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PASEN POR RECEPCIÓN
SE BUSCA
- Llegas pronto. - Sí. ¿Qué hay?
Hola. ¿Cómo ha pasado la noche?
Parecía bien.
No es estúpido, ¿vale?
La historia de la Biblia que me enseñó ayer
trata sobre uno que le da por culo.
Entonces, el chico acude a su padre
y, estando con él,
le hieren y muere en casa.
Y entonces viene el cura e intenta hacer que viva,
devolverle la vida.
¿Ah, sí?
Solo digo que...
¿Pero Israel ha pasado una buena noche?
Sí.
No os pasaríais la noche hablando.
Soy Andy Sipowicz, Israel.
¡Oh, Dios, no!
¡No!
¡Ayuda! ¡Ayuda en las literas!
¡Que alguien venga! ¡Dios, no!
¡Dios!
¡Es horrible! ¡El pobre!
¿Qué ha pasado?
- Se ha colgado. ¿Cuándo le viste? - Vine hace dos horas.
No estaba detenido.
- No había riesgo de suicidio. -¡Cállate!
- Voy a llamar. -¡Pobre!
- Madre mía. - Pobre.
Pobre.
Siento que el vagabundo haya acabado así.
Algún pasaje de la página por la que estaba lo explicará todo.
- Sujeta la puerta. - Sí, pasa por ahí.
No era tonto.
En fin...
Andy, Diane tiene que llamar a la señora Egan,
¿le avisamos de lo que ha pasado sin hablar con el jefe?
No lo sé.
Si no la llamo como le dije
- quedaré mal. - No sé
si contárselo hará que quiera esconderse
de lo que hizo su marido.
Id con fuerza. Seguís investigando.
-¿El qué? - Miente.
Hay pruebas nuevas.
- Buenos días. - Buenos días.
-¿Llegaron sin problema? - Sí.
- Buenos días. -¿Recuerdan al señor Davis?
Claro. Buenos días.
Traen información.
- Por favor, siéntense. - Gracias.
¿Quieren algo de beber?
Le agradecería un café solo.
Si no es molestia, un té.
- Voy yo. - Gracias.
Ahí estaban las fotos de Brian.
¿Qué nos querían contar?
Durante la noche, el vagabundo
sospechoso de la muerte de Brian se ahorcó.
- Madre mía. - Es su confesión.
- Se podría interpretar así. -¿Cómo si no?
¿La sociedad indiferente se cobra otra víctima?
Quiero decir que no dejó nota.
Así puse a mi hijo en peligro,
con tanta ñoñería liberal.
¿Es importante
- que no dejara confesión? -¿Le has oído?
¿Qué mejor confesión hay que esa?
-¿Se cerrará la investigación? - Tengo una pregunta
de gestión que me gustaría hacerle al señor Egan.
-¿Le parece? - Adelante.
Cuando volvió a comisaría
al recordar el sitio donde dormía Israel...
¿Donde encontró la camiseta?
En realidad la encontró usted.
Quería ahorrarle la vergüenza de recordárselo.
Cuando fue, ¿era la primera vez
que iba allí desde que estuvieron
- con Israel? - Sí.
-¿No había vuelto? - Eso es.
¿Por qué pregunta?
Peinamos la manzana...
Es como una puerta fría.
Hablas con la gente de una zona buscando pistas.
Había otro sintecho
que nos dijo que había visto a alguien
ayer temprano con su descripción.
¿Qué esperan al contarnos eso?
Solo quiero que conste
que la persona no era usted, para dejarlo.
¿Cuántos en Manhattan tendrán esa descripción?
En relación con eso, lo importante
es que alguien con esa descripción
se comportaba como si colocara algo allí.
Pero si usted no estaba allí, se acabó el tema.
¿Quiere que lo repita?
No.
No hace falta.
Tienen asuntos que atender.
Se acabó la charla.
Sherrie, ¿se le ocurre quién podría haber sido?
¿El que incriminó a Israel?
- No. - Es impresionante.
- El sospechoso se ahorca... - Que sea la última vez
que llaman a los Egan sin notificármelo.
Supuse que le notificaría él si le quería presente.
Y lo hizo. Pero quiero que lo hagan ustedes.
