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Original subtitles

- Anteriormente... - Sr. Lipe,

¿qué le molesta del cuerpo?

Conducir ebrio. Ese fue mi cargo

el cuatro de abril de 1991,

y lo que llevaba era una receta para el resfriado.

Tu padre está enfermo

y está en el hospital. Podrían ser semanas,

- o unos días. -¿Él quiere verme?

No iré a verlo.

Mis hombres interrogaron a Ray Morrison antes de operarse.

- Le pegaron sin razón. - Agredió a la inspectora McDowell antes

- de que nadie se moviera. -¿Tenían que derribarlo

con cinco inspectores y un extintor?

Si vuelves a restregarme tu vida en la cara,

mejor date la vuelta y vete.

Rezaré por ti, papá, y ojalá te recuperes.

¿No puedes hablar de nada que no sea ser gay?

Tommy dijo que los fantasmas

de la casa encantada se sientan contigo y algunos cantan.

Seguro que cantan muy bien.

Péinate. No llegues tarde a clase.

También hay una atracción pirata.

Theo, no sigas recordándome lo de Disney World.

Ya sé que te lo prometí y lo cumpliré.

¿Pero cuándo?

Bueno, planear un viaje así requiere tiempo.

-¿Cuánto? - Otra semana o así.

Coge tu almuerzo del frigorífico.

También hay una montaña rusa espacial.

Tommy dijo que todavía soy pequeño, pero tú y Connie podéis subir.

Oye, Theo, sé que Connie nos acompaña a muchos sitios,

pero no vendrá a Florida.

-¿Por qué no? - Porque tiene trabajo.

Yo puedo ir porque tendré permiso especial.

- Quiero que venga Connie. - Pues no puede.

Está ocupada. Seremos solo tú y yo.

Vino al zoo.

Sí, pero eso fueron tres horas. Esto son cuatro días. Es diferente.

Si ella no viene, yo tampoco iré.

- Pues no iremos. - Vale.

Vale.

Theo, por favor.

Vamos ya al colegio.

Hola.

El fallecido es David Bullhack. Vive en la Cuarta, a dos calles.

- Tres en el pecho. -¿Quién avisó?

Un testigo del segundo oyó disparos a las cinco de la mañana, se asomó

y vio un taxi yéndose.

Dio la matrícula a Rita.

-¿Taxi ilegal? - Sí.

Porque no hay taxis amarillos con pasajeros negros

a las cinco de la mañana.

Theo manda saludos.

-¿Sí? - Sí.

No deja de dar la lata con Disney World.

- No para. -¿Lo vas a llevar?

Sí, supongo.

Bueno...

Conserva la cartera y el dinero.

El taxi es de un tal Ryan Lipe.

Lipe. ¿De qué me suena el nombre?

El taxista ilegal que fue testigo del tiroteo del parque,

peleó con el departamento por conducir ebrio, un rarito.

- Eso. ¿Él? -¿Os entendisteis?

Hice lo que pude

con un cuarentón que aún vive con su madre.

- Bien, nos haremos cargo. - Sí. Vamos a preguntar.

¿Volvéis a cubrirlo, por favor?

Oye, Clark.

Ortiz, su marido acaba de fallecer,

he oído que era exmarido, ¿cierto?

- Se estaban divorciando. -¿Estaban unidos?

- Bueno, supongo. ¿Por qué? - Pues si pensaba despecharse,

no me importaría ayudarla, ¿sabes?

Mira, mejor que me avises, si es el caso,

si le estáis tirando ya la caña.

¿Te quitarás el anillo de boda antes de preguntarle su signo?

¿Qué eres, el capellán del cuerpo?

¿Quiere que le tires la caña ahora mismo? Probablemente, no.

Solo pregunto por ella. No seas tan capullo con eso.

Enterró a su ex la semana pasada.

Ve a por todas.

Siéntese, señor Lipe.

No, me quedaré de pie con un dedo en el culo.

¿Sabe por qué le hemos llamado hoy?

Vamos al grano en vez de jugar a las adivinanzas.

-¿Dónde estaba esta mañana? - Trabajando.

-¿En el taxi? - Correcto.

-¿Condujo por St. Mark en el Bowery? - Sí.

-¿Cuándo estuviste? - A las 5:03 de la mañana.

¿Qué hacías allí?

- Dejar a un pasajero. -¿Qué aspecto tenía?

Era rabino.

¿Quién iría a St. Mark en el Bowery

- a las cinco de la mañana? -¿Qué aspecto tenía?

- Era un hombre negro. -¿Tuvieron alguna disputa?

- Sí. -¿Por?

Quería mi dinero y yo prefería guardármelo.

-¿Sacaste una pistola? - Sí.

-¿Disparaste? - Por supuesto.

¿Porque le estaba robando, dice?

Así es.

-¿Él llevaba arma? - Una pistola.

No había en la escena.

Mirad, por eso no me presenté. Siempre que trato con el cuerpo

acabo jodido, y aquí estoy otra vez, acusado.

