All language subtitles for King of the Khyber Rifles (Henry King, 1953).spanish

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan Download
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish Download
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

EL CAPIT�N KING

India - 1857 - El cent�simo a�o de dominio brit�nico...

�Toque de Alarma!

�Resguardaos con los carros bajo las rocas!

�Cabo, vaya al final de la columna! �Todos los carros bajo las rocas!

�Fuego por l�neas!

�Fuego a discreci�n!

Alto al fuego.

Ll�vese la primera secci�n y limpie esas colinas.

Tuvo un mal encuentro, capit�n King.

Teniente Heath de la guarnici�n de Peshawan. He venido para escoltarle.

- Celebro que llegase tan a punto. - Y yo.

El general Maitland espera impaciente estos suministros.

Cabo, traiga al afridi aqu�.

�Cogi� un prisionero?

No. Ha bajado de las colinas para prevenirnos del ataque.

Tuvo la suerte del novato, si me permite que lo diga.

Pudo arrastrarle a una emboscada en vez de sacarle de ella.

Con el tiempo aprender� lo que puede esperarse de los ind�genas.

�Y qu� me dice de los ind�genas con uniforme brit�nico?

Que van mejor vestidos. Un ind�gena no cambia de color cuando se enrola.

Son hermanos de raza.

- Procurar� no olvidarlo, Sr. Heath. - Perdone, se�or. Aqu� est�.

Nos has salvado la vida. Te estamos muy agradecidos.

- �C�mo te llamas? - Interrogu�mosle.

Dice que se llama Ahmed. Que desert� de las fuerzas que nos atacaron.

Un grupo conducido por un fan�tico llamado Karram Khan.

S�, Karram Khan act�a as�. Hace tiempo que nos molesta.

Opera desde lo alto del paso de Khyber.

Muy dif�cil de alcanzar. Lo intentamos 2 veces y no llegamos ni a la puerta.

�l nos acompa�ar� a la guarnici�n.

Habla usted muy bien esta jerga. �Ha servido aqu� anteriormente?

No, Sr. Heath. Nunca.

- �Le molestar�a echarnos una mano? - No, claro que no.

- Quieto. - El general est� muy enfadado.

Lali, hace demasiado calor para rega�ar.

Mejor es rega�ar que enterrar.

Pal-Singh, d�jalo refrescar. Que le den doble raci�n de pienso.

�Sargento, formaci�n en columna! �Vista a la izquierda!

Hemos de hacernos cargo de la columna. El general desea verle.

Traigo tres heridos, uno imposibilitado.

Les atenderemos enseguida.

- La comandancia est� all�. - Gracias.

En mi opini�n, no es una acci�n limitada a las tribus de las colinas.

Los mulah est�n en Peshawar listos para el levantamiento.

Ahmed dice que piensan atacarnos en la que ellos llaman

"Noche de los cuchillos largos".

�Los Mulah? Si intervienen ellos se trata de guerra santa.

�Por qu� nos ha tra�do �l esos informes?

Hace una semana que su hermano habl� contra Karram Khan.

Le arrancaron la lengua y le despellejaron brutalmente.

Para vengar a su hermano, Ahmed quiere unirse a sus primos que sirven

en los fusileros de Khyber.

Sr. White, que investigue el servicio de informaci�n y que se le aliste.

Hemos o�do rumores como esos aqu�, capit�n King.

Ha venido por Dehli. �Ha o�do algo de esa "Noche de los cuchillos largos"?

Mi general, hay gran agitaci�n en toda la India.

Pero nada tan concreto como lo que nos ha dicho Ahmed.

Sr. Heath, prepare alojamiento para el capit�n.

Hay un sitio en mi bungalow desde que Wolf fue muerto.

Gracias, se�ores.

Era un buen muchacho Wolf. No s� si le conocer�a.

Por una vez hay buenas noticias. Est�n fabricando un nuevo rifle.

El Enfield, de alcance doble a todos los conocidos.

El mes pr�ximo nos har�n un env�o.

Si es cierto el informe, cuanto antes lleguen, mejor.

�No ha notado en el capit�n King algo raro?

�Raro? Nada. Salvo que habla el idioma Pashtu con soltura.

Algo que no he conseguido yo despu�s de tantos a�os.

D�jeme ver su hoja de servicios.

�Punkawallah! �Despierta, perezoso!

Si te vuelvo a pillar durmiendo te ir�s a pedir limosna.

- �De veras no quiere un trago? - No, gracias.

El camino a Peshawar es largo y polvoriento.

Vaya, esto le hace a uno sentirse mejor por un rato.

- �Bebes, Baird? - Claro. Gracias, muchacho.

No lo ahogues. El agua es s�lo para uso externo.

Ahora que somos tres, tendremos que organizar las horas del ba�o.

Hay que ba�arse tres veces al d�a con este maldito clima.

Estoy seguro de que nos arreglaremos, Sr. Baird.

�Qu� es lo que le atrae en Peshawar?

�No ser� una hermosa bailarina?

En este caso, la bailarina resulta ser un anciano de 70 a�os.

�l me cri� a la muerte de mis padres. Gracias.

As� que ya estuvo antes por aqu�, �verdad?

- He nacido aqu�. - Eso es. Me ten�a intrigado.

�Has o�do, Baird? Tenemos a un ind�gena entre nosotros.

- Saalam, capit�n Sahib... - Vuelva antes de amanecer.

