All language subtitles for No encontré rosas para mi madre (Peccato mortale; Roses rouges et piments verts) 1973 ESP

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Original subtitles

(Cánticos y gritos)

¡Eh! -¡Eh!

¡Eh!

¡Eh! -¡Despierta!

(Claxon)

¡Deja paso a los coches de verdad!

(Risas y cánticos)

¡Para! ¡Para!

¡Para aquí, hombre!

¿Por qué? -Pero ¿qué demonios te ocurre?

Me quedo aquí. ¿Qué se te ha perdido en Barcelona?

Necesito dinero.

No puedo volver a Madrid sin blanca. Guardad mis cosas, hasta siempre.

Golfo.

Cuidado con lo que haces. -¡Adiós!

¡Ojo con las mujeres!

(Música relajante)

¡Eh! ¿Dónde vas?

(Música relajante)

¿Qué haces, viejo sinvergüenza? -Pero ¿qué pasa?

Es mi hermano. ¿Qué le propones?

¡Lárgate antes de que te reviente a patadas!

No. -Vamos.

No era necesario romperle las gafas. Ha habido suerte.

¡Caray con el viejo!

(Música cabaretera)

¿Cómo has dicho que se llama? África.

Se mueve bien, ¿eh? Sí, como las otras.

Al mismo compás.

¿Te has fijado qué ojos? Material de primera.

¿Me vas a decir que no te gusta? No está mal, de cintura para arriba.

¿Cómo de cintura para arriba? Y, el resto, ¿qué?

No sé, déjame ver.

¿Qué pasa? Shh.

Vida de remo.

Muy bien, me quedo con ella.

Pero seguro que hay plan, ¿eh?

No puedo perder el tiempo. Claro.

Tú suéltale el rollo.

Y no te preocupes de más.

Son unas sentimentales.

Fíjate, a Charo además le saco dinero.

Venga, vamos a bailar.

Oye, eres insaciable.

No, solo contigo.

Vamos al Barcelona de noche.

No, yo no, estoy rendida. Sí, tiene razón.

Estamos rendidos.

Nos vamos a descansar.

¡No se te ocurra despertarme! Adiós.

Oye, no sé nada de ti. ¿A qué te dedicas?

Tengo una buena situación. ¿Ah, sí?

Soy ministro de Hacienda. ¿No me digas?

¿Y hace mucho que conoces a Toni? ¿Esto es un interrogatorio?

No, lo decía solo por curiosidad. Adiós.

¡Eh, espera un momento!

¿Dónde vas?

No me gustan los graciosos. Buenas noches.

Espera.

¿Ves? A veces los graciosos sirven para algo.

Gracias por traerme, buenas noches.

¿Buenas noches?

¿Cómo que buenas noches? Voy a subir contigo.

No, Jaci. La patrona prohíbe las visitas.

¡Oh! La patrona estará dormida.

Sí, pero duerme con un ojo abierto.

Espera.

De verdad, Jaci, lo siento.

No vas a dejarme aquí, cogeré una pulmonía.

Hasta mañana. Mañana ya habré muerto.

Anda, vamos.

Esta es mi última noche en Barcelona.

Mañana tengo que salir para Madrid.

Muy bien. Entonces, hasta otro día.

Quiero que me dé unas flores. ¿Cuáles prefiere?

¿Cuáles me aconseja? Depende para quién sean.

Para mi novia. Pues, entonces, una rosa.

Rosas rojas, una docena.

¡Jaci!

¡La más adorable!

¿Qué estás haciendo?

¡La más encantadora! (RÍE) ¡Loco!

¡La mejor de todas las mujeres!

¿Qué haces?

Estás loco, loco de remate.

No cambiarás nunca. Dame la toalla, anda.

Tanto tiempo sin saber de ti...

Dime, ¿dónde has estado? Tratando de olvidarte.

Sin conseguirlo, claro.

¿Qué hay de nuevo por aquí?

Pues... como siempre, los disgustos de todos los días.

Nada importante. Alicia se marcha.

Primero quiero que me hables de ti. ¿Se va? ¿Por qué?

Porque le debo unos meses, supongo.

No te preocupes, yo lo arreglo.

¡Oh!

¿Vale esto para lo que te debe mi madre?

Sí. Toma.

Y no vuelvas a hablar de marcharte.

¡Sí, me voy, y esta vez va en serio!

¡Estoy harta de su madre! ¡Es una histérica!

Cuidado.

¡Está loca, que la encierren! ¡Digo que cuidado!

¡No me toques!

(Platos rotos)

Está bien, puedes irte ahora mismo.

¡Si no te marchas dentro de diez minutos, te echaré!

¿Qué ha sido? ¿Lo has arreglado? Sí.

Entonces, ¿se queda? No, se va.

¿Qué más da? Ah, no, necesito una criada.

Yo seré tu criado.

No te preocupes por nada. Haré la comida y lavaré los platos.

No quiero que te estropees estas manos.

Desde ahora, estaremos los dos juntos, tú y yo.

Solos. Mmm...

A propósito.

He pensado una cosa.

Quería decírtelo hace mucho tiempo.

Este piso es un poco grande para nosotros.

Podríamos alquilar una habitación. ¿Alquilar? Nunca.

Cariño, estamos arruinados, necesitamos dinero.

Encontraré un trabajo, saldremos adelante.

Sí, hijo, estoy segura de ello,

pero, mientras, hay que pagar el alquiler.

Esto no es un palacio, pero es cuanto tenemos.

Que sea para nosotros.

Eso está muy bien, pero... No insistas.

Hay muchas formas de tener dinero. Yo lo traeré.

Ya verás.

Confía en mi.

(Griterío)

¡Vamos! -¡Venga!

¡Vamos!

(Bullicio)

¿Quién es?

Una vieja amiga, Teresa.

Cómo ha envejecido la pobre.

Yo la encuentro muy atractiva.

En sus buenos tiempos, tuvo mucho éxito con los hombres.

¿Sí? No me sorprende.

A juzgar por su acompañante, la cosa continúa.

Y parece que le gustan muy jóvenes.

A cierta edad, a todas nos gustan jóvenes.

Muy bien. Bueno saberlo, cariño.

Me gustaría que me la presentaras.

7 y 14, ganadores.

