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Zulu
Los ataques eran cada vez peores.
El médico le dijo que dejase de conducir,
pero Sylvester era Sylvester.
Seguro que el forense lo confirmará.
Lo siento mucho, Mary.
¿Y ya?
¿Lo sientes?
A ver,
lo siento muchísimo.
Rose,
lo encontrasteis en el desvío de Kildee,
pero ese no es el camino para volver a casa del trabajo.
¿Qué hacía allí?
-¿El tráfico? -No te molestes.
Había quedado con alguien.
Escucha,
eso no lo sabemos.
Puedes averiguarlo.
Pide los datos de su teléfono.
Quiero conocer a esa golfa y tú me ayudarás a encontrarla.
Mary, los datos de su teléfono podrían tardar semanas.
¡Incluso meses! Y no te ayudarán en nada.
Si algo he aprendido estando casada con Sylvester,
es paciencia.
Esperaré.
¡Elvira!
¡Elvira!
¡Elvira Clancy!
¿Por qué has salido corriendo?
Estas reuniones de redacción
son como un castigo público.
¿Tienes algo para él?
Pues enhorabuena. Yo estoy jodido.
Mi Maria me ha llevado a otro callejón sin salida.
Haz lo que hago yo: repasa las notas y empieza de nuevo.
Pues me alegra que me digas eso,
porque...
hace tiempo entrevisté a tu padre.
Le pregunté a qué hora llegó aquella noche.
Me dijo que después de las 23:00 y que tú lo confirmarías.
O sea,
¿lo confirmas?
¿No crees a mi padre?
¿Qué? ¡No!
¿Me dices que no haga una pregunta?
No, la pregunta está bien.
No me gusta cómo la has hecho.
-¿Y cómo la he hecho? -Como si hubieses ensayado.
No se te escapa una.
Es mi trabajo.
Y eso te hace...
-¿Aterradora? -Fascinante.
Entonces confirmas que volvió a las 23:00.
-Si no puedes... -¿Quién dice que no puedo?
-Tú. -No.
He dicho que no me ha gustado la pregunta.
-No que no pueda contestarla. -Sigues sin contestar.
¡Cuidado!
Sería peor para mi padre que me pillasen mintiendo.
Lo pensaré. Seguro que lo aclaramos.
A ver,
¿quién tiene el notición?
-Adelante, Kate. -Vale.
Disuelto el "Comité para una ciudad limpia".
A ver si lo adivino: ¿otro escándalo sexual?
Peor.
Un día que no estaban quemando basura en el jardín,
descubrieron que el 80 % de los habitantes del pueblo
creen que las brigadas de limpieza son una pérdida de tiempo.
Un poco aburrido, ¿no?
-Necesitamos algo... -Vale, a ver esto.
Un ganadero local le ha pintado rayas negras a sus ovejas
porque, según él, repelen las moscas.
-¿Y eso da para una historia? -No.
Pero a los turistas americanos les dijo que las cruzó con cebras.
¿Y se lo tragaron?
Pagaron 20 por cabeza por selfi.
No sé... Busca algo más.
¡Vamos!
Una cosa más.
Emerson,
tengo algo ideal para ti.
Dolly Stenson.
Vive en el bosque y le han robado.
Este tipo de historias gustan mucho por aquí.
Así que quiero mil palabras para la próxima edición.
-No va a poder ser, Hughie. -Es dinero fácil.
¡Solo son palabras!
Toma.
Estupendísimo, gracias.
-Vale. -Gracias.
Venga, a trabajar.
Yo quería comentar algo.
¿Me guardas un hueco en el periódico?
-¿Quién ha muerto? -Aun no te lo puedo decir.
-Lo siento. -¿Aun?
¿Aun está vivo?
Pero sabes que va a morir, esta semana.
¿Te das cuenta de lo raro que suena eso?
-Hay alguien en tu despacho. -Iré a ver.
Siéntate.
¿Hola?
-¿Hughie Burns? -Soy yo.
¿Dónde las quiere?
No las quiero.
¿Llegaste a encontrar al autor de los anónimos?
Sí.
Ha muerto.
Es muy larga, ¿no?
Pero decidir qué cortar de su vida es...
Imposible. Tranquila.
Yo lo arreglo.
