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Yoruba
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- Inspector. - Hola.
¿Qué tenemos?
George Lee. Es el dueño. Ha avisado uno que pasaba por aquí.
¿Hay testigos?
Una señora vio a dos chavales negros huyendo de la escena,
pero no les vio la cara.
-¡Es la tienda de mi padre! -¿Quién es?
Parece que es el hijo. Vive en Westchester.
Tiene una tienda de electrodomésticos en Midtown.
-¡Aparten! - Lo llamó el empleado.
- No empuje. -¡Aparte de mi camino!
No pasa nada. ¿Podemos ayudarlo, señor?
Sí, soy Simon Lee. ¡Es la tienda de mi padre!
Soy el inspector Simone. La inspectora Kirkendall.
¿Podemos hablar un momento?
Quiero ver a mi padre.
Cálmese, señor Lee.
¿Qué ha pasado?
Hubo un tiroteo esta mañana.
Han disparado a su padre, señor.
Lamento tener que decírselo. Está muerto.
¿Puedo entrar ya?
Sí. Hablemos allí.
- Vamos, señor Lee. - Eh.
¡Suélteme! ¡Quiero ver a mi padre!
Ahora mismo no. No quiere verlo así.
Quiero saber quién ha sido. Cuándo. cómo, todo.
Parece un robo que acabó mal. Vieron a unos chicos salir corriendo.
¿Le han robado su reloj Movado? Le dijo que no lo trajera aquí.
Insistió.
Estaba orgulloso de ese Movado.
No llevaba ningún reloj.
Eso es. ¿Lo ven? Le rogué que se mudara a Westchester.
Dijo: "Los pobres también necesitan fruta fresca".
¡Vendía más cerveza que naranjas!
Esta gente mató a mi padre.
Es demasiado pronto para saber quién fue responsable.
Esta gente quiere cosas. No quieren trabajar.
¡Animales! ¡Matasteis a mi padre!
Señor Lee, sé que está disgustado.
No sirve de nada insultar a la gente.
Así hablarán.
- Señor Lee. - Tú, chaval.
Te daré 5000 euros en efectivo si encuentras al asesino de mi padre.
¿No lo sabes? Entérate.
¡Díselo a tus amigos! ¡Va!
No puede hacer eso, señor Lee.
En este país puedo hacer lo que quiera.
¡Cinco mil dólares de recompensa por encontrar al asesino de mi padre!
¡En efectivo!
POLICÍAS DE NUEVA YORK
Buenos días.
¿Qué tal? Has vuelto.
Sí.
- Hola, Andy. - Hola.
-¿Qué tal el médico? -¿Por?
Da igual.
El tío quería dispararme láser a las córneas
sin darme unos minutos para ubicarme.
¿Te has rajado?
Estoy valorando alternativas.
- Buenos días. - Hola, jefe.
Víctima de una violación en Bellevue.
¿Quieres trabajar con Diane?
-¿Por qué no? - Es una niña de nueve años.
¿Listo?
Sí.
¿Qué pone?
"Olvídate del provolone. Te quiero, Syl...".
- Vale. - Buenos días.
Hola, Jill.
- Buenos días. - Hola.
¿Qué tal el médico?
El tío me ha tratado
como una pieza de una cadena de montaje.
No puede darte mal rollo
que te quemen los ojos con un rayo invisible.
¿Te has rajado?
Deberíais formar equipo.
Le escribiré los mensajes en letra grande, inspector.
No estaría de más.
-¿Hoy vamos a lucha? - Sí.
- Hola, teniente. - Buenos días.
¿Qué tenéis del asesinato del supermercado?
El fallecido es el dueño. Es coreano.
Robaron. Además del dinero,
el hijo del fallecido dice que llevaba
un reloj muy caro. No hay ni rastro.
Una testigo dice que vio a dos chavales negros. Sin detalles.
El empleado de la tienda va a venir
a darnos más información.
¿El hijo os ha dicho algo?
Es un poco tocapelotas.
Para él, todos son criminales en el barrio.
Cree que resolverá el caso si regala
dinero a diestro y siniestro.
¿Le habéis explicado que, si no lo hacemos nosotros,
le van a timar?
No es fácil hablar con él.
¿Podría estar intentado alejar las sospechas?
Más bien parece que se siente culpable.
Es mejor que venga.
- Sí, vale. - Lo llamaré.
