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Original subtitles

(Sintonía RTVE)

Martínez se está dando el gusto de detener a Armando.

-Queda usted detenido.

Burgos, Duarte, adelante. -Debe haber un malentendido.

-Sin la colaboración de Arturo, no habría sido posible.

-Sí, Arturo.

Ayer tuve una conversación interesante con él.

¿Qué es esto? -¿No querías ayuda?

-Sí. -Mi sentencia de muerte.

Pero ¿eso va a tener consecuencias para él?

Mucho me temo que sí, Rita.

No le veo, ¿está ahí dentro?

Tranquilas.

-Oye, Marta, que te quiero dar las gracias

por todo lo que has hecho por mí, por nosotros.

Luz Romaña.

Eh... ¿Quieres casarte conmigo?

¿Que os casáis?

Muy bien. Claro.

Claro que sí. ¿Y tenemos fecha, cuándo lo hacéis?

-Dilo.

-Esta tarde.

Ainhoa, ¿quieres a Luz como esposa,

en las duras y las maduras hasta que la muerte os separe?

-Deseo pasar toda mi vida a tu lado.

-Esto, a efectos legales... -Es un sí.

Es un sí.

-Sí, sí, es un sí.

-Podéis besaros las novias.

(Vítores)

¡Vivan las novias!

¿El coche de Silvia?

Espera, espera.

¡Silvia, Silvia!

Silvia, Sil...

Voy para allá.

Vale, voy para allá. ¡Me cago en la leche!

¿Nada?

¡Joder, joder, joder!

(Sirena)

(JADEA)

Joder...

¿Qué cojones es...?

(Sirena)

¡Álvaro, Álvaro!

¡Joder!

¡Ay, Sergio, Sergio!

¿Qué pasa, a quién se llevan, no es Silvia?

-No, no, Javi, no, tranquilo.

-¿Quién es? -No es Silvia.

Es el farmacéutico, que estaba de guardia.

Se lo llevan al hospital, que la cosa pinta regular.

-¡Joder! -Regular.

-¡Joder! Pero ¿quién conducía?

-Ni idea, cuando han llegado los compañeros,

aquí no había ni Dios, o sea, ni Dios.

Sea quien sea, estampa el coche, se ha largado...

Yo no entiendo nada. ¿Qué cojones es esto?

¿Estampas el coche y te largas?

-¡La hostia que se ha dado!

-Menos mal que ha sido de noche.

Llega a pasar de día, con la gente que hay,

y estamos hablando de una tragedia de las gordas.

-Y o sea...

-No, Javier, ya he buscado yo, no hay nada.

No mires, que no hay nada.

-Ya, pero joder, ¿qué ha pasado?

O sea, pero ¿qué ha pasado?

¡Joder!

(Sintonía de la serie)

Amor, perdona, estaba hablando con la niñera.

Me ha dicho que Guille está dormido.

Me ha mandado una foto.

Qué mono está, por favor, mi niño.

-Casi me quedo dormida.

-Pero bueno, ¿y este pibonazo?

-Pibonazo, tú.

-¿Pibonazo, yo?

Tú, mi amor. Qué guapa.

-A ver, esto, que...

-Sí, quítamelo.

-Me encanta.

-Oye.

¿Quieres comer algo? -A ti.

-¿A mí, solo a mí?

-Mm...sí.

-He pedido unas fresas con chocolate.

-Bueno, hago un poco de hueco. -¿Sí?

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Nada, que no me coge nadie el teléfono.

-No te agobies, Javier.

Es normal, la gente está de boda.

-¡Necesito saber algo de Silvia!

-Vale, pero están de boda. El móvil no se oye.

La música, es normal.

-Pero ¿qué ha pasado aquí?

-¿Has visto a Silvia? -¿Eh?

¿Silvia?

Ahí dentro no estaba. Estoy esperando a Menchu,

que nos vamos ya para casa.

¡Hostia, pero si es el coche de Silvia!

-Sí, es el coche, sí.

-Pero ¿quién conducía? -¡Que no se sabe, Martínez!

Cuando han llegado los compañeros, no había nadie en el coche.

-¡Joder! -Voy a llamar a Jon.

A ver.

(Pitidos)

No, nada. ¡Joder, me cago en la leche!

-No nos volvamos locos.

A lo mejor se ha ido a dormir la mona.

