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¿Lo cambiarás si pasas las emisiones?
En principio no.
Yo que tú lo hacía.
Tienes deficiencia de caballos.
¿Cómo lo sabes?
- No corre lo que quieren los fabricantes. -¿Si miro el cuentakilómetros
marcará 85 362?
Puede que termine en ocho.
Te pedí que no lo cogieras hasta que estuviera listo,
-¿te da igual? - Llevo un autobús.
Necesitaba algo con más garra.
Ya te daré yo garra.
Los polis y vuestra justicia.
¿Lo llevarás al campamento Smith?
Puede.
¿Qué harás?
Un campo de tiro de M-16 para la policía militar.
-¿Y tú? - Cambiar el aceite a 40 Humvee.
- Venga, tienes que trabajar. -¿Y qué pasa?
Lo meo y estoy bien.
No serás tan listillo
cuando te pillen y te despidan.
Llevo a un tipo a diario.
Se sube entre Amsterdam y la 95.
Se queda en el pasillo.
Ya le han abofeteado dos mujeres.
La última vez le pregunté qué pasaba.
Me dijo que la había manoseado.
Según él, el autobús frenó
y se chocó.
Conozco a uno en Tráfico, ¿se lo digo?
Si alguien se ocupa del pervertido, seré yo. ¿Vale, Danny?
¿Vale, señor policía?
Joey, píllate algo de pizza y un café
antes de trabajar.
Va en serio.
O no arreglaremos el coche,
no lo conduciremos allí ni nos divertiremos.
Me voy a la pizzería Lenny's A por mis dos porciones
Y el café que sabemos Que hace la noche anterior
Pero no tira por tacaño
¿Mañana a la misma hora?
Sí, a las cinco.
Traeré la corteza como prueba.
Suéltalas antes de irte, por favor.
Sal del ascensor.
Por eso ha pitado.
No tengo nada que decir.
-¿Nos da su nombre? - Doris Steinman.
Tengo 37 años.
La muerta es una mujer, Esther Earle. Vivía en el 4A. La encontró ella.
Cojo el ascensor al primero todos los días
- y luego corro hasta arriba. -¿Vive en el 12A?
- Buenas. - Sí, buenas.
- Hola, Greg. - Sí, vivo en el piso 12.
- Sí. - Las escaleras
son mi entrenamiento aeróbico.
La asfixiaron y golpearon. La envolvieron y tiraron.
Habrá que mirar su piso.
Detrás de ti.
Con eso y un café cargado,
te levantarías a tope.
¿Qué haces?
Un descansito.
¿Te puedo contar algo?
No sé si voy a tener problemas
- con un amigo de ejército. -¿Qué problema?
Me preocupa.
- Su bienestar emocional. -¿Qué hace?
Tiene ira y problemas para adaptarse. Cuesta tratar con él.
Y como es un buenazo, le quita importancia
y se lo toma todo a broma.
Pero le está afectando.
¿Le has visto furioso?
Molesto al ver cosas tristes en el ejército, pero no estallar.
Este finde vamos a la reserva. Hablaré en serio con Joey.
Qué buen consejo.
-¿Sospechamos de quien la encontró? - No, la encontró porque sube
las escaleras todas las mañanas.
¿Y los vecinos?
No la veían mucho.
Ya sí que no la van a ver más.
Además, no le sobra el dinero.
Hace dos años un taxista gitano mató a su marido.
El seguro había pasado.
¿Llamamos a los que no estaban en casa?
No sé, hay muchas pistas que seguir.
Están procesando el apartamento.
¿Vamos a ver cómo van?
¿Por qué han cerrado?
¿Pedís una orden para su teléfono?
Sí.
Es la peluca del bloque.
Tiene algo para el inspector joven.
- El inspector joven. - El inspector joven
y guapo del pelo corto.
Inspector Sorenson.
Doris Steinman.
Me dicen que quiere contarme algo.
¿Podemos hablar en un sitio más aislado?
Claro.
Gracias por hablarme en privado.
Gracias.
- Qué educado eres. - Gracias.
Me siento más cómoda hablando de ciertas cosas con un joven
que no ha perdido su deseo y necesidades,
como le puede pasar a su compañero mayor.
