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Original subtitles

- Aquí tiene los documentos que pidió. - Gracias.

Tengo un chorro más fuerte.

¿Qué?

Que el chorro es más fuerte. Quizá no tenga que ver al tipo ese.

Disculpen.

Andy, llevas una semana con problemas. Ve al doctor.

- Averigua qué ocurre. - A mi edad, te duele algo

por cada mal pensamiento que has tenido.

No puedo ir constantemente al médico.

¿La última vez fue cuando te dispararon?

Y no me han metido un dedo por el culo desde mucho antes.

Exactamente eso haría el tipo ese para examinar la "póstrata".

- Aquí tiene. - Perdona.

- ¿Estás escribiendo un libro? - ¿Disculpe?

Porque pareces muy interesado en nuestra conversación.

Inspector, no he oído ni una palabra.

Andy, Bobby y tú tenéis un tiroteo. Tercera con 12.ª.

Vamos.

- Toma, John. - Gracias.

Diez trece. Agente herido.

Policías heridos cerca del tiroteo de la tercera.

- ¡Salga de en medio! - Soy el concejal Paul Manos.

¡Hay una mujer desangrándose ahí!

Creía que la escena del crimen era más adelante.

Llamé a la policía. No paran de pasar coches.

- Está bien. - Han disparado a esta mujer.

- ¡Vale! - ¿Por qué no ayudan?

Yo me ocupo.

- Estaré a la vuelta de la esquina. - Sí.

- Vamos. - Soy el concejal Paul Manos.

- Sí, le oí. - Un tipo entró,

disparó y se fue. Tengo permiso de armas,

pero no quería poner a nadie en peligro.

Guárdela.

¡Ayuda! ¿No pueden ver

- que me han disparado? - Señora.

- ¡Señora! - ¡Que alguien me ayude!

Señora, venga. Está bien. Venga conmigo.

Siéntese junto al coche y espere a la ambulancia.

- Me duele. Dios, ¿me voy a morir? - No dejaré que eso pase.

Mire. Ahí llega la ambulancia.

Todo irá bien.

- ¿Me pondré bien? - Todo irá bien.

- ¿Puede decirme qué ha pasado? - No lo sé.

Vale. Ya vienen los de la ambulancia.

- ¿Os ocupáis de ella? - Sí.

Por aquí, señora.

¡Dios mío!

- ¡Agáchense! - ¡Saque a esos civiles de aquí!

¿Algún herido?

- ¿Qué tenemos? - Los refuerzos lo siguieron al garaje.

Les disparó, acertó a un par de los nuestros.

Disparamos, lo teníamos arrinconado.

¿Y dónde está ahora?

- ¡Agentes en camino! - No lo sabemos.

Venga. Sacadlos de aquí.

¿Algún muerto?

Ese chaval de la cazadora azul es un novato, el agente Piccone.

Estaba en una tienda a un par de calles.

Oye un tiro, mira fuera, ve a un tipo tambaleándose en la acera.

Piccone sale corriendo, ve al tipo caer, ¿vale?

Ve al tirador caminando al otro lado de la calle,

arma en mano todavía.

Piccone nos avisa y sigue al tipo hasta la tercera avenida.

El tirador se gira, lo ve, dispara.

Gracias. Piccone dispara de vuelta.

Corren disparando por una calle.

¡Señor! Continúa.

Un coche patrulla responde.

El sospechoso abre fuego, acierta a ambos agentes,

pero estos devuelven el fuego.

Hiere a dos civiles y, a decir verdad,

- suerte que no fueran más. - ¿Y el garaje?

El tirador entra corriendo, llegan unos cuantos policías más.

Les dispara. Hiere a dos más de los nuestros.

Devuelven el fuego, lo tienen acorralado.

No hay salida.

- ¿Qué pasó con el tipo? - Desapareció.

- Mira todas esas cámaras. - ¿Y el chaval?

Piccone es un novato, teniente. Ni siquiera estaba de patrulla.

Trabaja en la oficina. Lo mandan a buscar bocatas.

- Todo el mundo en esto, teniente. - Sí.

Venga, teniente. Le enseñaré esto.

Agente Piccone, soy el capitán Bass.

- Hola. - ¿Qué tenemos?

Ana Peña, camarera, 35 años.

Sobre las 11:15, un hombre blanco entra, le pone una pistola en el pecho,

dispara un tiro, se va. Ni una palabra.

¿Alguien lo identificó?

Nadie lo conocía. Un compañero dice que ella tenía marido.

Encontré su dirección en una factura en su bolso.

Envié a un policía a recogerlo.

¿Algún casquillo?

Nueve milímetros. Acero, no latón.

- Poco habitual. - Debe ser el mismo tipo.

Estamos recogiendo casquillos así por toda la acera.

