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-¿Me prestas un guante? - Sí.
- Gracias. ¿Cómo entró el aviso? - Llamada anónima a Emergencias.
Con tanta sangre, no parece que lo movieran.
Sí, le dieron aquí.
Greg y James buscarán a un vagabundo con unos zapatos negros buenos.
Yo diría que una talla 45.
- Andy, el tipo iba armado. - Hola, Bob.
Llevaba esto en la mochila.
Tiene un par de agujeros de bala y un recibo de la gasolinera.
Pone la matrícula y está firmado. Mike Kinnan.
¿Le has quitado la chaqueta?
- Ya no la necesita. -¿Y los zapatos?
- No, alguien fue más rápido. - Ve allí y espera.
Pasó una limusina negra. Él conducía.
¿Dirías que era
- una de esas limusinas cortas? - De las largas.
Salieron tres tíos. Discutieron. El conductor y los dos de detrás.
No sé por qué discutían. Yo seguí andando.
No era asunto mío.
-¿Esto cuándo fue? - Anoche.
No sé a qué hora.
¿Puedes describir a los dos pasajeros?
Eran blancos. Uno era bajito. Llevaba un sombrero de vaquero.
¿Un sombrero de vaquero?
Sí, eso creo.
-¿Y el otro? - Era más alto.1,80.
¿Algo más sobre cómo iban vestidos?
No.
Ambos eran hombres blancos.
-¿Segura? - Sí.
-¿Cómo te llamas? - No me importa contarle
lo que pasó, pero no quiero que digan mi nombre por radio.
Lo entiendo. Es por si tenemos que volver a hablar.
No se lo diré a nadie, prometido.
Margaret Norman.
Gracias.
Se me ha meado en los zapatos.
-¿El teniente Fancy? - Despacho de la esquina.
-¿Teniente? - Sí.
- Soy Jill Kirkendall. - Arthur Fancy.
Solo he oído cosas buenas.
Estoy deseando volver a ser inspectora.
¿Te hartaste de los funcionarios?
He denunciado a suficientes inspectores de edificios.
La patrulla está en un crimen. Te enseño tu mesa.
Puedes presentarte cuando vuelvan.
- Disculpe, teniente. -¿Sí?
Este hombre busca a un inspector. Dice que quieren matarlo.
Yo hablo con él, teniente. Dígame cuál es mi mesa.
- Sí, vale. Esta es. - Bien.
¿Cómo está, señor? Soy la inspectora Kirkendall.
Verá. Alguien me amenaza de muerte.
Ojalá puedan hacer algo.
-¿Cómo se llama? - Aries Mitchell.
¿Aries? ¿Como el signo del zodiaco?
- Sí. - Yo soy Escorpio.
Es la primera vez en 20 años que digo algo así.
Bernard Mays quiere matarme.
Salí con su hermana dos segundos y sin venir a cuento
aparece con un bebé y quiere colocármelo. Y una leche.
- Se cree que estoy alelado. - Hágame un favor, Aries.
Hable para que yo lo entienda.
Brenda dice que soy el padre de su hijo.
Su hermano Bernard
me quiere tirar por la ventana si no me caso con ella.
¿Le ha agredido físicamente?
Aún no, pero es el típico que hace lo que dice
- si se le va la pinza. - Aries, la verdad es que lo único
que puedo hacer es darle la mano y hacerle un chocolate.
El tío dice que me va a tirar por la ventana. ¿Es legal?
Puede intentar obtener una orden de protección.
Es...
Es una forma horrible de morir. Y ni siquiera soy el padre.
A ver, lo entendería si lo fuera.
Intento seguir a tope, ¿lo pilla?
- No tengo tiempo. - No puedo detenerlo, Aries.
Si cree que serviría, podría hablar con Bernard.
Sí. Quizá sirva para algo, inspectora.
Que se lo piense antes de hacer una tontería.
-¿Tiene su dirección? - Vive en el centro.
Brenda vive aquí mismo en la Primera avenida.
Muy bien, Aries. Veré lo que puedo hacer.
Gracias. Me arrepiento de haber mirado a esa zorra.
- Hola, jefe. - Hola. Jill Kirkendall.
-¿Sí? -¿Qué tenéis?
El fallecido es un blanco de 40 y pico. Mike Kinnan.
Conducía una limusina.
Hemos emitido una orden de búsqueda para el coche.
- Vamos a buscar la pistola. - Llevaba una funda en el tobillo
- pero no estaba el arma. - Medavoy
encontró a una sin techo. Dice que el fallecido discutió anoche
con los dos pasajeros que llevaba. Savino.
