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Ángela, estás aquí por orden de un juez.
No lo olvides. No.
Estoy aquí por culpa de mi marido.
-Te he traído la medicación. No quiero medicación.
¿Se pueden tener sentimientos por alguien que no existe?
-Ángela, me gustaría que habláramos del incidente del parking.
¿Qué has hecho? ¿Qué has hecho? ¡Joder!
¿Has vuelto a ver a Edu desde que estás aquí?
-¿Dónde estás? Estoy en el hospital, cariño,
pero ya pronto voy a estar en casa. Estaba todo ahí.
Todo lo que me pasó...
Lo que creí que me había pasado, estaba ahí.
Lo recuerdo como si fuera real.
-¿Qué tienes ahí?
Esther, Edu existe.
Esther.
Esther. Voy.
Creo que he encontrado el acantilado.
Creo. ¿Es este?
Sí. Mira, es aquí.
Este es el parking donde le tiraron la moto.
Si estamos aquí y me dijo que había un taller mecánico cerca...
¿Cómo de cerca?
¿Establecemos 5 kilómetros?
10. ¿10? Vale.
Talleres de moto.
Salen 14.
Mitad tú, mitad yo. Yo voy a por el móvil.
Vale.
Motor Premium. Dígame. Hola.
A ver si me puedes ayudar. ¿El día 2 de octubre entró
en vuestro taller una moto de carretera?...
¿Sabes el modelo? No, no sé la marca.
Es grande con la carrocería negra. No, ese no entró ninguna moto negra.
Buenos días. ¿Me puede mirar si el 2 de octubre
preparasteis una moto negra? -Pues no, no aparece nada.
Vale, gracias. Hola.
¿Quería saber si el día 2 de octubre recibisteis una moto...?
-No, el día 2 no abrimos. ¿No abristeis el día 2?
No, ese día no abrimos. De acuerdo.
Necesito saber si el 2 de octubre preparasteis una moto negra.
Hola. Perdona, una consulta.
¿El día 2 de octubre reparasteis una moto de carretera...?
Sí, que recogisteis en la carretera de la playa.
No sé la marca, pero es grande.
Donde bajan los surfistas, sí. Carrocería negra.
-Espere un momentito, por favor. Sí, espero.
¿Seguro? ¿El 2 de octubre?
¿Seguro? -Dígame.
Quería saber si el día 2 de octubre preparasteis una moto
de color negra. No sé la marca. Es de carretera.
¿Negra? ¿Una que vino de la playa con la dirección rota?
Sí. Esther. Negra. Una R6 creo que era.
De acuerdo. Vamos para allá. Gracias.
¿Lo tienes? Sí.
¿Cuál es? Este.
Hola.
¿Sí?
Hola. Es que no sé si he hablado contigo por teléfono
sobre una moto negra de carretera. Sí, sí.
¿Ha sido contigo? Sí, sí.
Necesito el nombre del dueño.
Esa información no os la puedo dar.
Es que le di un golpe. Tenía prisa y no le dejé mis datos.
Solo quiero pagar su reparación.
Mira, vamos a hacer una cosa.
Me dejáis vuestro teléfono, yo le llamo y ya si eso...
No, no, no. Es que me voy de viaje.
Voy a estar fuera mucho tiempo. Solo quiero hacer las cosas bien.
Es que con todo este lío de la protección de datos
y todo eso es un problema. Se me puede caer el pelo.
Ya, ya, ya. Lo entendemos perfectamente.
Además, hace muy bien en no saltarse la ley.
No todo el mundo es tan honrado.
(CARRASPEA)
Vamos a ver.
Roberto Irigoyen.
Gracias. Gracias.
Hasta luego.
¿Has encontrado algo?
Con ese nombre, un abogado mexicano,
un futbolista de Regional... Hola, hijo.
-Hola, mamá. Un tipo que da mucho asco.
Sí, es muy feo.
Vamos, que no tienes nada.
Estoy pensando que voy a llamar a un amigo.
Es ertzaintza.
Iñaki, ¿qué tal?
Oye, quería pedirte un favor. ¿Cómo te pillo?
Ah, genial.
