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A lo largo de su existencia, el hombre ha escrito su historia con sangre.
Pero también ha demostrado que existe en él el resplandor divino.
En el alma humana hay una oscuridad profunda, donde ninguna
claridad ha penetrado desde que Caín matara a su hermano.
El final de este film muestra, sin la menor hipocresía, los horrores
de un combate en el que la locura sanguinaria triunfa sobre la razón.
Las atrocidades no son cometidas sólo contra el enemigo, sino también
contra inocentes... mujeres y niños.
El mayor horror es que todo esto ocurrió en realidad.
SOLDADO AZUL
¡Vaya un sombrero ridículo!
Honus.
¡Oye, Honus!
¿Se las has visto?
¿Has visto la forma de sus tetas?
¿Y bien?
¿Dónde está? ¿dónde está la mujer?
¡Maldita sea!
- ¿Quién la ha instalado allí? - Está con usted, capitán.
Puta.
¡Destacamento, adelante!
Mira eso.
2 años con los pieles rojas. ¿No sientes curiosidad?
¿De qué?
Cuántas veces lo habrá hecho. ¿No te excita eso?
- Es que tu puedes ser un pervertido. - ¿Yo?
Ella no tuvo la culpa que los Cheyennes la capturaran.
Yo no he dicho eso, pero me gustaría mucho clavármela.
- No en Fuerte Reunión, en cualquier caso. - ¿Por qué?
Él la espera allí.
- ¿Quién? - Su prometido.
¡Spingarn!
Hay que proteger los flancos.
- ¿Señor? - Hay que proteger los flancos.
¿Me está dando un consejo, capitán?
¿Yo?
Soy el oficial pagador.
No tendrá consejos de mí, soldado.
Le estoy diciendo que proteja los flancos.
¿De qué tiene miedo? ¿De los bandoleros?
De los Cheyennes.
Disculpe, capitán, pero nunca he oído todavía que los indios...
...ataquen un transporte de fondos.
El dinero no les interesa, señor.
Proteja los flancos.
Sí, señor.
Está bien.
Supongo que estamos bastante lejos.
¿Por qué nos ha tenido que tocar a nosotros?
Estaba muy cerca de ella.
Casi la veía.
Sólo te bastaba tender la mano para acariciar su mejilla.
Habrías podido hacerlo.
Pero eres un cretino.
Eres mi mejor amigo, pero eres un cretino y...
¡Willie!
¡Todos a cubierto!
¡Todos a cubierto!
¡Spingarn, maldito hijo de puta!
¡A cubierto y fuego a discreción!
¡Dios mío!
¡Teniente... la mujer!
¡La mujer!
¡Señorita!
¡Estúpido, canalla! ¡Cabrón! ¡Imbécil! ¡Sucio asesino!
Los hombres lo están mirando. ¡Domínese, Miles!
¡Dios mío, miren eso!
- ¡Podemos parlamentar! - ¿Qué?
Sacar bandera blanca, hablarles. Nos escucharán.
Esos salvajes sólo quieren nuestra piel.
Voy a hablarles. ¡Voy a hablarles!
- ¡Capitán! - ¡Vuelva!
¡No disparen!
¡Teniente, Fuego! ¡Fuego!
No por mucho tiempo.
¡Oiga! ¡Oiga!¡Por aquí!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡No se quede plantado ahí! ¡Mueva ese culo para acá!
¿Es todo, señor?
- ¿Qué? - ¿No queda nadie más?
- No lo sé. - Sígame.
Espere.
¡Oiga, venga a sentarse aquí! ¡Vamos!
Bueno, he ahí lo que queda de la carreta.
Van a buscarnos.
No mucho tiempo. No él.
¿Pues, quién?
Lobo Moteado.
Los que los han atacado son Cheyennes.
¿Cómo sabe que Lobo Moteado estaba allí?
- Lo he visto. - ¿Lo conoce?
Lo conozco.
¿Cómo se llama?
- Honus Gant. - Cresta Marybelle Lee.
- ¿Está herido? - ¿Qué?
¿Está herido?
No, no es sangre mía.
Bien, porque vamos a tener que esperar mucho tiempo.
Estarán saqueando esos cadáveres allá abajo.
Durante horas.
¿Qué... qué está haciendo?
Me quito el pantalón.
