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COMISARÍA 15 321
-¿Puedo ayudarla? - Diane Russell, necesito hablar contigo.
Angela, esto no es del gusto de Diane.
Necesitamos involucrar a esos polis.
Intentaré no tomármelo como algo personal, Peaches.
Diane, sabes qué sentimos por ti. Pero mírale la cara.
Angela va a criar malvas
sin la presencia de un macho fuerte.
Supongo que lo de fuerte te descarta.
-¿Quién te pegó, Angela? - Pero qué mono eres.
¿Quién te pegó?
¿Podemos hablarlo con unos dónuts?
Vamos.
- Buenos días, jefe. - Diane.
-¿Tenéis rellenos de limón? - Ni me toques.
Yo sirvo, tú explicas
- y no te quedes corta. - Vale.
Me estaba planteando operarme
y decidí hacerlo.
Pero cambié de idea tras conocer a una chica.
El año pasado se la hizo,
pero no se la completaron bien.
Se le infectó, la cosa se complicó y casi muere.
Al hospital cada dos por tres, y un año después,
nada le funciona como debe.
El tipo que te pegó, o que quizá busca hacer más,
¿quiere que te operes?
Pedazo de inspector.
¿Le sentó mal que cambiases de idea?
Para hacerlo bien hay que ir a Europa, pero no quiere oírlo.
Ahora dice que le rajará el cuello.
No creo que vaya en serio.
Ese tipo te miró con ojos de asesino.
Tengo una idea.
¿Y si le ponéis nombre, firmáis una denuncia,
- vamos y lo arrestamos? -¿Denuncia?
Sí, denuncia. ¿O crees que esto es un servicio de asesoramiento?
Lo denuncias y lo arrestamos.
Nunca hablé de arresto.
Un arresto es demasiado.
¿No podéis ir y acojonarlo un poco? ¿Darle un guantazo?
- No quiero que le peguen. -¡Mira lo que te hizo!
Danos un nombre o vete, Angela.
¿Lo vais a encerrar?
Dinos su nombre y dónde suele estar, y ya decidiremos qué hacer.
¿Te das cuenta de cómo será esta mañana?
Puedes venir con nosotros.
Creo que necesitan a machos fuertes.
Está con la cabeza en la libreta.
Levanta la cabeza, Angela.
Jimmy Cortez.
Culturista puertorriqueño.
No la acepta por quien es ni por su propia naturaleza.
Deberías tener un programa de entrevistas, Peaches.
Lo tuyo requiere hablar demasiado.
¿Te han arreglado el pelo con un soplete?
¿Qué ha pasado con los pasteles?
A algunos denunciantes no les gusta irse de bolsillos vacíos.
Parece que pasó una nube de langostas.
Si tenéis un momento, quiero enseñaros algo.
- Lillian me pidió que lo mostrase. -¿Qué tiene, jefe?
Una variedad de productos: vitaminas, cuidado capilar...
Lillian me pidió que los mostrase.
¿Su mujer tiene una franquicia de Amway?
No es Amway, pero es algo similar.
Me vendría bien un suplemento de vitaminas,
y el precio no está mal.
Sí, me dijo que los productos son excelentes
y los precios son muy razonables.
Buen cepillo.
No estáis obligados a comprar nada,
y si no quedáis satisfechos,
os devuelve el dinero.
Yo uso este champú.
Sin obligación alguna.
¿Puedo ayudarles?
Somos los Hastings.
Queremos hablar con alguien de un robo.
¿Greg, James? Los inspectores Medavoy y Martinez les ayudarán.
Son muestras, tengo que guardarlas.
-¿Esa es Jill Kirkendall? -¿Puedo ayudarles?
¿Estarían más cómodos hablando con la inspectora Kirkendall?
-¿Sería posible? -¿Jill?
¿Diane? Conocen a Jill, así que...
-¡Hola! - ...ella y Diane se ocuparán.
- Claro. ¿Las vitaminas son 12.95? - Aquí no, Greg.
Hace mucho que no te veo.
¿Cómo está Lucinda?
- Marshall, ¿te acuerdas de Jill? -¿Ahora eres inspectora?
Sí. Disculpen.
Diane, ¿puedo entrevistarlos a solas?
Me dejáis fuera en todos los casos.
Por aquí.
Esto no debería estar aquí.