Y el 12, colocado.

Seis más y ganador Murillo.

¡Teresa, hija! ¡Lilí!

¡Qué sorpresa! Más de diez años sin verte.

No has cambiado en absoluto.

Richard Leighton.

¡Ven, acércate!

Mira, es Lilí.

Fue una de mis mejores amigas.

Y espero seguir siéndolo.

Su marido.

Y el señor... Richard Leighton.

¿Cómo has dicho que se llama?

Siento mucho decepcionarte.

Es mi hijo. ¿Qué?

¿Que es Jaci? Sí.

La mala hierba crece deprisa.

(Griterío)

¡Vamos, Murillo!

¡Murillo!

No hubo suerte.

Desgraciado en el juego, afortunado en amores.

(Timbre)

Pero ¡hombre! ¿De dónde sales? ¿Qué es de tu vida?

¿A qué debo esta inesperada visita?

Un caballo que no corrió como yo pensaba.

Pues, si se trata de dinero, estamos en un mal momento.

Las fotos artísticas ya no tienen salida.

Demasiada competencia, ¿sabes?

De Suecia, de Dinamarca...

No hay la menor protección para la artesanía local.

Con un par de sesiones, creo que me arreglaría.

Lo siento, Jaci.

He dejado el negocio.

Pero puedo ofrecerte algo más interesante,

más divertido y más rentable.

Ahora, que para eso no basta con ser guapo.

Hay que ser listo, ¿entiendes?

Está bien. ¿De qué se trata?

Es hora de saltar de la cama.

¡Vamos, espabílate!

Mmm...

Pero ¿qué haces?

Oh.

¿Qué hora es? Dime. Hora de estar ya levantada.

Hace un día estupendo y nos lo estamos perdiendo.

¡Qué bien!

Desayuno en la cama...

y un camarero joven y guapo a mi servicio.

Exclusivamente a tu servicio.

(Teléfono)

¿Sí?

Eh... un momento.

Tu vieja amiga.

La que vimos en las carreras. Oh.

Oh.

Hola, Lilí.

¿Cómo estás?

"(RÍE) ¿El señor Leighton?".

"¿No me digas?".

"Sí, sí".

"Bueno, luego me lo contarás todo, Lilí".

"Adiós".

"¿Sabes un cosa, Jaci?".

"¿No me oyes?".

¡No!

"¿Qué dices?".

¡Parece que tu madre todavía gusta a los hombres!

"¡Lo que es la vida!".

Tan impresionante ese inglés...

Leighton.

Te lo he dicho una y mil veces. Eres joven y guapa.

Y lo sabes perfectamente.

Sí, hijo.

Pero me gusta mucho que me lo digan.

(Música relajante)

¿No te aburres conmigo?

Cuando estoy sin ti me aburro.

No siempre estarás conmigo.

Por lo menos, eso espero.

No comprendo.

Un día encontrarás una muchacha y te casarás.

Tendréis un niño.

La muchacha eres tú. La esposa también eres tú.

Fuera de ti no hay nada.

No me gusta oírte hablar así.

¿Por qué?

Es verdad, ¿no?

Nos tenemos el uno al otro. ¿Qué más necesitamos?

Quizá tengas razón.

La gente quiere lo que no tiene.

Nosotros solo queremos lo que tenemos.

Hay que ser originales.

¿Por qué has dicho lo de la fortuna?

Porque estamos sin dinero.

Fíjate.

Vivir en una casa como esta.

Pero... ¿dónde vas?

¿Puedo servirles en algo?

Ven. ¿Qué haces?

¿Están los dueños? No.

Pero ¿qué desean?

Pues queríamos saber el precio de la casa.

Ocho millones. ¿Mmm?

Un poco cara, ¿no crees? Sí, un poco.

¿Tiene garaje? Detrás, para dos coches.

¿Triturador de basura? Sí, claro, y aire acondicionado.

Y tres baños. ¿Solo tres baños? Lástima.

Necesitamos cuatro.

Lo siento. Nada, a mandar.

De niño te traíamos aquí a jugar. ¿Lo recuerdas?

Esos mismos árboles, esos bancos, las palomas...

A papá le gustaba que nos sentáramos junto a la fuente.

Tú perseguías a las palomas

hasta que, de repente, corrías a mis brazos

y te apretabas contra mí como si temieras perderme.

Entonces, nos parecía que nunca dejarías de ser niño,

que nada cambiaría.

Y nada ha cambiado, mamá, salvo que ahora soy más alto que tú.

¡Mira! La hija de los Lobson.

Qué pena.

Tiene el cerebro de una niña de cuatro años.

Es huérfana.

Su madrastra la ha dejado en manos de una 'nurse'.

Tiene una fortuna y mira.

Pobrecilla.

Eso demuestra que el dinero no lo es todo.

Pero ¡oye! ¿Por qué no miras un poco por dónde vas?

¡Elia, vaya!

Menudo susto me has dado.

Si te descuidas, me matas. El mundo no se habría perdido mucho.

Podrías haber dado señales de vida.

He estado por ahí con muchas ocupaciones,

pero he pensado en ti dos veces por semana.

¿Y te vas otra vez? Ajá, a Ibiza.

¿Andando?

Camarote de lujo.

Justo lo que necesito.

Olvídalos, estos ya están invertidos.

No me digas que vas a comprar Telefónica.

Te estás volviendo un burgués.

Para, para aquí un momento. Eh, ¿qué te ocurre ahora?

Es solo un instante.

Y luego me llevas a la estación.

Hombre, ¿no se te ocurre ninguna otra cosa?

A Atocha.

¿Cuándo es la boda?

No, sigo con el 'libre' puesto.

Entonces, es un regalo para tu madre.

Sí.

De despedida.

No sabe que me voy a Ibiza.

Bueno, avísame cuando vuelvas y te llevaré al psiquiatra.

Esta clase de complejos hay que atajarlos.

(Bocina)

(Bocina)

(Música relajante)

(Música relajante)

No puede hacer esto.

Deme el carrete, por favor.

¿Cómo?

No puede sacarme fotos sin mi permiso.

¿Por qué? ¿Es usted un espía?

No, soy modelo profesional.

Muy bien, lo siento.

Ajá.

Eh... tengo el dinero en el camarote.

