All language subtitles for Perra.Vida.2024.720p.WEBRip.x264.AAC-[YTS.MX]

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Original subtitles

¿Estás bien? ¿Estás bien?

Sí, estoy bien.

Le decía al perro, Olivia.

¿Olivia, te asustó la señora?

Toma una bolsa para que recojas las deposiciones de tu mascota.

- No tengo perro. - Se nota.

Ya, Azumi. Ya voy.

¿Qué pasa, perrita?

Maravillosa, pero...

A ver, ¿qué tal?

Yo encuentro que aguanta. Ya, vamos.

Un día sin alcohol es un día ganado a la vida.

Álex, sé que estás ahí.

¡Ábreme la puerta!

Llevas cinco meses sin pagar el arriendo.

¡Álex!

¡Si no me abres, te vas a arrepentir!

¡Álex!

Parece que se fue.

¿Cuál es la perrita más inteligente de todas?

¿A ver? ¡Tú!

Hola. ¿Cómo estás? A ver. Sí, por supuesto.

¿Cómo está mi perrita?

Recuerda que usa pañales. ¡No, hijo, no!

- Tome. Usa pañales. - Muchas gracias.

Hoy es el día.

Mentalidad de tiburón.

Mentalidad de tiburón.

¡Claudio!

¡Claudio!

- ¡Claudio! - ¿Sí, mamá?

¿Por qué te demoraste tanto? ¿Qué estabas haciendo?

- Apenas la escuché me vine corriendo. - Hola, joven.

Eliseo, no sabía que estaba aquí.

- Se quedó a dormir. - No quiero escuchar detalles, mamá.

Supongo que no tienes ningún inconveniente con la vida sentimental de tu mamá. ¿No?

No, mamá, ningún problema. Dígame en qué le puedo ayudar.

Se me acabó el oxígeno.

¿Cómo se le acabó el oxígeno?

Mamá, el doctor le dijo, que era solo en casos de emergencia.

Es que es tan fresquito y hace calor.

Sí, mamá, pero es caro.

¿Le vas a negar el oxígeno a tu santa madre?

No.

Pero usted sabe que...

Mi emprendimiento todavía no despega.

No se ría.

Ahora le llaman emprendimiento a acumular cámaras.

- Mamá, no se burle. - ¿Cómo burlarme de algo que yo financié?

Cofinanció.

De hecho, ahora voy saliendo a mi primer gran pedido de cámara.

- Fantástico. - ¿Cierto que sí?

¡Estoy tan contento!

No, digo que fantástico que vayas saliendo.

Porque así llevas a Juanga al baño.

Mamá, voy atrasado.

Estoy atrasado, mamá.

Chao, joven.

Juanga, al baño.

- Bueno, ya. - Al bañito.

Te lo traigo. Vamos.

Hoy va a ser un buen día.

Hoy va a ser un buen día.

Hola. Oye, por favor,

hoy es muy importante que seas puntual.

¿Ya? ¡Te espero!

Ya.

Y tú, ¿por qué no te has tomado tu agüita?

Te dije que es importante que te hidrates bien,

porque vas a salir.

Te van a venir a buscar y necesito que estés hidratado.

Ya pues.

No pongas esa carita que me da pena.

A mí tampoco me gusta que alojes fuera,

pero los actos tienen consecuencias.

Tienes que aprender.

Ya. No, no.

Abajo de la mesa y venga a hidratarse.

Rápido.

Buen día, amor.

Llamó Papá.

¿Qué quería?

Recordarte que hoy almorzamos los tres.

No puedo, tengo audiencia.

Nos avisó hace una semana.

¿Tengo que ir?

No sé,

¿eres mi mamá?

Javiera...

- Javiera, el huevo. - ¡Ya!

Es huevo, no ácido sulfúrico.

¿Sabes cuánto costó limpiar el sofá?

Dos mil dólares, gracias a tus avocado toasts.

- No hables en dólares. - Y tú no comas arriba del sillón.

No digas "avocado toasts".

Cuando comas donde corresponde,

sobre todo que la Meche está con licencia por estrés.

Eso es tu culpa. Tú la explotabas.

¿Mi culpa, o tu culpa?

Azumi, tú quedas a cargo el barco.

Se portan bien, chicos. Vuelvo en seguida.

No me ignores, por favor.

Si sabes que en el fondo es todo porque no me das más opción.

La última vez, ¿qué fue lo que pasó?

Estábamos en pleno beso,

¿y qué hiciste? Ladrar como si se acabara el mundo.

Y le mordiste la pantorrilla y le sacaste un pedazo.

Y a este ni lo conoces y lo quieres dejar sin sopa.

Eso no está bien. Oye...

Yo sé que eres un perrito guardián,

pero hay partes mías que no quiero que sigan guardadas.

Necesito

contacto humano.

Es solo una noche. Además, siento que, no sé...

Siento que esta puede ser la persona.

- Hola. - Hola.

Qué bueno que llegaste puntual.

Acá tienes todo para que pase la noche contigo.

Su objeto de apego, Tommy.

Acá va su mantita.

Por favor, que esté tibia antes de hacerlo dormir.

- Sí. - Te puse una lista, también.

Porque Sansón está en transición para ser vegano.

Ahí está todo lo que puede y no puede comer.

Reggaetón, nada. Cero.

No comulgamos con ese tipo de contenido.

Y pantalla... Bueno, máximo 15 minutos,

pero alejado de su hora de dormir, ¿ya?

Pero lo más importante, Álex, por favor,

bajo ningún punto de vista,

se puede juntar con Manchitas en el parque,

- ¿Manchitas? - El dálmata.

Pero se llevan bien.

Sí, pero la última que jugaron volvió con trauma anal.

- ¿Anal? - Sí, del ano.

Su psicólogo dice que es heterocurioso... Ay, perdona, mi amor.

Es verdad. No debiera estar divulgando tu sexualidad.

Pero bueno, eso no importa. Lo que me importa

es que, si va a explorar sexualmente, que sea en un ambiente seguro.

¿Me entiendes? No en un parque lejos de mí.

- Sí, - Toma. Atento con todo.

Sí, sí.

Ya, mi amor.

Que esta noche esté repleta de momentos felices.

¿Ya, mi Sansón?

Y mañana me lo devuelves en la veterinaria.

- Ya, cuídalo. - Sí.

Ya, cuídalo.

- Duerme bien. - Vamos, campeón.

Eso es.

- Listo. Chao, nos vemos. - Chao, mi amor.

Chao cosito mío.

Existe cierta discriminación

hacia los productos de China.

Y esta cámara que tengo acá es china,

pero de una muy buena calidad china.

Porque hay chinos y chinos.

Y esta es la mejor, no solo por su modelo compacto,

casi indetectable, y también por su tecnología.

Esta cámara se puede conectar a WiFi.

Se puede conectar a Bluetooth,

y se puede monitorear por distintos dispositivos.

Por ejemplo, yo lo tengo conectado en mi computador

y también lo tengo conectado en mi teléfono,

¿Ve?

Mire la imagen.

Impecable, ¿cierto?

Casi 4K.

- Mi casa. - ¿Se me quedó dormido de nuevo?

Ahí está mi mamá con su amigo.

¡No puede ser!

¿Vives con tu mamá?

No. Ella vive conmigo.

Además, tengo que decir

que este dispositivo cuenta con un sistema de voz.

Puedo comunicarme con la gente que estoy viendo.

Por ejemplo, si hago click aquí,

¡Mamá, mamá!

¡Mamá! ¡Hola!

Mamá, no haga eso. Es feo.

¿De dónde nos conocemos tú y yo?

- No, no. - Sí, tú eres de Talagante.

No, creo que me estás confundiendo.

No, no.

¡Ya sé! Espérate.

Tú eres el policía mata perros.

¡Alto ahí!

- Corre, huevón. - Corre, culiado.

Me mataste al perro, culiado.

- Tío, le disparó al Kuki. - ¡Kuki, ládrame!

- ¡Paco mata perros! - ¡No fui yo!

Me gustaría decir algo acerca de ese video.

Y quiero decir que yo estaba en un operativo

persiguiendo a dos delincuentes.

Y, de repente, de la nada, se aparece ese perro.

Y alguien, que no sabemos quién es,

le dio una orden y el perro se hizo el muerto.

Pero el perro no estaba muerto. Se hizo el muerto.

- Señora, por favor, suélteme. - ¡Genial!

Bueno, el vídeo no dice lo mismo.

Lo que pasa es que si la gente se tomara el tiempo

de no ver videos editados, sino de ver todo el video completo,

se daría cuenta de que ese perro, al final del video,

se para y se va caminando porque el perro estaba vivo.

Disculpa, ¿saquémonos una foto? Una no más.

¿Puedes hacer así?

¡Nihao! Hola, pollito mío, mi amor.

