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-¿Es una inspectora? - Sí.
- Buenas. - Tengo que trabajar,
pero quiero denunciar una bala en mi pared.
- Pase por aquí. - Tengo que irme,
pero esta persona ha tenido peleas, discusiones a gritos y música.
Te da miedo aunque le pidas educadamente que se comporte.
Hábleme de la bala.
Hace cuatro noches hubo ruido en su piso.
Él dijo que fue eléctrico.
Pero anoche encontré una bala en mi pared.
¡Eso fue lo que escuché en su piso y él lo sabía!
Señora, por favor, cálmese,
porque lo vamos a investigar.
Ya está, no aguanto más.
- Necesito su nombre y dirección. - James Liery, 4C.
-¿Es su vecino? - Mercer Street, 854.
-¿Y su nombre? - No lo diré. Me voy a trabajar.
Señora, tengo que ver la bala. Necesito su nombre.
James Liery es peligroso. Seguro que es un criminal.
Me pegarán un tiro o me moriré de miedo.
-¿Has oído eso? -¿Que morirá de miedo?
Dice que Liery metió una bala en su pared.
- Buenas. -¿Qué tal?
Bobby, ¿esas quejas
se pueden investigar si no podemos entrar?
¿Te importa si lo llevo yo?
No.
Gracias.
¿Qué harás en tu ceremonia de ascenso?
Intentar no tropezar.
Tengo que irme.
Han pillado a este niño robando una camisa de seda.
Tienes un gusto caro.
-¿Cómo te llamas? - Marco Ramirez.
Repíteselo al inspector.
Sé dónde hay un muerto, pero tenéis que soltarme.
Gracias, Donny. Ven.
Vale, si está donde dices
y no lo mataste tú, hay trato.
Está bien.
Hay un muerto tirado en el suelo del piso 3D
- del 947 de la Cuarta. -¿Cómo lo sabes?
Uno me llevó allí para darme una radio
pero no me la quiere dar.
-¿Cómo se llama? - Le conocí en la calle.
Intentó decirme que estaba borracho, pero no.
Tenía los ojos raros.
¿Qué tenías que hacer por la radio?
- Nada. -¿Qué edad tienes?
- Dieciséis. - Ni hablar.
- Aún no. Tengo 15. - No me lo creo.
-¿Dónde viven tus padres? - Están muertos.
-¿Trapicheas? - No.
-¿Vives en la calle? - Sí.
¿Vas a dejar que te toquen para coger sida y morir?
Hago negocios. Me gano la vida.
Sí, te va genial.
No sabes nada, tonto.
Marco, te vas a quedar
mientras comprobamos el cadáver en el piso.
Vamos.
Buscamos un posible cadáver,
-¿avisas al jefe? - Claro.
-¿Dónde vamos? - A la oficina del menor.
Inspector.
- Walter Hoyt. - Me han robado mis cuadros.
-¿Quién? - Dos años de trabajo.
Me registraron el piso para que no testifique en el juicio.
Los mandó Frank Pisciotta.
¿Estás seguro de que fue él?
Fui a su restaurante a verle y prácticamente lo admitió.
Te podían haber apaleado, Walter.
Dijo que haría unas llamadas y que si los recupera
debería ir a ver el arte a Italia.
-¿Y él compraría el billete? - Vendría con los cuadros.
Walter...
queremos condenar a sus hombres por el asesinato que viste
pero sé cuánto te importan tus cuadros,
así que haz lo que debas.
Lo he pensado.
Cuando vaya a por mis cuadros...
podría llevar un micrófono de esos.
Puedo hacer que se incrimine y le detenéis.
Sería un plan.
Huele la grasa.
-¿Por qué comen tanto frito? - Yo frío los huevos y hamburguesas.
- No deberías. -¿No debería comer hamburguesa?
-¿Qué hay? - Hola.
¿Cuánto por eso?
Diría que cuatro pavos.
¡Policía! ¡Manos sobre la cabeza!
Atrás todos.
Manos a la pared.
¿Quién es el muerto?
¿Eh? ¿Quién es el del suelo?
Es su piso, creo. No tengo nada que ver.
Vengo a comprar cosas.
