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Según la mitología griega,
Medusa tenía serpientes
en lugar de cabello.
Y su mirada convertía en piedra
a quienes la miraban.
Es el símbolo de la mujer rechazada.
Un ser trágico
incapaz de amar
o ser amado.
A eso lo llamo yo
el complejo de Medusa.
Detrás de la cara racional de nuestra vida,
hay un miedo a la locura.
No nos atrevemos a cuestionar nuestros valores
ni el rol que tenemos en nuestra sociedad
por miedo de poner en duda nuestra cordura.
Como Medusa,
estamos condenados a la soledad.
¿Bueno? ¿Sara?
Habla Sara Guzmán, amiga de su hijo Nicandro.
¿Por qué me llamas?
¿Pasó algo con Nicandro?
Sí. Es que, pues, ando medio preocupada por él.
Lo he visto vendiendo y consumiendo drogas.
¿Qué clase de drogas?
Eh…
Mota, tachas, cocaína.
Señor, su hijo lleva meses vendiendo drogas a todos sus amigos.
- Tiene una red y estaba con amigos… - [Nicandro] ¿Qué haces?
[música de tensión]
[policía] ¡Muéstrame las manos!
Nicandro Gómez de la Cortina.
¿Papá?
Por favor, sácame de aquí. Te lo ruego.
Hago lo que tú me pidas, lo que quieras.
- Por favor. - Qué desilusión Daniela y tú.
Mis dos hijos no valen un peso.
- Tu madre no supo criarlos. - No sé por qué lo hice, papá.
Te juro que no era en serio. Tienes que creerme.
- No sé… - Cierra la boca.
Fui yo quien llamó a la policía.
Y también puedo ser el responsable de que salgas de aquí hoy mismo.
A partir de ahora, vas a trabajar para mí.
Sí, está bien, papá.
Hago lo que tú me digas. Lo que quieras, jefe.
Me vas a ayudar a deshacerme de Sara.
Sara Guzmán tiene que borrarse del mapa.
¿Está claro?
[música de tensión]
[se intensifica la música]
[tema musical]
Hijos de su puta madre…
[Rodolfo] Hoy se cumple el plazo para pagarle al húngaro.
No se va a quedar tranquilo hasta que le pague.
Tenemos problemas mucho más importantes que resolver
que pagarle al padrote de mi papá.
Mataron al doctor Alanís,
el psiquiatra de Sara.
Eso significa que todos estamos en peligro.
¿Sabes si tu papá regresó a México?
No.
Ni idea. ¿Por qué?
Al Dr. Alanís lo mataron con un tiro entre ceja y ceja,
el sello típico de cazador de tu papá.
Y no creo en coincidencias.
Ayúdame, Álex.
Si no, el que va a terminar con un tiro entre ceja y ceja…
soy yo.
[Álex] Hoy les vas a pagar a esos cabrones.
Pero ¿cómo? Si…
si no tenemos ese dinero.
[música inquietante]
Sé con qué moneda les vamos a pagar a esos hijos de la chingada.
[música de tensión]
[suspira]
Rodolfo, ¡qué alegría!
[en húngaro] Qué placer.
Señores.
Salgamos de esto rápido.
Traje el dinero.
No sé en Hungría,
pero en México es de mal gusto contar el dinero delante de la gente.
Ahí está el dinero.
Vine hasta acá.
Tengo clarísimo lo que me pasaría si no fuera así.
Aquí está
la combinación que abre ese maletín.
Guarda muy bien este código.
Repite conmigo.
Este código es muy sencillo.
Es una combinación elegida
de una manera muy especial.
[Rodolfo] El primer número es ocho.
Por las veces que mi padre y usted hicieron negocios juntos.
El segundo es dos.
Por las veces que nos hemos visto las caras.
Luego, seis.
Porque, según mis cálculos,
ya van seis millones que los Lazcano hemos pagado por su mercancía.
Siete.
Porque es mi número de la buena suerte.
Y cero.
Por las veces que van a volver a amenazarme, hijo de tu puta madre.
¡Yuju!
¡Fuego!
¡Yuju!
¡Eres un genio, Álex, carajo!
¡Vamos!
La enfermera ya no es un problema.
No se perdona la traición.
Tú y yo teníamos un trato, Marifer.
Éramos equipo.
Te cambié la vida.
- Está ocupado. - Lo mío es rápido.
No quiero que nos vean juntos.
¿Qué tan amiga eres de Sara Guzmán?
Es mi mejor amiga.
