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Dios mío.
Nunca había visto algo así.
-¿Hay tres aquí? - Sí. Y cuatro más en el salón.
-¿Hay más en otras habitaciones? - No, solo siete.
Todos con un disparo en la cabeza, y este degollado.
Buscad la ropa.
Sí.
¿Qué habrá pasado?
¿Qué edad tienen, 18, 20, 21?
Más o menos. ¿Sería una banda?
-¿Por qué están desnudos? - No lo sé.
Puede que sea un club privado.
¿Vinieron aquí a montárselo?
Igual uno se puso celoso.
¿Por qué están todos sentados?
Puede que sea...
algún jueguecito raro que no conocemos.
- Esta gente se las inventa. - No lo sé.
Mira, "Raquel".
¿Por qué un gay se tatuaría "Raquel"?
- Este era hetero. - Le daría a todo.
No me cuadra.
¿Y cuál es tu teoría?
Acabamos de llegar, aún no tengo ninguna.
¿Y por qué me preguntas por la mía? Te la doy y no te gusta.
Así que dime la tuya,
pero no eches por tierra la mía.
No la echo por tierra, es que no me convence.
¿Tienes una mejor?
- No. - Pues entonces.
La casa está vacía, Andy. No hay ropa.
Aquí no vive nadie. No hay camas.
Solo refrescos en la nevera.
Había un armario cerrado con candado.
Forzaron la cerradura, está vacío.
Siete víctimas, la que se nos viene encima.
Siete cadáveres de hispanos, todos desnudos.
Uno degollado, el resto herida de bala.
Todos desnudos, la puerta forzada.
Un momento. ¿Todos desnudos?
De arriba a abajo.
Les obligaron y luego los mataron.
Les obligaron a desnudarse, sí.
Igual ya estaban desnudos.
¿Por qué iban a estar ya desnudos?
Quizá pertenecían a una secta sexual.
No hay ni rastro de ropa
- en el piso. - Y tampoco documentos.
Criminalística está tomándoles huellas.
Localizamos al casero. Alquiló la casa
a un tal Joe Rodriguez, que pagó en efectivo.
¿Lo hizo vestido?
¿Era una de las víctimas?
No. El casero
vio los cadáveres, pero no lo reconoció.
¿Rastros de drogas?
No, pero forzaron
- un armario. - Las ventanas estaban cerradas.
¿Y los vecinos?
-¿Vieron algo? - Nada.
Diane, Jill y tú preguntad a los inquilinos
- de los edificios adyacentes. - Sí.
¿Cuánto tardarán los refuerzos?
¿Nos enviarán alguna mente privilegiada?
- Sí. - Siete personas desnudas asesinadas.
Es lógico que nos envíen a alguien.
No habléis con la prensa.
Siete cadáveres, todos desnudos
porque posiblemente participaban en alguna ceremonia sexual.
No veo otra razón.
El claxon quiere decir que os apartéis.
¿Lo normal no es apartarse cuando llega un coche policial?
¿Has visto quién está trabajando? La paramédico guapa.
¿Con la que te quedas mudo cuando estás delante de ella?
Eso puede cambiar ahora mismo.
¿Qué tenéis?
Que la víctima es un hombre blanco.
-¿Hay testigos? - No.
No hay testigos, ¿eh?
- Buenos días. - Buenos días.
- Buenos días. - Buenos días.
Era un gran lector.
Madre mía.
Tiene el cuello torcido.
- No hay marcas de ligaduras. - Le habrán atracado.
No va por ahí la cosa. Tiene 28 pavos.
-¿Tiene la cartera? - Ni cartera, ni documentos.
No verían el dinero.
No lo creo. Aún lleva el reloj.
Intercambiando primeras impresiones.
Para entender lo que ha pasado.
¿Pudo haber caído de una ventana?
¿Esto es una cámara oculta?
¿Por qué?
Si se hubiera caído, estaría maltrecho.
Si yo te contara lo que hay por ahí.
