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CORDÓN POLICIAL NO PASAR
¡Hola!
¿Es un ladrón de arte?
No es culpa de ese marco.
¿Eres el defensor de ese marco?
- Buenas. -¿Qué tal?
¿Qué ha pasado?
El dueño ha dejado esta nota, no podía quedarse.
-¿En serio? -¿Tenía un partido de squash?
"Necesito tomarme una copa
"en un sitio donde no vea estos marcos vacíos".
Venga ya.
Entiendo que no se hayan llevado este.
¿Ese gilipollas dijo cuándo vendrá a hablar con nosotros?
La chica que lo consolaba lo traerá.
Ahora me estoy cabreando contigo.
-¿Por? - Por dar la información
con cuentagotas
como un grifo que gotea.
Ella es Nicki Cameron. Y el dueño, Noel Beller.
¿Y qué relación los une?
Ella lo consolaba.
Fui el primero en llegar.
No era cosa mía interrogarlos.
En cuanto a esta puerta rota,
dime por qué está destrozada por ambos lados.
Está rota por fuera.
Suponemos que los autores la forzaron.
Pero por dentro, quizá tenía acceso, pero hace esto para despistarnos.
Vamos, que es un novato, un lerdo o un aficionado.
¿Cuántas copas crees que necesitaría antes de volver?
No tenía pinta de juerguista.
Muy optimista. ¿Nos buscará?
- Sí. - Si vuelve alguien,
haz que se quede.
¿Necesita ayuda?
Mi esposa ha desaparecido.
El inspector Medavoy le verá, ¿verdad?
Sí.
Es por una desaparecida.
Yvette Gunther. Mi esposa.
Ayer no volvió a casa.
Pase a sentarse por aquí.
No he entendido su nombre.
Soy Dwight Gunther.
De acuerdo.
Por aquí. Él es mi compañero, el inspector Jones.
Mi esposa tenía un billete a St. Augustine para ayer,
no reembolsable.
Lo tenía todo listo y salió a hacer unos recados.
Yo fui a trabajar
y le dejé un mensaje desde allí,
para que me llamara
antes de irse al aeropuerto, pero no me llamó.
Cuando volví anoche a casa,
su equipaje y su billete seguían allí.
No parecía que hubiera vuelto.
Tiene 53 años, metro sesenta.
Una foto y su descripción.
He hecho copias
y las he puesto por el barrio.
Ha estado muy liado antes de venir.
¿Su esposa tiene algún problema de salud?
- No. -¿Tenían problemas domésticos?
La sacaba un poco de quicio.
Pero es normal tras 30 años casados.
Soy un poco descuidado, llego tarde
o soy un procrastinador, o la que sea la queja del día,
pero no hubo ninguna bronca ni nada.
Nunca había hecho algo así.
¿Qué tipo de recados iba a hacer?
No se lo pregunté.
¿Y a qué iba a St. Augustine?
A vender nuestra casa de vacaciones.
Iba a recoger nuestras cosas.
¿Alguna vez habló de suicidarse?
Conmigo no.
¿A qué se dedica, señor Gunther?
Tengo una pequeña fábrica en Brooklyn. Hacemos pantallas de lámparas.
¿Tiene algún enemigo?
No que yo sepa.
¿Existe la posibilidad de que su esposa
estuviera con otro?
Yo diría que no.
Aunque supongo que siempre es posible.
Bueno, pondremos esto en manos de Desaparecidos
y abriremos un informe
basado en la información que nos ha dado
y los carteles que ha hecho.
Muy bien.
Y esperaremos que todo salga bien.
Gracias.
¿Salgo ya?
Sí, claro. Adelante.
Baldwin, creo que ahora sabemos
cómo denuncia la desaparición de su esposa un residente de Marte.
COMISARÍA 15
¿Es aquí?
Siéntate, Noel.
Tengo el corazón a mil por hora.
- Siéntate. -¿Les ayudo?
Nicki Cameron y el señor Beller.