Perfecto.
Necesito que me ayudes,
que seas parte de mi equipo
y que sigas día y noche a tu amiguita.
Te voy a pagar muy bien.
Mucho más de lo que te imaginas.
No vas a volver a tener ningún problema el resto de tu vida.
¿Crees que podrás hacer eso?
¿Pensaste que no me iba a enterar de lo que pasó con Álex?
Sube el volumen.
[Álex] ¿Qué pasa con Nicandro?
Dijiste que habías matado a mi hermana,
que habías cortado las cuerdas del paracaídas.
Y ahora me estás hablando de Nicandro y del doctor Alanís.
¿El doctor Alanís, el psiquiatra de Sara?
Creyeron que se iban a burlar de mí.
¿Cuál era tu idea?
¿Echar a perder todo lo que hemos conseguido?
¿Ponernos en riesgo?
Esto no es una vida.
El infierno debe de ser un lugar más cómodo.
Y yo…
puedo ayudarte a llegar.
Ahora mismo.
[música de tensión]
[Nicandro] Te buscaba.
Me dijeron que estabas aquí.
Pensé que podías autorizarme para verla.
La quiero abrazar.
¡Es mi hermana, carajo!
Está haciendo grandes progresos.
- Y no quisiera que… - ¿Qué más quieres de ella?
Daniela lleva muchísimo tiempo encerrada en este lugar.
Por favor, déjame verla.
[sonidos de videojuego]
¿Qué onda, güey?
¿Me vas a alimentar o no?
Apenas puedo ver la pantalla del pinche hambre.
- Vamos por una pizza o algo. - Ni que el embarazado fueras tú.
- ¿Quién está embarazada? - Nadie, güey.
- Vamos a ver qué hay en tu pinche cocina. - Ándale.
- Nomás porque vas perdiendo. - Sí, claro.
- ¿Quieres algo? - No, gracias.
Bueno.
Daniela.
Eh…
Si buscas a Nicandro,
bajó con Rodolfo a la cocina.
¿Estás bien?
Daniela, espera.
Dani.
Dani, si necesitas algo, le puedo hablar a Nicandro o a tus papás.
Ey.
Ey, ey.
Shh.
Tranquila.
Tranquila. No pasa nada.
[Rodolfo] Daniela es bien rara.
Está como loquita, por eso la tienen en un manicomio.
No, a ver, espérate, cabrón.
No está loquita.
Se enamoró de otra chava, y por eso sus papás…
Pues, güey, qué asco. No mames.
¿Cómo que qué asco, pendejo?
No es normal, pendejo.
¿Ahora te vas a poner como mi mamá?
¿Todo persignado?
¿Nada más porque se enamoró de una chava está así?
¿Qué le hicieron para que se vea tan de la chingada?
Daniela.
[Reinaldo] Cinco minutos.
[abogado] No pudimos rescatar ninguno de tus bienes.
Esto quiere decir que Hacienda va a proceder con el embargo.
Y tus cuentas bancarias ya fueron congeladas.
En esa casa crecieron mis hijos.
Los bancos procedieron con la cancelación de tus tarjetas.
Hay un tema con el incendio del casino.
Las cámaras de seguridad revelaron que no fue un accidente.
Fue provocado.
Fue Elisa.
Así es que la aseguradora no va a reembolsar ni un solo centavo.
Y da gracias que logramos que no presentaran cargos contra tu hija.
Ese dinero era de mi familia.
¿Y Chema?
Desgraciadamente, no hay dinero para la fianza.
Y tampoco para una defensa privada.
[hombre] Que te paguen.
Esos cabrones andan muy amiguitos.
Hay que tener cuidado con…
- Espérame, ya se me armó un negocito. - ¡Arre!
Necesito hacer esa llamada.
Ya sabes qué es lo que quiero para entregarte esa batería.
[vibra celular]
¿Bueno?
¿Quién?
¿Chema?
Cabrón.
[guardia] ¡Sepárense!
Siéntate.
¡Qué gusto verte, cabrón!
Lo mismo digo.
No sabes lo que tuve que pasar…
para poder llamarte.
Te vamos a sacar de aquí.
Te lo juro.
Estamos haciendo lo que está en nuestro poder
- para poder encontrar a… - Necesito que encuentres a Alma Solares.
Es una vieja amiga de Lorenzo de la Facultad de Derecho.
Búscala y encuéntrala.
Dile que necesito su ayuda.
Que no tengo lana para pagarle, pero que no sabía a quién más llamar.
