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Anteriormente...
Sé que la gente se traslada o se retira.
Pero este sitio y esta gente tienen algo.
-¿Qué vas a hacer? - Pedir un traslado.
Por vosotros y por quien inventase este trabajo.
- Por ti, Greg. - Por ti, colega.
Dirigir esta brigada, enseñarles,
mantenerlos a salvo... sería mi último trabajo.
No quiero ir a otro lugar.
-¿Quieres el trabajo? - Sí, señor.
Vale. No hagas que me arrepienta.
- Buenos días. - Hola.
-¿Qué tenemos? - Se llama Pamela Wyatt,
se llevó una paliza y también parece estrangulada.
Por lo que dejaron, no parece un robo.
Hay más en el vestidor y varias pieles en el armario.
- Lo sabes todo. - Eché un ojo mientras esperaba.
¿Quién nos llamó?
El portero, James Fitzgerald. Está ahí.
-¿James? - Sí.
¿Para qué viniste al apartamento?
Hoy iban a limpiarle las ventanas a la Srta. Wyatt.
La última vez la liaron, así que le prometí
que apartaría las orquídeas de las ventanas
y pondría los pájaros a salvo.
- Por eso vine. -¿Qué sabes de ella?
Era maja, generosa, considerada. Me caía bien, muy bien.
¿Cómo se ganaba la vida?
Supongo que ya no importa quién lo sepa.
- Era prostituta. -¿Cómo lo sabes?
Venían tipos a verla, subían al piso,
se iban una hora después, tipos diferentes cada día.
¿Alguno de ellos te llamó la atención?
¿Aparte de que claramente les sobraba la pasta? No.
Había uno que venía mucho.
Unos 60 años. Lo traían en un Mercedes negro.
El chófer esperaba fuera mientras.
-¿Puedes describirlo? - Pelo gris, grandote.
Podría ser banquero o abogado. Nunca me dijo ni hola.
Aunque fuera prostituta, era una chica con clase.
Gracias.
-¿Qué tenéis? - Parece una chica de compañía cara.
El portero nos llamó. El administrador del edificio está de camino.
¿Y tu uniforme?
¿Hablasteis con administración, sabéis quién pagaba el alquiler?
Aún no abrieron. Oye, creía que una vez resuelto el tiroteo de Bale
volverías a la patrulla.
Díselo ya.
El jefe de inspectores me dio la brigada.
-¿Cuándo? - Anoche, en la fiesta de Medavoy.
¿Y no nos dijiste nada allí?
Quería asegurarme de que Duffy no cambiaba de idea
y no quería quitarle protagonismo a Medavoy.
Esta mañana recibió la confirmación.
- Espera, ¿eres comandante de la brigada? - Sí.
- Enhorabuena. - Gracias, Gruden.
- No sé si podré trabajar contigo. - No, ¿eh?
No sé si podrá ninguno.
Eso me vale, porque estaba pensando
en traer a mi propia gente.
Vi el mensaje de que te hicieron comandante de brigada.
¿Ah, sí?
Solo quería decirte que me alegro.
¿Significa que te quedas?
- Si quieres. - Sí.
Disculpe.
Soy Ray Quinn. Este es Joe Slovak. Acaban de trasladarnos aquí.
- Vengo de Crimen Organizado. - Yo de Narcóticos, Brooklyn.
Sipowicz. Bienvenidos a la brigada 15.
- Hola, soy Laura Murphy. - Ray Quinn.
- Slovak. - Ray Quinn. Encantado.
Ese es John Clark. El grandullón es Baldwin Jones.
Ya nos hemos presentado.
Espero que no os importe, revisamos las llamadas
- que pedisteis. -¿Sí? ¿Y qué tenéis?
En las últimas 24 horas, las únicas llamadas a la fallecida
eran de Patrick Wyatt, de Wantagh...
- Sí, es el padre. - ...Rosemary Wyatt, de Eldridge Street,
y Toshiro Nikada, de la calle 49 este, que llamó tres veces.
En su agenda de citas tiene ayer a un Johnny Nikada.
Por si tenemos suerte, intentad localizarlo.
Murphy y Ortiz, id a hablar con los padres.
-¿Quién manda aquí? - Hola. ¿Qué tal, jefe?
No me creo que te diesen una brigada.
- Imagínate. - Este es Robert Heilbrenner.
Ahora soy su director de seguridad.
Y este es Basil Greenhouse, su abogado.
