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Original subtitles

Te diré por qué estás tan enfadado, Daryl.

Porque crees en la justicia.

Eso era antes. No sé qué me ha pasado.

¿Tú crees que él está contento?

¿Lo está, inspector?

Estoy haciendo el DD5.

Nadie está contento con la situación.

Queremos que todos estén del mismo lado.

- Es demasiado tarde para eso. - No lo creo.

Nunca es demasiado tarde, ¿verdad, inspector?

Haga lo que tenga que hacer.

- Tome. - No.

Hola.

- Hola. - ¿Dormiste algo anoche?

Un par de horas.

¿Has venido por las declaraciones?

Estoy a la espera.

Asuntos Internos cree que darán algunos nombres.

Y luego irán a la estación

para provocar un descarrilamiento.

A propósito de la cena, había pensado en Georgetti's.

- Bien. - A no ser que prefieras otro sitio.

No. Georgetti's está bien.

Estoy deseando ir.

Yo también.

- Buenos días, John. - Buenos días, Andy.

- Luego nos vemos. - Sí.

- No tengo donde trabajar. - Necesitan nuestras mesas

para analizar informes.

Van a empezar con la II Guerra Mundial.

¿Has entregado tu informe?

Anoche.

En cuanto acabaron, se pusieron contigo y con Licalsi.

Por la agenda de Marino.

Preguntarán: "Si el caso era de Medavoy,

"por qué la tenías tú".

Me tienen en el punto de mira.

Necesito su declaración, John.

No tengo sitio para redactarla.

Puede hacerla oral.

No, gracias.

El problema es que no nos lo notificó.

Se lo repetiré una vez más. No sabíamos que eran policías.

No sé por qué vigilaban a un camello al que robaban.

Lo vigilábamos para proteger a civiles.

¿Qué cree, Brigham? ¿Que montamos una vigilancia

para detener a esos polis

- y quedarnos el botín? - Baje la voz.

¿Cree que somos corruptos? ¿Por qué no tiene huevos para decirlo?

Le diré algo, Sipowicz,

recen para que esos polis confiesen,

porque les van a dar por culo por no haberlo notificado.

- ¿Que nos van a dar por el culo? - Tenemos un homicidio.

Vamos.

- Vamos trabajar, Andy. - Estaremos aquí.

Si me dan por el culo, Brigham, le corro a hostias.

Gracias.

Lleva muerta ocho horas.

¿Ve las manos? Tienen heridas defensivas.

Intentó protegerse cubriéndose la cara.

Puede que haya huellas en la lámpara.

Tenemos un rastro de sangre.

Vamos.

Aquí hay más.

Vamos, cabrón. Entra en algún piso.

No.

Fue directo a la escalera de incendios.

Aquí.

Se cortó la mano derecha.

- ¿Ves la sangre? - Sí.

Allá vamos.

Andy,

¿John y tú arrestasteis a dos polis?

Sí. Ten cuidado. Está lleno de sangre.

Me preguntaba

si Asuntos Internos...

investigaba a John...

- por otros asuntos. - Venga, ve con cuidado.

Aquí sigue el rastro.

Me preguntaba

si investigan a John

- por el asunto Linardi. - Sí.

Si era mi caso,

¿por qué no tenía yo la agenda?

¿Por qué no la tuve yo esos dos días?

Tengo la impresión de que,

entre unas cosas y otras, se te entregó un poco tarde.

Claro. Entre unas cosas y otras, ya.

Nunca lo comprobé.

Nunca se la pedí.

En este tipo de casos,

- el papeleo siempre es lo último. - Sí.

La sangre acaba aquí. O se fue en coche o cogió un taxi.

Que nos avisen los hospitales

de todos los ingresos por herida de arma blanca

- de las últimas 12 horas... - Disculpe.

- Asegúrese de coger... - ¿Puedo pasar?

...muestras de sangre.

- Sí. - Allí dentro hay más.

Señora, no pase.

- ¿Por qué? ¿Qué ocurre? - Lo siento, señora.

Solo quiero subir, ¿vale?