- Est� prohibido pasar despu�s. - Tengo tiempo de sobra.

- �Vaya! �Me permite? - S�.

F�jate en esto. Vaya reloj.

- �Su padre? - S�.

Comandante de lanceros. Muri� en esta guarnici�n en la rebeli�n del 33.

Creo que aquello fue bastante duro.

- Mi madre. - Ya. Era... muy hermosa.

Gracias. Las musulmanas suelen serlo.

- Bienvenido, capit�n Sahib. - Buenos d�as.

Si el capit�n Sahib ha venido porque ha o�do ciertos rumores

sobre mi establecimiento, le aseguro que calumnias de mis enemigos.

Como puede ver, no es m�s que un lugar de reposo para el cansado viajero.

No. Ven�a en busca de un tal Hamid Bahri que vivi� aqu� en otros tiempos.

Mercader de sedas. Viv�a aqu� con su hijo Hassan.

De eso hace muchos a�os.

�Qu� ha sido de �l? �Sabe si a�n vive?

Los hombres como Hamid Bahri no mueren f�cilmente.

�D�nde podr�a encontrarle?

No es secreto la morada de un sacerdote de la verdadera fe.

- �Se ha convertido en un santo? - Cada hombre elige su camino.

Le encontrar� en la mezquita de la colina tras el mercado.

Gracias.

- �Qu� es lo que dice? - Habla de una profec�a.

Cien a�os estar�n los ingleses en la India, nada m�s.

Y �ste es el cent�simo a�o.

Pronto la "Noche de los cuchillos largos" se acercar� a la India.

"La muerte har� presa en todo infiel

y acudir� como a su llamada acuden los p�jaros".

- �C�mo consigue hacer eso? - �Qui�n sabe?

Si he visto a los mulah cambiar las ideas de los hombres,

�por qu� no el vuelo de los p�jaros?

- Corren peligro. �D�nde viven? - En el campamento.

Entonces vuelvan all� cuanto antes.

- Un momento... - Hagan lo que les digo.

- �Encontr� al hombre que buscaba? - S�. S�, gracias.

�Quiere un trago?

�Cree que se molestar� Heath si nos bebemos su botella?

Supongo que no. Nos la dej� �l.

- �Nos la dej�? - Como regalo de despedida.

Se ha marchado con unos compa�eros. Esp�ritu de equipo.

Hablan de todas esas tonter�as.

De todos modos eso nos simplifica el problema del ba�o.

Le agradezco su gesto, Sr. Baird.

Pero no se quede usted si no quiere.

Lo prefiero, si usted no se opone.

Despu�s de todo, los mestizos tenemos que ayudarnos.

�No lo sab�a? Mi madre era irlandesa.

Hab�a salido tranquilamente de compras

y result� ser la tarde m�s emocionante que he conocido en mi vida.

Muy india. Una tarde muy siniestra. Tenga, Geoffrey.

Siga. No me tenga impaciente. �Qu� pas�?

Ver�, nos vimos rodeados por una muchedumbre con cara de pocos amigos.

Est�bamos frente a un mulah que anunciaba la muerte de todo infiel,

mientras los p�jaros acud�an a su llamada.

No s� qu� hubiera pasado si el capit�n King no hubiera aparecido.

Era extraordinaria la forma en que les hablaba y c�mo le o�an.

- No me extra�a. - �Por qu� dice eso?

- Porque es uno de ellos. - �Un indio?

No del todo. Es mestizo. Naci� aqu�. Su madre era mahometana.

Ya dec�a yo que encontraba algo raro en �l.

Comprendo que le sorprendiera. No lo sab�a hasta que vi la foto de su madre.

- No mal parecida, por cierto. - Buenas noches.

- Buenas noches, pap�. - Buenas noches, mi general.

- �Me vas a dejar morir de sed, Susan? - Claro que no, pap�.

He o�do decir que se ha cambiado usted hoy de bungalow.

- �No se encontraba bien? - No, se�or.

En el a�o que ha pasado en �l no se ha quejado de su alojamiento.

Hasta hoy no tuve ning�n motivo. Ya supondr� a lo que me refiero.

- Creo que s�. - No cre� que le molestase a usted.

- Aqu� tienes, pap�. - Gracias, querida.

Ha supuesto mal, Sr. Heath, me molesta.

No olvide que todos en esta guarnici�n, blancos, mestizos

o indios son soldados brit�nicos y como tales han de ser tratados.

Entendido, se�or.

General, sahib, el capit�n King.

- Buenas noches, King. - Mi general.

- Srta. Maitland. - Buenas noches, capit�n.

- �Conoce al Sr. Heath? - Desde luego. Buenas noches.

- Voy a prepararle algo. - Muchas gracias.

- Celebro que haya venido. - Ha sido muy amable, se�or.

Susan me ha contado lo ocurrido. Gracias por su intervenci�n.

Ya ve que me gusta pagar mis deudas lo antes posible.

- Mensahib, la cena est� servida. - Se sentar� a mi derecha, capit�n.

Tr�iganse los vasos.

Vamos, Heath.

No sabr� mucho de una unidad que llamamos fusileros de Khyber.

No, se�or. Pero Ahmed les llamaba primos. Supongo que son afridi.

Son voluntarios de las monta�as, es decir guerreros.

No hay buena amistad entre ellos y Karram Khan.

