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COMISARÍA 15
- Buenos días, Danny. - Buenos días.
Espero que no te importe que hablemos aquí.
La verdad, mejor así.
- Están pintando mi oficina. - No pasa nada.
Seguro que ya has testificado en vistas previas.
En Narcóticos decíamos que si ganas la vista previa, ganas el caso.
Asegurar que el juez no excluye como pruebas la heroína confiscada
y la cinta que Cullinan grabó en el piso
será igual de importante esta vez.
Ponme a prueba.
Describa cómo entró en el piso, inspector Sorenson,
qué encontró allí y qué hizo posteriormente.
Apoyaba una operación encubierta llevada a cabo
en el primero piso del 427 de Jane Street.
En cierto punto determinamos por videovigilancia
que la vida de otra inspectora corría peligro
a manos de un hombre identificado como Malcolm Cullinan,
que intentó obligar a la infiltrada a inyectarse heroína.
Como la inspectora corría peligro,
yo y otros inspectores de la brigada 15 forzamos la entrada del piso
y, en ese momento, tomamos al señor Cullinan bajo custodia.
¿Qué otras acciones policiales tomó entonces?
Como parte del arresto, mis compañeros y yo
tomamos posesión de una videocámara y la inspectora infiltrada
tomó posesión de los narcóticos que el Sr. Cullinan intentó forzarla a usar.
Mientras buscábamos en el lugar algún otro contrabando o arma,
encontramos una nota que ubicaba
al dueño del piso.
En ese momento, mi compañero y yo nos fuimos
a recoger al dueño, el señor Knox.
Bien.
Gracias.
Muy bien.
- Hola. - Te toca.
-¿Qué tal? -¿Qué tal?
Andy, es tu esposa.
Hola.
Hola. ¿Cómo estás?
Después de ti.
Bueno...
- Bueno, ¿cómo lo hizo? -¿Sorenson?
No, el papa Juan XXIII.
Sorenson lo hizo bien.
Ya sabes.
No es que haya pasado por un millón de vistas previas.
Lo sé.
Mira esto.
¿Qué haces?
Esto haré mientras testifico
cuando el capullo de Sinclair me interrogue.
¿Por qué harías eso?
Es un mensaje secreto para recordarle que es un capullo calvorota.
O quizá no lo haga.
Solo digo que no me va a intimidar.
Toda su altanería, sus diplomas...
"Señoría, ordénele al testigo que no sude".
"No sea un polaco ignorante".
Eso no me afecta.
¿Sabes qué creo, Andy?
¿Qué?
Como solo necesita testificar uno, ¿qué tal si lo hace Sorenson?
¿Por qué?
- Bueno, ya sabes... -¿Para darle experiencia?
Sí.
Darle experiencia en el estrado.
¿Qué te parece?
Tú decides.
Bueno...
Hola.
Lo mataron ante su esposa, un tiro en la cabeza.
Se llamaba Ramon Rivas.
-¿Dónde está ella? - En el salón.
-¿La mujer dijo algo? - Allanamiento. Dos tipos con pasamontañas.
Disparan al marido, luego a ella en el pie.
Es Nydia Rivas. El niño es Michael.
- Gracias. - Gracias.
¿Señora Rivas?
- Soy la inspectora Russell. - Tenían máscaras, pasamontañas negros.
Eran latinos. Estaban locos.
-¿Es su hijo? - Sí.
Hola, soy Jill Kirkendall.
Aún estábamos dormidos. Aporrearon la puerta,
así que Ramon se levantó a ver. Oí muchos gritos y salí,
uno de ellos apuntaba a Ramon.
Dijo que lo mataría si no les daba las drogas.
No tenemos drogas.
Debieron equivocarse de piso.
Ramon intentó decirles que no teníamos drogas,
pero no le creyeron y le dispararon.
Michael, ¿me enseñas dónde llora ese bebé?
Se queda conmigo.