Lo siento, señora.

Disculpe. ¿Vive aquí?

Mi prima. Estaba cuidando a sus hijos.

- ¿Quién es su prima? - Barbara Kane, del 344.

¿Podemos hablar un momento?

Chicos, dejadme hablar con vuestra prima.

Medavoy, ¿me ayudas?

- ¿Qué ha pasado? - Tenemos que hablar.

Hola, niños.

- Hola. - Venga aquí.

Escuche...

No es fácil decirle esto.

Han asesinado a su prima.

¿Esto...?

Dios mío.

- Dios mío. - Intente

tranquilizarse.

- Por favor. - No.

Tranquilícese por los niños.

- Ella... - Tanya, ¿dónde está mamá?

Está en casa, cielo.

Hijo, escucha.

¿Por qué no vienes conmigo?

Medavoy...

cuida de ella. Venid, chicos.

Me llamo Andy Sipowicz,

y quiero hablar un momento con vosotros.

JUZGADO DE LO PENAL

Señorita Licalsi,

cuéntenos qué ocurrió la noche que vio a Angelo Marino.

No sentamos en la parte posterior del coche.

Me preguntó por qué no había obedecido sus órdenes.

¿Cuáles eran esas órdenes?

Matar al inspector Kelly.

- ¿Qué le dijo usted? - Que estaba trabajando en ello.

¿Cuál fue la reacción del señor Marino?

Se puso furioso.

Me dijo que estaba enamorada de John Kelly.

¿Era cierto?

Sí.

¿Qué creyó que haría Marino en aquel momento?

Temí que me matara, y que luego matara al inspector Kelly.

¿Marino y su guardaespaldas iban armados?

Sabía que Tony, su chófer, llevaba un revólver del 48

y Angelo Marino tenía una automática del 45

en el bolsillo trasero del asiento del copiloto.

Sabiendo que iban armados,

y temiendo que Marino pudiera matarla,

¿cómo reaccionó?

Me entró pánico.

Saqué mi arma y les disparé.

¿Se podría decir que fue

una reacción espontánea producto del pánico y del miedo?

Sí.

Como saben,

otra persona, Alfonse Giardella,

confesó estos asesinatos.

De hecho, usted salió impune.

¿Por qué se entregó?

No tenía la conciencia tranquila.

¿Le aconsejaron que se entregara?

Un sacerdote, el padre Jerry Downey.

¿Cómo contactó con el padre Downey?

Es el párroco de John Kelly.

Le pregunté a John con quién podía hablar.

¿Darle el nombre de su sacerdote

fue la única conexión de John Kelly

con su decisión de confesar?

Sí.

John Kelly nunca supo nada.

Esto es todo, señoría.

Señorita Licalsi, ha afirmado que transcurrieron seis días

entre la orden de Marino de matar a John Kelly

y el momento en que mató a Marino y a su chófer.

Así es.

Durante ese lapso de tiempo,

desde que desobedeció las órdenes,

¿no pensó que la próxima vez que viera a Marino

su vida correría peligro?

Estaba preocupada.

Sabía lo importante que era esta orden para él y su reputación.

Sí.

Tenía que acudir a una reunión

en la que se encontraría con él.

¿Con cuánto tiempo la avisaron?

Unas horas.

Y durante esas horas, señorita Licalsi,

mientras esperaba a reunirse con un hombre violento y peligroso,

que, según usted,

había alterado su vida y había amenazado con destrozarla,

¿afirma usted que nunca pensó en un acto

que podía resolver sus problemas,

salvar al hombre que amaba

y sacarla a usted del peligro?

Nunca pensé en disparar a Marino hasta que estuve en el coche.

¿La sensación de peligro le llegó

como una revelación repentina? Usted es una policía experimentada.

Ha llevado con éxito una doble vida secreta

durante meses, y a saber cuántos más pudieron haber sido.

¿Dice que durante unas horas

le falló su capacidad de previsión y reflexión?

No pretendo que mi conducta tuviera sentido.

Yo creo que es de una lógica aplastante.

