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Anteriormente...
¿Desde cuándo vas a juicio por ser portero de un bar?
No merezco perder 30 días de sueldo por eso.
Quiero decirlo en el juicio.
Craig convenció al juez para las visitas
- y ahora quiere la custodia. - Déjalo estar, Baldwin.
Harías lo que fuera por tus hijos. Es mi hijo.
Llega tarde, inspector,
y debería haber traído a Michael.
Se fue del instituto y no sé dónde está.
Tráelo u olvidaré que soy cristiano
y cumplo con la ley e iré a por ti.
¿Qué tal, Andy?
-¿Andy? -¿Qué?
¿Son las cintas para el examen de sargento?
- Sí. -¿Cómo va?
-¿Qué? -¿Cómo va?
Va bien.
- Ya, empieza el juicio. - Lo sé.
Será lo que tenga que ser.
-¿Se sabe algo de Michael? - No.
- Hoy empieza mi juicio. - Lo sé.
Lo peor que puede pasar es que me degraden a agente.
Si sucede, recúrrelo.
Si sucede, se acabó.
Si me hacen eso, se acabó para mí.
Un correo de Michael. Dice que está bien,
pero no volverá mientras Craig
- luche por él. - Lo rastrearemos.
-¿Se lo llevas a la Unidad Técnica? - Vale.
- Tengo que salir. -¿Dónde vas?
Voy a dar un paseo.
- Hola. - Hola.
Un colegio nos llama por un posible abuso sexual.
Ortiz, vaya con Murphy.
Craig, abre. Soy Baldwin Jones.
¿Craig?
Abre la puerta o la tumbo.
Craig, ¿dónde estás?
Venga, tenemos que hablar. ¡Craig!
- Al entrar lo vi en el suelo. -¿Cómo entraste?
Llamé y no hubo respuesta pero oía la tele, y abrí la puerta.
-¿Qué hora era? - Las ocho y media.
-¿Para qué viniste? - Para hablar con él.
Quería que Craig supiera lo que le hacía al luchar por la custodia.
- Fue una estupidez. - Lo fue.
¿Cuándo llegaste a comisaría?
- A las ocho menos cuarto. -¿Y antes?
¿Queréis mi coartada?
Necesitamos tu coartada.
Me desperté en mi piso solo.
Compré un café en la esquina.
¿Qué hora era?
- Las siete y cuarto. -¿Lo único que has sabido de Michael
- es el correo? - Sí.
Habrá que hablar con él.
No lo considerareis sospechoso.
¿Y si este fuera tu caso?
- Dadnos un momento. - Sí.
Tendrás que quedarte en comisaría.
Mientras sea sospechoso no queda otra.
Se ha ganado ser sospechoso.
La visita estaba justificada.
Para eso está el abogado.
No quería dejárselo a él.
¿Cuántas armas tiene?
- Tres. -¿Dónde están?
- Aquí, en mi taquilla y en casa. - Vaya a casa a por esa
y entréguelas en comisaría.
No quiere ver a la enfermera,
pero les contó a otros niños que abusaron de él.
-¿Pudo inventárselo? - No vemos por qué.
-¿Dónde está? - Aquí.
-¿Qué tal, Eddie? - Bien.
Somos las inspectoras Ortiz y Murphy.
Ya he dicho qué pasó.
¿Nos lo puedes contar?
Iba al colegio y paró un tipo con una furgo.
Dijo que tenía DVD por cinco pavos. Le pregunté cuáles,
y dijo: "Cuestión de pelotas, Shrek 2 y Kill Bill".
"Enséñamelos".
Dijo que me los enseñaría si me subía, y lo hice.
¿Y qué pasó?
Fuimos debajo de un puente. No quería sacarlos con más gente.
Entonces se puso raro,
así que me salí y volví al colegio. Ya está.
-¿Por qué se puso raro? - Dijo cosas raras.
- Necesitamos que nos lo cuentes. - No es para tanto.
Es para el informe.
-¿Escribís informes? - Sí, escribimos informes.
Dijo que si le daba mi ropa interior me daría tres DVD.
-¿Qué le contestaste? -"Ni hablar".
¿Te tocó o intentó que le tocaras?
¿Eddie?
