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1 LA ESPOSA
Aquí tienes, sostén esto.
Santa María, Madre de Dios..
Dame tu nombre para ver si estás en la lista.
No necesito leche, vete. Espera.
- Y esta es la hermosa... - Gianna.
Gianna, lo anoté aquí.
- ¿Y tú te llamas? - Giuseppina. - Muy bien.
- ¿Y tú te llamas? Angelina. Aquí lo tienes. Angelina Loprete.
Rosa Verace.
- Puse a Angelina allí. - ¿Qué estás diciendo ?
- ¡Oh! ¿Ahora? ¡Hagan espacio! ¡Hagan espacio! Después de usted. - ¡Oh, mamá! ¿Quién es?
Entonces, Angelina Loprete. Vamos, rápido.
- Aquí está. - ¿Celebramos la fiesta de la Virgen acaso? No, señora. Sólo entra ella.
Por favor, sonríe lo más posible.
Aquí está nuestra Angelina.
Seria, trabajadora.
- Intacta. - No, no, otra.
Gracia.
Temerosa de Dios.
¿Cuántos años tienes?
- Quince. - Veintiuno, veintiuno.
"Veintiuno" ? ¿No ves que es demasiado joven? ¡Vete al infierno!
Evelina Secchi, tranquila, educada.
Sordomuda desde su nacimiento. No le molestará.
Oye, Calabria, escúchame con atención.
No me trates como un idiota, ¿eh?
¿Hay alguna que valga la pena o no?
Tengo a la chica para usted.
Espéreme aquí, no se arrepentirá.
- María. - Estoy aquí.
Ya casi termino aquí. Sequé los vasos y limpié el baño.
No, no es por eso.
Si es por el alquiler de la casa, si pudiéramos pagarlo la semana que viene...
Son diez meses de alquiler lo que tú y tu familia me deben.
Seamos claros, María.
Te dimos este trabajo para ayudarte.
Y aún así ni siquiera pagas la máquina de coser de tu madre.
Mientras tanto...
- Mientras tanto, tome esto. - ¿Qué es?
¿La cadena del bautismo?
Guardaré esto como garantía.
Tenemos que encontrar una solución, sino tendré que desalojarlos.
No, puedo trabajar más duro.
- Puedo quedarme en el mostrador, irme más tarde... - Mira cariño...
Desde que murió tu padre, has sido la cabeza de familia.
Tienes que pensar en tus hermanos también.
La pequeña Luisa está en boca de todos.
Antes de que se equivoque, será mejor que se las arregle sola.
Michele ha encontrado una buena pareja para ella.
Es alguien que pagará todas tus deudas. Así no te echaremos más de tu casa.
Lo siento, pero Luisa ya está comprometida.
Hasta mañana.
- Lui'.. !Luisa! - Giuseppe, sal a caminar.
- Ahí viene María. - Lo que digas.
Giuseppe. Luisa. Vamos, mamá nos está esperando.
- Estaba tomando el sol. - Seguro.
Rocco, sé que estás ahí de todos modos.
Vamos.
♪ Hay un gran césped verde ♪
♪ donde nacen las esperanzas llamadas niños ♪
♪ Esta es la gran pradera del amor ♪
¡Zan, zan!
♪ Uno, nunca los traiciones. Tienen fe en ti ♪
♪ Dos, no los decepciones. Ellos creen en ti ♪
- Luisa, al tercero. - ♪ Tres, no los hagas llorar ♪
♪ Viven en ti ♪
♪ Cuatro, no los abandones... ♪
Eso es de mamá.
- ¿Qué están haciendo? - Nos la llevaremos.
Deténganse, deténganse.
- Mamá. - ¿Qué está pasando?
¡Mamá!
- Pero, de alguna manera... - Buenos días.
Ah, esta es la chica.
Te dije que valdría la pena esperar.
Luisa, este es el Sr. Vittorio.
- Viene de Véneto. - Ella es una mocosa. ¿Cuántos años tiene?
Tiene veintiún o veintidós años.
- Es una flor. - Estamos seguros de que ella todavía está...
- ¿...Está sana? - Ah, como un pez.
Nunzia también está en la ciudad del Sr. Vittorio.
Ella era de este pueblo antes.
Mira lo bien que está.
Tiene refrigerador, televisión. A ella no le falta nada.
Muy bien, llega a un acuerdo con la madre y celebremos el matrimonio.
Tengo que volver a dirigir las cosas en casa.
¿Qué es lo que están diciendo?
Mamá.
Mamá, ¿Qué matrimonio?
- ¿Qué...? - No, no, no les daré a mi hija.
Incluso se llevó la máquina de coser. ¿Qué más quiere de nosotros?
Querida, si no nos pagas el alquiler atrasado inmediatamente
les pediré que vuelvan y haré que se lleven los muebles.
Calabria...
Dejemos a estas idiotas.
Tú y todas esas mujeres se esconden bajo las faldas de sus madres.
Espere. Espere.
Espere.
Yo iré.
Soy la novia adecuada para usted.
Yo nunca lloro.
Resisto el frío y el sol. Sé trabajar la tierra, mire esto.
¿Por qué no te has casado todavía a tu edad?
Estaba esperando a su Príncipe Azul que se fue a Bélgica.
Estaba comprometida, es verdad.
Pero rompimos el compromiso hace mucho tiempo.
- Muéstrame tus manos. - Sí.
Está bien. Al menos eres trabajadora.
Ella servirá, siempre y cuando todo esté en orden.
¡Vamos, vamos! No perdamos el tiempo.
¿Qué hiciste, María? ¿Qué has hecho ?
María, ¿estás bromeando?
- ¿De verdad te vas a casar con ese viejo? - No, María, no.
Es mejor así, para todos.
Pagaremos nuestras deudas. Luisa, puedes quedarte con Rocco.
- Giuseppe, puedes estudiar. - Estudiar, eso es todo lo que puedes decir.
La verdad es esta...
Si te casas, te vas al norte y nos dejarás.
- Extrañarás el mar en Bélgica. - Te extrañaré en Bélgica.
- Eso mientras no conozcas a una chica francesa... - Cállate. -...Te olvidarás de mí, sí.
Mira, te conozco, Antonio Lo Bianco.
No, no me conoces, porque sólo te amo a ti.
Te juro que iré a Bélgica, trabajaré día y noche.
Y volveré para darte una buena vida.
Te lo prometo aquí, en nuestra roca
que cuando regrese me casaré contigo.
¿Me esperarás?
Ey.
Estaré esperándote.
¿La última vez para ver quién llega primero?
Buenos días, ¿Quién habla?
