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- Buenas. - Hola.
Mi informe sobre Liery.
¿Cómo de exhaustivo es?
Es la versión para todos los públicos. ¿Por? ¿A quién quieres dañar?
Jimmy Liery murió a manos de un criminal y asesino como él.
Desde mi punto de vista, se acabó.
Siento que te causara problemas en tu vida personal.
Me contaste que no te iba bien con Bobby
y creí que podríamos ignorarlo.
Quiero trabajar.
-¿El daño es permanente? - No por esto.
Cuídate, Diane.
- Buenos días. - Hola, Bobby.
- Andy. - Hola.
-¿Han cambiado los turnos? - Me voy ya.
Quería hablar de la cena.
-¿Qué pasa? - Si hiciera falta,
¿te importaría comer en mi casa mejor?
- Claro. - Mi ex no me confirma
- si se va a llevar a los niños. - No hace falta
- convencerme para comer casero. - Si no,
- podríamos dejarlo para otra noche. - No, da igual.
Vale.
- Nos vemos. - Sí. ¿Te parece a las siete?
Sí, llámame para confirmarlo.
- Hola, Diane. - Hola.
- Buenas. -¿Qué hay?
Avísame
cuando lleguéis a las armas. Traeré el acuario.
- Necesitamos hablar con un inspector. - Soy Simone.
- Él es Sipowicz. -¿Qué hay?
Somos comerciantes de diamantes. Él es Kozler y yo Silverton.
Su hermana desapareció con cuatro millones.
- Hablemos aquí. - Está bien, gracias.
Por aquí.
-¿Cuándo desapareció? - Hace dos días que no sé nada.
El día después de mandarle las piedras.
¿Su hermana se mostró preocupada
- o habló de peligro? - No.
¿Alguna vez había trasladado diamantes?
Llevo 15 años haciendo negocios con su hermano. Era un favor.
Ambos sabemos que el responsable es Fred Morgan.
Salía con él y le había dicho que tenía un comprador.
Ayer, contactó con él en el intercambio
de la calle 47, amigo nuestro.
Le ofreció justo lo que yo mandé. Se verán a las diez.
Si son sus diamantes, algo le ha pasado a Alice,
porque no lo permitiría.
- Es honrada. -¿Sabe cómo es?
-¿Nos lo podría señalar? - Sí, le he visto varias veces.
Dele recuerdos.
¿Tenéis un momento? Gina está en urgencias en Bellevue.
-¿Nuestra Gina? - Sí, la han agredido.
¿Qué le pasó?
El médico dice que su vida no corre peligro.
- La rajaron con un cuchillo. - Ostras.
No hubo testigos. Obviamente,
la arrastró a un edificio vacío. Tómale declaración con Diane.
Sí. Claro, jefe.
La hermana del más alto ha desaparecido. El cargamento de joyas es del otro.
Ambos sospechan que podrían haberla herido.
Han quedado en su distrito
- en media hora. - Está bien.
-¿Qué pasa? - Gina, la secretaria.
La han atacado.
-¿Es serio? -¿Está bien?
- No sé. - Si lo van a hacer,
- tenemos que irnos ya. - Claro.
No hace falta que me de consejos de organización.
URGENCIAS
Aún no la han cosido. Lo hará el cirujano plástico.
- Vale. - Tienes visita.
- Hola, Gina. -¿Cómo estás?
Un hombre me atacó.
Intentó violarme, pero no le dejé y me rajó con un cuchillo.
Por eso esperan al especialista.
- Te pondrás bien. -¿Recuerdas cómo era?
Era un hombre blanco grande y fuerte. Supongo que me siguió.
Me agarró y arrastró a un edificio vacío
e intentó violarme.
Yo le golpeaba, tenía un cuchillo y dijo
que si no le dejaba hacer me apuñalaría.
Pero no podía parar.
Y empezó a cortarme.
Yo seguí golpeándole y gritando y al final se fue corriendo.
- Le voy a partir la cara. -¿Nos puedes
describir algo más?
- Has dicho que era blanco y alto. - Olía a alcohol.
