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Zulu
- Hola. - Sí.
El cuerpo está aquí.
Estos tíos fueron los primeros en llegar. Hablaré con ellos.
Mujer blanca, 44 años.
Estos chicos la encontraron al llegar a trabajar.
Se llama Louise Shennon.
Alguien le dio bien con un martillo de carpintero.
¿La espalda otra vez?
Si sale el idiota del novio de Lesniak de Bellevue, le haré esto.
Voy a la otra habitación.
Sí.
¿Funciona la fontanería?
- Sí, claro. Por ahí. - Vale.
Muchas gracias.
Soy el inspector Simone. ¿Qué saben del tema?
Entramos poco después de las ocho.
La señora Shennon nos dio la llave para empezar la semana pasada.
La vimos y llamamos a emergencias.
¿Alguien más tiene llave?
Había un manitas ayudando y creo que tenía.
- ¿Cómo se llamaba? - ¿Nos lo dijo?
Nunca le oí abrir la boca.
Vamos a tomarles declaración.
¿Has revisado su bolso?
- No, señor. Está allí. - ¿Dónde?
¿Le han dado sus nombres
- al inspector? - Sí, señor.
- Yo también. - Bien.
- ¿Qué ha pasado? - ¿Quién es usted?
El doctor Peter Shennon. El edificio es mío y de mi mujer.
Lo estamos restaurando. ¿Y mi mujer?
Soy el inspector Simone, Dr. Shennon.
Señor, no es fácil decirle esto.
Dios mío.
Atacaron a su mujer hoy aquí.
Está muerta, señor.
- Dios mío. - Tranquilo.
Dios, Louise.
¿Quiere sentarse?
¿Saben quién la mató?
No. Aún no. Cuando esté preparado,
nos gustaría hacerle unas preguntas. Podrían ayudarnos.
Adelante.
¿Sabe si alguien estaba enfadado con su mujer?
No.
Los del papel pintado decían que trabajaba con un manitas.
¿Sabe cómo se llama?
Supongo que...
Podría buscar los recibos del cheque.
Vivimos aquí al lado.
Se lo agradeceríamos mucho.
Inspector Simone, ¿puedes venir?
Discúlpeme, por favor.
Andy, estaba hablando. ¿Qué pasa?
No puedo levantarme.
- ¿Quieres tumbarte? - Sí.
Y que me echen una mantita por encima.
- ¿Me ayudas a levantarme? - Vamos.
- Una, dos, tres, ya. - ¡Ostras! Vaya con la...
- Eso es. Apoya. - ¡Oye!
Es el marido de la señora Shennon.
Soy quiropráctico. Relaje el peso.
- No puedo enderezarme. - Lo sé.
¡Ay, madre!
Vaya.
- ¿Está bien? - Sí.
Gracias.
Lo acompaño en el sentimiento.
- Hola, Andy. - Hola, Roberts. ¿Qué tal?
¿Que qué tal? Me sale el trabajo por las orejas.
Andy, por fin me estoy forrando.
- Mike Roberts. ¿Qué tal? - Bobby Simone.
Sí. Roberts antes era poli.
¿Sí?
Sí, luego me espabilé. Quiero vivir con mi sueldo.
Ahora trabajo en seguridad.
- ¿Ah, sí? - Sí.
Te cuelga una etiqueta de la manga.
- Sí, vale, sargento. - Gracias.
Es un traje nuevo de Barney's.
Menuda pasta cuesta. ¿Eh?
Así que...
¿eres el compañero de Andy?
Sí. Tenemos un homicidio, Mike.
Bobby, ¿hablas español?
Sí, un poco.
Tengo muchos contactos con clientes latinoamericanos.
Si te interesa ganarte un dinerito extra...
- Gracias, pero voy a tope. - ¿Adónde vas, Roberts?
Voy a recoger a James Martinez. Trabaja unas horas conmigo.
Tiene turno de noche.
Voy a tener que abrirle los ojos con palillos.
James. ¿Estás preparado?
Ya iba, Mike.
Estaba por aquí y quería recogerte.
Dale las gracias al teniente si lo ves.
¿Cómo dices, Roberts?
Gracias por dejar a James trabajar para mí, teniente.
No sabía que lo hacía.
- Seguridad Excelsior. - Lo he incorporado.