-¿A qué te refieres? - A que alguien del cuerpo

que se venga de mí por demostrar

que se equivocaron acusándome

de conducir ebrio hace diez años, hace desaparecer la pistola.

Así parece que yo lo he matado sin razón y me acusan de asesinato.

No te ofendas, Lipe, pero no eres para tanto.

Ese hombre me puso un arma en la cara, pidiéndome mi dinero.

Era él o yo, y me defendí, lo que tengo derecho a hacer.

-¿Dónde está ahora tu pistola? - En mi mesa de noche.

Vale, empiece por donde recogió al pasajero

y cuéntelo todo.

¿Para qué molestarme? Este cuerpo de policía

- me va a joder otra vez. - Vale, olvida

todo lo que no sea que pasara esta mañana.

- Homicidio fuera del bar Cat & Fiddle. -¿En Hester?

Sí. ¿McDowell y Ortiz siguen sondeando?

- Sí. ¿Quiere que se encarguen? - Cuando acaben.

-¿Qué tenéis de Lipe? - Ha confesado. Dice defensa propia.

- Junior le está tomando declaración. -¿Y la pistola del muerto?

En ese barrio, es muy probable que la robaran.

-¿Y la pistola de Lipe? - En su casa.

Vamos, la cogemos, y la llevamos a Balística.

Soltad a Lipe cuando Haywood intervenga.

-¿Qué tal, John? - Bien, inspector.

¿Algún avance con tu padre?

- No mejora. Sigue muy enfermo. -¿Pero lo has visto?

- Sí. -¿Habéis hablado?

Está muy enfermo y razonablemente deprimido.

- O sea, ningún avance. - Al menos lo vi.

¿Está Tony Rodriguez?

Adelante. Puede entrar.

-¡Oye! - Tony, ¿qué pasa, hermano?

Daniel. Por lo menos cinco años.

-¿Qué tal te va? - Bien, bueno.

Retirado desde hace unos años.

Tengo una lavandería con mi mujer.

- Emprendedor. - Sí, eso es.

- Bueno, ¿vives en el barrio? - No, en la isla, Tony.

¿Viste lo del último turno?

¿Qué busco?

Mi hijo Peter se peleó en un bar, se fue de las manos.

-¿Qué pasó? - Pues un hombre bebido

fanfarroneaba, tocaba a mujeres

y Petey le dice que se calme. El tipo le pega y le parte la mandíbula.

Petey respondió. Una vez. Solo para que amedrentarlo.

Y se fue. Lo siguiente fueron policías llamando a su puerta.

-¿Está detenido? - No, no abrió la puerta.

Estaba aterrorizado.

-¿Qué dice el denunciante? - Que Peter era el borracho,

y que, sin provocarlo, lo atacó con un palo de billar.

- Veo un poco de discrepancia. - Tony, Petey es como yo.

¿Vale? Tiene algo de temperamento, pero no es mal chaval.

Pero si se encara, nunca es por nada,

- y menos con un palo de billar. - Lo revisaré.

¿Personalmente, o lo asignarás?

- Lo miraré antes. -¿Quitarás la denuncia?

Hablaré con el denunciante. Tal vez sobrio sea diferente.

No sabes cuánto te lo agradezco.

Ni cuánto te lo agradece Petey.

-¿Qué es esto? - Mil, para ti o los tuyos.

Quien sea que se encargue. Mis gracias de antemano.

No sé qué piensas, Daniel, pero sabes que así no trabajo.

- Pero esto es entre amigos. - Y como amigo, digo que lo revisaré.

No era mala intención.

- Olvídalo. Te llamaré. - Gracias, Tony.

BAR- ASADOR

Hola. El fallecido es Timothy Richtman.

El coche patrulla giró la esquina y vio a este hombre inclinado sobre él.

Creían que le quitaba la cartera,

pero dice que un extraño golpeó

a Richtman en la cara hasta destrozarle la cabeza. Intentaba reanimarlo.

-¿Quién es? - Joe Brady.

Dice que eran más o menos amigos. No hemos hablado más con él.

Vale, nos lo llevamos.

El móvil del muerto. Empezaremos un sondeo.

Inspectores Medavoy y Jones. ¿Qué tal, Joe?

Estoy impactado. O sea, miradle,

parece que acaba de levantarse y salir.

-¿Qué pasó? - Salí a beber algo,

pero este local no estaba abierto por lo que sea. Apareció Tim

y pensamos en buscar otro. Y un tipo negro gigantesco

se acercó y pegó a Tim en la cara.

-¿Por nada? - Intentaba entrar en el bar

y Tim dijo que estaba cerrado.

Aun así, siguió empujando la puerta y Tim le dijo:

"¿Estás sordo, estúpido simio?".

Y el otro lo machacó y se piró.

-¿Hiciste algo al respecto? - Era enorme.

O sea, imposible.

-¿Alguien más lo vio? - No, entonces estaba bastante despejado.

