All language subtitles for La.Sposa.S01E02

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil) Download
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

1 LA ESPOSA

1 ¡Papá!

Papá.

Tenemos que esperar un día más para saber los resultados de la autopsia.

Pero el oficial me dijo que fue lo que pasó.

Paulino, ven, vamos para allá.

Vamos.

¿Entonces qué pasó? Habla.

Giorgia no fue atacada por nadie.

Me dijeron que tenía una hemorragia interna.

¿Una hemorragia de qué? ¿Cómo?...

Habla.

Ella estaba embarazada.

Tenía mucho miedo por ese niño.

Al final lo perdió.

¿Por qué no me dijiste nada?

La busqué por todas partes, por todas partes.

Si la hubiera encontrado, tal vez podría haberla salvado.

¡Ayuda! ¡Estoy perdido!

¡Ayuda, mamá!

¿Cómo podía pensar que me había sido infiel?

¿Por qué?

No lo entiendo.

¿Qué quieres entender..?

La muerte...

Es siempre estúpida.

Luna, ¿Qué pasa?

¿Qué viste?

- ¡Ítalo, no! - No te muevas. - Está bien, no me moveré.

- Se acabó. - No ha terminado. - Se acabó.

No, esto no ha terminado. Ahí está Paulino, tenes que pensar en él.

Su madre ya no está.

Quieres que crezca sin su papá, ¿eh?

Te he estado observando.

Eres buena con él.

Es a ti a quien necesita.

Él te necesita a tí.

Ven aquí, vete.

Ven conmigo.

Qué descaro venir aquí.

Se casó con Bassi cuando su esposa aún no estaba enterrada.

Cierra la boca.

Te asesinaron.

Mi pobre Giorgia.

Ahora es demasiado tarde para llorar, Ítalo.

Arruinaste su vida.

Tú y tu tío la hiciste vivir una vida miserable.

Vete, borracho, desgraciado. Vete de aquí.

Vete. Si quieres hablar conmigo, espérame afuera.

No, todo el mundo necesita saber la vida que ustedes, los Bassi, nos han hecho vivir.

- ¡Raza maldita! ¡Tienen que saber quién eres! - ¡Esto no es una taberna!

¡Estamos en un lugar sagrado!

Tú me la quitaste, tú y ese infame tío tuyo.

Ahora...

¿Quién me dará su cariño ahora que no está?

Ítalo.

Oremos por Giorgia.

Papá.

- Ya había visto a ese hombre en la iglesia. - ¿Qué quieres decir?

Frente al bar de Nunzia.

Papá, ¿Quién es él?

Ven aquí.

Su nombre es Giulio.

Es hermano de mamá, pero hacía mucho tiempo que no lo veíamos.

- ¿Es el tío Giulio? - ¿Cómo lo sabes?

- ¿Te lo contó ella? - Sí.

Cuando mamá estaba enferma

Íbamos a su casa.

Pero no debía decírselo a nadie, era un secreto entre ella y yo.

Él se puso como loco.

Empecé a correr, pero me perdí.

Lo siento, papá, lo siento. Es mi culpa.

- No, no, no. - Es mi culpa. - No es tu culpa.

Fuiste muy leal cumpliendo tu palabra.

¿Extrañas a tu madre?

- La extrañas mucho, ¿no? - Sí.

Yo también, ¿sabes?

Verás...

Pensé mucho en mi propio dolor y no te cuidé.

Soy yo quien te debe pedir disculpas.

Te amo.

Entra.

Quería entregarte esto.

Era de Giorgia.

Lo encontré en la despensa, estuve aquí hace poco.

Perdóname si no lo hice antes, pero no sabía quién era Giulio.

Después en el pueblo dijeron todas esas cosas malas.

No quería abrir más heridas, lo siento.

Hiciste bien en ocultarlo. Giulio sólo trae desgracias.

Yo creo que deberías hablar con él.

Intentó poner a Giorgia en mi contra.

Sí, pero quería volver a verlo y hacer las paces.

Él siempre se negó.

Sí, pero ahora es diferente.

Hazlo por ella.

- Buen día. - Buen día. - Estoy buscando a Giulio Manin.

- Está en el cargador de adentro. - Gracias. - Por favor.

Pietro, ¡Ten cuidado!

¡Esta vacío!

Te traje esto.

Es de tu hermana.

Giulio, escucha.

Giorgia venía a escondidas a verte, con Paulino.

Cuando se sintió enferma.

Suficiente.

- Esto duele. - Venía porque esperaba acercarse a ti nuevamente.

- Ahora es demasiado tarde. - No, no, no. No es demasiado tarde.

Su último deseo fue hacer las paces entre las familias.

Ven y habla con Ítalo.

Si Vittorio Bassi no hubiera robado nuestras tierras mediante engaños

- nada de esto hubiera sucedido. - ¿Qué estás diciendo?

Sal, vamos.

Oh.

Fuera, vete.

Eh.

- ¿Quién es? ¿Es Giulio? - Sí.

- ¿Qué vino a hacer? - Escúchalo, viene en paz.

Ítalo.

¡Bien hecho, Vittorio! ¡Robaste las tierras de Giulio!

- ¡Se las quitaste con engaños! - Ah, ¿En serio?

¿De quién escuchaste esta historia? ¿De Giulio?

Me lo contó todo.

Apuesto a que ella fue quien inventó estas historias.

Deja a María en paz, ella no tiene nada que ver. ¿Cómo conseguiste estas tierras?

Vamos, responde. Di la verdad de una vez por todas.

Hiciste que la madre de Giulio te las entregara cuando murió.

- ¿Es verdad o no? - ¿Quién se suponía que tendría estas tierras?

¿Ese borracho de Giulio?

Las habría perdido jugando a las cartas en dos meses. Están mejor siendo de los Bassi.

¡No eran nuestras! ¡Dijiste que compraste esas tierras!

¡En lugar de eso, simplemente mientes a todo el mundo, todo el tiempo!

¡Pusiste a Giulio en nuestra contra y Giorgia murió por hacer las paces con él!

¡Fue una suerte no tener a Giulio cerca!

¡Esa es una familia loca! ¡A todos les falta algo en la cabeza!

¡Mira el hijo que hiciste con Giorgia!

Ni siquiera te atrevas a nombrar a mi hijo.

- ¡Arruinaste la vida de todos, maldita sea! - ¡Muestra respeto!

¡Ah! ¡Ah!

- Vittorio. - Déjame.

Eres un malagradecido, sinvergüenza.