Adelante.
- A Lucy siempre le gustó Jill. - Vale.
Por favor.
No respondieron cuando les pregunté cómo está Lucy.
- No muy bien. - Ahora es una ladrona.
- Espera un momento. - Una ladrona
y una drogadicta.
Tras su divorcio, las cosas se torcieron
y comenzó a robar.
Ya era una adicta antes,
por eso su matrimonio se fue a pique.
Siempre robaba cosas pequeñas.
Rebuscaba en mi bolso.
Era más vergonzoso que otra cosa.
¿Lucinda vivía con ustedes tras el divorcio?
- Todavía viene, claro... - Viene después de que la echásemos.
Anoche nos robó de nuevo, y esta es la última vez.
¿Qué robó?
Una pluma Montblanc,
regalo de mi padre por graduarme en la Escuela de Derecho.
En el aspecto criminal, el valor es básicamente sentimental.
¿Lucy sigue drogándose?
Ha ido a programas...
Sigue, sí.
Mi hija es una ladrona y una drogadicta.
- Eso es todo. - Y quieren presentar cargos.
Por eso estamos aquí.
Si recuperásemos lo robado, ¿sería suficiente?
¿Y si Lucy volviese a un programa?
¡No irá a otro club de campo!
Hagan una lista de los objetos
y de dónde puedo encontrar a Lucy.
¿Jimmy? ¿Está Jimmy?
Piso equivocado.
¿Jimmy Cortez? ¿Jimmy?
¿La tipa esa no te dio el piso?
Al menos la llamas mujer.
Acepto lo que veo.
Intento no mirar entre las piernas.
Tenemos que probar el 1A y el 1B
cuando volvamos. Andy.
Oye, ¿cómo te llamas?
¿A ti qué te importa?
¿Ves esto? ¿Cómo te llamas?
Jimmy Cortez.
¡Jimmy Cortez!
Bien, Jimmy. Hablemos en el pasillo.
¿Para que podáis zurrarme sin testigos?
Si queréis hablar, que sea aquí.
Vale, como quieras.
Bien. ¿Sales con una persona llamada Angela?
¿Esa zorra me ha denunciado?
¿Ha ido a denunciarme?
Suele pasar cuando les das en la cara.
Mira, no sabía que era un tío. ¿La habéis visto?
Con esas tetorras y un culo bonito, ¿cómo lo iba a saber?
Nadie te va a arrestar por equivocarte de sexo.
El problema es pegarle en la cabeza.
-¿Qué ocurre? - Ahora se enterarán todos
- de esto. - No pasa nada.
Jimmy, te preocupas por lo que no es.
Nadie quiere enrollarse con papeleo por ti,
pero si pegas de nuevo a esa Angela,
te van a arrestar y encerrar.
¿Qué favor te ha hecho?
Oh, sí, eso es, Jimmy. Sí.
Hemos tenido citas a hurtadillas.
Jimmy, ¿sí o no?
¿Te vas a alejar de Angela?
- No soy marica. ¿Lo pillas? - Vale.
Si admitimos que no eres marica, ¿te alejarás de Angela?
- La llevo muy dentro, tío. -¿Qué coño hacemos?
- Venga, adentro. - No, me alejaré, tío.
Sin tonterías. No se te ocurra hacerle daño.
Incluso si otro le hace daño,
vendremos a por ti.
Entendido. Me alejaré.
La lleva dentro...
Ese tío dará problemas.
Si lo arrestas por pegarle a una puta, el juez se reirá de ti.
-¿Cuánto? -¿Lucy?
¡Dios mío!
¡Jill Kirkendall! ¿Qué haces aquí?
Qué tonta soy, pensé que eras del chino.
¿Puedo pasar?
Sí, claro.
Soy una desordenada.
Dios mío, estás...
-¡Estás estupenda! - Gracias. ¿Cómo estás tú, Lucy?
No te veo desde el instituto.
¿Sabes? Eso creo.
¿Qué ha pasado en los últimos 20 años?
Matrimonio, dos hijos, divorcio.
Hombres. Todo ese género es defectuoso.
Estoy criando a dos, así que mantengo una mente abierta.
En fin, me hice inspectora.
Bueno, espero que sea una visita social.
Me alegro mucho de verte, pero tus padres presentaron una denuncia
por algunas cosas robadas de su apartamento.