¿Cómo está? Está linda mi amorcito.

Con una energía preciosa. Vibrando alto.

- Romina. - Alfredo.

Oye, este restaurante es fantástico.

Se come exquisito. Tú, flaca, que no comes nada,

vas a comer todo ahora.

Ay. Bueno, Estoy feliz.

Estoy muy feliz porque tengo un par de noticias

muy lindas que darles. Importantes.

A ver, déjame adivinar. La primera,

te emparejaste con una niñita de 25 años con síndrome de padre ausente.

No. Chantal tiene 28.

Cáncer, como la Pollito. Signo de agua.

Mucha afinidad ahí. Tú eres tierra, ¿no?

Chantal...

Chantal, sí. Nos conocimos en Baber...

- Bumble. - Eso.

Y no, no es festival de música electrónica.

Es una aplicación donde las mujeres eligen.

O sea, soy el elegido. ¿Verdad, Pollito?

Muy feminista todo, ¿cierto?

Te Felicito, Papá, qué buen ejemplo eres

de que alguien puede ser feliz y rehacer su vida.

Una y otra vez.

Polito mío. Yo, de verdad, estoy muy feliz

de que tú apruebes mi relación.

Y la segunda noticia es que está embarazada.

No, todavía no.

¿Preparaste a la Mamá?

¿Prepararme para qué?

¡Llegó la comida! ¡Xièxiè! Mi amor, diga xièxiè.

Gracias. Ah, es chilena. Diga gracias, no más, mi amor.

Qué rico, me encanta.

- ¡Buen provecho! - Alfredo...

Ya, pues, ustedes saben que no me gusta no saber.

¿Prepararme para qué?

Sí, hablamos con

la Pollito y su psicóloga...

¿Psicóloga?

Sí, estuvimos conversando,

y consideramos que lo mejor para ella y su salud,

es que se venga a vivir conmigo.

Con mi papá lo paso increíble. A diferencia de contigo.

Lógico, mi amor, a él lo ves fin de semana por medio.

Y un miércoles al mes, ojo.

Javiera, esto se conversa antes.

Tú no sabes conversar.

Tú solo mandas.

Dúchate, limpia tu cuarto, deja el celular.

Mi psicóloga lo llama bombardeo hostil.

Dice que debo abandonar la zona de conflicto

para preservar mi sanidad.

A ver, perdón, para entender...

¿De dónde salió esta psicóloga?

Chantal, mi pareja... Eso no importa.

Básicamente, Chantal propone

que ustedes hagan un alto al fuego para recuperar la paz.

Y lamer las heridas de guerra.

Y reencontrarse, después, en una etapa universitaria...

O después.

Qué rico esto. Me encanta.

Todos tranquilos. Está todo bien.

Mini. Ven acá.

Ahora vamos a saltar. Vamos chiquillos, acá.

Mini, Simba. Eso es. ¿Y acá Sansón?

Seat, Azumi.

Un día sin alcohol es un día ganado en la vida.

- Un día sin... - Oye, mira, tu perro.

está ahí, poniéndole bueno.

Así, por ahí mismo, poniéndole.

- Sansón. - Hay perros más chicos viendo.

Sansón, venga. Eso no se hace.

¡Azumi!

Perdón, ¿viste un perro blanco con negro?

¿Broma? 20 dólares un GPS de animales para que no se le pierda.

- 20 dólares. - ¡Azumí!

Oye, espera. Toma, una bolsita.

Azumi.

Azumi.

Eres muy divertido.

- Perdón. - ¿Perdón por qué?

- Sorbeteé. - Ya, pero yo hago eso siempre.

De niño me castigaban por sorbetear.

¿Verdad? A mí también.

- ¿En serio? - Sí, mi mamá.

- Me retaban y me castigaban. - A mí igual.

- ¿A ti también? - Sí.

Sofía, ¿te has dado cuenta de que hemos coincidido en un montón de cosas?

O sea, nos venimos conociendo y coincidimos en muchas cosas.

- Ya van como cinco. - ¿Viste?

¿Sabes en qué no coincidimos? En el ají.

- A ti te gusta el ají, a mí no. - No, no.

A mí tampoco me gusta. Me hace mal, me da acidez.

- ¿En serio? Pero le pusiste... - No, nada.

- ¿No? - No. Tiene aceite, sal, tomate.

Un poquito de crema... ¿Está mala?

Está rica. Está exquisita.

Oye, ¿no encuentras que es absolutamente mágico

que es la primera vez en mi vida

que me meto a Tinder y me encuentro contigo?

Mis amigos se meten todo el tiempo y no encuentran nada.

Y yo me encuentro esta perla.

Soy muy normal.

Estoy hablando en serio. Eres guapísima,

tienes unos ojos increíbles.

Ay, no son ni de color.

¿De verdad es tu primera vez?

- Sí. - ¿Tú no?

No.

Bueno, dicen que Tinder

es como, como ir a la ropa usada,

pero no a buscar ropa a una tienda vintage.

Es como ir al embarcadero y entremedio de la ropa con ácaros...

Así que tuve mucha suerte yo también.

Cuando vi tu foto, la pinché.

Bueno, igual eres bien distinto que en la foto.

Pero bien.

Es una foto de la universidad.

Me encantó.

Yo me sentía el dueño del mundo,

así como te debes sentir tú hoy...

No, yo no soy dueña de nada.

Eres una hermosura. Eres preciosa. De verdad.

Sofía, yo sé que nos venimos conociendo recién,

pero ¿te gustaría ir, algún fin de semana,

conmigo a mi cabañita en la playa que te conté que tenía en primera fila?

Un lugar hermoso con una puesta de sol increíble.

Sí, pero por el día...

- No a alojar... - Alojar.

Muy bien... perdón.

¿No le tendrás alergia al tomate? Le puse ajo también.

Quizás estas flores o algo...

Pero... Toma...

A lo único que soy alérgico es a los perros,

pero tú no tienes perro.

A ver, vomita. Trata de vomitar.

Sácalo afuera.

Sofía, no puedo respirar.

¡Mamá, llegué!

- Mamá, hola. - Buenas noches.

Hola, joven.

Ya sé que vengo tarde.

Voy a dejar estas cosas a mi habitación

y saco pasear a Juanga, ¿le parece?

Por esa cara, mejor ni te pregunto cómo te fue.

¿Sabe qué?

Me fue bien.

Me fue increíble.

Me compraron 25 cámaras.

Voy a hacer una orden de despacho.

Me demoro como 20 minutos y saco a pasear a Juanga.

¿Y no te salieron con el temita?

No. Para nada.

Ya como que pasó de moda eso.

Chao, joven.

¿Seguro que no quieres que vaya contigo?

En serio. No es necesario.

Tus zapatos.

Hablamos.

¡Azumi!

¡Azumi!

Seguro se fue a la casa. Ya, vamos a ir a ver.

Yo intento conectar contigo una y otra vez.

Y no sé qué te pasa en este último tiempo, estás...

Mal agradecida, lo único que te puedo decir. Irreverente.

El problema es que tienes una obsesión conmigo porque estás sola.

¿Eso te lo dijo tu psicóloga?

Eres tan envidiosa del Papá.

Muy envidiosa de tu padre,

sobre todo, de su colección de relaciones desechables.

Profundamente envidiosa.

Envidiosa de que él pudo seguir con su vida y tú no.

Yo tengo una vida, Javiera.

yo tengo una vida preocupada por ti.

Tengo un trabajo, intento ser lo mejor posible.

Javiera, te estoy hablando. Suelta el teléfono.

¡Mamá!

¡No!

- Lo mataste, Mamá. - No.

No seas dramática, por favor.

Los perros callejeros están diseñados para recibir golpes.

Además, está con los ojos abiertos.

No mueve la cola. No mueve nada, Mamá. Está quieta.

- Dios mío. - Ya cálmate.

Cálmate, por favor.

Ahí está. Está vivo. ¡No!

Javiera, no se te ocurra tocar al perro.

- No sabes qué bichos tiene. - Es perra, mamá.

No tiene identificación.

Regio. Vámonos ya.

Mamá. Tenemos que llevarla donde la tía Sofi.

Que la revise. Puede que tenga una contusión interna.

El perro está respirando. Está con los ojos abiertos.

Tiene las cuatro patas. El perro va a seguir su vida.

Además, no vayamos donde de la tía Sofi.

No es tan profesional.

Es una animalista fanática. Pero, profesional, no. Es muy distinto.

No podemos dejarla acá.

O nos vamos las tres, o te vas tú sola,

Por favor.

Tía, necesito tu ayuda urgente. Por favor.

Javiera, ¿por qué no volvemos mañana?

Tu tía quizás que le estés sacando la carta astral al perro en este momento.

Es perra. Y no podemos dejarla sola.

