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FELIZ AÑO NUEVO
Vaya pinta traes.
No tengo muy buena cara de madrugada.
- ¿Qué tenemos? - Peter Schelzo, 27, disparo en la cabeza.
Era dueño junto con su tío.
- ¿Testigos? - De momento ninguno.
Muchos clientes siguen en el armario. No nos dan sus nombres.
Ese es el tío y el cuerpo está ahí detrás.
Hola, ¿cómo estás?
Ese estuvo en los Boy Scouts.
En mi primer homicidio hace 15 años ataban a la víctima así.
Muñecas, codos, piernas y tobillos, con unas medias.
Se llamaba Leon Nadeau.
¿Hablas con el tío?
Sí, sí.
El portero ha ido al hospital.
Le hizo el boca a boca y cree haber tragado sangre.
¿Tienes el nombre?
Sí, vendrá a comisaría.
Ve a comprobar las cámaras de seguridad.
Están en ello. Hay en la caja, en la puerta y en la oficina.
Andy, ¿ves a la rubia que encontró el cadáver?
- Sí. - Se ha cambiado de sexo.
- ¿Sí? - Sí.
Actúa aquí.
- No. - Sí.
Según el tío han vaciado la caja fuerte.
- Luego hablamos. - Vale.
Quien encontró el cuerpo
- antes era hombre. - ¿Sí? Buen trabajo.
Inspectores Simone y Sipowicz. ¿Le encontró usted?
¿Cómo se puede hacer algo tan horrible?
La gente es así.
Cuando vi a Peter así atado,
pensé en posados sexuales.
Pero entonces vi el disparo y me puse a gritar.
Todos vinieron y se pusieron a gritar. Eran una tragedia griega.
Chaz ignoró la sangre y el vómito
y se enfrentó a la muerte.
Le dio su aliento al pobre de Peter.
¿Nos dice su nombre?
Candace La Rue. No me llamen Candy.
Candace, ¿podría acompañarnos a comisaría?
¿Puedo arreglarme el maquillaje?
Claro.
Porque ahora mismo parezco un coño.
Feliz año nuevo.
POLICÍA DE NUEVA YORK
¿Qué ha pasado, teniente?
Nos han mandado a casa. Falsa alarma.
¿Nuevo perfume?
No, es de una del homicidio del bar gay.
La van a interrogar.
Uno pensaría que con lo que se ha gastado en su apariencia
llevaría un perfume mejor.
Al tener disforia de género, la gente espera que intente disimular.
A lo Caron Channing. Pero yo no soy así.
El público festivo espera tradición y yo se la doy.
Empiezo con El tamborilero y al final...
¿Qué niño es este...?
¿Cuándo vio a Peter Schelzo por última vez?
Había terminado mi segundo pase. Fui a la oficina a por el dinero.
- Sobre las dos. - Las dos.
Peter me pagó. Le pedí un espejo más grande.
Me dijo que se lo pensaría. Y ya cuando le vi...
estaba... Ya saben.
¿Vio a alguien sospechoso en el club?
Cariño, en la noche drag todos son un poco turbios.
¿Qué me dice del portero?
¿Chaz? Sagitario. Lleva bien la entrada.
Educado pero firme. Me acompaña siempre al taxi.
¿Ha tenido problemas con Peter?
Nadie tenía problemas con él. Era un amor.
Inspector, ¿soy sospechosa?
No, Candace. Estaba en el escenario. No puede estar en dos sitios a la vez.
¿Puedo darle mi teoría?
Claro.
Me gustan los crímenes. En novelas, no los de verdad.
Podría haber quedado con alguien
- al que le iba el bondage. - ¿Le vio con alguien?
No en concreto, pero esa persona
podría haberle atado demasiado fuerte demasiado tiempo
y luego intentó que la tragedia
pareciera un robo.
Gracias por su colaboración, Candace.