- Me miró como si me odiara. -¿Algo de la ropa?
Llevaba una cazadora azul y un gorro de lana azul
- en la cabeza. -¿Le reconocerías?
No quiero verle.
- Necesito quedarme con Gina. - Claro.
- Volveremos pronto. - Los médicos te cuidarán.
Cabronazo. Con lo buena que es.
Como le pille, me lo cargo.
¿Quieres dejar el caso?
- Ni hablar. - Pues contrólate.
Si sigues así, te vas.
Vale. No le digas al jefe que me saque.
Me controlaré. Ya está aclarado.
No te preocupes.
CENTRO DE JOYERÍA
- Buenas, Gabe. -¿Qué pasa?
Somos inspectores.
¿Tiene una reunión con Fred Morgan?
Sí, estará al caer. ¿Pasa algo?
- Queremos hablar. -¿Que ha hecho?
-¿Qué pasa? - Tenemos que hacerle
unas preguntas al señor Morgan.
Nos colocaremos por aquí.
Cuando venga compórtese normal
y apártese cuando nos acerquemos.
Mirad, es él. ¿Dónde está mi hermana?
-¿Dónde, hijo de puta? -¡Abra la puerta!
¡Policía! ¡Quieto!
¡Apártese!
¡Eh! ¡Quieto ahí! ¡Eh!
- Robert, Frank, David, 960. - Genial.
RFD-960. ¿Vale? RFD-960. Brigada 15 a central. ¿Me recibís?
Olvídalo, Bobby.
¿Cómo se le ocurre hacer eso, señor Silverton? ¡Qué idiotez!
He perdido el control.
-¿Cómo ha ido? - El hermano le ha espantado.
- Huyó en coche. -¿Y la matrícula?
La tengo. Está registrado a nombre de Arthur Boyd.
- Vive por aquí. - Viene de camino.
El que sale con la hermana es Fred Morgan.
Tiene dos antecedentes por hurto mayor.
Es un estafador de poca monta.
En el mejor de los casos, ella está esperándole.
Si no, está muerta.
Ese será Boyd, el dueño del coche de huida.
-¿Señor Boyd? -¿Qué quieren de mí?
Pase, siéntese.
-¿Dónde estaba hoy? - Fuera.
-¿Sí, fuera? -¿Dónde?
Dando una vuelta.
-¿Con quién? - Fred Morgan.
¿Dónde fueron?
A desayunar y luego a casa.
Tenemos muchos testigos que les sitúan en otra parte.
- Se equivocan. - Todos.
Su mejor opción es contarnos lo que Fred Morgan y usted
estaban haciendo y dónde está Fred.
Si no le va a caer una buena, ¿entiende?
Sería cómplice de robo o algo peor.
Espere. Fred hacía negocios legales.
-¿Qué negocios? - Algo de diamantes.
Lleva un mes cerrando el trato.
- Que yo sepa es legal. - Huía de la poli
esta mañana, se subió a su coche
y, con la puerta abierta, derrapó.
¿Por eso sabe que era legal?
No lo sabía. Me dijo que le intentaron robar.
Lo juro. No soy su compinche ni su conductor.
-¿Con quién trabaja? - Su novia.
-¿Dónde está? - Le dejó.
- Dijo que no encajaban. -¿Cuándo la vio?
- La semana pasada. -¿Dónde está Fred?
Se bajó en un semáforo. Lo juro.
Art, dinos dónde encontrarle. Si se escapa, irás a la cárcel.
Tiene un piso en Ludlow. No puedo ayudarles con ella,
pero sé dónde escondía los diamantes.
-¿Tiene un escondite? - Yo se lo hice.
Dijo que era para meterse en el negocio.
Pediré una orden a la Fiscalía.
Una vez conoces a Fred, es buena persona.
Estoy deseando conocerle.
No palpo nada.
¿Puede que se haya caído?
No, abrimos un agujero desde el armario
y pusimos una repisa
antes de volver a cerrar. Al final lo cerraría todo.
-¿Había un armario? - Cuando yo estuve sí.
¿Tiene martillo y linterna?
Vamos a mover esto.