¿Cómo le dispararon, señora Rivas?
Después de Ramon, me preguntaron a mí: "¿Y las drogas? O te mato".
Le dije que no teníamos y me disparó en el pie,
luego dijo que la siguiente sería en la cabeza.
Le insistí en que no teníamos drogas.
Entonces se rindieron y se fueron.
Por fin creyeron que se equivocaron de sitio.
¿Te amenazaron, Michael?
No, se fueron cuando salió de su cuarto.
-¿Es su bebé? - Sí, es mi bebé.
¿Por? ¿Porque es negro?
Ramon no era su padre.
Estuvimos separados un año. Estuve con otro.
-¿Cómo se llama el padre? - Emory Dupree.
Herida de contacto y puntillado en la víctima.
-¿Pueden hacer algo por mí? - Tengo que llevármela.
Su vecina se ha ofrecido a cuidar del bebé.
Michael se viene conmigo.
Hola.
Kenny dice que está molesto.
Su madre no lo crio para estar encerrado en un motel de mala muerte.
No te inquietes durante el testimonio.
Solo diré la verdad.
Sí, ese debe ser siempre el rumbo.
Kenny, vamos a una celda, para que no estés de piernas cruzadas
y suspirando todo el rato.
Perdona que me muera de aburrimiento.
Kenny, te aburres porque no sabes usar tu tiempo libre.
¿Cómo debería usarlo, inspector?
Rezando para que nadie vaya ahí
a ese banco y te dé una colleja.
-¿Este es el señor Priest? - Sí, por fin.
- Soy Costas, asistente del fiscal. -¿Cómo está?
¿Está listo para repasar su testimonio para la vista de supresión de pruebas?
¿Tiene que ser tan dicharachera al respecto?
¿Qué le has dicho?
- Sin ofender. - Ojito con esa lengua, Kenny.
Disculpe. Es por el insomnio...
causado por los coches de la autopista a dos metros de mi cabeza.
No es un alojamiento palaciego.
- Ni en la Alemania nazi. - Venga, señor Priest.
Iré con Kenny.
- Buenos días. - Buenos días.
- Hola, Danny. Sylvia. - Buenos días.
Con tanto buen rollo esto parece La casa de la pradera.
- Hola, Andy. -¿Qué tenéis?
Dos latinos allanan la casa equivocada buscando drogas...
Eso dice la esposa del fallecido. ¿Está el jefe?
Creo que tiene algo para vosotras del BCI.
- Buenos días, Andy. -¿Qué tal?
-¿Cómo va, Martinez? - Hola, Andy.
¿Sylvia te preparó para el testimonio de la vista previa?
Voy a dejar al chaval hacerlo, para darle experiencia.
¿La experiencia de ser acribillado por Sinclair?
¿Qué quieres decir?
Nada.
¿Crees que me da miedo esa bola de billar humana?
Le das experiencia a Sorenson, Andy.
Solo repetía lo que tú has dicho.
Ella lo eligió por esa razón.
Oye, Greg, Tommy Gannon, de la brigada nueve-diez,
tiene algo sobre el fallecido.
-¿Rivas? - Sí.
Le llamaré.
El muerto de vuestro allanamiento, Ramon Rivas...
El BCI tiene dos arrestos a su nombre.
-¿Drogas? - Ambos por abuso doméstico.
Ella retiró los cargos del primero. Por el otro tuvo un año de condicional.
¿La esposa os dijo que los allanadores buscaban drogas?
Sí. Dos latinos con pasamontañas buscando drogas.
No había drogas ni utensilios en el apartamento.
Los vecinos dicen que no venía mucha gente.
Sí. Además de la esposa,
nadie vio a los latinos con pasamontañas.
El hijo confirmó la historia de la madre,
pero en plan "lo que diga mamá".
Acaba de llamar Tommy Gannon, de la nueve-diez.