Vale, señora Steinman. ¿Por qué no me cuenta lo que necesita?
Hay un inquilino en el 3B que se ocupa del deseo y las necesidades
de algunas mujeres del bloque.
¿Y cuando satisface estas necesidades, les cobra?
Sí. Pero no deja de verte como una persona.
¿Cómo se llama?
- Raul. - Raul...
Raul Montez, del 3B.
¿Cree que puede estar relacionado con la muerte?
¿Sabe si la atendía?
Raul me dijo hace poco...
Me dijo que solo me atendía a mí.
Pero después de hablar con Claudia Filmet, del 4F,
dudo de su sinceridad.
Si esta mañana tuviera que adivinar...
diría que se la mete a todas las del bloque.
Y bien podría ser el asesino...
¿Le vais a detener?
Es una buena pista, pero aún es pronto para eso.
Si le detenéis, aseguraos
de darle una buena paliza antes de traerle.
¿Te digo algo horroroso?
Cuando bebía, hay noches que me la habría tirado.
Dice que un vecino gigolo podría tirarse a la víctima.
Que se tira a todas las mujeres del bloque.
- Es un bloque grande. - 3B, Raul Montez.
Brigada 15.
Eres un capullo, ¿para qué me lo cuentas?
¿También te gusta meter mano? ¿Te estás desahogando?
¿Algo más que contarme?
¿Pervertido?
Quería confesar sus pecados.
En el 3B no abrieron cuando fueron.
Mira los antecedentes del gigolo.
Sí, a ver cuál es su historia.
Brigada 15.
¿Sí? ¿Y tú eres su consejero espiritual?
Las llamadas son grabadas y rastreables.
¿Lo pillas?
No quiero ni pensar
que locura has cometido para que te obedezca,
pero más te vale colgar y largarte.
Aléjate de él inmediatamente.
Porque los dos sois unos capullos.
Lo tuyo es peor. Deberías tener más cabeza y te pillarán a ti.
Bromas telefónicas.
Menuda charla le has dado.
Por perder el tiempo.
¿Miras los antecedentes?
Sí, ahora llamo.
Oye, Andy, ¿te importaría hacerlo?
No.
Sí, porque quiero tomarme un rato libre.
Iba a decir de dar un par de vueltas,
pero directamente voy a salir un par de horas.
Sí, voy a avisar al jefe.
¿Cómo de específico hay que ser?
Es un asesinato,
no vale irte por un catarro.
- Créeme... - Explícale
que tienes que hacer seguimiento de la broma telefónica.
Dile que tienes una urgencia.
No hay que contarle tu vida.
¿Sí? Bien.
¿Sí?
Necesito tiempo libre por un problema.
Una urgencia.
-¿Puedo hacer algo? - Serán un par de horas.
-¿Andy tiene tu trabajo? - Sí.
No lo haré más.
Es que ha surgido una urgencia que me preocupa.
Espera.
- No te vengas arriba. - No.
-¿Me oyes? - Sí, lo entiendo.
¡Policía!
¿Qué ha pasado? ¿Dónde está?
El tribunal de pervertidos condenó al pasajero X
a hacer el test de emisiones al coche
y ha aprobado.
¿Lo sacaste del autobús y lo trajiste?
Salió del autobús después de otro episodio de manoseo.
Y le traje aquí a hacer el test.
-¿Y el autobús? - Cogimos un taxi.
¿Qué pasa con el autobús mientras tanto?
Está aparcado sin peligro.
¿Con pasajeros dentro sin saber
- qué pasa? - Hay más autobuses.
¿Qué llevas ahí?
Pues... una pistola.
Anteriormente del pasajero X.
- Dámela. - No.
Joey, ¿quieres reducir las papeletas para el gordo?
Le has soltado. Si trae a la poli,
- mejor no tengas un arma. - No traerá a la poli.
¿La pistola es ilegal? ¿No les llamará?
- Danny... -¿Qué?
Vaya a la parte posterior del vehículo.
Abre el maletero.
Aquí está el pasajero X.
El remordimiento le abruma
y está atado como un cerdo pervertido.
¿Qué te pasa? ¡Dame la maldita pistola, Joey!
