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Anteriormente...
-¿Connie McDowell? - Soy yo.
- Rita Ortiz. Soy tu compañera. - Ah, sí, hola.
Estás estropeando la tarde. Ven a cantar conmigo.
Señora Hornby,
deberíamos aclarar algunas cosas.
Quiero que cantes.
¿Tengo que ser más clara?
El trabajo es para protegerla. Mejor si nos llevamos bien,
pero usted busca un criado o canguro.
Eddie lo hacía.
No soy Eddie. No canto ni doy saltos.
¡Está bien!
-¿Con quién trabajas? - Connie McDowell y Andy.
-¿Ah, sí? - Sí, me imaginé que así
nos veríamos más.
¿Y las maletas?
Ya eres todo un inspector, averígualo.
- Es hora de que te vayas. -¿Lo hablamos?
¿Te quedas en la 15?
- Sí. - No hay nada que hablar.
¿No te estarás pasando?
¿Qué hay, reunión del sindicato? Largo.
Buenos días.
Buenas. Sin carné, bala en la cabeza.
Dos latinos, veintitantos. Uno le abre la cabeza y le roba.
El otro se fue atrás.
Luego salió con la víctima a tiros.
-¿Es poli? - Con una culata perlada, no.
¿Y las prostitutas?
Con Clark. McDowell y Ortiz buscan testigos.
Quedaos sentados y en silencio.
Nadie les vio.
-¿Cuántos puteros había? - La víctima
y otros dos. Este andaba demasiado puesto para bailar.
La madame dice que ninguno es habitual.
Ya.
Oye, tú, despierta. ¡Dormilón!
¿Qué has visto?
Me estaban dando un masaje.
- Vaciándote las pelotas, ¿y? - Escucho pum, pum
y me despierto con un poli dándome.
¿Viste al que lo hizo?
- Tengo que irme. - Hay un hombre muerto
por querer detener el robo. Se merece que despejes la cabeza.
Mi coche está delante, ¿puedo irme?
Vuelve a dormirte.
Ni se te ocurra darle las llaves.
Disculpad.
COMISARÍA 15
¿Descubristeis algo?
Si, han encontrado tres carteras bajo un coche.
Una es de la víctima.
McDowell y Ortiz han vuelto al local,
por si la madame identifica a los otros.
El jefe Adis dice que en un mes han atracado cuatro salones en el Bronx.
-¿Mismo modus? - Y misma descripción
- y armas. -¿Víctimas?
Sería el primer tiroteo.
Un equipo de la 5-2 viene a comparar notas.
Uno es tu padre.
- Vale. -¿Hay algún problema?
No.
-¿Andy? -¿Nos ayudan
o les ayudamos?
Es vuestro caso, pero nadie se queda fuera.
Teniente...
Las quejas, ahora.
Lo cogeré dentro.
Se lo paso.
Es un dependiente con permiso de armas.
Le atracaron y persiguió al ladrón a tiros.
La madame dijo
que Terrence Olsen
estaba en la sala de espera. Un cardiólogo del SoHo.
Un capullo, pero vendrá.
Bien.
Robo en Baxter. Os toca, Connie y Rita.
Greg y Baldwin, ayudadles.
Vámonos.
Te cuento de camino.
¿Puedes hablar?
Es muy importante.
Sí, por aquí.
Antes de nada,
la señora Hornby te pide disculpas
si te ofendió.
- Dile que no importa. - No.
No sé exactamente qué pasó y me da igual.
Y admito que no siempre es fácil tratar con ella.
Te agradezco que hayas venido, pero se preocupa por esto
un poco más que yo.
En segundo lugar, quiere que vuelvas
y la protejas.
No, ni hablar.
Promete que no se repetirá.
Como le dije, estará mejor con alguien que la entretenga,
alguien que cante
e infle globos.
Sinceramente, creo que tienes razón.
Pero se siente más segura con un inspector.
- Y no me dejará en paz hasta que vuelvas. - Que Eddie te recomiende a otro.
No quiere a nadie más. Haré una cosa.
Pongo otros 50 dólares por turno.