- Siento mucho lo de su colección. - Es usted muy amable.
Inspector, él es el señor Beller.
-¿Qué tal? -¿Que qué tal?
Le han robado su colección de arte.
Lo sé, es mi caso.
Si es su caso y sabe que me han robado la colección,
¿por qué me pregunta
que qué tal?
Si tienen un arma, pueden dispararme.
Solo era un saludo.
Gracias.
Mi compañero Danny Sorenson. No le preguntes qué tal.
Hola.
El señor Beller, el de la colección robada.
¿Cómo ha dicho?
No digo que la haya robado usted.
Menuda fiesta.
¿Quién es usted?
Nicki Cameron. Vine a ver al Sr. Beller.
¿De dónde viene?
Santa Mónica, California.
Preparo un artículo sobre la colección del Sr. Beller.
Podríamos llamarlo: "Objetos coleccionados con amor,
y me gustaría pensar que con cierto criterio,
desaparecidos para siempre".
- No te pongas derrotista. -¿Qué ha perdido?
De primeras, un Mondrian
tasado en cuatro millones hace siete años.
Con Internet hinchando el mercado,
- hoy sería el triple. - No para mí, claro.
También una acuarela de Arthur Dove,
un gouache de Stuart Davis y algunos dibujos de Giacometti.
Todo estaba asegurado.
Aunque no compense
la desolación emocional.
Esas cosas las he tenido toda la vida.
También he perdido mis joyas.
Un anillo y unos gemelos de diamantes.
Acabará todo en una casa de empeños.
Para que alguien se drogue.
Cierra con tranco al salir.
Por supuesto, se ve dónde forzó la puerta.
Se ve el estropicio.
Sí, destrozaron la puerta.
¿Quién tiene llaves?
Nadie. Vivo solo.
¿Algún amigo?
No, sus amigos no se lo toman a mal.
Mi primo se mudó a Europa hace un año.
Él las tenía.
- Necesitamos su nombre. - Él jamás haría algo así.
¿Es Evan?
Que no parezca que lo estoy acusando.
Se llama Evan Sibley
y les daré su número de París.
Evan cometiendo un robo es algo imposible.
¿Tiene a alguien cabreado?
Solo con los que elijo ser desagradable.
¿Problemas de negocios?
El señor Beller no tiene negocios
sobre los que discutir.
-¿A qué se dedica? - Tengo mis aficiones.
Pequeñas rutinas.
¿Tiene fotos de las obras?
Se las hicieron para el seguro.
¿Las ha traído?
Qué idiota.
Ahora soy incapaz de hacer un acto convincente.
Les haré llegar las fotos
y una lista de las posesiones personales.
Bien. Muchas gracias.
¿Se queda en casa del señor Beller?
- No, en el Essex House. -¿Sola?
Sí. ¿Por qué?
Para localizarla.
Hay inspectores del equipo especial
para estos delitos.
Trabajaremos con ellos y estaremos en contacto.
Muy bien.
Siento su pérdida.
Podría haberse compadecido ofreciéndome algo de beber.
¿Quiere algo de beber?
Ya no.
¿Qué tal un poco de aguarrás?
No sería el primer químico tóxico que ingiere hoy.
El Mondrian no es mi estilo, pero vale mucho.
El Dove y el Davis son obras menores.
Los Giacometti están bien.
Alguien tenía llaves del piso.
-¿Sí? - Rompieron los pomos
para que pareciera un robo,
pero rompieron el pomo por dentro.
Unos profesionales.
¿Qué sabes de Beller?
Es un idiota de clase alta. Sale en las revistas de sociedad.
¿Tiene problemas de dinero?
No, está forrado.
Su abuelo hacía inodoros o algo así.
¿Informarás al gremio de lo robado?
Y al FBI y la Interpol.
Y conozco a algunos delincuentes.
Gracias por venir, Wally.
Has adelgazado, ¿no?
Un par de kilos.
En vacaciones haré ejercicio
- y una dieta crueles. - Toma ya.