- Sí. -¿Dónde?
En el culo.
Y por delante.
-¿Te obligó a hacer algo? - Lo intentó.
Fingí un ataque de asma.
Se asustó y me echó.
¿Recuerdas algo de él?
Olía mal.
-¿Era blanco o negro? - Blanco.
-¿Sabes decirnos su edad? - No lo sé.
-¿Era mayor que tu director? - No.
-¿Mayor que nosotras? - No lo sé.
¿Y su pelo? ¿Recuerdas de qué color era?
- Llevaba un gorro. -¿Recuerdas algo de la furgoneta?
- Era marrón. -¿Era Ford o Chevy?
- No lo sé. - Vale.
Pero sé la matrícula.
-¿La recuerdas? - VMQ-412.
¿Estás seguro?
La apunté en el cuaderno para no olvidarme.
Gracias Eddie. Lo has hecho muy bien.
Limítate a los hechos.
No quieren oír explicaciones elaboradas
Repasaremos lo sucedido,
lo minimizaremos y punto.
- Sin florituras. - Vale.
Empecemos.
¿Desde cuándo es policía?
Haré 24 años en abril.
¿Nunca se le ha abierto expediente?
- No. -¿Quejas de ciudadanos?
- Ninguna. - Describa
al juez comisionado qué hacía allí.
Ayudaba en la puerta.
-¿Hace cuánto trabajaba? - Una semana.
Eso es todo.
Lleva 24 años de servicio.
- Es correcto. -¿Se ha familiarizado
con la normativa que impide trabajar en establecimientos alcohólicos?
No toda la normativa se estudia igual.
¿Sabía que no era correcto? Sí o no.
Sí, señor.
Y sabía que el McGowan's era tal.
También lo sabía.
Eso es todo.
¿Puedo decir algo, comisionado?
Mejor que lo diga su abogado.
No, prefiero decirlo yo.
En mis años de policía nunca acepté dinero.
Nunca miré a otro lado para conseguir algo ni hice nada malo.
¿Quiere una medalla?
No, comisionado.
Quiero explicarme.
Mi hija me pidió ayuda para comprar una casa.
No se siente segura y quiere mudarse.
Escogió una casa básica de dos dormitorios, baño y aseo.
Y necesitaba mi ayuda.
Es lo que pretendía.
Quería que lo supieran.
¿Podemos hablar un momento?
He ido a casa y no estaba la pistola. No sé qué hacer.
Habla con un abogado.
-¿Estoy arrestado? - No te adelantes.
¿Cuándo la viste por última vez?
Hace una semana. Pintaron la casa.
Al irse, la puse en un estante alto del dormitorio.
La cogería Michael.
- No diremos nada. -¿Y Bale?
Dámelas y yo me encargo.
¿Estás seguro, Andy?
Dime que no le mataste.
¿Crees de verdad que lo haría?
- Dímelo. - No le maté.
Entonces entrégamelas.
-¿Cuándo se mudó Craig? - Hace seis meses.
¿Notó algo de la gente con la que iba?
- No vi a nadie. -¿Y los vecinos?
Sé que era amigo de una mujer, pero no me meto en nada, así que no sé.
¿Vio algo entre ellos?
Vive en el 3F.
Me llamó la pesada del 2F
porque tenía goteras.
Fui a su piso
para ver de dónde salían y estaba allí.
-¿Quién? - La del 3H.
-¿Está en casa? - El marido trabaja y ella está siempre.
Gracias.
-¿Conocía a Craig Woodruff? - De saludarle.
¿Estuvo en su piso?
- No. -¿Y él en el suyo?
- No, nunca. - Alguien
ha dicho que le vio en su piso alguna vez.
- No sé por qué lo dirían. - Es importante
que nos diga la verdad.
Lo entiendo.
Si le preocupa que se sepa
algo de la relación que tenía con Craig,
lo mejor es que nos diga la verdad.
Si no tiene nada que ver, no saldrá de aquí.
Si nos miente, es otro asunto.
- Fui muy tonta. -¿En qué sentido?
Creí que comportarme de cierta forma me haría más
de lo que quería parecer de cara al mundo.
