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Anteriormente...
Caballeros, es oficial. He ido a la oficina de pensiones
y tengo mi licencia de armas y mi carné de retirado.
¡Manos arriba! ¡Arriba!
- Me han dado. - Tenemos un 10-13, agente herido.
Quédese conmigo. Venga.
Ese tipo disparó a un teniente de la Policía de Nueva York.
- Me dirás su nombre. - Sergei Yesenin.
Ese tipo no teme a nada.
- Ni a la policía ni a nadie. - Ya nos preocuparemos de eso.
¿Qué tal? Soy el teniente Henry.
Me envía la oficina del jefe de inspectores.
No sé si es una asignación permanente o no,
pero me dijeron que me ponga cómodo, y eso haré.
- Soy Andy Sipowicz. - Andy,
un placer conocerte. He oído mucho de ti.
¿Qué tal si los demás os presentáis?
- John Clark... - John.
- ...compañero de Baldwin Jones. - Hola.
- Rita Ortiz. - Hola.
Compañera de Laura Murphy.
- Hola. - Hola.
-¿Y tú? - Soy John Irvin,
el asistente administrativo.
-¿No te acaban de hacer sargento? - Sí, estoy asignado abajo,
pero estoy investigando el tiroteo del teniente.
¿Cómo va eso?
Conseguimos información
del tipo al que arrestamos.
Nos dio buenas direcciones, pero quien viviese allí se fue.
-¿Juegas al golf? -¿Yo? No.
Te vi mirando el palo.
¿Le ponemos al día de los casos?
No hay prisa. Cuando tengáis ocasión.
Puedo hacer copias de lo que necesite.
Pero no me cubras de papeleo.
Lo que sea, solo pídalo.
¿Alguno juega al golf?
Mi padre juega.
El mejor deporte del mundo, el mejor jamás inventado.
Teniente, debo hacer unas llamadas.
Claro, adelante.
- Nadie juega, ¿eh? - No.
No.
Se llama Farah Amar. Parece que la apuñalaron en el pecho.
-¿Te parece? -¿Cómo nos enteramos?
Nos llamó el vecino de al lado. Se llama Charles Lusk.
-¿Es él? - Sí.
Ya verás qué pinta tiene.
-¿Es Charles Lusk? - Sí.
¿Qué pasó esta mañana?
Era temprano. Oí música a través de la pared.
Llamé a la puerta, pero nadie respondió.
Resulta que estaba abierta, así que entré.
-¿Cómo de temprano? - Sobre las ocho.
-¿La conocía bien? - No mucho.
Solo hablábamos de música porque estoy sacando un doctorado
en música folclórica etnográfica.
¿Era raro que tuviera música puesta?
¿A esa hora? Sí.
¿Iba a pedirle que la bajase?
A esa hora medito y me molestaba
que me interrumpiese.
-¿Farah estaba casada? - Sí.
¿Qué puede contarnos de su marido?
Creo que era taxista. Sé que salía mucho.
¿Sabe si tenían problemas?
Detesto que me pidan comentarios sobre algo así.
- Nadie le va a citar. - En ese caso, está bien.
Sí que los oí discutir,
aunque era el marido quien gritaba casi siempre.
-¿Sabe sobre qué discutían? - Hablaban en árabe, ni idea.
COMISARÍA 15
Debo ver a unos inspectores.
-¿Sabe cuáles? - Misha, por ahí.
-¿Vienes? - Hablad vosotros con él.
Por si las moscas, como dispararon a un poli,
si alguien espera que este Arnold Palmer sepa qué ocurre,
mejor que intente ponerlo al día.
-¿Cómo estás, Misha? - Bien.
- Así que pagaste la fianza. -¿Para qué me habéis hecho venir?
Necesitamos más información. Siéntate.
No tengo más.
Dije todos los sitios a los que sé que va Sergei.
- No es verdad. - Lo es al 100 %.
¿Y la gente con la que trabaja?
Tenemos operaciones separadas.
No me meto en sus asuntos y él no se mete en los míos.
Venga, Misha, estaba en tu piso.
Os hablé de su hermana. Os hablé de su novia.
A cambio, el fiscal me trataría bien, eso dijisteis.
¿Y ahora tengo que jugármela a cambio de qué?
Bueno, aún tienen que juzgar tu caso.