¿Cuándo será?
El 14 de junio. Diez semanas y contando.
-¿Por qué? - Por nada.
Creía que quizá era el día de la renta.
Cuando cumples 35, el metabolismo se ralentiza.
Wally ya no ve los 35 ni de lejos.
La gente hace dieta
cuando no se ve la colita con la tripa.
El primo que tenía llaves de su casa...
Evan Sibley.
Beller cree que está en París.
Le hemos llamado.
Un mensaje de hace dos semanas
- dice que está en Nueva York. -¿Dónde?
Con unos amigos en el Village.
Deberíamos ir sin avisar.
Sí, mejor no avisarle.
¿Necesita ayuda?
-¿Es la amiga de Beller? - Sí. Nicki Cameron.
¿Sospechosa?
Resulta que llega a la ciudad y roban al tipo.
Hablaré con ella.
Pregúntale por esas piernas.
¿No hablas con ella?
Si hay alguna posibilidad,
la tiene él.
¿Cómo está?
Hola.
Permítame ofrecerle algo de beber.
No soy tan exigente como Noel.
¿Por qué no hablamos en la zona de refrescos,
donde además de café, hay agua embotellada
y comida que lleva allí varias semanas?
Ojalá no hubiera oído eso.
La comida caducada es la señal universal de los solteros.
¿Tiene un Sprite?
No me lo esperaba.
¿A qué se refiere?
A que quiera un Sprite.
¿Recuerda a Tom Cruise en Cocktail
cuando lo lanzaba antes de servirlo?
- Sí. -¿Quiere que lo haga?
Creo que saldrá por todas partes.
Vale, se lo abriré y lo echaré.
No sospeche de mí porque esté nerviosa.
Vale.
Vale.
¿Por qué no se sienta?
Si Noel siente que te pasas, puede ser vengativo,
y no estoy en una posición donde eso me venga bien.
Por eso estoy nerviosa.
Ya sabe cómo se le pasará.
Diga lo que tenga en mente.
Hace que parezca muy fácil.
Evan Sibley, ¿el primo de París de Noel?
El que tenía las llaves del piso.
Evan, el que tenía las llaves.
No está en París.
- Está en Nueva York. -¿En serio?
Y lleva aquí un par de semanas.
¿Cómo lo sabe?
Después de irnos, le sugerí a Noel que lo llamara
para ver si Evan había perdido las llaves
o lo que fuera. ¿Por qué no llamarlo?
Claro.
Y Noel no quiso.
Y cuando Noel estaba en la cocina,
llamé al número de Evan
y en su contestador decía
que desde el 12 de marzo estaría en Nueva York.
¿Cree que él ya sabía que estaba aquí?
Eso me pareció.
¿Cómo lo sabe?
Nosotros también lo llamamos y sabemos que está aquí,
y queríamos decirle si podíamos hablar con él.
Muy bien.
Estupendo, porque lo importante para mí
es que, sea quien sea,
Noel no se enfade conmigo.
Y le deje escribir el artículo para la revista.
Sería el primero.
Estoy un poco parada, inspector.
Por ahora, mi mayor logro es que mis padres
me enviaran a Vassar.
¿Y si el Sr. Beller robó los cuadros para incriminar a su primo?
Podría venderle el artículo a la People.
No sé si ese sería el lugar idóneo,
pero el artículo tendría más público.
Le agradezco que haya venido a contárnoslo.
Gracias por el Sprite.
¿Por qué no se lo lleva?
- No, gracias. - Vale, la acompaño.
Sí que era inesperado.
Es mi primer Sprite
desde el instituto.
Y la verdad es que no sé por qué.
¿Habrán sacado un anuncio nuevo?
Puede ser.
No se va de nuestra preciosa ciudad, ¿no?
- No, me quedo. - Genial. Estupendo.
Adiós.
Tiene algo que ver.
Podrías averiguarlo con un batido
en el Rumpelstiltskin's. Está cerca del hotel, ¿no?