Voy a usarla de pistola de salida
para volarme la cabeza,
y necesito una pistola.
Vale, para.
Para. No hagas nada.
Y yo no haré nada, ¿vale, Joey?
¿Vale?
Vale, relájate.
Aún no lo haré.
Y tú, pasajero X, habla un rato solo.
-¿Sabes dónde está? - Ha salido.
Ya.
¿Dónde crees que está?
Metido en algún embrollo con un amigo tonto que tiene.
Raul Montez.
Soy el inspector Sipowicz. No sabía que ibas a venir.
Una mujer de mi gimnasio dijo que me buscaban.
-¿Quién? - Doris Steinman.
Vamos, hablemos aquí.
Y mira adelante antes de abrirte el cráneo.
Siéntate ahí.
¿La señora Steinman te habló del asesinato?
La señora Earle.
Dice que hablasteis con todos.
¿La conocía?
- De pasada. -¿De saludarla?
- Eso. -¿Y a la señora Steinman?
Igual. Un poco más.
Pero sigue siendo de pasada.
No sé, sí.
Pues dice que se la tiraba como loco.
Por eso he venido.
Tenía cara de loca cuando vino a la cinta. "La policía querrá hablar contigo".
¿Tiene algún problema con usted?
El monstruo de los ojos verdes, ¿me entiendes?
Raul, ¿Alguna vez usó su varita mágica
con la señora Earle, la víctima?
Eso no es un crimen.
Habría que ver que no se la cargó.
Ser sincero nos tranquilizaría.
Vale, voy a ser franco.
Por favor.
Me he acostado con algunas.
-¿Y con la señora Earle? - Nunca.
¿Y por qué no se acostó con ella?
-¿Cómo? -¿Por qué ella no?
Según Steinman se las tiraba a todas.
Inspector, es un edificio grande. Lo has visitado, ¿verdad?
Sí, es grande.
No es realista.
Entonces la señora Earle estaba entre las tantas mujeres con las que no
se acostaba.
Me he acostado con diez mujeres en el bloque. Es mucho.
Ya veo.
- Eso es todo. - Y ha venido a contármelo.
Porque me imaginaba que esa zorra me culparía.
Raul, muchas gracias.
Créeme.
Inspector, ¿te gustan los frutos secos?
Sí, de vez en cuando.
Esto es para ti y para tu equipo.
Raul, gracias de parte de mi equipo por los frutos secos.
¿Qué sabía Raul?
Es del que le habló la arpía a Sorenson.
-¿El casanova? - Dice que no se tiraba a la víctima.
Ha venido para contarnos eso.
¿Se siente culpable? Aunque fue al gimnasio a buscarle.
La arpía le dijo que querríamos verle.
- Puede haber venido por eso. -¿Y ese paquete?
Me ha dado una bolsa de frutos secos para el equipo.
Busco a la inspectora Russell.
- Soy Diane Russell. - Yo Iris Montez.
- Dejaron esto bajo mi puerta. - Gracias por venir.
Mi compañera Jill Kirkendall.
Encantada.
-¿Pasamos a la sala? - Vale.
¿Se ha cruzado con alguien al subir?
No, no he visto a nadie.
¿Sabes qué pasa con Sorenson?
No.
Por la tarjeta, supe que querían hablar.
Cuando estuvimos en el bloque, ¿dónde estaba?
Estaría fuera.
- Ya. - Fui a ver a mi madre.
-¿Dónde vive? - El Bronx.
Qué temprano fue.
No vi nada fuera de lugar.
Sé que han preguntado eso.
¿Ningún hombre extraño?
No.
¿Conocía a la víctima?
De saludarla en la lavandería.
¿Sabe si su marido la conocía?
Está muy ocupado con su negocio.
Vende surtidos de regalo.
¿Y por eso no pudimos hablar con él?
Podría conocerla de eso.
Vende frutos secos en el bloque.
Pero no sabe con seguridad si de algún modo
su marido la conocía.
No, no sé seguro si la conocía.
Gracias por colaborar, señora Montez.
No sé, es una sensación,
pero si estaba en el piso cuando fuimos antes
y tuvo miedo de hablar con nosotros, no pasa nada.
Hay quien tiene miedo de hablar con la policía.
