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- Ey, teniente. - Vamos.
Sí, allá vamos.
- ¿Está bien, teniente? - Sí, lo estoy. Vamos.
- ¿Seguro? - He dicho que sí. Vamos.
Venga. ¿Otra vez?
¿Estás bien?
Sí. Me estoy acostumbrando.
Vamos.
- Hola, Bobby. - ¿Cómo va, James?
- El incendio de la semana pasada. - Sí, murió un bombero.
Ayer el jefe de bomberos confirmó que fue intencionado.
El forense declaró su muerte
- un homicidio. - ¿El caso es nuestro?
El jefe que lo investigaba tiene un informante
que dice poder localizar al que inició el fuego
a través de un camarero que pasa droga.
El jefe de bomberos contactó al inspector encargado
para que un infiltrado le compre al camarero.
Enviarán a alguien de Crimen Organizado.
¿Vinnie Greco es el informante?
- ¿Quién lo dice? - Enemigos a las tres, teniente.
¿A quién infiltraremos?
No sé. El inspector encargado decide.
- ¡Caballeros! - Hola.
Jerry Hauser, oficina del jefe de bomberos.
Arthur Fancy, Bobby Simone,
- James Martinez. - ¿Qué tal?
Dice que se conocen.
- Así es. - ¿Cómo te va, Vinnie?
El teniente Fancy y yo somos como amigos de la infancia.
¿Dice que puede encontrar al incendiario?
No. Al camarero que le consiguió la medicina para quemaduras.
Si quieres al incendiario, tendrás que apañártelas.
El camarero se llama Curtis Cangelosi, un vagabundo, un camello de poca monta.
Estás más grande.
El día tras el incendio,
estoy en el bar, Rosanno,
mientras Cangelosi sirve bebidas.
Estoy haciendo un depósito en el baño cuando abren la puerta.
Por costumbre, subo los pies en el cubículo,
para que quien venga no sepa que estoy allí cagando.
Entra Cangelosi con un tipo llamado Tony.
Tony le agradece a Curtis la medicina para quemaduras que le consiguió.
Charlando de esto y lo otro más tarde,
no consigo sacarle nada al camarero sobre Tony,
pero oigo de otros conocidos
que este tío prende fuegos,
lo que parece explicar por qué se quemó los dedos
y cómo me acabé cruzando aquí
- con el jefe... - Hauser.
¿Quiere que pillemos al camarero y lo arrestemos?
Píllenlo vendiendo cocaína para negociar que identifique al incendiario.
Está bien. Ahora es nuestro homicidio.
Apoyaremos a su infiltrado y haremos el interrogatorio.
- ¿Quién será el infiltrado? - Ya debería estar aquí.
En cuanto llegue, pueden comenzar.
- Un placer, Arthur. - Gracias.
- James. - ¿Sí?
- Así que... - Colegas,
- ¿queréis tomar algo? - Oye.
- ¿Adónde vas? - ¿Qué?
No tomamos nada. Qué amable por ofrecer, Vinnie.
Siempre miro. Si hay una hucha, contribuyo encantado.
¿Le pillaste la matrícula al camión?
- Acabamos de hablar con el conductor. - No. ¿El teniente te dejó el ojo así?
En serio, Bobby. Íbamos a entrenar el juego de pies y los tiempos.
- Sí. - En cuanto pisamos el ring,
es la Tercera Guerra Mundial. Boxeo contra el Dr. Jekyll
- y el señor Hyde. - ¿Hablarás con él?
Si me quejo, igual me da otra.
Buenos días, sargento.
Señor y señora Delgado.
Es un poco temprano, pero podemos ir ya.
Mi mujer quiere hablar del juicio.
Recuerden, ya lo expliqué. Hoy no es el juicio.
Es una vista previa para validar su identificación del sospechoso.
- Mi mujer tiene miedo. - ¿De qué, señora Delgado?
Si los ladrones mataron a nuestro perro solo para asustarnos,
¿qué me harán si digo en el juzgado que fueron ellos?
No pudimos probar que Burke y Gallagher mataron al perro.
Fueron ellos, un mensaje para que no diga que nos robaron.
La creo, señora Delgado.
Solo digo que no pudimos probarlo.
Pero hablé con esos tipos, ¿verdad?
Y nos mudamos.
Por lo que sé, no se han vuelto a poner en contacto.