Son 250 dólares. A ver dónde consigues eso
por no hacer nada.
Ya, mi meta en la vida
es trabajar lo menos posible.
Te pido disculpas.
Pues 300. Eso son 600 a la semana en metálico.
Tengo un hijo pequeño.
No quiero faltar dos noches a la semana.
Inspector, te contaré un secreto.
Hornby no tiene hijos.
Eddie trabajó un año y medio para ella.
Y ahora conduce un SUV nuevo.
Le trata el mejor oncólogo de Nueva York.
Ella se preocupa por los suyos.
Yo no aguantaría lo mismo que Eddie Gibson
para conseguir esos beneficios.
Por ahí no me ganarás.
No te puedo obligar.
- Lo sé. Tengo trabajo. - Cuando veas el error
y me llames, la oferta será de 200.
Espera junto al teléfono.
-¿Qué pasa? - Robo con violencia.
Se hacen pasar por exterminadores y entran en el piso de una señora. Uno la distrae
y el otro le roba las joyas. La golpean, grita y huyen.
¿Dónde está?
- En el Bellevue. -¿Vivirá?
Se pondrá bien. No ve mucho.
No ha podido describirlos.
Esos oyeron gritos y les persiguieron.
Uno escapó.
Pillaron al otro, Donnie Hertzner.
¿Dónde está?
De camino al Bellevue.
Salió mal parado en la trifulca.
-¿Algún testigo? - Tenemos uno.
Vamos nosotras.
Hola, chicos.
- Os lo ha puesto difícil. - Un poco.
Sí, daba codazos y patadas.
Se habría metido algo, no paraba.
¿Dónde estabais al salir?
Aquí delante. Arreglo el tejado.
Salí a por herramientas
y oí a una mujer gritar.
De pronto salen dos tíos corriendo
y él y yo les perseguimos.
¿Tú vives aquí?
Sí, encima de la señora Woodrow.
La oí gritar y, al asomarme,
los cabrones corrían calle abajo.
Él forcejeaba con uno y le ayudé.
¿Sabéis algo? ¿Se pondrá bien?
- Aún no lo sabemos. -¿Visteis al otro?
- Por detrás. - Sí, nada.
Cuando podamos,
os enseñaremos fotos por si acaso.
Claro.
- Gracias. - Sí.
Vamos al Bellevue a hablar con ambos.
- Acabamos con esto. - Vale.
Nos pondremos en contacto para enseñarte fotos.
¿No hay tarjeta?
- Aquí tienes. - Te llamaremos.
Llámame tú.
¿Vigilas a Hertzner?
- Le operan. -¿Por qué?
Empezó a sangrar.
Ha venido su parienta, Shelly Hertzner.
Está enfadada por no verle. Iré a por ella.
Tengo un acuerdo con mi marido.
¿Cuál?
Si me llama así, duerme en el sofá.
- No sé a qué romanticón se le ocurrió. - De verdad.
¿Cuánto llevas casada?
Dos años. Salimos otros dos antes.
-¿Le gustaba Antivicio? - Ni el horario ni la ropa.
¿Te querías venir aquí?
Quería hacer lo posible por arreglarlo.
-¿Va mejor? - Trabajamos en ello.
Shelly, somos las inspectoras McDowell y Ortiz.
No me dejan ver a Donnie.
-¿Con quién iba? -¿Cómo?
Hoy ha robado.
Con quien fuera, le dejó tirado y le pegaron.
Yo no sé nada. Solo quiero verle.
Dinos con quién iba hoy,
podrás verle en cuanto salga de quirófano.
- Yo no he dicho nada. - No.
Andrew Sime.
Se ven mucho, intenta arrastrarle desde que salió.
- Llamaré a Greg y Baldwin. -¿Cuándo le veré?
Voy a preguntar.
Hola, Don. Rita está en un caso.
Eso me han dicho.
¿No puedo asomarme a ver a mi amigo del Bronx?
Pasa.
-¿Cómo le va? - Es buena.
- Todo va genial. -¿Con quién está?
¿Connie? ¿Con otro?