CENTRO HOSPITALARIO BELLEVUE URGENCIAS
- La víctima es Annie Watters, nueve años. - Ya lo sabemos.
Entre la Primera y la Décima
un tío la metió en un edificio abandonado,
le pegó y la violó. Llegó a una tienda cuando la soltó.
- Ellos nos llamaron. -¿Habéis mirado en el edificio?
- No había nadie. -¿Padres?
La madre trabaja en el centro. Está de camino.
Gracias.
-¿Cómo está? - Cortes, moraduras, posible contusión.
Dijo que la violaron.
Sí, aún no tenemos las pruebas, pero eso parece.
- Hijo de puta. - Está bastante traumatizada.
Vale.
¿Annie?
Soy Diane Russell. Soy inspectora.
Este es Andy, mi compañero.
¿Puedes contarnos qué ha pasado hoy, Annie?
No quiero repetirlo.
¿Te importa si te pregunto qué pasó antes?
¿Ibas al colegio?
Perdí el autobús.
Luego me agarró.
¡Annie!
¡Lo siento!
¡La cara!
¡Dios! ¿Quién te ha hecho esto!
Estábamos hablando con Annie de eso, señora Watters.
Señorita Nelson. He recuperado mi nombre de soltera.
Vale, señorita Nelson.
¿Quizá pueda estar con Annie mientras nos cuenta lo que pasó?
Fue Billy Podesky, ¿verdad?
Era cuestión de tiempo. ¡Hay que encerrarlo!
¿El chico del que habla tu madre te hizo esto, Annie?
Es hijo del conserje. Es retrasado y es adolescente.
Se veía venir.
Señorita Nelson, deje hablar a su hija.
¿Conocías al chico que te agredió esta mañana, Annie?
Annie, cuéntales lo de Billy. ¿Fue él?
Quizá. Me tapó los ojos con la mano.
¡Dios mío!
¿Crees que pudo ser Billy, Annie?
¿O estás bastante segura?
-¡No la intimide! - Es lo que hace usted.
¡Ha sido Billy Podesky!
Iremos a hablar con el niño.
Descansa, Annie. ¿Hablamos luego?
Siento lo que te ha pasado.
¡Díganle a su padre que lo demandaré por lo civil y lo penal!
¡Ya se lo advertí!
Si tengo que escuchar a esa mujer diez minutos más, acabo en la cárcel.
- Gracias por venir. - Bueno...
El señor Lee era un buen hombre sin prejuicios raciales.
¿Ah, sí?
Aunque se enfrentaba a ellos a diario.
¿Quiere un café?
No, estoy bien.
¿Quién cree que mató al señor Lee?
Pudo ser cualquiera de ellos.
"¿Ellos?".
Los negros.
La mitad son borrachos, drogadictos,
y los jóvenes son unos matones.
¿Piensa en algunos chavales en concreto?
-¿Chicos que vayan de dos en dos? - Todos.
Pregunta si alguno de "ellos" tuvo un enganchón con el señor Lee.
Quizá iban a por él.
Todos.
¿Por qué no fue hoy a trabajar, George?
Estaba en casa con mis hijos.
A la madre de mi mujer la están operando del corazón.
¿Cómo se llevaba el señor Lee con su hijo?
Llevo tres años con el señor Lee. He visto a su hijo cinco o seis veces.
Se creía mejor que su padre, más listo.
El señor Lee pasaba de números.
Una vez aparece el hijo
y alguien le debía dinero al padre. El hijo dijo que el señor Lee era idiota
por creer que se lo devolverían.
Le pagaron tres días más tarde.
Está bien, George.
Tenemos sus datos por si lo necesitamos.
Siento que la madre de mi mujer estuviera enferma.
Me llamó un policía y dejé a mis hijos para ayudar.
El señor Lee era un buen hombre.
No tenía prejuicios raciales.
Ya.
Disculpen, inspectores. Un tal Simon Lee está aquí
con una mujer que dice tener información del caso.
Muchas gracias, Naomi.
Señor, le pedimos que no fuera buscando información.
Esta mujer tiene información.
¿Es por la muerte del padre del señor Lee?
Eso es.
Siento lo sucedido, señor Lee.
Tiene información.
Le agradecemos su ayuda.
-¿Cómo se llama? - Felicia Cheevers.
Soy la inspectora Kirkendall. El inspector Simone.