Hubiera sido mejor dejarte en el orfanato.

Sí, por supuesto.

Hubiera sido mejor que me dejaras ahí.

- Sr. Vittorio. - Espera.

¿Dónde le duele? ¿Aquí?

- Vamos. - Espera. - Venga conmigo.

- Reclínese. - No puedo respirar. - Eh, más despacio. Despacio.

- Buenos días. - Buenos días. - Buenos días. - Buenos días.

- ¿Dónde está Vittorio? - Había que terminar con la poda.

No se siente bien. Me puso a cargo de todo hoy.

¿Está Ítalo aquí?

Ítalo tuvo que ir a la ciudad. Pueden hablar conmigo.

¿Qué pasa? ¿No haremos nada hoy?

Dígale a Ítalo que nos llame cuando nos necesite.

- Vamos a casa. - No, esperen, esperen.

Estamos atrasados ​​en la siembra de maíz, hay que empezar.

- ¿Cuánto nos pagaría por día? - Puedo darles 40.000 liras.

- No. - No nos bajaremos por 40.000 liras.

Es el precio del Sr. Vittorio, he visto cuánto ganan.

Mire forastera, si quiere hacer algo,

Dígale a los Bassi que Ítalo o Vittorio sean los que negocien.

- Pero no usted, extranjera. - ¡Bien hecho, Mauro! Vamos.

Ese Mauro es verdaderamente un desgraciado.

¿Por qué no llamaste a Ítalo? Esto es cosa de hombres.

¿Por qué? Porque Ítalo no volvió anoche.

No sé dónde buscarlo.

Ese sinvergüenza.

Desaparecer así... Gracias a él, perdimos un día más.

Ya es suficiente, yo me encargo.

- ¡Ah! - Tiene que quedarse quieto.

- ¡Ah! - Señor Vittorio, por favor, descanse.

- Yo me encargo de todo. - ¿Qué es lo que quieres hacer, María?

Trae a tu marido aquí.

Para eso están las mujeres.

¿Puedo leerte esto? Lo aprendí de memoria.

- Déjala en paz, tiene que trabajar, no rascarse la cabeza. - Espera.

Es verdad.

El tío dijo la verdad. Yo tengo que trabajar, pero él no.

Debe quedarse aquí, en reposo, quieto. Estará feliz de oírte como lees.

Me voy, los dejaré en paz. Es mi recomendación.

Muy bien, dame ese libro.

Vamos a ver.

Eso, "las regiones de Italia".

Dime, vamos. ¿Cuáles son las regiones de Italia?

Véneto... ¿Eh?

Ahora bien, ¿Qué es lo que está pegado a Véneto?

- Calabria. - No...

Vamos bien.

Hola María.

Voy a Vicenza. Tengo que hablar con el notario.

Quiero entender cómo son las cosas, qué cosa me corresponde.

- Después iré a buscar a Paulino y nos iremos. - ¿Pero a dónde?

A cualquier lugar, alejados de Vittorio.

Lo siento, no puedo ir a casa.

De lo contrario, todo terminará mal con mi tío.

- Me tengo que ir, si me necesitas búscame en casa de Don Fabio. - Está bien.

¡Paulino!

Paoli...

Paulino.

Me asustaste. Entremos, la sopa se está enfriando.

No, estoy esperando a papá.

- Vamos, entremos. - No, lo esperaré aquí.

- Paulino, te dije "entremos". - ¡Déjame!

- Buenos días. - Buen día. - Buenos días.

Ítalo no volverá por un tiempo, tendrán que hablar conmigo.

- No tenemos tiempo que perder. - No debería habernos hecho venir.

¿Tienen otros trabajos esperándolos acaso?

- El que quiere siempre encuentra trabajo. - Yo se los ofrezco. ¿El mío vale menos?

No puedo darles lo que me pidieron ayer, es una estafa y lo saben.

- Les daré algo que no han tenido. - ¿Qué, hermosa esquiladora?

Bueno, 50 liras más por persona y día.

- Durante las horas pagadas, pueden descansar. - No descansamos. - Qué lástima.

En mi pueblo los campesinos paran a comer y descansar

- y después funcionan mejor que antes. - ¿Nos pagará para descansar? - Sí.

También los alimentaré todos los días.

¿Pero... Está de acuerdo el señor Vittorio?

¿Acaso ven a Vittorio aquí? Yo estoy aquí.

Lo que digo vale tanto como lo que él diría.

Me preocupo por esta tierra como los Bassi se preocupan por ustedes y ustedes por nosotros.

- Gracias a esta tierra llevan pan a la mesa de sus hijos, ¿o no?. - Sí.

Miren, sé que no están acostumbrados a recibir órdenes de una mujer.

De hecho no les daré ninguna orden. Trabajaremos juntos como iguales.

Conocen el trabajo mejor que yo.

Entonces...¿Tenemos un trato?

Bueno, bajen.

- Nos vamos a trabajar. - Vamos. ¿Han tomado café? - No.

- Se los daré ahora mismo. - Vamos.

Paulino.

Está caliente.

¿Sí?

Paulino, ten cuidado, mira qué error cometiste.

Mmm... ¡Mmm!

¡Ah!

Mmmm... Está bien.

¿Cuánto pides por ellos?

Depende de cuanto sea el pedido que ofrezca. Esos son albaricoques.

"¿Cómo funciona la brújula?"

"¿Para qué sirve? Copia en tu cuaderno..."

- Ah, aquí está. ¿Ahora? - Me reuní con Villani.

¿Qué lograste? ¿Se rió en tu cara?

Paulino, ven, ayúdame a sacar las cuentas, escribe.

Ahora...

500 liras el kilo por...

50 kilos.

Por...

Cuatro meses.

Por tres años.

¿"Tres años"?

- ¿Hiciste un acuerdo con Villani por tres años? - Sí.

Por tres años...

Da un total de...

- Eso es... - 300.000. - ¡300.000 liras!

¡Qué bien! ¡Ah!

Ese idiota de Ítalo...

No está.

Si él estuviera aquí,

Podríamos destapar una botella, así sin más, para divertirnos.

Tenemos que poner un teléfono.

Villani dijo que no puede enviar a nadie aquí para hablar contigo.

No tengo dinero para gastar en el teléfono.

- Hago negocios entre hombres, mirándolos a la cara. - Está bien.

De acuerdo, entonces lo veremos más tarde.

Apaguemos las luces.

La electricidad... "A mí nadie me la regala nadie".

Te has portado muy bien.

¿Sabes a quién vi hoy?