También puede que conociera
a algún sádico de cuero
- al que le fueran esas cosas. - Lo investigaremos.
Vale, adiós.
Adiós.
¿Tenía su sobrino problemas económicos?
- ¿Alguna deuda? - ¿En serio?
Un bar gay es como un banco.
Les sobra el dinero. Dos sueldos, sin hijos...
En dos meses ya estábamos ganando dinero.
¿Alguien
se beneficia de la muerte de su sobrino?
- No. - ¿Y usted?
No me estará acusando.
Intento entender la situación, ver quién tiene un móvil.
Quitando que Peter era familia,
soy un buen empresario. La gente venía al bar
por Peter.
Él era como ellos. Era su vida.
Yo quería desentenderme más.
¿Iba a retirarse?
No. Peter y yo nos íbamos a encargar de La Fontana, en Hester.
Le dejamos dinero al dueño y no llevaba bien el negocio.
Además de ustedes, ¿quién tenía llave?
- El segurata. - ¿Cómo se llama?
Chaz Hildum y Kira tenían llave.
Es una lesbiana que nos alquila el local.
- Sí, vamos a interrogarla. - Dígame...
¿podría ofrecer una recompensa?
No haría daño. Pero pueden aparecer
aprovechados.
Me gustaría hacerlo para honrar a mi sobrino.
Lo entiendo.
¿Le dice algo el nombre de Leon Nadeau?
No. ¿Debería?
Era una teoría.
Vale. Gracias por su tiempo.
- Siga disponible. - Sí.
Unos gitanos han estafado a una vecina mía anciana,
a la señora Schnitzler.
- Le quitaron tres mil dólares. - ¿Sí?
Mándeselo a Fraudes Especiales.
Están hasta arriba
y le dije que me ocuparía yo.
- ¿Puedo echarle un vistazo? - ¿Cómo?
Han cambiado de local,
pero cree haberlos visto a tres manzanas,
entre la Tercera y B.
Usaré mi dinero como cebo.
Solo pido apoyo cuando vaya a detenerlos.
Sí, vale.
Es mi mujer.
¿Tiene un busca para el bebé?
Sí.
Sí. ¿Ya viene?
Claro que funciona. Las pilas son nuevas.
No me asustes.
Está bien.
Y yo a ti.
Una prueba.
Qué tensión, ¿no, teniente?
Gracias.
Andy.
- ¿Qué pasa, Dan? - Danny vuelve a deambular.
- ¿Cómo sabes qué hace? - Le he visto.
Me prometiste no acercarte, Dan.
Le miro de lejos. Se nota que no toma la medicación.
- Dijiste que le ibas a cuidar. - Hago lo que puedo. Le veo cada dos días.
Pero solo pasas diez minutos con él como mucho.
¿Qué haces, Dan?
¿Le estás vigilando?
- Se trata de mi hijo. - No, se trata de ti.
Te pones en peligro al acercarte a él.
No me acercaré, pero prométeme
que le llevarás al piso y le medicarás.
Lo prometo. Pero trabajo en un homicidio.
No puedo irme ahora mismo.
Pediré a los patrulleros que lo busquen.
E irás a verle.
Sí, te llamaré. ¿Por qué no te vas a casa, Dan? Vamos.
Vale, vale.
Dan.
Vete a casa.
QUIROMANCIA LECTURA DE LA FORTUNA
La fuente del espíritu errante de su mujer
es seguramente el dinero cargado de muerte.
¿Por eso oigo su voz por la noche?
Cuando ella murió, ¿usted se benefició económicamente?
- Por el seguro de vida. - Enséñeme billetes.
¿Qué trae encima?
A ver...
- Traigo 94 dólares. - Démelos.
Sí, vale.
- ¿Qué pasa? - Están contaminados.
- ¿Qué significa? - Su espíritu le advierte.
Hay que purificar la herencia.
¿Qué pasará? ¿Dejo de usar el dinero?
Le he comprado un microondas a mi novia.
