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Cuerpo desmembrado en el barril.
Es pesado, Andy. Es un cadáver entero.
- Buenos días. - Buenos días.
-¿Quién ha llamado? - Harry Forsic. Recién mudado.
Lo encontró en el sótano.
¿Señor Forsic?
Una auténtica pesadilla.
Debe haber sido impactante.
Sí, lo encontré ayer bajo la escalera detrás de una placa de yeso.
Pedí a la empresa de mudanza que lo sacara.
Y hoy los basureros estaban muy preocupados
de que fuera residuo peligroso.
Abrí la tapa y me lo encontré.
-¿Le importa si echamos un vistazo dentro? - No, adelante.
-¿Es inspector? -¿Y usted luchadora?
¿Hay una persona muerta en ese barril?
Eso nos parece.
Pues si es una persona que lleva tiempo muerta,
el anterior propietario de la casa al último...
Mafioso.
Sí.
Maldiciendo a altas horas, coches lujosos, todo.
¿Y cree que pudo haber seguido la costumbre mafiosa
de guardar una víctima
en un barril en su casa como si fuese un souvenir?
¿Qué es usted, un tocapelotas?
Hola, Doc.
-¿Qué tenemos? - Una mujer que lleva ahí un tiempo.
Parece que serás tú quien nos cuente.
¿Qué tal, Doc?
-¿Estás de turno? -¿Es de tu tipo, Sipowicz?
Es una mujer del barrio.
Pensé que podía ser del tipo de Sipowicz.
Parecían intercambiar teléfonos.
Me he levantado muy bien esta mañana.
¿Y es el último programa de Gallagher
en Atlantic City, señor Bunin?
Por eso tiene tanta prisa, ¿eh?
¿Nunca volverá a aplastar fruta en el escenario?
Mi pregunta es, cuando era propietario de la casa,
¿llegó a advertir un contenedor
in situ, un barril de 190 litros?
De acuerdo, bien.
Sí. Sí, le llamaré con cualquier avance.
No, bueno,
con parientes de Orlando presentes
entiendo que no quiera perderse la apertura de la cortina.
Cuidado con la cáscara de melón.
Si enfada a los parientes de Orlando,
¿a quién va a gorronear cuando visite Disney World?
- Id a por Dino Ferrera. - Sí, es razonable.
Pete Mangrini es antiguo dueño de la casa
en la que fue hallado el cuerpo, Andy,
decía el jefe que los jefes de policía trajeran a Dino Ferrera.
No sería difícil
que Dino Ferrera delatara a Pete Mangrini.
Apostad lo que queráis a que Dino incrimina hasta al papa.
Con Mangrini, sería personal.
Porque sacó a la gente de Dino cuando ocupó su territorio.
¿Podemos enterarnos el resto de la clase?
¿Nada del tipo de Atlantic City?
No, no recuerda ningún barril de 190 litros
- de cuando vivía allí. - Eso fue antes de Mangrini.
¿Creéis que el cadáver era de la mujer de Mangrini?
Bueno, no, la mujer de Mangrini...
Sí, ya, desapareció hace cinco años.
Oye, en los libros sagrados judíos,
eso se considera pecado, Baldwin...
- terminar la historia de otro. - Sí, lo sé.
- Seguid a Mangrini. -¿Irá de camino al aeropuerto?
Los periodistas no llegarán.
Usé la radio para tenderles una posible trampa.
La única manera de que Magrini vaya al aeropuerto,
es con un vecino que vigile la casa.
Aunque Sorenson y yo no podemos seguirlo.
Me conoce de cuando fue soldado de Alfonse Giardella.
Greg, Baldwin y tú seguiréis a Mangrini.
Y vosotros coordináis a los forenses y buscáis a Dino Ferrera.
Alfonse Giardella. Fue antes de que yo llegara.
Sí, bueno, busca en otro sitio tu información de base.
¿Qué problema tiene Joe Kroft?
¿El médico forense? No lo sé.
