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Original subtitles

- ¿Qué tenemos? - Ten cuidado.

Lydia Cantwell, vivía en el edificio.

De unos veintipico.

No he visto nada igual. Tiene los brazos destrozados.

- ¿El arma? - No.

- ¿Testigos? - La Sra. Louise Brooks, una vecina.

Llamó a emergencias mientras pasaba. Ahí está.

Estábamos a un par de manzanas.

Lo perdimos por poco.

- ¿Señora Brooks? - ¿Qué?

Somos los inspectores Simone y Sipowicz.

- ¿Cómo está? - ¿Usted nos avisó?

Volvía de coger el correo.

Y ella... la señora Cantwell...

bajaba las escaleras

y vi cómo un hombre la agarraba y le...

Me pareció que le estaba pegando. No entendía qué pasaba.

- La estaba apuñalando y yo no... - Muy bien. Cálmese.

Cálmese.

Ella intentaba escaparse subiendo las escaleras.

Y él no paraba, siguió apuñalándola.

Señora Brooks, ¿cómo era él?

Medía alrededor de 1,70,

tenía gafas, bigote, con gabardina, era moreno...

¡Y la seguía apuñalando sin parar!

- ¿Conocía a la señora Cantwell? - Señora Brooks, ¿la conocía?

No, ella vivía en el 2-B.

- ¿Conoce a algún pariente? - No.

Las llaves de la fallecida.

No le dio tiempo a guardarlas después de salir.

Busca información

- de algún pariente. - Vale.

Señora Brooks, ¿puede acompañarnos a comisaría?

Quizá pueda ayudarnos a hacer un retrato del asesino.

Me quedé parada, debí hacer algo.

Hizo algo, señora. Nos llamó.

Vale. Míreme, señora Brooks.

Míreme. Venga.

- Santo cielo. - Míreme. Ya está.

¿Vale? Eso es.

Ya está.

COMISARÍA 15

Por aquí.

- Inspector, ¿tiene un minuto? - Sí. ¿Qué pasa?

He parado a dos tíos con un gramo de cocaína en el coche.

Uno dice que le conoce.

Vale. Dame un segundo, ¿vale?

- ¿Qué tenemos? - El homicidio de James Street.

Ella es la señora Linda Brooks, testigo.

Agrademos su colaboración.

Pondré al día al teniente.

La señora Brooks nos ayudará con el retrato.

- Bien. - Vamos. Por aquí.

- ¿Qué sabemos? - Mujer de 25 años.

Acababa de salir de su piso. La apuñalaron 50 veces. Horrible.

Aún tenía el bolso. Nada por ahora, excepto esta testigo.

- ¿Lo vio bien? - Ha dado una descripción buena.

James ha encontrado el número de la madre en el piso.

La madre no estaba en casa, el conserje nos avisará.

En la escena han cogido muestras de sangre.

Tengo que llevárselas al forense.

De acuerdo.

PASEN POR RECEPCIÓN

Voy a ver al jefe nuevo.

- ¿Sí? ¿Qué sabe? - Me alegro de verlo.

Nada.

¿De qué me conoce?

Se llama Raymond DiSalvo.

- ¿Conducía él? - No, iba de pasajero.

La coca estaba en el asiento del conductor.

- ¿Todo legal? - Ese es el tema.

El conductor va de listo. He puesto que estaba en el asiento.

Ya. ¿Y DiSalvo te ha dado problemas?

- No, pero sabía lo que había. - Ya.

Si quiere, desaparecerá. Si ahora pongo que estaba en la puerta,

- perderé en el juicio. - Te entiendo.

Vale, deja que hable con él. Te aviso en un par de minutos.

- Sí. El sargento querrá saberlo. - Vale. Gracias.

Debo hablar con un detenido.

- Ya está. - Gracias.

¿Ray?

Bobby Simone, dichosos los ojos.

¿Qué pasa, Ray?

De verdad, no sabía que había droga en el coche.

Estaba por ahí con Tommy.

Hola, ¿qué tal? Le dice la verdad.

Te veo muy bien, Bobby. ¿Cuánto hacía?

- El funeral de Mary. Un día horrible. - Vamos a solucionar esto.