Colaboraste al principio, eso es bueno.
Pero ahora no colaboras, eso es malo.
En lo que se refiere a Sergei,
ya lo has delatado. Estás en nuestro bando.
Ambos queremos a Sergei encerrado.
Vale.
Queréis algo de Misha.
Misha quiere algo de vosotros.
Solo suspensión de pena, nada de cárcel.
Colabora y el fiscal quizá recomiende eso...
O me lo dice el fiscal en persona, o prefiero jugármela en el tribunal.
Misha no es tan tonto como creéis.
¿Me dicen por qué estoy aquí, por favor?
Su mujer estuvo involucrada en un accidente esta mañana.
¿Qué clase de accidente?
Aún lo estamos investigando. Siéntese.
No lo entiendo.
-¿Dónde estuvo esta mañana, Sr. Amar? - Conduciendo mi taxi.
-¿A qué hora dejó su piso? - A las seis.
-¿Su mujer estaba allí? - Sí, me hizo el desayuno. ¡Por favor!
¿Qué clase de accidente?
Su mujer fue asesinada, Sr. Amar.
-¿Cómo lo saben? - Investigamos su muerte.
Fue asesinada en su apartamento.
¿Cómo ocurrió?
La apuñalaron.
¿Su mujer y usted se llevaban bien, Sr. Amar?
Bien, genial.
- Perfectamente. - Vecinos del edificio nos dijeron
que solían discutir bastante.
¿Creen que la maté por eso?
- No hemos dicho eso. -¡Fue Ibrahim!
-¿Quién? - La conoce de Egipto.
Quería casarse con ella, pero no tiene dinero,
su familia no tiene dinero, así que no fue posible.
La familia de ella tampoco tiene nada. La apuntan a una agencia.
- Yo lo organizo. -¿Qué organiza?
Pago la dote, pago los gastos de la agencia.
La traigo aquí para que sea mi esposa.
Ibrahim se entera de que está aquí y viene.
-¿Cómo se enteró? - Una amiga de ella se lo dijo.
¿Habló con ella cuando vino?
Sí. Y lo invité a casa, le mostré hospitalidad.
Luego descubro que llamó a Farah, le pidió verla a solas...
para comportarse de una forma
inaceptable para una mujer casada.
-¿Tuvieron una relación romántica? - No...
En absoluto.
Dada la situación, le dije que no era bienvenido en casa.
Como es buena mujer, ella se lo dijo.
Y él respondió así.
Se habrá dicho...
"Si no es para mí, no es para nadie".
-¿Cómo está? - Bien.
¿Qué dicen?
Me quitaron el bazo, no es gran cosa.
Esperan que el daño del riñón se recupere.
Es genial.
¿Qué sabemos del tirador?
Espero que consigamos algo del arrestado ruso.
-¿Nada de momento? - No.
¿Qué tal con el jefe nuevo?
- Está... bien. -¿Sí?
Juega al golf.
¿Puede trabajar con él a pesar de eso?
- Solo le calienta el asiento. - Quizá no.
-¿Por? Parece que se recupera. - Hay daños en los nervios.
Quizá pierda cierta motricidad en el lado izquierdo.
Es muy posible que no vuelva.
Lamento oírlo.
- Quizá tenga que acostumbrarte al nuevo. - Yo no.
En cuanto encuentre al tirador, vuelvo abajo.
¿Se ha planteado dirigir la brigada usted mismo?
No.
No digo que se la den, pero si hiciese una llamada,
dadas las circunstancias especiales, es una posibilidad.
- No tengo madera para eso. -¿Para qué?
Para ser jefe, para dirigir una brigada.
- Superó la prueba de sargento. - Fue una idea estúpida.
No tengo madera de jefe. No quiero ser un jefe.
No sé en qué puñetas pensaba.
He sido inspector desde los 31.
- Debería haber seguido de inspector. -¿Hasta cuándo?
Hasta morir o hasta que me obligasen a jubilarme.
No sé qué me hizo pensar que podría hacer otra cosa.
-¿Un momento de optimismo? - Un momento de locura, más bien.
-¿Lo ha hablado con su mujer? -¿Para qué?
¿Para que piense que si no fuese por ella y los niños
me retiraría por completo?
¿Para que se sienta culpable de todos mis problemas?
-¿De qué sirve? - Bueno...
no es que yo sepa mucho de matrimonios.