Tengo dos niños, y lo hago lo mejor
que puedo con lo que Dios me ha dado,
pero no soy Beyoncé y lo sé.
-¿Cómo empezó? - Nos vimos en el bloque
y fue simpático conmigo y yo con él.
La cosa fue subiendo y fue a más.
-¿Su marido se enteró? - No, nunca.
Me aseguré de que lo que pasaba
entre el señor Woodruff y yo pasara fuera.
Eso era muy importante.
No quiero faltarle al respeto a mi marido.
Y por supuesto no quiero que mis hijos
sepan esto de su madre. Y lo conseguí.
No sería fácil viviendo tan cerca.
Por supuesto que no fue fácil, pero lo hice.
Cuando cometes un error como el mío
es tu obligación no hacerle daño a nadie.
-¿El señor Woodruff cooperó? - No le quedó otra.
Al principio tenía un carácter débil,
pero me volví fuerte y el señor Woodruff lo sabía.
¿Y su marido?
Es supervisor en Tráfico
y está en un seminario. No sé cuándo terminará.
Pídale que nos llame cuando vuelva.
¿Tienen que hablar con él?
Para ver si sabe algo.
No le dirán nada, ¿no?
Si no lo sabe, no se lo contaremos nosotros.
Este es Gerard Donnelley. Es de la brigada 72.
- Ortiz y Murphy. - Hola.
Lleva más de un año con un homicidio relacionado.
La víctima era un chico de 11 años con abusos sexuales.
Un testigo identificó una furgoneta marrón.
Esta pertenece a una iglesia de la Once.
Vente si quieres.
- Gracias, teniente. - Nada.
-¿Pertenece a la iglesia? - Sí.
-¿Quién la llevaba hoy? -¿Puedo preguntar a qué viene?
Puede haber estado en un accidente.
Hay que comprobarlo.
- Caray. - Hay que resolver algunas dudas.
Lynn Cahill la conduce. Trabaja en el comedor.
-¿La conduce alguien más? - No que yo sepa.
-¿Y usted la conduce? - No. Lo he hecho
alguna vez, pero suele ser Lynn.
¿Dónde está Lynn?
En la cocina, todo el día, a diario.
Habrá que requisarla.
¿Es absolutamente necesario?
Me temo que sí.
Estos agentes la custodiarán.
Si no hace falta, la devolveremos cuanto antes.
¿Cuánto lleva aquí?
Hará tres años en marzo.
-¿De dónde vino? - Saint Agnes en Harrisburg.
¿Le apetecía la ciudad?
No, la diócesis cerró la parroquia
y aquí hacía falta alguien.
- Gracias por su tiempo. - Gracias.
- Dominus vobiscum, padre. - Et cum spiritu tuo.
Es Tammy Carlisle, la tía de Michael.
- Conozco a Tammy. - Inspector.
Vamos a hablar aquí.
- John Clark. - Tammy Carlisle.
-¿Cómo ha ido? - He dicho lo que tenía que decir.
Me llamarán cuando tomen una decisión.
Tenemos que seguir.
Si quiere ser bueno, lo será.
¿Dónde estabas hoy?
En casa hasta las siete y luego en el trabajo.
¿Cuándo viste a Craig?
- Hace más de un año. ¿Por? - Le han asesinado.
- Señor. - Craig
te hizo mucho daño.
Mató a tu hermana, te dio una paliza,
y ahora quería hacerle más daño a tu sobrino.
¿Insinúas que le maté?
Si lo hiciste, solo podemos ayudarte si lo cuentas.
- No lo hice. -¿Tienes pistola?
¿Tammy?
Cuando terminé de recuperarme después de la paliza de Craig,
mi marido juró que no volverían a tocarme.
¿Dónde está el arma?
En casa.
Vamos a acompañarte para recogerla.
-¿Nos vais a detener? - Comprobaremos
si es el arma homicida.
Pero es ilegal.
¿Nos detendrán por poseer un arma ilegal?
Vamos paso a paso.
Escribió desde un cibercafé.
- Usó la cuenta de un amigo. -¿Hablaste con él?
Sí, viene con sus padres.
-¿Puedo hablar con el inspector Jones? - Claro.
¿Qué decía en el correo?
Que estaba bien y no me preocupara.