Álex…
Ya no lo soporto.
[música de tensión]
Mírame.
Vas a ser mi putita.
[Chema] Pero, pero…
Yo no voy a sobrevivir aquí adentro.
[gruñe]
[grita]
[gruñe]
Yo te voy a ayudar, Chema.
Ese cabrón no te va a volver a tocar.
Ni él ni nadie aquí dentro de la cárcel.
- [Chema solloza] - Mírame a los ojos.
Chema, mírame a los ojos.
Mírame a los ojos, carajo.
Nadie te va a volver a tocar, güey.
Te lo juro.
No estás solo, güey.
Yo sí te dejé solo.
Y nunca vine a verte.
Y no hice nada por sacarte de aquí, cabrón.
Ni siquiera te di los pinches videos que me pediste.
Y, güey…
te mentí.
Te dije que se me habían perdido…
y la verdad es que los quemé.
Los quemé
por vergüenza, porque…
yo te grababa todo el tiempo
cuando no te dabas cuenta.
Duchándote.
Perdóname, fui un pendejo.
No sabía manejar mis hormonas y…
no…
no podía controlar lo que sentía por ti.
No hay nada que reprochar.
Te voy a ayudar y a sacar de aquí.
No me falles, Álex.
No me falles, cabrón.
[música de percusión intensa]
Yo necesito protección para José María Lazcano.
Es el director de este reclusorio y lo puede hacer perfectamente.
A Chema lo están violando.
Lo están violando, carajo.
Guzmán, es mejor que te olvides de lo que pasó aquí.
- El pasado no… - ¿Por qué no quiere hablar del pasado?
¿No quiere que le recuerde cómo un preso,
aquí, de su reclusorio, se volvió hacker
en esta oficina con su ayuda?
Tú prometiste
no hablar de eso.
Hoy existen las redes sociales.
¿Sabe cuánto me tardaría yo en viralizar todo esto?
Menos de diez segundos.
Estoy dispuesto a hacerlo para proteger a Chema.
Esto y mucho más. Créame.
Yo no hice nada. Fueron esos cabrones, yo solo me defendí.
Los guardias dicen otra cosa.
¿Y se cree todo lo que le dicen?
Si no, pregúntele a su esposa.
¿Tú qué sabes de mi esposa?
Usted se pasa día y noche aquí, igual que todos nosotros.
¿Cree que no se va a buscar a otro?
Ahorita mismo te mando a una celda de aislamiento.
Puedo averiguar si le están poniendo el cuerno.
Yo puedo averiguar eso.
Pero necesito que me consiga un par de cosas.
[director] ¿De dónde carajos sacaste esto?
Su esposa no es muy buena inventando contraseñas.
¿Dijo que el fin de semana salió con amigas?
No es cierto.
Puedo averiguar lo que quiera de quien quiera.
A cambio, necesito acceso permanente a Internet de alta velocidad.
Y un güey que me enseñe.
No cualquiera.
Un hacker, el mejor.
Y una cosa más.
Que nadie haga preguntas.
[música hip hop]
Lo más importante está aquí.
El backdoor es lo más importante para poder ingresar.
No solamente le va a dar protección a José María Lazcano,
sino que va a llamar a Alma Solares.
Es una abogada penalista.
Le va a pedir que lo represente y le va a pagar todo lo que le pida.
Absolutamente todo.
¿Estamos?
Espero que te guste y que te sea muy útil.
Gracias, Frida.
A ver.
Es el mismo que uso yo en el muslo.
Es tan importante saber agradecer las cosas.
Y, si hay algo que el padre Benedicto, mi confesor, ha sabido enseñarme
es a usar mi propio cuerpo
como penitencia.
Sí.
Hay que aprender a dar gracias por lo que tenemos, por nuestros hijos.
Los hijos.
Daniela volvió ayer a su terapia.
Me gustaría conocer el centro.
- ¿Dónde está? - [Frida] Es una casa en Cuernavaca.
Reinaldo está tan orgulloso.
¿Y por qué estás tan interesada en la terapia?
¿Acaso sospechas…
de Rodolfo?
¡Ay, no!
- No, Rodolfito tiene novia. - Claro.
- Sara. - Sí.
¿José María?
Te va a encantar el lugar. Y las terapias.
Daniela está tan contenta con sus grupos de apoyo,
sus compañeros, sus grupos de terapia.
Estas cosas les pasan a las chicas, y a los chicos, claro,
cuando hay un padre ausente
y una relación de extrema cercanía con la madre.