- Por supuesto. -¿Llamará
a lo largo del día?
- Claro. -¿Qué acaba de decir Dan?
Para dar información.
Si tienen algo que contarnos.
Vale, genial.
Avísenme también de eso.
- Sí. - Lo que digo
es que lo gestionen, si el culpable ha muerto,
queremos seguir adelante.
Lo entendemos. Gracias por vernos.
¿Lo quieren?
No, gracias.
- Cuídese, Sherrie. - Gracias por la ayuda.
Queremos ayudar lo que podamos.
Sabemos cómo se siente por hacerle pasar por esto.
Yo reaccionaría igual.
Respeto mucho cómo lo está llevando.
Vale. Gracias.
¿Ha ido bien?
Dijimos que vieron a alguien parecido a Steve donde dejaron la camiseta.
Está bien, así dudará.
Si no estaremos en un lío.
¿Aún buscas el mensaje?
Está ahí pero no lo entiendo.
Salmos 119.
No entiendo cómo se aplica
porque no lo siento.
¿Quieres hablar con un teólogo?
Ni que viera algo nuevo.
La madre ha llamado.
- Quiere verme. - Ahí lo tienes.
-¿Cuándo habéis quedado? - Ahora.
¿Qué harás con él?
Viene sola.
- Buena suerte. - Sí.
CAFETERÍA 24 HORAS
SÍ, ESTAMOS ABIERTOS
- Hola. - Hola, Diane.
¿Preferiría ir a otra parte,
ya que viene aquí con Steve?
Si le dijera que voy a otra parte vendría conmigo.
Vengo aquí...
sola a veces para hacer crucigramas
mientras espero a Brian.
Lo hacía.
¿De qué quería hablar?
¿Cree que otra persona mató a Brian?
Sherrie, muchos inspectores que interrogaron a Israel
creen que estaba consternado de verdad cuando se enteró.
Gemía y gimoteaba como un animal herido
y agarraba su Biblia.
Muy triste.
¿No creen que actuara?
Esos inspectores son buenos en esto.
Creen que Israel estaba afectado
y que no sabía qué le había pasado.
No creen que fuera él.
Por eso nos planteamos lo otro.
Si Israel no fue,
alguien preparó las pruebas en su contra.
Se lo dije en el piso,
no sé quién podría haber sido.
¿No lo sabe
o no quiere pensarlo?
Lo primero. No lo sé.
Su agua.
Ayer le conté que perdí a alguien violentamente
y recuerdo que todo en mí
quería cerrarse al dolor, no pensarlo.
Como si no pudiera pensarlo.
Por eso lo pregunté antes.
En mi caso, Sherrie, fue porque alguien de mi propia familia era responsable.
¿A qué se refiere? ¿Responsable de qué?
Del asesinato.
En mi caso, Sherrie,
un familiar mató a otro.
El asesino...
intentó fingir que otra persona era responsable.
Lo intenté creer un tiempo porque la otra posibilidad
era terrible.
Al final... me obligué a enfrentarme a la verdad.
-¿Cómo? - Al final me di cuenta
de que, si no, era como si también yo cometiera el asesinato.
- Madre mía. - La única forma de que la víctima
se mantuviera viva en mi corazón era obligarme a enfrentarme a la verdad,
o también moriría ahí.
Solo me queda...
recordar a mi Brian vivo.
El hijo que parió y acunó
y soñó ver crecer.
Solo la verdad mantendrá su recuerdo.
- Si no, le perderá. - Le he perdido.
- No le protegí. - Es su madre. Protéjalo ahora.
Quiero...
proteger a mi pobre hijo.
¿Quién lo hizo, Sherrie?
Proteja a Brian.
¡Déjela en paz!
¿Qué haces?
Quería... hablar con ella.
-¿No ha sufrido suficiente? - No pretendo herirla.
Me has mentido
y desobedecido al abogado.
¿Por qué necesita su permiso
para salir, señor Egan?
Yo no he dicho eso.
No necesita mi permiso.
- Pero no me gusta que me mientan. - Lo siento.
Será que estoy más atento
porque un ser querido salió de casa
y no le volvimos a ver.
Solo quería ayudar.
