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SANEAMIENTO
-¿Qué tal? - Ya tengo mi primera asignación.
-¿De qué, de jefe de policía? -¿Quieres saber cuál es?
- Tránsito aduanero en el aeropuerto. - Vaya.
Pasar la noche cogiendo de la mano a camellos nigerianos
hasta que hagan sus necesidades.
No puedes librarte, ¿no?
No. ¿Cómo voy a rechazar lo primero que me dan?
Mujer fallecida, encontrada sin bragas.
-¿Quién la ha encontrado? - Aquel basurero.
Tiene moratones en los muslos.
Vello púbico arrancado.
Y estrangulación manual.
¿Y si era prostituta?
¿Y traía al putero ahí detrás?
Lleva anillo de casada, por si sirve de algo.
-¿Nadie ha encontrado un bolso? - Ninguno.
Trabajaban en dos violaciones y asesinatos en la 17a.
Estrangulamientos. Los llamaremos. ¿Habéis avisado al forense?
- Estamos en ello. - Bien.
¿Usted encontró el cuerpo?
Fui a volcar los contenedores y la vi.
-¿Notó a alguien cerca de aquí? - No, a nadie.
-¿No ha movido nada? - No. A ver...
ni si quiera recogí la basura.
La vi y pensé: "Joder". ¿Entiende lo que quiero decir?
- Usted hizo bien al llamar. - Bueno, ¿qué hay de la basura?
¿La dejo, la cojo...?
Déjela. Deje la basura.
¿Podemos seguir ya con nuestra ruta?
¿Les habéis tomado nota?
- Sí. - Bien, pueden irse.
O sea, ¿qué tipo de gente vive aquí?
Lo pensaré esta noche mientras limpie la mierda de globos de caballo.
Gracias por colaborar.
Pueden volver a su ruta.
- Oye. - Eso es muy divertido.
- No nos irritemos. - Ya, ya, ya.
Hola, Greg.
Hola, James.
Me has pillado in fraganti, robando mantequilla de cacahuete.
¿Recaída en la dieta?
Estoy decepcionado conmigo mismo.
Y a la vez, sé que es por la cena de esta noche con Abby.
-¿O sea que estás nervioso? - Sí.
Me pongo nervioso y, en consecuencia, como de más.
¿Y cuando salís? ¿Te comes tu plato y el suyo?
Ni me imagino qué interés tiene.
El romántico queda descartado.
Aunque dijo claramente que hablaríamos de algo serio.
Tal vez ha cambiado de parecer con el tema romántico.
¿No es posible en una mujer?
No, no me queda duda de su lesbianismo.
- Buenos días. - Hola, jefe.
- Tiroteo desde un autobús, supuesta banda. -¿A dónde vamos?
Decimoséptima con la B.
Don os espera en el escenario.
Me ha pillado.
No me gusta con tropezones.
¿Te traemos una simple?
- Mejor que no me tiente. - Me pasa igual.
Estoy así por mi nerviosismo.
Así que me privaré de la oportunidad.
Si no, puede matar a Mr. Peanut.
Decimoséptima con la B.
Vale.
¿Es Dawkins con "D"?
Sí. ¿Lo llamará?
Genial, gracias.
¿Ha hablado de alguien más?
¿Le importa si vamos a verlo?
Se lo agradezco, Valenzuela. Sí, muy bien.
Un marido llamó esta mañana a Desaparecidos
y la descripción encaja con la fallecida.
Anoche no volvió a casa. Marina Dawkins.
¿Puedes buscarlo?
Desaparecidos le pedirá que venga.
Anoche, en la 17a, Valenzuela capturó a un vagabundo,
solo iba por los dos asesinatos con violación.
Dice que podemos ir a hablar con él.
Gina, alguien vendrá de Desaparecidos.
- Dile que espere. - Claro.
Gracias.
- Abby. - Hola, Greg.
-¿Qué ha pasado? - Disparos desde el autobús.
Hay dos heridos, una mujer y un niño pequeño.
Hemos bajado la calle lo bastante rápido para retener
a la mayoría de los pasajeros y que los interrogarais.
- Bien. - Quiero bajarme. Dejadme bajar de aquí.
Hemos encontrado una .38 completamente cargada bajo un asiento.
Esto es reclusión ilegal. Quiero salir de aquí.
Oye, quiero salir del autobús. Es mi parada.
- Él es el conductor. -¡Déjeme salir!
¡Cierra el pico!
- Tío, es chunga. -¿Qué eres, tortillera?
-¿Acaso te gustan las mujeres? -¡Oye, cállate! ¡Cállate la boca!
Hablemos con el conductor.
Vigila a esos chicos.
Jugáis con mis derechos.
¡Y jugaré con mucho más si no cierras el pico!
- Hola. Soy el inspector Medavoy. - Menudo espectáculo.