Ahora es nuestra responsabilidad, Mamá.

No, espérate. El perro se cruzó.

No es nuestra responsabilidad.

Perdón. Pasa, despacito. He tenido un día...

Y ahora está chihuahua que se comió un chocolate.

Anita, por favor, acompáñala.

Un chocolate más grande que ella. Casi se muere.

- Tía, ¿cómo está la perrita? - Mucho mejor.

Psicológicamente está estable.

Pero físicamente tiene un problema en la patita izquierda. Tiene una fisura.

Pero no te preocupes que son dos semanas. Yo creo que va a estar bien.

Así que me la tienen que traer a control, así como en unos tres días.

Anita, las recetas... Ah, acá están.

Mira, si la ves angustiada o la percibes con dolor,

me la traes y le ponemos imanes.

Y así evitamos tanto antinflamatorio.

O la lectura de registros akashicos también funciona bien.

- Gracias, tía. Eres la mejor. - De nada, mi amor.

Estás tan linda. Me gusta cómo te quedó el color.

Mi amigo grafitero es un peluquero maravilloso.

Lindo este color. Mucho mejor que la foto en azul que me mandaste.

- Tía, deberías ir más seguido a la casa. - Me invitan y yo voy.

Ya, Javiera, ¿vamos? Que mañana tengo alegato.

- Chao, tía. - Chao, mi amor.

Tranquila, ¿ya? Y tú, tranquila también con tu patita.

Chao, mi amor. ¿Te das cuenta cómo le cambió la energía?

Es que a los niños los animales le hacen tan bien.

Bueno, a todos nos hacen bien.

¿Cuánto te debo por el parche del perro?

Nada, Romi. Para ti siempre va a ser gratis.

No me gusta que me hagan favores.

No es un favor. Somos hermanas.

Bueno, entonces, cuando te divorcies, yo lo tramito.

Primero me tendría que casar.

Verdad.

Ya me voy.

Tuviste que atropellar un perrito para vernos.

No. El perro se cruzó.

Y nosotras nos vimos en Navidad.

- Pero estamos en octubre ya. - Bueno, ¿viste? Falta poco.

Ya. Besito, chao.

- Ya, pues. - Paso.

Pasa.

¡Pasa! Un chancho, dos chanchos, tres chanchos, pasa.

- Cortémosla con el sobajeo. - ¡Qué púdico!

¡Timbre! Debe de ser el oxígeno.

¿Cómo que el oxígeno?

Como vendiste algo, me quise dar un lujito.

- Me podría haber preguntado. - Sí claro. Ve por el oxígeno, niño.

¡Mamá!

Juguemos sin él. A ver, déjeme ver si tiene...

No es el oxígeno. Es Álex.

- Ah, Álex, - ¿Ya, sabes qué?

Bueno. Yo encuentro que hay que relajarse un poco.

¿Cómo quieres que me relaje?

Hace meses que no puedo tomar, perdí a mi perra,

y me acaban de echar del departamento.

Bueno, que te echen de tu departamento tiene solución.

- Te puedes quedar aquí en mi casa. - ¿Y tu mamá?

Mi mamá va a estar feliz. Te quiere más que a mí.

¿Quién es ese señor?

Eliseo. El novio nuevo de mi mamá.

- ¿Tu mamá de nuevo tiene novio? - Sí, tiene novio de nuevo.

Ese señor me perturba.

Todo el día se toca con mi mamá. Se sobajea.

Lo estás haciendo bien.

Lo estás haciendo muy bien.

Tienes que estar limpio unos meses más y vas a volver a estar con Benjamín.

¿Cómo puedo aguantar, si ni siquiera tengo a mi perra que me ayuda?

¿Sabes? Estás llorando mucho. En serio.

Mira, vamos a hacer algo que siempre resulta.

Se llama ronda por cuadrante delimitado.

Vamos a peinar esta comuna, de norte a sur, de este a oeste.

Y yo te aseguro que Azumi va a aparecer.

- ¿Tú crees? - Te lo aseguro.

¿Tienes espacio en tu camioneta?

Necesito guardar algunas cosas.

¡Azumi!

- ¡Ahí está! - ¿Dónde?

¡Cuidado con mis cámaras!

- Ahí está. - ¡No es, hombre!

No es, pero se parece.

No, Javiera. El perro al patio, por favor.

Hazte cargo. Te lo pido.

Mamá está reconociendo su nueva casa.

No, que no reconozca nada. Sino querrá quedarse.

Se va a poner cómoda y se va a querer quedar.

Y eso no lo queremos, mi amor.

Saca al animal, o si no, de verdad,

yo lo voy a sacar y lo voy a atropellar en serio.

- Es perra y déjala descansar. - Que descanse. Pero afuera.

No en mi sillón.

No, en mi sillón no.

¡Javiera! En mi sillón, no, por favor.

A ver, ¿cómo hago esto?

Mamá, ¿cómo la tratas así? Son seres vivos como yo.

- En mi sillón, no. - Déjala. Yo me la llevo.

- Me la llevo yo. - Eso, llévatela. Bien.

Gracias, mi amor a ti. Qué bueno que te la llevaste.

Vamos, Princesa. Ven conmigo.

¡Qué asco!

Ay, Meche.

Te echo tanto de menos.

Sofía.

¿Sofía?

¿Qué estás haciendo aquí?

Tu billetera. Se te quedó.

Y tenía ganas de saber cómo estabas.

Gracias.

Pero no puedes estar aquí. Sofía, tienes que irte.

Lo que pasa es que me sentía muy mal por todo lo que pasó con mi perro

Y no había sabido...

Bueno, la próxima va a tener que ser con antihistamínico.

No te preocupes, pero de verdad, ahora tienes que irte.

Tengo que descansar.

Me encantaría que después, cuando ya estés más desinflamado,

pudiéramos retomar esto.

- No sabes cómo me gustaría. - A mí también.

Pero te tienes que ir ahora.

Hay, verdad que te da alergia.

Mi amor. Me costó un mundo, pero lo logré.

Te van a cambiar a pieza solo.

No sabía que tenías visita.

No, no es visita.

Ella es de Uber.

Se me quedó la billetera en su en su auto cuando fui a la reunión.

Súper buena persona. Se dio el trabajo de...

Sí, claro.

Gracias por viajar con nosotros.

Buenas noches.

Qué amorosa.

Claudio.

¿Estás despierto?

No.

Me estoy mentalizando.

Estoy decretando

que mañana va a aparecer Azumi.

- Ojalá. - Va a aparecer.

¿Sabes? Me quedé pensando

tu pieza está igual que cuando éramos chicos.

No, falta algo.

¿Qué?

Mira...

Falta mi novia.

El poster de Samantha Fox.

Samantha Fox.

Me encantaba Samantha Fox.

¿Qué pasó?

A mi mamá no le gustaba. Lo sacó.

Tu mamá.

¿Cómo te imaginabas que ibas a estar a los 50?

Así no.

Me imaginaba...

Con el Benja, con la Sole.

Feliz.

Yo quería estar en las Fuerzas Especiales.

- Qué aburrido. - ¿Por qué?

- ¿En serio? - En serio.

¿No has visto los trajes?

Estaba tan bien.

Iba tan bien.

Nos fuimos a la mierda.

Sí, pero no.

Porque tenemos algo que no todo el mundo tiene.

Tenemos 45 años de amistad incondicional.

No todos pueden decir eso.

45 años soportándote.

45 años...

Echando de menos a Samantha Fox.

¡Javiera!

¡Javiera!

¡Javiera!

No, no...

¡Fuera!

¡Se acabó!

A levantarse. Nadie sigue durmiendo en esta casa.

- ¡Pero, Mamá! - Hola, Tía.

Ay, Álexito. Usted no.

Usted puede descansar todo lo que quiera.

Ya. Tú no, Claudio. Tienes que sacar a Juanga a hacer pipí.

Y usted, ¿se va a levantar? ¿Por qué no sigue durmiendo?

No, me tengo que levantar. Gracias, tía.

Lo espero con un desayuno rico.

Yo también quiero desayuno.

Después de sacar a Juanga.

Ven.

Quédate ahí.

Así.

Lamento que no haya funcionado entre Javiera, tú y yo.

Pero sé que vas a encontrar lo que necesitas.

Te deseo lo mejor.

Chao, perro.

¡Azumi!

Creo que este método no va a funcionar.

Ya han pasado más de 24 horas y nadie me ha contactado.

Bueno, convengamos en que Azumi se perdió, no la secuestraron.

¡Azumi!

¿Por qué nos volvemos al método tradicional,

y hacemos un afiche con la cara Azumi,

ponemos "Se busca", "Se ofrece recompensa",

lo pegamos en los postes y en los árboles?

Porque no funciona. Dejó de funcionar en los años 80.

Ahí está.