¿Qué tal? ¿Tienes unos minutos?
- Claro. - Avisaremos a la mujer.
A ver si sabe algo de los tipos que iban con él.
¿Qué tal llevas el asesinato en el edificio de Bobby?
Sigue siendo un misterio. Da igual las horas que le eche.
-¿Qué? ¿Quieres hablar ahí? - Sí.
- Enseguida vuelvo. - Entiendo que no quieras
hablar de esto delante de tu jefe.
- Hola, Bobby Simone. ¿Qué tal? - Hola, Bobby. Jill Kirkendall.
Vengo de Investigaciones.
Sí, avisaron de que venías. Si quieres,
el guapetón calvo del bigote
- es mi compañero, Andy Sipowicz. - Vale.
Lo siento.
Bobby, no sé qué te pasa con mi caso,
- pero me he cansado de ir de puntillas. -¿Qué dices?
¿Ahora te haces el tonto? Has metido las narices
- en mi caso y quiero que pases. -¿Que yo meto las narices, Nick?
Henry Coffield me dio los nombres
- y te los pasé. -¿Ah, sí?
Hablemos del criador zumbado que le vendió el perro.
Dime cómo contactar con él.
- No debí hablar con el criador. -¿Y entonces?
¿Y llamas por teléfono y finges ser yo?
¿Tengo que darte las gracias? Voy a ser sincero.
Podría considerarte sospechoso.
- Haces cosas rarísimas. - Tengo una buena coartada.
¿Qué dices? ¿Quieres que investigue a los tirados?
¿Volvemos a estar en el mismo equipo?
Nick, a ver. Me he pasado y lo siento.
¿Qué quieres que haga? ¿Me tiro por la ventana?
No me gustan los usureros esos. Son unos cocainómanos.
¿Vale? Nadie en mi comisaría cree que se cargaran a esa chica
para que Henry supiera que iban en serio.
Les pega más darle una paliza a él antes.
Voy dando palos de ciego. No sé qué hacer.
-¿Te soy sincero, Henry? -¿Con?
Quizá le está dando muchas vueltas.
Quizá necesita un buen susto.
Sí. Vale.
-¿Lo hacemos en tu casa? - Sí.
En el despacho de mi jefe. Yo vigilo tu coche.
Nick, no voy a ponerte más trabas.
Lo sé.
- Habla con él aquí. - Vale.
-¿Sheila Kannan? -¿Qué ha pasado?
Soy el inspector Simone. Este es el inspector Sipowicz.
¿Qué le ha pasado a Mike?
No hay forma de suavizarlo. Anoche mataron a su marido, señora.
¿Quiere sentarse, señora Kannan?
¿Le traigo un vaso de agua?
¿Cómo lo mataron? ¿Lo mataron en el coche?
Una mendiga nos dijo
que vio a su marido salir de la limusina.
Había dos hombres en el asiento trasero. Salieron del coche y le dispararon.
Robaron la limusina.
Estamos buscándola.
Catorce años.
Se ha pasado 14 años entrando en edificios en llamas.
- Él... -¿Cuándo se jubiló?
Se lesionó en 1991 y le hicieron jubilarse.
Odiaba conducir. A veces a los hombres que llevaba también.
Sé que eso le disgustaba.
Vio ciertas cosas y...
Señora Kannan, ¿conoce a los que alquilan la limusina?
No. Yo hago las reservas.
Anoche era... Llevaba al señor Curry.
Lo recogió en su trabajo a las 20:00.
Puedo darles la dirección.
¿El señor Curry es cliente habitual?
Daba muy buenas propinas.
Le daba a Mike una propina de 100 dólares cada vez.
Creo que era homosexual.
Me dio esa impresión, aunque Mike no me dijo nada.
- Tome. - Gracias.
A mi marido le encantaba ser bombero.
Le gustaba tanto que no podía ni hablar de ello cuando tuvo que dejarlo.
No podía ni ver a sus amigos
porque aún eran bomberos, ¿saben?
Ya no tendré con quién hablar.
Lo sentimos mucho.
-¿Quién es? - Policía. ¿Brenda Mays?
-¿Es Bernard Mays? - Sí.
- Hablemos dentro. -¿De qué?
-¿Conoce a Aries Mitchell? -¿Qué le pasa?
¿Qué relación tiene con él?
- Sale con mi hermana. - Quiero hablar con ella también.
Está cuidando a su hijo. ¿Tiene una orden?