- ¿Aló? - ¿Aló?
Estaba buscando...
Estaba buscando a Antonio, Antonio Lo Bianco.
¿Antonio? Él no está aquí ahora. ¿Quién lo busca?
¿Ella es la italiana?
¿Aló? ¿Aló? No llames más, por favor.
Mamá.
¿Qué estás haciendo?
Vete a dormir, son las tres.
No te cases, María.
- Con algunos sacrificios más podemos lograrlo. - No.
No.
No quiero verte comiendo pan y manzana en el almuerzo y la cena.
No merecemos esta vida.
Nosotros ya hemos sufrido demasiado y tú más que nadie.
Pero fue lo que elegí para mi vida.
No sufrí, siempre fui feliz con tu padre.
Todavía recuerdo cuando me invitó a bailar por primera vez.
Mi corazón latía, pensé que me estaba muriendo.
- Tropecé y caí encima de él. - ¿De verdad ?
Mañana por la mañana iré a casa del señor Michele.
Le diré que ese señor puede volver al Norte, ¿está bien?.
Para que te quedes aquí.
Está bien, habla, pero rápido, hagamos esto rápido.
Deben ser dos matrimonios, mi hermana también debe casarse.
No tengo dinero para tirarlo.
Si lo hacemos el mismo día, ahorrará dinero.
- Mamá. - Buenos días, Filomena. - Buen día. Vamos a casa.
Ya casi terminamos, siéntate.
La deuda con el señor Michele debe pagarse inmediatamente, ahora, antes del matrimonio.
¿Cuántas cosas quiere ésta? Estoy empezando a aburrirme.
- Yo estoy a cargo aquí. - María, ¿por qué no puedes oírme cuando te hablo?
Un giro de dinero debe llegar todos los meses.
- para pagar la casa y los estudios de Giuseppe. - ¡Eh!
Sólo hablas de dinero, pero ¿Qué pasa con los niños?
¿Puedes tener hijos, sí o no?
Sanos, fuertes, porque necesito niños que trabajen la tierra.
- Necesito trabajadores. - Trabajo como un hombre. - No eres un hombre.
Hablas demasiado para ser una mujer.
Muy bien, vamos, toma este dinero, Calabria.
Cerremos este trato antes de que cambie de opinión.
¿Quién te enseñó a fumar?
Ni siquiera tienes barba.
Ahora que me voy, te convertirás en el hombre de la casa.
Pero no puedes hacer lo que quieras.
Soy la hermana mayor y estoy a cargo.
No estarás aquí de todos modos. ¿Cómo sabrás lo que hago?
No tenemos que depender del dinero del señor Michele.
Esa sanguijuela.
Muéstrale cuánto vale un Saggese. Si ocupas tu tiempo estudiando
podrás convertirte en médico, abogado, alcalde.
- Sí, alcalde. - Sí, alcalde.
Incluso puedes llegar a ser Presidente de la República, si te esfuerzas.
Bueno, ¿en dónde estabas? "Ni siquiera..."
Promete volver al menos una vez al mes.
Voy a tratar.
Espera, lleva también el libro que nos regaló papá.
- No, no, tal vez Giuseppe lo necesite para la escuela. - No.
Llévatelo, al menos tendrás algo de casa.
Además María, eres la única que tiene paciencia para leer en la familia.
Muévete un poco.
¿Estás asustada?
Al principio duele un poco.
Pero no tienes que pensar en eso.
Piensa en algo que te guste. ¿Qué es lo que más te gusta?
El mar.
- Nadar. - Eso, muy bien.
Cuando hagas el amor, piensa en el mar
y en cómo te sientes cuando estás en medio del mar.
- Entonces te olvidarás de todo, porque estarás bien. - Es diferente para ti.
Tú amas a Rocco.
Sólo amaba a Antonio.
- Pero ha pasado mucho tiempo. - ¿Y si Antonio vuelve, María?
¿Has pensado en eso?
Él no va a volver.
Duérmete, que es tarde. Mañana debes ser una flor.
Pero quédate aquí, como cuando éramos pequeñas.
Está bien.
¿Quién hubiera creído que María Saggese se casaría algún día?
Antonio Lo Bianco la hizo esperar muchos años.
En Bélgica debe haber formado una familia.
- Por supuesto que el marido es mayor. - Es lo mejor.
Así pronto se quedará viuda.
Queridos fieles, como saben, estamos aquí.
para celebrar el más feliz de los sacramentos.
El matrimonio.
Un hombre y una mujer encontrándose
para formar una familia.
Hoy celebraremos dos matrimonios.
La de Luisa con Rocco y la de María con...
"Ítalo Bassi".
Que no pudo estar aquí con nosotros hoy.
- ¿Quién es Ítalo? ¿Por qué no está aquí? - No se preocupe. - ¿Está enfermo?
Haremos un rito abreviado
en el que el tío, el señor Vittorio, sustituirá al novio
para el intercambio de anillos.
Nunca he visto a ese hombre. Nos engañaste.
No me importa. Yo pagué por estas ceremonias.
Ahora te vas a casar con quien yo diga.
Vete, vete a tu fiesta.
Luisa, vete, no hagas esperar a tu marido.
Vete.
- Mira qué tarde es. - Ahora...
Vas a estudiar, te vas portar bien.
- Obedece a mamá. - ¡Basta de tonterías!
¿Tienes que irte?
Entonces vete, vete.
¡Vete! ¡Nos las arreglaremos aquí de todos modos!
¡Giuseppe! ¡Giuseppe!
Vamos, tenemos que recorrer miles de kilómetros para llegar.
Anda, hija mía, anda. No lo hagas enojar.
Yo cuidaré de tu hermano, no te preocupes.
Adiós mamá.
- Vete. - Un poco de paciencia, es una costumbre aquí.
- Adiós mamá. - Vete, no te preocupes. - Vete.
- Vete. - Adiós. - Adiós.
Nos vamos.
¿Cuánto tiempo tardan en decir adiós?
Vamos, ven, sube atrás.
¡María!
- ¡Giuseppe! - Detente.
- Detén el coche. - Ese es un llorón.
¡Giuseppe!
María.
¡Luna!
¡Eh! Bestia fea, ven aquí.
¿Eh? ¿Y ahora?
Hola.
¿Cómo estás? ¿Nadie te da de comer aquí?
Ven aquí, ven aquí.
Ven aquí, ven. Ven, ven aquí.
Ahora te daré de comer, ¿eh?
Trae tus cosas a la casa.
Vamos, muévete, muévete.
Ven aquí, hermosa.
Buenas noches.
