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Parece que dispararon desde un coche.
El muerto lleva una 9 mm
y medio gramo de coca.
¿Medio gramo? ¿Lo has pesado?
Debes proteger la escena del crimen y no revisar bolsillos.
- Me he dado cuenta. - Andy.
Colega, Kwasi.
Sabemos que era un magnífico activista de la comunidad.
Si no, parecería un tema de drogas.
"Aisha, 10:30".
-¿Es un nombre tribal? - Es un nombre de mujer.
Susan es nombre de mujer.
Tengo la dirección del muerto de delante.
Tío, no quiero que sea Aisha.
- Hola. - Hola.
¿Buscan a mi padre? Volverá a las 10:30.
Somos policías.
¿Tu padre es Kwasi Olushola?
-¿Cómo te llamas? - Soy Hanna.
Hanna, ¿eh?
Mi padre me llama Aisha.
-¿Tu madre está por aquí? - No, vive en el Bronx.
Mi padre me va a llevar al béisbol.
Hanna, tenemos que decirte
que tu padre está ocupado con otra cosa.
¿Sabes el teléfono de tu madre?
Apúntamelo aquí.
¿En qué está ocupado mi padre?
Hanna, no hemos podido hablar con él.
Vamos a llamar a tu mamá.
Ella te explicará qué pasa.
¿Quieren entrar al piso y llamar desde allí?
- Estaría bien. Gracias. - De nada.
Un borracho vio un coche último modelo parar al lado de Kwasi.
Los del coche empiezan a disparar.
Kwasi intenta alejarse y se choca.
El tirado dice que había dos negros en el de los atacantes y tres en el otro.
-¿Tres? - Sí.
También dice que el coche de los agresores era verde o rojo.
No me fío mucho de él.
La Científica ha recogido 11 casquillos 380 en la calle.
Hay restos de pintura en el coche de Kwasi.
Podría ser del otro coche.
El muerto de detrás es Marcus Cameron, "Prince".
Tres arrestos previos.
Uno es un delito serio, así que no son tonterías.
Narcóticos busca a sus socios.
A Kwasi lo conoce.
Sí.
El muerto ahora es el traficante anteriormente conocido como Prince.
Vale. Sí. Entendido.
Tiroteo en una bodega en la avenida D, un muerto.
- Me toca. - Narcóticos irá con los suyos.
¿Quieres ir con James y Greg?
- Claro. - Jefe.
¿Diane puede quedarse con nosotros?
Estuvimos con esa niña hasta que llegó su madre.
No dijimos que Kwasi había muerto.
Quizá ya no quiera hablar con nosotros.
No pasa nada. Un segundo.
Vale. Dime si necesitas ayuda para peinar la zona.
De acuerdo, teniente.
¿Algún dato de la mujer de Kwasi?
Se separaron antes de que nos conociéramos.
¿Lo dejó pronto? Quizá tenga dos dedos de frente.
Un momento. No me toques más las narices con Kwasi.
- Lo considera un santo. - No lo considero un santo
y no sé si ha hecho algo malo.
Deja de mear fuera de tiesto hasta que lo sepamos.
Nadie lo va a acusar si no procede.
Trabajad juntos en esto.
Hola, Hanna. Señora Torrence.
¿Qué quieren preguntarme?
Lo primero que queríamos decirte es que sentimos lo de tu padre.
Tenemos que hablar contigo
sobre qué hacía tu padre antes de salir.
Hay más cosas. También hablaremos con tu madre.
Queríamos daros algo de espacio antes de hacerlo.
¿Mintieron cuando dijeron que vivía?
Ya lo hemos hablado, Hanna.
Creímos que era mejor que te lo dijera tu madre.
Sé quién es usted. No quiero que hable con ella.
Hanna, es la inspectora Russell.
Deberías hablar con ella mientras hablamos con tu madre.
Diane Russell. Siento lo de tu padre, Hanna.
¿Te acompaño mientras hablas con ella?
No estabas con papá.
Hanna, ¿y si hablamos ahí detrás?
No sé si tienes hambre,
pero tenemos algo en la nevera.
Vale.
¿Estaría cómoda si hablamos aquí?
¿O prefiere ir a la sala?
- Podemos hablar aquí. - Venga.
-¿Quiere que me vaya? - Conozco a gente como usted.