-¿Qué hacen? - Cállese.
-¿Eso qué es? - Tira más de ahí.
Madre mía.
Madre mía.
Al cabrón le costó meterla.
Sí, tu amigo es buena persona.
- Teniente. -¿Sí?
Esto consta como robo,
pero coincide. Blanco, joven, corpulento, hace tres semanas.
-¿Dónde? - El 200 de la Tercera.
Está cerca, tenemos que comprobarlo, ¿vale?
Sí.
El forense dice que la estrangularon hace 48 horas.
La metió en el armario. Pensó que tardarían 20 años en encontrarla.
-¿Y eso estaba bajo el sofá? - En la grabadora.
Y había un micro en miniatura en una pata del sofá.
Tiene problemas con la transferencia.
Pagará diez veces más rápido si le llevo los diamantes.
No me gusta ir contra mi palabra.
Me deprime que dudes de mí. Ese es el problema.
Solo quiero que vaya todo bien.
Entonces declara que me los cedes
hasta aclararlo todo y demuestra que confías en mí.
Espera un poco, lo declaras y te doy un beso.
Cedo libremente los diamantes a Fred Morgan.
-¿Por voluntad propia? - Sí.
Un minuto después se la carga.
-¿Y la última dirección de Morgan? - Vivía con su madre.
Un vecino dice que está con su hermana.
Vuelve por la tarde. Le dejamos un mensaje.
-¿Han avisado al hermano? - Viene de Staten Island.
Que identifique las voces. Y que la madre te diga
- dónde podemos encontrarle. - Sí.
De acuerdo.
- Disculpe, soy inspector. - Disculpe, soy inspectora.
Hubo un suceso hace tres semanas ahí enfrente.
-¿Vio algo? - No, no vi nada.
¿Qué pasó? ¿Un robo o asesinato?
- Más bien una agresión. - Aunque no me extraña.
El barrio ha empeorado.
Dos hombres golpearon a otro ahí
el otro día. Todos borrachos. Y otro día
vi a un hombre luchando con una mujer por ahí.
-¿Sí? ¿Hace cuánto? - Hace unas dos semanas.
-¿Puede describirle? - Era...
una mujer joven y blanca.
Era morena. Él era blanco también y corpulento.
Tenía un gorro de lana azul de esos.
- Bien - La había agarrado
y la arrastraba, pero dos hombres lo espantaron.
¿Podría describirle mejor?
No era nadie.
Ya le había visto. Creo que vive enfrente.
-¿Vive enfrente? - Sí, eso creo.
Le he visto entrar en ese bloque, el de la basura.
- Vale. ¡Greg! - Está bien, gracias.
¿Cómo se llama?
Margaret McClurg. Vivo aquí.
Vale. Gracias. Nos ha ayudado mucho.
- Vale. - Gracias.
¿Qué pasa?
Hemos localizado a un sospechoso.
¿Sí?
- No sé qué hacer contigo, James. - Seré el refuerzo.
-¿Sois testigos de Jehová? - No, policías.
¿Vive en este bloque un joven,
blanco, corpulento con un gorro de lana azul?
Sí, y ojalá le arresten. Es un matón.
-¿Por qué lo dice? - No debería estar aquí.
Ese piso está vacío, desocupado.
Se coló en un piso vacío y ahora vive ahí.
Dijo que si lo denuncio me romperá el cuello y matará a Eddie.
-¿Quién es Eddie? - Mi amiguito.
-¿Ahora no está? - No, le he visto salir.
Si no, no estaría hablando con vosotros.
Vale. Muchas gracias, señor.
- No digáis que he sido yo. - No se preocupe.
-¿Quieres vigilarle? - Por supuesto.
No creo que debas quedarte, James.
Ni siquiera deberías haber venido.
- Me quedo, quiero pillarle. - Va a acabar fatal.
Llamaré al jefe si hace falta.
- Vaya amigo, Greg. - James...
ayudarías más con Gina.
-¿Qué hago allí? - Se siente fatal ahí tumbada.
Sí, supongo que tenéis razón.
Si pasa algo te lo contaremos.