Ya. ¿Qué puede decirnos del tiroteo?
Empecé a oír disparos, así que me detuve.
Miré atrás y vi un chico dando tiros.
Vio que lo miraba, se puso al principio del autobús
y me apuntó en la cara para que lo dejase irse.
Él y dos más bajaron deprisa.
Eran pandilleros.
Luego, vi un par de policías corriendo.
Así supe que tenía ayuda. Cerré la puerta.
No dejé salir a nadie más.
Quedan un montón.
¡Joder! Un maldito tiroteo desde mi propio autobús.
-¿Sabe a quién disparaba? - No lo sé, a alguien de la acera.
De repente, hubo gritos en español, empezó a disparar.
- Debieron ser ocho o diez disparos. - Vale.
Tenemos que aclarar esto en comisaría.
Déjenos subir, hablaremos con los pasajeros.
Habrá mucha gente cabreada
que discutirá con ustedes.
Sí, haremos un cacheo de armas antes de darles las noticias.
Si ese chico vuelve a protestar, tendremos problemas.
¿El que dice cosas a Abby?
Como siga insultando, se llevará una paliza.
Vale, chicos, solo serán unos minutos
y nos iremos a otro sitio.
Hola, Gerard. Estos inspectores quieren hablar contigo.
¿Qué? ¿Quieren ver al raro?
Sabemos que confesaste unos homicidios con violación la semana pasada.
¿Creen que harían una película de mi historia?
-¿Es lo que quieres? - Sí.
Creo que sería buena, pero quiero ser el protagonista.
No vas a salir nunca.
¿Y si Tom Cruise hace de ti?
¿Dónde estuviste anoche, Gerard?
¿Antes de aquí?
A ver, ya sabemos qué pasó cuando llegaste.
- Salí. Di un paseo largo. -¿A dónde fuiste?
Por ahí. Pero anoche no hice nada a nadie.
Estuve en un bar viendo la televisión. Me quedé unas cuatro horas.
-¿En qué bar? - No lo sé.
¿Conocía a alguien? ¿Habló con alguien?
No. Fui a casa y...
había un señor esperándome y ahora, estoy aquí.
¿Anoche estuvo con una mujer rubia por la 14a?
No, ¿le pasó algo?
La ahogaron hasta morir.
- No estuve con mujeres anoche. -¿Qué está pasando, Gerard?
Confesaste dos violaciones y asesinatos.
¿Crees que uno más te haría parecer peor?
Bueno, no serviría.
Pero cometí solo dos.
Me parece que eso no es todo.
Mira, me da igual si me disparáis. Hice mal.
¿Qué más me daría admitir otro asesinato?
-¿Quieren que diga que lo hice? - Solo si lo hiciste.
No.
¿Y por qué mató a las dos mujeres?
Una de ellas lo quería.
Con la otra... Lo que hice estuvo mal.
¿Una quería que la matara?
Quería morir mientras practicaba sexo.
- Supongo que lo dijo. - Sí.
Me lo comunicó. Fue claro.
Te lo comunicó. ¿Cómo lo hizo?
Con la mente.
Mientras caminaba,
por sus piernas daba cierta impresión.
Imponían.
En cuanto las vi, sabía qué tenía que hacer.
Y entonces empezó
a transmitirme ideas y demás.
Se comunicaba como loca.
Surgía todo lo que quería.
¿Y la mujer rubia de piernas largas de anoche?
¿También comunicaba ese tipo de cosas?
- No. -¿La mataste, Gerard?
No. No, no.
¿Sabe algo de David Berkowitz, Gerard?
¿Fue tu ídolo de niño?
- El Hijo de Sam. - Sí.
Sí. Recibía mensajes de un perro.
Pero usted de un humano.
Y con eso sube un peldaño de la escalera evolutiva.
Sí.
- Vamos. - A la puerta.
Pirado hijo de puta.
Lo de las dos mujeres, ha dicho directamente que fue él.
- Tal vez no hizo lo vuestro. - Tal vez.
O, tal vez, hay algo que le avergüence admitir.
¿Él? ¿Avergonzado de violación y asesinato?
¿Cómo se te ocurre?
Abajo tenemos una buena habitación para ti, Renaldo.
Un catre, inodoro, gachas de avena.
¿Quieres que te traslademos o colaboras?
Yo no lo vi. Miraba por el otro lado.
¿Ocho o diez disparos desde el autobús
donde viajabas y no miraste alrededor?
No era asunto mío.
¿Que disparen a seres humanos no es asunto tuyo?
A quienes dispararon desde el autobús están gravemente heridos, José.
Están en situación crítica luchando por su vida.
Tienes que saber que si muere la mujer o el niño
porque no has colaborado, serás cómplice de asesinato.
Eso son 25 años de cárcel,
solo por no decir lo que viste.