Temo que ahora nos harán daño.
Le recordé lo que nos dijo sobre cumplir nuestro deber ciudadano.
Pero está preocupada. No quiere que estos tipos nos encuentren.
Tras la vista de esta mañana,
tras confirmar cómo los identificó,
en una semana, el caso irá a juicio.
Si se siente más segura, puedo meterla en un hotel mientras.
- No, nada de hoteles. - Señora Delgado,
esta vista es necesaria para meter a esos hombres entre rejas.
Después, si quiere que los lleve a casa...
No, tenemos coche.
Está haciendo lo correcto.
Debería sentirse orgullosa.
Debería estar orgulloso de su mujer.
¿Lista para ir?
¿Estás bien? Vámonos.
- ¿Cómo te llamas? - John.
John, ¿te has echado zumo?
Uso un jabón perfumado de Karl Lagerfeld, no sé si lo conoces.
No lo conozco, pero ahora sé a qué huele.
- ¿Puedo ayudarla? - Inspectora Russell, de Crimen Organizado.
Debo ver al jefe de bomberos Hauser
- o al teniente Fancy. - La reunión terminó,
pero les diré que ha llegado. Bobby Simone.
Seré su apoyo.
- Diane Russell. - Un placer, Diane.
- ¿Dónde me puedo cambiar? - El vestuario está allí.
Gracias.
- Tengo que ir al baño. - Aguanta.
Cuando me gire, dale a las luces si me oyes.
¡Taxi!
Soñaré con el sitio donde ocultas el micro en ese...
Cierra el pico. No necesito oírte
- hasta que estemos dentro. - Recibido, 10-4. Sin problemas.
¡Ey! ¿La cabina uno está libre?
Hola, Vinnie.
Curtis, mi amiga Diane. Viene de Stamford.
- Encantado. - Igualmente.
Tomaré un Bloody Maria. Hazlo con tequila oro.
Curtis, no. ¿Tienes Herradura?
- Hazlo con ese. - Ya estamos.
¿Qué te parece mi amiga?
Soy importante en Connecticut.
Diría que tu amiga se merece algo mejor que este antro.
Lo sé. Pero quería que probase algo típico del barrio.
Tengo una función familiar luego en Houston Street.
Oye, Diane.
Quizá Curtis pueda ayudarte con tu dilema.
Si tienes un dilema,
yo soy tu hombre, Diane. Ayudo a mucha gente.
Sí. Los camareros hacen juramento, como los socorristas.
Vinnie, ni siquiera conozco a Curtis.
Bueno, es un tío honesto.
¿Verdad que eres un tío honesto?
Sí. Desde luego.
- Pregúntale tú. - ¿Yo?
Diane busca algo de coca,
- ya sabes, quizá quince gramos. - No es todo para mí.
Les dije a mis amigas que conseguiría porque Vinnie...
Venga ya. Ayer,
mi contacto la cagó
- y nos dejó secos. - No sé.
Si no puedes, no pasa nada.
No quiero meterte en líos.
Preparas un Bloody Maria decente, Curtis.
Me tomaré otro.
Quizá pueda hacer un par de llamadas.
Eso es, Curtis.
- ¿Sí? - Sí.
Genial.
¿Ves?
- Número dos. - Estupendo. Gracias.
Hola.
- ¿La has probado? - No. Yo no me meto.
Aquí tienes el cambio.
- Solo fueron 400 dólares. - Así no te harás rico, Curtis.
Bueno, es un favor.
Salgo a las 20:00. ¿Cuánto crees que durará
- tu reunión familiar? - No estoy segura.
- ¿Ahora soy un sujetavelas? - Pensaba que quizá
- podría invitarte a una copa. - Mira,
si acabo allí, me pasaré por aquí.
Creo que le has causado impresión a Curtis.
Aquí tienes mi número del bar
- y de casa. - Vale, gracias.
Y si no puede ser esta noche, quizá pueda ir
a Stamford algún día. Sé de un sitio con un buen Bloody Maria.
- Vale. Gracias, Curtis. - ¡Está enamorado!
- Curtis, pórtate. - Sí, nos vemos, Vinnie.
- Vamos allá. - A por él.
Curtis. Policía, quedas arrestado. No te muevas.
- ¿Por qué? - Pon las manos aquí.
- Lo hablaremos en comisaría. - ¿Qué hice?
