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¿Desde cuándo se comunica usted con el sujeto de los correos?
No has envejecido nada durante estos años.
Limítese a responder mis preguntas.
¿Quién inició la relación?
Te he seguido muy de cerca todo este tiempo.
- La comunicación, ¿desde cuándo? - No me gusta que me interrumpan.
¿Recibió usted el primer correo?
No me gusta.
Esto es un interrogatorio penal.
Tiene la obligación de declarar en el proceso.
¿Qué vas a hacer, meterme en la cárcel?
Lucía, por favor.
Muy bien.
- ¿Qué quiere a cambio de su colaboración? - Así, mejor.
Me apetece hablar, no crea.
- Aquí me aburro soberanamente. - ¿Qué quiere?
Te enseñaría mi colección de todos los recortes
en los que apareces, pero...
temo que algunas páginas estén pegadas.
Sigo esperando sus peticiones.
Claro.
Lo primero,
una revisión de condena.
Nada descabellado, que luego las mojigatas se escandalizan.
Tampoco te voy a hacer un Parot ni un Solo sí es sí,
con acceder al tercer grado en cuatro años, me conformo.
Lo segundo, cumplir esos cuatro años en el penal del Dueso.
Quiero ver el mar Cantábrico desde la ventana.
No sé cómo puedes veranear en el Mediterráneo.
Es un orinal.
¿Nada más?
Que me tutees.
Trasladaré sus peticiones, pero me preguntarán mi opinión
y, ahora mismo, creo que solo buscas aprovecharte de nosotros.
Aprovecharse de un pobre preso, amenazado e indefenso
es algo muy grave.
Qué casualidad que el secuestrador te amenace precisamente a ti.
Esto va a ser divertido, Lucía.
Somos como un viejo matrimonio.
Sabemos hacernos daño de verdad.
¿Qué haces?
- ¿Que qué haces? - Nada, nada.
Yo no tengo llave de esa puerta.
Niñato. ¿Qué haces? ¡Qué estoy hablando, coño!
Que no las necesitas. Estaba arreglando unas humedades.
Por favor, ¿me puedes soltar? Me haces daño.
No me hago responsable de un sitio al que no tengo acceso, niñato.
Ya veremos si eres tan autista cuando hable con el responsable.
Te arranco la puta cabeza, hijo de puta.
Por cierto, enhorabuena.
No es fácil meter a un hijo en la Universidad de Georgetown.
Lo malo del Internet.
Si quieres que te escuchen, tendrás que darnos algo.
En cambio,
tu otro hijo...
¿Cuándo surgieron las amenazas?
¿No le da?
¿Tiene algún tipo de retraso?
¿O se te cayó al suelo mientras le cambiabas el pañal?
¿O es que son de distinto padre y tu marido no lo sabe?
Entrega el móvil que usas para hablar con el secuestrador.
Ahora solo le escribirás bajo mi supervisión.
He soñado tantas veces con este momento, Lucía.
Tantas.
Eso sí,
en mi fantasía no estabas tan consciente.
Es contraproducente, Haro.
Cuando disparas tanta munición de golpe, denotas inseguridad.
Tus amenazas dan más grima que miedo.
¡No me mires!
¡Hasta los huevos estoy!
¡Te rajo, hijo de puta!
¡Te rajo!
¡Segurata de mierda!
¡A mí se me respeta, coño!
¿Qué hago contigo?
Lo más fácil sería matarte, pero no podemos dejar la partida a medias,
¡Hijo de puta!
¡Puto Haro!
¡Sois todos unos putos tramposos!
¿Por qué me tengo que ir yo?
¿Por qué siempre tengo que vivir a merced de los demás?
Esta vez no.
Esta vez no.
De aquí no se va nadie.
Disculpad el retraso.
Bueno, ¿empezamos?
Estábamos ya saliendo, Lucía.
¿Y qué ha pasado?
Porque hacer venir a los padres, no sé, no están en preescolar.
Bueno, nos preciamos de ofrecer una atención personalizada,
y francamente, Fernando la requiere.
¿Por? ¿Ha suspendido todo?
Bueno, nos preocupa un poco su rendimiento, pero...
en realidad, el motivo de la reunión no es académico,
como le había explicado a su marido.
No, por favor.
Varias alumnas nos han puesto en conocimiento
que su hijo les ha enviado al móvil fotografías no solicitadas.
Digamos que ha compartido material íntimo
de sí mismo.