-¿Crees que mató a Craig? - No lo sé.
- Tendría más razones que nadie. - Es cierto.
Entre tú y yo, espero que le tengas a salvo.
Siéntate, enseguida estamos contigo.
-¿Cómo pinta? - Es demasiado pronto.
-¿Y la tía? - Lo investigamos, no es probable.
-¿Y Jones? - No es él.
-¿O es que no quiere? - Hace cinco años que le conozco.
- No haría algo así. -¿Tiene las armas?
- Sí. - Busque a otro sospechoso
o habrá que investigar a Jones.
No cabe duda de que Medavoy trabajaba en el establecimiento,
ni de que eso está prohibido.
Por tanto, le declaro culpable.
Empatizo con usted por intentar ayudar a su hija,
y no sería justo
empeorar su situación. La multa será de cinco días de sueldo.
Se levanta la sesión.
¿Cuándo viste a Michael?
No lo sé. Hace una semana o por ahí.
-¿Sabes dónde está? - No.
Mandó un correo desde tu cuenta.
Le gritarían por usar la suya demasiado.
Siempre andan tramando algo.
- No ha ido a clase. - Supuse que estaba malo.
¿No le llamaste para decirle los deberes?
- Los profesores usan sitios web. -¿No está malo?
Está desaparecido.
Yo también me preocuparía si fuera Tennyson,
pero no es tan raro que un chico desaparezca un tiempo.
Deberían saber que no están aquí
solo por un chico desaparecido. Investigamos un asesinato.
- Han asesinado al padre de Michael. - Madre mía.
Tennyson, si sabes dónde está, cuéntanoslo.
No sé dónde está.
-¿Cuándo hablaste con él? - Les cuenta la verdad.
Le doy otra oportunidad
de pensar si lo sabe o no.
¿Creen que Michael mató a su padre?
Solo queremos hablar.
Entiendo que quieres protegerle.
Seguro que te pidió que no contaras dónde está a nadie.
Pero ha habido un asesinato, ya no puedes protegerle.
Hay policías buscándole,
le encontraremos. Y si entonces
resulta que sabías dónde estaba y no lo dijiste,
podrías meterte en problemas.
¿Lo sabes, Tennyson?
Se quedó en la estación de autobuses dos noches.
Entonces me llamó.
Le daba miedo seguir allí.
Jason está casi siempre con Maya,
así que le dije que usara su cuarto.
Nadie sabía nada
- de un asesinato. -¿Quién es Jason?
Su hermano. Va a la Universidad de Nueva York.
Necesitaremos que se comprometan
a no avisar a Michael.
Nadie le llamará.
- Gracias por venir. - Ojalá vaya bien.
- Saluden a Michael. - Está en una residencia de la NYU.
¿Puedo ir?
El teniente no quiere.
Está armado. Si mi presencia evita
que haga una tontería, iré.
Por favor.
Nos vemos abajo.
Hola, Michael.
-¿Qué pasa? - Dame la bolsa.
-¿Por qué? - Dale la bolsa.
- Me has asustado. - Lo siento.
-¿Es esta? - Sí.
Tenemos que hablar.
-¿Por qué? - Tú no preguntas.
Te van a hacer preguntas.
- Sí. - Como me entere
- de que mientes... - No mentiré.
Vamos.
Disculpe, ¿Lynn Cahill?
- Por ahí. - Gracias.
-¿Lynn Cahill? - Ajá.
- Somos inspectoras, ¿podemos hablar? - Supongo que sí.
-¿Coge la furgoneta de la iglesia? - Sí.
-¿La cogió hoy? - No.
-¿Entonces quién? - Nadie.
-¿Se la lleva a casa? - No.
-¿Quién más la coge? - Normalmente nadie.
-¿Y las llaves? - En el bolso.
-¿Se las han robado? - No.
Señora, la ha usado alguien que abusó sexualmente un niño.
-¿Cómo lo saben? - Apuntó la matrícula.
Aquí no preguntamos ni por sus nombres.
Hacen cola, cogen la comida, comen y se van.
Llámenos si piensa en algo fuera de lo normal.
¿Y la furgoneta?
- Requisada. - Nos va a complicar las cosas.
Lo sentimos.
