaste de nombre, ¿no?
-Supongo -De Greenberg a Cross.
-Sí. -Un poco radical, ¿no?
¿Fue por el incidente con tu madre?
¿Qué edad tenías?
Nueve años.
¿Cuándo piensas volver?
Tengo un vuelo el jueves.
Vale.
Pospón tu vuelo de momento.
Asume que te quedarás mínimo dos semanas.
Te sugiero que vayas directo a casa.
No querrás encontrarte a su familia.
Lo último que necesitan es verte.
Esto ya no se trata de ti.
Te he llamado. ¿Cómo está?
No mejora. No tengo nada que decirte.
-¿Puedo ayudar? -No necesito tu ayuda.
-Puedo llevarte a Haifa. -No necesito tu ayuda.
No te conozco. Lárgate.
Iniciando ruta. Dos horas y once minutos.
Hay tráfico.
¿Y el negocio?
Cerrado de momento.
Qué mal, perderás mucho dinero.
No puedes dejarlo todo.
Prefiero estar aquí.
Tengo que contestar.
¿Te traigo algo de beber?
No hace falta.
Ahora vendrá Moti. Nos traerá lo que necesitemos.
Vale.
Gracias.
Te he dado el número de al menos tres personas que pueden encargarse.
Estoy en la UCI, en un hospital en Haifa, ¿vale?
Pues que no se case.
Los baños están asquerosos.
No, no puedes.
¿Por qué fuisteis allí?
¿Por qué? ¿Por qué?
Lo siento.
Hola, guapo.
Soy yo.
Hoy he ido al mercado.
Te he traído tus cosas favoritas.
¿Quieres olerlas?
Perejil.
¿No te apetece?
Vale.
Vale.
¿Y un poco de salvia?
Te encanta.
Vale. Veo que quieres ponérmelo difícil.
Te gusta la menta.
¿Quieres olerla?
No te interesa.
Vale.
Yotam...
Necesito que te despiertes.
Necesito que respondas, danos una señal.
Si no respondes en unos días, te dejarán ir y yo...
Yo no me rendiré, ¿me oyes?
Tienes que responder.
Tienes que hacerlo.
¿Algún cambio?
Ha vuelto a aclararse la garganta.
Eso es su cuerpo, no su mente.
¿No podemos hacer nada más?
Están haciendo todo lo que pueden.
Si fuera religiosa, le diría que rezase.
Que sea tu voluntad,
oh mi dios y dios de mis padres,
por favor, rey misericordioso y piadoso,
ten piedad de Yotam, hijo de Orna.
Que tu piedad supere a tu rabia
y que lo liberes de cualquier decreto severo.
Por favor.
Yotam ha pasado a un estado vegetativo persistente.
Respira solo, su ciclo de sueño es normal,
pero no responde a su entorno.
No hay indicios de actividad cerebral normal.
Eso significa que no es consciente del entorno.
Hay que trasladarlo a un sitio más preparado para su condición.
No podemos ayudarlo más.
CAPÍTULO II
LA VIEJA VASIJA
10 MESES DESPUÉS
Ahora quiero que cojas aire,
bucea, suéltalo todo y cuenta hasta cinco.
¿Listo?
Acércate.
No sé si puedo hacerlo.
Probemos.
Coge mucho aire.
Venga.
-¿Qué pasa? -No puedo quedarme abajo sin aire.
Mírame. ¿Recuerdas cómo lo hicimos fuera de la piscina?
Sí.
Pues practiquemos juntos. Respiremos juntos. Mírame.
Otra vez.
Ahora bajo el agua.
-Vale. -Si es muy difícil, subimos.
¿Listo? Manos y...
¡Eli!
Ven aquí.
Mira, me gusta como enseñas.
Los padres te adoran, los niños te adoran,
pero te dije que la clase privada son 45 minutos,
ni uno más.
Lo siento.
No lo sientas, cíñete al horario.
Condensa la clase.