- Quizá lo trajeron aquí. - Sí, eso creo.
Lleva muerto unas horas, ¿no?
Eso parece.
Pensamos que trasladaron el cuerpo aquí.
Ahora ya sabe que le tiras los tejos.
¿Quiénes son esos?
¿Las mentes privilegiadas?
Sí, pero ¿quiénes son?
Lo que faltaba.
-¿Quiénes son? - El calvo es un gilipollas.
¿Sabes cómo se gana el sueldo?
Es un perfilador del departamento.
Ya, un perfilador. Igual nos ayuda a estrechar
el círculo de sospechosos.
Pero este es un gilipollas, créeme.
Trabajó en el caso Bucci.
Andy, Danny.
No sabes el sufrimiento que causó
los tres años que la niña estuvo desaparecida.
- Igual lee los posos del café. - No te hagas el gracioso.
Danny Sorenson.
- Andy Sipowicz. - Jay Morrison,
de Crimen Organizado.
¿Entonces no eres un perfilador como este?
- Gary Jarvis. - Encantado.
Igualmente. Volvemos a vernos.
Nos ayudarán en la investigación.
¿Tienen las mismas corazonadas?
No creo en las corazonadas.
En caso de que fuera la causa del crimen,
aquí tenéis la nueva dinámica en las regiones productoras de cocaína.
Las víctimas eran muy jóvenes.
¿Seguro que operaban a ese nivel?
No hay nada seguro.
Pero con la cocaína, operan a todos los niveles.
Al estar desnudos, es difícil decir a qué nivel operaban.
Podrían haber vestido trajes italianos.
No voy a dar lecciones de machismo,
pero quisieron humillarlos dejándolos desnudos.
-¿Y se llevaron la ropa? - Una humillación mayor.
Quizá se llevaron la ropa para evitar
que los identificaran con algún resguardo de la tintorería.
En cuanto al joven degollado,
me atrevería a decir que era el más odiado.
Al resto tuvieron que eliminarlos. Pero a ese lo despreciaban.
Como nos ve resignados, ¿nos suelta toda esta retahíla?
Me llamó el jefe de la Policía.
-¿Nos asegura que todo eso es cierto? - No lo aseguro.
¿No quiere llamar a las familias de las víctimas
y contarles sus teorías?
No llamé a la familia
- durante el secuestro Bucci. -¿No? Menudo circo.
El jefe de Policía llamaba
todos los meses a la pobre familia.
Usted solo era su cómplice.
En resumen...
Por lo que a mí respecta, ¿podría tener una mesa en la brigada?
Sí, se la proporcionaremos.
Y para él, mesa y bola de cristal.
No necesito ninguna de las dos.
Dejaré el dosier aquí.
Sabe dónde encontrarme si me necesita.
Gracias por su ayuda.
Nos apretaremos en mi mesa.
-¿Es esta tu mesa? - Esa de ahí.
No me odiéis solo por compartir coche con ese.
¿Por qué deberíamos odiarte?
He preferido no compartir información
delante de ese gilipollas y tampoco de vuestro jefe.
¿Qué información?
Conozco a alguien capaz de haber hecho esto.
¿De los siete homicidios?
No puedo afirmar que haya sido él, pero sería mejor verlo.
Se llama Vicente Ramos, tiene conexiones en Maracaibo
y transporta vía Santurce, Puerto Rico.
Y opera en Queens.
Hace dos noches, un informante estuvo con Ramos en un club de salsa.
Ramos no paraba de hablar que había formado el Movimiento Sangre.
Podría ser un ataque sanguinario.
Aparte de tus impresionantes conocimientos de geografía y de sangrías,
y tu decisión de no informar al jefe,
¿sabes dónde está este Ramos?
Sí, sé dónde está.
¿Por qué crees que no se lo he dicho a tu jefe?
¿Quieres que se lo diga yo?
Tú lo has dicho.
La primera impresión de mi compañero
siempre es mala.