Muchos buscan venganzas personales. Familiares torturados, villas quemadas

y otras cosas.

Si todos son como Ahmed, creo que deben dar buen rendimiento.

Me alegro de que lo crea, ya que de usted depender� que lo den.

- Le voy a dar el mando. - Muchas gracias, se�or.

Tal vez no me las de despu�s de pasar un d�a con ellos.

Es un grupo pintoresco. �No le parece, Sr. Heath?

Yo no hubiese podido expresarlo mejor.

Son valientes y orgullosos, pero sienten indiferencia por la disciplina.

Prueba de ello es que a�n no hemos conseguido hacerles saludar.

Les parece una falta de dignidad.

Y tienen la molesta costumbre de desaparecer cuando quieren.

- La semana pasada fue el sargento. - El muy bandido desert�.

As� es seg�n las ordenanzas.

Pero es que ellos no saben leer las ordenanzas.

Capit�n King, le pido que disculpe a mi padre.

Tiene la costumbre de convertir cualquier reuni�n

- en una asamblea de estado mayor. - Tienes raz�n, Susan. Habla t�.

Tengo entendido que naci� usted en Peshawar, capit�n.

As� es. Viv� aqu� hasta los 12 a�os.

No necesito decir que me alegro que haya venido precisamente hoy.

Supongo que esta tarde ha ido a la ciudad a visitar a viejos amigos.

He visitado a un hombre que me recogi� en su casa

cuando mis padres fueron asesinados.

�l me cri� como a su propio hijo, un muchacho llamado Hassan.

Ha debido de ser un agradable encuentro despu�s de tantos a�os.

Vi tan solo al padre. El hijo est� en las colinas.

Es m�s conocido por el nombre de Karram Khan.

�Sab�a usted que el hijo de su viejo amigo era Karram Khan?

Quiero decir antes de que viniera a este puesto.

- No, se�or. No lo sab�a. - Una dif�cil situaci�n.

Si lo prefiere, puedo hacer que lo destinen a otro lugar de la frontera.

- Usted decidir�. - No, capit�n. Ha de ser usted.

Prefiero quedarme, se�or.

Entonces mandar� a los fusileros de Khyber.

�Qu� les parece si tom�ramos el caf� fuera? Hace una noche deliciosa.

Mi general, �me permite que me retire? Ha sido un d�a agotador.

- Desde luego. - Gracias, se�or.

- Srta. Maitland. - Buenas noches, capit�n.

Sr. Heath. Buenas noches.

Buen muchacho. Y tambi�n tiene su problema.

No es f�cil montar dos caballos a la vez.

No, no lo es. Pero �l parece que los monta muy bien.

�Fusileros de Khyber, de frente!

�Vista a la derecha!

�De frente!

�Variaci�n derecha!

�Alto!

Fusileros de Khyber, �atenci�n!

�Rompan filas!

Capit�n King.

Enhorabuena. Veo que sabe sacar partido de esos hombres.

L�stima que no sepa comprender a las mujeres igual.

No nos hablaban de ellas en la academia.

Eso explica por qu� no le hemos visto desde que cen� con nosotros.

La verdad, yo he hecho todo lo posible para que se fijara en m�,

pero usted ni ha parpadeado. Ya arreglaremos eso.

Le he reservado dos bailes para la fiesta del cumplea�os de la reina.

- �Esta noche? No s� si podr� ir. - No admito ninguna excusa.

Es noche del cumplea�os de la reina. Hay que respetar la tradici�n.

Ser� respetada, Srta. Maitland. Se lo prometo.

- Bien. Hasta la noche entonces. - Buenas tardes, Srta. Maitland.

- Podr�amos bailar hasta ma�ana... - Oh, as� es.

- Gracias. Baila como un �ngel. - Gracias, Geoffrey

Hace m�s fresco en la terraza y he dispuesto que haya luna.

El pr�ximo es el nuestro seg�n creo, hija.

El comisario padece otro ataque de gota. Su esposa desea bailar.

Est� all�, junto a aquellas macetas.

Lo que usted diga, mi general.

�Intentamos este peligroso experimento?

- Est�s muy guapa esta noche. - Ser� el vestido. Pero gracias.

Pap�...

- �He vuelto a pisarte? - �El capit�n King ha sido invitado?

- En realidad no. No lo fue. - �Por qu� no?

- Es algo dif�cil de explicar. - �Acaso es por lo de su madre?

En cierto modo, s�.

As� que se le permite morir por la reina pero no festejar su cumplea�os.

- Oye, Susan... - Disp�nsame, pap�.

- �A d�nde vas? - Hace mucho calor aqu�.

Aquella reprimenda al teniente Heath no era del todo sincera, �verdad?

- Al contrario. - �Esperas que me lo crea?

Lo de esta noche no estaba en mi mano.

- �No eres el jefe aqu�? - Oficialmente s�.

Pero no he hecho el reglamento del club militar y no puedo infringirlo.

- S�lo soy socio. - Creo que eso es est�pido y odioso.

Digamos que no es justo.

En la India no cambian las cosas en una noche.

Lo �nico que puedo hacer es intentar dar ejemplo.

�Tendr� que recordar que ya ha estado cenando en mi casa?

Perdona. Deb� comprender que t�, menos que nadie...

Perd�name.

Disp�nseme, mi general. El comisario desea hablar con usted.

Gracias, Baird. Perdona, Susan.