Vaya, esta es nueva. Normalmente me mandan loqueros, exmonjas...
¿Robaste esas cosas, Lucy?
Pediría un abogado, pero tendrían que contratarlo mis padres.
¿Te estás metiendo?
Deben ser del conserje.
Mira, lo cierto es que...
salgo con un tío mono, pero liante.
¿Qué puedo decir? ¿Sabes esos modelos que parecen yonquis?
¿Pues sabes qué?
¡Lo son!
¿Quién es esta?
Es mi Jenny.
Estuve casada diez meses con un capullo.
Me dejó dos semanas antes de que naciese.
Está en Darien.
Mis padres decidieron que no podía cuidarla
- y se la dieron a mi primo Frank. -¿Lo discutiste?
Intenta discutir con mi padre.
A veces la veo.
Cuando tengo lo bastante para el tren.
Lo que robaste, ¿aún lo tienes?
¿Mi padre te dio la lata sobre el Montblanc?
¿Sabes? Tiene párkinson.
Siente que el mundo le defraudó y se desahoga conmigo.
Si supieses la de veces...
la cantidad de veces que tuve que oír cómo mi abuelo
salió del viñedo para ir a la graduación de Derecho en Yale de mi padre
y darle esa estúpida pluma...
Quieren las cosas de vuelta o podrías acabar en prisión.
Dios.
Lo vendí todo anoche.
¿En la calle?
Un prestamista.
¿Podemos ir a hablarlo con él, a ver si lo arreglamos?
Oh, sí.
Haría lo que fuese por mí. Es un gran admirador.
PRESTAMOS
María Tifoidea.
Quiero ver su libro de registros.
-¿Por qué? - Enséñemelo y punto.
¿De cuántas formas me la vas a liar?
¿Crees que la quería traer?
No la vi llegando en paracaídas.
No veo las joyas y la pluma Montblanc
vendidas por la Srta. Hastings.
Voy retrasado con el papeleo.
¿Todavía las tiene, Sr. Babcock?
Sí, las tengo. Y también tengo uretritis no gonocócica.
-¿Sabes qué? Esperaré fuera. -¡Lucy!
Quizá mientras resolvamos esto
le dé para uno rapidito en el callejón.
Enséñeme las joyas y la pluma y cierre el pico.
"No hace falta ponerle chubasquero.
"Hagámoslo tras el mostrador".
Dos días después estoy en el doctor.
¿Son estas cosas?
Sí, son esas cosas.
Si libera estas pertenencias,
los dueños vendrán a compensarle
antes del final del día y olvidaré su infracción del libro de registro.
Y además, ella no volverá.
Sí, porque me encanta estar aquí.
Este no es el peor sitio en el que estarás,
- puta yonqui asquerosa. -¡Cierre el pico!
Otra clienta satisfecha.
COMISARÍA 15 321
- Hola, Gina. - Hola.
-¿Qué es, loción para las manos? - Sí.
Compraré la loción de manos, vitaminas,
utensilios de cocina y quizá estos mentolados.
Ojo, que se te va el sueldo entero.
He elegido esto, teniente.
-¿Seguro que necesitas todo eso? -¿No son buenos?
Mi mujer dice que lo son.
Solo compro lo necesario, teniente.
- Excepto por los mentolados. - Sí, vale.
¿Qué tal con el novio de Angela?
Fue muy productivo.
No podíamos hacer mucho más.
Pero es posible que todavía vaya mal.
El fiscal no hará nada con esa denuncia.
Ya.
¿Qué tal la vida de prometida?
Te vas a reír, pero parece diferente.
¿Parece diferente?
Es diferente.
Es genial. Ojalá pudiese contarlo.
Dejaría al jefe en mal lugar.
Sigo pensando que podríamos...
- contárselo a Andy. - Sí, con un megáfono.
Se lo diría de uno en uno y en confidencia a todos.
¿Qué pasa?
¿Qué?
¿Qué ocurre?
Nada.
Nada.
Qué coñazo.
¿Tienes que hacerme pasar por esto, Jill?
Ya he visto Scared Straight y los anuncios de servicio público...
Hablemos dentro.
- Vale. - Aquí dentro.
Siéntate.
Es que tengo que irme, Jill.
Siéntate.