Felicia, ¿por qué no me acompaña y hablamos?
Simon fue muy enfático.
A mi jefe también le gustaría hablar con usted, señor Lee.
No daré información sin la recompensa.
¿Cuántas veces tengo que enseñársela?
Me lo enseña pero no me llena el bolsillo.
Venga conmigo, Felicia. Ya lo arreglaremos.
- Enseguida voy. - Vale.
Conoce a los chicos que mataron a mi padre y sabe dónde están.
Enseguida vamos.
Teniente, es Simon Lee.
¿Qué tal, señor Lee? Le acompaño en el sentimiento.
Tengo una testigo.
Su gente está cruzada de brazos.
¿Es la mujer que vi en la zona de barrido?
- Voy a hablar con ella, jefe. - Sí, vale.
No perdamos el tiempo.
Entiendo que esta mujer está aquí
por la recompensa que ofrece por su padre.
Bueno, esta gente solo entiende de dinero.
Como dice, la promesa de dinero
llama la atención de mucha gente.
Espero que la información sea productiva,
pero, si seguimos con la investigación,
dejará a nuestra oficina encargarse de la recompensa para evitar
a los mafiosos, los mentirosos y los timadores.
Yo filtraré la información y les traeré a los demás.
Señor Lee,
¿ha oído lo que le he dicho?
Deje la investigación en nuestras manos
y dese tiempo
para digerir la muerte de su padre.
Mi digestión es asunto mío.
Esta mujer conoce a los asesinos
y seguiré ofreciendo dinero hasta que los detengan.
No lo hará, señor Lee.
Deje de gritar, dese la vuelta y salga de este edificio
y, si lo necesitamos, ya le avisaremos.
- Le acompaño en el sentimiento. - Sabe quién mató a mi padre.
Si ella lo sabe, mis inspectores lo averiguarán.
Voy a tener un hijo y tengo que cuidarme.
He cometido errores, pero no creo que sea la única.
Aquí estoy y tengo responsabilidades conmigo misma,
con mi futuro y con mi bebé.
¿Ven que me han pegado?
Estoy embarazada de siete meses y estoy así.
Tengo derecho a una compensación y a un futuro.
Los chicos que buscan se llaman Gerard y Antwan.
Les encargó el robo el chino ese
y me pegaron. Deme ese bolígrafo.
- Los encontrarán aquí. -¿Quién vive ahí?
Se llama Angela.
Tendrán una pistola del 25. Vayan con cuidado.
¿Quién es Angela?
Es mi madre.
Y son mis hijos.
Disculpe.
-¿Es el conserje? - Sam Podesky.
Inspector Sipowicz. Inspectora Russell. ¿Es su hijo?
Billy, sí.
-¿Qué tal, Billy? -¿Qué tal?
¿Qué pasa?
Le han dado una paliza a una de sus inquilinas esta mañana.
¿Annie Watters?
- Ay, no. ¿Está bien? -¿Dónde estaba esta mañana?
Trabajando en el edificio. ¿Está bien esa niña?
Lo estará, sí.
¿Y su hijo? ¿Dónde ha estado?
Haciendo las tareas conmigo.
¿Los han visto juntos? ¿Algún inquilino?
Yo no diría eso, pero no nos estábamos escondiendo.
Me gustaría hacerle unas preguntas a Billy.
- Tiene problemas. ¿Entienden? - Sí.
- Billy, ¿qué has hecho esta mañana? - Desayunar.
- Nos tomamos los cereales, ¿no? - Sí.
Y sacamos la basura
y papá arregló el timbre.
¿Has visto a Annie Watters hoy, Billy?
No.
- Annie dice que la has pegado. -¿Qué?
Él no ha hecho nada de eso.
¿Por qué iba a decir Annie eso si no fuera verdad?
No puede contestar a una pregunta así.
Vale, tranquilo.
Billy es un buen chico y no haría eso.
Quizá sea cosa de la madre de la niña.
-¿Por qué haría algo así? - La verdad sea dicha.
Me pide muchas veces que vigile a su hija.
¿Usted vigila a Annie?
No me importa, pero, si estamos trabajando, puede hacerse daño.
Desde que se lo dije,
está enfadada con Billy y conmigo.
Les hace comentarios a los inquilinos.
Al dueño.
Toca meter la basura, ¿verdad?