-¿Viste alguna vez al grandullón? - Nunca.

-¿Tim parecía conocerlo? - Pasó muy rápido.

¿De qué lo conoces?

Lo veía en algunos bares, pero solo de pasada.

Era maricón, pero lo saludaba.

-¿Entonces es un garito gay? - No, no, no, yo no.

Solo digo que él lo es por si es útil. No sé.

Estoy algo nervioso.

- Nunca había visto un asesinato. - Ya, lo comprendemos.

¿Me puedo ir? Quiero irme a casa.

Necesitaremos que vaya a comisaría

mientras investigamos un poco más, Joe.

Os he dicho qué pasó.

Tendrás que identificar al grandullón

- ya que lo tienes reciente. -¿Sí?

Supongo.

¿Seguro que está muerto?

- Yo veo que está bien. - Venga, Joe.

No hay testigos. Solo el tipo que vio el taxi yéndose

dos segundos después de que dispararan.

¿Vio a alguien quitarle la pistola al muerto?

No, pero volvió al edificio

a llamar al 911, así que pudo robar mientras tanto.

Ya antes han robado armas

- en tiroteos. - Pero quien robase la pistola

al fallecido, se dejó la cartera.

Es más fácil coger una pistola del suelo

- que hurgar en bolsillos. -¿Antecedentes del taxista?

Detenido por conducir ebrio hace diez años, le encantará

explicar el error policial. Aunque no es violento.

Puede ser culpable. Pero no tenemos suficientes razones.

El disparo no fue por la espalda. Ni el muerto huía

ni Lipe corría peligro.

¿Por qué el taxista no se presentó y ahora hay que seguirlo?

- Su pistola no tiene licencia. Se asustó. -¿Estás a la deriva

- porque no queremos detenerlo? -¿Estáis a la deriva porque

tendré que justificar a mis jefes no haber hecho

- un arresto? - El taxista se presentó

e hizo lo correcto en un caso antiguo en el que murió

una niña de tres años.

Usted decide.

- Lo dejaremos, ¿irá a alguna parte? - No creemos.

Vale, dejémoslo por ahora y sigamos investigando.

Bien, volveremos a sondear en el escenario del crimen.

¿Rita? Ed Laughlin.

- Claro. - No nos conocíamos oficialmente.

¿Qué tal?

Quería decir que lamento lo que ha pasado.

Gracias. Muchas gracias.

Hace poco perdí un tío al que estaba muy unido, así que...

A ver, sé que no es lo mismo, pero...

Bueno, agradezco la intención.

Si necesitas a alguien para hablar de ello,

- estaré por aquí. - Gracias.

Hay un buitre por aquí intentando acercarse a Ortiz.

¿No puedo expresar mis condolencias?

Lo que estés haciendo, Laughlin, funciona. En serio.

Al menos no te ha tomado por imbécil.

Venga.

Si estás algo encaprichado con ella, díselo, Clark.

¿Qué?

¿Y si te vas a multar coches aparcados, Laughlin?

Eso lo dominas. Vamos.

¿Habéis encontrado al que pegó a Tim? Quiero irme ya.

Estamos en ello. Mientras, sería muy útil

que aclarases tu relación con Tim.

-¿Por qué? - Hemos hablado

con amigos de Tim de su agenda,

y dicen que salíais.

Como dije, lo veía en bares.

Él bebía en una esquina y yo en otra.

- Nos saludábamos. - Según sus amigos,

pasabais juntos toda la semana. ¿Por qué mientes?

No quería dar imagen de embaucador, no soy así.

No nos interesa eso, Joe, sino la verdad.

Me invitaba a beber, a cenar y demás, pero nunca lo toqué.

Nunca. Jamás haría eso.

¿Y por qué invitaba?

Yo antes era boxeador.

Diamond Joe Brady.

Me conocía, y le gustaba tenerme cerca.

-¿Y escuchar batallitas? - Tengo algunas.

- Peleé con Ray Leonard. -¿Sugar Ray?

¿A qué te dedicas ahora, Joe?

- A un poco de todo. -¿Y Tim?

Él era un gran bailarín de ballet.

¿Alguna vez discutisteis porque él tuviera dinero y tú no?

Me invitaba a copas.

¿Y qué? ¿Eso nunca te rechinó, confiar en un marica?

-¿Qué pretendes que diga? -¿Lo mataste, Joe?

¿Yo? No.

No, ya dije lo que pasó.

Nos dijiste muchas cosas y resulta que la mayoría son falsas.

Podremos ayudarte si eres sincero.

Aquel negro enorme lo mató a puñetazos, y perder el tiempo conmigo

os alejará más de ese grandullón.

Esa es la verdad, así que ayudadme.

Eso espero.

- Adentro. - Yo no hice nada.

Sr. Riley, teniente Tony Rodriguez.

Solo unas preguntas sobre el incidente de anoche

- en la taberna Duffy's. - De acuerdo, adelante.

