All language subtitles for 227生肉

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Original subtitles

Armando me obliga a darte bola para que tú pienses en otras cosas.

"Dices que quieres hundirle. ¿Y si nos vemos en el despacho?".

-Todos esos documentos tienen tu nombre.

Has firmado decenas de ellos.

Tú no vas a ir a la Guardia Civil.

Porque si yo caigo, tú caes detrás de mí. ¿Eh?

-Sabes algo y no me lo dices.

Arturo, un hombre inocente está en la cárcel.

-Que no puedo. Que lo perdería todo.

-Esto, en los Pirineos, y esto de mochileros por el mundo.

-Qué guay, tía. Qué suerte has tenido con Héctor.

-La cabeza me dice una cosa, pero siento otra.

-Si un montón de ladrillos causa esta expectación,

no quiero imaginar cuando venga un circo.

-No es un montón de ladrillos. -Es un milagro.

-¿Qué? -Pues nada, que con lo del milagro,

está el pueblo a tope.

-¿En serio? -Sí. Hay gente de toda la comarca.

Bueno, gente no, peregrinos. Perdón.

-Que estos días he estado pensando

cómo sería mi vida sin responsabilidades.

-Y te gusta esa vida, ¿no? -Sí, me gusta.

Pero me gusta más esta.

-Luz Romaña...

(DUDA) ¿Queres casarte conmigo?

-Cambia esa puta actitud. Finge un poquito.

Miénteme.

¡Carajo!

¿Qué le echaste a la copa?

(GIME)

-A ver, por favor. Centrémonos. Tenemos un problema más gordo que él.

Pueden acusarnos de asesinato.

Claro.

-Nos vamos a centrar. Tiene que confesar, ¿vale?

Yo... llamaré a la ambulancia.

Que no. ¡Que sí!

¡Que no! ¡Blanca!

¡No! Hasta que no confiese, nada.

(Sintonía del programa)

-No voy a hablar, pendejas.

-(RÍE) Eso ya lo veremos.

-(TOSE) Si yo me muero, las tres van a la cárcel.

-No te has enterado. Que has perdido.

Pero Blanca, sé razonable, por favor.

Con lo que se tomó, dependerá de que llegue vivo al hospital.

Te dije que llegaría hasta el final. Confiesa. ¡Vamos!

¡Vamos! -¡Está bien, está bien!

(SE QUEJA) Fui yo.

Yo secuestré a Yago y le hice lo del cuadro robado...

a Jorge.

Son inocentes. -Dilo más alto.

-¡Son inocentes, coño! ¡La ambulancia!

-¿Lo tenemos? -Lo tenemos.

-Vale. ¡Llama a una ambulancia!

-¡Ya voy!

-(JADEA)

Javier. Tengo una noticia que te va a interesar.

(Campanadas)

(ARMANDO) "Fui yo. Yo secuestré a Yago

y le hice lo del cuadro robado...

(JADEA) Son inocentes".

-¿Y bien?

-Y bien, ¿qué?

-Que cuándo sueltan a Jorge.

-¿Lo estás preguntando en serio, Blanca?

-Claro. Si acabas de escuchar la confesión.

-Esto no tiene ninguna validez legal.

-¿Cómo?

Por Dios. De algo tiene que servir lo que hemos hecho.

Tranquilas. Se acaba de guardar mi móvil.

Lo considera una prueba.

-Sí, Marifrán, tienes razón. Lo considero una prueba.

Una prueba incriminatoria, sí.

Pero no contra Armando. Contra vosotras.

-Y... ¿cómo que no te casas?

-Que no me caso.

Acabo de hablar con Héctor, y mi madre avisará a la familia.

(RESOPLA) Joder, qué vergüenza.

Tengo que ir a ayudarla. Está cancelando todo.

-A ver, ¿no hay vuelta atrás?

-No.

-Pero Pato, amiga, ¿tú estás segura?

-Completamente.

Me he dado cuenta que... O sea, acostándome con Luis,

este tipo de relación no es para mí. Mira que lo he intentado.

Me siento como una mierda. -A ver.

Calma, tranquilidad.

¿No crees que esto... no sé,

hablar con Héctor y ver si lo puedes arreglar?

-No sé si se arreglará algún día,

pero mañana... desde luego que no.

-Ya...

-(EXHALA) No sé, tenemos que darnos un tiempo, reflexionar...

-Bueno, ya está. Está bien. No pasa nada.

Pero ¿sabes qué?

Me hacía ilusión ser tu dama de honor.