Por lo que sea,
algunos tardan en contarnos lo que saben.
No se lo tenemos en cuenta si no están metidos.
Vale, gracias.
- Vale, Iris. - Vale.
Solo se me ocurre que estuviera en el baño de abajo
- cuando ella entró. - Precisamente eso.
Está meando en el baño de abajo
cuando ella entra y nunca se cruzan.
O tienen algo montado y estén compinchados.
Sería cosa de él.
- Ella tiene un miedo de muerte. - Si es él,
sería tonto si la viera entrar al salir
y no atara cabos.
Si no, el miedo de ella significa que cree que está metido.
Brigada 15.
Sí, ¿en qué te puedo ayudar?
He de decir que me sorprende.
Es un giro totalmente inesperado
si no tienes cerebro como para imaginártelo.
Vale. ¿Y dónde estás ahora?
Está bien, voy para allá, sí.
Gracias.
Sí, iré como civil.
Apártate del coche.
Estoy cómodo y creo que el pasajero X
está cómodo conmigo, ¿a que sí?
Qué mirada más desagradable.
Más te vale sonreír un poco o ¿sabes qué pasará?
Tocará visor.
Está enfadado. Se siente abusado.
Porque lo que hacía antes de interrumpirle era superconstructivo.
Fingir sacudidas en medio del pasillo de mi autobús
para tocarle las tetas a mujeres trabajadoras.
¿Y sabes algo, Danny?
Hasta que adorne la pared con mi materia gris,
tengo clarísimo que voy a pasarme el resto de mi vida laboral
recibiendo órdenes de mierdas como él,
o de su primo el payaso o algún familiar igual de gilipollas.
Joey, aquí todo tiene solución.
¡Esto no tiene solución!
Ayudaría no empaparlo en alcohol.
Empaparlo es bueno. Lo mantiene activo.
-¿Andy? - Sí.
Este es mi compañero, Joey. Mi compañero.
Déjale entrar.
- Hola, Andy. - Sí, hola.
- Este es mi amigo Joey. - Joe Dwyer.
Vamos a dejarnos de apellidos.
- Acércate. -¿No prefieres compartirlo
con toda la clase?
¿Te parece divertido? ¿Te crees que esto es un juego?
Está alterado.
Sí, el que tú decías que era un buen tipo
y con el que estuviste en el ejército.
Yo siempre he pensado que si quisiera hacerme daño,
no arriesgaría el trabajo de mis amigos.
Será que tú tratas de otra forma a tus colegas.
No quiero darle problemas.
Eres de los tontos que piensa: "¿Qué ha pasado?
"Yo no pretendía que pasara nada".
Créeme, Joey es legal.
Sí, ata a este como si fuera un matón de la mafia
y tú un moñas de gimnasio.
¿Un qué?
Uno de estos con pelazo y camiseta sin mangas
que se emociona por todo. "¡Ha perdido 35 kilos!"
¿Quieres arreglarlo o no?
¿Qué tienes en mente?
Vamos a pensar algo.
Hola.
¿Puedo ayudarla?
No estoy segura.
¿Tiene que ver con los inspectores?
Soy Arthur Fancy, el teniente a cargo.
¿Es el supervisor del inspector joven?
- El inspector Sorenson. - Sí, eso.
-¿Dónde está? - Ahora mismo no está.
¿Puede pedirle que vuelva?
-¿Cómo se llama? - Doris Steinman.
Me interrogó.
Ya. No sé cuándo volverá Sorenson,
pero puede hablar con otro inspector del caso.
No, no.
Mejor no.
¿Qué pasa?
- Madre mía. -¿Quiere agua?
Quiero borrarme esa imagen de la cabeza.
Su trasero, desnudo, empujando arriba y abajo
entre monedas de centavos.
¿Dónde pasó?
Se la estaba agenciando...
en la alfombra barata de pelo de su salón.
Con las monedas
de la hucha que rompió para pagarle...
pegadas a las piernas, sacudiéndose
como una tortuga del revés.
La mujer a la que vio...
-¿Qué pasa? -¿Quién era?
La víctima.
Y el panchito desalmado que se la tiraba era Raul Montez.