¿Me puedes mirar
si un tal Roberto Irigoyen tiene antecedentes?
¿Nada?
¿Y alguna dirección? ¿Aparece algo?
Vale, Vale.
Sí, te llamo. Chao.
Ni una multa.
Y la última dirección que aparece es de un pueblo de Guadalajara.
-Hay cinco en Insta. ¿Cómo? ¿Qué?
Hay cinco Roberto Irigoyen en Instagram.
Si queréis saber algo de alguien, lo más rápido
es stalkearlo en redes. Sí, claro, stalkearlo.
¿Es alguno de estos?
A ver si voy a tener que contratarte como detective y no como canguro.
Es este. ¿En serio?
¡Madre mía! Qué fantasía de tío, ¿no?
¿Es él? Sí, es él.
No publica desde hace casi un año.
Y tiene un bar, el Pez Rojo.
Ah, no. "Amigos, lamentamos comunicaros
que el pez rojo cierra sus puertas definitivamente,
pero nuestros corazones estarán abiertos siempre."
Qué hortera. Esta es de la inauguración.
A ver, un momento.
La inauguración...
Entonces estuvo solo dos meses abierto, ¿no?
Eso parece.
¿Podemos saber quién es ella?
Está etiquetada como Rosa Uñas.
¿Rosa?
Me dijo que Rosa era su hermana, que estaba enferma
y que todo esto lo hacía por ella. Qué hijo de puta.
Ya. Cuando miento, yo hago lo mismo, para no liarme más que nada.
Venga. Alain. Te toca baño, cariño.
-¿Ya? Es muy pronto. Tania, ayúdame.
Lo primero es recoger esto.
Yo creo que este me queda muy bien, ¿no?
Estás guapísima.
Ay, Ángela, ahora me está dando pena.
¿Me quedo y nos tomamos un vino tú y yo?
¿Me quieres hacer algo por ti, por favor?
Además, me apetece pasar tiempo con Alain sin ti.
Pero es que no hace falta.
Vete y pásalo bien, por favor.
Vale, pero te prometo que voy a volver pronto.
No prometas eso, porque este te gusta.
Bueno, a ver, me gusta, me gusta...
Te gusta, te gusta. Bueno, sí, me gusta.
Ángela, ahora te parecerá imposible,
pero vas a volver a recuperar tu vida.
Confía en mí.
Ahora nos vemos.
Explícame el juego.
Tú tienes que sacar el coche rojo por ahí.
¿Moviendo a los otros coches?
Sí, pero solo puedes moverlo en su carril. Así y así.
¿Sabes a quién le gustaría mucho este juego?
A mis hijas.
¿Qué te pasa?
Es que mi madre no me deja decirte nada de tus hijas.
Ya. Eso es porque ella piensa que me pongo triste
cuando me hablas de ellas, pero no es verdad.
Puedes contarme lo que quieras.
¿En serio? Claro.
Hoy, Maia ha hecho un paradón en el recreo.
¿Un paradón? Sí, se ha tirado como Unai. Así.
¿E Irati? También juega bien.
¿Y tú?
Yo soy mejor navegando. Es verdad.
Y mañana tienes competición, ¿no?
Si quieres, puedes venir a verla. Yo creo que voy a ganar.
Vas a ganar, seguro.
Choca.
Venga, vamos a jugar.
Buenos días. -Buenos días.
Venimos a hacernos la manicura.
Vale, pues tengo un hueco ahora.
¿Qué os apetece haceros?
Manicura francesa.
Francesa.
Si queréis, os hago la francesa,
Pero vais a desperdiciar mi talento, ya os lo digo.
¿No os apetece algo más atrevido?
Yo creo que nosotras somos más clásicas.
Bueno, a mí sí. Me apetece algo divertido, sí.
Muy bien, pues te puedo hacer wabi, animal print, fantasía...
Lo que llevas tú. ¿Brilli brilli?
Venga. Entonces empiezo contigo, que lleva más tiempo.
¿Quieres esperarla por ahí? Muy bien.
Te puedes sentar aquí.
Pon las manos aquí.
Ahí. Bien.