- Habrá comenzado aquí. - La tercera es un campo de batalla.

Cuatro policías y tres civiles.

- ¿El sospechoso escapó? - Sí.

El dueño del local es colombiano.

Quizá sea un asunto de drogas.

Menuda forma de tratar los negocios.

- Sí. - Dos manzanas de caos ahí fuera.

Vale, traed a comisaría a cualquiera

- que haya visto algo. - Sí.

La vida de esta mujer podría haberse salvado.

Pienso averiguar por qué,

desde que llamé a la policía, tardaron 25 minutos en ayudarnos.

Quiero saber por qué...

Le dije a ese payaso que fuese directo a comisaría.

Es un político. No puede evitarlo.

- Pienso averiguarlo. - Disculpe.

Oiga, disculpe.

No tenía ni idea de cómo usar un arma,

- te lo digo yo. - Mandó a dos polis al hospital.

Algo sabría de lo que estaba haciendo.

No, tío. Si disparas a un objetivo,

lo haces con las dos manos. Así no.

Ey, no hablen entre ustedes de lo que vieron.

Esperen a ver a un inspector, ¿vale?

- Disculpe. - ¿Sí?

Soy el concejal Paul Manos. Vengo a prestar declaración.

Espere aquí, señor. Alguien hablará con usted.

¿Julie Rojas?

Venga conmigo.

Ahí tiene.

- Muchas gracias. - Sí.

Le dieron mi arma a balística, ¿no?

Sí. Las de todo policía que disparó, así sabremos quién hizo qué.

Debería haber derribado a ese tipo.

No es tan fácil mientras te disparan.

No le acerté ni una vez.

Mire, agente Piccone, ahora debemos centrarnos

en encontrar a ese tipo.

La mayoría en la tercera avenida, en cuanto escucharon disparos,

se escondieron o se agacharon.

Si su descripción es mejor que eso...

Hombre blanco.

¿Qué edad estima?

No le vi bien la cara.

Siempre fui detrás de él.

¿Qué color de pelo?

Algo rubio, como ya dije.

¿Altura? ¿Constitución? Dijo regular.

Inspector...

el tipo camina con la pistola en alto y dispara.

- Lo entiendo. - Lo único claro en mi mente

es esa pistola.

Gracias.

Disculpe.

- Hola, Arthur. - Hola, Dick. ¿Qué tal?

Adelante.

- Esto es una casa de locos, ¿eh? - Sí, algo así.

¿Qué te cuentas?

Querrás que el chaval se las apañe solo,

pero que lo sepas, tu hermano la ha liado

con su sargento.

¿Cómo?

Discutieron ayer en su brigada.

No sé los detalles, pero McNamara quizá quiera devolvérsela.

Por lo que sé, quizá Reggie se lo haya buscado.

Pero no sabes los detalles.

Mira, tampoco quiero ver a McNamara metido en esto.

Os conocéis, ¿no?

Sí, fuimos a la academia juntos.

Eso es bueno. Quizá podáis hablarlo.

Sí, quizá.

Arthur, siento distraerte con la que tienes aquí montada,

pero si la cosa va a mayores,

quizá afecte a toda la comisaría.

No sería bueno para nadie.

Está bien, Dick. Le echaré un ojo. Gracias por venir.

No es nada, estaba en el barrio de todas formas. Nos vemos.

¿No vio al tirador?

- No. - Siéntese.

¿Y sabe por qué alguien querría herir a la Srta. Peña?

Ni idea. Es una persona encantadora.

- ¿Cuánto trabajó para usted? - Cuatro meses.

La verdad, no la necesitaba. La contraté por su marido.

- Soy fan suyo. - "¿Su marido?".

¿Habla de Javier Peña?

Toca la trompeta. Jazz. Es muy bueno.

Mientras se daba a conocer en Nueva York,

empleé a su mujer, tres días por semana.

Dígame, ¿se ha planteado la posibilidad

de que quizá usted fuese el objetivo, señor Belisario?

Disculpe, ¿qué?

Quizá alguien iba a por usted.

A causarle problemas.

¿Matando a una camarera? ¿Cómo llega a esa idea?

Ya sabe, Belisario, el mundo de los restaurantes.

Quizá tenga algunos enemigos.

Entiendo.

¿Cuánto tiempo lleva en el negocio?

Un hombre extraño.

Blanco.

Entra en mi local, dispara a Ana Peña.

Sale, dispara a más gente.

Dispara a policías.

¿Cómo es cosa de cuánto llevo en el negocio?

Señor Belisario, si quiero investigar su negocio,

si quiero hablar con todo cliente al que le sirvió un plato,

lo haré.

Porque todo lo ocurrido hoy

comenzó en su local, usted es el punto A.

Y soy colombiano, así que debe ser asunto de drogas.

