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Original subtitles

Anteriormente...

Teniente, Maria Oliveira.

No me han notificado que mi madre está en el hospital.

Hector Acevedo. Es su madre,

pero es mi caso. No dejaré que lo busque solo.

¡Dime si pegaste a mi madre o eres hombre muerto! Ve al coche.

- Me quedo. -¡Ve al coche!

Tuvo dos denuncias por violencia

- cuando estuvo en Narcóticos, ¿cierto? - Cuando estás ahí,

herir sensibilidades forma parte del juego.

Tuvo otra denuncia cuando era agente.

-¿También formó parte del juego? - Nunca me han sancionado,

pongo a disposición mi hoja de servicio.

Señor Acevedo, ¿dónde reside en la actualidad?

En la cárcel de Green Haven.

-¿Por qué cumple condena? - Robo, atraco y agresión.

-¿Quién le arrestó? - Anthony Rodriguez.

¿En qué circunstancias fue el arresto?

Irrumpió en mi casa y me acusó de la agresión a su madre.

-¿Y qué sucedió? - Me puso la pistola en la cara,

me dijo que, si no confesaba, me mataría.

-¿Confesó en aquel momento? - Al instante.

No fue su primer contacto con el teniente.

No, me arrestó en 1993 por tráfico de crac, cumplí ocho años.

¿Era culpable de todos los delitos

- que se le atribuyeron? - Sí.

El teniente Rodriguez le ha encarcelado dos veces.

¿No cree que su testimonio puede ser visto con escepticismo?

Estoy pagando por lo que he hecho.

Y lo reconozco.

Y si digo que una cosa ha pasado, ha pasado.

Pido perdón por las cosas malas que he cometido.

Pero que un agente me ponga una pistola en la cara, no está bien.

Gracias. No haré más preguntas.

Su turno.

Señor Acevedo...

ha dicho que confesó porque el teniente Rodriguez

- le amenazó de muerte, ¿correcto? - Así es.

¿Se retractó en el juicio?

No.

Comprendamos por qué está testificando hoy.

-¿Le citaron para que viniera? - No.

-¿Y por qué está aquí? - Leí sobre el caso.

Le escribí al señor Sinclair,

le dije que tenía información útil.

Entonces, usted está aquí por su estima al sistema judicial.

- Protesto. - Retiro la pregunta.

¿No será que aún guarda rencor?

No tanto como para mentir en este tribunal.

Claro que no. Ha estado condenado por tráfico de drogas, atraco y agresión.

La mentira no entra en ese código moral.

- Protesto. - Admitida la protesta.

- No haré más preguntas. - Puede retirarse, señor Acevedo.

Llame a su testigo, señor Sinclair.

La defensa llama a la inspectora Maria Oliveira.

- Con permiso, señoría. - Acérquense.

La acusación pide que se demuestre

la necesidad del testimonio de la testigo.

La inspectora Oliveira estaba

con el teniente Rodriguez y el señor Acevedo.

Puede corroborar los hechos.

El jurado ya ha oído al señor Acevedo.

La inspectora ofrecería un testimonio idéntico

sobre un hecho colateral.

La acusación del teniente Rodriguez no es colateral.

Permitiré el testimonio.

Tengo un caso pendiente, haremos una pausa.

Le dará tiempo para prepararse, señorita Haywood.

Gracias, señoría.

Se reanudará la sesión a las 11:30. Que salga el jurado.

¿Qué ocurre?

No mencionó la presencia de otra inspectora

en el arresto de Acevedo.

Oliveira, no vi razón para implicarla.

Ya lo está, teniente. Va a testificar.

No corroborará el testimonio de Acevedo. Es una agente...

No quiero oír si va a mentir

para protegerle, porque me pondría en una situación difícil.

Si confirmase el testimonio de Acevedo,

usted aparecería como un agente violento,

y yo como una abogada que acusa a alguien que actuó en defensa propia.

Tengo que irme.

-¿Sobrevivirá? - Cincuenta por cien.

Ron Szudarek. Apaleado, quemaduras de cigarrillos.

- Se ensañaron con él. -¿Ha dicho algo?

Solo es capaz de quejarse.

El vecino dio la alarma. Dan Spolen.

- No oyó nada. -¿Has hablado con él?

Aún no. Todo tuyo.

Señor Spolen...

- Mi mujer está aterrorizada. - Desde luego.

¿Conoce al señor Szudarek?

Me hubiera gustado, pero no es muy sociable.

¿Cómo lo encontró?