Iba a hacer la prueba de capitán el mes que viene.
¿Seguro que no podrá?
No negaré que tengo momentos malos pensando en ello.
Seguro.
Pero incluso en esos momentos,
sé que lo mejor que puedo hacer por mí
es aprovechar las oportunidades que existen ahora mismo.
Quizá no sea lo que planeé...
pero es lo que hay.
Supongo que es buena forma de afrontarlo.
No será tarea fácil llamar al jefe de inspectores
para recomendarle para liderar.
- No se lo he pedido. - No sé si me hará caso,
y tengo claro que no llamaré
- si no es lo que quiere. - No lo es.
Pero creo que tiene madera de jefe.
Creo que sería el jefe ideal para esta brigada.
Debería dormir un poco.
Cuídese, teniente.
¿Cuál es el problema?
No me fío de ellos para hacer un trato.
Este es el trato: si encontramos a tu amigo Yesenin
con la información que nos des,
recomendaré la suspensión de pena. Si lo encontramos de otra forma,
cruza los dedos y espera tener suerte.
- Ya he dado algo. - Diste dos direcciones
- donde no había nadie. -¿Es culpa mía?
No. El arma y la mercancía robada sí lo son.
Si quieres que las olvidemos, ayúdanos.
¡Es un gran riesgo!
Si no lo fuese, no hablaríamos contigo.
O nos cuentas lo que sabes o deja de hacernos perder el tiempo.
Trae a chicas de Rusia.
Aunque se esconda, puede que vaya a verlas.
¿Dónde están esas chicas?
- No me dijo dónde están. - Eso no ayuda mucho.
Tiene un trato con el hotel Coventry para mandar chicas.
¿Un trato con quién?
Se llama Macklin. Lo conocí antes que a Sergei. Los presenté.
-¿Os basta? - Ya veremos.
-¿Cuál es Ibrahim? - Yo soy Ibrahim.
Tenemos que hablar sobre Farah.
¿Qué pasa con ella?
No queremos hablarlo aquí.
¿Le ha pasado algo?
-¿Cuándo la viste por última vez? - No me acuerdo. ¿Por?
Piénsalo un momento.
No lo recuerdo. ¿Por? ¿Por qué me lo preguntan?
Está muerta.
¿Cómo pueden creer que la maté?
No creemos nada, hablamos con todos sus conocidos.
¿A qué hora llegaste al trabajo?
A las seis y media.
-¿Alguien puede confirmarlo? - El repartidor del Times.
Y Sami, que trabaja en el quiosco.
Pero quizá crean que miente por ser árabe.
No creemos nada así.
¿Presionaste a Farah para que no se casase?
- Sí. - Pero lo hizo igualmente.
Honró a sus padres, hizo lo que le pidieron.
Yo no podía ofrecer tanto como Amar,
tuve que aceptar que así eran las cosas.
- Pero no te pareció bien. - No me pareció bien, no.
Pero entiendo la dificultad de su situación,
así que intenté ser solo un amigo.
¿La seguiste hasta Estados Unidos solo para ser amigos?
Venga, Ibrahim, no hay quien se lo trague.
Vine para recuperarla.
Como no pude, me contenté con ser su amigo.
Y para ganarme la vida, como muchos otros.
¿Las llamadas y las visitas eran eso, solo ser un amigo?
Sí, ella necesitaba un amigo.
Para Amar, su posesión más preciada era su licencia de taxi.
Farah era la segunda con diferencia.
Debió ser frustrante para ti
vivir sabiendo que ella era suya.
Muchas cosas son frustrantes.
Aprendes a aceptarlas como la voluntad de Dios y sigues a lo tuyo.
-¿Eso hiciste? - Sí.
Piensa si quieres mentir ante Dios sobre aceptar su voluntad.
Y sobre tu relación con una víctima de asesinato.
Así acaba la gente como sospechosos, mintiendo.
Vale. Ocurrió.
No lo planeamos, pero un día vino y acabamos teniendo relaciones.
-¿Fue solo una vez? - Sí, lo juro.
¿Cuándo la viste por última vez?
Hace dos días. Me llamó durante el día.
Estaba triste.
Estaba sola.
Echaba de menos a sus padres...
a su hermano... a sus hermanas.
Fui allí y la consolé como pude.
