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Ya veremos.
Todo el mundo lo notará.
Hay suficiente para dos.
-¡Enhorabuena! -¡Gracias!
Ve, ve.
Hola. Soy Ousman.
Ya sé que no es el mejor lugar para decirlo, pero bienvenido.
Ven conmigo.
Este maleducado que hace como que duerme es James, viene de Nigeria.
¿Ves? No tiene sentido del humor, y además ronca de noche.
Esos dos de ahí son senegaleses.
Son hermanos.
Compartimos la misma historia.
Dos putos años para llegar a Europa y ya nos quieren expulsar.
Ousman.
Basta de tonterías.
La misma historia todos los días.
Deja tus cosas. Tenemos que irnos.
Podemos volver después de la cena.
Ibra, ¿qué ha dicho tu abogado?
Me ha dicho que me iban a expulsar y que no sabía qué hacer para ayudarme.
Tenemos que pensar ya en el viaje de vuelta.
Esos dos ya lo tienen todo organizado.
Chicos, Ibrahim también está jodido.
Nosotros dos, en cuanto nos echen, nos volvemos.
He hablado con un buen amigo.
Nos va a conseguir un lugar donde quedarnos unos días antes de regresar.
Nadie puede saber que nos han devuelto.
¿Quién quiere ver a su familia?
No tengo ninguna gana de ver a mi familia.
¿Quieres que me muera de vergúenza?
No quiero que me señalen con el dedo en mi barrio como un perdedor.
¿Y tú qué vas a hacer?
Si volvemos a España, nuestros problemas no habrán terminado.
Una abogada me dicho que si vuelvo a venir, estaría cometiendo un delito,
que no puedo volver a España entre tres a diez años.
Mi abogado me ha dicho lo mismo.
Los europeos no pidieron permiso parair a Africa.
Yo no necesito sus papeles.
Ousman, ¿qué te pasa?
¿Estás enfermo?
No.
Pero me siento mal de aquí.
He tenido una pesadilla.
Había un policía que me decía: "Vete".
Y salía a la calle y sentía miedo.
Mucho miedo.
¿Por qué, si te dejaban libre?
Porque no conocía a nadie.
Estaba solo y no tenía dinero.
No había nadie en la calle.
Intentaba avanzar pero no lo conseguía,
mis piernas no se movían.
Soy yo.
¿Qué estás diciendo?
¡Vamos!
¡Vamos! ¡Abajo, rápido!
¡Vamos! ¡Abajo, rápido!
¿Dónde estamos?
¿Y eso qué más da?
Tenemos derecho a saber dónde estamos.
Nador, estamos en Nador.
Fin del viaje.
Y ahora entra.
¡Vamos!
Escuchadme.
Está prohibido salir.
Y todo el mundo en silencio.
Si la policía viene, ya sabéis lo que os va a pasar. ¿Está claro?
Señor.
¿Podrían traer algo de comida?
Imposible.
Ahora, descanso
y silencio.
Llevamos varios días sin comer.
Cuando llegues a España,
te darán pollo y arroz en abundancia.
Si cogemos la patera esta noche, es mejor no comer.
Por lo menos un lugar para lavarse, hay mujeres que lo necesitan.
¿Quién te ha dado permiso para hablar?
Solo necesitan un poco de agua y un lugar donde lavarse.
¿Alguno la conoce?
Es nuestra hermana.
Si la oigo hablar otra vez,
le corto la lengua.
¿Está claro?
Bien.
Las condiciones han cambiado. La policía está vigilando toda la costa.
Ninguna patera puede salir, pero la mía sí.
Eso cuesta dinero y por eso,
200 euros más por persona.
¿200 euros de qué?
No es culpa mía.
El dinero no es para mí.
Moro de mierda...
Jefe, este no era el trato. Esto no era lo que habíamos acordado.
Si no quieres pagar,
puedes irte.
La policía está deseándolo, atrapar africanos
para devolverlos al desierto de Argelia.
Ya le hemos dado mucho dinero.