Te olvidaste de mi nombre en la autorización, ¿eh?
Deberíamos ir yéndonos.
Sí, vamos.
- Andy, cuídate, ¿vale? - Sí.
Bobby, encantado.
- Lo mismo digo. - Teniente.
¿Qué tenéis del homicidio?
Mujer blanca, 44 años. La mataron con un martillo de carpintero.
- Estamos buscando huellas. - No hubo testigos.
La encontraron dos curritos.
Dicen que había un manitas que no ha ido a trabajar.
El marido nos ha dado el nombre.
Vamos a comprobarlos a todos en el BCI.
Medavoy está analizando los teléfonos de la casa.
¿Algo del marido?
Ni bueno ni malo.
Aunque ayudó a Andy con la espalda.
Sí, es quiropráctico.
¿Inspector Simone?
Necesito un momento, Andy.
Vale. Voy a por café y compruebo los nombres.
¿Qué tal, Christy?
- Sé que estás ocupado. - No, ven por aquí.
¿Puedes quedarte esto?
Ayer guardando la ropa de mi hijo
la encontré en un cajón.
¿Está cargada?
Está cargada.
¿Qué han pasado? ¿Dos años?
- Nicky tiene diez, ¿no? - Once.
Ha cambiado.
He intentado hablar con él. Dice que la pistola no es suya.
Que se la estaba guardando a alguien.
No sé si creérmelo o no.
Cuando me enteré de que estabas en esta comisaría,
me pareció una bendición.
No sé qué hacer.
¿Has sabido algo de su padre?
La última vez fue antes de que muriera tu mujer.
Me llamó desde Lodi.
Quería que le mandara 90 dólares.
Dije que lo haría si él...
le escribía una postal o algo a Nick.
No le mandó nada.
Ya.
El procedimiento normal en estos casos no es gran cosa.
Quiero que venga Nick y lo registramos en el sistema.
¿No habrá cargos ni nada?
Si tú no quieres, no.
No.
A Nick le caías muy bien.
Creo que te escuchará si hablas con él.
- Cuenta con ello. - Aún tengo...
Le pediré al agente en su colegio que lo traiga.
Sí. Es que no quiero
que lo maten y no quiero que mate a nadie.
- Te entiendo. ¿En qué colegio está? - El nombre...
Aquí al lado, en el 27.
Hablaré con él, te lo prometo.
¿Vale?
...o una dirección. ¿Tiene nombre o no?
¿Qué?
- Preguntad por ahí. - ¿Qué tal te va?
Me va bien, Christy.
- ¿Qué? - Gracias por preguntar.
Bueno, gracias.
Muy bien.
¿Cuánto tardará?
No. Ya volveré a llamar.
Gracias.
- Dos horas para comprobar los nombres. - Gracias.
- De nada. - ¿Qué pasa?
Están actualizando el ordenador en el BCI. Ellos sabrán qué significa.
Tenemos registros telefónicos del teléfono de la escena del crimen
y del piso de la señora Shennon.
Además, su marido tiene fax en casa y lo he pedido también.
- ¿Algo a destacar? - Echa un vistazo.
Un montón de llamadas del fijo a Judith Krasky en Murray Hill.
La última anoche.
Quizá el doctor hacía horas extra.
Vamos a hablar con ella.
Escuchad. No puedo irme
de la comisaría un par de horas.
¿Qué pasa, Greg?
He probado un cereal con mucha fibra.
Con fruta desecada.
Tengo el sistema digestivo revolucionado.
Disculpadme.
- ¿Sí? - ¿Judith Krasky?
Inspectores de Nueva York. ¿Podemos hablar?
¿De qué se trata?
¿Podemos hablar dentro en vez de delante
de sus vecinos?
Entren.
Soy el inspector Sipowicz. Este es el inspector Simone.
Hola.
Siento el desorden. No esperaba visitas.
¿Quieren tomar café o algo?
No, gracias. Estamos bien.
¿Trabaja con cuero, Judith?
Mi hermano vive aquí hasta que encuentre piso.
¿Cómo se llama?
Walter. ¿Es por el robo en el 4-C?
No, es por otra cosa.
¿Conoce al doctor Peter Shennon, quiropráctico?
Sí, claro. Trabajaba para él. ¿Por?
Han asesinado a su mujer.
¿A Louise?
Dios mío. Qué horror.