Nos dijo a James y a mí que hace ocho meses
tuvo un caso en el que al muerto, Rivas, le dispararon
en la calle mientras trabajaba de portero.
¿Alguna descripción del tirador?
Fue desde un coche. Un hombre negro solo.
Es todo lo que Rivas le dijo a Gannon.
No pudo describir el coche.
Quizá el tirador negro era el hombre con el que salía la esposa.
La esposa tuvo un bebé de padre negro.
El tiroteo fue hace ocho meses,
cuando la mujer volvió con el fallecido. Quizá eso cabreó al novio.
Se llama Dupree.
Merece la pena hablar con él.
También llamamos a la hermana del muerto. Viene de camino.
Y le dejamos una nota al conserje.
Dale las gracias a Gannon por la ayuda. Dile que llamaré a su jefe.
Sí, Tommy lo agradecerá.
Lo doy todo y no gano nada.
Soy todo vuestro caso testificando que Cullinan sabía
que mi droga mataría al usuario, pero no me llevo nada.
Kenny, ¿no te basta con no pasar
los próximos 25 años en prisión?
A Kenny le duele no haberle pedido a Malcolm Cullinan
dinero para largarse de por vida mientras era libre.
Le nubla el juicio.
Mi juicio, si tuviese dos dedos de frente,
sería intentar suprimir las pruebas de mi propio arresto.
Muy valiente.
¿Qué? Sabemos que mi mochila no estaba a la vista.
Y estaba cerrada.
Y lo que encontrasteis lo pudo haber metido alguien.
Kenny, ¿quieres jugártela así?
A no ser que me ofrezcas algo...
puede que lo haga.
Quizá tengas que plantarte ahí como un crupier y decir:
"Tenemos un nuevo jugador".
Quiero que me ofrezcas algo más.
¿Al menos cambiarme de motel?
¿Puedo ayudarle?
Hablé con una inspectora por teléfono.
Dispararon a mi hermano. Ramon Rivas.
Inspectora, la hermana de Ramon Rivas.
- Patricia Rosales. - Gracias por venir.
Esta es mi compañera Diane Russell. Patricia Rosales.
¿Qué tal? ¿Tomamos un café?
Vale.
No, Ramon no.
No era de esos.
¿Quizá Ramon tenía amigos metidos en la droga?
Bebía, pero no le gustaban los drogadictos.
¿Algo más?
- No, gracias. - Vale.
La esposa de tu hermano dijo...
que quizá los asesinos se equivocaron de piso.
No sé yo...
-¿Qué quieres decir, Patricia? - Nada.
Es solo que...
¿Qué?
Miren. No la culpo.
Pero es una avariciosa,
siempre sobre mi hermano porque no ganaba bastante.
Y ese bebé...
- no es su bebé. - Nos lo dijo.
Mi hermano era buen hombre.
La aceptó de vuelta a pesar
de haber tenido un bebé con otro.
¿Creen que se lo agradeció?
Para nada.
Le exigió más seguro.
¿Qué quieres decir?
Le dijo que no volvería con él si no duplicaba su seguro de vida.
¿Lo hizo?
Eso creía ella.
No lo hizo, pero... le dijo que sí.
Y ahora pasa esto.
¿De cuánto es la póliza que tiene?
Diez mil. No podía permitirse más.
No sé qué pensar de ella.
Es solo que...
- me siento muy mal. - Lo sé. Claro.
Lamentamos tu pérdida.
¿Michael está bien?
¿Vio lo que le pasó a Ramon?
Michael está con su madre. Hablaremos con él luego.
- Están en el hospital. - Puede quedarse conmigo si ella quiere.
Si se queda en el hospital.
- Se lo diremos. - Sí.
Gracias.
Si mi marido me pidiese que duplicase el seguro de vida,
- pondría pies en polvorosa. - Sí.
Debería haberlo hecho de todas formas.
Nos cruzaremos de nuevo, no te quepa duda.
