All language subtitles for Angela.1x04.Capitulo.4.A3P.WEB-DL.1080p.AVC.Castellano.AAC.2.0-Bryan.122

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Original subtitles

Gonzalo es un manipulador y no va a parar hasta que lo consiga

y tú lo sabes mejor que nadie.

Por favor, me estás pidiendo matar al padre de mis hijas.

Para que no te mate a ti.

Edu, lo va a hacer hoy.

Va a ser hoy.

Mamá. ¿Qué?

¿Cuándo va a venir papá?

¿Cómo sabe que su marido quería matarla?

¿Sabe quién es Eduardo Silva? ¿Eduardo Silva?

¿Cómo no va a haber ningún cadáver si lo vi yo allí?

Estaba tumbado en el suelo, boca abajo.

Ha matado a un hombre y a su compañera de trabajo.

No dejen a mis hijas con él.

Ángela, ¿se da cuenta de que ahora no hay nada que certifique

lo que nos está contando?

Solo sé que les estoy diciendo la verdad.

¿Te encuentras bien? Estoy mareada.

Ya, son los tranquilizantes.

No te preocupes. Se te va a pasar.

Mira, aquí tenemos cámaras en todo el edificio

por vuestra seguridad. Aquí hay una.

Ahí hay otra.

Ahí está el control.

Siempre hay alguien. Por si pasa algo. Alguna urgencia.

Ven, acompáñame por aquí.

Hola. -Hola. Buenos días.

-Esa es la consulta de la doctora Aramburu,

que va a ser tu médico.

¿De acuerdo?

Aquí comemos a las 13:00.

A las 13:00 en punto, ¿sí?

-La cadena.

Dame mi cadena.

-Lucía.

-Si no la tiene ella, ¿quién tiene mi cadena?

Mi cadena. Pero ¿dónde está mi cadena?

Alguien tiene que tenerla.

-Hola, Mía. -Hola.

-Aquí es donde podrás venir a recoger tu pauta.

¿Qué pauta?

Bueno, tranquila, que ya te lo va a explicar todo tu médico.

Bien, vamos a volver.

Aquí puedes venir a leer, a ver la tele.

A veces ponemos películas.

También hay juegos de mesa, si te gustan.

Yo necesito descansar.

Claro. Te acompaño a tu habitación.

"Cierre de puerta."

-Yo me planto y ya no juego más.

-Ahora puedes descansar un rato.

Tienes tiempo hasta que veas a la doctora.

Yo voy a mirar tus cosas

para asegurarme de que no tienes nada

con lo que te puedas hacer daño. ¿Vale?

Como los aviones.

¿Cuánto tiempo voy a estar aquí?

Es pronto para saberlo, pero con la medicación adecuada...

No quiero esas pastillas. Me marean. No me dejan pensar.

Ángela, es importante que colabores.

Estás aquí por orden de un juez. No lo olvides.

No. Estoy aquí por culpa de mi marido.

Anoche tu madre tuvo un episodio.

¿Qué ha pasado? Soltó al perro.

Lo había mandado a buscarte y lo ha atropellado un coche.

¿Mi madre está bien? Ella está bien.

Tu marido nos ha contado

que sufre una esquizofrenia paranoide

desde hace más de 20 años.

Supongo que sabes que ese tipo de trastornos

tiene un componente genético importante.

Claro.

Y ahora usted piensa que yo soy como ella, ¿verdad?

Bueno, a lo largo de estos días, haremos unas pruebas, unos test.

Ya veremos.

Leerlo podría ayudarte.

A mí lo que me ayudaría es hablar con mis hijas.

Primero tenemos que conseguir que asumas lo que ha pasado.

¿Hemos terminado?

"Cierre de puerta."

He desayunado chocolate y dos galletas.

-Ya.

Dos minutitos. Estoy dentro.

No me líes.

-Me he levantado a las 07:00.

Sí. Sí.

La comida es bastante buena.

Perdona, necesito el teléfono.

Un segundo, papá.

Tengo que llamar a mis hijas.

Déjamelo, por favor. No.

Te doy 20 euros. No.

Te doy 50. Por favor. 50 euros está bien.

Tienes que entenderlo.

Necesito hablar con ellas. Entiéndelo.

Tengo tu cadena. He encontrado tu cadena.

La tengo en mi habitación.

Si me dejas llamar un momento, te la doy.