¿Cómo ha sido?
No estamos seguros. ¿Ha hablado con el doctor últimamente?
- Sí, claro. - ¿Hace poco?
Sí, me llamó anoche.
Busca una recepcionista nueva, pero ya no me dedico a eso.
Pensó que conocería a alguien.
¿Solo hablan de trabajo?
No. Somos amigos desde que trabajé con él.
En plan, ¿él y la señora después de la ópera
- se pasaban a tomar jerez? - No le entiendo.
Tiene ochenta y pico llamadas el mes pasado
del teléfono fijo del doctor.
¿Y?
O se acostaba con él o se acostaba con su mujer.
Qué asco.
Judith, no nos interesa su vida personal.
Han matado a una mujer.
Solo intentamos saber qué pasó.
Bueno, siento no poder ayudarles.
¿Me disculpan?
Se tiraba al doctor.
Sí, bueno. Pues estaba cachondo. Pero no sé si era mal tío.
¿Crees que el hermano Walter aprendió su oficio en el trullo?
Se me ha ocurrido a mí también.
- ¿Estás preparado? ¿Estás bien? - Sí.
No olvides de qué tipo de gente se trata.
No pongas la mano como un botones. Venga.
Es joven para ser inspector.
Parece más joven de lo que es.
Ojalá yo pudiera decir lo mismo.
Tengo 28 años.
Soy inspector desde el año pasado.
James es muy trabajador, señor Beltran. Y muy respetuoso.
Mi hija Leticia.
Ha venido de Skidmore College a ver a su padre.
Hola, soy James Martinez.
Encantada.
- Mike Roberts. - ¿Cómo está?
James la va a cuidar muy bien, señora.
Ni siquiera sabrá que estoy.
Eso es. Somos muy discretos.
Leo, bienvenido.
Esta es mi hija, Leticia. Leticia, mi abogado, el señor Vitale.
- ¿Qué tal está? - Señor Vitale,
Mike Roberts. Encantado, señor.
Y a James Martinez ya lo conozco.
¿Qué tal está, señor Vitale?
Discúlpennos. Ticia, pásatelo bien.
- ¿Nos vemos para cenar? - Cuento con ello.
Señor, estaré aquí al lado si me necesita.
James, mantenme informado.
Bueno. Allá vamos.
- ¿Cómo prefieres que te llame? - James.
James, ¿me sujetas esto?
Llevo seis semanas encerrada en la universidad,
que está en medio de la nada. No hay más que árboles.
Ahora, tengo un par de días en la ciudad
y tengo previsto disfrutarlos.
Mi responsabilidad es que no le pase nada malo.
Quitando eso, haga lo que quiera.
Me alegra que nos entendamos.
Hola.
Está lo del BCI.
Los del papel pintado y el carpintero están limpios.
Pero el manitas,
Victor Ugo, cumplió 14 años de condena por matar a su madre.
¿Última dirección conocida?
Un piso en Queens.
Si queremos detenerlo, su agente de la condicional dice que nos vemos allí.
Respecto al tal Walter Krasky...
- ¿Sí? - Tres años por robo con arma.
¿Inspector?
El agente del colegio de aquí enfrente
dice que tiene a un tal Nick Williamson.
Sí. Gracias, Donna.
Andy, nos vemos allí.
Nick es el hijo de una mujer que vivía
en nuestro edificio en Brooklyn.
- Se portó muy bien con mi mujer. - ¿Qué ha hecho el crío?
Once años. Su madre ha encontrado una pistola en el cajón.
Quiere que hable con él.
- Medavoy. - ¿Sí?
- ¿Qué tal el estómago? - Mejor.
Sí. Está controlado.
Vale. Ven conmigo. Vamos a vigilar la casa.
- La dirección. - Gracias.
Nos vemos allí.
Brigada 15.
Sargento, soy el inspector Simone.
¿Quién está en las celdas de abajo?
¿Y por qué están detenidos?
Muchas gracias por traérmelo.
De nada, inspector.
¿Qué tal estás, Nick?
Genial. Me ha sacado un poli del colegio.
¿Sabes por qué estás aquí?
Sí.
¿Te acuerdas cuando vivías en Brooklyn con tu madre?
Tú y yo subíamos a la azotea a volar las palomas.
- Hablábamos... - Sí.