Me trata como si fuera un apestado,
con muestras de aversión hacia mí en especial.
¿Sí? Bueno no sé por qué será, Andy,
tampoco es que desprendas alegría.
No se va.
¿Qué quieres decir con que no se va?
Le he dicho que somos policías,
que sabemos que su matrícula es de la prensa
y que queremos que salga de la zona.
Ha dicho que no se va.
Vale, bien.
La pregunta es, ¿cuánta atención estás dispuesto a llamar
si quieres pasar desapercibido?
- Hola. - Váyase de la calle.
¿Aquí llamo la atención?
Entre en el coche. Entre en el coche.
Estupendo.
No se verán demasiados afroamericanos por aquí
sin uniforme de repartidor.
Si te preocupa que Pete Mangrini sepa
que lo observan, esta es la forma más rápida.
-¿Cómo te llamas? - Nicole.
Nicole, ¿eh? ¿Solo ese nombre?
Ya he dicho más que tú.
Soy Baldwin Jones, de la brigada de inspectores 15,
y tienes que irte, Nicole.
Eso no va a pasar, Baldwin.
Como si llevas a Puff Daddy en el asiento trasero.
He llegado sola hasta aquí. La única reportera que lo consigue.
Estaré encima de Pete Mangrini.
No mires la casa de Mangrini. Mírame a mí, Nicole,
porque Mangrini saldrá y no vas a arruinar la persecución.
¿Qué te parece si choco el coche?
¿Crees que eso llamará su atención?
En un segundo y medio tocaré el claxon.
No toques el claxon. No toques el claxon.
Voy a arrancar y, créeme,
seguiré a Mangrini mejor que tu compañero.
¿A qué juega Dino? La última vez
se puso catatónico porque estaba eyaculando.
No es negociable. Dino se tirará a su novia Angela
antes de venir a hablar de Pete Mangrini.
Claro, dile que le pondremos una tablilla.
Está obligado a hablar aunque no pueda levantarse.
Vale, sacad a Dino y nosotros buscaremos a la novia.
Delirios de grandeza.
Un amigo mío
durante meses después de la operación de próstata,
tuvo muchos problemas en esa zona.
Le pusieron un poco de Viagra.
Ya podías tenderle la colada encima.
¿Quién era?
No romperé la confidencialidad.
Media hora, cruzamos el puente
para comer en Manhattan y nadie nos mira dos veces.
Nos miran, Jerry, porque actúas
como si tuvieras hormigas en el pantalón.
¿Qué tal? Me alegro de verte.
Sí, igualmente.
Oye, Rudy...
¿has pedido berenjena?
¿Esto no es esconderse a la vista de todos?
No sé si nos esconderemos cuando le dé un puñetazo a ese tío.
Oye, mírame y demuestra
que Lincoln fue presidente.
Vale, cariño, lo que tú digas.
Dos minutos, Sr. Mangrini. Os daremos otra mesa.
"¡Dos minutos, Sr. Mangrini!".
- Lo siento, querida, por molestarte. - Les reservé una mesa,
pero ha dicho que no la quería.
Theresa, mírame fijamente a los ojos.
No te preocupes.
¿Y cuándo estará lista nuestra mesa?
Cuando os llame.
¿No te alegras de haber venido en dos coches?
Nicole, ¿podemos cambiar de tema?
El Blazer que mi compañero ha dañado
mientras perseguíamos a Mangrini,
soy yo quien lo va a pagar.
Estoy harta, Renet.
No salimos a cenar y ni siquiera podemos parar en la farmacia
sin que me humillen.
Cállate.
Vale, Peter.
¿Te quieres ir porque no sabes comportarte como una persona civilizada?
- Vale. - Sí.
Veo el futuro de una chica en un barril de 190 litros.
Mira, Renet, aquí viene a llevarnos a nuestra mesa
y a poner sus tetas falsas en la cara de Peter.
Oye, eres una drogata un poco puesta, ¿lo sabías?
Lo siento, Angela, yo...
No se preocupe, Sr. Mangrini, tengo en cuenta la fuente.