Iba a leer el periódico a la azotea.

Me he organizado allí. He puesto sillas, un parasol.

Vi que la puerta estaba abierta, llamé y lo encontré en el suelo.

¿Esa es su casa?

¿Cómo vio la puerta abierta?

La vi.

¿Por qué se ha quedado pálido?

Iba a la azotea a fumar un cigarrillo.

No debería, pero de vez en cuando...

Eso no explica qué hacía allí.

Guardo los cigarrillos ahí, y el colutorio y el jabón de manos.

Si pudiera quedar entre nosotros.

PUERTA CORTAFUEGOS

Genial.

Ahora me espera un infierno.

Recuérdele a su mujer la cara de su vecino hecha un cristo.

Puede que le haga olvidar su horrible secreto.

Vaya a casa.

COMISARÍA 15

-¿Qué pasa? - La defensa

ha llamado a una inspectora de la 83,

- Maria Oliveira. - La conozco.

Trabajó en el caso de la madre del teniente.

Estuvo allí cuando el jefe obtuvo la confesión de ese tío.

- Sí. - No pinta bien.

Creo que cogió por sorpresa a Valerie.

¿Qué tenemos de la agresión?

La víctima está en el Bellevue. Sobrevivirá.

Medavoy y Jones han ido a interrogar a un empleado de la barbería.

-¿Puedo ayudarla? - Me llamo Andrea Miner.

Me gustaría denunciar la desaparición de mi marido.

Inspector Clark, él es el inspector Sipowicz.

-¿Cuándo lo vio por última vez? - Ayer.

Iba a una entrevista para un puesto de trabajo

de transportista. Les he llamado, pero no acudió.

Se llama Troy Miner,

no responde ni al busca ni al móvil.

-¿Qué edad tiene? - Treinta.

Y no hay ninguna mujer por el medio,

no está en ninguna banda y tampoco está metido en drogas,

alcohol o juego.

Es un padre de familia. Le ha pasado algo.

Pero es un adulto y no han pasado 48 horas.

-¿No me puede creer? - No podemos

darle por desparecido oficialmente,

- pero indagaremos. - Se lo agradezco.

El último número que hay anotado es el de su primo, Corey Mack.

Es un delincuente. Puede haber metido en líos a Troy.

Hablaremos con Corey.

- Indagaremos, ¿de acuerdo? - Gracias.

Disculpe. ¿Bob Drazin?

Inspectores Medavoy y Jones.

¿Cómo están? ¿Hay novedades de Ron?

Sí, está aguantando.

He ido al hospital, pero no me dejaron verlo.

Aún están tratándolo.

He venido aquí para estar ocupado, pero no puedo abrir.

Sería irrespetuoso.

- Queremos preguntarle sobre Ron. - Es un buen hombre. No se lo merecía.

¿Alguien quería hacerle daño?

No, pero quien haya sido...

-¿Son amigos? - Sí, lo conozco desde hace tiempo.

-¿Tiene enemigos? - Todos le querían.

-¿Debía dinero? - No.

-¿Problemas de drogas? - Van perdidos.

No estamos jugando a las adivinanzas. ¿Qué ocurre?

Lo siento.

Estaba pensando en resolver el problema solo

y, al mismo tiempo,

quería que alguien viniese a detenerme.

- No lo entienden. - Pues ayúdenos.

Hablen con la propietaria, Doris Vidi.

Nos subió el alquiler, quiere echarnos.

¿Cómo se lo tomó?

Se gritaron por teléfono.

¿Cómo se llegó a esto?

Esa vieja es una rata infecta.

Tiene dos hijos degenerados.

Piden dinero todos los meses. Los he visto.

¿Alguien más?

No parece que haya sido por el alquiler.

No. Es una persona muy querida.

Pero esos dos hermanos son escoria.

¿Les hubiera hecho una visita

si no hubiésemos venido?

Con un bate y un bastón.

Si lo hace, tendré que encerrarlo.

Mientras esté ocupado, se me pasará.

Está bien, denos el teléfono de Doris Vidi.

En el primer interrogatorio a Acevedo,

realizado por usted y un colega,

¿confesó el señor Acevedo?

- No. -¿Por qué acabó el interrogatorio?

Decidimos liberar al señor Acevedo.

¿Y cómo describiría

el progreso de la investigación en ese momento?

Teníamos al culpable, era cuestión de tiempo.

¿Cuál fue la reacción del teniente cuando usted le dijo que el sospechoso

de la agresión a su madre estaba en libertad?