Puede guardárselo.

Adiós.

Quédeselo.

Cuando usted quiera, iremos a su camarote.

¿A mi camarote?

Por el dinero.

Oh, sí, claro, sí.

Luego, cuando se vaya la luz.

¿De acuerdo? A su disposición.

¿Para todo? Desde luego.

Bien.

A ver, no se mueva usted.

Me encantan los perfiles eslavos como el suyo.

Le alabo el gusto.

Procuraré no moverme.

Y, ahora que ya somos buenos amigos...,

¿puedo saber qué va usted a hacer a Ibiza?

Tengo una casa allí.

¿Me invitará alguna vez?

También tengo un marido.

Es un buen pintor y un buen amante.

Soy muy feliz con él.

Y creo que el 'ménage à trois' es inmoral.

Como ve, no hay sitio para nadie más.

Lo siento.

Yo, también.

Hubiera podido ser precioso.

(Bocina)

Hola, Mario.

Mira.

¿Qué me dices de mi jipi?

Es un chico muy guapo, ¿verdad?

No está mal, haría un modelo perfecto.

Me llamo Mario. Hola.

Hemos estado flirteando durante todo el viaje.

Espero que le hayas pillado. Lo hizo.

Pero no puedo complacerles.

Lo siento, me esperan.

Anda.

¿Qué ocurre ahí? Nada, turistas y chavales del país.

Y la 'poli', que les ha jorobado el negocio.

Si venías para eso, es mejor que te largues.

Me quedan aún diez años para conseguir la mía.

No tengo por qué preocuparme.

¿Conoces el cuadro de "La Gioconda"?

Oh, claro.

¿Sabías que "La Gioconda" era un hombre?

Un hombre al que Leonardo quería mucho.

Por eso, "La Gioconda" es

el mejor retrato de todos los tiempos.

No te muevas.

¡Oh, estoy cansado!

Está bien, dejémoslo por hoy.

¿Qué te parece?

Bueno, realmente bueno.

Te estás acercando a tu obra maestra.

Oh, no está mal, pero no es "La Gioconda".

¿Está fría el agua? No.

Caliente.

¿Te has bañado ya? Sí.

¿Vienes?

No, todavía no.

Oh.

¡Quieto, por favor!

¿Nunca la deja sola? Sí.

Muy a menudo, Mario viaja muchísimo.

Encargos, exposiciones...

Paso sola la mayor parte del tiempo.

Entonces, está visto que tengo mala suerte.

Desde que estoy aquí, no la deja sola ni un minuto.

Ni para comprar el periódico.

¡Eh!

¡Vamos, echaos al agua!

Mejor que sea así, ¿no crees?

¿Vamos?

¿Cuándo vas a volver?

Lo antes posible, es cuestión de un par de días.

Si llama Goldstein, dile que me recoja en el aeropuerto.

Cuídate mucho.

Está bien.

Tú ganas.

¿Qué estás haciendo?

Ya lo ves, me marcho.

Estoy de sobra aquí. Te pagaré...

por haber posado.

Considéralo como un regalo.

¿A qué crees que vine?

¿A posar para tu marido?

(Música romántica)

(Música romántica)

Se está bien aquí.

Juntos. Sí.

Demasiado bien.

¿Por qué?

Nunca es demasiado.

Quiero estar contigo.

Deseo tus caricias, tu cariño.

Pero nada más, ¿comprendes?

¿Tienes miedo de enamorarte? No.

No es eso exactamente.

Pero mis sentimientos, ¿sabes?

No quisiera ponerlos en ninguna otra mujer.

Entonces, existe. Dejémoslo.

No puedo explicártelo de otra forma, no lo comprenderías.

Pero no es lo que tú crees.

Olvídalo, ¿quieres?

Te lo ruego.

Ah, estás aquí.

Tenías razón. Es lo mejor que he hecho hasta ahora.

Goldstein está encantado.

A propósito. ¿Dónde está Jaci?

Cretino.

Quería hacer otra serie con él.

No has podido retenerle.

He hecho todo lo que estaba en mi mano.

Te lo aseguro.

¿Qué quieres decir?

Exactamente lo que he dicho.

Nada, lo siento, querido.

(Música y bullicio)

¡Vaya, tú por aquí! ¿De dónde vienes?

De Ibiza.

¿Cómo te ha ido? ¿Has vuelto con pasta?

No tengo una peseta.

Ni para pagar una habitación.

En ese caso estás listo, porque lo que es yo...

¿Y no podría dormir en tu casa?

Imposible.

Hoy es martes y los martes se los dedico a Charo.

Tenéis toda la semana por delante.

No insistas, tendrás que arreglártelas tú solo.

Ahí la tienes.

Sí, hasta luego.

Perdonad.

¿Qué pasa, es que ya no quieres saludar a los amigos?

Hola, Jaci.

Te presento a mi novio. ¿Cómo?

Encantado. Es un golpe a traición.

Felicidades, te llevas una alhaja. Gracias.

Adiós, África.

Si te casas, espero que me invites a la boda, ¿eh?

Siéntate y toma algo.

Charo ha tenido una idea. -Ajá.

Ella no usará hoy su habitación, así que te la cede.

Sí.

Eres un ángel.

Que no se entere la patrona, ¿eh?

(Música de misterio)

¿Tú? ¿Qué estás haciendo aquí?

Eso digo yo. ¿Qué estás haciendo tú?

¡Este es mi cuarto! ¡No!

Es el de Charo.

Es que lo ocupamos las dos, ¿te enteras?

(RÍE LEVEMENTE)

Esto no tiene ninguna gracia.

Vístete y márchate de aquí.

Oh, no pretenderás echarme a la calle a estas horas.

No es culpa mía.

¡Te juro que no lo sabía! ¡Shh!

No hables tan alto, va a oírnos.

Oh, de acuerdo, quédate con la cama, yo dormiré en la alfombra.

No he dicho que puedas quedarte. ¡Shh! Va a oírte.

Charo me la paga.

(Música sensual)

No hay derecho.

Yo, en el suelo; y tú ahí, tan cómoda.

Si pudiera tener aunque fuera una esquinita en la cama...

No.

Si no te gusta, ya sabes lo que tienes que hacer.

