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LOS NIÑOS DEL NÍQUEL
Ella nació con las manos más perfectas.
Como la seda. Así de suaves.
Hermosas. Minúsculas como las de un ángel.
Recuerdo que me sorprendió lo suaves que eran.
¿Puedes creer que estaba celoso de una niña?
Porque estas manos diminutas y perfectas...
no s habían puesto viejas y duras como las de William Yo.
Aún tengo sueños. Pesadillas, en realidad.
Su nombre era Abigail.
Quiero decir, s nombre es Abigail. Te lo dije, ¿no?
Creo que no.
Yo estaba triste.
Terriblemente triste.
La perfección la abandonaría. Como me abandonó a mí.
Entonces sucedió algo maravilloso.
Sus manos. Nunca cambiaron.
Quedaron igual, como las de un recién nacido.
Como s acabara de nacer.
Suaves.
Abby tenía los ojos azules hasta los dos meses y luego s pusieron verdes.
No entiendo cómo ocurre.
Los ojos de los niños cambian de color después de nacer.
A todos les pasa.
A todos, no.
Ella ahora tendría tu edad.
Tendría tu edad.
¿Cuántos años piensas que tengo?
¿Sabes qué significa s nombre? ¿Abigail?
¿Sabes qué significa?
La alegría de papá.
¡Hermoso! La alegría de papá. Es hermoso.
Como sus manos.
Sí.
¿Qué significa mi nombre?
¿Tu nombre?
Cat. Me llamo Catherine.
¿Catherine?
Lo siento. No sé.
Entonces llámame Abigail.
No debes hacer eso. A tu edad no deberías fumar. Es sucio.
- No me dijiste qué edad tengo. - Bueno sí, tienes diez.
- Diez? - Sí.
De acuerdo.
Tus ojos son azules.
Claro.
¿Los quieres de vuelta?
No, quédatelos. Fúmalos.
¿Y mis manos?
¿Tus manos?
Perfectas.
Son diez dólares más por una mamada.
De acuerdo.
¡Dios, Nolan!
- Gracias por venir. - Sí.
Se llevó mis pantalones.
Eran mis favoritos.
Ni siquiera me pagó.
Vamos.
Juro, una vez más. ¿Qué debo hacer contigo?
Puedes empezar por conseguirme unos pantalones.
Vaya, mi cabeza.
¿Sabes qué? No te ves muy bien.
Sí, estuve enferma.
Vamos.
Maldición. Dejé sangre en tu camisa.
- Saldrá. Siempre sale. - Espera, espera.
Es mi día de suerte. Vamos.
- ¿Estás bien? - Sí, estoy bien.
- No deberías fumar. - Lo sé.
- Quiero decir, yo no fumo. - ¿SÍ? Quizá vivas más.
Al menos viviré tanto como tú.
Tal vez.
Justicia Ciega no fuma.
-¿Ese es el que robó tus pantalones? - Justicia Ciega. ¡Es increíble!
Algunos piensan que es un vigilante.
Pero es un chico normal. Y es de Canadá y es tan increíble.
- ¿Es un buen tipo? - Sí, por supuesto que sí.
Está haciendo frío.
¿Cómo crees que me siento yo? Mira, no tengo pantalones.
- Por eso fumo. - ¿Por el frío?
No, porque siento más calor cuando fumo.
Deberías probar con una chaqueta. Es mucho más saludable.
Quién habla. Ni puedes cuidar tus pantalones.
- Cállate. - Cállate tú.
Yo lo dije primero. Vamos.
¿Cuánto hiciste?
- Treinta y cinco. - Yo podría haber tenido cincuenta.
Bueno, ahora ya no sirve de mucho.
El mío parecía un buen tipo.
¿Qué?
Todos ellos parecen buenos, Nolan.
El mío parecía bueno de verdad.
¿Qué le haría Justicia Ciega?
Probablemente cortarlo en pedazos.
¿Eso es lo que hacen los buenos tipos?
A veces deben hacerlo. Para ayudar a las personas en problemas.
¿Por qué crees que saco más que tú?
No sé. Por que eres lindo.
¿Crees que soy lindo? Vamos.
¿No debería haber terminado el invierno?
Sí.
¿No debería hacer calor?