Sé que no dejáis que la familia escriba las necrológicas,
pero significaría mucho usar nuestras propias palabras,
para que la gente entendiese por qué.
Le he pedido al director que me reservase espacio.
Seguro que en cuanto se lo explique, lo entenderá.
Bien.
¿Te quedas con él un momento?
Quiero pedirles a los vecinos que nos guarden los cubos.
Que no te dé reparo hablar con él. Conserva el sentido del humor.
Un parpadeo para "no", dos para "sí".
¡Por fin!
¡Menudo cabrón!
Soy Mal, déjame un mensaje.
Lo que habéis escrito es precioso.
¿Quieres que te traiga algo?
Yo intenté suicidarme una vez.
No pude llegar al final, como vas a hacer tú.
Es raro,
yo necesito desesperadamente consejo y tú no puedes...
Pero puedo contarte lo que sea, que no dirás nada, ¿verdad?
Vale.
Pues como te decía,
intenté suicidarme.
Mi mejor amiga me encontró,
pero en lugar de hacer algo, me dejó allí para que muriese.
Y después está su novio,
que no sé cómo explicarlo...
pero le gusto, y cuando estoy con él,
soy feliz.
Y el mundo es un lugar más seguro si yo soy feliz.
A ver, no te digo...
que la mataría,
pero sí que se me ha pasado la idea por la cabeza.
¿Tú qué opinas?
¿Qué has dicho?
Dices que debería...
O sea...
¡Caramba!
¡Menuda sorpresa!
¿Y te apetece ir a Suiza?
Para el suicidio asistido.
No...
¿Dices que no quieres morir?
¿Tu mujer te obliga a hacerlo?
¿Quieres vivir?
Me estás vacilando.
Vale, o sea que antes también bromeabas,
con lo de mi amiga.
Sí, yo también bromeaba.
Nunca le haría daño a nadie.
Lo entiendes, ¿verdad?
¿Sí?
Ha sido divertido.
Lo que vas a hacer, morir con dignidad,
no mucha gente lo consigue.
¿Qué tal lo has visto?
No hay forma de callarlo.
-¿Chico o chica? -Chica.
-¿Tenía nombre? -¿Te crees muy listo?
No, para nada.
No se le pone nombre a las ocas. Nunca.
Mírala.
Está destrozada.
Se emparejan de por vida.
Creo que esos son los cisnes.
¿También eres veterinario?
Escucha: no es la primera vez que me roban en la granja.
Mira, lo siento.
Pero no podemos descartar a los zorros.
O a lo mejor se escapó sola.
No le hace caso a Dolly, ¿verdad?
Me la han robado, ¿vale? ¿Te crees que esto es una broma?
La palurda que grita que viene el lobo otra vez.
¿Otra vez?
Coches por la noche,
luces en el cielo...
He visto cosas.
Se lo he dicho a la policía, pero se ríen de mí.
-Oye, ¿qué escribes? -Notas para la noticia.
¡No! No hablaré con la prensa hasta que haga su trabajo.
¡Pero tengo que escribir mil palabras!
Tráemela y tendrás diez mil.
Venga, Hughie. Dame algo.
"Maria: eres el sol que me alumbra en este mundo gris y triste".
¡Madre mía! ¿En qué estabas pensando?
Me has mandado a hacer el ganso, para distraerme de Maria Riedle.
-Pero podría ser peor. -¿Y eso?
Podría estar repasando los archivos de Clive, cosa que ya he hecho.
No entres en mi despacho.
-Impídemelo. -Vale.
Pero recuerda:
no tienes ni idea de adónde te llevará el caso Dolly.
Eso es verdad.
Puede que tengas la historia de tu vida
ante tus narices.
Ya.
¡Dios!
Ven conmigo, vamos.
Vamos.
Si estás leyendo esto, he muerto.
Descanso en paz.
Seguro que te preguntas
hasta dónde puede llegar un moribundo desesperado
en la búsqueda de un asesino.
Pues a preguntarse lo inimaginable.
¿Y si Maria no es la única víctima?
Lo sé, es desesperado,
pero si un asesino queda impune,
¿quién dice que no volverá a intentarlo?
Este es un inventario de todas las muertes curiosas
ocurridas en el pueblo desde el asesinato de Maria.
Si hay alguna pista que encontrar, la encontraré.