- La mano. Dame la mano. - ¿Qué hice?
Venga. Vamos.
El fiscal acepta no presentar cargos por la venta si Cangelosi colabora.
- Aceptará. - Seguro. No es un tipo duro.
¿Cómo sabemos que Cangelosi es mal tipo?
Es lo que me dijo el informante.
No tiene historial criminal, lo he comprobado.
Quizá se nos escapó.
Nunca fue arrestado. No tiene ni una multa.
Con historial o sin él,
tenemos un homicidio que resolver.
Si Cangelosi es tan inocente, seguro que colabora.
¿Y si no colabora? Le cargamos el muerto a un inocente.
- No nos adelantemos. - No me adelanto, pero no me gusta
- convertir inocentes en criminales. - ¿Cuántos ciudadanos modelo
consiguen 15 gramos de cocaína en 20 minutos?
Si Cangelosi colabora, bien, pero si no nos entrega al otro tipo,
no testificaré contra él en un juicio.
Ahora que conocemos sus planes futuros,
inspectora Russell, ¿qué tal si usted y el inspector Simone
convencen al tipo para no acabar así?
Es por aquí.
Creo que no te dejaré hablar mucho en el interrogatorio.
- Buena idea. - Sí, porque...
quizá saques la pistola para doblegar a este tipo.
¿Estás bien?
Curtis, como te dije, puedes tener un abogado
presente si quieres, pero antes de decidir,
quiero que sepas qué tenemos y cómo hacer lo mejor para ti.
Te lo dije, nunca antes vendí droga.
- Ni siquiera la tomo. - Bueno, hoy vendiste.
Por hacerte un favor. No me lo creo. ¿Me arrestáis por hacer un favor?
Tú lo llamas "un favor",
nosotros, uno a tres años en prisión.
No me lo creo.
¿Por qué me haces esto?
¿Quieres saber qué pasó? Te lo diré.
Entró en el bar, esa...
Ella y Vinnie.
- ¿Era parte de la trampa? - Vinnie está arrestado.
En fin, me cuenta una historia triste.
Necesita coca para sus amigas.
Supongo que Vinnie quería hacerle un favor,
así que intento hacerle un favor. Llamo.
Luego quiere que vaya con ella porque le da miedo.
Luego me da el dinero para que yo pague al tipo.
Hago todo lo que me pide, no me quedo un centavo.
Le doy 100 dólares de vuelta, vaya camello soy. Y me largo.
Sí. Eso pasó. Y eso es un crimen.
Está bien. Ayúdanos y quizá...
Quizá podamos ayudarte.
Quizá suspendan la sentencia.
Venga, siéntate.
- ¿Cómo os ayudo? - Buscamos a un tipo
que cometió un crimen con una muerte.
- Puedes ayudarnos con el caso. - ¿Qué tipo?
Tu amigo Tony, que se quemó la semana pasada.
¿Tony Medici?
- Vende minipersianas. - Curtis,
cuando vino con las manos quemadas,
cuando te pidió medicinas para quemaduras,
Tony se quemó incendiando un edificio.
- Un bombero murió en el incendio. - Es un homicidio, Curtis.
Eso hizo tu amigo Tony.
Dijo que fue con una caldera.
Queremos que grabes a Tony hablando de los incendios que provocó.
Así te librarás de esto.
No engañaré a un amigo.
Eso haces tú, yo no.
Pues tienes un problema.
Colaborar es tu vía de escape.
Si Tony no lo hizo
y tú colaboraste para que lo sepamos,
creo que te librarías igualmente.
Te daré algo de tiempo para pensarlo.
¿Quieres comer algo?
Te traeremos algo.
Voy al Ray. ¿Quieres algo?
Quiero todo el menú, pero la respuesta es no.
Tengo que perder unos kilos para la boda.
Inspector, línea dos.
Sipowicz.
Está bien. Calma, señor Delgado.
Enseguida voy.
James. Esos hijos de perra la pillaron.
¡Es mi mujer!
Toma.
- Venga. - ¿Te chivarás de que
- he cogido otra? - No he visto nada.
- No quiero meterte en líos. - En absoluto.
¿Cuánto llevas haciendo esto?
Tres años.
Solía trabajar infiltrado. Un par de casos.
Solo un par de días cada vez.
Sé que es diferente en una asignación permanente.