Estaba frustrado, lo cual es comprensible.

¿Cuándo volvió a ver al señor Acevedo?

En su casa, en Brooklyn, esa misma tarde.

¿Con quién fue a casa del señor Acevedo?

Con el teniente Rodriguez.

¿Cómo entraron en la casa del señor Acevedo?

Llamamos, y nos dejó entrar.

-¿Les dejó entrar? - Sí.

¿El señor Acevedo había confesado entonces la agresión

- a la madre de Rodriguez? - Al final, sí.

¿El teniente Rodriguez amenazó de muerte al señor Acevedo

- para obtener esa confesión? - No.

¿Oyó al teniente Rodriguez decirle al señor Acevedo:

"Eres hombre muerto. Te mataré",

mientras le apuntaba con una pistola a la garganta?

Protesto. Pregunta capciosa.

Señoría, pido permiso para declarar a la inspectora Oliveira testigo hostil.

Continúe, señor Sinclair.

La testigo puede responder.

El teniente Rodriguez no dijo eso.

El teniente Rodriguez, mientras interrogaba a un sospechoso,

que consideraba el agresor de su madre, ¿estaba... tranquilo?

Fue profesional.

¿Pretende que creamos que Hector Acevedo,

conocedor del sistema judicial,

confesó espontáneamente y por voluntad propia?

Lo convencimos a cambio de un trato favorable.

¿Eso fue todo?

La típica y débil táctica del trato favorable,

que el señor Acevedo habrá oído millones de veces

y que sabe de sobra que es falsa.

Protesto. No recuerdo este testimonio del señor Acevedo.

- Admitida la protesta. - Inspectora...

¿conoce el código azul de silencio?

¿De policías que cubren a otros agentes?

- Protesto. - Puede responder.

Ya he dicho cómo sucedió, abogado.

Si usted lo dice, inspectora.

No haré más preguntas.

- Tu primo Troy y tú, ¿estáis muy unidos? - Sí.

Su mujer Andrea ha denunciado su desaparición.

Sí, me llamó para decírmelo.

-¿Sabes algo de él? - No, no sé dónde está ese idiota.

Corey, ya que estamos ayudándote a encontrar a tu primo,

y no pretendemos meteros en ningún marrón,

¿crees que podemos tener una conversación más sincera?

Claro que sí.

Preferimos aclarar el tema contigo antes que llamar a la mujer de Troy

y hacerle preguntas que no querrá oír.

- Sí, perfecto. - Entonces, ¿qué está pasando?

No sé dónde está Troy.

Le despidieron del trabajo hace dos meses.

- Sí. - Y hace tres meses conducía ebrio.

Sí, volvía de un cumpleaños. Por ese motivo perdió el trabajo.

Tiene mujer y dos hijos,

por primera vez está sin trabajo.

No sería raro que alguien en esa situación

- perdiera el norte. -¿Alcohol, drogas, huir?

Vamos, Corey.

Troy...

está con otra chica. Supongo que es eso.

-¿Quién es? - La conoció durante una entrega.

Lo siento. Tenéis que conocer a Troy. Es un insulso.

Me lo imagino haciendo el pardillo, como no volver a casa.

Es muy divertido, Corey, pero estamos perdiendo el tiempo.

- Ya, lo entiendo. - La mujer de Troy

dice que es un buen padre de familia.

Aparecerá. Está por ahí divirtiéndose un rato.

Si estuvieran casados con Andrea, lo entenderían.

Si no tenemos noticias de él hoy,

su mujer tendrá las respuestas que quiere.

Está bien, no se adelanten.

Haré unas llamadas. Aparecerá.

Date aire.

¿Sabéis algo de la propietaria?

Sí. Doris Vidi. Una arpía.

Apenas nos atendió, casi nos tira una lámpara

cuando le preguntamos por sus hijos.

¿Sus hijos?

El empleado de Szudarek dice que hacen el trabajo sucio.

Tienen antecedentes por agresión, pero no estaban en casa.

Era el hospital. Szudarek está despierto y lúcido.

¿Qué cuenta el primo de Troy?

Dice que Troy está mojando el churro por ahí.

Lo convencerá para que vuelva a casa.

Teniente...

Nosotras vamos al hospital.

Bien. Vosotros buscad a los hijos de la propietaria.

De acuerdo.

- Bueno... - Medavoy,

haz el favor de no decir nada.

Iba a preguntar si alguien había probado

el nuevo restaurante chino.