-¿Quién lo subasta? - Él.
-¿Él? - Al suelo.
-¿Tú? - Él y yo.
-¿Nombre? - Arnie Schreiber.
-¿Qué pasó? ¿Cómo murió? - No lo sé. ¿Infarto?
Al suelo.
-¿Y tú eres? - Tommy Mullen.
-¿Sí? - No estaba aquí.
- No sé qué le pasó. -¿No te preocupa?
¿Vender con un cadáver delante?
No le conocemos.
No sabía que no le conocíais.
Por eso había puesto el listón tan alto. Al suelo.
-¿Qué hay? - Soy un inspector.
-¿Qué pasa? - Abre la maldita puerta.
Que te den por el culo.
-¡Quieto! -¿De qué va esto, tío?
De que una vecina tiene una bala en la pared.
- No sé nada de eso. - No me seas listillo.
¿Me vas a detener por mi personalidad?
Siéntate aquí.
Explícame cómo acabó la bala en la pared de tu vecina.
¿Alguna vez has intentado proteger a una tía?
¿Y qué?
Una que me tiro se volvió loca y me pegó un tiro.
Sé que no le ha pasado nada
porque asomó la cabeza corriendo.
Le solté lo de la tostadora y encontró la prueba.
Al final
por proteger a alguien me parten la nariz.
No quiero delatarla.
-¿Dónde vas? - Alguien grita ahí.
No hace falta liármela.
No te denunciaré por el lifting.
¡Siéntate!
¿Y este AK-47? ¿Eres del ejército ruso?
Da.
Date la vuelta.
Eso, date la vuelta.
Estás detenido.
Estás soñando si crees que va a durar.
¿Te crees que estoy grogui? ¿Me han echado algo en la copa?
Venga.
Voy a poner todas las cartas sobre la mesa
sobre lo que pasó en el piso, incluso si quedo mal.
-¿Vale? - Me gusta tu rollo.
Sé que no da buena impresión
pero...
nos estábamos drogando.
-¿Ah, sí? - Sí. Estábamos fumando mucho crac.
Nos pasamos el finde fumando.
Eso es mucho dinero. ¿Trabajas?
No, estoy en paro. Pero Tommy y yo nos ganamos unas pelas
y Neil trabajaba, así que él compró casi todo.
Pero Neil tenía que irse a trabajar.
Entonces nos fuimos Tommy y yo.
Pero, cuando volvimos, nos lo encontramos.
Se desplomó en su cama y se murió.
Siento haber vendido sus cosas, ¿vale?
Pero estábamos en shock y queríamos meternos.
- Para serenarnos. - Claro.
Es la verdad, tal cual.
Supongo que el corazón no aguantó.
En otras palabras, eres inocente.
Culpable de tomar malas decisiones.
¿Le has ofrecido una radio a alguien por tocártela?
No que recuerde.
Sonríe.
¿Lo vigilas un momento, sargento?
- Sí, vale. - Necesito un par de recibos.
Gina, soy Simone. Llamo desde abajo.
¿Qué salas hay libres?
Vale.
Subo al detenido.
Hazme un favor y dile a la inspectora Russell
que se vaya al vestuario.
Y dile al jefe que quiero verle.
Genial.
Por aquí.
¡Soy James Liery! ¡Son las 11:24! ¡Pido un abogado delante de testigos!
Háblales de la nariz.
James Liery, guapa, quiero un abogado.
- Hola, jefe. -¿Quién es?
Es James Liery.
Investigaba una queja por disparo.
- Tenía un AK-47 en su cama. - Sí, lo uso de almohada.
James Liery pide su derecho a un abogado.
Dale un teléfono y ven a verme.
Por supuesto. Vamos.
Harold, ¿me echas una mano?
¿Por qué me escondo?
- Ha detenido a Jimmy Liery. -¿Qué?
Tú no sabes nada.
- Hank le lleva un teléfono. -¿Qué haces?
Investigaba una queja y Liery abrió la puerta.
- Y te fuiste. - Tenía una metralleta.
A plena vista.
La semana pasada nos llegó una queja
por dar una paliza de muerte.
Si no cree que lo del piso valga,
traiga a la víctima y le pillamos por agresión.
