Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Varón blanco enseña un recibo tras el cristal.
Cuando lo dejan pasar, saca una pistola
y el fallecido entra por el almacén.
Forcejean, el agresor lo mata,
coge el dinero y se va.
-¿El muerto es un empleado? - No. Es un vendedor.
-¿Hay vídeo? - No.
Revisad el cuerpo. Iremos con la recepcionista.
Hola. Inspector Danny Sorenson.
Mi compañero, Andy Sipowicz.
-¿Cómo te llamas? - Molly Worthy.
¿Qué nos puedes decir del tipo que vino,
- aparte de que era blanco? - No podía dejar de mirar la pistola.
-¿Era joven? - Mayor... de treinta y tantos.
¿Cómo vestía?
Lo único que veía era la pistola.
No vi nada más.
Piensa en cuando lo viste fuera, con el recibo tras la ventana.
No cuando lo dejaste entrar.
Vale. Iba de negro. Jersey de cuello alto negro
y una chaqueta.
¿Pudo caer al suelo el recibo
que te enseñó para entrar?
- No lo sé. -¿Podía ser esto?
Puede ser.
Bueno, mira. Lo has pasado muy mal.
Intenta relajarte y hablamos luego.
Un recibo de un viaje chárter de autobús a Atlantic City,
a las seis de la mañana.
Con un nombre y un teléfono.
¿Pone Chaz? Parece un número de móvil.
¿Lo llamamos o rastreamos el número para detenerlo?
No, detenlo. Puede ser el agresor o haber participado.
No. Eso iba a decir yo. Te estaba poniendo a prueba.
-¿Sí? ¿Cómo lo he hecho? - Bien. Sigue así.
Algún día serás bueno.
COMISARÍA 15
Eran Jones y Medavoy. Vienen con quien citaba
el papel de la escena del crimen.
Avisa a Sipowicz y a Sorenson por si han acabado el sondeo.
Tengo un problema gordo.
Tercera planta. Aquí somos pocos para mediar problemas.
Pero lo intentaremos.
-¿Qué pasa? - Me ha tocado un caso
de un nuevo juicio.
Drogas y homicidio de hace ocho años
y tengo problemas de testigos.
-¿Han desaparecido? - Sí. Los dos.
Uno de ellos, al parecer está en Ecuador.
Y esperábamos al otro, pero no ha venido.
¿Cuándo los necesitas?
Mañana a las nueve.
¿Ahora por qué tanta prisa?
Mis investigadores han metido la pata. ¿Qué puedo decir?
¿Última vez que se supo de ellos?
- Hace una semana. -¿Por qué el caso se ha reanudado?
Hubo una apelación y fue denegada.
Después hicieron un escrito alegando consejo ineficaz
y aceptaron.
- El acusado tiene dinero. -¿Quién es?
Billy "Gato Gordo" Richards.
Oh.
-¿Lo conoce? - Un peso pesado.
- Tiene mucha influencia en la calle. - Ya.
Ha cumplido ocho años. No hay testigo.
¿Por qué no pactar?
Solo se le acusa de un asesinato,
pero creen que cometió más.
- Apuesta segura. - Fue en esta brigada.
Se encargó un inspector llamado Mike Roberts.
¿Lo conoces?
Lo conocía. Está muerto.
La hermana del testigo es policía.
Pasa lista en la Tercera de Highway en Queens.
¿Qué dijo?
Nada. No podía ayudarnos.
¿Entonces mañana a las nueve?
Lo siento, pero... bueno, es lo que hay.
Vale. Encargaos vosotras.
Buena suerte.
-¿Qué tal, Charles? - Bien. Gracias.
¿Dónde están los que me trajeron?
- Nos encargamos nosotros. - Vale,
vale. ¿Qué puedo hacer por vosotros?
Pareces un poco incómodo, Charles.
¿Sí? No me siento así.
¿Estás seguro?
Vale.
De acuerdo.
Dijo que no era un robo,
pero le estuve dando vueltas, y tal vez lo era.
Dice que lo echaron hace una semana,
pero, vamos, ¿una televisión de pantalla grande de 200 dólares?