Nuestro joven experto tiene a un sospechoso.
¿Por qué no lo ha dicho antes?
Se le pasó por alto.
- Hola, John. - Hola.
- Hola. - Hola, John.
Hola, sargento, soy Jill Kirkendall
de la brigada 15.
Me dejaste un mensaje.
¿Puedo verlo?
Gracias por comunicármelo.
- No veo al jefe. - Está en el baño.
¿Le dices que tengo que ausentarme?
- Claro. - Gracias.
¿Va todo bien?
Sí, iría todo bien si mi exmarido
no fuera un imbécil al que han arrestado
por asociación delictiva
cuando sabía que debía irse de la ciudad.
Han arrestado a su exmarido.
Sí, está en la 113.
¿Vas a ir a verlo?
Sí, iré ahora.
Ya interrogamos a los vecinos.
Está bien. Ve, Jill.
Yo se lo explicaré al jefe.
¿Puedes también explicarme
qué ha querido decir Jill insinuando que su exmarido
sabía que iban a arrestarlo
y que debía dejar la ciudad?
No sé a qué se refería.
Porque si ella le pasó la información,
me gustaría saber a quién más se lo dijo,
para poder evitar que pierda el trabajo.
No lo sé, jefe. No sé a quién se lo dijo.
Ya. Bueno.
La víctima del cuello roto
había cometido un montón de hurtos.
Siempre espero que me lean la mente.
La paramédico, James. Estoy hablando de eso.
Con toda la tecnología que tenemos a nuestro alcance,
puedes llamarla y decírselo.
Inspector Martinez, Medavoy.
Tenéis el caso del tío del cuello roto, ¿no?
Sí, James y yo.
Él es el señor Rozavi.
Dice que esta mañana han robado en su fábrica.
Me han robado mercancía valorada en 10 000 dólares.
Se llevaron una partida de camisas, puede que más.
Y 40 o 50 pares de pantalones de piel.
La fábrica está a tres manzanas de donde encontraron el cadáver.
Estamos en un tercer piso.
La producción es pequeña pero de calidad.
Dime. ¿Qué?
¿Dónde lo has visto?
¡Hijos de puta! ¡Yo los mato!
Tengo que irme. Sí. Paul, gracias.
Mi primo dice que están vendiendo mi mercancía en la calle,
- las camisas y los pantalones. -¿Quién las vende?
Gentuza en Bond y Lafayette Street.
- Vamos. - Sí.
- Voy con ustedes. - No.
Nos ocuparemos nosotros.
Usted vuelva a la fábrica y siga con el inventario.
Quiero recuperar mi mercancía.
- Le acompaño a su coche. - Haremos todo lo posible.
¡Quiero recuperarla!
Sí. Te he entendido. ¡Sí!
En Crimen Organizado es difícil proceder
como a uno le gustaría,
actuar contra un sospechoso con esta rapidez.
Si tu información
no da sus frutos, habrás alertado a este tío.
Ahí está,
bajando las escaleras.
Vamos.
¿Quién es el que empuja la silla?
Es el que va en la silla.
- Tengo que hablar contigo, Vicente. -¿Estoy arrestado?
Has salido en una investigación.
Podrías evitar el arresto
- si vienes con nosotros. - Ni hablar.
-¿Qué haces en silla de ruedas? - He salido de Urgencias.
- Tengo pólipos en el ano. - Movimientos de sangre.
¿Has dicho "movimientos de sangre"?
¿Qué tiene que ver "momentus sangría" con el ano?
¡Movimientos de sangre! Tengo sangrado rectal.
¿Queréis escribirlo en mi biografía?
Morrison.
- No desaparezcas. -¿Y dónde voy?
Tengo que hacerme pruebas.
Parece que está bastante bien.
-¿A cuánto? - Son camisas de seda.
A diez pavos. Los pantalones de piel a 25 pavos.
Para ti, 20. Tócalos, es piel.
Piel auténtica.
- A ver la camisa. - Sí.