Si no, moriré intentándolo.
Pobre loco iluso.
¿Qué te ha pasado en la mano?
Quédate con que esas del cole no volverán a insultarte.
Nunca más.
Tengo sándwiches, si tienes hambre.
Sí, tengo hambre.
La hostia de hambre.
No puedo hacerlo.
Emerson Stafford, Chronicle.
Quería preguntarle si puedo echar un vistazo por su granja.
¡Estoy buscando a una oca!
Tenemos otro problema.
Ese otro periodista, Stafford.
Sí, ¿qué quiere?
Vino con no sé qué cuento de una oca,
y quería echar un vistazo por la granja.
-¿Crees que sabe algo del rifle? -Sé que la cosa está jodida, Ward.
Arréglalo o te arreglo yo a ti.
¿A mí? ¿Cómo?
Ya viste lo que le hice al capullo de correos.
Y tal como tienes la nariz, no creo que aguante otra paliza.
-Gilipollas. -Oye, esa máquina es mía.
Vete a la mierda.
-Lárgate. -Vale, a ver...
Buena suerte.
¡Joder!
Necesito ir al baño.
En la academia nos dicen
que interroguemos a la gente cuando quiere ir al baño.
Una vejiga llena siempre ayuda a hablar.
¿A hablar de qué? ¿Por qué me has traído aquí?
Cuando era pequeña,
descubrí que mi padre tenía una amante.
Se lo conté a mi madre.
¿Sabes qué hizo?
Perdonarlo a él y a ti no.
Desde entonces,
juré no meterme en la vida privada de los demás.
Hasta ahora.
Porque ahora, Mallory,
no tengo elección.
Identifica eso, por favor.
-Una berenjena. -No, no es eso.
-Vale, es una planta. -Te he dicho que no.
¿Qué no es? ¿Una berenjena o una planta?
-Una berenjena es una planta. -Pues eso.
-No es ninguna de las dos. -Es las dos.
-He dicho que no. -¡Que sí!
¡Es una polla!
Joder, tía, ¿tú que pollas has visto?
Sylvester McHugh.
Mary, su viuda, me ha pedido que investigue esto
desde un punto de vista más personal.
Lo que Mary quiere saber es esto:
¿qué alejó a Sylvester de su trayecto habitual
aquella fatídica noche?
El caso es que tengo los datos de su teléfono...
La noche que murió,
Sylvester recibió un mensaje desde tu número.
-Esa polla. -La que tú te imaginas.
Es una invitación a sexo.
A las 21:17, Sylvester contestó con dos mensajes,
ambos a tu número,
que decían: "Donde siempre, 20 minutos".
-Yo no envié esos mensajes. -Salieron de tu móvil.
Te lo juro por mi vida.
¿Y quién fue?
Rose, sabes lo que hará su mujer. Me echará.
Ya no tengo paro. No puedo pagar otro alquiler.
Sylvester era mi casero.
-Me ofreció un buen trato. -Lo siento.
Tendrás que contárselo tú a Mary.
-¡No puedo! -Yo no le arruinaré la vida.
Nunca volvería a tratarme igual.
-¿Cuánto tiempo tengo? -¿Para contarle la verdad?
Para descubrir quién lo escribió y que confiese.
Está bien: 24 horas.
Acabas tarde...
Bueno,
la gran historia de la oca no se escribirá sola.
Tú no habrás ido a mi casa, ¿no?
-No sé ni dónde vives. -Pues hay alguien que sí.
No he sido yo.
Estoy más cerca de lo que crees.
-¿De encontrar a la oca? -De pillar al asesino.
¡Vaya! Pues tiene gracia.
Porque por muy cerca que creas que estás,
-yo estoy más. -¿A cuánto?
A esto.
Buenas noches.
-¡Mierda! -¡Mierda!
"Investigar la medicación".
¡Qué alegría que me hayas escrito!
Estoy muy avergonzada.
¿Por qué?
Por lo que dije de ti y Emerson.
Yo soy peor.
Lo que dije,
las cosas que pensé...
Pasemos página.
Mejor aun:
a emborracharse.
¿Crees que perder a tu madre te cambió?
Porque...
yo creo que a mí, sí.
Creo que por eso robo,
para compensar lo que me robaron a mí,
como lo que te robé a ti.