Es solo un minuto y te doy tu cadena.

¿Te parece bien?

La tengo ahí, ¿vale?

Un momento.

No, se lo llevaron esta mañana para análisis.

Sí, sí, sí. Supongo que ya estará casi, casi a punto.

(Respiración agitada)

(RESPIRA ACELERADA)

¿Qué pasa?

No, no, no.

No, no grites.

No grites. No grites. No grites.

No, no, no. ¿Qué te pasa? No grites.

Por favor, no grites.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa? No lo sé. Lo siento. Lo siento.

Respira.

-Lucía, respira conmigo, que ya te lo sabes.

Venga. Muy bien.

(Sirena)

Policía.

Policía, llévenselo, por favor. Ángela.

Ángela. ¿Qué haces? Por favor.

Ha matado a un hombre y ha matado a su compañera de trabajo.

No dejen a mis hijas con él.

No dejen a mis hijas con él.

Hola.

Te he traído la medicación.

No quiero medicación. Ángela, es por tu bien.

He dicho que no quiero medicación.

O te la tomas o te pongo una vía.

Tú eliges.

Muy bien. Abre la boca.

La lengua.

Dinos si necesitas cualquier cosa.

(VOMITA)

Ahora sé que no era real,

pero antes, durante semanas, lo veía.

Hablaba con él, me hacía reír.

-¿Y cómo te enteraste de lo que pasaba?

-Una tarde estaba con él en casa y llegó mi hermana.

Se lo fui a presentar y nada, que no.

Al parecer no había nadie conmigo.

Llevaba semanas quedando con un tío

que me había inventado.

Durante semanas lo veía y hablaba con él.

-¿Y cómo te diste cuenta de lo que pasaba?

-Una tarde estaba con él en casa y llegó mi hermana.

Y se lo fui a presentar. Y nada.

Que no, que al parecer no había nadie conmigo.

Durante semanas le veía y hablaba con él.

-¿Y cómo te enteraste de lo que pasaba?

-Una tarde estaba con él en casa y llegó mi hermana.

Y se lo fui a presentar y nada.

Que no. Al parecer, no había nadie conmigo.

-Es lo malo de estar solo.

-Había estado quedando con un tío que me había inventado.

(Voz distorsionada)

Era un tío de puta madre.

Un día estábamos en el parque...

-Ángela. Ángela. Ángela. Ángela.

Ángela.

Ángela.

Ángela.

-Ángela, ¿qué tal?

Mejor.

¿Podemos hablar? Sí. Sí.

¿Por qué crees que ha ocurrido?

No lo sé. Sí lo sabes, Ángela.

¿Por qué te has desmayado?

Supongo que me ha afectado la historia de ese chico.

Te ha resonado.

Me ha dado vértigo.

Hablaba de que quedaban mucho y que se veían mucho

y conversaban y...

Y que incluso lo hacía reír y pensar que nada de eso era real.

Me ha...

Bueno, no pasa nada.

Ese es el primer paso, reconocer la fantasía.

¿Se pueden tener sentimientos por alguien que no existe?

¿Sentimientos románticos?

Bueno, si lo piensas, casi siempre nos enamoramos

justamente de eso, de una fantasía.

Proyectamos cualidades que nos gustan

en el otro nada más conocerlo.

¿Crees que es la primera vez que te ha pasado?

No lo creo. Lo sé.

Me gustaría que habláramos del incidente del parking.

¿También les ha contado eso?

Es importante que sepamos tus antecedentes.

Y un episodio tan traumático con tanta carga de culpa

puede ser la causa de... Ángela, tranquila.

Tranquila, Ángela, siéntate.

A partir de una semana puedo recibir visitas, ¿verdad?

Es mi sexto día.

Ya lo sé, Ramón, que era el 4.º A. Me dijiste que era el 4.º B.

(FARFULLA)

Pero ¿qué quieres que haga?

Te dije dos horas. Falta media hora.

"Cierre de puerta."

Mira, justo está ahí. Ángela.

¿Cómo estás? Ahora mejor.

¿Dónde podemos hablar? Donde queráis. Ahora os busco.

Gracias, Julen. Nada.

Es muy raro no poder fiarme de mí.

¿Sabes?

De lo que veo, de lo que oigo. Es...

No me puedo fiar de mí.

Yo te voy a ayudar. Tranquila.

Gonzalo les ha contado lo del parking.