No sé. No me culpes.
RECOLECCIÓN DE ROPA
RECOLECCIÓN DE ROPA
Oye, Nolan, ¿puedes conseguir medias?
SOLO ROPA, ZAPATOS Y JUGUETES
Cat. ¿Qué tal están?
¿Cat?
¿Qué miras?
¿Qué?
De niña tuve un vestido igual a ese.
Pero mi mamá no me dejaba usarlo.
Decía que solo Dios debía verlo y lo usaba para ir a la iglesia.
Me hacía parar al lado de la ventana...
y cuando me daba el sol...
parecía que yo irradiaba la luz.
Pero siempre me quedó grande. Nunca lo llené.
¿Crees que Dios te vio?
Te pareces un poco a ella.
¿Eso crees?
Un poco.
¿Me prestas el cinturón?
¡Genial! Goma de mascar.
¿Cat?
¿Cómo eran tus padres?
Como nadie.
Cat, espera.
Tenemos algo. Tenemos contacto.
No, no. No tenemos nada.
- Hola. - Hola.
Lo salvaste otra vez, ¿no?
- No, ella no me salvó. - ¿No?
- Sí, s te salvé. - No, no me salvaste.
- Sí, ¿tienes el número siete? - ¿No la llamaste?
No, solo necesitaba a alguien que me dé una mano.
Parece que te dejaron caer.
- ¿Cómo va el negocio? - ¿El negocio?
Ocho habitaciones, ocho llaves. Calcula. Podría ir mejor.
Si peor no puede estar, estás bien.
- ¿Qué tal el número siete? - ¿Qué tal quince dólares?
- ¿No tenemos algún tipo de crédito? - Bromeas, ¡bromeas!
Vamos, esas son las normas.
La primera regla en la vida. Juegas, pagas.
Si quieres un helado de 25 centavos, debes tener 25 centavos.
Quince, diez, cinco dólares.
¿Qué tal veinte? Sólo me das el cambio.
Guarda tu dinero, ¿está bien?
Me estás insultando.
No me gusta que me insulten.
- Seremos tus mejores a. migos. - Sí, mejores a. migos para siempre.
Eso necesitaba. Dos niños fugitivos de 14 años son mis mejores a. migos.
- Gracias, Feedo. - ¿Gracias?
«Gracias, Feedo». ¿Es todo? Mientras, ellos s hacen ricos.
Sí, claro, muy ricos.
No ensucien la toalla. La compré en una tienda.
Dejen de aprovecharse de mí.
Tengo un buen presentimiento. Tú y yo. Vamos, nena.
Oye, dame tu goma de mascar.
- ¿Te ducharás, Nolan? - ¿Para qué?
- Porque estás hecho un desastre. - Dúchate por mí.
- Dios. Ya escuchaste a Feedo. - Cállate.
Nolan mira, así no dormiré en la misma cama contigo.
Pues bien, duerme en el suelo.
No seas tan bebé, Nolan.
- Yo no soy un bebé. - Sí que eres.
Oye, Cat. ¿Quieres que te lave la camisa?
No, está bien.
¿Cat?
¿Cat?
¿De verdad crees que me salvaste?
- Supongo. - No tenías que hacerlo.
Lo sé.
- Trato de mantenerte ocupada. - ¿Qué?
Trato de mantenerte ocupada.
- Quería hacerlo, ¿está bien? - Bien.
Hola.
¡Oye!
¿Qué haces ahí? Ven aquí.
- ¿Qué tienes allí? - Nada.
Malditos chicos. Son todos ladrones.
Dame tu abrigo.
Levanta los brazos.
¡Levanta los brazos!
Lárgate de aquí.
No te metas conmigo.
Malditos ladrones.
Ladrones y mendigos, es lo que tenemos aquí.
Ladrones y mendigos, es lo que tenemos aquí.
Estas calles no eran suras, pero nunca estuvieron tan mal.
El mes pasado una de mis a. migas apareció muerta en un contenedor.
¿Qué le pasó?
Oye, cariño. ¿Necesitas compañía?
Le hicieron un nuevo ano. Eso es lo que le pasó.
La policía dijo que s cayó.
Fui a un sinnúmero de entierros en los últimos diez años...
y no iba nadie más que yo.