-¿Cómo? - Hablamos y bebimos té, eso fue todo.
Amar llegó temprano y decidió que había sido otra cosa.
-¿Cómo lo sabes? - Me maldijo,
nos acusó de hacer cosas.
Ella me llamó al día siguiente llorando y dijo que siguió así toda la noche.
Amar lo hizo, no me cabe duda.
Hablaremos con él de nuevo.
Cuando sea hora de organizar el entierro...
deberían mandarla de vuelta a Egipto, con sus padres.
- Depende de su marido. -¿Y si él la mató?
- No lo sé. - Si es posible, por favor,
díganle a quien sea que se encargue de eso...
que me gustaría pagarlo.
-¿Sr. Macklin? -¿En qué puedo ayudarles?
Buscamos a Sergei Yesenin.
-¿Es un huésped? - No, es el chulo con el que trabaja.
No sé de qué habla.
¿Quiere que hablemos más alto?
¿Podemos hablar por aquí?
Por aquí pasa todo tipo de gente y se dicen todo tipo de nombres.
Si nos dices que no lo conoces, te llevamos esposado.
¿Qué pasa aquí? ¿Ahora os ponéis serios con llevar chicas
a habitaciones de hotel?
Es ilegal, podemos ponernos serios cuando queramos.
Vale, perdón, nadie me lo dijo.
Los huéspedes me piden esas cosas, así que tengo contactos.
No lo haré más.
Las chicas que envía Sergei, ¿dónde las tiene?
- No lo sé. - Vale. Date la vuelta.
Esperad. Vienen aquí, yo no mando a nadie allí.
-¿Nunca te dieron una gratis? - Nunca.
- Mientes. Date la vuelta. -¿Puedo decir algo?
No creo que tengáis motivos para arrestarme.
Sergei disparó a un policía.
Así que podemos llegar adonde queramos
en cualquier dirección.
Si crees que no podemos arrestarte un tiempo,
salga adelante o no, estás loco.
Ese tipo me tiene acojonado.
Cuanto antes lo encerremos, antes deja de ser una amenaza.
-¿Sabrá que yo dije algo? - No por nosotros.
Hay un edificio de apartamentos en York Avenue, entre la 68 y la 69.
Tiene como un toldo. Tiene un apartamento allí.
- En el timbre pone Larabie. - No llames para avisarles.
¿Estás loco?
No quiero cabrearos, créeme.
¿Qué hacen aquí?
-¡Cierra el pico! - Es un negocio legal.
¡Policía!
-¿Puedo hablar con usted? -¿Qué quiere?
Tengo una situación especial.
Claro. Vístase y salga de aquí.
Despejado. No hay nadie más.
-¿Cómo se llama? - Varenka.
-¿Varenka qué? - Bulgarin.
Varenka, buscamos a Sergei.
- No sé quién es. - Vale, vamos a dar una vuelta.
- Tiene que ir al baño. - Vale, yo la llevo.
- Necesita privacidad. - Imposible.
Agente, escuche, mi mujer sufre una depresión grave.
Quizá podríamos evitarle
- descubrir esto. - Váyase.
No se preocupe, no llamaremos a su esposa.
En cuanto se vista, llévalo abajo.
-¡Muchas gracias! - No me toque.
- A él lo tratan bien. - Vamos, Natasha.
- Sentimos interrumpir. - No pasa nada.
-¿Viene a rezar aquí? - La mayoría de días
cuando trabajo
y no puedo ir a la mezquita de la calle 96.
Vine hoy para olvidar que no es como otros días.
Hablamos con Ibrahim.
-¿Confesó haberla matado? - No.
Dijo que lo vio por última vez hace un mes.
- Algo así, sí. - Él dice que fue hace dos días.
Dice que llegó a casa, lo encontró allí y se enfadó.
Los acusó de tener una aventura.
Es cierto.
Tendrá que venir con nosotros, Sr. Amar.
-¿Por? - Porque tenemos más que hablar.
No quiero hablar más con ustedes.
Hoy perdí a mi mujer.
Tengan consideración y déjenme a solas.
Lo siento.
Vine de Rusia como modelo. Ahora me saco la licencia inmobiliaria.
Pero trabajas para Sergei.
- No sé quién es. -¿Para quién trabajas?
Para nadie.
-¿Tienes un anuncio en el periódico? - No.