Pero si hubiera dicho que Oliveira no dijo la verdad

en el tribunal, tendría derecho.

Pero como has preguntado por el restaurante chino

y nadie ha ido, fin de la conversación.

¿Por qué no puedo decir lo que todos piensan?

- Porque es meter el dedo en la llaga. - Es decir la verdad.

Tu censura empieza a fastidiarme, Andy.

- Pues no metas el dedo en la llaga. - Tranquilos.

Han agredido a Andrea Miner en su casa.

-¿Qué pasa? - Nada.

- Danos un minuto. -¿Qué ha pasado?

Unos tipos me empujaron cuando abría la puerta,

me tiraron al suelo

y me gritaron: "¿Dónde está Troy?".

Les dije que no lo sabía.

Y me empezaron a gritar que llamara a Troy,

les dije que no sabía dónde estaba y me pegaron.

-¿Los había visto alguna vez? - No. Nunca.

-¿Dijeron algo antes de irse? - Que, cuando llamara Troy,

contactara con quién él sabe o me matarían.

-¿Qué sucede? - No lo sabemos.

- No tiene lógica. -¿Han hablado con su primo Corey?

Piensa que hay otra mujer.

Créanme, es un padre de familia.

No desaparecía, dejando a su mujer

que la golpearan por su culpa.

Puede imaginar lo que pensamos.

Hablen con Corey. Sé que él está detrás de esto.

De acuerdo.

Pediremos el registro de llamadas de Troy.

También registraremos la casa.

Conozco a mi marido.

- No está con otra mujer. - Ya, claro.

URGENCIAS

Estaba entrando en casa.

De repente, tenía un almohadón en la cara.

Un tipo lo sujetó con cinta adhesiva. Me empujó dentro de casa.

-¿Vio a ese hombre? - Todo fue muy rápido.

-¿Qué ocurrió después? - Me ataron a la silla.

Y empezaron: "¿Dónde está el dinero?". Yo les dije: "¿Qué dinero?".

¿Les dijo eso para que no le robaran?

No tenía dinero.

-¿Debe dinero a alguien? - No.

¿Por qué pensaban que usted tenía dinero?

Igual alguna vez he hecho creer a algún idiota que estaba forrado.

Entonces, le gusta alardear.

¿Está diciendo que me lo he buscado?

Estaba hablando claro.

¿Cuántos hombres eran, señor Szudarek?

Me pegaron dos.

Luego estaba el cobarde.

-¿El cobarde? - Sí, estaba detrás. Llorando.

¿El tercero intentaba detener a los otros?

Le decían que se callara.

Hasta yo casi le dije que se callara.

¿Ha hablado alguna vez con Tommy y Paul Vidi?

No. Estos eran negros.

Hablaban jerga de negros.

Los Vidi son italianos.

Entonces, no sabe quiénes pueden ser.

-¿Tiene enemigos? ¿Le odia alguien? - No para acabar así.

¿No está implicado en algo ilegal?

Estoy harto de su actitud.

Estoy limpio. No juego, no me drogo, no tengo deudas.

- En todo caso, me deben. -¿Grandes sumas?

Sí, el idiota que trabaja para mí me debe 10 000 dólares.

-¿Por qué? - Apuestas de caballos.

Cosas de gente estúpida.

Esto podría ser útil.

Perdone si no lo he dicho antes,

pero me reventaron la cara esta mañana.

- Estaremos en contacto. - Sí, no veo la hora.

¿Cuándo conoció al teniente Rodriguez?

Hace 18 meses, cuando investigué su brigada.

Pero sabía de él mucho antes, ¿cierto?

Sí, cuando era novato, me encontré en una situación comprometida,

no por culpa mía.

Sin indagar los hechos, me denunció a Asuntos Internos.

Me vi obligado a testificar para salvar mi carrera.

¿Esto le empujó a trabajar en Asuntos Internos?

- Sí. -¿El asunto le creó

resentimiento hacia el teniente?

Estuve enfadado, pero se me pasó.

Mi carrera despegó y lo olvidé.

Hasta que me dieron un nuevo cargo,

no supe nada de él durante 16 años.

¿Qué contacto tuvo con él cuando le dieron el nuevo cargo?

Soy responsable de los inspectores de Manhattan, incluye la brigada 15,

que ha estado sometida a investigaciones.

¿Cómo reaccionó el teniente Rodriguez a estas investigaciones?

Ha estado hostil, no cooperativo, no entregaba documentación

y nunca puso a disposición a sus inspectores.