Fui sargento de Andy en la 25.
-¿Qué podemos hacer por vosotros? - El Sr. Heilbrenner quiere hablar contigo
sobre el homicidio de esta mañana.
Claro.
John, ven con Baldwin y con nosotros.
Preferiríamos hablar en privado.
- Son los inspectores del caso. - Está bien.
Vale, Quinn, Slovak, id a por ese tipo,
a ver si podéis hablar.
- Hola. - Hola.
-¿Cuánto lleváis en la oficina? - Es el primer día para ambos.
¿Primer día? Conseguí mi placa en 1974.
Lo recuerdo como si fuese ayer.
-¿Con qué rango se retiró? - Jefe de dos estrellas.
- Genial. - Os encantará ser inspectores.
Eso es lo más importante.
No creo que tengamos problemas con eso.
-¿Qué tal con el caso? - Tenemos un sospechoso que investigar.
¿De qué se trata?
No creo que debamos dar detalles.
-¿Cómo te llamas? - Quinn, Ray Quinn.
- Ray Quinn. ¿Te importa si te llamo Ray? - No, señor.
Pamela era mi amante. Estuvimos juntos,
podría decirse, unos ocho años.
Sentía algo por ella. Ella sentía algo por mí.
Sin defender mi comportamiento o mi infidelidad a mi mujer,
vine a decirles que esa relación existía.
Esto es confidencial, por supuesto.
-¿Cuándo la vio por última vez? - La semana pasada. Mi mujer no lo sabe,
y preferiría que no lo descubriese.
Ya había puesto fin a esa relación.
-¿Pero? - Pero era su cumpleaños
y le compré un regalo pequeño e insignificante.
¿Sabe si veía a alguien más?
Bueno, no quiero hacer hincapié en eso, pero Pamela era una prostituta.
Era bastante selectiva, era cara
y solía proclamar frecuentemente
que iba a dejar esa vida, pero eso es lo que era.
Tenemos que preguntar por formalidad.
¿Podría decirnos dónde estuvo anoche
hasta esta mañana a las ocho?
Anoche, mi mujer y yo cenamos en Le Bernardin
con mi amigo Tom Maxwell y su mujer.
Llegamos a casa a las diez, vi la televisión un rato y fui a dormir.
-¿Y esta mañana? - El coche me recogió a las siete.
Llegué a la oficina a las 7:30.
El nombre del Sr. Heilbrenner surgiría inevitablemente
durante la investigación, por eso estamos aquí.
- Le agradecemos que viniese. - Gracias.
Quizá les parezca extraño, dado lo diferentes que éramos,
pero su muerte deja un vacío en mi corazón.
Espero con ganas que atrapen al culpable.
Gracias.
Pat, son inspectoras de la ciudad.
Lamentamos lo de su hija, Sr. Wyatt.
-¿Cómo podemos ayudarlas? - Cualquier cosa que sepan
sobre amigos o conocidos de Pamela.
No sabemos mucho de eso, la verdad.
-¿Saben de algún novio? - Estaba demasiado ocupada.
Entre ser modelo y actriz,
decía que no tenía tiempo para conocer a nadie.
Les mostraré algo.
Aquí, justo aquí.
A ver...
esta es ella.
Es preciosa.
Le compró un montón de herramientas a su padre
que apenas ha sacado de la caja.
Me compró una tele. Parecía que le iba muy bien.
-¿Cuándo la vio por última vez? -¿Cuándo fue, Pat?
- No sabría decirlo. - Estaba muy ocupada con su carrera.
- Ya basta, Jeannie. -¿Qué? Solo digo...
Dices paparruchas.
Tienes una fábula montada que no te crees ni tú
y una caja de fotos viejas de hace siglos.
Hablen con su hermana para saber algo. Solo tenemos una caja de cosas viejas.
Si nos dan el número de la hermana, les dejaremos solos.
Iré a por él.
Esperaremos con su mujer para no dejarla sola.
RESTAURANTE JAPONÉS MON PETIT
¿Está Johnny Nikada aquí?
- Por allí. - Gracias.
-¿Sr. Nikada? -¿Sí?
¿Podemos hablar un momento?
-¿Quiénes son? - Policía. Eso somos.
¿De qué quieren hablar conmigo?
Si pudiese salir con nosotros...
No saldré a ningún sitio con nadie.
¿Conoce a una tal Pamela Wyatt?
No me suena.