Intentábamos proteger a Hanna.
Señora, por aquí.
¿Sabe por qué le ha pasado esto a su marido, señora Torrence?
No.
¿Conoce a Marcus Cameron, al que dispararon con él?
No teníamos muchos amigos en común.
Llevamos tres años y medio separados.
Su apodo era Prince. El de Marcus Cameron.
No lo conozco.
¿Puedo preguntarle por qué no tenían amigos en común?
Soy supervisora de enfermería. Ocupa mucho tiempo. Igual que Hanna.
Había una nota en el bolsillo de Kwasi sobre el partido de béisbol de su hija.
- La llamaba Aisha. -¿Y qué?
De hecho, me interesa saber por qué no la llaman igual.
No juegue a los detectives conmigo.
La gente se separa por algo.
Mis problemas con Kwasi no tienen
nada que ver con su investigación.
-¿Está segura? - Sí.
¿Sabe por qué lo asesinaron?
Sé que no lo asesinaron por nada de lo que ustedes creen.
Mi marido era un hombre honorable y de buen corazón y tenía el coraje
de creer en gente que los demás tirarían a la basura.
Por eso lo mataron, por intentar ayudar.
¿En qué estaba metido Kwasi últimamente?
Estaba con Hanna. Eso es lo que sé.
Vale.
Hanna quiere decirle algo a su madre.
Mamá, siento lo que te dije. Siento haberte hecho daño.
No pasa nada, corazón.
No te enfades conmigo y te marches tú también.
Ven aquí. No pasa nada. Lo entiendo. No me voy a ningún sitio.
Hanna quería que su madre lo supiera.
Me ha estado hablando de su tío
y de que su padre intentaba ayudarlo.
-¿A quién quería ayudar papá? - Al tío Jerome.
- Llamó a papá. -¿Jerome era hermano de Kwasi?
- No. - Mi hermano.
Papá fue a verlo en su coche y dijo que volvería para mi partido.
Hanna, ¿te dijo tu padre en qué ayudaba a su tío?
No. Dijo que volvería y nada más.
¿Dónde podemos encontrar a su hermano, señora Torrence?
No lo sé.
Hace dos días que no lo localizo.
Puedo decirles dónde vive.
- Oye. ¿Qué tienes? - Una llamada anónima a Emergencias.
Estaba todo vacío salvo el cadáver.
Había un niño vecino de cuatro años
y este borracho.
Dice que vio salir corriendo a una mujer tras los disparos.
SUPERMERCADO
Campeón, ¿cómo va?
-¿A quién has visto? - A Lisa. Hace esto.
¿Sí? ¿Estaba en la tienda cuando se oyeron los disparos?
Creo que hacía así.
- Un par de tipos bien vestidos. - Lo primero que dice de los tíos.
-¿Quién es este? ¿El dueño? - El dueño es 'Swaldo.
Oswaldo Mendoza. Su número estaba en la licencia. No contesta.
¿Cómo encontraremos a "Lisa. Hace esto"?
No quiero líos. Estoy enfermo.
¿Sí? ¿Qué enfermedad?
Necesito un antitusivo. Tengo la receta, pero no tengo dinero.
Vale. Diez pavos para la receta si nos llevas donde esté Lisa.
Necesito el total de la receta. 14 dólares.
Vale. Por 14 dólares.
- Volvamos dentro. - Vamos.
Vale. Quédate aquí. Aquí quietecito.
Hola.
Mirad esto. En los estantes solo hay condones, bolsas de basura, pepinillos.
-¿Qué más se puede pedir? - Llegamos y hay un niño de cuatro años
al lado del cuerpo y de la pistola.
Sí. Viva la patrulla vecinal.
Es muy responsable.
Lleva seis años trabajando en este edificio. No sé dónde estará.
Dijo que su hermano tuvo un problema hace tiempo.
Fue hace 22 años. Le pidieron que vigilara.
No sé si sabía lo que hacía.
Si Jerome tuvo que ver con lo de Kwasi,
no lo sé. No sé nada.
Bobby.
Dios. No maten a nadie.
Es la policía y tu hermana. Voy a abrir la puerta.
- Jerome. - Sal aquí. Vamos.
Me he ensuciado.
Jerome, ¿qué ha pasado? ¿Han disparado a Kwasi?
Me da vergüenza. Me da mucha vergüenza.