Enhorabuena.
Ay, Gracias.
Tengo unas ganas de que salga ya... Ya, te entiendo.
Yo tengo dos. ¿Dos?
¡Madre mía! No me lo quiero ni imaginar.
¿Es niño o niña? Es niña.
Amaia se va a llamar. Ay, qué bien, ¿no?
Tenéis que estar supercontentos. Sí.
Bueno, no sé si tienes pareja. Sí, sí, sí.
Yo sola, vamos, imposible.
Bueno, a veces es mejor sola que mal acompañada.
También es verdad.
Pero vamos, que no es mi caso. Mi chico es maravilloso.
Hija, qué suerte. ¿Y a qué se dedica?
Mi chico tiene un bar en Meñakoz. El Pez Rojo se llama.
El Pez Rojo. Sí, me suena. Pero ¿no había cerrado?
Cerró, pero hace dos semanas que ha vuelto a abrir.
Dos semanas, ¿eh? Sí.
Si queréis, os dejo una tarjetita. Pasaos.
Decís que vais de mi parte.
Y pediros los mojitos, que están de vicio.
¡Joder, qué fuerte!
Vamos, ¿no?
Sí, sí, en cuanto salgamos de la comida.
Me tenía que haber hecho yo el brilli brilli ese.
No sé yo.
-La buena noticia es que estoy tramitando una visita.
¿De verdad?
¿Cuándo?
Seguramente para dentro de un par de días,
pero será solo una hora.
¿Solo una hora?
Hasta el juicio no podemos conseguir nada más.
Perdón, ¿eh? Gracias, Andrés.
Es que sigo sin entender por qué me hace esto.
¿Qué es lo que no entiendes?
Pues que me podría haber pedido el divorcio, Esther.
Podríamos compartir la custodia. Ya.
Eso es si fuese una persona normal, pero es un psicópata, Ángela.
Ángela, él no quería divorciarse.
Los tipos con el perfil de Gonzalo disfrutan sometiendo a sus víctimas.
Él habría seguido en esta situación eternamente, pero con la denuncia...
Ni siquiera la puse yo. Eso da igual.
La denuncia por malos tratos le hizo darse cuenta
de que podía perderlo todo. Él necesitaba recuperar el control.
¿Convirtiéndome en una enferma mental
se puede quedar con mis hijas? Exactamente.
Mira, esto no te lo podía decir hace unos años y te lo digo ahora.
Gonzalo tiene un perfil de narcisista perverso de manual.
Su obsesión con la imagen personal, su falta de empatía,
de sentimiento de culpa. -Lleva años haciéndote creer
que eres una mala madre, que no vales nada.
¿Y todo para qué?
Para sentirse poderoso, para que no puedas vivir sin él.
Pero es un mierda, Ángela.
Perdón.
-Vamos a ir a por todas, ¿vale?
Pero no será fácil desenmascararle.
Eso déjanoslo a nosotras.
Yo invito. No.
Sí. Ni hablar.
Esther, basta. Invito yo. Por favor, cóbreme.
Bueno, gracias. Por favor...
Todo lo que estáis haciendo... La próxima nos toca a nosotros.
-Sale denegada.
Pásela otra vez. Sí, claro.
Nada.
No puede ser. En esta cuenta siempre hay dinero.
¿Es la cuenta común?
Sí.
Pues ya sabes lo que ha pasado.
Pero ¿puede hacer eso?
-Y cosas mucho peores.
Ay, de verdad.
Cóbrame a mí, por favor.
Perdón, chicos, es que... Tranquila.
No puedo más. Es que no puedo más.
Estoy muy nerviosa, Esther.
Tranquila.
¿Qué te decía?
¿Qué me decía?
Para empezar, que se llamaba Edu y se llama Roberto.
Que era repartidor de flores y tiene un bar.
Y me hablaba todo el rato de su hermana enferma
y resulta que tiene novia, embarazada.
Te ha mentido en todo.
Sí, pero ¿por qué? ¿Quién es ese hombre?
(Mensaje)
Mira, han hecho un chat para la excursión del cole.
¿Sí? Sí.
A mí no me ha llegado nada.