Lo que hizo en aquel coche es perfectamente lógico.

¿Cuál es la pregunta, señoría?

Señorita Licalsi, con su probada experiencia profesional,

¿cree que una mujer que mata a dos hombres

recibiría un trato más favorable

si confesara voluntariamente su crimen y con remordimiento,

o si la denunciara su examante?

Protesto, irrelevante.

Aceptado.

Eso es todo, señoría.

Vuelva a su asiento, Licalsi.

Yo informo a Fancy.

Vamos, Bernard.

Teniente, tenemos un doble homicidio.

Un hombre y una mujer negros, con múltiples heridas de arma blanca.

Encontramos un cuchillo en el escenario, que podría ser el arma homicida,

junto a varias pipas de crac.

El rastro de sangre nos llevó hasta la calle.

Tenemos a un sospechoso.

Dos vecinos dijeron que amenazó a la mujer asesinada.

¿Tiene cortes?

En las manos, no.

Dice que pasó toda la noche con una mujer.

La chica no está en casa, Medavoy y Martinez la están buscando.

Ese es el tercer camello que identifica a Quint y Guyce.

Ya.

¿Señalaron a alguien más?

Dicen que eran ellos dos.

Asuntos Internos estará encantado.

Disculpe, están esperando su DD5.

Está investigando un doble homicidio.

Como si dirige la Filarmónica de Nueva York.

Quiero ese informe.

Andy está interrogándolo.

Usa la mesa de Donna.

Tenemos una orden, Bernard.

Verá,

admito que tengo un problema gordo con el crac.

Violación de la condicional, asociación con drogadictos.

Me trincaron, violé la condicional,

pero tengo un trabajo, no he robado y no he allanado ninguna casa.

"La zorra de Barbara se quedó con mi dinero,

"y no me dio la mercancía. Esa zorra se va a enterar".

Dos testigos te oyeron decir eso anoche.

Cuando le di el dinero, eran las ocho, me dijo que volvería.

Cuando dieron las 21:30, estaba cabreado porque no había vuelto.

¿Tienes cortes recientes?

No. Son cicatrices viejas.

Yo no era el único que le daba pasta a Barbara.

Tres o cuatro tipos más lo hacían. Entiéndalo.

Cuando hace buen tiempo, el edificio está abierto.

Es como una gran fiesta. La gente entra y sale toda la noche.

Música, refrescos...

La gente va de un lado a otro.

Cuando volvió antes de las diez,

me fui a casa de una amiga a ver Star Trek en la tele.

Una tal Shawanda, que nadie puede encontrar.

Verá...

había un tipo con Barbara cuando volvió.

Estaba con ella, o la seguía.

O lo que sea. Nunca lo había visto.

¿Era Jerome, el que mataron?

No. Jerome estaba en su casa.

No lo conocía. No era de por allí.

- ¿Sí? - ¿Tienes un momento, Andy?

Sí.

No te muevas. Bernard.

- Sí. - Es Shawanda Wilson.

Dijo que estuvo con Bernard,

pero ahora no quiere decir nada.

Shawanda...

¿sabes lo de los asesinatos de anoche?

Yo no sé nada.

Escúchame, si estabas fumando crac o estabas colocada,

no nos interesa. Queremos encontrar

al asesino.

No fue Bernard.

Vi a Barbara en la escalera cuando le abrí la puerta

- a Bernard. - ¿Qué hora era?

Sobre las 21:30.

¿Le dejaste entrar, se quedó en tu casa y ya no salió?

¿Qué hicisteis?

Tonteamos, vimos la tele.

¿Qué visteis?

- ¿Por qué? - Dímelo.

Star Trek. Bernard ve la que sale Spock.

A mí me mola la de LeVar.

- Vale, gracias. - Vamos.

John, este no lo hizo.

- No tiene cortes. - No, ninguno. Y la chica que se tiró

corrobora su coartada. Estuvieron viendo Star Trek.

El chico dice que vio a alguien con la mujer, pero otro tío,

no el que palmó.

Dice que volvió con ese tío cuando trajo la droga.