- Estar infiltrada todo el rato hace mella. - Sí.
No me importaba arrestar a los malos.
Incluso a los que me gustaban, también los arrestaba.
Pero, tras un tiempo, comienzas a preguntarte...
"¿Cuánto de lo que han hecho es culpa mía?".
Es decir, ¿estarían allí
- si yo no los pusiese allí y...? - Ya.
No lo sé.
Y luego algo así. Un tipo inocente...
No creo que este tipo vaya a caer.
En serio, creo que nos ayudará.
Bueno, si lo hace,
me ayudará a mí, porque...
Que me suspendan, pero no testificaré contra este tipo.
Ya es suficiente.
Deberíamos volver.
Sí.
Siéntate. Come un trozo.
No puedo comer.
¿Tony y tú os conocéis de hace tiempo?
Éramos chavales en el mismo barrio.
Cuando hablaste antes de él,
me recordó a un amigo mío del barrio.
De niños, éramos inseparables.
Hace unos meses se metió en problemas.
Le eché una mano. Una semana más tarde, otro jaleo.
Curtis, me di cuenta de que ya no era el chaval
que conocía.
No llevaré un micro.
Lo entendemos.
Intentas hacer lo correcto. Todos lo intentamos.
¿Lo que me hicisteis fue lo correcto?
Mira, Curtis, podemos discutir lo que te pasó,
pero te voy a decir algo:
no tienes por qué acabar en prisión.
Hacemos cuanto podemos para evitarlo.
Pero quiero que pienses en algo.
Ha muerto un inocente en ese incendio.
Murió por hacer su trabajo.
Ese amigo tuyo, Tony,
¿te dijo que se quemó con una caldera?
- ¿Le crees? - Sí.
Si hablases con él y cambiaras de idea
sobre cómo se quemó las manos,
supongo que cambiarías de idea sobre ayudarnos.
No digo que te pongas un micro. Ni que lo traiciones.
Digo que quizá cambies de idea
y nos des una dirección.
Por otra parte, si cuando salgas por esa puerta
te encuentras a tu amigo Tony,
y resulta que te convence de que no tiene nada que ver,
entonces no espero volver a verte.
¿Cómo que "cuando salga por esa puerta"?
¿Me dejas irme?
Todavía no hemos presentado cargos contra ti, Curtis.
No digo que no lo haremos. O que no decidirán
presentarlos más tarde. Pero, por ahora,
eres libre de irte.
No sé exactamente qué quieres.
Quiero que hagas lo que tu conciencia te diga.
Si no quieres pizza, eres libre de irte.
- Qué valor. - Me he arriesgado, ¿no?
¿Cómo lo deja irse?
¿Quiere a este tipo entre rejas o a su amigo?
- Teníamos ventaja. - No teníamos nada.
Es un tipo inocente. Si lo arrincona,
se lo garantizo, irá a prisión antes de traicionar a su amigo.
Jefe, mire, sé que perdió a uno de los suyos.
Intento que esto funcione. Creo que deberíamos hacerlo así.
Si este tipo no vuelve y usted quiere presentar cargos,
todavía podemos hacerlo.
- Avíseme de cómo sale. - Desde luego.
¿Nos tomamos una cerveza?
Y así decido cómo me sienta que hayas salvado mi carrera.
Bobby, ¿me echas una mano con algo?
Sí. Perdona. ¿Qué ocurre?
Martinez y yo encontramos el cadáver de la señora Delgado carbonizado.
Le arrancaron los dientes
- y le cortaron los dedos. - Señor...
Fueron Burke y Gallagher, esos bastardos.
Iba a testificar contra ellos, la pillaron.
- ¿Quieres vigilar sus casas? Sí. - Sí.
- Otro día, ¿vale? - Sin problema.
- Encantada de trabajar contigo. - Sí.
- Dame un segundo. Tengo que mear. - Vale.
Hice que su marido la forzase a hablar. Dije que era su deber ciudadano.
- Gracias por ir. - No es nada.
¿Necesitas ayuda con los interrogatorios?
No. Los conozco del caso original.
Está bien.
- Buenos días, jefe. - Escuche.
Como no llegaremos al incendiario por el camarero,
presentemos un caso circunstancial
de incendio por beneficios contra el dueño.
No se rinda con el incendiario ni con el camarero.
No espero nada del camarero y encontré otra vía al incendiario.