Date la vuelta.
¿No soltó nada en el coche?
Solo unas manchas.
Josh se queda con él en el vestuario hasta que se calme.
Narcóticos dice que Marcus Cameron,
el muerto del coche de Kwasi, era del grupo de Gerard Markham.
-¿Prince? - Sí, a Markham lo llaman "Gato Gordo".
Sabemos dónde suele estar. ¿Has visto si Jerome tiene antecedentes?
Seis meses por hurto a los 18. Limpio desde entonces.
Lleva siete años siendo conserje del mismo edificio.
Su hermana dice que suele ir a misa.
¿Pasó algo en el coche?
Le dijo que se avergonzaba y se disculpó.
Sí.
- Sí. - Ya está limpio. Está en la dos.
- Debería llevarse a la niña. - No quiere irse
hasta que sepa qué tiene que ver su hermano.
¿Cómo va, Jerome?
¿Quieres un refresco o algo?
-¿Seguro que no quieres tomar nada? - No.
Verás, Jerome,
tenemos que saber qué tienes que ver con esto. Espabila.
¿Vale? Hanna, tu sobrina,
dice que su padre estaba contigo
antes de que lo mataran con otro tío.
Un testigo nos dice que había una tercera persona
en el coche de las víctimas y creemos que eras tú.
¿Por qué te dejaron vivo? ¿Les tendiste una trampa?
No.
Jerome, vas a tener que decir algo más que "no".
- Tengo miedo. - Vas a tener que superarlo.
Porque lo han matado y, si pasa algo más...
-¿Lo mataron por tu culpa? - Sí.
Dinos cómo crees que fue tu culpa.
Encontré drogas en mi edificio.
Estaban escondidas en un radiocasete en el rellano.
Llamé a la policía.
¿Cuándo fue?
Hace cuatro noches. Luego supe que era cocaína.
Les dejé una nota de dónde encontrarla.
¿Dejaste la nota en la comisaría 27?
No pude...
No pude ver qué pasó después, porque estoy abajo.
Al día siguiente no estaba.
Vino el camello a por mí y dijo que me mataría
si no le daba o la droga o los 37 000 dólares.
Sabía que fui yo por el almacén.
-¿Cómo se llamaba? - No me lo dijo.
¿Era el tío que estaba en el coche con vosotros?
- Sí. -¿Cómo se metió Kwasi?
Hablé con él porque tenía miedo.
Había quedado con él hoy en la cuarta con B.
Un momento. ¿Prince era el que quería recuperar sus drogas?
Si no, iba a matarme.
Me daba miedo decirle que se lo dije a la policía
y no sabía qué hacer.
- Así que llamé a Kwasi. -¿Conocía a Prince?
Solo quería que Kwasi le contara lo que había pasado.
- Lo hizo por mí. -¿Quedaste con el otro tío?
Salió de su coche en la Cuarta y B y se subió al coche de Kwasi.
Kwasi le dijo que yo había llamado a Emergencias
para que se llevaran las drogas y que era lo correcto.
Y que, si me hacía daño, Kwasi llamaría a la policía.
El otro dijo que le habían adelantado
la mitad de las drogas y que iban a por él.
Kwasi dijo: "Eso es asunto vuestro".
Y se montó una gorda.
Apareció un coche haciendo cosas raras con las puertas.
Las cerraban y las abrían.
Luego empezaron a disparar.
Kwasi se fue, pero chocó con la fachada.
Yo creo que ya le habían disparado.
Luego vinieron y dispararon al del asiento trasero a bocajarro
- y se fueron. - Pero a ti no te dispararon.
Kwasi se me cayó encima.
No sé si me vieron.
Parece que iban a por el otro.
¿Pudiste verlos?
No mucho.
- Jerome, ¿eso qué significa? - No sé cuánto los vi.
Los vi, pero no sé si los reconocería.
No quiero mentirles.
Los ayudaría si pudiera.
-¿Conoces a un tal Gato Gordo? - No.
Pero Prince dijo algo de él.
Lo mencionó con lo de las drogas. Gato Gordo le prestó el dinero.
¿Me dan un refresco?
Sí.
Sí, ahora te lo damos.
-¿Se lo cree? -¿Y tú?
Suena bien.
Llévatelo a casa, Josh. Dile que tendrá que volver
a identificarlos si pillamos a los tíos de Gato Gordo.