Rumpelmayer's.
Ese lugar rosa lleno de helado.
Sí, leí sobre ese sitio en mi primera guía de Nueva York.
Llevé a mis hermanas en su décimo cumpleaños.
Dicen que es bonito.
¿Vamos a ver al tal Evan Sibley?
Pero espera a que ella se vaya antes de salir.
ES CUESTIÓN DE ORGULLO
¿Qué tal?
La Yvette Gunther de estos carteles.
¿Hay recompensa?
¿Sabe algo de su paradero?
Ayer le alquilé un coche a Dwight Gunther y tenía un comportamiento raro.
-¿De verdad? - Sí.
Soy yo, Randall Dixon. Alquiler de coches.
Baldwin Jones. Inspector en esta comisaría.
Pase, señor Dixon.
¿Quién ofrece la recompensa?
Venga por aquí.
Oye, Greg.
Randall Dixon. Mi compañero, el inspector Medavoy.
¿Qué tal, Randall?
Aquí pone "recompensa",
¿quién la ofrece?
El señor Dixon le alquiló un coche ayer al señor Gunther.
Una camioneta.
Y el señor Gunther actuaba raro.
¿Raro?
¿En qué sentido?
Me puso muchas pegas por los papeles, en la calle.
¿Qué papeles?
El contrato de la camioneta. Me pedía un descuento.
Quería el descuento por antelación.
Pero la alquiló esa mañana. Cuando me negué,
me dijo: "Llévesela.
Ya no la quiero. Iré donde valoren mi trabajo".
Eso fue lo raro.
Bajé el equipaje que le había ayudado a subir,
y me dijo: "Vale, déjelo.
Me la llevaré sin el descuento".
Y le dije: "Señor Gunther,
si cree que volveré a subirle el equipaje que me acaba de hacer bajar,
espero que vaya a terapia".
Hizo como si no me oyera.
Firmó el contrato y subió su equipaje.
Fue tan raro
que ni le hice llevarme al despacho.
Le dejé irse conmigo en la calle.
Vino a buscarme un compañero.
¿Cómo describiría el equipaje que subió y bajó, señor Dixon?
Tres maletas de tamaño estándar con estampado de cuadros.
¿Tenían algún olor raro o algo así?
¡Ay, madre!
Es una pregunta preliminar
a la que se responde que no había ningún olor peculiar.
No.
Pero lo cargué y lo descargué.
No nos adelantemos, Sr. Dixon.
Por ahora ha sido muy cívico
al venir y denunciar el comportamiento sospechoso del señor Gunther.
Dejemos las imaginaciones horripilantes para Historias de la Cripta.
Entonces, ¿quién ofrece la recompensa?
En cuanto a esos carteles,
es el propio señor Gunther el que los ha puesto.
¿El que estoy denunciando?
El mismo.
Así que no me dará ninguna recompensa, ¿no?
Cuatro horas perdidas para nada.
Otro cliente feliz.
Cuando nos habló de la desaparición, Greg y yo pensamos lo mismo, jefe.
Creímos que ella habría cambiado de vida
por una en la que no estuviera con alguien
que no hablara como Hal de Una odisea del espacio.
Pero llega el del alquiler
contradiciendo todo lo que dijo el robot.
¿Creéis que el robot la ha matado?
Por lo chiflado que parece,
ambos creemos que hay que echarle un vistazo
por si ha repartido a su esposa
entre las tres maletas de cuadros.
¿Qué vais a hacer?
- Pues... - Creemos
que con los retropropulsores,
lograríamos la inserción orbital alrededor de él.
Descenderemos a la superficie de su planeta
en nuestro módulo lunar.
El chiflado de Gunther...
Y...
cuando iniciemos contacto,
podríamos quizá...
traerlo a nuestro planeta.
¿Por qué no habláis con él?
Sí, lo interrogaremos de nuevo.
La próxima vez que observes desde la comodidad de tu bote
que a mí me golpean las olas del mar,
podrías pensar en rescatarme.