¿Cómo terminaste aquí?
- No lo sé. - ¿No lo sabes?
Tenía que irme.
- ¿De dónde? - No sé.
Quería ser actriz. Esa es la razón por la que vine.
¿De verdad?
Hola, cariño. Actué en una película.
¿De verdad? ¿Cuál'_7
No puedo recordar el nombre. Actuaba un chico de una telenovela.
- ¿En serio? - Sí.
¿Quién era?
No sé. No creo que siga en televisión.
¿Lo conociste?
Lo saludé. Tenía lo que s llama un papel «menor».
- ¿Qué hacias? - De prostituta.
¿Volviste a actuar?
Nena, siempre estoy actuando. Finjo que me gustan estos imbéciles.
¿Hace cuánto que caminas?
No sé, no hace mucho.
- Oye, ¿quieres una cita? - ¿Una cita?
No necesitan una cita. Necesitan un sacerdote o un psiquiatra.
Allí es donde está todo el dinero.
Debes saber cuánto tiempo has estado en todo lugar.
- ¿Para qué? - Porque el tiempo es dinero.
Para mí, 30 minutos es lo mismo que 50 dólares. ¿Me entiendes?
¿Inflación?
El tiempo es economía.
¿Cincuenta?
A veces les hago un descuento. Son tiempos duros.
Pero no lo bajes muy a menudo o no podrás volver a subirlo.
- Hola, a. mante. - Lárgate.
No era así antes. Ahora está lleno de tipos raros.
Los conozco a todos.
- ¿Ves a ese en el auto? - Sí.
Ha estado recorriendo esta calle durante una hora.
De vez en cuando s detiene. Quizá piensa que será menos sospechoso.
Apuesto a que puedo adivinar lo que hace.
Debe ser un hombre de familia.
Va a la iglesia.
- ¿Tiene una casa bonita? - No con ese auto.
- ¿Hijos? - Por lo menos tres.
- Apuesto que niñas. - Tal vez.
- Por lo menos una. - Probablemente.
Creo que debe ser maestro.
De historia.
Sin duda, matemáticas.
- ¿Te parece? - Sí, vayamos a preguntarle.
No te preocupes niña, él regresará.
Oye. No. Tú.
- ¿Estás trabajando? - Sí.
¿Cuánto?
Cincuenta.
Bien.
Ladrones y mendigos y tipos raros.
¡Bájate! ¡Bájate!
No, no.
¡No irás a ninguna parte!
¡No!
Son todas iguales. Iguales a mi esposa.
Tus pies.
Lo siento.
Deberías lavarte la cabeza.
Serías mucho más atractivo.
Qué buen televisor.
¿Te refieres a mi computadora?
¿Podemos ver?
Prefiero verte a ti.
¿Ves caricaturas?
No, no veo.
- ¿Sabes quién es el Gallo Claudio? - No.
Era un gran gallo.
¿De veras? Que bonito.
Estuve jodiendo una vez. ¡Una maldita vez!
Antes de que ella me agarrara.
¿Lo ves?
¡Míralo!
Era un chupón. Me lo hizo esa puta.
¿Sabes qué es un halcón de pollos?
Es una especie de pájaro, ¿no?
Una especie.
¿Tengo algún premio por acertar?
Sí, claro.
Bien. ¿Qué premio?
¿Qué quieres?
Tienes una bonita camiseta.
Jodí una sola vez...
pero la primera norma cuando jodes con otras...
es que no vuelves a tu casa, con tu mujer...
con un maldito chupón.
Lo sé. Pero, ¿qué podía hacer?
¡Tenía que volver! ¿Dónde s supone que debía ir?
¿Sabes lo que hice?
Astuto, ¿no?
Astuto, ¿no?
No, no. ¡Ella sabía!
Ella sabía. Ella sabía.
Ellas saben todo. Simplemente lo saben.
¿Pero sabes por qué lo supo?
Porque la regla número dos...
la regla número dos s quieresjoder por allí...
es ese pequeño estúpido...
pelo rubio, estúpido pelo...
pegado a tu abrigo.
Y ellas buscan.
Tú buscas.
Buscan y siempre encuentran.
Porque mi esposa es pelirroja.
Él s come a otras aves. No a s propia especie.