Vale. ¿Me avisaréis si es el culpable?
Sí, claro.
Preparaos y yo me iré para allá.
Espera un poco, lo declaras y te doy un beso.
Cedo libremente los diamantes a Fred Morgan.
-¿Por propia voluntad? - Sí.
Te quiero mucho. Estoy excitado.
- Por favor. -¿Qué te excita?
Todo de ti.
No seas tan brusco conmigo.
-¡Te estás pasando! - Ya es suficiente, señor Silverton.
- Son su hermana y Fred Morgan. - Sí.
Ella es un amor.
Intentó ayudarle y se aprovechó. Lo pagará.
Deje que nos encarguemos.
Hay pistas que seguir e interrogatorios.
¿La mata en la grabación?
Hay sonidos de lucha.
Es mi hermana.
Yo le di los diamantes y la mató por ellos.
Lo va a pagar. Lo va a pagar.
- Hola, James. - No quería despertarte.
- El cirujano me ha cosido. - Quería verle.
Está con otro caso.
- Los buenos tienen trabajo. - Ojalá quede bien.
Seguro que sí.
Dice que me ha lacerado la cara y torso.
No te preocupes, Gina. Te pondrás bien.
Mi hermana vino...
pero se fue llorando.
¿Te han dado analgésicos?
Algo para que no me preocupe pero no puedo dejar de pensarlo.
Duele y me da miedo cómo voy a quedar.
Te pondrás bien.
Sé que no somos tan cercanos como para pedírtelo pero...
¿puedes quedarte?
Sí.
Me quedaré cuanto quieras. ¿Vale?
Me sentaré aquí.
- Me da pena haber echado a James. - Era lo correcto.
Sí, como acabe pegándole a alguien o algo peor
- no ayudará. - Tienes razón.
Ya no estás encubierta.
- Sí. - A guardar la minifalda.
Vaya con el viejo, ¿eh? ¿Una rata?
¿Es ese?
- Sí, es él. - Vamos.
- No te muevas. Manos arriba. - Puta.
- Arriba. - Tengo derecho a vivir aquí.
-¿Me muero de frío? - Una navaja.
- La venden en tiendas. - Date la vuelta.
¿Esto qué es? Una pipa de crac.
- La encontré. No es mía. - Sí, ya no.
- Esta mano. - Nos vamos.
No vendré más aquí.
- Sí, nos vamos. - Vamos, soltadme.
Soy Grace Morgan, me han dejado un mensaje en casa.
Sí, nosotros. Inspectores Simone y Sipowicz.
- Siéntese. - Qué desfachatez
hablar con mis vecinos.
Ahora todos me miran a escondidas.
Tenemos que hablar sobre su hijo. Siéntese.
Claro, a la más mínima siempre le buscáis.
-¿Sabe dónde está, Grace? - Llámeme señora Morgan.
No tenéis nada que hablar con él y no os andéis con trucos.
Sé cómo acorraláis a la gente. La última vez,
tuvo que confesar para poder salir.
Señora Morgan, su hijo ha cometido un crimen grave
y pagará las consecuencias.
¿O eso no se lo enseñó?
¿Qué se supone que ha hecho?
-¿Robado las joyas de la corona? - Ha asesinado.
Os inventáis lo que sea, gilipollas.
¿Dónde va?
Señora Morgan, ¿conoce a Art Boyd?
Es un amigo de Freddie. ¿Le estáis presionando?
Artie.
-¿Por qué te han traído? - Hola, Grace.
¿Qué pasa? ¿Lo habéis arrinconado?
Lo siento, Grace, pero Freddie la mató.
-¿A quién, a la chica de los diamantes? - Sí.
No, ella le quería. Se los prestó para que los vendiera.
La mató, Grace. Vi el cuerpo en el piso.
Dios.
- Dios. - Fred necesita ayuda.
Le habría dado el dinero que quisiera.
Le coméis la cabeza a la gente. Artie vivió en mi casa
y ahora le obligáis a mentir como Freddie.
- Viviste con nosotros. - Lo sé.
Dios, ¿cómo ha podido pasar?
