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Varón chino muerto a golpes.
Un paseador de perros lo halló esta mañana. No estaba anoche.
Parece un trauma de fuerza contundente. Un par de golpes.
¿Vienen Andy y Sorenson?
Están en comisaría, esperan
- a una víctima de secuestro. - Sondearemos.
Compañeros, la chica de rojo
- cree que el fallecido es su padre. - Gracias.
¿Es mi padre? ¿Es él?
Hola, inspector Baldwin Jones. Mi compañero, Greg Medavoy.
¿Sabes quién puede ser?
Quiero comprobar que no sea mi padre.
Es su coche y no está.
¿Por qué habéis venido?
Tenemos un restaurante. Su último reparto era aquí.
-¿Sobre qué hora salió? - Creo que a las 10.
A veces trabaja toda la noche, pero no estaba esta mañana,
así que lo buscamos. Es él, ¿no?
Ese de ahí es mi padre.
¿Puede echar un vistazo, señora? Están terminando.
Sabía que no debería haber venido. No respetan la vida humana.
-¿De quién hablamos? - La gente que vive en esta zona.
Nos estafaron tres veces antes de que mi padre se negara.
¿Y para qué vendría anoche?
¿Insinúa que ha sido su culpa?
No, pregunto qué tenía de especial
el pedido para volver aquí.
¿Que somos tacaños? ¿Es eso?
No he dicho eso.
¿Podemos mirar ya?
¿Podemos, por favor?
Venga.
Diane, retira un poco la bolsa.
- Gracias. - Está bien.
Hay un parque a dos calles al este.
Katie, mira, descarta la ciudad
antes de ir a Brooklyn.
Y no firmes sin que yo vea la casa.
Tengo que verla.
Vale, tengo que colgar.
¿Katie busca casa?
Theo necesita su propio espacio. Nos está ayudando.
Está creciendo.
Cada día más.
Este es el hombre que hemos llamado.
Sí, hace media hora.
Victor Poole, inspectores Sorenson y Sipowicz.
Esperad a oír su historia.
Repítame en qué trabaja, señor.
Asesor jurídico de Hacienda.
Nos hizo señas en Tompkins Square Park.
Llevaba tres días secuestrado.
El controlador lo tenía en desparecidos
y el FBI estaba al tanto.
Tomemos un café.
- Será un momento. - Vale.
Teniente. Señor Poole, este es el teniente Rodriguez.
Cuéntanos qué ha pasado.
Hace tres días, iba de la tienda
a mi casa cerca de la Quinta avenida con la Octava,
sobre las seis en punto, cuando dos hombres me cogieron,
me enfundaron la cabeza y me metieron en una furgoneta.
Qué osadía.
Te atraparon, ¿y después?
Pues Billy conducía la furgoneta
y Tom me quitó la cartera y el móvil.
Dijo que si no le daba mi...
código pin de mi tarjeta, me rajaría el cuello.
Cuando tuvieron el dinero, fuimos a su local.
Un burdel, donde me retuvieron hasta esta mañana.
¿Por qué tanto tiempo?
Creo que me retenían
para poder sacar el máximo diario del cajero.
¿Sabían que eras asesor de Hacienda?
Creo que no.
Por lo que sé, lleváis documentación.
Sí, la tenía en mi otro bolsillo,
pero no lo registraron y, cuando llegué al burdel,
la metí bajo un colchón.
¿Cómo era el burdel?
Había cinco habitaciones con putas entrando y saliendo.
¿Estabas a la vista?
No, mi puerta estaba cerrada casi todo el tiempo.
Pero una prostituta me vio,
cuando insistieron que tenía regalo.
Lo que, por supuesto, rechacé.
Claro.
¿Cómo saliste?
Esta mañana temprano,
me ataron, me metieron en la furgoneta y me tiraron en un callejón.
Primero me golpearon cara, y a un charco,
en el que casi me ahogo.
Tardé casi una hora en liberarme.
Señor Poole, antes de empezar a ceder,
entre tú, yo y ese café,
¿hay algún adorno en esa historia
o te has dejado algo?
No.
El rapto en la Quinta avenida,
y la puta que te obligaron a...
-¿Hay algún problema? - No es que no te creamos.
Solo que contradice nuestra experiencia.
Cuando desaparecen adultos tres días, a menudo es por decisión propia.
¿Qué quiere decir?
Salen de juerga, se juntan con una prostituta
y luego se inventan historias
para que no les pillen sus mujeres o novias.
Puede que tú no,
pero, en tal caso, agradeceríamos que nos lo dijeras ya.
No tengo que inventarme nada.
¡He vivido un infierno los últimos tres días!
¿Perseguido como has dicho?
¡Sí! ¡Sí!
Me gustaría irme a casa ya.