Esa rata pelona y yo todavía tenemos cuentas pendientes.
Imagino que el inspector Sorenson
dará buena impresión al juez o al jurado.
¿Comparado con quién?
Con nadie...
solo digo que dará buena impresión.
Bueno, no te lo discuto.
Hace de niño del coro mejor que cualquier otro policía.
¿El inspector Sorenson solo finge su amabilidad?
No, no lo... No lo finge.
Un inspector se comporta según cómo es,
pero debes saber cuándo exagerar una faceta.
No quiero salir de aquí rapado.
No. De eso no hay que preocuparse.
-¿Y tú cómo lo llevas? - Oh, bien. Muchas gracias.
Sin ofender.
No me ofende.
¿Lo has solucionado con el teniente?
Sí.
Hablando fuera del colegio.
Sí, le entiendo.
¿Cortaste el contacto con él, supongo?
- Con el padre de Dolores. - Sí. Ya me entiendes.
Creo que ya está.
¿Basta?
Sí.
¿Y cuál es la respuesta?
-¿Disculpe? - A mi pregunta.
¿Sigues en contacto con James Mayo, el padre de Dolores?
¿Cuál es la respuesta?
No le he dado más información sobre el caso.
¿Y para qué seguís en contacto?
Para poder apoyarlo.
No tiene amigos.
Pues tú eres un amigo difícil.
¿Qué quiere decir?
Trabajas aquí.
Eso lo mantiene en contacto con... lo que le hiere y le cabrea.
-¿Estás acabando? - Me estoy cortando el pelo.
Sí. ¿Estás acabando o voy abajo?
No. Hemos acabado.
Cree que no debería hablar con el señor Mayo en absoluto.
No es algo malo.
Todo el mundo necesita un amigo.
Está solo... y muy arrepentido.
Esperaba arreglar las cosas con Dolores
por lo ocurrido en el pasado.
No siempre tenemos la oportunidad.
¿Ya se dejó de amenazas?
¿Amenazar con vengarse de Cullinan y eso?
Creo que le ayudé en ese frente.
Rezamos por su ira.
Sí, supongo que eso no hace daño.
Gracias.
Gracias.
Solo tenéis un motivo para arrestarme.
- Calma, Emory. - Que soy negro.
Sí, de la comisaría a tu casa
eres el primero que vimos.
"Como tiene antecedentes le podemos cargar lo que sea".
"Quizá le metemos pena de muerte y nos libramos de uno".
¿Te preocupa la pena de muerte? ¿Crees que hablamos de asesinato?
Me preocupan cuatro polis tras un desgraciado.
Corrupción policial, eso me preocupa.
Recibir 41 balazos por ser inocente.
¿Quién quiere disparar primero a Emory?
Capullo, no te haces un favor hablando de 41 balas.
¿Es una amenaza?
Mejor no hables del caso Diallo.
¿Y qué hago aquí? ¿Qué he hecho?
Dinos dónde estabas esta mañana a las 7:30.
Donde me encontrasteis. Durmiendo.
-¿Alguien puede confirmarlo? - Mi novia. Jamila.
-¿Estaba contigo esta mañana a las 7:30? - Sí. Estuvimos tonteando anoche.
¿Y se fue entre las 7:30 y cuando te recogimos?
No. Se fue anoche. Pero yo me estaba quedando dormido.
Duermo como un tronco.
Duermo hasta tarde. Os lo dirá.
-¿Crees que te vale de coartada? -¿Para qué necesito una?
¿Cuándo viste a Nydia Rivas por última vez, Emory?
¿Por? ¿Le ha pasado algo?
Preguntamos, respondes. Así funciona esto.
La vi por última vez hace tres o cuatro meses.
- No tengo nada que ver con ella. -¿Y su marido, Emory?
¿Tienes algo que ver con el marido de Nydia
muerto con un tiro en la cabeza?