Conoces los procedimientos policiales. Tres arrestos en tres años.
- Pensaba que era por Aries Mitchell. - Bernard, quería que supiera
que amenazar de muerte a la gente es un asunto serio.
Es mejor no hacer eso con sus antecedentes.
-¿Quién dice que lo hago? - Ha amenazado a Aries Mitchell.
¿A Aries?
Verá, no tienen ni idea.
Ha dejado embarazada a mi hermana pequeña.
Ha intentado librarse de ella como si fuera la basura.
Hay alternativas a las amenazas y la violencia. Vaya a Asuntos Sociales.
Harán que se haga cargo sin que usted se meta en líos.
- Corriendo a la policía. -¿Algún problema conmigo?
Porque está a punto de tenerlo.
¿Me oye, Bernard?
La oigo.
-¿Está bien el bebé? - Está llorando.
Ya lo sé. Quiero ver si está bien.
Aparte.
¿Brenda?
-¿Brenda? - Sal.
Soy la inspectora Kirkendall. ¿Está bien tu bebé?
Sí, tiene sueño.
-¿Cómo se llama? - Solo tiene una semana.
- Aún no le ha puesto nombre. -¿Ah, no?
Quería llamarlo Aries si ese desgraciado
hiciera lo que tiene que hacer.
Brenda, ya le he dicho a Bernard que hay formas
de que el padre se responsabilice.
Está bien.
¿Te acordarás de lo que hablamos?
Sí.
Vale.
Hasta luego.
El señor Curry ha llamado. Está aparcando.
- Voy a por el jefe. - Sí.
¿Inspector?
Tengo algo para tu mesa.
He visto que tenías una rana.
- Y eso es otra. - Es de goma.
Sí.
Como los trozos de condones que uso como ropa interior.
Lo sé.
Es una reunión de CompStat, Lillian.
Tengo que preparar mis casos. No puedo salir pronto.
Si no llego, falsifica mi firma.
Sí, vale.
Reunión de padres en el colegio.
Los profesores presentan el programa y tienen que firmar los dos padres.
¿Tiene reunión de CompStat mañana?
Sí. Le pedí a Lillian que firmara por mí.
Está llegando el tipo que contrató la limusina del muerto.
La mujer del fallecido dice que es cliente habitual y que es gay.
¿Cree que pudo ponerse violento?
- No me dio esa impresión. - Quizá tenga amigos chungos.
Será ese.
- Tengo que hablar con el jefe. - Habla con él en la trena.
Ya voy.
Me acosa la asistente. Tengo que pararlo.
Me ha dado esto. Es de goma. Es una loca de la goma.
Dice que lleva ropa interior de condones y otras barbaridades.
-¿Le has dicho que estás casado? - No le importa.
-¿Hay contacto físico, Andy? - Siempre me arrincona.
Me arregla el cuello de la camisa y cosas así.
- Vale. Hablaré con ella. - Sí, tiene que hacer algo.
Está bien.
¿Pueden ser más transparentes con lo que quieren?
De momento solo necesito saber dónde estaba anoche.
¿Ha habido algún crimen? Yo no tuve nada que ver.
¿Quiere cooperar, señor Curry?
Limítese a contestar a lo que le pregunto, por favor.
Inspector Sipowicz, Lawrence Curry.
-¿Qué tal está? - Bien. ¿Dónde estuvo anoche?
Señor Curry, sabemos que anoche a las ocho lo recogió una limusina en su despacho.
-¿Adónde lo llevó? - Fui a tomar algo a un bar
antes de irme a casa.
Se supone que no debería beber. Mi mujer no sabe nada.
¿Qué bar?
- No me acuerdo del nombre. -¿Cuándo tiempo tuvo la limusina?
El conductor me dejó en casa sobre medianoche.
- Quiero saber de qué se trata. -¿Estaba solo en la limusina?
-¿Mike Kinnan está bien? - No.
Mike Kinnan no está bien. Está muerto.
- Ay, no. Madre mía. -¿Qué sabe del tema?
- No sé nada. - Miente.
Señor Curry, anoche estuvo en un bar gay anoche, ¿verdad?
¿Ligó con alguien?
¿Saben que estoy casado?
Coopere e intentaremos minimizar la vergüenza.
Mike me llevó a un sitio en el Village, Frolics.
Hay un joven que suele estar por allí, Luke.
Lleva botas de vaquero y un sombrero absurdo.
Lo recogí sobre las diez.
Fuimos con un amigo suyo que yo no conocía...
a un hotel en la 46 oeste.