No te preocupes de más. -Me voy a casa.

¿Me voy a casa? -Sí, sí.

Mira a ver cómo están las cosas y me avisas con lo que sea.

-Sí, sí. -Estese tranquilo.

Si me encuentro con Jon o con Luz

o con Silvia, les digo que le llamen

y que está todo bien. -Vale, Martínez.

-Va a estar todo bien.

¡Madre mía! -Me voy a seguir trabajando.

Usted, no, vaya merlucita llevamos.

Verás mañana.

-¡Joder!

-Vamos a despejar esto.

(VOMITA)

# Un lugar donde vivir.

# Buscaremos un lugar para amar y soñar. #

(RÍEN)

Yo no entiendo por qué han cortado la barra libre.

Porque... ¿Sabes qué te digo?

¿Qué? Que la gente joven es muy floja.

¡Floja! -¡No toda, yo estoy aquí!

-Es que tú no cuentas, tú no has probado el alcohol.

Vete, vete, Menchu, deja de vigilarnos.

No puedo más.

-Por favor, basta ya. -Que ya somos mayorcitas.

-De verdad, hablo desde la vivencia.

Mañana os vais a arrepentir.

-Teníamos que haber cogido una botellita del minibar.

Para tomarnos...

¡La penúltima!

(RÍEN)

-¡Si ya lleváis siete penúltimas!

Señora, por favor. Evidentemente.

¡Hola! -Perdón, perdón.

Sorry, sorry.

¡Qué majo! Chicas, basta ya.

No hay nada que me dé más vergüenza que quitarle el sueño a alguien.

-Vergüenza, la suya. Tan mayor y con un peluche.

-De verdad.

# Menchu, baila, baila. #

-Las gemelas Olsen, de verdad.

Venga, ya quisiera yo estar abrazada a mi peluche.

¿Te lo has pasado bien en la boda?

-Muy. -¿Sí?

-Sí, pero sobre todo, ahora. -¿Sí?

Ha sido muy divertido.

-Sí, Martínez... -¿Has visto?

-Y tus padres son tan monos.

-Sí.

-Tú sí que eres mona.

-¡Qué humor, chico!

-¿Y esas voces?

-¡Que se ha acabado la barra libre!

(RÍE)

-Ya sabes que me da igual.

Estoy tan a gusto aquí contigo.

-Yo también.

(SUSPIRA)

-¿Qué?

-No sé.

-¿Qué?

-Pues que tengo mucha suerte de tener aquí a mi novia.

-Oye, novia, no, mujer.

-Mujer, eso.

-Suena raro, mujer. ¿Esposa?

-Es... -No, esposa, no.

Es un horror. -Parienta. ¿Te imaginas?

-No, eso es muy de cuñado, como mi tío Miguel.

-Ay, sí. -Me da igual.

Llámame como quieras. (RÍE)

-Es que esto es un sueño para mí.

-¿Un sueño? -Sí.

Es que no sabes la suerte que tengo de tenerte aquí.

-Yo sí que soy afortunada de tenerte.

# Te voy a regalar un hombre. #

(RÍE) No, no, no.

¡Guau!

¡Guau, guau, guau!

Yo ayudo, yo ayudo, la llave.

-Tranquila, señora. -Estoy tranquila.

(RÍE) -Vamos. Perdón.

Yo creo que es hora de ir a casa.

No, yo quiero una copita. -Y yo.

-Pues ya no hay copitas, no queda alcohol

y el bar está cerrado.

Podemos asaltar un minibar. -Sí, sí.

-Claro, que les van a dejar por su cara bonita.

Yo tengo permiso. ¡Soy la dueña de todo esto!

-¡Eso, la gobernanta!

(RÍE)

Gobernanta.

Guapos.

Que sois muy guapos los dos.

Buenas noches. -Señora, beba un poco de agua.

Buenas noches.

Me han roto el corazón.

¿Si consigo la última botella, nos vamos?

Venga. Pues venga.

Esta, en esta habitación...

Libre.

Está libre.

-Aparta. Espera.

A ver.

me vas a regalar. #

(Ruidos)

Acaban de intentar entrar. -No, ¿en serio?

-Que sí, que sí.

Espera, espera. -Mi amor, ve.

-Corre, corre.

Ábrete, Sésamo.

Ábrete, Sésamo.