Qué más da que esté infiltrada.
Llama a Jane Wallace. Hay que planearlo.
Hay que soltarle.
Quiero hablar con ella.
Y no me digas que ha sido una coincidencia.
Es un psicópata. Hay que encerrarle.
Hablaré con Wallace.
Seguro que va a hundir su operación.
Hablaré con ella para terminar cuanto antes.
Hoyt tiene el micro.
Pon a Bobby al día.
Vais a llevarle con Pisciotta.
¿No estaré para lo otro?
Y llévate a Russell.
He sacado a Medavoy y Martinez de su caso.
Llévate a Simone y Russell.
Vale de excusas.
He detenido a Liery. Le van a soltar.
Quieren que Russell lo detenga a él y a los suyos.
Fancy no sabe que la drogó.
La enajenó como para pegarle un tiro.
¿Qué quieres hacer?
¿No íbamos a llevarnos al pintor?
Me cae bien. Espero que no lo maten.
Ya.
Walter Hoyt, busco a Frank Pisciotta.
- Sí, espera un momento. - Sylvia tiene trabajo hoy.
- No sé si tendremos niñera. - No me digas.
- Si no puedo ir a la ceremonia... - No, lo entiendo.
Se suponía que también era para ti.
Tengo un club de fanes en la central. Se reúnen en el armario.
Aunque esperaba que me propusiera.
-¿Fancy? - Creía que ya no me odiaba.
Te propuso, Andy.
-¿Cómo lo sabes? - Me lo dejó claro.
Y como inspector de primer grado, sabes que dice la verdad.
Si te preocupa Russell,
cáusale problemas a Liery con sus colegas.
La he oído mencionar el bar al que van.
Acabamos aquí y hacemos una parada.
- Señor Hoyt. - Eso es.
Siento hacerle esperar. Acompáñeme por aquí.
¿Te llamas Walter?
- Sí. - Por aquí, Walter.
- No me iré sin mi trabajo. - Lo cogeremos
- de camino. -¿No está en el coche?
En el maletero.
-¡Suéltame! - Entra ya.
- Vámonos. - Se lo van a cargar.
James, bloquea la calle.
Diez-cuatro.
-¡Eh! Abre la puerta. - Fuera del coche. En el maletero.
-¡Fuera! - Sobre el maletero.
¡En el capó!
-¿Estás bien? - Es el corazón.
- Siéntate. - No te muevas.
No tienen mis cuadros.
- Tengo una pistola. -¿Estás bien?
Creo que sí. Tengo palpitaciones.
-¿Miramos el maletero? - Ábrelo.
Los tienes bien puestos, Walter.
No están.
-¿Me ayudas a encontrarlos? - Te ayudaremos.
- Vámonos antes de que vean lo que pasa. - Lo llevo a comisaría.
Andy, esto es un error.
- Pues lárgate. - Es un error.
¿Me lo repites en chino?
-¿Qué queréis? - Que prestes atención.
- Soy todo oídos. -¿Sí?
Y tu colega todo boca, que está hablando en minuto y medio.
- No te sigo. - Un momento.
- Nada de momentos. - Vete.
¿Queréis controlar el bar o qué?
Vete al otro lado de la barra
o te chapo este cuchitril.
Andy, lo digo por última vez.
Te van a tocar todas las papeletas del mundo
- por intentar ir a por él. -¿Y qué hago con el caso?
Han detenido a Liery y le ha delatado.
Y los de Crimen Organizado se llevarán el mérito.
Pero si no colabora ¿qué harás, irte a Suiza?
No puede empeorar. Si no te gusta, lárgate.
Estoy harto y voy a hacer algo.
¡Eh, pamplinas! Acércate.
Te lo diré una vez.
Hemos detenido a Jimmy Liery. Un tipo duro.
Ha tardado 14 segundos en echarte el muerto de los AK-47
y la diversión del aeropuerto.
Con esa cara, seguro que tiene otro colega
y pringas tú igual.
Danos el nombre y quítate de en medio.
- No. - No, ¿eh?
-¿Dos burros y una sola rata? - No sé de qué hablas.
-¿Estás contento? - Claro. Perfecto.