La noche que conocí a Emerson tú creías que ibas a una cita.
Eso no es verdad.
Y yo no pude contenerme.
Te lo quité.
Por eso nos peleamos, por lo que te debo.
Acuérdate,
saliste corriendo del pub aquella noche.
No, mi padre estaba enfermo.
Tuve que irme.
Sí, es cierto.
Y no tenías batería.
Hoy me ha pasado algo rarísimo. He acabado en comisaría.
-¡Dios! ¿Por qué? -¿Recuerdas a Sylvester?
¿Cómo murió?
Ataque epiléptico en un arcén.
¿Qué pinta ahí la policía?
¿Sabes qué es eso?
-¿Una polla? -No...
Sí, es una polla.
La noche que murió, Sylvester recibió un mensaje mío que yo no envié.
-¿No? -No.
Fue aquella noche,
cuando tú, Emerson y yo tomamos algo
y te fuiste pronto, porque tu padre estaba mal.
¿No te acuerdas?
¿Usó alguien mi teléfono?
Seguro que lo aclaramos,
pero tengo que ir al baño.
¿De qué te ríes?
La policía hoy
me dijo que hay que interrogar cuando la gente quiere ir al baño.
La vejiga llena hace hablar.
Joder, lo sabe...
Vale. Ve, anda.
Tengo sándwiches, si tienes hambre.
Sí, tengo hambre.
Tengo la hostia de hambre.
-¿Mantequilla de cacahuete? -No.
Soy alérgica.
Un bocado, y tendrás el cadáver de Mallory en tus manos.
¿Te apetece oír música?
Lo que me apetece es chino.
Yo tomaré mi clásica ensalada Sichuan.
-Espero que tengas hambre. -¿Hambre?
Tengo la hostia de hambre.
¿Qué tal está?
Típica mierda vegetariana. ¿Y eso?
¡De vicio!
-El emoji de Sylvester. -Menudo ralle.
-Ya. -No, la canción, que me vuelve loca.
Cámbiala.
Vale, imagino que...
alguien envió el mensaje desde mi teléfono,
en un momento de despiste.
Pero para eso tenían que saber mi contraseña.
Dios, le doy mil vueltas a todo.
Por un momento pensé que habías sido tú.
-¿Yo? -Que habías enviado el mensaje
para que Sylvester me contestase y yo saliese del pub.
Tienes razón.
Le das mil vueltas a todo.
Dios...
¿Se te ha ocurrido algo?
No, es el vino.
No quiere quedarse dentro.
¡A la mierda!
¡No!
¡No puedo matar a Mal!
¿Lleva frutos secos?
Miraré el menú.
-No te molestes. -¿Estás bien?
No, no estás bien.
¡El boli! ¿Dónde está?
¡El boli, Mallory! ¿Dónde está?
En el dormitorio.
¡Puto boli de epinefrina!
¡Lo he encontrado!
¿2008? ¡Mal, joder!
Emergencias. ¿Qué le ocurre?
Mi amiga ha sufrido un choque anafiláctico.
¡Se muere!
Tengo su ubicación. Le envío una ambulancia.
Nombre y edad de su amiga.
Mallory Markum, 25.
Yo me llamo Elvira Clancy.
La ambulancia llegará en seis minutos.
¡Pues ya estará muerta! ¡La necesitamos ya!
-¿No tiene boli de epinefrina? -No funciona.
Tiene la boca hinchada.
No respira desde hace como dos minutos.
¡Dígame qué hago!
¿Se le mueve el pecho? ¿Hay función pulmonar?
¡No me escucha! ¡No le entra aire en el cuerpo!
¡Ayúdeme!
Elvira, le pongo en espera.
¡Ni se le ocurra!
Hola, Elvira. Me llamo Dan y soy médico.
Necesito que cojas un cuchillo, ¿vale?
Temía que dijeses algo así.
Vale, ya lo tengo.
Bien.
Cógela por la barbilla y échasela para atrás todo lo que puedas.
Notarás dos bultitos.
Coge el cuchillo y corta en vertical entre los dos.
-No quiero hacerle daño. -No te preocupes, no se lo harás.
Corta como un par de centímetros, pero no muy profundo.
-¿Qué más? -Vale, bien.
Ahora debes perforar la tráquea para que vuelva a respirar.
¿Y cómo lo hago?