Ya veo que ha ayudado.
Ha quebrantado la ley, inspectora.
Acordé con su abogado que yo no contactaría con Sherrie.
¿Y ella le contactó?
¿Quiere explicárselo?
No.
¿Quieres ir a casa?
Estoy harto.
También tengo sentimientos. Dejas
que te manipule con dolor, pero yo necesito sanar.
No manipulo a nadie, señor Egan.
Agredieron y asesinaron a Brian. Averiguaré quién fue.
El culpable ya se ha juzgado a sí mismo.
Si no le satisface legalmente,
haberle vigilado.
Nosotros aceptamos su juicio. ¡Déjenos!
¡No dejaré de buscar hasta que me lo diga, Sherrie!
¡Zorra entrometida!
Ojalá sufriera tanto como él.
¿Quiere matarme, señor Egan?
¿Es un asesino?
¡Dile que nos deje!
Nos vamos a casa.
Vale, Sherrie, entiendo lo que me dice.
Está aquí, le diré que baje.
Steven Egan quiere hablar con Simone.
Señor Egan.
- No ha venido. -¿Cómo?
Si busca a mi abogado, no ha venido.
¿A qué ha venido?
¿Saben ponerse de acuerdo
- en su unidad? - Disculpe, no le entiendo.
Mi mujer está pasando por una época de debilidad emocional.
- Es normal. - Psicológicamente
pende de un hilo.
Señor Egan...
¿por qué no pasamos?
Lo confieso, me siento muy solo.
Soy fuerte por mi mujer y por Brian.
Nadie aguanta siempre.
A veces hay que soltar un poco.
En fin, espero haber dejado claro en el piso
que no es a mí a quien vieron en la escalera de Israel.
Espero que al menos a usted le quedara claro.
Lo dejó bien claro.
También quiero confiarle algo que no le he contado.
En cierta forma es mi carga y no es relevante.
Por favor.
Cuando era pequeño...
abusaron de mí.
¿De verdad?
No sé si puede entender la forma
en que eso afecta a mi reacción a lo que ha pasado.
Hace que sea mucho peor.
Me callé porque no quiero agobiar a Sherrie
con lo que ya tiene.
Por lo que su carga es aún mayor.
Y cuando vi a la inspectora
dedicando tantas atenciones y tiempo a mi mujer
- con teorías sin sentido... - Señor Egan,
respeto su preocupación por ella
pero le diré lo que veo yo: a alguien que sufre
y necesita que le presten atención.
No sé si necesito atención, pero sí sufro.
Sé por lo que pasó mi hijo.
Sé cómo fue para él.
Steven, ¿le traigo agua?
Tenía seis años.
Me mandaron de campamento.
Tenía 14 meses menos que los demás niños.
Me pasaba las noches llorando con morriña en mi litera.
Y mojaba la cama.
Yo también.
¿Sí?
Les pasa a muchos niños.
Me quedaba ahí tumbado
nostálgico y humillado.
Una noche, el tío Gill estaba de guardia.
Los monitores eran "tíos".
Y me escuchó llorar
o vio las sábanas moverse al alumbrar con la linterna
porque me tapaba la cabeza para llorar.
Después de un rato
me llevaba la mano...
a su entrepierna.
No sabía qué pasaba.
No sabía lo que hacía.
Solo sabía que tenía morriña y solo él me ayudaba.
Me daba miedo decir que no me gustaba.
Lo siento.
Sí. Uno vive con lo que vive. Es la vida que me ha tocado.
Pero con lo que me está contando
entiendo su dolor especial.
Creo que Brian está en un lugar mejor donde eso no pasa.
- Y todo es perdonado. - No sé.
No sé si algunas cosas tienen perdón.
¿Abusar de las necesidades y confianza de un niño?
Creo en el perdón, Steve.
-¿Sí? - Por supuesto.
Si se arrepiente de verdad, por supuesto.
Dios, sería todo un alivio...
creer en el perdón y la protección.
Para su hijo, para el hombre que abusó de él, para todos.
Todos necesitan perdón.
Nadie está libre de pecado.
Gracias por dedicarme este rato.
Digan lo que digan, hacemos esto para ayudar.