Para el carro. ¿Han matado al marido de Nydia?
Yo no he sido.
Soy el último que lo haría. Me alegré cuando volvió con él.
Así le paga alguien las facturas. Yo no la quiero.
No me caía bien. No había forma de tenerla contenta.
¿No te molestó que volviese con su marido
- y no ver a tu bebé? - No hacía más que llorar.
No tengo nada que ver con esto.
Si alguien disparó al marido de Nydia, no fui yo.
¿Y sabéis qué? Mi conserje puede confirmar dónde estuve esta mañana.
Vino a darme una orden de desahucio
a las 7:00 a. m.
Puedes irte hasta que lo comprobemos con tu conserje.
- Ahora puedo irme. - Sí. Y cuando vuelvas,
no menciones el caso Diallo.
Ya. Si tuviera un muerto en mi conciencia, no querría que me lo recordasen.
Lárgate, Dupree.
¿Crees que algún poli se alegra de lo que le pasó?
¿Le habrían disparado si fuese blanco?
Lárgate, capullo.
Sí, déjame irme mientras me dura la suerte.
Sí, eso. Y recuerda lo que te dije.
Recuerda lo que te dije yo.
Deberíamos recogerla.
James y yo recogeremos a Nydia y su hijo.
Por una vez viene sabiendo que no ha hecho nada.
Acusando a los policías.
- Por el asesinato de esta mañana. Rivas. - Déjeme buscar a un inspector del caso.
Gracias, John.
Soy la inspectora Russell. Trabajo en el caso Rivas.
Carl Bode, conserje donde mataron a Rivas.
Siéntate, Carl.
La inspectora Kirkendall.
- Carl Bode. - Hola, Carl.
- Hola. - Carl es conserje
donde dispararon a Rivas.
-¿Cuánto llevas trabajando allí? - Unos... tres años.
Y que quede constancia de que no tengo nada que ver.
¿Qué sabes del homicidio, Carl?
La mujer me habló hace año y medio
de librarse de su marido.
Tenía los ojos morados y le habían dado una buena paliza,
en ese piso estaban siempre discutiendo.
- Me ofreció dinero por cargármelo. -¿Por qué a ti?
Pasé 32 años en la cárcel.
Treinta y dos años son mucho tiempo.
Por dos homicidios.
No acepté. Lo juro. Haré un polígrafo.
Alguien le habló de mí, es decir...
No sé cómo se enteró, pero le dije que se fuera.
Le dije que... no lo mencionase de nuevo.
Que lo olvidase.
-¿La mandaste a otra persona? -¡No!
Supongo que no avisaste al marido.
No era asunto mío.
Vale, Carl.
Gracias por venir.
Adelante, Carl.
Vale.
Me puedo ir, ¿no?
-¿Qué tal el pie? - No muy bien.
Quizá... Jill y yo nos llevemos a Michael arriba.
Sí. ¿Te parece bien, mientras hablamos con tu madre?
Para que no tenga que volver a oírlo todo.
Sí, vale.
Ve con ellas.
Lee un cómic.
Vale.
Vamos, Michael.
Le pondré un café, señora Rivas, y podrá sentarse.
Aunque esto ha sido duro para usted,
necesitamos hacerle más preguntas.
¿Su marido tenía seguro de vida?
Sí. Desde hace tres años.
¿Lo ha subido recientemente?
Hablamos de ello.
Si iba a volver con él,
quería algo de seguridad para mis hijos.
¿Y qué?
Nydia, si los que dispararon a su marido buscaban drogas,
¿por qué no rebuscaron el piso?
¿Yo qué sé? Comenzaron a disparar.
¿Qué hacen con Michael?
Probablemente solo lo tienen entretenido
con unos cómics.
Para investigar un caso como lo que le pasó a tu padre,
necesitamos pruebas...
como huellas o testigos que puedan identificar a los criminales
para que podamos buscarlos.