Podría matarla.
Ahora vuelvo.
- ¡Caramba! - Ya lo ve.
Esto ya está limpio.
¿Cuánto más hay?
Tengo unos 1500 en metálico. El resto está invertido.
Purificar los billetes le protegerá de un daño inmediato,
pero tiene que liquidar las inversiones y traerme eso
o no servirá de nada.
¿Dónde tiene los 1500?
- En casa. - Tráigamelos.
O sus seres queridos sufrirán.
- Voy a casa. - La situación es peligrosa.
Yo correría.
Gracias.
Ahora vuelvo.
¿Alguien se fue el local con prisas?
Anoche fue tranquilo.
Oí que había éxtasis.
- ¿Desde cuándo trabaja ahí? - Tres años.
Llevo el guardarropa y los martes y jueves
mi amante y yo producimos El pintalabios de Venus para mujeres.
Dividimos el dinero con ellos y la barra es suya.
Peter nos dio la oportunidad y todos ganamos.
En los negocios era directo.
Se ha portado bien con nosotras.
¿Tenía algún enemigo, hasta donde usted sabe?
Salvo los homófobos, ninguno.
Peter era un buen tío.
- ¿Tenía novio? - Decenas.
Los hombres son promiscuos, heteros o gais.
¿Sabe si algún romance acabó mal?
Que sea lesbiana no significa
que sepa lo que pasa por la mente
de un gay.
Salimos juntos de fiesta,
pero volvemos a planetas diferentes. ¿Me entiende?
¿Sabe si se metió en problemas?
Para mí todos los hombres son problemas.
¿Cuándo volverá a la ciudad?
Vale.
Que llame a los inspectores Sipowicz o Simone de la brigada 15.
Vale. Gracias.
- ¿Qué pasa? - El dueño del restaurante
en el que habían invertido está en Florida hasta mañana.
Pregunté y el tipo ese, Leon Nadeau, sigue en la cárcel.
- ¿Quién? - El del caso que te conté.
- Hola - Hola.
Soy Chaz Hildum. Vengo a ver al inspector Sipowicz.
- El portero. - ¿Inspector?
Sí.
¿Quería hablar conmigo?
Sí. Somos Sipowicz y Simone. Llevamos el caso.
- Encantado. - Gracias por venir.
- ¿Fue bien en el hospital? - Sí. Esta mañana
le conté a la policía todo.
¿Por qué no nos pone al día? Pase por aquí.
Bonitas botas.
¿Lleva la seguridad del bar?
Sí, estoy en la puerta, echo a los borrachos,
me aseguro de que nadie se propasa.
- ¿Hace el cierre? - Normalmente sí.
¿Y enciende las cámaras, Chaz?
O Peter o yo, el que llegue antes.
Peter ya no lo hará más.
¿Quién llegó primero anoche?
Peter.
¿Peter encendió las cámaras?
Eso imaginé. Se lo pregunté
y dijo que sí.
Voy a ser sincero, Chaz.
No tenemos mucha suerte.
No funcionaba la cámara de la oficina, donde le asesinaron.
- Se le olvidaría. - O la apagaron.
- ¿Cuánto cobra, Chaz? - Cobro 75 dólares la noche.
- ¿Tiene otro trabajo? - No.
¿No trapichea?
¿Para pagarse las botas nuevas?
- No. - Fue impresionante.
Intentar que Peter volviera a respirar.
- Sé RCP. - Le habían volado la cabeza,
tenía vómito y sangre en la garganta
- y le hizo el boca a boca. - ¿Y qué?
Él o ella, Candace, le pone como un héroe.
Yo...
me pregunto
si quería demostrar lo sorprendido que estaba
y cuánto le dolió su muerte.
¿Soy sospechoso porque intenté salvarle?
Usted llevaba la seguridad.
La cámara del despacho de su jefe no va
y se lo cargan.
- Tengo que investigarlo. - Es de locos.