De su cuerpo, vaya.
Pero... Perdón, no la sigo.
El niño les ha enviado fotopollas, Lucía.
Que no soy yo, de verdad.
Cogí unas fotos de Internet. Era una apuesta, mamá, te lo juro.
¿Cómo ve mi nueva reforma, licenciado?
Impresionante, don Miguel.
Vas a ver, va a ser el restaurante más exclusivo de todo Madrid.
Yo no reparo en gastos.
La declaración por las rentas generadas en el extranjero.
Solo tiene que firmarla.
Caray, menudo dineral.
Si tiene certeza de su fuente, creo que es la mejor opción.
Oye, ¿le suena de algo una Mariana Urbina?
- ¿La mexicana de Banca Schmidt? - Correcto.
No lleva ni dos años aquí y se ha hecho un nombre, es una killer.
Sí, me consta.
Se mueve como pez en el agua en todos los ambientes:
millonarios rusos, jerarcas venezolanos...
Dime con quién anda.
Es la fantasía sexual del servicio contra el blanqueo de capitales,
por lo atractiva que es y por lo que sabe sobre esa gente.
¿No te das cuenta que lo que has hecho es delito?
Te podían haber denunciado a la policía.
Tampoco te pongas así, mamá. Solo me han puesto una falta.
Porque aquí solo echan al que deja de pagar.
Ya verás en casa, ya. ¿Verdad, Rodrigo?
Te quedas sin consola una semana.
Por favor, que tiene 18 años.
No puedo pensar en esto, si no quiere estudiar, que no estudie.
Nos ahorramos el riñón que nos cuesta este chiringuito.
Fuiste tú el que se empeñó en meterlo aquí.
Las notas no le daban para una universidad seria.
Se te podría pegar algo de tu hermano, de verdad.
- Ya estamos. - Sin consola un mes.
- Será coña, ¿no? - ¡No! ¿Por qué, lo parece?
Te pasas el día en tu cuarto. Así harás algo de provecho.
¿Para qué? Si ya lo hace todo Javier.
Y cuidadito con lo que publicas en redes. Nunca sa...
Estos son los que hay que arreglar.
Estos salvajes lo tratan todo sin respeto.
Qué pena.
¿No le indigna, Sanz?
Necesito mi material.
¿Dónde coño está Sanz?
Esto es Pinta y colorea.
Tendrías que estar limpiando retretes.
O vigilando este resort de lujo, como tú.
No se puede llegar más lejos.
Payaso.
Ni se te ocurra.
Oye, perdóname por secuestrarte, pero necesitaba tu buen gusto europeo.
No te preocupes, si me pilla cerca de casa.
Además, hoy necesito despejarme.
Mira, es aquí.
Me encanta este barrio, ¿eh?
Fíjate que tengo un cliente...
- ¿Qué tal? - Hola.
...que se quiere comprar un palacete.
¿Cómo lo ves?
- Bonito. - Sí.
No sabes los problemas que estamos teniendo con patrimonio.
Ah, ¿sí?
¿Tú no tendrás un amigo con quien pueda hablar?
Ay, ni idea.
No, qué va.
Como funcionaria, te puedo decir que nada molesta más
que recibir a un recomendado.
Sí, ya, pero es que...
¿Sabes qué pasa, Lu?
Sin recomendación, no me pelan.
Este, ¿qué tal?
Un poco oscuro, ¿no?
Y mi cliente tiene mucha sensibilidad, de mucho billete.
Me temo que las normas son iguales para todos.
Sí.
Mira ese de allá.
Está muy bueno, ¿verdad?
- Sí. - ¿Te gusta?
Tiene, tiene clase,
es elegante.
Me gusta.
Y de los tres, ¿cuál te gusta más?
Este, ¿no?
Este, sí.
Caballero, me lo llevo.
Pues cuando me lo lleven a la casa, te invito a cenar.
- Para agradecerte. - No hace falta, mujer.
Ay, déjame invitarte. ¿Te gusta el mezcal?
Uy, no, no, no, mezcal no.
No, sirve que me ayudas a acomodarla, anda.
- Bueno, ya veremos. - Vale.
¿Viste el reloj de acá?
¿Qué te parece? Está lindo, ¿no?
Arrieta está pidiendo un cambio de uso, no de edificabilidad.
¿Cómo le hizo con el otro palacete que tiene en Serrano?
Es que no lo sé.