-Quizá algún día.

Cuando encuentre un amor tan sano y bonito como el vuestro.

Pero de momento... no.

-Ay, cariño. Ven aquí.

-Lo importante es que estás segura. -Sí.

-Ya está. -¿Sabéis qué me da más pena?

Pensaréis que soy tonta.

-¿El qué? -Todo lo que preparamos:

la comida, las flores...

¿Para qué? Para que ahora todo se vaya a desperdiciar.

-No pasa nada.

-O no.

-No, no. -Eh...

-A ver, no. Ya sé... -No. No.

-El gasto ya está hecho.

Nada me haría más ilusión que lo aprovechaseis.

-A ver, vamos a ver. Espérate un momentito.

Claro, es que ¿có...? Esto no... -No.

-¿Tú la...? -No.

¿Tú se lo has contado? -No.

Yo no le he contado lo de la pedida. -¿Qué?

¿Qué? -Iba a contártelo ahora.

-Es una señal. -No, no, no.

-Os tenéis que casar. -No.

No nos podemos casar mañana. -¿Por qué no?

-Porque no. A ver.

-Lo tenéis que hacer. Es una señal. -Piénsalo.

Piensa en frío. -Es vuestra boda.

Esta era para vosotras.

-Sí. No. ¿De dónde ha salido? -Luz, mi amor...

¡Enhorabuena! -¡Enhorabuena dice!

¡Tú qué dices!

Estás mal de la cabeza. (GRITA)

-Pero ¿os dais cuenta de la locura que habéis cometido?

(MARIFRÁN) A ver.

Armando ha confesado todo.

-Es verdad, Marifrán. Lo ha confesado todo, sí.

-Sí, le ha dado por hablar.

Previa ingestión de drogas, retención ilegal, coacciones...

Pero ¿de verdad pensáis que algún juez va a admitir esto?

-Le explicamos las circunstancias... -¡Basta, basta!

Dad gracias que lo de Armando se quedará en un susto

según el médico. Si le pasa algo grave...

Si llega a pasarle algo grave, ¿qué iba a ser de vosotras?

-Entonces, Jorge se pudrirá en la cárcel, ¿no?

-Pues no, yo no he dicho eso. (MARIFRÁN) ¿No?

-No. No. A lo mejor... Esto os va a sorprender un poco,

pero la Guardia Civil hace su trabajo.

¿Qué quieres decir?

Quiero decir que el teniente Ibáñez, nada más ser informado por mi parte,

se puso manos a la obra y activó todos los recursos.

-...en proceso.

-Eso significa... -Que ahora alguien está recibiendo

una visita inesperada.

-Aquí no va a quedar nada. Me llevo hasta el jamón.

-Y que Martínez se está dando el gusto de detener a Armando.

-Muchas gracias. -Debe reposar un par de días.

-Quizá sea algo más.

Armando Montes, queda detenido.

Burgos, Duarte, adelante.

-Pero ¿qué pasa? Será un malentendido.

-Se lo explicamos. -¿Y mi abogado?

-Tiene derecho a uno. Yo le recomiendo guardar silencio.

Compañeros, adelante.

(MUJERES RÍEN)

(BLANCA) ¡Qué alegría!

¿Y cuándo soltarán a Jorge?

-En cuanto el juez tome declaración a Armando, lo soltará.

¿Lo ves? Ese maltratador pagará por todo.

-¡Ay, gracias!

-No. ¡Blanca! ¡Blanca!

Que yo solo cumplo mi deber.

-Gracias. -Ahora sí:

sin la ayuda de Arturo, esto no habría pasado.

-¿Arturo? -Sí, Arturo, sí.

Ayer tuve una conversación interesante con él.

Un hombre inocente está en la cárcel.

-Que no puedo. -Mis cojones 33 no puedes.

-¡Que no, que lo perdería todo!

-Arturo, por favor. Que tú no eres de esos.

-¡Es que no lo entiendes, hostia!

-Vale, no lo entiendo. O sea, esto sí que no lo entiendo.

No lo entiendo. Vale. Vale.

-¡Me cago en la puta! -¿Qué?

-Ven. Toma. -¿Qué?

¿Qué es esto? -¿No querías ayuda?

-Sí. -Mi sentencia de muerte.

-¿Y qué? -Pínchalo en el ordenador y ya está.

-Vale. -Ahí lo tienes todo. Venga.

A tomar por culo.

Pero eso tendrá consecuencias para él.

-Mucho me temo que sí, Rita.

-¿Puede ir a la cárcel?