A eso va, ¿no, inspector?

Si le soy sincero, señor Belisario,

no recuerdo la última vez que traté con colombianos por asuntos policiales

y no había drogas de por medio.

Que tenga un buen día.

¿A qué hora tienes el médico?

Con todas estas entrevistas, no puedo ir.

Pregunté a Narcóticos por el dueño del restaurante.

¿Algo interesante?

Su hermano fue arrestado por posesión.

Tengo que hablar con el bocazas del concejal.

Tengo que ir al doctor.

Pierdes una hora cada turno en el baño.

- Aquí tienes. - Gracias.

- Bien. - Si trabajáis

a esta velocidad, no me extraña que esa camarera se desangrase.

Disculpe la espera, concejal. Atendemos por turno.

Es lo que le oí decir antes, ¿no?

Que no quería tratos preferenciales.

Quiero que su informe adicional indique

- que yo llamé a la policía. - Sí, me aseguraré de ello.

Con el tirador aún suelto,

la prioridad es conseguir una descripción. Cualquier cosa que le viese hacer

- o escuchase decir. - Era blanco.

Altura media, casi metro ochenta. Eso dice todo el mundo.

¿Le vio la cara?

- No, la verdad. - Por lo que puede recordar,

¿dijo algo? ¿Alguna cosa en particular?

Solo sé que llevaba pantalones vaqueros desgastados,

los bajos deshilachados,

con zapatillas Converse blancas sucias.

Lo vio bien de los tobillos para abajo.

Los detalles que se te quedan son sorprendentes.

Debo volver a mi oficina.

¿Podría haber estado bajo la mesa, concejal?

¿Por eso se fijó en los pies del tirador?

¿Qué clase de pregunta arrogante es esa?

Solo intentamos situar a todos en el restaurante, señor.

Mencionaré que estaba en el suelo en mi informe.

¿Teniente?

Hola, Reggie.

¿Cómo estás?

Tirando. ¿Y tú?

Bien.

Tienes que venir de visita a ver a tu nuevo sobrino.

Sí, tenía intención.

¿Tenemos algo de qué hablar?

Tú me llamaste, ¿recuerdas?

Está bien. Me enteré de que tienes problemas con tu sargento.

Nada que no pueda arreglar. ¿Tienes alguien en el centro

- vigilándome? - ¿Qué pasó?

- No es asunto tuyo, Arthur. - Lo es. Eres mi hermano.

Me pidió que cambiase una rueda.

Cuatro polis blancos alrededor y mi trasero negro.

Y McNamara me lo pide como si fuera un jornalero.

¿Y lo llamas asno hijo de puta?

- Intentaba cabrearme. - Y lo logró.

Mira, McNamara tiene problemas con policías negros y punto.

Me da igual lo que hicieses para llegar donde estás.

Tengo demasiada integridad como para dejar que me hablen así.

McNamara y yo nos conocemos de hace tiempo. Si tienes suerte,

- lo olvidará por mí. - Venga ya, tío.

No necesito que te arrastres por mí.

¡Reggie, deja de hacer el imbécil!

Lo que hago es mi trabajo.

Si dices que pueden tratarme como a un esclavo

por el privilegio de hacerlo,

¡ni loco, tío! ¡Por ahí no paso!

¿Significa que dejarías el cuerpo por esto?

Significa que no lameré culos para quedarme.

¿Quieres que me quede al margen?

No lo sé. ¿Eres capaz?

Aléjate de McNamara hasta que tenga ocasión de hablar con él.

- ¿Puedo retirarme? - Sí, Reggie, puedes retirarte.

- ¿Ahora? - Ahora.

Menudas cicatrices.

- Accidente laboral. - Agáchese.

Puñetas.

Intente no apartarse. Me llevará más tiempo.

¿Intenta levantar una tienda ahí?

Solo un momento.

Vale, puede levantarse.

¿Qué le hace pensar eso?

Dada su edad, haré una prueba de antígeno prostático.

No he notado nódulos ni puntos duros.

Ningún indicio de tumor.

Lo que tiene es prostatitis.

- ¿Qué puedo hacer? - Me dará otra muestra de orina.

Luego tomará durante un mes un medicamento llamado ciprofloxacina

y después se pondrá bien.

He... estado evitando el sexo.

Sin motivo. De hecho,

el sexo moderado suele aliviar su problema.

Cuando termine el medicamento, pida otra cita.

La marcaré en el calendario con una cara sonriente.

¿Pudo ver bien al tirador?

Estaba allí cuando disparó a un español.

El español dijo algo, no pude oír qué.

Y entonces pum.

Por su cara, no significó nada para él.

- Simplemente siguió su camino. - ¿Puede describirlo?

Sí, medía casi metro ochenta. Constitución media.