Su nombre estaba en su agenda y su número de teléfono
- en su móvil. - Vive en la Quinta avenida,
entre la Nueve y Diez.
No conozco a nadie por allí. No puedo ayudarles.
¿Ha estado con prostitutas recientemente?
-¿Van a arrestarme? - No.
Una pena. Me encantaría verle la cara
cuando sepa que tengo inmunidad diplomática.
- Le costaría la carrera. - No arrestaremos a nadie.
Pues den la vuelta y váyanse por donde vinieron.
No me gusta que me molesten mientras como.
Y ahora mismo, me molestan.
Comprobaremos su inmunidad diplomática.
Gracias por su ayuda.
FUNERARIA
EN MEMORIA
SOLO DIOS PUEDE JUZGARME AHORA
Adelante. Podemos hablar aquí.
Tu padre dijo que podrías saber más que ellos
sobre los conocidos de tu hermana.
No es difícil, porque no sabían nada de nada.
-¿Tu hermana era prostituta? - Y adicta a las pastillas y una llorica.
Y buena lanzadora de softball en el instituto.
- Era todo eso. -¿Conociste a alguno de sus clientes?
A Heilbrenner, pero no se consideraba un cliente.
¿Qué te parecía su relación?
Enfermiza.
Le iban las palizas. La obligó a hacer tríos.
Quería que siguiese siendo prostituta y le contase los detalles. Yo lo odiaba.
¿Sabes con quién hacían tríos?
Se llamaba Anne Marie. No sé el apellido.
¿Sabes dónde encontrarla?
No. Sé que anda escondida desde que la pillaron.
¿Por qué la pillaron?
Le ofreció sexo a un policía frente al hotel Mercer.
Tiene gracia, ¿sabéis?
Pamela quería mantener en secreto esa parte de su vida.
A la vez, quería que yo supiese de todo eso.
Creo que cuando me mudé a la ciudad, se dio cuenta...
de lo mucho que quería tener una hermana.
Disculpad.
COMISARÍA 15
Vale, gracias. Era Ortiz.
La hermana nombró a una prostituta
que solía tener tríos con la fallecida y Heilbrenner.
- Ese tío es una estrella del rock. - Sí.
No tienen el apellido, pero se llama Anne Marie
y la arrestaron el mes pasado en la comisaría 5.
Vente conmigo hasta allí
a echar un vistazo a sus papeles.
Veamos esa agenda...
Soy Dale St. John.
Tengo que hablar con los inspectores Clark o Jones.
Acaban de salir.
Quizá otro inspector pueda ayudar.
Soy el chófer de Robert Heilbrenner.
Venga a hablar con nosotros por aquí.
Por aquí.
-¿Llevó al Sr. Heilbrenner anoche? - Sí.
¿Adónde?
Recogí a la Sra. Heilbrenner sobre las 19:45,
la llevé hasta la calle 51 oeste,
esperé frente al restaurante hasta las 21:30.
Cuando ambos salieron,
los llevé a su apartamento en la Quinta avenida con la calle 76.
¿A qué hora recogió al Sr. Heilbrenner esta mañana?
A las siete, o siete y cuarto.
Hablemos de Pamela Wyatt.
-¿Se llevaba bien con el Sr. Heilbrenner? - Sí.
-¿Sin discusiones? - No que yo viese.
A ver, se supone que no debó ver
lo que pasa atrás,
pero por lo que sé, solían cogerse de la mano,
susurrarse al oído. Eran como una pareja de cita.
-¿Alguna vez llevó a Pamela sola? - Unas cuantas veces.
-¿Ella le llamaba? - Él lo hacía.
¿Por qué?
Cuando el Sr. Heilbrenner me llamaba para recogerla
era porque estaba demasiado colocada
y él quería asegurarse de que llegaba a casa a salvo.
-¿Dónde la recogía? - En restaurantes, bares...
¿Alguna vez mencionó al recogerla
de dónde sacaba la droga o con quién estaba?
No, solo daba las gracias, se cubría con el abrigo y dormía.
-¿Cuándo murió? - Anoche.
¿Erais buenas amigas?
Hablábamos por teléfono un par de veces por semana, íbamos al cine.
No pareces preocupada.
Cuando te acuestas con tíos, te arriesgas.
¿Sabes con quién se arriesgaba?
Con todos ellos. Les recuerdas a sus madres, a sus hijas...
De golpe tienes a un rinoceronte desnudo con sus piernas en tu cuello.