Ya le dije anteriormente
al inspector joven que lo detuviera,
pero no le di todos los detalles al respecto...
como haber visto su culo desnudo en el piso
poco antes de que la mataran.
¿Cree que la mató?
Parecía estar medio muerta con los gemidos
que soltaba en la alfombra.
Señora Steinman, voy a sentarme para anotar la información
y necesito que usted se siente ahí, por favor.
Señora Steinman, que Raul tuviera una aventura con...
Estuvo retenido aquí y le dejaron ir.
Vino voluntariamente a un interrogatorio, pero volveremos a hablar con él.
¿No le detendrán?
De momento, no. Pero le echaremos un buen vistazo.
Ya. Por eso me metí yo en problemas.
Vamos a sentarte. Siéntate derecho, ¿vale?
Vamos allá.
¿Qué pasó en el autobús?
Le enseñaste una pistola que viste bajo tu asiento,
por la que sabes que te podría caer un año a la cárcel,
le hiciste una señal
histérico por el retrovisor.
Él paró, aparcó
y te preguntó por qué le hacías señas.
Pero, como estabas histérico,
saliste corriendo del autobús cuando se acercó.
Y él, como buen ciudadano,
salió también,
te siguió para tranquilizarte
y te trajo para llamar a su amigo el policía
para que le aconsejara, y Danny me llamó a mí.
Los tres usaremos esa versión.
¿Qué dices tú?
Si somos cuatro no te acusaré
de llevar un arma o tocar tetas.
-¿No me vais a hervir y comer? - Mira, tío.
Si fuéramos caníbales,
esto sería mucho más sencillo.
Te cortaríamos en filetes y punto. Nadie niega
que hayas tenido una tarde difícil.
Cierra el maletero y tíralo al muelle.
Vale, no le denunciaré.
Bien. Ahora acuéstate ahí, vamos.
Joey, ¿lo oyes? Todo va a salir bien.
Tengo un coro de buitres en la cabeza.
Dale la pistola a Danny.
Y cuando quieras te vienes a mi casa a comparar cantos de pájaros.
Joey, fuiste mi padrino
en mi boda. Nuestros hijos juegan juntos.
Trabajamos en esta chatarra, bromeamos.
¿Me vas a quitar eso?
¡No!
Perdón por esta situación.
No pasa nada, Joey.
Cuando hablamos estabas alterada
y supusimos que era por la policía.
Es por todo.
Ahora nos planteamos si es por otra cosa.
Que estuviera con mujeres
- no significa que sea un asesino. - No.
¿Raul pasó toda la noche contigo?
Después de sus encargos.
¿Crees que anoche pudo estar con la señora Earle
haciendo algo más?
Aunque lo piense...
no le hace un asesino.
Claro que no.
Quizá estuvo con ella.
Tenía 23 dólares sueltos en el bolsillo
y estaba enfadado con todo.
Dijo: "Mira lo que hago por monedas".
No me consideres un desagradecido por callarme.
Ni te vayas a pensar que cada dos por tres voy a pedirte ayuda.
No.
- Muchas gracias, Andy. - De nada.
-¿Te lo puedes creer? -¿Qué?
Me han vuelto a llamar,
pero la zorra de Doris ha mentido más.
Denos un momento.
¿Ves quién se asoma en la sala?
¿Tenéis una cita tardía?
Habéis vuelto.
-¿Qué pasa? -¿Qué hace la babosa
en la sala de descanso?
Volvió hace unas horas y situó a Raul en el piso.
Jefe, no la considero muy fiable.
Diane y Jill hablaron con su mujer
y confirmó que se acostó con ella anoche
y le pagó 23 dólares en monedas.
¿Raul le contó que le pagó?
-¿Y le dijo si la mató? - Te lo dirá a ti.
Tú habla con Steinman.
Jefe, tirarse a la víctima no significa que la matara.
Y hay muchas posibilidades de que ella quisiera vengarse.
Te lo dirá a ti.
Tengo que usar el baño.
Lo que pasa, Raul,
es que mintió sobre si se la tiraba.
Doris Steinman quiere arruinarme.
Su mujer ha confirmado lo que nos ha contado.
Se la tiró por 23 dólares.
Son las monedas que tenía. Esa no es mi tarifa.