Unos ochenta kilos. Pelo de color rubio arena,

descuidado, bastante largo.

De cara angular y pálida.

Tenía un aspecto afligido.

Yo diría que 30 años o poco más.

¿Qué más? Labios delgados, nariz pequeña.

- ¿Está seguro de todo eso? - Ey.

Me pasó justo por delante. Y tengo por costumbre estudiar a la gente.

Es algo que me gusta hacer. Cientos de personas al día.

- No olvidaré a este pronto. - Eso es bueno.

- ¿He ayudado? - Sí.

- Quiero llevarlo al retratista. - Está bien.

¿Y después me ayuda? ¿Yo le ayudo, usted me ayuda?

Claro. ¿Qué quiere? ¿Algunos dólares o así?

No. Quiero que me ayude a alertar a la gente.

¿Sobre qué?

Debo alertar a la humanidad de la identidad del hijo de la perdición.

La bestia.

Sé quién es.

- Ay, madre... - Ey.

Abra su mente, ¿vale? Abra su mente a mi conocimiento.

Mi conocimiento se remonta 236 billones de años.

Le mostraré de qué hablo.

- Quiero mostrarle... - Venga aquí.

Escuche.

No quiero saber de los billones de años

ni del hijo de la perdición.

Quiero saber si vio al tipo.

Sí, lo vi.

¿Puedo usar esa descripción? Quizá haya vidas en juego.

Puede usarla.

Era justo como le dije.

- ¿Sí? - Sí.

Vale.

El tirador entró en Belisario a las 8:45.

Disparó una bala contra Ana Peña, matándola.

Salió del restaurante y fue hacia el norte,

por la tercera avenida. A 100 metros del restaurante,

disparó a un peatón llamado David Castañeda en el pecho.

Castañeda falleció en el hospital.

El tiro que mató a Castañeda lo escuchó el agente Piccone,

que avisó a la policía e inició la persecución.

¿Piccone no pudo derribar al tipo en ese momento,

antes de que volviese a disparar?

El agente dijo que le preocupaba disparar en una calle con bastante gente.

¿Le pareció que al sospechoso le preocupaba lo mismo?

En este punto de la calle, el tirador dispara a Piccone.

Entonces, el agente Piccone dispara.

Pero no acierta.

Los patrulleros Evans y Byrne llegan en ese momento

y se unen al tiroteo.

Ambos patrulleros resultan heridos,

junto a una turista británica, Amelia Rose.

Está estable en el hospital, pero no vio al sospechoso.

En este tiroteo, una mujer de 60 años en una tienda

recibió una bala perdida en la cabeza.

Llegó muerta al hospital.

Según balística, la bala perdida era de la policía.

Aún no sabemos de qué agente.

Probablemente del novato.

¿No sabemos quién es el sospechoso? ¿Cuál era su problema? ¿Racial? ¿Cuál?

- ¿Algo? - Todavía no.

¿Sí?

El inspector Medavoy obtuvo una descripción de un vagabundo.

Coincide con otras parciales,

pero es más completa y detallada.

Hemos hecho un retrato robot.

- Como pueden ver... - ¿Lo mandarán a televisión?

A todas partes, incluso a centros psiquiátricos,

por si estaba bajo atención.

SE BUSCA PARA INTERROGAR

Como saben, podría haber problemas de confidencialidad.

Sí, es más importante que unos ciudadanos muertos.

¿Qué sabemos del escándalo sobre el tiempo de respuesta?

Es cosa del concejal Manos, capitán.

Creo que lo dejará pasar.

Los medios ya se enteraron. ¿Dejamos de lado a una camarera moribunda

- para atender a policías heridos? - Estamos revisando la llamada.

También investigamos cómo escapó del garaje.

Parece que escapó por el tejado.

¿Qué es peor, dejarlo escapar

o no atraparlo antes de que entrase en el garaje?

Vale, quiero que deje libres a dos inspectores

y los mandé allí de nuevo.

Inspector jefe, mi primera prioridad es identificar a ese tipo.

Mandaré a otros hombres en el garaje.

Bien, hagámoslo. Manos a la obra.

Capitán.

Sé que es mal momento,

pero tengo un problema familiar que debo resolver.

Tiene una situación grave aquí.

Mi hermano es policía. Tiene problemas con su sargento.

Están a punto de procesarlo.

Estaría de vuelta en... dos horas.

- Está bien, yo me encargo de esto. - Se lo agradezco.

Llevo mi busca, por si me necesitan.

- Hola. - ¿Qué tal?

¿Qué ocurre?

Hemos acabado la primera revisión.

Greg le saco una buena descripción a un sintecho.

La estamos distribuyendo.

Oye, Bobby.

- ¿Sí? - Volveré en un rato.

Informa a Bass de todo.

Entendido, teniente.

Quiero hablar con un inspector.