McDowell, sí.
¿Y cómo es? ¿Casada, divorciada, fiestera?
- Soltera. -¿Fiestera?
En el trabajo no.
¿Y los hombres de qué van?
-¿Por qué? - He trabajado mucho con polis y lo sé.
Son como perros.
- Admítelo. - No lo he negado.
Sé que vuestro código es que nunca se va a por la mujer de otro poli.
Pero no es igual con la de un fiscal.
Como poco,
en su último trabajo,
iban a por ella como náufragos.
Hay un resentimiento contra mí y los abogados.
Eso no pasa aquí.
Pero si alguno hace algo...
poco apropiado,
espero que tú...
No voy a vigilar a tu mujer por ti.
No te estoy pidiendo un riñón, Tony.
No voy a vigilarla.
No quiero volver a discutirlo.
- Si fuera poli, lo harías. - Te equivocas.
Me alegro de verte.
Ya has pasado por esto antes, Andrew.
- Sí. - Cooperaste,
testificaste y conseguiste un trato.
Sí, ¿y qué?
-¿Vamos a hacerlo hoy? -¿Hacer qué?
¿Qué he hecho?
Cuando seas viejo
y le cuentes a tus nietos las historias de tu salvaje juventud,
y juntes a todos los niños,
háblales de que te hiciste pasar por exterminador
con Donnie.
Intentasteis robar una mujer de 80 años
pero no se dejó,
así que la golpeaste y huiste, dejando tirado a Donnie.
Cuéntales que ya te habían pillado antes haciéndote pasar
por exterminador
y que te vieron huir del lugar
vestido de exterminador.
Pero nunca has trabajado de eso,
así que no tienes razón para tener el uniforme.
Pero mejor no les cuentes que, cuando la poli fue a buscarte,
en vez de tirarlo,
tenías el uniforme hecho una bola en el suelo del dormitorio.
Sí, vale.
Por escrito.
El cómplice ha confesado.
Parece que haya esnifado DDT,
pero se ha despejado para acusar a su colega,
Donnie Hertzner, que fue detenido por dos civiles.
¿Qué dice él? ¿Habéis hablado?
Falleció hace diez minutos.
- Es broma. -¿De qué?
- Hematoma epidural, sangre en el cerebro. -¿De la paliza que le dieron?
Eso parece.
Hay que averiguar qué pasó.
Todos dicen que eran buenos samaritanos
que respondieron a los gritos.
El ladrón se resistía.
Uno se partió el labio sujetándolo
- hasta que llegamos. - Es algo.
Pero hay que averiguarlo todo.
Vamos.
¿Puedes quedarte?
Lo que no voy a hacer
es volver a la tontería de fingir que no nos conocemos.
No lo haré.
Creo que estoy embarazada.
¿Segura?
Me he hecho dos pruebas.
¿Ambas positivas?
No lo creería si no.
Me lo has soltado de golpe, perdona si no reacciono.
Eso es lo que pasa, por eso me comporto así.
¿Cómo ha pasado?
¿No tomabas la píldora?
Sí, pero estoy embarazada.
Todo saldrá bien.
¿Y ahora qué?
No lo sé.
Tengo que pensar.
¿Cuándo puedo involucrarme en la decisión?
Te avisaré.
Johnny.
Qué de tiempo.
- Hola, Brian, ¿qué tal? ¿Y Louise? - Todos bien.
- Papá. - John.
Daos la mano o algo.
Brian Howerson, Andy Sipowicz. ¿Empezamos?
Sala de descanso.
Han atracado cuatro salones de masajes.
Dos varones hispanos de veintitantos, temprano.
Roban y se van.
-¿Hay testigos? - Tumban a la madame.
- Los puteros se van. -¿Alguno identificado?
No suelen enseñar sus carnés.
Tiraron unas carteras cerca.
Una era de la víctima.
La madame ha identificado a otro putero.
No hay pruebas de que robaran a los puteros,
- puede no estar relacionado. -¿Qué armas llevaban?
- Automáticas plateadas. -¿Uno con bigote y otro afeitado?