Pero estoy por creer que no estuviste implicado.
¿Quieres cumplir todos esos años por algo que no has hecho?
Hola,
¿alguien ahí?
No te entiendo muy bien, Ferd.
En la calle eres un charlatán.
Y aquí, te callas como un cobarde.
No tengo nada que aportar.
Pues has aportado mucho a una de mis compañeras.
Poner etiquetas a una policía no es muy sensato.
No me gustó lo que dijiste.
Me encerró en un autobús.
Eso es insultar a un agente de policía.
Bueno... ¿cómo empezó el disturbio?
No lo sé.
Viajábamos y un tipo de la esquina nos llamó "putas".
-¿Y vosotros le llamasteis algo? - Sí.
Le decíamos "puta" y él nos lo decía a nosotros.
Y el cabrón tiró una botella.
-¿Lo conocíais? - No.
Una botella grande de cerveza atravesó la ventana.
Pudo haber herido a alguien.
¿Y ahí empezó el tiroteo?
Sí.
¿Quién lo hizo?
- No lo sé, un tipo. -¿Qué aspecto tenía?
Ninguno en particular.
¿No?
- Creo que fuiste tú. - Yo no disparé, joder.
De haber sido yo, Mendonca sería picadillo ahora mismo.
¿Y a Mendonca sí lo conoces?
No lo sé.
Solo sé el nombre porque es un donnadie
- que se cree grande. -¿Su nombre de pila?
-¿Dónde vive? - Nunca me ha interesado.
¿Le alcanzó una bala?
No lo sé, ojalá.
Me habría partido el culo.
Bueno, ya me puedo ir.
¿Ya te puedes ir?
Sí, así es.
A ver, escúchame, capullo.
No te moverás de aquí.
Y más te vale que, cuando vuelva,
todo lo que respondas, sea con educación.
¿O qué?
Ya te enterarás.
Ahora pareces malo, ¿eh?
Seguro que traes a alguien más contigo.
No. Estaré solo yo.
Tú y yo, Ferd.
¡Porque si estamos los dos y tu actitud,
serás un miserable puertorriqueño!
Hola, Gina.
Inspectores, es Earl Dawkins.
- Derivado de Desaparecidos. - Gracias.
Es el marido de la muerta,
tendremos que acompañarlo a la morgue, ¿no?
Sí, habría que ver cómo se lo toma.
Señor Dawkins. ¿Cómo está?
Soy el inspector Simone. Él es el inspector Sipowicz.
¿Qué ha pasado? ¿Han encontrado a mi mujer?
Tenemos que hacerle algunas preguntas sobre ella.
Anoche no volvió a casa.
Llamó y dijo que iría al cine después del trabajo.
Estoy de los nervios. Nunca ha estado tanto tiempo fuera.
¿Dónde trabaja?
Es camarera en una cafetería de Elizabeth Street, Rusanov's.
Señor Dawkins, ¿sabe qué ropa
llevaba su mujer cuando salió?
Llevaba...
una chaqueta negra y...
No estoy seguro qué más. Una falda negra, supongo.
Tenía un pequeño lunar sobre el labio, justo aquí.
Es rubia.
No saquemos conclusiones.
Nos gustaría que nos acompañara, Sr. Dawkins,
Es para una identificación.
¿Por qué? ¿Quién es?
-¿Algún herido? - Señor, su mujer ha desparecido.
Tenemos un cuerpo sin identificar
cuyos rasgos generales coinciden con su descripción.
Tiene que acompañarnos a la morgue.
Dios mío.
Dios mío.
Dios mío.
Oye, Greg. Tenemos que ir a Bellevue.
Tienen al tal Mendonca del que te habló Ferd.
Resulta que le dispararon en el brazo.
Sí, bien.
¿Estás bien?
Sí, estoy bien.
Estás engullendo la mantequilla de cacahuete.
Te aseguro, James, que el tal Ferd,
me ha tocado mucho la moral.
Cuando se hizo el listo con Abby,
sabía que le pondrías la cruz.
Sí. Y más con su comportamiento general.
Igualmente, tenemos que ir a Bellevue, Greg.
Sí.
Que el capullo de Ferd, vaya a la sala de interrogatorios y sufra.
DESPACHO DEL FORENSE
Ojalá no tuviera que hacer esto. Estoy un poco asustado.
Sí. Avísenos cuando esté listo para que abran las persianas.
Un segundo que me calme.
Vale, puedo hacerlo.
Es ella.
Es mi mujer.
¿Quiere agua?
¿Qué le ha pasado?
- Ha sido estrangulada. -¿Quién lo hizo?
No lo sabemos.
¿Y por qué la han estrangulado?
¿Dónde estaba? ¿Dónde la encontraron?
Fue hallada en un callejón.
¿Su mujer tenía problemas con alguien, señor Dawkins?