Habrá que buscarlo.

Hijo de puta, no llegaré a la cena.

Esta declaración está incompleta.

¿Incompleta?

Quiero detalles de la vigilancia.

Quiero saber por qué Tahir no estaba registrado como informante.

- ¿Por qué no querrá eso en mi informe? - ¿Cómo ha dicho, Sipowicz?

Estoy trabajando en un asesinato. Lo acabaré cuando vuelva.

Que haya soltado toda esa mierda sobre la agenda

no le da derecho

- a contradecirme. - Lo haré cuando vuelva.

Pronto sabrá cuál es su lugar.

Medavoy...

¿trabaja mañana de ocho a cuatro?

Sí, señor.

Cuando Asuntos Internos acabe con la rueda de identificación,

preséntese a ellos.

¿De qué se trata?

¿Disculpe?

¿A propósito de qué voy a hablar con ellos?

Usted preséntese. Asuntos Internos ya le informará.

- Medavoy te defenderá. - Quieren meterlo en medio.

- La gente me va a reconocer. - Nadie te va a reconocer.

El coche tendrá las lunas tintadas.

Si colaboro, ¿me ayudarán con la condicional?

Si nos ayudas a encontrarle, te beneficiará. Vamos.

Encuéntralo antes de una hora y te doy 20 pavos.

Un momento, John.

¿Qué te ha dicho el médico de la cadera?

Va tirando, como los guardabarros de mi Desoto.

¿Qué dijo de cenar en Georgetti's?

- Le pareció bien. - ¿Tú cómo te sientes?

Estoy bien. Verás,

- estamos trabajando en un homicidio. - ¿Irás esta noche a la reunión?

Lo intentaré.

Es una reunión muy importante.

Intentaré llegar,

- ¿vale? - Lo más importante

es que te mantengas sobrio.

Oye, tengo que sacar a un tío a la calle,

luego voy a ir a cenar con Sylvia,

y después intentaré ir a la puñetera reunión.

¿Crees que es un juego? ¿Qué puedes saltarte pasos?

- Anda ya, Dan. - Te pasas de listo.

No das crédito a alguien que lleva 18 años sobrio. Toma.

¿Quieres acabar rápido? Aquí tienes diez dólares.

Ahórrate tres meses.

Cómprate la botella ya.

Van a saber que estoy con la policía.

No seas idiota.

Los cristales están tintados. No te pueden ver.

Y está oscureciendo.

Veo a Calvin.

¿Tiene relación con esto?

No, pero lo conozco de la trena.

- ¿Quieres tocarme los cojones? - No.

Si no ves al tío de anoche,

me la suda lo que veas, así que cállate.

¿Sylvia no pudo cambiar la hora?

No, luego tenía que ir a la 25.

Era ahora o nunca.

La cena está cancelada. Cancelada.

- Podéis ir a cenar otra noche. - Sí.

¿Y tu padrino?

¿Dan? Genial. Se pasó para predecir mi destrucción.

No lo veo.

Te diré una cosa, Bernard,

si tenemos que volver mañana,

esta noche tendremos que encerrarte. Decídete.

- Lo entiendo. - Qué generosidad la tuya.

JUICIO DE LA EXAGENTE

Voy a hablar con Gina Zarone,

exnovia de un sicario del clan mafioso de Marino.

Ahora Gina vive sin aliados

en tierra de nadie, entre aquellos que hacen cumplir la ley

y aquellos que la incumplen.

Esta noche, mientras hablamos,

teme por su vida, ¿no es así, Gina?

- Así es. - Teme sufrir represalias

- por ambos lados. - Sí.

Ayer, Gina testificó en el juicio

de la exagente de policía Janice Licalsi.

Identificó al inspector John Kelly

como testigo de un encuentro entre Janice Licalsi

y Richie Catena, novio de Gina, quien fue asesinado brutalmente.

Ella tiene más acusaciones sorprendentes

que compartirá con ustedes esta noche.

Gina, su novio le dijo

que Tommy Linardi, sucesor de Marino como capo,

le había confiado que Marino tenía más contactos en el cuerpo de policía,

además de los 11 agentes cuya identidad ha sido revelada

hasta ahora.