Él no lo sabía, créame.

Es verdad. No sabía que había droga en el coche.

- Andabas por ahí con... - Tommy.

Tommy, eso es. Y nos paran por una luz trasera rota.

Y hay cocaína en la puerta.

No era nada, tío. Por placer.

Estaría en el coche cuando lo compré.

Por fin me va bien. No voy a cagarla así.

- ¿Sabes que tengo parte de un club? - No.

Es la leche, tienes que pasarte.

Música brasileña, salsa.

Bobby, la verdad es

que estos años he tenido problemas económicos.

No voy a cagarla ahora.

Está bien.

Intentaré que desaparezca.

¿Qué te dije, Tommy? ¿Qué te dije de este tío?

Pero dicen que tienes un problema de actitud, Tommy.

Lo siento. Sé que perdí los nervios con el policía.

Créame, me siento fatal.

Podría quedar en nada por la confusión de la ubicación de la droga.

Lo que decía yo, es un registro ilegal.

No digo que fuera un registro ilegal, Ray.

Digo que hubo una confusión.

Vale. Vale, entendido.

Pueden marcar la cocaína como extraviada y soltaros.

Sería la leche.

Si eso sucede, Ray, te estaríamos haciendo un gran favor.

- No te metas en líos. - De verdad,

no voy a cagarla ahora.

Tengo una parte del club.

Es un club genial, inspector. Debería venir.

¿Nos dejarán ir?

Sí. No me sorprendería.

Te agradezco lo que estás haciendo.

Y quizá te vea por allí, ¿vale? Rio.

- En Bay Ridge. - Prométeme que irás, ¿vale?

Sí, quizá me pase.

- Cuídate, Ray. - Ven a verme, Bobby.

- Gracias. - Pelo más corto.

¿Y las gafas?

- Se las pondrá. - ¿Señora Machurski?

Señora Machurski. Lisa Machurski.

- ¿Quiere hablar con alguien? - Sí.

Eso creo, no estoy segura.

- ¿Cuál es el problema? - Quizá no haya ninguno.

- Solo tengo unas preguntas. - ¿Por qué no me las dice?

A ver, hace tres semanas compré esta caja.

- ¿Qué contenía? - La compré así.

El revestimiento es una aleación de metal noble

que expulsa las partículas

que hidratan la piel y eliminan los depósitos de celulitis.

Entiendo.

Si pone aquí la fuente de alimentación

y se la pone en la cabeza durante dos horas al día,

verá una mejora notable de su aspecto.

Señora Machurski, ¿cuánto pagó por ella?

Pagué 2000 dólares por esa caja

y debería recibir la segunda fuente de alimentación

esta tarde por 600 dólares más.

¿No cree que puede ser una estafa?

¿Una especie de timo?

- ¿Eso cree? - Sí.

¿Quién le vendió esta caja?

Se llama Mac McClellan.

- Parece muy majo. - Siempre lo parecen.

Espere aquí mientras hago el papeleo.

- ¿El de la caja negra? - ¿Te suena?

Sí, trabajó en Fulton Mall hace un par de años.

Me lo contó un colega de Brooklyn.

Les faltaban pruebas.

Muchas chicas del montón

pasarán por aquí en estas semanas.

Esto de que se vaya el capitán Haverill...

ha sido algo repentino.

No sé si me quedaré o no.

Mientras esté aquí, quiero contarte lo que puedes esperar.

- Muy bien. - Dos cosas.

Una, creo en el diálogo abierto y sincero.

Dos, juzgo a un hombre por su rendimiento.

Si eso es diferente al enfoque de Haverill, que así sea.

Sobre las horas extras, quiero aprobarlas todas por adelantado.

Implicará muchas llamadas.

No, es parte de mis ajustes.

Quiero conocer el funcionamiento del equipo.

Llevo toda mi carrera de uniforme.

Nunca he entendido el glamur

- del departamento de inspectores. - No son tan malos.

Mantenme informado sobre el homicidio de Cantwell.

¿Le hago una ronda de inspectores?

Los conoceré sobre la marcha.

En cuanto a nuestra comunicación,

a cualquier hora y por cualquier motivo.