- ¿Sí? - El dueño del edificio
es un tal Martin Lasky.
Cuando el caso estaba en mi oficina, hice un chequeo
documentando las pérdidas que Lasky reclamó
en otros incendios los últimos diez años.
La revisé anoche.
Comparte la posesión de uno de esos edificios con Leo Medici.
Tony es su sobrino.
Mis chicos intentan atraparlo en un par de sitios.
Comprobé el historial criminal de Tony anoche y está limpio.
¿No cree que sea el incendiario?
Solo le doy información.
- Venga, tomemos un café. - No, no hace falta.
Sé dónde está.
- Buenos días, John. - Hola.
¿Tienes...
el número de Crimen Organizado?
Claro. Un momento.
Hola.
- ¿Qué tal? ¿Sí? - Bien.
Creí que tu jefe te tendría en otra cosa ya.
Mi jefe cree que podrías ayudarme con otra compra.
- ¿En serio? - Sí.
Eso le dije.
Siéntate.
Parece que tenemos otra forma de llegar al incendiario.
¿Y si Curtis no vuelve?
- ¿Todavía quiere el número de C. O.? - No, John. Gracias.
¿Conoces a alguien más en C. O.?
No. Solo a ti.
La infiltrada tiene agallas, ¿eh?
Sí.
Me encantaría traerla si la liberan del servicio.
Lo comprobé con su comandante.
Tiene una 57 abierta desde hace dos meses
para dejar la infiltración.
Lo hablaré con el inspector.
A ver si debe ser un intercambio.
- Yo me ocupo si quieres cambiarte. - Sí, está bien.
- Gracias, Greg. - No es nada.
Levántate.
¿Y ese barro en tu ropa?
- ¿Esto? No lo sé. - Quítate la ropa.
Quítate la ropa y ponla en la silla.
Los pantalones también.
El laboratorio de la policía analizará el barro.
Sabrán exactamente de donde ha salido.
Si es del sitio donde esa mujer fue quemada...
No.
¿Mató Gallagher al perro de la señora? Es un asunto separado.
No hay cargos. Solo dime la verdad.
- No lo hizo... - ¿Mató Gallagher al perro
para asustar a los Delgado, para que la señora
no testificase que os vio robando?
- No. - Te estoy dando la oportunidad
de ayudarte a ti mismo.
¿Mató Gallagher a la mujer como hizo con su perro
para evitar que testificase en el juicio?
No. No lo hizo.
No fue él,
- y no temíamos el juicio. - ¿Quién te dijo que no lo temieses?
- No fue Gallagher. - ¡Fue Gallagher!
Y te crees todo lo que te dice,
y harías todo lo que te dice.
No siempre hago lo que dice.
¿Cuándo fue la última vez que te negaste?
Da igual.
Te diré una cosa, Burke: ambos sabemos que Gallagher es listo.
Ambos sabemos que antes de que le pase algo a Gallagher,
te pasará a ti.
Te dejará ser el cabeza de turco en esto.
Antes de que eso pase,
será mejor que espabiles.
Sabes de qué va esto, Gallagher, ¿no?
No diré nada porque no he hecho nada.
No es sobre lo que has hecho. Es sobre lo que tu amigo Burke hizo.
No sé nada de eso.
Te estoy abriendo una puerta, Gallagher.
Tu amigo tiene medio cerebro. Tú pareces
lo bastante listo para cruzar la puerta que te abro.
¿Qué puerta es esa?
Burke tenía barro
en su ropa del lugar donde la mujer fue quemada.
Sabemos lo que le hizo a la mujer y que estabas con él.
- No he visto a Burke. - Tengo pruebas
que te ubican en la escena cuando la Sra. Delgado fue asesinada.
Un testigo os vio a Burke
- y a ti meterla en un coche. - A mí no.
No estuve allí. No he visto a Burke.
Escucha.
Te veo a ti y a Burke.
Burke tiene barro en la ropa y las manos.
Tú no tienes nada.
¿Quién crees que me parece el culpable?
Si sabes quién lo hizo, ¿para qué me necesitas?
Necesito un testigo.
¿Y ese sería yo?
Quieres que sea testigo de lo que hizo Burke.
¿Le viste matarla, Gallagher?
Intento salvarte la vida en esto.
¿Te parezco un imbécil como él?
¿Crees que me pondré en la escena?