-¿Puedo salir? - Irás en un coche patrulla.
Sí, vale.
Mira, tengo que irme.
- Estamos en contacto. - De acuerdo.
- Procura que llegue a casa. - Sin problema.
Poneos con el teléfono, la seguridad y el controlador.
Aunque fuera mentira,
deberíamos vaciar un burdel de cinco habitaciones.
Mucho espacio para Theo.
Tendría que verlo primero.
-¿Qué tenéis? - Repartidor chino fallecido,
golpeado con un trozo de cemento de una reparación de aceras.
Tenemos el número de teléfono del cliente
que hizo el último pedido.
Se trata de Louise Dobkin,
vive a tres calles del escenario del crimen.
No estaba. Día de compras, según un vecino,
volverá pronto a casa. Dejamos una nota.
Vale.
¿Diane Russell?
-¿Sí? - Vaya.
Firme aquí. Número 12.
Inspectora Russell, es espectacular. Parece una creación creativa.
Sí, supongo que lo es.
Hacen todas las bodas importantes. Catherine Zeta-Jones, Barry Diller...
Oh.
- Vale, bien. Hablamos pronto. - Brigada 15.
-¿El médico? - Sí. Encantador.
Vale. Gracias igualmente.
Bueno, era el controlador.
Ningún patrulla ni cuando ni donde Poole dice que lo raptaron.
En cuanto a seguridad,
el FBI ya tiene el teléfono de Poole.
Muy bonito. ¿Del médico de Bellevue?
Sí, sin venir a cuento.
¿Ah, sí?
Si te molestan, puedo quitarlas.
¿Qué, hablas en serio?
Diane, tranquila.
Agente especial Neil Squires, FBI.
Busco al teniente Rodriguez por Victor Poole.
Sí, estamos trabajando en ello,
Andy Sipowicz, Danny Sorenson.
- Ahí está el teniente. - Bien.
Ahora vamos.
Danny,
escucha, no creo que vaya en serio con él.
Creo que es más una cara conocida.
Bueno, si no fuera así, podría soportarlo.
Me alegro de que lo digas, pero
aun así, lo interpreto como...
un gesto de amistad.
¿Podemos ir ya?
Sí.
Según Hacienda, no es probable
que el robo fuera por su trabajo.
Es un don nadie. Rastrea documentos.
Se inventó lo de la tarjeta.
¿Mencionó su convicción gay?
No lo dijo.
Supongo que aún lo oculta.
Un compañero no lo sabía.
Usó la tarjeta en clubes gais.
¿Y los últimos tres días?
Lo que dijo en su historia.
The Mother Lode y The Ballroom, y otros puestos de fruta.
Me hizo pensar que vivió los tres días en pecado.
¿Alguien vio el rapto?
Ningún coche patrulla. Haremos un sondeo donde dice que lo raptaron.
Teniente Rodriguez.
Puedo ir a la casa de Poole de paso.
¿Preguntarle por los bares gais a ver si olvida el secuestro?
- No vendría mal. - Vale. Gracias.
Era el dispositivo de seguridad del teléfono perdido de Poole.
Alguien lo usó cerca del edificio Chrysler.
Os esperarán allí con furgonetas guía.
Ahí fue la primera llamada. Pero os diré,
sea quien sea, si no es un espía terrorista internacional,
entrenado como un agente de la Mosad, nuestro amigo es un mentiroso.
Pasadlo bien perdiendo el tiempo.
Vale, gracias.
Según seguridad, está en movimiento.
Lo han registrado desde la 47a hasta la 50a con la Octava.
Quien lo use debería estar en una calle.
Tu silencio me perturba.
Vigilo la calle.
En el camino has estado callado.
¿Qué pasa?
Si te molesta que Russell reciba flores,
puedes expresarlo.
Solo así se evita estallar.
Lo entiendo, pero estoy bien.
Andy, me alegro de que le vaya bien con ese hombre.
Vale, he terminado.
Gracias por preocuparte.
Allí.
¡Y era una barbaridad de efectivo!
No, lo pasé bien al final.
Claro. Fue muy fácil...
Disculpe. Las manos en la pared.
¿Perdone? ¿Qué he hecho?
Deme el teléfono. Las manos en la pared.
-¡Vale, vale! - Bueno, cuelgo ya.
Vale, gracias.
Seguridad dice que no hay línea.
¿Cómo te llamas?
Fabiola Dasilva. Oiga, solo estaba dando un paseo.
-¿Y de quién es el teléfono? - Mío.
- Sí, claro. Vamos. - Espere, ¿por qué? ¿Por qué?
¿Qué hacéis? Madre mía. ¡Mi pelo!
- Silencio. - Hazme un lado, guapa.
Nunca me había sentado junto a un espía terrorista internacional.
Me llamo Louise Dobkin.