¿Cómo que no sabes? Estas cosas las tienes que saber.
Mariana, llevo toda la noche en vela.
¿Y a mí qué?
Garra, Oliver.
Ya, pero el problema es el director general de Patrimonio.
Es un iluminado, es que, no pasa una.
Si el problema tiene nombre y apellido, el problema tiene solución.
No, en este caso no.
El tipo va de incorruptible.
Filtra cosas a la prensa y la gente le tiene miedo.
Mi amor, todos tenemos un precio, ¿OK?
- Perdón, ¿se puede? - Sí, pasa, pasa.
Le dejo esto por aquí.
Arrieta.
"Disculpe mi arrebato, querida amiga,
pero la relevó de toda obligación en el asunto que le encomendé".
Vaya.
"Le agradezco su empeño y le ruego que me envíe
la factura de sus honorarios por el tiempo incurrido hasta el momento".
Este tipo no tiene ni idea de lo que soy capaz.
Confirmado.
El secuestrador envió el correo desde el wifi de la nave,
pero no sabemos desde dónde.
Hemos mirado todos los dispositivos, ordenadores,
móviles y no salió de ninguno.
- Esto no tiene sentido. - Espera.
La nave tiene un sistema de alarma nuevo.
El correo se envió el mismo día y hora en que lo instalaron.
Hay que hablar con los que pusieron la alarma.
Organiza el registro.
¿Todo bien, Prieto?
¿Podemos hablar un momento a solas?
Con lo del libro está claro que ha contratado a alguien para matarme.
Y asesinar aquí dentro es muy barato.
Muy barato.
¿Quién es ese?
¿Cuántas veces te he dicho que no toques mis cosas?
Métete en la cabeza que me quieren matar.
Matar, ¿entiendes eso?
¡Haro!
¿Quieres volver a aislamiento?
Esto es para la jueza Vergara.
Me parece que lo andaba buscando.
Quería hablarte de algo personal, pero es delicado.
- Mira, Lucía... - Uy, Lucía. Sí que tiene que ser grave.
La jueza del siete, Mercedes Núñez, ¿te suena?
- Es compañera de promoción. - Sí, Mercedes.
- Es de confianza. - Sí, ¿qué pasa?
Me ha contado que...
os embargan el piso.
¿Qué dices?
Tu marido tiene un apellido reconocible. Bueno, era tu dirección.
No es lo que crees, Prieto.
Mi marido con sus fondos... Pero lo tiene todo controlado.
Claro. Aquí me tienes para lo que necesites.
Tu situación, el caso, lo de Haro...
Entendería que estuvieras sobrepasada.
Estoy perfectamente.
Gracias.
Te dejo.
Gracias por acompañarme de vuelta, Óscar.
Yo lo hago encantado.
Cuidado.
Cuando yo era novicia, había tantas religiosas
que nos peleábamos por acompañar a la superiora.
Y mira ahora, el convento entero para tres pobres monjas.
Ya lo siento, madre.
Mejor me voy a casa. Perdone.
¿Te pasa algo, hijo?
No. Nada.
¿Desde cuándo te da reparo hablar conmigo?
Ven, anda.
Es que no quiero preocuparla, madre.
Seguro que no es tan grave.
- Pero Óscar. - Le juro que no es mía.
Es de Téllez, el del segundo turno.
Es que fuma porros de hachís en sus rondas y, me ofrece...
Y yo lo huelo y...
Me da mucho miedo volver a engancharme, madre.
Ni hablar, Óscar. Lo estás haciendo muy bien.
¿Por qué te crees que te llevo a las charlas?
Para que des ejemplo.
Si hasta has sido capaz de venir a mí ante la tentación.
Ya, ya lo sé, pero no sé si voy a poder aguantar.
Algo habrá que hacer.
Hablaré con él, a ver si puedo reconducirlo.
No, no, no, por favor, no haga eso.
Verá, yo no quiero que piense que soy un chivato.
No quiero denunciarlo en la empresa,
porque él tiene mujer e hijos y no me parece justo.
Pero algo habrá que hacer.
Ya lo sé.
No sé, si por lo menos alguien...
No sé, si pudieran enviarlo a otro destino, pero...
Da igual, madre, no se preocupe.
A mí tampoco me van a hacer caso en la empresa.
Hablaré yo con ellos.
¿De verdad?
Sí, claro que sí.
Muchas gracias, madre.
Ah, sí.
Se acabó la tentación.