No me han incluido.
Te lo cuento yo. 30 madres histéricas que te ahorras.
Creo que es por aquí.
Dice que sí.
Sí, parece ser que es aquí. A ver.
Menudo sitio para montar un garito.
Está ahí.
¿No quieres que hable yo con él?
No. Necesito ir yo.
Y necesito ir sola.
Mejor.
Si en 5 minutos no sales, entro.
Vale.
¿Hola?
Hola. Hola.
¿Querías algo?
¿Roberto Irigoyen?
¿Roberto? Sí.
Sí. Mira, lo tienes ahí. Ven.
Arreglando la lancha.
Si quieres, pasa por la cocina y a mano izquierda te lo encuentras.
Gracias. De nada.
Hola, Roberto.
O Edu. Ya no sé ni cómo te llamas.
He venido a pedirte ayuda.
Necesito demostrar que existes y que no estoy loca
para que no me quiten a mis hijas, por favor.
Disculpe. ¿Nos conocemos de algo?
No sé quién eres. Pero ¿qué estás diciendo?
¿Sabes lo mal que lo he pasado?
La última vez que te vi, pensé que estabas muerto.
Siento decirle que estoy vivito y coleando.
¿Le puedo ayudar en algo?
¿Qué te pasa?
¿Qué te pasa? ¿Por qué me haces esto?
¿Quién coño eres? No, ¿quién coño es usted?
¿Puedo saber a qué ha venido? Tengo muchísimo trabajo acumulado.
¿Por qué me tratas así?
Te estoy diciendo que me van a quitar a mis hijas.
¿Qué coño te pasa? Se está equivocando de persona.
Ahora tengo que seguir trabajando, ¿de acuerdo?
Que se largue, si no quiere que llame la Ertzaintza.
Llama a quien te dé la gana. ¿Sí?
Sí, llama a quien te dé la gana. Eric, llama a la Ertzaintza.
Esta señora necesita ayuda.
Ángela, ¿todo bien?
Tú eres el famoso Edu, ¿no?
Bueno, otra con lo mismo. Lo acabo de decir a tu amiga
que no sé de qué me habláis. Por favor...
No es mi amiga, soy su abogada.
Y no te imaginas cómo me alegro de verte.
Estupendo. Enhorabuena. Ahora, largo de aquí. Fuera, las dos.
¡Fuera! Vamos.
Es un hijo de puta.
¿Has visto cómo me ha tratado?
Este tío está mintiendo en todo.
Ya, pero es su palabra contra la mía
y yo acabo de salir de un psiquiátrico.
Vamos a seguir, Ángela. Esto es solo el principio.
Es que es muy raro.
El sitio cierra definitivamente y abre cuando tú estás ingresada.
Pero ese sitio no puede tener licencia de apertura.
Está todo mal.
Ahí salta una chispa y eso arde como un polvorín.
Pero, sobre todo, ¿por qué dice que no me conoce?
¿Por qué miente?
Hay que ver los permisos de ese local.
Es completamente imposible que los tenga en regla.
A mí solo se me ocurre una cosa.
Gonzalo tiene que estar detrás de todo esto.
No me lo puedo creer. Mira quién está ahí.
No puede ser.
Seguro que le ha llamado Roberto.
Eso es que vamos por buen camino.
No, no, no, no.
Ahora te toca a ti quedarte en el coche.
Esther. ¿Qué haces aquí?
Tienes unos huevos de oro, ¿no?
Me gustaría hablar con mi mujer. Gonzalo, de verdad, vete.
Que quiero hablar con mi mujer. No tiene nada que ver contigo.
Vete. Que no sé cómo no se te cae la cara de vergüenza, joder.
Esther.
Ángela, no tienes que hablar con él. ¿Cómo estás?
Te veo mucho mejor.
¿Qué quieres, Gonzalo?
Yo no me voy a mover de aquí.
Te he traído algo de ropa.
No sabía muy bien qué traer y he puesto un poco de todo.
Y las niñas te envían unos dibujos.
¿Por qué me haces esto?
¿Por qué te hago qué? Quitarme a las niñas, Gonzalo.