De acuerdo.

Hola.

Nuevo comandante de zona.

Encantado, jefe.

Me llamo Adrienne. He recibido un mensaje...

- Andy. - ... del inspector Simone.

¿Inspector?

Soy el inspector Simone.

- Llamó al conserje de mi edificio. - Sí, señora.

- ¿Vamos a la sala de espera? - ¿Por qué lo llamó?

- ¿Qué pasa? - Es por aquí.

- Ya estamos. - Entonces...

- ¿esta es la sala de espera? - Sí, señora.

Siéntese aquí.

Señora Cantwell...

¿Lydia Cantwell es su hija?

Ay, madre.

Esta mañana atacaron a su hija de camino al trabajo.

¿Qué le ha pasado?

¿Está muerta?

- Lo siento. - Pero ¿está muerta?

- Sí, está... - ¿La han matado?

- Madre mía. - Vale.

- No. - Venga.

Le traeré un vaso de agua, ¿vale?

¿Adónde va?

A traerle un vaso de un agua, señora.

Sí. Sí, vaya. Tráigame un vaso de agua.

Y luego le digo quién la ha matado.

- Tome su agua. - Gracias.

Él es el inspector Sipowicz. Trabajamos juntos en el caso.

Siento mucho su pérdida.

Ha sido mi exmarido.

- ¿La ha matado él? - No es el padre de Lydia.

Es mi segundo marido. Se llama Derrick Cobb.

Es mecánico en el departamento de tráfico.

¿Cómo sabe que ha sido él?

Llevamos 18 meses divorciados

y, desde entonces, llama o se presenta

y dice que encontrará la peor forma de hacerme daño.

Se emborracha y me llama o viene a mi edificio.

Siempre ha sido violento.

Decía que matarme era demasiado fácil.

Quería verme sufrir.

¿Alguien ha oído sus amenazas?

No lo sé.

Yo las he oído a menudo.

Y la semana pasada, Lydia dijo que él la seguía

- con un disfraz cutre. - ¿Describió el disfraz?

Sí.

Un bigote falso y una gabardina.

Pero lo reconoció igual.

¿Es este?

Ha hecho justo lo que dijo que haría.

Yo amaba a mi hija con locura y me la ha arrebatado.

¿El hombre del retrato es su exmarido, señora Cantwell?

Sí, es él.

Es él.

DEPARTAMENTO DE TRANSPORTE

POLICÍA

- ¿Puedo ayudarles? - Inspectores.

¿Está Derrick Cobb?

Acabó su turno hace 15 minutos.

- ¿Ha estado todo el día? - De 6:00 a 14:00. ¿Por?

- ¿Su turnó empezó a las 6:00? - Eso he dicho.

¿Y lo ha visto todo el tiempo?

Él trabaja en el garaje y yo, en la recepción.

Les digo que estuvo aquí.

¿Saca los camiones para probarlos?

Sí. Sale unos cinco o seis minutos.

- Oiga. - Oiga, ¿adónde va?

Sí, esta mañana probó uno a las 9:15 y volvió a las 9:25.

- ¿De quién es esa letra? - Lo firma uno mismo.

- Pudo escribir cualquier cosa. - No.

Lo he visto todo el día.

Gracias.

Ya, lo vio a través del agujero del periódico.

Vamos a casa de Cobb.

Avísenos cuando le dé el dinero.

- Ya seguimos nosotros. - ¿Cómo?

Un saludo, un gesto. Lo que quiera.

- Estaremos en la barra. - Estoy un poco nerviosa.

Es comprensible, pero estaremos aquí.

No le pasará nada.

No. Ya lo sé.

No sé, es una bobada.

Tranquila, ya se me pasa.

Vale.

Me siento mal por ella, pero no sé cómo pican en estas cosas.

Quieren sentirse mejor consigo mismos.

Yo quiero ser más alto, pero no meteré la cabeza en una caja.

Ahí vamos.

Disculpe, busco a una amiga y...

- Lisa, ¿eres tú? - Hola, señor McClellan.

No te he reconocido. Madre mía, estás radiante.

- No. - Desde que vendo

este producto, me sigo sorprendiendo con los resultados así.