- A la maestra Casalín. - ¿De verdad ? - Sí.

Puedes realizar el examen en junio. Si apruebas, podrás volver a la escuela.

¿Qué pasa si no lo apruebo?

Por supuesto que lo aprobarás. Eres muy bueno, lo sabes todo.

¿Qué pasa si lo olvido?

¿Qué pasa si no sé las cosas?

Podemos hacer algo.

Te llevaré y me quedaré afuera de la puerta hasta que termines.

- ¿Es un trato? - Si no, que me caiga muerto.

En tu opinión, ¿Paulino podrá lograrlo?

Ha mejorado mucho. Estudia todos los días con tu tío.

Deberías verlos a ambos en los libros.

Alabado sea el Señor. Sea siempre alabado.

Si aprueba el examen, tendrá que volver a la escuela con los demás niños.

¿Y qué hay de malo en eso?

No tiene paciencia para quedarse quieto en el pupitre.

Paulino es diferente a los demás niños.

Si notan su enfermedad, se burlarán de él.

- Ya pasó antes. - No hay nada de qué avergonzarse.

Es una enfermedad, Paulino la tiene y mucha otra gente la tiene.

Vuelve a casa, Ítalo.

Vuelve y mira lo bueno que es tu hijo.

La doctora estará aquí el lunes para hablar sobre anticonceptivos

¡Y es gratis!

Calabresa, ¿Dónde vas tan apurada?

Mujer y también trabajadora.

- ¿Quieres saber cómo no quedar embarazada? - No, no.

Eres tan sureña.

Al menos Ítalo es un buen hombre.

Podría haber sido peor, piensa en Nunzia.

Sí, pero Ítalo no me quiere.

Eres muy hermosa, no te creo, vamos.

Oh, mejor pega este cartel.

Ajústalo mejor, buen trabajo.

- Tío, ¿estás durmiendo? - ¿Eh? No, no, estoy fingiendo.

Te estoy escuchando, sigue, sigue.

- En el Palacio de Justicia... - En Roma.

Hallan un artefacto explosivo disfrazado de paquete...

- ¡Paulino! Hey Hola. - ¡Papá! - Ven aquí.

Lo sabía. Mira, yo también les he puesto la mesa.

- ¿Quién hizo esto? - Yo, como el tuyo. - Oh.

Aún más bello.

Te has vuelto muy bueno en eso.

Vamos a comer, se hace tarde.

No tengo hambre.

- ¡Ah! - Con cuidado.

- Ten cuidado, te lastimarás. - No me toques, lo haré yo mismo.

Recuéstate, tío, vamos.

- No es nada. - Paulino, ven y ayúdame.

- Aquí estoy. - No es nada. - Levántate. - Vamos, tío.

Mi pierna se quedó dormida.

Muy bien, si quieren ir todos conmigo, llévenme.

- Despacio. - Sólo estoy un poco cansado. - Seguro, seguro.

- ¿Realmente funciona? - No lo sé, ya veremos.

Ten el honor de recibir la primera llamada telefónica de los Bassi, ven aquí.

Dieciséis.

- Uno... - Seis. - Seis. - Buen chico.

Vamos, vamos.

Hora exacta.

16:34 pm.

- Gracias señorita. - Pásamelo a mí. - 16.34.

¿Aló? ¿Aló señorita?

- Yo también quería saber la hora. - 16.35. - ¿Cómo ?

- ¿Son las 16.35? - 16.35.

Me dijo las 16:34, pero... Esto no funciona.

Lo sabía, esto está roto. Pásamelo.

- 16.35. - ¿Aló?

- Sí. Son las 16.35, así es. - 16.35.

16:35.

¿María? ¡María! Hierve agua, desinfecta las tijeras. Vamos, corre.

Hierve agua, desinfecta las tijeras. Vamos, corre.

- Corre. - Sí.

Bien, bien, bien.

Bien. Bien, bien, bien, aquí.

Abajo, abajo, abajo. Así, muy bien.

Baja, baja, buena chica.

Muy, muy bien.

Ven aquí, María.

Bien, bien.

Shh, bien, bien.

Bien. Ven, ayúdame a mantenerla tranquila.

- Sí. - Abajo, abajo, abajo.

Bien, bien.

- Así, muy bien. - Diana. - Así. - Diana.

Bien hecho, Diana, bien hecho.

Bien hecho, Diana.

- Mantenla tranquila. - Sí.

Bien, bien.

No te preocupes, aquí estamos.

Así...

Bien.

Bien, bien.

Mantenla así, así.

Bien.

Bien, bien.

- Shh. - No puede respirar.

El potrillo no respira. Espera.

Vamos, te ayudaré.

- Bien hecho, Diana. - Bien hecho. - Sigue. Vamos, ahí viene.

Vamos, bien hecho. Aquí está.

Bien hecho, Diana.

Bien.

¡Papá!

Tuve una pesadilla, me iré a tu cama.

¿Aló? ¿Quién es?

Soy María. ¿Puedes buscar a mamá o a Giuseppe?

- María, espera, los llamaré enseguida. - Gracias.

El bar está lejos de casa.

- María. - Luisa. - ¡Oh!

Qué bueno que llamaste. Mamá no quería que te preocuparas

- pero Giuseppe está enfermo, muy enfermo. - ¿Qué pasó? ¿Qué tiene?

Parecía ser sólo una fiebre fuerte, pero empeoró anoche.

- María, es tifus. - ¿Tifus?

El médico dice que es muy peligroso.

¿Por qué no me lo dijeron? Tomaré el primer autobús.

- Dile a Giuseppe que iré, díselo. - Sí.

¿Qué es lo que quieres hacer?

¿Ir dónde? No te mueves de aquí. Hay demasiadas cosas que hacer aquí.

- El resto de nosotros te necesitamos. - Mi hermano está enfermo.

- Dicen que es grave. - Eh... ¡Cuánto drama!

- María se irá mañana. - ¿Ah, sí? ¿Y quién piensa en la tierra?

¿En los animales? ¿Y en la cocina?

El resto de nosotros haremos lo que siempre hemos hecho.

¿Saben qué les voy a decir?

Hagan lo que quieran.

Mientras estés aquí, haz algo, sé útil. ¡Ve a la cocina!

¡Váyanse y sean felices todos!

- ¡Sal de aquí! - Detente, ¿qué estás haciendo?

Sin esto no puedes irte. Sé que no volverás.

No digas eso, te prometo que volveré.

- Voy con mi hermano, está enfermo. - ¡No me importa!