Por favor, compréndanos.
No voy a regatear.
Pero os haré un favor.
Cien euros.
Aunque le demos todas nuestras cosas no creo que consiga ni cien euros.
Por favor, se lo pido como musulmán. No nos quite lo poco que nos queda.
Entiendo el árabe.
-¿Hablas árabe? -SÍ
Entonces os voy a hacer un precio.
Mil euros.
¿Cien euros?
Hermano,
he dicho mil euros entre todos y punto.
Y ahora, a descansar.
Mañana os vais a Europa.
Rezad por mí en España.
Malnacido.
Yo no me fío.
Que nos devuelvan nuestro dinero y nos vamos.
Jamás te devolverá el dinero.
Nos denunciaría a la policía.
Tengamos fe.
Si hemos llegado hasta aquí, Dios nos ayudará a cruzar.
El barco no está bien. Se va a hundir.
Ousman, no subas. Hay un agujero.
-Mamadou, no te subas. -Me voy a subir.
Malditos negros. ¿Por qué no queréis montar?
La patera se va a hundir.
-Subid ahora mismo. -No.
No vamos a subir.
¡Vamos, que se vayan ya!
Habéis perdido vuestra oportunidad.
Si os vuelvo a ver por aquí,
os mato.
La policía está llegando. Te van a llevar al hospital. ¿Entiendes?
Levántate.
¡Ven con nosotros!
¡Date prisa, ven con nosotros!
Vamos a descansar aquí.
¿Qué hacemos ahora?
Tenemos que encontrar ayuda. Hay que llevarlo al hospital.
Si lo llevamos a un hospital, nos van a arrestar a nosotros también.
¿Quieres que le dejemos aquí?
¿Qué ha pasado?
Nuestro amigo está gravemente herido. Hay que llevarlo a un hospital.
Este hombre está muerto.
Si la policía llega, os van a arrestar,
y corréis el riesgo de ser condenados por su muerte.
No podemos dejarlo aquí. Hay que enterrarlo.
Yo avisaré a la policía.
Tengo un familiar en la policía.
Ellos vendrán a recogerlo y se lo llevarán para enterrarlo.
Lo prometo.
Están acostumbrados a recoger muertos de las playas.
Os puedo llevar a un centro de acogida de unas monjas españolas.
Allí os ayudarán.
Hola.
Soy la hermana Marisa y ella es la doctora Lourdes.
Bienvenidos.
Habláis francés, ¿verdad?
¿Alguno está herido?
Ven, ven, ven.
Muchas gracias.
-Adiós. -Adiós.
¿Y qué vas a hacer en el Gurugú?
Saltar la valla.
No quiere cambiar de idea.
Pues vas a tener que entrenarte mucho.
Si él puede, yo también.
En 2014, cuando estaba en Melilla, una joven lo consiguió.
Se llamaba Mirelle.
Tenía 15 años y era de Camerún.
Que yo sepa, es la única que ha conseguido saltar la valla.
Tú podrías ser la segunda.
Y vosotros ¿no queréis llamar a vuestras familias?
No. Mi familia no sabe que me expulsaron de España.
¿Y tú?
No tengo familia.
Mis padres murieron cuando era una niña.
A mis hermanos y a mí nos repartieron entre las hermanas de mi padre.
Yo me crie con la mayor.
¿Y no quieres llamar para...?
No, prefiero que piensen que estoy muerta.
¿No te trataron bien?
El marido de mi tía.
El hombre más cruel que he conocido, peor que un monstruo.
Me vendió como esclava sin saberlo nadie y me escapé.
Ahora quiero marcharme lo más lejos posible.
Siento lo de tus padres y todo lo que me cuentas.
Si puedo ayudarte, dímelo.
Estoy aquí para eso.
Gracias, señora.
¿Qué?
Jefe, han llegado los nuevos hermanos.
Él es Ibrahim,
Ousman
y Aminata, la saltadora.
Bienvenidos a nuestro campamento.