Tomo anfetamina con prescripción médica.
Me pregunto quién le receta a él la coca.
Olvida la maldita mesa.
Venga, Stace, ¿vamos a casa?
- Tranquilo, amigo. -¿Qué?
Suéltale el brazo.
Echa un vistazo a tu futuro, Stacey.
Este es el tipo de gente que una drogata bocazas degenerada
puede aspirar a conocer.
Suéltale el brazo.
Tranquilo.
Por supuesto. Ya nos íbamos, de todos modos.
¿Sabes? Antes, todos los cafés con leche de este local...
iban a las mesas.
Bueno, eso pasa bien desapercibido.
¿Esa está pedida?
Tendría que comprobarlo.
¿Sabes qué? Vamos a Manhattan.
No llevo abrigo por primera vez esta primavera.
Bien.
-¿Qué tal, John? - Buenos días.
¿No es un bonito día primaveral?
Andy, mientras perseguían a Mangrini anoche,
Greg dio un raspón al Blazer de Baldwin.
Baldwin está con el informe del accidente ahora mismo.
-¿En la sala de descanso? - No dice nada
y le echan humo las orejas.
Le está bien a Jones, dejándolo al volante.
Medavoy es un peligro en la carretera,
si no atiende a lo que tiene delante,
imagina al quinto coche por delante.
De todas formas, si algo estalla en esa sala,
tú vas a por Jones.
Emergencias advirtió inmediatamente que la señora exageraba.
Vio mi placa,
entendió que el coche era policial...
y entonces, le da un tirón en el cuello.
- Tratada y dada de alta. - Tratada y dada de alta, eso es.
Créeme, D, si esta mujer se responsabilizara de su seguro médico,
sería un escándalo y una vergüenza.
¿Cuándo decís que llega el teniente?
Llegará de un momento a otro.
¿Quieres comunicarnos algo,
ya que eres el forense y nosotros los patanes que,
de hecho, dirigen la investigación?
-¿Puedo esperar en otro sitio? - Sí, el tejado está libre.
Buenos días.
¿Podemos hacerlo?
Claro. Vamos.
-¿Qué ha sido eso? - Dihan Shore...
dando un beso de buenas noches a su Chevrolet.
¿Qué tal siguiendo a Mangrini?
Es una larga historia, mejor la dejamos para otro momento.
-¿Lo hacemos ahora? - Sí, claro.
"En el barril de 190 litros, hallé un esqueleto
"desarrollado y no artrítico de una mujer blanca adulta.
"Entre la veintena y la treintena en el momento de la muerte,
"pelo largo y negro, metro sesenta y cinco, y..."
Aunque pudo haber encogido.
Nos pasa a todos.
También recuperé un pequeño bolso del barril.
El bolso estaba lleno de fluido corporal.
Pero, al parecer, había una libreta de direcciones.
Envié todo eso al laboratorio.
¿Algo de las huellas?
No presentaba actividad dental,
así que no esperéis identificarla por ahí.
Hidrataremos las huellas para levantar las impresiones.
¿Cuánto tiempo diría, Doc, que estuvo en el barril?
No lo sé.
Tenía un feto muy desarrollado en el vientre.
Diría que estaba de seis meses.
En el laboratorio forense harán algo con la libreta.
Tendré la densidad ósea mañana o pasado mañana. Llego tarde.
Tiene que dar una conferencia.
Aquí el doctor dará una lección cautivadora a forenses aprendices.
¿Cómo te atreves a hablarme así?
De todas formas, jefe...
tenemos a Dino Ferrera de camino.
¿Cómo fue con Mangrini?
Voy a ver si está meando en mi taquilla.
Os dije lo que sé.
No, pero supongo que tengo doble personalidad, Kroft,
o eso, o te hice algo en sueños
de lo que no me acuerdo.
A ver qué te parece, Sipowicz.
¿Y si mantenemos distancias entre nosotros?
Es algo sencillo, ¿crees que podemos?