¡Ahí está! ¡La encontré!

¡Azumi! ¡Niño, espera!

Azumi, venga.

- ¡Ese perro es mío! - ¡Este es mi perro!

- Espérate. Azumi, venga. - ¡Este es mi perro!

- Y, ¿es? - No.

- Pero míralo bien. - Sí, lo vi. Disculpa, amigo.

Vamos.

Perdí la única compañía que tenía en la vida.

- Álex. - Soy un imbécil. No sé qué hago.

- Álex, mira. - ¿Qué?

¡Azumi! ¡Bien, compadre!

¿Mi amor?

- Hola, mamá. - Mi amor.

Antes que todo, ¿te llevaste al perro?

Porque no lo encuentro por ninguna parte.

Es perra, Mamá.

Y no. Vine almorzar con mi papá.

Te quería decir algo.

¿Cuándo te vas a ir?

No me voy. Creo que lo mejor es que me quede contigo

todo el tiempo que sea necesario

hasta que la perrita se encuentre bien y aparezca su dueño.

Lo voy a encontrar.

Te voy a encontrar. Este no.

No.

Ay, no, no... Perro.

Tranquila, tranquila.

¡Ey, ey!

No puedes llevarte a ese perro. Es mío.

No te lo puedes llevar.

Este perro es mío.

Te pasaste. Gracias por encontrarlo.

Gracias. Te pasaste.

¿Me puedes mostrar su documentación, por favor?

Por supuesto.

Ahí está.

La de la perra. No la tuya.

Ah, claro.

¿Eres su humana responsable

y no la tienes inscrita en el registro nacional?

Lógico que la tengo inscrita.

Lo que pasa es que no...

Ay, hermoso.

Te eché tanto de menos. Ya vino tu mami a salvarte, mi amor.

Hermosa.

Es perra.

Es que yo no creo en el género.

¿Tú sí? Qué anticuada.

Oye, un millón de gracias. Te agradezco. Dame.

Es que no te la voy a poder pasar porque no hay suficiente evidencia

de que seas su humana. Sorry.

- ¿Cuánto quieres? - ¿Cómo que cuánto quiero?

¿Cuánto? Imagina cuántos podrás salvar en tu brigada animalista.

Imagínate. ¿Cuánto quieres? Dime.

Si eres su humana responsable,

ven a buscarla al albergue con su documentación.

Tengo la documentación en el auto.

Dame 30 segundos. No te muevas.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco,

- seis, siete, ocho, nueve... - ¡Perro, perro!

- ¡Ven acá! - ¡Oye, no, ven!

¡Socorro! ¡Alerta de secuestro animal!

¡No, socorro!

Te encontré.

Menos mal que te encontré.

Me tenías muy preocupada.

¡Hola!

Disculpa. ¿Te puedo ayudar en algo?

Sí. ¡Azumi, mi perrita!

Qué bueno que te encontré. Muchas gracias.

Te pasaste... Ah, perdón.

Disculpa, ¿quién eres tú?

Ah, sí. Soy Álex. Soy el dueño de la perra.

Imposible. ¿Cómo se yo que lo que tú me dices es verdad?

¿Tienes la identificación?

Sí, bueno, tengo el carnet vencido, pero sí, acá está.

La del perro, digo yo.

No, no tiene identificación, pero mira.

Acá aparezco con ella.

¿Sabes? Creo que tú estás equivocado de perro.

Es que no es un perro. Es una perra. Se llama Azumi y es mía.

Gracias. ¡Venga!

No, lo siento. Te voy a pedir que te vayas.

Espera, si tú no me abres, tendré que llamar a la policía.

¿Y qué les dirás?

Hola, intenté robarme un perro. No me resultó.

Es que no me estoy robando nada. Es mi perra. Se llama Azumi.

Ándate, por favor.

Ah, ¿sí?

Azumi, destruye.

Oye, no. Perro, para.

Para, por favor.

- A ver, paremos el show, - Para.

o si no, yo también voy a llamar a la policía.

Azumi, caca.

¡No, perro! ¡No! ¡Ya para, perro!

- Muy bien, conversemos. - Para, para.

Conversemos civilizadamente.

- Ábreme la puerta. - Córrete un poco, por favor.

- Está bien, ábreme. - Pero, córrete, por favor.

Venga, mi perrita.

¡Qué cosa más linda!

No te había visto. ¿Qué le pasó en la pata?

La encontré así.

La estaba cuidando. Deberías agradecerme.

Gracias. De verdad.

Venga, vamos.

Vamos, venga.

Oye, escúchame, hagamos algo.

Te compro el perro.

Todo se vende en esta vida, hay que poner el precio correcto.

¿Cuánto sale el perro?

No, no todo se vende en esta vida.

Esta es mi perra y no la vendo.

- Te la arriendo, entonces. - ¿Qué?

Que te arriendo el perro por día. ¿Cuánto sale?

Mira,

Azumi es muy importante para mí.

Es mi animal de soporte emocional. ¿Entiendes?

- ¿Eres ciego acaso? - Soy alcohólico.

Bueno, ¿quién no es alcohólico en este país?

Ella me ayuda a no tomar. Yo tengo que estar sobrio.

Gracias. En serio. Vamos, venga.

Los arriendo a los dos.

Pero ¿tú estás loca? ¿Qué te pasa?

Tengo una hija adolescente que se va a ir a vivir con su padre.

Y ahora tu perro es su animal de soporte emocional.

Si se va tu perro, pierdo a mi hija. ¿Me entiendes?

Necesito a tu perro.

- Perra. - ¿Cómo?

Es una perra.

Ya llegamos.

¿Aló?

- Sí. - Hola, busco a Sofía.

Acá.

- Hola. - ¿Qué está haciendo con mi Sansón?

Pochito, ven aquí. Hola, pochito mío.

¿Qué pasó? ¿Está bien?

Soy amigo de Álex. Él me pidió que lo trajera.

¿Estás bien? Nadie jugó con sus partes íntimas, ¿verdad?

A ver, Sofía va a mirar... Lo voy a matar.

- Le dije. Se lo advertí y lo vulneraron. - ¿En serio?

Le puso cremita.

- Yo lo veo bien. - No. Está todo trajinado.

Ven aquí. A ver, cuéntame qué fue lo que pasó.

¿Quién empezó? Pobrecito.

Ven aquí. Tranquilito. Ya llegaste aquí.

¿Qué pasó aquí?

Me entraron a robar por tercera vez.

¿Se robaron los perros?

¡No! Toco madera.

Unos drogadictos, se llevan la ketamina.

Ah, claro. Los jóvenes después la venden en las fiestas.

Ese es el negocio ahora.

Es que estas cámaras son placebo.

Fácilmente detectables por un delincuente común.

Son cámaras que no están conectadas a nada.

No están conectadas a WiFi. No graban.

O sea, básicamente son cámaras de juguete.

¿Tanto se nota?

Es que yo tengo una empresa de cámaras de seguridad.

A ver, esta es mi casa.

Mira.

Entonces yo puedo ver mi casa. Todo lo que está pasando.

Ahí está mi mamá.

Le puedo hablar, porque tiene parlante.

¡Hola, Mamá!

¡Mamá, hola!

¡Hola!

Mamá, no, no haga eso.

No haga eso, Mamá.

Mamá.

Bueno...

- ¿Ese es su papá? - No.

Él es Eliseo.

Mi mamá tiene una vida sentimentalmente activa.

Qué ganas de tener algo así.

- ¿Una vida sentimentalmente activa? - No, perdón.

- Me refiero a las cámaras. - Ah, sí.

- Son de muy buena calidad. - ¿Cierto?

Pero deben ser muy caras.

No tanto como la gente cree.

Sí, pero nosotros no estamos en condiciones, la verdad.

Y ahora con el robo, menos.

- ¿Cierto, Sansón? - Sí, bueno...

A lo mejor podríamos hacer un canje.

Yo instalo cámaras para que la clínica esté segura.

- Y tú, ¿qué ganarías a cambio? - Un testimonio.

Un testimonio real, fidedigno,

de que mis cámaras y mis sistemas funcionan.

¿Eso es si entran a robar de nuevo y las cámaras los graban?

Porque son cámaras chinas, pero las mejores cámaras chinas.

¿Nosotros nos conocemos?

Tu cara me parece muy familiar.

Quizás te visto con el paseador de Sansón.

- Puede ser. Voy a... - ¿Cuál es tu nombre?

- Claudel. - Mucho gusto.

Soy Sofía. La mamá de Sansón.

Tengo unas cámaras en el auto. Las puedo poner ahora.

- ¿De verdad? - Sí.

- Bueno, - Voy a... Ah, esto es...

- Sí, gracias. - Ahí están sus cosas.

Sí, aquí está Tommy.

Voy a buscar las cámaras.