Pero a otras aves.
¿Pollos, talvez?
Pollos.
Y trató de comerse al Gallo Claudio.
¿Te gusta observar las aves?
Me gusta la gente.
No digas. A mí también me gusta la gente.
Tenemos mucho en común, ¿no?
- No. - Creo que sí.
Tuvimos suerte de encontrarnos.
Fue contacto visual. Eso es lo que fue.
Siempre s trata de contacto visual.
Pero en esta ciudad todos miran hacia el suelo.
Es tan sombrío.
Por eso tuvimos suerte de encontrarnos.
Ella nunca me lo dejó pasar.
Nunca.
No importa adónde fuera...
qué hacía.
Regresaba a casa y ella decía: «¿Dónde estuviste?
«¿Cogiendo a tu novia?
«¿Estuvo bueno?
¿Te dio una mamada?»
Ahora no me dice nada.
Si salgo...
no pregunta dónde voy, con quién voy. Nada.
Ni una maldita palabra.
No creo que le importe.
Creo que lo planearon juntas. Las dos.
¡Lárgate!
¿Tienes otra pregunta?
¿Cuánto costó tu televisor?
Pregúntame sobre el halcón de pollos.
Sólo quiero saber cuánto costó.
Tres mil.
¿Dólares?
Sí. Dólares.
¿Tienes algo aquí?
Mira, ¿qué es esto? Bingo.
No ganas ni un carajo, ¿no?
Puedo ver por qué coges como mi esposa.
Yo a ella no le pago.
Esto...
es por tu mitad del cuarto.
Mierda. Me siento generoso.
¿Qué tenemos? ¿Un níquel?
Es para ti.
Pues bien, s es todo lo que me pedirás...
creo que merezco un premio consuelo...
por responder a la primera pregunta correctamente. ¿No?
Claro.
¿Sabes? El cinturón no hace juego con los pantalones.
Sí, lo sé.
¿Y no te molesta?
Me molesta a mí.
Es un regalo.
Sí, lávate la cabeza, afloja el pantalón...
y serás un chico muy atractivo, en mi opinión.
¿Sabes qué es un halcón de pollos?
No. ¿Qué es?
Tú eres.
¡Seiscientos! seiscientos idiota.
Hola, Feedo.
¿Tres mil dólares por un televisor? ¡Me estásjodiendo!
De hecho, es bastante barato.
¿Te dije cuánto me gusta el empapelado?
Debes haber ido a una escuela de diseño.
No, pero siempre tuve un talento natural para este tipo de cosas.
- Mi propia estética. - Sí, definitivamente.
No fue barato. Te lo aseguro.
¿Y qué es barato?
¿Dónde está ella?
Ya sabes dónde está.
Esto es como s hogar.
Veo que el negocio anda bien.
Podría andar mejor.
Sal de aquí, ¿quieres? Estoy viendo mi programa.
Y hazla salir de allí.
Esto no es un refugio. Ustedes no pagan.
¿Parezco la Madre Teresa?
Mira, yo no soy un buen tipo. ¡No soy un buen tipo!
No lo soy.
Hola, bebé.
Oye, «cucú».
Aléjate del auto.
No te acerques a mi hijo.
Creo que necesita un cambio de pañales.
¿Te crees muy vivo? ¿Te crees muy duro? ¡Lárgate!
- Lo que sea. - ¿Qué? ¿Qué?
Tienes la bragueta abierta, ganso.
Sabelotodo. Mierda.
¿Cat?
Cat, despierta. ¡Cat, despierta!
- Soy yo. - Lo siento.
Lo siento.
¿Qué pasó?
- Nada. - Un putañero, ¿no?
No, no, nada. Estoy bien. Olvídalo, ¿está bien?
- ¿Te llevo al hospital? - No.
- No te ves bien. - Te dije que estoy bien.
Está bien.
Yo no te llevo al hospital, ¿no?
Porque sabes cómo cuidar de mí.
¿Sabes?
Estuve pensando que quiero ser actriz.
¿Para qué?
No sé. Algo en qué ocuparme.
- Pensé que eso era yo. - Sí, bueno, sería algo más.
No sé.
No quiero quedarme aquí.
¿Adónde iríamos?