- Está bien. - Dice que quiere un refresco.
Lo cogeré de camino.
-¿Dejamos a la madre? - Sí. Que se vaya a casa.
Esa niña no necesita seguir por aquí.
Gracias por llamarme.
Quería hacerle unas preguntas.
¿Qué ha dicho mi hermano? ¿Estaba metido?
No pasa nada.
Su hermano entregó unas drogas
a la policía. Las encontró en su edificio.
El camello que guardó las drogas
se enteró de que Jerome las había encontrado
y lo amenazó.
Jerome le pidió a Kwasi que hablara con el camello.
Kwasi dio la cara por su hermano.
Le dijo al camello que lo dejara en paz. Al mismo tiempo,
parece que la gente que le dio las drogas
al camello se lo cargó.
- Y a Kwasi también. - Eso parece.
Mi padre era buena persona.
Eso es, Hanna.
Está bien.
Imagino que quiere irse a casa.
Quiero que detengan a los asesinos de mi marido.
Tenemos bastante claro a quién buscar
y la avisaremos en cuanto sepamos algo.
¿Puede acompañarla alguien, Margaret?
No organicen mi duelo más de lo que haría mi marido.
Adiós.
A ver si el jefe nos dice por dónde para Gato Gordo.
No vale la pena ir antes de medianoche.
No les gusta salir pronto si no van a matar a nadie.
¿Alguien tiene sábanas? No creo que nos vayamos a casa hoy.
Cooperaré plenamente. Les contaré lo que quieran.
Genial, Lisa.
- No sé nada de lo que pasó. - Vamos. Siéntate ahí.
Lisa, un tío en la calle de la bodega
dice que, justo después del asesinato,
saliste corriendo tras los disparos.
Si quieren creer a un adicto al antitusivo y borracho.
-¿Dices que no estabas en la bodega? - Solo les digo cómo es Lonny.
Estaba comprando artículos de higiene femenina.
Lonny dice que te estabas tirando a unos tíos.
Bueno, Lonny no sabe qué es tirarse a nadie.
Si no declaras como testigo, Lisa, te consideraremos cómplice.
Deja de dar por saco con Lonny y cuéntanos.
Fui a la bodega a por artículos de higiene femenina.
Dos caballeros me pidieron algo en el sótano.
Bajé con uno y luego con el otro.
El otro gritó: "Es él".
Era Oswaldo Mendoza.
Oswaldo, no. El primer caballero del sótano.
Lisa, el tío con el que estuviste y luego subió,
¿de quién estaba hablando?
Oswaldo no. Estaban esperando a alguien.
¿Unos tíos bien vestidos esperando al tipo que mataron?
- Eso me pareció. -¿Y qué tenía que ver Oswaldo?
Oswaldo me dijo que saliera de fiesta con ellos.
Entonces, se acabó la fiesta con el tío que volvió arriba
y que gritó: "Es él".
¿Y el otro tío?
Estaba arreglándose.
Luego hubo tiros, gritos y gemidos.
Se fue arriba corriendo y entiendo que se largaron los dos.
-¿Y dónde estaba Oswaldo? - No estaba.
Y los dos tíos con los que te enredó Oswaldo
se habían ido. Solo quedaba el tío al que dispararon.
Sangrando y llamando a su mamá en español.
-¿Y te largaste? - Hasta que el mierda de Lonny me delató.
He cooperado. Quiero irme.
Te quedas aquí hasta que encontremos a Oswaldo.
Colega. ¿Puedo recoger unas cosas de casa de mi amiga?
¿A quién engañas, Lisa?
Olvídate de la pipa de crac hasta que llegue Oswaldo.
En ese caso,
Oswaldo seguramente estará en su piso, en la Novena.
- Apártense. -¿Qué pasa, colegas?
- Buscamos a un tío. -¿A quién buscan?
Apaga la música, enciende las luces y quítate de en medio.
Creo que ese tío es poli.
Vale. Apartaos todos. ¡Apagad la música!
Vamos. ¡Manos arriba todo el mundo!
- Vamos. Quítate. Aparta. - A ver esas manos...
- Esas manos. - Manos arriba.
-¿Qué pasa, tío? -¿Gerard Markham?
Si me llamas así, te ha mandado mi madre.
¡Levanta!