¿Sabe de algún enemigo?
No, que yo sepa.
No la violaron, ¿no?
Aún no lo sabemos. Harán algunas pruebas.
Debí haber ido al cine con ella.
- Es culpa mía. - A ver, tranquilo.
Estoy mareado.
¿Por qué no se sienta en el despacho?
Miren, necesito tomar el aire. Quiero salir.
Tiene que firmar algunas cosas. Pero puede esperar.
No puedo lidiar con esto,
ahora no. Quiero irme a casa.
Vale, está bien. Lo llevamos a casa y volvemos más tarde.
Gracias.
Si a Dawkins le afectaba tanto que mataran a su mujer,
¿por qué no nos ha dicho absolutamente nada?
Lo único que ha dicho es que trabajaba aquí.
-¿Qué ocurre? - Policía.
Tenemos que hacerle unas preguntas.
¿Marina Dawkins trabaja aquí?
Vino a trabajar anoche.
-¿Trabajó hasta que cerrasteis? - Igual hasta las nueve.
-¿La esperaba alguien cuando salió? - Anoche no.
¿Y las otras noches? ¿Salió con alguien alguna vez?
No sé qué hace. Es asunto suyo, ¿vale?
Anoche fue asesinada.
Y desearía un poco de colaboración por tu parte.
¿Asesinada?
No me lo puedo creer.
Pues no lo crea.
Cuando Marina salía de trabajar, ¿con quién se iba?
Él la esperaba a veces en la esquina.
-¿Su marido? - Puede.
¿Por qué la esperaría su marido en la esquina?
No, no era el marido. Conocí al marido.
Era un joven, Vitali.
-¿De nombre o de apellido? - Nombre.
Solo vino al bar dos o tres veces.
Entonces dejó de venir
y la esperaba en la esquina hasta que terminara.
-¿Habló de él alguna vez? - No.
Se iban por ahí, al bar ruso.
¿Ella tenía algo ruso?
Sí, es rusa.
Marina, así se llamaba aquella rusa casada con Oswald.
¿Cómo se llama el bar?
Dimitri's.
¿Cómo ha podido pasar? ¿Qué pasa en este país?
¿Qué pasa con este país?
Lo que pasa es que mucha gente de otros países lo destrozan.
El inspector Sipowicz es uno de los pocos polacos nativo americanos.
¿Qué tal, Mendonca?
Oye, ¿cuándo saldré de aquí?
-¿Parecemos médicos? - Somos la policía, Daniel.
Dinos quién te disparó desde el autobús.
- No sé quién fue. - Claro que lo sabes.
No, tío. Esperaba en el semáforo y me dio una bala.
Volaban por todas partes. ¡Pum, pum, pum, pum, pum!
- La gente recibía disparos. -¿Viste al que disparaba?
No lo vi.
Mirabas a esos chicos, llamándolos "putas".
Me estaban llamando "puta".
Mira, queremos arrestar al tipo que intentó matarte.
Porque si no, irá a por ti otra vez.
No necesito la ayuda de unos polis. Ya me encargo yo.
No.
Tirar una botella a la ventana de un autobús es delito grave.
Cumplirás condena si no nos das el nombre del tipo.
¿Cumpliré condena?
¡Me han disparado a mí!
¿Cómo me vais a condenar?
¿Qué justicia es esa?
Es justicia para un capullo,
demasiado memo para entregar al hombre que lo disparó.
Joder. No soy un soplón.
A ver, a ver. No se trata de ti.
Ese gamberro disparó a una mujer y a un niño. Ambos están graves.
Bueno, a ver, es fuerte.
¿Fuerte?
Es fuerte.
¿No vas a colaborar, Mendonca? ¡Levántate!
Quedas detenido por tirar la botella.
Me ha pegado en la cabeza con una guía telefónica.
Me disparan y ahora me dan en la cabeza.
Y estás arrestado. Ya tienes la trifecta.
A la mierda.
Luis Ugalde hizo el tiroteo.
¿Vale? Dejadme ya en paz.
Siéntate.
¡Siéntate!
-¿Dónde encontraremos a este Ugalde? - Probablemente, por Mott y Banyard.
Casi siempre está negociando por allí.
-¿Qué aspecto tiene? - No sé, tiene algo en el cuello.
¿El qué? ¿Un bulto o algo?
No, es como un tatuaje.
Eran un par de lágrimas.
Buscad lo del cuello.
Es como una cruz.
Vale, espera ahí un momento. Oye, Greg.
- Creo que debemos soltarlo, Greg. - Sí.
Si va a comisaría, te arriesgas a que se queje por el golpe.
No sé cuánto vio el médico.
Pido disculpas, perdí el control.
Es una escoria de pandillero.
- Ha dado resultado, no te preocupes. - Vale.