Es el del restaurante.

Inspector Sipowicz.

¿Qué ocurre, señor Belisario?

Adelante.

Aquí.

Me llamo Belisario.

¿Han conseguido hablar con Javier Peña?

Nadie respondió en su casa, pero lo intentaremos luego.

Creo que deberían ir.

Temo que le haya pasado algo también.

¿Por qué lo cree?

Tenía una audición en un club esta mañana, pero no fue.

Una audición para tocar.

Era importante para él. Yo se la conseguí.

No habría faltado sin avisarme.

Está bien, iremos nosotros, señor Belisario. Gracias.

Iría con ustedes, pero debo volver a mi local.

- Espero 100 kilos de cocaína. - Compórtese.

- ¿Puedes venir conmigo? - Claro.

- ¿Qué dijo el doctor? - Inflamación de “póstrata”.

¿Puede solucionarlo?

Me hizo olvidarlo un momento con ese examen.

Me cuesta creer que algunos lo hagan por placer.

¡Ey! Capullo.

Aquí, Peña, primer piso.

A ver si nos sale algo a derechas.

No quiero ir a dormir sin saber con quién tratamos.

- ¿Los policías vinieron dos veces? - Sí.

Tiene que haber alguien.

Andy. Veo pies. En el suelo.

¿Quiénes son? ¿Qué quieren?

Policía de Nueva York. Déjenos entrar.

- ¿Por qué timbran? - ¡Emergencia policial! ¡Abra!

¿Para qué? ¿Qué ocurre?

- ¡Abra la puerta! ¡Vamos! - ¡Déjenos entrar ya!

Más le vale estar bajando.

¡Policía!

¿Qué diablos es esto?

- ¿Todo bien? - Despejado.

¿A ti qué te pasa? ¿Qué diablos te pasa?

- ¿Qué diablos te pasa? - No he hecho nada.

- ¿Qué es esto? - No hice nada.

- ¿Tienes algo que ver con esto? ¡Habla! - No.

- ¿Qué ha pasado aquí? - No lo sé.

- ¡Contesta! - Andy.

Casquillos de acero.

- Es... el mismo tipo. - Está bien.

- Oh no. - ¡Socorro! ¡Ayuda!

¿Quién es este? ¿Lo has visto?

- No lo sé. - ¿Quién es?

- Me mudé la semana pasada. - ¡Andy, al lado!

- ¡Alguien pide ayuda! - ¿Qué?

La oigo por la pared, una voz de mujer.

Bien, coge tu cámara, vuelve a tu piso

y siéntate hasta que vayamos por ti.

Vale. Ve.

¡Socorro!

¡Ayuda!

¡Que alguien abra la puerta!

¡Vale!

Gracias a Dios.

- ¿Está bien, señora? - Oh, sí.

- Sí. Gracias a Dios. - Parece despejado.

Vamos. Sentémonos.

COMISARÍA 8

¿Puedo ayudarle, señor?

Vale.

Hola, Mac.

- ¿Qué tal? - Me las apaño.

En un día así, con tanto homicidio en tu comisaría,

no esperaba que vinieras de visita.

Quería ver si puedo arreglar las cosas

entre mi hermano y tú.

¿Reggie está acojonado? ¿Fue a pedirte ayuda?

- No lo hizo, Mac. - ¿En serio?

¿Y por qué te metes entonces? ¿Algún otro hermano?

La mano dura no funciona conmigo.

Me conoces bien, Mac.

Quiero arreglarlo, si puedo.

Ven.

Le pedí a Reggie que hiciese algo por mí.

Me responde de malas en plena comisaría.

- Sabe que reaccionó mal. - Tengo un pelotón que dirigir.

- Nadie me falta al respeto. - Lo entiendo.

Sabes a qué me refiero, Fancy.

También tienes un cargo con autoridad.

Mac, si me haces el favor, te lo agradeceré.

Y lo mantendré en vereda, lo prometo.

Además va por ahí diciendo que es un problema racial.

- Siempre nos hemos llevado bien, ¿no? - Cierto.

En comisaría me llevo bien con todos: negros, mujeres...

Mac, te estoy pidiendo un favor.

Si Reggie tiene problemas con jefes blancos,

es él quien se equivoca de trabajo.

Lo dudo, Mac. Quiero que mantenga el trabajo.

Mira, en lo que a mí respecta,

si vigila lo que dice, no tendremos problemas.

- Eso está bien. - Y lo que pasó,

estoy dispuesto a dejarlo pasar.

- No lo olvidaré. - Pero te aviso:

si vuelve a pasarse de la raya,

olvídate del papeleo, será entre él y yo.

- Sin placas de por medio. - Vale.

Si necesito que Reggie Fancy arregle una rueda, mejor que se agache y lo haga.