-¿Uno iba con gorro? - Quizá están relacionados.
Primero pediremos a los mandos del Bronx
denuncias de carteras robadas o perdidas el día siguiente.
Sáltate al teniente y explica los fallos.
No he dicho que haya fallos, pero hay que comprobarlo
Nosotros nos encargamos de eso. Buscad a vuestro putero.
Perdón. El doctor Olsen ha llegado.
Mira por dónde.
Echaremos un vistazo.
¿Qué hay que hablar?
Si me devuelven la cartera, volveré al trabajo.
Queremos hablar de cómo la perdió.
- Se me cayó del bolsillo. -¿Sabe dónde?
Si lo supiera no la habría perdido.
-¿Cuándo se dio cuenta? - Al llegar a casa.
¿Anoche fue a Chinatown?
No.
¿Conoce el salón de masajes Shanghai Diamond Garden?
-¿Me devuelven la cartera? - No podemos, doctor Olsen.
- Forma parte de una investigación. - El que intentó impedir el robo
ha muerto.
Pensaremos que hizo lo que pudo por ayudarle
antes de huir pero, si no, ahora puede compensarlo.
-¿Cómo? - Empiece por contarnos
- lo que vio. - No sé nada de un robo.
Debería hablar con un abogado antes de decir nada.
¿Formó parte del robo?
-¿Por qué dicen eso? - Entonces no necesita abogado.
Ayúdenos y conseguiremos que confiesen.
Nadie sabrá que estuvo allí
ni que colaboró.
Quiero hablar con mi abogado.
Ya hablaremos.
Pide un abogado
y tú sigues como si nada.
- Por si lo dejaba. -¿Le has enseñado?
- Puede. - La próxima vamos nosotros.
- Para ti el teléfono. -¿Qué dices?
No ha sido un éxito.
No habría hablado igualmente.
Nunca lo sabremos.
Llevamos un mes con el caso.
Entraremos nosotros.
Hemos contactado con Josh Laurie.
Denunció el robo de su cartera el 2 de noviembre.
Fue el día después del robo en...
House of Lee Massage en el Bronx.
Admitió que le robaron allí,
pero no les identificó.
Cuando denunció la tarjeta de crédito,
le preguntaron por una compra
en una tienda de electrónica en Brookner.
La tienda se llama...
Intentaron comprar una tele con su tarjeta.
La empleada no le retuvo, pero apuntó la matrícula.
¿Quién es?
Vincent Perez.
- Junior lo investiga. - Id a por él.
He informado a muchos jefes en 26 años.
Si quiere más detalles, los pide.
No le llames Junior delante de mí.
Antecedentes por hurto. Vive en Throggs Neck.
Entre Fordham y la autovía.
- Sé un atajo, seguidme. - Lo encontrarán.
¿Habías tenido compañero?
- Claro. -¿Era todo trabajo
o hablabais de vuestras vidas?
¿Quieres hablar de mi padre?
Yo te hablo de Cynthia, Andy Junior
y si Theo se coge una rabieta o vomita en el colegio.
Si pudieras hacer algo para ayudarnos,
- te lo contaría. - Pero no tiene que ser secreto.
No eres neutral. Os odiáis.
No le odio.
Es que...
no pensamos igual.
¿Quién tiene secretos?
¿Qué pasó?
Está bien. Legalmente,
-¿cuándo se leen los derechos? - Al detenerle.
¿Antes o después de hablar?
- Antes. -¿Y lo haces así?
Nunca.
Todos pedirían un abogado. ¿Por?
Cuando estábamos en la 2-8,
trabajamos en el atraco a una mujer de 84 años
a la que golpearon con la culata. Le detuvimos y lo confesó todo.
Subí al estrado
y me preguntaron si le leí los derechos
antes de hablar. Dije que sí.
Pero era mentira.
Cuando tu viejo subió,
y le preguntaron si le había leído sus derechos,
dijo que no me oyó hacerlo.
- Quizá no lo pensó. - Lo pensó.
¿Lo hizo por odio?
No quiso que le pillaran mintiendo. Se desestimó.