-Lo prometo. -Está bien.
-Adiós. Que vaya bien. -Adiós.
Y guárdame 30 rosas rosa claro.
Sí.
Y alguna orquídea.
¿Tienes alguna blanca?
Genial, guárdame diez.
Ya está, eso es todo. Voy mañana por la mañana.
Sí, gracias. Gracias, Miro. Adiós.
Hola. ¿En qué puedo ayudarle?
Necesito un ramo para un funeral.
¿Quiere alguno de estos o le hago uno nuevo?
Me quedo este. El más grande. Para que no piensen que soy un cutre.
¿Está bien?
-¿Quiere agua? -No, gracias. Estoy bien.
¿Sí?
Sí.
No, no le dejan entrar en el país.
Claro que lo intentamos.
Tienen el certificado de defunción, saben que es un funeral,
llamó la sociedad funeraria. He hecho todo lo posible.
No le dejan entrar en el país.
¿Qué quieres que haga?
¿Otra vez? Les da igual. A nadie le importa.
Es lo que hay.
Sí. Estoy de camino.
Vale. Adiós.
Sí, adiós.
Son 250.
-Quédate el cambio. -No, no puedo.
Insisto.
-Siento mucho su pérdida. -Gracias.
DEUDA DE IMPUESTO MUNICIPAL: 3 493,10 NIS
Hola, Iris.
Hola, Eli.
-¿Qué tal estás? -Bien.
¿Sigues en Israel?
De momento, sí.
Vaya.
No te molesto.
Hola.
Hola.
¿Qué tal estás?
Bien, ¿qué pasa?
Hace calor.
Así es Israel.
¿Cuánto es?
Dame veinte.
Quería preguntarte algo.
Vale.
Tengo un jardín y quiero hacer algo con él.
He pensado que podrías aconsejarme.
Te pagaré, obviamente.
No tienes que pagarme.
Puedo ir el sábado por la tarde.
Sobre las dos o las tres.
Escríbeme y concretamos.
Vale.
Que tengas buen día.
-Adiós. -Adiós.
GREENBERG
-Hola. -Hola.
Adelante.
¿Quieres agua o algo?
No, gracias.
-¿El jardín está por ahí? -Sí.
Podrías hacer muchas cosas.
Primero podaría los árboles para darles algo de aire.
Podrías cubrir esto con follaje, añadir algo de color.
Podrías hacer un camino.
También limpiaría esta zona.
Suena bien.
Puedo diseñar un plan y...
Si te gusta, puedo trabajar los sábados.
¿Qué presupuesto tienes?
No lo he pensado. Mándame un presupuesto.
No escatimes, quiero que quede bien.
Vale.
DISEÑO DE JARDÍN PRESUPUESTO PARA ELI GREENBERG
Iris, el presupuesto está bien. Puedes empezar este sábado.
Yo no estaré, pero te dejo una llave
y un adelanto. Dime si te parece bien.
Está bien. Me paso el sábado y empezamos.
Gracias.
OTRO ESCÁNDALO POLICIAL ENCUBRIMIENTO DE SOSPECHOSO
LA MUJER DEL POLICÍA QUE SE SUICIDÓ DENUNCIÓ LA VIOLENCIA Y FUE IGNORADA
Hola.
Hola.
¿No trabajas hoy?
Acabo de terminar.
Vale.
¿Quieres beber algo?
No gracias, estoy bien.
Tengo falafel si tienes hambre.
No, gracias.
Si quieres, ya sabes.
Me gusta tu cocina.
¿En serio? ¿Por qué?
Tiene color.
Las casas israelíes siempre son blancas.
No me había dado cuenta.
¿Has decidido quedarte en Israel?
De momento sí.
Tengo que arreglar algunos temas y he cogido un trabajo en la piscina.
Ojalá pudiera pasar el día en la piscina con este calor.
Puedo traerte una tarjeta de socia.