Voy a ponerlas.

¿Qué te parece? Nos van a poner cámaras.

Nos conocimos por Internet,

y llevamos más o menos alrededor de... Permiso.

Un año conversando.

Pero yo no te quería conocer en vivo porque tú vives muy lejos.

Y yo me rehúso a tener una relación a distancia.

Entonces tú, lo que hiciste, por mí, fue sorprenderme.

Y viniste a trabajar acá a Santiago.

¿En qué trabajo?

Abogado, como yo, pero uno más hippie.

¿Parezco abogado?

¿Uno de verdad? No. Un ambientalista. Sí.

De esos que quieren salvar el planeta y esas cosas.

¿Vamos a dormir juntos?

Jamás.

Por respeto a mi hija, dormirás en la pieza de invitados.

¿Cuánto crees que va a durar esto, más o menos?

Lo suficiente hasta que mi hija se dé cuenta

de la soberana estupidez que sería irse a vivir con su padre.

Bueno, eso.

Siéntete como en tu casa.

Azumi, venga mi perrita.

Azumi, venga.

Venga mi perrita.

¡Qué rico!

Disculpa. ¿Qué crees que estás haciendo?

El perro en el sillón no.

Abajo, sí. Arriba del sillón, no.

Ya, abajo.

- Perdón. - Sí, pues.

¡Perdón!

No, no...

¡Vomitó!

Pero ¿por qué vomitó? ¿Está enferma?

¿Le puedes decir que se muera después de solucionar las cosas con mi hija?

No, no está enferma.

Es que cuando ve situaciones o casas que están muy tensas, vomita.

Es de sensibilidad no más.

Entonces, ¿te puedes hacer cargo de su sensibilidad?

Sí, claro, por supuesto. ¿Dónde hay algo para limpiar?

- ¿Dónde crees tú? - En la cocina.

¡Mi amor!

¿Qué tal tu día?

Hola.

Él es Álex, mi novio.

- Novio. - Si te había contado, ¿o no?

Es que yo no vivo acá en Santiago.

Conocí a tu mamá por Internet.

Y bueno, ella no me quería ver en vivo,

porque no le gustan las relaciones a distancia.

Pero ya nos conocimos, porque llegué de sorpresa, y me quedaré un tiempo.

Soy abogado. No soy buen abogado.

- O sea, sí soy buen abogado, pero... - Es ambientalista.

Me gusta salvar el mundo.

Nos conocimos hace un tiempo, y ahora se vino a trabajar acá a Santiago.

Te felicito, mamá.

Y a ti, mi más sentido pésame.

Espero que ahora que tienes novio, me dejes tranquila.

Vamos, perrita.

Lo de la simpatía parece que es familiar.

- ¿Seguro no necesitas ayuda? - No, ya estoy terminando.

Ahí quedó bien.

Me falta ajustar un poco el lente

para que se vea todo, y ya.

¿Cuántas pusiste?

Las suficientes para que quede todo protegido.

Va a quedar así, apuntando hacia allá.

- ¿Viste? - Muchas gracias, de verdad.

- Se puso celoso. - Es un perrito muy protector.

Sí. También quiero cuidar a tu dueña, por eso pusimos todas estas cámaras.

Anoche durmió en mi casa. No tuvo ningún problema.

¿Cómo en tu casa?

Lo que pasa es que Álex tuvo un problema con su departamento,

y se quedó en mi casa. O sea, en la casa de mi mamá.

Y, ¿estuvo bien?

¿No estuvo ladrando toda la noche? ¿Estuvo tranquilo?

Muy tranquilo. Durmió como un tronco.

Increíble, porque Sansón no confía fácilmente.

Es que a mí me gustan los perros.

Yo tengo un perro, mira.

Bueno, no es mío, es de mi mamá, pero yo lo cuido.

- Un Shih Tzu. - Sí.

Son nobles. Son cariñosos.

En verdad, no sé cómo agradecerte.

No es necesario. Lo hago...

Lo hago para que estés más segura.

Podrías, de repente, ir a comer a mi casa.

Tendríamos que preguntarle a Sansón. ¿Sí?

Di que sí.

- ¿Te gusta la sopa? - Me encanta.

Siéntate bien, ¿ya?

¿Se va a quedar acá?

Sí, pero no vamos a dormir juntos, por respeto a ti.

- A mí me da igual. - Sí, pero a mí no. Yo lo hago por ti.

Para...

Me pasas el arroz, por favor.

A lo mejor, tu mamá no te dijo

que yo tuve un problema con el departamento que me compré.

Entonces ella, que es muy generosa,

me invitó a quedarme unos días.

Pero una vez que se arregle la cañería en mi apartamento, yo me voy para allá.

Mi madre, ¿generosa?

Javiera.

Tú puedes ser todo lo que tú quieras. Pero generosa...

Mi psicóloga dice que es controladora, obsesiva-compulsiva,

- pasiva-agresiva. - Mira tú...

- Una eminencia, tu psicóloga. - ¿Viste? Pasiva-agresiva.

Mejor retira, y trae el postre qué hice yo.

No, no se hace así.

Se hace de a uno, y de derecha del invitado. Si sabes.

Obsesiva compulsiva.

No se preocupen. Saben qué, yo mismo...

No. Quédate sentado. Que lo haga ella.

Controladora. Mi psicóloga es una genio.

Mejor me voy a hablar con ella.

Y no, no quiero postre. Seguro te quedó asqueroso.

Igual me comería un postre, si es que hay.

No, no...

No te preocupes. Sé perfectamente

que las cosas para limpiar están en la cocina.

Muchas gracias, Chanti. Eres lo máximo.

Javierita, te...

Mi amor. ¿Qué hemos hablado del perro en la cama?

Los perros no van arriba de la cama.

Van abajo de la cama. No van arriba de los sillones.

¿Me entiendes o no?

Es perra, Mamá.

Es perra. ¿OK?

Y tranquila. Porque mañana nos vamos donde Papá.

¿Cómo?

Pero si en el edificio de tu papá no aceptan animales.

Chanti ya lo arregló.

Explicó a los propietarios que necesito un animal de soporte emocional,

y es ilegal no dejarme tener uno.

Así que mañana nos vamos.

Te puedes ir, ¿por favor? Quiero estar sola.

No. Quiero estar sola.

La sopa estaba deliciosa.

Qué alivio. Es mi especialidad.

Bueno, aunque a veces no me resulta.

Oye, te estuve...

No quiero parecer psicópata, pero te estuve buscando en Internet.

¿Encontraste algo?

No, no estás en ninguna parte, en ninguna red social.

No, es que...

Me salí las redes sociales hace como un año.

¿Sabes por qué? Porque quiero aburrirme.

No quiero perder el tiempo estando pegado en una pantalla,

horas y horas, además mostrando

realidades que a veces no son verdad.

- Tienes toda la razón. - Gracias.

También es mucho el tiempo que se pierde.

Estar ahí, mirando vidas ajenas, que además son puras mentiras.

Y de eso no quiero más en mi vida.

¿Puedes creer que hay gente que le hace perfiles a sus mascotas?

O sea, las disfrazan.

Le ponen ropa, ¿para qué? ¿Para ganar un par de likes?

¿Cómo puede haber gente que tenga tanto tiempo en la vida?

Yo.

Igual, depende de quién lo haga. Porque, bueno...

Es que, mira, dime tú

si aguantarías a compartir esta belleza con todo el mundo.

Sansón, el perrito cosplay.

¡Si eres muy lindo!

Sí, qué bonito. Es una estrella.

- Y qué linda la ropa. - Se la hice yo.

- ¿En serio? - Con telas recicladas.

- Me encanta el reciclaje. - A mí también.

Se instaló la app. Mira, que te quiero explicar.

Ven, te quiero explicar cómo funciona. ¡Ven!

Ahí se cargó.

Mira, ¿ves?

Ahí están las cámaras.

Ahora va a poder tener monitoreada toda tu clínica en tiempo real.

Mira, es la cámara uno.

La dos...

Hazlo tú.

- Pusiste una en el baño. - Nunca hay que subestimar al enemigo.

Mira, cámbiala.

Qué fácil, ¿cierto?

Hazle zoom a esa.

Mira, así.

Parece que se portan mal cuando la dueña no está.

No hay dueños. Hay humanos responsables.

Mira, ella es Miel.

Y él es Chicharito

Son almas salvajes.

Es imposible separarlos. Digo, literalmente.

Eso tiene que doler.

No. Somos animales.

Y cuando hay química, nada molesta.

¿Nada?

Nada.

¡Sin ladrar!

No he ladrado, no he hecho nada, lo juro.

No tú. Sansón.

Sansón tampoco dijo nada.

Es verdad. No ladró. Qué raro.

¿Segura? ¿Eso es bueno?

Supongo que sí.