- Un momento, hijo. - Bueno, señor Podesky.
Buscaremos confirmación y no los molestaremos más.
Annie no diría nada malo de Billy salvo que la obligue su madre.
Es un buen chico.
- Pregunte a los inquilinos. - Sí.
De acuerdo, gracias.
COMISARÍA 15
Una yonqui diría cualquier cosa. Le dieron una paliza.
Podría estar lo bastante cabreada como para denunciar a sus hijos.
¿Pero os la creéis?
Yo sí.
Dice que le ha guardado la pistola a su novio.
Ha salido estas últimas noches.
- Embarazada de siete meses. - Y drogadicta.
Esta mañana llega a casa y la pistola no estaba.
Unas horas más tarde, aparecen los chavales. Les pregunta por la pistola
- y el mayor le da un puñetazo. -¿Cómo sabe dónde están?
Dice que el pequeño estaba asustado.
Ahí se esconden cuando tienen problemas.
Pedid ayuda y a por ellos.
Sí.
¿Qué le dijo al hijo del fallecido?
Que se largara calladito.
Greg, James, ¿podéis ayudarnos?
Sí, claro.
-¿Qué quieres tomar, Annie? -¿Tienen zumo de manzana?
- Pues claro. -¿Y de arándano?
Voy a ver si hay.
Zumo de arándanos.
¿Qué tal con el hijo del conserje?
No ha violado a nadie. Repetiremos los interrogatorios.
¿Qué tal el asesinato del supermercado?
Un par de chavales sospechosos.
La madre es yonqui. Ha delatado a sus hijos por la recompensa.
Y dicen que la droga no trae nada bueno.
- Ahora hablamos, jefe. - Sí.
Da igual. Pues zumo de manzana.
Queríamos contarles a Annie y a usted cómo va la investigación.
Hablamos con Billy Podesky y con su padre.
Los dos dicen que estuvo con su padre toda la mañana.
¿Qué van a decir si no?
Escuche a la inspectora Russell. ¿De acuerdo, señorita Nelson?
Hablamos con sus vecinos.
No hubo intervalos de más de 10 o 15 minutos
sin que nadie viera a Billy.
Entre yo y el conserje de su edificio,
¿de qué lado se van a poner?
Ya está bien.
Gloria...
creemos que Billy no tuvo nada que ver.
Pasa muchas veces, Annie.
La gente se confunde o se equivoca.
Los adultos también.
Pero no tiene que darte vergüenza
o pensar que no puedes decirlo.
Lo primero que quiero preguntarte es si crees...
Con tanto jaleo en el hospital,
¿puede que te equivocaras en lo que dijiste?
No fue Billy.
Vale, cariño.
¿Quiere un poco de mi zumo de manzana?
¿Me das un poco?
Gracias.
Annie...
¿puedes decirnos algo
que nos ayude a coger al que lo hizo?
Un hombre...
dijo que había perdido a su gatito...
y que si podía ayudarlo.
Me dijo que se metió en el edificio abandonado.
Lo acompañé a buscarlo.
Y luego me hizo muchas cosas malas.
No era muy alto.
Estaba un poco calvo.
Y le arañé aquí.
En la mejilla.
Vale, Annie. Eso nos ayudará. Muy bien.
- Ahí me pegó mucho. - Vale, cariño.
No saben cómo es esto.
Una madre soltera en una ciudad así.
Tranquila, cariño.
-¿Todo listo en la escalera de incendios? - Todo preparado.
¿Quién es?
Patrulla vecinal, Quería enseñarle la foto de un niño desaparecido.
- No sé nada de eso. -¿Puedo enseñarle la foto?
¿Y sus nietos, señora Cheevers?
Déjenlos en paz. Estoy enferma.
¡Quieto! No queremos hacerte daño.
¿Qué hemos hecho?
¿Qué haces, tío? ¿Qué haces?
El baño está despejado.
- Tengo una pistola. - Dime qué he hecho.
-¿Qué hacen? - No puede hacer nada por ellos.
Tranquilito.
- Los tenemos. - Vamos.
-¡Twan! - No digas nada, Twan.
Sí, tú escucha a tu hermano, Twan.
Hasta ahora te ha ido de maravilla.
-¿Qué dicen que han hecho? - Patrulla 15 a central.
Llevamos dos menores detenidos.
Lo siento, teniente.
No tienes por qué disculparte.