- ¿Por qué? - Me muero de calor y esto pica.
Más vale que lo tomemos con calma y nos pongamos cómodos.
Me molesta mucho haber perdido mi sombrero.
¿Señorita?
A propósito de Lobo Moteado como es que...
He sido su mujer.
¡Mira qué hay aquí!
¡Vamos!
¿Qué hace?
Nada.
No es que quiera apurarlo, soldado, pero se hace de noche. Hay que moverse.
Le roba a los muertos.
¡Dios mío! ¡Usted le roba a los muertos!
Sí, y el botín es bastante pobre.
Algunas míseras galletas.
¿Ha encontrado algo mejor?
¡Dios mío!
- Es usted. - ¿Yo?
- Es usted a quien buscaban. - ¿De qué demonios habla?
Lobo Moteado quería recuperarla.
- ¡Pendejadas! - Los Cheyennes...
- ¿Qué? - No tengo nada que ver en el asunto.
A los Cheyennes nunca atacarían a un convoy de pago.
¡Pendejadas!
La buscaban a usted.
No valgo tanto la pena para ellos.
Ya está bien de adulación, soldado azul.
No valgo una caja de oro.
El oro no les sirve para nada.
Pues según su opinión, ¿qué demonios buscaban?
Los rifles cuestan dinero ¿sabe?
Y si no me cree, entonces intente encontrar la caja.
Adelante.
Encuéntrela.
¿Alguna otra pregunta?
Me gustaría decir unas palabras.
No ahora. Nos vamos.
Por ellos.
Hay que decir algo por ellos.
¿Quiere decir una especie de misa?
Bien, qué demonios. ¡Adelante!
Hay que decir una oración.
Eso es, una oración.
Debe conocer centenares de ellas.
Yo debería estar allí.
Debería yacer aquí junto a ellos, con mi compañía.
¿Por qué?
Es decir, me parece que ha salido bien librado.
Todos han muerto y usted continúa caminando.
¡Salvajes asesinos!
Puede aullar a la muerte, si quiere,...
...pero eso no nos llevará a Fuerte Reunión.
Ahora, diga lo que quiera, o larguémonos de aquí.
"Sin réplica...
...sin razón...
...sacrificando su vida...
...en el valle de la muerte se arrojaron los seiscientos...
...asaltados a golpes de rifle...
...valientemente, se lanzaron directo...
...a las mandíbulas de...
...de la muerte...
...a las fauces del infierno...
...lanzaron los seiscientos...
...las hojas de sus sables resplandecieron...
...cuando los blandieron...
...cargando todo un ejército. ¿Y todo por qué?...
...sin razón...
...sacrificando su vida...
...en el valle de la muerte...
...se arrojaron los seiscientos. "
¡Dios mío!
- Tírelos. - ¿Qué?
Los calcetines. ¿De qué le sirven?
Tenga.
- ¿Qué pasa? - ¡Es barro!
Está un poco sucia.
- ¿Dónde están las cantimploras? - ¡Oh, no!
¿No va a tocar los objetos robados a unos muertos, verdad?
Eh... bien... Podríamos necesitarlo más tarde.
Por fin usa la cabeza, soldado azul.
¿Un poco más de barro?
¿No podría hacer algo con su vestido?
¿No podría arreglarla un poco?
Pronto habré adelgazado, y no se verá gran cosa.
De todas formas, no me queda bien. No es mío.
¿De quién es?
De un mujer de un agencia de Snake Flats.
Me desnudó, me hizo tomar un baño. Después me dio este vestido.
¿Viste el sombrero?
Ese gran sombrero amarillo que me dio me tapaba toda la cara.
Adoraba ese sombrero.
Me pone enferma haberlo perdido.
¿Enferma?
¿Cómo se atreve?
¿Qué pasa? ¿Qué he dicho?
¡21 hombres yacen muertos allá abajo y usted llora por un sombrero amarillo!
- ¡21 hombres! - Una gota de agua en el océano.
- ¿Qué? - No es el ejército, soldado azul...
...el que está muriendo en este jodido país.
Nuestro país no es un "jodido país".
¡Pendejadas!
Señorita Lee, su lenguaje es muy vulgar.
¿Prefiere que hable Cheyenne?
¡No!
¡Bravos soldados! Vienen a matar a auténticos indios...