Sabemos que no apretó el gatillo porque le vieron en la puerta.
- No tuve nada que ver. - Quizá le pagaron
por apagar la cámara.
O por dejar la puerta abierta.
Se pensaría que era un robo.
Si es lo que pasó, Chaz,
admítalo y díganos quién le contrató, o le caerán entre 25 y la perpetua.
En la cárcel. no eliges novio.
Dios.
No tuve nada que ver.
Si van a seguir interrogándome quiero un abogado.
- Está en el ajo. - No tenemos nada contra él.
Le han llamado de recepción.
Unos patrulleros han encontrado a Danny Breen.
Que lo recojan y lo lleven al 218 de la Duodécima.
Tengo que ir. ¿Le sueltas?
Sí, o llamará al abogado.
Aquí están los 1500.
Espero que funcione.
El humo de la vela purificará el dinero.
El espíritu de su esposa no tendrá que preocuparse
por este dinero.
Tiene que traerme el resto.
No abra el paquete en 60 días.
¿Qué pasaría?
Duplicaría la amenaza contra ustedes.
Sesenta días es mucho. Tengo necesidades.
Haga abracadabra o algo
- para ir más rápido. - No lo entiende.
Si el dinero ve la luz antes de que pasen dos ciclos lunares,
el peligro se duplicará y el dinero no valdrá nada.
No tengo poder para cambiar eso.
Vaya dinero más sucio.
¿No valdrá nada?
- Sí. - ¿Y eso qué significa?
- ¿Será papel de periódico? - No valdrá nada.
¿Le pasó eso a Dolores Schnitzler?
- ¿Abrió el dinero pronto? - ¿Quién coño eres?
Porque esperó los 60 días
pero tenía papel de periódico.
Como este, ¿ves?
- Como este. - Stevie, Juan.
- Apoyo. Ahora. - Hijo de puta.
Estáis arrestados.
- Manos en la pared. - Date la vuelta.
Vamos, dame las manos.
Manos a la espalda. Vamos.
¿Qué tenemos aquí?
Eso es.
Aquí está.
- Venga, andando. - ¿Qué ha dicho?
Te ha escupido. Estás maldito, tío.
Vamos.
- Sí. - ¿Qué pasa, Bobby?
El portero está metido.
Pero no le podemos retener.
¿Qué más tenéis?
Vamos a interrogar a Graciale, el del restaurante en el que invirtieron.
Les debe dinero, así que merece la pena.
Vale.
Ya ha cumplido, ¿no?
- Sí. Es emocionante. - ¿Qué va a ser?
Chico. Tenemos dos niñas, de 11 y 14.
Me...
Me preocupa mi mujer.
¿Un embarazo de riesgo?
El último parto fue difícil.
La tienen vigilada,
pero siento que la he puesto en peligro.
Seguro que ella no lo piensa.
Dentro de nada aparecerá con puros.
Sí, eso espero.
- Buenas noches. - Adiós.
- ¿Os ha dado problemas? - Va colocado. Apesta.
- Muchas gracias. - No hay de qué.
Vamos, Danny.
- Voy puesto. - Ya. Vamos dentro.
Danny, ¿dónde está la medicación?
- Aquí. - ¿Aquí dónde? No está donde siempre.
¿En el cuarto o el baño?
- ¿Dónde? - El cuarto.
Voy a cogerla y te la vas a tomar.
Abre las ventanas de vez en cuando.
Vale, toma.
Tómatela.
Tómate la pastilla.
Vamos, Danny, tómatela.
Tienes que acordarte de la medicación.
¿Vale? Acuérdate.
Y no fumes marihuana.
Es ilegal.
- ¿Lo entiendes? - Vale.
He visto fotos de béisbol
en el cuarto.
¿Te gusta el béisbol?
- Antes jugaba. - ¿Sigues a algún equipo?
- ¿Yankees, Mets? - Los Mets están de racha.