-¿Qué narices te pasa? -¡Que no te quiero ver el pelo!
No voy a entrar en lo absurda que es esa frase
para cualquiera de los dos.
Estoy muy agobiado.
Lo correcto sería dejarme en paz.
¿Con qué, Kroft? ¿Con qué estás agobiado?
Mi mujer...
tiene cáncer por todo el cuerpo, ¿de acuerdo?
Mucho dolor, es insoportable verlo. ¿Vale, Sipowicz?
Tú tal vez podrías, pero yo no lo soporto.
Sé que tu mujer murió.
Puede que sigas adelante y actúes como si tuvieras...
la sartén por el mango.
Pero yo no puedo.
No puedo...
y no me juntaré con nadie que pueda.
De acuerdo.
- Está bien, Kroft. - Dios mío.
No podré seguir viviendo.
Eso ahora no te toca.
Estate con ella de momento...
y luego verás qué pasa.
En pocas palabras, jefe.
En resumen, ni me podía imaginar
que este accidente menor
terminara en la mesa del consejo corporativo.
¿Contigo de servicio y la señora denunciando un latigazo?
No podía imaginármelo, ella denunciando el latigazo
Y emergencias acudiendo a la escena.
Me quedé impactado y estupefacto.
¿Busco una alfombra para enrollar a Kroft?
No, se ha ido.
- Brigada 15. -¿Sabes por qué está así conmigo?
Se trata de su mujer enferma.
Eran los jefes de policía.
En cinco minutos llegan con Dino Ferrera.
Me ha conmovido.
¿No crees que sería más oportuno
que yo fuera a por Stacey, Baldwin,
y no alterar tu tapadera?
Quiero que sepa que se sentó con un policía.
Dejándole claro buscamos a Mangrini.
Me gusta.
Brigada 15, inspector Jones.
Sí, sí, ¿qué pasa?
No, no, bajo.
¿Hay alguien abajo?
Greg, no te preocupes por el coche.
¿No? Bien.
No estaba preocupado.
¿Qué pasa con que ella esté enferma?
A Kroft le asusta pensar en vivir sin ella,
como si por pensar en ello, la matara.
Me ve a mí delante de él sin Sylvia...
Preguntaré a Diane en el laboratorio por la libreta de direcciones.
Pobre desgraciado, Kroft.
Conozco las cafeterías de hospital.
COMISARÍA 15 321
Mírame a los ojos.
El cuerpo sigue sin identificación.
Pues diré lo que sé.
Un cadáver en la antigua casa de Mangrini.
Eso no es nada, Nicole.
¿Quieres que espere a poner todos los puntos sobre las íes
y vea la historia en los demás periódicos de la ciudad?
¿Preguntas que si pospones la historia
e identificamos a la muerta,
- te daré la exclusiva? - Por supuesto.
- Sí. - Y cooperar en un reportaje aparte.
- Mi noche de vigilancia. - De ninguna manera.
¿Cómo puedo convencerte?
Puede que lo estén identificando ahora, y estamos aquí fuera.
No has sufrido daños personales horribles, ¿no, Baldwin?
No que yo sepa.
Puede que tenga que investigar para confirmarlo.
-¿Te cuento un secreto sobre mí, Nicole? -¿El qué?
No me gusta la música alta.
Puede que aún no sepas qué te gusta exactamente, Baldwin.
También es posible.
Mi entrega es a las 7:00.
Me gustaría que llamaras a las 6:30...
con lo que sea.
Vale, puedo hacerlo.
Si no, pondré lo que tengo.
Sí, se te ve muy conforme con eso.
Cuidado con la cabeza.
Vale.
La completa decadencia de cierta forma de vida
es lo que representa Pete Mangrini.
Cuando venía, en la época de Pete Mangrini,
se podía comprar un sándwich de jamón en cualquier esquina.
Y después hicieron lo que vosotros les pedisteis, cortaros el césped.
¿Entonces fue capaz de asesinar a su mujer?
Y de dormir encima de ella.