Eso fue lo que me dijo, sí.

¿Y...

que dedujo en cuanto a John Kelly?

Cuando vi a John Kelly seguir a Janice Licalsi aquel día,

- até cabos. - Ahora...

Te tiene, John.

Marino te tenía en su bolsillo.

Asuntos Internos hablará mañana con Medavoy.

- ¿Sobre la agenda? - Sí.

Ven.

Hemos oído

las enormes presiones que sufría la señorita Licalsi.

Las preocupaciones por la reputación de su padre,

su amor por el inspector Kelly, pero, damas y caballeros,

nadie obligó a Janice Licalsi a entrar en el coche de Angelo Marino.

Pudo elegir.

Como agente de policía, pudo haber detenido a Marino.

Pero decidió no hacerlo. Se convirtió en juez,

jurado y verdugo.

Si Janice Licalsi se entregó

guiada por un remordimiento sincero,

o porque su crimen fue descubierto por su amante

y estaba a punto de hacerse público, eso no la libra de la responsabilidad

de lo que hizo aquella noche.

Incluso en una era donde se culpa al psicoanálisis,

encontrarse en una situación difícil no es considerado

un trastorno emocional extremo como define la ley.

Cuando Janice Licalsi disparó aquellas cinco balas,

sabía perfectamente lo que hacía, quería salir de una situación difícil.

La ley describe ese acto como asesinato premeditado,

y tiene un precio.

Ahora es su deber

fijarlo.

Damas y caballeros,

hace 17 meses...

Janice Licalsi inició un desesperado intento

por salvar la carrera y reputación de su padre,

y puso en marcha una serie de sucesos

que culminaron en el terrible acto por el que ahora se la juzga.

Siguiendo las órdenes de Angelo Marino,

quien la amenazaba con...

revelar que su padre había estado a sueldo de la mafia,

Janice Licalsi cambió de comisaría.

Bajo las órdenes de Marino...

vigiló al inspector John Kelly,

lo sedujo y se ganó su confianza.

Después, como suele ocurrir

en este tipo... de tragedia humana,

el destino le jugó una mala pasada.

Janice Licalsi y John Kelly...

se enamoraron. Entonces...

recibió la orden

de matarlo.

A pesar de su deseo de proteger a su padre,

Janice Licalsi no pudo cometer un acto tan repugnante.

Los días pasaron,

y ella era incapaz de cumplir la orden de Marino.

Al cabo de seis días,

recibió la orden de reunirse con Marino en un garaje subterráneo.

Sabía qué significaba esa reunión.

Sabía que, al no cumplir la orden, había puesto su vida en peligro.

Cuando Janice Licalsi entró en el coche de Marino,

sintió que estaba al borde de un abismo.

En aquel momento, temiendo por su vida, mientras Marino la interrogaba,

Janice Licalsi se dejó llevar por sus instintos.

Bruscamente, sin pensar,

reaccionó.

La mujer que van a juzgar

es todo lo contrario

de aquellas que se escudan en el victimismo

para negar los actos más atroces.

Janice Licalsi se responsabiliza de sus acciones.

Janice Licalsi quiere pagar su deuda a la sociedad.

Lo único que pide

es que tengan en cuenta

la obvia e innegable presencia

de lo que el código penal recoge como trastorno emocional extremo.

Si creen

que una mujer que amenazada con la ruina de su padre,

el asesinato de su amante

y con su propia muerte,

puede sufrir un trastorno emocional extremo...

solo les pido que actúen como dicta la ley.

Les ruego que pronuncien el veredicto menor...

de homicidio involuntario.

- ¡Es él! - ¿Dónde?

El que está enfrente del cajero. Es él.

- ¿El de blanco? - Sí.

Quince especial, brigada 10-85 inmediatamente.

- Dame la mano. - Si ese es su hombre,

- saldré en libertad condicional, ¿no? - Sí, claro.

Agáchate y no te muevas.

- ¿Listo? - Sí.