Debe preocuparte, eres inteligente y entiendes las cosas.

Confía en mí. Iré y volveré enseguida, a tiempo para el examen.

Hicimos un trato, tú y yo.

Y yo cumplo mis tratos.

Si no, que me caiga muerta.

Ítalo, estoy lista.

- Llama al veterinario, la vaca está enferma. - Sí, sí. Yo me encargo de eso. - Bien.

Gracias María.

En cuanto Giuseppe mejore, volveré.

Espera.

Escucha. Escucha María, tengo que decirte algo importante.

Es mejor que te quedes en tu casa.

Eres joven, eres...

Eres hermosa.

Mereces ser feliz y no estar en un matrimonio falso.

Yo no...

- No puedo hacerlo. - Pero... - No te preocupes por el dinero.

Seguiré enviándote algo.

Buena suerte.

- Regresaste. - Buen día.

Mamá, soy yo.

Luisa.

Antonio.

¿Qué estás haciendo aquí?

Giuseppe estuvo enfermo anoche. Lo llevamos al hospital.

- ¿Es grave? - No te preocupes, está bien, está en excelentes manos.

Tu madre me dijo que viniera aquí para recibirte y aquí estoy.

- ¿Quieres tomar algo? - No, no, llévame con él.

Está bien.

¿Cuando volviste?

Hace un mes.

Inmediatamente vine a buscarte, me dijeron que te habías casado.

Sí.

Me sentí mal.

Antonio... ¿Qué debería haber hecho, según tú?

Cuando te fuiste a Bélgica, desapareciste.

No soy bueno llamando ni escribiendo.

- De hecho pensé que me habías olvidado. - ¿De verdad ?

No me he olvidado de nada, María, de nada.

- Todas las promesas que hicimos... - Sí.

- Todo era diferente. - Todo era diferente.

Sí... ¿No?

No lo sé, todavía me pareces la misma.

En realidad, ¿sabes qué?

Se dice que las mujeres se descuidan con el matrimonio.

Tú cada vez me pareces más hermosa.

Aquí estamos. Bienvenidos a Calabria.

Se van ahora, no te preocupes.

Giuseppe está en la mejor clínica de Calabria.

- No podemos permitírnoslo. - No te preocupes.

El médico jefe es mi amigo y sabe que hay que cuidarlo bien.

- ¿De verdad? - De verdad. Aquí lo tienes.

Esta aquí.

Luisa.

Está ahí dentro.

Mamá.

- Mamá... - ¡Hija mía!

Hija mía.

- Estás más delgada. - No. - Tienes las manos ásperas.

- ¿Estás comiendo? ¿Estás bien? - Sí, no te preocupes.

Estaré aquí afuera.

- Tranquilo. - Giuseppe.

- Tranquilo. - Giuseppe.

- Tranquilo. - Ya volví, ¿Lo ves?

- Déjenme salir. - Soy María. - Déjeme salir.

Vete, vete.

Vete.

Así es siempre.

- ¿Aló? Casa Bassi. - Paulino, soy María.

¡María! ¿Cómo estás?

Estoy bien. Y tú... ¿Estás estudiando ¿Cómo te va?

Bien. María, ¿cuándo volverás?

Mmm... Yo...

- Paulino, yo tengo que quedarme unos días. - Pero el examen es en una semana.

Lo sé, pero mi hermano está enfermo. No puedo irme ahora mismo.

- ¡Lo prometiste! - Tienes razón en estar enojado, tienes razón.

¿Aló? Paulino, ¿Aló?

¿Paulino? ¿Aló?

- ¿Aló? - María.

María.

María.

María.

María.

- Ven aquí, para que comas algo. - Sí.

¿No tienes una foto de tu marido?

No sé cómo es mi yerno.

¿Por qué no te ha dado un hijo todavía?

- ¿Es porque es viejo? - No, mamá, no es viejo, no.

¿O no te ama?

- No, déjenme salir. - Giuseppe.

- María, finalmente. - Sí.

- Son ellos. - Aquí estamos.

Aquí lo tienen.

- Dios mío, te lo agradezco. - Ven aquí. - Vamos.

Vamos Antonio. Puedo hacerlo, puedo hacerlo solo.

Vamos María, cuidado. ¿Quieres enviarme de regreso al hospital?

Gracias.

Espérenme.

- ¿Ya pueden verlo? - No. - No, se fue otra vez.

Ahora lo arreglo. ¿Nos lo vendieron roto?

Es demasiado, no deberíamos haberlo aceptado.

¿Ah, no? Entonces ¿quién cuidará a Giuseppe?

- ¡Oh! ¡Ahí se ve! - Sí, sí.

- Anto'... - ¿Pueden ver? - Sí. - ¡Shh!

- Pero... - ¿Listo? - Sí. - Anda, Anda.

- ¿Quién es? - Buenas noches. - Buenas noches. - Buenas noches.

- Buenas noches, buenas noches. - Buenas noches. - Buenas noches.

- Buenas noches. - Buenas noches. - Buenas noches. - Buenas noches.

Filome', ¿Podemos pasar?

- Ya han entrado. - Gracias. - Siéntanse como en casa.

- ¡Shh! Ahora silencio. - Ey.

Ahora todas las noches los vecinos vendrán a casa y mamá se volverá loca.

- Lo arruinaste. - ¿Tú crees? - Eh.

Para mí, tu madre es la que más se divierte de todas.

Es mejor que vengan los vecinos a ver "Canzonissima"

que rezar el rosario, ¿no?

Había olvidado lo hermosa que es tu sonrisa.

Últimamente no he tenido muchas oportunidades de reírme.

Discúlpame, pero debes quedarte aquí.

Ya ves que por arte de magia vuelve tu sonrisa.

Déjame probarlo.

- Sí, uno, sólo uno. - ¿Estás segura? - Sí.

¡Oh!

Filome', gracias, disculpa las molestias.

- Adiós. - Buenas noches. - Buenas noches.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Buenas noches, María.

Buenas noches.

- ¿Vienes a caminar con nosotros? - Giuseppe, tienes que quedarte en la cama.

Pensé que un poco de aire marino le vendría bien.

- ¿Qué dijo mamá? - Mamá está encantada frente al televisor.

- Vamos, ven con nosotros. - Vamos, siempre me haces rogarte.

Ah, ¿Lo escuchas?

- ¿Qué? - El mar que te llama.

- Llama "María... María..." - Antonio...

- Antonio... - "María, ven al mar".

- Ven al mar. - Pero... - Ven al mar.