¿Así es como lo dices?
-¿Qué? - Dormir encima de ella.
Es una metáfora.
¿Me estáis diciendo...
que el enclenque roñoso de sonrisa falsa
después de matar a su mujer estuvo durmiendo encima de ella?
Estuvo dentro de un barril de 190 litros en el sótano.
Encima de ella en ese sentido.
Sin duda pudo haberlo hecho.
Al confiarte Pete el mando de su grupo, Dino,
nos tranquiliza un poco que lo que dices
no entraría en la categoría de despecho.
Estoy muy por encima de eso.
Bueno, diciéndole a los chicos lo que quieren oír.
Oye, ya tengo el mío.
El chaval se puso las botas anoche.
¿Hablas de tu cita con Angela?
No he estado en un motel así desde que traje tabaco libre de impuestos
de Carolina del Norte.
En cuanto a lo de Mangrini matando a su mujer,
¿lo sabes por experiencia propia, Dino?
¿Si lo vi matándola? No.
¿De qué experiencia estás hablando?
- Anecdótica. - Anecdótica, ¿eh?
Eso da los toques finales al personaje de Dino.
Su exposición a la terminología jurídica.
Nombra a algunas personas de las que hayas oído anécdotas.
- Teddy Lukazie. - Muerto.
- Tommy Brown. - También muerto.
Es una profesión de riesgo.
Oye, Dino, ¿por qué siento que hoy nos haces
lo que a Angela anoche?
Oye. ¿Queréis que declare contra el falso de Mangrini?
- De acuerdo. - Sí. Procuraremos llamarte
para algún rumor anecdótico.
Al menos espero haberos ayudado analizando antecedentes.
Lleváoslo.
-¿Puedo ir al baño? - Por favor.
Que Dino no lo sepa, no significa que Mangrini no la haya matado, Andy.
Tal vez debamos hacernos proxenetas.
- Sargento de guardia Daugherty. - Gracias.
Sí, sargento.
Vale, gracias por el aviso.
Baldwin, tienes que ir a la sala de descanso.
Pete Mangrini está subiendo.
Dino Ferrera acaba de entrar al lavabo.
Ve el baño y diles a los jefes que no salga.
¿Es que no son archienemigos?
John, ve al baño.
Mi mejor chorro en tres años.
Qué bien, ¿eh, Dino?
- Fíjate. -¡Hola, Pietro!
Fíjate.
¿Lo paro aquí?
No, a ver qué conseguimos.
Atrás. No te manches.
Bueno, voy a ponerme cómodo, Dino.
-¿Cómo estás? - Muy bien. ¿Y tú?
No me quejo, Petey.
Sí, porque ¿a quién le importa?
¿A quién le importan nuestras quejas?
Tienes toda la razón.
-¿Qué tal la familia? - Gracias a Dios, todos están bien.
-¿Y la nueva novia? - Bien.
Es un encanto.
Sí, eso han dicho todos.
¿Has venido a declarar?
Estoy charlando un poco.
Bueno, parece que ahora has perdido la voz, ¿eh?
Petey, piensa lo que quieras.
No puedes impedir a la gente pensar,
ya sean basura o lo que sean.
Ya, ya. La basura es la basura, ¿no, Dino?
La basura es la basura, y los buitres son los buitres...
- Buitres... - ...que sobrevuelan sucios parásitos
que invierten en las desgracias de otros
y otras cosas asquerosas que hacen en su medio asqueroso.
¿Ah, sí? En cuanto a eso, alguna gente chupa canutos
y de regalo chupan culos,
por ser lo sucios chivatos que son.
- Me alegro de verte. - Yo también me alegro.
Espero que estés bien allí arriba.
Y tú aquí abajo con lo que te dé Dios.
Sí, es bueno saber que alguna gente
mantiene la ilusión de tener
influencia en esas decisiones.
-¿No está la vida llena de sorpresas? - Sí, claro.
¿Usted es inspectora?
Sí. Adelante, Petey.
¿Cómo es que no vais con Mangrini?