Como testigo. Te pido un testimonio, no una confesión.
Un testimonio, seguro.
Como si no supiera lo que ser cómplice significa.
Como si no supiera que estar allí me pondría entre rejas.
Estoy tratando con una mente de primera, ¿eh?
Lo bastante para ti.
- Oye, James. - ¿Sí?
- ¿Podemos hablar? - Claro, teniente.
Esta noche voy a pasar del boxeo.
¿En serio?
Sí. De hecho, mi agenda está abarrotada.
Creo que será mejor dejar de entrenar juntos.
- Está bien, si es lo que quiere. - Sí.
Gracias por entrenar conmigo.
Siento que las cosas se pusieran feas algunas veces.
Somos de diferentes pesos.
No se dará cuenta de su fuerza.
- Sí. - La verdad, teniente,
a veces creo que se dejaba llevar.
Sin duda. No creo que debamos continuar.
Vale. No pasa nada.
- Oye, James. - ¿Sí?
¿Necesitas un mánager?
Inspector, Curtis Cangelosi está abajo.
- Quiere hablar con usted. - Bien, gracias.
Brigada 15. ¿En qué puedo ayudar?
¿Dónde estabas? Cangelosi.
- ¿Cómo va, Curtis? - Sí.
Estoy de vuelta. Hablé con mi amigo.
Sube y lo hablamos.
¿Estoy arrestado?
No. Solo queremos oírlo, eso es todo.
¿Sabéis lo equivocados que estáis?
¿Sabéis lo que me habéis hecho pasar por nada?
¿Qué te dijo Tony?
Estuvo en el incendio. ¿Sabéis por qué?
Estuvo abriendo puertas,
sacando a la gente del piso de al lado.
¿Por qué dijo que se quemó con la caldera?
No me dijo cómo. Solo que fue un accidente.
Yo me inventé lo de la caldera.
¿Por qué no dijo la verdad sobre las quemaduras?
Quizá no quería mencionar la escena del crimen
porque no estaba allí por casualidad.
Quizá estaba allí con gasolina, como le pidió su tío.
No es lo que pasó.
Es mi amigo y me explicó qué hacía allí.
Curtis, ¿qué te dijo cuando le dijiste
- que hablamos contigo? - Entonces fue cuando se explicó.
Y os lo digo,
después de lo que me habéis hecho, entiendo que no quiera saber de vosotros.
¿Vais a presentar cargos contra mí?
No. Nadie lo ha hecho aún, Curtis.
Gracias por colaborar.
Me largo.
Estás de vuelta, ¿eh?
Sí. Se lo dije, Tony. Por qué estabas allí.
Gracias, chicos.
Soy el inspector Simone, Tony.
El jefe de bomberos Hauser y la inspectora Russell.
Tu nombre ha surgido en la investigación de un incendio la semana pasada
- en la calle séptima. - ¿Por qué?
¿Tu tío Leo es el dueño del edificio?
- No. - Es socio de Martin Lasky
- en otros edificios que le pertenecen. - ¿Y qué?
Sabemos que estabas allí, Tony,
saliendo cuando los incendios comenzaron.
¿Habéis traído de vuelta a Curtis Cangelosi?
¿Eres la chica a la que ayudó con la coca?
- Escucha, Tony. - ¿Que intentáis
con ese pobre chucho?
Yo no lo llamaría chucho. Plantó cara por ti.
- ¿Explicó lo que estaba haciendo allí? - Oh, sí. Estabas de paseo
por el edificio que pertenece en parte a tu tío cuando prendió fuego casualmente.
Te quemaste las manos derribando puertas para salvar gente.
- ¿Y eso me hace el malo? - Claro que no te hace el malo,
Tony, te hace un incendiario penoso.
Te pilló por sorpresa cómo creció el fuego.
Está bien. Esto es lo que pasó.
Una vez.
Estoy frente a mi casa,
a favor del viento esa noche. Huelo humo.
Veo las llamas,
así que voy tan pronto como puedo para sacar gente de allí.
Estando allí, y con tu conducta heroica, podrías haber ayudado en la investigación.
Lo siento, no vi nada.
Cuando llegué, el lugar estaba medio quemado.
¿Cómo te quemaste las manos exactamente, Tony?
Me caí tras derribar una puerta. No sé qué toqué.
¿No sería tirando una cerilla en un charco de gasolina?