Mire,
la pistola no es mía.
Estoy intentando ayudarte.
- ¿Quién se cree que es? ¿Mi padre? - No.
Pero querría ser tu amigo. ¿Quieres intentarlo?
Ya tengo amigos.
No soy un chivato.
Levántate, Nick.
Levanta.
Quiero enseñarte una cosa.
¿Qué tal?
Bien.
Vamos.
¿Ves a ese tío? Está de subidón.
Un tipo duro.
Sí.
Le robó el bolso a una anciana a punta de navaja.
Se ríe porque lo van a encerrar ocho años.
¿Sabes qué? No le importa.
- ¿Quién es ese? - Es Nick.
¿Lo vas a encerrar aquí? ¿Ya no hay reformatorios?
Solo está de visita.
¿Y qué quieres que vea? Mételo aquí y apaga las luces.
Cierra el pico.
Vale, entra.
No puede meterme ahí. No es legal.
Venga.
Siéntate.
Nick, los niñatos que te dieron la pistola...
- Si es que fue así. - Fue así.
Van a acabar aquí de camino a Rikers.
¿Es lo que quieres para ti?
La pistola es para protegerme.
La mitad de los niños nos odia porque somos blancos.
Todos tienen pistola. Tenemos que protegernos...
No me cuentes milongas, ¿vale?
- ¿Cree que miento? - ¿De quién es esa pistola?
No pienso chivarme de nadie.
Estoy metido en un buen lío porque no puedo devolverla.
Dame el nombre del que te dio la pistola
y te prometo que no te causará problemas.
No.
Me van a crujir.
Es culpa tuya. Tienes elección.
- Te estoy tratando como a un hombre. - Qué pringado.
Muy bien, Nick.
Levántate.
Puedes estar al principio o al final de esto.
Depende de ti.
Esta es mi tarjeta.
- ¿Y si no la quiero? - Pues la tiras.
Pero no delante de mí.
Y no vuelvas a insultarme. ¿Te enteras, Nick?
¿Quiere ir a enseñarle a su padre todo lo que te has comprado?
No sé si estará de humor para notarlo.
No había oído esa expresión de la dependienta:
"Esto estará de moda en cinco minutos".
Cuando era pequeña y veníamos a Nueva York,
la niñera me traía a este parque.
¿Su familia vivía aquí y en Costa Rica?
Básicamente en Costa Rica.
Mi padre
iba y venía tanto por negocios
que se quedó el piso.
Cómo son los banqueros.
James, cuando nos hemos conocido...
Ese abogado con el que hablaba mi padre parecía conocerte.
El señor Vitale fue el abogado de uno de mis primeros detenidos.
- He leído cosas sobre él. - Sí, es muy conocido.
Me las hizo pasar canutas
cuando testifiqué en el juicio.
Mi padre tiene problemas.
- ¿Porque habla con un abogado? - No.
Pasa algo. Está disgustado y nervioso.
Sé que no lo notas, pero yo sí.
No, me ha parecido muy educado.
Me llamó la semana pasada para que no viniera a la ciudad
porque tenía mucho lío.
Hace un año que no lo veo. ¿No quiere ver a su hija?
Leticia, si su padre tiene problemas, los está arreglando.
Su abogado es de los mejores.
Ese tío al que detuve era culpable.
Vitale lo libró.
Su padre no estará hablando con él por eso.
Debe ser bastante malo si no me lo cuenta.
Lo siento. No es problema tuyo.
Mire. Dijo que tenía una misión.
Vamos a pasarlo en grande.
Vámonos a casa.
Está bien, vamos. Siéntese, Victor.
- ¿Fuma? - No.
- ¿Sabe por qué está aquí? - No.
Trabajaba para Louise Shennon. Victor, ¿no?
Sí. Básicamente acabados.
¿Hoy ha trabajado?
No. No me encontraba bien.
- ¿No ha ido a trabajar? - No.
Han asesinado a la señora Shennon, Victor.
Yo no la he matado.
No parece sorprendido de que la hayan matado.
Si la hubiera matado yo, estaría rumbo a Brasil.
¿En serio? Cuando mató a su madre, se quedó en su casa
dos días limpiándolo todo.
Esta vez no he sido yo.
Soy una persona emocional. Tengo que estar enfadado para matar.
No estaba enfadado con la señora Shennon.