¿Cómo te sientes? Estarás encantada.

Bueno, si te soy sincera,

no estaba segura de que la caja funcionara.

Querida, o estás enamorada o la caja funciona.

Vamos, estás resplandeciente.

¿Puedo?

Supongo que quieres seguir con el tratamiento.

La verdad es que no estoy segura.

- Bueno, no me sorprende. - ¿No?

Lisa, los resultados son magníficos.

No sé si necesitas otro mes.

- ¿No? - Además, querrás

frenar un poco las cosas en este momento. Lo respeto.

No le entiendo.

Lisa, en cuatro semanas te has convertido en una mujer impactante.

Los hombres empezarán a tratarte de forma diferente.

A mí también me daría miedo. Quizá...

Quizá pueda ayudarte con esto.

¿No estarás libre para cenar esta noche?

Sé que es un poco repentino, pero...

tenemos que hablar.

¿Para cenar?

Pues...

sí.

Creo que puedo cambiar mi agenda.

Nos vemos esta noche.

- ¿Ha hecho la señal? - No, se va.

¿Qué coño pasa?

- ¿Qué ha pasado, señora Machurski? - Esto ha sido un error.

Le ha estafado. Le ha robado 2000 dólares.

- Ahora no me ha pedido dinero. - ¿Han quedado luego?

- No quiero denunciarlo. - ¡Lisa!

Creo que he infravalorado

lo que ha hecho la caja. No me conocían antes.

¿Cómo saben si funciona o no?

...preciosa

Mi Sharona...

¿No hay nadie?

- No. - He avisado de que estamos

- en su casa. - ¿Has cambiado la emisora?

Cámbiala.

¿Te molan los clásicos?

Quítala, pero paso de oír tu mierda.

No, me gusta esto.

Duque de Earl...

¿Me toca hacer los coros?

- Es un temazo. Duque... - Hoy estás muy contento.

Caminaremos...

- ¿Sí? Por mi ducado... - Fijo que has echado un polvo.

Y compartiremos un paraíso

Te voy a amar

No

Nada me puede detener ya

Porque soy el duque de Earl

¿Qué pasa aquí?

Nada. ¿Qué hacéis aquí?

- Volved a comisaría. - ¿Qué?

Esperamos a un tío.

Nos han avisado.

- Nos quedamos nosotros. - ¿Vosotros?

Eso han dicho.

¿Tenéis la descripción?

Sí, Derrick Cobb. Nos han dado su foto.

¿Qué coño está pasando?

Cogemos vuestro sitio.

- Vale. - Sí.

Capitán, dígame de dónde viene... Disculpe.

¿Nos necesitaba, teniente?

Ellos se quedarán en casa de Cobb.

- Vosotros idos a casa. - No saben nada del caso.

La decisión es mía.

Capitán Bass, inspectores Simone y Sipowicz.

- Capitán. - ¿Qué tal?

Quiero que justifiquemos las horas extras.

Con cuatro inspectores de noche,

no podía dejaros allí. Seguiréis mañana.

He informado al relevo.

- ¿Les ha informado de nuestro caso? - Vale.

- Ha sido un placer. - Igualmente.

Mi turno acabó hace cinco minutos. ¿Qué hago aquí?

¿Y John Travolta?

Perdona, busco a alguien.

- Alguien conocido en el guardarropa. - Sí, Lou Minetti.

- Era soldado de Linardi. - Aún lo es.

- ¡Anda, has venido! - Ray.

Benita Alden, Ray DiSalvo.

Es el dueño.

- ¡Hola! Es un placer. - Igualmente.

Parece que triunfa.

Bueno, la verdad es que quizá exageré

al decir que era en parte mío.

- Ray, Ray. - Es cuestión de tiempo

y papeleo. Os traeré algo, invito yo.

Una ronda y pago yo, ¿vale?

¿Lo oyes? Crecimos juntos y no puedo invitarle.

- Ahora vengo. - ¿Adónde vas?

- Al baño. - ¿Qué bebes?

Cerveza.

- Siéntate. - Hola. ¿Qué os pongo?

Dos cañas.

"Una ronda y pago yo". ¿Qué es eso?