-¿Se te ha caído esto? -¿De dónde?
-¡Levanta! - Tú también, pimpollo. Arriba.
Venga. Levanta. Por aquí. Ven aquí.
¿Nos van a detener?
Eso es, Gato Gordo. Estás detenido. Necesito otras esposas.
Me llama así y no sé de qué va esto.
Habla como si fuéramos delincuentes.
Luego te enseñamos el saludo secreto.
- Está bien. - Venga. A pasear.
Porras.
Está bien.
Los he registrado a todos antes de entrar.
¿Quieres ser testigo de la defensa de estos tíos?
Solo quería saber si había causa probable.
Te llenan bien los bolsillos, ¿no?
Mi jefe sabe que trabajo en seguridad.
En un establecimiento sin licencia que sirve alcohol a delincuentes.
No subo mucho.
Es lo que pasa ahí arriba.
Mi turno termina ahora.
Elige entre que te dé para el pelo
o que llame a tu jefe mientras Asuntos Internos te toma declaración.
Está detenido. Espero que ya hayas cobrado.
Vamos a hablar, tíos. No hace falta que me encierren.
Ven aquí. Aquí quietecito.
Me van a detener solo por salir a andar al parque.
- Te detenemos por el arma, Gato Gordo. - Estaba en el suelo.
- No podrán culparme de eso. - Te está hablando.
O cierras la boca o te parto la cara.
Voy a por una Coca-Cola.
Te arrestamos por la pistola, Gato Gordo.
No hablamos de la pistola. Hablamos de Prince.
¿En relación a qué?
En relación a vender tu cocaína, Gato Gordo.
Tarda en pagar el anticipo y le pides a tu gente
que se lo carguen.
Ayer estuve en la regata Javits con mi madre.
-¿Sabes que se lo cargaron ayer? - Lo leí en la prensa. Los negros leen.
¿Y las modelos de la regata
con las tetas al aire?
Mujeres blancas sonriéndonos a los negros.
Me emocioné mucho, inspector Sipowicz.
¿Te excitó, Gato Gordo?
¿Cómo lo sabes? Con esa panza no te ves la picha.
Vuelve al a jaula. Vamos.
A Gato Gordo le da claustrofobia.
Le preguntaré a mi abogado a qué hora llegamos.
- Dígale dónde estoy. -¡Cierra el pico!
Es mi tercera pastilla sublingual. Son testigos.
¿Por qué te sube la presión, Oswaldo? ¿Esperando una llamada?
-¿Y si cantas lo del asesinato? - Tengo angina de pecho. Espero un bypass.
¿Sí? Por aquí.
-¿Por qué dispararon al de la bodega? - No me preguntes.
Oswaldo, tenías a una puta entreteniendo
a esos tíos en el sótano de tu supermercado.
¿Quieres que nos creamos que no sabías qué hacían allí?
Noto presión en el pecho y la medicación no ayuda.
Eso es por mentir. Te cierra el sistema.
Esto no colará en un tribunal.
- No es un tribunal. - El tío al que mataron me agobiaba.
Lo que pasó escapa a mi control, pero para eso estaba.
Entiendo que querían hablar con él. Lo otro pasó.
Era como tener un caballo sentado en el pecho.
-¿Contrataste a esos tíos? - No los contraté.
¿Y quiénes eran, Oswaldo? ¿Familiares preocupados?
Le pagué a un tipo para que me protegiera.
¿Y?
Y esos tíos trabajan para él.
Tienes que delatarlos, Oswaldo.
No me voy a meter en medio.
La muerte ya me anda buscando.
- Pues eres nuestro principal sospechoso. - Pues procesadme.
Tengo que ver a mi médico. No quiero ponerme enfermo.
El doctor Felix Moscoso. No quiero líos.
¿Estoy pálido?
No sé cuál es tu color normal.
No te ven, Jerome. Tómate el tiempo que quieras.
Es el tres o el cuatro.
Jerome, no puedo darte la respuesta,
pero sí debo decirte que, si no estás seguro
de a cuál elegir, la identificación no nos sirve.
Creo que es el número tres.
-¿Y de qué lo conoces? - Del tiroteo en el coche
en el que mataron a mi cuñado, a mi excuñado.
¿Es así?
Tranquilo. No estaba haciendo nada.
Si me necesitas, estaré arriba.