¡Qué hijo de puta! No, está bien.

Está bien, porque la psiquiatra cree que eso me pudo causar un trauma

muy fuerte y que por eso estoy aquí. Ángela.

Y puede que sea... Sé que Gonzalo te pegaba.

Yo no lo sé.

No lo sé. ¿Y si eso está aquí también?

¿Y si me lo estoy inventando?

La mujer que cuida de tu madre vino a verme cuando te ingresaron.

Fue ella quien puso la denuncia contra Gonzalo.

¿Maribel puso la denuncia?

Te ha visto marcas varias veces.

Esther, perdona.

Si podéis ir terminando. Sí. Danos un segundo, por favor.

Rápido, por favor, que ya me han dado el toque.

No te lo estás inventando.

Mira, yo no sé si Edu existe o no.

Lo que sé es que Gonzalo es un maltratador

y que todo esto es culpa suya.

Le he pedido a Ander que nos ayude a luchar

por la custodia de las niñas.

No me fío mucho de él.

Mientras tanto me voy a encargar

de meter a ese desgraciado en la cárcel.

Ah, Irati me ha dado esto para ti.

No, te ha dado a Mochi.

Me ha dicho que para que cuide de ti.

¿Y Maia?

Con Maia va a estar todo bien. Tranquila.

Una cosa.

Sé lista y haz caso a los médicos. Tómate la medicación.

Cuanto antes salgas de aquí, antes estarás con ellas.

Esta es la tuya.

Hola, Marga. Aquí tienes.

¿Qué ven mis ojos? Tú por aquí.

No voy a tener que perseguirte por los pasillos.

A partir de ahora, voy a ser tu mejor paciente.

Ya.

Al final nos vamos a llevar bien tú y yo.

Esta es para ti.

-Tranquila, Amalia.

-Vamos, Amalia, vamos a la habitación.

-Ahora no.

Perdona. Tranquila, no tengo ninguna prisa.

Esto es para ti. Claro.

No es cosa mía.

Son de Gonzalo, por lo que se ve.

¿No te acuerdas de mí? No. ¿Debería?

Edu. Eduardo Silva.

El barrio de Plentzia de toda la vida.

¿De verdad? ¡Guau!

Joder, Angie, qué bien te veo. Me alegro un montón.

Y, sobre todo, me alegro de que te vaya tan bien

con este casoplón, este cochazo. Hasta luego.

(Puerta)

Ángela, te está esperando la doctora Aramburu.

Vale, voy, voy, voy.

Ten.

A ver. Sigamos.

Aparte de boca seca, ¿algún otro efecto secundario?

Somnolencia, rigidez muscular.

Boca seca y somnolencia.

Ángela, tengo que preguntarte algo y es importante

que me digas la verdad.

¿Has vuelto a ver a Edu desde que estás aquí?

No.

Pero he pensado mucho en él.

Bueno, eso es normal. No te preocupes.

Lo importante es que entiendas que no todo lo que piensas es real.

También he pensado...

He pensado mucho en lo del parking.

Lo de mis hijas.

¿Quieres contármelo?

Yo creo que soy buena madre,

pero no siempre me he sentido así.

¿Por qué dices eso?

Porque al principio fue muy difícil.

A veces deseé que no hubieran nacido.

Un segundo, mi amor.

¿Qué tienes? ¿Qué? ¿Qué te pasa?

(EL BEBÉ LLORA)

Por favor, Maia.

Un segundo. Un segundo, mi amor.

(EL BEBÉ LLORA)

Un segundo, amor.

¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa? ¿Qué pasa?

¿Qué guerra tenéis aquí?

¿Os muerde mamá? ¿Que siempre que vengo estáis llorando o qué?

¿Eh, Ángela? ¿Cómo está mi princesita?

Parece que mamá no ha sacado tiempo hoy para recoger.

Llevan toda la mañana llorando. Estoy toda vomitada.

No me he podido duchar y ni siquiera sé...

¿Qué? ¿Que no sabes qué?

Le he dado de comer a una de las dos y no sé a cuál.

¿Lo dices en serio? Sí.

Déjamela.

Aquí.

Aquí hace falta repostar urgentemente.

Ángela, está hambrienta.

Dale de comer. ¿Le puedes dar de comer?

No se quiere enganchar, Gonzalo.

¿Qué quieres que haga? Siéntate y dale de comer.