...y a edificar fuertes en sus tierras.
¿Crees que los indios van a dejar, tranquilamente, que el ejército...
...les robe sus tierras?
Usted los ha visto cortar las cabelleras a nuestros hombres.
Sí, ¿Y de quién aprendieron eso? ¡De los blancos!
¿Y a cortar manos?
A cortar pies, a cortar...
Sé lo que les cortan.
Pero al menos ellos no las usan como bolsas de tabaco.
Eso es lo que Uds. los soldaditos hacen.
Miente.
¿Nunca has visto un campamento después que el ejército ha estado allí?
¿Sabes lo que se les hace sufrir a las mujeres antes de matarlas?
¿Has visto a los niños y niñas atravesados por los sables?
¿Atravesados y muriendo?
Pues yo sí.
Miente.
Mejor te duermes.
Miente.
Te contaré sobre ese sombrero...
...se parecía a uno que mi padre me había dado.
Un domingo por la mañana, hace mucho tiempo.
Se arrodilló, me besó y me puso ese sombrero en la cabeza.
Fue la última vez que lo vi.
¿Quiere decir que murió?
¡No! Me abandonó.
Me dejó en un orfanato.
Qué demonios ¿Después de todo, alguien ha pedido venir al mundo?
- Voy a dormir - Hazlo, soldado.
Y procura no pensar en mí.
Señorita Lee, no tengo del todo...
Lo sé.
Pero si te pones demasiado caliente durante la noche...
...sólo tienes que meter la cabeza en el arroyo.
Ahí abajo está.
- ¿Qué? - El viejo camino de carretas.
¿Y qué hay con él?
Lo seguiremos.
¿Por qué?
Bueno, nos lleva directo a Fuerte Reunión.
Tal vez tardaremos alrededor de cuatro, días, por lo menos.
¡Seguro! Caminaremos al descubierto...
...y nos saltarán encima. Nos colgarán por...
...los pies y los cuervos nos sacarán los ojos.
No debe preocuparse, señorita Cresta Lee,...
...pero soy un soldado profesional...
...y se supone que conozco muy bien esta región.
¿Y desde cuando eres soldado raso?
No fue decisión mía, era la voluntad de mi padre.
Tomas ese camino, soldado azul...
...y tu padre tendrá que venir a enterrarte.
Mi padre ha muerto.
Murió en Little Big Horn, el año pasado.
Asesinado por los sioux.
Me pregunto si el general Custer siguió los consejos de tu padre.
Bueno, ten por seguro que yo no seguiré los tuyos.
Escucha, quédate con el rifle y la carne seca.
Dame sólo algunas galletas.
Así. Está bien.
Buena suerte, soldado azul. Les diré a los del fuerte que no fue culpa mía.
¡Oiga, soldado Gant!
¡Señorita Lee!
¿Qué pasa, te has perdido?
- No podía hacer eso. - ¿Qué?
Dejarla sola. Podría ocurrirle cualquier cosa.
Pues, gracias.
¿Qué le diría a su prometido?
¿Entonces, estás al corriente?
Bueno, ¿Cómo podría confrontarlo?
- ¿Cómo podría mirarlo a los ojos? - Sí.
Ya veo.
El deber de un soldado hacia otro. Y al diablo conmigo.
Es una cuestión de principios, Señorita Lee.
Es un asunto de tonterías.
Toma unas bayas.
Las bayas me enferman.
¡Vete al diablo!
¡Mira esto! Otro jirón.
¡Me cago en..!
- ¿Le habla así? - ¿A quién?
A su novio.
Es curioso, pero no hablamos.
No recuerdo haber conversado jamás con él.
Él sólo me saltaba encima y yo lo rechazaba y...
...a Dios gracias, conseguí rechazarlo durante mucho tiempo.
Así que entonces, se enroló en el ejército.
Ya ha tenido bastante.
¿Seis largos meses en Fuerte Reunión, sin mujeres?
Me ha enviado a buscar para celebrar un matrimonio militar.
Y aquí estoy yo, todavía esforzándome por reunirme con él.
- ¿Está segura que todavía la espera? - Eso dice en su telegrama.
Da la impresión...
...que se casa con él por dinero.
En efecto.
¿Se te perdió algo?
- Mi calcetín - ¡No!
No está.
Así sólo tendrás que lavar la mitad.