-¿Está de paso? - Sí, reunión de negocios.

Me voy mañana. ¿Será un inconveniente?

No debería. En cuanto a su caso,

necesito que aclare unas discrepancias

entre lo que dijo que pasó y la versión del Sr. Vega.

¿Discrepancias? Él estaba borracho.

¿Vale? Chocó conmigo y le pedí que se disculpara.

Y vino con un palo de billar.

-¿Dónde le pegó? - En la barriga, sobre todo.

-¿Cuántos golpes le dio? - No me acuerdo.

¿Fue a ver a un médico?

- No, al rato me encontraba bien. - Entonces no le hirió de gravedad.

¿Debí ir a un médico? ¿Así es inútil?

Lo pregunto porque alega delito grave de agresión.

Si condenan al Sr. Vega, será encarcelado.

-¿Entonces no debí hacerlo? -¿Cree que deberían encarcelarlo?

¿Pretende que deje el caso?

Pretendo que valore el crimen a escala de pena potencial.

La verdad, Sr. Riley, conozco al padre del chico,

y son decentes.

Vale.

Y si el caso va más de orgullo herido que de dolor físico,

le agradecería que se lo pensara.

Bueno, pienso

en una solución económica que haría que nos olvidásemos.

Eso no viene al caso.

Si es amigo del tipo,

sí que viene al caso.

También saldría ganando.

Sr. Riley, mis inspectores se pondrán en contacto.

- Hola. - Hola.

-¿Qué tal con Lipe? - Dice que fue en defensa propia.

Lo estamos investigando.

Vaya con lo de Disney World. Qué quebradero de cabeza.

-¿No quieres ir? - Es otro latazo más.

Lo pasaréis bien.

Qué quebradero de cabeza.

Andy, ¿hay algo que quieras decirme

de Disney World o Theo?

No. Es que Theo quiere que vayas, así que...

-¿Quieres que vaya? -¿A Disney World?

Ni lo había pensado.

¿A dónde quieres llegar? ¿Quieres ir?

Si me lo pidieran...

Claro que dormiríamos separados.

No quiero que pienses... No sería una escapada juntos.

Me encantaría ir. ¿Cuándo es?

Hay que decidirlo. Te avisaré.

Me parece genial.

Connie. Por fin hemos localizado al dueño de Cat & Fiddle.

Resulta que tiene un cliente habitual negro de 140 kilos.

Se llama Chester Dodd.

- Vamos a por él. -¿El boxeador se queda en el trullo?

Sí, antes hablaremos con el otro.

¿Algún testigo?

-¿Dónde está el teniente? - Ha salido. No dijo adónde.

¿Y estáis completamente seguros?

Vale. Gracias.

¿Qué pasa?

Balística ha analizado el arma de Ryan Lipe.

Hay otros dos cadáveres relacionados con ella.

-¿De cuándo? - Ambos del mes pasado.

¿Quiénes son?

Varones negros. A las dos y a las cuatro de la mañana.

En Harlem, ambos misteriosamente.

-¿Iban armados? - El primero, sí, el segundo, no.

-¿Ya soltasteis a Lipe? - Sí, menudo manojo de nervios.

Buscaré los archivos de los homicidios

- mientras vais a por él. - Vale.

- Hola. - Hola.

¿Podemos tomar un café?

No. Estoy saturado. Te llamo luego.

Eso dijiste ayer.

Estoy muy ocupado, Delia. Lo siento.

Papá dice que le gustaría volver a verte.

- Esta vez para hablar. - Lo dijo todo la semana pasada.

Creo que se arrepiente de lo que pasó.

No puedo ahora. Tengo mucho que hacer.

- Te llamo luego. - Vale.

- Lo siento. - Yo también.

Siéntate.

Dejadme adivinar. No se encontró el arma

y se me acusa de un asesinato que no he cometido.

¿Casi?

¿Nunca habías usado tu pistola para solucionar problemas con pasajeros?

No. ¿De qué va esto?

Tu pistola se disparó otras dos veces, Lipe.

Esto es...

No me lo puedo creer. De hecho, me lo creo.

Dos tiroteos con tu pistola en los últimos dos meses.

¿Intentaron robarte

- como el tipo de esta mañana? - Solo me faltaba

que el cuerpo cayera tan bajo para cargarme tres muertos.

-¡Iros al infierno! - Deja de balbucear

y dinos qué pasó, Lipe.

No sé nada de otros tiroteos, y deja de llamarme Lipe,

como si fuéramos colegas del mismo equipo de fútbol,

y de intentar amenazarme con las toallas

de las duchas o algo. ¿Queréis incriminarme? Hacedlo.

Pero no me quitaréis mi dignidad.

¡Si sigues haciéndonos perder el tiempo,

tu dignidad será una cosa entre diez

que te sacaré a palos!

-¡Lipe! -¡Le compré el arma a un pasajero!

- Un pasajero. -¡Sí! Uno blanco.