Tienen gimnasio
y un jacusi y sauna.
El país es una sauna.
Ya.
Pero ven, puedo colarte.
Vale.
Hola, Iris.
Hola.
¿Quieres algo?
No, estoy bien.
-¿Agua? -No.
-Si necesitas algo, ya sabes. -Vale.
Vale.
Venid aquí, chicos.
¿Cómo vas?
Bien.
Mira lo que he encontrado enterrado.
¿Qué es?
Una vasija vieja. Es bonita, ¿verdad?
Puedes quedártela.
Vale.
Estaba pensando en hacer algo con el porche.
Quizá añadir unas plantas, un sitio para sentarse.
¿Me ayudarías?
Voy al mercado los domingos.
También venden muebles de jardín.
Puedes venirte si quieres.
Lo haré.
-¿Qué es eso? -Salvia.
Frótala y huele.
Los muebles de jardín están ahí.
En Chicago hay un restaurante etíope que me encanta.
Cerca de mi casa.
Ponen... "injara".
Injera.
-Injera. -Venga, ponte a comer.
¡Come!
Te he dicho que comas.
Hacerse vegetariano...
¿Lo sueles preparar?
No, la verdad.
-¿Te gustaba? -Muchísimo.
Aquí hay sitios muy buenos.
Puedo recomendarte uno si quieres.
¡Que comas de una vez!
¿Qué? ¡Come!
Ya sabes qué pasará si no comes.
Se acabó la tontería de vegetariano o vegano.
Si comes carne, igual empiezas a parecer normal.
Mírate.
Estás gordo, eres débil...
Si no comes, nos vamos a casa.
Y sabes qué significa eso, ¿no?
¿Quieres que vayamos a casa?
¿Quieres?
Voy a mear.
No nos iremos hasta que acabes.
Idiota.
Me largo de aquí.
Hola, Iris. Ha llegado el pedido.
Los dos próximos sábados no estaré,
así que no te molestaré. Dime si te parece bien.
Hola, Eli. Necesito dos días más para terminar el trabajo,
y luego otro para asegurarme de que todo está bien.
Vale, pues nos vemos en tres semanas y te doy el resto del dinero.
Hasta luego.
He acabado.
Vale.
Espera.
-Esto es tuyo -Gracias.
Llámame si tienes alguna duda.
Ha quedado muy bonito.
Gracias.
Suerte con la casa.
Nos vemos.
Me he dejado el móvil.
Lo siento.
Siento todo lo que te he hecho.
Cuando lo trasladaron lo visitaba cada pocos días.
Pero tenía que volver a la tienda, o la perdería.
Así que empecé a ir cada viernes, después de cerrar.
Volvía a Tel Aviv el domingo, directa a trabajar.
Me tumbaba junto a él en un colchón y le hablaba durante horas.
Para nada.
Después de cuatro meses o así...
Orna me dijo que no era necesario que siguiera yendo.
Nunca le he caído bien.
Pero Moti siempre fue bueno conmigo.
Siempre me hizo sentir parte de la familia.
Sabía que no hablaba con mi madre
y que nunca conocí a mi padre. Murió cuando yo era pequeña.
Así que mi tío era como mi padre
y eran religiosos.
Mi madre, mi abuela, mi tío...
Cada vez se volvían más devotos
y no me sentía a gusto.
Sentía que siempre estaban intentando arreglarme.
Y un día, cuando tenía dieciséis años,
intentaron emparejarme con alguien
y me resistí.
Me escapé de casa.
Intentaron recuperarme, arreglar las cosas,
pero era demasiado tarde.
Acabé en un internado.
Y después del internado, acabé en Tel Aviv.
Tuve muchos trabajos de mierda.
Hasta que un día, acabé en una floristería.
Fue el primer trabajo que me gustó.
Tocar la tierra, arreglar las flores...
Podía respirar.
Quería aprender más,
así que me apunté a una escuela de agricultura.