Compra dos o tres pantalones,
tendrás tantas tías
que se las pasarás a tus amigos.
¿Qué talla eres?
La 48 te quedará perfecta.
¿La 48? Esta es una 44.
Aquí hay una 44.
¿De dónde los has sacado?
De un mayorista en bancarrota. ¿Quieres camisas?
Tengo cuatro colores diferentes. Compra una de cada.
-¿Me oyes? - Sí.
¿Cómo te llamas?
- Martinez. - Martinez,
no quiero que te vayas
sin tus cuatro camisas y unos pantalones,
porque tienes percha para llevarlos.
¿A que sí?
Dime, ¿cuánto dinero tienes?
- Estás arrestado. -¿Por qué?
Solo estamos vendiendo.
Es legal. Lo compré todo al por mayor.
¿Puedo hacer una pregunta antes de que me esposes?
-¿Qué? -¿Por qué yo?
Te lo diremos en la comisaría.
COMISARÍA 113
Gracias a Dios, Jill.
¿Los niños están bien?
¿Cómo puedes preguntar por los niños cuando has hecho esto?
Yo no me he encerrado aquí.
Sabiendo que te vigilaban, no has abandonado la ciudad.
¿Por qué? Soy inocente.
No eres inocente.
Eres un indolente incapaz de cuidarse.
No, te equivocas.
Porque cuando me dijiste
que podían arrestarme...
Cállate.
Lo que te estoy diciendo
es que pensé en irme,
pero habría sido como declararme culpable
si hubiera dejado la ciudad como me aconsejaste.
No digas que te lo aconsejé yo.
¿Por qué? ¿Qué problema hay?
Sabes muy bien cuál es el problema.
Si descubren que te avisé,
perderé mi trabajo.
¿Tienes otro modo de ayudarme?
Tengo que mirar por mí, Jill.
No quiero ir a la cárcel.
Está bien. Ahora lo entiendo.
¿Se te ocurre algo?
¿Algún otro modo de ayudarme?
Si piensas que quiero humillar a los niños y dejarte sin trabajo...
Cielo.
¿Vendrás pronto, cielo?
¿Qué te ha dicho Don?
Que él no ha sido.
No sé si deberías hablar conmigo
y que el jefe te vea.
Él está de tu parte.
El jefe no sabe toda la historia.
¿Vienes un momento, Jill?
El comandante de la 113 no te mencionará
en los informes policiales y prensa.
Gracias.
Pero puede que alguien lo filtre a la prensa.
- Lo sé. -¿Hay algo que quieras decirme?
Oyó lo que oyó.
Sí, oí lo que le dijiste a Russell. Ahora quiero oír de ti
que tu exmarido tiene la decencia,
por sus hijos, de no delatarte
por haberle avisado de que iban a arrestarle.
- No, no tiene esa decencia. - Sabiendo que te costará el trabajo.
Quiere hacerme comprender que si reconoce
que fui yo quien le avisó, el fiscal creerá en su inocencia,
porque alguien culpable habría huido.
Lo cual no justifica que sea un cabrón egoísta
cuya única preocupación es su propia satisfacción
cuando salga de esta
o si el picante le sienta mal.
Deja de compadecerte y dime
qué te pidió para que no te delatara.
No se lo pregunté, porque no pensaba hacerlo.
- Pero aún no te ha delatado. - Aún no.
Solo Dios sabe si no lo hará por los niños o por mí.
Está bien. Espera.
La 113.
-¿Cómo ha ido? - No ha dado frutos.
Este caballero tiene información sobre el caso.
El de los siete hombres desnudos.
¿Lo llevan ustedes?
¿Y si nos cuenta lo que sabe?
-¿Hay recompensa? - Seguro que hay algo
si su información es buena.
Y esto va ser lo último que oiga de él.
Yo entiendo mi deber como ciudadano, pero conduzco un taxi.
Tengo que cobrar mis horas. Si no, no llego.
Tres días de paga si la información es buena.