Le hice la vida imposible. Y cuando bebía aún más.
En público, delante de polis.
Dos meses después,
volvió a robar y mató a una anciana.
Me emborraché y quise pelearme con tu padre,
pero no salió del bar.
Me pasé.
Lo importante es que contó la verdad en el estrado.
Eso mató a la anciana.
Y no creo que pase una semana sin que lo recuerde.
Unidad Uno a Unidad Dos.
El sospechoso va en una bici gris.
Unidad Dos, vamos.
Él tendrá su versión. Esta es la mía.
-¡Quieto, policía! -¡No dispares!
No he dicho nada de disparar.
Nadie va a disparar.
-¿Cómo te llamas? - Soy inocente.
- Responde. - Vincent Perez.
Soy inocente.
Cállate hasta que te diga y seremos amigos. Si hablas, verás.
-¿Me has entendido? - Vamos.
¡Perdona!
Se viene con nosotros.
Tus detenidos
llegan golpeados a comisaría.
-¿Te lo ha enseñado también? - Todo tuyo.
¿Un refresco?
Vale.
Para confirmarlo,
¿entiende los derechos que le leímos
y quiere seguir sin un abogado?
Sí, y creo que sé qué hago aquí.
Antes de que diga nada,
relájese. Somos sus amigos.
- Queremos ayudar. - Me alegro.
- Quiero explicar... - Le diré algo antes.
- Le ayudaremos... - Si le dejara, confesaría.
- ...si nos dice la verdad. - Claro que lo haré.
Si nos miente, no podremos hacer nada.
- Lo entiendo. -¿Dónde estaba
- esta madrugada? - Soy mozo de almacén en el Super Mart.
-¿No es por la tarjeta de crédito? - Háblenos de eso.
Pero, por favor,
no puedo volver a la cárcel. Les diré de dónde la saqué.
Ayúdenme,
¿vale?
- Ya veremos. - Julio Alameda
me la vendió por 50 pavos.
Salí hace seis meses
y no me he metido en problemas,
pero no gano nada en el mercado y...
quería un televisor plano.
- Fue una estupidez. -¿De dónde la sacó Alameda?
No lo dijo.
¿Dijo si es atracador?
No le conozco mucho.
-¿Nos lo tenemos que creer? - Es cuanto sé.
Por favor,
no quiero volver a la cárcel.
Ya veremos, no prometo nada.
Lugares habituales.
Julio Alameda.
- Lo oímos. - Atrapas más moscas con miel que con hiel.
Siéntate, Cheryl.
Gracias.
Háblanos de lo que pasó esta mañana.
Vale.
¿Viste a los dos buenos samaritanos
atrapar al ladrón en la calle?
Sí.
-¿Estuviste hasta llegar la policía? - Sí.
-¿Pelearon los tres? - Como perros arrinconados.
¿Lucharon todo el tiempo
o el ladrón se rindió?
Se rindió pero no paró de rajar, así que le dieron.
-¿A qué te refieres? -¿Es Armani o una copia?
- Cheryl... - A mí me vale como sea.
¡Cheryl! Dinos qué pasó.
Vale.
El ladrón pateaba, gritaba y golpeaba y ellos le respondían.
Acabaron en el suelo,
se dijeron algunas cosas
y el blanco grande, ¡pumba!,
le dio con la cabeza en la acera y se calló.
¿Cuántas veces le golpeó en la cabeza?
Una, ¿por qué?
Porque ha muerto por eso.
Pues que le den.
Hablando de dar...
¿Le tenían en el suelo
- y había dejado de luchar? - Sí.
¿Y McPherson le golpeó la cabeza?
El ladrón había golpeado a McPherson.
Pero ya no peleaba,
así que no se defendía.
Le insultaba.
No importa. Se había rendido.
Había parado la violencia. No corrían peligro en ese momento.
McPherson cometió un acto violento que acabó con su vida
y eso está condenado por la ley penal.
¿Qué le espera?
- Homicidio involuntario en primer grado. - Cárcel.
Correcto.
¿Y al otro, Ewell?