Traigo una nota para ver a los inspectores Jones y Medavoy.
Hola, inspector Jones. Mi compañero, el inspector Medavoy.
Por aquí, Sra. Dobkin.
¿Es la dueña del teléfono?
Sí.
En 17 años de servicio, puedo contar con los dedos de una mano
las veces que he visto flores en una brigada.
Bien.
Oye, John. ¿Me buscas un sitio para guardarlas
hasta el final del turno?
Claro, inspectora.
Que no vean que eres una chica.
Muy distrayentes.
No pueden ser de un policía. Demasiado estilo.
Un médico.
Qué suerte. ¿Va bien?
Sí, muy bien.
No tenía que haber venido yo a hablar, el móvil no es mío.
Se lo di a mi nieta.
Vive conmigo.
¿Y cómo se llama, señora?
Sylvia Dobkin.
¿Lo ha usado mal?
Creemos que no, señora.
Pero se usó en un delito menor
e investigamos qué ha pasado.
Ella nunca se implicaría en un delito.
Entonces puede que lo perdiera
o se lo robaran, o lo prestara a alguien.
Como a un amigo o novio.
A alguien con quien salga
que usted no apruebe.
Me caen bien sus amigos.
Y los dos chicos que he visto son unos auténticos caballeros.
¿Cómo se llaman, señora?
Michael y Anthony.
No sé los apellidos.
¿Dónde está su nieta ahora?
En clase. Walker High.
¿Podría quedarse por aquí mientras vamos a por ella?
Necesitamos concretar lo que ocurre con el teléfono.
Sí, claro.
Su padre, mi hijo,
no estaba nada bien,
y su madre trabaja en Carolina del Sur.
Ha sufrido mucho, pero es una buena chica.
¿Seguro que no tiene problemas?
No creemos, señora.
¡Oye, estaba hablando por teléfono!
¿De qué va esto?
Va de su dueño, Fabiola.
Que sabemos que no eres tú, así que ahórratelo.
Se lo quité a un putero. Es legítimo.
Él me lo dio.
¿Nombre del putero?
Solo sé que Louie.
Mira, di un apellido
o saldremos los tres de paseo hasta que aparezca de nuevo.
Se pasa una vez al mes, si eso.
Entonces nos haremos amigos.
El móvil arde como la lava,
como no digas nada mejor que "Louie",
perfectamente acabarás encerrada una buena temporada.
-¿Por usar un teléfono? - No, por participar en un crimen
del que el teléfono forma parte. ¿Nos entendemos, Fabiola?
De acuerdo.
Voy por citas en un lugar de Hell's Kitchen
y estaba tirado en el suelo. Así que lo cogí.
¿Cuántas veces has ido en los últimos tres días?
Muchas.
¿Allí has visto a este hombre?
Van muchos hombres como él a ese sitio.
Sí, puede que estuviera detrás de una puerta cerrada.
Igual desatascando sus tuberías.
Si hay una puerta cerrada, no tengo nada que hacer.
Voy de habitación en habitación.
¿Cómo se distribuye este sitio?
Zona delantera, sala de fumadores, habitaciones al fondo.
Pagamos tres dólares por sesión.
¿Te refieres a las prostitutas, como tú misma,
o a las mujeres también?
Podría sentirme ofendida, pero como es por vía oficial,
sí, tanto las transexuales como las biológicas.
¿A quién le pagas los tres dólares?
No sé los nombres.
Solo son dos tipos blancos asquerosos.
¿Dirección del local?
Y, por cierto, "biológicas",
son las señoras que tuvieron la suerte de nacer señoras.
Gracias por la aclaración.
- Hola, cielo. - Hola.
Abuela, ¿qué pasa?
Solo serán unas preguntas, Sylvia.
- No tardaremos. - Por aquí.
Gracias.
Perdón por sacarte de clase, pero esperábamos que aclarases
un dato de una investigación.
¿Qué hiciste anoche, Sylvia?
¿Saliste?
Estuve en el cine.
¿Qué viste?
La película de Gladiator.
¿Sí? No sabía que aún la ponían.
-¿Te llevaste el móvil? -¿Por qué?
Pues anoche alguien lo usó en un delito menor.
No fui yo.
¿Le dejaste el móvil a alguien?
No, no lo presté a alguien.
"A nadie", chica.
A nadie.
De hecho, lo perdí.
- Te vi con él ayer. - Lo perdí por la tarde.
Pero si te vi con él antes de irte al cine.
Sylvia, queremos llevarte a la escuela tan pronto como podamos,
pero no lo haremos si no nos dices la verdad.
En tal caso, tendremos que hacer
una rueda de reconocimiento de voz. ¿Sabes qué es?
Hablas con alguien por teléfono,
puede que de un restaurante chino,
y esa persona dice si fuiste tú o no
quien llamó anoche.