Claro que sí.
Oye, me voy a ir.
¿Te traigo algo?
¿Te hago un sándwich?
- El pan está envenenado. - No, hay...
- pan sin abrir, - También está envenenado.
No. Vamos, Danny.
Vale, cuídate.
Te llamaré, ¿vale?
¿Puedo ayudarle?
Vengo a ver al inspector Medavoy.
Inspector Medavoy.
- Soy el inspector Medavoy. - Me llamo Herman Costello.
Vale. Por aquí.
Ha metido a todos mis hijos en la cárcel.
¿El equipo del desplume Ramona, Stevie y Juan
que intentaron estafarme 1500?
Los induciría a ello.
Está todo grabado, señor Costello, ahórreselo.
Ahora sí. Ya llamaré.
- Les deseo lo mejor. - ¿Cuál es su situación?
Pues...
A ver,
sus hijos serán puestos en libertad con cargos. Si no hay cambios,
ella irá a la cárcel.
- ¿Qué cambios? - No sé,
una indemnización a una víctima.
Mi hija dijo
que mencionó a Dolores Schnitzler cuando la detuvo.
Pongamos que la señora Schnitzler
- recuperara un par de miles. - Le quitaron 3000.
¿Si recibiera los tres mil, mi hija saldría?
¿Se está ofreciendo a devolver los 3000 dólares?
Inspector, ¿tiene sarpullido en el cuello?
No cambie de tema.
¿Se ofrece a devolverle los 3000 dólares?
Si menciono el sarpullido
es porque las palabras de mi hija son poderosas.
¿Mencionó una maldición?
Señor Costello, esto es un callejón sin salida.
No respondo a las amenazas, veladas o de cualquier forma.
Si hablo con la fiscal del distrito sobre el caso de su hija
es porque se ha ofrecido a indemnizar a una víctima anterior,
no porque me preocupe una maldición.
Conseguiré los 2500.
Son 3000, y ya le llamaré.
Siéntese. Gracias por venir.
¿Viene de Miami, señor Graciale?
- Acabo de llegar. - Pues se ha achicharrado.
Se despellejará.
¿Sabe lo de Schelzo?
Sí, horrible. Qué pena. Era un buen chico.
¿Un marica ha perdido la cabeza?
¿Era socio empresarial de Peter?
Más bien de su tío. Técnicamente ambos poseen una parte del restaurante.
¿Y les debía dinero?
Técnicamente les debía dinero.
El tío dice que iba a meter mano.
Intentábamos llegar a un acuerdo
- que gustara a todos. - Pero, mientras tanto,
técnicamente, no les paga el préstamo.
Estamos investigando un homicidio, ¿vale?
No nos vengamos arriba.
Si lo que nos cuenta no cuadra con lo que sabemos,
se meterá en problemas.
He venido a cooperar.
- ¿Puedo fumar? - Allá usted.
¿Cuánto ha estado en Miami?
Dos días, suficiente para que una tía me dé para el pelo.
Como si no tuviera problemas, voy y le pongo los cuernos a mi señora.
¿Conoce a Chaz Hildum?
- No. - El portero de Buddy's.
- Vale, ya sé. - ¿Le conoces?
No lo había relacionado
pero recuerdo verle cuando fui.
¿Hablaron de sus problemas
- cuando estuvo allí? - ¿Para qué?
No le pidió a Chaz
que le hiciera un favor ni nada.
No sé adónde quieren llegar.
Como apagar una cámara o abrir una puerta trasera.
Espera, ¿qué coño están insinuando?
Va a perder el negocio.
Se le ha podido ocurrir pagarles
- con su propio dinero. - No sé nada.
- Estaba en Florida. - Va en serio.
- El portero le ha delatado. - ¿De verdad?
Pues es trola, y si seguís por ahí quiero un abogado.
Si mandó asesinar a Peter Schelzo no debería decir nada.