¡El ciudadano de blanco!

El cabrón de blanco.

¡Tú! ¡Policía!

- ¿Qué pasa? - Vamos.

Las manos sobre la cabeza.

¡Contra la verja!

¡Contra la verja!

Te estoy apuntando en la cabeza. Tiene una pistola.

Agente, puedo explicarlo.

Volvemos a la comisaría.

- Estamos bien. - Tiene cortes en la mano derecha.

Estamos bien.

COMISARÍA 15

¿Dos años?

De acuerdo, gracias.

He comprobado los trabajos. Lleva dos años limpio.

- Yo creo que los mató. - ¿Lo sabe?

- Hola, Medavoy. - Cree que está aquí

por posesión de armas. Quiere cigarros.

Haverill me está dando por saco.

Haz el DD5 cuando puedas.

- Hola, John. - Hola.

- ¿Os han degradado o qué? - Mira por dónde.

¿Qué pasa?

¿Tienes un momento?

Estoy trabajando en un doble homicidio y evitando a los jefes,

pero podemos hablar luego.

- Vale. - ¿Te parece bien?

- Debo volver dentro, Andy. - Sí.

De acuerdo.

- Hasta luego. - ¿Cómo va, Roberts?

Andy...

estás cabreado porque, tras la muerte de Dee Dee, ignoré a su perra.

Olvidémoslo, ¿vale?

Están crucificando a John. Tengo algo que lo puede ayudar.

- ¿Qué es? - Estoy trabajando para una persona,

es una madame.

Vigilo su prostíbulo.

A una de las chicas la amenazaba su exchulo.

Oye, tengo que llevar

- el pan a casa. - Vale.

Venga, ¿qué ha pasado?

La madame y yo nos hemos hecho amigos.

Por las noches, nos sentamos en el salón

y charlamos de esto y lo otro.

Una noche, llamaron pidiendo a Suzie y a Denise,

vestidas de colegialas.

Norval Grolsch, Andy.

¿Quién puñetas es ese?

Norval Grolsch

es ni más ni menos Norman Gardner,

ese presentador engreído, gilipollas como él solo,

que resulta que le gusta grabar sus actuaciones como director de colegio.

Verás,

se lo debo a John.

Dile que, si quiere utilizar esto, adelante.

Bien. Y, si dice que no,

otro lo hará.

¿Y si Asuntos Internos viene a por mí?

Es una tortura china.

- Tranquilízate, - Sí, claro.

Gregory, todo saldrá bien.

No hiciste nada malo con la agenda.

Tampoco John.

Me da miedo tartamudear.

Lo harás bien.

Sí, pero si tartamudeo, creerán que oculto algo.

Saben que tartamudeas.

No lo entiendes.

Si creen que oculto algo, John saldrá malparado.

No quiero perjudicar a un amigo.

Reginald, hemos confirmado algunas cosas,

y estás implicado

en algo que ocurrió el fin de semana.

Te explicaré cómo va esto.

¿Me correrá a patadas?

No, no te pondré la mano encima.

Hay dos maneras de hacer esto.

Leerte tus derechos, y que solicites un abogado,

o sentarnos tú y yo y llegar al fondo de la cuestión,

porque, sinceramente, no es lo que parece.

Tiene razón.

¿Quieres que sigamos sin un abogado?

Sí.

¿Por qué dice que no es lo que parece?

He examinado tus antecedentes.

Llevas dos años trabajando ininterrumpidamente.

Has tenido baches, pero creo que eres un tío decente,

y no creo

que pudieras vivir como vives

sin carácter y valor.

Llevo dos años partiéndome el lomo.

Lo sé.

Algo te sacó de quicio en aquel piso. No sé lo que fue.

No sé si alguien te contrarió,

si alguien quiso humillarte. No lo sé.

No sé lo que pasó.

Pero las malas noticias son que puedo encerrarte ahora mismo.

Dejaste un rastro de sangre por todo el lugar y, hoy en día,

la sangre es como una huella dactilar,

y te vieron allí.

Puedo encerrarte ahora mismo por trastornado.