Ahora tomemos una copa de vino.
Sírveme una copa. Muévete. Encenderemos esto.
¿Quién es?
Su nombre es María.
Enséñale dónde encontrar la manteca y la polenta.
- ¿Cómo es que ella está vestida así? - ¿No te das cuenta por tí mismo?
Ella es la esposa que te traje de Calabria.
- El cura la casó contigo en ausencia. - ¿En ausencia de quién?
¿"De quién"?
Mira aquí, léelo.
"Ítalo Bassi".
¿Estabas tan borracho que no recuerdas haber firmado?
- "Autorizo a mi tío Vittorio..." - No, no me engañes así.
¿Oh, no? Este de aquí...
Es la prueba.
Es tuyo.
Ahora arreglaré todo. ¡Vamos!
¡Don Fabio!
¡Fabio!
¡Don Fabio!
- ¡Fabio! - ¡Ítalo! Cálmate. ¿Qué es lo que sucede?
Es una estafa lo que hizo mi tío, me casó con ella.
No estoy interesado. Vittorio puede enojarse todo lo que quiera
- pero el matrimonio no es válido. - Hablemos adentro.
No hay nada de qué hablar. Estoy casado con Giorgia.
Es mejor para ella volver a su casa, es mejor para todos, incluso para ella.
Ítalo, ¿adónde vas?
Vamos adentro, vamos.
Tenías hambre, eh. Apuesto a que Vittorio no se detuvo durante el viaje.
Por muy tacaño que sea, debe haber tenido miedo de tener que comprarte un sándwich.
Mi estrella, ¿tenías que acabar entre los Bassi?
No quiero desanimarte, pero ya has visto cómo se tratan.
Esa es gente salvaje.
Ítalo, el pobre, perdió a sus padres cuando era pequeño.
Su tío Vittorio lo crió.
Luego se casó con Giorgia, parecían felices.
- Pero desde que desapareció... - ¿Está muerta?
Nadie lo sabe.
Un día se fue de casa y nunca regresó.
La buscaron por todas partes y luego la declararon muerta.
Quién sabe qué le pasó.
Ítalo se volvió cada vez más sombrío, como si tuviera un demonio dentro.
Atormentaba tanto a Vittorio que le decía que se volviera a casar.
Al final logró concertar este matrimonio.
Mira María, no sé qué hará Vittorio,
- pero si quieres podemos cancelarlo todo. - No.
No.
Mi familia necesita el dinero del señor Vittorio.
Está bien.
Entonces te mostraré dónde dormirás esta noche.
Aquí no, porque no quiero chismes aquí.
Entonces mañana Dios nos dirá que hacer.
Gracias.
- Ahora lo necesito. - Los tiempos han cambiado.
- Con todo lo que me costó traerla aquí. - Démosle tiempo.
- Tienen que llegar a conocerse. - ¡Cómo que démosle tiempo!
¿Sigues vestida así? ¡Cámbiate, y vamos a trabajar!
¡Rápido! ¡Ya hay demasiados hambrientos en mi casa!
¡Vagabundos, buenos para nada!
¿Quién es?
Suban aquí. Ángela sí, Giovanna sí.
Betti, tú también, sube.
Ornella, ¿adónde vas? Esta vez no me engañarás, quédate ahí.
- Tengo que trabajar, mi marido está enfermo. - Eres demasiado vieja.
- Siempre paras a orinar o porque estás cansada. - No.
- ¿Es por ella que la dejas en casa? - Tú cállate.
¿Quieres quedarte ahí también? Todas los demás, vamos, vámonos.
Rápido, rápido.
Lo siento.
¡Vámonos!
Se nota que nunca has hecho este trabajo.
- En mi pueblo las avellanas no existen. - ¿De dónde vienes?
De Calabria.
Otra sureña que se casó con uno de nuestros hombres.
Todas vienen aquí.
- ¿Quién es tu esposo? - Eh.
- Es Ítalo Bassi. - Ah, ya entiendo.
Además de trabajar, Vittorio la trajo aquí para espiarnos.
Entonces no durará mucho. ¿Sabes lo que dicen en el pueblo?
De los Bassi matan a todas sus mujeres.
Quién sabe quién te matará para que dejes de ser una espía.
Si Ítalo no te mata, nadie te quitará las palizas que recibirás.
¡Esos salvajes!
Oye, mocosa, mira que el día aún no ha terminado.
- Yo alimento las vacas, tú alimentas los cerdos. - Está bien.
Mira como quedaron esas rodillas.
- No podrás trabajar mañana. - Puedo hacerlo, me encargare de todo.
Entonces vamos.
Ven, ven, baja.
Ahora te mostraré cómo preparar el estofado de cerdo.
¡Rápido!
- ¡oye, el estofado está hirviendo! ¡Rápido! - Ya voy, ya voy.
Calienta la sopa, está ahí.
- En el refrigerador. - Oh, sí.
Hay un niño ahí fuera.
¿De quién es hijo?
Claramente no puedes ocuparte de tus propios asuntos.
Su nombre es Paolino.
Es hijo de Ítalo y Giorgia.
- ¿Por qué está con los animales? Iré a llamarlo. - Detente.
No quiere vivir en la casa.
Desde que su madre se fue, se ha vuelto loco.
Ya ni siquiera habla.
Ítalo lo ha traído muchas veces adentro, pero él siempre se escapa.
- Es un niño. - ¿Y eso qué? A su edad yo llevaba tres años trabajando.
- Los niños no deben trabajar. - No seas grosera conmigo.
En el pueblo de donde vienes no tienen muchos escrúpulos, ¿no crees?.
De lo contrario no estarías aquí, ¿o no?
Ven aquí, siéntate.
Seamos claros.
Necesitas dinero para tu familia.
Yo necesito niños que lleven el nombre de los Bassi.
Así que esta noche te meterás en la cama con Ítalo.
Emborráchalo, tú ves cómo lo haces.
Y luego, cuando te vea embarazada, le enviaré el resto del dinero a tu madre.
- Ese no fue el trato. - El dinero es mío, yo hice el trato.
♪ ¿Dónde está mi pomada? ♪
♪ ¿Dónde está mi pomada? ♪
♪ ¿Has visto mi pomada? ♪
♪ Vi gente caminando por la casa ♪
♪ Será mejor que tengas cuidado o algo desaparecerá ♪
♪ Incluso revisé debajo de la cama ♪
♪ Solo espero que no me llegue...♪
Dame eso. ¿Qué estás haciendo?
Nunca debes entrar a esta habitación bajo ninguna circunstancia.
¿Lo entiendes?