Entiendo.
¿Podrías intentar recordar para nosotras
el aspecto de los dos hombres que hirieron a tu padre?
Solo los vi un segundo.
¿Te apuntaron con la pistola?
No. Ya se iban.
Pero viste la pistola.
- Sí. - Vale.
Vale. Intenta imaginar...
al hombre que tenía la pistola.
-¿Qué me puedes contar de él? - Era latino.
¿Cómo sabes que era latino?
Por su aspecto.
Pero llevaban pasamontañas, ¿no, Michael?
Sí. Supongo que por cómo hablaban.
¿Pensaste que eran latinos por cómo hablaban
o porque te lo dijo tu madre?
Ella me lo dijo.
-¿Eso está bien? - Claro.
¿Los viste irse o te lo dijo tu madre?
Me lo dijo ella.
Te lo dijo tu madre.
¿Viste la pistola?
- Sí. -¿Quién la tenía?
Cuando la vi, mi madre.
Tu madre tenía la pistola.
La cogió cuando la dejaron.
¿Los viste dejarla o te lo dijo tu madre?
Me lo dijo ella.
Michael, ¿viste en algún momento al hombre que tu madre dijo que hirió a tu padre?
- No. -¿Por qué dijiste que lo habías visto?
Mi madre me lo pidió.
Michael... ¿sabes dónde está la pistola ahora?
¿Michael?
La tiré.
Mi madre temía que los policías pensasen que fue ella...
porque estaba discutiendo con mi padre.
¿Dónde tiraste la pistola?
En la alcantarilla de delante.
La tiré envuelta en una bolsa.
¿Os ayudará a coger a esos tipos?
Nos ayudará.
Déjame abrirte esa lata.
¿Cogemos primero la pistola?
Sí. Cojamos la pistola y luego volvemos a por esta zorra.
- Hola. - Hola, Leo.
Aún tienen tu oficina patas arriba, ¿eh?
Mañana está terminadísima. Eso me dijeron hace una semana.
¿Los estás preparando para la vista previa?
He decidido llevar a Sorenson como inspector de apoyo.
Lógico, dado el historial de tu marido con Sinclair.
Sí. Mejor no liar más las cosas.
-¿Ya has hablado con Kirkendall? - Aún no.
¿Quieres que me centre en algo en particular
cuando la prepare?
No. Solo quería ilustrar cómo las polillas acaban muertas
en la base de una vela encendida.
Hiciste lo correcto apartándote del caso.
Lo hice antes de que me echasen.
En fin, solo vine a dejar unos documentos.
De hecho, si surge el tema mientras la preparas,
podrías dejarle claro a Jill...
mi continuo afecto y mi habilidad para aprender de mis errores.
¿Si surge el tema?
Sí.
Puedo irme cuando quiera, ¿no?
Sí, podrías.
¿Quieres que te lo facilitemos?
- Me lo estoy planteando. - Eres libre de irte.
Creíamos que teníamos el mismo objetivo: hallar al asesino de tu marido.
Eso quiero, pero me duele la pierna.
Quiero acostarme en casa.
Y supongo que querrás cuidar de tu pequeño.
Exacto.
Te preocupará si el mayor está bien.
- Michael. - También te tendrá preocupada.
Quiero que me digan que no sospechan de mí y que me puedo ir.
¿O qué?
¿Qué cojones está pasando?
¿Qué es eso?
Una pistola hallada en la alcantarilla frente al piso de Nydia.
-¿Esos tipos la tiraron allí? -¿Los dos latinos?
No había ni latinos ni nadie más.
Mataste a tu marido por el seguro, Nydia.
Intentaste que lo hiciese el conserje, tu novio la cagó
- disparando desde el coche, te tocaba. -¿Y también me disparé?
Sí. Como tapadera.
Menuda locura. ¿Y luego fui y tiré la pistola?
-¡No podía ni andar! - No. Se lo pediste a tu hijo.