¿Te pasó con Robert Heilbrenner?
¿Por qué crees que lo conozco?
Nos informaron de que participabas en tríos
con él y Pamela Wyatt.
Sí, bueno, os informaron mal.
Debes decirnos lo que sepas de él, Anne Marie.
Debo mantenerme viva, eso debo hacer.
Y eso significa no cabrear a nadie que pueda hacerme daño.
Estás en libertad bajo fianza. Trabajas de prostituta.
Piensa qué significa cabrearnos.
Le gustaba esposar a chicas y azotarlas con el cinturón.
Empezó como un juego, pero en cierto punto
se notaba que algo cambió en él.
Decía cosas más asquerosas
y comenzó a azotar más fuerte.
Bastante como para hacernos sangrar.
-¿Fue la única vez que participaste? - Sí. No necesitaba tanto el dinero.
¿Qué sentía Pamela por él?
Hubo un tiempo en el que pensé que lo amaba.
O quizá solo quería lo que él le podía conseguir.
Ella me dijo que iba a dejar a su mujer por ella.
Le dije: "Pamela, cielo, no es esa clase de tío".
Respondió: "Te equivocas, Anne Marie. No quiere perderme".
- Y después él cortó. -¿Por qué?
Porque su mujer lo amenazó con el divorcio.
-¿Cómo se lo tomó ella? - Bastante mal.
Dijo que lo forzaría a cumplir su promesa,
fuese como fuese.
- Busco al sargento Sipowicz. - Sí.
Inspector jefe Dowdell, con Inteligencia.
Agente Holloway, del FBI.
Christopher Perkins, del Departamento de Estado.
Y teniente Clifford, también con Inteligencia.
¿Pasamos a su oficina?
La oficina no está en condiciones. Vayamos ahí.
Tenemos noticias del homicidio Wyatt.
El Sr. Perkins le pondrá al día.
El consulado japonés ha llamado al Departamento de Estado,
ha informado de que Toshiro Nikada
se hace responsable de la muerte de Pamela Wyatt.
He firmado una declaración del Sr. Nikada
- confesando el asesinato. -¿Dónde está?
Como el Sr. Nikada es un miembro con credenciales
de la misión japonesa a las Naciones Unidas,
tiene inmunidad diplomática total.
Ahora mismo va de regreso a Japón.
Le dejamos esto. Caballeros, les veo a la salida.
Una cosa son multas de aparcamiento, ¿pero irse de rositas con un asesinato?
Sé cómo se siente.
Pero al menos saben que fue resultado
de la investigación de su brigada.
Se lo comentaré.
Lo interrogaron esta mañana, ¿no?
Sí, un par de mis chicos fueron a hablar con él.
De hecho, son novatos. Es su primer día en la oficina.
Dígales que lo tenemos gracias a que sacudieron el avispero
y recibirán una carta de reconocimiento del comisario.
- Lo haré. - Y tampoco está nada mal
en su primer día como comandante.
- Gracias. - Sí.
¿Qué os parece esa confesión?
-¿Qué quieres decir? -¿Os parece real?
¿Qué sensación os dio ese tipo?
No nos dio ni los buenos días.
Lo peor es que comenzaba a sospechar de Heilbrenner.
-¿En serio? - Era un capullo sádico.
Tiene todo ese rollo raro
pidiéndoles a putas que le cuenten sus trabajos.
Y ella lo estaba presionando.
Y su coartada es un empleado suyo.
Sí, deberíamos deciros algo.
Cuando hablamos con Angelotti antes, intentó sacarnos información.
-¿Qué le disteis? - El nombre de Nikada.
Siendo un jefe retirado, hizo parecer
que preguntarnos no era importante.
Andy, ¿tienes un momento?
Andy, sé que tenemos una confesión.
Seguro que todos están contentos de cerrar el caso...
pero hay un par de cosas que me hacen pensar
que quizá deberíamos seguir investigando.
-¿Como qué? - Para empezar, Heilbrenner da palizas.
Eso no lo hace un asesino.
Cierto, pero tenía una relación retorcida
- con esta chica. -¿Qué más?
Este japonés se hizo el tonto esta mañana
con los dos novatos que hablaron con él,
¿y tres horas después lo confiesa todo?
- No suena buen. -¿Crees que Heilbrenner lo convenció?
No lo sé.
Pero sé que Angelotti se estaba trabajando a estos
mientras estábamos con Heilbrenner y su abogado.