Y así sabremos que estuviste implicada,
pero no las circunstancias,
lo que estaría muy lejos de determinar la gravedad
de tu problema.
No perdiste el móvil, ¿no?
No.
¿Lo tienes aquí?
¿Por qué no me lo das?
¿Llamaste a un restaurante anoche?
¿Con quién estabas?
Con Anthony.
Anthony Woodside.
¿Qué hiciste, niña?
Llamé y pedí, y cuando vino el hombre, me fui.
¿Anthony se acercó al hombre?
Y robó la comida.
¿Y qué pasó después, Sylvia?
No lo sé. Me fui.
A ver, fue idea de Anthony.
Dijo: "Pidamos comida china". Y dije: "No tengo dinero".
Dijo: "Pues la robaremos".
¿Y qué le hizo pensar que eso era lo correcto?
No le gustan los chinos porque dice que no les gustamos a ellos
ni nos contratan.
Vienen al barrio para robar dinero.
¿Anthony va al insti, Sylvia?
- A Baxter High. - Vale.
Hablaremos con Anthony.
Si no os importa, necesitamos que os quedéis un rato más.
Hola, Victor. ¿Te importa si entramos?
No, por favor.
¿Habéis avanzado algo?
Tenemos un par de preguntas.
¿Conoces a una prostituta andrógina llamada Fabiola Dasilva?
- No. - Pues ella te conoce.
-¿Es amigo tuyo? - Mi hermano.
¿No te emborrachabas con Fabiola
en The Mother Lode o en The Ballroom?
No sé ni quién es.
Pero frecuentas esos clubs.
Dieron con tu tarjeta de crédito.
Entonces sabéis que voy.
¿Qué tipo de clubes son?
De ambiente.
Donde dices que te atraparon,
¿sabes qué prostitutas trabajan?
No, solo supe que eran prostitutas.
¿No percibiste alguna cosita bajo las minifaldas?
Lo que hacemos, Victor,
es sumar dos más dos.
No sé qué significa esto
ni qué tiene que ver con que me secuestren y roben.
Nos preguntamos si nos mientes con todo.
Para cubrir otra cosa, como ya dijimos.
Y, como ya dije, estoy diciendo la verdad.
Pero como ahora sabemos que tienes algo que ocultar,
hay que repetir la pregunta.
No, no miento.
¿Y por qué la prostituta dijo que eras un cliente?
Porque es ella quien miente.
¿En tu trabajo saben que eres gay?
- No. - Si te preocupa
que esta conversación salga de aquí, no lo hará.
Pero tienes que hablar ya.
No confío en vosotros.
Iremos al burdel con artillería pesada, Victor.
Y si disparan a uno de los nuestros,
no quiero que vivas con las manos llenas de sangre
por no salir del armario.
Si eres sincero, no hay de qué avergonzarse.
¿Pasé tres días temiendo por mi vida y ahora esto?
Señalando inconsistencias.
Me interrogáis como a un criminal.
Fui yo al que secuestraron.
- Tenía un cuchillo en el cuello. - Vale.
No sé si tenéis pensado asaltar el burdel o no,
y si lo hacéis, espero que nadie resulte herido,
pero si se da el caso, tenéis unas agallas de narices
culpándome a mí.
- Imagino que hemos terminado. - Sí, eso es.
Siento las molestias.
-¡Arriba las manos! -¡Policía! ¡Quieto todo el mundo!
-¡Quietos, arriba todo el mundo! -¡Arriba!
¡Quietos todos!
¡Vosotros dos contra la pared!
¡Salid de la cama! ¡Las manos!
Dejadme vestirme, ¿vale?
Contra la pared. Levantaos.
Tranquilos, ¿vale?
-¿Has visto la documentación de Poole? - No. Nada por ahí.
-¿Diane? - Nada por aquí.
Vamos.
A ver, ¿quién es el dueño?
Se acoge a la Quinta. Yo también.
-¿Se hace así? - Venga ya.
Cállate.
Sean quienes sean, son genios criminales.
Está bien, ojos brillantes.
- Levanta. - Arriba.
Me sacáis de la escuela, avergonzándome delante de mis amigos,
y ni si quiera sé por qué.
¿Dónde estabas anoche a las 22:30?
Viendo una película.
-¿Cuál? -¿Acaso es legal
hablar conmigo sin un progenitor?
Solo tengo 16 años.
Bueno, 16 es el límite, Anthony.
-¿Qué película? -¿Eso qué importa?
En realidad, nada. Lo único que importa es
que no estabas en la 14a sobre las 22:30.
No estabas ahí, ¿verdad?
¿Pedías comida china con tu amiga Sylvia Dobkin?
-¿Eso ha dicho ella? -¿Tú qué dices, Anthony?