Soy una buena madre y lo he sido siempre.
Por supuesto que sí, Ángela. Nadie dice lo contrario.
Es solo que tienes que recuperarte.
Dios mío.
Eres un cínico.
¿Tú te crees que yo no estoy sufriendo con esto,
que no lo paso mal? Ahora nos toca pensar en ellas,
Ángela, en lo mejor para las niñas.
Lo mejor para las niñas es estar conmigo, que soy su madre,
hijo de puta. Y las voy a recuperar.
Te pongas como te pongas, Gonzalo, las voy a recuperar,
porque son mis hijas. No me las vas a quitar, te pongas como te pongas.
Las voy a recuperar, Gonzalo. Déjala en paz, por favor.
Es un maldito. "Que piense en las niñas", dice.
No ha pensado en las niñas en su vida. Solo piensa en él.
Quiere sacarte de quicio, hacerte dudar de ti.
Pero no le des ese gusto, por favor. Yo te entiendo.
Yo le habría arrancado la cabeza, pero tenemos que estar preparadas,
porque en el juicio será mucho peor. No voy a poder con él.
Sí, vas a poder, Ángela. Vas a poder.
No puedes dudar. Eres una mujer inteligente y fuerte.
Con él, no.
Con él no lo soy.
-Entonces cogemos una gasa,
la empapamos con desinfectante
y se la ponemos en la patita. -Exacto.
Y la cambiamos una vez al día.
-Una vez al día. Mejor por la noche. -Muy bien.
-Se la cambias durante 3 o 4 días. -Una vez al día, por la noche.
Muy bien. -¿Eh? ¿A que sí?
Una vez al día, por la noche. Muy bien.
Pero qué valiente es mi niño.
Qué valiente es mi niño.
Qué valiente. No te has quejado nada, bonito.
Qué bonito.
-Ángela, quería hablar contigo.
Dime.
Que conste que no quiero crearte un problema más.
¿Qué pasa, Maribel?
Esta mañana el señor Gonzalo me ha llamado y me ha dicho
que no va a seguir adelante con lo de mis papeles.
Que como ustedes ya no...
Ya.
Ya.
¿Me lo podrías tramitar tú?
Claro que sí.
Pero tendrías que hacerme un contrato por 40 horas.
Vale.
Hablo con Esther y vemos cómo lo hacemos, pero lo hacemos.
Verdad, qué bueno. Gracias.
Es que, como tú ya no trabajas y todo esto,
yo pensé que no ibas a... No pasa nada.
Lo arreglamos.
Sí, tengo cita en Urbanismo.
A ver si me dejan ver los permisos del Pez Rojo.
Bueno, te dejo que he llegado al ayuntamiento, ¿vale?
Perdón. Me he confundido.
Perdón.
Esther. Sí.
¿Puedes hablar ahora?
Sí. Es que no sabes lo que ha pasado.
En la categoría de 4 a 7 años,
el ganador ha sido Gorka Arraizabal.
Un aplauso fuerte para él, por favor.
¿Estás segura de que es él? Segurísima.
Lo vi en la fiesta del estudio.
Se llama Gorka Santos y es gerente de Urbanismo.
¿Sabes a lo que voy? Gonzalo no pagó directamente a Edu.
Le pagó a este tipo para que le consiguiera la licencia a Edu.
Joder. Si pudiéramos seguir el rastro del dinero, lo tendríamos.
¿Mi marido dejar rastro? No. Le pagó en negro, seguro.
Pero mover grandes cantidades de dinero negro no es fácil.
¿Qué pasa?
Laura, que me acaba de quitar la cara.
Cuando te separas, hay cosas que pierdes
y echas de menos y otras que no.
Imagínate en qué grupo están esas tres petardas.
Pues eso.
Bueno, a lo que íbamos. Sobornar a un técnico
del ayuntamiento no tiene que ser barato.
Ese dinero es una patata caliente.
Tiene que haberlo blanqueado de alguna manera.
¿Cómo?
Facturas, Ángela.
Facturas.
Un aplauso fuerte para él, por favor.
¿Sabes una cosa buena de Gonzalo?