Iremos. Sí.
No sabíamos que había llegado hasta que lo has dicho.
Bueno, ni si quiera sé qué hago aquí escondido.
Mangrini debería saber que lo buscamos.
Mangrini está en la salita, D.
Vía libre.
¿A dónde vamos?
¿Me vais a preguntar por contenedores de la casa de arenisca?
Hace cinco años que no vivo allí.
¿Estaba allí la última vez que vieron a tu mujer?
¿Mi mujer?
Sí, sí, está muerta, ¿vale? Desapareció.
Que Dios se apiade de su alma, suerte que creía.
Pete Mangrini, cuando Alfonse Giardella decía: "Salta hasta aquí",
Pete iba directo a lamerle los zapatos.
Por favor, ¿aún no te has operado ese cara?
¿Qué pasa, Pete?
Ahora lo entiendo todo.
Debí saber que no tendrías los huevos de detenerme
sin una placa bajo la manga.
Deberíais haber visto a Pete siendo aclamado anoche en el restaurante.
Sí, ya. ¿De qué narices va esto?
¿De contenedores en una propiedad que era mía?
¿Es un misterio para ti, Pete, el por qué nos lo preguntamos?
Sí.
- Vale, muy bien. -¿Siguen hablando con Mangrini?
Sí, está en la salita.
Gracias, John.
No sé de ningún barril de 190 litros.
¿Y si hablamos del contenido, Pete?
Tal vez te dé una pista.
¿Quieres saber por qué menciono el contenido?
No es su mujer.
-¿No? - No. Es una mujer llamada Erma Gallego.
Y llamaremos a una persona de la libreta de direcciones.
- Gracias. - Quieres saber
por qué menciono el contenido
y por qué he sacado el tema.
No es su mujer.
Sí, quiero saberlo. Quiero saberlo porque no dejas de repetirte
una y otra vez. ¿Qué hay en el barril de 190 litros?
Con lo que hay en ese barril, Pete, es con lo que queremos
que te vayas a casa, pienses
y decidas si quieres volver aquí
- con representación. - No sé nada de ningún barril.
Si fuera tú, Pete, le preguntaría a mi abogado:
"¿Sigo alegando desconocimiento?". Y le haría caso.
Por supuesto, no soy más que un funcionario público.
¿Sabéis qué? Me voy.
Oye, haz lo que tengas que hacer.
Sipowicz, con tanto alcohol... la mitad de tu cerebro está borracho.
Eso da igual.
-¿Quién narices es la fallecida? - Erma Gallego.
-¿Ella es Roj...? - Por favor, dígame qué ha pasado.
Yo no he hecho nada malo.
Estamos investigando una muerte y su nombre apareció en sus pertenencias.
-¿La muerte de quién? - Erma Gallego.
No la he visto en 30 años.
¿Por qué no se sienta, Sra. Rojas?
¿Cuándo ha muerto?
Háblenos un poco de su relación,
de cuándo la vio por última vez, etcétera.
La vi por última vez el 4 de julio de 1969,
cuando me invitó a Hoboken, al otro lado del río.
-¿Dónde vivía? - Estuve allí 17 meses
y nunca había estado en Nueva Jersey.
No sabía viajar en tren y me perdí con la parada.
Cuando por fin llegué al apartamento de Erma,
no estaba...
con la comida aún caliente en el fogón.
¿Por qué Erma le pidió que fuera?
Estaba enamorada de alguien y no estaba yendo bien.
Llamó a su casa y después dijo que tenía miedo.
¿De quién estaba enamorada?
De su jefe, que estaba casado.
La dejó embarazada.
¿O sea que temía que su jefe le hiciera daño?
Eso creo... después de que llamara a su casa.
Sra. Rojas, en los días posteriores sin ver o tener noticias
de Erma, estoy seguro de que estaba cada vez más preocupada.
Pero no se lo contó a nadie.
Fui a Desaparecidos dos días después.
Pero alguien detrás de mí en la cola dijo
que si no era familiar, no podía hacer una denuncia.