Me honra que haya acudido a mí.
Vale.
Cuando lo necesite, estoy aquí
y me gustaría verle.
Uno aguanta solo hasta cierto punto.
Me ha servido mucho hablar con usted.
Y creo que aún queda por hablar.
Vale. Si las circunstancias lo permiten.
Tenía razón sobre usted.
Gracias.
- El capullo está celoso. -¿Qué dices?
-¿De que hable con su mujer? - Es listo y cuidadoso,
pero sabe que estuvo mal.
Quiere compasión y atención.
¿Como para arriesgase?
Ha confesado que abusaron de él de niño.
-¿Sí? - Qué fuerte.
El abusado abusa.
Nos ha dado el móvil.
Si solo quisiera ganar, no nos contaría eso.
¿Su padre abusó de él?
- Un monitor de campamento. - No entiendo cómo no ven
que son santuarios para pervertidos.
- Odiaría llamarla para que él acuda a ti. - Quieres que llame ella.
Si está lista para delatarle.
He quedado bien con él.
- Somos criaturas de perdón. - Habla por ti.
¿Y la familia de Israel?
Ningún coche ni nada en albergues.
Israel irá a la fosa común
y no puedo evitarlo.
Y no sé qué cojones intenta decirme.
Está en el baño.
Brigada 15, soy Russell.
Hola, Sherrie.
Claro que puedo. ¿Sabe dónde está?
¿Cuándo nos vemos?
Vale... hasta ahora.
Quiere quedar donde la camiseta.
- Bien. -¿Deberías venir?
Por si pregunta qué hizo su marido.
- Como veas. - Vente
y, si acaso, te vas.
Ayudadla.
Gracias, Andy.
Ahí está.
- Hola, Sherrie. - Hola.
El inspector Simone estaba presente
cuando Steve señaló la camiseta.
- Señora Egan. -¿Steve la señaló?
¿No me dijiste eso?
Cuando el señor Egan señaló la camiseta...
yo estaba por esta zona de aquí,
y el señor Egan...
vio la camiseta y fue directo a ella.
Lo que quiero preguntarle es algo personal.
Vale.
¿Cree que el inspector podría dejarnos?
Por supuesto.
¿Quiere que vuelva a comisaría,
- Sherrie? - No. Solo...
que nos deje un momento.
¿Le podría preguntar si cree...
que Steven puso la camiseta?
- Claro que sí. - Pero...
ya sabe, de forma confidencial.
¿Quiere hacerlo en otra parte?
¿Puede...
subir y preguntarle?
- Yo me quedo aquí. - Claro.
Quiere que te pregunte si crees que Steven pudo poner la camiseta
y por eso sabía dónde mirar.
Creo que es posible, sí.
Sherrie, el inspector Simone cree que es posible
que Steven pusiera la camiseta.
Y todo lo demás...
Y todo lo demás...
¿cree que...?
Iba a su habitación...
y... cerraba la puerta porque Brian mojaba la cama.
Decía que le hacía sentir mejor para...
-¿Qué más, cielo? - Y...
él...
tenía su propio dormitorio. Podría haber salido
por la noche y hacerle daño.
Podría haber salido por la noche, sí,
pero ¿y la sangre?
No había sangre en la cama de Brian.
En ninguna parte.
Podría haberlo hecho en otra parte.
Podría haberle estrangulado en el piso y el resto fuera.
¡Bobby!
Está bien, Sherrie.
Sherrie.
No protegí a Brian.
Y ahora Brian está muerto.
Señora Egan, Diane está con usted.
La camiseta estaba ahí y...
le rogaría a papá que no le hiciera daño.
Vale.
Ya está, Sherrie.
- Respire hondo un minuto. - Vale.
Vamos.
- Sherrie. -¡Ayuda!
- Vale. - No, no, no.
-¡Ayuda! -¿Qué pasa?
-¡Ayuda! - No se acerque, señor Egan.
-¡Salve a mi niño! - Cariño, ¿qué pasa?
Está muy alterada. Mejor quédese ahí.
Cariño, dime qué te pasa.
¿Qué le han hecho?
-¿Le hiciste daño? -¿Qué?