Siempre tan estirado, hasta de pequeño.

- ¿Quién es el dueño? - Un grupo inversor de Brooklyn.

¿Están fichados?

- Son empresarios legales. - Ray, esto es un desfile de pasta.

Los listos saben divertirse.

Gastan mucha pasta, algo bueno para un club.

- ¿Te juntas con estos? - ¿Qué es esto?

Antes me cuidabas tú y ahora quiero cuidarte yo.

Tengo la oportunidad de sacar tajada.

- ¿Y quieres que pase? - No sé.

- Me va bien, Bobby. Estoy limpio. - Bien.

Y tú deberías divertirte.

Oye, Benita, ven conmigo.

- ¿Adónde vamos? - A bailar un poco.

- Este tío era el mejor. - Aún tengo mis momentos.

Te dije que no te preocuparas.

- Está controlado, ¿vale? - Oye, sargento. ¿El del abogado?

- Derrick Cobb. - Es el sospechoso de mi caso.

Lo han traído a la 1:30.

¿Derrick Cobb?

- ¿Quién es usted? - Inspector Sipowicz.

- ¿Podemos hablar? - Soy el abogado del señor Cobb

y ya ha hablado.

Han matado a la hija de su exmujer. ¿No quiere ayudarnos?

- ¿Ha hablado con mi exmujer? - Derrick, cállate.

Le han interrogado y no lo han identificado.

No pueden detenerlo. Tiene derecho a no hablar.

Dele mi más sentido pésame a mi exmujer.

¡Andy!

Vince, ven. Ven un segundo.

¿Haces una rueda y no me avisas?

- Íbamos a llamarte. - Es mi caso.

El sargento llamó al capitán nuevo

- y no autorizó las horas. - ¿Lo has interrogado?

Lo trajeron Mulligan y Sharma. Ellos lo llevan.

A los 15 minutos de empezar, apareció el abogado.

Dijo que haría la rueda, pero tenía que ser ya.

Ya te digo que entre el disfraz del bigote

- y los otros, ni su madre lo reconocería. - ¿Qué pasa?

Los de noche trajeron a Cobb y el jefe no quiso llamarnos.

- Disculpa. Nos vemos. - ¿Cobb está aquí?

No, está fuera. Ha pasado la rueda.

Y estos son los memos que lo soltaron.

Podríais haberme avisado alguno.

Habría venido extraoficialmente.

Sipowicz, cumplimos con nuestro trabajo.

Sí. La testigo no lo identificó, la señora Brooks.

¿Traes aquí a una mujer de 60 años en mitad de la noche?

- El abogado nos obligó a hacer la rueda. - Tommy, vamos, llegamos tarde.

Tenéis un negocio de paisajismo fuera, ¿no?

¿Tenemos que disculparnos?

No, id a revolcaros en vuestro abono, cagones.

- Hola, chicos. - Capitán

- Hola, Vinnie. - Aquí está Bass.

He preguntado por él.

No lleva ni un día en el departamento.

Cree que queremos sumar horas y robarle la gloria a un poli.

Que se lo cuente a la madre de la difunta.

- Buenos días. - Buenas.

Entiendo que la testigo no eligió a Cobb.

- Pidió un abogado. - Está en su derecho.

Eso es correcto al 100 %. Hasta un asesino tiene derecho.

¿Seguro que era él?

Capitán, llevo 18 años en Homicidios.

- Tiene que ser él. - Vale, ya pasó.

¿Cómo lo arreglamos?

Revisaremos su coartada en el taller.

Hablaré con el gordo del jefe.

No puede tener coartada.

Si Cobb está allí, dejadlo en paz. Hablad con el jefe.

- Bobby, antes de irte. - Sí.

¿Estuviste anoche en un club de Bay Ridge?

¿En Rio?

- Lo sabe todo. Sí, estuve allí. - Vale, pues aléjate.

Narcóticos tiene una operación.

Te vio uno de los suyos.

- ¿A por quién van? - Los dueños.

Vale, me alejo. Gracias, teniente.

Si los de noche la cagaron, habrá que vigilarlos.

Todos deben ser eficaces.

La teoría es buena, pero esto no es una patrulla uniformada.