A ver, siente algo por mí,
y si dice algo contra mí, creo que es porque la rechacé.
Buena jugada.
Me muevo mucho.
-¿Te habían detenido antes, Anthony? - No.
Mira, esa actitud arrogante
no te servirá mucho en prisión.
Sí, les dan, ¿cuánto, un par de días?
Le llaman orientación.
Cuando te instalas.
Y luego te violan en grupo en la ducha.
Anthony, no queremos que te ocurra eso,
pero si no sabemos qué pasó anoche,
no podemos ayudarte.
¿Tenías hambre? ¿Estabas aburrido?
¿O tal vez querías jugar un poco con el repartidor chino?
Sí, Sylvia señaló que tenías
una postura política en ese aspecto.
Sí, no tienen respeto por los negros, ¿me equivoco?
Deberías saberlo.
No te contratan si no eres como ellos, suben los precios.
¿Qué te parece que lleguen
al barrio para robaros el dinero?
Son como cucarachas.
¿Por qué no robarles una bolsa de comida?
Se apresurarán y harán más, ¿no?
Es una forma de pensar.
¿Así pensabas anoche, Anthony?
No sé de qué estás hablando.
Nos encantaría que salieras de aquí, Anthony.
Pero si sigues con evasivas, no podemos hacer nada.
Lo siento, hermano.
Tenemos que salir un momento, Anthony.
Parece que ha venido tu padre.
Te has puesto gris, Anthony.
No.
Espera aquí, donjuan.
¿Señor Woodside? Inspector Jones, inspector Medavoy.
Oí que sacasteis a mi hijo de clase.
Hablemos aquí.
-¿Café? - No hace falta.
Quiero saber qué pasa con mi hijo.
Señor Woodside, es muy probable
que anoche Anthony participara en un crimen.
Intentamos averiguarlo.
¿Qué tipo de crimen?
Pensamos que robó comida china a un repartidor.
No me lo creo. Estaba en el cine.
Bueno, una de sus amigas lo ha implicado,
así que estamos seguros de que no fue al cine.
Mire, el problema es que Anthony se niega a hablar.
¿Habéis hablado con él sin mí?
Tiene 16 años. No tenéis derecho a hablar con él a solas.
De hecho, estamos en nuestro derecho.
Y si resulta que está implicado,
su silencio nos obliga a creer la palabra de su amiga.
¿Anthony ha tenido problemas anteriormente?
Por supuesto que no.
Seguro que por haberlo educado bien.
Soy estricto en casa.
¿Puedo ver a mi hijo?
Normalmente no lo permitimos, pero...
Pero si tal vez hablamos todos dentro,
le haga entender
que lo que más le conviene es decir la verdad.
Sí, así plantearemos las circunstancias.
Y será una buena forma,
tanto si este caso acaba o no en arresto.
Anthony nunca ha estado implicado en ningún tipo de problema,
y yo tampoco.
Trabajo mucho. Trabaja mucho.
No se preocupe, Sr. Woodside.
Sé que no ha hecho nada malo,
pero ¿llamamos a un abogado?
Tiene todo el derecho
a llamar a un abogado, Sr. Woodside, pero...
tendríamos que detener todos los procedimientos.
Con lo cual, tendríamos que creer lo que su amiga nos dijo,
que es que estaba implicado.
¿Entonces sería arrestado?
No habría otra opción.
De momento, la mejor alternativa
es que entremos y averigüemos la verdad de una vez por todas.
¿Y después podrá irse?
Eso se valorará más tarde,
pero es lo que todos deseamos para su hijo.
Levanta, lumbrera.
Vale, siéntate. Vamos.
Hablemos de la estupenda operación que llevabas a cabo.
Crac en la entrada, putas al fondo, todo un nicho.
Visitaba a un amigo.
¿El amigo que te convenció para secuestrar?
No entiendo.
El contenido de tu bolsillo, Billy.
Tarjeta de crédito y documentación de Hacienda de Victor Poole.
Di que te los encontraste, y en dos segundos te identificará.
Mirad, ¿voy a inculparme si hablo de mi negocio?
¿El local que visitamos?
¿Puedo hablar abiertamente de ello?
Dispara.
Conozco a Victor Poole, y Victor Poole es una amenaza.
¿Por qué dices que es una amenaza?
Pasó tres días tirándose a putas de dos en dos,
fumó 1500 de farlopa
y no tenía ni diez centavos para pagar nada.
Es una amenaza. Está expulsado.
Explica por qué le robaste la tarjeta.
¿Dice que yo se la robé? Hijo de...
Me dio su cartera y su código, ahora me culpa para salvarse el culo.
Tenemos testigos que te identificarán cogiendo a Poole en la Quinta avenida
y lanzándolo a tu furgoneta.