Sí. Michael nos dijo que le pediste que la metiese en una bolsa
y la tirase a la alcantarilla.
- Hijo de perra. - No le culpes.
No sabe que mataste a tu marido.
No. Solo sabe que le pediste que dijera
que vio a dos latinos con pasamontañas y que tirase la pistola por ti.
Esto no es lo que parece.
Me cargáis cosas que no tienen que ver con lo ocurrido.
No sé, quizá le dije algo al conserje
porque Ramon me pegaba, pero no iba en serio.
Tengo un bebé del que cuidar.
Emory y yo cortamos.
Ramon me quería de vuelta. ¿Qué podía hacer?
Prometió que no me haría daño, que me trataría bien,
y luego volvió a portarse mal.
Hoy me pegó.
Me pegó en un lado de la cabeza, donde no se nota.
Y era como que tenía que pegarme,
tenía que dominarme.
Y luego quería follar.
Era enfermizo. No podía aguantarlo. Intentaba obligarme.
Me pegaba para que me dejase.
Le tenía miedo. Cogí la pistola. Me estaba defendiendo
de una paliza o una violación...
o que incluso me disparase.
Y entonces me disparé y me inventé a los latinos
porque tenía miedo de que no creyeseis
que me estaba defendiendo.
No quería disparar a Ramon.
Pasó porque me trataba mal.
Nydia, cuando aún vivías con tu novio
y le pediste al conserje que matara a tu marido,
¿no tenía nada que ver con el dinero del seguro?
No. Era Nydia anticipando que si alguna vez volvía con Ramon...
- él la maltrataría de nuevo. - Ya.
Mejor matarlo antes de que pase.
Me estáis incriminando como hicisteis con Diallo.
¿Quién empieza a disparar? Venga. ¿Quién me dispara 41 balas?
¿Me llamáis asesina? ¡Vosotros sois asesinos!
Inspector Sipowicz. ¿Cómo va la batalla?
¿Están haciendo un castin de vampiros en el edificio?
- Nunca me canso de tus epítetos. - Mis epítetos, ¿eh?
¿Qué son, condecoraciones?
Sí. Exacto.
La comida para serpientes está fuera.
Supongo que tu mujer te llamará mañana en la vista previa.
No. Sorenson testificará.
-¿De verdad? - Sí. De verdad.
Podrías decir "Son las cuatro menos cuarto"
y darme ganas de lavarme.
Espero que Sylvia cambie de idea.
Sé que ser llamado por la defensa es una vergüenza para un policía,
pero si no lo hace ella, tendré que hacerlo yo.
¿Para qué me ibas a llamar?
Siento que tu presencia le vendría bien a mi caso.
¿Crees que eres el único que sabe mentir?
¿Sobre qué mentirías, inspector Sipowicz?
Sobre lo que siento al ver tu horrorosa cara de zorra.
¿Y qué sientes exactamente?
Si no lo sabes, además de feo eres tonto.
Creo que lo sé, pero me gustaría oírlo.
Lo importante es que en el estrado
puedo actuar tan bien como cualquier otro.
"Sí, Sr. Sinclair. No, Sr. Sinclair". Como si te tuviese algún respeto.
Veamos, hablando en plata,
sientes que no soy humano.
A veces me ves como una serpiente o un apestado...
Una rata, más bien.
- También te recuerdo a un vampiro. - Sí. Te pararé cuando no esté de acuerdo.
Descripciones detalladas,
pero creo que todavía no has llegado al fondo de lo que sientes.
Si no, ¿para qué seguir buscando?
Un solo nombre, inspector, si tuvieras que elegir.
Capullo.
- No parece correcto. -¿Por qué no me ayudas?
Mañana, cuando te suba al estrado, te ayudaré a concretar lo que sientes
sobre quién soy, que puedo hacer y por qué me temes tanto.
En tus sueños. Solo ahí te temo.