Venga, Rita, qué rica.

Por favor, por favor.

A ver si despertamos al del pijama.

Que se queje a dirección.

(CHISTA)

He oído un ruido.

A ver qué hay aquí. -¿Seguro que no había nadie?

-No, no, no había nadie.

-Por favor, vámonos de aquí antes de que venga alguien

y la liemos, que esto es peligroso.

(GRITAN)

¡Uy!

(RÍEN)

¿Hay alguien?

-No sé, no, no.

No. A ver.

-Espera.

-Ay, la Virgen.

Venga.

Falsa alarma, ¿no?

-Qué raro.

-Sí.

(SUSPIRA)

-Ay, tengo miedo ahora. -Ya. Ven aquí.

(RÍE)

¿Te has venido al hotel? Pues sí.

-Perdón, Marifrán, por el momento intrusivo.

Estamos muy arrepentidas.

Arrepentidas, tampoco.

Arrepentidas.

Pero que mejor, nos vamos. -Eso es.

-Señora, ya está, como hemos venido...

-Adiós, adiós, Marifrán.

Si hubiéramos sabido que estabas, no habríamos entrado.

Jamás, jamás.

¡Jamás!

¿Qué se han tomado estas?

No me lo puedo creer.

De verdad.

Señora, basta.

Si no llega a ser Marifrán, acabamos en la cárcel.

-Lo peor es que seguimos a palo seco.

Eso sí que no, eso sí que no.

(RÍEN)

Las has cogido del minibar.

-No me lo puedo creer, esto no se acaba nunca.

-¡Ay!

Con lo que a ti te ha importado siempre el qué dirán.

Y mírate, como una chavalita, haciendo botellón.

(RÍE) Y feliz

de ver a tu nieta casada con otra mujer.

¿Eh?

Rita.

¿Qué te ha pasado?

La vida me ha pasado.

La vida, la vida, Diana.

Como para no cambiar.

-Si no os importa, voy a aprovechar

este momento romántico, íntimo y alcohólico

y me voy a ir, ¿vale?

Si acabáis en comisaría, feliz aventura.

-Qué graciosa.

Salud.

Venga.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

La vida da unas vueltas tremendas.

Yo, cuando se fue Tomás, pensé:

"Se ha ido a la porra mi vida".

Pues no, no, no hacía más que empezar.

¡Ay!

¿Quién necesita hombres? No.

(RÍE)

¿Ya?

-Es que, al final, no era para tanto.

-¡Oh!

Me ha roto el corazón.

(RÍE)

(RÍE)

Amiga.

¡Amiga!

A ver.

¿Hay alguien aquí o qué?

¿Eh? ¡Jon!

¡Jon! ¡Joder, qué susto!

¿Qué pasa contigo?

¿Qué pasa contigo, dónde estabas?

-Eh... -¿Por qué no me coges el móvil?

-Pues porque... -¿Dónde está tu madre?

-Está... -¿Te ha llamado?

-No. Bueno... -¿Por qué no coges el móvil?

-Porque lo tenía apagado. -¡Joder, Jon!

¿Dónde estabas, dónde has ido después del hotel?

¿Eh? -Sí...

-¡Silvia, por favor!

¿Por qué estáis gritando?

Silvia, por favor, pero ¿dónde estabas?

¡Qué rato he pasado!

¡Qué rato he pasado! ¡No!

Pero ¿qué ha pasado?

¡Joder, qué susto he pasado! ¿Por qué?

¡Porque tu coche está estampado

contra la farmacia! (GRITA)

(RIENDO) ¿Nos han robado el coche?

Tú vienes fina.

¡Joder! ¿Dónde estabas?

¿Dónde estabais? ¡Qué susto!

¡Nadie me cogía el teléfono!

¡Qué susto! ¿Dónde estabas?

Con Bea. ¡Joder!

(Móvil)

Sergio.

Vale. ¡Joder!

Sergio.

Nada, ya está, todo bien, aquí los tengo a los dos.

Sí, no sé, no sé qué habrá pasado.

(SUSPIRA)

¿Tu hija?

Eh...no.

Tu hija aquí no...

Sí está.

Está, está.

(RÍE) Eh...

-Para, para.

-Silvia. No, no.

Vale, sí, ahora mismo...

Vale, sí.

Nada, ahora te cuento. Hasta ahora.