Lo estás haciendo muy bien.

Bueno, la psiquiatra dice

que la evolución es buena, así que...

Ay, Ángela, lo siento, pero no tengo buenas noticias.

¿Qué pasa?

Gonzalo ha solicitado medidas cautelares contra ti.

¿Eso qué significa?

Pues que no puedes ver a tus hijas.

¿Puede hacer eso?

Sí, puede.

Pero vamos a recurrir alegando estrés postraumático

por maltrato continuado.

Eso sí, tenemos que presentar muy bien la documentación.

Ángela.

Ángela, ¿estás ahí?

¿Te has acordado de las avellanas? Sí, creo.

¿Sí? ¿Seguro? Creo.

Sí.

Son almendras, Ángela.

Perdón.

¡Ay! A ver, que te ayudo.

No hace falta. Lo tengo organizado.

¿Esta mierda qué es?

Me apetecía probarla.

Dijimos leche artificial no. No, lo dijiste tú.

A mí no me parece para tanto. La toman todos los niños.

Te ha entrado la neura de volver a trabajar.

Quiero volver a trabajar. Eso. Sé clara.

Si soy clara, quiero volver a trabajar.

Las niñas están grandes para ir a la guarde.

Están las niñas enormes.

¿Qué pasa? ¿Te sobran ya?

Habíamos dicho guarderías no, ¿o tampoco?

No, cariño. También lo dijiste tú. Ah. Vale.

Y aparte, bueno, es solo una idea. Que sí, que nada,

tú vuélcate en tu carrera, que las niñas ya se espabilarán

con guarderías y con polvos de mierda.

Que no es para ya. De verdad.

¿En serio?

Ángela, hace media hora que ha llegado el fotógrafo.

Parezco imbécil allí esperando.

Cariño, este traje que me has comprado

es que no me sienta bien después del parto.

No estoy cómoda. Me voy a cambiar. Me pongo otra cosa.

¿Qué haces? ¿Qué me dices?

¿Que no sé lo que le queda bien a mi mujer?

¿Qué parte de ir todos de blanco no entiendes?

Me haces daño.

Baja ya.

A ver esas sonrisas, familia.

Vamos. A ver esa familia guapa.

Ahí.

Vale, lo tenemos.

Y ahora el superpapá.

¿La tienes? Está.

Ángela.

Hoy hay menú especial.

Gracias, Julen.

¿Me has oído?

Perdona, no.

Que digo que hay menú especial. No tengo hambre.

Mira, a mí en la cárcel me pasaba igual.

Estuve 13 meses en El Dueso.

13 meses es mucho.

Pues me cayeron cuatro años

y menos mal que tenía una buena abogada.

Bueno, buena no. ¿Qué cojones? La mejor.

"Llámame esta tarde a las 18:00 en punto

y pon la cámara. Esther."

(TV) "Escucha atentamente.

Ya no eres Pancho, el perro millonario.

Y nadie debe saber quién eres.

Y si te metes en un lío, piensa con la cabeza.

No me busques."

Ángela, ¿no ves la peli?

Ya la he visto. Genial.

Mira, ella es Leire, que acaba de llegar

y está un poco impresionada.

He pensado que tú le podías enseñar esto mejor que nadie.

-Gracias.

De verdad. No hay de qué.

Gracias. Ve con ella.

Mira, aquí tenemos la sala de costura.

Hola. Marga, la vas a asustar.

Déjala.

Anda, vete a ver la peli.

No te asustes. Aquí todo el mundo es inofensivo.

Sí, eso me han dicho.

Voy al baño un momento. ¿Me esperas?

Un segundo. Vale.

Ven conmigo.

¿Qué hora es?

Esto no se puede hacer, pero es una urgencia.

Aguanta la puerta, por favor. Y que no entre nadie.

Por favor. Por favor.

Esther, ¿están ahí? Sí.

Espera, que justo se me acaban de ir.

No sabes la que he liado con la madre de Lucas

para celebrar el cumple un mes antes.

Chicas, chicas, que es mamá.

¿Mamá?

Hola.

Hola, mi amor.

Hola, mi vida. Qué guapa estás.

Maia, ponte con tu hermana.

Que, si no, no te veo.

Ahora sí.

¿Dónde estás? Estoy...

Estoy en el hospital, cariño.

Pero ya pronto voy a estar en casa.

¿De verdad?