Miré en su bolso. No está detenida. No pude registrarla.
Maxine, no pasa nada.
¿Qué pasa, jefe?
La madre está en el baño colocada.
Tenía la droga metida en sus partes.
¿Y los chavales?
James y Greg los tienen hasta que sepamos qué hacer.
Vale. Hablad con la madre antes de subirlos.
¿Estás bien?
Sí. Me he torcido el tobillo sacándola del baño.
Al menos, no me clavó la aguja.
¿Quieres que Hank te acerque a Urgencias?
No, estoy bien, teniente. Gracias.
De acuerdo.
-¿Qué tal, Felicia? - Bien.
¿La has liado?
Por suerte estos días consigo bastante para no estar mala.
Eso puede cambiar, ¿no?
No te daremos el dinero de la recompensa
si no confiesan, Felicia.
Tráiganlos. Confesarán.
¿Cómo vas a hablar con ellos?
¿Me va a decir cómo hablar con mis hijos?
Uno de tus hijos casi te mata esta mañana, Felicia.
Quizá puedes decirles que los quieres.
Que sientes cómo han ido las cosas y que quieres lo mejor para ellos.
Pese a ser una mala situación.
Podemos jugar a eso.
Vamos.
¿Vale?
Sí, vale.
¿Sí?
Andy y yo hemos encontrado a un tipo, Glenn Farley.
Borracho hace dos semanas a una manzana de donde agredieron a Annie.
- Encaja con su descripción. - Violador en condicional de Oregón.
Dos condenas por abuso.
¿Oregón no quiere la extradición?
Le faltaba solo un mes.
No querían pagar el billete.
El último domicilio está en Midtown.
- Que venga a una rueda de identificación. - Viva Oregón.
Por eso el aire es tan limpio.
-¿Qué hace ella aquí? - Tranquilo, Gerard.
Necesitas un guardián adulto por tu edad.
No la queremos aquí.
Queremos a la abuela.
¿Te preocupa que esté cabreada, Gerard?
¿Porque me has dado una paliza?
- Vale, Felicia. -¿Listos?
- Todo bien. - Gracias.
Queríamos que estuviera tu madre
para que os dijera que no va a presentar
cargos contra ti por lo que pasó entre vosotros.
Eso es.
También quiere que sepas que le saben mal los problemas
- y dificultades de la familia. - Eso es.
Lo de las drogas y demás.
Sé que tenéis todos hambre y estáis enfadados
por no tener ropa para el colegio. Culpa mía.
- A veces mi adicción va primero. -"¿A veces?".
Tu madre también sabe que tú y Antwan
a veces robáis.
Eso también es por sus problemas.
A veces nos manda a robar.
Siempre veo a Burrell con mis zapas.
- Vendió sus zapatillas mientras dormía. - Eran robadas.
Eso también lo siente.
Sabemos que no queríais hacerle daño a nadie en el supermercado.
-¿Supermercado? - No mientas, Gerard.
¿Qué supermercado? No sabemos nada de eso. Siempre quieres liarnos.
Antwan, ¿no estaba Gerard en la cocina esta mañana
y dijo que mató al chino antes de partirme al mandíbula?
Quieres chutarte ese dinero, mamá.
Ha reconocido que ha confesado.
-¡Que no quiere disculparse! -¡Que sí!
Antwan, Gerard, hay testigos que os colocan en el lugar del crimen.
Tenemos la pistola que usasteis
y vuestra madre dice
que confesaste.
Solo queda que expliques lo que pasó.
No creo que os levantarais esta mañana queriendo matar a nadie.
Hazle caso.
La abuela está abajo.
Dice que, si no habla con un inspector,
vendrá con un abogado.
¿Algo de balística?
¿Dónde están?
Estábamos hablando con ellos arriba.
Señora, que sepa que los hemos vinculado
con un homicidio cometido esta mañana.
¿Vinculado? ¿Cómo?
Tenemos declaraciones de testigos, informes de balística
de la pistola que había en su piso...
No tengo nada que ver con esa pistola.
Lo sabemos.
Sabemos que no sabía que los chicos cometían delitos.
Pero es lo que hay, señora Cheevers.
Usaron la pistola para un atraco.
Por desgracia, mataron a un hombre.
¿Necesitan un abogado? No me importa gastarme el dinero.