Cálmese, señora Morgan.
¿Le vais a hacer daño? No, por favor.
Si tenemos que perseguirle puede que sí.
Si os digo dónde está, ¿le trataréis bien?
No queremos usar la fuerza más que usted.
Por favor...
- es mi culpa. - No, Grace.
Está en un piso en Breezy Point. Es de mi hermana.
Escríbanos la dirección.
¿Seguro que la víctima fue cosa de él?
Sí.
Pobrecita.
¿Quién me ha delatado? ¿El viejo de la rata?
No.
No volveré al edificio, ¿vale?
Tampoco es para tanto. Dos inspectores.
¿Has bebido, Harvey?
Sí, ¿y qué? No es ilegal, ¿no?
-¿Qué más haces? - Trabajar.
¿En qué trabajas?
Publicidad.
¿Eres repartidor?
- Distribuyo publicidad. - Vamos, que das panfletos.
- Eso he dicho. -¿Para quién trabajas?
- Un sitio en Broadway. - Dame un nombre.
En el Paraíso Rosa. Trabajo en la calle.
- Para la industria porno. - No solo eso.
- También tienen bailarinas. -¿Y bailan?
Si trabajas, ¿por qué okupas ese piso?
Llevo pocas semanas. Me echaron de mi piso.
- Me retrasé en el alquiler. - Te lo gastas en crac.
No fumo. ¿Qué querré yo con el crac?
¿Cómo es trabajar con bailarinas?
Están dentro y yo fuera.
-¿No os mezcláis? - Son unas sacacuartos.
¿Dónde estabas hoy a las diez?
- Dormido. -¿Tienes testigos?
No, estaba solo. ¿Para quién es la foto?
Una chica en el hospital. Le cortaron la cara.
Espera, no habéis dicho nada de eso.
- Creí que era por okupación. - Eso esperabas.
Si fuiste tú, lo mejor que puedes hacer
es contarnos tu versión.
Porque igual existen circunstancias que lo causaron
sin que tuvieras intención. ¿Ella te provocó?
- Quiero un abogado. -¿Pides un abogado?
Sí. Intentáis colgármelo. Quiero a Matt Navarro.
Seguro que te libraría de tus otras detenciones.
No hablaré más.
¿Lo has oído? Ha pedido abogado.
Si Gina le reconoce por la foto,
quiero que hable con Andy.
- Sí, claro. - Vale.
Claro, llama a Andy.
-¿Qué pasa? - Hay avances.
Necesitamos que mire unas fotos.
-¿Puedes? -¿Tenéis un sospechoso?
Queremos que le identifiques por la foto.
Esperamos que confiese sin juicio
ni más contacto.
¿Te sientes preparada? Nos ayudaría mucho.
- Vale. - Bien.
Él.
- La tercera foto. - Me atacó y me rajó.
Está bien.
Me rajó entera.
Está bien, Gina. Bien hecho.
Entiendo lo que quieres decir,
pero eso no nos afecta.
Oye, te llamo luego, ¿vale?
Se ha colgado, el canalla.
- Y lo ha hecho fatal. - Saltó de dos metros y medio
- y se decapitó. -¿Y los diamantes?
Casi los pillamos. Van camino de Sudáfrica.
Consíguelos y llama al dueño.
- Llamaré a la madre para identificarlo. - Que lo haga Bobby.
Greg y Diane tienen un detenido
y Gina le ha identificado como agresor.
Interrógalo de nuevo.
No quiero que tenga que verle.
Te traigo café.
-¿Te gusta con leche y azúcar? - Sí, está bien.
Vaya sitio para encerrarte.
¿Tienes que ir al baño?
- Estoy bien. - Soy Sipowicz.
Siéntate.
¿Fumas?
Le han rajado la cara a una chica.
¿Sabes algo?
Nada. Me ha identificado, pero se equivoca. Es lo que sé.
-¿Esperas a tu abogado? - Sí.
Con esto renuncias a tu abogado. ¿Lo firmas?
- No, ¿por qué iba a hacerlo? - Porque quieres confesar.
No voy a confesar. No fui yo.