Toma tus cosas y sal de aquí.
¡Rápido! ¡Fuera!
Muévete.
Dormiste aquí.
Eres Paolino, ¿verdad?
Mi nombre es María. Llegué ayer.
¿Te gusta la sopa? Te dará fuerza.
Come.
Come, come, y luego tal vez...
Cuando termines podríamos volver juntos a la casa, hace frío aquí.
Es un lugar cerca de un bosque, ahí cerca del...
Buenos días, ¿es posible hacer una llamada telefónica de larga distancia?
Ni aquí ni a África.
No hay teléfono, está roto.
La esposa que tengo en casa me basta.
¿Aún está aquí? Ah, lo entiendo, no sabe leer.
Te digo. "¡El león se come a los sureños"!
- Forastera ¿tienes que llamar al sur? - Sí.
Ella también tienes derecho a llamar.
¿Y yo no tengo derecho a decidir quién usa el teléfono en mi bar?
No, ignorante. Se llama servicio público, ¿Sabes lo que significa?
- ¡Vamos, vamos! - Anda, puedes llamar. - Gracias.
No dejes que esa gente te trate mal, ¿entiendes, calabresa?
Especialmente si es Vittorio Bassi.
Muévete, muévete, es una llamada de larga distancia.
- Cada clic es dinero. - ¿Aló? ¿Aló?
- María, ¿puedes oírme? - Mamá. - ¿Estás bien, sí?
¿La casa es grande? ¿Aló?
Sí, la casa es grande.
Es grande, también tiene tierra, cerdos, caballos.
¿Tu marido ? ¿Cómo es?
- María, ¿puedes oírme? - Quiero saber sobre Ítalo. ¿Cómo es?
- ¿Es guapo? - Luisa, Ítalo...
Ítalo es hermoso.
Es joven, es amable.
- Quiero hablar con él. - ¿Qué tan joven es? Vamos, cuéntame.
- ¿Es alto? - Sí, es alto, como papá, tal vez incluso más alto.
- Tienes ojos marrones. - Un Romeo. - Tienes que hablarle acerca del dinero.
Pásame a mamá, se están quedando sin fichas.
- ¿Te dijo cuando lo enviará? - Lo siento, por estar diciéndote esto,
- Pero el giro postal no llegó. - Lo sé, mamá.
- Lo siento. Lo siento. - No te lo digo como un reproche.
María, ¿estás bien?
Sí mamá, estoy bien. Estoy bien, no te preocupes.
Tuve suerte.
¿Aló?
¿Aló?
¡Eh! ¡Felicitaciones! ¡Felicitaciones!
- ¡Bebidas para todos! - Está bien.
Te haré un bocadillo, te traeré un jugo de frutas.
Preciosa.
¡María! María Saggese.
- Nunzia. - ¿Qué estás haciendo aquí?
-¿Cómo está tu mamá? ¿Cómo está Luisa? - Bien, acabo de hablar con ellas.
- Están bien. - Estás hermosa.
Entonces te casaste. Tienes que contarme todo.
Ven, te invito un café. Ven, hija, ven.
Aquí lo tienes.
¿Dónde carajo estabas? Vamos, hay vasos que limpiar.
- Ten cuidado. - ¡Eh!
Ese es mi esposo.
- Mamá, mamá, leche. - Espera un momento.
- María, ¿con quién te casaste? - Con Ítalo Bassi.
Ah... ¿Has oído hablar de su esposa?
Se habla de ellos en todo en el pueblo desde que Giorgia desapareció.
También dicen que ella tenía un amante y se había escapado con él.
Yo no lo creo.
- ¿Sabes ordeñar? - Sí.
Entonces hazlo, saldré a cortar leña.
Espera.
Cámbiate de zapatos.
Afuera está húmedo.
Te saldrán sabañones.
Gracias.
Mira cuánta leche.
Me estás haciendo cosquillas.
Entonces lo haces a propósito.
Quieres jugar esta mañana.
Eres traviesa con esta cola.
Me estás haciendo cosquillas. ¡Ah! ¡Vamos!
Bien.
¡Lo estás viendo! ¡Ah!
¿Qué le hiciste a tu rodilla? ¿Te caíste ?
Se debe limpiar la herida.
- ¿Vamos a casa? - ¿Cuánto tiempo te lleva ordeñar las vacas?
Deja en paz a ese salvaje, tenemos cosas que hacer.
- Se lastimó, tengo que limpiar la herida. - Está bien, no tiene nada.
- Simplemente no quiere trabajar. - Déjalo en paz.
¡Cállate por una vez!
- Estás aquí para trabajar, no para perder el tiempo. - No.
Primero tengo que limpiar la herida del niño, luego haré el trabajo.
Tienes que mantener la calma.
¿Vamos?. Ven conmigo.
Vamos.
Ven, ven.
Eres un buen niño.
Giuseppe, en cambio, tiene el diablo dentro, siempre sale herido.
A ver, ay, ay, ay.
- Oh. - ¿Te duele?
¿Eres valiente?
Todo listo. Ahora tienes que prometerme que volverás a casa todos los días.
Así revisamos la herida y tal vez la lavamos un poco.
¿Tu cuello?
¿Puedo... ?
¡Oh!
Dios mío, qué sucio estás.
Espera, hagamos algo.
¿Eres una cebolla?
¿Te gusta el huevo batido con azúcar?
Paolino, yo duermo allí. Allí, en ese pequeño rincón.
Si quieres, puedes venir a visitarme.
Paolino.
Paolino, espera, ¿adónde vas?
- ¿Qué pasó? - Nada.
- Le limpié la herida y... - Tú no eres su madre.
Déjalo en paz, es mejor que no se encariñe contigo.
Cuando hay que hacer algo, hay que hacerlo.
- No hace falta hablar mucho. - Suenas como Vittorio.
- ¡María! - Hola, Nunzia. - Espera, ven aquí.
- Detente. - ¿Qué pasa?
Espera aquí y vigila al niño.
- Ven aquí. - ¿Qué pasa? - Aquí.
- María. - ¿Eh? - Pregunté en el pueblo un poco.
Me dijeron que Giorgia estaba embarazada antes de desaparecer.
También dicen que el niño era de otra persona.
- No era de Ítalo. - ¿Qué quieres decir?
María, ahora Giorgia ha desaparecido. Sólo pueden ser dos cosas.
¿O se escapó y crió al niño lejos de esos dos...?
No. ¿Qué dices? ¿Y abandonó a Paolino?
¿Eh, entonces?
O al parecer la descubrieron...
Pobre mujer.
¿Estás diciendo que es posible?