Nosotras somos las culpables de que sean así.
Pero…
Reinaldo tiene la cura.
Gracias por la información.
Era Rodolfo. Que ya quedó resuelto lo del húngaro.
Muy bien.
¿Me puedes explicar cómo haces para siempre ayudar a todo mundo?
Y ahora tengo que hacerlo con Chema lo antes posible.
- Mira. - Yo sé.
Aquí dice que Sara se montó en el paracaídas a las 4:05 de la tarde.
Cinco minutos después, ella cayó al agua.
[hombre] ¡Sara!
Anota.
Apenas Sara cayó al agua, Rodolfo y yo nos lanzamos a rescatarla.
Lo que pasó después…
no lo recuerdo muy bien,
porque lo tengo por pedazos, por fragmentos.
Cuando me vuelven los recuerdos, íbamos en el coche camino al hospital.
Pero lo que sí recuerdo perfectamente
es que cuando entré al hospital…
- [mujer] No puede pasar. - Es mi hermana.
…en una de las paredes, había un reloj.
- No puede pasar. - ¡Sara!
No puede pasar.
[Elisa] Eso quiere decir que Sara entró a Urgencias a las 5:00 de la tarde.
Sí.
Pero…
Mira.
Aquí en el acta de defunción dice que Sara murió a las 7:28 de la noche.
[Elisa] Eso sabemos que no es verdad,
porque, ocho meses después, parió a su hijo.
Exacto.
Lo que…
no me suena bien es:
si Sara está viva,
¿a quién enterró tu mamá en el cementerio?
La pregunta es qué pasó con Sara
desde las 5:00 de la tarde hasta las 7:30 de la noche.
¿Qué le hicieron en esas dos horas y media?
[mujer en TV] Los presidentes Fox y Bush hablaron por teléfono este martes
para tratar el problema del agua en la frontera
y la urgencia de resolverlo.
Ya no voy a volver a verte libre nunca más.
[música de intriga]
[Lucía] No.
No me voy a mover de aquí hasta que el Dr. Alanís me reciba.
Necesito que me explique por qué mi hija escribió algo así.
Sra. Lucía, ya le expliqué. El doctor…
Yo necesito una respuesta o voy a enloquecer.
Usted siempre ha sido tan linda conmigo.
Ayúdeme.
Mi hija no merecía morir así, por favor.
Yo le entrego esto al doctor. No se preocupe.
[música de suspenso]
[se intensifica la música]
Ahórrate tu discurso de resurrección.
Ya me dijo Rodolfo que todo fue una farsa.
No vengo con ningún discurso.
Vengo a pedirte perdón.
Los muertos no piden perdón.
Los muertos no.
Pero yo estoy vivo todavía.
Y más vivo que nunca ahora que estoy junto a ti.
Y ahora viene la parte en la que yo me arrojo a tus brazos
y vivimos felices para siempre.
Perdón, pero eso no va a poder ser.
Porque no tengo dónde caerme muerta.
Perdí todo.
¿Qué pasó con el dinero?
- No tengo dinero. - Mentira.
Me lo robaron todo.
Desapareció de mi cuenta de un día para otro.
- Ladrón que roba a ladrón. - No soy un ladrón.
He venido a dar la cara.
Lo perdí todo, César.
Mi dinero, a mi familia, mis hijos.
Por defenderte.
Pero ¿sabes lo que más coraje me da?
Es haber pensado
que podía perderte a ti.
No siento nada, César. Suéltame.
Vete.
Yo ya no necesito un muerto que ya enterré.
Y pon mucha atención, César Lazcano.
Porque esta es la última vez que nos vemos las caras.
Quítate, pendejo.
Las regaderas son de quien llega primero.
Mucho pinche cuerpo de gimnasio, ¿no?
Pero aquí nunca te has madreado a un vato.
Ábrete, puto.
Dale las gracias a tu amigo Álex.
¿Viene a hablarme de su amigo José María Lazcano?
No, esta vez no.
Vengo porque…
quiero que me ayude a exhumar el cuerpo de mi hermana.
Si estoy en lo correcto, Sara está viva.
Y la única forma que tengo de demostrarlo es abriendo su tumba.
¿Tiene el acta defunción y la boleta de…?
Esto es mucho más grande que la burocracia.
Y, si estoy en lo correcto,
es muy peligroso.
Necesito que me ayude.
Por favor.
[Álex] ¿Qué pasa?
Álex.
[música de intriga]
[se intensifica la música]
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