Mira, vine con estos tipos. Pensé que podría ayudar.
Pero veo que no es el caso.
- Espera, ¿adónde vas? - ¿Estoy arrestado?
No. Lárgate.
¿Quieres comer algo ahora, Burke?
Porque cuando te bajen,
igual tardas en volver a ver comida.
- ¿"Bajen" adónde? - Venga, Burke.
Gallagher hizo lo que sabíamos que haría.
Te dejó tirado en nuestras manos.
La verdad, tiene buen ojo para los detalles.
Cómo cortaste la cabeza del perro y la dejaste en el porche,
mientras él te pidió que parases.
Cortando los dedos de la mujer mientras aún estaba viva,
- arrancándole los dientes... - No.
...mientras suplicaba clemencia.
- Eso es material... - No, yo...
- ...de titulares, Burke. - No.
- Te mereces una inyección... - No.
- ...cortesía del gobernador Pataki. - No, espera.
- Espera... está mintiendo. - ¿Sabías que ahora es una inyección,
- como en el veterinario? - ¡Está mintiendo! Espera.
Espera.
Si yo le arranqué los dientes, ¡pregúntale a Gallagher
por qué tiene los dientes de oro de la señora en su piso!
¿En qué lugar de su piso?
Le arrancó los dientes y los tiene en una lata de café.
Teniente.
El descerebrado de Burke dice que los dientes de la Sra. Delgado
están en el piso de Gallagher.
Nos daría confirmación suficiente para arrestarlo.
Pediré una orden de registro.
Sí, lo entiendo. Lo que pueda hacer para ayudarme.
Vale. Le volveré a llamar.
- ¿Qué ocurre, Curtis? - Quiero contarte algo, ¿vale?
- Claro. Siéntate. - Te voy a contar algo.
Quiero que le digas algo a Tony Medici.
- Pregúntale algo. - ¿Lo qué?
- ¿Qué? - ¿Qué quieres que le pregunte?
- Pregúntale esto. Pregunta... - Venga.
Pregúntale... Quizá yo sea un perdedor.
Quizá nunca sea más que un camarero.
¿Qué más da dónde sirva bebidas un perdedor como yo?
Pero pregúntale esto.
Nunca amenacé a un amigo.
O le llamé imbécil,
- o le dije que su vida era una mierda. - ¿Tony fue a verte, Curtis?
Porque... no creo que mi vida sea una mierda,
es... de lo mejor.
Es decir... está claro que no siempre me entero de todo.
No me di cuenta de que tu preciosa amiga era policía, ¿verdad?
Intenté ayudarla y me la liaron por eso.
Y ahora me... llaman perdedor de cinco dólares la hora
y me dicen que me largue de la ciudad porque intenté hacerle un favor a alguien,
y cree que se la intento liar.
Que le den a él y a Nueva York.
¿Qué ha pasado, Curtis? ¿Te amenazó?
Te diré una cosa.
He estado en varias ciudades que me gustan tanto como Nueva York, con mejor clima.
Y dile...
Dile que, si soy un perdedor,
¿cómo es que serviré en un bar en el que no me encontrará,
pero él está donde está por lo que él y su tío hicieron?
Curtis. ¿Qué te dijo?
Digamos que...
no me creo que estuviese allí por accidente.
Su tío no estaba fuera de la ciudad.
Dijo que esta vez su tío casi la palma en el incendio.
- Le salvó la vida a su tío. - Eso nos ayudará.
No quiero ayudar a nadie.
Así me metí en este jaleo.
¿Qué fue eso?
¿El tío del incendiario que estaba de viaje?
Es solo de oídas, pero el camarero lo sitúa en la ciudad
y en el fuego con las manos quemadas.
¿Tienes la dirección del tío?
- Sí. - Vamos a por él.
Vamos.
Leí sobre gente como tú en libros.
Genios malvados.
Te diré la verdad, Gallagher.
Cuando me fui antes, fui al baño y lloré.
Así de confundido me dejaste. Intentaba presionarte,
daba la vuelta a la esquina y allí estabas,
- siete pasos por delante. - ¿Cuándo me puedo ir?
No. No te irás, Gallagher.
Pues quiero un abogado.
Desde luego. Te traeré a uno de nuestros mejores
asistentes jurídicos con manchas de salsa en la camisa.