- Volveré por él. - ¡No!
No tardaré.
Mira, lo prometo, no reportaré que no llevas el uniforme completo.
¡Jesucristo!
¡Hay que hacer más de 150 kilómetros y vas a regresar!
¡Qué cagada! ¡21 soldados y me tengo que topar contigo!
No lo toques.
¿Me entiendes? El rifle está escondido bajo la chaqueta y así seguirá.
- ¿Cheyennes? - Kiowas.
Y quieren matarnos, pero no demasiado rápido.
¿De dónde han salido?
De un asqueroso calcetín.
Pues, hay que hacer algo.
Puedes mirar.
¿De qué hablas?
Van a violarme, soldado azul, y van a matarnos a ambos después.
¡Dios mío!
- Ha... - Escupido.
Cómo ha podido...
- ¿Qué pasa aquí? - Los he insultado.
Les he dicho que eran 5 mujeres viejas,...
...les dije que deben temerte,
que eres grande y fuerte, que no tenías miedo de nada.
Tú.
Espera, no lo recojas. Desnúdate.
No a mí. Míralo a él, soldado azul.
Él puede moverse el doble de rápido que tú y tus estúpidos pantalones militares.
Quítatelos.
No puedo pelear en calzoncillos.
Quítatelos también.
El puede agarrarse a ellos.
Es mi vida y la tuya ¿Quieres que nos mate? Desnúdate.
- No puedo. - ¡Desnúdate!
- ¡No! - ¡Pedazo de cabrón!
¡Cállate!
¡Mátalo!
¡Ganaste! ¡Ellos esperan que lo mates!
¡Lo has logrado!
¡Espérame!
¡Honus!
¡Honus!
¡Espera!
¿Qué haces?
Tengo el culo helado.
No puedes dormir aquí.
¿Por qué no?
Pues...
Yo estoy aquí.
Voltéate y cierra los ojos. Nos calentaremos rápido.
¿Qué haces?
No puedo.
¿No puedes, qué?
No puedo hacer esto.
¿Qué quieres hacer, Honus?
Toma, cógela. Te la dejo.
Necesito el rifle, Honus.
¿Para hacer, qué?
Hay una cabra.
¿Qué?
Honus, te aseguro que es una cabra de verdad.
Ahora, no discutas conmigo. Dame el rifle.
- Voy yo. - ¡Oh, no, Honus!
- ¡Dame el rifle! - Tú la vas a hacer huir.
No nos oye. Vas a fallar el tiro.
- La tendré. - No.
- La tendré. - No.
Se ha largado.
¡Mira eso, soldado imbécil! ¡Se ha largado!
¡Cretino, estúpido, inmaduro!
¡Espero que te atragantes con las bayas, ¿oíste?!
¡Espero que vomites toda la noche!
¡Señorita Lee!
¡Cresta!
¡En el centro del blanco!
¡Ay Honus!
Es maravilloso.
¡Ay Honus!
Debo decirte la verdad, Honus, este cochino estaba infectado.
- No te he preguntado nada... - De acuerdo.
Lo siento.
- No es que sea mojigato... - Ya lo sé...
...procuraré ser más cuidadosa.
Bueno, supongo que es hora de dormir.
¡Honus!
Es una estupidez.
Tú, allí abajo. Y yo, aquí.
¿Honus?
De acuerdo, supongo que tienes razón.
¿Honus, estaremos bien? Quiero decir...
- Ya sé lo que quieres decir. - ¿En serio?
Lo haré, de algún modo.
Escucha, trataré de no moverme demasiado.
- Eso me ayudará. - Voy a intentarlo.
Huele cómo que va a llover.
Pues no hay una sola nube en el cielo.
Buenas noches, Honus.
Buenas noches, señorita Lee.
¡Cállate!
Es un fuego de blancos.
¿Cómo lo sabes?
Es diferente al de los pieles rojas.
¡Quietos!
Espero nos perdone la intromisión, señor.
Soy el soldado Honus Gant, del undécimo de caballería de Colorado.
¡Vaya, vaya!
Y...
Esta joven es la señorita Cresta Lee, de Nueva York.
Encantado. Encantado.
Estamos tratando de llegar al Fuerte Reunión.
Verá... mis compañeros fueron masacrados por los Cheyennes.
Unos demonios, unos demonios.