De no ser por mí, habría cinco hombres dispuestos
a comprársela por menos,
pero juro que la devolveré,
pagaré los 200 dólares y pediré disculpas a quien sea.
Lo discutiremos después.
Robaron en Grand, esta mañana en una tienda de ropa.
-¿Qué sabes de eso? - Nada.
En el escenario del crimen, dejaron un papel
con tu nombre y tu número de teléfono.
¿No te dice nada?
- No. -¿Quién te llama Chaz?
Un tipo llamado Jay, que conduce mi autobús.
Soy conductor de autobús chárter.
Va a las seis a Atlantic City,
una vez al mes o así.
¿Solo lo conoces por el autobús?
Sí. Se sienta delante. No para de hablar.
¿Por qué le diste tu teléfono?
Por algún asunto relacionado con inversiones.
Se lo di para que se callara.
¿Y de tanto darle a la lengua mencionó el apellido?
¿Dónde vive?
Yo solo asiento con la cabeza, no le hago caso.
¿Qué aspecto tiene Jay?
Blanco. Hablador, como he dicho.
Siempre a la que cae.
Hace un mes más o menos,
iba detrás de un autobús MTA y chocó con un coche,
y Jay casi pierde la cabeza
porque reconoció al conductor del coche. Así que saltó.
Dijo que se metería de copiloto.
Fingiría un latigazo y el seguro le cubriría.
Así es.
¿Dónde pasó esto?
Debió de ser en Park en Midtown.
Quien conducía el autobús del MTA era una mujer negra.
Sí, porque recuerdo que se paró en la acera a llorar
como si fueran a echarla o algo.
Avisaré a Greg y a Baldwin.
De acuerdo, Charles. Gracias por tu ayuda.
¿Y la televisión de pantalla grande?
¿Qué televisión?
Nos vemos.
ESTACIÓN DE AUTOBUSES CALLE 106
-¿Saben el día exacto? - No. Hace un mes.
En Park. ¿Dijeron algún sitio de Midtown?
- Así es. -¿Daños mayores o daños menores?
- No sabemos. -¿Heridos?
- No sabemos. - Nada.
-¿Seguro que se denunció? - Sabemos que hubo accidente.
Ya, pero si no hubo daños, ni heridos,
- aquí no se generó papeleo. -¿No lleva un registro diario?
¿Registro diario? ¿Qué parezco? ¿El capitán Kirk?
¿Cuántas conductoras tenéis en Park?
¿Así a bote pronto?
No. A bote tarde.
¿Cuántas conductoras?
Quince, 20.
Denos nombres y datos.
- Eso sí se lo puedo dar. - Ha sido una buena petición, ¿no?
-¿Puedo ayudarle? - Soy Kara Lowell.
Me han notificado para venir.
Diane Russell. ¿Cómo estás?
Mi compañera. Connie McDowell.
Ella es Kara.
- Hola, Kara. - Hola.
¿Qué necesitáis?
Buscamos a tu hermana, Tisha.
No sé dónde está.
¿Cuándo hablasteis por última vez?
- Hace meses. -¿Dónde vivía?
En Nueva Jersey. Se mueve mucho.
La estamos buscando porque tenía que testificar
- en un juicio nuevo. - Lo sé.
No la estarás cubriendo,
-¿no, Kara? - No.
Porque entenderíamos
- por qué lo harías, en tal caso. - Bien.
- Pero es un caso de asesinato. - Sí, lo sé.
Fui al primer juicio con ella, hace ocho años.
- Lo sé todo. - Pediremos una orden de comparecencia.
Lo que haga falta para encontrarla, Kara.
A ver, trabajamos en lo mismo
y no quiero ser una arpía,
pero es mi hermana
y el hombre contra el que testificó es peligroso.
- Se presentó voluntariamente. - Se lo pedí,
cuando empecé a trabajar en esto,
sin saber cómo funcionaba todo.
-¿Implicaríais a vuestra hermana? - Si ella ya se hubiera presentado,
no tendría opción en ese caso.
No sé dónde está.
-¿Algo más? - Creo que no.
-¿Otra manera de localizarla? - Por el historial de llamadas de Kara.
Pues rastreadlas.
Con cuatro denuncias, Crimen Organizado
tiene un patrón del agresor.