Y no quiero que digas ni una palabra
o que pongas en peligro tus derechos constitucionales,
porque un tipo como tú,
que asesina y quema a una mujer,
que le corta la cabeza a su perro, le arranca los dientes
y le corta los dedos
para que no diga cómo entraste en su casa,
en la que ella y su marido trataban de llevar una vida decente,
un gran tipo como tú, Gallagher,
un gran genio, que solo la cagó porque,
además de ser un psicópata asqueroso,
¡es un agarrado de mierda
que guardó los dientes de oro de esa pobre mujer
en una lata de café!
¡Quiero que aproveches al máximo nuestros recursos legales!
No digas ni mu hasta que llegue tu abogado.
Solo quiero que mires este diente
que arrancaste de la boca de esa mujer.
¿Lo ves bien, Gallagher?
¿Gallagher, lo estás viendo?
No digas ni una palabra. Solo asiente.
¿Lo estás viendo, Gallagher?
Esta noche tendré migraña por no haberte partido la cara.
Hola, Bobby.
¿Necesitas ayuda con el informe en línea?
No, gracias. Casi he terminado.
- ¿Te vas? - Sí, eso creo.
Me iré en cuanto termine aquí.
Si esperas diez minutos, podemos cenar juntos.
Claro. Tengo diez minutos.
Estupendo. Muy bien.
¿Por qué estoy aquí sentado? Con lo bien que conozco al teniente.
¿Sabes desde cuando lo conozco?
Dijo que esperases.
Desde antes de que te pellizcasen el trasero, hace tanto.
¿Tengo que arrestarte?
- Lo siento. Me... - Vinnie, al pasillo.
Teniente, por favor, sé considerado.
Me he enterado de que habéis avanzado en el caso del incendio.
¿Estáis interrogando a Tony y su tío?
Sí. Tiene buena pinta. Probablemente tardaremos unos días.
Buenas noticias. Quizá puedas hablar con las partes pertinentes
- y dejarme quedar bien. - Vinnie, ya tienes lo tuyo.
Sí, por mi ayuda inicial,
pero no por mi contribución específica dado el final feliz.
Mira, te conseguiré alguna otra tarea.
- A ver si puede ser para hoy, ¿eh? - Cuando acabemos, Vinnie.
Gracias, teniente. Bien. Te lo agradezco.
Vale. Bien, James. Otra vez.
Vale, otra vez, cruzado.
¡Vale, ahora un derechazo tras el segundo jab! ¡Venga!
¡Eso intento!
- ¡Eso es! - ¡Es lo mismo que hice antes!
Pero esta vez estabas enfadado.
- Lo siento. - No. James.
Debes estar enfadado. Aquí es donde puedes estarlo.
- Lo sé. - Lo sabes, pero no lo haces.
Teniente, no se lo va a creer,
pero me apunté al torneo por diversión.
Si tengo que cabrearme en el ring, mejor salgo a andar en bici.
El tío partiéndote la cara
no estará pensando en montar en bicicleta.
Estará pensando en poner ese trofeo
en la pared de su brigada mientras estás en el suelo.
- ¿Quieres hacer esto o no, James? - Quiero hacerlo.
- Si no, súbete a tu bici. - ¡He dicho que quiero!
Bien, demuéstralo. Doble arriba y cruzado.
- ¡Bien! - Sí, eso es.
Bien, mejor.
¡Vamos! ¡Sí!
Eso está mejor.
Se habría largado de todas formas.
El camarero. ¿Cangelosi?
Sí, probablemente.
Es tarde.
¿Te importa? Porque a mí no.
Y si a mí tampoco... ¿qué?
No vivo lejos.
¿No es una de esas cosas que juramos evitar?
Sí.
Hagámoslo de todas formas.
Pidamos la factura.
No estarás casado, ¿no?
¿Crees que haría eso?
No.
No.
Vale.
Ahora que sabes que estoy libre...
¿significa que estamos...?
Bueno, ¿que nos veremos de nuevo?
Quizá no estés casado, pero...
algo me dice que no estás libre.
No digo que tengas novia necesariamente...
No sé qué quiero decir. Y no es lo que me preguntaste,
- ¿no? - No.
Sí, me gustaría verte de nuevo.
Me gusta verte ahora.
Bien.
La primera vez siempre es la peor, ¿sabes?
Subtítulos: Alex R. Fortes
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