¿Te vendes en bares de hotel, en esquinas de calles?
No sé de qué habla.
¿De dónde vienen los tipos que pagan para acostarse contigo?
No lo sé.
Alguien les dice que me llamen y llaman.
No sé de dónde vienen.
Elena, con una llamada puedo traer a Inmigración
y acabarás de vuelta en Rusia.
-¿Por qué me hace esto? - Porque mientes.
Sé que tienes miedo de Sergei.
Si nos dices dónde encontrarlo, no sabrá que fuiste tú.
No sé quién es.
Estudio para ser corredora de bolsa.
¿Cuándo lo viste por última vez, Panya?
No sé quién es ese Sergei.
- Sí lo sabes. -¿Porque soy de Ucrania?
- No, porque es tu chulo. - No sé quién es.
Te arrestamos por prostitución.
Significa que irás a prisión, y una vez salgas
te enviarán de vuelta a Ucrania. ¿Es eso lo que quieres?
Claro que no.
- Pues dime dónde encontrar a Sergei. - No conozco a Sergei.
Te protegeremos.
Mi madre y mi hermano en Odesa, ¿los protegerán también?
No conozco a Sergei.
Las chicas quizá se vayan con un tirón de orejas.
- Tú no lo tendrás tan fácil. -¿No?
Estás arrestada por proxenetismo. Si descubrimos que tienes algo que ver
con traer a esas chicas al país,
te caerá también detención ilegal,
tráfico de blancas, crimen organizado y todo tipo de cosas.
Sí soy tan importante, quizá me hagan mi propia prisión.
- Ya tienen una hecha. - No me asustas, ¿vale?
Eso te hace más estúpida que valiente,
porque el tipo al que proteges disparó a un policía.
Significa que si nos ayudas a encontrarlo, te puedes largar.
No os ayudaré.
Pensé que quizá quiera saber
cómo vamos con el tirador del teniente.
Claro, adelante.
Intento hacer funcionar esto.
- Ya. - Me da la presión barométrica,
la temperatura y la humedad, y si supiera configurar el cachivache,
hasta la fase de la luna.
Resulta que el tirador también trabaja de chulo.
En una redada, arrestamos a varias de sus chicas.
-¿Es ruso? - Sí.
¿Conoces a Vinnie Greco, de la oficina del primer subcomisario?
- No. - Lo conocí en la comisaría 111,
tenía un coche ruso.
Probablemente tendremos que vigilar este piso
- y el de su hermana en Rego Park. - Era un ZiL.
-¿Qué? - El coche ruso.
Hacen un coche llamado ZiL. Es el que compró Vinnie.
En fin, ¿qué decías?
Que quizá necesitemos horas extra.
Mientras tengas el papeleo necesario...
Y hablamos de un tiro a un policía, ¿no?
- Sí. - Pues lo que haga falta.
-¿Me buscaba? - Sí.
¿Puedes ver si tenemos pilas AA?
- Claro. - Eras Bruce, ¿no?
- John. - John, perdona.
- Le mantendré al tanto. - Muy bien.
¿Qué quiere que haga con los 61? Creo que el nuevo teniente
- prefiere no preocuparse por ellos. - Déjamelos.
-¿Qué ocurre? - Todo va bien.
Pareces alterado.
Es que no veo este sitio como un conjunto de Lego
donde la gente es remplazable.
John... la gente se traslada o se retira,
esto no es inusual.
Lo sé.
Siempre cometo el error de encariñarme.
No es la primera vez.
Habrá nuevas caras, quizá te caigan bien.
Ver que te vas...
ver al inspector Medavoy irse...
tener este nuevo teniente, que debo decir que no me gusta...
- es demasiado. - John...
Sé que la gente se traslada o se retira.
Pero este sitio y esta gente tienen algo.
O quizá sea...
el momento particular de mi vida en el que estuve aquí.
Sea lo que sea,
no quiero estar en ese escritorio si todo será diferente.
¿Qué vas a hacer?
Pedir un traslado.
Cruzaré los dedos para encontrar otra comisaría en la ciudad
en la que sienta que formo parte como lo hice aquí.
Y espero no ponerme sentimental pensando en ello.
¿Cómo no encontró chicas aquí en Nueva York?
- Quería una musulmana. - Aquí hay musulmanas.
No es asunto suyo por qué lo hice.