Ahora, que si pagó a alguien por un robo
y quien sea le mató, tenga dos dedos de frente.
Si es lo que pasó, el asesino sabe que es el único que le puede delatar.
Usted podría correr peligro.
Ayúdenos a atraparle y le será más leve.
Denos un nombre, señor Graciale.
- ¿Podría correr peligro? - Mucho.
Era un robo, ¿vale?
No iba a ser un asesinato.
Quería pagar el préstamo.
Leon Nadeau.
Le di mil pavos a Chaz para que ayudara.
Está bien. haré lo que haga falta.
Llevará un micro
y le convencerá para que confiese.
La próxima vez que alguien mencione
la jugada de Franco Harris o el placaje de Foreman a Moorer,
hablaré de lo tuyo con Leon Nadeau.
- ¿Le colocas el micro? - Sí, y seguiré con...
Yo voy al baño y luego llamaré
para averiguar por qué aparece que Nadeau sigue encerrado.
¿Seguro que no quieres ir a echar la lotería?
Schnitzler ha llamado.
No la he llamado para no ilusionarla.
A ver qué dice la fiscalía.
De verdad, Donna,
el sarpullido no para.
La lavandería usa demasiado almidón.
Les llamé.
No hacen nada distinto con mis camisas.
¿Te acuerdas de que la chica
dijo algo en otro idioma y escupió?
Podría ser una alergia alimentaria, Gregory, eres alérgico a todo.
Mi dieta no ha cambiado.
¿Y por qué me sangran las encías?
¿De verdad crees
que una gitana te ha maldito?
No es que lo crea, no,
pero sin otra explicación,
- prefiero eliminar la posibilidad. - Siento llegar tarde.
Buenas, abogada.
- ¿Es por el caso Costello? - Sí. Vino el padre
y se ofreció a devolver el dinero de una estafa anterior.
Puedo soltar a los hijos,
pero la hija tiene antecedentes.
Señorita Costas, la estafada es una viuda anciana.
Vive de ayudas.
¿Dolores Schnitzler?
- Sí. - Vale.
Los 3000 dólares que perdió la señora Schnitzler
eran su paraguas.
Ella y sus 14 gatos necesitan recuperar ese dinero.
Si suelto a Ramona Costello,
¿no creo futuras señoras Schnitzler?
Seamos sinceros, señorita Costas.
Si suelta a la gitana bajo fianza,
¿espera volver a verla alguna vez?
Lo dudo.
Avíseme cuando el padre devuelva el dinero
y reduciré los cargos
para que salga con sus hermanos.
- Perfecto. - Voy a devolver la orden.
Gracias, señorita Costas.
- Sí. - Oye...
Adrianne, lanza una orden contra el portero.
- Esta vez de detención. - Vale.
Andy.
- ¿Cómo ha ido? - Le di su medicación.
¿Le miraste bajo la lengua? Puede fingir que se la toma.
Creo que se la tomó.
Estoy seguro al 99 por ciento. Me quedé un rato
- y hablamos. - ¿Cómo te pareció?
- Bien. - Vale.
- Gracias. - ¿Te vuelves a Queens?
No estoy seguro.
Tengo una reunión a las seis y media.
No puedo hacerlo, Andy. Tengo que volver con él.
- Dan... - No, tengo 67 años.
No voy a tener más hijos.
Para mí lo lógico es estar con él y cuidarle.
Lo que pueda cuanto pueda.
- No estoy de acuerdo. - Ya me he decidido.
Es mi hijo.
Tengo que cuidar de él.
Prométeme que llamarás cada cuatro horas.
- Sí. - Prométemelo, Dan.
Te lo prometo.
Sylvia.
Sylvia Costas, Dan Breen.
- ¿Cómo está? - Mucho gusto.
Igualmente.
Tengo que ir al juzgado, nos vemos.
Es muy atractiva.
- ¿Va bien vuestra relación? - Va bien.
Me alegro.