♪ Tengo un pensamiento fijo en mi cabeza que nunca se va ♪

♪ Pero como pasa el tiempo cuando no estás ♪

♪ No soporto esa mezcla misteriosa ♪

♪ Ahora respóndeme si realmente estoy en problemas ♪

♪ Dime, cuéntame, cuéntame. ¿Dónde has estado? ♪

♪ Dime, cuéntame, cuéntame. ¿Pero estabas sola? ♪

♪ Dime, cuéntame, cuéntame. ¿Pensaste en mi? ♪

♪ Oh, Oh, Oh ♪

- Buenos días doctor. - Buenos días, Nicola. ¿Qué te dije?

¿Es un espectáculo o no? Mira esto.

Aún nos queda inaugurar y ya está todo reservado.

Son 50 unidades, todas con vista al mar. Dos piscinas, un bar, una discoteca.

¿Lo entiendes? Son todos grandes señores.

Personas de Milán y Turín ya los reservaron.

Es una maravilla.

La semana que viene llega ese hombre de Padua del que les hablé.

- ¿Qué persona? - Un constructor, un pez gordo, un amigo mío.

- Giuseppe, ¿qué tiene que ver con eso? - ¿Cómo? ¿No se lo dijiste?

Tan pronto como se recupere, vendrá a trabajar conmigo.

- Tienes que terminar la escuela. - ¿Quién querría volver a la escuela?

- Perdí el año. - Perdiste sólo unos días.

- Puedes recuperarlos. - Miren aquí. ¡Ta-tan!

Quiero trabajar con Antonio.

Giuseppe.

Giuseppe, tú y yo teníamos un trato.

Aprendo más con él que con los profesores.

- Me lo prometiste. - No, María tiene razón.

La educación es lo primero.

Si tienes un título, nadie te pasará a llevar.

Hagamos esto, haré que mi topógrafo lo evalúe.

- Pero... - ¿Cuantos años te quedan? - Dos. - Realizaremos un examen privado.

- ¿En serio? - Te doy mi palabra de honor. ¿Vamos a ver el restaurante?

Vamos a ver el restaurante.

A todo esto, tenemos algo que celebrar.

- ¿Es tu cumpleaños, Antonio? - No, no es su cumpleaños.

El cumpleañero eres tú, pequeño.

Ábrelo.

¡Ábrelo!

- Una cadena de San Antonio. - Sí, como la mía. - Es maravillosa.

- Te lo pondré. - Mi padre me la regaló cuando me hice hombre.

Ahora es tu turno. Recordé que tu padre no pudo hacerlo.

Puedes tomarlo como si te lo regalara un hermano mayor.

- ¿Qué opinas? - Gracias Antonio.

- Gracias Antonio. - ¿Qué estás haciendo? ¿Vas a llorar?

- Con su permiso. - Gracias.

- Salud por Giuseppe. - Por Giuseppe.

- ¿Quieres bailar? - Sí.

- No, no. - ¿Cómo no?

- "El amor". - "El amor". - María. - "El amor".

- "El amor". - "El amor". - María.

Hola María.

Ítalo...

- ¿Qué estás haciendo aquí? - Siéntese.

¿Es por Paulino? ¿Le ha pasado algo?

No, Paulino está bien.

Sólo vine a buscarte.

El viaje en autobús es largo, y hay dos transbordos.

En auto es más rápido.

Antonio, café, por favor.

- Gracias. - Bien...

Por suerte, ya nos conocimos. Ya era hora también.

Sí, fue un placer conocer a tu familia. Tú debes ser Giuseppe, ¿no?

- Un placer. - Un placer. - Soy Ítalo, tu cuñado.

¿Y él es...?

- Un amigo de la familia. - ¿No tiene nombre?

Disculpa... Antonio Lo Bianco. Yo soy...

María y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo, crecimos juntos.

Soy Ítalo, el marido de María.

- ¿Más café? - No gracias. Mejor si nos vamos ahora, ¿no?

- Tu hermano parece estar bien, ¿verdad? - Sí.

¿Nos vamos?

Te espero en el auto.

Estoy un poco cansado.

Qué me dices... ¿Si paramos a dormir?

Está bien.

- Vi que hay una pequeña pensión cerca de aquí cerca del mar. - Oh.

Muy linda.

- Disculpa. - ¿Qué pasa?

No sacaste la etiqueta.

Número 13.

Aquí está.

Estaba abierta.

Es hermosa.

Sí, sí.

Yo dormiré en el sillón.

No, tú toma la cama.

Soy más pequeña, me las arreglaré. Está bien para mí.

De lo contrario, podríamos dormir...

Si quieres, sí.

Duermo de lado igual, ocupo poco espacio.

Pero no, vamos, el sillón estará bien.

Mira, hay viento.

- Buenos días. - Buenos días.

Dormiste muy bien.

- Me cambio de ropa y nos vamos. - No.

- No. - ¿No?

Estamos aquí, es muy hermoso.

Nos merecemos un día libre, hoy lo tomaremos con calma.

- Oh. - ¿Quieres helado? - Sí.

- Llegamos primero. - Sí, sí. - Ah, Dios no lo quiera.

Una foto para esta… ¿luna de miel?

- Mirando al mar, mirando al mar. - Sonrían. - Oh.

- Aunque no demasiado. - No demasiado. - ¿No demasiado?

- Aquí, así. - ¿Está bien? - Abrácense los dos.

- ¡Hola! - Sr. Vittorio.

- ¿Cómo está? - Es hora de cenar y tengo hambre.

- Prepara algo de comer, se acabaron las vacaciones. - Eh.

¡Entra, María!

Bienvenida de nuevo.

- Señora maestra. - María, finalmente.

Tarde o temprano tendrás que traerme al niño, y dejarlo dentro.

No, en realidad vine a decirle

que Paulino no se presentó al examen, por mi culpa.

- Déjelo hacerlo. - Una cosa es que sepa hacer las cosas

- y otra que no le importen las reglas. - Tiene toda la razón, sí.

Créame, es culpa mía, de verdad. Él no tuvo nada que ver.

De hecho, estudió.

Trabajó duro y mejoró mucho.

Los exámenes ya se hicieron, ha terminado el plazo.

- ¿No puede hacer nada? - No, lo siento, María.

Si no hace el examen, nunca volverá a la escuela, estoy segura.

Adiós.

- Vamos mujeres, vamos a trabajar. - Bajen esto. - No vamos a hacerlor.

- No, no. - Qué están haciendo? Señoras, ¿Porqué me hacen esto?