Ya.
Estuve allí solo 17 meses.
Mis papeles aún no estaban en regla.
¿Aún... estaba embarazada?
No sé su nombre, pero era su jefe.
Trabajaba en una fábrica de flores de plástico en el Bronx.
COMISARÍA 15 321
Parece que a Pete Mangrini le ha tocado hoy la lotería.
Sí. ¿Qué posibilidades había esta mañana
de no encarcelarlo a estas alturas?
Diane, mira...
la novia de Dino Ferrera.
Señora Angela Zarelli por la investigación de Pete Mangrini.
Señora Zarelli por el señor Mangrini.
Angela, Diane Russell.
Tal vez no me recuerdes, nos conocimos en Antivicio.
Sí.
- Mi compañera, Jill Kirkendall. - Hola, Angela.
Hola.
¿Podemos hablar?
De hecho, la investigación de Pete Mangrini es un poco...
Pero sí, podemos hablar por aquí.
Caminando a buen ritmo, Angela.
Vaya. Qué observación tan personal.
-¿Café? - No.
Traigo agua.
-¿Dino os ha ayudado con Pete Mangrini? -¿Por qué?
¿Por qué?
Por lo visto, Dino se acostó conmigo
por cooperar con vosotros.
Y crees que por tirarte a Dino
- mereces información especial. - Y un corazón púrpura.
Eres simpática, Angela,
pero aún nos queda por saber por qué haces esa pregunta.
Porque si Dino no os ayudó con Pete Mangrini...
y, creedme, todo el rato que estuvo follándome,
se estuvo partiendo el culo por ganaros la batalla.
Puedo ayudar con Mangrini, y lo haré.
Porque Pete Mangrini es un hijo de puta que merece la inyección letal.
Te escuchamos.
Si pensáis que mató a su mujer Patsy...
que además era mi mejor amiga...
lo hizo.
Lo sospechas.
- Lo sé. -¿Cómo?
Porque me lo dijo en la intimidad.
¿Intimidad entre tú y Pete Mangrini?
- Sí. - Siendo novia de Dino Ferrera
y mejor amiga de la mujer de Mangrini.
Estoy dando información,
no presentándome a ser la próxima Madre Teresa.
Lo que me preocupa, Angela,
es que tu razón de venir aquí, en lugar de tu conciencia,
sea un recado de Dino
- para amargarle la vida a Pete Mangrini. - He venido porque
estoy harta de ser un balón sexual.
Angela, en el momento íntimo en que Pete te confesó
haber matado a su mujer, ¿dijo también que metió
el cadáver en un barril de 190 litros
y la guardó en su sótano?
No, dijo que Patsy estaba enterrada
detrás de la casa de su primo Tommy en Englewood Cliffs.
¿Qué se va a revelar aquí exactamente?
Lo que sea, señor Forsic,
irá mejor si se va a otra parte.
Oiga, esta es mi propiedad...
aunque esté maldita.
No pueden echar a un hombre de su casa.
Con fuerza, rebotará.
¿Hola?
Señor Epps.
Mi mujer, Susan.
Mi compañero, Andy Sipowicz.
- Hola. - Soy Harry Forsic, el actual propietario.
Sí, vaya a otra parte de la residencia.
Dijeron que hallaron un cuerpo.
Así es, en el sótano de la propiedad, bajo la escalera.
- En un barril de 190 litros. - No sabemos nada.
Si mi mujer me hubiera dado el teléfono, se lo habría dicho.
¿Era suya la empresa de flores Eternal?
-¿Que hacía flores de plástico? - Sí.
Los contenedores A & G que lo manufacturaba,
vendió el barril de 190 litros donde encontraron el cuerpo a su empresa.
Sí, bueno, no sabría qué decir de eso.
La mujer cuyo cuerpo encontramos en ese barril, era una empleada suya.
Erma Gallego.
- Bueno, no sabría qué decir. -¿Conocía a Erma Gallego?