Sí, los sueños pueden ser aterradores.
Te haces viejo, Sinclair.
Día a día.
¿Por qué lo dices?
Olvidaste a qué venías.
No.
Descansa esta noche.
Ayudaría que volvieses aquí y me besases mi culo polaco.
Venga, Sinclair.
¡Ven con tu cara de topo y pon morritos! ¡Te ofrezco el especial del ojo rojo!
Llega tarde a sus clases de cobra.
Tengo que hacerme un cartel.
"No disparé a Amidou Diallo. No estuve allí.
-"No tuve nada que ver". - Sí, como si sirviese de algo.
Somos todos culpables.
Culpables de corazón.
No estuvimos allí por el tráfico.
- Cualquier maltratado sin motivo. - Sí. Exacto.
Cualquier mala experiencia comparada con 41 tiros.
Sin excusar lo ocurrido.
Nadie excusa lo ocurrido.
Cualquiera de los tipos que disparó esos 41 tiros
sabe que se equivocó.
Tácticamente se equivocaron antes incluso de disparar.
- Nadie excusa ese aspecto. - Buenas noches.
Buenas noches, jefe.
Le pedirán a Dios volver a esos diez o 12 segundos
en que pensaron que uno había sido disparado.
Hiere tus sentimientos, eso es todo.
Intentamos trabajar bien.
¿Me vas a decir que te diga lo que creo que eres?
No. Yo te diré lo que pienso de ti.
Y no soy parco en palabras.
"Una palabra. ¿Quién soy?".
Un sapo, colega.
Uno de esos... monstruos demoníacos de piedra
agachados en los lados de los edificios, ya sabes.
Un lagarto enorme con la lengua fuera...
atrapando humanos.
Lo dudo, caraculo.
Usaré tantas palabras como quiera.
- Vale, gracias. - No tienes que ir.
-¿A qué? - A la vista de mañana. Ya testifico yo.
-¿Tu esposa cambió de idea? - Yo cambié de idea.
Ya te enfrentarás a este tío en otra ocasión.
No sabía que se trataba de eso.
¿Te vas a hacer el listillo ahora?
Creía que se trataba
de que no excluyeran pruebas, Andy. ¿Se trata de un combate cuerpo a cuerpo?
Eso es. Exactamente eso. Cuando crezcas lo entenderás.
Cuando crezca, ¿eh?
-¿Listo? - Sí.
Andy, creo que es muy mala idea.
Qué perspectiva tan original.
Me repito con la esperanza de que me entiendas.
Te entiendo. Pero discrepo.
La verdad, no tienes que hacerlo.
¿Qué quieres decir?
Tú no haces mi lista de testigos. La hago yo.
Qué bonito. Vaya elección.
Escucha lo que te ha hecho ese tío. ¿Sabes cómo suenas, Andy?
No. ¿Por qué no me ilustras?
Has llegado más lejos en la universidad.
Suenas como cuando bebías.
- Pues no estoy bebiendo. - Ni quiero que lo hagas.
Y no te necesito en el estrado mañana.
No quiero que Sinclair crea que me puede retorcer a su antojo.
Pues no le dejes.
Ese buitre sonríe y me deja en el barro.
"Una palabra, quién soy, por qué te tengo aterrado".
Andy, Sinclair es un buen abogado con un cliente rico
que perderá esta vista si no logra hacerte perder los papeles.
¿Por qué ibas a dejarle hacerlo?
- No tengo miedo. - Pues no tienes nada que demostrar, ¿no?
Me llamará para su defensa.
De una forma u otra, subiré al estrado.
Yo te llamaré.
Te llamaré, Andy. Testifica para mí.
No dejaré que me manipule.
¿Me dejarás ayudarte?
- Sin duda. Sin duda. - Vale.
Te prometo que no te avergonzaré.
Vale, Andy.
Subtítulos: Alex R. Fortes
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