¿Le dieron el nombre de Nikada?
Andy, no te quemes con ellos.
Son novatos. Él es un jefe retirado.
- Sigue abierto. -¿Sí?
Es tu caso, ¿quieres seguir investigando?
- Sigue investigando. - Podría enfadar a algunos.
Yo me preocupo de eso.
CONSULADO DE JAPÓN
- Disculpe, señorita. -¿Sí?
Hoy estuvo comiendo con Johnny Nikada.
-¿Y? - Nos gustaría hablar con usted.
-¿Sobre qué? - Sobre Johnny.
Johnny es del consulado japonés. Tiene inmunidad total, ¿vale?
¿Y usted?
No.
Debería entrar en el coche.
- Vamos. - Por aquí.
-¿Desde cuándo lo conoce? - Desde hace dos años.
-¿Salían juntos? -¿Acaso importa?
Mataron a una chica.
- No sé nada de esa chica. - Nadie dice que lo sepa.
Como investigamos su asesinato,
necesitamos saber cosas de la gente involucrada.
No estuve involucrada.
- Pero Johnny sí. - Sí, vale.
-¿Sabía que Johnny iba de putas? - No lo sabía.
¿Creen que estaría con él si lo supiera?
-¿Era violento? - Nunca. Ni una vez.
Le habrá sorprendido que estrangulara a esta chica.
Pasamos tiempo juntos, nos acostamos juntos,
entonces descubro esto. Es como si fuese un extraño.
Diría que es sorprendente.
-¿Abusaba de drogas, alcohol? - No.
¿Apostaba?
No tengo nada malo que decir de él, ¿vale?
Si quieren saber de él, hablen con su familia.
¿Tiene familia en el país?
Un tío. Quizá sepa más que yo.
¿Quieren algo? ¿Café, té?
- Nada, Sra. Heilbrenner. - No hace falta.
Gracias, Maggie.
- No estoy segura de qué quieren. -¿Estuvo con su marido anoche?
Sí. Cenamos juntos y después volvimos a casa.
-¿A qué hora? - Quedamos en el restaurante a las ocho.
- Diría que volvimos a las diez. -¿Él no salió después?
Solo por la mañana, cuando fue al trabajo.
¿Le suena una Pamela Wyatt?
¿La Pamela Wyatt amante de mi marido?
Exacto.
Me dijo que la hallaron muerta esta mañana.
Supongo que estas preguntas son parte de la investigación.
¿Cómo supo de la relación de su marido con ella?
Hubo una venta privada de Chanel en el Bergdorf
a la que en principio no iba a asistir,
pero cambié de idea en el último momento.
Al entrar, vi a Robert dejándola allí.
Le besó y procedió a gastar unos 20 000 dólares de nuestro dinero
- en vestidos para ella. -¿Lo discutió con él?
Sí. Le dije que o cortaba toda relación con ella
o le pediría el divorcio.
¿Cómo respondió?
Al principio se derrumbó y lloró,
me dijo que se sentía fatal, que temía morir.
Esperaba que le dijese: "Está bien, Robert.
"Puedes tener a tu Pamela. No pasa nada".
Pero no hizo eso.
-¿Lo haría usted? - No, señora.
Le dije que tenía listo a un abogado y a un contable,
y estaba preparada para revisar sus cuentas a la mañana siguiente.
-¿Prometió librarse de ella? - Exacto.
-¿Cumplió su palabra? - Eso creí.
-¿Porque él lo dijo? - Porque vigilé las cuentas.
Una chica así no se queda solo por 1000 dólares de vez en cuando.
Con el dinero que esa costaba, yo lo habría sabido.
-¿Alguna vez le pegó? - Nunca.
¿Alguna vez se puso agresivo para estimularse sexualmente?
¡Dios mío, no!
Para empezar, yo nunca tomaría parte en tal comportamiento y, además,
no le serviría de estímulo. Lo aborrecería.
No cuadra con la información que tenemos.
Comprueben sus fuentes cuidadosamente.
Mi marido es un hombre rico
del que muchos querrían aprovecharse.
Les prometo que no me quedaré de brazos cruzados ante calumnias así.
-¿Sipowicz? - Sí, señor, jefe.
- A la oficina. -¿Qué tal si hablamos ahí?
Todavía estamos moviendo cosas en la oficina.
Bien.
-¿Qué cojones haces? -¿Qué quieres decir?
Tienes una confesión del homicidio.