Y ahí fue donde conocí a Yotam.
¿Eli?
Moshiko.
¿No te acuerdas de mí?
-No. -¿No?
Claro que sí. Te fuiste del país, ¿no?
Hablamos por última vez hace mínimo diez años.
Creo que te equivocas...
No seas tonto, te recuerdo muy bien. Te veo bien.
Podríamos ganar mucho dinero juntos.
Por los viejos tiempos.
¿Sabes lo que daría Naftali por verte? ¿Recuerdas a Naftali?
Mira, no te conozco. ¿Vale?
Vale.
¿Quién es?
Ni idea.
Salud.
Salud.
CAPÍTULO III
EL CONSEJO DE LAS BUENAS HERMANAS
6 MESES DESPUÉS
¿Hola?
Moti.
¿Qué?
¿Cuándo?
Hola.
-Iris. -¿Cómo está?
Sabía que volvería.
Ellos no lo creían, pero yo estuve con él cada día.
Lo sé.
¿Yotami?
Tienes visita.
¿Yotam?
Hola.
Soy yo.
Iris.
Los pacientes suelen deteriorarse después de despertar.
No podemos predecir su estado.
Ni físico, ni mental, ni psicológico.
¿Entonces qué podemos hacer?
Estar con él.
Actuar con normalidad.
Darle amor, apoyo,
la confianza de que está en buenas manos.
Es importante no hablar de cosas que puedan alterarlo.
Está en un estado muy frágil.
Tenemos que protegerlo.
Me alegro de que pudieras venir.
Puedes quedarte, te pondremos una cama a su lado.
No, tengo que volver a Tel Aviv.
Tengo un Bar Mitzvah. No puedo cancelar.
No, claro. Te iremos informando.
Vendré el fin de semana, en cuanto cierre.
Pero no puedo cerrar entre semana.
Vale.
Gracias por avisarme.
-Adiós. -Adiós.
¿Quieres que me quede?
Estoy muy cansada.
Mañana tengo un día complicado.
Me voy.
Mañana hablamos, ¿vale?
Vale.
Adiós.
Adiós.
Hola, necesito un ramo.
Vale.
Algo de unos 100 séqueles.
Algo impactante, romántico... No muy extravagante.
Es para el cumpleaños de mi novio.
Vale.
No tengo ni idea.
¿Impactante y romántico por 100 séqueles?
Hecho.
-Me salvas la vida. -No es nada.
¿Estás bien?
Estoy bien, sí.
Uno de nuestros pacientes estuvo tres años en coma.
Un día se despertó.
Toda su familia, incluidos sus tres hijos,
vinieron a verlo.
Apenas podía hablar,
pero le entendíamos.
Estaba lúcido, perfectamente lúcido.
A los tres días, sufrió un fallo orgánico múltiple y murió.
Yotam te recuerda de una etapa positiva de su vida.
Tu influencia en él es muy significativa.
Pero tienes que considerar cuánto quieres implicarte.
Es viernes.
He mandado a tus padres a casa.
No ha sido fácil convencerlos,
pero la doctora Margarita me ha ayudado.
Ahora te toca pasar conmigo todo el fin de semana.
Mi hogar.
Mi hogar.
En la luz del desierto,
el viento sopló.
Se rompió una ventana.
Pero un fragmento de luz,
una pizca de oro,
limpia una lágrima en su cara...
Eli, llevo varios días intentando contactar contigo.
Por favor, llámame.
Aquí tienes.
-Gracias, Shabbat Shalom. -Shabbat Shalom.
Hola, Moti.
Perdón, llego tarde.
Voy a pasar por casa a coger los cuadros y salgo para ahí.
Vale.
Hola. ¿Está Eli, el entrenador de natación?
Tengo que hablar con él.
Hoy no está, ¿puedo ayudarte?
No, gracias. Solo quería preguntarle algo.
¿Te acuerdas?
Está en nuestro apartamento.
Vale.