Quizá hizo algo que lo cabreó.
Criticó su trabajo.
No, me gustaba trabajar para ella.
Cumplí 14 años de condena.
No quiero volver.
Solo tenía una madre.
La maté y se acabó.
¿Cómo consiguió el trabajo con la señora Shennon, Victor?
Conocía a un tipo. Lo llamé al salir
y le pregunté por trabajos.
Él me enseñó...
un anuncio en el periódico.
¿Cómo se llamaba?
Walter. Walter Krasky.
¿Ha estado en contacto con él?
- No. - ¿Seguro?
No.
¿Y qué me van a hacer ahora?
Tendrá que quedarse por aquí, Victor.
Hasta que se aclare todo esto.
¿Crees que es una coincidencia?
¿Que el hermano de la amante meta a este rufián en el piso?
No le pega ser un matón a sueldo, Andy.
Más bien el que se come el marrón
cuando quieres matar a alguien tú.
Y que tu hermana deje de ser el segundo plato.
Eso quiero preguntarle a Walter.
Sin duda.
Hola, James. ¿Qué tal?
Bien, Greg. Cansado.
¿Has dormido algo?
Trabajo en seguridad.
Un par de horas antes del turno de noche.
¿Qué tal va el trabajo?
¿Te gusta trabajar para Roberts?
La chica a la que vigilo es muy maja.
- ¿Ah, sí? - Sí.
Leticia Beltran. Muy maja.
Va a Skidmore College al norte de Nueva York.
¿Sí? En Saratoga Springs, ¿no?
Sí, eso creo.
Sí. Maria y yo nos perdimos de camino a un concierto.
Pedimos indicaciones en esa universidad.
¿Ah, sí?
Creo que el padre de la chica está metido en algún lío.
- ¿Por qué lo dices? - Está preocupada por él.
Parece que está relacionado con Leo Vitale.
El abogado criminalista.
Sí. Y el tío que trabaja para el padre
iba armado. Un tal Arturo.
- El padre es banquero centroamericano. - Ah, ya.
Tiene todas las papeletas para meterse en líos.
Sí. Depende de los clientes.
Bueno...
la chica es majísima.
- Ya. - Ya.
Ya lo has dicho.
Sí, estamos en ello.
Siéntese.
¿Le gusta su piso a su hermana, Walter?
Supongo que sí.
- Es pequeño, ¿no? - No sé.
- Supongo. - Tiene ganas
de cambiar de piso, ¿no? Con la mujer del doctor muerta.
Un momento, chicos.
Menuda suerte ha tenido, ¿no?
Fuera como fuera.
No sé qué pasó ni ella tampoco.
Walter, ¿conoce a un tal Victor Ugo?
¿El del musical?
Se deletrea U-G-O y dice que lo conoce.
Ah, sí.
Ugo, sí. Por Victor no me venía nada.
Dice que le consiguió el trabajo con la mujer del médico.
Sí, salió y me llamó. Me dijo que buscaba trabajo.
Le enseñé un anuncio en el periódico. Sin más.
¿Le dijo a un medio zumbado recién salido por 14 años por asesinato
que una mujer a la que quería ver muerta buscaba trabajadores?
El mundo es un pañuelo, Walter.
Le hice un favor al tío y lo están tergiversando.
Sí. ¿Sabe qué? Está en el punto de mira, Walter.
Tiene motivos, tiene oportunidad
y sabemos que metió a un asesino confeso en la casa.
Siempre me pasan a mí estas cosas.
Sí, siéntate ahí a lamentarte, Walter.
Dale vueltas hasta que te marees.
Eres un mierda.
O contrataste al tío ese para que se la cargara
o le has tendido una trampa y la mataste tú
para hacerte un buen apañito cuando tu hermana y el médico se casen.
Me ofrecieron una franquicia.
Dónuts bajos en grasa.
Le pedí al doctor Shennon que me prestara dinero.
Al final,
me dice que, si mato a alguien, me lo da.
Así fue la conversación, ¿vale?
¿Si matabas a su señora?
No me lo dijo. Le dije que no y punto.
No quise saber más.
Pero le recomendaste a alguien.
Puede que le dijera que estaba en contacto con Ugo.
El doctor quizá mencionó que le enseñaras el anuncio de su mujer.
Que yo no he hecho nada, ¿vale?