Todos en tiendas de ropa de lujo. Misma rutina, con un recibo.
Consigue entrar. Vacía la caja.
Quita los carnés a dos vendedoras antes de irse.
Les apunta con el arma, dice que sabe dónde viven
y que las matará si dicen algo.
Haría lo mismo con las otras dos
y les asustaría admitirlo.
¿Creéis que hizo lo mismo esta mañana?
Sí. La vendedora estaba muerta de miedo. No pudo
- ni describir al tipo. -¿Hubo disparos
- en los otros robos? - No.
Un momento, señora.
Helena Morris. Chocó el autobús hace cinco semanas con un coche.
No hubo daños pero guarda una copia del informe.
¿Dónde vive?
¿Dónde vive, señora?
Se acaba de mudar. Lo tiene todo empaquetado.
Dile que no importa.
No importa, señora.
Un momento.
Quiere saber si podemos ir mañana.
Está celebrando el quinto cumpleaños de su hijo.
Tardaremos cinco minutos.
Ni se enterará que hemos estado.
De hecho, señora, estamos de camino.
Vale, aquí está.
Gracias.
¿Listos para la tarta?
-¿Algún testigo apuntado? - No.
¿El conductor del coche?
Sí. Spence Webber, y su dirección.
El conductor del autobús dijo que Jay lo conocía, ¿no?
Por eso intentó subirse con él.
Que Jones y Medavoy
- vayan a por Spence. - Sí.
Sra. Morris, nos lo llevamos
- y ya se lo devolveremos. - Claro.
Bueno, si lo tiene todo controlado,
- nos tenemos que ir. - Sí.
Felicidades.
Sí. Felicidades.
Vamos a cantar el "Cumpleaños feliz".
Venga. Una...
La misma puñetera sala.
Esta era mi peor pesadilla, la peor, volver aquí.
Para nosotras tampoco es una alegría.
La misma. La misma mesa en que el inspector Roberts me interrogó.
Aunque le dijera que no quería meterme.
Mi hermana me trajo. Me dijo que cooperase.
"Solo mira algunas fotos", dijo. Y después, estaba testificando.
Por si te consuela, el tipo contra el que testificaste
- se fue de rositas. - No me consuela.
Dos matones se dispararon, uno murió.
Me dio igual y tuve que irme de Nueva York
y cambiarme el nombre por todo esto.
Sentimos todo este lío, Tisha.
- Casi ningún caso llega tan lejos. - No volveré a testificar.
Ya lo hice una vez. A la mierda si no cuajó
- a la primera. - Te necesitamos, Tisha,
y tendrás que hacerlo.
No tengo que hacer nada.
Es un asesinato. Es otro procedimiento.
Delante de un jurado
afirmarás si testificaste algo
hace ocho años, y si lo niegas, te juzgarán por perjurio.
Has hecho bien presentándote
y no queremos que salga mal,
pero no permitiremos que el tipo se vaya de rositas.
¿Sabes cuál será el título de la historia de mi vida?
"No te metas o serás una desgraciada".
Haces que esto sea mucho más difícil de lo necesario.
Termina con tu testimonio.
Él volverá a la cárcel y tú a casa.
¿Cuándo tengo que hacerlo?
Mañana a las nueve de la mañana.
Nos vemos aquí, ¿cuándo, a las ocho y media?
¿Qué anfitrionas
te hacen venir de Jersey y no salen esta noche contigo?
Vale.
Pero iré con las dos. Si sois listas para encontrarme,
sois listas para protegerme.
Muy bien.
La conductora le dijo a Sorenson 1-F.
-¿Sí? - Sí, ¿Spence Webber?
-¿Sí? - Somos Medavoy y Jones,
del departamento de reparaciones de MTA.
¿Sí?
Sabemos que estuvo implicado
en un choque contra un autobús MTA hace un mes.
Vale.
Nos han pedido emitir un cheque de liquidación.
Vaya. ¿Cuánto?
No lo sé.
Mira, el problema que tenemos, Spence,
es que no había testigos que apoyaran su denuncia
aparte de la conductora. Pero como es de la MTA,
es lo que se dice un testimonio dudoso,
o dicho de una forma más elegante,
su versión no es válida.