Escucha, te daremos un respiro
- porque has hecho lo correcto. -¿Puedo irme?
Sí. Cuando acaben contigo, sal de aquí.
Greg.
¿Creéis que maté a Marina? Venga, detenedme.
¿Quieres que te detengan?
Me da igual lo que hagan.
Lo que te pediremos, Vitali, es que te sientes.
Y te traeré algo de beber para que te relajes.
¿Me acusas de borracho?
Sí. Me encanta imaginarte con tu hacha por las calles de la ciudad.
- Bébete esto. - No, no me obligarás.
- Te estás equivocando. - Bébete el maldito café, Vitali,
y acabemos con esto sin que nadie pierda los nervios, ¿vale?
- Qué asco. -¿Cómo sabías que Marina estaba muerta?
¿Todo el bar lo sabe y me buscáis a mí
- por ser ruso? Estáis muy seguros. - De lo que estamos seguros, Vitali,
es de que esta mujer tenía un marido que no eres tú.
Y de que todo el bar también sabía que te la tirabas.
Así que ¿y si te calmas
- y nos dices dónde estabas anoche? - La estuve matando.
-¿Dónde estabas, Vitali? - En el cine.
¿Con compañía?
No, porque ella trabajaba.
-¿Te quedaste con el recibo? - No hay recibo.
Ruso, así que por supuesto que miento.
Me da igual lo que penséis, inspectores estadounidenses.
¡EE. UU., os creéis con derecho a todo!
Y dale con EE. UU., culpa nuestra.
Os casáis con una rusa sacada de un anuncio.
¿Lo has visto alguna vez? He visto una foto.
Feo como un puerco.
Tal vez, anoche, te dijo que se acabó tu suerte.
Que volvería con el puerco.
Iba a dejar al puerco.
Estaba harta de él, no podía mirar a nadie.
¿Cuándo te lo dijo, anoche?
Antes de anoche. ¿Qué me importa si no os lo creéis?
Marina os da igual.
Era una persona, tenía una familia,
mandaba dinero a su familia de Chernóbil.
¿Las cartas que recibía eran de un tono verde?
Hijo de puta, hijo de puta.
La llama estúpida.
La trata como a una sirvienta, se queja, la presiona, y luego espera sexo.
Se cree que compra a una rusa de un anuncio de periódico.
Preguntadme quién creo que mató a Marina.
Os da igual la opinión de un estúpido ruso.
Crees que fue él, ¿eh?
El puerco porque ella quería divorciarse, ¿quién va a ser? ¿Quién?
- Puedes ser tú. -¡Esposadme! ¡Esposadme!
Inspectores, dice el forense que os diga que Marina Dawkins
murió por estrangulación manual y...
Lo anoté.
Lesión externa a la zona genital.
Sin evidencia de penetración.
Si lo hizo el marido, tal vez sea impotente.
O quería que pareciera una violación.
Si es cierto lo del divorcio y él no lo mencionó,
ahí hay algo.
- Lo volveremos a llamar. - Sí.
- Hola, Andy. -¿Qué pasa?
Vamos a coger al tal Ugalde,
supuestamente disparó desde el bus.
¿Cómo está la gente que disparó?
El niño se pondrá bien. Creen que la mujer no saldrá de esta.
-¿Necesitas refuerzos? - No, vamos bien.
-¿Todo listo? - Sí.
-¿Estás bien, Greg? - Estoy muy nervioso.
Será un desequilibrio de azúcar, me he atiborrado como un imbécil.
Bebe agua antes de salir,
y lo repartes por el...
Ya me encargo, ¿vale, James?
Ya basta con Abby.
O igual, el Dr. Jeckyll se ha metido en problemas
por la mantequilla de cacahuete.
Lleva una chaqueta azul, zapatillas de correr blancas y negras,
está cerca de la esquina.
- Vale. -¡No te muevas!
- De acuerdo, de acuerdo, tranquilo. -¡Manos arriba!
- Contra la pared. - Tranquilo, tío.
Calma. ¡Oye! ¡Oye!
¡Tío! ¡Tranquilo!
Agacha la cabeza.
¿Me oyes? ¡Agacha la cabeza!
Greg, tranquilízate.
¡Joder! ¿Qué he hecho?
A ver, no fui en ningún autobús esta mañana, hermano.
¿Y dónde estabas?
Acostado con una señora.
Dime el nombre.
No puedo, agente. Está casada.
¿Qué opinas de eso, James?
Este chico irá a la cárcel por proteger el honor de una mujer.
Es precioso, es romántico.
Creo que he visto esa película.
Pero te metes en la boca del lobo, Luis.
La única forma de soltarte sería por una rueda de identificación.
No, nada de ruedas. Ni de coña lo haré.
Muy buena, agente.
No hagas un corte de mangas en sitios como este. ¿Vale, Luis?
Lo tenemos registrado de todos modos.