Sujetó al sospechoso cuando le golpeó.
Sí.
Fue cómplice, culpable de homicidio involuntario.
Pero no irá a la cárcel.
Puede tener la condicional si testifica.
- Llamémosles a ambos. - Para eso me hice poli.
Siéntate.
Tenemos que hablar de lo de ese tío.
Vale.
-¿Y la mujer? - Bien.
-¿Quién empezó? - Él.
A codazos.
-¿Le diste en la cabeza? - En la mandíbula
- cuando me dio. -¿Estabais de pie?
Y acabamos en el suelo.
-¿Encontrasteis al otro? - Está encerrado.
-¿De qué va esto? -¿Iba armado?
No. Cuando el otro agarró los brazos al gilipollas
le cacheé para asegurarme.
-¿Qué pasa? - Ha muerto.
¿Por lo que pasó ahí?
- Eso creen. -¿De un infarto?
Daño cerebral.
Estaba bien cuando se lo llevaron. Podía andar.
¿Se golpeó la cabeza?
No, no lo sé.
Una anciana gritaba por la ventana
y la ayudé.
Y me lleve lo mío por ello.
Había mucha gente que solo miraba.
El negro y yo somos los únicos que intervinimos.
¿Y me salís con esto?
-¿Estoy detenido o algo? - No, queremos saber qué pasó.
Os lo he dicho.
Policía. Señor Alameda, no se mueva.
- Hijo de puta. -¡Quieto ahí!
¿Golpeas a un poli y te piensas
- que no te responderán? -¿Ah, sí?
-¡Brutalidad policial! - Calla.
-¡No le pegues! - Aquí no.
¡Nunca se le pega!
¡No lo he hecho!
Nos encargamos nosotros.
Espera a que John y yo hablemos
- con el médico. - Ya pidió abogado
- y lo volverá a hacer. Perdéis el tiempo. - Nos cubrimos las espaldas.
- Hacedlo. Os doy una hora. - Espera a que volvamos.
¿Qué hacen aquí? ¿Qué quieren?
Necesitamos hablar con usted.
No tengo nada que decir.
Hubo un homicidio. ¿Hablamos en privado o delante de sus pacientes?
Luego iremos a West Chester a hablar con su mujer.
- Eso es chantaje. - Debería enfermarle
no hacer nada sin amenazas.
Si se hubiera quedado según su juramento, podría haber sobrevivido.
Tenía una bala en el cerebro.
No tenía pulso. Estaba muerto.
Díganos si uno de estos robó el Shanghai Diamond Garden y nos iremos.
Él.
¿Listo?
¿Le disparó él?
Estaba delante con la mujer.
Tengo que irme.
Se lo agradecemos.
Siéntese.
¿Qué pasa?
Ha surgido un problema, señor Ewell.
¿Como cuál?
El hombre al que detuvieron
ha muerto a causa del golpe en la cabeza de McPherson.
Porque estaba harto de sus insultos y patadas.
¿Seguía resistiéndose cuando le golpeó?
¿En ese momento?
No le van a denunciar, ¿no?
- Puede. - Anda, tío.
Hemos de avisarle
de que si testifica contra él no irá a la cárcel.
¿Cárcel? ¿Qué tiene que ver conmigo?
Murió a causa de las heridas que sufrió
cuando le detuvieron ambos.
¿Qué? Yo no le golpeé.
Usted le sujetaba.
Le había robado a una anciana. La mujer gritaba.
- Al parecer... - Sabemos lo que pasó.
Sabemos que hizo lo correcto y ninguno
nos alegramos de esto,
pero el hombre murió.
Si accede a testificar contra McPherson...
¿McPherson?
¿El único que se involucró?
¿McPherson, que recibió puñetazos del gilipollas, como yo?
¿Testificar contra él?
¿Por qué clase de cabrón me tomáis?
- Tiene que conocer la opción. - Que os den.
Quiero un abogado,
porque es lo más jodido que he oído.
- La oferta sigue en pie, si se lo piensa. - Mierda.
John, ¿has visto a mi padre?