�Puede un teniente reemplazar a un general, se�orita?

Gracias, Sr. Baird, pero le dir� un secreto.

- Mis pies se niegan a sostenerme. - Perd�neme.

Buenas noches.

S� que va contra las ordenanzas. No me diga que no debo estar aqu�.

Est� bien, no lo har�.

Ahora comprendo por qu� dijo esta tarde que la tradici�n ser�a respetada.

Su insolente superioridad hace que me averg�ence de mi propia sangre.

Temo que le resulte pesado llevar una cruz, Srta. Maitland,

sobre todo con este calor.

- �Se burla de m�, capit�n? - No.

Soy experto en llevar cruces y apart� hacia un lado la m�a hace tiempo.

Desde entonces me encuentro m�s a gusto.

Me parece que me he puesto en rid�culo.

No, por favor. Le estoy muy agradecido.

�No le molesta que se porte la gente como lo hace?

Mucho. Pero espero que cambie. El mundo es joven a�n.

- El baile ha comenzado otra vez. - S�.

Su pareja la estar� esperando.

Desgraciadamente mi pareja para este baile no fue invitada.

N�mero seis.

- Usted baila, �verdad? - En ocasiones.

�No es una de ellas el cumplea�os de la reina?

Ahora tengo que regresar al baile. El n�mero 7 es con el comandante.

No se debe hacer esperar al comandante.

No, claro que no.

- Gracias. - Buenas noches.

Nunca he pasado una fiesta tan agradablemente. Buenas noches.

- Mi general, el enlace. - Buenos d�as, Sr. Carson.

Un comunicado de Calcuta para entreg�rselo personalmente.

- �Tuvo buen viaje? - Ning�n incidente.

Sr. White, prep�rele alojamiento. Que venga el comandante MacAllister.

- �Me ha llamado, mi general? - S�.

Viene de camino una columna con 700 de los nuevos Enfields.

- Eso es magn�fico. - Deben llegar en esta semana.

Haznos un poco de aire aqu�. Estamos fritos.

Este es lo que nos trae el desierto. Dejarnos fritos.

- Hola, �va al poblado? - Srta. Maitland,

cre� que hab�a orden de que las mujeres no abandonasen el campamento,

- sin escolta. - Por eso le he alcanzado a usted.

A ver si lo entiende. De esta forma no podr� librarse de m�. �Se rinde?

No es una habitaci�n muy propia de un ni�o, �no le parece?

Supongo que el mobiliario ser�a diferente.

�C�mo es que vivi� aqu�?

Hamid Bahri fue el protector y �nico amigo de mis padres.

�No ten�a usted abuelos?

Cuando mi padre se cas� con una musulmana,

sus padres le desheredaron.

Y a mi madre, su familia la consider� muerta.

Cuando los mataron en la rebeli�n para m� no se abri� otra puerta que esta.

Su madre y su padre debieron estar muy enamorados

para unirse as� en contra de todo el mundo.

La canci�n del pastor. "El viento que azota en agosto los campos".

Es fant�stico, �verdad? Una nube tormentosa.

No hab�a visto nunca nada parecido.

El cono superior se deshace y barre cuanto hay bajo �l en el desierto.

Le llaman "El Martillo de Dios".

Y se dice que sigue a ciertos viajeros.

El primero fue un pastor llamado Mashafar.

Tal vez nos alcance antes de llegar al campamento.

- �No ser� mejor volver a Peshawar? - No nos dar�a tiempo.

Nos refugiaremos en las ruinas de aquel templo.

Vamos.

�Qu� raro!

Y qu� extra�os sonidos.

Dan escalofr�os.

Dicen que esta es la tumba de Mashafar el pastor.

Otros dicen que fue alcanzado por "El Martillo de Dios".

Que se lo llev� a las nubes, donde contin�a.

Y esto pas� hace siglos.

Cuando era ni�o, sol�a traerme aqu� Hamid Bahri.

�l me indicaba d�nde sol�a sentarse el sacerdote.

Un hombre tan sabio que s�lo pensaba en t�rminos universales.

"Vi un campo, donde por haberse derramado sangre de ganado sagrado

nada crec�a excepto algunos �rboles

pero nadie com�a su fruto,

porque nunca saldr�a del cuerpo para contaminar el alma".

Siga. Por favor, siga hablando.

Es como si hubiese estado junto a usted cuando era ni�o.

- �Qu� ocurre, Alan? - No lo s�.

�Qu� quer�is?

- �Qu� es lo que quieren? - Silencio.

- �Qu� es lo que ha dicho? - Calle.

C�jase de mi mano y no se suelte.

Preparen provisiones y agua para una larga patrulla.

- �Qu� hay, capit�n? - El oficial de semana se presenta.

Aparte de mi hija, �falta alguien m�s?

S�, se�or. El capit�n King. Sali� a Peshawar y a�n no ha regresado.

- Est� bien, gracias. - Sr. Heath.

Su patrulla recorrer� el desierto entre esta zona y Peshawar.

Sr. Baird. Usted con su patrulla ir� hacia Khyber.

Un disparo de ca��n ser� la se�al de regreso.

Gracias, se�ores. Buena suerte.

�Atenci�n! Pelot�n, �en marcha!

Har�n todo lo posible, Johnathan.

Adem�s, el capit�n King no es un vulgar oficial. Es un...

En fin, es muy h�bil.