¿Y este cuadro?
Ese también lo pintó el abuelo.
Jaffa.
Eso es.
Tienes razón, cariño.
Sí, es en Jaffa.
Luego está este.
Este te encantará.
¿Te acuerdas?
¿Está Eli aquí?
Eli no está aquí, Yotami.
Gracias.
No ha dicho nada en 18 meses y lo primero que pregunta es:
"¿Dónde está Eli?".
Nunca he entendido la conexión entre esos dos.
Es como telepatía.
Cuando el padre de Eli le pegaba,
Yotam me suplicaba que lo parase.
¿Su padre le pegaba?
¿Yehuda? También le pegaba a su mujer.
Lo intentamos todo, pero no sirvió de nada.
Nadie se atrevía a meterse con él.
Era un héroe de guerra, un policía de alto rango.
La sal de la tierra.
Llevaba una pistola en el cinturón, como un zar.
Y un día, la madre cogió esa pistola y acabó con su propia vida.
Eli la encontró.
Yehuda se fue de rositas. Dijeron que estaba loca.
Eli empezó a deambular por las calles y Moti lo convenció para nadar.
Yehuda se negó, pero Moti no cedió.
Eli nació para nadar.
Moti lo metió en el equipo. Era su favorito.
Más que Yotam, incluso. Yotam no quería nadar.
Eli convenció a Yotam de que nadase y Yotam a Eli de que aguantase.
Competían entre ellos, pero no había envidias.
Un día, Yotam llegó a casa aterrado.
Eli se escondió en su cuarto. Tenía la cara llena de sangre.
Su padre lo había destrozado.
Jamás lo olvidaré.
Así que Eli dejó la natación y andaba por la estación central.
Oí que vendía drogas
y hacía de todo. No quieres saberlo.
Para ganar dinero.
Su padre no le daba nada.
Intentamos ayudarlo, pero dejó de venir.
Luego, no sé cómo, ahorró un poco de dinero.
Ahorró y se fue.
Abandonó el país.
Hay gente que no debería tener hijos.
No saben querer.
Nosotras sabemos querer.
Es lo que tenemos que hacer ahora.
Proteger a Yotam, quererlo.
Ya has oído a los médicos.
No puede saberlo.
¡Eli!
Hola, Iris.
¿Cómo está?
Quiere verte.
Me voy.
Me han ofrecido dirigir una piscina. Me voy de aquí.
¿Te lo han ofrecido o lo has buscado?
No puedo seguir aquí.
He dejado tus cosas en el piso.
Quédate.
No me voy a quedar.
No me conoces.
No tienes ni idea de quién soy.
No me llames. No me escribas. No quiero saber de ti.
No soy nada para ti.
3 MESES DESPUÉS
¿Y la casa de Eli?
No la ha vendido todavía.
El cartel sigue puesto.
¿No hablas con él?
No.
Inspira.
Iris intentó llamarlo
hace unos meses, pero no respondió.
Igual no quiere tener contacto con nadie.
No era feliz aquí.
No fue su culpa, papá.
Fui yo.
Deja de pensarlo, Yotam.
Ya es agua pasada.
Hemos pasado página.
-¿Te gustan los garbanzos? -Me encantan.
-Y a mí. Y el humus. -Bueno, eso es obvio.
Luego me abrí una página en Facebook ...
Me llamo Pinocho.
Me llamo Pinocho.
Buenos días, mundo.
¿Cómo estamos?
Me libero de estas cuerdas.
Me convertiré en un niño real, como todos los demás.
Qué maravilloso es vivir.
Y ser un niño
que ama el mundo.
Y que es amado.
Margarita dice que no duermes bien.
Estoy intentando dejar los somníferos.
Puedes reducir la dosis.
No tienes que hacerlo todo de una vez.
¿Qué tal la silla de ruedas?
Me siento un Transformer.
¿Y qué tal llevas el diario de la memoria?
Me lleva mucho tiempo.