¿Y dónde querías que saltara?
¿El retropropulsor, el módulo lunar?
En fin,
interroga tú a ese chiflado.
Y tú vigilas el perímetro.
Si los retropropulsores no fallan.
No vuelvas a hablar de esa conversación.
¿Qué tal?
Hasta a los moribundos se les pregunta: "¿Qué tal?".
-¿Qué tal? - Sí. ¿Qué tal?
Atento, Andy.
¿Con quién está?
Caballeros, ¿qué tal?
Este es mi primo, Evan Sibley.
- Qué coincidencia. - Sí, le buscábamos.
Podría haberles ahorrado un paseo.
Bobadas.
¿Ya sabe por qué queremos verle?
Sí, porque le han robado y yo tengo las llaves de su casa.
Aunque, aparte del carácter ejemplar de Evan,
¿los pomos forzados
no sugieren que fueran intrusos?
Los pomos están forzados desde dentro.
Madre mía.
¿No se había dado cuenta?
Supongo que no vi la trascendencia que tenía.
Menos mal que tu carácter aún te aísla de la sospecha, Evan.
Ni siquiera me gusta tu arte.
El ladrón no permitiría que su gusto delimitara su valor en el mercado.
¿Me acusas de robar tus cosas?
Claro que no.
Eso es cosa de estos señores.
Amigos, ¿tienen alguna sospecha sobre el Sr. Sibley?
¿Cómo va la cosa en ese sentido?
Esto es por Macao, ¿verdad?
¿Macao?
Noel cogió gota
y se enfadó con unos amigos y conmigo por no posponer el viaje.
¿Dónde ha estado las últimas 24 horas?
He estado siempre con gente en estos cuatro días.
Mire, ya está resuelto.
¿Cuál es su papel, señor Beller?
¿Esto es una pataleta para ponernos a prueba?
En realidad, mis sospechas no dejan de crecer
hacia la señora Cameron.
¿Desde cuándo?
Desde que ato cabos.
Vamos, desde el principio.
Si no es ella, ¿sabe por quién voto? Por usted.
Treinta y cuatro millones y subiendo, inspector.
Eso no le descarta para mí, señor B.
Porque sigo investigando si es el típico idiota
que un día se aburre de sus rutinas y pequeños quehaceres
y decide darle emoción a su vida con alguna maldad.
Me halaga, inspector,
pero yo no tengo tanta imaginación ni temple.
Quizá si no tomara tantos analgésicos.
De hecho, creo que la señora Cameron está en mi piso.
Supongo que para sus propósitos mi presencia será un impedimento.
¿Debemos llamar de alguna forma especial?
No. Pulsen el timbre con firmeza.
Perdón por hacerle perder el tiempo.
Un gran espectáculo.
¿Lo ves? No te pueden caer bien.
PANTALLAS BECK SOLO PANTALLAS DE LÁMPARAS
¿Noel?
Los inspectores, Sra. Cameron.
Claro. Un minuto.
- Hola. - Hola.
Noel no está.
Ya, nos dijo que estaba usted.
¿Se lo dijo?
Dice que empieza a pensar que usted ha tenido algo que ver.
Noel puede ser perverso.
Sus preferencias sexuales no importan.
Cuéntenos su paradero desde anoche, Nicki.
Y si alguien puede verificarlo.
¿Un salón de cien mil metros cuadrados sin un teléfono?
Los pudientes no tienen teléfono en el salón.
¿Qué narices de revista lees?
-¡Arma, Danny! -¡Rápido!
- Al suelo. - Hay una puerta.
- Pregúntale adónde da. -¿Adónde da?
Es un armario.
¡Baja el arma o morirás ahí!
Bájala o no saldrás de aquí con vida.
¿Cómo se llama?
- Derrick. -¿Quieres morir en este piso
como un ladrón cobarde y cutre, Derrick?
Los de Emergencias ya vienen.
Aparte de ladrón, no te veo suelto con el arma.