-Depende del juez, pero la documentación que presentó

y su propio testimonio lo autoinculpan.

-Bueno, pues ha salido todo bien, ¿no?

-A ver... -Menos que Arturo pueda ir preso.

-Igual no es el único.

-¿Qué quieres decir?

-Porque ya veré qué hago con este vídeo.

-Ah... bueno. Si es por el vídeo, no te preocupes.

Está borrado. -¿Cómo que borrado?

-Bueno, es que cuando me hice un poco "hacker",

me bajé una "app" con la que puedo borrar los vídeos.

-Sí, hombre... No te digo.

(DUDA)

(DUDA) Me das miedo, Marifrán.

-La policía no es tonta, pero la delincuencia tampoco.

-Vale, me rindo. Me rindo con vosotras.

Gracias.

-Vámonos. -Sí.

-Gracias. -¿Mi móvil? Gracias.

Gracias. -Te mandaremos un jamón.

-No, no hace falta. No quiero más líos.

-Gracias. Gracias.

-Ya. Gracias.

(MARIFRÁN) ¡Qué maravilla! ¡El plan ha funcionado!

Ha sido estupendo, ¿no?

(JAVIER SUSPIRA)

(Sirena lejana)

-Mamá, ¿entonces está todo solucionado?

Ay, qué bien. De verdad.

Vale, sí. Pues luego hablamos.

Un besito, te quiero.

(SUSPIRA)

-Bueno, ¿qué? -Han detenido a Armando.

-Qué bien. Nos libramos de él. -Sí. Para siempre.

-Sí, sí.

(Móvil)

-Ah, un mensaje de Fabiola.

Qué locura lo que nos ha propuesto. -Es una locura.

-Una locura. -Sí.

Es una locura, aunque sí que es verdad que...

-Aunque ¿qué?

-Que no está organizada la boda.

Si no, no sería una locura. -Bueno...

Imagínate tan precipitado todo.

Tener que invitar a nuestros familiares lejanos.

A saber dónde están. -Ya. Bueno, sí. También.

-Sí, sí. -¿Y... si la locura es no hacerlo?

-Mi amor...

¿Me estás proponiendo que nos casemos en menos de 24 horas?

-A ver... -Es una locura.

-¡No! -Sí.

-¿No? -Sí.

¡Sí, sí, sí!

Es una locura. -Sí, sí.

Es como... ¡uh! -(RÍE NERVIOSA)

-Sí.

-Y si te lo propusiese, ¿tú qué dirías?

Imagínatelo.

-Pues no sé... ¿Tú?

-Yo... te lo estoy preguntando a ti. -Ya.

Y yo a ti. -No, pero...

-¿Te gustaría un sí o un no?

-¿Y a ti...? Te lo he preguntado yo.

-¿Tú qué quieres?

-Necesitamos una opinión imparcial. -Sí.

-Guille.

¿Nos casamos, sí o no?

-(RÍE) -¿Eso es un sí?

-Es un sí, claramente.

Sí. -(DUDA) ¿Nos casamos?

-Nos casamos. -¡Nos casamos!

-¡Qué fuerte! -Cuando lo sepa mi familia...

-Ay, ay... -Van a flipar.

-Van a flipar. Esto, luego lo otro...

Pareja de hecho, el niño...

(RÍE)

-¿Que os casáis?

¿Otra vez? -Sí.

-Ah. Muy bien.

Claro. Claro que sí.

Y... qué bien. ¿Tenemos fecha?

¿Cuándo lo hacéis? Bloquearemos una semana el hotel

para organizarlo bien.

Sí, sí. Porque como ya estáis casadas y queréis el bodorrio,

mínimo como el de Lolita Flores.

-Dilo.

-Esta tarde.

-Sí. Fabiola ha cancelado... y ahora nosotras nos casamos.

-Claro. Vale. Diles tú algo. Yo no...

-¿Yo? Yo no quiero decir nada.

¿Esta tarde?

¿Un poquito precipitado?

¿Un poco precipitado? No os vais a casar esta tarde.

No. Ha sido la semana más estresante de la historia, y no.

Y que Jorge está en la cárcel. Tranquila. Debe estar saliendo ya.

Vale. A ver, por favor. Marta tiene razón.

Igual esta tarde no es el día. No es la tarde.

Pues mira, para mí es el mejor día. ¡Mamá!

Pero ¿qué dices? Pues sí.

Lo hemos pasado fatal estos días. Nos merecemos un día feliz

y celebrar que estamos juntos.