¿Tiene algo bueno? Lo único.
Que es un maniático del orden.
-Bueno, nos queda el tema de los testigos.
Pero eso ya otro día, ¿no? Sí, vamos al grano.
Esta mañana, Gonzalo ha presentado un recurso para anular tu visita.
No se cansa.
Lo he hablado con el juez y lo ha desestimado.
Eso sí, no podrás quedarte a solas con ellas.
Habrá un asistente social con vosotras.
Me da igual. Lo que quiero es verlas.
Están deseando verte.
Gracias, Ander.
Quieta, mujer. ¿Qué menos?
¡Uy!
Bueno, yo me voy a acostar.
Gracias. De nada.
Que se lave los dientes, ¿eh? Sí, mamá.
Qué majo es.
¿No te arrepientes ni un poco?
Pues no.
Fue un marido maravilloso, pero como ex es todavía mejor.
Tenemos todo lo bueno de antes...
Bueno, a ver, todo no,
Pero sin la rutina, las tensiones, los malos rollos...
Cuando algo se acaba, se acaba.
Estoy tan enfadada conmigo, Esther.
Es que no puedo entender cómo he dejado que me anule así,
que me maltrate durante años. Es que no me entiendo, ¿sabes?
No me entiendo. Ángela, para.
Tú no eres responsable de nada.
Tú no tienes la culpa de lo que ha pasado.
De nada.
Lo sé. Tienes razón.
-Es imposible.
No es imposible. Fíjate bien. Dame una pista.
El rojo.
Ya sé.
¿Ves?
Maia, cariño, ¿tú no juegas?
Ven aquí, anda. Ven aquí.
¿Por qué no quieres jugar?
Esto es para chicas inteligentes como vosotras.
¿Qué te ha pasado aquí? ¿Qué te has hecho?
Se lo hizo peleándose en el fútbol.
-Mentira. -Se lo dijiste ayer a papá.
-Ya, pero si le cuento la verdad, se enfada.
Yo no me enfado. Cuéntame la verdad.
Se estaban metiendo contigo.
Mi amor, no hay que pelearse, y menos por mí.
Ya, pero decían que estabas loca.
Bueno, pero lo importante es lo que dicen los médicos
y ellos dicen que estoy bien.
¿Por qué no vuelves a casa?
Ven aquí.
Cuando se lesiona un jugador en futbol
lo mandan al banquillo, ¿no?
Pues yo estoy en el banquillo, pero voy a volver muy pronto.
¿Te parece?
Ven aquí, Irati.
Dame un abrazo.
Dame un abrazo, que mamá tiene que irse.
Pero nos vemos muy pronto, ¿vale?
A ver esa carita.
Sí.
¿Me dais un abrazo más fuerte?
Más fuerte. Más fuerte.
¡Muy bien!
¿Esther? -Sí.
¿Cómo ha ido?
No sé. Maia está rarilla.
Poco a poco, supongo.
Poco a poco.
He hablado con Iñaki. Puede acompañarte hoy a las 17:00.
¿Te viene bien?
Las niñas tienen fútbol a esa hora y Gonzalo no sé si está en casa.
No entres con tus llaves, que nos metemos en un lío.
Y busca facturas que lo comprometan.
Vale.
Toma. ¿Qué es esto?
Un permiso para que puedas entrar en tu casa.
No sabía que habías solicitado permiso.
No lo he hecho, pero no tenemos tiempo.
No te preocupes, que te va a acompañar Iñaki,
el ertzaintza del que te hablé.
¿En serio, Ángela?
¿Era necesario venir escoltada?
Solo vengo a por mi ropa.
Ya te llevé tu ropa.
A por la que me pongo.
Dime qué quieres. No. Entro yo.
Ángela, cariño, creo que deberías asumir que esto ya no es tu casa.
Perdone, pero tiene derecho a coger sus cosas.
Voy a llamar a mi abogado.
Llama a quien quieras. Lo pone aquí.
Cinco minutos.
Es suficiente.
Usted tiene que esperar aquí conmigo.
Venga. Es el procedimiento habitual.
No lo haga más difícil. Cinco minutos.