Escoltaba a un oficial de nómina...
...y la señorita Lee iba a reunirse con su prometido.
¡Bien!
¡Mejor para ustedes!
- ¿Dónde están sus armas? - ¿Armas?
Armas, ¿No están armados? ¿verdad?
No... perdimos nuestro rifle en la crecida del río.
Una maldita crecida, ¿eh? Se llevó a mis dos bellezas.
Desde los 16 años al servicio de Isaac Cumber.
Encantados de conocerlo, Sr. Cumber.
Isaac K.
La "K", es una broma de mi padre. Delante de Cumber.
Suena "Cacumbre".
¡Pero me gusta mucho!
¡Vaya carreta! Es muy lujosa.
Sí, lo es.
Tengo provisiones, útiles, y un techo donde resguardarme.
En caso de que ataquen los indios.
Mire.
Mire bien estos ojos, soldado.
Son los de un hombre de bien.
Profundamente honrado.
Yo los trato de forma justa.
Y ellos son legales con Isaac K.
¿Y los enemigos?
¿Enemigos? ¿Usted cree que trato con los enemigos?
Nunca.
Son unos demonios.
No puede ir por ahí así. No es muy habladora, ¿eh?
Bien. Prefiero mirar a las mujeres que conversar con ellas.
Y usted me ha enseñado más que mi mujer en 27 años.
Descanse en paz...
...su sucia boca.
- Nos gustaría tomar un bocado. - Por supuesto.
Yo lo que prefiero, es el conejo.
Perfecto.
- Si no le importa, necesito algo de tela. - Encontrará en el fondo de la carreta.
- ¿No la he visto antes? - ¿Qué?
- ¿No la he visto antes? - No, creo que no.
Tengo un buen jabón.
Podrían asearse un poco los dos...
...o hacer lo que les pasara por la cabeza.
- ¿Segura que no lo habías visto antes? - Estoy segura.
- Trata de recordar. - ¿Por qué?
- Hay algo que me intriga. - ¿Qué?
- No lo sé... - Es un gran adelanto.
- Es un comerciante - ¿Cuál es el problema?
¿Por qué buscaría oro en territorio indio?
Querrá hacerse rico, es comprensible.
- Pienso que... - ¡Oh, no, por favor! No pienses.
- No ahora, tenemos comida, un buen fuego... - Y si...
Escucha.
¿Cómo saber si quizás te vio en el campamento de Lobo Moteado?
No trata con esos "demonios".
- Debe haber sido así. - ¿Qué cosa?
- Comercia con los Cheyennes. - ¿Les vende telas?
Me refiero a armas, rifles.
Pues, ahí está la carreta, búscalos.
¿Te gusta?
Es diferente.
Puede decirse, Honus, que sabes cómo adular a una mujer.
Debe de ser innato en ti.
Debe tenerlos en otra parte.
Bien escondidos.
- Toma. - ¿Qué?
Lávate.
Escúchame, ese viejo va a negociar sus rifles por el oro que nos han robado.
Yo he cambiado de vestido y tú vas a cambiar de olor, así que agarra el jabón.
Puede que tenga un doble fondo. Voy a comprobarlo.
¡No!
Ahora mismo antes que vuelva.
- ¡Suéltame! - ¡Ni hablar!
Nos va a oír ¡Apártate!
- ¡Baja! - ¡Para!
Tú lo sabías todo.
Los rifles están ahí dentro.
- Y lo habías visto antes. - Dos veces.
Vendía armas.
- Sí. - A los Cheyennes.
¡Sí!
Para matar soldados americanos. ¿Y no querías impedirlo?
Ni pude antes, ni puedo ahora.
¡¿A tu propia gente?!
Esa gente que conozco vive en Nueva York.
¡Por tu país entonces!
¿Por el país de quién? Este no es mi país, es de los indios.
Muy bien. ¿Entonces, por qué...?
...dime ¿por qué abandonaste a los Cheyennes?
De acuerdo, ¿En verdad quieres saberlo?
Porque hablan diferente, se visten diferente y comen diferente.
Porque no soy Cheyenne, soldado azul, y nunca lo seré.
Pero te digo que ahora mismo preferiría ser una de ellos,...
...antes que uno de esos soldaditos de ese ejército sediento de sangre que nombras.
Es una traidora, señorita Lee.