¿Por qué seguís investigando?
La veracidad de la confesión todavía está en duda.
¿Bromeas? Se acabó. El sospechoso era cliente de la víctima.
Sospechabais antes de la confesión.
Tenéis una declaración con detalles de cómo lo hizo.
Pero como tiene inmunidad diplomática,
tiene menos consecuencias por una confesión falsa.
Sargento, no es asunto tuyo.
Un inspector jefe de Inteligencia
y un agente del FBI revisaron la confesión y quedaron satisfechos. Es auténtica.
¿Ahora me dices que como tienes ganas
de arrestar a alguien, tienes a gente
- molestando a la mujer de Heilbrenner? - Nos aseguramos de tener al correcto.
Tenemos al tipo correcto. Te lo digo yo.
Se acabó la investigación. ¿Entendido?
- Entendido. - Bien.
Gracias por venir, Sr. Nikada.
Queremos hablar de su sobrino.
-¿Qué hay que hablar? -¿Estaban muy unidos?
Era familia.
¿Sabía que frecuentaba prostitutas?
No.
¿Sabía que era violento con mujeres?
- No. -¿Sabía si apostaba?
Mi sobrino era un estudiante ejemplar en Japón.
Tiene un título de la Escuela de Economía de Londres.
Tenía un puesto de confianza con la misión japonesa
a las Naciones Unidas.
Siempre ha sido un sobrino considerado y respetuoso.
-¿Apostaba? - Ha confesado un asesinato.
¿Qué más da si apostaba?
Quizá tenga que ver con su confesión.
No estamos convencidos de que hiciese lo que confesó.
¿Por qué confesaría entonces?
¿Por qué avergonzaría así a su familia?
Sr. Nikada, ¿su sobrino tenía deudas por apostar?
No es algo que discutiría conmigo.
- No tras la última vez. -¿Qué última vez?
Debía dinero a alguien por apostar en carreras de caballos.
Temía que si no pagaba, le harían daño.
Que ese hombre lo avergonzaría en el trabajo.
- Pagué 35 000 dólares. -¿Quién era el hombre?
Solo lo conocí como Sr. Seigal.
¿Howard Seigal? ¿Toma apuestas en una lavandería?
Sí.
Solía patrullar en esa zona.
¿Le suena el nombre de Robert Heilbrenner?
Mi sobrino nos presentó una vez en un restaurante.
¿Qué le dijo de él?
Me dijo que era un hombre poderoso e influyente,
que un día podría coger su experiencia diplomática
y trabajar para él.
Hola, extraño.
-¿Qué tal, John? - Genial.
-¡Hola, Greg! - Mostraba un apartamento
en el barrio y decidí pasarme.
No esperaste ni un día a empezar el nuevo trabajo,
-¿verdad? - No.
Hola, Medavoy. ¿Qué tal?
-¿No has vuelto abajo? - Andy es el nuevo comandante.
- Genial, Andy. Muy merecido. - Gracias.
- Mira quién está aquí. - Hola, colega.
Hola, compañero.
Resulta que Nikada tiene historial de meterse en líos
- por apostar a los caballos. -¿Con quién?
Howard Seigal. Su tío pagó la última vez.
Y nos dijo que Nikada conocía a Heilbrenner.
Id a hablar con el chófer, a ver si aguanta con la coartada.
Id a hablar con el corredor de apuestas. A ver si le pagó todo.
-¿Os acaban de trasladar? - Sí.
No os alejéis de este tipo.
Os dirá todo lo que necesitáis saber.
Me alegro de verte, colega. Lo siento, tengo que salir.
-¿Vale? Hablamos luego. - Sí.
- Comandante de brigada. - Sí.
Preguntad a Tráfico por Heilbrenner.
Conseguid las matrículas de cualquier coche que tengan
él o su familia.
- Medavoy, tengo que bajar. - Sí, vale. Adelante.
Vaya, cuando te vas, te vas.
Brigada 15.
¿Qué tal, Howard?
-¿Nos conocemos, señoritas? - Somos inspectoras.
¿Qué sabes de Johnny Nikada?
¿Por qué creéis que sé algo?
¿Le tomaste alguna apuesta?
- Ya no hago eso. -¿Sabes para qué hemos venido, Howard?
Para buscar a ese Johnny.
Investigamos un homicidio. Nos dan igual tus apuestas.
Pero si nos vas a mentir, no te dejaremos en paz.