Si va a por ti...
quítate de en medio, Dan.
He sido policía mucho tiempo.
Sé cuidarme.
Ha entrado.
- ¿Qué tal por Miami? - Desastre total. ¿Traes el dinero?
- ¿Qué es lo que te dije? - Venga.
¿Qué pasó con el maricón?
¿Qué?
¿Por qué te lo cargaste?
El sarasa me pilló.
- Iba a ser un robo. - Sé lo que iba a ser.
Pero te he dicho que me pilló.
Le até y no paraba de chillar
con todas sus fuerzas.
- No me dejó otra. - Le tenemos.
Allá vamos.
Atrás, señora.
- Atrás. - Vamos.
- ¿Voy? - Sí.
- ¡Policía, quieto! - ¡Quieto!
- Suéltela. Baje el arma. - O me dejáis ir o la mato.
Leon, los servicios de emergencias están fuera.
Esos disparan inmediatamente.
Vas a morir aquí y ahora.
- Me la llevaré conmigo. - Dices eso,
pero te conozco y no tienes pelotas
porque no va atada.
Si quieres salir con vida, entrégate. Tienes treinta segundos.
No te la juegues, porque te prometo
que morirás aquí.
- ¿Quieres vivir o morir? - Entre ceja y ceja.
- No hagáis nada. - Suelta el arma y deslízala.
Al suelo.
¡Al suelo!
Recuerdas la postura, ¿no, Leon?
Cabronazo.
¡Arriba!
Vamos, tú también.
¿Tengo que ir con él?
No, ya viene la limusina.
- Hola. - ¿Sabes algo de Fancy ya?
Su mujer sigue de parto.
- Hay dificultades. - Vale. Gracias.
¿Danny?
¡Danny!
Danny.
Oh, no.
Oh, no. Dan.
Brigada 15. 10-85 inmediatamente. Dirección oeste de Grand a Mulberry.
Yo le detengo. Le conozco y quiero intentarlo.
- Con cuidado. - ¡Danny!
Tienes que acompañarme.
- Vas a encerrarme. - Tenemos que irnos.
Déjame la música. No quiero pensar.
No va a pasarte nada.
Le he hecho daño.
- Llevadlo a comisaría. - Vale.
- Hola, Donna. Traigo fotos. - A ver.
- Es un muñequito. - Está genial.
- Un chico muy guapo. - ¿Tiene nombre?
Arthur Fancy Junior.
¿Y la madre?
Ha sido duro, pero está bien.
- Bien. Hola, Andy. - Andy.
Hoy han matado a su amigo, Dan Breen. Ha detenido a su hijo.
- ¿Ha pillado a su asesino? - Estoy con su declaración.
- Buen trabajo. - Enhorabuena.
- Sí. - Ah, oiga.
Vengo con puros, como dijo.
- Me alegro de que fuera bien. - Sí.
Acabo de enterarme.
¿Ha declarado el hijo?
Nada que tuviera sentido.
Está ensangrentado y el cuchillo tendrá sus huellas.
¿El padre era policía?
Me ayudó a recuperarme.
Lo siento, Andy.
Mi mujer ha tenido al bebé.
- ¿Todo bien? - Sí, todos están sanos.
Estupendo. ¿Es un niño?
Sí.
Siempre quise uno.
Pero no lo quería admitir.
Me alegro por usted.
Espero que consiga lo que usted quiere para él.
Lo quiero todo.
Vamos a trasladar detenidos.
¿Nos llevamos al suyo?
No, yo debería hacerlo.
- Enhorabuena, teniente. - Gracias, Vinny.
- Vamos, Danny. - No quiero ir.
Hay que ficharte. Yo te llevo.
He perdido los cascos.
Arriba, Danny, por favor.
Date la vuelta. Dame las manos.
Yo tengo los cascos.
Toma.
Escucha música mientras bajamos.
Vamos.
Subtítulos: Ángeles Garrido Oliva
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