No se cambian las misiones.

La verdad es que los de noche no quieren casos.

Ellos vigilan.

Los chicos acaban sus casos con o sin horas extra.

Esto saldrá bien.

No sé, capitán.

- ¿Puedo usar el teléfono, teniente? - Sí.

Disculpe. ¿Puedo hablar con un inspector?

Sí, claro. Un segundo.

Espere ahí.

Inspector, ha venido otra de las chicas.

- ¿Puedo ayudarla? - No sé. Tengo unas preguntas.

¿Sobre esta caja negra?

- ¿Conoce este producto? - Sí, es fraudulento.

El que me lo vendió era muy agradable.

Acabaré con ese tío.

- Señora... - Brenda.

Siéntese.

Mira a ese capullo engreído.

- Han vuelto. - Sí.

Tenemos que hablar más.

- No tengo nada más que decirles. - Eso cree.

Estamos investigando un homicidio. Tenemos que estar seguros

del paradero de Derrick Cobb ayer.

- ¿Lo entiende? Seguros del todo. - Miren, el tipo viene.

Ficha, trabaja con sus vehículos.

De vez en cuando, prueba uno

en unos diez minutos. Ya se lo he dicho.

- Lo vi todo el día. - Y una mierda.

- No es mía. - Ayer iba medio pedo,

como todos los días

y no sabe dónde estuvo de un momento a otro.

¿Cree que salvará su culo gordo

protegiendo a este tío? Pues se quedará en paro.

Porque le llevaré la botella a su jefe

y se la enseñaré.

¿Cuánto lleva trabajando aquí, supervisor Kozyck?

- Diecinueve años. - Diecinueve años.

¿Y va a sacrificarlo por ese vago?

Vale.

Puede que haya ratos en los que no lo vea.

¿Cuánto duran esos ratos?

Una hora o algo más. No controlo bien el tiempo siempre.

Es curioso cómo pasa.

- ¿El asesinato fue en Manhattan? - Sí.

Pues llevó un camión allí.

Estará registrado en Triborough. Usan un pase.

Le daría tiempo a volver.

No le diga lo que nos ha contado.

No diré ni pío.

Inspector Simone, ¿podemos hablar?

- ¿Cómo está? - ¿De verdad lo ha soltado?

¿Tenía a Derrick y lo ha soltado?

Anoche hubo una confusión y no pudimos retenerlo, es cierto.

Pues me ha llamado para regodearse.

- Se estaba riendo. - ¿Esta mañana?

Cuando lo soltaron. ¿Qué pasa? ¿No me cree?

¿Cree que me lo he inventado? ¿Por qué...?

- ¿Por qué me lo iba a inventar? - No es eso, señora Cantwell.

Señora Cantwell...

tenemos pruebas que demuestran que ha mentido sobre su paradero.

Conseguiremos una orden y buscaremos pruebas.

No se saldrá con la suya.

¿Tiene hijos?

Yo sí.

Pues me parece bien.

Entonces me parece bien.

Con eso me vale.

Váyase a casa y la avisaré en cuanto sepamos algo.

Si me llama...

¿puede dar un toque y volver a llamar

para que sepa que es usted?

No puedo volver a oír su voz.

- ¡Oye, Bobby! - Hola, Ray.

Voy a hablar con él.

Intentaré conseguir una orden de registro.

Vale.

Vamos por aquí. Venga.

- Parece grave. - Ya.

Ray, tengo que hablarte del club.

- ¿Te divertiste? - Sí, estuvo genial.

Creo que no es buena idea

que te involucres.

Con todo el respeto, ya hemos hablado

de los clientes.

Esto es otro tema.

¿Otro tema? ¿Cuál?

Te digo que tengo un mal presentimiento.

Y no deberías involucrarte.

- ¿Qué significa eso? ¿Lo vigilan? - Significa lo que significa.

Espero que si fuera a pasar algo,

- me avisases. - No, Ray.

No cuentes con algo así.

Te digo como policía y como amigo

que acabarás mal allí.

Si eres listo, rectificarás.

Y no pienso decirte nada más.

Vale. Vale.