Tenemos polis jóvenes en Antivicio que cobran por 40 horas a la semana.
Te harán la vida un infierno los próximos cinco años.
¿Queda entre nosotros?
Si no has tenido nada que ver en el homicidio.
-¿Qué queréis saber de él? -¿Hizo un par de apuestas?
Los japoneses apuestan en carreras de motos o de lanchas.
Se les va la pinza con los caballos.
- Y este tipo era de los peores. -¿Cuánto te debía?
Ciento diez mil dólares.
Hace seis meses consiguió el triplete en Arlington, pagado 27 a uno.
Se fue con 40 000 dólares.
Y creedme, yo encantado de pagarle.
Porque entonces comenzó a perder.
Y eso tras tener que pedirle al tío que pagase la primera vez.
-¿Lo presionaste mucho? - A ver, no es un préstamo de estudiante.
Le dije que era una cifra seria y debía pagarla.
-¿La pagó? - Hoy.
Vino con 110 000 en efectivo justo antes del mediodía.
- Gracias, Oscar. - De nada.
¿Adónde vas?
-¿Qué? - Queremos hablar contigo.
-¿Y los otros tipos? - Liados.
Pero ya hablaron conmigo.
Sí, solo queremos aclarar unos detalles.
- Ahora estoy trabajando. -¿Y eso? ¿Está bajando?
No, tengo que lavar el coche y llenar el depósito.
El Sr. Heilbrenner me necesita a las 18:30.
Su mujer y él van a algo formal.
Volveremos antes.
-¿Tengo elección? - No, la verdad.
-¿Os sigo? -¿Y si te hago de chófer?
Vamos.
- Me gusta esto. - Seguro que sí.
¿Sabías que Heilbrenner se pone agresivo con las chicas?
-¿Las azota un poco? - Oye, soy el chófer.
- No iba en citas dobles con él. - Sabemos que lo hacía.
Para gustos, colores, ¿no?
Azotaba a Pamela con el cinturón.
Como les dije a los otros, parecían bastante enamorados,
así que hiciesen lo que hiciesen, no sería para tanto.
- La Sra. Heilbrenner se enteró de Pamela. - No sé nada de eso.
¿Ella y el marido nunca discutieron en el coche?
Como dije a los otros, intento no prestar atención
a lo que pasa en el asiento de atrás.
Verás, Dale, tenemos un problema.
Heilbrenner te paga un buen sueldo, probablemente cubre a tu familia,
y querrás ser un empleado leal, eso está bien.
Pero creemos que mató a la chica
y tú lo encubres.
Eso es más que ser un empleado leal.
Eso es ser "cómplice por encubrimiento".
No sé de qué estáis hablando.
¿Sabes qué significa eso?
Significa que vas a prisión con él.
Ahora tienes que decidir
si vas a prisión con él o no.
No necesito esto.
Tengo mujer, tengo un hijo,
tengo otro en camino. No necesito esto.
Dinos qué pasó.
Me llamó a las cuatro de la mañana.
Él estaba en su piso.
Me dijo que estuviera enfrente lo más rápido posible.
Cuando salió del edificio, noté al instante
- que algo iba mal. -¿Por?
Estaba pálido y temblando.
Me dijo que lo llevara a la oficina
y subiera a cogerle una muda de ropa
- mientras él esperaba en el coche. -¿Por qué necesitaba cambiarse?
Vi en el espejo que estaba manchado de sangre.
Y te dijo qué decir cuando te interrogasen.
Dijo que se ocuparía de mí de por vida...
De mí y de mi familia.
Le dije que no sabía qué pasó en el piso,
pero me molestaba mentir así.
Me dijo: "Lo que pasó en el piso fue un accidente".
-¿Por qué no dijo que fue un accidente? - Le pregunté.
Dijo que la gente no lo entendería.
Tendremos que tomarte declaración.
Lo que tengáis que hacer.
Sigo viendo la cara de esa chica cada vez que cierro los ojos.
No quiero verla más.
¿Qué ocurre?
Sr. Heilbrenner, queda arrestado
por el asesinato de Pamela Wyatt.
- Estará de broma. - No.
¿Qué ocurre? ¿Alguien en el cuerpo me la tiene jurada
y yo no lo sabía?
Si colabora, pondremos las esposas por delante
- para que las cubra con el abrigo. - No me esposarán en absoluto.
Sí lo haremos. Esta vez irá esposado.