No me han pagado nada.
No denunciaste un posible crimen, Walter.
Eso es violar la condicional.
Si queremos, vuelves dentro.
Solo quería una franquicia de dónuts.
Vas a tener que llevar un micro con el doctor Shennon, Walter.
No... La cagaré. ¡Siempre la cago!
Que lo haga Judy.
Es ella la que le pone. ¡Judy!
La otra opción es traer al médico y esperar que confiese.
Llamaría a su abogado enseguida.
Creo que debemos llevarnos bien con el doctor Shennon.
Inspector Simone. El agente Lenahan por la línea dos.
- Gracias. - Voy a decirle a Fancy
lo del micro en la hermana.
Deberíamos montarlo en su piso. Igual uno de cuerpo es mala idea.
Sí, igual tiene el cuerpo ocupado.
Simone.
¿Sabe qué niños que le han pegado?
Bruce, John.
M-A-C-E. Vaya nombrecito.
Muy bien. Muchísimas gracias.
- Doctor Shennon. ¿Qué tal? - Inspector.
¿Qué tal la espalda?
Bien. Un poco rígida. Gracias por su ayuda.
- De nada. - Usted dirá.
Espero que lo entiendan. Quería saber cómo va.
- Claro. - Siéntese.
¿Hay alguna novedad?
No le haríamos ningún favor
si le dijéramos cosas antes de tiempo sin confirmarlas.
¿Están interrogando a alguien?
Sí, estamos hablando con alguien.
¿Les sirvió la información sobre el tal Ugo?
La verdad es que sí.
Podemos decirle que Ugo estuvo en la cárcel
por asesinato.
No puede ser.
Dios mío.
Déjenos seguir investigando, ¿de acuerdo?
Con suerte, pronto tendremos algo.
Está bien.
Gracias por su cooperación.
- De nada. Sí. - Gracias.
Gracias y manténganme informado.
No lo dude.
¿Fancy autoriza el micro?
Sí.
¿A ver qué tal Norman Bates?
- ¿Qué tal, Victor? - No quiero estar aquí.
Aguante, Victor.
Quizá se aclare todo.
¿Es porque alguien me vio entrar ayer en el piso?
¿Por eso estoy detenido?
¿Alguien en concreto, Victor?
Les voy a decir la verdad.
Ayer no estaba enfermo.
No. Estuve allí.
Llegué al trabajo. Abrí la puerta.
Estaba ahí tirada muerta.
Tuvo que ser alguien con llave
o alguien que la siguiera desde la calle.
¿Pero no fue usted?
No. Yo no mataría a alguien que me cae bien. No.
Solo maté a mi madre.
No me gusta la idea.
Judith, pondremos un par de micros y una cámara aquí.
Hable con el doctor Shennon y nosotros lo escucharemos.
¿Quiere que su hermano vuelva a la cárcel?
Son unos cabrones. Walter intentaba dar un giro a su vida.
Judith, si Walter vuelve a la cárcel, es porque usted no lo ayudó.
¡Yo no quería nada de esto! Me gustaban las cosas como estaban.
¿Entre usted y el doctor Shennon?
Me caía bien la señora Shennon.
Cuando era su recepcionista, ella siempre me daba regalitos y...
Pues eso se acabó, Judith.
- Es listo, ¿sabe? - ¿Quién? ¿Walter?
Quizá si lo conociera mejor.
No me refiero a Walter.
Se refiere al doctor.
Sí. Es más listo que yo.
Usted es bastante lista, Judith.
Por algo vuelve siempre a usted.
¿Tengo que hacer que confiese que mató a su mujer?
Sí. Eso sería ideal.
¡Al suelo!
¡No!
- ¡Policía! ¡Alto! - ¡Papá! ¡No!
¡Que alguien me ayude!
¡No! ¡Papá!
¡Papá!
¡Hijo de puta!
¡James!
¡James! ¡ No!
¿Crees que lo hará hablar?
Depende. ¿Le gusta hablar empalmado?
Ojalá Victor no esté involucrado.
Sí. Victor parece buen tío. Mientras no seas su madre.
Ahí lo tenemos.
- Hola. - Hola, preciosa.
- ¿Qué te pasa? - Tengo miedo.
¿Miedo de qué?
Judith, un loco ha matado a Louise.