-Claro que sí. Gracias.

¡Pero qué dices! ¡Gracias a ti por este regalazo!

Y Ainhoa, mira: yo al principio os lo hice pasar mal.

¿Puedo abrazarte? -Me encantaría.

¡Venga! ¡Ay, qué bien!

Bueno, pues nada. -# ¡Tenemos bodorrio! ¡Bodorrio!

-# ¡Bodorrio! ¡Bodorrio! #

-Venga, va. ¿Qué os vais a poner?

-Pues no sé, pero cualquier cosa.

-¿A quién vais a invitar? -A vosotros.

Fenomenal. ¿No hay nada preparado? -No.

No pasa nada. Vale. ¡Vale!

Yo me encargo: ceremonia, banquete...

No tenéis vestidos... Yo me encargo de eso.

Yo de los discursos. Fenomenal.

Flores no hay, ¿no? -No.

Da igual.

Encárgate de las flores. Queremos muchas flores.

Del color que sean. -Que no...

Os voy a coger las medidas. Os vais a la peluquería ya.

Mamá, que no hace falta que organicemos tantas cosas...

Pues nada, que...

Pues nos casamos. Madre mía. -Nos casamos. Bodorrio.

-¿No tarda mucho? -Tranquila, que te da un jamacuco.

¿Tomaste tila? -Tres, y estoy de los nervios.

Joder. Debí tomar una chuche relajante.

¿Qué chuche? ¿Eh?

No, que estoy de los nervios yo también.

-Tomáis tantas infusiones en esa casa que tenéis una resistencia especial.

No mires tanto el reloj, que no va a llegar antes.

-¿Y si le ha pasado algo?

Ay, Blanca... -¡Mira, ahí están!

No le veo. ¿Está ahí dentro? Tranquila.

¿Tú le ves, Pablo? (BLANCA) Martínez, más rápido.

-Buenas. -Martínez.

-Mira qué suerte, han venido recibirte.

-¡Papá! (YAGO) ¡Corre!

-¿Qué pasa? ¿Eh? ¿Cómo estás? -Bien.

(JORGE) ¿Bien?

Oye, te noto más fuerte.

-Según Menchu, es por la fruta. Lo dice para que me la coma.

-Si lo dice ella, habrá que hacerlo. -Sí.

(JORGE BESA)

Hola. -¡Oh, mi niño!

¡Qué bien te veo! -¿Me ayudas, porfa?

-Sí. Toma. -Gracias.

¿Qué tal? -Hermanito.

Estás más fuerte.

Te echaba de menos, tonto. -Y yo a ti.

Primo.

¿Qué tal? Estás muy bien, ¿no?

¿Qué, me habéis echado de menos?

Lo justo y necesario. -La abuela se tomó tres tilas.

-Estaba muy preocupada. Estaba pensando en ti y...

-No te preocupes. Estoy bien.

-Qué bien te veo.

-¿Y tú? -Enséñame el tatuaje.

-¿Cuál?

-Según Yago, en la cárcel te tatúan gratis.

-¿Sí, eso dice?

-Si no te lo han hecho, buscamos donde te hagan un tatuaje fetén.

-Mola. ¿Lo puedo elegir yo?

-Lo puedes dibujar tú. ¿Te apetece?

(RÍE) Oye, Marta. Que te quiero dar las gracias por...

por todo lo que has hecho por mí. Por nosotros.

(Música emotiva)

-La tía es la mejor.

Que no tienes que agradecer nada. Eres familia, y eso es sagrado.

Vamos a seguir preparando la boda.

-Sí, que tenemos mucha tarea. -¿Qué boda?

¿Qué boda? Tú ponte guapo.

No, pero ¿quién se casa?

-El mundo ha cambiado mucho mientras estabas en la cárcel.

(RÍE) -Tu tío es infumable.

Es una cosa... ¿Quién se casa?

-Ya te explicaré. Oye, ¿estás más alto?

(MARIFRÁN) Ajá. Sí, claro.

Sí. ¿Cómo?

¡Pero eso es un gran notición!

¿Y cuándo sería eso?

¡Arturo, que dicen que sí! -¿De qué? ¿De qué me hablas?

-La Iglesia va a venir a certificar el milagro.

-¿La beatificación de Angoitia? Vale, sí.

Si está al caer.

-Pero ¿tú ya lo sabías?

-Si inicié yo los trámites. -¿Y no te hace ilusión?

-Que me queda nada de alcalde. No estoy para milagros.

Les dije que ya te ocuparías tú. -Pero Arturo, anímate.