Hemos tenido varios desencuentros.

¿Sus investigaciones estaban influenciadas por su historia con él?

Tratar con él despertó viejos recuerdos.

Pero vigilar más de cerca la brigada 15,

- ha sido positivo. -¿Por qué dice eso?

Porque obtuve pruebas de corrupción.

Protesto. Son hechos no probados.

No se encontraron indicios de mala praxis.

Admitida la protesta.

Capitán...

¿recibió malas noticias el día del incidente?

Sí, supe que mi relación con una subordinada

había sido comunicada a mi mujer y a mis superiores.

Y también supe que me habían negado un ascenso.

¿Tuvo la ocasión de visitar al teniente Rodriguez aquel día?

Dos veces, la primera para anunciar el resultado

de una investigación a su brigada.

-¿Cuál fue el resultado? - Inspectores que trabajaban de seguridad

en clubes sirviendo alcohol, relacionándose con camellos.

¿Por qué decidió comunicar el resultado ese día?

Sabía que el teniente había informado a Asuntos Internos,

supe que habría detenido mi investigación,

- por lo que tenía que actuar rápidamente. - Protesto. Son hipótesis.

Admitida la protesta.

¿Cómo reaccionó el teniente a las noticias de sus resultados?

Fue beligerante.

Le pregunté si había notificado mi relación a Asuntos Internos.

Me dijo que sí, y que pronto se libraría de mí.

¿Qué pasó después?

Se levantó, dijo que allí estábamos los dos solos

y que, dada mi situación, nadie haría preguntas.

¿Le preguntó qué quiso decir?

No, porque sacó la pistola.

-¿Qué hizo usted? - Saqué mi arma y disparé.

¿Creía que el teniente Rodriguez tenía intención de matarle?

Estaba seguro.

¿Y se acercó a él con la intención de disparar de nuevo?

No, seguí el protocolo apuntándole con mi pistola

con la intención de desarmarlo.

Después, recibí un disparo en la espalda.

-¿Ahora está suspendido? - Sí.

¿Tiene intención de volver a trabajar?

Independientemente de lo que ocurra aquí, mi estado físico no me lo permite.

Siempre he querido ser policía.

Y cada día, durante 18 años, he sido un buen policía.

Ya no será posible porque...

alguien no ha querido que cumpliera con mi deber.

Gracias, capitán.

Hablemos del día que disparó al teniente Rodriguez.

El 20 de mayo, su relación con una subordinada se hizo pública.

Su mujer le echó de casa y le negaron un ascenso.

-¿Correcto? - Fue un mal día.

Y en ese mal día,

la subordinada con la que tuvo una relación

le denunció por acoso sexual, ¿cierto?

No puedo negarlo.

Y en plena vorágine de estas malas noticias,

salió y se emborrachó, ¿cierto?

No niego que bebí para relajarme,

- pero aguanto bien el alcohol. - Hoy han testificado aquí

que una tasa de alcohol en la sangre de 0.25,

supera tres veces el límite para conducir.

¿Y fue capaz de ver al teniente sacar la pistola,

desenfundar la suya y dispararle

- antes de que él pudiera empuñarla? - Así pasó.

¿Es usted el pistolero más rápido del este?

- Protesto. - Se admite.

Antes de disparar al teniente, ¿le dijo al sargento Martens

que el teniente: "Le había jodido por última vez"?

Quise decir que tenía pruebas de que era un policía corrupto,

no que quisiera matarlo.

Después de disparar, ¿le dijo a la inspectora Ortiz:

"Tiene lo que se merece"?

No lo recuerdo. Pero, como intentó matarme

por cumplir con mi deber, se lo merecía.

¿Le preguntó a la doctora Devlin si el "cabrón" estaba muerto?

No lo recuerdo, pero no le deseo a quien ha querido matarme que se recupere.

Usted estaba borracho y enfurecido, e intentó matar al hombre

- que le obsesionaba desde hacía años. -¡Eso es mentira!

Toda su historia es una mentira, ¿no es así?

Protesto. Está hostigando al acusado.

Se admite.

No haré más preguntas.

Con permiso, señoría.

Capitán... ¿usted se considera un policía

de "gatillo fácil"?

- No. - En sus 18 años de carrera,

¿cuántas veces ha disparado estando de servicio?

- Una vez. - Es decir, en el despacho del teniente.

¿Es esa la única vez que ha utilizado su arma?

- Correcto. - Gracias.