-¿Vas a encerrarme? - Quizá lleguemos a eso.
En serio, he quedado con alguien.
Para colocarte.
Como tengo que irme, significa que voy a drogarme, ¿no?
Tienes que meterte en un programa, Lucy.
Es la condición de tus padres para no presentar cargos.
Sí. Vale. Bien.
Tienes una entrevista de admisión en media hora.
- Quiero llevarte yo misma. -¡Pero mira! ¡Mira!
¡Siéntate!
Jill, es... Ya me lo has dejado claro.
Toma mi dirección y teléfono.
No te dejaré tirada.
Pero tienes que entenderlo.
O te llevo al programa o te encierran.
Me alegro muchísimo de haberte visto de nuevo, Jill.
Diane, prostituta muerta en la cuarta con D.
¿Alguna descripción?
No. ¿Vas con ella?
- Gracias. - Sí.
AMBULANCIA
Prostituta trans, la rajaron bien.
Hijo de puta.
Había otra puta gritando, pero huyó.
-¿Negra? - Tengo una matrícula.
- Alguien la puso en un poste. - La comprobaremos.
-¿Qué sentido tiene? - Tuvo que ser el novio.
Vamos a por ese bastardo.
Oye, ¿estás bien?
-¿El inspector Medavoy está enfermo? - Dijo que está mal del estómago.
Voy a llamarlo.
¿Irrumpen como soldados de asalto en mi trabajo?
¿Toda la noche en pie y además somos soldados?
Me parece que vino de forma voluntaria, Sr. Drury.
Para evitar el bochorno.
La próxima vez que se lo pidamos educadamente por teléfono,
piénselo dos veces antes de colgar.
- Venga. - La línea está ocupada.
¿Dijo por qué era?
Le parecía un virus estomacal.
- Buenos días. - Tenemos a este tipo.
Alguien puso su matrícula
en donde mataron a la prostituta.
¿Es un testigo o un sospechoso?
Quizá un cliente. Puede que haya visto algo.
Pero sospechamos del novio.
- Y no se sabe dónde está. - Vigilamos su casa toda la noche.
También buscamos a la prostituta negra que solía estar con la muerta.
- Buenos días, teniente. - Sí.
¿Has hablado con Greg?
Sí, tiene algún problema de estómago.
Teniente, voy a hablar con este.
¿Te dijo si fue por las vitaminas?
¿Su problema de estómago?
No. No dijo nada al respecto.
Sí, vale.
- Hola, Gina. - Hola, James.
¿No les preocupa nada la reputación de una persona?
Seguimos con este tema tan interesante.
¿Qué es eso?
¿Le pica la conciencia, señor Drury?
¿Le preocupa la reacción de sus compañeros?
¿Y si se enterase su mujer de que estamos hablando?
¿Le preocuparía incluso más?
¿Tuvo alguna transacción... personal
antes de ir a casa ayer tras el trabajo? ¿En un callejón de la 4a con D?
Son escoria.
Nadie quiere avergonzarle, ¿vale?
Investigamos un asesinato y necesitamos que colabore.
No tengo nada que ver con eso.
Un asesinato.
Imaginamos que es posible, así que déjese de pataletas
y lloriqueos sobre mancillar su buen nombre,
y díganos lo que sabe
para que mi compañero y yo podamos ir a descansar un poco.
¿Mi familia y mi jefe no se enterarán?
Necesitamos saber qué vio, señor Drury.
Vale.
Nos metimos en el coche...
- Espere. Atrás. -¿Qué?
¿La recogió en la calle?
En esa zona.
Me preguntó si quería ir a un hotel,
pero yo no tenía tiempo, así que fuimos al callejón.
Empezó a desabrocharme los pantalones...
¿Le pagó?
Cuarenta dólares.
Y antes de que pasase nada,
su chulo o un ladrón se asomó a mi ventana,
abrió la puerta
y me puso un cuchillo al cuello.
¿Tenía la puerta desbloqueada?
Quería poder salir rápido, en caso de que ella intentase robarme.
En fin, me quitó el dinero, tiró la cartera al suelo
y rodeó el coche por delante.
A mí me bastaba con librarme.
¿Y ella seguía en el coche?
Salió. Se puso a gritarle.
No sé si trabajaban juntos,
sí los gritos eran una pantomima o qué.