Bien, al menos ya está claro ahora.
Ya sospechaba que fisgaría.
- ¿Dónde está ella? - La he dejado inconsciente.
Con la culata de mi rifle.
Está allí.
No se preocupe. No le quedarán señales.
¡Muérdela!
¿Qué?
Usa tus dientes.
¿Qué esperas?
¡Honus!
¿Qué haces?
Perdón.
No es nada grave. ¡Sigue!
¿Estás bien?
¡Mastica! ¡Mastica!
¿Admiren este paisaje!
El milagro de la naturaleza.
Aquí me siento muy cerca del gran secreto de la vida.
Para ser franco, esto me conmueve profundamente.
- ¡Gusano miserable!. - ¿Qué?
Lo he llamado gusano.
¡Gusano!
Gusano.
Es la más pequeña criatura en el universo de Dios.
¿Y quién tiene más valor? ¿Tú? ¿Yo? ¿Él?
Lo dudo. Pero una cosa es segura...
...muy pronto volverás a los brazos de tu amado.
Lobo Moteado arderá en deseos de acariciarte.
¿Te propones dejarnos morir de hambre?
No. Conozco a Lobo Moteado. Las prefiere gorditas.
¿No es verdad, señorita?
¿Qué les parecería un buen solomillo?
Seguro que hay algún antílope por estos parajes.
Si te quedan palabritas de amor, soldado, más te vale decirlas ya.
Rápido, roe mis cuerdas.
- No puedo. - ¿Por qué no?
- No me queda saliva. - ¡No importa! ¡Vamos!
Eso es.
¡Vamos!
Me parece que ya ceden.
Tira más fuerte.
¡Tira! ¡Tira! ¡Así!
Vamos, Honus.
Ya casi está.
¡Tira!
¡Ya está, Honus!
Voy a desatarte los pies, soldado.
¿Cómo?
Sólo voy a desatarte los pies.
Después nos largaremos de aquí.
¿Qué hay de los rifles?
Se quedarán donde están.
¡Sabes muy bien para qué van a servir esos rifles!
Para asegurar la supervivencia de los Cheyennes.
Nadie los va a matar. Van a darles tierras dónde vivir en paz.
¡Basura!
¡Desátame! ¡Desátame!
Las manos, no. Sólo los pies.
Se ha llevado la única silla, tendremos que montar a pelo.
¿Qué demonios estás haciendo?
¿Qué quieres? ¡Una medalla!
¡Vamos!
¡Volvamos a montar!
¡Honus!
¡Honus!
¡Vamos, monta! ¡Puedes lograrlo!
¡Cabalga! ¡Márchate de aquí!
¡Monta, hijo de puta!
Honus, tenemos que seguir.
Honus, nos está siguiendo.
¡Sujétate, maldita sea!
¡Sujétate!
Vuelve aquí. Vamos, vuelve.
¡Espera!
Por el amor del cielo...
...cállate, idiota!
¿Cómo está tu pierna?
Todavía se mueve.
Tuviste suerte que la bala saliera.
Lo que me duele es la cabeza.
Toma, come esto.
Te hará sentir mejor.
Está bueno. ¿Qué es?
Toma más.
He machacado raíces para hacer una cataplasma en tu herida.
Es un antiveneno.
Un gran remedio indio ¿sabes?
Jamás pensaste que te curaría una salvaje ¿cierto?
No.
Supongo que no.
En todo caso... te ves bastante bien ahora, Honus.
Tú también.
¿Yo?
Toma, come un poco más de esto.
No me has dicho qué es esto.
Serpiente.
¿Serpiente?
Debe cocerse al punto.
Apuesto a que lo haces.
Sabes...
...estás...
...más bella que alguien a quien haya visto antes.
Estás... resplandeciente...
...y hermosa...
...como un ángel.
Cresta...
¿Qué diablos estás haciendo?
¿Qué había en esta serpiente?
No... No es la serpiente.
- ¿Te ha vuelto la fiebre? - No.
¡Mírame! Soy una traidora, ¿recuerdas?
Lo sé.
Y olvidaste que estoy blasfemando a cada rato.
Es verdad.
Pues...
Pues cómo podría decirte...
No tengo ganas de decir nada.
Deseo estrecharte en mis brazos.
Demonios.
Cresta...
No...