Quizá si yo hubiera seguido su instinto y no el mío,

me hubiera ido mejor en la vida.

No, esto no es para ti.

Ok. Come.

Ya, nada más.

Ya, nada más.

Ándate. Fuera. Nada más.

- Tía, ¿cómo la ves? - Bien, la veo bien.

Lo que pasa es que es una perrita

que es muy sensible

y ahora está con una gastroenteritis aguda

producida por estrés postraumático.

Porque, imagina que te pasara todo lo que a ella le ha pasado.

Perder a tu familia, que te atropellen,

llegar a un lugar que no conoces.

Es como estar secuestrada, realmente.

Entonces, lo más importante ahora es que tenga estabilidad.

Estabilidad psicológica, estabilidad espacial,

que estés al lado de ella en la casa hasta que se recupere.

- ¿Cuánto le das en tiempo, Tía? - ¿Dos semanas?

Tres semanas.

Realmente, un mes sería lo perfecto.

Porque así su estómago va a estar bien.

Su patita, sus chakras alineados.

Muy bien. Gracias, tía.

De nada, mi amor. Sabes que me puedes llamar a la hora que quieras.

Pídele a Anita que te de un regalo para ella

porque es una paciente maravillosa que se portó muy bien.

Vaya a buscar una galletita.

Gracias, hermana, de verdad.

Romina, no vuelvas a darle chocolate.

Se podría haber muerto.

Fue un pedacito chico. El perro estaba feliz.

¿Cómo no va a estar feliz?

Una perra, hasta el vómito se lo come contento.

No puedo estar haciendo esto. No me acomoda.

Me siento mal. No sé por qué lo hago.

Bueno, porque eres mi hermana.

Tienes razón.

Eres mi hermana. Mi única hermana.

Hermanita. ¿Cuándo nos podemos ver?

Es que me gustaría contarte algo.

Me gustaría que nos juntáramos porque conocí a alguien.

Tenemos mucha química. Pasó algo especial.

Primero ve si te resulta,

y de ahí me lo presentas. Chao.

Ya.

¡Bien!

¿A ver?

Huele, huele.

Con este. ¿A ver?

¿Es necesario que duerma dentro de la casa?

Es broma. Obvio que tiene que dormir en la casa, si está enfermo.

No le gustan sus juguetes nuevos.

Eso quizás es porque...

Ahora le gusta su juguete viejo.

¿En serio se lo vas a dar?

Sí, total ya no me combina con el otro.

¡Le encantó!

¿Tanto cariño?

Lo digo solo por los pelos.

Porque estamos plagados de pelos de perro, ¿se han dado cuenta?

- Acércate. - ¿A qué?

¿Cómo a qué? A hacerle cariño.

No, yo estoy bien acá.

Ustedes háganle todo el cariño que quieran.

Mamá, acércate.

- Ya voy a buscar una bolsita y vuelvo. - ¡Inténtalo!

No te va a pegar ninguna peste.

A ver, ven.

¡Ven!

Ven, ven. Mira.

Agáchate acá.

Si le haces cariño detrás de la oreja, le encanta.

Eso, ahí. Muy bien.

Hola.

Eso es lo bonito que tiene los perros.

que tú le entregas amor, y ellos te lo devuelven.

Sin pedir nada a cambio. Confían en ti ciegamente.

No como los humanos.

Entonces, ¿tú dices que el mundo sería mejor

si los humanos fuésemos más perros?

Absolutamente. Claro.

Tendríamos el corazón abierto para recibir a las personas que nos quieren.

Y confiaríamos más.

Eso.

Qué rico. Qué relajante.

Este shampoo le encanta a Sansón.

- Vas a quedar muy limpio. - ¿Es el shampoo de Sansón?

Sí, pero es bueno.

Tú tienes claro que yo no soy Sansón, ¿cierto?

Por supuesto. Este es mi Sansón.

Este eres tú.

Me entró un poquito en la oreja.

Gracias. Ahí sí.

- ¿Qué es eso? - Alguien entró a la clínica.

Está avisando que entraron a la clínica.

Dame algo para ponerme, una bata o algo.

No quiero que Sansón me vea así.

- ¡Pero si ya te ha visto! - Pero no así.

Abróchate. ¡Están robando!

Préndelo.

Espérate, la clave.

Ahí.

No puedo creerlo. Están con máscaras.

- Qué falta de respeto. ¿Y de perrito? - Les voy a hablar.

La policía va en camino. Los estamos grabando.

¿Va en camino? Qué eficiente.

- Se están yendo. - ¡No!

Bueno, por lo menos no se robaron tantas cosas.

Pero ¿cómo tantas cámaras y no podemos verlos?

Nos ganan con máscaras de perrito.

¡La cámara del baño!

- Ahí está. - ¡Qué asco, en la tina!

¡Lo tenemos!

Te dije que era más fácil que comprara yo una.

Bueno, puede que sea más fácil, pero no es lo mismo.

Tiene más valor cuando uno lo hace con sus manos.

Ven a ayudarme.

- No, no. Yo no hago esas cosas. - Sí, ven a ayudarme.

Martilla acá. Ven.

- Ya, pero un poquito no más. - Cuidado con los dedos.

Ahí, con un poquito de fuerza.

¿Estás bien?

Mi hija salió con su psicóloga y su papá.

Quizás qué cosas le están metiendo en la cabeza. ¡No lo soporto!

¡Cuidado! ¿Qué culpa tiene la casa?

Perdón.

Perdón. Disculpa.

Está bien.

¿Hace cuánto te separaste?

Seis años.

A lo mejor ya es momento de dejarlo ir, ¿no?

Créeme que lo dejé ir hace mucho tiempo.

No se nota mucho.

¡Oye!

¿Y esto? ¿Fuiste al casino?

No.

Se me cayó.

Esto es lo que te dan en Alcohólicos Anónimos

cuando cumples una meta importante.

¿A ver?

11 meses. Vaya.

Mira...

11 meses, 20 días, ocho horas, 43 segundos.

¿Ha sido muy difícil?

Lo más difícil que puede hacer un ser humano.

¿Y qué te hizo cambiar?

O sea, si quieres no me cuentas. Está todo bien.

No, está bien.

Cuando...

perdí la tuición de mi hijo.

Llegué un día a buscarlo al colegio...

Borracho.

Hice un escándalo delante de su profesora, de sus compañeritos.

Luego llamaron a Sole.

Lo perdí todo.

En un día, perdí casa, trabajo, familia,

señora.

Y a Benja.

Pero tenía un amigo que estaba viviendo un momento muy difícil también.

Y nos apoyamos. Así que no perdí tanto.

No sé qué más podría haber perdido.

¿Tienes fotos de Benja?

Sí.

Mira.

Oye.

Es idéntico a ti. se pasó.

¿Hace cuánto tiempo no lo ves?

Hace un año.

Pronto tengo una audiencia y, si todo resulta bien,

y las cosas salen como yo espero,

creo que lo voy a poder ver.

Claro.

Por eso tienes esto.

Afortunadamente, tengo a Azumi, que es la única que no me juzga.

¡Azumi, venga aquí!

Ven aquí.

Si yo llevara a Sansón a un concurso,

- les ganaría a todos. - Ah, ¿sí?

- ¿Y por qué piensas eso? - Porque es muy inteligente.

- Ah, ¿sí? - Sí.

- A ver, muestra. - Mira, Sansón, sit.

Sit.

Sería cosa de enseñarle inglés, pero aprende rápido.

- ¿No ha pasado nada con el tema? - No, nada.

- ¿Y con el nombre y eso? - No, nada.

- Como que ya pasó de moda. - Me alegra.

Me alegra porque, no sé...

No te imaginaba con Sofía, pero te veo bien.

- Estoy bien. - Sí, ¿cierto?

Qué bien. ¿Y tú?

Bien, súper bien.

¿Cómo te llevas con la hija?

Es adolescente. Típica.

Tiene carácter. Es entretenida, simpática.

¿Y con ella?

Ella es especial.

Es como algo fría, distante al principio.

Pero después te das cuenta de que es una mujer sensible.

Es divertida e inteligente.

Es especial.

Muy especial.

- ¿Te gusta? - No, estás loco.

No, no me gusta.

No, no tengo nada que ver con ella, es distinta.

Es una persona especial. Buena. Pero no tengo nada que ver con ella.

Diría que... No sé,

Somos como de códigos postales distintos.

Pero bien. No sé.

Encuentro que le resulta difícil todo, pero es buena persona.

Es eso.

Estás enamorado.

Oye, ¿qué les pasa?

¿No se dieron cuenta que uno de sus perros hizo caca?

¿Y la bolsita, dónde la tienen?

No tienen, obviamente. Acá te paso una bolsa.

Cuidemos del parque, limpiemos la caca. Basta de la suciedad.