¿Vio a alguien más por allí?
Una puta negra llegó corriendo.
- Casi la atropellé. - Describa al tipo que le robó.
Musculoso. Altura media. Hispano.
Bien, gracias, señor Drury.
Quizá le necesitemos para una rueda de reconocimiento.
- No testificaré en público. - Dijo una rueda de reconocimiento.
Deje de gritar o se llevará una.
-¿Puedo irme? - Vale.
¿Nos aseamos y buscamos a Peaches?
Sí. ¿Crees que si este le hubiese encontrado el salami a Angela,
habría sido una sorpresa desagradable?
Habría sido una anchoa en la pizza.
- Hola. - Hola.
¿Puedes cerrar la puerta?
Por cómo sonabas por teléfono, pensé que te encontraría atado.
Esto no funciona, Lillian.
Tienes que llevarte estas muestras a casa.
Vine a llevármelas, claro.
Pero me gustaría tener ocasión
- de hablarlo con cabeza. - Medavoy está enfermo.
Sabe Dios por qué.
Dudo que sea por las vitaminas.
No quiero ni tener que planteármelo, Lillian.
O preocuparme de que Gina compre mentolados
para engraciarse con el jefe.
Entiendo que pueda ser un problema.
Pero me parece que...
una persona elocuente y razonable como tú
sabe dar a entender que eso no sería necesario.
Les dije que no se sintiesen obligados.
Y seguro que te creyeron, Arthur.
Pero tú no puedes aceptar que sea así.
Esta compañía lleva 23 años en el negocio.
Y 60 Minutes hace reportajes continuamente sobre estos timos piramidales.
Te preocupan los distribuidores que venden franquicias. No es lo que hago.
Es de locos.
Ya tuvimos esta charla anoche.
Mira, con las niñas en el colegio, sé que necesitamos más dinero,
pero no quiero que nadie crea...
No niegues con la cabeza.
Me las llevaré a casa.
¿Por qué niegas con la cabeza?
Me encantaría agarrar a ese tonto que juzga en tu cabeza
y darle un puñetazo en la nariz.
Lo siento.
¿Al menos les dirás que pueden llamarme?
Sin obligación.
No, Arthur. Si llaman y no compran, vendré con un palo a darles una paliza.
Te quiero.
Y yo a ti.
Señor Hastings, señora Hastings.
¿Pueden identificar estos objetos?
Es mi pluma.
El collar y los pendientes de tu abuela.
-¿Es todo lo robado? - Sí.
Supongo que sí.
- Bien. ¿Me firman esto? - Claro.
Tendrán que ir a esta dirección para pagar el empeño.
Lucinda ingresó ayer en la Phoenix House.
Se lo prometo, no es un club de campo.
No sabes lo agradecidos que estamos.
Señora Hastings...
tiene que entender
que el proceso para que Lucinda mejore es largo y difícil,
y no tiene un gran índice de éxito.
Nunca lo ha entendido. Tampoco quiere ahora.
Señor Hastings, seguro que usted lo entiende.
Pero saber que el proceso es difícil
y que quizá Lucy no lo logre no significa que no la quiera.
Significa que nuestra vida no puede girar en torno a si lo logra o no.
Hay más gente sufriendo.
Le dije a Lucy que usase esto siempre que lo necesitase.
Espero que hagan lo mismo.
¿Podemos llamar a Lucy?
Creo que deberían esperar a que ella les llame.
Jill, siento que esto es un punto de inflexión.
Soy muy optimista.
Gracias por la ayuda.
De nada.
¿Saben por dónde salir?
Vamos de culo y cuesta arriba.
El sospechoso probablemente de camino a San Juan.
- De Peaches no hay ni rastro. - Quizá no haya rastro de ella
porque Jimmy Cortez sigue por aquí.
¿Crees que se esconde de él?
¿Cómo piensas con claridad tras pasar la noche en vela?
Debemos encontrar a Peaches y vigilar el piso de Cortez de nuevo.
¿Cómo la describirías?
"El sujeto se parece a Rolonda o Godfrey Cambridge".
Muy preciso, Bobby.
Baja el crimen.
Siempre se inventan esas estadísticas sin sentido.
Pero mírate la cara.
Prefiero no hablar del tema.
Deberías llevar una pistola en el bolso.