- Siempre les di de comer. - Eh.

- ¿Cuál es el problema? - ¿Qué quieren?

- ¿Qué quieren para empezar de nuevo? - Queremos 5.000 liras al día.

-Trabajamos más de nueve horas, son 1000 horas extras. -¡Es cierto!

Es injusto.

- Está bien, de acuerdo. - "Está bien" ¿qué?

¿Estás loco? ¿Quieres arruinarme? ¡Dime que quieres arruinar a Vittorio Bassi!

- Vámonos, Vittorio. - ¡Mira a estas malditas!

Muy bien, vamos entonces, váyanse.

¿Ahora quieren que nosotros también paguemos más impuestos? ¡Váyanse!

- Calabresa, ¿Aquí otra vez? - ¿Lo has visto? - Eh.

Cuando te fuiste, esperaba que hubieras escapado para siempre.

No, en ese caso te habría dicho adiós.

Ahora te has convertido en una sindicalista de pleno derecho.

- Siempre he sido sindicalista, sólo que ahora me pagan. - Bien.

¿Preferirías estar con Ítalo? Vi cómo se miraban el uno al otro.

¿Qué dices?

María, creo que tú y Bassi lo están haciendo.

-¡Carla, cállate! - Cállate. Tienes que irte.

Adiós María.

- ¡Ya voy! - ¡Vamos, vamos!

Entonces, detente aquí. Presta atención. ¿Quieres dárselo?

Se lo daré, quédate aquí para poder verte como lo haces.

¿Quién es?

- ¿Quién es? - Ella es la maestra.

Paulino.

Paulino, ¿adónde vas corriendo? Mira, te vi.

Buenas tardes.

- Mucho gusto. - Buenas tardes, espero no molestarlos.

- No, no. - Tengo una noticia que les agradará.

A petición mía, el Superintendente de Estudios autorizó a Paulino

- a tomar el examen. - ¿De verdad?

Sí, por favor.

- ¿Cuándo? - Ahora.

Paulino, ven acá.

- La tabla del nueve. - ¿Qué preguntó? - ¡Shh!

9, 18, 27, 36...

- Le pidió las tablas de multiplicar. - Sabe las tablas de multiplicar. - Sí.

- La respondió. - Bien. - Las regiones de Italia.

- ¿Y ahora? - El Valle de Aosta.

- Las regiones de Italia. - Nunca las recuerda.

- Bien. - ¿Y ahora? - No escucho nada. - Bajen.

Sabía que todo era una pérdida de tiempo.

- En cambio, estuvo muy bien. - ¿Qué fue lo que dijo?

Dije que Paulino fue promovido.

- ¡Lo sabía! - ¡Buen chico!

- Me preguntó por Calabria. - ¿De verdad? - ¡Ven aquí! ¡Ven aquí!

- ¡Eres un campeón! - Señora maestra, no sé cómo agradecerle.

Es gracias a usted porque creyó en eso y en Paulino que es inteligente.

- Es igual que su tío. - Gracias María.

¿Qué hacemos, Paulino?

- ¿Empezamos de nuevo con los gusanos de seda el año que viene? - Sí papá.

- María. - Sí.

¿Sabes que los gusanos de seda sólo comen estas hojas?

¿De verdad? Ah, así.

- "Yum Yum Yum." - Así no.

- Somos nosotros quienes tenemos que llevárselos. - Ah, ¿en serio?

- No lo sabía. - Mamá me lo enseñó.

Entonces, ¿sabes lo que harás? Se lo enseñarás a María.

Sí.

¿Quieres casarte conmigo?

- Ítalo, pero ya estamos casados. - No.

Eso no fue una boda.

Lo digo en serio. Yo quiero elegirte.

Y que tú me elijas.

Sí.

"Papá, ¿quieres tomar a María como tu esposa?"

Papá, ¿quieres tomar a María como tu esposa?

Sí.

Sí, quiero.

¿Y tú, María, quieres tomar a papá como marido?

Sí, quiero.

No, eso no vale, debo decirlo.

Tienes razón, espera.

- Los declaro marido y mujer y ahora puede besarla. - ¡Oh!

♪ Hay un gran prado verde donde nacen las esperanzas ♪

♪ QUIENES SE LLAMAMOS CHICOS ♪

♪ Ese es el gran prado del amor ♪

♪ Uno, nunca la traiciones, Ella tiene fe en ti ♪

♪ Dos, no la decepciones, Ellos creen en ti ♪

♪ Tres, no la hagas llorar, Vive en ti ♪

♪ Cuatro, no la abandones, la extrañarás ♪

♪ Cuando tienes las manos cansadas y lo dejas todo ♪

♪ Te agradeceran las cosas buenas ♪

♪ Sufrirán por tus errores ♪

¡Dos y tres!

♪ Tú, niño, no lo sabes ♪

♪ Pero ella está en tus ojos ♪

♪ Te dará amor ♪

♪ Pero el amor tiene sus obligaciones ♪

♪ Uno, nunca la traiciones, ella tiene fe en ti ♪

- Pero mírense. Oigan, ¿qué hacen aquí? - Paulino, ven.

♪ Tres, no la hagas llorar, Vive en ti ♪

♪ Cuatro, no la abandones, la extrañarás ♪

♪ La tarde la buscará en tus brazos ♪

♪ Todas las promesas ♪

Que Dios bendiga las hojas de morera para un buen año.

Y a los gusanos de seda para producir muchos capullos hermosos.

En el nombre del Padre, del Hijo

y del Espíritu Santo, amén. - Amén.

Querido Don Fabio

El agua bendita no es suficiente para las hilanderas, ni tampoco las oraciones.

¿Lo sabes, no?

Si los dueños no los escuchan este año

- La hilandería no volverá a abrir, querida. - ¿En serio?

¿Cómo lo hacemos? Con todo el dinero que gastamos en los bichos.

Los dueños nos habían prometido muchas cosas.

pero el sector está en crisis y no han hecho nada.

Es verdad, con toda esta cosa sintética...

¿Quieres usar nailon?

¿Quién puede permitirse medias de seda? Yo no.

Espera mientras te ayudo.

Carla...

- Debo decirte una cosa. - No.

- No te alisaré después de todos los rulos que te hice. - No, no.

Es sólo que desde hace un tiempo siento náuseas.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que tuviste tu período?

- Más de un mes. - ¿Ítalo lo sabe?

¿Sabes qué?

Bruno tampoco sabe nada.

- ¿Estas embarazada también? - Lo hicimos al mismo tiempo.