(SUSPIRA) Ah.

África. ¿Mmm?

¿Os casáis pronto?

No lo sé, aún no hemos fijado la fecha.

Jaci. ¿Mmm?

¿Por qué has preguntado eso? Lo de la boda.

Por nada.

No consigo dormirme.

Ni yo.

(Música sensual)

(Claxon)

(Llaman a la puerta)

Despierta, despierta.

(Llaman a la puerta)

¡Un momento!

(Llaman a la puerta)

¡Ya voy! ¡Ya voy!

Buenos días.

¿Has descansado bien?

Estupendamente.

Duerme una mucho mejor sola.

A veces.

Sí, tienes razón.

A veces.

Gracias, doña Amparo.

¡Eh! Guárdame un poco.

Desde ahora, todo lo que tengo es tuyo.

¿Seguro?

Conmigo es peligroso lo que acabas de decir.

¿Qué hay de lo de tu novio? ¿Es en serio?

Lo era.

Dejemos eso.

No sé nada respecto a ti.

¿Hay muchas mujeres en tu vida? Solo una.

Aunque tratándose de ti...

puedo hacer una excepción.

Contigo nunca sé cuándo mientes o...

cuándo dices la verdad.

Ni yo lo sé.

Perdona, no llevo dinero encima.

Pero ¿qué haces?

Te lo devolveré algún día.

No seas tacaña.

No acostumbro a dar dinero a los hombres.

No me lo das, me lo prestas.

¿No te he dicho que te lo voy a devolver?

(Bullicio)

Es una pena que cada vez que nos vemos

te marches a Madrid.

Volveré muy pronto, te lo prometo.

Eres un mentiroso.

No creo una palabra de lo que dices.

Porque no me quieres de verdad.

Pero ¿qué haces?

¡Andan todas las chicas por ahí! ¡Suéltame!

Voy a llegar tarde a escena. ¿Lo ves? No me quieres.

¡Ay, déjame ya!

¿Estás loco?

No puede ser aquí.

Oh.

Vaya regalo me hiciste anoche. Si la doña lo descubre...

¿Estás enfadada conmigo? No le hagas caso.

Te estará eternamente agradecida.

¡Vamos, chicas, a escena!

Ay. Súbeme la cremallera, Jaci.

(Música cabaretera)

¡Jaci!

¡Oh! ¿Qué es lo que haces?

¡Déjame! ¡No, no te dejaré!

¡Voy a marearme! ¡Suéltame!

Hola, Jaci.

Te acuerdas de mí, ¿verdad?

Mister Leighton, le conocimos en las carreras.

Ha alquilado una habitación y es nuestro huésped.

Voy con el tiempo justo, hasta luego.

Bienvenido.

No tienes por qué enfadarte, Jaci.

Te vas cuando te parece, vuelves y te marchas de nuevo.

Mientras tanto, ¿qué quieres que haga yo?

¿Quedarme aquí sentada esperando a que todo se arregle por sí solo?

¡Te lo dije! ¡No tenemos dinero!

Leighton es profesor de idiomas.

Da clases de inglés y hace traducciones.

Es un hombre muy discreto que no molesta en absoluto.

No podíamos haber encontrado nada mejor.

Te gustará, ya lo verás.

¿No oyes lo que te digo?

Bueno, contéstame.

¡Dime algo!

Me tienes aburrida, Jaci.

Estoy cansada de tus caprichos y tus estupideces.

Me he pasado la vida pendiente de ti.

He intentado complacerte en todo, comprenderte.

Ahora, trata de comprenderme tú a mí.

No pienso volver a hablar de este asunto.

¡Tómalo como quieras!

Ya has hecho tu pequeño número. Estarás satisfecho.

No quiero a ese tipo en casa ni a ningún otro.

No pienso consentirlo.

Noe res capaz de apartarte de las faldas de tu madre.

Todo por la mierda del dinero.

Como si esta fuera la única solución.

Solo hay dos formas de hacer dinero, trabajando, y eso...,

francamente, no es lo tuyo,

o siendo completamente amoral, como yo.

Pero, tú, ni lo uno ni lo otro.

Eres un pequeño burgués con pretensiones de inadaptado.

Déjate de bobadas.

Tengo menos escrúpulos que todos vosotros.

Pero hay que ser amoral para grandes empresas.

Mira.

Si yo estuviera segura de ganar una fortuna empujándote desde aquí,

¿crees que no sería capaz de hacerlo?

Vuelve con tu madre.

El inglés no va a comerte.

Puedes creer que en el fondo lo siento por él.

Es posible que no pueda soportarte y se vaya.

¿Te gusta?

Un verdadero Picasso a medio acabar.

Yo los pinto y ellos los venden como si fueran robados.

Los buenos negocios...

tienes que buscarlos aquí.

¡Muchachos!

¡Tenemos que pensar algo para Jaci! ¡Quiere emanciparse!

Si quieres, te cedo el puesto de cocinero.

Cuidado con el tercer peldaño.

¿Qué es eso?

Te. ¿Desde cuándo tomamos te?

Nos hemos vuelto británicos.

Es parte del arrendamiento.

A mister Leighton le gusta el te y nos paga mucho más de lo que vale.

¿Cuántos terrones?

¿Cuántos toma mister Leighton? ¿Eh?

Entonces, hasta el martes.

A las 16:00, procura ser puntual. -Sí, señor.

Adiós.

"¡No puedo ver la televisión a gusto y tengo que esperar a que salga

porque da las clases en mi habitación!".

"¿No tiene bastante con la suya?".

¡También es parte del arrendamiento!

Me parece que es un cara tu 'gentleman'.

Jaci, no tienes derecho a hablar así.

Tiene razón, Teresa.

No pensé que le causara inconveniente.

Comprendo que no debí usar su habitación.

¡Oh, perfecto!

A partir de ahora, daré las clases en el comedor...

si Teresa lo permite.

Claro que sí, Richard.

Si os estorbo, puedo irme.

¡No seas estúpido!

He visto que tienes una colección de discos muy interesante.

¿Usted cree? ¿Le gusta la música pop?

Bueno, no la prefiero a Beethoven, pero...

hay que admitir que...

en música, igual que en otras cosas,

las ideas más originales provienen de los jóvenes.