- Arthur Cartwell. - Dice que tiene información de su caso.
Sí. Tiene información de todos los casos,
hasta el del muñeco hinchable que ardió.
-¿Cuál? ¿El de Snoopy? -¿Qué tienes, Arthur?
Me gustaría hablar en un entorno
algo más confidencial.
Sin duda.
No tienes muy buena pinta.
No he dormido.
-¡Bueno! -¿Bueno?
Bueno...
la preciosa prostituta Angela
ya no está con nosotros.
- Suéltalo, Cartwell. - Suelta cuánto vale
la identificación de un testigo.
Ya que mi identificación de Willie Lopez
os hizo colgaros unas medallitas,
pero a mí me dejó tan pobre como estaba.
Una identificación y testimonio
te daría un par de miles.
Pero tienes que ir a todas las vistas, Arthur.
Sé bien cómo funciona la cosa.
¿Va a ser para hoy o qué?
Jimmy Cortez mató a Angela. La rajó en el callejón como a un pajarito.
¿Y lo viste desde dónde?
Un coche al otro lado.
Estaban gritando en plena calle,
se la lleva al callejón y comienza a rajarla...
Me quedé como: "Oh, tío".
Pero antes de poder hacer nada, ya se había largado.
¿Por qué discutían?
No lo sé.
Rollos de amantes, supongo.
En fin, algunos elementos, ya sabéis...
Todo el mundo sabe que hay algo.
¿Alguien más por allí?
No.
Pero me tenéis a mí.
Estás mintiendo, Arthur.
Ahora me venís dudando de mí.
¿La puta negra te mandó? ¿Te dijo qué vio, te dio la historia?
No tengo ni idea de eso.
Claro que sí, Arthur. Sabemos que Peaches estuvo allí.
Le da miedo testificar.
Quiere que arresten a ese tipo
y acude a ti.
Vale.
Digamos que es así.
Cortez mató a Angela.
Queréis esa identificación.
-¡Silencio! -¿Dónde podemos encontrar a Peaches?
-¿Y yo qué gano? - Mantener la mandíbula en su sitio.
Cien dólares.
Aquí la encontraréis.
¿Sabes qué valdría más?
Ahora pondré toda mi atención
en descubrir dónde se esconde el puertorriqueño malvado.
Ya podíais hacerme miembro honorífico del cuerpo.
Inspectora, no sabía dónde estaba.
-¿Qué pasa, Gina? -¿Tiene a un canguro en casa?
-¿Qué ocurre? - Quiere que vuelva a casa.
Dejó entrar a alguien que tenía su tarjeta
y le preocupa qué hace.
- Dile al teniente que me tomo un tiempo. - Vale.
- Paso. -¿Estás bien, Jill?
- Tengo que ir a casa. - Aquí no paráis.
Cierra el pico, Cartwell.
-¿Los niños están bien? - No podía localizarte y ella dijo
que la invitaste a venir.
- Es Lucinda Hastings. - Me enseñó tu tarjeta...
- Hola, mamá. - Hola, cielo.
Tiene mala pinta. No sabía si llamar al hospital.
- Se queda a dormir. - Sí, ¿eh?
- Está acostada en tu cuarto. - Se llama Lucy.
- Parece enferma. - Bueno, mirad qué os digo.
Esperad aquí y veré cómo se encuentra, ¿vale?
- Vale. - Bien.
- Quédate con los niños. - Chicos.
Jill.
¿Qué has tomado, Lucy?
- Nada. Estoy enferma. - No te pregunto qué robaste.
Te pregunto qué drogas has tomado.
Quería caballo,
pero era una bolsa con mezcla.
-¿No sabes qué tenía? - No.
-¡Emmett! - Me fui del programa y...
intenté tirarme a un poli, pero era una bolsa mala.
Pide una ambulancia y cierra la puerta.
¿Cuando la bolsa salió mal, viniste a robarme?
Tenía que colocarme.
No atraía a muchos clientes vomitándome encima.
¿Me das un poco de agua?
No quiero meterte nada en el estómago
hasta que sepamos qué ocurre.
Dios, tantas reglas.
Mamá, ¿puedo entrar?
- No, cielo. - Quiero hacerte un dibujo.
Lo haremos luego.
¿Qué va a pasar?
Se ocuparan de ti en el hospital.