Uno más y entro. Dese prisa.
Le hemos pillado entrenando, ¿eh?
Sí. Yo estoy ahora...
Todos los días. Todos los días, ¿eh?
Dicen que hay que dejar más de 24 horas.
(Móvil)
Lo siento, lo tengo que coger. Si es importante, volverán a llamar.
Tiene que esperar aquí. No haga ninguna tontería.
¿Adónde va?
Koldo, dime.
Yo prefiero que sea aquí.
Listo, Iñaki. Vámonos.
Espera.
Déjame ver qué te llevas.
¿Por qué? ¿Qué haces?
¿Puede hacer eso? Con tranquilidad.
¿Ves? Yo no miento, Gonzalo.
De buena pieza te has librado.
Cualquier cosa, le dices a Esther que me llame.
¿Qué? ¿Lo has conseguido?
Gracias.
"Agur".
¿CXV qué es? Ni idea.
¿Fecha? 9 de septiembre.
No, la denuncia es del 12. Tiene que ser después de eso.
Md Solutions Gestoría.
C. Fuentes. 20 de septiembre. Dentista de las niñas.
Clínica Estética García Arana.
¿Qué te has hecho?
Nada. Gonzalo.
¿En serio?
Aquí tengo una cosa rara.
Factura del 23 de octubre, el día que me ingresan.
30.000 euros a Paisajes del Alma.
Reforma integral de jardines.
¿30.000? 30.000.
¿Ha reformado el jardín?
Está igual.
Qué raro, ¿no?
(Móvil)
Dígame.
¿A qué no Sabes lo que me contó anoche mi novia cenando?
¿Roberto?
Me dijo que hace dos días estuvo una clienta muy maja,
una pija madre de dos niñas. ¿Y has pensado en mí?
Mañana, a las 10:00, en el mirador.
Qué bien. Has recuperado la memoria, ¿no?
¿Con quién estás? Con su abogada, gilipollas.
Mañana a esa hora donde siempre, en el paseo de la playa.
Lo recuerdas, ¿no? Sí, lo recuerdo. Hasta mañana.
Roberto, habíamos quedado. ¿Dónde estás?
-¿Roberto? No, no soy Roberto.
¿Mamá? Sí.
Mamá. Dime, hija.
¿Dónde estás? Pues en casa,
merendando con un amigo tuyo que ha venido de visita.
¿Tú estás bien? Sí, muy bien.
Mamá. Mamá.
"El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura."
¡Mamá!
¡Mamá!
¡Mamá! -¿Qué pasa?
¿Dónde está? ¿Dónde está?
¿Tu amigo? No es mi amigo. ¿Dónde está?
-Un chico muy simpático. Me ha regalado este puzle.
500 piezas.
Os he llamado mil veces. Maribel, te he dicho
que tengas siempre el móvil encima. -No me ha sonado.
Yo siempre tengo el móvil encima. ¿Y mi móvil?
¡Ay, mi madre! ¿Y mi móvil?
Está aquí.
¡Ay!
¿Y ese hombre quién es?
No dejéis entrar en casa a nadie, os lo pido por favor.
¿Qué hacemos ahora sin móvil?
Yo te compro uno, pero, por favor, no dejéis entrar en casa a nadie.
¿Ni al de la compra? Ni al de la compra. Te la traigo yo.
-¿Y Panchito?
Panchito, sí, mamá.
Hija, ¿qué pasa?
Nada.
Soy tonta y me he preocupado por nada.
Mamá, perdóname. Hija...
¿Me enseñas tu puzle? Sí.
Es muy difícil. 500 piezas.
A ver.
Tú eras muy buena de pequeña con los puzles. ¿Te acuerdas?
Sí, sí. A ver.
Mira, es un paisaje con montañas,
con nieve...
Blanco, blanco. Mira, aquí.
Bueno, esto igual es el cielo.
Bueno, bueno, bueno. No te lo vas a creer.
Tenemos que brindar. No me apetece, de verdad.
Ángela, acaban de confirmarme quién es el dueño de Paisajes del alma.
¿Gorka Santos?
Casi.
Un tal Luis López Herreros.