Busca un tubo pequeño, una pajita o un boli.
¿Elvira? ¿Lo has encontrado?
Elvira, ¿me oyes?
¿Respira? ¿Sí?
Sí.
Enhorabuena, muy bien.
La ambulancia llegará en cualquier momento.
Por un instante, Emerson pensó que yo había matado a Mal.
Aunque estoy jodida de la cabeza, incluso a mí me sorprende
lo feliz que me hizo algo así,
que pudiese ver
mi verdadero yo.
¿Qué narices ha sido eso?
Apenas lo he rozado.
Vale.
Creo que ya sé qué es.
Dejaré de robarte comida del plato.
Me salvaste la vida.
Para eso están las amigas.
Menuda amiga estoy hecha yo.
Mallory, lo que hayas hecho,
que ya sé casi todo, ha vuelto poco a poco,
pero lo que hayas hecho,
por horrible que sea, te lo perdono.
No puedes.
No puedes.
Te encontré,
hace cinco años,
en el aparcamiento del bosque.
-Habías intentado... -Lo sé.
Suicidarme.
Pensé que debía salvarte, de verdad,
pero recordé cuánto sufrías y pensé...
Tal vez quiera morir.
Y me dejaste.
Con su cadáver en el maletero de tu coche.
Maria Riedle.
-Estaba conmigo. Le habían disparado. -¿Fue aquella noche?
Yo iba a llamar una ambulancia,
pero me dijo que contaría que yo le había robado el bolso.
Si la poli se enteraba, me meterían en la cárcel.
-¿Entonces...? -La...
La dejé morir en tu maletero.
Me fui,
pensando que las dos habíais muerto.
Así nadie sabría lo que habías hecho.
Espera, esto no tiene sentido...
El cadáver de Maria apareció en el bosque.
-¿Qué pasó cuando te fuiste? -Ni lo sé ni quiero saberlo.
Te dije que me odiarías.
Lo sabía.
Puedes decirlo.
No, nunca te diré algo así.
¿Qué vas a hacer?
Colocarme con morfina.
No, hablo de la mujer de Sylvester.
¿Le contarás la verdad?
-¿La verdad? -Que le escribiste a Sylvester.
Aquella noche estabas borracha,
pero lo has recordado.
Me quedaré sin casa.
-No tengo adónde ir. -Antes me preguntaste
si la muerte de mi madre me había cambiado.
Y la verdad,
sí.
Me enseñó el poder del sacrificio.
Ella dio su vida
para que yo viviese.
Así que arregla esto, ¿sí?
Mira,
igual que yo estuve a tu lado antes y decidí que vivieses,
sé que harás lo mismo por mí.
Bien.
Nunca hablaremos de esto.
Ni una palabra.
Tu secreto está a salvo conmigo.
Me lo llevaré a la tumba.
Que entre Emerson.
¿Qué? ¿Dónde está?
Se bajó de camino hacia aquí.
Encontró a la oca de su historia.
Su historia...
-Casi me muero. -Seguro que te lo explica luego.
Que le den a sus explicaciones y a él.
Lo siento, Mal.
Pero es lo que tiene este trabajo: va antes que todo lo demás.
Gracias por traérmela, pero este artículo,
solo es otra excusa para que la gente no se crea nada de lo que digo.
¿Sabes qué te digo, Dolly? Que les den.
Tienes razón.
-Por cierto, mi oferta sigue en pie. -Eres muy amable,
pero mi jefe me acoge unos días, no hace falta.
Oye, para ser un tío al que acaba de echar su novia,
se te ve aliviado.
Claro, ya tienes a alguien en mente.
No sé.
-Igual la he cagado. -¿Cómo?
-Acusé a su padre de asesinato. -Pues sí.
-Bien jugado... -Sí.
¿Siempre haces eso?
Todos los coches que pasan van a la libreta, día y noche.
¿Puedo echar un vistazo?
¡Caramba!
Llevas años con esto.
Esa carretera va al bosque de Maria Riedle, ¿no?
Sí.
Dime, esta entrada.
Indica que el coche salió del bosque a las 23:55.
Y luego volvió.
El mismo coche fue hacia el bosque a las 04:15.
¿Sabes de quién es?
¿Me prestas esto, por favor?
Claro.
Buenos días.
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