Luego irás a la cárcel.
COMISARÍA 15 321
No seré parte de esto.
Peaches, le pediste a otra persona
que diese una declaración falsa porque quieres a ese tipo arrestado.
¿Visteis cómo la rajó?
Te protegeremos de Cortez.
¿Igual que protegisteis a Angela?
Vino y os suplicó ayuda.
No podíamos hacer nada, Peaches.
Por un sopapo a una puta,
el fiscal te dirá: "Por ahí está la puerta".
Un asesinato es otro tema, Peaches.
Como testigo, te alojaran.
La brigada del fiscal te protegerá.
Era mi amiga, ¿sabes?
- Fuimos amigas seis años. - Lo sé.
Ahí vienen las cataratas.
Os prometo esto,
y se lo prometo a Angela en su tumba:
algún día, cuando Jimmy no se lo espere,
iré a por él con una cuchilla.
Pero no hagas nada sencillo ahora, como testificar.
Cuando no se lo espere,
porque con el cuello cortado
no se paseará por ahí de fianza.
-¿Qué ocurre? - El soplón, Cartwell,
dice que te puede llevar al sospechoso.
Peaches, tenemos que irnos.
Le pediré a Hank que te lleve a casa.
Claro. Como quieras.
Llamaré a Hank.
Te voy a pillar, Cartwell.
- Dale, dale... -¡Déjame salir, Cartwell!
Dale, dale...
¡Déjame salir, Cartwell!
¡No irás a ninguna parte, colega!
-¡Déjame salir! - Haz lo que te dije.
Puñetas, sí que lo tiene.
¿Bloqueó la puerta con una tabla?
Aquí lo tenéis, Jimmy Cortez.
Atrapado como El gran gorila.
Eres el mejor, Arthur. Ahora, largo.
Atrás.
-¡Tenemos pruebas! - Calma.
- Tú, yo y Jimmy Cortez. - Lárgate ya.
No es tarde para pagar, ¿no?
- Llámanos por la mañana. - Iré allí, colega.
-¿Listos? - Calma.
- Suelta el teléfono. - Este caso ha sido
de lo más vergonzoso.
Coge esa cosa. Venga, sácala.
Cálmate.
-¡Maldita víbora! -¡Sí!
Eso no te lo discuto, Jimmy.
-¡Reza para que no salga! - Cierra el pico.
¡Las manos a la cabeza!
Vale. Ya está, se acabó.
Inspectora.
Tengo que irme.
Hola. Espero no molestarte.
- No. - Me diste tu tarjeta.
¿Cómo puedo ayudarla, señora?
Vengo del hospital.
Lucy les parecía estable a los doctores.
Está muy enferma.
Te estaba muy agradecida, Jill,
por ayudarnos a recuperar los objetos perdidos.
Fueron robados, señora Hastings.
Tienes razón, toda la razón.
Pero a mi entender,
retiramos los cargos.
Yo presenté cargos, por eso Lucy está detenida.
Ya veo.
¿Te parece lo mejor?
Lucy es adicta a la heroína y prostituta callejera.
Su cuerpo y mente están enfermos, y ella no lo quiere admitir.
Pero no creo que la cárcel sea la solución.
¿Le pagará la fianza?
Es que no me parece la solución.
No lo es. La cárcel es un lugar horrible,
pero Lucy ya está en un lugar horrible.
No veo otra forma de que lo entienda.
¿No se puede quedar en el hospital donde está
con un guardia fuera?
Señora Hastings...
no quiero herir sus sentimientos,
pero su forma de pensar mantiene a su hija enferma.
Lucy debe afrontar la realidad sin alguien que la proteja,
si no, no la afrontará en absoluto
y acabará muerta.
Sé que usted no quiere eso.
Mi marido se muere, ¿y ahora me dices que mi hija quizá también?
Le digo que su hija debe aprender a vivir.
Ni me acerqué a ella.
Porque te dijimos que no, ¿verdad?
Porque te encanta seguir la ley.
Siéntate. ¡Siéntate!
La próxima vez que mates a alguien, capullo,
cámbiate los zapatos.
El laboratorio los examinará, Jimmy,
y si esa es la sangre de Angela, te cae un asesinato.
Si es sangre, no sé cómo acabó ahí.
Tenemos asesinato a sangre fría. Si fue así, estupendo.