No nos interesa si era un polvo de oferta.
La cosa es que ha admitido haber estado en su piso
tirándosela horas antes de su asesinato.
No es lo mismo.
Quizá, como había vaciado su hucha sabía que no le haría más entregas.
Quizá estaba preparada para ponerse violenta y fue en defensa propia.
Le dan la pensión a primeros de mes, ¿vale?
No está arruinada de por vida.
No fui yo, inspector.
Está cantado que me quieren inculpar.
¿La celosa señora Steinman?
Doris vino merodeando por llegar diez minutos tarde.
Esther me había arrastrado
a su piso con una excusa sobre la electricidad.
¿Por qué dejó la puerta, para que Doris le encontrara?
No fue para que me encontrara.
Fue para protegerme, precisamente de lo que pasó.
¿Que Esther le tentara con su hucha?
Sí.
No está mal 23 pavos.
Y entonces Doris ideó su plan al vernos en la alfombra.
- Siéntese. - Sí, señor.
Habías salido.
Sí.
Le di la información de Raul a tu teniente,
pero quería que te llevaras tú el reconocimiento.
Se lo agradezco, señora Steinman.
Pero ¿por qué la primera vez
no dijo que le había visto hacer el amor a la víctima?
Te dije que podías suponerlo.
No, lo que me dijo
fue que Raul se tiraba a todo Manhattan.
Si me acusas de no querer revivir
el verles retozando en la alfombra,
me declaro culpable.
La acuso de algo muy común en estos casos, señora Steinman.
Es rencorosa.
Y quiere vengarse de Raul todo lo posible
por no acostarse con usted exclusivamente como creía.
Y viene con información genérica
de que es el chapero del bloque.
Y luego con algo que es un poco más útil,
que se acostó con la víctima horas
antes de morir. Pero usted misma ha admitido,
señora Steinman, que fue consensuado.
No veo por qué Raul querría matar a la señora Earle.
Y con el rencor que le tiene,
se va a convertir en lo que los inspectores
que investigamos estos casos llamamos un grano en el culo.
No me necesita para el numerito de que le falta el aire.
A menos que tenga algo más,
respire un poco y váyase.
Lo hice en defensa propia.
¿Lo hizo?
Me amenazó con unas tijeras cuando me enfrenté a ella.
La estrangulé para protegerme.
Y luego le golpeé la cabeza contra la pared varias veces.
Quería que Raul se metiera en problemas de verdad
antes de hacer que le soltaran.
Homicidio involuntario, ¿verdad?
Vamos a apuntarlo.
Yo diría que unos 18 meses y, para entonces,
cuando salga, él habrá dejado a esa mindundi
y se habrá dado cuenta de que le salvé la vida.
-¿Os vais a casar? - Steinman irá a la cárcel
y luego Raul y yo competiremos por su mano.
Tienes un mensaje.
Voy a ver a Joey al hospital de veteranos.
- Danny... - Bueno,
quizá le mediquen por la depresión,
para pensar con claridad.
El mensaje era de Joey.
¿No ha dicho dónde iba?
No, no lo he conseguido.
¿Cómo voy a encontrarle?
Cuando uno se va no quiere que le busquen.
¿Cómo le han dejado irse?
Tú tendrás un millón de amigos.
- Como poco. - Ya, pues yo no, ¿vale?
Esto me molesta, me altera.
-¿Con quién hablas? -¿Cómo hablo con él
- si no sé dónde está? -¿Con quién hablas
- cuando te alteras? - No me gusta.
¿Te vuelves tonto por la noche?
Perdón.
¿Te acompaño para buscarle?
Espero que se haya ido ya a Peekskill.
¿Es donde vais con la reserva?
Sí.
Voy a visitar los sitios habituales y ver si cambia de idea.
Si no, espero verle en la reserva.
No, se ha ido. No aparecerá en Peekskill.
Se ha subido en un autobús y seguramente se haga daño.
A veces pierdes tus seres queridos.
Ya.
Lo entiendo.
Perdón por faltarte el respeto.
No te preocupes.
Nos vemos mañana.
Sí, nos vemos.
Hasta mañana.
Subtítulos: Ángeles Garrido Oliva
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