-¿Por qué cogiste la pistola? - No sé pelear.
Me la llevé para que me dejaran.
¿Dónde estabas hoy?
En la residencia.
¿Alguien te vio?
- El hermano. -¿A qué hora?
Vino a por sus libros sobre las ocho.
¿Cuánto llevabas tú?
- Dormí allí. -¿A qué hora te acostaste?
- A las nueve. - Qué temprano.
No tenía nada que hacer, no podía llamar a nadie.
- Era mejor quedarme en el cuarto. -¿Cuándo viste a Craig?
El día de la visita.
-¿No le has vuelto a ver? - No.
Lo han encontrado muerto en su piso.
No lo siento.
Nadie lo espera.
Eres un niño, Michael. Si le disparaste
porque te daba miedo, lo entenderán.
No lo hice.
Analizaremos la pistola. Si se usó para matarle, lo sabremos.
Es lo mejor que ha hecho por mí.
¿No os dio mal rollo el cura?
- No especialmente. - A mí sí. Investigué
y resulta que hubo una denuncia contra él en Harrisburg.
Le acusaron de abusos sexuales y sodomía forzada.
Hablaremos con él.
¿Algo?
La coartada no es perfecta, pero no creo que fuera él.
Encontraron una pistola en la lavandería.
Si había algún vecino sospechoso, investíguenle.
Lamento interrumpir el seminario, pero tenemos que hablar.
No importa, estos seminarios son media hora de contenido
- y seis horas de dónuts. -¿Cuándo se fue
esta mañana?
A las siete, como siempre.
-¿Solo? - Sí.
-¿Conoce a Craig Woodruff? - Del bloque.
¿Trató con él?
-¿Problemas o desacuerdos? - No.
-¿Sabe que lo asesinaron? - Mi mujer me lo contó.
-¿Tiene un arma? - No.
Ha aparecido una pistola.
No es mía.
Le harán una prueba de balística
y buscarán huellas.
Si es el arma homicida y es de usted o de su mujer,
las mentiras no le ayudarán.
¿Por qué habría de mentir?
-¿Sabe si su mujer conocía a Woodruff? - De saludarle en el pasillo.
¿Es posible que fuera algo más sin saberlo?
¿Sugiere que era infiel?
¿Tenía razones para creerlo?
- No. -¿Es posible
que Craig la forzara y ella usara la pistola
- para defenderse? - No.
No nos costará
creer lo primero, porque sabemos cómo era.
Entonces, ¿por qué se esfuerzan tanto por encontrar a su asesino?
Ya lo sabe.
Hay inconsistencias en la historia de su mujer.
-¿De qué tipo? - No podemos decirlo.
Pero créanos, es sospechosa.
-¡No mataría a nadie! - La situaremos en la lavandería
entre el asesinato y la aparición de la pistola.
Y en el piso de Woodruff.
- Se agarran a un clavo ardiendo. - No.
Escúcheme.
La Fiscalía va a ir al juzgado de instrucción.
Van a acusarla de asesinato.
Plantéese cómo puede ayudarla.
Se creen que como soy tranquilo...
no puedo estallar.
¿No es así?
Le disparé a Craig Woodruff y escondí la pistola en la lavandería.
Solo tenía que dejarlo estar.
No tenía que decir nada,
solo dejarnos volver a nuestro piso y arreglarlo entre nosotros.
-¿No lo hizo? - No, quiso divertirse.
Hablaba de su destreza sexual, que me acostumbrara
a que mi mujer no volvería ser feliz conmigo.
¿Y qué hizo?
Cené con mi familia. Intenté dormirme.
A las cinco de la mañana
decidí decirle al señor Woodruff
que si seguíamos siendo vecinos,
tenía que respetar a mi mujer y a mi familia...
y respetarme a mí.
Se enfadó por despertarle y me insultó.
Se rio en mi cara y me abofeteó.
Y le disparó.
No podía seguir perdonándoselo.
Gracias por acompañarnos.
Tenemos algunas preguntas.
- Claro. -¿Estuvo en la iglesia hoy?
Entre las siete y las nueve.
Sí. De ocho a nueve tengo confesiones.
¿Y de siete a ocho?
Monté en bicicleta estática de seis y media a siete y cuarto.