¡A usted los jóvenes le dan cien patadas!

¡Jaci!

Perdona un momento.

Pongamos las cosas en claro, Jaci.

Como ves, vivo a gusto en esta casa y estimo mucho a tu madre...,

pero no estoy a dispuesto seguir aguantando tus insolencias.

Si decidiera irme, no sería ningún problema para mí.

Madrid está lleno de pensiones y de hoteles.

El problema es vuestro.

Te estoy hablando de dinero.

Así que, si quieres que me vaya, habla con tu made.

Que ella me lo diga.

Si no, haz más cómoda nuestra convivencia.

Piénsalo.

A propósito.

Fui campeón de los welter en Cambridge

y creo que aún aguantaría algunos 'rounds'.

Si un día me necesitas, puedo servirte.

¿Otra vez?

No sé cómo te las arreglas.

Porque juego mejor que tú, eso es todo.

¿Echamos otra? No, estoy cansada.

No se puede dejar de jugar cuando se está ganando.

Mañana te daré la revancha.

Y te volveré a ganar.

¿No vas a salir?

(SUSPIRA) Ah.

(TV) "...en las fiestas rituales".

Me gustaría ir a los mares del sur.

Lejos de aquí.

Donde fuera, lo más lejos posible.

Contigo, por supuesto.

Conmigo, no.

Yo no estoy ya para esos trotes.

Los jóvenes como tú sois los que tenéis que viajar.

Buenas noches.

Será los jóvenes con dinero.

Entonces, cásate con una millonaria.

Sí, voy a escribir Barbara Hutton.

No precisamente con Barbara Hutton, pero...

no serías el primero que resuelve su problema con una buena boda.

Condiciones físicas no te faltan.

Y no creas que te resultaría tan difícil

encontrar una muchacha con dinero.

Una deficiente nota.

Llegó a proponerme que me case con una millonaria perturbada.

Yo creo que lo hace para probarme, para ver hasta dónde puedo llegar,

o para librarse de mí.

Si es una millonaria auténtica, sería para pensarlo, ¿no crees?

No digas burradas.

La he visto una vez en el Retiro, estaba jugando con una muñeca.

Aún así, sería una solución.

Claro, como tú no te ibas a acostar con ella...

Reconoce que todo tiene un precio.

Tú y Leighton sois lo mismo. ¡Jaci!

¡Al teléfono!

¿Diga? "¿Jaci?".

Oh, eres tú.

¿Cuándo has llegado a Madrid?

Anteayer. "¿Por qué no llamaste antes?".

Llamé varias veces, te lo aseguro. No pude hacer más.

La insistencia tiene un premio. ¿Cuándo te veo?

"Ahora". Ahora no puedo.

"Iré después de cenar".

Bueno, no tardes.

Tenemos que celebrar mi vuelta. "¿Estás sola?".

Sí, cariño.

(SUSURRA) Hasta luego.

Dame otro.

¿Quién era?

¿Te importa mucho?

No.

Nada.

Era Nati.

¡Oh! Tu gran amor de Ibiza.

El remedio para tu complejo.

Búrlate.

Es bastante mejor que tú para lo que me interesa.

¿Cómo puedes saberlo?

No me has probado.

Oh, es una idea.

No habrá más remedio que pensarlo cualquier día.

¿Podría resultar bien?

Hazte un nudo en el pañuelo, no se te vaya a olvidar.

¿Es que no se cena en esta casa?

(TV) "¿Quiere conseguir un crédito? Ahora sí que es fácil".

Oh, tienes gazpacho, como a ti te gusta, y jamón.

Si no te basta, hay queso en la nevera.

Pero ¿y tú? ¿No quieres cenar?

¿Dónde vas?

El señor Leighton me ha invitado al teatro.

Ponen una obra de Brecht. Tomaremos algo cuando salgamos.

Hasta mañana. Y no te acuestes tarde, ¿eh?

"No te olvides de apagar la luz".

"Buenas noches, Jaci".

Es el séptimo, Jaci.

¿Y qué? ¿Me llevas la cuenta?

Es nuestro reencuentro, tenemos que celebrarlo.

Mírame.

¿Qué te pasa?

Nada.

Oh, tú no sabes disimular, Jaci.

No me puedes engañar. Claro que no.

Lo siento.

Tenía muchas ganas de verte.

Pero, a veces, las cosas no van como uno quisiera que fuera.

Problemas.

Sí, ya sé.

No puedo comprenderlo.

Pero sé el modo de hacer que los olvides.

Tenemos toda la noche si tú quieres.

¿Dónde está tu marido?

Está fuera.

Bueno, me quedo.

Tengo que hacer una llamada. Luego.

(Música sensual)

¿Sabes una cosa? ¿Mmm?

Te he echado muchísimo de menos.

No te lo vas a creer, ¿verdad? ¿Por qué no?

Yo también me he acordado mucho de ti.

No se puede vivir sin tener a alguien.

Es cierto.

Hola.

¿Qué tal el teatro?

No, no he estado bebiendo.

Bueno, un poco.

No, solo para decirte que no iré a dormir esta noche.

No, con un amigo.

Y pedirte perdón por lo de la mesa.

Porque estaba furioso.

Mañana lo recogeré antes de que venga la muchacha

y te serviré el desayuno en la cama.

Comos siempre.

Hemos sido felices. ¿No es verdad?

Y seguiremos siéndolo. Hasta mañana.

Que duermas bien.

Tu madre.

Sí, me enfadé con ella porque ha salido con un tipo.

Oh, puede salir con quien quiera, ¿no te parece?

Y acostarse con quien le dé la gana.

No necesita tu permiso.

¡Ella no se acuesta con nadie!

Perdóname.

No.

Vete, Jaci, vete.

Ahora empiezo a comprenderlo todo.

Vete a casa.

Será mejor así.

Perdóname.

(Música de tensión)

(GRITA) ¡Jaci!

(Música de incertidumbre)

¡Mira por dónde vas!

(Música de tensión)

(Música de tensión)

¡Jaci!

"¡Jaci!".

"¡Jaci!".

(Bullicio)

Pero ¿qué le pasa a ese? -¿Qué se habrá creído?

¡Será caradura!

¡Oiga!

Pero ¿tú qué quieres? Aparta.