�Una patrulla de la guarnici�n!

�C�mo se encuentra, Susan?

Deje, capit�n. Perm�tame.

Le he dado un sedante suave.

Espero que duerma tranquila. Esa es la mejor receta.

Gracias, comandante.

Capit�n King, �han vuelto ya las otras patrullas?

Menos la del teniente Baird, se�or.

Esos hombres que les atacaron, �cu�ntos eran?

- Cuatro, se�or. - �Por qu� cree que eran de Karram?

�Lo dijeron ellos? Descanse.

Que quisieran llevarse a su hija como reh�n, me hace suponer...

Es lo m�s l�gico. No hay duda.

Que haya fallado una vez no quiere decir que no vuelva a intentarlo.

- �No lo cree as�? - Podr�a ser.

En tal caso, lo que procede es alejar el posible reh�n, �no le parece?

Ser�a lo m�s conveniente.

Por parte de ella no habr� oposici�n.

Durante mucho tiempo ha estado rog�ndome que la env�e a Inglaterra.

Nunca ha soportado esto. Transigi� por estar conmigo.

Siempre estuvo inquieta.

�Sabe qu� podr�a pasarle en un estado de �nimo as�?

Que desee cosas distintas. Peligros, algo que rompa la monoton�a.

Normalmente es una persona muy sensata, pero...

- �A usted le parece razonable? - Desde luego, se�or.

Ya ha estado en peligro un par de veces. No se debe abusar de la suerte.

Lo mejor ser� enviarla a Inglaterra antes de que se vea envuelta en...

cosas indias, podemos decir. La voy a echar de menos.

Pero vale la pena hacer un sacrificio cuando se trata de la vida de una hija.

Comprendo sus sentimientos.

Gracias, King. He debido aburrirle con mis problemas personales, pero

con alguien ten�a que hablar de ellos.

- �Puedo retirarme? - Desde luego. Sabr� disculparme.

S� que tambi�n ha sido hoy un d�a de prueba para usted.

Gracias, King.

Se ha despertado con hambre, general. Buena se�al.

- �Puedes recibir visitas? - Pasa, pap�.

Hoy he dormido para un mes.

Temo ser la causa de todas tus preocupaciones.

Necesito una buena rega�ina.

Mientras te estaban buscando tuve tiempo de reflexionar.

- Me hice una promesa. - �Qu� clase de promesa?

Que si volv�as sana y salva te enviar�a a Inglaterra.

Te voy a echar de menos, claro.

Eres muy amable, pero no podr�s librarte de m� con tanta facilidad.

�Por qu� no? Ya he hecho todos los preparativos.

Entonces mol�state en deshacerlos. Yo no me voy.

Pero si hace un mes era tu mayor deseo.

Hace un mes no sab�a que iba a casarme con el capit�n King.

�Casarte? �Con el capit�n King?

- �Te lo ha pedido �l? - No. Pero lo har�... a su tiempo.

T� sabes lo que esto significa, �verdad?

Seguro que no lo has dicho en serio.

Naturalmente. No te opones al capit�n King, �verdad?

Susan, no es este el momento de pensar en matrimonio.

No has contestado a mi pregunta.

Tu vida ha peligrado y he de procurar que no se vuelva a repetir.

No. Esa no es la verdadera raz�n.

Es in�til, pap�. Nunca hemos podido enga�arnos el uno al otro.

- No puedes casarte con �l, Susan. - Di lo que est�s pensando.

Est� bien. Es un mestizo.

Cre� que eso para ti no era un obst�culo.

- S�, claro, salvo... - Salvo cuando te afecta a ti.

Una cosa es tener amplitud de miras y otra... Susan.

Hija, el mundo es as�. Yo no puedo cambiarlo.

S� lo que ser�a tu vida. No quiero que nada te haga da�o.

Pienso s�lo en tu felicidad.

�No es eso lo que siempre se dice cuando se hace sufrir a una persona?

Lo siento por ti, pap�.

Por favor, vete. Por favor, vete.

�Oficial de guardia! �Se acerca un caballo al galope!

�Todos alerta!

�Alto, alto! �Detengan a ese caballo!

�Toquen alarma!

�Qui�n es?

Es el cabo Stuart. Y me parece que est� muerto.

El teniente Baird y su patrulla han ca�do prisioneros.

Karram Khan sabe que esperamos una remesa de rifles Enfield.

Dice que si no accedo a entreg�rselos en cuanto lleguen

cada d�a nos enviar� un hombre en las mismas condiciones que el cabo.

Como es l�gico, comprender�n que esta amenaza no nos har� ceder.

- Sr. Heath. - A la orden.

Saldr� usted con un escuadr�n e interceptar� la columna aqu�.

Ll�vese unos camellos y traslade la carga de rifles que lleve el convoy.

La columna de suministros proseguir� su marcha con las cajas vac�as.

Usted dar� un rodeo con la caravana de camellos.

- �Alguna pregunta? - No, se�or.

Nada m�s, caballeros.

�Puedo hablar con usted, se�or?

S�, King, �qu� desea?

Recordar� usted que Ahmed dijo que las tribus s�lo luchar�an juntas

- a las �rdenes de Karram Khan. - �Y bien?

Pensaba que quiz�s no habr�a levantamiento si...

- Bueno, si Karram Khan muriese. - Es posible. Pero a�n est� vivo.