Acceden a tus peticiones.
Indulto parcial y traslado de centro penitenciario.
¿Bajo condición suspensiva?
Las medidas se ejecutarán cuando el secuestrador sea detenido.
No es justo que mis beneficios dependan de tu pericia.
Es lo que hay. A todos nos interesa que esto llegue a buen puerto.
Voy a echar de menos estas veladas.
¿Desde cuándo te comunicas con el secuestrador?
Tres semanas. No, cuatro.
La primera vez me escribió por carta.
¿Así, de la nada?
Recibo mucho correo de fanes. En parte, gracias a ti.
¿Por qué le contestaste?
¿Respondes a todos tus fanes?
Tiene una inteligencia portentosa el tipo.
En bruto, porque lecturas pocas, la verdad.
Al principio, solo me insultaba.
Después, me propuso un juego.
Yo tiro el dado y él le manda a la casilla en la que caigo.
Como jugar al ajedrez por correo.
¿No te pareció temerario darle tanto carrete?
Me parece un asperger inofensivo.
Me reía de él todo el tiempo.
Eso le ponía frenético.
Quiso asustarme.
Y me anunció el secuestro del banquero con nombre y apellidos.
El dinero desaparece y vuelve a aparecer.
Haces milagros.
Es solo cuestión de conocer el mercado.
- Gracias, Nancy. - Gracias.
¡Nasdrovia!
Me gusta ese mercado tuyo.
Es muy tranquilo.
En mi antiguo mercado, una decisión falsa y... ¡puf!
Bueno, pero tú siempre has tomado muy buenas decisiones.
Por eso te llamé,
porque necesito de tu expertise.
Estoy retirado.
Ya lo sé, querido.
A lo mejor me puedes poner en contacto con alguien que me pueda ayudar.
Necesito resolver un asunto complicado de una manera...
discreta.
Puede que conozca a alguien.
Pero deberías pensarlo bien.
No me gusta que te metas en estos líos, te puede salir caro.
Vasiliev, ya me conoces. Sabes que me sé cuidar.
Deberle un favor a esa persona,
es más peligroso que deberle dinero.
Voy a seguir sus reglas.
Voy a ir a donde él quiera cuando él quiera.
Ya sabes que esto no funciona así.
Será él quien quede contigo, si es que quiere.
Te voy a traer una sorpresita que sé que te va a gustar.
Vamos a utilizar vuestra relación.
¿Vamos?
Incitarle a que realiza algún movimiento en falso que le delate.
No va a ser fácil. No siempre contesta.
¿No tenías un trato tan habitual?
Es un poco veleta en eso.
No le gusta sentirse obligado.
Pues hay que hacer que conteste.
Trabajo en equipo.
Es importante que hagan memoria.
Ahora mismo hay dos personas secuestradas.
¿Dónde estaban el jueves?
El jueves estuvimos viendo al Atleti.
Sí, en el Patrick, sí.
Perdió, sí.
¿Y el viernes 22 por la noche?
Ahí vendrá.
Sí, tenían turno de noche.
¿Nunca se llevan los móviles?
- Solamente... - Por favor, que me respondan ellos.
- Son del trabajo. - No los sacamos de aquí.
¿Quién más accede a ese vestuario?
Los empleados.
Prueba la automática para esta zona, ¿vale?
Tenemos que intentar subir arriba, a la torreta.
No me lo puedo creer.
¿Dónde crees que vas?
¡Fer!
Tienes razón, Lucía. Lo siento.
Lo siento, de verdad.
Perdón. Tienes razón.
¿Cuándo pensabas contarme que nos embargan la casa?
¿Que qué ha pasado?
Lucía, por favor, tranquilízate.
- Estoy intentando arreglarlo. - ¿Arreglar, el qué?
¿Cómo es posible que me entere por Prieto?
No es solo el piso, es la empresa, estamos en concurso.
¿Qué?
Pero ¿no era la oportunidad de tu vida?
No es fácil levantar un search fund... Estábamos cortos de capital y lo tuve...
¡Que dejes de marearme! ¡El piso!
Lo hipotequé.
¿Así, sin decirme nada?
El piso es mío. Tenemos separación de bienes.
La separación la hicimos para proteger mis ahorros,
¡no para que me ocultaras cosas!
Yo soy el que entiende de esto.
Abre la boca.
Que abras la boca, coño.
Abre la puta boca.
Este ampolla contiene un veneno mortal.