Hemos hablado con Szudarek,

dice que su empleado, Bob Drazin, le debe 10 000 dólares.

Le hemos investigado. Es ludópata,

- ha perdido su casa. -¿Dónde está?

Está de camino.

¿Cómo está la mujer de Miner?

Magullada, pero se recuperará. Una agente está con ella.

-¿Sabéis algo de la agresión? - Aún no.

-¿Está relacionado con la desaparición? - Puede.

-¿El primo está implicado? - Aún no lo sabemos.

Tu pez seguro que sabe más.

Estoy frustrado porque aún no sabemos qué ha pasado.

Hemos pedido los registros de llamadas.

Andrea está mirando fotos. Hacemos lo que podemos.

Sé que no ha tenido mucha suerte, Bob.

¿Vive en un albergue?

Sí, desde hace una semana. Mi casa está llena de ratas.

Su vecino dice que hace seis meses que no paga.

Ese tío está colgado. En serio.

Hablando de caballos...

¿cómo le va últimamente?

Va a días. ¿Qué les pasa?

¿Tiene deudas, Bob?

- No. -¿Tampoco con su jefe?

-¿Quién se lo ha dicho? - Él, bobo.

Está consciente y lúcido,

dice que usted es un idiota y que le debe 10 000 dólares.

-¿Dándole vueltas? - Ron es un mentiroso.

No.

Estaba a punto de afrontarlo,

de darnos la mejor versión posible

sobre lo ocurrido, pero ha escogido el plan B,

- mentir y comportarse como un bellaco. -¿Disculpe?

-¿Qué están insinuando? - Que planeó el atraco a su jefe.

Ustedes son unos cabrones.

Tiene diez segundos para contarnos cuánto lo aprecia.

Claro que lo aprecio.

Es mi mejor amigo. ¡Jamás le haría daño!

Están insinuando que...

-¿Ha acabado? - Váyase al infierno.

Cuando detengamos a los que torturaron a Ron,

¿cree que le cubrirán, Bob?

¿O le culparán para evitarse

algún año de cárcel?

Un consejo. Usted es el primero, ahórrese una temporada en la cárcel.

No debían torturarlo así.

-¿Qué debían haber hecho? - Solo robarle.

Tiene dinero en casa.

Tenían que robarlo y repartirlo.

Pero ese chico negro no dijo nada

de la paliza o de quemar a Ron con un cigarro.

¿A quién contrató?

A un chaval que conocí en el albergue, Troy Miner.

Conocemos a Troy Miner. No es un sin techo.

Prestaba trabajos sociales.

Había perdido el trabajo. Los dos necesitábamos dinero.

Quizá quería vengarme de Ron

porque es un bocazas.

Me llamaba idiota delante de la gente.

Me humillaba porque tuve una mala racha.

¿Ha visto a Troy hoy? ¿Sabe dónde está?

No. Ni idea.

Anote lo que nos acaba de contar.

Avisaré a los demás.

¿Qué pasa con Troy?

O nos dices la verdad o te encierro.

¿Qué quieren que les diga? ¡No sé nada!

Sabemos que Troy planeó un robo con un tipo llamado Bob Drazin,

lo conoció prestando servicios a la comunidad.

Ahora me entero.

Querían robar a un barbero llamado Szudarek,

y el plan salió mal, Corey.

Vale, muy bien. ¡Algo ha pasado!

- Dejen que vaya a... - No, hasta que aparezca Troy.

-¡Si me dejan, él aparecerá! - Ya lo intentaste.

Ahora eres sospechoso. Te quedarás aquí.

Eso de que estaba con otra era mentira.

Solo quería ganar tiempo para encontrarlo.

- Si me dejan... -¿Dónde está Troy?

Esta es la última vez que te lo pregunto

sin darte un bofetón.

¡Vale! Me llamó, estaba aterrorizado,

decía que lo estaban persiguiendo, que necesitaba un lugar para esconderse.

-¿Quién lo perseguía? - No lo dijo.

Vino a mi casa y le dije dónde estaban las llaves.

¿Por qué no estabas allí?

Corey, olvida la idea

de que puedes solucionarlo, porque no puedes. Nosotros sí.

Hay unos tíos que me persiguen, espero que Troy no esté con ellos,

y no quiero que me sigan hasta mi casa.

Pero no me pidan información de ellos,

- porque no voy a darla. -¿Dónde vives?

Williamsburg, junto al puente, calle 9, 1820.

- Como sea mentira, listillo... -¡Yo no he hecho nada!