Un completo extraño, y aun así se tomó su tiempo para hablar conmigo

y expresar preocupación, interés y empatía,

no como todos esos engreídos ensimismados

que me toman por un robot.

-¿Cuando fue esto? - Hace dos días.

Y cuando hablamos de cómo me habían robado

y golpeado hace poco, me ofreció como solución la pistola que compré.

Y menos mal que lo hice.

Eres bueno inventando, Lipe.

¡Es la verdad! ¿Recuerdas la verdad, o llevas demasiado en el cuerpo?

Acaba con el cuento del hombre misterioso.

Un hombre que se preocupó, que resultó ser mi salvador.

¿Dónde lo dejaste?

Lo diré, pero quiero que se grabe

que me sabe mal entregarlo.

De acuerdo. ¿Dónde lo dejaste?

En el 312 Este, calle 84.

Viviría allí. Tenía acento bostoniano.

-¿Puedo irme ya? - No irás a ninguna parte

hasta que verifiquemos tu versión. Describe al hombre.

Supongo que tienes buenas noticias.

¿Cómo se te ocurrió lo de pagarme?

Gano algo de dinero. Era en agradecimiento.

El demandante de tu hijo

quería compensación y darme una parte.

¿Y?

-¿Y qué, Daniel? - Me parece bien si a ti te lo parece.

¿Qué estás haciendo?

- Lo siento, Tony. -¡Hijo de puta!

¿Crees que lo haría si tuviera opción?

¿De quién fue la idea?

¡Dímelo ya!

Tony, Tony, estoy trabajando en algo extraoficial.

-¡No puedo ir a la cárcel! -¡Hijo de puta!

Sabía que no podían pillarte. ¡Sabía que no aceptarías dinero!

-¿Crees que esa es la cuestión, Daniel? - Lo siento. Tony...

Atrás, teniente. Vamos, Vega.

- Lo siento, Tony. -¿Qué pasa?

Está suspendido. ¡Su placa y su arma!

Vale.

Su delegado llegará en un momento.

La verdad es que estoy algo decepcionado, Tony.

Opino lo contrario, capitán.

¿Por qué lo dice?

Cualquiera diría que ha sido una trampa fallida.

¿Sabe qué es una comprobación de integridad?

Ha sido más una venganza personal.

Es culpa mía que no informe de un soborno.

Conozco a Daniel Vega desde hace 15 años.

Era mi amigo. Me pidió que ayudara a su hijo.

Teniente, ¿Daniel Vega intentó sobornarle

y no informó?

Fui infiltrado 14 años, capitán.

Trabajé con blanqueo de dinero, decenas de millones de dólares,

casos de narcotráfico donde sujeté bolsas de basura llenas de efectivo

y jamás se cuestionó mi integridad.

Teniente, ¿informó o no informó el intento de soborno?

¿En esto pierde el tiempo? ¿A esto lo llama corrupción?

Sí. Y el Cuerpo de Policía, y el agente de patrulla.

- Repito la pregunta... - Tiene la cinta. Ya lo sabe.

En mi informe, apuntaré que no respondió.

¿Acabamos con esto? Tengo que volver

por dos homicidios.

No tiene a donde volver, teniente.

Está relevado del mando.

Puede irse, capitán.

¿Qué pasa? Esto me quita horas de sueño.

-¿Eres nocturno? - Segurata en el Limelight.

¿Dónde estabas sobre las nueve?

En casa.

¿Fuiste por Hester Street volviendo a casa,

por el Cat & Fiddle a lo mejor?

-¿Por qué? -¿Por qué crees, Chester?

Debe ser una broma.

Dinos qué pasó.

Un mariquita me llamó simio,

que es racista, y no lo toleré.

-¿Tú qué harías? - Depende de mi humor.

Ya, trabajé toda la noche. Tuve dos peleas

con un par de macarras y no estaba de humor

para que me llamaran simio. Estúpido simio.

Ya, ¿y qué hiciste?

Le di una bofetada... una bofetada suave...

solo para que se callara. No fue una agresión.

-¿Cómo de fuerte cayó al suelo? - No cayó al suelo.

Vale, ¿qué pasó después?

Me fui. Fui a casa. Fin de una mala noche.

¿Había alguien más por allí cuando le pegaste, Chester?

Su novio estaba allí.

Pues según ese novio, le diste algo más

- que una bofetada suave. - Mentira.

Nos inclinamos a creerle

puesto que el agredido ya está en la morgue.

-¿Está muerto? - La clave, Chester,

es que te muestres con un ánimo comprensible.

-¿Ante quién? - Un juez.

-¿Un juez? - Tras una noche de enfrentamientos,

este no lo pudiste soportar y explotaste.

Fue una mano abierta, como un empujón.

Dará igual lo comprensible que sea tu versión si sigues mintiendo.

Cuando dejé a ese marica, estaba vivo...

gritándole a su novio. Lo oía a una calle.

-¿Qué gritaba? - No sé. Cosas de maricas.

Solo sé que no lo maté.