Luego fui a la cafetería de la esquina y desayuné hasta las ocho menos diez.
¿Le vio alguien aparte de los penitentes?
Parece que sospechan de mí por algo.
De cualquiera con acceso a la furgo.
- Entiendo. -¿Qué dice?
La hermana Claddagh me vería en la casa parroquial
al volver de la cafetería.
- Luis me vio entrar en la iglesia. -¿Quién?
- Barre la iglesia por las mañanas. - Necesitaremos su contacto.
No investigan un accidente, ¿verdad?
Dice que a veces conduce la furgo. ¿Cuándo fue la última vez?
Hace varias semanas.
¿Qué investigan exactamente?
Abusaron sexualmente de un niño.
Creemos que el responsable
- conducía esa furgoneta. - Dios mío.
Dejó Harrisburg porque cerró la parroquia,
- pero no es todo. - Es la verdad.
¿Y la acusación de sodomizar a un chico de 14 años no?
Lo investigó la policía
y la Fiscalía y demostraron su falsedad.
-¿El obispo no tuvo que ver? - No.
El chico era inestable.
- Seguro. -¿Se le ocurre alguien
que pudo coger la furgoneta sin permiso?
No, lo siento, no sé quién pudo hacerlo.
- Pudo ser usted. - Pude, pero no fui.
No necesita permiso, simplemente puede cogerla.
Nadie se lo impediría
y todos le protegerán si se lo pide...
- Inspector. - ...sin preguntar nada.
¿Podemos salir?
Se ha empecinado en que he hecho algo mal.
No sé si puedo cambiarlo.
- Inspector. - Ya le digo.
-¿Qué? -¿Qué pretendes?
- Que diga la verdad. - Ya lo hace.
Con el alzacuellos
- no puede mentir. - No eres un detector de mentiras.
Ha venido Lynn Cahill para veros. Es importante.
Que pase.
¿Tenéis al padre McIntyre?
- Sí. -¿Es sospechoso?
- No podemos decirlo. - Espero que no.
¿Por qué? ¿Sabe qué decir cuando muere alguien?
¿Le preocupan los pobres?
¿Sonríe al repartir las hostias?
Déjale que hable.
Porque los chicos no amenazan su castidad,
sino las mujeres.
-¿Seguro? - Sí.
Y querrán hablar con alguien del programa.
-¿Quién? - Se llama Eric.
Pregunté y alguien de confianza me dijo que tiene copia de las llaves.
-¿Cuándo abre? - A las cinco.
¿Quieres soltarle o lo hacemos nosotras?
Disculpe, mi marido Harold Barker está aquí y quiero verle.
- Está con los inspectores. - Quiero hablar con él.
Cuando salgan, puede decírselo.
-¿Cómo ha ido? - Bien.
Cinco días no está mal. Hizo bien al ir a juicio.
Me alegro de que terminara.
- Fue una prueba para usted. - No, inspector.
- Cumplía con la normativa. - Fue una prueba.
Sacado del manual de mando y control.
Para demostrar que toma la decisiones difíciles,
que está a cargo.
Será mejor que respire hondo.
Ya he respirado lo que necesito.
Llevo una semana sin dormir ni comer nada.
Hoy he entrado en el juzgado
con las manos sudorosas y la boca seca.
Me ha hecho pasar por eso por nada.
Podría haberme dicho que lo dejara y lo había hecho. Pero me ha torturado.
No tenía que hacerlo, pero podía.
Entiendo que ha pasado por mucho,
y que ha sufrido un gran desgaste emocional.
Tómese el día libre.
Duerma esta noche y mañana podrá trabajar mejor.
¿Cómo ha ido, Medavoy?
- Señora Barker. -¿Y mi marido?
- Lo vamos a procesar. -¿Cómo?
Ha confesado el asesinato.
- Está detenido. - Se equivocan.
Tendrá abogado y un juicio.
No, es mentira, les está mintiendo.
Quiero contarles algo, tienen que oírme.
Le dije a Craig que me avergonzó y humilló a mi marido.
Se rio de mí. Me puso las manos encima.
Intenté apartarle, no lo hizo y le disparé.