No declares. Muchos chulos asesinos caen así.
¡No fue lo que pasó!
No soy un chulo.
¿Qué fue? ¿La operación, eh, Jimmy?
¿Fue parte del motivo?
Me obligó a hacer cosas que no eran lo mío.
Allí, en la calle, dándome su dinero.
¡Yo quería una mujer y una casa!
Ella me trataba como a un chulo.
¿Qué pasó en la calle?
Lo que dijiste.
Discutíamos por la operación.
Ella dijo que se iba a trabajar.
Yo me emborraché
y salí a buscarla.
Y todo parte de ahí.
¿La encontraste con un cliente?
Jimmy, ¿eso te enfadó?
Cuando la conocí...
me pareció la más hermosa... mujer.
¡No soy marica!
¡No te puedes hacer marica así!
¿Escribimos una declaración?
A veces bailamos.
Bailes lentos.
La sujetaba.
Era tan dulce.
Y esa sonrisa...
"Eso es, cielo.
"No cambies nada.
"Sé quién eres".
¿Y la mataste?
¿Cortez está con la declaración?
Simone se lleva mejor con él.
Vale.
¿Puedo comprar su detergente?
He decidido no vender eso en comisaría.
¿El detergente en particular?
Toda la línea de productos.
Si alguien quiere contactar con Lillian,
es entre ellos.
¿A qué viene eso?
Como estoy en una posición de autoridad, me sentía incómodo.
¿No es solo por mí?
¿Qué quieres decir?
¿No le venderá a todos excepto a mí?
No.
- Hola. - Hola, Greg. ¿Cómo estás?
Mejor.
Estaré de 4:00 a 12:00.
Soy imbécil. Sé que la comida tailandesa me pone malo.
- Hola, Greg. - Hola.
Está escribiendo la declaración.
Yo me ocupo del informe. ¿Quieres irte?
Jefe, ¿cree que sus vitaminas ayudaron a recuperarme tan rápido?
Sabes que no es lógico.
No lo digas porque es la franquicia de Lillian.
Me voy a casa. Buenas noches.
No te muevas, Medavoy.
COCINA ITALIANA
- Aquí tiene. - Gracias.
- Vio el anillo. -¿Sí?
¿Crees que llamará al jefe?
Como hay que mantenerlo en secreto, Bobby,
una boda en la iglesia no tiene sentido.
Sí, no podríamos invitar a la gente que nos importa.
Entiendo que el trabajo no quiera que los matrimonios trabajen juntos, pero...
ojalá hicieran una excepción por nosotros.
Una boda en el ayuntamiento no parece muy romántica.
Quizá podríamos ir a Connecticut.
Sí.
- Mierda. -¿Qué?
El camarero tardó demasiado en traerte el sorbete.
¿Qué ocurre?
Hola, Robert.
¿Qué tal, Joe?
Diane Russell, Joe Salvo.
- Un placer, Diane. - Hola.
-¿Te sientas? - No, vengo con alguien.
-¿Sigues en el cuerpo? - Sí. ¿Y tú?
Sí, presenté mi solicitud.
¿Cuánto te pagan? ¿Cincuenta con horas extra?
No hablemos de salarios.
El tipo más guapo.
El más listo. Pero maldito con una conciencia, ¿eh, Bobby?
- En fin, me alegro de verte, Joe. - Tomemos algo un día de estos.
Sí, deberíamos hablarlo.
Cuídate, Robert.
-¿Mafioso? - Independiente.
Atracador.
Pero quizá le paga tributo a la mafia.
Algún día conoceré a los ciudadanos ejemplares
- de tu barrio. - No sé cómo me escapé de allí.
¿Quieres irte de aquí?
No, quiero hablar con mi novia sobre la boda.
- Me gusta lo de Connecticut. -¿Sí?
- Sí. - Del señor Salvo.
No, agradézcaselo al señor Salvo, pero casi hemos terminado.
Es un vino de postre.
Oiga, sé lo que es. Dígale que no lo queremos.
Nos vamos.
Parece que Joe no nos dejará preparar la boda.
Si no nos deja, le pegare un tiro en la cabeza.
Será mejor que lo cojas por sorpresa
o te disparará antes.
¿Lista? Vamos.
Subtítulos: Alex R. Fortes
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