Tranquilo.
Solo quiero asegurarme de que aguanta sin romperse.
Di algo.
Que digas algo, coño. Cualquier cosa.
¿De qué equipo eres?
¿De qué equipo eres?
Madrid.
Habla más claro y más rato.
Soy del Real Madrid.
Mi padre fue directivo muchos años de allí.
Claro. Claro, tu padre.
¿Y qué más hace tu padre? ¿Juega al golf?
¿Es cazador?
Contesta,
Cazador.
Yo también sé disparar, ¿sabes?
Aprendí hace tiempo dando clases en un club de tiro.
Lo hice por una mujer.
Bueno, parece que funciona.
Abre la boca.
Lo único que veo es que pidió un millón y medio avalando con tu casa.
Madre mía.
Mira, no me hace falta revisar más.
Si tu marido hipotecó tu casa, pues ya tienes un problema.
Pero ¿de la empresa no sale nada?
Las cuentas, los pagos... ¿De verdad, no tiene solución?
O sea, están las escrituras de la constitución, nada más.
Sí, bueno, esa la otorgó en la notaría de mi hermano.
¿Y no le preguntaste nada a él?
No, no, no, que me da vergüenza. Va a pensar que soy tonta.
Qué vergüenza tendría que sentir tu marido por haberlos arruinado.
Mucha toga, mucha autoridad y, al final, nada.
Es que, pinches hombres. Me cagan.
A ver, te voy a dar un mezcal para el coraje.
Te va a encantar. Recién traído de Oaxaca.
Tienes una casa espectacular.
Todavía me hace falta hacerle cosas al jardín.
No entiendo por qué a las españolas no les gusta, lo ven como new rich.
No, a mí me encanta. Y este cuadro es hipnótico.
Ese me vino con la casa.
¿Ubicas a esta mujer de los caballos que andaba con un conde italiano?
Sí, sí, Chloe de Larrea, ¿no? Está todo el día en el Hola.
Sí. Bueno, pues mucha foto, mucha foto, mucha revista,
pero la tipa, en cuanto construyó la casa, me la tuvo que vender,
porque estaba arruinada, o sea...
Ay...
Venga.
No, no, no, no, no, ¿qué haces?
Pinches extranjeros, no saben tomar mezcal.
A ver, mi amor, el mezcal se toma a besitos.
- Ah. - Despacito.
Madre mía.
Ay...
A ver, que no nos vamos a quedar en la calle.
Quiere decir, yo tengo un buen sueldo, pero no sé,
es la casa familiar de toda la vida.
- ¿Qué va a pensar la gente? - A la verga con lo que piense la gente.
Tú eres una chingona.
Eres increíble, eres exitosa, estás bellísima.
Hay que brindar por eso.
- Dilo, soy chingona. - "Soy una chingona".
Eso, chinga. Salud. A los ojos,
Te lo juro, bro, te deja un helicóptero en el puto pico de una montaña
y tienes que bajar esquiando como sea.
O sea, lo tienes que probar, es la polla.
Ya.
¿Y eso lo has hecho tú?
Sí. Bueno... A ver, yo no, pero un amigo de mi padre...
Ah, vale.
Por cierto, señores, tenemos que cerrar ya lo de Ibiza,
porque si no, todos los yates buenos están pillados.
¿Ibiza?
De puta madre. ¿Cuándo?
Lo siento, bro, pero es que somos muchos y...
Los barcos, ya sabes.
Ya.
A menos que nos traigas una piba.
Entonces, nos lo pensamos.
Dadme tres segundos.
Hola. ¿Qué tal? Me llamo Fer.
Eh, eh, eh, eh, eh.
¿Tú qué hacías ahí dentro?
Qué feo eres.
¿Que qué hacías en mi celda te estoy preguntando?
¿A ti qué te importa?
A mí me hablas en cristiano, anormal.
Tú desafías Razván, tú muerto.
Ay...
Por Dios, por Dios, me tengo que ir.
- Que no. - Sí.
¿Cómo crees...?
No puedes ni caminar. ¿Adónde crees que vas?
No, no te voy a dejar ir así como crees.
Uy, eso...
Yo no te voy a dejar que manejes así.
Sí. No.
Taxi.
Mira, ven, siéntate aquí.
- Te voy a traer un vasito con agua. - Sí.
Descansa y en un ratito te vas, ¿vale?
Vale, pero solo un ratito.