Pero mi amigo Jay venía conmigo,
Jason Bazedon. Iba de copiloto. Sin duda, responderá.
¿Sabe cómo contactar con él?
Claro que sí.
Acaba de irse a Atlantic City.
Pero no volverá hasta mañana.
Está bien.
Bueno, esperad aquí. Ahora vengo.
Vale. Esperamos.
¿Cuál es el plan de mañana?
El agresor está en Atlantic City.
Lo esperaremos en su casa a las seis de la mañana.
Buenas noches, chicos.
¿No quieres que busque un hotel?
Está cómoda así.
A la testigo que llevaremos mañana Diane y yo,
la esconderemos esta noche en casa de Diane.
Haced palomitas.
Ya, solo está de paso. Nos haremos trenzas.
Aquí está la ficha del agresor.
Es un buen historial. Gran variedad de estafas.
Cargos por armas.
Ganó un juicio por asesinato hace dos años.
¿Mostramos fotografías a la vendedora de hoy?
Mejor desmantelamos a este capullo
- sin meterla a ella por medio. - Claro.
- Bien, buenas noches. - Buenas noches, jefe.
Sí, buenas noches.
Con estas vamos, ¿eh?
Pregunta qué haremos. Le decimos qué haremos.
Y se acabó.
Andy, tengo que hablar contigo de una cosa.
Vale.
¿Por qué no lo sueltas ya?
Voy a pedir el traslado y, obviamente, quería avisarte primero.
¿Qué ha pasado? ¿Por qué?
Pensaba que había superado lo de Diane.
Y no.
No. Lo llevaría bien
si ella no saliera con nadie, supongo.
Y eso te está matando.
Anoche aparqué delante de su bloque.
- Para mirar por su ventana. - Eso no estuvo bien.
No, y es algo que si me hubieras dicho hace seis meses
que lo haría, me habría reído en tu cara.
Aparcar fuera de su casa es una cosa.
- Llamar a su puerta es otra. - Nunca haría algo así.
No sería un disparate.
Sé de gente que ha pasado por lo mismo.
Por eso he estado pensando que debería irme de aquí.
Antes de hacer algo que lamentes.
Ya lamento de lo que he hecho,
y no puedo ni imaginar si hiciera algo peor.
Entonces sí.
Tal vez deberías considerarlo.
Se lo diré al jefe mañana
y te mantendré informado.
Gracias.
Tisha, relájate. Todo saldrá bien.
No es eso. Es estar en Nueva York.
Estar aquí hace que quiera drogarme otra vez.
-¿Conocías al hombre que encerraron? - Más o menos.
-¿Era tu camello? - Otros idiotas traficaban para él,
pero lo conocía.
Haber dejado la ciudad
- parece que te ha beneficiado. - Ya ves.
En un año se me había ido la mano.
si es que el Gato Gordo no me hubiera matado.
-¿Este es tu hombre? - Era mi marido.
¿Cuánto hace que murió?
- Dos años. -¿Y aún tienes su foto a la vista?
Guardo un álbum de fotos
de mi gente muerta y lo miro cuando quiero.
Qué va, no podría dejar las fotos. Demasiado duro.
- Cada uno tiene su forma de sobrellevarlo. -¿Vivías aquí con él?
- Sí. - Chica, múdate.
Tisha, ¿no te has dado cuenta de que es un tema delicado?
Ya, pero aun así debería mudarse.
¿Para qué quedarte siempre en un sitio?
Eso pensé cuando pasó todo esto.
Si me voy de Nueva York,
me amargaré, pero son tus miedos los que hablan.
- Agradezco el punto de vista. - Puedes sentirlo.
Llevas demasiado tiempo aquí atrapada. Tienes que salir de aquí.
Cada uno tiene su opinión. ¿No?
Sí.
- Buenos días, John. - Srta. Haywood.
¿Ha llegado la testigo?
Sí. Está en la sala de descanso. La llamaré.
- Gracias. - No hay problema.
-¿La vas a llevar al tribunal? - No. Abajo están mis investigadores.
Les resulta embarazoso tener que implicaros.
Diles que no se preocupen.