Esto es una pérdida de tiempo.
Teniente, un chivatazo al teléfono. Un borracho presume de estar metido.
-¿Dónde? - En la Novena, un bar dominicano.
-¿Echamos un vistazo? - Adelante.
-¿Pedimos refuerzos? - Greg, tardarían tres horas.
Sí, no vayamos a hacer horas extras.
-¿A cuál quieres fichar? -¿Cuál es más tonto?
El tal Hollis da un rollo drogadicto muy bobo.
Si nos quedamos a Trenton, quizá pensará que Hollis lo delató.
Entonces, ¿el tonto no es Trent?
- Gracias, Harold. -¿Le quito las esposas?
Sí, quítale las esposas.
Soy amigo de tu jefe, Hollis.
Estamos en el mismo equipo.
-¿Me entiendes? - Sí.
Pues ya eres más listo que tu colega,
así que vas a ser tú el que lidere esto.
Puedo acusaros de registro ilegal, pero Trent dice
que no trabaja para Gato Gordo.
- Haz lo que veas, tío. - No puedo, Hollis.
El capullo de tu amigo no me deja. Te advierto
que, si el fiscal no oye que apoyas al otro, lo del registro desaparece.
Entonces mi negociación se acaba y te reviento.
No sé de qué me hablas.
Confirma que Trent trabaja para Gato Gordo. El fiscal te está viendo.
Pues confirmado el registro ilegal.
-¿Que dé fe cómo? - Te acompaño a la sala.
Confirma que trabaja con Gato Gordo y te saco.
No sé cómo dar fe.
"Sí, es él". "Es el que estaba conmigo".
¿Tan difícil es, Hollis? ¿Qué más da cómo des fe?
- Vale. - Das fe y te largas.
- Vale. - Venga, vamos.
Es él.
Doy fe de que es él.
Trent, ¿tu colega te ha delatado o no lo he entendido bien?
¿Vas a hacer algo al respecto o empiezas
a pensar en ser el marido de un tal Joe?
No. Quiero hacer algo.
-¿Con quién tengo que hablar? - Se me da bien escuchar.
- Qué país. - Quiero oír tu versión.
¿Los de la 27 han encontrado la nota que el conserje dejó de la droga?
-¿Algún trato? - Ni nota ni drogas.
Ya me he explicado.
¿Creen que alguien de la 27 tiene un segundo trabajo?
No lo sé, Cohen.
¿Qué quieres tomar?
Dos tíos del final de la barra encajan con un chivatazo.
- No sé de qué chivatazo habla. - Sí lo sabes. Llamaste tú.
No quiero a ese tío en mi bar, pero no quiero saber nada más.
Solo te pido que me señales quién es.
No lo identificaré. No he oído nada
ni he visto nada.
Es el tío que está al final del todo.
- Las manos en la barra. -¿Qué pasa aquí?
Cállate. Vamos a comisaría.
-¿Por qué? ¿Qué pasa? - Que te calles.
- Domingo. - Hola.
Se ha chivado alguna de tus fulanas.
No me cabrees o te reviento.
Vale. ¿Una fulana? ¿Una fulana, Domingo?
Va a creer que lo interrogo
para ir a por el otro tío.
- Hay que volver a interrogarlo. - Es lo que pensará Fancy.
Para él todo es por la raza.
Si ves a Greg, dile que llame al conserje.
Creo que está con James en el juzgado.
Está buscando a la puta de la bodega.
Lo del interrogatorio de Jerome. Ya están los arrestos.
Si resulta que algún poli no registró la coca,
el fiscal y Asuntos Internos van a desmontar la 27.
No quiero dejar cabos sueltos ni posibilidades alternativas.
- Estoy de acuerdo. - Nadie discute
que el tal Kwasi lo estaba haciendo bien.
- He traído a Jerome. Está en la dos. - Gracias, Josh.
El servicio de lanzadera de Astrachan.
Siéntate ahí.
Que te sientes ahí.
Jerome, tenemos que saber más de la nota
en que avisaste a la policía de las drogas.
La escribí y la dejé en el mostrador.
¿La escribiste y la dejaste en el mostrador de la 27?
A tres manzanas de mi edificio. No sé el número.
¿Estaba el sargento en mostrador?
- No había nadie. -¡Eres un mentiroso!
¡Siempre hay alguien en mostrador!