Excepto mentir antes.

No te muevas.

Id por atrás.

-¿Quién es? -¡Policía! ¡Abrid!

- Atrás. -¡Tranquilo!

¡Atrás o le vuelo al cabeza!

-¡No dejen que maten! -¡Bajad las armas!

- De eso nada. -¡Bajadlas o lo mato!

Hablemos, pero no vamos a bajar las armas.

Voy a subir al coche y nos largamos.

- Sube al coche. - Si nos seguís,

¡lo mato! ¡Vamos!

-¡Vamos! - Venga.

Brigada 15 a Central K.

Perseguimos un sedán plateado en el distrito 94.

Dos sospechosos han raptado a la víctima,

- van armados, nos dirigimos al norte... - Hijo de perra...

¡Cuidado!

Nos dirigimos hacia la calle 5.

-¡Cuidado! - Vamos hacia el norte por la 10.

¡Cuidado, imbécil!

Menudo gilipollas.

¡Madre mía!

-¡Enseña las manos! -¡Sal!

Vamos. ¡Sal!

¡Llamen a una ambulancia!

-¿Lo tienes? - Sí.

Tranquilo, Troy.

-¡Pensé que iba a morir! - Has tenido suerte.

- No sabía qué hacer. Mi familia... - Cállate y no te muevas.

- Quiero hablar con mi mujer. - Antes hablarás con nosotros.

Quiero que sepa que estoy bien.

- Ya lo sabe. - Bien.

¿Qué puñetas ha pasado?

Si soy sincero, ¿lo tendrán en cuenta?

- Claro. - Me quedé sin trabajo.

Mi mujer y yo tenemos dos niñas. Lo estaba perdiendo todo.

Sé que estuvo mal...

Queremos saber lo de hoy.

Sabemos que conociste a Bob Drazin

en un albergue y que te dijo

que su jefe tenía mucho dinero en casa, ¿qué salió mal?

Esos dos tipos, T. K. y Robbie, me puse de acuerdo con ellos.

Pero el viejo, una vez entramos en casa,

no quiso darnos el dinero.

T. K. y Robbie empezaron a pegarle.

Yo no quería. Les dije que se calmaran, pero no me hacían caso,

así que me largué, pero Robbie me cogió

y sacó la pistola para matarme.

Pero se giró y hui por la escalera antiincendios.

¿Te siguieron hasta la casa de tu primo?

Seguro.

Llegaron poco antes que ustedes.

-¿El viejo está vivo? - Sí.

¿Contactaste con T. K. y Robbie

- a través de tu primo? - No. Lo hablamos.

Lo íbamos a hablar con Corey y llevarme una parte,

como Drazin, pero dejé a Corey fuera

y fui directo a T. K. y Robbie,

y cometí un gran error.

Has dicho: "Lo hablamos". ¿A quién te refieres?

¿A tu mujer?

¡Ella no ha hecho nada! Solo lo hablamos.

¿Puedo hablar con ella?

Esta es una simple historia de venganza.

La vida personal y profesional del acusado se había desmoronado.

Decía a todo el mundo que el culpable era el teniente Rodriguez.

Luego fue en busca de su víctima y le disparó

en un estado de ira inducido por el alcohol.

No necesitan más para condenarlo, pero hay más.

Dieciocho meses de absurdas investigaciones

con resultados nulos.

Y años de resentimiento.

Tienen los testimonios condenatorios de seis testigos,

incluyendo los de los compañeros del acusado.

Pero ¿qué testimonios nos ha ofrecido el acusado?

El de un criminal reincidente que el teniente arrestó dos veces,

una policía que contradice al criminal

y las declaraciones interesadas del mismo acusado.

Quien nos pide que creamos lo que no es creíble.

Que el teniente lo habría arriesgado todo para matar a un hombre desacreditado.

Cuyas absurdas investigaciones eran, en el peor de los casos, una molestia.

Que un borracho sacó su pistola y disparó antes que un hombre sobrio sacara su arma.

Ese día, un capitán Fraker borracho y adúltero,

entró en el despacho del teniente Rodriguez y le disparó.

Les pido que declaren culpable al capitán Fraker.

Gracias, damas y caballeros.

Consideremos los jactanciosos testimonios presentados por la acusación,

inspectores a la orden de Tony Rodriguez,

una doctora que se acostaba con uno de esos inspectores,

un subalterno en busca de ascenso

y una exnovia enfadada.

La acusación no ha procurado un solo testimonio imparcial,

ni uno. Pero dejemos aparte los testigos.