No sé nada de eso.
Vale, ya te has divertido, Billy. Basta de tonterías.
¿Hablamos ya en serio?
- Chicos... - Hay un posible acuerdo sobre la mesa,
y hay dos idiotas compitiendo por él.
Ahora, habla claro y ganarás,
o si no, ganará Tom.
Os dirá exactamente lo que he dicho. Poole es un cerdo.
Levanta, idiota. Te cambiaremos.
¿Estás mejor con tu padre en la sala, Anthony?
Sigo sin haber hecho nada.
¿Anoche estabas en el cine como dijiste?
Sí.
¿Con quién fuiste?
Con Jimmy Reid.
Señor Woodside, ¿le importa
si volvemos a la brigada un momento
y llamamos a la madre de Jimmy para confirmarlo?
¿O es una pérdida de tiempo?
¿Cogiste comida de un repartidor?
No.
Miente. Estás mintiendo.
- No. - Te conozco y sé
perfectamente cuándo mientes.
¿Por qué narices robaste comida? ¡Tenemos un frigorífico lleno!
Lo siento, papá.
¡Mira al frente! Si un hombre comete un error, lo reconoce.
Anthony, empieza por lo que iba a pasar.
Sylvia iba a hacer la llamada
y, cuando apareciera el hombre,
yo le cubriría la cabeza con una bolsa de basura
y ella cogería la comida.
No fue lo que pasó exactamente, ¿no?
¿El hombre se resistió?
Cuando le puse la bolsa, cogió a Sylvia.
¿Y forcejeaste con él?
- Le golpeé en el hombro. -¿Con la bolsa de basura?
Tal vez, al golpearle en el hombro,
pudiste golpearle en la cabeza.
- No era mi intención. -¿Pero usaste los puños
o llevabas algo en la mano?
¿Tal vez un trozo de cemento?
¿Pegaste al hombre con cemento?
Solo hasta que la soltara.
¿Cómo de herido estaba?
Aún esperamos noticias del hospital.
¿Qué pasó cuando el hombre soltó a Sylvia?
Cogí la comida y fuimos corriendo a su bloque en la avenida A,
donde entramos en el sótano.
-¿Y qué hicisteis? - Comernos la comida.
Dios mío.
Solo intentaba robar comida.
No pensé que importara.
¿Por qué no importaría?
Porque es un ladrón de ojos achinados como el de la bodega.
- Espera. ¿Quién? - Así llamo al vendedor coreano,
que mira fijamente cuando entras.
No debería entrar ahí,
pero nunca dije: "Róbale a la gente".
- Fue solo una broma. - Pues ya no lo es,
y tienes mucho que explicar cuando llegues a casa.
¿Cuándo puedo llevármelo?
Antes tenemos que hablar con la fiscal.
¿Y después me lo podré llevar?
Eso esperamos, Sr. Woodside. Mientras, quédese sentado.
¿Ha escrito ya la declaración?
Justo ahora.
¿A qué hora creen que nos podemos ir?
Tenemos que hablar, señor Woodside.
Lo discutiré con el centro de detención.
Lo cierto es que
hoy no se llevará a Anthony a casa.
Será arrestado y llevado al centro de detención.
¿Cómo que arrestado?
¿Cuánta comida robó?
Si ese hombre quiere que haga algo, será un placer.
Sr. Woodside, el hombre al que su hijo robó, murió
debido a las heridas.
¿El hombre murió?
Por eso, los cargos serán robo y homicidio.
- Me hiciste creer que volvería a casa. - No es así.
Sabías que las heridas eran graves.
Será mejor que pida un abogado para su hijo.
Tendría uno desde hace dos horas de no ser por ti.
Entiendo que los policías blancos nos mientan,
pero tú eres negro. Somos negros.
Ya, señor Woodside.
Vendrá el abogado de oficio para hablar con usted y con Anthony.
Chico, ¿nadie te ha enseñado el orgullo?
¿Eso le enseñó a su hijo con el vendedor coreano?
Solo dije: "No le compres al hombre".
Y le llamó ladrón de ojos achinados. ¿No cree que sirvió?
Enseñaba a mi hijo a ser un negro orgulloso.
Y acabó enseñándole
a tomar a esa gente como los blancos nos toman a nosotros,
como a animales,
y ahora una familia ha perdido a un marido y a un padre.
Tal vez, no tiene toda la culpa de lo sucedido,
lo que tengo claro es que yo no tengo ninguna.
Tom, ¿cuánto lleváis trabajando juntos Billy y tú?
Un tiempo.
Él es el hablador de la compañía
y tú el silencioso y pensativo.
Él habla rápido.
¿Consideras que sois amigos?
- Me cae bien. - Él dice que eres idiota.
No me mires así. Lo dijo él.