...por favor, no.
No a menos que seas sincero.
Soldado azul.
¡Cresta!
¡Cresta!
¡Cresta!
"¡Estate quieto, Honus! "
"Estoy tratando de ser seria. "
Yo también.
Lo he pensado. Voy a continuar sola.
¿Sola?
Puedo viajar más rápido y enviaré hombres a buscarte...
...con víveres y un caballo, y...
...calcetines limpios.
Volveremos a estar juntos.
Sólo podemos estar juntos aquí, ¿no lo ves?
Únicamente, aquí. Eso es todo.
No podremos estar juntos en otra parte.
Y cuando nos volvamos a ver, ya no habrá más "nosotros".
Disculpe, señor lamento interrumpirlo así.
Me llamo Cresta Marybelle Lee...
¿Cresta?
¿Johnny?
¡Cresta!
¡Dios!
¡Cresta, no puedo...
...apenas puedo creerlo!
¡Dios mío, sólo le pido dos míseros soldados!
¿Cuál es el problema?
No hay más que hablar, señorita. Lee. Lo lamento, no se puede.
No aguantará más de 15 días si tiene suerte.
Quizá de aquí a entonces pueda mandarle a alguien.
¡Es demasiado amable, viejo cabrón!
Deme un caballo y provisiones. Iré yo misma.
Señorita Lee, este es un territorio salvaje.
¡Lo siento! ¡No puedo dejarla ir sola allí!
¿Pues, cómo demonios cree que he llegado aquí?
¡Cresta!
Perdone, ¿me permite un momento a solas con la señorita Lee?
Incluso le sugiero que tenga una larga charla.
Gracias, coronel Si me lo permite...
Vaya.
- ¿Sabe, Mitchell..? - ¿Señor?
Cuando veo a los jóvenes de hoy en día,...
...comportándose así, me pregunto qué futuro le espera a nuestro pobre país.
¿Vamos a casarnos, no?
¿Qué hay de malo en querer pasar el tiempo con su novia?
Nada. ¡Se puede incluso decir antes buenos días!
¡Dios santo!
¡Esa no es una razón para blasfemar!
¿Blasfemar? ¿Yo?
Envía a buscar a Honus.
- De momento es imposible. - ¿Por qué no?
Por culpa de los Cheyennes.
Y tú lo sabes mejor que nadie.
No los encontrarás.
Sé perfectamente dónde están.
¿Dónde?
Cerca de aquí, al oeste.
Al otro lado del desfiladero de Twin Rock.
¿Estás seguro de eso?
Por supuesto. Deberíamos estar cerca de su campamento mañana.
¿Sabes? Hay una sola cosa mal conmigo Johnny.
Ha sido largo. Realmente largo.
¡Oh, sí!
Pero al fin estamos juntos.
Sí.
Pues, es solo que...
...bueno, no he comido nada desde hace dos días...
...y tengo tanta hambre que ni siquiera sé lo que digo.
¿Tienes hambre?
Si sólo pudiéramos ir a comer algo...
...detrás de la maleza, ahí.
Sí. Por supuesto.
Vuelvo enseguida.
Disculpe, señorita, ¿Qué hace?
Todo está bien, es mi prometido.
Adiós.
¡Cresta!
¡Cresta!
¡Piensen en ellos!
Piensen bien en las abominaciones cometidas
...por esos bárbaros impíos.
¡Asesinatos...
...violaciones...
...torturas!
Y piensen en sus camaradas...
...que han sido masacrados.
Y pregúntense:
¿Vamos a darles a ellos la misma misericordia?
Pueden apostar a que lo haremos.
Mayor Phelps, tome el relevo.
McNair.
¿Noticias de su... prometida?
No, señor.
Me temo que ella... se ha encaprichado del soldado Gant.
¡Qué mal!
Viajaré en la carreta. Mi espalda me está matando.
Podrían ser los 2 guardias de los flancos, salvo que son tres.
Déjeme ver.
Hemos encontrado a este hombre en el desfiladero.
No es una montura de caballería.
No, señor. Permita que me presente.
Pertenezco al undécimo regimiento de Colorado.
Pero, nosotros somos el undécimo de Colorado.
Sí, señor.
Soy el soldado Honus Gant, reportándose.
¿Usted?
Cañones grandes... muchos soldados blancos y rifles.