Bobby, ¿qué rollo tienes con Benita?

Estamos a ver qué pasa.

- Cómo se mueve, tío. - Escucha lo que te digo, Ray.

Si quieres ir de listo, bien.

Pero no lo hagas a medias.

No vengas llorando si explota.

Quiero a mi abogado.

Lo tendrás cuando te citen.

No tienes que declarar, Cobb,

así que no lo necesitas.

Te ficharemos e irás al calabozo.

Estás tan tonto como enfermo.

No era mi cuchillo.

Estaba en el asiento del camión que registraste

- con la sangre de la chica. - Y sé por qué lo guardaste, Derrick.

Pudiste tirarlo por el puente y librarte de esto,

pero eres tan retorcido que querías enseñárselo a su madre.

- ¿Ha confesado? - Tenía el cuchillo en el camión

con el ridículo bigote.

- ¿Qué ha dicho ella? - ¡Cállate, Cobb!

¿Qué ha dicho al enterarse?

¡Cállate o te reviento la boca!

¡Que te calles!

- ¿Es él? - Sí.

¿Puedo hablar con ellos?

James, vigila al detenido de Andy.

- Vale. - Bobby, Andy.

- Ya está. - ¿Podéis venir?

- Capitán. - Enhorabuena.

Un gran trabajo. Los dos.

- Gracias. - Estoy aprendiendo.

Tomé una mala decisión y me habéis salvado.

Ya, le echarán del sindicato de jefes con esa disculpa.

Capitán, procesar ese arresto implicará horas extras.

Aprobadas.

El tío me da dado una alegría.

Con todo el respeto, ¿no le parece una locura?

No, 600 multas de aparcamiento sin pagar

- suponen ir al tribunal. - He dicho que las pagaré ahora mismo.

Un inspector vendrá a tomarle declaración.

¡Oiga! ¿Por qué no lo encierra?

No está acusado de fraude.

- ¿Mi abogado ha dicho algo? - Sí: "Ya voy".

¿No flipas con estos gilipollas?

Recibo una paliza de unos constructores de medio pelo

y acabo encerrado.

¿Crees que me interesa?

Oye, perdón por respirar.

Vale. ¿Qué pasó?

Les vendí un décimo de lotería ganador.

Yo no podía cobrarlo por problemas fiscales, ¿vale?

En fin, resulta que el décimo es defectuoso.

- ¿Tenía la fecha cambiada? - Lo que sea.

Los de la lotería no lo aceptan,

así que me dieron una paliza.

- Deberían zurrar al gobernador Pataki. - ¿Me vacilas?

¿Que si te vacilo?

Falsificaste un décimo de lotería.

Los tíos te pillaron, te dieron una buena

y encima te han encerrado.

Qué forma de pensar ten chunga, amigo mío.

Ya, nací así.

¿Conoces la caja negra?

- ¿Perdona? - Respóndeme a una cosa.

Por bastante pasta, ¿te harías a una fea?

¿Qué? ¿Que si me la haría en plan sexual?

En plan romántico, y a veces sexual.

En tiempo de guerra, ya sabes.

Pues querrás vender embellecedores, colega.

- ¿Saldrás de aquí? - Sí. Saldré

- en un par de horas. ¿Y tú? - Multas de aparcamiento.

¿Tienes algo de pasta para invertir?

La caja esa, ¿es un producto de belleza?

No, es un accesorio, pero hay que saber adornarlo.

Puedo conseguirte cajas y enseñarte cómo va.

Sería como venderte

- una franquicia. - ¿Dónde trabajas?

Restaurantes, cines.

Donde haya feas con la guardia baja.

Cuando tengas una candidata, te acercas.

Y le vendes la caja negra.

Le dices que reduce la celulitis.

- Sea lo que sea eso. - ¿Te acuestas con ellas?

Lo menos posible.

Esta semana me tiré a un par.

Una mujer triste y sin amor es lo más deprimente del mundo,

y más si es un cardo.

Pero siembre puedes ponerla bocabajo

- ¿Me explico? - Sí.

- Firmaré la denuncia ya mismo. - Sí. Yo también.

Te costará unos pavos, pero te forrarás, amigo mío.