Sí, la conocía.
¿Podríamos continuar la conversación en otro sitio, Sr. Epps?
¿Puede hablar con mi compañero?
Sí, conocía a Erma Gallego.
¿Sabes cómo llegó su cuerpo a nuestro sótano?
- No. -¿No?
¿Ninguna idea de cómo ha podido llegar hasta ahí?
Tras 30 años, preguntarnos por...
algo a lo que ninguno encontramos la mínima explicación,
salvo lo que pudo haber hecho una empleada insatisfecha
mientras estábamos de vacaciones.
Tengo que ir a orinar.
¿Está permitido?
Claro que está permitido. Vaya al baño.
-¿Sigue en el mismo sitio? - No lo sé.
Pregunte al nuevo dueño.
Tenía una relación con la chica.
Me llamó y me lo dijo.
Dijo que la dejó embarazada.
¿Había un niño en su interior?
¡Dios mío! Se ha disparado... ¡se ha disparado en la cabeza!
Son las siete menos diez, Baldwin.
A ver, Nicole, la mujer del barril no es la mujer de Pete Mangrini.
Se llama Erma Gallego.
Trabajaba para un tal Epps, dueño de la casa antes que Mangrini,
quien se acaba de matar.
Estupendo. Eso me ocupará 12 líneas de la página cuatro.
Por otro lado, Nicole,
acabamos de dar con el cadáver de Patsy Mangrini
en Englewood, Nueva Jersey.
¿Bromeas?
No creo que te tomaras a risa algo así.
¿Lo hizo Mangrini?
No me sorprendería. Estaremos muy encima de Pete.
¿Por qué me lo estás contando?
Cooperaste...
posponiendo lo que tenías. Pensaba que eso fue lo que prometí.
Lo cumples a rajatabla, ¿no, Baldwin?
Parece más fácil así.
¿Sería más fácil meterme en la cama contigo
si te dijera que soy su hermana?
-¿En serio? - Por supuesto.
No se trata de eso, Nicole.
Me encantaría saber de qué se trata...
aunque no tanto como archivar esta historia.
No te pases de hora.
Cuídate, Baldwin.
- Muchas gracias. - De nada.
Te preguntaré los nombres desde el procesador de textos.
Estaré arriba.
Muy bien.
Me da mucho miedo que se muera.
Con el tiempo, será un alivio.
¿Fue un alivio para ti?
No.
Para ella, era joven...
una madre... robada.
La mía no es joven. No tenemos hijos...
pero lo es todo en el mundo.
Con todo su sufrimiento, yo... temo dejarla ir.
Pero he visto demasiado.
Sé que no hay nada después.
He visto mucha gente muerta,
de muchas maneras.
Vi a mi hijo tumbado en una camilla
en la sala de Emergencias.
Asesinado por dos vagabundos
a los que intentaba impedir que robasen un bar.
Mi compañero y yo...
entramos por un fallecido sin identificar.
Y la enfermera me dio el carné de mi hijo.
Así que entré...
y lo vi en la camilla
con una herida de bala en el cuello del tamaño de mi puño.
Y lo sostuve muerto.
Y a mi mujer, mientras se moría...
Entonces lo entiendes.
Antes...
sabía que no había ningún Dios.
Pero...
cuando lo asesinaron...
soñé que mi hijo volvía conmigo...
muerto... un espíritu...
y no me resistí a que fuera real.
Mi exmujer...
tiene visiones...
en las que ve a nuestro hijo vivo en otras personas,
durante unos segundos de vez en cuando.
Y...
desde que dijo eso...
creo que lo veo a veces
en mi hijo pequeño de tres años y medio.
No discutiré contigo si algo de esto es real, Kroft.
Pero...
parece real.
Y me ocurre...
desde que la gente que he querido ha muerto.
Así que...
tal vez tienes algo reservado
en lo que no crees ahora mismo,
que cuando llegue el momento, te ayude a seguir adelante.
Porque te prometo...
que parece real.
Subtítulos: Cristina Ocete
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