Usted, conmigo, a casa.

Pilla mi coche.

¡Está estampado contra la farmacia!

(RÍE) Pero esto, de verdad...

Parece una boda del Oeste.

Eh...

Venga. Vete con Javi.

-Muchas gracias, Javier.

Perdona, lo siento.

-Las disculpas, a tu padre.

¿Te ayudo?

-Ya está.

-Vale.

¿Tú tampoco puedes dormir?

-No.

-¿Qué pasa?

-Vas a pensar que soy gilipollas.

-Echas de menos a Guille.

-Sí, es que no lo puedo evitar, de verdad.

-Mi amor.

No pasa nada, es normal.

-Sí.

-Es que...

¿Me entiendes un poco?

-También me pasa a mí.

-Sí.

-Ay.

-Es normal, tenemos un bebé

y, desde hace poco, somos tres.

Y, cuando falta uno, se le echa de menos.

-Ya.

Ya, pero no sé, en la noche de bodas,

no podemos quitárnoslo de la cabeza.

¿No? Es...

¿Es preocupante?

lo que sería preocupante?

Que buscáramos cualquier excusa para no estar con nuestro hijo.

-Sí.

-Sin embargo, lo incluimos en nuestros planes.

Y eso es superespecial.

-Tienes razón.

Sí.

-¿Sabes lo que podemos hacer para dejar de rayarnos?

-¿Estás pensando...?

Yo también estoy pensando lo mismo.

-¿Sí? -Estoy pensando lo mismo.

Sí.

(Campanadas)

¿Tú qué ves ahí, Quesada?

-Pues la fábrica de embutidos.

-No, es mucho más que eso. Ahora mismo, es mi futuro.

Bueno.

-Para haber perdido la alcaldía hace una semana,

yo te veo estupendamente, compañero.

-Excompañero. -Bueno.

Acuérdate que...

-Perdóname, me cuesta trabajo que me entre en la cabeza

que también te hayan echado del partido.

-Ya. Tú sabes, Quesada, en japonés,

en japonés, la palabra crisis significa oportunidad.

-Lo había escuchado, pero del chino.

-No, del japonés.

Lo que pasa que parece... -Son parecidos.

-Sí.

-Entonces, no te asusta el paso a la vida civil.

-Qué va, todo lo contrario.

Me hace ilusión volver a los orígenes familiares,

los chorizos y todo eso.

-Es una suerte, porque otros que acaban defenestrados,

como tú, después de tantos años en la política,

esa gente se ve... -A dos velas.

-A dos velas. -A mí no me va a pasar eso.

-¿Por qué? -¿No me estás escuchando?

Tengo la fábrica de embutidos.

Si no, claro, estaría con una mano delante y otra, detrás.

-Ahora que hablamos del futuro.

(ASIENTE) -Me gustaría comentarte...

(Sirenas)

¡Epa, epa!

-Arturo, malas noticias. -¿Qué pasa?

-El juez ha determinado que la nave pasa a formar parte

de la investigación contra Armando.

-Muy bien, ¿y eso qué quiere decir?

-Que queda clausurada.

-Que...

(SUSPIRA)

¿No puedes hacer nada? Ayúdame, coño.

Has dicho que lo solucionabas.

-Lo he intentado con uñas y dientes.

Pero cuando hay una orden judicial...

-¿Y no te han dicho hasta cuándo va a estar cerrado?

-Eso depende del juez.

En una investigación tan compleja, año o año y medio.

-Acojonante.

Pues nada, mi futuro ahí está, a tomar por culo.

-Pues si tú estás jodido, ni te cuento cómo estoy yo.

-¿A ti qué te ha pasado?

-En el partido, que me la han jugado.

-¿Te han dado la patada en el culo? -Qué va, mucho peor.

Me han endiñado el puesto de alcalde.

-¿Cómo?

-Menudo marrón.

Después de todo el trabajo que has hecho estos años,

a ver quién está a tu altura.

-Qué pedazo de cabrón eres, Quesada.

(RESOPLA)

Qué cabrón.

-Arturo, te juro que yo no quería.

-Eso no te lo crees ni tú.

-No sabes la presión que me han hecho para que acepte.

Era el número dos de a bordo. -Ya.

-No tenía otra opción. -Te voy a pedir un favor.

-Lo que necesites. -Que no me tomes por gilipollas.