De parte de la hermana Marisa.
Sí, me ha llamado.
Sentaos.
Me ha contado que nuestra joven hermana quiere hacer el salto.
Eres muy valiente.
No soy valiente. No tengo otra posibilidad.
También me ha dicho que tienes mucho carácter.
Pero si causas algún problema con los hombres en el campamento,
tendré que mandarte con las mujeres.
Jefe, conmigo no habrá ningún problema.
Puedo hacer todo lo que puede hacer un hombre
y sé arreglármelas sola.
Está bien.
A vosotros dos os han dado una patada en el culo en España.
A mí también, en ltalia, hace un año y tres meses.
En este campamento hay repatriados de prácticamente toda Europa.
Pero no nos importa, vamos a volver.
Si Dios quiere.
En el campamento tenemos pocas reglas, pero son sagradas.
No se sale del campamento sin pedir permiso al jefe de gueto,
no se le roba a un compañero de viaje y no se habla con la policía marroquí.
El robo se castiga con la expulsión y la traición, con la muerte.
¿Alguno de vosotros habla español?
¿También sabes leer?
Seydou habla español, pero no sabe leer.
Tenemos amigos en Melilla que nos envían información importante en español
y necesitamos gente que sepa leer.
Pero ya hablaremos de eso más tarde.
Seydou, llévalos al gueto de Mouctar.
Allí hay sitio para ellos.
Vamos.
Gracias por acogernos.
No soy yo el que os acoge.
Es el bosque,
la ciudad de los clandestinos. Bienvenidos.
A esos los pilló la policía marroquí cuando bajaban a buscar comida.
Les dieron una buena paliza.
En el campamento hay que estar muy alertas y preparados para salir huyendo.
Los alís, la policía especial marroquí, puede llegar en cualquier momento.
Les gusta golpearnos en los codos, en las rodillas y en las articulaciones
para que no podamos saltar la valla.
Y a los que detienen, ya sabéis,
de vuelta al desierto de Argelia.
Espera. ¿Qué ha dicho?
Dice que la policía vienen aquí
y le rompen los codos y las rodillas a la gente para que no puedan saltar.
Vamos.
El gran doctor, Mouctar.
Jefe de vuestro gueto.
Seydou, no te burles de mí.
No soy médico,
soy un simple tapa heridas.
El curandero del campamento.
Pero hacemos lo que él dice.
Ahí, Antoine,
el cocinero.
Seydou.
¿Ella también se va a quedar?
Sí.
Lo ha decido el jefe Abou.
Bienvenidos.
Gracias.
Podéis construir vuestro búnker junto a aquel árbol.
¿Tenéis dinero?
Algo, no mucho.
Aportad lo que podáis.
Mañana hay que ir a comprar comida.
¿Y tú?
¿Dónde vas a dormir?
Vente a dormir conmigo.
Ella es nuestra hermana de viaje y se quedará con nosotros.
De acuerdo. Nada más que decir.
Daos prisa. Construid el refugio antes de que se haga de noche. Venga.
¿Eso es Melilla?
Sí.
La parte más cercana es Marruecos.
Y aquella, donde se ve el mar, es Melilla.
Melilla es como una mujer hermosa y bella.
Un sueño.
La puerta a Europa que pronto vamos a cruzar.
Libertad.
¡Boza!
¡Libertad!
¡Boza!
¡Libertad!
¡Boza!
¡Libertad!
¡Boza!
¡Libertad!
¡Boza!
¡Libertad!
¡Boza!
¡Libertad!
Buenos días, Ibra.
Vais a acompañar a Seydou y Drissa a un locutorio en Beni Enzar
a recoger el dinero que nos envían las familias de varios hermanos
para comprar los hierros para los ganchos y para preparar el salto.
¿Y cuándo será?
Todavía no está decidido,
pero pronto.
Por ahora, id por separado para no llamar la atención, ¿de acuerdo?
Ellos sacarán el dinero y comprarán las tarjetas SIM para los teléfonos
Los esperáis a un lado y cogéis las tarjetas SIM y los móviles.