Es mortal, se�or. Si alguien pudiera acerc�rsele...

Alguien con determinadas condiciones.

�Se da cuenta de que a�n cuando tuviera �xito, lo que dudo,

no saldr�a de all� con vida?

Tuve en cuenta esa posibilidad, se�or.

Lo siento, capit�n. En estos momentos necesitamos a todos los oficiales.

- Se quedar� al mando de sus fuerzas. - S�, se�or.

- �Desea alguna otra cosa? - No, Sr. White. Buenas noches.

- �Te ha visto alguien venir aqu�? - Ni lo s� ni me importa.

Pues haces mal porque deber�a importarte.

- Quer�a hablar contigo. - �A estas horas? �A escondidas?

S�, ahora. Por favor, Alan.

Mi padre quiere que me vaya.

Es probablemente lo m�s sensato que se puede hacer.

Est� muy preocupado por ti. Como todos.

No te lo he querido decir, pero ayer, en el templo, aquellos cuatro afridi

- quer�an llevarte como reh�n. - Pues yo no quiero irme.

No me ir� as�. No hasta que te haya dicho todo lo que qued� sin decir.

Yo te quiero. Mucho. Espera, tienes que escucharme.

No quisiste escucharme la otra noche durante la fiesta.

Ni ayer, cuando aquel hombre cantaba para nosotros.

Ni a tu propio coraz�n.

- Pero tienes que escucharme ahora. - Pero todo es in�til. No puede ser.

�Por qu� no? �Por qu� no?

�Es que vamos a confesar que tenemos menos valor que tus padres?

�No fue su amor lo bastante fuerte como para afrontarlo todo?

�Vamos a negarnos a nosotros mismos la felicidad que ellos lograron

y que podemos tener por causa de una situaci�n creada por los odios

y las desconfianzas de los dem�s?

�Crees que a ellos les interesa lo que nos pueda pasar?

Si supieras cu�nto he deseado o�r mi nombre pronunciado por tus labios.

Alan, h�blame. Y dime, aunque s�lo sea una vez, que me quieres.

Te quiero, Susan.

Quisiera verte y abrazarte cada d�a. Te quiero.

Todo lo que has dicho es cierto. Pero ahora no es el momento.

Ahora debes irte. No s�lo de aqu� sino del campamento. Dejar la India.

S�, no quisiera hacerlo, pero ahora ya puedo.

Adi�s, Alan.

Quiero que sepas que desde donde mi padre me env�e

yo volver� a ti. Para no separarnos, cuando t� me llames.

Buenos d�as, se�or.

- �Me llamaba? - S�, Ian.

Llevamos juntos m�s de 15 a�os. Estimo en mucho su opini�n.

- Ahora la necesito. - Por supuesto.

Estar�a usted de acuerdo en que nuestra situaci�n mejorar�a mucho

si de improviso Karram Khan desapareciera.

No hay duda de eso, pero...

Es posible que pueda hacerlo uno de nuestros oficiales.

Podr�a ser la muerte segura para �l, es cierto.

Pero ser�a sacrificar una vida por salvar la de toda la guarnici�n.

Eso debe ser lo primero que debo considerar.

- No tiene que justificarse... - Mayor MacAllister,

espero apoyo de mis oficiales, no simpat�a.

S�, se�or. �Qui�n es el designado?

El �nico hombre de la guarnici�n que conoce a Karram Khan.

Ah, entiendo.

Mi general, el capit�n King no est� en el campamento.

Uno de los centinelas le ha visto marchar solo hacia Khyber.

Gracias, Sr. White.

�Tu general acepta las condiciones de entregarnos los rifles?

He venido con diferente misi�n. Quiero hablar con Karram Khan.

- Est� en consejo. Puedes decirme... - Hablar� con �l nada m�s.

Aqu� castigamos la insolencia de los hombres arranc�ndoles la lengua.

Yo soy amigo de Karram Khan.

Han pasado muchos a�os, Hassan.

Alan...

No esperaba volver a ver a mi hermano...

salvo en el campo de batalla.

�A qu� has venido?

- He desertado. - Me parece muy bien, pero �por qu�?

Sienten desprecio por m�, por la sangre de mis venas.

Por nuestra sangres. No pod�a seguir soportando sus insultos.

Los brit�nicos tienen un modo especial de demostrar su desprecio.

Mi propia estima vale m�s para m� que un trozo de metal.

Sab�a que te pasar�a alg�n d�a y cuando ocurriese,

�a qui�n ibas a acudir salvo a tu amigo de la infancia?

- Has aprendido muchas cosas. - Escucha, Alan.

Ya ha pasado que un militar ingl�s vaya a tierras enemigas

y contin�e sirviendo a los ingleses.

Su protecci�n consiste en llamarse desertor.

Te doy mi palabra de que no he sido enviado.

El ni�o es reflejo del hombre. Tu palabra fue siempre buena.

- He venido a servirte. - Eso ya lo has hecho.

Un brit�nico desertor. Tal vez el primero entre muchos.

F�jate lo que enorgullecer� a mis futuros aliados.

Pelear�n junto a un soldado de la reina.

Preoc�pate de que le den a mi hermano ropas y cuanto necesite.

Y recuerda que es mi hermano.

Hablaremos luego, Alan. Quiero saber muchas cosas.

Vig�lale. Los brit�nicos son muy astutos.

As� es que ahora somos aliados. Es un sendero corto y sin retorno.