Están en la sala con Alameda.
¿Cuánto llevan?
Desde que llegaron, media hora.
Me cago en todo.
¿Cuántas veces lo repito?
No estuve en ningún burdel.
No lo entiende. Queremos ayudarle.
¿Ayudarme cómo?
Esposándome delante de todos, arruinando mi reputación
de tío decente.
Perdón por la falta de respeto.
¿Le golpea y le pide perdón?
Sí que le echa miel.
Si quieres ayudarme,
tráeme una porción de pizza y otro refresco
- porque con hambre no pienso. - Más te vale hablar.
No lo sabré hasta que coma.
Después de comer hablaremos.
Id a por la comida. ¡Y a por tabaco!
- Nos cansamos de esperaros. - Ya, es un tío duro.
Acabamos de empezar. Quiere comer. No vayáis a interrumpir
- nuestro interrogatorio. - Ya.
Ahora volvemos.
-¿Qué queréis? - Aquí no se fuma.
No hay refrescos ni tampoco traerán pizza.
Quien golpea a polis no come.
¿Qué te pasa? ¿Y los otros?
- No van a volver. - Se hartaron de ti,
así que nos llamaron para mancharnos las manos.
No quería pegarle. Me asustó.
No, le golpeaste por sorpresa,
y adivina qué,
ese poli es mi padre.
Ya, claro, y él es mi tío.
-¡Es mi padre, capullo! - Me da igual quién sea.
Julio, seguiremos hasta por la mañana
a menos que nos digas qué pasó en el salón.
Entonces irán a ficharte
y nadie te podrá tocar.
O sigue diciendo echabas un polvo y, cuando me canse de pegarte,
te esposaré a la silla
con un cartel,
y te pasearemos por comisaría
para que todos te den.
PEGAPOLIS
No quería pegarle.
¿Y anoche no querías matarle tampoco?
-¡Pero aun así murió! -¡Yo no le maté!
¿Quién fue? No digas que no estuviste
o que no sabes porque te han identificado.
- Un testigo. - Carlos le disparó.
- Yo no lo hice. -¿Qué pasó?
Yo le saco la pasta a la mujer y Carlos va con los puteros.
¿Hicisteis lo mismo las otras veces?
Sí, pero esta vez Carlos fue atrás
y ¡pum, pum! Sale corriendo
- porque un loco le dispara. -¿Dónde está?
En los billares.
Hemos quedado para dividir las ganancias.
Escríbelo todo. Empieza por el atraco del Bronx
y termina con Chinatown.
Dos años. Dos años así
y acabará en la cárcel o despedido.
Relájate, John, lo ha conseguido.
Inspector, Cory Beacham ha llamado
y me ha pedido que te diga "400". Tú lo entenderías.
- Sí. - Buenas noches.
Adiós.
-¿Son 400 a la semana? - Al turno.
¿Por sentarse mientras canta?
Yo lo haría disfrazado.
Así no vería mi vergüenza.
Si lo rechazas, estás loco.
¿Qué te parece si le pasamos la detención a tu padre?
¿Tú crees?
Llevan un mes con el caso
y si nos lo quedamos, será otra cosa
carcomiendo a tu padre.
¿Cómo pudiste golpearle?
-¿Lo viste? - Eres horrible.
Igual de malo que él.
Te cabrea que lo consiguiéramos. Por mí, quédate la detención.
¿Le conviertes en un matón y me lo restriegas
echándome las sobras?
Hacemos lo correcto.
¿Cómo puedes hablar de lo correcto?
Le pegué porque él te pegó a ti.
Métete la detención donde te quepa.
Clark, si quieres tocarme los huevos, adelante.
Pero la pelea es nuestra, no le metas.
- No te hablaré de mi familia. - Sigue y no tendrás.
Gracias a ti.
Hace 20 tuvimos una pelea de verdad.
Y puede que me pasara.
Entonces me pasaba en muchas cosas.
Lo siento por eso.
Acepta mi disculpa
y deja de castigarle por tu enfado conmigo.
¿Conoces la expresión "a buenas horas"?
Sí.