Que yo he sido cocinero antes que fraile.

-Entiéndeme. -Yo te entiendo.

A nivel político, es la jugada perfecta.

La típica puñalada trapera.

Chapeau, Quesada.

-Bueno, he tenido el mejor maestro que se puede tener.

-Ahora, a nivel personal,

te has comportado como lo que eres, como una puta mierda seca.

-Si eso es lo que piensas de mí,

me voy.

¿Me cobras? -No, no.

No le cobres, no me voy a dejar invitar por un traidor.

-Bueno, en ese caso...

Adiós, compañero. -Venga.

-Perdón, excompañero. -Tira.

-Arturo, ¿vas a tomar algo más?

-No, mejor que empiece a ahorrar, con la que me espera...

Sí que cóbrame.

Toma.

-Arturo, no...

-No, no, no quiero que me invites.

Sí, está la cosa jodida, estoy en un momento horrible.

Pero voy a salir adelante con dos cojones.

-Es que con esto, no te da.

-¿Cómo que no, para dos vinos?

10 euros.

-Es que tu compañero ha pedido un gran reserva de los buenos.

Y esto.

-¿Eso también?

Encima de puñalada, sablazo.

Métemelo en un pan y me lo llevo en un bocadillo.

Cóbrame.

-Vale. -Gracias.

Hala.

Joder.

(Campanadas)

¿Cómo que no me deja pasar?

Necesitamos ver cómo está el altar. -Totalmente destruido.

-Ya, pues como representante de la asociación

de la beatificación del padre Angoitia,

exijo que me deje pasar.

-¿No ve que están trabajando?

-Ya, bueno.

¡Ay, Arturo! Arturo, por Dios.

Nos quedamos sin milagro, la piedra se ha hecho polvo.

¿Qué le decimos al obispo?

-Vaya faena, ¿no?

-Sí.

¿Te quedas igual? El alcalde tendrá que hacer algo.

-Me parece muy buena idea. Vete a hablar con él.

Han nombrado a Quesada alcalde.

-Pero ¿qué dices? -Sí.

El padre Angoitia pierde la beatificación

y yo, la alcaldía el mismo día.

Así es la vida.

-¡Ay, Dios mío, que nos quedamos sin milagro!

¡Que nos quedamos sin milagro! -Señora, ¿qué hace?

-¡Necesito recoger las piedras!

-¡Que no puede pasar nadie!

-¿Y qué va a hacer, detenerme?

¡A ver, creyentes de Vera, vamos!

(JAVIER) Marifrán, cruza esa línea y te meto en el calabozo.

Apartad, por favor.

-Por favor. -¿Qué pasa aquí?

-Estaba a punto de pedir refuerzos.

-No te preocupes, Gómez, ya me ocupo yo de todo esto.

-Javier, necesitamos ver el altar.

-¡Ya, pero joder!

¡Un poquito de cordura, por favor!

Que está Dionisio en el hospital.

-¿Y por qué no estáis interrogándolo

para saber quién le ha birlado el coche a Silvia?

-Ya. -Sí, vamos a hablar con él.

En cuanto su vida no corra peligro,

le tomamos declaración, ¿te parece bien?

-Ah, ¿que está tan mal?

-Sí, está grave el hombre.

-Por Dios. Lo siento mucho, Javier.

Ha sido un calentón.

Lo que podamos hacer por la familia, estamos dispuestos.

-Lo que podéis hacer es estar tranquilos

y rezar, ¿no es lo que hacéis? Pues hala, rezad al beato.

-¿Rezar?

El Padrenuestro me sé el antiguo.

Vamos a empezar. (SUSPIRA)

Últimos segundos, amaga a un lado, al otro.

Bota, agarra, tira.

¡Oye! Iba dentro.

Ha sido tapón ilegal. -Jordan, al despacho.

-Estoy en medio del partido.

-Pablito, mira.

Te voy a arreglar las goteras de la tienda

para que no te mojes. -¡Bien!

-Ahora vengo, chicos.

-Oye.

¿Qué coño ha pasado esta mañana en el desayuno?

Se podía cortar la tensión. ¿Qué pasa con Marta?

-¿Qué pasa con Marta?

Nada pasa con Marta. -Venga.

¿Nada? -No, nada.

-¡Ah!

Bueno, no te rayes, era tarde, habías bebido, es normal.