Dice que el secuestro fue idea tuya
y que ibas a matarlo si no procedía.
- No. - Está cerrando un trato
con el fiscal ahora mismo.
Él pasará un par de años
y a ti te encerrarán el resto de tu vida.
No hará ningún acuerdo porque no hicimos nada.
Ese tío estaba de fiesta.
Pero, de alguna manera, salió limpio de drogas y la prostituta travesti
de las habitaciones del fondo nunca lo había visto.
Y dos testigos te vieron subiendo a Poole en la Quinta avenida,
y estrangulándolo en la furgoneta.
Todo lo que hemos dicho es lo que piensa tu compañero:
"Tal vez mejor empiezo buscando al número uno
"y liquido a ese idiota por un acuerdo".
-¿Eso ha dicho? - Tom,
si mentía en que fue idea tuya
y lo testificas se anularía su acuerdo.
Liberándote para hacer tu propio acuerdo.
Entonces a mí me caen unos años y a él
- el resto de su vida - Puede.
Pero tenemos que aclarar cosas antes de conseguir algo.
¡Vaya!
No fue idea mía. Fue idea suya.
-¿Cuál era la idea? - Coger a un tío
que parezca que tenga pasta y quitársela.
¿Así que pillasteis a un abogado de Hacienda
porque parecía que tenía pasta?
Sí, y tiene.
En la tarjeta vienen ocho de los grandes.
¿Por eso lo retuvisteis tres días, para fundir la tarjeta?
Si lo alimentamos con cinco dólares de papeo al día, escupe 500.
- Fuente de ingresos. -¿Por qué parasteis?
Bill encontró su documentación bajo el cochón. Se le fue la olla.
¿Qué pasó?
Dijo: "Despiértalo. Tenemos que sacarlo de aquí", y eso.
Estábamos muertos de miedo,
lo metimos en la furgoneta y lo llevamos por Thompkins Square Park,
y entonces Billy quiso pegarle.
Y yo dije, "¡Ni hablar! ¡Ni hablar! Es nuestro chico".
¿El abogado era vuestro chico?
Estuvimos con él tres días.
Lo alimentamos, hasta le ofrecimos echar un polvo, pero no quiso.
De todas formas, no quería matarlo,
así que abrí la furgoneta y lo eché.
¿Eso se carga el acuerdo de Billy o qué?
Escríbelo.
Soy la ayudante de fiscal, Valery Haywood,
y vengo a hablar de los siguientes pasos del caso.
- Pensaba que nos iríamos a casa. - No, señora.
Sylvia será arrestada.
No tuvo nada que ver con el robo de la comida.
De hecho, sabiendo que fue resultado de la llamada telefónica,
se involucró.
No dijiste eso.
Estábamos investigando qué pasó, señora.
Sra. Dobkin, ahora debemos centrarnos en lo que pasará después.
Primero, irás al centro de detención.
Intentaré que la enjuicien en el juzgado de guardia
y dependiendo del juez, decidirán una fianza razonable.
¿Entonces puede que no lo sea?
Normalmente, no hay fianza para cargos de asesinato, pero depende.
-¿Cargo de asesinato? -¿De qué está hablando?
El repartidor murió en el robo.
Dios mío.
¿Tiene un cargo de asesinato?
¿Pero qué tiene ella que ver?
Hizo la llamada de teléfono.
Como he dicho antes...
¿Por colaborar con vosotros irá a la cárcel?
- Depende de un juez, señora. -¿Qué has hecho?
Estuvo implicada en un crimen que acabó en asesinato, Sra. Dobkin.
Confiamos en ti
y nos mentiste en la cara.
Dije que haríamos lo posible por llevarla a casa.
¡Mentiste! ¡Hizo una llamada!
¡No quería hacer daño a nadie!
A ojos de la ley, señora...
Sabíais que meteríais a una niña en la cárcel y mentisteis para hacerlo.
Tengo razón, ¿verdad?
Irá a la cárcel.
- Probablemente. -¿Cuánto tiempo?
Recomendaré cargo por homicidio involuntario a mi jefe,
y el juez tendrá en cuenta su edad,
pero le espera un mínimo de cuatro años.
Dios mío. ¡Abuela!
La sentencia depende de un juez, señora.
Cobarde.
Qué vergüenza. Vergüenza debería daros.
¿Pasa algo con esta gente que me morderá de un momento a otro?
No hice promesas ni garanticé acuerdos.
Solo que haríamos lo posible para soltarla cuanto antes.
¿Sabiendo a lo que se enfrentaba?
Bueno, así trabajamos con homicidios. ¿O no lo sabes aún?
Lo sé bien, Baldwin.
¿Y cuál es el problema?
No me importa mentir a criminales de carrera,
pero eran niños bromeando.
Bueno, díselo a la familia del muerto.