Pasé años sin hablar con mi hijo
y poco después de reconciliarnos
murió en el trabajo.
No pasa un día sin que desee recuperar esos años.
- No dejes que te pase. - Vete a la mierda.
¡Deja de hacer ruido!
¡Métete en tus cosas!
Hola.
Hola.
Lo estoy procesando y lo llevo como mejor puedo.
Tú sola.
Por ahora, sí.
Lo respeto.
No preocuparme por nosotros...
Por ti, sería quitarme un peso de encima.
No te preocupes.
¿Te decantas por una opción u otra?
No. No lo sé.
Te apoyaré en lo que sea.
Gracias.
Pero quiero que sepas que, si decides tenerlo, estaré ahí.
Podemos casarnos, como quieras.
- Baldwin... - Escúchame.
Quiero que tengas toda la información para decidirlo.
Vale.
Crecí sin un padre
y me juré que nunca se lo haría a mi hijo.
He tomado decisiones conscientes para que no pasara,
pero...
aquí estamos.
Y, si decides tenerlo...
estaré ahí.
¿Quieres quedarte hoy?
Vale.
Me alegro mucho de verte.
Igualmente.
Hay ensalada de huevo y tomate.
Gracias. Diviértete.
Gracias. Hasta las diez.
Cory dijo que algo que te preocupaba
era pasar tiempo con tu hijo.
Sí, es cierto.
Tráetelo. Me encantan los niños.
Se acuesta a las ocho. Ya lo tengo arreglado.
Buenas noches.
Creo que Marta me roba.
Desaparecen joyas y no tengo tantas visitas.
- Vale. - No se lo he dicho a Cory aún.
¿Por qué no?
La despediría tal cual.
¿Qué quiere hacer?
¿Qué hay de esas camaritas ocultas? ¿Funcionan?
Son más para ver si la niñera
le pega al niño.
Ver a una criada
con acceso total a la casa
sisar un pendiente en blanco y negro con grano cuesta más.
¿Y me quedo quieta mientras mis joyas salen por la puerta?
- No, relájese. - Lo siento.
Deje algo valioso en un lugar,
que nadie más entre ahí
- y a ver si desaparece. - Lo hice y desapareció un collar.
Hay un problema.
¿Hablarías con ella
sin que parezca que es cosa mía
o que se note que es por los robos?
Entonces hablaremos del tiempo.
¿Te encargarías? No quiero saber los detalles.
-¿Cuánto hace que trabaja aquí? - Diez años.
¿Te importa si canto?
Estaba pensando
que habría repasar las normas
para no repetirnos.
Nos irá bien.
Lancémonos y a ver dónde nos lleva el destino.
Me haces sentir muy joven
¿La recuerdas?
Bailando cachete con cachete en la graduación.
Me haces sentir que...
La primavera florece.
¡Eres un amor!
El momento en que hablas
- Quiero... -¿Sale mucho?
Oh, no.
¿Cuándo fue la última vez?
No desde los ataques.
Jugar al escondite
Quiero saltar en la luna Como un globo con fortuna
Tú y yo somos como un par de críos
Corriendo por la pradera
Recogiendo flores llenas de rocío
- Hola. - Hola.
Ahora se está quedando dormido porque...
estaba nervioso y no ha tomado helado después de las 7.
Vale, hablaré con él.
-¿Cómo ha ido? - Es genial.
Investigo a la criada por robar.
- Puedo ayudarte? - No, lo hago yo.
Andy, haces lo correcto.
- Es dinero para la universidad de Theo. - Supongo.
Voy a darle las buenas noches.
Muchas gracias por esto, Connie.
Me haces tú un favor.
Cuando quieras.
Ah,
ha limpiado su plato sin pedírselo.
-¿En serio? - Sí.
- Hola, papi. - Hola.
Connie se va.
Duerme bien.
Vale.
Me he divertido mucho.
¿Cuándo vas a volver?
- El lunes. -¿Prometido?
- Prometido. - Vale.
Vale.
Que no te muerdan las chinches.
Subtítulos: Ángeles Garrido Oliva
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