Que esto es muy grande. -Que...

-Que es el obispo en persona. -Que me la suda el obispo.

-Ah. No, padre. No. El alcalde no ha dicho nada.

No, que el obispo no. Avispa.

(Móvil)

Es que están haciéndose un nido aquí las avispas asiáticas.

-Dime, Rita. "Arturo, escucha, que es urgente.

Luz y Ainhoa se casan hoy. Queremos que oficies la boda.

¿Qué dices?

Arturo, ¿estás ahí?". Sí, sí. (DUDA)

Sí. Venga, sí, vale.

Sí, quiero.

(Música alegre)

(EXHALA)

(Conversaciones ininteligibles)r

(JAVIER) Martínez, por ahí vienen ya las flores.

(Ininteligible)

¿Y Blanca? Que no puede venir. Está con fiebre.

Vale. Vale, vale. Perfecto.

(AINHOA) ¡Silvia! ¿Qué?

¡Pero qué guapa, por favor!

Qué guapa, mi amor. Gracias. Lo consiguió Marta.

Quería decir... Sí.

¿Que no hay oficiante?

Ya hay oficiante. ¿Hay oficiante?

Hay. Está todo arreglado. Y todo lo demás, también.

Vale. Todo lo demás. Sí. Había flecos, pero ya está.

Está, seguro. Seguro.

Bien. Pues ya está. Vale. Pues ya está.

Vale. Un detallito más. Sí.

Que Luz no me coge el teléfono. Vale.

Vale. Entonces... ¿tú crees que vendrá?

Estamos ahí, ¿no? ¿Viene?

Ven aquí. De verdad...

Claro que sí, cariño. Sí, ¿no?

Relájate y disfruta.

No vamos a llorar aún. Venga.

Vamos.

¿Qué tal, cómo estáis? -¡Rita! Enhorabuena.

Muchísimas gracias. -Enhorabuena.

Gracias.

¡Qué guapa!

(RÍE) Tú también.

¿Pasa algo? No, no...

El collar, que... es muy bonito.

Pues lo tengo hace mil años. Si me disculpáis...

Pasad y os acomodáis. -Vale.

Disculpadme. Muy bien. Venga.

(Música de suspense)

-Perdona. -¿Qué...?

Uy, Silvia. ¡Ya estás aquí!

Qué guapa. Gracias, tú también.

¿Me acompañas? ¿Y Javier?

Ahora viene. Ay, que estará con los nervios...

(Pasos acercándose)

Uy.

-Eres una falsa.

¿Se puede saber qué te pasa?

Ese collar me confirma que estuviste con Tomás.

Pero... ¿qué dices?

Yo sé que Tomás regaló a su amante un collar como el mío.

Fuiste tú, Rita.

A ver, a ver.

¿De verdad estás pensando que yo tuve algo que ver con tu marido?

(EMOCIONADA) Sí, no sé. Yo siempre os veía juntos.

Os reíais mucho, os divertíais. Y Ricardo no te trataba bien.

Pero Diana, que yo a tu marido no lo tocaría ni con un palo.

Pero entonces, si no fuiste tú,

¿quién fue? Es que no lo sé.

-Hola.

Perdón, ¿eh? Perdón.

(MARIFRÁN SUSPIRA)

¿Qué os pasa? ¿Por qué me miráis?

-Marifrán... -¿Qué pasa?

-Ese collar...

-¿Qué? Es bonito, ¿verdad?

-Fuiste tú la amante de Tomás.

-Hay que ver, qué divertida la fiesta.

Creo que esta vez hemos acertado de pleno.

Marifrán, no te hagas la loca. Contesta la pregunta.

¿Sobre qué, sobre el collar? ¿Y qué os digo?

-Cuéntalo todo. Todo. De principio a fin.

-Pues es algo que pasó y pasó.

-Ah, pasó.

Esa es tu excusa. -No es ninguna excusa.

Es que yo entonces estaba soltera, Tomás me gustaba,

una noche nos encontramos, charlamos

y de pronto pensamos en ir a un hotel...

-Ya, ya. Ahórrate los detalles.

-Me has dicho que hable.

-Esto me supera. Me supera. Me voy.

Espera, tranquila.

A ver. (DUDA)

Tomás te puso los cuernos. Y a mí Ricardo. ¿Y qué?

-Yo ahí estoy limpia.

¿Tú cuándo has sido más feliz, ahora o con Tomás?

-Pues tienes razón, Rita: ahora que soy libre.