Por desgracia, lo es, Sr. Amar.
Somos inspectoras investigando el asesinato de su mujer.
Quería una mujer que siguiese las enseñanzas del Corán.
-¿Como cuáles? - Ser limpia, llevar el hiyab.
No... entregarse a otro que no sea su marido.
Y pagó mucho para tener eso, ¿no es así?
No pensaba en el dinero.
El taxímetro tuvo que moverse mucho
para ganar suficiente para traerla.
-¿No se sintió timado? -¿Por?
Ella no era como usted quería.
Quería sus propios amigos, echaba de menos a sus padres.
Quizá quería salir del piso sin hiyab.
Nunca salía sin hiyab.
Quizá no quería niños, Sr. Amar.
- Quizá no quería acostarse con usted. - No hable de esas cosas.
Y quizá descubrió que ella se había entregado a otro.
¿Cree que todas son como usted?
¿Incapaces de resistir la tentación, de mantenerse limpias,
aunque el mundo a su alrededor no lo sea?
Ella no era limpia. Al menos eso pensaba usted.
Se había entregado a otro.
Y por muy mal que ella se sintiese, no podía deshacerlo.
Quizá no se sintiese lo bastante mal.
Quizá no se sintiese mal en absoluto.
No les diré nada más.
No hablaré más con ustedes.
¿Qué es esto?
Lum envió comida por la jubilación de Greg.
- Vaya. -¿Te has acabado el Kung Pao?
Tienes otro paquete entero aquí.
¿Brigid vendrá a la fiesta, Greg?
No se la perdería por nada.
- Seguro que está encantada. - Sí.
Muy bien.
¡Vale, gracias! Sí, se lo agradezco. Era el BCI.
Encontraron las huellas de Varenka. Su nombre real es Dasha.
Su apellido de casada es Kasanov, el de soltera es Yesenin.
- Es hermana de Sergei. - Hablemos con ella.
"Viajarás
"y obtendrás una fortuna".
- Gracias, Carolyn. - De nada.
Sal, Dasha.
-¿Cómo que "Dasha"? - Tenemos tus huellas.
Sabemos que eres hermana de Sergei, déjate de historias.
Creo que me quedaré aquí.
Entendemos que no delatarás a tu hermano para salvarte,
así que probemos otro motivo.
Que lo arrestemos es su mejor oportunidad de sobrevivir.
¿Os importa mucho su bienestar?
Te parecerá increíble, pero prefiero
- no matar a quien voy a arrestar. - Sí que parece increíble.
Hay policías buscándolo por toda la ciudad.
No podrá esconderse para siempre.
Y cuando lo encuentren,
pasará lo mismo de la última vez.
Saldrá disparando, pero esta vez estarán listos.
- Acabará muerto. -¿Qué haríais en vez de eso?
Bueno...
esperamos poder convencerlo de que se rinda sin resistirse.
No podemos garantizar que lo haga.
Pero podemos garantizar
que haremos cuanto podamos para no herirle.
No todo poli en la ciudad haría eso.
Pero necesitamos que colabores.
-¿Por qué debería confiar en vosotros? - Porque te decimos que puedes.
No dejaremos que nos mate
y no dejaremos que mate a inocentes,
pero, a no ser que tu hermano no nos deje otra opción,
intentaremos arrestarlo sano y salvo.
Te lo prometo.
¡Alto, Sergei!
¡Viene!
¡Alto! ¡No dispares!
¡Cuidado!
¡Calma, Sergei! ¡Calma!
Aquí hay cinco policías.
No vas a escapar, tira la pistola.
-¿Para matarme? - Nadie quiere matarte.
Hemos hablado con tu hermana.
Te llamó porque, más que nada,
quiere que sobrevivas.
Aunque sea en prisión, quiere visitarte, escribirte,
esperar al día en que salgas.
Le di mi palabra de que intentaría arrestarte con vida.
No la obligues a identificar tu cadáver.
Ahora apártate.
- Apártate. - Venga, sal.
Coge la pistola.
¿Quieres oír la traducción de la última entrada
en el diario de la mujer de Amar?
"Dios, consuela a la gente a la que dejo atrás.
"A mis padres, a mi hermana y hermanos, a mi marido Adeeb.
"No es apropiado
"que cubras de amor y afecto a alguien como yo,
"alguien incapaz de apreciarlo.