Cheyennes deben partir.
No queremos la guerra.
Tu pueblo me ha dado la bandera.
Y este medallón en prueba de amistad.
Ya no confiamos en ellos.
Vienen a matar a nuestro pueblo.
Lucharemos.
¡Digo paz!
No llevas tu collar...
...presente de mi amor.
¿Se lo has dado a otro?
Sí...
...y debo volver con él.
Si me deja hablar con ella...
...ella convencerá a Lobo Moteado para que no luche.
¿Que no luche?
Destruimos sus rifles. No es posible que ganen.
Es absurdo.
¡Soldado Gant!
Ignoro qué clase de relación ha mantenido con esa mujer...
...pero le aseguro que mis hombres están listos para atacar al enemigo al amanecer...
...y así lo harán.
21 de sus camaradas fueron asesinados,...
- ... ¡masacrados! - ¡Lo sé!
Los vengaremos, soldado.
- ¿Vale la pena? - ¡Retírese!
Sí, señor.
¡Preparados para disparar!
Todo parece en calma señor.
La artillería empezará a las 7:30,...
...seis disparos por cañón para corregir el tiro.
Y lo sé, McNair, sé que ella está allí, en alguna parte.
No importa lo que podamos pensar, ella es aún una mujer blanca.
No podemos hacer nada al respecto.
No, señor.
¿Puedo contar con usted?
Cumpliré con mi deber, señor.
Muy bien.
Muy bien, Teniente, dé la orden.
¡Están saliendo, señor!
¿Qué ocurre?
Creo que es Lobo Moteado. Lleva bandera de tregua.
- ¡Sí, señor! Es una bandera blanca. - ¡Es absurdo!
- ¡Mire! - ¡Le he dicho que dé la orden!
- ¿Señor? - ¡Dé la orden!
Sí, señor.
¡Abran fuego!
¡Preparados!
¡Fuego!
¡Aumenten la altura un grado!
¡Preparados para disparar!
- El tiro está corregido ahora. - ¡Alto!
- ¡Apártese de ese cañón! - ¡No!
¡Deténganlo!
¡Alto!
¡Detengan a ese hombre!
¡No! ¡Hay una mujer blanca en el..!
- ¡Dios mío, Gant! - ¡Mire, coronel!
¡Destrúyanlos! ¡Aniquilen a esos bastardos!
¡Formen las filas!
¡Desenvainen!
¡Carguen!
¡Corneta, Asamblea!
Formen dos columnas, a izquierda y derecha.
Atacaremos la aldea al galope, usted por la izquierda y yo por la derecha.
Que la artillería detenga el fuego.
Atacaremos el poblado por el flanco derecho.
Marchen.
Adelante.
Carguen.
- ¿Está bien, coronel? - Sí.
McNair, arrase el poblado,
queme esta... pestilencia.
¡Saquen a esa mujer blanca de ahí!
Voy a poner fin a su sufrimiento.
- ¡Maldito! - ¿Qué está haciendo?
- ¿Por qué? ¿Por qué? - ¡Cállese!
Está loco.
¿Tienes una oración, soldado azul?
¿Un bonito poema?
Di cualquier cosa bonita.
A cada uno de ustedes... ... oficiales o soldados...
...debo expresarles mi profunda admiración...
...y mi gratitud por un trabajo bien hecho.
Hoy han vuelto a conseguir
que otra parte de América sea un lugar decente en el que vivir.
Le hemos dado al indio...
...una lección que no olvidará pronto.
Y no sólo eso: durante el resto de sus vidas...
Uds. se llenarán de orgullo cuando se mencione este día.
Y dirán: Sí, yo estuve con Iverson.
¡Undécimo regimiento de Colorado, adelante!
El 29 de noviembre de 1864...
...un regimiento de Colorado compuesto por 700 hombres...
...atacó un apacible poblado Cheyenne en Sand Creek, Colorado.
Los indios desplegaron dos banderas, una americana y otra blanca.
Sin embargo, la caballería atacó...
masacrando a 500 indios; más de la mitad, mujeres y niños.
Se arrancaron más de 100 cabelleras, los cuerpos fueron desmembrados
y hubo numerosas violaciones.
El jefe de Estado Mayor calificó esta masacre...
...como "el crimen más innoble e injusto...
...en los anales de América".
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