Y no dejaré
que los de emergencias se lo queden.
Si alguien te mata, seré yo.
Bájala o empiezo a disparar.
Derrick, ¡por Dios!
-¡Bájala! -¡De acuerdo!
¡No la tires! ¡Déjala en el suelo y aléjala de ti!
La alejo y me tiro al suelo.
¡Arriba!
Túmbate.
Hijo de puta, ¿me apuntas con un arma?
¿Qué? Residencia de Beller.
Espere, un segundo. Repítalo.
¿Cómo va mi pequeña función?
-¿Qué? - Está Nicki, señor Beller.
¿Y Derrick?
Ese engendro cabrón.
Sí, está aquí con un accesorio sorpresa.
-¿Qué accesorio? - Da igual, no importa.
Le confié a Nicki mis sospechas de lo que había hecho
y acordamos vernos a las 16:00
para rescatar mi arte.
Querida, ¿te ha sorprendido que fuera la policía?
¿Nicki me oye?
Tengo que colgar, señor B.
¿Por qué no pasa por la comisaría?
Allí cerraremos el telón.
- Bravo, inspectores. - Fantástico.
- Yo le daré un telón. - Venga, de rodillas.
Ya, nos ha tendido una trampa.
Si me das algún problema, te romperé el dedo
que tenías en el gatillo.
- Levántate. - Arriba, Nicki.
- Me aprietan las esposas. - Vienen así de fábrica.
Quedamos a las 16:00.
Siento haberme precipitado.
Esperaba que hubiera buenas noticias.
En cuanto a eso,
una mujer parecida a su esposa
ha aparecido en Atlantic City,
identificándose como la Sra. Gunderson.
¿Encajaba con su descripción?
Más o menos.
Me gustaría conocerla.
¿Su esposa suele pasar el día en Atlantic City?
-¿Jugando a las máquinas o algo? - No.
No que yo sepa. Pero me gustaría conocer a esa mujer.
Si es su esposa, ya la conoce.
Sí, si es Yvette.
Señor Gunther, debería preguntar:
"¿Puedo llamarla a algún número?
"Espero que esté bien".
"Sí, qué alivio si es mi esposa".
- Eso no hace falta decirlo. - No.
Normalmente se dice.
Bueno, ¿tienen algún número de teléfono?
Fuimos a su planta.
Algunos trabajadores
le vieron salir de la maleza
y meter unas maletas en el coche.
Sí, así fue.
Qué había en esas maletas?
Cosas de Yvette que quería tirar.
¿Y dónde están ahora?
Las tiré al vertedero. No recuerdo a cuál.
Estaban quemando residuos y las tiré allí.
¿Y si vamos a su fábrica?
Quizá recuerde en cuál las tiró.
Quiero olvidar esto y hablar con la mujer de Atlantic City.
¿Qué espera, señor Gunther?
Ha matado a su esposa.
¿Empezará otra vida con una mujer amnésica?
¿Sabe qué es el luminol?
Un espray que usamos en las escenas para ver los restos de sangre.
Nadie en la historia
ha sido despedazado en trozos tan pequeños
como para que el luminol no haya captado residuos en el lugar.
Antes de que entremos en su casa y rociemos el luminol que le incriminará,
puede hacer una declaración
que le ayudará con el juez,
en vez de después, que no valdrá para nada.
Todo esto es irrelevante si la mujer de Atlantic City es Yvette.
¿Es ella, señor Gunther?
Podría preguntar
si esa mujer es tolerable de alguna manera como ser humano,
lo que la descartaría por completo como mi esposa.
Así que la mató, señor Gunther.
La descuartizó, la metió en las tres maletas
y lo que vieron sus trabajadores
fue a usted deshaciéndose del cuerpo,
el cual, al final, acabó tirando en un vertedero.
La verdad es
que no puedo deshacerme de ella.
La llevo a sitios y acabo llevándola a casa otra vez.
¿Están ustedes casados?