Están buscándolo y lo van a encontrar.
¿Seguro?
¿Seguro qué? Pues claro.
La policía sabe lo nuestro.
¿Por qué dices eso?
Han venido a hablar conmigo. Mi número aparecía no sé dónde.
- Allá vamos. - ¿Han hablado con Walter?
Por suerte no. Solo le faltaba eso.
Nada de lo que hemos hecho es un crimen.
En casos así, la policía investiga a todo el mundo.
Cuando encuentren al culpable, se acabó la investigación.
Y ya tienen a alguien.
Los ayudé.
¿Cómo que los ayudaste?
Los ayudé.
Les hablé de un hombre
que trabajaba con Louise.
Un asesino. Mató a su madre.
- ¿Crees que fue él? - Ellos sí.
Dios, qué guapa estás.
Tienes las manos frías.
¿Qué?
Bueno, ¿cómo sabes que mató a Louise?
Eso da igual.
No es nuestro problema.
Para mí sí. La policía cree que fui yo.
- Tengo miedo. - ¿De qué tienes miedo?
Confía en mí.
No si tenemos secretos.
¿Qué secretos?
¿Lo convenciste para que lo hiciera?
Podría ser peligroso.
Podría hablar.
No quiero que te pase nada.
Venga, di que no fue Victor.
No va a decirles nada.
No fue él. Pero ellos creen que sí.
Así se hace, doctor.
Capullo cachondo.
No sabes cómo era.
Dejarte e irme con ella.
No podía ni tocarla.
Su boca.
Su olor.
Todo.
Después de ti, ¿cómo iba a desear a otra?
Fuiste tú. La mataste por mí.
Por ti. Sí.
¡Por ti!
Era una zorra.
Maté a la zorra.
- Maté... - Diga adiós, doctor.
¿Estos edificios no están ocupados?
Me he puesto perdido de sangre y sesos.
Me falta el sombrero de Jackie.
¿A cuántos hombres...?
Teniente, ¿ha confesado el colombiano? ¿Ha dicho por qué lo mató?
No. No dice nada.
Así funcionan. Como si les arrancaran la lengua.
Me alegro de que lo hayamos detenido.
Me han dicho que fue Martinez.
¿Eso le dijo James?
No. Aún está declarando. Es lo que dijo la hija.
Sinceramente, creo que a la hija le hace tilín.
No intento colgarme medallas ni nada.
Enseguida estará Medavoy contigo.
Judith se la ha metido
bien doblada.
- ¿O se la metió usted? - Se cree muy gracioso.
Esta tontería se acabará cuando llegue mi abogado.
Le mentí para tirármela.
- Fichadlo. - Andy, ¿estás bien?
- Sí. - ¿La espalda otra vez, inspector?
Se le está degenerando una vértebra, creo yo. Acostúmbrese al dolor.
¿Sí? Quizá se me olvide el dolor
pensando en usted ahí en Ossining recibiendo acupuntura rectal.
Mike, necesito un momento.
- ¿Qué tal estás? - Tengo unas preguntas.
Ostras, James, que yo sepa el cielo es azul
porque refleja la luz del océano.
No sé nada más.
¿Por qué desapareció el secretario, Mike?
¿Arturo?
No lo sé. Intoxicación alimentaria, dicen.
- ¿Le diste un arma? - No.
Beltran no era un diplomático.
No pudo meter un arma en el país.
¿Crees que se la di yo?
Se supone que protege al señor Beltran
¿y desaparece?
¿Qué he hecho, James? ¿Meterlo en un dirigible?
¿Crees que le tendí una trampa al señor Beltran?
Chaval, ese tío me iba a dar de comer.
Iba a ganar pasta con él.
Yo tenía que protegerlos.
Y lo hiciste. Protegiste a la chica y sigue viva.
- El viejo se cavó su propia tumba. - ¿Qué le digo?
Chaval, estoy igual de agobiado que tú.
¿Te digo qué decirle?
Dile que encontraron un detergente para dinerito
en la lavadora del viejo. Están siguiendo esa pista.
No quiero saber nada más de ti, Mike.
Pues lo siento mucho.
¿Qué tal estás, James?
He terminado de declarar.
Ojalá supiera qué narices pasó.
La DEA me ha mandado cinco requerimientos.
Seguro que Beltran estaba arreglando algo con ellos.