Describe el mostrador del que hablas, Jerome.
Es el mostrador que hay al entrar.
- Tiene folletos encima. - El de Relaciones con la Comunidad.
¿Y si te dijera que nos hemos enterado
de que Kwasi y tú estabais metidos en las drogas?
- Eso no es verdad. - No vamos a por ti, Jerome.
No tenemos pruebas útiles.
Si estabas metido en esto,
tenemos que saberlo para hablarlo con el fiscal.
- No es verdad. - Quizá era Kwasi el que estaba metido,
y tú solo lo acompañabas y no sabías de qué iba.
Que no. Murió intentando ayudarme.
Si hubiera firmado con mi nombre o cogido las drogas. Es culpa mía.
No le hagan eso.
Esto es chantaje. Sé que ha hablado con el juez.
Tranquila, Lisa.
Si van a engañar a Lonny para que me delate, esto es coña.
Lisa, cierra el pico y lo aclaramos todo.
¡Quiero irme! ¡He quedado con mi amiga!
Puedes hacer lo quieras,
pero antes tienes que ayudarnos.
Les dije dónde encontrar a Oswaldo. Ya los ayudé ayer.
Lisa, anoche detuvimos a un tío. Alguien se fue de la boca
y lo oyó hablar de cómo él y su colega se cargaron a un tío en la bodega.
Olvídelo. Me niego.
Solo queremos que intentes identificarlo.
Que no. No lo reconocería.
Nadie te pedirá que testifiques, Lisa.
Solo queremos saber si fue al que te tiraste en el sótano.
No me tiré a nadie, ¿vale? Estaba en unos días delicados.
- Lo que hicieras en el sótano. -¡Que no!
¿Por qué no hablan con Oswaldo en vez de enredarme?
Hablen con el capullo de Lonny.
- Lonny no vio nada. - Pues yo tampoco.
No quiero identificarlo.
Caballeros.
Acusen a Gato Gordo y a los dos tiradores por homicidio.
Creemos que el conserje dice la verdad con lo de la nota.
Al menos un policía corrupto.
Que no salga de este despacho.
Asuntos Internos y la 27.
No implica que debamos fiarnos de Gato Gordo.
Me gustaría saber quién es el corrupto.
Quiere unificar los dos casos
para que su jefe le dé la enhorabuena, pelota asqueroso.
- No saques ese tema aquí. -¿El malo soy yo?
Pregúntales a tus padres.
Hola. ¿Han llamado a la señora Torrence y su hija?
Sí. Venid conmigo.
Señora Torrence.
Cuando haya novedades, intentamos comunicárselas.
-¿Han detenido a alguien? - Sí.
Hemos detenido a dos hombres que fueron los que dispararon.
Estamos buscando al que creemos que dio la orden.
Su abogado lo va a traer.
¿Por qué han acusado a mi hermano?
Estamos comprobando que no tuvo nada que ver.
Las técnicas de interrogación
pueden hacer que parezca lo que no es.
Fiarse de él no era posible.
En este caso, efectivamente, no podía ser.
Disculpe.
Queríamos contarle lo del arresto
y que hemos entendido el papel de Kwasi.
Ayer, Hanna dijo que consideraba un héroe a su padre
y eso demostró nuestra investigación.
Para que conste, yo también lo respetaba.
Pudo haberme fastidiado,
pero me dijo lo que pensaba cara a cara y ya está.
-¿Podemos irnos? - Le diría a Hanna
que es difícil perder a su padre tan pronto porque eso le pasó a mi hijo.
Lo siento por ella.
Recuerda que este hombre llamó negrata a tu padre.
No le diga eso.
Fue en unas circunstancias que creo que conoce,
pero no creo que ella lo entendiera.
No quiero que entienda por qué alguien dice algo así.
Lo llamó negrata.
-¿Es un intolerante y un hipócrita? - Lo siento.
La gente que lo odiaba cuando vivía no puede hablar bien de él.
Hanna, yo...
lamento haber usado esa palabra.
Vale.
Soy Leonard Moscoso, el abogado de Oswaldo Mendoza.
- Pensaba que Moscoso era su médico. - Felix Moscoso es su médico.
Mendoza está enfermo y no vendrá a la identificación.
-¿Sí? ¿Podemos llevarle las fotos? - Está demasiado enfermo.