Tisha, la ayudante de fiscal, Valerie Haywood. Estará contigo.
Encantada, Tisha. Te agradezco mucho tu colaboración.
- Cuanto antes, ¿vale? - Claro.
- Encantada. - Igualmente.
Hasta luego.
Estarás bien.
Recuerda lo que dije.
Lo recordaré.
Una historia muy colorida, Jason.
¿Colorida?
- Empezaste joven. - Sí, señor.
Por desgracia, sí.
Ganaste un juicio por asesinato
- hace dos años. - No diría
"ganar". Suena que fui culpable y me libré.
No. Hablé con el inspector que investigó el caso.
Lo ganaste.
¿El inspector Flannigan?
Supongo te refieres a él.
Él tiene su opinión. Yo tengo la mía.
¿Qué hacías ayer por la mañana
- a las diez? - Caminar. Mirar a la gente.
¿Dónde?
Por ahí.
¿Tienes trabajo?
No. Estoy buscando.
¿Cómo ganas dinero?
Pequeños curros de vez en cuando.
Pedid y se os dará. Es mi lema.
No tropiezo donde sale mi próximo dólar,
siempre pasa.
¿Has ido a Canadá alguna vez, Jason?
La verdad es que sí.
Recuerdo yendo allí, a punto de cruzar la frontera,
una última salida,
la última oportunidad de quedarte en Estados Unidos.
La recuerdo.
Sabemos que robaste en la tienda de ropa de Grand.
Y que disparaste a alguien. Hay testigos que te reconocieron.
Ahora es tu oportunidad de ser sincero
y haremos que parezca un robo fallido.
Si nos haces reunir a los testigos
y hacer todo el papeleo y horas laborales
para demostrar lo que ya sabemos,
todo esto se volverá conflictivo y será peor para ti.
Iré a Canadá. En otras palabras.
Esta es tu oportunidad.
Muchos años de tu vida se decidirán ahora mismo,
- o por nosotros más tarde. -¿Sabéis por qué me metí
en el lío del asesinato hace dos años?
¿Por qué casi me sentencian por él? Por hablar con inspectores
que fingieron que les importaba.
¿Queréis hablar de Canadá? Vale.
De hecho, tengo historias curiosas.
Pero no de delitos que no cometí.
No tengo nada que decir.
-¿Lo presionamos un poco? - No. Es de los que
aguantan golpes. Tal vez disfrute.
Hay que llamar a la vendedora de ayer
- para una identificación. -¿Te encargas tú?
Tengo que decirle aquello al teniente.
Vale.
-¿Tiene un momento? - Claro.
Voy a solicitar un traslado.
Tendrá que firmarlo. Por eso se lo digo en persona.
-¿Es por mí? - No, en absoluto.
Es una buena persona y ya un gran jefe.
¿Me darás la oportunidad de hablarlo contigo?
No dejaré escapar a un inspector ejemplar de mi brigada.
No, ya está decidido.
¿Puedo preguntar por qué?
Razones personales, no entraré en detalles.
¿Y si somos sinceros por un momento?
No sé lo sincero que puedo ser.
Puesto que es personal y no quiero hablar de ello.
De acuerdo.
No sé si afectará a tu decisión, pero
Diane también ha pedido un traslado.
-¿Cuándo? - Esta mañana.
Creo que deberíamos hablar.
Sí, tal vez deberíamos.
-¿Te vas a trasladar? - Sí.
No hace falta.
De hecho, sí.
No, Diane. Es cosa mía.
No, no lo es, Danny.
Sí. Pensé que podía lidiar con ello y no puedo,
y si te has sentido incómoda
con mi hostilidad, te pido disculpas.
Deja que me vaya yo. No tienes que alterar tu vida.
Danny, tengo que alterarla.
Necesito un cambio.
Aquí, todo lo que veo a mi alrededor
es gente y cosas que me atan a mi pasado y...
ya lo necesitaba, pero ahora es la oportunidad.
Así que la aprovecharé.
Siento que te he echado de aquí.
No. No has sido tú.
Es hora de que me vaya.
Tenemos un sospechoso detenido por lo que pasó ayer.
- Genial. - Ahora mismo,
abriremos un caso contra él.
Vale.