¿Tres días de los buenos?
Tres días de los buenos.
¿Cuándo empezamos?
¿Y si ahora dejamos tus corazonadas a un lado?
De donde los encontraron muertos, desnudos,
recogí a dos tipos de ese edificio.
El edificio salió en las noticias. Esos tipos se comportaban raro, colocados.
No hacían más que reírse, de modo raro.
-¿Qué aspecto tenían? - Puertorriqueños.
Tenían cuatro o cinco bolsas de basura grandes llenas.
¿Adónde los llevó?
Recuerdo hasta la casa. Les llevé un par de bolsas.
Me dieron propina.
Nos gustaría que nos dijeras dónde es.
Claro, encantado.
Podrían pertenecer a un cártel
o algo más importante.
- Parece una sala de conferencias. - Es nuestra sala de juntas.
Ya que habéis metido a Davey en una celda,
sabed que yo soy el que menos responsabilidad tiene en todo este tema.
- Siéntate. - Ahora mismo.
Sabéis de sobra
que la gente vende un montón de cosas en la calle.
Es imposible caminar sin tropezar...
con montañas de trastos que están a la venta.
-¿Me equivoco o no? - Es cierto.
Gracias.
¿Y por qué me han arrestado solo a mí? ¿Qué hago aquí?
-¿Dónde estuviste anoche, Johnny? -¿Anoche?
Sí. ¿Qué estuviste haciendo anoche?
Nada. Salí a beber algo.
-¿Solo? - Sí.
-¿Alguien puede confirmarlo? - No.
¿Cuál es el problema? ¿Que no tenía la licencia?
Solicitaré una.
¿Crees que estás aquí por una licencia?
Querrá una licencia para matar.
¿Para matar? ¿Por qué habla de matar?
¿Sabes la ropa que vendías?
Cerca de la fábrica donde la robaron
- se cometió un asesinato. -¿Cómo?
Ahora mismo se me revuelve el estómago. ¿Quién ha muerto?
Mike Zylinski, el hermano de Dave.
¿Mike ha muerto?
Lo siento, pero apenas lo conocía.
Sé que estuvo en la cárcel.
Mike murió durante el robo. Yo creo que tú mataste a Mikey.
Ex post facto, caballeros.
-¿Sabéis lo que quiere decir? - Ilumínanos.
Con posterioridad a los hechos.
Juro por mi madre que Dave Zylinski me llamó esta mañana.
Me dijo que tenía ropa.
Y que necesitaba a un vendedor
para quitársela de encima. Eso es todo. Él no era capaz.
Ese es mi único papel aquí.
En el asesinato de Mike Zylinski o de cualquier otra persona
yo no tengo nada que ver. Davey me llevó allí esta mañana.
Ex post facto.
¿Capisce?
Que cacho de nariz tienes, tío.
Venga, Dave. Vamos a hablar.
¿Tu madre vive?
Sí. ¿Por qué?
- Fratricidio. -¿Fratricidio?
¿No sabes de qué hablo?
No.
Cuando matas a tu hermano.
Es duro comunicarle eso a una madre.
- Lo peor. - Sí.
Es lo peor que un hijo
puede hacerle a una madre.
Pero es algo fuera de lo común. No es lo normal.
- Dave es fuera de lo común. - Es diferente.
- Sí. - Capaz de retorcerle
el pescuezo a su hermano.
Yo no lo maté.
Los dos entrasteis en la fábrica.
Robasteis camisas y pantalones, y allí mataste a Mike.
Y tengo que informar a tu madre.
No digan que fui yo.
No le digan eso a mi madre porque no fui yo.
Pero los dos estabais robando.
Admito que estuve allí,
pero Mike murió por causas naturales.
¿Con el cuello roto?
- Son cosas que pasan. -¿Se le rompió el cuello espontáneamente?
No, no fue así. Fue...
la voluntad de Dios.
Como si te cayera un rayo.
Más o menos. Fue el destino.