Escúchame, es mejor no enterarte.
Es mejor guardar silencio y ser buena y ocuparte de tus propios asuntos.
De hecho, hay que tener cuidado y no acabar como él.
Golpeada hasta la muerte.
Quizás ahora puedas decidirte con esa separación.
Me voy a la cama.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Apaguemos las luces, la electricidad es cara.
Yo también me voy a dormir, buenas noches.
Buenas noches.
Giulio, querido
Sé que te hice sufrir mucho y te pido disculpas.
Ha pasado demasiado tiempo desde que te vi, no puedo soportarlo más.
Te extraño, necesito verte
Porque tengo una gran noticia que contarte.
Tuya, Giorgia.
- Oh, vamos. - Aquí está la cerveza.
- Dame los vasos. - Sí, sí, aquí están.
- ¡Larga vida! ¡Viva! - ¡Hurra! - ¡Larga vida! - ¡Larga vida!
- Otro. - Ítalo, espera, déjalo en paz.
Estamos a punto de cerrar.
- Aquí lo tienes. - Oh.
Chicos, ahí está Bassi.
Vengan.
Divirtámonos esta noche.
Oye, vaquero.
¿Es cierto que andas de noche como un jabalí?
Pero ten cuidado que tarde o temprano te dispararán.
Te vieron cavando cerca del río. ¿Qué estás buscando, a ellos?
¡A ella o a él!
Allí tienen que hacer un nuevo canal y él tiene que trasladar a su esposa.
-Oh, esperemos que la nueva dure. - No, no durará.
- De los Bassi mueren más las mujeres que los animales. - ¡Bien!
¡Detente, idiota! ¡Ven aquí!
- ¡Vamos! - ¡Paren!
- ¡Oh! - Umberto, sácalo.
-¡Déjenlo! - ¡Déjenlo! -¡idiota! - ¡Paren!
- ¡Cristo! - Váyanse a casa, vamos. No hagan problemas, vamos.
- ¡Sácalo! - ¡Afuera! - Ándate a casa. - Todos los Bassi son así.
Exaltados.
- ¡Cuidado! - ¡Ítalo, para! - ¡Déjenlo! - ¡Déjenlo! ¡Déjenlo!
- ¡Eh! - ¡Vamos! - Denle duro. - ¡Vamos, vamos, vamos!
¡Vamos!
- ¡Suficiente! ¡Deténganse! - Péguenle.
Giorgia.
Georgia.
Georgie. Giorgia, Giorgia, Giorgia.
Paolino, no puedes quedarte aquí, hace demasiado frío, entra a la casa.
Vamos, ven conmigo.
Ah, bueno, pero no está bien.
No es justo, tienes a Luna aquí, siempre estoy sola.
¿No quieres hacerme compañía?
Tengo una idea.
¿Ven conmigo? Vamos.
¡"Brrr"! Vamos.
Ven conmigo.
Entonces, ¿Qué dices?
Ahora lo ves así, todo este desorden.
Todo sucio.
Pero si lo arreglamos juntos, entre los dos, quedará hermoso.
¿Una cama?
¿Estás cómodo?
¿Está limpio?
¡No!
Realmente necesita una buena limpieza.
¡Fuera!
- ¡Fuera! - No te preocupes, yo me encargo.
Ítalo, ¿Qué te pasó?
¿Qué quieres de mí? ¿Qué?
- Vamos, que se hace tarde. - Sí, sí.
- Las otras dos bolsas ahí. - Está bien.
Vamos.
-Señor Bassi. -¿Eh? - ¿Hacemos las cuentas? -Sí, hagámoslo.
Tras retirar el peso de las cáscaras, calculamos el rendimiento de avellanas en un 37%...
Espera... ¿37%? Siempre hicimos 40%.
- Mira éstas. - Sí, pero son pequeñas, es casi sólo cáscara.
- Te hago un favor con el 37%. - Villani, no bajaré del 40%.
Está bien, entonces 150.000 por quintal
con el rendimiento en 40, por 3,5.
Ahí lo tienes, son 190.000.
Revísalo.
¿Estamos de acuerdo? Si estamos de acuerdo, firma allí.
- Está bien, firmaré. - No, señor Vittorio, espere.
Eso es 220.
- ¿Quién es? ¿Qué es lo que quiere? - Espera, espera.
- Entonces, 190 es el precio de tres quintales. - Sí.
- Dijiste 3,5 quintales, serían 220. - ¿La oíste?
- Debo haber tenido un error. - Sí, pero siempre a tu favor.
Aquí tienes.
Entonces, señoras, vengan aquí.
Todo es fresco. Quiero llegar temprano a casa hoy.
- Sr. Vittorio. - ¿Eh?
Sabe, mi abuela también tenía problemas con la vista.
- Después que se puso gafas… - Ahora porque uno se equivoca en dos cuentas
¿Eres doctora ahora?
¿Qué es eso? Necesitamos venderlo, no llevarlo a una exposición de arte.
¡Vamos mujeres! ¡Vamos, los Bassi las harán sentir bien!
¡Vamos! ¿Lo estamos regalando! ¡Regalo! ¡Lo estamos regalando!
Voy a tomar un trago, tú quédate aquí.
- Haz algo de propaganda, ¿no? - ¿Yo? - Sí, sabrás gritar, vamos.
- ¡Lo estamos regalando! - ¡Un poco más fuerte!
¡Regalo! ¡Regalo! ¡Regalo!
- Regalo, regalo, regalo. - ¡Eh, mañana por la mañana!
- Buen día. - Eh, buenos días.
- Aquí hay otra más. - ¿Es nueva?
- Sí señora, soy nueva. - Entonces dame cuatro cebollas.
- ¿De las de Tropea? - No, de estas que son locales.
- Oh. - Estas de aquí, rubias. - De las de Tropea...
Luego medio kilo de "sbrise" para sopa.
Eh...
- Aquí están, medio kilo. - No, nabos no.
- Dije "sbrise", champiñones. - Oh.
- Sí, señora, lo siento. - Eh, "lo siento, lo siento".
Todos ustedes quieren venir aquí
pero primero tienen que aprender italiano.
- Prepárame la bolsa, la recogeré más tarde. Es lenta. - Ella es del sur.
- ¿Medio kilo? - Sí. - Oye tonta, dame un poco de "sbrise". - Ya voy.
Nunzia, ¿quién entiende esto?
- Son ellas las que tienen que aprender italiano, no nosotras. - ¡Shh! Cállate.
- Escucha, María. - Sí. - ¿Todo bien anoche con Ítalo?