-¿Qué?

-¿Quién no ha tenido un gatillazo alguna vez? Yo, no.

Cada uno es como es.

-Cuando te digo nada, es nada de nada.

-No, nada de nada.

-¿Ni unos besitos? -Nada de nada.

Nada.

-Bueno, pues nada, perdona.

Esa mirada era la mirada de tensión

y de incomodidad de cuando uno folla.

De cuando uno folla mal, que es peor.

-Pues no, olvídate, los tiros no van por ahí.

Si te digo la verdad, la cosa fue peor.

-¿Cómo que peor? -Ven.

-¿Qué?

Ay, por favor, menuda noche.

Menuda... ¡Uh, que me caigo!

Menuda noche.

Mi sobrino y la tipa esa,

qué pasa ahí, algo...

Ay, me duelen los pies.

Ay, me duelen los pies.

No sé.

Ha estado muy bien.

Lo he dado todo bailando. ¿Tú?

Eres muy soso bailando. Qué dices, por favor.

¡Uy! ¿Escuchas eso?

¿El qué? No oigo nada. Exacto.

No hay nada de ruido.

¿Cuándo fue la última vez

que hubo silencio en este manicomio?

¡Hostias!

No sé, desde que llegamos nosotros,

diría que nunca.

¿Nunca? Pues eso hay que celebrarlo.

No creo que estemos solos más. ¿Celebrar?

¿Dónde está tu mecherito? Está por ahí.

¿Está aquí? Sácatelo.

Toma.

Venga, va.

Pide un deseo.

¿Un deseo? Sí.

Eh...

Vale, lo tengo.

Piensa bien lo que deseas.

Venga. Vale.

(RÍE)

Vale.

Está bien.

A ver si se cumple.

Se va a cumplir.

Bueno, me voy a dormir. Ha sido un día muy largo.

Buenas noches, Jorge.

Marta.

Sí. Nada, no, que...

¿Qué?

Que quería decirte una cosa.

¿Puedo? Claro, dila.

Que...

Que para mí ha sido muy importante

lo que has hecho mientras he estado en la cárcel.

Pero si a Pablito le hemos cuidado todos.

No me refiero a Pablo, sino a mí.

Que te he sentido a mi lado y cerca.

Y que para mí ha sido muy importante.

(RÍE)

Pero ¿qué haces?

¡Zas!

-¿Toqué manita?

-No te rías de mí, joder, que lo pasé mal.

Metí la pata hasta el pescuezo.

Eh...

Ah, perdón.

No, yo te lo decía por el niño,

todo lo que he hecho ha sido por el niño.

¿Tú entiendes? Sí, sí.

Que me alegro que hayas vuelto.

Mucho, bueno, no tanto, me alegra

que hayas vuelto, pero que...

Que mi único interés ha sido el niño.

Le veía muy traumatizado.

Le he querido querer y arropar y no quiero tirarme a su padre.

Entendido.

Entiendes. Sí.

Siento si te he importunado.

Un poco, pero bueno. Buenas noches.

Chao.

Ya está, mejor dejarlo así. -¿Cómo que así?

¿Y me voy a quedar con esta tensión?

No, habla con Marta.

-¿Qué pintas aquí? -Soy tu hermano mayor.

-Que no. -Papá.

-¡Ah!

¿Estáis jugando a los perritos?

-No, estábamos arreglando la tienda.

-Nos vamos al parque con la tía.

-¿Sí? Qué bien.

Arreando. -¿Tú no vienes?

-Sí, y nos cuentas cómo te fugaste de la cárcel.

-No.

Es que ahora no puedo, Pablo.

Tengo cosas que hacer. -No estabas haciendo nada.

Anda, por favor. -Vais con la tía Marta.

No estabas haciendo nada.

¿Por qué no vas con ellos al parque y les cuentas tu experiencia

y me quedo descansando? -No, no, os venís conmigo.

Y os cuento mi experiencia en la cárcel de México.

-¡Hala! ¿De verdad?

-Sí, es mucho más chunga que la de aquí.

-Pablo, tu familia mola mogollón.

-Sobre todo, el tío Yago. -Muchísimo.

-Arreando.

¿Te vas a quedar aquí?

¿Quieres quedarte? Sí.

Me voy. Pues venga.

Vale.

Hola, Desi.

¿Me pones un güisqui con cola?