¿El abogado era su contacto?
Sí. Y alguien no quería que llegaran a un acuerdo.
Es la última vez que trabajo para Mike Roberts, teniente.
- Seguramente sea lo mejor. - Voy a hablar con la chica.
- Greg, ¿puedo hablar con la señorita? - Sí. Hemos terminado.
Señorita Beltran, pásese luego por mi mesa
a firmar su declaración.
- Está bien. - Siento lo de su padre.
Gracias.
¿Cómo estás?
Te llevo a casa cuando quieras.
No puedo quitármelo de la cabeza.
¿Saben por qué ha sido?
El tío no dice nada. El que disparó a tu padre, digo.
¿Crees que eres amable conmigo?
¿Sin decirme lo que sabes?
No sé nada más que eso, Leticia.
Lo habría entendido.
Si me hubiera contado cómo era su vida.
Ahora ya no entenderé nada.
- Tengo que llamar a mi madre. - Vale.
Luego te llevo, ¿vale?
Le han dado una paliza al chaval por la pistola.
¿El hijo de la amiga de tu mujer?
Sí.
Resulta que se la estaba guardando a unos chavales mayores.
Le pegaron por entregarla.
- ¿Está bien? - Sí.
El policía del colegio me dio sus nombres
y dónde suelen estar.
¿Vas a buscarlos?
Voy a pasar por allí.
¿Te acompaño?
No. No pasa nada. Es cosa mía.
¿Quién te crees que eres? ¿El Llanero Solitario?
Venga. Voy contigo.
Yo me encargo.
¡Policía!
- ¿Sois Bruce, John y Mace? - Eso es. Bruce, John y Mace.
O quizá yo sea Mace, él Bruce y este John.
Como prefieras, chaval.
Me gusta macarras Uno, Dos y Tres.
Macarra Uno... ¡Aparta!
El otro día le disteis a un chaval
que le guardaba una pipa
a uno de vosotros. Se llama Nick.
- No conozco a ningún Nick. - No te olvides de esto, Macarra Uno.
Tiene 11 años. A partir de hoy, no le hables,
no te acerques. Si tú o cualquiera lo toca,
te estamparé la cabeza contra el bordillo
y te aplastaré esa mierda que llamas cerebro.
Tienes que soltarme.
Explícaselo a tus amiguitos, ¿vale?
Porque yo creo que son un poco cortos.
¿Eres policía?
Soy inspector. Tú eres Bruce, ¿no?
Podríamos denunciarte por agresión.
Inspector Simone. Con E final. Número de placa 31-18.
Podrás vértelo marcado en la frente.
Está bien.
Denuncia lo que tú quieras.
- Sí. - ¿Me entiendes?
- Sí. - Quiero que entiendas
lo que te digo.
Si no, volveré y os buscaré.
Está bien.
Arreando.
Menos mal que estaba yo.
Me habría alegrado si hubieran tenido
una Smith & Wesson.
No sé si he salvado a un chaval de una paliza
- o si le van a dar otra. - Esos han visto la luz.
Yo creo que van a apuntarse a los Scout.
- Hola. - Hola.
- ¿Has perdido la llave? - Está aquí.
¿Quieres comer algo? Te lo puedo calentar.
No, gracias. Ya he comido.
- ¿Y tú? - Una ensalada.
He recogido la colada para tener una camisa limpia mañana.
Te he hecho sitio en el armario.
Pensaba que me mudaba la semana que viene.
Me estoy preparando ya.
También tienes cajones libres.
Y te he comprado esto.
Es de felpa.
Gracias, Sylvia.
Para cuando salgas de la ducha.
Sí, más me vale pegarme una ahora.
- No lo hagas por mí, Andy. - No, me sentará bien.
Vale, bien.
Allá vamos.
- ¿Qué tal el trabajo? - Bien.
Se le dio bien el caso.
¿Va mejor de lo que pensabas?
Sí. De momento, no va mal.
¿Qué haces?
Me apetece ducharme contigo.
Dos por uno.
Suelo ducharme solo.
¿Quieres que me vaya?
No. Era un comentario.
Te lavaré la espalda.
Hala.
Suele lavarme yo ahí abajo.
¿Quieres que pare?
No necesariamente.
Qué limpia va a estar.
Subtítulos: Aida López Estudillo
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