- ¡Qué hermoso! Seremos madres juntas. - ¡Sí!

♪ Cuando te veo pasar ♪

♪ Lo siento en mi pecho... Lo siento en mi pecho... ♪

♪ Un huracán que trae mi corazón contra el ritmo ♪

♪ Esto nunca me había pasado antes ♪

♪ Pero prometo que me recuperaré ♪

♪ Cuando creo que estoy en tu contra... ♪

Escúchame, de verdad, ya no es tiempo de patrones y empleados.

Los agricultores de la zona se están uniendo en cooperativas.

- Piénsalo. - ¿Le dirás a mi tío que los dueños deben jubilarse?

Vittorio no puede oír con un oído.

- Nunca le gustó el sindicato. - Ítalo.

- ¡Bien hecho! - ¡Oh!

- ¡Bien hecho! - ¡Bien hecho! - Estos tocaron bien, ¿eh?

- Ítalo. - Cuéntamelo todo, amor.

- Escucha, Ítalo. Escucha. - Dime.

Enviemos a los viejos al retiro.

Si no convences a tu tío, ¿quién podrá?

No es sólo un problema de la vieja guardia.

- Hablemos de eso más tarde. - Es importante. No cambia su forma de pensar.

¡Shh!

Entonces...

- Ítalo y yo tenemos una buena noticia que darles. - ¿Qué?

No sé nada.

Estamos esperando un bebé.

A él también le diste la noticia. ¡Felicitaciones!

¡Felicitaciones!

- ¿Por qué no me lo dijiste antes? - No pude. Hablan demasiado.

¡Mesero! ¡Mesero!

Trae una botella de espumante, o mejor dicho, una botella de champán.

No me hagas esas bromas a mí también.

♪ Amor, vuelve ♪

- Vamos, déjanos pasar, vamos. - Vayan, vayan.

♪ Y yo, amor ♪

♪ Me muero de dolor ♪

♪ Amor, vuelve ♪

♪ Las colinas están en flor ♪

♪ Y yo, amor ♪

♪ Me muero de dolor ♪

♪ Amor, vuelve ♪

♪ No importa, no importa ♪

Espera un momento.

Entra.

Buenos días, le traje café.

Ya lo serví.

- Bonita escándalo que hiciste noche. - Disculpe.

Teníamos algo que celebrar.

Señor Vittorio...

Estoy esperando un bebé.

No bromees, si es una broma, esta vez te lo juro...

- ¿Es verdad? - Sí.

- Jesucristo... ¿Es verdad? - Sí.

- ¡Bendita Virgen! - ¿Qué está haciendo?

- Siéntate. - ¿Por qué?

- No, no... - ¿Por qué? - ¿Cómo te sientes? - Estoy bien.

- Tenemos que ir a trabajar, es tarde. - No, no, no.

No, hoy no hay trabajo, tienes que acompañarme a un lugar.

- Está bien. - Échame una mano.

Requiem aeternam dona eis, Domine, lux perpetua luceat eis.

Requiem aeternam dona eis, Domine, lux perpetua luceat eis.

Requiem aeternam dona eis, Domine, lux perpetua luceat eis.

Descansa en paz.

Amén.

Adiós Fiammetta.

Por allá está mi hermano mayor, Amedeo.

El padre de Ítalo.

Servimos juntos como voluntarios en la guerra en Etiopía.

Yo pude volver.

Amedeo no.

Ítalo tenía cinco años.

Poco después también murió su pobre madre.

Desgracia tras desgracia

Nos convertimos en la leyenda del país.

Que la casa está embrujada, que somos asesinos.

Dijeron que era tan malo

que ni el diablo me había querido llevar.

Que por eso sobreviví.

No creo eso.

No, creo que sobrevivió para criar a Ítalo.

Para cuidarlo, para ser su padre.

Ah, la presión y todo el resto, está bien.

Pero está un poco anémica. Le recetaré algo de hierro, ¿eh?

Coma carne, dos veces por semana.

Un momento.

Esto es para Vittorio, para mantener su hipertensión bajo control.

Bueno, él aguantará. Es un viejo testarudo.

- Se lo dejo para que se los lleve. - Gracias.

María.

¿Carla?

María, por favor ven aquí.

No le digas nada a nadie

De lo contrario, estoy en problemas y el médico también. - Está bien.

Para Bruno no era el momento de tener un hijo.

Hay cosas mas importantes. Las luchas, el sindicato.

Tenía miedo, miedo de no poder hacerlo sola.

- Qué bonito está el campo en esta época, ¿eh? - Sí, es verdad.

Pero tú eres más hermosa.

Espera aquí, de lo contrario se enfriarán. Ambos.

Nuestro hijo nacerá aquí. Crecerá aquí.

- Este será el paisaje que verá cada mañana. - Sí.

Sólo espero que la granja esté un poco mejor que esto, ¿eh?

- Mira el establo, se está cayendo a pedazos. - ¿Que otra cosa? ¿El granero?

- No mires al techo, sino se caerá. - No lo miraré.

La verdad es que no sólo eso hace falta arreglarlo. También la casa.

Es toda la empresa la que necesita ser renovada.

Quizás Bruno tenga razón: necesitamos una cooperativa.

Unámonos.

Ítalo, hagámoslo.

Si crees que eso es lo correcto, estoy contigo.

Debemos hacerlo no sólo por nosotros, sino por nuestros hijos.

También para el futuro de esta tierra y su gente.

- Lo haremos. - Lo haremos. - Lo haremos.

♪ Tengo un pensamiento fijo en mi cabeza que nunca me abandona ♪

♪ Cómo pasa el tiempo cuando no estás ♪

♪ No puedo soportar... ♪

Tienes que sacar este de aquí. Este.

Ahora tíralo fuerte.

Ahí, bien hecho.

Este. ¿Lo entendiste?

¡Cuidado! ¡Cuidado!

Esta no es su casa.

- ¿Vive aquí María Saggese? - Sí. - Cállate.

¡Ah, pero tú eres el llorón! ¡Ah!

Paulino, este tipo siempre estaba llorando.

Yo lo llamaba llorón.

Encantado, soy Antonio Lo Bianco. Es un poco llorón, sí.

Genial, ¿te gusta el auto? ¿Quiere acompañarnos? Vamos, vamos.

Qué bien se está aquí.

- ¿Lo vas a hacer? - Aquí lo tienen. - ¡Ah, pero! ¡Viva!

Bien hecho, Paulino, pásame el queso gorgonzola. Ven, ven.