Sigo teniendo problemas con los dedos.
Porque es un esfuerzo doble.
El esfuerzo físico de escribir y el esfuerzo mental de recordar.
¿Recuerdas qué escribiste?
Sí.
Escribí sobre nuestro viaje a Roma.
Era su primera vez en el extranjero.
No es muy detallado.
Me enseñó algunas fotos, pero no recordaba mucho.
Comimos mucho helado.
Antes del accidente,
pensábamos que pronto estaríamos cambiando pañales.
Y ahora me cambian los pañales a mí.
No puedo ni controlar la vejiga.
¿Sabes lo que es no poder mear para un hombre?
No le dejo que me cambie los pañales.
No tiene que hacerlo.
Lo harán las enfermeras.
Y al final aprenderás a hacerlo solo.
Esa es la idea de la rehabilitación,
ayudarte a ser independiente.
No volveré a andar.
No estamos seguros.
Un 94 % seguros.
Mira, Yotam,
andar no te garantiza independencia.
Puedes ser independiente sin caminar.
No sé por qué sigue conmigo,
por qué viene aquí.
Porque te quiere.
Vamos a intentarlo desde aquí.
-Espera, empújame y yo... -Vale.
-¿Estás bien? -Sí.
-Ayúdame con las piernas. -Vale.
¿Más abajo?
-¿Así está bien? -Genial.
Ven aquí.
¿Cariño?
No pasa nada si estuviste con alguien.
O si lo estás ahora,
o si quieres estar con alguien.
No pasa nada.
-Soy media persona. -Yotam...
-Quiero que seas feliz. -Para.
Soy feliz.
ILAI CROSS - ENTRENADOR JEFE
La rehabilitación está yendo muy bien.
Después de hablar con los terapeutas,
hemos decidido que lo mejor sería mandarlo a casa.
El tema es, Iris,
que creen que lo mejor para él sería que se fuera
a casa.
A tu casa.
¿A mi casa?
Nosotros nos lo llevaríamos, pero...
Si se queda con sus padres sentirá que está retrocediendo.
Si vuelve a vivir contigo
podría mejorar significativamente su sensación de realización.
Te ayudaremos con todo. Cuando estés trabajando, ayudaremos.
Puede bañarse e ir al baño solo.
Tu vida seguirá como siempre.
Eso es lo más importante, tendréis una vida normal.
¿Cuándo?
Podríamos tardar unas semanas en prepararlo,
y obviamente tendrás que hacer algunos cambios,
arreglos para la silla de ruedas y así.
Iris.
La decisión es tuya.
Instalar una barra en la ducha,
ampliar la puerta del baño, instalar tres botones de pánico:
en el baño, cocina y dormitorio. Lo terminaremos todo hoy.
-Firma aquí. -Vale.
Y mándame la firma del propietario.
-Vale. -Genial.
No es tanto trabajo.
He llegado a tener que desmontar casas enteras.
Tienes suerte.
-Hola. -¡Hola!
Bienvenido a casa, cariño.
Mamá.
Nos faltan algunas cosas por subir.
Orna.
Vale.
Has limpiado.
Ha limpiado tu madre, capullo.
Estás aquí.
Sube el reposabrazos si...
Exacto.
No, de la silla no.
-Agárrate a la barra. -¿La barra?
Sí, es mejor.
¿Te apañas?
Cuidado.
Buen trabajo.
Bien. ¿Has visto?
¿Qué hago con la silla?
Pues mira.
Te traeremos un palo con un gancho
para que puedas apartarla.
Venga. Dale.
Quédate aquí, papá.
¿A dónde voy a ir?
Es muy tarde. Tengo que irme. Vendré cuando termine.
A ver qué tal te encuentras.
No quiero que te pasees.
¿Cuándo me he pasado?
-Adiós. -Adiós, preciosa.
Esta es una eschscholzia.
Florece en verano. Le gusta la luz solar directa.