-¿Quién era el amigo? - Billy.
No sé si usaban sus nombres de verdad.
¿Se fueron los tres juntos del hotel?
¿Luke, Billy y usted?
Mike me llevó a casa. Le di su propina
y le dije que llevara a los chicos.
- Describa a Luke y a Billy. - En mi experiencia
no son chicos violentos...
- Describa cómo son, señor Curry. - Vale. Bien.
Luke mide algo menos de 1,70, muy pálido,
ojos marrones, pelo negro ni largo ni corto.
- Cuerpo delicado. -¿Pelo facial?
-¿Marcas características, tatuajes? - Afeitado, sin tatuajes.
El otro tenía un corte,
una cicatriz así de unos cinco centímetros.
¿Una cicatriz quirúrgica? ¿O parecía de un puñal?
Yo de eso no entiendo.
Ostras, sí que entiende que esos chicos no eran violentos.
¡Estoy intentando ayudarlos!
Es el peor momento de mi vida. ¿Lo entienden?
-¿Algo más del otro? - Piensen lo que piensen de mí,
sé que anoche murió una buena persona.
Los chicos que metió en ese coche, con sus cuerpos preciosos
y su sombrero absurdo, son responsables, señor Curry.
Son chaperos que hacen lo que haga falta.
¿Quiere acallar su conciencia?
¡Esfuércese en que encontremos a esos capullos!
No me interesa nada más de lo que me diga.
-¿Geri? - Teniente.
Qué incómodo. Necesito hablar contigo
sobre tu relación con el inspector Sipowicz.
Vale.
¿Cómo describirías vuestra relación?
Somos amigos.
El inspector Sipowicz considera que te estás sobrepasando
y haciendo referencia a tu ropa interior y demás.
¿Has hecho referencia a esas cosas?
Quizá mencioné que llevaba ropa interior de goma.
¿El inspector Sipowicz ha indicado
que se sentía incómodo con esos temas?
Dijo que estaba casado. No lo interpreté como incomodidad.
-¿Y cómo lo interpretaste? - Pensé que me decía
que no le interesaba una relación seria.
Que solo quería divertirse.
¿Entiendes ahora que no le interesa
ese tipo de relación?
Bueno, creo que podría habérmelo dicho él mismo, pero sí.
Me ofende bastante que me haya puesto
en esta situación tan incómoda.
Si la pregunta es si he entendido el mensaje, la respuesta es sí.
De acuerdo.
Siento que la gente no supere sus límites emocionales.
El último pasajero del muerto ha nombrado a dos tipos
que trabajan en bares gais.
-¿Iréis después? - Sí.
Jill. ¿Conoces a Andy Sipowicz y Bobby Simone?
A Bobby sí. Hola, Andy.
¿Qué tal? ¿Estabas en Investigación?
Sí. Jefe, ¿tiene un momentito?
Sí.
Gracias.
-¿Nada de Henry Coffield? - No.
-¿Quieres trabajar en esto? - Sí, vamos.
Eres una nenaza. Menudo chivato.
¿Recuerda el tío que le comenté al que amenazaban?
Sí. ¿Qué hay con eso?
El hermano de su exnovia lo acosaba
por no responsabilizarse del hijo de su novia.
Fui a hablar con el hermano para calmarlo.
¿A la hora de comer?
La exnovia estaba con un bebé de una semana
que no paraba de llorar. Si un bebé de una semana llora,
los pechos de la madre empiezan a soltar leche.
- Esta chica estaba tan tranquila. -¿Crees que no es suyo?
No sé si empezar a mirar denuncias de bebés negros desaparecidos.
Hazlo, Jill. Pero no vuelvas a salir sola.
Era una denuncia tonta, teniente. No quería
- abrir un caso. - Está claro. Pero, por otro lado,
si vas sola a la hora de comer
y se lía,
¿cómo conseguimos corroborar tu versión?
- Tiene razón. - Vale.
Habla con Desaparecidos.
-¿Has hablado con el camarero? - Sí.
-¿Te avisará? - Si aparece uno de los dos.
Si estos tíos tienen media neurona, estarán ya en Florida.
Si no, estarán aquí para trabajar.
¿Cómo le va a Russell de incógnito?
Supongo que bien. No me cuenta gran cosa.
Hola.
Aléjate de mí.
¿Es nuestro chico?
Ese mismo.
Es él.
¿Ves a alguien que se parezca al otro?
El de ahí del traje gris
lo ha estado esperando. Se van a ir ya, Andy.