¿Hemos terminado?

No, aún no. Quédate por aquí.

¿Y no sabemos ni con quién

- habló el jefe? - Como se conocían y se saludaron,

no dio el nombre.

¿Sabes? A partir de ahora, a quien entre,

pregunta el nombre y que firme o algo.

Entran y salen como si esto fuera una recepción de hotel.

Una mujer que vive en frente del Cat & Fiddle.

Vio nuestra nota debajo de su puerta y tiene datos.

Se lo decimos a Greg y a Baldwin y vamos.

El dueño del bloque donde Lipe dejó al hombre

que le vendió la pistola, enviará por fax una lista de inquilinos.

-¿Se sabe algo del jefe? - No.

¿Aún no sabemos con quién estaba hablando?

Nadie sabe nada.

Vale. Del homicidio vinculado con el arma de Lipe

hace dos semanas, hay una testigo.

En el archivador del agente

falta la declaración que escribió

desde su trabajo en Harlem.

Vale, ve a por ella. Tengo que averiguar qué narices pasa.

Muy bien.

El Cat & Fiddle está justo ahí,

y este es mi asiento, así que tengo muy buenas vistas.

Díganos qué vio esta mañana.

Pues había dos tipos en la puerta del Fiddle,

que normalmente está abierto. Se ve que hoy no. Y...

había un tercero, uno hombre negro, que se acercó a ellos.

Hablaron un poco, y entonces el negro...

le partió la cara a uno de los otros chicos.

¿Solo recibió el golpe? ¿Contraatacó?

-¿Se cayó? - No, se quedó ahí, aturdido.

¿Me pasas eso, chica?

Un momento, señora Sewell.

Díganos qué pasó después.

El tipo negro se fue y el que recibió el golpe

- empezó a gritarle al amigo. -¿Qué le gritó?

No lo oí. Gritó

hasta que el amigo le pegó en la cara y lo dejó ahí.

-¿Y estuvo aquí toda la mañana? - Sí, no salgo.

Tengo la cadera mal.

¿Puedo beber, por favor?

No podemos dejarla beber, Sra. Sewell.

Tiene que venir a comisaría y declarar lo que vio.

No. ¡No! No saldré de la casa.

Tiene que hacerlo, señora. Es por asesinato.

- Olvidadlo. Olvidad que he hablado. - No podemos.

Si me sacáis de aquí, gritaré.

No he salido en cuatro años. ¡Ni lo haré! ¿Puedo beber, por favor?

Ya sabemos la salida.

Lo apunté todo, cielo.

Es muy minucioso.

- En cuanto entré al día siguiente. - Buen trabajo.

¿Aún no ha aparecido el tirador?

Lo estamos investigando.

¿Puedo hacerte una pregunta?

¿Cuánto gana un policía, más o menos?

Veintiocho mil.

Creo que me presentaré,

hay buena cobertura sanitaria.

- Aquí no tengo. -¿No?

La... ¿Cómo se dice? Academia.

¿Es como un campo de entrenamiento? ¿Mucha actividad...?

¿Pasó un taxi ilegal tras los disparos?

Sí, eso es. Me acuerdo porque no se ven

muchos blancos en la 145 a las dos de la mañana.

-¿Puedo llevarme esto? - Claro.

Bien.

¿Es usted en la playa?

- Sí, mi hermana y yo en Jamaica. -¿Viaje pagado

- trabajando aquí? - Sí.

Siga siendo agente de viajes. Confíe en mí. Gracias por ayudar.

¿Qué pasa, teniente?

Asuntos Internos va a por mí.

¿Quién ha sido? ¿El nuevo, el tal Fraker?

No importa. El caso es que no hay fundamentos.

-¿Qué dicen? - No puedo entrar en detalles.

Solo quiero que creáis que no he hecho nada malo.

¿Lo resolverá en tu mesa?

Me han trasladado. Seguro que mandan un sustituto.

- No han dicho cuándo. -¿Pero temporalmente?

Me han pedido que me vaya. Es lo único que puedo decir.

¿Qué hay del amigo que ha venido hoy?

No tienen nada. No importa.

-¿Por qué usted? - No sé, Andy.

Ocúpate de tu caso.

O Fraker es un lunático o tiene

- algo personal contra usted. -¿Por qué?

- No lo conocí hasta hace dos semanas. - Bueno, tiene que ser algo.

Andy, tienes que mantener la sangre fría.

Si me voy, tendrás que mantener el despacho.

No cave su propia tumba, ¿vale?

- Si no hay fundamentos, pasará. - Si Asuntos Internos quiere mi pellejo,

lo tendrán. Ocúpate de tu caso, Andy.

Estaremos en contacto.

- Todo saldrá bien. - Sí.

-¿Y bien? - Nos hemos topado con un problema, Joe.

Hablamos con el negro grandullón que dijiste que mató a Tim.

Dice que solo le dio una bofetada.

-¿Qué esperáis? - Hay una testigo que lo respalda.