Para encarcelarlo por el asesinato en tu tienda
necesitaríamos una identificación.
-¿De quién? - De ti.
No pude verlo bien.
Molly,
rastreamos su historial y salió un patrón
por como hace sus atracos.
Y basándonos en lo que ha hecho,
debe haberte amenazado.
¿Se llevó tu carné
y dijo saber dónde vivías?
No quiero estar implicada.
Mira estas fotos, a ver si puedes señalarlo.
Así estaremos seguros de acertar con el tipo,
ir a por él, hacer que confiese,
y no tendrás que preocuparte por nada.
Dijo que me mataría.
- Es un cobarde. - Échanos una mano, Molly,
para encerrarlo y asegurarnos de que no vuelva a hacerlo.
-¿Después podré irme? - Claro.
Él.
Simplemente lo vi claro.
Haces bien. Borrón y cuenta nueva.
Exacto.
Con suerte, pronto abrirán alguna vacante.
Los traslados pueden tardar.
- Una semana, a veces un año. - Sí, pero haré los favores
que sean para que salga.
Si quieres un cambio rápido,
¿has pensado en el permiso por circunstancias difíciles?
No. No lo he pensado.
-¿Lo pediste cuando murió Bobby? - No.
Trabajar siempre me ha distraído los peores días.
-¿Aún te sientes así? - No.
Los permisos están para que la gente resuelva situaciones
en sus vidas.
Pero pasó hace dos años.
No lo has superado y ahora necesitas tiempo.
Bobby trabajaba aquí. Nadie dirá que no.
-¿Te lo puedes permitir? - Sí.
Por el seguro del sindicato cuando murió Bobby.
Puedes incorporarte en un año. A ver cómo te sientes.
Aun así, puedes volver cuando quieras.
Si es en una semana, es una llamada y...
estás de vuelta.
Hay que pensarlo bien.
Lo he estado pensando.
Estoy cansada de pensarlo.
Suena bien. Podría entrar en vigor.
Mi permiso se procesó en dos días.
¿Cuándo lo pediste?
Cuando murió mi padre.
Lo siento.
-¿Trabajaba de esto? - Era comisario.
Al Norte, en Saratoga Springs.
-¿Cuánto estuviste fuera? - Seis meses.
Adelante.
La ayudante de fiscal Haywood ha llamado. Han perdido a la testigo.
¿Tisha? ¿Desde esta mañana?
Un abogado defensor comió algo en mal estado.
Hubo un aplazamiento y, mientras lo gestionaba,
dejó un momento a Tisha sola y se largó.
Preguntó si sabíais dónde buscarla.
Su hermana, sus antiguas casas...
Sabemos lo mismo que todos.
- Volverá a llamar. - Dile que ya bajamos.
¿Ha dicho algo de querer un abogado?
Aún no, pero ganó un juicio por asesinato.
Así que sabe cómo funciona.
-¿Ha confesado? - No.
¿Cuál es el siguiente paso?
Hacer una rueda de identificación con la vendedora.
A ver si así cede.
Estará encerrada durante el proceso.
Sí. Estará encantada.
Recuerda. No nos pueden ver.
Señálalo si lo reconoces y saldremos de aquí.
Y ya estaría, ¿no?
Sí, cuando obtengamos una identificación, lo tendremos dominado.
Aún no entiendo por qué tengo que hacerlo.
Ya lo he identificado.
Esto es oficial. La rueda de identificación
sirve para encerrarlo.
Número tres.
¿A qué esperáis?
- Todos menos el tres pueden irse. - Vamos a la sala de descanso.
-¿A qué? - A ver qué tiene que decir.
Ahora que lo han identificado en una rueda. Venga.
Intentadlo vosotros.
- Sería nuestra tercera vez. - Vale.
- Pero tiene que entregarse. - Vale.
La próxima vez que le diga que puede irse, que sea cierto.
-¿Jason Bazedon? - Sí.
Inspectores Medavoy y Jones.
O alguien se ha confundido,
o lo dos inspectores no han hecho su trabajo, lo que,
entre tú y yo, no sería la primera vez.
¿Te han dicho qué está pasando?
Algo sobre un asesinato,
del que no he parado de repetir que no sé nada.