Ha habido un accidente en frente.
Ha dicho el conductor que venía a verle.
- Tiene que ser Dawkins. - Vale, en seguida vuelvo.
No me lo puedo creer. Fíjese, ¿cómo puede ser tan estúpido?
¿Es que no mira por dónde va?
¿Sabe el papeleo que tendré que hacer por esto?
- Salió por delante de mí. - Por el amor de Dios.
- Señor Dawkins. ¿Está herido? - Vale, vale, ¿ve?
Estos son los hombres que vengo a ver.
- Me llamaron. - Está borracho, chocó contra mí.
Mi mujer ha muerto. Vengo de la morgue.
- Dígale. - Es un homicidio.
Tenemos que hablar con él. Subiremos.
Mire, el coche patrulla tiene daños. Que verifiquen su documentación.
No llevo un carajo. He perdido a un ser querido.
Es muy importante que hablemos con él ahora.
Vale, ¿y quién se encarga del papeleo?
Mandaremos a alguien, venga.
- Conducía demasiado rápido. - Vamos.
- No iba mirando, ¿dónde...? - Calla, colega.
Oye, hay una botella de licor en el suelo.
También, apunte que del impacto
esto se salió de debajo del asiento delantero.
Oiga, ¿qué tiene ahí?
El bolso de su mujer, Dawkins.
Se cayó su carné.
Me pregunto qué hace ahí.
- Se le olvidaría hace unos días. - Sí, tiene sentido.
- Venga, hablemos arriba. - A eso he venido.
- Vino directo a por mí. - Venga.
Fui directo a por un cretino.
Parece que ha bebido demasiado, Dawkins.
Necesitaba una copa, estoy de luto por mi mujer.
Ese policía no miraba por dónde iba.
Bueno, ya lo aclararemos.
Siéntese.
Mírenlo ahí abajo. Se está adueñando de mi vehículo.
Sí. Es el de Marina.
¿Cuándo fue la última vez que lo vio?
Ayer, supongo.
Debió habérselo dejado.
-¿Se lo dejó? - Dawkins,
¿por qué no nos dijo que su mujer fue una novia por catálogo?
Desapareció. No pensé que fuera relevante.
¿Y por qué no nos contó que quería divorciarse?
No lo sé.
No puedo explicar lo de este bolso.
Debió habérsele olvidado.
¿Por qué no nos dijo lo del divorcio?
No, Earl quiere hablar del bolso.
Hablemos del bolso, Earl.
Bueno, la llevé ayer al trabajo.
Entonces tuvo que dejárselo ahí.
Earl, una mujer que sale y olvida el bolso,
es como si usted y yo salimos y olvidamos el brazo derecho.
He estado con mujeres, borrachas perdidas, que se olvidan de comer,
pero nunca de su bolso.
¿Sabe cuándo una mujer olvida su bolso?
Una mujer olvida su bolso cuando está muerta, Earl.
Su mujer murió en su coche.
No fue a trabajar,
no se le olvidó ningún bolso.
Yo no la maté.
Pero tenía un buen pretexto.
Solo quería una mujer y acabé con ella.
Solo por lo que pudiera conseguir. Creo que era prostituta en Rusia.
A saber qué pasaba allí.
Pero con esos ojazos azules
confié en ella.
Pero ella... me usó para entrar en este país.
Me tomó por idiota.
Pagué mucho dinero por traerla.
Después intentó jugármela con un divorcio.
Veinte años en el ejército.
Fui sargento mayor. Mi pensión era buena.
En seis años monté un negocio de limpieza de alfombras.
Salí adelante.
El apartamento donde vivo, es mío.
Pero esa zorra lo quería todo. Y también se lo quedó.
Todo para la mujer,
da igual lo mentirosa
o infiel que sea.
Así son las leyes del divorcio aquí.
¿Le engañaba con otro hombre?
Tal vez sea tarde para averiguar con quién,
pero ustedes deciden.
Tal vez me engañaba con él.
Tal vez le robó algo y él se vengó.
No hablará de usted, ¿no, Earl?
Lo vi.
Anoche, por primera vez.
Llamó después del trabajo y dijo que se iba al cine sola.
¿Fue a buscarla?
Le pregunté qué película iba a ver
y la esperé cuando acabó
para descubrir la mentira
de que iba sola.
El hombre que buscan, es...
muy alto, de más de 1,85 m, castaño.
Supongo que le pareció bueno y atractivo.
- Pero los vi yéndose juntos. -¿Los siguió?
Sí, es ese seguro.
¡Está lleno de mierda, Dawkins!
Usted tenía el bolso.
Usted la mató.
Earl , ¿puede ser que los siguiera?
Tal vez después de que el novio se despidiera
cerca de donde vive con Marina,
se acercó y la avisó de que la había pillado.