El domingo debería llegarme en amarillo y naranja.
Ahora vengo.
¿Diga?
Hola Iris, soy Eli.
¿Cómo estás?
Bien. ¿Estás en Israel?
Sí, he venido unos días.
He vendido la casa.
Ya era hora.
Pues sí, ¿verdad?
¿Cómo está Yotam?
Yotam está mejor.
Tengo que colgar, estoy con un cliente.
¿Podemos hablar luego?
Claro, sin problema.
Pensaba visitarlo,
si te parece bien.
Claro. ¿Cuándo?
Hola.
Hola.
Adelante.
¿Qué tal estás?
Bien.
¿A mí no me das un abrazo?
Has adelgazado.
Imbécil.
No sabes con quién me encontré.
¿Con quién?
Cool Yair.
¿Cool Yair?
Era el de los... tazos.
Cool Yair era el niño más repelente del mundo.
¿Te acuerdas cuando te robó el bañador?
Algo recuerdo.
Lily Golan lo empujó a hacerlo.
¿Lily Golan? Hacía siglos que no oía ese nombre.
Era una petarda.
Le gustabas.
No la soportaba.
No recuerdo a mucha gente de aquella época.
Recuerdo a Cool Yair porque su padre estaba en el cuerpo con el mío.
¿Hablaste algo con él en los últimos años?
Me llamó alguna vez antes de morir.
No quise contestar al teléfono.
¿Sabes qué me encantaría hacer ahora?
ÚLTIMO CAPÍTULO
ALREDEDORES DEL LAGO MICHIGAN
12 MESES DESPUÉS
Esto está listo. Lo dejaré después del entrenamiento.
Bien.
¿Quieres que te recoja?
No, cogeré una moto.
Hola.
Hola.
El arroz estará listo en unos diez minutos.
Ayer fui a ver a mis padres.
Conocí a sus nuevos vecinos,
los que compraron la casa de Eli.
Son los dos médicos. Muy majos.
Se enteraron de mi rehabilitación y me preguntaron de todo.
Me invitaron a pasar.
Menuda casa.
Eli hizo un buen trabajo.
¿Hablaste con él?
No.
Intenté llamarlo varias veces, pero no respondió.
Me alegro de que lo conocieses.
Me alegra todo lo que pasó.
Hola, papá, ¿qué tal?
Bien.
Estoy bien.
Vale, papá, hablamos mañana.
Gracias por contármelo.
Adiós.
¿Qué pasa?
Mi padre ha hablado con el abogado del padre de Eli.
Eli ha tenido un accidente.
OTRO INCIDENTE DESAFORTUNADO EN EL LAGO MICHIGAN
Una historia trágica en el lago Michigan.
Una madre y sus dos hijos estaban paseando
en esta estructura en Montrose Beach, cuando los alcanzó una ola
que arrastró a Michael Miller, de 8 años, hacia el agua.
Allí se encontraba este hombre, Ilai Cross,
un vecino de Chicago de 32 años
que se lanzó al agua sin pensarlo
y nadó para salvar al niño.
De repente, vimos a ese hombre corriendo como un loco hacia el agua.
Nadó con el niño hasta el muelle,
sacó al niño y luego miramos
y ya no estaba allí. Se fue al fondo, sí.
Según la policía, le golpeó una ola que lo arrastró bajo el agua,
donde se enganchó la pierna con la red de un pescador.
Han podido recuperar su cuerpo, pero no han logrado reanimarlo.
Ilai Cross era entrenador de natación
en el club de natación y salvamento Sheridan.
Cientos de personas acudieron a su funeral,
incluidos muchos de sus alumnos y varias asociaciones de jóvenes.
Cross no estaba casado y no tenía familia directa.
Tenía tantas cosas que decirle y no tuve oportunidad.
Volveré esta tarde.
Te quiero.
Y a ti.
Nosotros también te queremos.
Subtítulos: Cristina Carballo.
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