Papá dice que estás malita como la abuela.

No. No como la abuela. No.

Además, ya casi estoy curada. ¿De verdad?

¿Sabes por qué?

¿Por qué? Porque Mochi me ha cuidado mucho.

Muchísimo.

Mamá, ¿sabes que aquí hay una piñata gigante?

¿Sí?

Qué envidia.

Maia, ¿tú no dices nada, cariño?

Papá no nos deja hablar contigo.

Ya, eso es...

Eso es porque papá está enfadado con mamá.

Pero ya lo vamos a arreglar.

Tú tranquila.

¿Por qué os peleabais?

Son cosas de mayores.

Pero lo importante es que os queremos mucho.

¿Vale? No pasa nada.

(Puerta)

Abrid la puerta. Voy.

Un momento. Ya salgo.

Cariño, os tengo que dejar ahora.

Pasadlo muy bien, muy bien, muy bien. Os quiero mucho.

Que abráis la puerta. -Voy, voy, voy, voy.

-Ángela. Todo va a salir bien. Tranquila.

Gracias.

Muchas gracias.

Abrid la puerta, por favor.

Bueno, peques, ya estamos llegando.

Ahora os pasaréis todo el día durmiendo en la guarde

y en casa no querréis dormir.

¿A que no?

(Teléfono)

Dime, Ramón. Ángela. Mira, ¿te pillo bien?

Sí. ¿Qué pasa? Escucha, tenemos un problema.

Estoy en las instalaciones. ¿Cómo?

Y han mandado los planos del 4.º B.

Quedamos en que empezábamos por el 4.º A.

¿Estás seguro?

Ahora mismo tengo aquí a 10 tíos parados.

O me das una solución ya.

O me los llevo de Baracaldo, pero ya mismo.

¿Cómo que se van a ir?

No, no. No, no, no se pueden ir.

Que no se vayan, que ya...

Déjame hacer una llamada. No podemos estar sin hacer nada.

Estoy perdiendo dinero. Déjame hacer una llamada.

Ahora te vuelvo a llamar. Ok. Me cuentas.

Venga, porfi.

Ya lo sé, Ramón, que era el 4.º A.

Me dijiste que era el 4.º B.

No, no te dije el 4.º. No, me dijiste el B.

No, te dije el 4.º A.

El B y por eso te mandé esos planos.

Y ahora... Ya lo sé.

Llevo toda la mañana con la cuadrilla parada.

Pero ¿qué quieres que haga?

Espera. Dame los planos, por favor.

Estás en manos libres. Vale.

Lo que te estoy pidiendo es que la cuadrilla no se vaya.

Que no se...

Por favor, que no se vaya.

Que descarguen material.

¿Cómo que es mucho dos horas? ¿Y qué quieres que haga?

Emilio, sí, ya está hablado. Ya está hablado con Ramón.

Tus hombres se quedan y empezáis por el andamiaje.

Y en dos horas...

No te llevas a tus hombres.

Si te los llevas, te olvidas del centro comercial.

¿Cómo quieres que me ponga?

Llevamos años trabajando juntos

y ahora ha habido un error y no me quieres...

No, lo que pasa... Silvia, dame los planos, por favor.

Exactamente. Ahora nos entendemos.

Pues gracias.

Sí. Baracaldo.

Vicente, déjame un segundo, por favor.

Sí, me pongo ahora mismo

y todo lo que tengas que hablar, lo hablas con Ramón.

Eso es. Vale. Gracias. Gracias.

Dios.

(HIPA)

Ramón. Sí.

Solucionado. Dos horas.

Sí. Sí. Perfecto. Gracias.

(Llanto de bebé)

Con leche normal. Gracias, John.

(Teléfono)

Sí.

Emilio, te dije dos horas. Falta media hora.

Eso, en media hora.

Ángela, es tu coche.

(Sirena)

-Aparte, por favor.

¿Cómo está? ¿Qué ha pasado?

(EL BEBÉ LLORA)

¿Están bien?

¿Está bien? Soy el padre.

¿Está bien?

Pero ¿qué has hecho?

¿Qué has hecho? ¡Joder!

¿Qué has hecho?

¡Joder!

La gente ahí arribísima y de repente digo:

"Toma. Claro". Era mi música.

El cabronazo del DJ estaba pinchando mi sesión.

-¿Y qué hiciste?