No fuimos siempre tan amigos t� y yo, �eh?

Dime la verdad, �fuiste t� quien dej� escapar mi serpiente?

S�, porque t� le diste mi colecci�n de huevos de p�jaro.

Tu preciosa colecci�n.

Luego, cuando jug�bamos a la guerra, y defend�as Peshawar de mis ataques

entonces s� �ramos enemigos, �te acuerdas?

De lo que me acuerdo es que yo nunca sal�a victorioso.

�Victorioso contra Karram Khan?

Eso hubiera cambiado el curso de la historia.

Una vez estuve a punto. Tuve mi espada de madera en tu garganta.

Pero yo se�al� a un cuervo que volaba y cuando miraste te tir� a la fuente.

Y luego tu padre te quit� la espada.

- Me han dicho que viste a mi padre. - S�.

Mi noble padre. Le ofrec� compartir toda la India con �l.

En cambio �l prefiri� cortarse las mu�ecas.

Queden los viejos con sus plegarias. La vida es para los j�venes.

Y cuando la hora suene, el pueblo se levantar�, quemar� y matar�.

Los extranjeros se marchar�n a sus ciudades.

Sobre lo que ellos dejen de la India yo construir� una naci�n y la regir�.

Un imperio para Karram Khan.

- Ya o�ste lo que dijo, Alan. - S�.

�Sab�as que los carros ven�an vac�os y que los rifles iban en los camellos?

Se ve que el general Maitland empieza a tomarte en serio.

Aunque perdamos, no ser� el general Maitland quien gane.

Esos rifles jam�s se emplear�n contra nosotros.

�Fuera! �Fuera!

�Todos fuera! �Fuera de aqu�! �Perros!

- Me has mentido, Alan. - �Sobre qu�?

Sobre el motivo que te trajo.

Me has contado un cuento que no lo creer�a ni un ni�o.

Quiero la verdadera raz�n.

Yo me ofrec� a venir para matarte. Y lo hubiera hecho...

pero ocurri� algo que me demostr� que yo no pod�a continuar all�.

No pod�a seguir siendo un oficial brit�nico.

H�blame de ella. De la de la piel blanca.

- Ella no tiene nada que ver. - Sigues siendo algo brit�nico, �eh?

Ella tiene mucho que ver.

El general se enter� y dijo que no te quer�a all�.

T� puedes morir por los brit�nicos pero no vivir con ellos.

- �Est�s enamorado? - S�.

No te importe. Cuando conquiste la India la tendr�s a ella

y a todas las que quieras...

Aqu� tienes a uno de tus amigos.

�l s� podr�a casarse con ella y vivir entre los suyos.

Capit�n King, por favor. Por favor, d�gale...

Empiezo a creerte.

S�. Ahora te creo.

Fuiste mi hermano antes. Eres mi hermano ahora.

Tenemos mucho camino que recorrer. Nuestras sombras ir�n juntas por ellos.

Vaya... Mi enhorabuena, Alan. Llegaste a enga�arme.

Ese cuchillo ya no te va a servir de nada.

Hubo un momento en que pudiste usarlo y no lo hiciste.

Si no me hubiera despertado, me hubieses matado.

Pero por un instante, el recuerdo del pasado detuvo tu mano.

Esa es la diferencia entre un gran hombre y un simple hombre.

Espera un momento. �Cu�ntos hombres hubiesen podido dominar el mundo

si no hubiesen vacilado dejando pasar el destino?

Alan, como mi padre, eres v�ctima de tu conciencia. Hay muchos como t�.

Ya lo ves, Alan, ni yo mismo estoy desprovisto de conciencia.

Anoche me perdonaste la vida. Ahora te devuelvo el gesto.

Te dejar� marchar a Peshawar. Pero ya nos veremos.

Y cuando as� sea, te aseguro que no dudar�.

Te eliminar� de mi camino como a una alima�a.

Ahora estamos en paz. Ya no hay pasado.

�Dice que al teniente Baird y a los soldados Jenkins, Siglett y Burnett

- los mataron delante de usted? - S�, se�or. Con lanzas.

�Pretende indicar que su desaparici�n del campamento est� relacionada

con su ofrecimiento de matar a Karram Khan?

- S�, se�or. As� es. - �Y bien?

A�n vive, se�or.

Tuve oportunidad de matarle pero...

No tengo disculpa, se�or.

- �C�mo consigui� escapar, capit�n? - No escap�, se�or.

Karram Khan me liber� y dio escolta.

- �A cambio de su vida? - S�, se�or.

�No tiene nada m�s que decir?

Ten�a reunidos a jefes de varias tribus cuando llegu�.

No s�lo los que nos habl� Ahmed. Varios m�s tambi�n.

Parece que van a unir todas sus fuerzas.

Eso supone un total aproximado de 5.000 hombres.

Capitaneados por el hombre a quien usted perdon�.

Hay algo m�s, se�or.

Karram Khan dijo que los Enfield jam�s ser�an utilizados contra �l.

Los fusileros de Khyber los est�n usando desde el d�a en que llegaron.

Y con gran resultado, por cierto.

Sr. Heath.

Conduzca al capit�n King arrestado a su residencia.

�Qu� le parece?

No puedo creer lo que dijo sobre los Enfields.

- �Le va a formar consejo? - �Hay otra alternativa?