Marca nacional, no me pongas marcas raras.

-¿Te puedo decir una cosa?

-¿El qué?

-Sé que has perdido la alcaldía, pero no te pongas a beber.

-Joder, cómo os gusta poner la orejita en este bar.

Ese.

-Arturo, te advierto que hemos subido tres euros en cada copa.

-¿Tres euros de golpe, pero esto qué es?

-Tenemos que sacar el máximo beneficio

hasta que Angelita y Miguel encuentren comprador.

-Para, para, para.

¿Está en venta? -Sí.

-Mi madre y Miguel necesitan dinero.

-Espero que no se lo vendan a una franquicia estas de ropa.

Lo que me faltaba, quedarme sin bar en el pueblo.

Se me ha cerrado el estómago, no me pongas nada.

-Bueno, pues igual, el paseo te viene bien.

El aire fresco es muy bueno.

-Quiero meterme en la cama y taparme.

-A ver, Arturo, tampoco te desanimes.

-Eso.

De vez en cuando ocurren milagros, ahí está la piedra del beato.

-Estaba. -Ya, bueno, sí.

Sobre ese tema, no he dado mi última palabra.

-Me voy a mi casa.

Venga ya... Ay, perdona.

-¿Perdona, y te largas así?

-Te estoy pidiendo...

-Te estoy pidiendo... -Pero...

¡Paco, me cago en la mar!

-¿Qué pasa, chaval? -¡Joder! ¿De dónde sales tú?

-Ya ves. Joder, estás igual.

-No, tú sí estás igual, cabrón.

(RÍE) -Qué gusto, tío.

Qué gusto. -Qué alegría más grande.

¡Bueno! Parece que alguien se pegó una buena fiesta ayer.

-¿Eh?

Perdón, que no...

¿Cómo estás, bien?

¿Estás bien?

-Bien, pero la resaca la pasarías mejor en la cama.

-No, no tengo resaca, no he podido dormir bien.

Además, tengo clase, no puedo dormir.

-¿Estás bien, Jon?

-Sí, sí, estoy bien.

-¿Seguro?

Podemos hablar de lo que sea.

Vale, que es de Nuria. -¿De Nuria?

No, de Nuria, no.

No es nada de Nuria, estoy cansado y ya está.

¿No puedo estar cansado? -Sí.

-¿No puedo estar cansado?

-Que sí. -Ya está, estoy cansado.

(GRUÑE)

Jon.

¿Qué pasa? ¿Te acuerdas de Claudia?

Claudia, hola.

Claudia es la hija de Dionisio, el farmacéutico.

Eh...

¿Qué tal? -Hola.

-¿Todo bien?

-Sabes que mi padre está en la UCI.

¿No? -¿Tu padre está en la UCI?

-Sí. (ASIENTE)

-Lo siento muchísimo.

Eh...

Perdón, ¿está bien, se va a recuperar?

-Bueno...

Pues no lo saben, le estaba contando a tu madre.

Esta noche será determinante para lo que sea.

Va a ir bien, cariño, vas a ver.

Espero que sí porque me parece muy injusto.

Que alguien esté trabajando

y que llegue alguien y estrelle un coche contra la cristalera.

Es horrible.

Javier y sus compañeros están trabajando.

De verdad que van a encontrar a la persona

que estampó el coche.

¿Sabes qué es lo peor?

Lo que a mí me da que pensar.

Que después de casi matar a alguien, que se largue.

Y que no le ayude, que le deje ahí tirado, como si fuese nada.

No me entra en la cabeza que alguien haga algo así.

No, no. Es horrible.

Ahora no pienses en eso, estate con tu papá.

¿Vale?

No te preocupes ahora de eso.

Muchas gracias, Silvia.

Voy al hospital, ¿vale? Hablamos.

Muchas gracias, Silvia. Nada.

Adiós, Jon. -Chao.

Madre mía, pobrecita.

Estaba Dionisio de guardia, cariño.

(Timbre)

¿Estás sola? -Sí.

Sí, pero...

Es mejor que no nos veamos hoy. -Escúchame.

Necesito hablar con alguien. Mejor, contigo.

¿No crees? -Vale, ¿qué pasa?

-Que no puedo más.

Nuria, no puedo más, me está matando

la ansiedad, no puedo más.

-¿Tus padres sospechan algo? -No.