Una mujer que mira todo el día por la ventana

- vio qué pasó frente al bar. - Miente.

Joe, ¿has tenido muy mala suerte últimamente?

¿Ahora sospecháis de mí?

¿Por mala suerte has hecho cosas

que nunca harías en tiempos mejores?

-¿De qué hablas? - Después de que el negro

pegara a Tim y se fuera, ¿qué te gritó Tim?

Tim estaba en el suelo.

¿Le enfadó que no devolvieras el golpe?

- Se moría en el suelo. -¿Qué te dijo

que te cabreó tanto para matarlo? ¿Marica?

De ser así, ¿por qué me molestaría?

Porque te avergüenza haberte enrollado con él.

Nunca lo toqué.

Pero dejaste que te tocara. ¿Cierto?

Hacías lo que tenías que hacer para sobrevivir

y él te insultó, así que le pegaste.

Explícalo así, y será más un homicidio involuntario,

o usaremos lo que vio la testigo y los policías cuando se pasaron,

que hurgaste en los bolsillos de Tim para robarle la cartera.

- Intentaba ayudarle. - Explica eso,

matarlo por la cartera es asesinato.

¿Qué pasó fuera del bar?

El negro lo abofeteó y no hice nada al respecto.

Lo visteis. Era enorme.

¿Qué te llamó Tim?

Maricón. Reinona.

Apostaba a que nunca fui boxeador...

que era aún más marica que él.

- Y le pegaste. - Solo una vez.

Pero la cabeza dio en el pavimento como un coco.

Lo juro, lo prometo, no iba a robarle la cartera.

Intentaba ayudarle.

No sé nada de ordenadores.

Pero nada.

Un segundo. Oye, Clark.

- El mes que viene hay boxeo. - Estupendo.

Esperaba que participase alguien

de la brigada de inspectores.

Empiezo a pensar que sois blandos para eso.

¿En eso pierdes tiempo soñando, Laughlin?

No quieres romperte esa naricita tan mona.

Mira, lo que intentaba hacerte entender es que Ortiz

ha sufrido mucho últimamente

y no necesita a nadie que le complique más la vida.

Si no quieres hacerme caso,

adelante, prueba y descúbrelo por ti mismo, ¿vale?

¿Cómo está? ¿Caliente?

Por favor. No me mientas. Porque necesito saberlo.

Suéltalo.

Voy a darte una paliza.

Alguien recibirá una gran sorpresa.

Gracias. Me has alegrado la semana.

Y al verano siguiente, adivina quién estaba.

El héroe del fútbol Johnny, y procedió a torturarme de nuevo.

Camp Tomahawk. Menuda broma.

Todo vuestro.

¿Desde cuándo conduces un taxi ilegal?

- Desde hace tres años. ¿Por? -¿Antes conducías uno legal?

- Sí. -¿Por qué cambiaste?

¿Te quitaron la licencia?

Mandé al carajo a la comisión de taxis.

-¿Por qué? - Nos mandaban a recoger matones.

Y hasta policías, señuelos,

vestidos de guerrilleros llamando a un taxi.

Tuve dos citaciones seguidas por no aceptar clientes

y ahí dije "basta".

Me fui a una estación de servicio.

Eres conductor y eliges pasajero.

¿No buscáis al bostoniano que me vendió la pistola?

Te robaron hace un mes y medio en Harlem.

¿Fue la primera vez?

- Sí. -¿Cómo te las has arreglado todo el tiempo

- sin que te roben? - Con cuidado.

- No yendo por Central Park. - Es una manera.

- Sin subir a cierto tipo de gente. -¿No lo sabías?

Entonces, ¿cómo acaban robando en Harlem a un taxista

que sabe tanto?

Tal vez al momento de dejar un pasajero

en la 61 con Park, se subió un negro

para ir a Harlem, le dicen que no están de servicio

y el negro le puso una pistola en la cabeza al taxista.

Tal vez eso lo llevara a la 134.

- El taxista conseguiría un arma. - Tal vez.

Para defenderse la próxima vez que le roben,

lo que sienta muy bien.

La siguiente vez, el tipo ni llevaría pistola,

pero el taxista no iba correr riesgos.

- Tal vez. - Que el primero llevara arma, lo entiendo.

Pero ¿por qué un taxista mataría a dos negros desarmados?

La gente tiene rutas,

que casi siempre carecen de peligro y de propósito,

pero a veces dos rutas chocan. Imaginad un taxista

que ha sido insultado, timado,

infravalorado, ignorado, y ahora robado y golpeado,

así que se ve obligado a llevar un arma.

Y aparece un chico negro

que no quiere pagar su viaje

y básicamente roba al taxista. Aquí se cruzan dos rutas

y chocan. ¿Entendéis?

Así que el taxista justifica matar a alguien que no paga.

Me parece que ahí no estaría en sus manos.