- ¿Ha vuelto sano y salvo? - ¿Qué pasó?
- Tenía la cara llena de sangre. - Se pelearon en el bar.
- Casi lo matan. - ¿Por qué?
Lo provocaron con Giorgia y él no pudo soportarlo, reaccionó.
- ¿Conocías a Giorgia? - Era una mujer hermosa, muy hermosa.
Pero me parecía muy triste, muy triste.
Pero dejó solo a ese pobre niño.
¿Colgamos estos cuadros?
¿Qué es esto?
Mi Mecano.
Que vocecita más bonita tienes.
Entonces tienes lengua.
- Toma. - Iré a jugar.
♪ Dos, no los decepciones, ellos creen en ti ♪
♪ Tres, no les hagas llorar, viven en ti ♪
♪ Cuatro, no los abandones, los extrañarás ♪
♪ Cuando tus manos están cansadas y dejas todo ♪
♪ Te agradecerán las cosas buenas ♪
- Disculpe. - No, no, no, déjala.
Es una hermosa canción.
Gracias.
Hiciste un buen trabajo.
Voy al establo.
Tengo que ir a la ciudad más tarde para hacer algunas cosas.
Si no te importa.
Mira, no tienes que explicarme nada.
¡Vamos! ¡Muévanse, muévanse!
¡Vamos, llévatelo! ¡Tráiganlo, vamos!
Llévenlo allá. ¡Con fuerza!
Aléjense, aléjense, muévanse. Vayan, vayan, con cuidado.
¡Llévenlo!
- ¡Cuidado, cuidado! - ¡Vamos, vamos! - Muévanlo.
¡Por acá! ¡Por acá!
- ¿Dónde? - Tráiganlo aquí.
- Empújalo, vamos. - Tráelo aquí.
- Aquí está, aquí está. - ¿Adónde lo llevan? - ¡No! ¿Por qué? ¡Suéltenlo!
- ¡Suéltenlo! - Espera. - ¡Suéltenlo! - Ven aquí.
- ¿Por qué lo van a matar? - Paolino. - Ven conmigo. - ¡Suéltenlo!
- Agárralo, vamos. - Ven con nosotros. - Cierra, María.
- Bien, respira, cálmate. - ¡Papá, suéltame! - Cálmate.
- Respira. - ¡Suéltame!
Paolino.
Ahí está, ahí está, lo sabía.
- Ven aquí, Paolino. - ¿Qué le pasa? - Ven aquí, ven aquí.
- Cálmate. - Necesitamos llamar a un médico. - No servirá de nada.
- Él está enfermo. - Soy su padre, sé lo que necesita.
No te preocupes, amor. No te preocupes, ya pasará.
Cálmate.
Está bien, está bien.
Respira, respira.
¡Ayuda! ¡Estoy perdido!
¡Ayuda!
¡Ayuda! ¿Dónde estoy?
¡Ayuda!
Calma. No te preocupes, Paolino, ya va a pasar.
Él está durmiendo.
Parece tranquilo.
¿Tiene estas crisis a menudo? ¿Hace cuánto que las tiene?
Desde que tenía tres años.
Los médicos dicen que tiene un pequeño mal.
Epilepsia.
Ni siquiera saben por qué le pasa. Nadie lo sabe.
¿No se puede curar?
No se puede hacer nada.
Si tiene que pasar, pasará solo.
Tenemos que tener cuidado de que no se lastime
cuando tiene estas crisis.
¿Has intentado llevarlo a la ciudad?
- ¿Para que lo examine un experto? Quizás... - Escucha.
Te agradezco lo que hiciste por Paolino.
Limpiaste su habitación, hiciste su cama
Pero seamos claros.
El resto de nosotros aquí no necesitamos nada ni a nadie.
Paolino, en cambio, sí. Necesita una madre.
¿Por qué se fue Giorgia? ¿Qué le pasó?
Eres muy bueno en eso.
Paolino.
Mira, este es mi libro favorito.
Es especial.
¿Te gusta?
Puedes mirar las fotos si quieres.
¿Sabes qué número es este?
Veinticinco.
¿Sabes qué es 25 más 32?
¿Cincuenta y siete?
Pero yo creo, que no sabes leer. ¿Qué está escrito a continuación?
- No. - Sí. - Sí.
¿De verdad ?
Léeme un poco.
"Renzo tiró..."
"capones sobre una mesa".
"Fue esta"
"la última historia triste"
"de las pobres bestias."
- ¿Tu madre te enseñó a leer? - No, la profesora del colegio.
Ah.
-¡Eh! - ¡Con cuidado! - ¡Eh!
Piovesan, ¿Qué haces en la ventana?
Estás castigado, entra a la sala.
- Pero... - Eh, eh. ¿Qué estás haciendo aquí?
- Vuelve a clase. - A la fila.
Gracias Zanón.
Me hubiera gustado que alguien te atrapara a ti cuando huías de clase.
- María, te presento a la profesora Casalin. - Encantada de conocerla.
Ella no lo admite, pero le di muchas satisfacciones.
Fui la única chica de mi clase que terminó quinto grado, quién lo diría.
Quería hablarle de un niño que estaba con usted.
Todos aquí han estado conmigo, al menos los que los envían a la escuela.
Muchos los mantienen en el campo, pero no abramos esta discusión.
¡Con cuidado! Niños, más despacio. Con cuidado.
- ¿De quién querías hablarme, querida? - Del hijo de Ítalo Bassi.
- Paolino. - Sí, claro.
Hace más de un año que no lo vemos, pobrecito.
- ¿Por qué estas interesada? - María es la nueva esposa de Ítalo.
Paolino sabe leer, sabe hacer cálculos matemáticos.
Lo que aprendió con usted no lo ha olvidado.
Tal vez si regresara a la escuela...
Es inteligente, pero tiene muchas dificultades.
- Ahora debe estar peor. - Empeorará si se queda en el campo.
- Debe estar con niños. - Está muy por detrás de los demás.
Niños, vuelvan a clase.
Adentro, vuelvan a clase.
Lo siento, María.
- Me gustaría ayudar a Paolino, pero no es posible. - Yo lo ayudaré.
Le explicaré las cosas que no entienda. Yo también fui a la escuela.
Por favor.
Esperen.
Para volver a la escuela hay que hacer un examen
- con todo el contenido del tercer año. - Sí.
Tienes tiempo, es en junio.
Para poder hacerlo, Paolino debe estudiar.
- Estudiar, estudiar mucho. - Está bien.
- No sé si lo logrará. - Lo logrará.
Él lo hará.
Gracias señora maestra, gracias.