Sí, pero no pasarías de los demás para pedírselo a él, ¿no?

Es decir, si le toca a otro, no llamarías a Reggie.

No. ¿Por qué haría eso?

Solo quería dejarlo claro.

Por supuesto.

Un placer verte, Fancy.

Sí. Cuídate, Mac.

- Mire a este hombre. - Sí. Es él, sin duda.

Steven Capers.

Supongo que debía reconocerlo.

Tras vivir cinco años junto a él.

Sí, hasta hace unos meses. Me caía bien.

Pero tenía muchos problemas.

- ¿Cómo lo sabe? - No dejaba de murmurar.

Y con el tiempo lo hacía más.

Hablaba más conmigo que con nadie.

Pero solo cosas de vecinos.

Cuando nos cruzábamos por el pasillo.

"Hola, señora Eubanks". "Hola, Steven. ¿Qué tal?".

Entonces hablábamos un poco.

- ¿Nunca tuvo problemas con él? - No, pero últimamente,

desde que lo desahuciaron, lo vi fuera.

Parado alrededor, con una expresión extraña.

Incluso cuando pasaba yo.

Se lo mencioné un par de veces al señor Bernstein.

Es el casero. Intentamos contactar con él.

- Sí, creo que está de viaje. - ¿Steven Capers

habló alguna vez con los nuevos inquilinos de su antiguo piso?

No lo creo. No que yo sepa.

Pero sé que tenía algún tipo de minusvalía.

Y recientemente perdió sus ayudas.

Estaba enfadado.

Pero lo vio esta mañana, ¿no?

Sí, parado al otro lado de la calle, nada fuera de lo normal.

Pero a las nueve en punto escuché un estruendo al lado,

como un tiro.

Me asomé a la puerta y vi a Steven.

Sujetaba una pistola. Me empujó dentro de mi piso.

Me quedé de piedra, no supe qué decir.

Entonces dijo: "Entre en el armario, señora Eubanks".

Podría haberme matado.

Debía de caerle bien.

Ser buena vecina compensa, supongo.

- Soy el inspector Allen... - Ey.

El sargento dice que hay otro cadáver y una identificación del sospechoso.

El fallecido es el marido de la camarera muerta en el restaurante.

Simone y Sipowicz lo encontraron en su piso

cuando fueron a notificarle.

El sospechoso encerró a la vecina en su armario.

Simone y Sipowicz la oyeron.

- La tienen en la sala uno. - ¿Qué dijo del sospechoso?

Solía vivir en el piso en donde hallaron al nuevo fallecido.

Están preguntando por los detalles.

Así que mientras me fui, se complicó todo.

Todos tenemos familia.

¿He oído que tenemos un testigo e identificación?

Sí. El teniente Fancy me estaba poniendo al día.

- Bien. - Sí.

- ¿Tiene un minuto, inspector? - Claro.

¿Qué tal?

He escrito una declaración. Cuando hablé antes con el inspector Simone

- no tenía las ideas claras. - Su declaración

con el inspector Simone fue oral, ¿no?

- Sí. - ¿Le dijo lo que sabía?

- ¿Sobre buscar al tipo? - Sí.

Mejor no haga una declaración por escrito a estas alturas.

- No hasta hablar con su delegado. - Vale.

Por cómo descargó su arma y todo eso.

Parece que no le di a nadie.

Espero no haberle dado a nadie, porque sé que no le di al sospechoso.

Están probando todas las armas.

Detestaría pensar que le di a un civil.

- Ya es bastante malo no darle al tipo. - Hizo cuanto pudo.

En fin, de momento tiraría esa declaración a la basura.

- ¿Vale? - Sí.

- Bien. Gracias por el consejo, inspector. - De nada.

- Hola, Andy. - Hola.

Tengo comida tailandesa en la nevera. Sopa de citronela.

Sí. Suena bien.

Dicen que encontrasteis a otra víctima del tirador de la calle.

Sí. E identificamos al homicida.

Un chiflado del edificio en el que vivían dos de las víctimas.

¿Qué es eso?

Yo...

- Hoy fui al médico. - ¿Por?

Resulta que tengo la "póstrata" inflamada.

Nada preocupante, me dio este medicamento.

Bien.

Sí. Además me dio... el visto bueno

en lo referente a las relaciones, cosa que me tenía preocupado.

¿En serio?

Como si no lo hubieses notado.

No. Note que...

no teníamos relaciones.

Pero no pensé que fuera por motivos médicos.

¿No?

¿Qué pensabas?

¿Por haber descubierto lo del incidente?

¿Lo del tipo que te atacó?

- Sí. - No. Era por esto.

Ojalá me lo hubieses dicho.

¿Qué te iba a decir, Sylvia? ¿Que meaba en dos direcciones?

¿Que todos mis sistemas están fallando?