Un testigo le vio en la 145 hace dos semanas,

cuando disparó a un hombre en el pecho. Sé que no confía en el cuerpo

y no le gusta colaborar con nosotros, pero le diré, Sr. Lipe,

que será detenido por los tres tiroteos.

- Nada está en mi mano ya. - No es así.

No. Cuéntanos qué pasó.

Hazte un favor siendo sincero

y podremos llegar a un acuerdo.

Cuando entres en el sistema, ya no estará en tus manos.

De momento, sigues siendo dueño de tu destino.

El problema aquí es cuánto puede aguantar una persona.

En eso deberíamos centrarnos.

Hablémoslo, pues.

Buenas noches.

-¿Ha confesado Lipe? - Sí.

-¿Los tres homicidios? - Sí.

¿Porque le robaron?

El primero estaba justificado, pero con los otros...

Se le fue de las manos.

¿Sabéis algo de Rodriguez?

Nada.

Sabemos que no está en la cárcel, es buena señal.

Sí. O están jugando con él como con un ratón

hasta que avance.

¿Llamamos para ver qué averiguamos?

- Tantas llamadas podrían empeorarlo. -¿Nos quedamos sentados con la intriga?

No, nos vamos a casa, y si Rodriguez nos llama a alguno

con novedades, se las decimos a los demás.

Sí, eso es.

Estaré con informes esta noche.

Si pasa algo, te llamo.

- Hola. - Hola.

Oí que te enfrentarás a Laughlin en el combate.

Ha corrido la voz, ¿eh?

¿Es porque fue un idiota conmigo?

Supongo que fue a raíz de eso, sí.

Gracias, pero ya me manejo con capullos como él.

La actitud de Laughlin necesita un reajuste.

-¿Has combatido antes? - Sí.

Hace tiempo.

Hay cascos, protectores bucales,

árbitros, no es para tanto.

Que alguien dé la cara por mí, sí es para tanto.

Mereces que den la cara por ti.

Gracias.

- Será mejor que me vaya. - Vale. Nos vemos mañana.

- Hola, John. - Hola.

Papá, ha venido John.

Estaré fuera.

¿Querías verme?

Quiero una tregua. ¿Será posible?

Solo si me aceptas por ser como soy.

Estoy cansado, John. No quiero entrar en eso otra vez.

¿Y por qué pediste que viniera?

No debería ser mucho pedir

que mi único hijo venga y me consuele en mi lecho de muerte.

Dijiste que soy la vergüenza de la familia. Renegaste de mí.

¿Y tengo que olvidarlo todo?

No olvidarlo, sino perdonarlo.

No es tan sencillo.

Me estoy muriendo, John.

Tengo miedo. No será más sencillo que eso.

Yo también tenía miedo,

y cuando vine para consolarte y comprenderte...

me abandonaste.

Eso no desaparece por arte de magia.

Ser gay no fue una elección.

¿Por qué elegiría una vida a costa del amor de mi padre?

Te quiero mucho, Johnny. Siempre te he querido.

Eres mi hijo.

Yo también te quiero.

¿Podemos dejarlo así?

Vale.

Solo tengo un momento.

¿Qué pasa con Rodriguez y Fraker?

¿Tengo que soltar información confidencial?

- Si no, ¿a qué has venido? - Me marcharía.

¿Ya estás al mismo nivel que Fraker,

un capullo que, sin problema, colgaría a alguien decente por nada?

Sé que no eres así.

Por lo que entendí, Rodriguez no informó de un intento de soborno.

Intento, o sea que no lo aceptó.

- Sigue siendo un problema. - No, son sandeces.

¿Quién lo ha metido ahí... el amigo?

Daniel Vega, se retiró del servicio.

El año pasado lo pillaron usando su antigua placa

para cachear a narcotraficantes por dinero.

Se ofreció.

¿Cómo asoció Fraker a Vega y a Rodriguez?

Ha estado investigando a Rodriguez.

Tendrán una historia.

Está bastante claro, Martens, pero ¿cuál es la historia?

Por lo que entendí, Fraker está

en Asuntos Internos por Rodriguez.

¿Por qué?

Cuando Rodriguez era infiltrado en Narcóticos,

Fraker llevaba uniforme, y al parecer iba de copiloto

con alguien que no sabía que era camello.

Tu chico lo delató.

-¿Rodriguez dio su nombre? - No lo sé.

Pues no llames a nadie delator

- y te quedes tan tranquilo. - Te he dicho lo que sé.

Si es cierto, Rodriguez debió tener un representante.

Tal vez sí, tal vez no.

Y ahora Fraker va tras él.

Según él, Rodriguez pasó el soplo,

lo puso en Asuntos Internos, donde nunca quiso estar,

y aunque Fraker sea capitán, sigue siendo un capullo amargado

porque sabe que con ese tufo, nunca saldrá de Asuntos Internos.

Rodriguez entregó policías. ¿Estás seguro?

Te aconsejo que empieces a nadar

para que Rodriguez no te ahogue con él.

Tengo que irme.

Subtítulos: Cristina Ocete

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