Porque solo dos hombres saben lo que ocurrió en ese despacho.

El capitán Fraker importunaba a Tony Rodriguez.

Cinco investigaciones en 18 meses.

La última llena de graves acusaciones que no fueron desmentidas.

¿No creen que Tony Rodriguez quiso deshacerse del capitán?

Piénsenlo bien.

El hecho de que estos dos hombres se despreciaran

y las razones son irrelevantes en cuanto al único hecho que cuenta.

Todo se reduce a quien quieran creer.

A un agente, objeto de investigaciones por corrupción

y violencia,

o a un agente que ha protegido la ciudad, y ha luchado contra la corrupción

y la violencia policial.

Recuerden su trabajo, señores del jurado.

Si tienen la más mínima duda del caso de la acusación,

declararán no culpable al capitán Fraker.

-¿Troy está en el centro de detención? - Sí.

¿Y los otros dos payasos?

- En el Bellevue. -¿Hay noticias?

Uno tiene fractura de pelvis, el otro está en quirófano

por hemorragia interna.

Dos agentes los vigilan. Lo he notificado al Departamento.

Está bien. Buenas noches.

Jefe...

en el pub tenemos una cosa, no sé si lo sabe,

se llama "cerveza fría". Si me permite,

la inventaron cuando vieron caras como la que tiene hoy.

Puede...

Y con dinero, el cual tengo en el bolsillo,

puedo comprarla.

Imagino que la comprarás.

-¿Quién se apunta? - Yo.

Yo también.

Dile a Valerie si quiere venir.

Os veo allí.

- Yo me ocupo John. - Nos vemos allí.

-¿Dónde está Troy? - En la cárcel.

Dios mío. ¿Por qué?

No pasó ese trabajo a Corey.

- Como hablaron ustedes dos. -¿Como hablamos?

Por sus jueguecitos para que su nombre no saliese,

- su marido ha arriesgado la vida. - Les hablé de Corey.

Y no nos contó el 99 %.

Estamos arruinados.

Troy debía decírselo a Corey...

No la arresto porque tiene hijas en casa

y no merecen acabar en una institución.

-¿Cuánto estará en la cárcel? - Vaya al abogado.

Dígamelo usted, por favor.

Un par de años como mínimo.

Dios mío.

Hemos acabado.

Váyase a casa con sus hijas.

Estábamos en la brigada haciendo el último turno

y McCuskey viene de la cena

- con un enorme chupón en el cuello. - Madre mía.

Conocí a McCuskey en Homicidios, en Queens. Era un mujeriego.

Le quedaban dos horas para volver a casa con su mujer.

Nos pidió ayuda para que se lo quitáramos.

No se pueden quitar.

Entonces, McCuskey coge del armario un cepillo metálico.

Se pega dos tragos de wiski de su petaca,

y empieza a rascarse el cuello hasta sangrar para camuflarlo.

Al llegar a casa, le dice a su mujer que fue un delincuente, ¡y se lo creyó!

Creo que me voy a ir.

-¿Sí? - Sí, estoy cansado.

Gracias por la cerveza.

Yo también me voy. Estaré en contacto.

Yo pagaré, te acompaño al coche.

-¿Quién quiere perder a los dardos? - Yo también me voy.

Buenas noches.

La próxima vez, me callo.

No pasa nada, Greg. Has puesto de tu parte.

Creo que Andy no piensa lo mismo. Es más, estoy seguro.

Si he estado demasiado brusco, no era mi intención.

Solo quiero que todo esto acabe.

Sí.

- Teniente. -¿Qué pasa?

Nada. ¿Me lleva a casa?

Iba a ir al puerto a dar una vuelta.

Tengo tiempo.

Claro.

Mi primer arresto fue el de Ralph Maldonado.

Lo pillé con mercancía robada,

pero era conocido por extorsionar a los comerciantes a cambio de protección.

Fue satisfactorio, porque Ralph era el tipo de hombre

que me había empujado a hacer este trabajo.

Un matón.

Por esto siempre quise ser policía.

Se está justificando.

Solo te contaba una historia.

- Está dando un discurso de despedida. - No es eso.

Es lo que está haciendo.

Se equivoca, porque el jurado condenará a Fraker.

y luego todo seguirá su curso.

Solo te decía que estoy orgulloso de hacer mi trabajo.

Aún le quedan muchos años por delante.

Para hacer el bien.

Eso espero.

Subtítulos: Mercedes Del Alcázar

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