- Vale, el destino. - El destino.
Me gusta. ¿Y si nos explicas
cómo actuó el destino, Dave?
Yo estaba arriba en la fábrica, lanzando las camisas
y él estaba abajo cogiéndolas.
¿Johnny Bella estaba con vosotros?
- No, él no estaba. -¿Qué tuvo que ver el destino?
Yo creía que solo había camisas.
Pero vi los pantalones,
un fardo lleno de pantalones. Y lo lancé por la ventana.
¿Mike lo cogió?
No. Le golpeó en la cabeza. Y ahí es donde entra el destino.
Esperaba camisas de seda.
Sí, es lo que esperaba.
¿No le avisaste de que era un fardo de pantalones?
No, los lancé sin más.
- Desde el tercer piso. -¿Por qué no le avisaste?
No se lo esperaba.
Me pareció gracioso.
Te pareció gracioso.
Desde luego puedes decir que fue una broma del destino.
Te enfrentas a cargos por asesinato.
-¡Fue un accidente! - Sucedió mientras cometías
un delito. Eso es asesinato.
No iréis a hacerme esto, ¿verdad?
Con todo lo que he sufrido.
Venga, Dave, mucho sufrimiento,
pero ¿te pones a vender las camisas y los pantalones?
¿Mike no lo hubiera querido así?
Hola.
Soy Arthur Fancy, el jefe de tu exmujer.
Lo sé.
¿Jill ha hablado con usted?
Quiero saber exactamente qué hacías por esos traficantes
y con qué negociabas.
Con negociar se refiere a qué puedo ofrecer
para no implicar a Jill.
Negociar significa que primero me das la información,
o nada de lo que digas a nadie
sobre si Jill te avisó o no,
te librará de que te caigan 20 años.
O sea, me enfrento a una venganza policial por la vía legal.
- Déjate de estupideces. - Pienso
demostrar mi inocencia, porque, a pesar del consejo de mi ex,
no dejé la ciudad.
Creo que tenemos un problema, Don.
Y es que te regodeas escuchando el sonido de tu voz.
Solo digo cómo son los hechos.
Los hechos son que estás arrestado
y no sabes si te librarás.
El resto se limita a que te encanta oírte hablar,
y eso es lo que te ha llevado a no entender de qué va la vida.
La libertad a cambio de mi confesión y no delatar a Jill.
Quiero la garantía del fiscal.
El fiscal no sabrá nada de Jill,
porque no le hablarás de Jill ni a él ni a nadie.
Mi confesión a cambio de mi confesión completa.
Olvida que el otro nombre existe.
No diré nada de Jill.
Que te olvides de ese nombre.
La libertad a cambio de mi confesión y nada más.
Abran.
Alguien pondría la ropa allí.
¿Se colaron en tu casa mientras dormías?
No gastes saliva, Morrison.
Solo digo que el asesino la tenía tomada con Vic,
visto que le dejó la ropa de siete muertos
y una pistola que coincidirá con la que mató
a los seis chicos.
Hay salas de interrogatorios
para no tener que recabar información de un sospechoso en las escaleras.
Pruebas intervenidas. ¿Y Fancy?
Aún no ha vuelto de la 113.
Por aquí, Vic.
No tengo nada que decir.
Vas por mal camino.
Qué pena.
¿Qué pena?
Que te dejaran esa pistola sí que es una pena. Siéntate.
Tenemos un testigo que te vio salir de la casa de los asesinatos,
otro testigo te vio entrar en tu casa una hora después
con las bolsas de basura que hemos encontrado en tu armario,
llenas de ropa de los siete chicos muertos.
¿Crees que estamos de cachondeo?
- Sipowicz... -¡Cállate!
¿Matas a siete personas y vienes aquí a pasarte de listo?
Los mató Miguel. Puedo decirles dónde está.
Antes dinos por qué los mató.
Diez kilos de coca. Cuando los vimos, nos asustamos.
Esos tíos sabían quiénes éramos.