Y volvéis por separado.
Llevaos estos móviles con vosotros.
Si la policía os detiene, les decís que habéis ido a por los teléfonos.
Si os persiguen, podéis perder el móvil, pero no el dinero y los pasaportes.
¿De acuerdo? ¿Entendido?
Entendido.
Entendido.
¡Eres muy ágil!
Toma.
Si te quieres entrenar, utiliza esto. Es con lo que haremos el salto.
¿Y eso cuándo será?
Pronto.
-Lo sabrás el mismo día. -¿Por qué?
Porque este bosque no tiene secretos para los alís, ¿comprendes?
¿Jefe?
¿Es verdad que en tu país eras cocinero?
Sí, era un buen cocinero.
¿Y qué vas a hacer en España?
Intentar ser cocinero y quizá un día tener mi propio restaurante.
¿Y tú?
Estudiar Enfermería.
Con lo cabezota que eres, seguro que lo consigues.
No lo dudo.
Venga, a trabajar.
Y una tarjeta SIM para el teléfono.
Mira.
Si conseguimos arroz, te voy a hacer un maté increíble.
Ousman.
Espera. Toma esto.
-Voy a hacer el salam. -No, no. Llamarán a la policía.
Con esta carita, ¿de verdad crees que van a llamar a la policía?
Por caridad, hermano.
Por caridad, hermano. Soy un buen musulmán.
-Vete de aquí. -Por favor, hermano.
Vete o llamo a la policía.
¡Ibra!
¡Vamos!
¡Ousman!
Cuando te dicen que no, ¿qué es lo que no entiendes?
¿Quieres que la gente del pueblo nos joda?
Drissa y Seydou ya están ahí.
¡Ibra!
Nos vamos por el camino de la fuente.
Vosotros, subid por el campamento.
Pero más seguro.
Suerte, y que Dios os ayude.
¿Qué han dicho esos dos?
Nada. Venga, vamos. Tenemos que caminar todo el día.
Unos policías estaban esperando a Seydou y Drissa para robarles el dinero.
El dueño del locutorio estaba confabulado con ellos.
Deberíamos llevarlo al hospital.
¡No!
Al hospital no.
Tranquilo, no vas a ir a ninguna parte.
Eres un guerrero y tu fuerza te curará.
Grita si te duele.
Que tus gritos lleguen a Europa.
Que sepan que no nos rendiremos,
que resistiremos hasta que llegue nuestro momento.
¿Y ese momento cuándo llegará?
Pronto.
Muy pronto.
¡Pásala, pásala!
Mira, mira.
-El pequeño tiene unos pies de oro. -¡Déjalo!
¡Ese es mi campeón! Mira, mira.
Míralo, sabe tocar el balón.
¡Pequeño, acaba la jugada!
Haz el pase, ¿qué es eso?
-¿Quién es ese? -El jefe del gueto de los marfileños.
Los que están al otro lado de la montaña.
A ver qué deciden. No sé a qué esperan.
Mira, mira. Ese es mi campeón. Eso es.
¡Ese es mi chico!
¡Campeón, campeón!
Eres bueno, chico.
Dominas la pelota.
Dominas la pelota.
¡Es mi chico, voy a representarle!
¡Sí, pequeño! ¡Te voy a representar!
¡Sí, pequeño!
¡Qué bueno!
-¿Y eso es normal? -¿Y yo qué sé si es normal?
Sí, es lo normal.
¿Tu mujer y tu hija están bien?
Sí, las dos están bien.
Cuando me fui hace tres años, mi mujer también estaba embarazada.
Tengo un hijo pero no lo conozco.
Solo por fotos.
Si consigo entrar en España, tardaré al menos tres años más
en conseguir los papeles.
Con suerte,
lo conoceré cuando tenga al menos siete u ocho años.
¿Qué hacéis aquí?
Nos hemos ofrecido voluntarios para traeros comida y algo de beber.