El chaval parece llevar un arma a la izquierda.
Lo he visto.
- Ven aquí. -¡Tranquilo!
- Muy bien, Luke. -¿Cómo saben cómo me llamo?
Le golpeó un meteorito en la cabeza de pequeño
y tiene poderes mentales increíbles.
Venga. Apartaos. Lo siento, solo tengo estas esposas.
-¿Cómo te llamas de verdad? - Rick Ousley.
Esto es muy fácil, Rick. Han matado
a un conductor de limusina. Tu amigo Billy y tú
estabais en esa limusina.
Tienes el arma de la víctima en el bolsillo.
La única forma de mejorar tu situación es decirnos qué pasó
entre tú, tu socio y ese conductor.
-¿Y luego? - Depende de quién hiciera qué.
Luego entra el arrepentimiento.
Yo no le disparé.
- Fue Billy. -¿Cuál es su nombre real?
- Bill Lynch. -¿Por qué le disparó?
No quería llevarnos,
aunque Larry le había pagado. Intentó echarnos del coche.
¿Hubo algún altercado? Porque eso es importante.
Sin duda. Billy llevaba speed.
Se lo metió en el asiento trasero.
El conductor paró el coche y dijo: "Largaos de aquí".
Billy dijo: "Ni de coña. El viejo te ha pagado 100 dólares
"para que nos lleves por ahí".
Billy y yo no quisimos salir del coche.
Al final sí. Salí yo primero y luego Billy.
Pensé que íbamos a hablar.
-¿Y qué pasó? - Billy dijo:
"Pues si no nos llevas como te dijo el viejo,
"danos los 100 dólares que te dio".
El conductor empezó a insultarnos. Entonces Billy
sacó una pistola que tiene y le dijo: "¿Y ahora?".
Y el muy capullo se calló. Nos dio los 100 dólares.
-¿Pero nadie disparó? - Nadie.
Pensé que ya estaba resuelto.
Pero Billy tenía ganas de líos, ¿no?
Billy le dijo al conductor que se alejara del coche.
El conductor se alejó, pero Billy...
Billy disparó.
Juro que no sabía que era capaz de eso.
-¿Solo disparó una vez? - El conductor cayó, pero de pronto
le agarró del tobillo y Billy
le metió unos cuantos tiros más.
Le sacó la pistola del cacharro ese y dijo:
"Vámonos". Yo estaba embobado.
¿Y qué hace la pistola en tu bolsillo?
Billy dice que en el calle necesitas algo para defenderte.
Sabe más que yo. Me dedico a esto
desde hace un par de meses.
Él lleva un par de años. Y me la dio.
-¿Dónde está Billy? - Camino de Jersey.
A ver, quería ir a Florida,
pero dijo que buscaría un camión que lo llevara y dejaría la limusina.
-¿Para qué iba a Florida? - Es positivo.
Tiene VIH. Hay un tío en Daytona
al que se tira a cambio de medicinas.
-¿Sabes cómo se llama? - No.
Tengo su tarjeta de teléfono. A ver.
La tendrás en la cartera.
Sí. La tienen ustedes en un sobre.
Necesitamos todo esto por escrito.
Subimos a la limusina.
Billy conducía y se agobió.
Decía: "Hay que salir de Nueva York".
Pero yo acabo de llegar.
Además, no he matado a nadie. No tengo por qué irme.
Quieren que insista
en que quién mató a ese tío... fue Billy, ¿no?
Y yo intentaba que dejaran de discutir.
Nos encantaría.
Me alegro de haberlo contado.
Me siento un poco mejor. Menos remordimiento.
Encantado.
Teniente, buenos días.
Buenos días. ¿Qué tal con Desaparecidos?
Uno. Dieron de alta a una mujer negra
del Roosevelt con un bebé la semana pasada.
La madre denunció la desaparición hace tres días,
pero dice que quizá se fuera a Carolina del Norte.
No podemos ir por ahí. Te meto en la cola.
- Vale. - No eres su trabajadora social.
Aries, ¿qué pasa?
Bernard me ha atropellado con su mierda de Pontiac.
Me golpeó contra la pared para preguntarme
por qué metí a la policía.
Me habría matado allí mismo si no hubiera dicho que me casaría.
Aries, cuando cortó con Brenda,
¿no le dijo nada del embarazo?
No parece preocupada por la paliza que me ha dado.
Me ha estrangulado.
- Luego hablamos de eso. - Lo de estar embarazada.
La vi hace dos meses y no me dijo ni mu.