-¿La chica se equivocó? - Sí.
- Déjame en paz. - Perdona, es que...
algo me ha poseído.
Esa chica trabajaba en esta oficina.
-¿Sí? - Sí.
Espero no haberte hecho daño.
Venga.
Venga.
-¿No fuiste tú? - No.
-¿Es la verdad? - Es la verdad.
Perdón, no sé por qué lo he hecho.
Mira, no fui yo, ¿vale? Os equivocáis.
Te creo, te creo. No quiero que confieses.
No firmes esto.
- Pero no me pegues. - No te pegaré.
He dicho que lo siento, ¿o no?
¿Otro cigarro?
Sí.
¡Eh!
La rajaste
por diversión, ¿verdad? Asqueroso.
- Déjame. - Quisiste destrozarle la cara bonita.
No, se resistió. Fue a por los ojos.
¡Ibas a violarla y matarla!
Ella me provocó. Lo quería. Me llevó
y luego se resistió y chilló.
-¡No! -¡Cabrón mentiroso!
La rajaste porque no quería nada con un mierdecilla como tú.
Entonces, ¿vas a renunciar o no?
-¿Sí o no? - Renuncio.
Renuncio.
Vale.
Está bien.
El imbécil va a firmar su confesión.
¿Me he equivocado de trabajo, Andy?
Debería haberme metido a dependiente.
- Para ya. - Me han sacado del interrogatorio.
El jefe tiene razón, no intimido.
¿Todos tenemos que ser iguales?
A ti se te da bien lo tuyo. Algunos detenidos
necesitan que les escuchen o buscan ayuda.
Eso se te da bien. ¿A mí?
Tengo cara de volverme loco y saltarles encima,
así que lo uso.
El trabajo del jefe es colocarnos donde haga falta.
Ya. Creo que lo habría conseguido.
Pero tengo reparos en zurrarle a nadie.
Cada cual tiene su método.
Dios no quiera que pase nada bajo custodia.
No creas que yo no vivo con eso.
¿Y no te preguntas
si ha confesado solo por pegarle?
- Es una preocupación legítima. -¿Cómo lo soportas?
Kelly tenía reglas: "Nunca pegues porque sí".
"Se sabe si dice la verdad por los testigos
y las pruebas", y "Si no confiesa,
se cargarán al testigo por testificar".
Si yo siento que lo tengo que hacer, lo hago.
Cometes un crimen.
Cometo un crimen. Y si me pillan...
el jefe que me mandó
dirá que solo tenía que interrogarle.
Y los que querrían que le metiera
si fueran familia de Gina para no testificar,
votarían para encerrarme si fueran mi jurado.
Tengo que saberlo antes de levantar la mano.
¿Para quién confiesa?
- Para mí. - Sí.
No, está bien. Si prefiere identificarle mañana
la recogeré a las nueve. Gracias, señora.
Hola.
¿Lo habéis cerrado?
- Está confesando. Caray, Andy da miedo. - Sí.
Pero parece controlarlo, en una décima parte.
Ese es el truco.
Háblame como a una desconocida. Me gusta.
Que aproveche la cena.
¿Quieres que me quede en casa
esperando otra visita profunda?
Lo he hecho diez días.
¿Cómo quieres seguir la partida?
No es un juego.
Hablamos mañana.
Estoy de vuelta.
-¿Quién era? - Era Greg.
El hombre que identificaste por la Polaroid ha confesado.
No tendrás que preocuparte por verle.
- Es un alivio. - Sí.
El médico se ha pasado.
- Es relativamente optimista. - Es genial.
Me da miedo que esté eludiendo la verdad,
que nadie me quiera.
- Quítatelo de la cabeza. - Es lo que temo.
Escúchame. ¿Sabes qué hay que hacer? Me hirieron
y no quería llamar a mis padres, como tú.
- Los hospitales les dan miedo. - Confía y te mostrarán su afecto.
Quieren a su hija más que temen esto.
No quiero alterarles.
- No quiero llamar hasta mañana. - Claro, está bien.
- No tienes que quedarte. - Pero quiero.