No digo que no merezcan castigo,
pero no eran malos niños, solo hicieron algo malo.
¿Ves la diferencia?
¿No tenía que haber mentido?
Hiciste lo que tenías que hacer. Es tu trabajo.
Solo debería doler un poco.
Duele mucho.
Ese es el policía con el que quiero trabajar.
Y el hombre con el que quiero estar.
Hemos arrestado por el secuestro.
¿El segundo ha cambiado?
Fue por la declaración del compañero. Está escribiendo.
Demandante.
Señor Poole, ayudante de fiscal, Valerie Haywood.
He oído buenas noticias de su caso.
Supongo que me quiere para hacer una declaración.
Mañana irá bien. Llame a mi despacho y lo fijamos.
Vale.
Sí, de nada.
¿Eso iba dirigido a mí?
A mi compañero, pero ya que lo has oído,
tengo noticias frescas, Victor. Las declaraciones escritas
cierran el caso.
¿Quieres una palmadita en la espalda?
Me pregunto si has entendido que es un buen resultado.
Y yo me pregunto si mi orientación sexual saldrá en los periódicos mañana.
En realidad, decidimos quitarlo del periódico.
No parecía relevante.
¿Es un intento de mitigar la culpa?
-¿Por qué? - Por juzgarme por ser gay.
No creo que lo hiciéramos.
Tal vez fuimos un poco duros contigo,
pero eso no influyó en cómo hemos llevado el caso.
Me hicisteis sentir que todo este lío fue mi culpa.
Perdón por herir tus sentimientos.
Disculpe, Sr. Poole.
No es asunto mío, pero conociendo al inspector Sipowicz,
no dudo de que cualquier pregunta que se le haya hecho
o las dudas que surgieron, fueron pertinentes al caso,
y creo que lo han demostrado resolviéndolo.
-¿Eres gay? - Sí.
Llevas trabajando aquí un tiempo, te caen bien,
y seguro que tú a ellos,
pero a tus espaldas,
dicen cosas horribles y asquerosas de tu estilo de vida.
Te lo aseguro.
-¿Eres tú, Andy? - Sí.
¿Qué tal el día?
Bien.
¿Dónde está Theo?
Se ha bañado y se está poniendo el pijama.
- La cena está casi lista. - Voy a saludarlo.
Cuando vuelvas,
tienes que echar un vistazo a las casas que he visto hoy.
Deberías ir a ver esta después de cenar.
-¿Esta noche? - Los apartamentos vuelan, Andy.
Las dos casas que he visto me las han quitado parejas con talonarios
que entregaron la fianza en mano.
Vale, iré a ver algunas.
La opción es Brooklyn.
- Sé que no te hace gracia. - He dicho que iré.
Has tenido un día largo.
No quiero meter presión.
Es algo que hay que hacer. Necesitamos el espacio.
- Y la privacidad. - Y la privacidad.
Solo quiero que seamos una pareja normal, comprometida...
íntima.
Iré esta noche.
Una cosa más. Fíjate en esto.
Es una lista de posibles invitados de boda.
Tenía algo de tiempo libre.
Katie, ¿no crees que te estás precipitando?
Lo siento, Andy.
Ni hemos hablado del tipo de boda ni de dónde.
En algún momento, hablamos de una ceremonia civil,
donde no se invita a nadie.
Por favor, baja la voz...
Solo digo que hay que hablarlo.
Vale.
Es que me he ilusionado.
Y agradezco a Dios mi fortuna.
Tranquila.
Está bien.
-¿Estás seguro? - Sí.
Ha sido un día largo.
Voy a ver a Theo.
-¡Papi! - Hola, cariño.
¿Dónde está tu camiseta?
¡Vaya! ¡Boing, boing!
-¡En dos minutos está la cena! - Vale.
Puedes ponerlas donde sea.
¿Qué crees toman las aves de paraíso, sol o sombra?
Por el nombre, diría que sol.
Por eso eres inspectora.
- Es una casa preciosa, Diane. - Gracias.
¿Quieres té?
Mejor que no. Tengo consulta a las 7.
¿Y tú, tienes ronda temprano?
¿Ronda temprano? ¡Cómo hablas ya!
Bueno, he aprendido algo las últimas dos semanas.
Ya mismo llegaré arrestando.
Solo necesitas una pistola en la cadera.
No has respondido mi pregunta.
Sí, tengo una ronda temprano mañana.
De acuerdo. Te...
- llamaré mañana. - Claro.
Gracias.
-¿Por qué? - Por la cena, las flores.
Respetar mi tiempo para estar bien contigo.
No quiero precipitar nada.
Cuidado con los vagabundos.
Bueno,
¿te quedas un rato?
¿Estás segura?
Subtítulos: Cristina Ocete
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