-¿Cómo estaba? - No parecía embarazada.
Aunque como está tan gorda no es fácil saberlo.
¿Quiere denunciar a Bernard?
¿Qué alternativa me queda? No voy a casarme con ella.
- Vamos a detenerlo. -¿Cree que es un timo?
-¿Ese bebé no es suyo? - No sé qué pasa.
- Póngase cómodo. -¿De dónde ha salido ese bebé?
A las cuatro, Henry. Sí, eso es.
Si no vienes, iré yo a Brooklyn.
Voy a cerrarte el piso con llave y te vas a ver en la calle.
Hola, Bobby.
- Una cara nueva. - Son dos.
Jill Kirkendall.
Del departamento de Investigaciones.
¿Cómo es?
No lo sé. No he trabajado con ella.
¿Cómo te va con Jimmy Liery?
Cada vez tiene más amigos.
Parece que estar por el aeropuerto es lo que tiene.
No sé qué significa, Diane.
Ya no se limita a ladrones de poca monta.
¿Vas a contarme más
o quieres volverme loco?
No sé cómo hablarte del tema, Bobby.
- No es muy divertido. - Díselo al jefe.
- Lo vigilamos por algo. - A ti eso te la suda.
No está pensando en poner una bomba, ¿no?
No sé en qué está pensando.
No bebo con él ni me acuesto con él, ¿vale?
¿Robando un poco con él?
Ay, Bobby.
Salid con Jill a detener a un tío.
- He quedado con Liery. - Vale, todos menos Diane.
- Diane Russell. - Jill Kirkendall.
- Lo siento. Estoy en un caso. - Ya trabajaremos juntas.
Parece que esté cambiando una rueda.
¿Qué tal lleva Diane lo de estar infiltrada?
No estoy seguro, Greg. No está cómoda
- hablando del tema. - Ya.
No sé si me sentiría cómodo con algo así.
Rodeado de esos tíos.
No te preocupes por eso, ¿vale, Greg?
Ahí está.
No sé...
-¿Qué haces? - Intento ponerle...
- No sabes ponerle el pañal. - Tienes que taparle la cabeza.
No sé yo. Tápale tú la cabeza.
- Nada de moverse. -¡Quietos!
Pon las manos sobre el techo del coche.
-¡Quieto! -¡Las manos sobre el coche!
-¡Ahora, Bernard! -¡Las manos sobre el coche!
-¿Qué le hacen? - Cállate, Brenda.
- Aparte. -¿Por qué van a por mí?
Aries dice que se casará con ella. Asunto arreglado.
Lo que se dice cuando te están estrangulando
no es de fiar.
- Más le vale no echarse atrás. - Cállate.
- Brenda, te vienes con nosotros. - Bernard.
Cállate.
No sé qué haría si no tuviera esa placa y esa pistola.
- Cállate. - Bueno, eso se va a quedar
en el plano teórico, Bernard.
Por aquí.
- Quiero hablar con usted, inspector. - Un momento.
-¿Sala de descanso? - Sí. Voy a hablar con el jefe.
- Vale. -¿Algún problema?
Quizá robaran a ese bebé.
Esa chica tiene un rollo muy raro.
¿Para qué ha vuelto el de la limusina?
Trae un abogado para el sospechoso. Quiere hablar con vosotros.
Trae un abogado para el asesino.
Tendría que haberlo oído en el interrogatorio.
Estaba destrozado por el asesinato.
Parece que lo ha superado.
No te entretengas con ese capullo.
Te quiero con Kirkendall.
-¿Qué quiere? - Tengo a un abogado
solo porque Luke no tuvo nada que ver con el tiroteo.
Dice que ustedes ya lo saben.
No es tan estúpido como para creerse
lo que me está diciendo.
¿Dice que no se creen la versión de Luke?
- Sabe que no. - Eso no es verdad.
Luke me dijo que fue Billy el que apuntó y el que disparó.
En ese caso, quería asegurarme
de que Luke no paga el pato
solo porque está detenido y Billy se escapó.
Los polis somos unos vagos, pero no hace falta que Luke pague el pato.
Billy está beneficiándose a un desgraciado como usted en Florida.
Sabemos cómo encontrarlo.
No ha venido a proteger a Luke. Quiere excitarse con él.
Sentarse ahí emocionado en la sala de visita
para entender lo terrible que fue la infancia de Luke.
Es lógico que acabara siendo un puto asesino.
Parece que a usted también le emociona.
Eso será, señor Curry.