Señora, la mejor opción que tienen de no pasar
el resto de sus vidas en la cárcel
es explicar que no fue premeditado.
Lo mejor que puede hacer es dejarlos.
¿Puedo confiar en usted?
Sí.
Sí que puede.
El viejo no me quera dar el dinero de la caja.
Tampoco me quería enseñar a abrirla.
Antwan estaba asustado llorando como ahora.
Intentó quitarme la pistola.
Es lo que les dije.
Tuve que matarlo.
Está bien, Gerard.
Mamá.
No pasa nada, cariño.
Ahora tienes que contarlo desde el principio.
Para que puedan escribirlo.
Sí, vale.
Hola.
Hola. ¿Qué contaba Gina?
Todo en orden. El médico dice que está muy bien.
¿Sí? Sabía que iba al médico hoy. Es genial, James.
Su único problema es que está agobiada.
Sí. Reposo absoluto. Está encerrada todo el día.
¿Qué tal con Abby?
Bueno, también es todo un proceso.
El bebé llegará pronto
y Abby aún se está recuperando de la muerte de Kathy.
Y...
Abby tiene suerte de tenerte.
Sí. La verdad, James, estoy agradecido por poder hacerlo.
Cuidar a alguien un poco.
Y a un alguien futuro.
Es lo más bonito que se puede hacer.
Sí.
Con el jaleo con la operación de Andy, creo que he perdido vista.
Tienes más de 40, Greg.
Reaccioné igual con lo de su próstata.
Bueno.
¿Qué pasa?
Siéntate, Glenn.
No he hecho nada malo desde que me vine aquí.
- Desde Oregón, ¿no? - Sí.
¿Tienes gato?
No.
Le dijiste a esa niña que se te había perdido el gato.
¿De qué va esto?
Me preguntaba...
cuando terminaste de pegar y violar a esa niña,
¿apareció el gato?
Mis problemas en Oregón vuelven a por mí, ¿eh?
- Ya no hago esas cosas. -¿Desde esta mañana, dices?
Ya no... Estoy rehabilitado.
Di que estás rehabilitado otra vez y te parto la cara.
Glenn,
¿estabas entre la Décima y la Primera esta mañana a las ocho?
Eso puede ser.
Podrían haberme identificado erróneamente por estar en la zona,
pero no hice nada malo.
Glenn, cuando te hemos detenido, olías a alcohol.
¿Es posible que tengas lagunas y que hagas cosas que no recuerdas
y de las que no eres responsable?
No he hecho nada relacionado con ningún delito.
Juro por Dios que estoy rehabilitado.
Sal de la sala.
- Espera, Andy. - Lárgate.
No, dale un minuto.
Vale. Estuve en el parque esta mañana
y luego en el barrio entre la Décima y la Primera.
Si alguien me vio y luego han visto mi expediente,
entiendo que aten cabos, pero sé mejor que nadie
que si recaigo me meteré en un buen lío. ¡Por eso no lo hice!
Para despejar dudas, Glenn,
¿te pondrías en una rueda de reconocimiento?
¿Me subo a un autobús? Me iré y saldré de aquí.
Glenn, ¿te pondrías en el reconocimiento?
De acuerdo.
De acuerdo.
¿Por qué no me dejan en paz?
Quizá en el futuro no quiera comprometerme.
No. Solo creen que tienen una política contra los reembolsos.
Porque, si no, iré allí
y sus pacientes necesitarán linternas para leer los tests
porque los tendrán metidos en el culo.
A casa, muy bien. Muchas gracias.
Creo que le esperan en la sala de observación, inspector.
Tienen una política antirreembolso.
Vas a ver a seis hombres a través del espejo, Annie.
Ellos no pueden verte a ti.
Si reconoces a alguien, dinos su número, ¿vale?
Vale.
Es el número uno.
- Deberían ejecutarlo. - Cállese.
¿Dónde has visto al número uno?
Me dijo que había perdido a su gato.
Luego me metió en el edificio y me hizo daño.
- No soltéis al número uno. -¿Tendrá que testificar?
Solo si es necesario.
Lo has hecho muy bien, Annie.
¿Vas a confesar?
¿Qué?
Identificado por violación y agresión.
Redacta una declaración con lo que hiciste.
¿Una identificación errónea?
No me vengas con mierdas.
No le hice nada.
No me provoques, Farley.
Estaba en el barrio, pero no la he tocado.