- Adiós, Zanón. - Adiós.
- Carla, gracias. - Vamos.
¡Eh! ¡Todo dentro!
- ¿Ha llegado el paquete? - Sí mamá, ya llegó el paquete, gracias.
No puedo enviarte nada.
Ya has hecho mucho por nosotros.
¿Cómo estás? ¿Cómo van las cosas?
- Giuse'. - ¿Cuando vas a venir? Dijiste que vendrías en Navidad.
Tienes razón, tal vez vaya al Carnaval.
- Sabía que no volverías. - ¿Aló?
- ¿Adónde vas? - Ahora es mi turno.
Tengo una gran noticia, María.
Te convertirás en tía, estoy embarazada.
María, ¿no me dices nada? ¿Te desmayaste?
No, no, estoy feliz. Simplemente no me lo esperaba, Luisa.
- Es una cosa hermosa. - Bueno, sí.
Pero todavía no se puede ver la barriga.
Aun puedo ir a bailar con el vestido del año pasado.
María, ¿tú? ¿Estás ocupada?
Yo también quiero un nieto lo antes posible.
Luisa, tengo que irme. Feliz Navidad a todos, saluda a todos, adiós.
María, no olvides el paquete, espera un momento.
- Aquí está. - Gracias, feliz Navidad. - Feliz Navidad a ti.
Paolino.
¿Quién era ese hombre? ¿Lo conoces?
¿Qué te dijo? Vi que te hablaba.
Me dijo que quiso mucho a mi madre y que yo me parecía mucho a ella.
Vámonos a casa, hace frío.
¡Ahí vienen!
Estamos listos.
Eres hermoso.
- ¿Qué pasa? ¿Ganamos la lotería? - Feliz navidad.
- Aquí celebramos la Nochebuena. - Cualquier excusa es buena para festejar.
Me mandaron estas cosas desde el sur, pero también hay polenta.
¿Por qué haces eso? Para él también es Navidad.
Este es tu favorito, ¿verdad?
Lo hicimos juntos.
- Mi madre hizo los tomates. - Aquí también crecen tomates.
No necesitas gastar dinero para que envíen esas cosas.
Pero al menos hay que probar la "Nduja".
No la puedes encontrar aquí, es nuestra especialidad.
Está bien.
- Probemos esta "Gianduia". - Se llama "Nduja".
- Es picante. - Eh, ¿no creo que sea tanto?
- Mmmm… Está buena. - Gracias.
No, no, pero ¿Qué demonios...?
Toma, toma un poco de agua.
- El agua es peor, necesitas pan. - ¿Qué hay adentro? ¿Fuego?
- Con pan. - Agua, agua. Sin pan. - Con pan, con pan.
¿Con pan? ¿Con pan? Con un poco de vino.
¿Qué tiene adentro? ¿Fuego?
Ven aquí. Paolino, toma, bebe también.
Eres un hombre ahora.
- Con firmeza. - Mi madre y mis hermanos te envían sus mejores deseos.
Hay buenas noticias.
Mi hermana Luisa está esperando un bebé.
Bueno, si fueras tú, entonces sí, habría una fiesta.
Paolino, sabes dónde está Calabria, ¿verdad?
Entonces, enséñaselo al tío y al papá.
- Feliz navidad. - ¿Es para mí ? - Sí.
- ¡El libro de la escuela! - Sí, te lo envió la profesora Casalin.
Me dijo que te saludara y que fueras a verla.
¿Dónde está Calabria?
¿Sí, cómo lo sabes?
- Vamos. - Excelente.
Él es realmente bueno.
Ahora déjalo en la habitación, mañana lo veremos juntos.
Paolino tiene que volver a la escuela. La maestra dice que es inteligente.
Siempre ha sido bueno, pero ya pasó un tiempo.
Incluso un burro puede hacer dos más dos. El burro está en el campo.
Ayuda al patrón.
No eres su patrón.
-No puedes obligarlo a trabajar, no está bien. - Oye, bocona.
Esta es mi casa y aquí decido
lo que está bien o mal.
Pero Paolino también podría...
Ahí viene de nuevo.
¿Es para mí ?
Gracias.
- Gracias. - ¿De dónde lo sacaste?
Esto no es tuyo. No debes tocar las cosas de mamá sin permiso.
¿Entendiste?
Sí, lo siento.
No pensó que estaba haciendo nada malo.
Ya te lo dije, mantente al margen de estas cosas.
- Voy a ver a Paolino. - ¡Detente!
Deja de correr detrás de Paolino.
No te traje para que seas su madre.
Te traje para que seas su esposa.
Mírame, Ítalo. ¿Quieres comportarte como un hombre, sí o no?
Giorgia está muerta, ¿lo entiendes?
Sácatela de la cabeza, todos se ríen de ti.
Sal de aquí.
Te guste o no, ella es tu esposa ahora.
Haz tu trabajo.
¿Qué clase de mujer eres?
Te casas por un centavo.
Pobrecita, lo siento por ti,
porque nunca conocerás la verdadera felicidad.
No necesito felicidad.
Lo único que necesito es que tu tío le envíe el dinero a mi madre.
Y que mi familia no se muera de hambre.
¿Qué estás haciendo aquí?
¿Dormiste aquí anoche otra vez? ¡Levántate! ¡Levántate!
- ¡No me engañes! ¡No me engañas! - ¡Déjala sola!
Hicimos lo que teníamos que hacer.
- ¿Entonces por qué no está en tu habitación? - Porque no la quiero en mi cama.
Te dije que se necesitaban métodos fuertes.
Él es testarudo, pero yo soy más duro que él.
Finalmente lo entendió.
Mejor tarde que nunca.
Tomemos un buen café.
Hola, Diana.
Bien hecho.
Ahora tu tío cree que tú y yo estamos durmiendo juntos.
¿Eh, entonces?
No es justo, lo estamos engañando y eso me hace sentir sucia.
Ahora estoy aquí y aunque no te guste
hay una firma que dice que estamos casados.
¿Entonces qué quieres hacer? ¿Quieres hacerlo en serio?
¿Te tiro al heno y lo hago aquí?
Ayúdame a cumplir el trato con tu tío. Él quiere un nieto.
Yo no hice ningún trato.
♪ Amor, vuelve ♪
♪ Las colinas están en flor ♪
"Los egipcios construyeron represas"
"terraplenes, canales, lagos artificiales".
"Los egipcios, si tenían los medios, embalsamaban al difunto"
"porque creían que el alma sobrevivía".
¿Sigues perdiendo el tiempo? Es hora de cenar.
No puedo esperar a que este joven caballero aprenda canciones infantiles.