Todo ese rollo de derechos civiles a la mierda. Solo usted y su sucia alma.
Geri. Llámame si este degenerado no se va.
¿Dónde está Bernard?
Está hablando con otros inspectores.
Preguntaba por tu bebé. Lo lógico sería que te importara más.
Te preguntaba dónde nació. ¿En qué hospital?
- Beth Israel. -¿Qué día?
- La semana pasada. -¿Cuánto duró el parto?
Brenda...
El inspector Simone y yo tenemos hijos.
Está clarísimo que no es hijo tuyo.
-¿Cuándo puedo ver a Bernard? - Cuéntame lo del bebé.
Es la única manera de no separaros.
-¿A Bernard y a mí? - Eso es.
Fue idea de Bernard.
Para que Aries se casara conmigo. A mí me gustaba.
Cuéntame su plan.
Rondábamos la puerta del hospital.
Cuando salían chicas con sus bebés,
les decía que Bernard las llevaría a casa en coche por un dólar.
Una chica aceptó.
Bernard mintió en el coche.
Dijo que yo no podía tener hijos y que le daría 500 dólares por su bebé.
Entonces, quiso salir del coche.
La chica empezó a gritar.
La agarró del cuello en un callejón para que se callara.
Y te llevaste a su bebé.
¿Y el cuerpo de la mujer?
En el callejón.
Bernard le iba a pagar. Tenía dinero.
Tienes que llevarnos al callejón antes de ver a Bernard.
¿Y luego podré verlo?
Por supuesto.
Vale. Creo que puedo encontrarlo.
- Disculpa. -¿Es Henry?
- Sí. - Jill necesita que vayas con ella
- y con Brenda. - Claro.
Muy bien llevado, inspectora.
-¿Alguien usa mi sala? -¿Qué?
¿Decía que si alguien usa la sala de descanso?
No.
¿Y qué pensaron los inspectores de Brooklyn de esos tíos?
¿De esos usureros?
Solestri y Leone.
No tienen nada que ver.
¿Seguro?
Sí. Están seguros y yo también, Henry.
Déjate de rollos con Solestri y Leone.
¿De qué vas? ¿Del malo de Los héroes de Hogan?
-¿De quién más sospechas, Henry? -¿Me devuelves las gafas?
¿Quién más pudo matar a esa chica?
Ya te he dicho todo lo que se me ocurre, hasta los usureros.
Si quieres te digo nombres aleatorios.
No, Henry. Al principio dijiste
que no tenías ni idea de quién pudo ser.
Eso me dijiste en el pasillo con su cadáver ahí delante.
Luego al inspector Savino
le das media docena de nombres. Gente que mueve costo.
Gente que mueve speed. Gente de las apuestas.
Le diste información nula, Henry.
¿Ahora me humillas? ¿Me quitas las gafas?
¿Quieres que me sienta mal por parecer un topo?
- Ya sé qué parezco. - Lo que me pregunto yo, Henry,
es que un tío que no tiene citas hasta que tima a alguien,
quizá no sepa quiénes son los sospechosos
hasta que les tima también.
No sé de qué hablas.
Creo que eres un capullo.
Se acabaron los juegos,
- capullo de mierda. - Te lo he contado todo
lo que se me ha ocurrido, gilipollas.
- Devuélveme las gafas. - Te las voy a romper, Henry.
Te voy a quitar los zapatos
y te voy a echar de aquí descalzo.
-¡Que no sé quién fue! -¡Sí que lo sabes, Henry!
Estás buscando tus agallas para decirlo.
Que no. Me gustaba mucho. Te respeto.
Te humillaré, Henry. Te sacaré a la calle en pelotas.
Algún loco cabreado por dónde vivía.
-¿Quién? - Vivía en su piso antes.
-¿Quién? - Mi madre. Antes de que llegara Sara
al edificio, vivía mi madre.
Cuando se puso enferma, la bajé.
-¿Y qué tiene que ver eso? - No lo sé.
No lo sé. Había una carta para el conserje
con el número del piso de mi madre. Alguien que me buscaba la cogió.
¿Quién sabía que vivías allí, Henry,
- pero no en qué piso? -¿Y yo qué sé?
¡Alguien con quien me fui de la boca! Le dije que me iba a quedar
con el edificio y luego reculé.
-¿Con qué? - Con el trato.
- Dime qué pasó, Henry, - Devuélveme las gafas, por favor.
Venga. Cuéntamelo. Ya casi lo tienes.
Ya casi lo tienes. Cuéntamelo.