Si tuvieras medio cerebro, yo tendría media oportunidad de ascender.
¿Sois polis?
Dame una botella de wiski.
Seguro que tienes otros ingresos.
-¿En serio me tocas las pelotas? - No conozco a ningún Jimmy Liery.
Él te conoce a ti y te ha delatado bien.
Venga ya.
Haz lo que tengas que hacer.
¿Nos vamos o quieres quejarte más?
- Qué pesado eres. - Por eso nunca me ascienden.
Quiero largarme.
Me he entretenido un poco, Marco.
Quiero enseñarte unas fotos.
Dime si reconoces a alguien.
Gracias, Josh.
El cabrón este me engañó con la radio.
- Es un yonqui. -¿Te dio droga?
Una calada. Se fumó lo demás, un "master blaster".
-¿Qué es? - Una mamada mientras fuma.
¿Una mamada mientras fuma?
Los chicos que hacen eso no duran.
- Quiero buscarte un programa. - No quiero.
- Irás o si no... - No quiero ningún programa.
No puedo volver.
¿Tus padres están vivos?
Mi viejo siempre me pega.
Hasta el punto que me tuve que ir. Está loco.
Si le dices lo que hago, me matará.
No se lo diré. ¿Tu madre está con él?
- Sí. -¿Quieres verla?
A veces.
-¿Cómo se llama? - Angela Romero.
¿Así te llamas?
Sí. Ramirez es falso.
¿Dónde viven?
- En la calle 119. - Vale.
Escríbeme la dirección y el piso.
¿Vale?
-¿James? - Sí.
El muerto del suelo,
Neil Rutledge, murió según el forense de una fractura
craneal y hematoma cerebral. Le golpearon en la nuca
con un objeto contundente sin romper la piel.
Bien que mandamos a criminalística.
Ya. Tenemos que volver con esos dos prendas.
Marco, ¿te importa quedarte un poco más?
Aguanta.
Hay cómics en los armarios del pasillo.
Sí, vale.
El arma homicida
podría ser la botella que encontramos.
- De champán. -¿De qué marca era?
No me acuerdo.
-¿Cold Duck? - Eso.
Vamos a contárselo a Mullen.
Aquí están los cómics.
Por aquí, Walter.
No iré sin mi trabajo.
Lo cogeremos de camino.
¿No está en el coche?
- En el maletero. Entra ya. -¡Suéltame!
Vámonos.
-¡Eh, abre la puerta! -¡Fuera del coche!
- Al maletero. -¿Sois vosotros?
No vale contra Pisciotta. Ni menciona el billete.
Podríamos detener a los otros por secuestro.
¿Secuestro es lo mejor que puedes hacer cuando uno dice: "No lo hagas aquí"?
¿El qué, mear fuera del restaurante?
Pretendían matarme. No tengo ninguna duda.
Entiendo que se sienta así.
Pero solo conseguiremos condena para los que mataron al grafitero.
Eso me garantiza que no voy a recuperar los cuadros.
Lo cierto, visto que te querían largar,
es que ya han destruido los cuadros.
Son pruebas.
¿Intentamos convencerles?
- No tenemos nada nuevo. -¿Eso es todo, Cohen?
Mientras, quiero a Walter siempre protegido.
Se lo pediré a la Fiscalía.
Estoy esquivando una llamada del abogado de Liery.
Sí, he hablado con Organización Criminal.
Vamos a anular su detención.
A ver si aprendéis a hacer algo a derechas.
Puedo probar con el tipo
- que no tiene abogado. - Panetti.
Quédate con él hasta que aparezca su escolta.
Me molesta perder todo mi trabajo por querer ayudar.
Entiendo cómo se siente.
Por eso la gente recurre a la violencia.
Vamos, Walter.
Suelta a Liery.
Sí.
-¿Le va a soltar ahora? - Sí.
Puedes irte.
La metralleta se queda.
Qué mañana perdida.
Firma.
Antes dijiste algo.
¿Te echaron algo en la bebida?
-¿En la bebida? - Sí.
No.
¿No dijiste eso?
"Estaré grogui, me habrán echado algo".
-¿En tu piso? - Sí.