-¿Eh? ¿Qué le hiciste? -¿Están contentos?
- Vamos, Sherrie. -¿Qué le hiciste?
- Me estás rompiendo el corazón otra vez. -¡Asesino!
Asesino. ¡Asesino!
- Vamos. -¡Es un asesino!
Tengo que irme.
Sí, tiene razón. Vamos.
Le destrozaste.
- Destrozaste a nuestro hijo. - Para ya.
-¡Le torturaste! - Basta.
- Tiene que parar. - Cariño, no viste nada de eso.
Tranquilo, venga conmigo. Vamos.
¡No, no!
Brian ya no sufre. Ya no puede sufrir. Escuche...
Está muerto... en el cielo.
Eso es. Brian está en el cielo.
El cielo. Muerto.
Brian está muerto.
¿Está la mujer que ayuda a Sherrie?
La despedí.
-¿La echó? - Sí, la eché.
¿Qué vamos a hacer?
¿Qué cree que es lo correcto?
No estoy seguro.
¿Por qué sospecha su esposa?
Está claro por qué. Ha sido la inspectora Russell.
Tengo que preguntar si usted la apoya en eso.
Su mujer quería saber dónde apareció la camiseta.
Diane me pidió que se lo enseñara.
¿Entonces no ha participado en el acoso
de Diane para que Sherrie acabe
- en ese estado de histeria y paranoia? - No he participado en el acoso.
¿Qué vamos a hacer?
Tiene que afrontar sus sospechas,
- Steve. -¿Cómo?
Si no hay pruebas de nada,
¿cómo lo rebato?
Antes, en la calle,
su mujer ha dicho que cree haberle oído salir
del piso esa noche.
Dormimos separados,
no pudo oír nada por el estilo.
Y el cuarto de Brian...
¿Diane cree
al vagabundo que dice haberme visto?
¿Y ha convencido a Sherrie?
¿Ese vagabundo existe?
¿Quiere verle?
Me gustaría evaluarle.
Con tanta publicidad podría buscar una recompensa
- o publicidad. - Claro.
Si pueden, denme su nombre
para que mi abogado hable con él
- y vea lo que quiere. - Vamos.
Paso a paso.
Para que Dan pueda ver qué quiere.
¿Sabe? Es él.
- Mi abogado, Dan Davis. -¿Usted cree?
¿Andy?
¿El que dijo que vio a alguien donde apareció la camiseta?
El señor Egan quiere verle.
¿Podrías encargarte?
Sí, vamos.
- Perdón por interrumpir. -¿Qué pasa?
¿Estáis repasando lo que viste?
¿Qué pasa?
Está bien, William.
¿Cómo lo lleva el artista los retratos?
- Sí, van bien. - Bien.
¿Le ha llamado para interrogarle? Oye...
¿Están haciendo un retrato robot
según su descripción de la persona que vio?
Es lo habitual.
Y que Sipowicz vuelva al caso significa que dan credibilidad a las sospechas.
Con lo que ha visto en esa sala de interrogatorios
y la preocupación de su mujer...
tiene que ser realista.
- Veo adónde va. - Tiene que afrontarlo, Steve.
Recuerde el perdón del que hablamos,
para todos.
Si cree que viviré en estas condiciones está loco.
¿Que crean que soy un monstruo depredador? Ni hablar, amigo.
Todos serán perdonados, Steve.
¡Ya le conté mis planes, así que apártese de mi camino!
No quiero discutir, usted es mi amigo.
Y necesito un amigo. Pero, a la vez, es inspector
y su trabajo es culpar gente.
Eso son los abogados y juzgados. Yo quiero saber qué pasó.
Creía que quería perdonar.
Sabe que hay perdón. Lo sabe.
Ayúdeme a entenderlo.
Estoy agotado.
- Y me siento desesperado. - No pasa nada.
Steve, me ha traído aquí
y necesito saber por qué.
Me han acusado así cuando toda mi vida
he cuidado de Brian, con lo íntimos que éramos,
y, con lo que he sufrido,
yo intenté protegerle de eso,
enseñarle cuánto le querían.
¿Se lo enseñó de forma física?
¿De forma física?