No lo sé.
¿De dónde era tu superhéroe?
- ¿Justicia Ciega? - Sí.
Él es de Canadá.
Podríamos ir allí.
Podríamos.
¿A las dos? Gracias.
¡Nolan!
- Dos boletos para Canadá. - ¿Qué parte de Canadá?
Donde hay actrices.
- No me hagas perder el tiempo... - Toronto.
Buena elección.
- 250 dólares. - ¿Para los billetes de autobús?
250 dólares.
Esto llevará a uno hasta Mineápolis.
Más un gran almuerzo.
Maldita puta.
Terminó el tiempo.
Deberías cuidarte mejor, niña.
- No vales de mucho s no lo haces. - Me resfrié.
Toma vitamina C.
No s por qué siempre quieres este cuarto, son todos iguales.
¿La llave?
Cariño. Empecemos. La vida es demasiado corta.
¿Qué pasa?
Estoy un poco nervioso. No suelo hacer esto.
Entiendo, bebé. No hay de qué preocuparse.
A menos que venga la policía. Haz lo que te salga con naturalidad.
- ¿Te conozco, cariño? - No.
Vamos, cariño, haremos que valga la pena lo que pagas.
Atiende. Vamos, atiende.
¡Oye! ¡Niño! ¡Regresa!
¡Dios! ¿Dónde conseguiste esto?
Lo encontré.
Impresionante, ¿no?
- Sí. Sin balas. - ¿Qué?
Debes estar bromeando.
- ¿Quieren café? - Sí.
- ¿Qué más? - ¿Tienes balas?
Muy gracioso. Esto no es KMart. ¿Qué quieren comer?
- Quiero el dos. - Yo también el dos.
- ¿Los huevos? - Revueltos.
- ¿Y tú? - También.
Es hora de dormir, Feedo.
- ¿Qué? - Hora de dormir.
- Nina quiere sus sábanas. - No las usamos aún.
- Bea. - ¿Todavía?
Sáquenla. No me importa. Estuve pensando en esos 15 dólares.
¿Qué pensaste?
Que no los quiero. Los necesito, pero no los quiero.
Necesitas un televisor nuevo.
Necesito dormir.
¡Abre! ¡Es la policía!
Mierda. ¡Feedo!
- ¿Nombre? - ¿Quieres una menta?
¿Cómo s escribe eso?
- ¿Nombre? - ¿Tienes un cigarrillo?
¿Tienes un nombre?
Me pagan por ese tipo de información, sargento.
No la maté.
- ¿La conocías? - Sí, era una actriz.
Está bien. Yo lo hice. La maté.
¿Nombre?
Esa fue la primera vez que vi un cadáver.
¿Sí?
¿Apellido?
RESPUESTA MÉDICA a. mERICANA
- ¿Cuál es el cuarto de Cat? - ¿Cat qué?
Recién la trajo una a. mbulancia.
Deben estar en el tercer piso.
Hola.
Me siento como la mierda.
Estás enferma. ¿Qué te sucede?
No lo sé. Nada.
¿Cómo puedes no saber y saber que no es nada?
Porque puedo.
Puedo verte el trasero.
Estoy bastante ridícula, ¿no?
- Mi hermana me enseñó esto. - ¿Qué haces?
Cuando éramos chicos me vestía...
yjugábamos a que tomábamos el té.
No era té, en realidad. Era agua.
Pero éramos buenos fingiendo.
Cuando mis padres murieron nos quedamos solos un tiempo.
Pero fingíamos que ellos suían allí.
Luego, quedé solo.
Hasta que yo llegué.
Ella usaba uno de estos cuando murió.
No me gustan los hospitales.
Sí. Yo no tuve una hermana.
- Pero tuve un perro. - Los perros son lindos.
¿Qué hicieron con tu ropa?
- Se la llevaron. - ¿La lavarán?
Es probable que quieran quemarla.
- Gira como lo hacías antes. - No.
- ¿Por favor? Una vez. - ¿Por qué?
Solo una vez.
Está bien. Estás loco.
Estoy girando.
Este colchón es grandioso.
- No te muevas y respira normalmente. - Eso trato.
Inspira.
Más despacio.
Otra vez.
Exhala.
Y una vez más. Despacio.