Su marido.
¿Su marido?
Su marido.
Salud.
Lo tenemos.
Necesito ir a un sitio.
¿Ahora? (ASIENTE)
¿Me acompañas?
Claro.
Vamos.
(Música)
¡Madre mía, qué ambientazo!
No está.
Ya llegará.
Yo voy a pedir unas copas.
Pero lo importante es que nos llevamos bien.
Lo sé.
¿Qué mierda de canción es esta?
Vamos a pedir algo al DJ.
Qué bonito el puzle que le has llevado a mi madre.
Disculpad, ¿eh? Está borracha.
Perdonad. No me toques.
No me toques.
No voy a parar hasta saber porqué me estás haciendo esto.
Te voy a meter en la cárcel.
Y cuando no puedas ver a tu hija, vas a entender lo que se siente.
Andrés.
Andrés.
Llévate a esta señora de aquí.
Llévatela. Fuera. Y a esta también.
¡Fuera, fuera, fuera! ¡Largo!
¡No me empujes! ¡Suéltame!
¡Suéltame! Te voy a denunciar.
¡Suéltame! Te voy a denunciar. -¡Fuera! ¡Venga!
¡A tu puta casa! (GRITA)
¿A ti te parece normal como nos trata este tío?
¡Joder, qué daño me ha hecho!
Vámonos, anda.
¿Qué te pasa?
¿Esa defensa es de mi barco?
¿Cómo?
-Mamá. Un segundo, cariño.
Pero es que nos vamos a dar. ¿Qué pasa?
Que falta una defensa.
Esta defensa es la que le falta a mi barco.
Ya sé cómo se conocieron Gonzalo y Roberto.
-Mira, ahí está.
A las 05:00 otra vez.
Y, cómo no, a las 06:30 de vuelta.
Hay que joderse.
Es como un reloj suizo.
Vamos al 14 de septiembre, Vicente.
Vamos a ver.
Vamos a ver.
Aquí no hay nada.
Oye, ¿06:30?
Pasa, pasa.
06:45.
Tampoco. 07:00.
07:30.
Pasa. 08:00.
08:30.
Mira.
Ahí está.
Y no está solo.
Viene remolcando la barca del tipo ese que decíais.
¡Oye! ¡Oye!
¡Aquí!
¡Eh! ¡Acércate!
¡Ayúdame, por favor!
¡Ven! ¡Por fin, joder!
Joder. Gracias, tío.
Gracias. Ya era hora, joder.
Gracias.
Me ha dejado tirado esta mierda.
Te ha dejado colgado, ¿no? Sí.
Pásame la defensa. A ver si soy capaz de abarloar esta mierda.
Como me rayes el casco, te quedas aquí.
No, hombre. Tranquilo. Pilla.
Vale, lo tengo.
Gracias, tío, de verdad.
Roberto. Gonzalo.
Me has salvado la vida, tío. Te debo una.
Yo no sabía que era una mujer maltratada.
Eres un maltratador, hijo de puta.
También eres un mal padre.
-Yo quiero ir a testificar. En tu situación, no conviene.
Pero yo quiero contar lo que vi.
¿Qué pasa?
Que Roberto sabía cosas de mí que no le he contado a nadie.
¿Qué cojones haces aquí? Vengo a pedirte un favor.
Voy a investigarlos a todos. Te aseguro alguno va a hablar.
¿Cuánto más estaré sin ver a mis hijas?
Me confesó que se arrepentía, que ojalá no hubieran nacido.
¿A qué vino Gonzalo el otro día aquí?
-Cogió unas llaves, se metió al cobertizo y...
Es que Gonzalo nunca quería ir a casa de mi madre.
No sé qué pintaba en su trastero. Eres un enfermo.
Ángela. Hasta que no asumas
que estás enferma, como tu madre, nadie...
Sé lo que es vivir con miedo y Ángela tenía mucho miedo.
¿Sabes lo que más pena me da?
Que las niñas tendrán ir a verte a un psiquiátrico.
-¿Puede demostrar alguna de las gravísimas acusaciones
que está vertiendo sobre mi cliente? Supongo que no.
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