Todos queremos ser padres perfectos y dar nuestro amor
pero, a la vez, somos humanos. ¿Qué sacrificas?
¿Dejas de dar tu amor del todo
porque no puede ser perfecto?
¿Dejas de ser padre de tu único hijo?
Créame, para entenderlo tengo que pedirle a Dios con todo mi ser...
que me explique cómo perdona llevándose a Brian.
¿Dios le pidió que lo hiciera?
No soy tan presuntuoso y egoísta como para decir que hablo con Dios.
Lo que sí sé...
es lo que hace falta para no ser un loco grotesco
y proteger al hijo que amas.
Conozco la carga
de lo que hay que hacer.
Porque, antes, no te lo puedes perdonar.
Y se lo has traspasado.
No puedes perdonar tu erección junto al monitor
y sabes que eres repugnante.
Y lo pagas contigo y con tu hijo.
No pretendo comunicarme con Dios.
Pero ¿puedes creer en un Dios
que no querría proteger a Su hijo
cuando le ve llorar por la noche y mojar la cama?
Es un monstruo... Le hace mentir y esconderse y estar triste y asustado.
Normal que Dios quiera llevárselo.
Máteme, por favor. Pégueme un tiro en la cabeza.
No puedo.
Ayúdeme a confesar.
Corra a por papel y lápiz.
Le he buscado y no le encuentro.
Ahí está.
-¿Y Steven Egan? - En observación.
- No se me ocurrió mirar ahí. - Ha confesado.
Va a declarar.
Ya veremos qué quiere contar.
Vamos a encerrarle en un armario.
Puede echársele encima a Egan lo que quiera.
Ha confesado y puedo testificarlo.
¿Por qué dice que lo mató?
Dijo que Dios quería
para que dejara de abusar de él.
¿Y Dios quería echarle la culpa a un vagabundo inocente?
Llevo todo el rato convenciéndole de que confíe en mí,
de que Dios nos perdona a todos.
Lo que hizo no tiene perdón. ¡Arderá en el infierno!
Pero le deseo una vida larga
para llorar todas las noches
por lo que hizo. ¡Que le mate!
Espero que sepa que no hay perdón.
¿Te pidió que le mataras?
Se ha equivocado de tío.
La señora Egan...
quiere declarar sobre lo que le pasó a Brian.
Steven también está aquí.
También quería declarar.
¿Qué ha dicho?
Me lo ha confesado verbalmente.
¿Ha confesado matar a Brian?
Que abusó y mató a su hijo, sí.
El señor Davis está con él. Espero que cuando acaben
escriba lo que dijo.
Más le vale escribirlo.
Y yo quiero escribir que seguro que he colaborado.
Tengo que confesar.
- No querría proteger a Brian. - No.
Sherrie, no es verdad. No.
A veces, la gente hace cosas
horribles y lo sabe, así que lo esconden muy bien.
Pensar que te morirás si lo crees,
no justifica dejar de creer. Quizá deberíamos morir.
Brian no tendría quién le recordara.
Tiene que recordarle y quererle.
Recordar su bondad, lo feliz que era.
No merezco recordarle. Le fallé.
Necesitaba que le protegiera y no lo hice.
¿Cómo puedo vivir con eso?
Tiene que hacerlo. Usted puede.
El vagabundo, Israel, tenía su Biblia abierta
con un mensaje secreto para nosotros.
"Desfallece mi alma por tu salvación
"pero creo en tu palabra.
"Me fallan los ojos esperando tu palabra.
"¿Cuándo me consolarás?
"Me he convertido en un odre en el humo,
"pero no olvido tus decretos.
"¿Cuántos días quedan a tu siervo?
"¿Cuándo juzgarás a mis perseguidores?
"Los arrogantes han cavado trampas para mí
"que no siguen tus leyes.
"Todos tus mandamientos son fieles.
"Ellos me persiguen injustamente.
"Ayúdame.
"Casi me borran de la tierra
"por no abandonar tus preceptos.
"Devuélveme la vida con tu cariño
"y seguiré el testimonio de tus palabras".
Está listo para testificar.
Quiero que quede constancia de que lo hace contra mi juicio.
Vale, lo haré constar.
Subtítulos: Ángeles Garrido Oliva
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