¡Pues entonces! Mira, yo me quito el collar.

Rita, perdóname por haberme puesto tan borde contigo. Lo siento.

Que no hay nada que perdonar.

Vamos a la boda. Claro que sí. Venga.

-Adiós, ¿eh? Adiós, adiós.

(Música instrumental tranquila)

(Inaudible)

Mira qué preciosa está mamá.

(Música romántica)

Es el vestido de Silvia.

Ya te dije que yo me encargaba, mamá.

-Qué guapa estás. -Y tú más, mi vida.

(Inaudible)

-Bueno. ¿Empezamos?

No hace falta que diga cuánto me ilusiona oficiar este enlace.

No solo porque sea el último como alcalde

en mi larga trayectoria como servidor público,

donde he tenido muchos aciertos

y algún fallo también, sin importancia.

Pero sobre todo me emociona formar una pequeña parte de esta historia:

la historia de Luz y Ainhoa.

Una historia de amor tan grande y tan profundo

que además de estar en sus corazones, nos ha contagiado un poco a todos.

Un amor que... nos ha hecho un poquito más felices

a los vecinos de este pueblo.

Bueno, quitando el día que os hicisteis pareja de hecho

y no me llamasteis de oficiante.

Lo tengo yo aquí.

Bueno, que empezamos con las alianzas, ¿os parece?

¿Sí? Pues venga.

-No. Es que no tenemos alianzas. Como ha sido todo tan apresurado...

-Ya. ¿Y qué hacemos? (LUZ) Pues...

(ARTURO) ¿Cómo...? -Espera...

Ah, vale. (DUDA) ¿No?

-Sí, sí. Tráelas. (ARTURO) Claro que sí. Claro.

-Vaya, ahora no me sale. -Venga.

Que no sale. Ya está.

-¿Ya? -Ya.

-Gracias. (JAVIER) Ya os vale.

Demasiados años.

(ARTURO) Bueno. A ver.

Un anillo no tiene ni principio ni fin.

Pues valgan estos anillos como símbolo de vuestro amor eterno

y vuestra fidelidad.

¿De acuerdo? Así que... ¡Vamos a ello!

Luz, ¿quieres a Ainhoa como esposa,

en las duras y en las maduras, hasta que la muerte os separe?

-Sí, quiero.

-Y tú, Ainhoa, ¿quieres a Luz como esposa,

en las duras y en las maduras, hasta que la muerte os separe?

(Murmullos)

(Música de tensión)

(Campanadas)

-¿Estás segura? -Claro que lo estoy.

Puedo hablar sola con él. Tranquilos.

-Vale. Cualquier cosa, estamos aquí. -Sí.

-Aquí. -Vale. Gracias.

¿Qué quieres, Hugo?

-He visto en redes que alguien subió que te casabas,

y no sé, sentí que debía venir.

-Ah. ¿Para qué, para seguir jodiéndome la vida?

-No. Para pedirte perdón.

Y te he traído un detalle.

-Ah. OK, vale.

Bien. -Mira, Ainhoa...

(DUDA) En todos estos meses, que han sido muchos,

he estado trabajando. Y sigo en ello.

Sigo trabajando en una terapia psicológica para...

-Para maltratadores.

-Maltratadores, sí.

Es que... me cuesta decirlo en voz alta.

Pero bueno, voy avanzando y... y sé el daño que te hice.

-No. No lo sabes. Ni te lo imaginas.

No. -Tienes razón.

Pero bueno, que solo quería desearte mucha suerte,

y que me alegra ver que estás con alguien que te quiere de verdad.

De corazón: te deseo lo mejor. Lo que te mereces.

-Me alegra oírlo. De verdad.

Pero bueno, que no quiero tu regalo.

Quiero que te recuperes, y que te vaya bien y ya está.

¿Vale?

Venga.

(Pasos alejándose)

-¿Por qué no me dejas ir a verla?

No hace falta. Está papá. Pero sabes cómo es Hugo.

-Va, calma. Y está Marta, que ya lo dejó inconsciente.

¡Yo le tiro otra vez! ¡Ya está!

Calma. -¡Mi amor! ¿Qué pasa? ¿Qué tal?

-Pues mejor, imposible. -¿Cómo que imposible?

-Ya está todo resuelto. ¡Va!

Cada uno a su sitio. Venga. ¡Venga!

Alcalde, sigue. (MARTÍNEZ) No pasó nada.

-Pero ¿estás bien? -Que sí.

-¡Señoritas! Nada de besos hasta que yo lo diga.