Solo un ratito.
¿Lucía?
No me gusta frío de aquí.
En Kosovo pasé mucho.
Prefiero la Costa del Sol.
Myrto Blazevic, empresario.
Mariana Urbina, Banca privada Schmidt.
Soy mexicana, así es que no, tampoco me gusta el frío de aquí.
Y vivo en esta zona pues por mi trabajo,
pero hubiera preferido un departamento en el centro.
Tranquila, no te va a hacer falta.
Yo vine porque me hiciste llamar.
Muy bonita tu amiga.
¿Por qué aquí solas?
¿Lesbianas?
Los tríos son como la Costa del Sol...
Myrto, hablemos de negocios.
Atento, que puede ser cualquiera, Monchote.
- Esto es para ustedes. - Muchas gracias, madre.
- No tenía que haberse molestado. - No es molestia.
Firme, por favor, como siempre.
OK, gracias.
Y las acreditaciones. La suya, madre.
Gracias.
Y la tuya.
Ave María Purísima, madre.
Sin pecado concebida.
¿Qué libro toca hoy?
Tú a lo tuyo, Haro. Tira.
- Muchas gracias. - Un placer.
¿Cómo va este desayuno?
Ah, qué rico.
Gracias.
Buenos días.
Buenos días. ¿Te gustan los chilaquiles?
Ay, no, no, no.
Son lo mejor para la cruda.
No, que tengo mil llamadas del juzgado, no puedo.
Pues no, no, no, que te esperen. ¿Quién es la patrona? Tú, ¿no?
Pues la patrona necesita desayunar.
Hola. Buenos días.
Nancy, pásame unas aspirinas, porfa.
Sí. Sí.
Porque anoche nos acabamos una botella entera de mezcal.
¿De qué creéis que va el libro?
Es un libro sobre el valor del perdón.
¿Entendéis por qué?
Que no os dé vergüenza. Estamos en confianza.
Caramba, madre, qué éxito.
Ahora entiendo que se vacíen las iglesias.
Estos analfabetos son un caso perdido.
Lo sabe tan bien como yo.
Nadie es un caso perdido.
Por eso vengo precisamente.
Usted viene por algún desorden
oscuro y emocional.
¿Cuál en concreto?
Ese sí es un tema interesante para la tertulia.
Le cuento mi hipótesis.
Nadie te ha pedido opinión.
No era una pregunta.
Usted se siente sola.
La sociedad la desprecia.
Las beatas se mueren, las novicias desertan
y, usted sigue buscando a su público.
Por eso pasa el tiempo con esta chusma inmunda,
porque son los únicos que tienen la obligación de aguantarla.
Y usted necesita hablar.
Hablar
y hablar y hablar
muy alto, todo el tiempo...
Haro.
...porque solo así acalla la voz de su conciencia...
Haro.
...esa vocecita que no la deja dormir por las noches diciéndole
"la religión es un cuento,
he malgastado mi vida,
podría haber sido madre
y abuela".
Haro, ya está bien.
Ya está bien, ¿vale?
Ya está bien.
Nadie es un caso perdido para Dios.
Ni siquiera el señor Haro.
- Perdonad el retraso. - Hombre.
¿Te ha pasado algo? Vas vestida igual que ayer.
¿Y qué? Yo también.
A ver, novedades.
Hemos encontrado algo en uno de los móviles de la empresa de seguridad.
Es el correo del secuestrador.
No borró las cookies después de la sesión y queda constancia.
¿Cómo sabes que es la suya?
- Porque coinciden las IP. - ¿Te importa?
Claro.
Accedió al dispositivo, inició sesión y programó el envío
para que se ejecutara el mismo día en que los técnicos entraran en la nave.
Así parecería que lo han enviado desde allí.
- ¿Quién tiene acceso a esos móviles? - Son siete guardias de seguridad.
Traedlos a todos.
¿Aquí?
¿No prefieres que los interrogue Gándara primero?
No, el perfil está claro.
¿De qué va el libro entonces?
Óscar.
Bueno, pues creo que va de un hombre que roba y le perdonan.
Y eso hace que su vida cambie para siempre.
De eso va el libro, señores,
de la redención.
Del valor del perdón.
Por muy hondo que caigamos,
¿Quién te paga?
...por mucho que toquemos fondo,
- Dios nos ofrece siempre su mano. - Yo puedo darte el doble.
Tú desafías a Razván, estás muerto.