Estoy rehabilitado.
¿Quieres que te mate?
No cambiaré la historia.
¿Dirás que te has rehabilitado cuando te he dicho que no lo hagas?
Debes estar deseando que te atice.
¿Qué pasa? ¿No quieres ir a juicio?
Déjeme en paz.
¿Quieres morir aquí
para no pensar en lo que pasó?
Eres un enfermo.
No puedes evitar hacerle daño a una niña indefensa.
-¿Quieres morir? - Váyase al infierno.
¡Al infierno! ¡Arderá en el infierno!
En la hoguera al lado de la tuya, ¿no?
¿Quieres que arda a tu ladito?
¡Quemaré su mente enferma que da palizas!
¿Como le hiciste tú a esa niña?
¡No pude evitarlo! ¡Su mente enferma sí que puede!
¡Eso es! ¡Lo hace porque quiere!
¡La violé por la fuerza monstruosa!
¡Soy una fuerza monstruosa!
Quiere hacerlo, pero yo soy una fuerza indefensa.
Sí, quiero.
Señor Lee.
- Gracias por venir. -¿Cogieron a esos niños?
Sí, los tenemos. Han confesado.
Están en la sala de descanso
y están redactando sus declaraciones.
¿Quieren que le pague a esa mujer?
Dice que le dijo que le pagaría cuando los arrestaran.
Eso es verdad.
En ese caso, sí, los hemos arrestado.
¿De qué conoce a esos chicos?
Son sus hijos.
Animales. Como la madre.
¿Los mandó a matarlo?
En su momento, podrá leer sus declaraciones.
Si los mandó a matar, no le daré nada.
- No los mandó a matar a nadie. -¿Le da parte de la recompensa?
Dicen que su padre era un buen hombre.
-¿Por eso lo mataron? - Quizá en parte sí.
Casi todos los comerciantes tienen pistola. Él no.
Intentó quitarles la suya.
Quizá en parte murió por ser buen hombre.
Por otro lado, también matan
a muchos capullos.
Ser bueno o malo no determina por qué morimos.
Puede contar, señor Lee, con ser amable.
Le ayudó a su padre a ser feliz mientras vivió.
¿Por qué no lo entierra?
-¿Qué tal? - Me lo he pasado genial.
El violador acaba siendo inocente porque lo controla una fuerza monstruosa.
Por suerte, soy un sádico y ayudé a sacárselo.
Lo siento, no estaba cerrado.
- No pasa nada. - Ay, no.
Habla por ti.
Quería no poder orinar.
¿Por qué te lavas las manos antes de mear?
Me lavo antes y después
porque la limpieza es algo divino,
especialmente en alguien que consigue
casi todas las confesiones por violencia.
-¿Quieres que me vaya? - No.
¿Has tenido que azuzarlo?
Dos golpes en la nuca y una buena bofetada
le dijeron que estábamos los dos enfermos.
Me voy con mis chicos a ver Rent.
-¿Ah, sí? - Sí.
Un amigo nos ha dado las entradas y pienso llevarlos.
Hay anuncios por todas partes.
Será un exitazo, ¿eh?
¿Puedes hacer los informes, Bobby?
No.
Te lo agradezco.
Oye...
has trabajado bien hoy.
Ve a divertirte.
Gracias.
Dime si te gustó porque mi club de teatro irá en un par de semanas.
Buenas noches.
Esa yonqui denunció a sus hijos.
¿Cómo puede ser?
Hubo que organizarlo.
La madre los llevó al matadero.
No costó mucho convencerla.
Quería la recompensa.
El...
El chaval joven estaba...
Estaba intentando reconectar con ella.
Solo reconectando.
No era...
No era más que un niño intentando...
reconectar con su madre.
Lo siento.
No. Qué leches.
No te preocupes por nada.
Señor Podesky.
- Hola, Billy. - Hola.
A Billy le preocupa que piensen mal de él.
No.
¿Le ha explicado a Billy que encontramos al que agredió a Annie?
Le enseñamos que la policía son sus amigos
y que confíe en ellos si se pierde y demás.
Ahora le preocupa caerles mal.
No, Billy.
- Nos caes muy bien. -¿Confían en mí?
Nos caes bien y confiamos en ti.
Me cae bien y confío en usted.
Acabamos de hacer un bebé.
Bien.
Subtítulos: Aida López Estudillo
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