Mi abogado estará aquí en 30 segundos.
Su abogado podrá vernos en comisaría.
¿Qué ocurre?
¡Estos idiotas creen que me van a arrestar!
-¿Por? - Su marido se lo dirá.
Como dijo la inspectora Ortiz, podemos ponerlas por delante,
pero si se resiste, las pondremos por detrás.
No entiendo qué ocurre, Robert.
Llama a Greenhouse. Dile que venga a verme a...
-¿Adónde vamos? - Comisaría 15.
Quiero saber por qué lo arrestan.
Por matar a la chica, Felicia.
Creía que alguien había confesado.
Así es.
- Hola, teniente. - John.
-¿Cómo está? - Lo bastante bien para recoger mis cosas.
-¿Puedo ayudarle? - No pasa nada. Prefiero hacerlo yo.
Está aquí.
Hola, sargento.
-¿Estás bien, Bob? - Estoy bien, Basil. Encárgate de esto.
- Quiero ver a mi cliente a solas. -¿Le dejará declarar?
Debe de estar de broma.
En ese caso, podrá verlo en el tribunal.
¿No les das ni cinco minutos?
Ahora no. Si quiere, puede dejar constancia en recepción
de que estuvo aquí.
- Comenzaremos con los informes. - Vale.
¿Lo esposaste frente a su mujer?
No tuvimos elección.
¿No? ¿Por qué no me llamaste?
-¿No podía traerlo yo? -¿Qué hago cuando se suba al avión
que tiene en Teterboro y escape a Costa Rica?
Podrías tenerme de amigo. Pero me tendrás de enemigo.
¿Por qué? Por una puta muerta.
Lo que quieras hacerme, jefe, que espere. Tengo trabajo.
-¿Cómo está, teniente? - Bien. ¿Y usted?
A la oficina.
Cuando estuve aquí antes, ¿qué dije que quería?
La investigación tenía cabos sueltos
- que había que revisar. -¡Responde!
-¿Qué dije que quería? - Cerrar el caso.
¿Lo hiciste?
Teníamos información que merecía la pena seguir.
¿Me llamaste para decírmelo?
- No, señor. -¿Llamaste al distrito?
- No, señor. -¿Llamaste a alguien
para que me enterase de lo que pasaba?
Todo pasó muy deprisa, no tuve ocasión.
No tuviste ocasión.
¡Hacérmelo saber es lo primero!
Con todo respeto, señor, le dije
que tenía dudas sobre la veracidad de la confesión.
¿Y me hiciste saber cuáles eran esas dudas?
- Lo intenté - Lo intentaste.
Eso es, y como parecía que no iba a ninguna parte,
decidí continuar la investigación por iniciativa propia.
Lo siento, pero creo que mi obligación principal era investigar el caso
según las pruebas que teníamos.
¡No, tu primera obligación es asegurarte de que no me entero
de qué pasa bajo mi mando en las noticias!
-¿Lo entiendes, sargento? - Sí, señor.
Yo te puse aquí y ya me arrepiento.
Si me vuelves a avergonzar, te arrepentirás tú.
Los archivos de CompStat están en la estantería.
-¿Cuándo tenemos revisión? - En una semana desde mañana.
¿Se plantea volver a patrullar un túnel del centro?
Está en una posición precaria, sargento.
Tiene que responder ante los de arriba,
cuidar de los de abajo
y vivir con las consecuencias.
¿Qué probabilidades tengo?
Respecto a los dos últimos, son buenas.
Buena suerte con lo primero.
Gracias.
Toda suya.
- Nos vamos, sargento. - Vale.
Sentimos haberla liado.
No os preocupéis. Todo salió bien.
No gracias a nosotros.
Seréis buenos inspectores, chicos. Daos tiempo.
Gracias.
Nos alegramos de trabajar para usted.
Buenas noches, sargento.
Buenas noches, John.
Oye, ¿tienes ganas de celebrarlo?
- Esta noche no. - Ya, eso pensábamos.
- Pero otro día hay que celebrarlo. - Claro.
Estamos orgullosos de ti.
- Lo llevaremos al tribunal. - Sí, vale.
Oye, cualquier duda sobre dirigir la brigada, Andy...
Bueno, hoy has disipado todas.
¿Qué se siente?
- Lleva un tiempo acostumbrarse. - No desde mi punto de vista.
Buen trabajo hoy.
Buenas noches.
Jefe.
Subtítulos: Alex R. Fortes
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