- Sí, lo dije. -¿Sí?
Pero nadie me drogó.
- Es una forma de hablar. - Será eso.
-¿Has acabado, Bobby? - Sí.
Mira...
a lo mejor debería denunciaros
- por el puñetazo. - O vamos fuera.
Y te doy algo que denunciar.
¿Se ha ido?
No te acerques en unos días.
¿Por qué?
- Deja que se calme la cosa. - Podría cerrar el caso.
- Bobby, no te metas. - Ya, soy el exnovio preocupado
que no ve que todo está controlado.
¿Exnovio?
Está bien saberlo.
Se trata del tipo que te drogó.
Podría hacer más
y en tu cabeza basta con hacer algo
- que podría costarte la placa. -¿Qué dices?
¿La bala de la pared de la vecina es tuya?
No sé por qué te haces daño por él.
Pero te pido que esperes.
Como mi exnovio.
¿Si soy tu novio, esperarás?
No quiero que pase ninguna estupidez
antes de poder aclarar las cosas, ¿vale?
Vale.
No me acercaré en unos días.
Si Neil no murió de forma natural, yo no tuve que ver.
- Eso dices tú. - Es la verdad divina.
Pues sabemos que mientes y esto te hace sospechoso.
-¿De qué hablas? - Solo sabemos
que le fracturaron el cráneo.
Y qué huellas había en la botella.
Los tres bebimos de la botella.
Pero solo te van a acusar a ti, Tommy.
Y te buscarás un abogado de oficio agotado
que no salvaría ni a un santo.
Si el culpable fue Arnie, tienes que dar la cara pronto.
Seguro que lo que pasó es que se cayó por las escaleras
y se dio en la cabeza. Se levantó, se acostó y murió.
Cuanto más te inventas, más asumo que fuiste tú.
Con esa herida no se puede dar ni un paso.
Tenemos huellas. Yo le acusaba ya.
- Vamos. ¡Arriba! -¡No, no! Os daré a Arnie.
Hubo una bronca por dinero.
A Neil aún le quedaba pero no quería comprar más.
Quería ir al curro y Arnie quería seguir.
Le íbamos a atar y a robar.
Fue idea de Arnie.
Pero Arnie le tenía miedo, así que le dio con la botella.
Pero solo se cayó de rodillas y no se desmayó.
Así que Arnie soltó un golpe fuerte y se pasó.
Dios.
Arnie es más tonto y no nace.
Y así he acabado yo.
Sí, qué mala suerte. Vamos.
COMISARÍA 15
- Siéntate, Panetti. -¿Aquí?
¿Listo para el gran día?
¿Qué, el juicio?
Solo quiero limpiar mi nombre.
-¿La ropa te la compró Frankie Pisciotta? - No, la pagué yo.
Tienes que ser el camarero mejor pagado del país,
¿no, Jerry?
¿Frank Pisciotta nos trata bien? Sí.
¿Ahora eso también es un crimen o qué?
Solo queremos enseñarte las opciones.
Uno: te declaran culpable,
o dos: una noche Frankie se mete cuatro rayas de más
y decide que Paul Bellini y tú estáis mejor en una cuneta.
No va a pasar.
Di mejor: "No va a pasar, no creo", ¿vale?
O pareces un gilipollas.
¿Esta ropa no os dice que Frankie nos cuida?
Tengo un jueguecito para ti.
"¿Dónde están? "¿Listo?
¿Dónde está Sammy el Toro Gravano ahora?
Ojalá lo supiera. Gotti me daría un millón desde la cárcel.
Entonces, la respuesta a "¿Dónde están ahora?"
es que no sabes dónde está, ¿no?
- Eso es correcto. - Pero Gotti
sí sabes dónde está.
Sí, en la trena.
Porque Gotti se arriesgó y el Toro fue sobre seguro.
Condenaron a Gotti, como te puede pasar a ti.
Y Gravano, que le delató,
está tomando el sol con una fulana en la playa
- y nadie sabe dónde está. - No lo sé.
Y Jerry, tienes que plantearte
si estás a salvo si un día Frank Pisciotta decide
que hay dos que le pueden mandar a la cárcel,
como hizo el Toro con Gotti.