Yo tenía que adelantar el dinero para la coca con la venta del edificio.
Quería ser un pez gordo. Ya me habían prestado la pasta
con el edificio como garantía. Iba a ser un pez gordo.
Me eché atrás y ese loco, el muy cabrón,
vino a por mí tal y como dijo, pero se equivocó de piso
por la carta y disparó a Sara a través de la puerta.
Quizá pasó eso.
- Hola, Gina. - Hola, James.
-¿Qué tal? -¿Sabes por qué me busca?
¿El teniente Fancy?
El sargento Lorenzo me dijo que fuera a verlo.
Sí, no sé.
Entra. No te va a morder.
- A ver de qué se trata. - Sí.
- Hola, teniente. - Hola, Gina.
Gracias por venir.
El sargento Lorenzo me ha pedido que me pase.
Sí, hablé con él hace un rato
para ver si trabajabas con nosotros.
Queríamos intercambiar asistentes con Crimen Organizado. ¿Qué te parece?
¿El sargento Lorenzo está descontento conmigo?
- Cree que trabajas bien. - Hace un par de semanas me dijo
que estaba contento conmigo.
No se trata de la calidad de tu trabajo.
Si eso es así, donde resulte más útil.
Se superponen tus responsabilidades
en Crimen Organizado y lo que harías aquí.
Aprendo rápido, creo. Me parece que me adaptaría.
Seguro que sí. Genial.
A no ser que te digan lo contrario, mañana empiezas.
- Está bien. Gracias. - Estoy deseando trabajar contigo.
- Me han transferido aquí, James. - Sigue.
El teniente Fancy me ha dicho que empiezo mañana
- si no me dicen lo contrario. - Eso es genial, Gina.
Trabajaremos en el mismo despacho.
Estoy encantado. ¿Qué será de Geri?
Irá a Crimen Organizado. El teniente dice que es un cambio.
Eso no es un cambio justo, Gina.
Deberíamos invitar a Crimen Organizado a café y llenarles la nevera
- tres años y medio. - Buenas noches.
- Buenas noches, teniente. - Buenas noches, jefe.
No debería estar aquí contigo.
- Hasta mañana, James. - Eso es.
Te veré en esa mesa.
- Geri. -¿Qué pasa?
- Buenas noches. - Buenas noches.
Geri, lo he estado pensando
y no creo que puedas trabajar bien
cerca del inspector Sipowicz.
Sí que puedo.
He hablado con el sargento Lorenzo de Crimen Organizado
y vas a trabajar con ellos.
- Es otro tramo de escaleras. - Preferiría arreglarlo internamente.
Si lo prefieres, puedo ir por vía oficial.
-¿Qué quiere decir? - Que informaría de tu comportamiento
y veríamos qué pasaba con eso.
Me cuesta mucho creer
que no podamos resolverlo entre adultos.
¿Aceptas el traslado?
- Sí. - Vale.
Se hará efectivo mañana por la mañana.
- Buenas noches. - Buenas noches, teniente.
Ya puedes salir. El jefe te ha hecho el trabajo sucio.
¿Te marchas?
Me trasladan arriba desde mañana por la mañana.
Bien.
- Hola, Andy. - Hola.
Simone tiene a vuestro hombre en la dos.
Vamos.
Soy de Servicios Sociales. He venido a por el bebé.
Son la inspectora Kirkendall. Este es el bebé.
Vamos.
-¿Lo tiene? - Sí.
Adiós, bonito.
¿Nos das un segundo, Henry?
Bobby, te agradezco que me dejes registrarlo.
El tipo al que buscas es Jimmy Cortez, el que disparó.
Ese es el nombre que te dará.
No se las devuelvas hasta que firme.
-¿Voy a ir la cárcel? - Tú contesta
al inspector Savino, ¿vale, Henry?
Eso intentaba. Pero no me acordaba.
Está bien.
-¿Puedo vivir allí? - Sí. Ya hablaremos, Henry.
Hoy has ido a por todas.
Dicen que tampoco te fue mal el interrogatorio.
Pero yo ya no voy a por todas.
Me alegro de volver al servicio.
- Es una buena comisaría. - Sí.
- Buenas noches, Andy. - Buenas noches.
- Buenas noches. Has hecho tu parte. - He tenido suerte.
Solemos resolver un asesinato por inspector por turno.
No nos bajes el porcentaje.
- Lo intentaré, Andy. - Vale.
Es preocupante que me guste tanto.
Buenas noches.
Subtítulos: Aida López Estudillo
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