Venga. -Pues venga.

¿Por dónde iba? -Por Ainhoa.

-¿Ainhoa? Ainhoa.

Ainhoa, ¿quieres a Luz como esposa,

en las duras y en las maduras, hasta que la muerte os separe?

-No puedo decir que sí.

-¿Qué? -¿Cómo que no puedes? ¿Qué pasa?

-No, a ver...

Cuando pienso en expresar lo que siento,

y... el haber llegado a Vera, el regalo de estar aquí,

de conocerte, de amarte, de formar parte de tu familia,

formar nuestra propia familia,

el decir "sí, quiero" se me queda muy pequeño, Luz.

Es que deseo pasar... toda mi vida a tu lado.

Necesitaría una vida entera para expresarlo.

-Yo esto, a efectos legales, no sé yo...

-Es un sí. (ARTURO) ¿Sí?

(TODOS) ¡Sí!

-Pues si es un sí, entonces seguimos... (RÍE)

El anillo. -¡El anillo!

-El anillo, claro. -Aquí, sí.

(ARTURO) Ahora sí.

Ahora, yo os declaro... mujer y mujer.

Ahora podéis besaros las novias.

(Aplausos)

(Vítores)

¡Bravo! ¡Bravo! -¡Bravo!

-¡El ramo! -El ramo.

(LUZ Y AINHOA) Una, dos ¡y tres!

(Gritos)

-¡Enhorabuena! -¡Viva!

¡Viva!

(Ininteligible)

¡Viva!

(Música festiva)

-(BORRACHO) ¡Me...! ¡Ya sé quién eres!

¡Ya sé quién eres! Si es que son muchos años.

Yo... o sea, íbamos a casa de esta...

Bueno, de esta no.

Su padre hacía licor. Un licor casero muy bueno.

Y cuando íbamos a las fiestas, tu madre nos ponía rosquillas.

Y pacharán. Venga, un brindis.

(Inaudible)

(Gritos de júbilo)

(BORRACHO) ¡La vida!

¡La vida, capitán!

La vida me he dejado aquí, insisto.

Me he dejado la vida. ¿Me lo han agradecido? No.

No lo han hecho. Claro que no.

Por el cuartel bien, ¿no?

Vamos... ¿Está todo controlado ahí?

Pues eso te digo: que luego viene otro y lo hace.

Lo hará mejor o peor, pero lo hace. A tomar por culo.

-¡Eh, Jon! Oye, cuidado con la bebida.

(Corean)

-Hay gente mala. -¿Qué, cómo va la noche?

-La noche... Este tío.

Este tío. ¡Este!

Este es un tío que me ha enseñado el camino recto. ¿No?

Cuando me he querido ir yo a algún lado... ¿Eh?

-Alguna vez. -Alguna me he ido yo.

Me cago en la mar. -Has estado a la altura.

-¿Sí? Una simbiosis aquí. De toda la puta vida.

La soberanía popular y los cuerpos de seguridad del Estado.

¿Es así o no? -Es así.

Y te vas con la cabeza alta y en lo alto.

-Claro que sí, hombre.

¡La cabeza alta! Unos chupitos. -Eso.

¿Chupitos? -Sí.

(Continúa la música)

-Señores, venga. ¿Sí? (JAVIER) Claro que sí.

-¡Apoyamos primero! Ahí, un poquito.

-(GRITAN)

-¿Otro? (JAVIER) ¡No!

Yo no puedo más. -¡Venga!

-Yo tampoco. -Pues bailo.

Hay que aprovechar las últimas horas de la erótica del poder.

¡Me cago en la mar!

-Madre mía, cómo va Arturo. -Vaya merluzón lleva el alcalde.

La chapa que me ha pegado.

-Pero si por eso he venido.

-No me comían la oreja así desde... ¿Recuerdas la fiesta de la academia?

-¡Ah!

-Gracias, amigo, por la salvada. -¡No!

Si no, te vas del pueblo rápido, y no.

-No. Aquí se vive muy bien.

Además, es que están nuestros hijos empezando algo...

-Calla, calla.

-¿Te imaginas que en un futuro haya ahí un pequeño...?

-Un Ibáñez Romaña. -Sí.

-¿Un Romaña Ibáñez? -Carliño Ibáñez Romaña.

(AMBOS RÍEN)

(Continúa la música)

-Vivís aquí como queréis, ¿eh?

Se respira otra cosa. No sé por qué tardé tanto en venir.

-Bueno, eso no lo sé, pero una vez que has venido...