Andy, nos vamos a hacer viejos juntos,

y lo que les tenga que pasar a nuestros cuerpos pasará.

Pero hablemos siempre.

Que no haya malentendidos.

Vale. Trato hecho.

Y esto de la "póstrata"...

- dice que se puede arreglar. - Bien.

Dijo que el medicamento hará bien.

También dijo que... las relaciones hacen bien.

Bueno, toma algo de sopa.

Y probaré un tratamiento.

Buenos días, inspector.

¿Cómo va?

Inspector, ¿podemos hablar un momento?

- Sí. - Solo quería asegurarle,

en relación a su preocupación ayer,

que jamás escucharía una conversación ajena.

Te lo diré yo, ayer tenía un problema médico.

Quizá exageré.

Es importante confiar cuando se trabaja tan cerca.

Tenía problemas de "póstrata", pero me estoy recuperando.

Me alegro.

¿He estado diciéndolo mal?

Siempre creí que era próstata.

No, es "póstrata".

Soy Harry Bernstein, busco a los inspectores Simone

- o Sipowicz. - Soy el inspector Sipowicz.

¿Es el casero del edificio en la segunda?

- Sí. - Venga.

Escuché sus mensajes en mi contestador.

Lo del tipo muerto, ¡guau!

Ya ven la suerte que tengo.

- Estaba de viaje, ¿eh? - Sí, en Atlantic City.

Inspector Simone, este es Harry Bernstein.

- El dueño del edificio. - ¿Qué tal, señor Bernstein?

Con una historia de terror en mi edificio.

Por lo que sé, buscan a Steven Capers.

- Sí, eso es. - Cuando vino a mi edificio,

era un graduado de la universidad de NY.

¿En serio?

Se le habrá soltado un tornillo de tanto pensar,

porque cuando lo desahucié, estaba como una cabra.

Intentamos dar con ese tipo, señor Bernstein.

Comenzó en su edificio.

Ahora dispara a gente en la calle.

No sabría dónde buscarlo.

Disculpe, ¿y esos cuadernos?

Tenía cientos de estos en el edificio.

No dejó una página en blanco.

Los encontré en el trastero.

Tenía curiosidad, ya saben.

Echando un ojo a una mente desquiciada.

- ¿Se los pidió de vuelta? - No.

¿No han hablado

- recientemente? - No desde que lo eché.

La señora Eubanks dice que lo vio por la zona.

Supongo que tenía un vínculo fuerte con ese piso

para volver y matar a esa gente.

Supongo. ¿Algo?

Nada con sentido, de momento.

Mire, señor Bernstein, quiero hablar con el jefe sobre esto.

Después iremos a su edificio.

- Me interesa ver todos estos. - Sí, claro.

Por cierto, una pregunta,

van a pagar por la puerta que derribaron, ¿no?

Presente una reclamación ante el consejo corporativo.

- ¿Cuánto espera vivir? - Perfecto.

- Teniente. - ¿Sí?

Hemos hablado con el casero.

- ¿Os ha dicho algo? - El sospechoso tenía muchos cuadernos.

El casero los guardó. Vamos a recogerlos.

Vale. Yo debo hablar con ese chaval.

Balística tiene los resultados de su arma.

¿La bala perdida que mató a la mujer?

- Sí. - No es fácil.

En fin, le informaré sobre los cuadernos.

- ¿Qué tal, agente? - Bien.

- ¿Quería verme, teniente? - Sí. Adelante.

¿Cómo está?

Tuve una mala noche.

No podía dormir de tanto pensar.

Entiende por qué no disparé al principio, ¿verdad?

Agente Piccone, escuche lo que tengo que decir.

Es extraoficial.

- ¿Extraoficial? - No sé cuándo

se lo notificarán oficialmente, pero quería que lo supiera.

La civil que murió durante el tiroteo,

la bala que le sacaron en la autopsia

coincide con su arma.

Ay, Señor.

Seguro que no habrá problemas legales,

pero habrá una investigación del tiroteo.

- ¿Mi arma? - Tendrá apoyo del sindicato.

¿A quién mate? Dijo "la". ¿Una mujer?

- ¿La mujer de la tienda? - Sí.

Escuche.

Esto llegará a la prensa más pronto que tarde.

He visto policías crucificados por hacer lo correcto.

Lo mío es mucho peor.

Solo por la magnitud de lo ocurrido...

prepárese para el escrutinio de la prensa.

Ay, Dios mío.

Hijo...

su vida cambió para siempre cuando ese tipo disparó el primer tiro.

Tendrá que lidiar con esos cambios.

Y decidir si quiere volver a verse en esa posición.

¿Cree que debería dejarlo?

No es mi decisión.

Pero quizá deba preguntarse si hace lo que debe hacer.