¡Oh!

¿Qué te has creído?

¡Oh!

¡Desgraciados!

¡Toma! ¡Oh!

¡Oh!

¡No, basta!

¡Oh!

¡Déjalo! ¡Déjalo!

Aquí llega el enfermero. Deja.

Como quieras.

¡Eh!

Pero ¿qué haces?

¡No pretenderás salir!

Eh, esa es mía.

Pero... ¿qué es lo que estás haciendo?

El médico dijo que tenías que estar ocho días sin moverte.

No oye.

No habla. -¡Bua!

No seas imbécil, acuéstate.

He traído tus cosas.

¿La has visto?

Sí.

El inglés se ha marchado.

Ella quiere que vuelvas.

¿Qué piensas tú?

Es cosa tuya.

Sí, es cosa mía.

Y solo mía.

Si hubiera tenido dinero, no habría ocurrido nada de eso.

La vida es una estafa.

Realmente, he pensado en mí mismo mucho más que en mi madre.

¿Tú crees?

Pero, ahora, las cosas van a cambiar.

Ya sé lo que tengo que hacer.

¿Dónde vas?

"Supongo que conoce usted a la señorita Lobson".

"Sí, la he visto una vez".

"Entonces, ya sabe que es...". "Una deficiente mental, lo sé".

"Ajá".

¿Y ha pensado lo que puede suponer casarse con una muchacha

que tiene la mentalidad de una niña de cuatro años?

Adoro a los niños.

Muy bien. Aquí está el detalle de los bienes.

Dígame el total.

Ya habrá tiempo de ver los detalles.

Sobre... cinco millones. ¿Dólares?

Por supuesto.

Estas son mis señas.

Avíseme cuando tenga los papeles dispuestos.

Y que sea pronto.

De acuerdo, pero antes debo recabar la conformidad de la señora Lobson,

que vive en Boston.

El testamento del marido dice que en el caso del casamiento de Marián

el dinero se repartirá entre ella y la madrastra.

De acuerdo.

Los trámites nos llevarán unos meses.

¿Meses? No puedo esperar tanto.

Es una operación complicada.

Lo siento. Yo, también.

Créame usted que haré lo que pueda, pero...

No se preocupe, gracias.

(Timbre)

¡Vaya! Qué agradable sorpresa.

Pasa, no te quedes ahí.

Perdona.

Estaba dándome un baño, hoy es el día en que libra el ballet.

Ven.

¿A qué debemos tu visita?

Nada urgente, quería ver a Nati.

Lo siento, pero Nati no volverá hasta dentro de unos días.

Está en Ibiza. ¿Querías algo de ella?

No. Solamente, hablarle de un negocio.

Quizá tu negocio pueda interesarme a mí.

¿Me permites?

Vamos a ver.

¡Ajá!

Un Miró, un Picasso.

No está mal.

Necesito dinero y pensé que a través de Nati...

Sí, claro.

Siéntate.

¿Cuánto pides por esas falsificaciones?

¿Falsificaciones?

¿No sabías que eran falsas?

Lo único que sé es que la gente los compra.

Puede que no seas el cliente que busco.

Tal vez sí lo sea.

Me encanta lo falso...,

especialmente cuando me lo ofrecen muchachos que han posado para mí.

Buenos modelos, como tú.

Estás bromeando, ¿no?

Lo digo en serio.

Has tenido suerte de no encontrar a Nati.

Este es mi negocio.

Yo voy a pagarte muchísimo más por estas pinturas.

¿Al contado? Naturalmente.

Ven, vamos a colocarnos en mi estudio.

¿Quieres traer ese otro?

¡Anda!

(Música de tensión)

(Bullicio)

¡Jaci!

¿Qué haces aquí?

Vivo en Madrid, ¿recuerdas?

He venido a devolverte el dinero.

700 pesetas.

No corría prisa.

He tenido que enterarme por los periódicos

de que estabas aquí.

Ya podías haberme avisado.

Esperaba que volvieras por Barcelona.

Te he echado de menos.

¿Es cierto?

Te lo juro.

Porque contigo nunca se sabe.

Desde ahora, nos vamos a ver todos los días.

Esta noche sales conmigo, ¿de acuerdo?

Tengo que actuar. Vamos.

¿Me esperas? Sí.

¡Oh, no, me olvidaba! Tengo una cita con un americano.

¿Lo ves? No hay manera.

Bien mirado, tú puedes venir.

Ah.

(ACENTO EXTRANJERO) ¿Arreglado? Arreglado.

¿Seguro? Oiga, amigo, yo respondo de todo.

Por eso cobro por adelantado. ¡Nunca pago por adelantado!

Si no se fía de mí, no tengo por qué fiarme de usted.

Hay otra solución.

Ahora le pagaré la mitad y el resto luego.

De acuerdo. Tenga.

(Cánticos y vítores)

No hay nada como el flamenco, ¿eh?

Y los vinos de Jerez.

Voy a hacer una llamada.

¡Ole!

¡Ole!

¡Ole!

Buen chico Jaci

Sí, yo le quiero muchísimo.

Me pasa lo mismo.

Si no hubiera sido por él, no te habría conocido.

¿Nos vamos ya?

Pero ¿y Jaci?

Olvídate ya de él.

Los dos solos estaremos mejor.

¿Verdad?

No se pase, yanqui.

Vamos a...

a mi hotel o a tu casa.

¿A mi casa?

Me da igual un sitio que otro. ¿Qué está diciendo?

Vienes conmigo, ¿no?

¡Suélteme!

¿Qué me está usted proponiendo? Pasar la noche contigo.

Para eso he dado dinero.

¿Por quién me ha tomado?

(Risas)

Tienes muy mal genio.

¿Estás solita?

(ESCUCHA LAS CARCAJADAS)

¿Quién lo ha traído? Su hijo.

¿No le dijo nada? No.

Solo me entregó esto.

Gracias.

¿Oye?

He recibido tu sobre.

Solo dinero.

Estoy más preocupada cada día.

¿De dónde puede sacar ese dinero?

Tengo miedo.

Esto no va acabar bien.

Pero ¿qué puedo hacer?

No, eso no.

Sí.

Hay que esperar, por supuesto.

Pero ¿hasta cuándo?