¿Sabías que estabas embarazada?
Exhala.
Otra vez.
Despacio, por favor.
Exhala.
Una vez más.
Déjalo salir.
Gira hacia mí.
Quiero que te quedes al menos una noche en el hospital.
Le diste duro a tu cuerpo.
Respira normalmente.
¿Tienes algo de beber? Tengo sed.
Seguro que algo te conseguiré.
¿Tienes un cigarrillo?
No creo que sea la mejor idea.
Pero tú fumas, ¿no?
¿Por qué lo dices?
Me descubriste.
¿Tienes hijos?
- No. - ¿Por qué no?
Pues, falta de tiempo, supongo.
Mi esposa y yo tenemos diferentes horarios.
¿Tienes una casa grande?
El apartamento es bastante grande.
¿Un auto bonito?
Tengo un auto.
No s s dirías que es bonito.
¿Vas a la iglesia?
No. No le digas a mi mamá.
Aguarda.
Hay gente en el hospital que puedes consultar.
Por el bebé.
No quiero un bebé.
Entiendo. Puedes hablar con ellos, confiar en ellos. Están para ayudar.
- ¿Por eso lo haces? - ¿Qué cosa?
Lo que haces. ¿Para ayudar a la gente?
Supongo que es parte de esto.
¿Tú por qué lo haces?
¿Qué?
¿Lo que haces?
Para ayudar a la gente. Igual que tú.
Sin cargo.
Recuéstate, ¿quieres?
Veamos. Dime s duele.
¿Alguna vez fuiste a la playa?
No.
- ¿En serio? - No.
Cuando erajoven mi familia tenía una casa en la playa.
Recuerdo que pensaba qué genial que parte de la playa nos perteneciera.
La arena me pertenecía.
Suena tonto, ¿no? Pero solo tenía siete años.
Esta casa tenía un cuarto de madera para cambiarse...
y yo espiaba a las chicas a través de las maderas...
mientras s cambiaban.
Creo que sabían que lo hacía.
Yo no era una a. menaza muy grande. Tenía siete años.
Creo que fue entonces que s despertó mi interés por el cuerpo humano.
La preparación profesional.
Pasaba todos los veranos espiando dentro de ese cuarto.
Hasta que me puse grande.
Hasta que me atraparon.
¿Qué edad tenías cuando te atraparon?
No tenía siete.
- No s por qué te cuento esto. - Está bien, Sr. Doctor.
¿Por qué me llamas «Sr. Doctor»?
Porque no s tu nombre. ¿Cómo te llamas?
Deberías ir un día a la playa.
¿Adónde fuiste?
Te traje esto.
Es el que querías, ¿no?
Pruébatelo, mejor.
Quizá aún tenga vidrios. Ten cuidado.
Gracias.
Estoy embarazada.
- ¿Ese es tu problema? - SÍ. Qué mal, ¿no?
No, es genial.
¿Genial?
Sí, podemos ser una familia. Nosotros tres.
No habrá un «nosotros tres».
- ¿Quieres casarte? - ¿Casarme?
Sí, podríamos casarnos.
¿Para qué?
Para ser una familia de verdad. Podría conseguir un trabajo.
¿Haciendo qué?
No lo sé. Pero apuesto que hay muchos trabajos en Canadá.
Nolan, no eres un padre.
Podría serlo.
Yo no soy una madre. No te preocupes por ser padre.
Y no necesitas conseguir un trabajo.
¡Dios!
¿Y s tú consigues un trabajo?
- ¿Adónde vas? - Me voy.
No puedes irte.
No puedes irte.
¿Estás.__'_7
Vamos.
¡Feedo!
¡Feedo!
No está.
¿Qué haremos?
- ¿Crees que Bea está aquí? - No lo sé.
- ¿Dónde sino podría estar? - No lo sé.
¿Vienes?
No, ve tú. A mí tampoco me gustan los cementerios.
¿La encontraste?
No lo sé.
¿Crees que está allí dentro?
No hay nombres.
No s s la enterraron.
Digo, ¿por qué s molestarían?
¿Por qué no? Toma.
Aquí hace frío.
Quiero irme. Quiero irme ya mismo.
No entiendo por qué lo dejó a él hacerme eso.