Lo que dejaron las mujeres. Jaulas de p�jaros y otras cosas.

No ser�n m�s que chatarra cuando lleguen a su destino.

Fueron enviados all� a marchas forzadas.

El cuartel general cree que esto puede ser peligroso para ellas.

- �Todas las mujeres? - Todas. Salieron esta ma�ana.

A prop�sito, si est� interesado por Susan,

me encarg� que le diese un recado. Le escribir�.

Y dijo que nada hab�a cambiado. Que sus sentimientos eran los mismos.

- Gracias, Sr. Heath. - De nada.

- El Sr. Burke. - Un mensaje de Dehli.

Diez nos hemos relevado d�a y noche para traerlo.

Gracias, Sr. Burke. Que el Sr. White le prepare alojamiento.

"Mot�n en la guarnici�n de Meiruth. Levantamiento civil en toda Bengala.

Disturbios en Dehli. Tome inmediatamente todas las medidas."

- Ya lleg�. - La noche de los cuchillos largos.

Este debe ser el momento que Karram Khan estaba esperando.

Motines por todo el pa�s.

Si se extienden hasta aqu�, seremos buena presa para los de las colinas.

Que todos los jefes de la guarnici�n que se presenten en seguida.

- �A todos? - S�, incluso el capit�n King.

Nuestra posici�n es clara.

Todas las ciudades fronterizas temen un levantamiento.

Si Karram Khan baja de las monta�as, aqu� no podremos quedarnos.

Tengo informes de que est� reuniendo a todas las tribus.

Cuando eso pase, no ser� posible defendernos aqu�.

�Sugiere que tal vez deber�amos atacarle?

Capit�n King, conoce el terreno, �lo cree posible?

Dif�cil por el paso, pero detr�s de su campamento hay un anfiteatro rocoso.

Una compa��a de monta�a podr�a llegar y atacarles por retaguardia.

Con los nuevos rifles la ventaja ser�a considerable.

Sr. White, �rdenes para el comandante de la guardia.

Declare inmediatamente el estado de guerra en la guarnici�n.

Nadie saldr� sin un permiso por escrito.

Capit�n Rogers, a pleno d�a, al frente de un destacamento,

saldr� hacia Peshawar. Procure no ocultar sus movimientos.

- Va en acci�n diversiva. - A la orden.

Capit�n, al anochecer ir� a las colinas con los fusileros de Khyber

y atacar�. �Qu� ocurre, Sr. White?

Mi general hay alguien ah� fuera que quiere ver al capit�n King.

Que pase. A ver lo que quiere.

Los fusileros se niegan a utilizar los nuevos Enfield.

- Creen que est�n contaminados. - �Contaminados con qu�?

Les han dicho que los cartuchos est�n tapados con grasa de cerdo.

Como sabe, para cargar el nuevo Enfield hay que morder el cartucho.

Para ellos, es como comer carne de cerdo y cometer pecado.

Tonter�as, eso lo hacen para que los ind�genas no los utilicen.

Capit�n King, re�nalos. Yo les hablar�.

�Tiene algo que decir?

- �Me permite una sugerencia? - S�.

- �No ser�a mejor que yo les hablase? - S�, capit�n King. H�galo.

El que ha hecho correr el rumor ha sido Ishmael.

- �Ishmael? - Su punkawallah.

Los brit�nicos no desean destruir vuestra religi�n ni haceros pecar.

No hay grasa impura en los nuevos cartuchos.

No cometer�is pecado utiliz�ndolos. Lo que os han dicho es falso.

S�lo para debilitar las fuerzas que han de defender la India.

Sargento, un rifle.

Un cartucho.

Todos sab�is que sangre india corre por mis venas como por las vuestras.

No podr�a envilecerla, porque envilecer�a la memoria de mi madre.

Si hay alguno de vosotros que no quiera seguirme,

que d� un paso al frente para que podamos conocerle.

Coged vuestros rifles.

Cuarto menguante. No habr� mucha claridad.

No, se�or. Podemos avanzar.

- �Cree que usar�n los Enfields? - Ya los han cogido,

pero lo que est�n pensando, s�lo Al� lo sabe.

- Demuestra gran valor, capit�n. - Cumplo �rdenes.

Que tenga suerte, capit�n.

Mucha suerte.

- �Ian? - �Diga?

Desmontaremos y dejaremos aqu� los caballos.

Sargento.

Que desmonten, seguiremos a pie.

Comprobad las municiones. Que todos los rifles est�n cargados.

- �Est�n todos cargados? - No, sahib.

Lo hemos pensado mucho. Hemos hablado y consultado entre nosotros.

Quisi�ramos seguirte, sahib, pero lo que t� crees es la verdad

sobre los cartuchos puede ser falso.

Ord�nales que carguen.

Ord�nales que cojan sus rifles y que los carguen.

Mejor morir aqu� a tus pies a que Al� nos condene.

Entonces que se retiren.

No, capit�n. No usaremos los rifles pero tenemos buenas hojas.

Con ellas te seguiremos hasta la muerte.

- Centinela, �se ve algo? - No, se�or.

�Se�or!

�En el horizonte se ven algunos caballos y jinetes!

�Fusileros de Khyber, alto!

Vuestro general en jefe os observa.

Cuando yo de la orden, marchar�is en columna.

A ver como os port�is.

Fusileros de Khyber, por secciones. Columna a la derecha. �Marchen!

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.