"¿No estarán mejor muertos en alguna cuneta
por ahí, con la cabeza reventada, cubiertos de sosa cáustica?".
En esa situación no vas a necesitar un armario nuevo.
Estáis conspirando.
¡Jerry!
El Toro confesó 18 asesinatos y está en la playa
porque tenía algo que el Gobierno quería más que a él.
El Gobierno quiere a Pisciotta mucho más que a ti.
¿Sabes qué te darán en protección de testigos?
- El mejor trato. Como a Gravano. - Si no, es tu suerte.
¿Te mandan a la cárcel o esperas a que te mate Pisciotta?
¿Me propondrían un trato...
en teoría?
-¿Palabra por palabra? - Como el de Gravano.
Yo exigiría
El trato de Gravano palabra por palabra.
- Que no es que lo haga. -¿Cómo negarse?
Los tiene cogidos por las pelotas.
Controla por completo.
No es la primera vez que lo hace. Le da igual su madre.
Hace tres meses que no sabemos nada de él.
-¿Ha sido duro con él? - Lo tratamos bien, como a todos.
¿Le ha pegado mucho a él?
No necesito lecciones. Pago mis impuestos.
No vivo en la calle.
Marco está aquí.
Marco, tu padre te va a llevar a casa.
-¿Ha venido mamá? - No, solo yo. Vamos.
-¿Puedo llevarme los cómics? - Sí.
No seas gorrón. No son tuyos.
¿Así has vivido, mendigando?
Puede llevárselos.
¿Y mis sacos de dormir?
¿Podemos pasarnos a recogerlos?
No, déjate de basura.
- He dicho que no. - Eh.
Vamos fuera un momento.
¿Qué te pasa? ¿Cuántos seres queridos tienes?
No me toques.
Voy a mantener el contacto con Marco
y si me entero de que le tocas,
te encerraré por maltrato.
Ahora entra y llévatelo a casa.
Vamos.
¿Puedo?
Sí, llévatelos.
Soy Jack Palermo, su abogado.
Le han pedido que se entregue.
- Es nuestro caso. - Es una perversión de la justicia.
- Vale. - Acosas a la gente
hasta que entregan a su gente como los nazis.
¿No te han dicho que te pareces a Hitler?
Y un poco a Bongo el chimpancé.
¿Me comporto como un caballero y me exponen así?
Vale, pasa por aquí.
Greg, lleva al señor Pisciotta a que le procesen, por favor.
- Sí, claro, por aquí. -¿Dónde vamos?
Podemos pasar por aquí.
Me han dicho que le trajera. Sipowicz, ¿mi equipo
le escolta o no? ¿Qué pasa?
¿Qué, te he cortado la comida? Ven, Walter, siéntate.
-¿Qué pasa? - Tengo buenas noticias,
pero mejor no cabrearle.
-¿Y la sala de descanso? - Ahí.
¿Es por los cuadros?
No, pero uno de los camareros va a confesar el asesinato.
¿Por qué?
Le ofrecen un trato por decir que Pisciotta lo ordenó.
Un bonito paquete de protección de testigos.
Van a procesar a Pisciotta.
Ya veo.
No te van a devolver tu trabajo.
Voy a probar una expresión más directa.
Durante mucho, mi pintura ha sido ilativa, Definir algo por lo que no es.
Pero el corazón se me sale.
Si no me involucro más,
esto acabará conmigo.
¿Eso hace que el cuadro que me diste valga más o menos?
Depende de lo que pase.
Sí, supongo que suele ser así.
El señor Hoyt va a Brooklyn.
Brooklyn.
Gracias.
- Hola. - Buenas.
Hola, Gina.
- Hola, James. -¿Qué tal?
¿Vas a la ceremonia de ascenso?
Sí, ahora iré.
Me he sentido mal por la situación del niño.
-¿El que informó del cuerpo? - Sí, Marco Romero.
Anda metido en cosas de la calle.
Me recuerda a los errores de mi hermano.
-¿Él se enderezó? - No, murió.
Entiendo que te afecte.
Sí, mi padre no supo guiar a Roberto.
No quería saber en qué se metía.
- Es duro para los padres. - No es igual.