Tal vez, empujó a Marina al coche,
le dijo lo mucho que le había enfadado.
Tal vez ella empezó a pegarle a usted.
Y al intentar esquivarla, las cosas...
se descontrolaron.
Bueno, lo que pasó fue que...
la metí en el coche y...
empecé a decirle que la vi con un hombre.
Y se puso a discutir por el divorcio.
Después, volvió el hombre con el que se estaba viendo,
- abrió la puerta de un tirón y... - Earl.
Eso no ocurrió.
Algo se apoderó de mí.
Sabía que la ahogaba, pero...
No quise parar.
Y luego vi lo que había hecho y entré en pánico.
Tenía que salir de ahí.
Así que la puse en el callejón.
Recordaba las noticas de las chicas
que fueron violadas y asesinadas e intenté que pareciera algo así.
Golpeándola en las partes íntimas,
arrancando el vello de ahí abajo.
Pero no podía violarla, ni porque quedara bien.
Tenía muchos sentimientos por ella.
COMISARÍA 15 321
¿Estarás bien allí, Greg, trasladando a Ugalde?
Vamos a por él.
El conductor lo identificó,
y otros dos testigos.
Pero es un tipo duro.
Si queremos que declare, no creo que lo intimidemos.
¿Y qué propones, James? ¿Traerle unas rosas?
Digo que estás un poco sobreexcitado.
Creo que deberíamos ser amables con él.
Pues seamos amables con él. Maravilloso.
- Vamos, Greg. - Empezando con su complicada juventud.
Sal, Ugalde.
¿Qué pasa, agente?
Queremos informarte del estado de la investigación.
Tal vez necesites ayuda.
Te han reconocido por disparar a esa gente.
El conductor te identificó en unas fotografías,
lo que es suficiente para trasladarte.
Además, otros tres testigos te señalaron.
Sí, olvídate de tu lloroso tatuaje, Ugalde.
Llorarás lágrimas de verdad en la cárcel.
Oye, hermano, ¿con quién crees que hablas?
Cumpliría la condena haciendo el pino. Da igual lo que dure.
Hice lo que tenía que hacer. ¿Entendéis lo que digo?
Nadie me llama "puta".
¿Cómo me comporto como un adulto
en autobús si alguien me llama "puta"?
¿Eso convierte en adulto, Ugalde?
¿Disparar a una mujer y a un niño desde un autobús?
Greg, puede que haya algo que no entendamos.
Oiga, yo no disparé a ninguna mujer o niño, agente.
Les disparaste, cabrón.
Déjale expresar lo que intenta decir, Greg.
A ver, cuando vas por la calle, tienes que ser adulto.
Eres imbécil, Ugalde.
Todo esto de ser adulto, ¿a quién le hace daño?
- Nos ha dicho que no era su intención. - Eres una puta estúpida.
¿Me oyes, Ugalde? ¿Quieres que lo diga otra vez?
No.
¿No quieres prestar ninguna declaración?
Ninguna.
- Es demasiado puta. - Ponte de pie.
Venga, vamos.
AGENTES DE DETENCIÓN
Que le den. Tenemos dos testigos y Mendonca nos dijo el motivo.
Sí, y menos mal, Greg, porque has arruinado el interrogatorio.
Me ha tocado las narices.
Hoy todo el mundo te toca las narices.
Te pedí al entrar al interrogatorio que intentaras controlar los nervios.
No estabas tan enfadado cuando me calenté
al pegarle con las páginas amarillas a Mendonca.
Recordarás que así salió el nombre del perpetrador.
Greg, digo que ahora en esa sala, te has dejado llevar por tus emociones.
Bueno, a nadie parece molestarle mucho cuando Andy tiene reveses.
Andy no se encabrona con un perpetrador y sale tocándose el nabo.
Andy se desquita con alguien y sale con una declaración.
Vale, siento mucho no ser Andy.
Como has dicho...
conseguimos el arresto.
¿Por qué no lo damos por terminado?
En cuanto a lo de dar rienda suelta a mis emociones,
no lo discutiré, me he equivocado en esa sala.
Pero no le des muchas vueltas, James.
Descargas las emociones en un contexto,
pegas a un chico con una guía telefónica
y el genio sale de la botella.
Y una vez que sale, está fuera.
¿Qué le pides al genio, Medavoy?
Nada, Andy.
Pensaba que te quedaba un deseo,
podrías librarme del basurero del aeropuerto.
RESTAURANTE
Pues ahí estaba yo. Pegando al vagabundo con las páginas amarillas,
en medio del hospital Bellevue,
dando vueltas y vueltas para averiguar quién le disparó.
Un golpe con la guía telefónica, y dice el nombre.
Intuías lo que haría falta.
Arrestando al tirador, fui duro también.
Agresivo en la calle y agresivo verbal después.
Me preocupa.