- Pero no hace falta. - Está bien, de verdad.
Ahora ya sabes cómo funciona mi exmarido.
Incluso cuando se porta, antes te hace llorar.
Como no decir que se queda a los niños hasta el final.
Sí.
Me alegro de que el que agredió a Gina confesara.
- Sí. -¿Se sabe si va a ser grave?
No, aún no.
-¿Está con su familia? - No lo sé.
James Martinez está con ella.
Se nota que hay algo entre ellos.
-¿Te das cuenta de esas cosas? - Sí.
Soy así.
¿Qué tal el trabajo?
Un homicidio por robo de joyas.
El culpable se ha ahorcado.
Es una buena alternativa a los juicios.
Qué divertido.
-¿Sí? - Sí.
Es muy difícil salir con nadie y organizar nada.
Y el tipo casi siempre acaba siendo un capullo.
Pero no quiero abandonar. Soy una romántica.
Eso está bien,
- que lo sigas intentando. - Sí.
No cuesta nada, ¿no?
Soñar es gratis.
¿Qué hace?
Pues está...
ahí tumbado como si se hubiera contado un chiste.
Sí, lo he visto.
Parece que ya se lo ha contado antes
y le sigue pareciendo gracioso.
- Me preocupa una chica. -¿Quién?
Russell.
- No le va bien. -¿Cómo lo sabes?
Parece atascada.
Hace como una semana, Bobby me dijo que parecía mejor,
pero... ha ido como a menos.
¿Mejor o preparada para lo que Bobby quiere?
Él no es así, Sylvia.
La quiere, pero también le preocupa.
Hay otra chica con problemas.
¿Qué?
¿Crees que nos podríamos permitir que dejara de trabajar?
Por supuesto.
Podría buscar un segundo trabajo. No igualará tu sueldo
pero habría menos gastos.
Sí, no harían falta una niñera para Theo o mi ropa de trabajo.
- No te preocupes por el dinero. - Vale.
No, digo que es manejable. Nunca me ha dado miedo trabajar.
Estamos muy metidos en el caso Suarez y...
no dejo de pensar en Theo.
Tengo que reconectar con lo que hago,
como empezar de cero.
Pero acabo pensando: "Estoy haciendo esto
"cuando podría estar pensando en su tacita
"sin sentirme culpable o...
"con él en brazos".
¿Alguien tiene derecho a ser tan feliz?
Él y tú...
y yo ayudándote a conseguirlo.
-¿Qué hay? - Hola.
- Ginger ale. - Sí.
- Te has enterado de lo de Jimmy. - Sí.
Qué cosas.
- Es horrible. - Sí.
Con Jimmy, nunca sabías qué iba a pasar.
¿Sabes por qué fue?
Nunca me contaba lo que hacía.
Le conocía hace mucho y a mí tampoco.
Si quieres, me lo creo.
Tú mandas.
¿Jimmy te habló de mí?
No hacía falta.
Se le notaba que te tenía cariño.
¿Te contó si se acostó conmigo?
No lo dijo.
¿Y si me drogó?
No, guapa. Ese soplón psicópata no lo dijo.
Pero te diré
que tenía problemas de circulación por la diabetes
y le gustaba echarles sus pociones a las chicas.
Las chicas medio idas no critican tu desempeño.
¿Te estoy entendiendo?
¿Quieres saber si te drogó...
o quieres más pirulas?
¿Qué?
A algunas les gusta hacer cosas sin tener que pedirlas.
No sabía si te habías divertido con Jimmy.
¿Crees que quería que pasara? ¿Que me hiciera eso?
- Fallo mío. - Tienes suerte de que no te arreste.
Eso, llama a la poli.
Diles que una loca quiere que me detengan
por preguntar qué hace aquí.
- Necesito llamar a un amigo. - Me da igual.
Hazlo rápido y lárgate.
Sí.
Vale, ahora voy.
Pues sal.
Nos vemos en el Sparta o como se llame el restaurante.
-¿Quién era? - Russell.
- Tenías razón. - Sí, un pin para mí.
Subtítulos: Ángeles Garrido Oliva
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