Qué bien haber encerrado a ese idiota,

pero quería borrarle la sonrisa.

Pues eso no pasará. Es un cabronazo.

- Señora Cantwell, ¿qué hace aquí? - Me dijo que estaba detenido.

La hemos llamado.

¿Y dónde está? ¿Está aquí?

Está aquí, ¿verdad?

Señora Cantwell, ¿por qué no hablamos al fondo un minuto?

Quiero verlo. Tengo derecho a verlo.

No creo que sea buena idea, señora Cantwell.

Querrá verme. Pregúnteselo.

Verme así le alegrará el día.

- ¿Me enseña su bolso, por favor? - No.

No se lo enseñaré.

¿Qué lleva en el bolso? ¿Lleva un arma?

No sé qué dice.

Creo que lleva algo en el bolso. No lo haga.

No deje que gane él.

Ya ha ganado.

- Mi hija está muerda. - Señora Cantwell,

sé que le ha quitado algo muy importante, lo sé.

O se lo hago a él,

- ¡o me lo hago a mí! - Vale, no lo haga.

¿Eso ayudará a su hija?

¿Querría su hija que muriera?

Mi hija...

Mi hija.

Usted no la conoció, pero era...

Era preciosa.

Era la mejor persona del mundo.

Era la única cosa que he hecho bien.

- Y metí a ese hombre en nuestra vida. - No, usted no es la responsable.

No sabía qué tipo de persona era.

No podemos saber qué hay en el corazón de otra persona.

Señora Cantwell, deme el arma.

Tengo que vivir.

Y no sé cómo.

No sé cómo voy a hacerlo.

¿Qué harás con el arma?

Dársela a las anguilas del río Este.

Inspector Simone, línea dos.

Vale.

Hola. Simone.

Vale, gracias.

Tengo que irme. Andy...

¿puedes ocuparte de esto?

¿Tienes un muelle favorito?

Bobby.

Menudo lío, ¿no, Bobby?

Yo no sé nada, Bobby.

Yo era segurata. No estaba en el ajo.

No quiero ir a la cárcel.

- ¿Puedes apañarlo? - No puedo, Ray.

Es la primera vez que me meto en algo así.

- Tú lo sabes, díselo. - Ray.

Llama a tu abogado.

No estoy hablando con él, sino contigo.

¿Mi abogado?

¿Qué sabrá él? Está recién licenciado.

- Dice que acepte el trato... - Si dice eso,

deberías hacerlo.

¿Vas a dejarme tirado?

- Creía que éramos amigos, Bobby. - Ray, no puedo ayudarte.

Podía hacerlo antes, lo intenté.

- No lo intentaste. - Te avisé.

- No me avisaste, Bobby. - Te lo dije todo

menos el momento de la redada.

Es lo que necesitaba. ¿Cómo iba a creerte?

Si me hubieras dicho el momento, te habría creído, Bobby.

Paso, tío.

Venga ya, Bobby...

Me entiendes, ¿no?

Soy un buen tío.

Ya lo sabes.

Solo necesitaba algo de orientación.

Y no fuiste todo lo claro que podías ser.

Yo solo digo...

que soy buen tío.

Necesitaba orientación.

- Has cometido un error. - Ya.

Pero este no es mi sitio.

¿No puedes hacer nada por mí, Bobby?

Cuídate, Ray.

¿Qué pasa?

Nada.

Nada.

Lo siento.

¿Es por tu amigo?

Sí.

De pequeños, era mi héroe.

¿En serio?

Sí, lo era. Era...

Era la leche.

Si te lo cruzabas, no podías apartar la mirada.

Cuando tenía diez años y él 15, lo seguía como un perrillo faldero.

Pero siempre tenía tiempo para mí.

Nunca me dejó tirado.

Ha sido duro verlo en los calabozos.

- Ha sido duro. - Ya.

No quiero que suene mal, pero en el club parecía que iba de listo.

Supongo que es lo que es ahora.

Supongo que no era así de joven.

Sí.

Sí.

Nada es como cuando eras joven.

Como dice James Brown...

"El dinero no te cambia, pero el tiempo te hará crecer".

Subtítulos: Natividad Puebla

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