No te veo como alguien violento, Greg.
Hoy me he puesto muy nervioso. Demasiados pandilleros.
Y además, el chico que te dijo cosas en el escenario del crimen...
hizo que empezara con mal pie.
¿Cuando me llamó tortillera?
Esas cosas están fuera de lugar.
Bueno, no es que revelara un secreto, Greg.
Ese capullo no sabía que eras lesbiana, Abby. Lo dijo al tuntún.
Estoy de acuerdo. Lo que dijo
y lo que soy no es asunto de nadie.
Pero quiero decirte que, cuando se dice algo así,
por ser mi amigo no tienes que ser necesariamente protector.
Entendido. De acuerdo.
No es que no te lo agradezca.
Bueno, nos acercamos al postre
y aún no se ha revelado la naturaleza especial de la ocasión.
No debí expresarlo así el otro día.
No es que una buena comida bien acompañado no sea lo bastante especial.
Quería saber si te gustaría conocer a Kathy.
Supongo que Kathy es tu... pareja.
Mi novia, eso es.
Lo suponía.
Bueno, ciertamente, no tengo ninguna razón para no conocerla,
si se da la ocasión.
Esperaba que vinieras a cenar una noche a nuestro apartamento.
¿En serio?
¿Qué plato sería yo?
Bueno, no, ciertamente, no hay ninguna razón para no ir.
Creo que te he incomodado bastante.
No, en absoluto.
Greg, si no quieres conocer tan pronto a Kathy, lo entendería.
No era mi intención ofender.
Me has pillado desprevenido.
Bueno, es un terreno bastante desconocido para ti.
Más allá de compañeras de trabajo,
nunca había tratado tanto con una mujer abiertamente lesbiana.
Y lo cierto es que...
cada obstáculo de nuestra amistad, es un placer superarlo.
Bueno, lo desconocido no tiene que ser malo.
Has sacado un tema interesante.
Me estaba acordando de la primera vez que te vi.
Mirabas una escaladora como si fuera un tiranosaurio rex.
Exacto, exacto.
Y mira qué buen resultado.
La moraleja que saco, Abby,
es que no me escapo de nuevas experiencias.
De pronto, he sido capaz de usar la fuerza en el trabajo, por ejemplo.
Puede estar bien o mal, depende del contexto.
No puedo rechazar lo incontrolable.
Estaré encantado de conocer a Kathy, y de cenar los tres.
- Estupendo. -¿Por qué no, verdad?
- Eso es. -¿Qué me puede pasar?
Me alegro mucho, Greg.
Y entonces...
conoceré a tu amiga, Kathy,
que, tal cual, sería la ocasión especial que decías.
Bueno...
vayamos poco a poco.
¿Quién quiere postre?
¿Algún avance? Parece que estás a punto de evacuar.
El de la cama, ¿hablas mi lengua?
Sí.
Echasteis seis condones de caballo con el último policía, ¿no?
Buen trabajo.
Eran los seis últimos que me quedaban.
Naturalmente, quieren que lo confirme
y examine tus siguientes heces.
Entiendo.
Dile a tu compañero,
que si no mejora los siguientes minutos, le pediré una IV.
Se le suministrará suficiente laxante gota a gota,
terminará pareciendo una de tu grandes grúas Derrick.
Él es hausa. No sé suficiente hausa para decir eso.
- Aquí pone que los dos sois nigerianos. - Él es hausa.
Yo soy yoruba, tío.
Con que eres yoruba.
¿Qué, tú y yo vamos a hablar en un galimatías ahora?
Pim, pam, pum,
tamale rico.
Intenta hablar yoruba, mi lengua.
Sí, bueno, que tengáis una buena conversación.
- Dice que es político. -¿Sí?
Partido nacional de la heroína.
Dice que es político.
Esta era su oportunidad de venir a EE. UU.
¿Y la tuya también?
Me temo que he venido por amor.
Mi novia es estudiante,
no tenía dinero para ir con ella.
Entonces te tragaste algunos globos.
Están en las calles de Lagos.
Te ofrecen un vale si llevas condones, heroína, cocaína.
Este es un gran país.
Estaría orgulloso de vivir aquí, trabajar duro,
sin tener problemas.
¿Qué problema tiene?
Ha vuelto al hausa.
¿Qué te ocurre?
Creo que sus drogas le han estallado dentro.
Hermano.
Espero que no sea cocaína,
porque si lo es, morirá.
Cállate.
He llamado al médico.
Vendrá en 90 segundos.
Tiene cocaína en algunos condones. Va a morir.
Vale, tranquilízate.
Dile lo que he dicho del médico.
-¡Se está muriendo! - Colega,
he visto a mucha gente morir, ¿vale? ¡No hace falta que me lo digas!
Bienvenido a Estados Unidos.
Subtítulos: Cristina Ocete
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