Yo lo estuve.
¿Cómo se deshizo de ella?
Se deshizo ella de mí.
No el mismo sentido que usted con su esposa.
¿Lo reubicas?
Sí, a Derrick y todos sus cartuchos.
A ella le harán un registro de cavidades.
- Venga. - Es la verdad.
Lo único que hará por mí será llamar a un abogado.
Eres abogado, eso es un paso menos que robar arte.
- Váyase a la mierda. -¿Cómo?
¡Que se vaya a la mierda!
¿Tienes un minuto, Diane?
- Claro. - Registra a esta.
Adelante.
Oye, Derrick,
a ver cómo suena eso con la nariz tapada.
"Váyase a la mierda".
"Váyase a la mierda". ¡Vamos!
Derrick quiere saber si está libre la salita.
Están los inspectores Medavoy y Jones.
La tres está libre.
Eso responde a mi pregunta
y a otra que no he hecho.
Sí, la salita está ocupada.
Vale, Derrick. ¡Vamos!
Siéntate en el banco temporalmente.
¿Puedo darle un pañuelo?
- Tranquila. - Sabré venir sola la próxima vez.
¿Va a dejar las bromitas, Nicki? Porque ya está aquí.
Ya está aquí.
Le expondré algunas cosas, y si las hace,
quizá se ahorre algunos años.
Deja que se vista.
Vale, comandante.
Perdón.
¿Qué pasa, Andy?
¿Necesitáis la sala?
Está declarando.
Pregunto si necesitáis esta sala.
Esta en particular no.
Nosotros necesitamos esta sala.
Sí, nos cambiaremos.
Gracias.
Prefiero la de los refrescos.
Diga lo que diga, al ser la interesada,
no evitará años si no podemos corroborarlo.
¿Cómo lo corroborarán?
Si están los dos en una sala con micrófonos
y hace que Derrick hable de lo que hizo,
- o si lleva un micro... - Hola.
...para hacerlo en cualquier sala.
¿Y si no dice nada que corrobore mi inocencia?
¿Es usted inocente?
No es para corroborar eso.
La grabación confirma la culpa de ambos,
pero al llevar un micro, muestra su cooperación.
Y se traduce en menos tiempo.
¿Por qué soy la afortunada?
Derrick, al ir armado, pierde su privilegio.
Es su día de suerte.
Debería decir que sí, Nicki.
Haré lo que haga falta.
Bien.
No hace falta el micro.
Tenemos la salita.
¿Deberías estar aquí?
A mí no me pregunte.
Porque este va a la salita.
- La policía se fue hace tres minutos. -¿A buscar otra sala?
No lo sé, de verdad.
Si no es romperle la nariz a alguien,
no saben lo que hacen.
Te cogeré de la nariz si es lo que quieres.
Vamos.
Entra.
Nada de hablar.
Os ven a través del espejo.
Si les dices la verdad, nunca te creen.
¿Te has abierto de piernas?
Déjame en paz.
Busca un abogado y cállate.
Tú eres el que está hablando.
Yo solo me estoy compadeciendo.
¿Tienes abogado? Nos libraremos.
¿Por eso sacaste el arma,
porque con la representación adecuada
y esas patillas nos libraríamos?
Nicki, ¿no estabas
toda colocada y destrozada bajo esa estatua de César
con esa lengua tuya y tus estudios,
cuando yo te levanté y te puse en pie?
Debiste dejarme ahí.
Hablando de tus ricos amigos para que viera mi suerte
porque me hicieras caso.
No sabía que cruzaría el país a punta de pistola para robar a uno.
Sí, claro, te apunté con el arma todo el tiempo, hasta para mear.
No había robado a nadie hasta que te conocí.
Como los gritos que te provoco en la cama.
Aún no los habías vivido.
¿Con eso vale?
Sí, con eso vale.
Me gustaría que les dijese a Sorenson y a Sipowicz que estoy aquí.
Me han dicho que espere con usted.
He sido fundamental en su caso.