Te juro que lo odio. ¡Qué insoportable!

No me cambies el tema.

¿Te enamoraste de verdad?

Imposible.

Ya vamos. Vengan.

- Somos muy distintos. - Estás enamorado.

Gracias, gracias.

Lo que pasa es que había uno que siempre pasaba al baño

y a mi novio se le ocurrió... Porque él tiene una empresa de seguridad.

Entonces, él puso muchas cámaras, no solo en el baño.

Bueno, finalmente, logró que esta situación terminara.

Si quieren encontrar su empresa, está en Instagram.

Es @perritoguardianseguridad.

Pero yo no tengo redes sociales.

Pero, ahora sí.

Perro Guardián Seguridad

No paras de sorprenderme.

Y te voy a sorprender más.

Toma.

Las llaves de mi casa.

¿Estás segura? Porque estamos recién...

Sí, estamos seguros.

¿Quieres vivir con nosotros, cachorrito?

No soy tu mascota.

Y mi respuesta es...

¡Raff!

Sí. Obvio que quiero vivir contigo.

Atentos a la sorpresa que nos tiene la perrita.

¿Dónde vomitó ahora?

Se lo sacó en la mañana.

Le toqué la manito para ver si le dolía, y nada.

Parece que ya sanó. Qué increible.

Esta perrita hermosa es muy inteligente.

Creo que deberíamos hacer una celebración

para darle la bienvenida al nuevo miembro de la familia.

- ¿A quién? - A la perra.

- Es perra, Mamá. - Eso dije, Javiera.

Perra. Creo que deberíamos adoptarla.

No podemos adoptarla si tiene dueño.

Bueno, pero el dueño hace más de un mes que no viene a buscarla.

- ¿Estás segura, Mamá? - Sí.

Además,

me da mucho cariño.

¿Eres tú, Mamá?

Para que veas que no soy tan mala como crees.

- Ya, ¿avocado toasts? - ¡Sí! Ayúdame con los huevos, por favor.

Sí, anda a sacarlos.

- ¿Segura? - Sí.

Sí.

- Álex, ayúdame por favor. - Voy.

- Mamá. - Mi amor.

¿Puedo hablar contigo?

Por supuesto, ven.

Bueno...

¿te molesta sí me quedo?

Siento que últimamente las cosas han estado increíbles entre las dos.

Y, además, no quiero que la perra tenga más cambios.

Hablé con el Papá.

Se molestó un poquito. Pero al final, le expliqué

que es más importante que la perrita lama sus heridas.

Mi amor, esta es tu casa.

Gracias.

Te quiero, mamá.

Yo también.

Bueno, chao.

Gracias.

Nos quedó muy lindo, ¿no?

¿Sabes qué? Hiciste un súper buen trabajo.

- En serio. ¡No te lo comas! - ¡Todavía no, perrita!

- Selfie. - ¡Selfie! Me encanta. Ponte acá.

Espera, con la perra. Póngase aquí.

Eso. Otra.

Cara loca.

Lo que vamos a hacer ahora es darle unos 15 minutos de frío,

- y de ahí la podemos llevar. - Perfecto.

¿Qué más hago?

Llevemos las cositas para la mesa. ¿Te parece? Toma.

- Sí, eso, los platos... - Los platos también.

Listo.

Hace tanto tiempo que no veía a Javiera tan contenta.

Es que los perros le hacen muy bien a los niños.

Además, Azumi es exquisita.

Oye, ¿cuándo es tu audiencia?

El 24 a las 12.

Quiero ser tu ahogada.

Tengo un abogado medio torpe, pero no te preocupes.

Es que, créeme. Para ganar, necesitas una verdadera perra.

- No sé qué decirte. - Gracias.

Gracias. Pero de verdad.

Muchas gracias.

¡Llegamos!

- Hola. - ¡Bienvenidos!

- Hermanita querida. - Hola.

Te presento a mi novio, Claudel.

- Hola. Nosotros nos conocemos, ¿no? - Me pasó lo mismo.

- Es que tu cara me suena demasiado. - Hola, ¿cómo están?

¿Y tú? Es el paseador de Sansón.

Él es abogado y es mi pareja.

- ¡Tía! - Javierita, venga.

- Salude al novio de la tía. - Hola, mi amor.

Claudel. Mi sobrina.

Javiera, ¿ayúdame?

Claudel, por favor, pasa, está todo listo para almorzar.

Y tú, Sofía, acompáñame.

Ven, acompáñame a la cocina que tengo que buscar unas cositas.

Está todo listo para almorzar.

¿Te sirvo algo? ¿Quieres tomar algo?

¿Viste que...?

Quedamos en que no me ibas a meter en más mentiras.

Por favor, Sofia. Ninguna palabra a Javiera sobre Álex.

¿Ya? Te lo pido.

Entonces, ¿la perrita es de él?

- ¿Cómo me quedó la lasaña? - No me cambies de tema.

Mira qué preciosidad.

Es grande. Estoy orgullosísima.

Claudel es italiano, ¿o no?

Sí, es muy amoroso.

- Entonces quizás esto no le guste. - No, si le gusta todo.

¿Sí? Ya, vamos.

Mi primera lasaña, qué emoción. Va a salir todo tan bien, hermana.

¿Cómo es posible que se hayan reconocido por una foto

y después se juntaron?

Qué linda historia, ¿no?

Ya sé a quién te pareces.

¿A quién?

No, a nadie. Siempre dicen que me parezco alguien,

pero la verdad es que no me parezco a nadie.

- Al actor, George Clooney. - Claro que más quisiera yo.

Eres mucho mejor tú.

- No. - Mucho mejor tú.

- Mira, búscalo. - ¿Por qué no vemos lo del postre?

¿Quieres que te ayude?

Mira, eres igual a él.

- ¿A quién? - Dime que no. Es muy parecido.

¡Alto ahí!

Corre, huevón.

Oye, culiado, me mataste al perro.

Tío, le disparó al Kuki.

- ¡Paco mataperros! - Este paco me mató al perro.

Todo el mundo atrás.

El perro está respirando. ¡Mírenlo!

Les digo, no fui yo.

¡Es él!

- ¡Fuentes! ¡Mató a un perro! - Negativo, no fui yo.

Eres tú.

Además, el animal se encuentra vivo. ¡Mírelo!

- Sofía. - Perdón, permiso.

¡Sansón!

Vamos.

Te lo puedo explicar.

Sofía, dame una oportunidad. Una.

Dime la verdad.

Mi nombre no es Claudel. Me llamo Claudio.

Y sí, aparezco en ese video.

Pero la verdad es que yo no maté a ese perro.

Yo no fui el que lo mató.

El dueño le dio una orden para que se hiciera el muerto.

Pero claro, a nadie parece que le interesa la verdad.

Todo el mundo prefiere pensar que el policía fue el que mató al perro.

Me dan lo mismo los videos.

Me dan lo mismo los memes.

Lo único que me duele es que no hayas sido capaz de confiar en mí.

Fue un gusto conocerte, Claudio.

Sofía no haga no hagas esto, por favor.

¿Cómo iba a saber yo esto? A ver. Avísame.

Cierto. Pero hay una explicación y tiene que ver con Claudio.

¿Qué explicación? Pobre Sofía, Dios santo.

- Es que lo ha pasado mal. - ¿Quién, Claudio? ¿Y mi hermana?

Sí, pero lo ha pasado pésimo. Lleva mucho tiempo con esto.

Pero ¿cómo se le ocurre no decirle a mi hermana?

- ¿Dónde está la tía? - Mi amor. Voy a ver si no se ha ido.

- Dame tu Instagram, - Sí. @Álex70.

- Perfecto, te etiqueté. - No, no es ese.

Espérate, Javiera... No...

¿Qué es esto?

Ay, se fueron.

Mamá, ¿qué está pasando?

Explícame esto.

¿Por qué pareciera que Álex es el dueño de esta perrita?

Me equivoqué.

¡Explícame!

Porque lo es, hija.

Javiera, escúchame.

Yo entré en pánico.

Me dio mucho miedo que si se iba el perro también te ibas tú.

Y lo único que se me ocurrió

fue arrendarlo por un par de días. ¿Me entiendes?

Y después, ¿qué? ¿Cuál era tu plan?

¿Casarte con él para que yo no me fuera?

No mi amor. Pensé que duraría un par de días, nada más.

Pero jamás pensé que íbamos a llegar a esto.

Hija, créeme. Te lo pido.

- ¿Creerte? ¿A ti? - Sí.

Mamá, me das lástima.

Mi papá tenía razón.

Te vuelves loca cuando sabes que te van a dejar.

Respétame, porque yo sigo siendo tu mamá.

¡Javiera!

- Romi no... - Cállate.

- No está bien lo que pasó, Romi. - Cállate.