¿Te han dicho otros inspectores
- que has sido identificado? - No.
Vale, pues hemos venido a decírtelo.
No significa que haya hecho algo.
¿Te han indicado los otros inspectores
cómo arreglártelas hablando del crimen,
sobre todo ahora que te han inculpado?
Lo mencionaron,
pero como he dicho, no hecho nada. Así que hice oídos sordos.
Vale, pues, me habré confundido yo.
Hay gente que se ha quejado
de que algunos inspectores se han equivocado indicando
las ventajas de adelantarse a un caso.
Nuestro jefe nos pidió venir y procurar que lo supieras.
Por eso, mañana irás a un jurado de instrucción.
Pero si quieres hablar, adelante.
No se trata de mis intereses, sino de los vuestros.
¿Que podría rebajar diez años por un crimen por el que te juzgarán?
¿Cómo no te interesa?
Eso dijeron los inspectores cuando me acusaron de asesinato
hace un par de años, y por hablar con ellos casi acabo encerrado.
Investigamos ese caso. Todo fue circunstancial.
Te han identificado en este.
Es completamente distinto, Jason.
¿Y quién dijo que me vio?
Hay muchos testigos.
Qué suerte tengo últimamente.
Va en decadencia, tío.
Decadencia. ¿Sabéis cuándo empezó?
En Atlantic City hace dos semanas. Tirando dados.
Tenía todos los números, todos impares.
Dos mil en juego. ¿Sabéis qué hice?
Se me cayó un dado de la mesa.
-¿Sabéis qué significa? - Que te saldría un siete.
Todas las veces.
Y mi suerte ha ido en decadencia desde entonces.
Pues no lo empeores callándote
y no explicando cómo se torció el robo.
Si te callas, el fiscal probará que quisiste matar al hombre.
Déjanos ayudarte con la declaración, Jason.
Sabemos lo que hay que decir,
lo que los jueces quieren oír.
¿Sabéis qué?
Existe algo intangible que siempre me guía,
y agradezco vuestro consejo, pero
voy a confiar en eso y...
mantendré la boca cerrada.
¿Me habéis entendido?
Cometes un error.
Ya, los he cometido antes.
McDowell, Russell de la 15.
Por ahí.
¿La conocéis?
Sí.
-¿Habéis cogido a alguien? - No.
¿Algún testigo?
No. Aunque es una ubicación de drogas potente.
Podría hablar con algunos.
Debió entrar en pánico, buscaría drogas
y la encontraron.
¿Quiénes?
Hoy tenía que testificar contra un traficante de alto perfil,
Billy "Gato Gordo" Richards.
O sea, un trapicheo no se torció sin más.
Buscad a Gato Gordo Richards
y a quien trabaje para él aquí.
Vale.
Avisaré a su hermana.
-¿Es Tisha? - Sí.
Lo siento.
Sí, y nosotras.
-¿Cómo ha ido? - A toda marcha.
¿Lo ha reconocido?
- Aún no. - Pero lo hará.
¿Pero puedo irme?
Por supuesto.
Gracias por tu esfuerzo.
Y lo que viene ahora es...
En 72 horas o vamos al juzgado de lo penal,
o lo evitamos y vamos primero al juzgado de instrucción.
Al jurado de instrucción solo se va con pruebas sólidas,
y te aseguro que iríamos directamente mañana.
Pues buena suerte.
Y te necesitaremos allí.
¿Para qué?
Para declarar lo que viste.
- No durará mucho. - El tirador no estará.
Sus abogados no estarán. Solo tú y el jurado.
Y te aseguro
que cuando el hombre sepa que ha sido acusado
de un delito grave en el tribunal supremo, se declarará culpable.
-¿Y si no es así? - Sí que lo hará.
Puedes estar segura.
Llevo en esto 22 años y este hombre... se declarará culpable.
Pero... ¿y si no?
Pues procederemos.
¿Proceder en qué?
En ir a juicio.
-¿Y tengo que declarar? - Es una posibilidad.
¿Sí o no?
Por favor, por favor, ¿me podéis dar una respuesta firme?
Si fuera a juicio, sí, tendrías que declarar.