- Excelente. Ve a sentarte ahora. - Aquí lo tienes. - Ven.

¿Estás contenta con la sorpresa?

- ¿Has visto cómo tu hermano se va haciendo hombre? - Sí.

- Cree que ya es grande, pero aún es un niño. - Vamos.

Está bien aquí, tenías razón.

Hay silencio, buen aire, buena comida.

- Es relajante. - No es tan así.

El resto de nosotros aquí no tenemos tiempo para relajarnos.

No quise decir nada ofensivo, quise decir...

- Sr. Vincenzo, quería felicitarlo... - Vittorio. - Sí.

Señor Vittorio, la casa de campo es preciosa.

Si necesita una pequeña reforma, llámeme.

¿Por qué? ¿Eres carpintero?

- No lo creo. - ¿Yo? No, no.

- "Carpintero"? - No, no. - Dile.

No, tengo una pequeña empresa constructora que hace estas cosas

- en los distritos de Vicenza. - ¿Oh, sí ?

¿No tienen suficientes edificios en Vicenza?

- Gracias a Dios, no. - Gracias. - Todos quieren vivir en la ciudad.

- Es el progreso, ¿no? ¿Lo entiende? - Ah, sí, sí, progreso.

Sin progreso...

Es cuando todos se van a la mierda.

Ven, Luna, ven, ven.

Ven, ven.

- Luna, tómalo, tómalo. - Ven.

- Antonio. - ¿Eh?

- Antonio, escúchame. - ¿Qué pasa?

¿Qué es eso de que te mudas a Vicenza?

- ¿Cómo lo va a hacer Giuseppe con sus estudios? - ¿Cómo? Como lo hizo en su casa.

Si te prometí que obtendría su diploma, lo obtendrá.

- Sí, pero… ¿Ves cómo se comporta? - ¿Cómo se comporta?

Antonio, te admira, te imita, pero no es como tú.

No quiero que se meta en cosas que no pueda manejar él mismo, ¿entiendes?

No te preocupes, amo a Giuseppe, como te amo a ti.

Tengo que decirte que he vuelto y tengo todo lo que queríamos.

- Trabajo, dinero, reputación. - Me alegro por ti, de verdad.

¿Qué haces aquí, arruinando tu vida? Ven conmigo.

Estoy bien aquí.

Puede parecer absurdo para ti, lo sé, porque te conozco.

Pero tengo todo lo que quería.

Escucha...

Mira, aquí está mi número.

Por cualquier cosa llámame.

A cualquier hora del día o de la noche.

Aunque sea sólo para dejarme escuchar tu voz.

Buenas noches, Ítalo.

¡Giuseppe!

- ¡Giuseppe! - Adiós. - Adiós, Paulino.

- Adiós. - Adiós. - Adiós María.

¿Está todo bien?

Sí, sí.

- Con la cooperativa podemos gestionar la empresa. - ¡La cooperativa!

No quiero escuchar esta palabra ni siquiera como una broma.

Aquí yo soy el amo.

El mundo está cambiando, no podemos pensar como antes.

Unámonos a otros para compartir gastos y ganancias.

- De lo contrario la tierra ya no rendirá. - ¿La tierra? ¿Me estás hablando a mí de la tierra?

Trabajé la tierra con estas manos, con esfuerzo y sudor.

Sacrifiqué mi vida para dejarte esta tierra, a ti y a tus hijos.

¿Qué quieres hacer ahora? ¿Dividirla? ¿La tierra?

Precisamente porque pienso en mis hijos.

La vida no se trata sólo de trabajar de la mañana a la noche como animales.

Es la vida que hemos vivido, que has vivido tú, que he vivido yo.

Mi padre, mi madre, todos los que están por aquí.

- No es una mala vida. - Por supuesto.

Pero siempre y cuando produzca algo. La gente puede hacerlo mejor que eso.

- Compartir es un verdadero progreso. - ¡Ah! ¡El progreso!

Todos los demás repiten esta palabra cada vez.

Progreso, progreso, sin saber lo que es.

Nosotros, los viejos, hicimos progresos.

Ustedes no, muchachos.

Vamos, ya es tarde.

Vayamos a la hilandería.

Cuando yo era pequeño, todo esto eran pantanos.

Mira el milagro que hemos hecho.

Limpiamos todo. ¿Para qué?

Por suerte, ya no estaré aquí cuando vuelvan los pantanos.

Sus tierras nunca se convertirán en un pantano.

- Ítalo nunca lo permitiría. - Ay, Ítalo.

Ítalo no puede esperar a que pase al más allá para dividirlo todo.

Pero yo confió en ti.

Porque nunca te he visto llorar.

Prométeme que no dejarás que estas tierras se desperdicien.

♪ Qué desafortunadas somos ♪

- ¡Vamos, malditas, muévanse! ♪ El salario que tenemos ♪

- No puedes entrar aquí. - ¡Me lo impedirás! ¡Damas, muévanse!

- Tengo que entrar. - No pueden venir aquí, la fábrica está en huelga.

¡Maldito idiota, no me importa la protesta!

- ¡Tengo que entrar, tengo que cargar y descargar! - ¡Váyanse al demonio!

- ¿Qué es esto? ¡Tengo que pasar! - Carla. ¿Cómo estás ?

- Todo está bien, se acabó. - ¡Váyanse al demonio!

Ahora yo... ¿De qué te ríes? ¡Te haré comer tu sombrero!

- ¿Viste el desastre? - Sí. - Hace cinco días que están en huelga.

Ese maldito jefe no nos recibe ni nos paga.

Tengo que entregar y cobrar. Ahora se los mostraré.

- ¡Me subiré al camión y les mostraré quién manda! - ¡Váyase al demonio!

- ¡Señor Vittorio! ¡Señor Vittorio! - Santo cielo.

- Sr. Vittorio, ¿qué le pasa? - Mira, está enfermo. - ¿Qué le pasa?

Pobrecito, ¿está enfermo?

¿Qué le pasa?

- ¡Policía! - ¡Santo cielo!

¡Por aquí, vengan por aquí!

¡Señor Vittorio!

Respire.

¡Respire!

Preparen el quirófano y llamen al anestesiólogo.

Vamos arriba.

Dijo que nunca me había visto llorar.

Si se despierta ahora, se decepcionará.

Hoy me pidió que le prometiera

que nunca abandonaría su tierra.

Se lo prometo...

Si ahora me promete algo.

Vittorio, no se muera.

Traducido y adaptado por Thannatos. Para la comunidad NNF y Subdivx

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.