¿Esa es la valla?
No es “la" valla, son cuatro vallas.
La primera es la marroquí.
Después hay un foso.
Hay Zonas que tienen hasta tres metros de profundidad.
Cuando las pasemos,
se nos echarán encima los policías marroquíes.
Te pueden partir la cabeza y se quedan tan tranquilos.
Las otras tres vallas son las de España.
Y hay que saltar las cuatro en menos de ocho minutos,
antes de que se llenen de guardias españoles.
Si te cogen, te devuelven a Marruecos.
Y entonces viene la revancha de los alís.
Te muelen a palos y patadas.
Después, te echan de Marruecos.
Joder. A mí me han expulsado ya tres veces.
¿Y si no te cogen?
Corre lo más rápido que puedas hasta llegar al CETI.
Es un centro de acogida para los que entran por mar o saltando la valla.
Sí. En el CETI estaremos
hasta que el gobierno español decida si nos entrega a Marruecos
o nos envía a España.
Voy a acercarme un poco más. Desde aquí no veo nada.
¿Qué? El jefe Abou dijo que nos quedáramos aquí.
Dijo que vigiláramos, no dijo que no podíamos acercarnos.
Ousman, ¿vienes?
Sí, vamos.
Tú te quedas con Mouctar.
Pasaremos por ahí.
Las cámaras están separadas y el foso parece menos profundo.
El suelo es duro, seguro que no han cavado.
Si atacamos por allí, podremos ocultarnos entre aquellos matorrales
y ganaremos unos segundos.
Lo que falta por saber es cuánto tardan en llegar los guardias españoles.
Ahora solo necesitamos la fecha y la hora.
Tenemos que irnos ya.
Vamos, rápido.
Tendremos entre 5 y 8 minutos para pasar.
Jefe, ya tenemos toda la información. Solo hay que elegir la hora y el día.
Quedan quince días para Año Nuevo.
Para los españoles es un día muy importante.
Fiesta, familia, alcohol, ningún deseo de complicarse.
Creo que es el mejor día para saltar.
-¿Habrá tiempo para prepararnos? -Tendrá que haberlo.
Yo no quiero pasar el resto del invierno en este maldito bosque.
¿Y vosotros?
No.
Con los otros tres jefes del campamento
hemos decidido cambiar de estrategia.
No vamos a saltar todos juntos.
Vamos a saltar desde diferentes lugares.
Los marfileños irán primero
para atraer a la policía marroquí y española.
Inmediatamente después, atacamos nosotros y, después, los cameruneses.
¡Agua! ¡Agua!
¿Por qué no se ha dado la voz de alarma?
Han entrado por el campamento de los marfileños. No nos han avisado.
¡Vamos! ¡Corred!
¡A los refugios de la montaña!
¡Recoged lo que podáis!
¡Que Dios os proteja!
¡Ibra, corre! ¡Corre!
-¡Viene la policía! -¡Aminata!
-¡Aminata! -¡Coge esto!
-¿Qué? ¡ --ge. ¡No! ¡Corre!
¡Seydou, ocúpate de ella!
-¡Ousman, date prisa! -¡Vamos!
¡Me he roto la pierna!
Se me ha quedado enganchada.
-¿Te has hecho algo más? -No.
-Aguanta, aguanta. -¡Qué dolor!
¡Ibra! ¡Ibra!
Aminata está herida. Los alís le han pegado.
¿Por qué no has venido con ella?
No quiere venir. Quiere que vayas tú.
No te preocupes por mí. ¡Ve a buscarla!
Ahí.
Ibra, que nadie lo sepa.
¿La ha visto alguien?
No, creo que no.
Más te vale que no se entere nadie.
Me han quitado la ropa.
Yo busco tu ropa.
Voy a cuidar de ti.
Ven.
¿Cómo estás, pequeña? ¿Estás bien?
Eres muy guapa.
-Ousman. -¿Si?
-¿Cómo vas? -Bien. Ni siquiera necesito esto.