Se supone que él debe a. marme. Que debe cuidarme.
No debería ser de ese modo. Pero ella no dijo nada. Ni siquiera...
hizo algo.
¿De qué hablas?
Las madres no deben dejar que los padres hagan eso.
Al carajo.
Nos iremos, ¿de acuerdo?
- Te lo prometo. - Pero aún tenemos poco dinero.
Lo conseguiremos.
¿Qué?
Conseguiré el nuevo número de Justicia Ciega para mostrártelo.
- De acuerdo. - Vuelvo enseguida.
Lo buscaré en la estación de gasolina y regreso.
Toma. Llévala.
Está bien.
- ¿Feedo? - Sí.
Hola.
¿Ya saliste del hospital? Qué recuperación.
Feedo, ¿qué sucede? ¿Qué sucede?
- Me clausuraron. - ¿Qué?
- Me clausuraron. - ¿Quiénes?
Ellos.
- No pueden clausurarte. - Sí pueden.
¿Por qué?
Demasiados asesinatos, supongo. ¿Quién sabe? Igual, no me importa.
Mierda. El negocio no funcionaba. No me interesaba.
Ellos pueden hacer lo que quieren.
Dale estos a Nolan. Le gustan.
No tengo bolsillos.
Se los daré yo.
Qué bonito vestido. No lo había visto.
No pareces una prostituta, pero nunca me pareciste una.
Una chica siempre es bonita.
De todos modos, es un bonito vestido.
Feedo, ¿dónde iré ahora?
¿Qué pasa con mi cuarto?
- ¿Qué pasa con tu cuarto? - Sí.
No lo sé. Encuentra otro.
Supongo. En otro lado.
Lo único que necesitas es una llave. Mierda.
No puedes quedarte aquí para siempre. Eso no era lo que pensabas, ¿no?
Eres una criatura, por Dios, cariño. ¿Qué haces?
¿Te mudarás a otro motel y suirás chupando vergas?
¿Qué diablos te sucede? Eres una chica lista.
He visto muchas chicas pasar por aquí.
¿No tienes sueños, cariño? ¿Tienes algún maldito sueño?
¿No quieres ir a algún lado? ¿Ser alguien? ¿Hacer algo?
Vuelve a la escuela. ¡Vamos!
¿Qué haces? ¿Tienes algún sueño?
Sí, nos iremos a Canadá. Nolan y yo. Compraremos boletos de autobús.
- A Toronto. - ¿Qué?
Iremos a Canadá. Eso.
- Lo siento. Soy un idiota. - Está bien.
- ¿Irán a Canadá? - Sí.
Genial. Eso es grandioso. Canadá. Es mejor que aquí.
Cualquier lugar es mejor que este.
Cualquier lugar es mejor. ¿De acuerdo?
Me gustaría ir con ustedes.
Me gustaría acompañarlos, pero tengo cosas que hacer.
Ve por tus cosas. Ve por ellas.
¿Dos boletos a Toronto siguen costando 250?
Sí.
Hola, bebé. Hola, bebé.
¡RESCATE PAGADO! SECUESTRADQRES SE ALZAN CON UN MILLON DE DOLARES
Hola. Disculpa. Creo que me perdí.
¿Puedes ayudarme? Busco la estación de autobús.
Aquí mismo.
- Casi te la llevas por delante. - Oye.
Lo siento.
Parece que te vendría bien una compañía.
¿No quieres saber cuánto?
Sí. ¿Cuánto?
¿Cuánto tienes?
52 dólares.
- Lo siento, viejo. - Puedo conseguir más.
Puedo ir a mi casa y volver o...
o puedes venir conmigo, s quieres.
Eso debería ser suficiente.
¿Qué harás? Ahora que estás...
¿Retirado?
No lo sé. Pensé postularme para presidente.
Sobreviviré.
No tengo otra alternativa.
Toma. Para ti.
Es tu línea.
¿Aquí vives?
Algo así.
Lindo lugar.
Sí, s que lo dices por decir, pero gracias.
Siéntate. Por favor.
¿Estás nervioso?
No.
Yo sí.
No suelo hacer este tipo de cosas.
- Levantar niños. - ¿Funciona tu televisor?
Sí, no podría vivir sin él.