"Han intentado buscar un lugar para mí, pero no lo hay.
"En este mundo, no lo hay.
"Que Dios me bendiga y me perdone".
¿Qué dice el forense de las heridas?
Podrían ser autoinfligidas.
Supongo que debemos hablar con el marido.
Sí.
Hemos recibido el diario de su mujer del traductor del Departamento de Policía.
Quizá quiera leer la última entrada.
- Lo sentimos. - Arréstenme.
- No la mató. -¡Sí!
La maté. La traje aquí. No le di una buena vida.
No la libré de su tristeza.
Soy responsable.
¿Quiere llamar a alguien que lo recoja?
- O podemos llevarlo a casa, si quiere. - El hadiz es la palabra del profeta.
El hadiz dice que si alguien se quita la vida
apuñalándose con un pedazo de hierro...
se apuñalarán por siempre en el infierno.
Arréstenme por eso.
Para que al menos sus padres no sepan eso.
No podemos arrestarlo por un crimen que no cometió.
Por sus padres.
- No sé. -¿Quiere más tiempo?
No lo vi lo bastante bien.
No podría estar seguro de cuál es.
¿Ha decidido algo?
¿Sobre liderar la brigada?
Sí, ¿quiere que llame?
Supongo que, en teoría, con alguien de la brigada
- el tiempo de transición sería menor. -¿Eso es un sí?
Si hiciese la llamada y las cosas saliesen bien,
que entiendo que no es tan fácil...
supongo que podría imaginarme en ese puesto.
¿Como líder del escuadrón?
- Eso es. -¿Significa que quiere
que llame?
Solo quiero que lo haga si le parece bien.
¿Sí o no?
Sí.
¿Qué dijo el teniente?
No pudo identificarlo.
Espero que no tengamos que decírselo a Sergei.
-¿Habéis hablado con él? - Esperábamos por ti.
-¿Por qué no lo hacéis? - Es tu caso.
No pasa nada. Es vuestro. Yo solo ayudo.
-¿Tienes un segundo? -¿Qué ocurre?
El homicidio que investigamos
- resultó ser un suicidio. -¿La egipcia?
Al parecer, el suicidio es un pecado grave para un musulmán.
Al marido le preocupa tanto que la familia lo sepa
que quiere que lo acusemos de homicidio.
¿Hay alguna forma de evitar registrarlo como un suicidio?
Dejadlo abierto un mes como homicidio.
Después reclasificadlo como suicidio y cerradlo.
Para entonces, nadie estará viendo qué es.
Al menos así podremos decirle que los padres no lo sabrán.
Pero habladlo con el jefe.
¿Teniente?
El caso de la egipcia resultó ser
un suicidio. Debido a consideraciones culturales,
sería mejor no mencionarlo en el registro.
-¿Qué egipcia? - El caso de esta mañana.
El marido la trajo en un matrimonio concertado,
pero ella estuvo prometida con otro que acabó siguiéndola aquí.
Acabaron teniendo una aventura,
el marido se enteró. Por culpa, por depresión
o por una combinación, ella se suicidó.
Eso son muchos detalles.
Sí, pero tenemos claro que fue un suicidio
por una entrada de diario con la letra de la chica
que Inteligencia ha traducido y es una nota de suicidio.
El forense dice que las heridas pueden ser autoinfligidas.
-¿Lo tenéis controlado? - Sí.
Pues eso es todo. Yo solo superviso.
No necesito el quién, qué, por qué y cómo.
Si me decís que lo tenéis controlado, me fío. Así funciono yo.
Está bien.
Entiendes que no necesitamos que digas nada.
El teniente reconoció tu foto
y el fiscal tiene cuanto necesita para ir a juicio.
Tú mismo.
¿Qué significa que me identificó?
Que miró tu foto y dijo: "Es el hombre que me disparó".
Se equivoca.
Estaba a metro y medio. ¿Crees que no te reconocería?
Sabemos qué pasó en ese pasillo, estuvimos allí.
Muchos gritos, muchas armas. Un caos.
Quizá se te escapó una bala sin querer.
Si es lo que pasó, debes decirlo.
Vamos.
¿Y si no supiera que era policía?
¿Quién creías que era?
Tengo muchos enemigos en el país.
Vale.
Así que abriste la puerta, viste a un tipo armado
y te pareció un enemigo.