El padre de este niño parece más un capullo.
En fin...
me iré yendo a One Police Plaza.
- Vale, James. - Sí.
Gracias por dejar que me desahogue.
Disculpen.
- Buenas. -¿Cómo está?
- Bien. Quiere hablar con usted. -¿Sí?
Tranquilo, es buen tipo.
Comisario, este es el inspector Bobby Simone.
- Me alegro de conocerle. Enhorabuena. - Gracias.
Nos deberíamos haber visto ayer, pero estaba visitando a Lattimer.
-¿Cómo está? - Aún le queda.
Está deseando volver al trabajo.
- Le deseo lo mejor. - Siéntese.
A veces, el ascenso a primer grado se basa en un caso concreto.
- Mi tío fue por detener a Willie Sutton. -¿Sí?
En tu caso es por una serie de casos.
Su teniente mencionó los homicidios múltiples de la Sexta.
Comisario, no quiero propasarme, pero mi compañero trabajó ahí
y en todos los casos conmigo.
Andy Sipowicz.
Le conozco, pero hoy es su día.
Preocúpese por usted, ya le tocará a él.
Ya.
Me alegro de haber podido hablar.
- Gracias por su trabajo. - Significa mucho para mí.
- Enhorabuena. - Gracias.
Nos vemos allí.
Han matado a Jimmy Liery fuera del Patrick's.
-¿Ah, sí? - Han detenido a su compinche, Habib.
Crimen Organizado tenía pinchado el bar.
Todos contentos.
Jane Wallace dice que también os grabaron a vosotros.
Fuisteis al bar esta tarde.
¿Dijiste que cooperaba?
¿A quién? No conozco al compinche.
¿Lo comentasteis delante del camarero para que hablara él?
El que mató a Liery tuvo la sangre fría para cometer un asesinato, Diane.
Andy y yo solo hablamos en un bar.
Perdona, Bobby.
Sí.
Si tengo que sentirme mal por su muerte,
mejor no entres.
Hola, Andy.
- Tengo niñera. - Gracias.
Asciende a inspector de segundo grado: Louis Annunziato.
Enhorabuena.
Tenemos un ascenso al rango considerado más prestigioso
y difícil de alcanzar en el cuerpo.
Simboliza la tradición y el mayor nivel.
Asciende a inspector de primer grado: Bobby Simone.
- Enhorabuena. - Gracias.
Señoras y señores, con esto concluye la ceremonia.
Gracias por venir.
Hola.
Hola.
-¿Me das tu abrigo? - No, no sé...
Tengo mucho miedo.
¿De qué?
El viento me daba miedo. La nieve en la oscuridad.
Los viernes por la noche
mi padre ya se daba a la bebida
y les pegaba a mi madre y Dougie y yo era su ojito derecho.
Después de cenar me largaba y volvía al instituto a ver el hockey,
Mi chaqueta de cuero no calentaba.
Pero no me ponía nada que me tapara.
¿Quieres algo caliente?
- Puedo hacerte té. - No.
¿No? ¿Por qué no?
Vale.
¿Cómo está Andy?
¿A qué te refieres?
-¿No te llevó a casa? - Parecía bien.
-¿Por qué, qué pasa? -¿Qué pasa?
Me han ascendido a mí y no a él. Es normal que esté enfadado.
Tiene que saber que aún sufre las consecuencias de la bebida.
Soy consciente de que con Liery pretendías ayudarme.
Sí.
Lloro por ti a diario.
No sé por qué no pude decir sí.
En la...
pista de hockey, nos pasábamos el partido en las gradas.
Yo les gustaba a los chicos
y de camino a casa...
sentía que nunca dejaría de tener frío.
- Necesitabas un abrigo mejor. - No podía ponérmelo.
Me daba miedo cubrir...
mi cuerpo. Creía...
Creía que siempre tendría frío.
Tú me diste calor.
Y no pude hacerte feliz.
Me hiciste feliz.
No pude decir sí. Quería pero no pude.
No pasa nada.
No sabía que podía amar así pero...
no poder decir que sí...
¿Lo quieres?
Sí.
No ha sido tan difícil.
Subtítulos: Ángeles Garrido Oliva
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