- ¿Ves dibujos animados? - Todo el tiempo.
¿Cuál prefieres?
En realidad, ninguno en particular.
Lo que me haga reír.
Me gustaría que te relajes, porque siento que es mi culpa.
- ¿Puedo traerte algo? - Sí, tengo sed.
¿Qué haces?
¡No, no, no! Tienes que entender.
Yo tampoco hago esto a menudo.
Estoy apurado. No tengo tiempo.
¡Necesito dinero! Sólo 250 dólares. Es todo lo que necesito.
¡Dios, no! Te mentí. No tengo dinero.
No tengo 250 dólares. Tengo 52 dólares y te los di.
' ¿Est ' ¡Sí! Od')?
¡Te lojuro! Te di lo que tenía. Si miras, no encontrarás nada.
¿Tan difícil es conseguir 250 dólares?
No está cargada.
Lo siento.
No tengo dinero.
Mira este lugar.
Ya viste mi auto.
Sólo quería conocerte.
Pensé que podríamos ser a. migos.
Es todo lo que uno necesita, ¿no? Amigos.
Encenderé el televisor. Subiré el sonido.
Para que no s oiga el teatro.
- Siento lo del vidrio. - Está bien.
Te conseguiré otro.
¿Sabes qué? Me voy porque quiero salir de aquí.
- Mira, te devuelvo el dinero. - No, no, no. Consérvalo.
Parece que lo necesitas más que yo.
Gracias.
Es natural que te comportes así.
Es tu línea.
Cat, ayúdame.
Está bien.
¡Dios! Siempre estás salvándome.
Siempre estás salvándome.
Está bien.
Creo que no nos alcanzará para ir a Canadá.
- Podemos ir a Mineápolis, ¿sí? - Está bien, Nolan. Cállate.
- Mineápolis no está mal, ¿no? - No, no, está bien.
Está bien, pero cállate.
- Te dejé sangre en el vestido. - No importa, va a salir.
- Dios, estoy cansado. - No, no, no.
Mierda.
BOLETOS
BOLETOS
¿Adónde?
No importa.
JUSTICIA CIEGA
Tres cincuenta.
¿Catherine?
¿Eres tú? Era Catherine, ¿no?
¿Me recuerdas?
Me pareció que eras tú. Tengo una gran memoria.
Es una desgracia, en realidad. Dile hola a Catherine, dulce.
Ella es tímida.
Era Catherine, ¿no?
¿Ella es Abigail?
- ¿Quién? - Tu hija.
No. Somos solo buenos a. migos. ¿No es así, cariño?
Haremos un viaje para conocernos. En autobús. Haremos un viaje.
Sus ojos. Son verdes.
¿Hacia dónde vas?
A casa. Voy a casa.
Bueno, me alegro. Porque de eso s trata, ¿no?
De la familia.
Espero que tengas un buen viaje. Fue un gusto verte.
Di adiós, cariño.
A propósito. Averigüé qué significa tu nombre.
Pureza. Catherine.
Es un nombre bonito.
Hola, mamá.
Volviste a casa.
Él fue a buscarte cuando te fuiste.
Volverá.
Sé que volverá.
Te a. ma tanto.
Te a. ma tanto.
Y él te perdona.
Sé que te perdona.
Está igual que cuando te fuiste.
No cambié nada.
Mírate.
Eso no saldrá más.
Debes tener hambre.
Él volverá.
Canadá es bonito, ¿no?
¿Nolan?
Está en las historietas.
Y tiene muchos colores.
Y muchos bosques. Bosques grandes.
Con osos pardos.
Quiero un perro.
¿Ahora?
No, cuando lleguemos.
De acuerdo.
Y quiero una casa con un patio grande.
Y un bebé.
Sí, a mí los cementerios tampoco me gustan.
Te lo dije.
- Está bien. - Sí.
Iremos, te lo prometo.
EN LOS ESTAQOS UNIDOS HAY UNOS 800.000 NINOS PROÉTITUIDOS, MENORES DE 17 ANOS.
150.000 TIENE_N MENOS DE 12 ANOS.
EL 85% DE ELLOS HAN SUFRIDO PREIVIAMENTE INCESTO, VIOLACIÓN O ABUSO EN SU CASA.
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