Señora Barker, entendemos que se siente culpable,
pero si quiere ayudar a su marido esta no es la forma.
-¿Su marido nos mintió? - Por supuesto.
Él me protegía a mí.
- O usted quiere protegerle. - Yo le disparé.
Y escondí la pistola en la lavandería, Dios lo sabe.
El de los cuadros.
¿Podemos hablar?
-¿De qué? - Mejor vamos fuera.
- No voy a salirme de la fila. - No te faltará comida.
Ya me aseguraré yo de que no me falte comida.
Vente con nosotros o te pondrás en evidencia delante de todos.
Madre Teresa.
Te clava el puñal por la espalda.
¿Me has señalado tú?
Vaya error.
-¿Sabes qué haces aquí? - Ni idea.
Nos han dicho que vendes DVD piratas.
¿Me sacáis por eso?
Nos presionan para detener gente.
Vale, he vendido DVD piratas.
Para completar el informe: ¿usabas una furgo marrón?
- Sí. -¿De quién es?
De la iglesia que lleva el comedor.
¿Le vendiste DVD a él?
- No. - Ya no hay vuelta atrás.
Has confesado los DVD y la furgoneta
y el niño te reconocerá en una rueda.
-¿Qué dice? - Que le tocaste.
Quizá fue un malentendido, quiso irse sin pagar
- e intentaste pararle. -¿Estabas allí?
¿Cuánto me caería?
Menos de un año, puede que se anule.
Sí, estuve allí con él.
¿Y este niño, al que asesinaste?
Retiro todo lo dicho.
- No funciona así. - He mentido.
Escucha, Eric, esto es lo mejor
que puedes decir: estás enfermo.
La enfermedad te produce un deseo insaciable
de contacto sexual con niños.
-¿No estás de acuerdo? - No hablaré más.
A veces, tienes que forzar a chicos para conseguirlo,
como pasó con estos dos chicos.
- Si es así, dilo. - Quiero un abogado.
Este se escapó, él no.
¡Quiero un abogado!
Cuando terminaste tus relaciones con él,
por vergüenza o enfermedad, le asfixiaste.
Tenéis que dejar de hablarme.
La Fiscalía quiere hablar con ambos. Lo pasarán al juzgado de instrucción.
¿Qué quiere hacer con la tía?
-¿Con qué? - Está en el informe.
La tía poseía un arma ilegal.
Repita el informe, creo que lo he tirado sin querer.
Todos los que tenían que ver con él acabaron mal.
Es suficiente.
Me gustaría hablar con vosotras.
Ha pedido un abogado,
- pero está acabado. -¿Sí?
Confesó lo de los DVD, la furgo y el primer contacto.
El testimonio del niño
y los testigos de la furgoneta
- lo condenarán. - Genial.
- Sí. -¿Podemos hablar en privado?
Siento lo de antes.
El caso me ha llevado a mi juventud.
- Fui monaguillo. -¿Abusaron de ti?
Sí, el lote completo: viaje, cabaña en el bosque,
el honor de ser el elegido.
-¿Le pillaron? - La cirrosis corrió más.
Os agradezco la profesionalidad.
- Ojalá hubiera estado al nivel. - Estuviste bien.
-¿Puedo invitaros a cenar? - Claro.
Hola, Michael.
Resulta que uno de los vecinos le mató.
¿Qué van a hacer conmigo?
¿A qué te refieres?
Baldwin me tiene de acogida. Puede devolverme cuando quiera.
¿Como se ha enfadado, te devolverá?
No soy su hijo.
Le causo muchos problemas, ya estará harto.
No me importa.
Prefiero volver que hacer que se enfade.
Se enfada porque eres su hijo.
Todo tu mundo gira en torno a tu hijo.
Pero no fui yo.
Fue estúpido coger la pistola pero...
Lo sé, y Baldwin también.
¿Y por qué se enfadó?
Porque no pudo evitarlo.
Tenía miedo de qué te habría pasado
y se alivió tanto al verte entero
que todo salió de golpe.
Podría haberse echado a llorar.
- No sé yo. - Ten claro
que Baldwin te quiere como cualquier padre a un hijo.
¿Listo?
Cuídate, Michael.
Subtítulos: Ángeles Garrido Oliva
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