Mire, puede identificarlos informalmente.
Tenemos varias vías.
Solo queremos saber que vamos a por los que son.
Demasiado enfermo.
¿Y por qué contestó al teléfono cuando le pedimos que viniera?
La gente puede estar enferma y en casa.
Habrá que soltar al tío que pudo delatar a su cómplice.
Su cliente puede encerrar a dos asesinos
y tendremos que soltarlos.
No finja que su cliente Oswaldo
no traficaba en la bodega, señor Moscoso.
- Tenía material de oferta. - Ya que hace los recados,
dígale a Oswaldo que es un cobarde mentiroso.
Es fácil opinar sin vivir
- ni trabajar en el barrio. - Mi opinión no depende de dónde vivo.
Es un mierda y tiene el barrio que se merece.
- Buenos días. - Buenos días.
-¿Qué tal va? - Bien. ¿Y tú?
Bien.
Vamos a soltarlo.
¿Has visto cómo le ha dicho a la niña que me odie?
Sí.
Volví de Vietnam
y me hice poli enseguida.
No me mandaron ni a la academia.
Trabajé de incógnito enseguida
porque buscaban a alguien como yo.
Un tío de clase trabajadora que acabara de volver
y con todos los puntos para ser
un capullo desilusionado que quiere cagarse en todo.
Venía de estar recibiendo disparos dos años y medio.
Ni siquiera estaba con polis cuando me formaron.
Un tío me llevó al sótano de correos,
me tomó los datos y me dijo qué tenía que hacer.
Un capullo trajeado. No me dijo ni su nombre.
Me pidió que me uniera a los Jóvenes Patriotas.
Como un auxiliar femenino de los Panteras Negras.
Les podía llevar café y animarlos.
En plan: "Eso es", "Verdades como puños"
o "Vamos a por ese banco".
Luego iba a mi tapadera. Descargaba muebles.
De ahí, a casa a beberme hasta el agua de los floreros
para no romper la pared a cabezazos pensando en cuánto odio lo que hago.
En los campos de arroz de noche no veías nada,
y querías gritar y disparar
para que tener luz y saber dónde coño estabas
e irte a casa a limpiar.
¡Y tenía que aguantar a unos negratas cagándose en mi país!
¡Oye, Andy!
No vayas por ahí, ¿vale?
Quiero explicarte una cosa.
Y yo quiero que sepas que, cuando empiezas a hablar así,
no entiendo lo que dices.
No hace falta llamarlos "negratas" para contarlo.
- Me parecen negratas. -¿Esa niña también?
No estaba hablando de ella.
Pues cuando lo dices, pienso en ella.
¿Entiendes lo que pasa?
Olvídalo. Buenas noches.
Quería explicarte algo. Siento
haber intentado hablar con mi compañero.
Venga, compañero.
Fue duro. ¿Lo entiendes?
Volver al mundo... Creía que podría hablar con alguien
y que quizá alguien respeta lo que hice.
Soñaba con ser policía.
Me veía un policía por la calle y escupía al suelo.
Es lo lógico porque les hago la pelota a los cabrones,
quiero volar el banco en el que tiene la hipoteca mi madre.
Les dije a esos cabrones lo valientes y maravillosos que son.
Me encantó cuando mi padre... Al final ahorró lo suficiente
después de la guerra para que pudiéramos irnos de Quonsets.
Por fin teníamos un barrio decente. Hasta que llegaron.
Tenía que proteger el dinero del almuerzo y el barrio se fue a la mierda.
Un negro borracho le sacó el ojo con un martillo
para que no le leyera el contador.
Que le diga a esa niña que me odie...
Intento hacer mi trabajo.
Ignora tus sentimientos salvo que te digan que están mal.
Y a esa niña tan mona le dicen que me odie.
¿Y qué quieres que haga, Andy? ¿Debería tenerte lástima?
¿Debería pensar que puedes llamar "negrata" a su padre
porque lo pasaste mal de pequeño?
Me lo han hecho pasar mal toda la vida.
A mi padre no lo dejaban en paz
los estibadores blancos por ser oscuro.
No los odio
y a ti tampoco.
Y tiene que importarme lo que le pasó a su gente hace 300 años.
Ahí está.
Al menos me dio la mano.
Sí.
No creo que me odiara tanto.
Subtítulos: Aida López Estudillo
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