-¿Por qué no? -¿Por eso disparaste?
Al 100 %.
Tendrás que escribir que le disparaste.
- En defensa propia, ¿sí? - Podría decirse que sí.
-¿Cuándo puedo ver a mi hermana? - Cuando termines la declaración.
- Si nos escaqueamos, ¿lo notaría alguien? - Es la noche de Medavoy.
Medavoy lo notaría.
Pero no tenemos que ser los últimos en irnos.
-¿Lo prometes? - Lo prometo.
-¿Alguien tiene algo que decir? - Sí, unos brindis vendrían bien.
Por mi compañero...
por mi amigo, y Greg, sé que igual no te lo parece,
pero la mayoría de lo que aprendí de ser un inspector,
lo aprendí de ti.
Echaré de menos ir en ese coche contigo.
Echaré de menos que me cargues todo el papeleo.
Hasta echaré de menos esperar tu pedido en el restaurante.
- Ah, sí. - Echaré todo de menos, colega.
Yo también.
Salud.
Salud.
Miro esta mesa...
y me doy cuenta de que...
habéis sido mis compañeros de trabajo...
mis amigos...
y eso es mucho.
Mientras viva,
no dejaré de agradecer haber trabajado con vosotros.
Por vosotros
y por quien inventase este trabajo.
- Por ti, Greg. - Por ti, colega.
Que Dios te bendiga, Greg.
Enhorabuena, inspector.
Gracias, jefe.
Brigid Scofield, el jefe Duffy,
- jefe de inspectores. -¿Qué tal?
Un placer conocerla. ¿Me disculpan?
¿Podemos hablar un momento?
Claro.
No sé si achacarlo
a que el teniente Bale se medicaba por el dolor,
pero me llamó recomendándote para liderar el escuadrón.
¿Sabes algo de eso?
Sí, jefe, le pedí que hiciese esa llamada.
-¿Se lo pediste? - Se ofreció,
pero yo acepté la oferta.
-¿Así que vas en serio? - Sí.
¿Entiendes que tengo varios jefes antes que tú
- esperando a liderar esa brigada? - Lo entiendo.
No me malinterpretes, Andy. Eres un gran inspector,
pero no significa que estés listo para liderar.
Supongo que es algo que usted debe decidir, señor.
Vale.
No pasará.
Ahora no, apenas te has hecho sargento.
No hay forma de supervisarte.
No sé en qué puñetas pensaba Bale.
Quizá pensó que sería un jefe decente.
Yo sería un entrenador decente para los Giants,
pero eso no me hace el hombre adecuado.
Tengo tiempo en la oficina.
Todos los jefes de la lista tienen tiempo.
Conozco a la patrulla.
Podría afectar a tu liderazgo.
Esta brigada ha tenido muchos cambios de líder
en los últimos años.
Cada vez se ajustaron a un nuevo jefe
con una filosofía nueva,
- pueden hacerlo. - Lo han hecho.
Sí, pero les exige algo.
En vez de centrarse en los casos,
se preocupan por su relación con el nuevo.
- Si les afectará o no. -¿Y qué pasará cuando te elijan
para algo mayor, cuando te vayas?
No sucederá.
-¿Quién lo dice? - Yo.
Dirigir esta brigada, enseñarles,
mantenerlos a salvo... sería mi último trabajo.
No quiero ir a otro lugar.
No busco más promociones.
No querría hacer nada más.
En fin, hay... candidatos más cualificados, así que ya está.
¿Quieres el trabajo?
Sí, señor.
Le quieren en el estrado, jefe.
Ahora voy.
Vale, es tuyo.
No hagas que me arrepienta.
ENHORABUENA, INSPECTORES
Quiero agradecerles que hayan venido.
Esta es una de esas ocasiones alegres y tristes.
Alegre porque celebramos las carreras
de los inspectores Tommy Doyle, de Homicidios de Queens,
Rick Tirelli, de la sección de barreras,
y Greg Medavoy, de la brigada 15.
Les deseamos lo mejor en sus nuevas aventuras,
que disfruten de su jubilación y todo eso.
Al mismo tiempo estamos tristes,
porque perdemos el servicio distinguido
que estos tres hombres ofrecieron por muchos años.
Como vuestro jefe, os saludo.
Subtítulos: Alex R. Fortes
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