Toda mi vida quise ser policía. Está claro, pero...

esta vez no hice lo correcto.

Este trabajo puede afectarle emocionalmente.

Y solo es un trabajo.

Hay otros trabajos.

¿De verdad lo cree, teniente?

Su sargento le dará la notificación.

Vale.

Una pregunta: ¿podré recuperar los cuadernos en algún momento?

- ¿Los quiere de vuelta? - Pues claro.

Espera, necesito usar el baño. Ahora no puedo parar.

Recuperas el tiempo perdido.

El tipo es un asesino famoso. Quizá estas cosas

acaben valiendo algo. Tengo derecho a ellas.

El tipo me debe cuatro meses de alquiler.

¡Andy!

Es el maníaco.

ESCENA DEL CRIMEN

Gracias.

¿Qué tal, Reggie?

Ayer estuve de 4:00 a 12:00. McNamara me trató bien.

Me alegro.

¿Te hizo lamerle las botas?

Un poco.

No te lo pedí.

No tuviste el valor de hacerlo.

Dijiste que no era capaz de evitarlo.

Mira, nadie te lo pidió, pero...

sé que hablaste con él y te lo agradezco.

Todo un gesto por tu parte.

Te daré un consejo.

Respétate lo bastante para que cuando alguien te trata mal,

no pierdas la cabeza tratando de demostrarle que se equivoca.

Menuda idea tienes del respeto.

Mi idea es que cuando oigo a un asno rebuznar,

no siento la necesidad de rebuznar de vuelta.

Desde tu punto de vista, nunca hago nada bien por ti.

No espero que eso cambie.

Si tú y McNamara vais a chocar, mejor que te transfieran.

Quizá. Ya veré cómo va.

¿Cuándo puedo ir a ver a Júnior?

Cuando quieras. Lillian y las niñas también quieren verte.

¿Qué tal este finde? ¿El sábado?

Bien.

Quizá el domingo.

Da igual.

Sí.

Alguien quiere liberar las llaves.

- ¿Estás bien, Bobby? - Sí.

Bass ya firmó el informe de tu descarga de arma.

¿Le da el visto bueno?

Sí, le da el visto bueno.

Oí que encontrasteis un testigo que lo vio escapar del garaje.

Sí. Se largó por el tejado.

Tenemos en cinta la llamada del concejal.

...le han disparado.

Dios. Manden una ambulancia. Han disparado a un hombre.

¿Han disparado a un hombre?

¡Sí! ¡Ahora mismo! ¡Está pasando

- delante de mí! ¡Ay, Dios! - ¿Dónde está, señor?

- Soy el concejal Paul Manos. - No. ¿Dónde está, señor?

Belisario, esquina de la tercera con la décima.

¡Manden ayuda! ¡Envíen a la policía!

¿Tercera avenida con la décima?

¡El tipo acaba de salir con una pistola! ¡Manden ayuda ya!

Le envío ayuda, señor.

¿Dijo Belisario en la esquina de la tercera y la décima?

- ¡Sí! - ¿A quién han disparado?

¡No lo sé! Han disparado a un hombre.

- ¿Solo a una persona? - Eso creo.

- "¿A un hombre?". - Desde debajo de una mesa.

No vio a quién dispararon. Los paramédicos llegan.

Ven a un peatón desangrándose calle abajo.

Creen que ese es el trabajo.

Eso es lo que pasó.

¿Necesitas tratamiento por tu tiroteo?

No, estoy bien.

Solo he de escribir mi informe.

- ¿Dejaste esto en mi mesa? - Sí, inspector.

Estaba buscando otra cosa

y me topé con la palabra de la que hablamos.

Vivir para aprender.

Pensé que le podría interesar.

Sin duda.

Así, si alguna vez estoy en un concurso de la tele

y preguntan por la glándula

tras las pelotas, algún idiota dirá: "Póstrata".

Y yo diré: "No, no, no".

Se dice próstata.

Mi viejo amigo Irvin, ayudante administrativo, me lo dijo.

La otra ayudante que tuvimos

solo nos daba los mensajes.

Pero este tipo nos da definiciones y todo.

Lo siento. ¿Fue inapropiado?

Qué va.

Solo estoy parlanchín. Casi me matan hoy.

- Hola. - Hola.

Estaba pensando que...

quizá pueda lavarte el coche un año o algo así.

Sí, estaría bien.

El otro tipo, los apuros en los que estuvimos...

nunca llegó a algo así.

Pero seguro que siempre te cubría la espalda.

Sí, sin duda.

¿Bass firmó el tiroteo?

Sí.

Porque... estoy preparado para declararlo

uno de mis favoritos.

Vale, voy a comer. ¿Quieres algo?

No, estoy bien.

Gracias.

De nada, compañero.

Subtítulos: Alex R. Fortes

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