Gracias, Richard.

Adiós.

No parecen de juguete.

Pues lo son.

Engañan a cualquiera.

¿No hubiera sido mejor auténticas?

Esas salen más caras.

Pueden costarte desde diez años hasta la pena de muerte

si las cosas salen mal.

¿Quién piensan que salgan mal? Está todo previsto, ¿no?

Desde luego, ¿veis?

Esta es la carretera.

Y aquí está el kilómetro 27.

Ismael, tú estarás escondido en este camino con la bicicleta.

Roberto, tú y yo estaremos a ambos lados de la curva,

tras los árboles.

Tú serás el primero en ver el coche.

Entonces, me avisas con un silbido.

Y yo te haré la señal a ti.

¿Entendido? -Sí.

En ese momento, saldrás a la carretera

y pedalearás en la misma dirección que el coche.

¿Está claro?

Esto desde luego es una pera en dulce.

A ti no he de decirte lo que tienes que hacer.

Lo sé, y no me entusiasma.

Oye, si por casualidad te desinflas, dímelo.

Quiere que todo cambie y, cuando le ayudamos, se echa atrás.

Yo no me echo atrás,

solo que hubiera preferido otra cosa.

¿Otra cosa?

Otra persona, querrás decir.

Eso, otra persona.

Diablo.

Eres un sentimental.

Eso te va a perder.

Así que de acuerdo, ¿eh?

Le traeré el primer plazo esta semana.

Sí, señor, le tendré listo el recibo. Y la escritura.

Ambas cosas a nombre de mi madre, ella es la que compra.

Oh, y no se olvide de la placa. Descuide.

Gracias, Fernando. Buen viaje, señora.

Desde que hemos salido has dicho:

"¿Qué hora es?, dame fuego" y "se está nublando".

No eres un compañero de viaje muy divertido.

Estoy preocupado.

Quisiera ser yo...

quien te llevara, quien pagara todo.

Me siento...

como un gigoló. ¡Oh!

Estamos juntos.

Eso es lo que importa.

Algún día tendrás dinero y será como tú quieres.

De todas formas, gracias por decírmelo.

(Música dinámica)

"Yo no tengo esmoquin".

No se necesita.

Pero compraremos uno si quieres.

Trae suerte.

Te estoy queriendo demasiado, Jaci.

Y esto puede se peligroso.

(SILBA)

(Claxon)

¡Oh!

Espera, voy a ver.

Eh, eh.

El dinero. ¡Rápido, rápido!

Toma.

¡El maletín, venga!

¡No, no! ¡El maletín!

¡Ah!

¡Oh!

Así que... dos hombres y una mujer.

Gracias.

Vamos a ver, ¿puedes darme algún detalle?

Llevaban máscaras, sabían pegar.

¿Conociste a los Flaiano en Ibiza? ¿Nati? Sí.

Y estás enamorado de ella, claro. ¿Qué tiene que ver con el robo?

Por el momento, nada.

Porque esa señora responde por ti.

Has dicho...

que tu madre te da dinero de cuando en cuando.

¿Es ese tu único medio de vida?

Es uno de ellos.

(Teléfono)

Haga pasar a la madre.

¿Han avisado a mi madre?

Señora.

(Música de tensión)

Por favor, siéntese.

Unas preguntas más todavía.

¿Cuánto dinero le da usted a su hijo?

Para sus gastos, me refiero.

Pues... no mucho.

Pero...

creo que es suficiente.

¿No es así?

No es la mejor forma de educarle.

¿Y por qué no vive en su casa?

Bueno, ya sabe, los jóvenes quieren ser libres.

Él va y viene.

Pasamos mucho tiempo juntos algunas veces.

No todo el que yo querría, claro.

Buen, eso es todo. Gracias por haber venido.

El agente le presentará la declaración.

Fírmela, por favor, antes de irse.

Lee eso y firma si estás de acuerdo.

¿Puedo irme? Sí, vete.

Jaci.

¿Qué? ¿Todo ha ido bien?

Sí, sí, muy bien.

Una simple declaración. Gracias a ti.

(Música de tensión)

Cuando pienso que habrían podido matarte...

Hiciste una locura lanzándote sobre aquel muchacho.

Pudo haber disparado.

Estaban en juego tus joyas.

Y también nuestras vacaciones.

Las joyas estaban aseguradas y pueden sustituirse por otras.

Las vacaciones también pueden sustituirse por otras.

¿Tú crees, Jaci?

¿Lo intentarás de nuevo?

¿Por qué no?

Más adelante.

Mario tiene razón.

Hay algo que no se entiende.

Ellos no eligieron nuestro coche por casualidad.

Todo estaba... perfectamente planeado.

Estaban esperándonos.

¿Cómo sabían que llevábamos dinero y joyas?

Vete a saber, yo no soy policía.

Sí, claro.

Soy una estúpida.

Mejor olvidarlo, ¿de acuerdo?

¿Se lo habías dicho a mucha gente?

¿El qué?

Que nos íbamos de vacaciones. ¿Por qué iba a hacerlo?

Bueno, es normal entre amigos.

Yo nunca digo nada.

No te enfades.

No he querido ofenderte.

Si dudas de mí, dilo de una vez.

¿Por qué voy a dudar de ti?

¡Y yo qué sé!

Me estás cargando con tanto interrogatorio.

¡Eres igual que el comisario!

Oye.

Estamos muy nerviosos.

Será mejor que nos veamos otro día.

¡Espera!

Sí, Jaci.

Es cierto, dudo de ti.

(PIENSA) "Has tenido tan poco de mí...".

"Cuando hubieras podido tener tanto...".

¡Ah! ¡Deja, me vas a partir el brazo!

Por supuesto que te dejaré.

Para que puedas devolverme las joyas.

Eh... Esa era tu intención, ¿verdad?

¡No tengo nada que ver con las joyas!

Será mejor no meter a la Policía en todo esto.

Mejor para ti, claro.

Y también, para ti.

No vas a burlarte de mí como has hecho con Nati.

Escucha, quiero que me devuelvas las joyas

o haré que te metan en la cárcel...

hasta que te pudras.

A la Policía le gustará saber que he sido el amante de Nati

y que tú traficas con cuadros falsos.

¡Hijo de perra!