¿Qué?
¡Eh!
¡Hijos de puta!
¡Que me soltéis! ¡Que me soltéis!
¡Eh!
¡Eh, guardia! ¡Guardia!
¡Guardia!
¡Hijos de puta! ¡Soltadme!
¡Eh!
Razván, tío, quieto, ¿eh?
Te estás jugando la condena, coño. Piensa un poco.
Estoy buscando un libro.
No has leído un libro en tu vida.
- Venga, tira. - En tu puta vida.
- ¡No me toques los huevos, Razván! - Va, va, va.
Coño.
Nos faltan dos juegos. Contesta al correo,
porque si no, se viene otra piba, ¿te enteras? OK.
¿Qué pasa, bro?
La fiesta.
Entonces, necesito que haya mujeres para que sea un poquito más ameno.
Hemos pensado... ron puertorriqueño.
Queremos algo de diseño. No sé qué os parece.
- Muchas gracias. - Nada.
Perdón.
¿Tienes cinco minutos?
Eh...
Sí, sí, claro.
Súper.
Es que soy del máster de Psicología Clínica.
Hago unas encuesta sobre creencias culturales.
Ah, no sé.
Solamente van a ser cinco minutos.
- Venga. - OK.
Tienes que calificar del cero al cinco estas frases.
Cero es que estás en superdesacuerdo, y cinco, que estás muy de acuerdo, ¿OK?
- OK. - Ahí te va la primera.
"A la mujer hay que cederle el paso en la puerta".
Sí.
¿Y del cero al cinco?
- Ah. - Sí.
Eh... ¿Tres?
Tres. OK.
La segunda. "La cuenta de la cena siempre la paga el caballero".
Cinco.
OK. Y la última.
"Las mujeres cuidan mejor a sus bebés que los hombres".
Eres de México, ¿no? Es que me encanta la comida picante:
las fajitas, el tequila y todo eso...
¿Y del cero al cinco?
Eh... Cero.
- En mi caso, al menos. - OK. Súper.
Pues muchas gracias.
Me acabo de acordar de mi madre
poniéndonos Maná todo el camino hasta Guadalmina.
Escuchábamos la canción, esta...
"En el muelle de San Blas", a todo trapo, cruzando Despeñaperros.
Porque Maná son mexicanos, ¿no?
Sí. Son como la banda más chafa de todo México, pero sí, son mexicanos.
Sí, son superchafa.
Aquí me tiene bien clavado...
Eh... Yo me tengo que ir, pero luego me sigues cantando, ¿sí?
También conozco Caifanes.
Vamos a hablar ahora, cada uno, de nuestra historia de perdón, ¿os parece?
Recuérdanos tu historia, Óscar.
¿Cuándo te sentiste perdonado tú?
Óscar.
Eh, pues...
Pues como sabe la madre María,
yo tuve un problema con las drogas, pero...
¿Qué?
¿Eh?
¡Eh!
- ¿Qué pasa aquí, hostias? - ¡Joder, joder!
Joder, Rafa.
- Tranquilos, tranquilos. - ¿Qué has hecho, Haro?
- ¿Qué has hecho? - Joder.
- Haro, hostia. - Tranquilo.
¿Se te ha ido la cabeza?
- Joder. - El señorito.
¿Estás bien o qué?
Tú no eres el sicario.
Llévatelo.
Vamos.
¡Venga, tira!
¡Mi mujer!
- ¡Espera, espera! - Haro, estate tranquilo, joder.
Estate tranquilo.
Venga, joder. ¡Haro!
- Entra, hombre. - ¡Pasa ya, coño!
¿Me vas a decir qué te pasa?
¡Me pasa que mi vida está en peligro
y, la única manera que tenéis de garantizar mi seguridad
es metiéndome en este puto agujero inmundo!
¡Imbéciles!
- ¡Quieto! - ¡Imbéciles!
Te quedas con las esposas puestas, a ver si te tranquilizas.
¿Me echabas de menos?
Gracias por tu recomendación.
La monja me ha dado la patada.
Yo no he dicho nada.
Ya, claro, ha sido casualidad.
La vieja me regala un folleto de Proyecto Hombre
y al día siguiente me trasladan a un vertedero.
No sé de qué me hablas.
Yo tampoco sé de qué va esto,
pero te pienso endiñar el muerto.
Ya le he hablado a la jueza de ti.
Óscar Ortiz.
Acompáñeme.
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