Me apretó el cañón contra la frente.
Me miró a los ojos y dijo que me mataría
si se me ocurría decir algo.
Molly, es un cobarde
sin amigos en la calle,
e irá a prisión por mucho tiempo, sea como sea.
No dejes que te manipule.
Si quieres, te buscamos un hotel esta noche
hasta que declares mañana.
-¿Debería? - No creemos.
Lo digo solo por si te sientes mejor.
Solo quiero irme a casa.
Venga. Te llevaremos.
- Hola. - Hola.
¿Vienes a ver cómo estoy?
Sí.
Gracias.
Bueno, ¿cómo lo llevas?
No me apetece mucho hablar de ello.
Lo siento, pero...
- Has sido muy amable viniendo. - Valerie, yo...
Sé que no te gusta hablar de trabajo,
pero no puedes dividir tu vida así.
Es como tirarse al suelo para intentar sostener la pared.
Estoy aquí, ¿vale?
Por ti, y una de las ventajas de tener a alguien en tu vida
es poder apoyarte cuando lo necesites.
No seas cabezota.
Déjame estar contigo.
Intoxicación alimentaria. El maldito abogado defensor.
Sabían que era una testigo inestable,
- y yo debí anticiparme. - No podías hacer nada.
Pude advertirle
de que podría tardar días.
En cambio, le convencí de que hoy sería rápido.
Pude manejarlo.
Y así no habríamos vuelto a juicio.
Valerie...
es un asesino que debería haber sido ejecutado.
Con él no podrías negociar más
de tres años.
Así que deja de maltratarte.
No sé qué pensarán Diane y Connie de mí.
No es tu culpa. Te entenderán.
Ahora sí que voy a por ese hijo de puta.
¿Cree que se libra por liquidar a un testigo clave?
Presentaré las transcripciones de la declaración anterior
y le volveré a meter todo en la garganta.
Intoxicación alimentaria. ¿Cómo no lo vi venir?
Vale...
ponte el abrigo. Nos vamos.
- No. - Venga. Tomemos algo.
Demos una vuelta. Lo que sea.
Pero no dejaré que te quedes aquí
hundiéndote por lo que pudiste hacer.
Porque no tiene sentido.
Vámonos ya.
No.
Quédate aquí.
Quedémonos aquí.
-¿Dónde está tu médico esta noche? - Trabaja.
¿Cuánto hace que murió tu padre?
- Cinco años. -¿Tu madre aún vive?
- Sí. -¿Cómo lo lleva?
Bien.
Una de las razones por las que pedí la baja
fue porque ni sabía ajustar un talonario.
Mi padre se encargaba de todo.
¿Estabas unida a tu padre?
Llevábamos un tiempo sin hablarnos.
Nos reconciliábamos cuando murió,
y siento remordimientos.
¿Qué pasó, si no te molesta la pregunta?
Cuando tenía 16 años, me quedé embarazada.
No aparecí en un tiempo por el miedo y la negación.
No se lo dije a mi madre
hasta los cuatro meses.
Y ella se lo dijo a mi padre, lo que yo no quería.
Y él tomó las riendas, naturalmente, y...
lo entregamos en adopción,
y eso causó un gran distanciamiento durante mucho tiempo.
-¿Qué edad tiene el...? - La niña.
-¿Niña? - Sí.
Quince.
¿Sabes dónde vive?
He investigado. Tal vez no debí hacerlo.
A ver, no he contactado con ella, ni me he inmiscuido, ni nada,
pero... sé dónde está.
¿Eso lo hace más difícil?
Creo que ahora, con 15 años,
todo lo que hubiera deseado que me dijeran,
podría compartirlo con ella.
Pero estoy segura de que su madre adoptiva la apoya.
Y seguro que está bien.
De todas formas...
¿vamos a hablar de nuestros peores recuerdos
para tapar lo que ha pasado hoy?
¿Para no sentirnos tan mal o...?
- Puede. - Pues no funciona.
Lo de la adopción...
Todo lo que hemos hablado hoy queda entre nosotras.
Me habría gustado trabajar más contigo.
Pero sigamos en contacto, ¿vale?
Me gustaría.
Subtítulos: Cristina Ocete
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.