-Bueno, pues ya está.

Está bien ya. -No, nada está bien.

Había una persona en la farmacia.

¿Tú esto lo sabías?

-Había una persona.

-¿Y está bien, qué se sabe?

-No está bien, está en la UCI.

Y se podría morir esta noche.

-Vale.

No va a pasar nada, Jon.

-No va a pasar nada...

Que no puedo más, me está dando mucha ansiedad.

No puedo más, no puedo más.

No puedo.

Jon.

Jon.

Jon.

(JON TOSE)

-Jon.

¡Jon, va, despierta!

¡Jon, tío, va, despierta!

Mírame, despierta. -¿Qué pasa?

-¿Cómo que qué pasa? ¡Mira esto!

¡Que has estampado el coche contra la farmacia!

-¡Hostia puta!

¡Hostia puta!

¿Esto qué es, Nuria?

¡Hala, Nuria!

¿Y qué hacemos? -Nos tenemos que ir.

¡Hay que irse!

Hay que salir de aquí, vámonos.

Vale, vale.

(JADEA)

-Jon, Jon. (JON LLORA)

-Jon, respira, mírame, de verdad.

Que la Guardia Civil no sospecha.

Piensa que es un robo.

Nadie sabe que fuimos nosotros.

-Ya lo sé, pero yo no...

Ya lo sé, pero yo sé lo que pasó

y eso me está matando por dentro.

No puedo más.

-Tranquilo.

-Vale, voy a decírselo a mis padres.

-¿Cómo? Jon, ni se te ocurra.

¡Jon, Jon, por favor! -Eh.

Mírame, tranquila, voy a decir toda la verdad.

Voy a decir que fue culpa mía, que era yo quien conducía.

No pienso arrastrarte en esto. -¡Ya estoy metida, joder!

Hui contigo.

Por favor.

No sabíamos lo del farmacéutico.

-¡Claro que no lo sabíamos! -Pues por eso.

No sirve de nada que te jodas la vida.

-¿Y si se muere?

-Jon, que no se va a morir.

No se va a morir.

Se va a curar y todo esto se va a olvidar.

¿Vale?

-Vale, vale.

Te quiero mucho.

Sargento Romaña. -"¿Sí?".

-Perdone que le moleste. Tenemos noticias.

-"Pues espero que sean buenas".

-Muy buenas, creo que he encontrado algo interesante.

Mi hijo me estuvo dando el coñazo toda la boda

que quería ir a la fiestecita. -Nuria, también.

-Hostias, no puede ser.

No puede ser, me cago en la leche.

Que si no le enseñamos al obispo el milagro de Vera,

este pueblo va a perder eso que ha hecho que sea único.

-¿Aquí lo que se está planteando es crear una falsificación?

-Esa es una palabra muy fea.

-Marifrán se ha expresado mal, quería decir una restauración.

-¡Eso es!

-Y yo soy pintor, pero de casas.

Tengo en la cabeza al farmacéutico,

todo el rato lo estoy viendo.

-Jon, para.

-¿Y si se muere?

No sé cuánto más voy a aguantar mintiéndole a mi familia.

De verdad, no sé. -¿En qué les estás mintiendo?

Señor obispo, bueno, bueno.

Bienvenido a Vera del Rey. Soy el alcalde.

-Su milagro tiene la cara del padre Angoitia, ¿verdad?

-Como dos gotas de agua.

El milagro de Vera está en tus manos.

Tú eres nuestro Mesías.

Me encantas, Marta.

Eh, cállate, no digas nada.

Qué más da, si ya lo sabes.

Que eres mi primo y no podemos liar al niño.

Que no se puede. Si no se puede, no se puede.

¿Que no se puede?

¿Qué pasa, Arturo, qué has hecho?

-Qué no he hecho.

-Chorizo.

-A ver, la has cagado y ahora lo estás pagando.

No te puedes quedar así, rebozándote en el lodo.

Tienes que resurgir como el ave fénix,

tienes que seguir hacia delante.

Lo que tienes que hacer es coger el teléfono,

hacer llamadas y empezar de cero.

Dionisio, el farmacéutico, ha fallecido.

No ha podido superar las heridas y se ha muerto el hombre.

Pero eso no es todo.

Ya se sabe lo que pasó.

¿Eras tú el que conducía?

(Música final del programa)

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