Y que estabas metido...

en el robo de las joyas.

¿Qué te parece?

¡Eso no es cierto! Ya lo sé.

Pero la Policía lo creerá.

Con el cuento de que las joyas son difíciles de colocar,

hemos sacado una miseria.

Hay gente honrada en el mundo.

Toma, lo tuyo.

Que desde luego no es mucho.

Ahí tienes una carta.

Onassis empezó con menos.

Mmm, Del Valle. Ya ni me acordaba de él.

Fidel.

Fidel, ven aquí.

Te voy a traer dos sacos para que te pongas 'morao'.

Ven.

Qué guapo eres.

¿Malas noticias?

Al contrario.

Toma, ya no necesito esto.

¿Te encuentras bien? Es mi regalo de boda.

¿Vas a casarte conmigo?

Aún no te lo he pedido. Ya es tarde.

Tengo una oferta mejor.

"Al día siguiente de la boda,

yo personalmente le entregaré los títulos de propiedad".

"Valores bursátiles, efectos bancarios...".

"En fin, la parte que por herencia corresponde a Marián

juntos con los poderes de la muchacha a nombre de usted".

"Naturalmente, usted como marido podrá disponer

inmediatamente de todo".

"El 50 % del líquido disponible, en depósito del Banco de España".

"La otra mitad, en banca suiza".

"Ya le comunicarán el número de la cuenta".

"Eh... queda un punto delicado".

"La consumación del matrimonio".

"Ya sabe usted a qué me refiero".

"Nadie lo va a comprobar, claro,

a menos que se produjera una anomalía".

"Una denuncia de no consumación, por ejemplo".

"Entonces, habría que someter a Marián a examen médico".

"Si el resultado fuera negativo,

el matrimonio se declararía nulo,

en cuyo caso...

deberían restituirse los fondos".

"Supongo que está usted de acuerdo".

Entonces, puede firmar aquí.

Naturalmente, quiero la más absoluta reserva.

Mi madre no debe enterarse del casamiento.

Descuide.

Comuníqueselo a la señora Lobson.

Y dígale también que será una ceremonia íntima.

Los declaro marido y mujer.

Enhorabuena.

(Música nupcial)

(CANTURREA) # Lala, lara.

# Lala, lara. #

(Risas)

¡Vivan los novios!

(Risas y griterío)

(RÍE) ¡Corre!

¡Corre!

¡Ay!

(RÍEN) ¡Ya está bien!

Hay que hacer algo para animar la reunión.

Nunca he visto una boda más siniestra.

Vamos, más.

¿Lo ves? Tu mujercita quiere jugar.

Mira, aquí tienes, pequeña.

Conviene que te vayas acostumbrando.

¡Señorita!

¡Señorita!

Ya es hora de que Marián se acueste.

# Biribi, bibap, dubaraba, bibi. #

¡Oh!

¡Ah!

¡Ven aquí!

¡Ay!

¡Quita!

(Risas)

¡Ya está bien!

¡No quiero!

Por tu felicidad.

¡Por su felicidad!

¡Somos ricos! ¡Viva el capitalismo!

(Cristales rotos)

¡Viva la guerra de Vietnam!

(AMBOS) ¡Viva!

¡Somos ricos!

¡Vivan los yanquis!

¡Tenemos dinero!

¡Somos ricos!

(Risas y griterío)

¡Están asustando a Marián!

¡Ay!

Se han vuelto locos.

¡Cueros!

¡No!

¡Ah!

¡Ah!

¡No!

(RÍE) ¡Ahí va! ¡Toma!

¡Mía, mía!

¡Anda, corre! ¡Corre, Roberto, que ya es tuya!

¡Déjame a mí!

(Risas)

(GRITA) ¡No!

(Música sensual)

Eh.

¡Ah!

¡Ah!

(RÍE) ¡Eh, ven aquí!

¿Dónde vas?

¡Eh! ¡Eh!

(Carcajadas)

(Música siniestra)

No.

No.

No.

¡Ah!

¡Ah!

(Gritos)

¡Ah!

¡Fuera!

¡Hijo de perra!

¡Toma!

¡Voy!

Tomad un trago para refrescaros.

Vamos, mi amor.

Debes acostarte.

No me seas infiel.

Todavía.

(Música enternecedora)

Pobre pequeña.

No es culpa tuya.

Pero tampoco culpa mía.

O tal vez sí.

No sé.

(RÍE NERVIOSO)

No sé nada de nada.

(Música de misterio)

Tuvimos una pequeña fiesta anoche. Lástima que no viniera usted.

¿Trae los papeles?

Sí.

No se preocupe.

Esto es todo lo referente a los bancos,

con las sumas que se han convenido.

¿No quiere comprobarlas?

No, no hace falta.

Bueno, yo creo que mi gestión ha terminado.

Cuando necesite un abogado, le llamaré a usted.

¿Puedo disponer ya de la cuenta? Desde este momento.

600 000, lo convenido. Gracias.

¡Eh!

Se olvida de lo más importante.

Rosas, rosas rojas.

Todas las que tenga.

No hay, resultan muy caras en esta época del año.

Si quiere otras flores... No, tienen que ser rosas rojas.

Lo siento.

Deberían tenerlas siempre.

¡Mamá! ¡Mamá!

¿Dónde estás? ¿No me oyes?

¿Mamá?

(OFF) "Querido hijo, lo que tengo que decirte es difícil".

"No se puede reprochar a nadie que nos quiera mucho,

pero cuando se trata de nuestro propio hijo,

cuando ese cariño, por muy noble que sea,

es para él una pesadilla que le arrastra hacia el mal,

entonces es preciso acabar con ello".

"Es preciso salvarte, Jaci".

"Sé que te causo pena y te pido perdón".

"A mí también me destroza esta separación".

"Me caso con Richard en el extranjero".

"No sufras, él cuidará de mí".

"Desearía que me comprendieras,

que entendieras que lo hago por ti,

convencida de que en esa soledad que vas a encontrarte

hallarás el arrepentimiento de todo el mal que has hecho".

"Me duele reconocerlo, hijo...,

pero solamente lejos de mí serás capaz por fin

de vivir tu propia vida".

"Buenas suerte, mi pequeño".

"Y todo el cariño de tu madre".

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