Y el jefazo de la banda nos dijo que estábamos jodidos,
nos iban a matar por aquello.
-¿Quiénes eran? - Camellos de poca monta.
¿Se repartían la coca?
Sí. No lo sabíamos cuando entramos.
Una tía nos contó lo que allí se cocía,
pensamos que se trataría de gramos.
Flipamos cuando vimos tanta gente y tanta coca.
¿Ibas colocado?
Sí, cristal.
Si alguien os contrató, esa información podría ayudarte.
Nadie nos contrató. Y fue Miguel
quien los mató.
Yo solo cometí el robo.
¿Por qué los obligasteis a desnudarse?
¿Nosotros? Ya estaban desnudos
- cuando entramos. -¿Por qué?
Para que no robaran, empaquetaban droga.
Sin bolsillos, no tienen dónde meterla.
Así que trabajaban desnudos.
Sí, la ropa estaba bajo llave en el armario.
Tuvimos que forzar la cerradura.
¿Por qué os la llevasteis?
Queríamos sacar pasta. Estaba toda metida en bolsas,
solo teníamos que cogerla y salir corriendo.
Nos lo llevamos todo, pero al llegar a casa
vimos que era difícil de vender. Teníamos que deshacernos de ella.
¿No te importa haber matado a siete personas?
Claro que sí, pero fue Miguel, y estábamos muertos de miedo.
Claro. ¿Qué valor tienen siete personas cuando uno tiene miedo?
Uno fue degollado. ¿Por qué no le disparaste?
- Yo no disparé a nadie. - Vale. ¿Por qué Miguel
no disparó a los siete? ¿Por qué degolló a ese?
-¿Lo odiaba? - Yo no lo conocía.
¿Por qué Miguel no le disparó?
Solo tenía seis balas,
el muy imbécil no cogió más.
Así que degolló al séptimo.
A las 19:30
de hoy, James.
-¿La has llamado? - A las 19:30 de hoy,
la señorita Loretta Beckwith, paramédico, y el aquí presente
tienen mesa en el bufé de Lankata's.
¿No estará al teléfono?
No, he colgado para decírtelo.
Se come muy bien en el Lankata's. Me alegro, tío.
Pase lo que pase, solo sé
que a partir de ahora no dejaré escapar ninguna ocasión.
-¿Todo bien, jefe? - Sí, James.
-¿Me dejas hablar con Jill? - Claro.
En cuanto al caso del tío del cuello roto, hemos descubierto lo que ocurrió.
Se lo contaré en otro momento.
Por favor.
- He hablado con Don. -¿Y?
Don ha entendido que implicarte
no le conviene.
No piensa ir a la cárcel. Aunque diga...
Tu preocupación ahora es tu trabajo y que tu nombre no aparezca,
no pienses con la cabeza de tu exmarido y empieza a pensar con la tuya.
Confía en mí, sé cómo tratar a ese cabrón.
Sí.
Ha aceptado confesarlo todo.
Le venderé eso al fiscal.
Puede que salga libre.
¿Seguro? ¿Qué sabe Don?
De eso me encargo yo.
Yo...
- intento poner mi cabeza en orden. - Él ya no está en tu vida.
- Eso es lo que quiero. - Esa es la actitud.
Si dejas que te influya, ni yo ni nadie
podrá hacer nada.
Te usará y te arrastrará.
De acuerdo.
De acuerdo.
Muchas gracias.
De nada.
-¿Los inspectores del asesinato múltiple? - Están tomando una declaración.
Sé que tienen a un sospechoso. ¿Puedo dejarles un mensaje?
Claro.
Gracias.
Me ha parecido muy amable.
No tanto, pero tienes razón.
- El jefe es un tío recto. - Lo es.
Con amigos y un jefe así,
qué más puedo pedir.
Vaya por Dios.
Tenéis a un sospechoso.
- Un yonqui callejero. - Eso he oído.
- Pero nada que ver con un cártel. - Ya.