Cállate un segundo. Cállate.

Tenemos que conversar de esto.

- Por favor. - Sí, te voy a dejar.

Cállate un rato. Déjame pensar.

No está bien cómo estás tratando a tu hija.

¿Qué?

Esto iba a pasar tarde o temprano. Escúchame...

Álex, vete. Por favor.

- ¡Azumi! - Ándate tú y tu perro.

- Romina. - ¿Qué parte del ándate no entendiste?

Ándate tú y tu perro ahora de mi casa.

¡Se van los dos! ¡Ándate!

¡Váyanse de mi casa! ¡Ándate!

¿Cómo se te ocurre decirme cómo tratar a mi hija?

¿Qué tienes en la cabeza?

Salió de la nada. No la vi.

Se cruzó de repente. No la quería atropellar.

Fue un accidente.

De verdad que fue un accidente.

Oiga, Juanga está perfecto.

Está todo normal con este caballero.

- ¿Está segura? - Sí, pues. Estoy segura.

Es que hace varios días que no hace caquita.

Bueno, señora Marta, es que a la edad de él,

no va al baño todos los días, este señor.

Pero es normal. Así que quédese tranquila.

Vamos a pedir que le den un premio a este campeón.

Este campeón.

¿Qué le pasa?

No pienso moverme de aquí hasta que no hables mi hijo,

Señora Marta, yo no sé si usted sabe, pero a mí su hijo me mintió.

Lo hizo para que lo conocieras sin prejuicios.

Con todo respeto, este un tema entre él y yo.

Ah, no. Te equivocas.

Desde que mi hijo volvió a vivir conmigo,

todo lo que le sucede me compete.

Así que ahora lo vas a escuchar.

Bueno, pero usted no puede obligarme.

Puedo, porque soy su madre.

Mi hijo merece otra oportunidad.

Hola, Sofia.

No lo creo. ¿Le pediste a tu mamá que me encerrara para hablarme?

No. Esta fue la única manera que se me ocurrió para que me escucharas.

- No estoy de acuerdo con esta situación. - Silencio.

Nadie más habla acá. Y tú también. Cállate.

Da la cara como te he enseñado.

Mira, te voy a decir una cosa.

A pesar de todo lo que ha vivido,

a pesar de todo lo que le ha pasado,

mi hijo es una buena persona.

Estoy orgullosa de él.

Permiso.

Venga.

Hablen. Calmado.

- Gracias, Mamá. - Bien.

Ya, pues.

Si yo te hubiera contado de ese video,

nunca habría pasado nada entre nosotros.

Por culpa de eso que...

Por un video de 15 segundos.

15 segundos.

Mi vida se transformó en un infierno.

Me echaron de la policía.

Tuve que volver a vivir con mi mamá.

Tuve a los animalistas meses afuera de mi casa.

Por culpa de un vídeo de 15 segundos,

que más encima es una mentira.

Yo sé que estuvo mal haberte mentido.

Pero, te juro que si pudiera volver el tiempo atrás,

lo haría exactamente igual.

- ¿Igual? - Igual.

Porque gracias a eso, te conocí.

Un error no te puede destruir la vida, Sofía.

Y yo quiero empezar de nuevo.

Me llamo Claudio Fuentes,

y necesito que me des otra oportunidad.

Solo una.

No la pierdas.

¿Todo bien?

Es que esta es mi primera vez.

¿Cómo que tu primera vez?

O segunda, si contamos mi examen de grado.

¿Cuándo saliste de la universidad?

Este año pude recién.

Es que he tenido algunos problemas,

me dan crisis de pánico. Pero ya está todo controlado.

Ya estoy medicado.

Así que no hay nada que temer, está todo bajo control.

Todo va a salir bien.

Todos de pie, por favor.

Se abre la sesión.

Causa 47585. Álex Valenzuela Garrido.

A partir de este momento, el demandado

le solicita al Tercer Tribunal de Familia de la ciudad de Santiago,

el cual tengo el honor de presidir,

la reposición de derecho de visitas de su hijo,

por lo que el Tercer Tribunal de Familia de Santiago

le solicita que presente los documentos solicitados en la audiencia.

Los cuales son, contrato de trabajo,

certificado de residencia y testigos de comportamiento.

Aquí tiene, Señoría.

¿Está esperando el bus? Vaya a sentarse.

No veo el certificado de residencia.

Su Señoría, resulta que mi representado,

ha sido recientemente desalojado del domicilio donde se encontraba.

Precisamente por no pagar el arriendo.

Pero actualmente está viviendo en casa de un amigo

y con la mamá del amigo también.

Con la mamá.

Disculpe el atraso, Su Señoría.

Aquí tengo el certificado de domicilio de mi cliente.

Perdón, pero dígame... ¿Usted quién es?

Soy Romina Correa, abogada de Álex Valenzuela.

Afortunadamente, mi socio llegó primero.

- Vaya a sentarse. - Muchas gracias.

Veo una inconsistencia en el contrato de trabajo.

¿Él se autocontrató?

Sí. Lo que sucede que mi cliente es dueño de su propio negocio, Su Señoría.

Y, ¿dónde están los estados dé cuenta de este negocio,

que acrediten que su cliente es capaz de mantener al menor?

Aquí tengo su balance económico donde puede verificar

que mi cliente no ha fallado ningún pago a su hijo.

En la hoja de asistencia de Alcohólicos Anónimos,

veo que su cliente faltó a la última sesión.

¿Quién me puede asegurar a mí

que su cliente no ha bebido una gota de alcohol en el último tiempo?

Su señoría, mi cliente sufrió la pérdida de su perro de soporte emocional,

lo que impactó su asistencia a sus sesiones.

Pero nosotros le prometemos y nos comprometemos...

¡Abogada, perdón!

Yo no necesito promesas.

Este tribunal no acepta promesas.

Este país está cansado de promesas.

Lo que nosotros queremos y exigimos

es que ustedes presenten testigos que puedan avalar

el buen comportamiento de su cliente en los últimos 12 meses.

- Dígame, ¿tiene sus testigos? - Claro que sí.

Por favor, que pasen.

Aquí es.

Hola, hola.

Aquí, pasa.

Gracias.

- Pero ¿qué significa esto? - ¡Qué pesado!

Los aquí presentes, Su Señoría,

que vienen a testificar a favor de mi cliente,

son dueños de perro y confían en él ciegamente,

a tal punto de darle la responsabilidad de cuidar a sus mascotas.

¿Sabe por qué?

Porque esta persona entiende de responsabilidad

y de amor incondicional.

Elementos esenciales para ser un buen padre.

Además, este hombre lleva un año sobrio,

lo que demuestra su compromiso por mejorar, Su Señoría.

Si estas personas confían a mi cliente sus seres más queridos,

y si él demuestra tal resiliencia y autocontrol

en el camino a su sobriedad,

¿acaso eso no es testimonio suficiente

para demostrar su capacidad de ser un padre confiable?

¡Sí! ¡De todas maneras!

- ¡Orden! - ¡Más claro, echarle agua!

Ya...

Teniendo en cuenta las pruebas presentadas por la defensa,

y en aras del tiempo,

este tribunal, es decir, el Tercer Juzgado de Familia de la ciudad de Santiago,

le otorga al demandado las visitas semanales con su hijo.

¡Orden, orden!

Se levanta la sesión.

- ¡Hola! - ¡Qué es esto!

- ¡Papá! - ¡Benja, mi amor!

- Mamá, ¿y Eliseo? - Cambio y fuera.

Pero ¿cómo? Ya me estaba encariñando con él y lo cambia.

Te he dicho que tu madre tiene una vida sentimental activa.

- Pero... - Punto, demos vuelta la página.

- Hola. - Hola, joven.

¡Te eché de menos!

A ver, déjame mirarte.

¡Qué emoción!

Qué tierno.

- Gracias por venir. - La tía Sofía me dijo que era importante.

¿Cómo te va a donde tu papá?

¿La verdad?

Bueno, llevo dos semanas y el bombardeo hostil es peor que contigo.

Imagínate mi psicóloga y mi papá metidos en todo lo que hago.

¿Sabes lo que es tener una persona que te está analizando todo el día?

- Uy, no se me ocurre. - Es horrible, Mamá.

Mamá,

¿puedo volver?

Mi amor.

Eso no tienes ni que preguntármelo. Siempre va a ser tu casa.

Y, ¿con perrita?

Sí, las dos tenemos derecho a tener mascota.

- ¿Cómo? ¿También vas a adoptar? - Ya adopté.

Mira, te presento a Álex, mi mascota.

¿A ver, cómo es eso?

Descubrí que tú eres mi animal de soporte emocional.

Y tú eres el mío.

¡Mamá, perdón!

¡No, no!

- Es que es muy sensible. - Javiera, controla a tu perro.

¡Es perra!

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