-¿El pie va bien? -Voy a curarme.
-Cuantos más seamos, mejor. -Entendido.
-Cuento contigo. -Vale.
Ousman, ¿qué vas a hacer si llegas a España?
Voy a buscar trabajo en un gimnasio.
Se me dan bien todos los deportes, está claro.
-Ousman. -¿Si?
-¿Puedes ser mi manager? -No te preocupes.
Cuando lleguemos a España, te conseguiré una prueba.
¿No quieres esperar a estar en España?
Pero, amigo, si lo vamos a conseguir.
Con el pequeño vamos a ser millonarios. ¿Lo entiendes?
¡Aminata!
Para ti.
Voy a saltar. Voy a saltar.
Hermanos míos,
los que van delante deben ser los más fuertes de corazón.
Serán los primeros en recibir los golpes de los guardias.
El que tenga miedo que no ocupe el primer lugar.
Y los que se queden atrás no piensen que no lo conseguirán.
Solo Dios conoce el nombre de los que llegarán.
Con los hermanos de los otros campamentos, somos más de cien.
Muchos más que los guardias,
pero no podemos enfrentarnos a ellos.
Esto aumentaría su tensión, su rabia.
Se volverán crueles y despiadados.
Debemos permanecer juntos,
un solo hombre, un solo gigante,
y eso despertará en ellos el miedo y la duda.
Ese pequeño momento de duda
será el momento preciso
para saltar la valla y llegar a Melilla.
Sacrifiquémonos por nuestros hermanos
y que sepan que es gracias a su sacrificio
que lo lograremos.
Ahora, hermanos míos,
recemos, cada uno a su dios,
para que sea nuestro guía protector en el camino hacia Europa.
Invitamos a nuestro hermano Ousman
a decir unas palabras para nuestros hermanos cristianos.
Pedimos a Alá, por intermediación de su hijo Mohamed,
que nos proteja de los guardias
y de las cuchillas que nos hieren y mutilan.
Pedimos a Jesús,
el humilde, el perseguido,
que nos ayude a cruzar sin ser detenidos
y devueltos como animales y delincuentes.
Pedimos a Alá,
por intermediación de Mohamed,
el liberador,
que proteja a los que no lo consigan.
Pedimos a Jesús,
el crucificado, el martirizado,
que el sufrimiento de cada hermano
sea la luz y la esperanza
para los que vengan detrás.
¿Tienes miedo?
Sí.
Sí.
Yo también.
Vamos, es la hora.
¿Sabes lo primero que haré cuando llegue a España?
Comprarme un helado.
¿Tú de qué sabor lo quieres?
De chocolate y vainilla.
Está bien.
Los marfileños están preparados.
Que Dios nos ayude. Buena suerte.
Suerte.
¿Y un vestido?
¿Te gustaría?
Sí, mucho.
¡Aminata, date prisa!
¡Aminata!
¡Ousman!
¡Daos prisa! ¡Date prisa, Abou!
¡Aminata, sube!
Ahora tú. Deprisa.
Toma, agárrate.
¡Aminata!
¡Vamos!
-¿Qué te ha pasado? -No es nada. ¡Sigue!
-Ousman, ¿qué pasa? -Nada.
Perdón, hermano. Perdón.
¡Mi pie!
¿Y Ousman? ¿Dónde está Ousman?
No lo sé.
¿Qué hacemos? ¡Hay muchos policías!
¡Vamos!
¡Vamos, vamos!
Vamos.
¡Ibrahim!
¡Aminata!
¡Ibrahim!
¡Ibrahim! Boza!
¡Aminata! Boza!
¡Ibrahim! Boza!
Boza!
¡Ousman!
¡No te rindas, hermano! ¡La próxima vez lo conseguirás!
¡No te rindas, hermano!
¡Ousman!
¡Ousman!
¡Ousman!
¡No! No hay nada que puedas hacer.
No podemos hacer nada.
Vámonos de aquí, amigo.
¡Lo hemos conseguido! ¡Estamos en España!
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