-Yo me quedo aquí contigo. -¡Claro!

Por Ibáñez y Romaña.

-Los mejores de España.

-Vamos a bailar. -Yo bailo fatal.

-¡A bailar, Ibáñez!

-Se hará lo que se pueda. ¡Vamos!

(Continúa la música)

(Inaudible)

(Tintineo de llaves)

(Fin de la música)

-¡Joder!

(RESOPLA)

Vaya familia que tengo. Vaya marcha que tienen.

Eh... a ver.

A ver.

(Pitido)

Mi amor, que yo ya estoy en casa. Me he venido.

No puedo más con este dolor de pies.

No tenéis fin. No sé dónde os habéis metido.

Me he ido con el primo y al final me he perdido.

Así que yo ya estoy en casa tan a gusto, ¿vale?

Cuando vosotros queráis, os venís.

Enhorabuena. Hemos casado a nuestra hija.

Ya quieta hasta las bodas de plata, ¿no? Te quiero.

(BOSTEZA) Joder...

Ay, los pies, por favor.

No puedo más con los puñeteros pies estos.

(SE QUEJA)

(EXHALA)

(Móvil)

Joder.

Joder.

¿Qué pasa?

Joder, Gómez. No me jodas ahora.

¿El qué, dónde?

Joder.

¡Qué dices!

(Música de suspense)

¡Qué dices!

(DUDA)

Pero a ver, ¿estás seguro? (DUDA)

Pero escucha, ¿de Silvia?

Espera, espera.

¡Silvia! ¡Silvia!

¡Silvia! ¡Si...!

(DUDA)

Pero ¿qué cojones? A ver.

¡Jon!

Está... ¡Eh!

(BALBUCEA) Pero ¿qué...? O sea...

Voy para allá. ¡Voy para allá, déjame!

Vale. Vale, voy par allá. ¡Me cago en la leche!

¡Joder!

(Alarma de coche)

(Sirenas)

(Música de tensión)

¡Joder!

Álvaro. Eh.

-¿Estampas tu coche y te vas? -¡Vaya hostia se ha dado!

Ya, pero joder, ¿qué ha pasado? Hostia, pero ¿qué ha pasado?

-¡Hostia, si es el coche de Silvia! -¡Sí, es el coche!

-¿Y quién conducía? ¿Qué ha pasado? -¡No se sabe!

¡Tu coche está estampado contra la farmacia!

(GRITA)

¿Tu hija?

(DUDA) No.

Tu hija aquí... no.

¿Te acuerdas de Claudia? (JON) ¿Claudia?

Es la hija de Dionisio, el farmacéutico.

-Mi padre está en la UCI.

Que uno esté trabajando y que alguien estrelle un coche

contra la cristalera...

-¿Qué coño ha pasado esta mañana en el desayuno?

Se cortaba la tensión. ¿Qué pasa con Marta?

¿Qué haces?

Mi único interés ha sido el niño.

Como le veía muy traumatizado, he querido quererle y arroparle,

y no quiero tirarme a su padre.

-Que si no le enseñamos al obispo el milagro de Vera,

este pueblo va a perder eso que ha hecho que sea único.

-Aquí lo que se plantea es crear una falsificación.

-Es una palabra muy fea.

-Marifrán se ha expresado mal. Ella quería decir "restauración".

-¡Eso es! -Y yo soy pintor, pero de casas.

(HOMBRE) Señor obispo. Bueno...

Bienvenido a Vera del Rey. Soy el alcalde.

-Su milagro tiene la cara del padre Angoitia, ¿no?

-Como dos gotas de agua.

El milagro de Vera está en tus manos.

Tú eres nuestro mesías.

-Pues nada, mi futuro ahí está. A tomar por culo.

¿Y tú? ¿Qué te ha pasado?

-Me la han jugado en el partido.

-¿Te han dado la patada también? -Mucho peor.

Me han endiñado... el puesto de alcalde.

-¿Cómo?

(MARMULLA)

Ay, perdona. -¿Perdona, y te largas así?

-Te estoy pidiendo... -"Te estoy pidiendo".

-¡Pero Paco! -¡Chaval!

Estoy buscando un negocio estable donde invertir.

-O sea, ¿me dices que planeáis quedaros en el pueblo?

-Sí, sí. La tierra tira, macho.

-¿Estás sola? -Sí.

-¿Sí? -Sí, pero...

Es mejor que no nos veamos hoy.

-Necesito hablar con alguien. No puedo más.

Me está matando la ansiedad. No puedo más.

(Música final del programa)

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