La cena está lista. Sopa de papas con frijoles y polenta.
- Sólo tengo que ponerla sobre la mesa. - Esto es para ti.
Necesitas beber un vaso antes de acostarte
- y uno por la mañana al despertarte, pero en ayunas. - ¿Qué es eso?
Es algo que hace una vieja campesina.
La "abuela", le dicen. Confía, confía.
Todas las mujeres lo beben para quedar embarazadas.
Está bueno, pero está demasiado salado.
Por favor, no desperdicies ni una gota.
- ¿Puedes darme unos calabacines? - Lo siento, yo llegué primero.
- Señoras, no empecemos a discutir. - Hola María.
- ¿Puedes darme el perejil? - Ayúdame un poco.
- Yo estaba primero. - ¿Qué le pasa ahora? - Víctor.
María.
Échalo todo afuera, bien hecho.
- ¿Qué sucede contigo? ¿Comiste algo malo? - Gracias.
No, no lo creo, pero han pasado unos días que...
- Me duele el estómago, siento náuseas. - ¿No estarás embarazada?
- ¿Porqué es esa cara? Puede ser. - No, Carla, no lo creo.
El señor Vittorio me hace beber desde hace algún tiempo
algún tipo de preparado de hierbas, no lo sé.
- Dice que puede ayudarme a quedar embarazada. - Eh.
¿Es la basura que hace la "abuela", la vieja bruja?
- Sí, eso creo. - Eso te enferma, María.
Escucha, toma eso y tíralo, es veneno, ¿entiendes?
¿Vomitaste? ¡Finalmente!
Entonces Ítalo cumplió con su deber.
Mañana te llevaré con el Dr. Rigon.
- De todos modos, todo es gracias a la "abuela". - Mira eso... - Carla...
- Gracias. - Vamos. - Gracias.
- Mira esto. - Sí ven.
¿Hace cuánto que no tienes tus cosas?
- Tu ciclo. ¿Desde cuándo no tienes la regla? - Eh...
Está bien, vamos, desnúdate.
Vamos.
El resto también, todo.
Date la vuelta, vamos.
Mueve tus manos a los lados.
Bueno, sube a la camilla.
¡No!
¡Bruto y asqueroso! ¡No me toque!
¡Manténgalo alejado de mí!
Ella es todavía es virgen, Vittorio. Se burló de ti.
Ella es una salvaje.
¡"Bruja"!
Se parece al diluvio universal.
- ¿También te hizo quitarte el sostén? - Sí.
Entiendo que te hayas escapado, pero yo lo habría matado a golpes.
En el pueblo decían que tenía manos largas.
No puedo creerlo.
- Me hizo quitarme todo. - ¿Estabas aquí? ¡Te he estado buscando durante una hora!
Ven, ven.
- ¡Déjala sola! - ¡Basta! - ¡Déjala! - ¡Cállense!
Deja de joderme. Mañana te marchas y regresas a África.
¡Quiero todo el dinero que le di a tu madre!
- ¡Con interés también! - ¡Estúpido!
- ¡Comunista! - ¡Fascista!
Nunzia, ¿Qué haces ahí sentada? Hay trabajo que hacer, apúrate, vamos.
¡Machista!
¡Los lechones!
¡Los lechones!
Paolino. Paolino...¿Dónde estás?
¿Paolino!
¡Luna, búscalos!
Paolino!
- ¡Paolino! - Ítalo, ¿Qué pasa?
No encuentro a Paolino.
Los cerdos se escaparon, no sé si fue tras ellos.
Es Luna.
- El río. ¡Paulino! - Ítalo, ¿Creíste que podrías burlarte de mí?
- ¿Por qué? - ¡Ella aún es virgen!
- Ahora no es el momento. - ¿No? - Estoy buscando a Paolino, entra tú.
- El sótano se está inundando. - ¡Anda! ¡Anda!
¡Infame! ¡Sucio cerdo mentiroso!
¡Bien hecho, Luna, síguelos!
¡Ah!
¡Paulino! ¿Dónde estás?
¡Me estoy ahogando! ¡Ayuda!
¡Paolino!
¡Paolino!
¡Paolino!
¡María! ¡Ayuda!
¡Ayuda! ¡Ayuda!
- Paolino, no te veo. ¿Dónde estás? - ¡Ayuda!
- ¡Ayuda! - ¡Paolino! - ¡María!
- ¡María, ya estoy aquí! - ¡Paolino!
- ¡Paolino! ¡Ya voy! - ¡Ayuda, me estoy ahogando!
- ¡María! María, ¡No puedo hacerlo! - Estoy aquí.
¡Paolino!
¡Vamos, pon tu mano ahí! ¡Vamos!
¿Dónde estás?
- ¡María, llévame! - ¡Vamos! - ¡Ayuda!
- ¡Vamos, puedes hacerlo! - ¡Paolino! ¡María!
- ¡Aquí! ¡Estamos aquí! - ¡Ayuda!
- ¡Ya llegamos, papá! - ¡Espera! - ¡Ya voy!
- ¡Ayuda! - ¡Ítalo! - Dame tu mano. - ¡Tómala!
- Agárrate de ella. - Anda, Paolino. - No puedo soportarlo más. - Tómala.
Vamos, bien hecho. Tómala. Ven acá, ven acá.
- ¿Puedes salir? - Sí, sí.
¡Ah! ¡Ayuda!
- ¡Ítalo! - Espera aquí. - ¡Ítalo!
- ¡María! - ¡Ítalo! - ¡María!
- ¡No! ¡Ayuda! - ¡Ya voy, María!
¡Ah! ¡Ah!
¡María! ¡Allá voy!
- ¡Ítalo! - ¡Ahí voy!
¡María! ¡María!
- María, María. - Amor. - ¿Cómo estás?
- Vámonos a casa, María. - Vamos.
¡Ítalo!
- Ítalo. - Buenas tardes. - Buenas tardes. - Buenas tardes.
¿Qué quieren?
Íbamos subiendo hacia Marogne.
Y encontramos esto.
Vamos.
- No puede pasar. - No me toque. - Es el marido de Giorgia.
No.
No, no puede ser ella.
- ¡No puede ser ella! - Ítalo. - No. - No es necesario.
- ¡No! - Déjenlo. - ¡Ítalo!
¡No!
¡No!
¡No! ¡No!
- Lo siento. - ¡No!
¡No!
¡No!
- Tienes que venir con nosotros a la estación. - Ítalo.
¿Por qué a la estación?
Traducido y adaptado por Thannatos. Para la comunidad NNF y Subdivx
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