Bueno, os había dejado una nota.
¿Sí?
Buen trabajo.
- Muchas gracias. - No me metáis en los informes.
¿Por qué?
Porque no he hecho nada bien.
Esto sí es un hombre.
O un héroe o un inútil.
No es un poli cualquiera.
Cuando los tres fuimos a por ese tipo,
si Torres te hubiera matado,
¿no te habría dejado seco?
Sí, habría muerto.
Aquí, en la brigada 15, somos gente sencilla.
Si trabajas en un caso, estás en el informe.
Os lo agradezco.
Queremos estar a buenas contigo,
porque sabemos que un día
volveremos a trabajar juntos.
Sería un honor que eso ocurriera.
No se entera cuando uno no habla en serio.
- Buenas noches. - Buenas noches.
- John. - Buenas noches.
Cuídate.
Gracias, Danny.
Igualmente, Morrison.
Una niña desaparecida, una familia destrozada.
Cada mes, cuando me reunía con los Bucci,
tenía que ver a ese Jarvis con cara de funeral.
¿Qué te ha escrito?
Jarvis, con su cara de funeral,
aparecía cada mes con sus absurdos perfiles de criminales
que comparábamos con sospechosos en Criminalística.
¿Sirvió de algo?
Sí.
El hurgaba en Criminalística delincuentes con antecedentes
que coincidían con sus perfiles.
Mientras yo me pasaba los días detrás de ellos.
Supongo que, hasta que tuvimos suerte,
dio a los Bucci algo a lo que aferrarse.
Me ha escrito una nota muy amable. Atento a su sentido del humor.
"Supongo que el sospechoso no coincide con mi perfil.
"De todos modos, enhorabuena".
Antes y después de reunirnos con la familia,
empinaba el codo,
esa era mi excusa esos días.
No me gusta recordar lo imbécil que era en aquella época.
Está buenísimo.
Es la mejor lasaña que he probado.
-¿Esto es mozzarella? - Mozzarella fresca.
- Y ricota. - Sí.
Tiene también parmesano, ¿verdad?
Locatelli Romano.
Locatelli Romano.
Es importado.
Está buenísima, en serio.
Comería contigo, pero me temo que vomitaría.
Es una tontería ponerse nerviosa.
Es porque es la primera vez que cocino para ti en tu cocina.
Está muy buena.
Deberías llevarte para mañana.
No puedo con toda.
¿Cómo ha ido hoy?
¿En las calles de la ciudad?
Sí, exacto.
Nos tuvieron haciendo unos arrestos. Fue divertido.
Yo también empecé así.
Estuvimos siguiendo a un tipo que perseguía a una anciana
que volvía de la compra.
Ella llegó a su casa, pero a él no le dio tiempo a robarle.
Cabreado, se dio la vuelta
e intentó robarle a un tío de unos 38 años.
El que tenía 38 años le dio una patada en los huevos.
Tuvimos que separarlos para salvarlo.
Mi compañero...
Te lo juro, es como un relojero.
Como si se desmontara en piezas y volviera a recomponerse.
Todos los días.
No mezcles los cubiertos.
Tienes dos tenedores y dos cuchillos.
Sí, no los mezcles.
- Gracias por la cena. - De nada.
Hoy nos han traído a un perfilador para ayudarnos en un asesinato múltiple.
Para rematar, Andy lo odiaba a muerte.
"Menudo gilipollas este tío".
Trabajaron juntos hace siete años, hizo sufrir a la familia de una víctima
con sus absurdos perfiles de criminales.
Ocho horas después, cambio total.
Andy decide que el gilipollas es él.
Andy no tiene ni la más mínima idea de lo que pasa dentro de él.
Es difícil enfadarse con él.
Es un buen tipo, le mete mucho empeño a las cosas.
Tú también eres un buen tipo.
¿Vamos a dormir?
¿No vas a provocarme antes?
Por supuesto.
Subtítulos: Mercedes Del Alcázar
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