-¿Pues qué voy a hacer? Partirle la cara.

Y luego resulta que todo eran pajas mentales mías.

-¿Y cómo te sientes ahora? -Pues bien, no sé.

Lo único es que el techno era mi vida

y no me atrevo a volver a pinchar por si se me vuelve a ir, ¿sabéis?

Pero a mí también me pasa,

que me da miedo que se vuelva a repetir.

Pero bueno, no sé, ahora...

Ahora sé que tengo gente que me quiere y que me apoya.

Y creo que, sobre todo, sé que ahora tengo unas herramientas

que me ayudarían a gestionarlo mejor si volviera a ocurrir.

Claro que sí, Ángela.

Muy buena reflexión.

Leire, es tu turno.

¿Te atreves?

-Hola, me llamo Leire.

Y, bueno, he venido porque...

Porque no me gusto.

Hace ya bastante tiempo que no me gusta lo que veo

y quiero cambiarlo y espero que estar aquí me ayude.

-Muy bien. Leire, muy bien.

Gonzalo quiere matarte.

Me contrató a mí para que lo hiciera.

Lo que te dije ayer iba en serio.

No puedo hacerlo.

Ángela, ¿qué piensas hacer? Dime.

¿Seguir huyendo con las niñas eternamente?

Nadie te va a creer.

Esto es una puta locura, Ángela.

(Teléfono)

Ángela, te estaba buscando.

Lo he terminado.

Estaba todo ahí.

Todo lo que me pasó.

Bueno, lo que creí que me había pasado, nada fue real.

Has sido muy valiente.

Es impresionante lo rápido que has progresado.

¿Y los test? Bien. Han ido bien.

¿De verdad? Sí.

No hay evidencias de que tengas ningún trastorno psiquiátrico.

Sufriste un brote puntual asociado al estrés.

Aquí ya no podemos hacer mucho más por ti.

¿Eso significa que puedo ver a mis hijas?

No, Ángela.

Eso significa que te voy a dar el alta.

El tema de tus hijas no depende de mí.

Claro. Bien.

Recoge tus cosas que te vas.

Ángela.

Ya está.

Mis hijas salen en 15 minutos del colegio.

¿Me llevarías a verlas? Ángela.

Mira, no me voy a bajar del coche. No puede ser. Lo siento.

No se va a enterar nadie, Esther.

De verdad.

No se entera nadie.

Sé que es durísimo, pero tienes que confiar en mí.

Solo necesito verlas un momento.

Tienes una orden de alejamiento.

¡Ay, Dios! Es muy arriesgado.

Podrías perderla para siempre.

No vamos a dar ese gusto a Gonzalo, ¿verdad?

No.

Ok.

Gracias. Gracias.

¿Te puedo pedir otra cosa? Claro. Tengo el día para ti.

Sé que ha sido todo una fantasía y que Edu no existe.

De verdad que lo sé.

Pero me gustaría pasar por los sitios

donde creí estar con él para cerrar todo esto.

¿Dónde hay que ir?

¿Te suena algo?

Este sitio es increíble, ¿no?

El faro al final de los acantilados.

Eso sí lo recuerdo.

Recuerdo venir en moto.

¿Estás segura?

Yo qué sé.

Lo recuerdo como si fuera real.

Está buena. En serio.

Hola.

(Puerta)

¿Hay alguien?

Las llaves estaban aquí.

No están.

A ver.

Vamos a ver si hay algo abierto.

Mira tú por allí.

Yo voy por aquí.

Ángela.

La puerta del garaje estaba mal cerrada.

No podemos estar mucho tiempo, que esto es allanamiento de morada.

Nos podemos meter en un lío.

Ángela.

Estaba ahí.

¿Podemos ir allí?

Claro.

(Teléfono)

Perdona, es del curro.

Dime, Patxi. ¿Qué te han dicho?

Ya.

Perdona. Perdona.

Es que siempre están con lo mismo.

Hola. ¿Le puedo ayudar en algo?

¿Nos conocemos?

No, no me suenas de nada. ¿No?

Es que tú a mí sí.

Pues ya lo siento. Creo que me está confundiendo.

Perdona. Perdona.

¿No sabes si yo he estado aquí antes?

Como hace dos meses o algo así.

No lo sé, señora. No me acuerdo de eso.

¿Tú juegas al fútbol con un chico que se llama Eduardo Silva,

que es mayor? No sé, señora.