Me han pedido que venga a la comisaría.
No querrán que pase más tiempo aquí.
Creo que tienen en mente unos 18 años.
¿Disculpe?
No es mi caso y me callo.
Eso casi alcanza la calidad del inspector metafísico,
ese pequeño aforismo policial.
Alguien con sus problemas no debería estar hablando de mi culo.
¿Qué problemas? ¿Qué 18 meses?
Dieciocho meses por obstruir el trabajo policial.
¿Está diciendo que pretenden detenerme?
¿Cree que apoyo mi aforismo en esta mesa
para pasar un rato con un adicto a los analgésicos?
¿Pretenden arrestarme?
Yo soy el asistente.
Exijo ver a los inspectores Sipowicz o Sorenson.
Solo dispone de una llamada.
Piense si será a su abogado o a su camello.
A menos que sea el mismo.
Yo no pretendía obstruir el trabajo policial.
Ya que me han robado, se me ocurrió divertirme un poco
orquestando su captura.
Eso es por su adicción.
- Mira quién está. -¿Qué tal, Sr. Beller?
No muy bien.
Creo que el señor Beller aún no ha entendido su situación.
Si logras que se calle, a veces, si coloca bien la cabeza,
con una oreja hacia el mundo exterior,
pilla alguna pista de lo que pasa en realidad.
Hacemos nuestro trabajo,
que hoy es recuperar sus obras
que ganó con el esfuerzo de su abuelo.
¿Su abuelo se dedicaba a fabricar retretes?
¿Cómo se puede cabrear la gente así
por enviarlos a un piso donde un tonto que se droga saca un arma?
¿Derrick sacó un arma?
"¿Derrick sacó un arma?".
Alguien debería grabar eso
para que lo escuche el resto de su vida.
¿Puedo hacer eso en vez de ir a la cárcel?
No va a ir a la cárcel, idiota.
- Gracias. - De nada.
Buenas noches.
Entonces, ¿esto ha sido
una función de moralidad en mi beneficio?
¿De dónde habremos sacado la idea?
¿Qué le beneficiaría?
Que alguien le dé collejas durante seis horas, pero queremos irnos.
Sus obras están en el Essex House.
Las retendrán un tiempo como prueba,
pero las recuperará.
Gracias.
Es un placer.
Váyase, señor Beller.
¿Llamamos al sargento de guardia
y que algún policía lo pille por sus pastillas?
-¿Sin arrestarlo? - Sí, un susto de despedida.
No sería digno de nosotros.
"No los quiero en un cajón con un zorro en un rincón".
Di la tuya.
"No me gustarían aquí, allá o más allá.
"No me gustan los huevos verdes con jamón.
"No me gustan nada, Juan Ramón".
Ahora la tuya.
No me gustan en el coche.
Y tampoco me gustan de noche.
No me gustan en el desayuno,
ni de primero, de segundo ni de postre...
Theo, ¿recuerdas cuando estuviste malo
y pintaste acuarelas con la tía Katie?
No los quiero en tu zapato.
Venga, luego seguimos con Juan Ramón,
pero mira las acuarelas que pintaste.
Ese es el parque.
¿Se te ocurrieron porque tenías fiebre
o te salen así de normal?
Esos somos Gregory y yo.
Sí, tú y tu amigo, Gregory.
No los quiero con mi amigo, Gregory.
Está bien.
Está bien, pero te digo
que son unos dibujos geniales,
y si alguna vez quieres coger un pincel, dilo.
No quiero coger un pincel.
Vale, pero escucha...
hay tipos que pintan porquerías
y lo tuyo les da mil vueltas.
Y ellos se ganan la vida así.
A ver.
- No los quiero en tu nariz. - No.
Deja mis pelos de la nariz.
"No los quiero en la tormenta, no me tientan.
Ni en el túnel ni el tren".
"No me gustan los huevos verdes con jamón".
"No me gustan nada, Juan Ramón".
Subtítulos: Natividad Puebla
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