Yo juego con mucha gente porque esto es un pueblo.

Pero espera, espera, espera. No te vayas.

Perdón, perdón, perdón.

Por favor. No. Pero no te vayas. Ángela. Ángela.

Cariño, Ángela.

Ya, ¿vale? Ya.

Es que no puede ser. Vamos.

¿Quieres que te acompañe? No hace falta. Estoy mejor.

Bueno, pues nos vemos luego en mi casa.

No, me quedo aquí a dormir.

Ni hablar, Ángela.

Tú te vienes conmigo a mi casa. ¿De acuerdo?

Venga, dale recuerdos a tu madre de mi parte.

Vale.

Ya estoy en casa.

Mi niña.

Fuiste la única que se dio cuenta.

Bueno.

A nadie le sale un morado en el cuello solo.

Ni se araña la espalda porque se resbaló en la calle.

No.

Nadie se da tantos golpes sola.

Además, yo... Yo decía lo mismo.

Sí.

Mi marido me golpeaba.

Me daba unas entradas de golpes.

Bueno, la última paliza que me dio casi me mata.

Estuve una semana entera en coma.

Y yo lo que no quería es que tú pasaras por eso.

Gracias.

Y yo lo que tendría era que haber firmado esa denuncia,

porque todo hubiera sido más claro, más efectivo, más rápido, más...

Maribel, hiciste mucho, muchísimo.

De verdad.

Maribel. -Se despertó ya.

Yo voy. Yo voy. Yo voy.

No, mamá, Maribel está ahora ocupada.

Yo te lo pongo. Venga.

Ahora estás cómoda. Sí.

Pues lo que te decía.

Que a mí nadie me decía nada de ti.

y yo no sabía qué hacer.

Y como los perros tienen mucho olfato,

yo quería que te encontrara.

Bueno, ya está. Tu perro está bien.

Perro no. Que no es perro. Que es Panchito.

Bueno. Panchito está bien, mamá.

Sí. ¿Lo has visto? No.

Bueno, todos los días me mandan fotos.

Mira, te voy a enseñar.

¿Dónde está el móvil?

Pásamelo.

No, pero ponme en lo de las fotos.

En galería.

Aquí. Mira. (RÍE)

Ay, qué salado, con la pata vendadita.

Pobrecito mío.

Ay, míralo. Tumbadito.

Mira. Ahí le veo cara de triste y todo.

¡Ay, Pancho, Panchito!

Yo creo que no me lo van a devolver.

¿Cómo que no?

¿De quién es el chip que lleva? Mío. Mío.

Entonces, en cuanto se recupere, te lo devuelven, mamá.

Ojalá.

¿Qué tienes ahí? ¿Dónde?

Pues ahí, en la pierna. ¿Eso qué es? ¿Quemado?

¿Qué? ¿Cómo te has hecho eso?

Ya está. No es nada. ¿Mejor?

Del tubo de escape de una moto.

Ahora vuelvo, mamá.

Esther.

Edu existe.

Estoy segura. Edu existe.

Ayúdame a encontrarlo.

Gonzalo tiene un perfil de narcisista perverso,

pero vamos, de manual.

¿Convirtiéndome en una enferma mental puede quedarse con mis hijas?

¿Crees que yo no estoy sufriendo con esto,

que no lo paso mal?

Ahora nos toca pensar en ellas, Ángela.

Lo mejor para las niñas es estar conmigo, que soy su madre,

hijo de puta.

Hola, Roberto o Edu.

Ya no sé ni cómo te llamas.

Te ha mentido en todo.

Sí, pero ¿por qué?

¿Quién es ese hombre?

¡Mamá!

¡Mamá! Hija, qué gritos.

¿Dónde está?

¿Qué coño has hecho? Cuéntame.

Mi mujer va soltando mierdas por ahí.

Te ha denunciado y no le has tocado ni un pelo.

Y ahora dice que no ha sido ella.

¡Hija de puta!

Tú no eres responsable de nada. Lo sé. Tienes razón.

Pero es que ese sitio no puede tener licencia de apertura.

Ahí salta una chispa y eso arde como un polvorín.

Sobornar a un técnico del ayuntamiento

no tiene que ser barato.

Ese dinero es una patata caliente.

Tiene que haberlo blanqueado de alguna manera.

Vamos a seguir, Ángela. Esto es solo el principio.

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