No quiero hacerlo porque no lo eres,

eres un tío decente.

Así que ayúdame.

Piénsalo.

Recuerda qué te hizo perder la cabeza. ¿Lo harás?

Volveré.

Norman, me alegra que haya venido.

¿Qué quiere?

Tengo novedades de última hora. Y me gustaría que las viera.

¿Viene a mi despacho temporal?

Claro.

Suba.

Ya conocéis las reglas.

Si no hacéis los deberes, tengo que azotaros.

- Lo sabemos. - Lo sabemos.

Poneos en posición.

Tenéis suerte de tener unos culos firmes y turgentes.

Madre mía.

Puede que os duela un poco...

- Tengo que... - No.

Esta es mi parte favorita.

Denise.

¿Habéis aprendido la lección, chicas?

¿Haréis los deberes a partir de ahora?

- Sí, director Grolsch. - Sí, director Grolsch.

Esto es chantaje. Puedo hacer que le detengan.

Pues está en el sitio adecuado. Hoy resulta que está lleno de jefazos.

Si quiere que los llame y haga esto público...

- En la adolescencia... - ...¿o prefiere oír una idea que tengo?

Prefiero oír su idea.

¿Cómo sé que me dará todas las cintas?

- Preciosas. - Si no nos demostramos confianza,

¿dónde estamos?

En la jungla.

Palabra de honor.

Palabra de honor.

Siento el retraso.

Me entretuve con la rueda de identificación.

¿Sabe que tiene derecho a que un abogado o delegado esté presente?

- Sí. - ¿Sabe

- que la conversación está siendo grabada? - Sí.

- Diga su nombre y número de placa. - Gregory Medavoy, placa número 588.

¿Fue usted el inspector jefe en el asesinato de Tommy Linardi?

Sí.

¿Qué inspectores intervinieron en la investigación?

Los inspectores Kelly, Sipowicz y Martinez,

el turno de día de la Brigada 15.

¿Durante la investigación de la muerte de Linardi,

tuvo en posesión un diario propiedad de Angelo Marino?

Sí.

¿Quién registró dicha prueba?

El inspector John Kelly.

Según su informe, consta que la agenda se registró dos días después.

Fui el responsable.

Interrumpí el registro. Sabía que el inspector Kelly tenía la agenda.

Tardé un par de días en pedírsela.

¿Por qué lo interrumpió?

No lo recuerdo exactamente...

Estuve trabajando en otros aspectos del caso.

¿Se opuso el inspector Kelly

- a entregarle la agenda? - En absoluto.

Pero, durante aquellos dos días,

Kelly fue el único inspector que tuvo acceso a dicha agenda.

Podría decirse así.

Pero la culpa fue mía.

No se la pedí.

¿Quieren algo más?

No, es todo.

De acuerdo.

Escuche,

tengo 33 años. He pasado 14 en la cárcel.

Me cayeron de uno a cuatro años. Pasé 18 meses por robar en una ferretería.

Salí.

Y me cayeron cuatro más porque el tío de la ferretería

dijo que intenté apuñalarlo, lo hizo para que me largara del barrio.

La tercera vez,

en medio de un robo en una tienda de comestibles,

me entró miedo. Y me pillaron.

Llevo dos años fuera.

Trabajando duro.

Trabajando día y noche porque no quiero volver.

Pero...

entré en aquel edificio.

¿Ha visto cómo es? Parece una prisión.

Las puertas estaban abiertas, había mujeres dentro.

Uno empieza hablar.

Te echas la mano al bolsillo,

sacas algo de pasta para pillar rockstars.

Así las llaman. Rockstars.

Allí solo quieren fumar crac.

Entré.

Fumé un poco.

Vi a una mujer.

Y aquel...

Aquel imbécil...

Aquel imbécil

se acercó a mí...

y me dijo que dejara a su fulana en paz.

Lo abofeteé como a una mujer.

Intentó atacarme.

A un tío fuerte como yo.

Se me echó encima.

¿Por qué tenían tantos cortes?

Quiso robarme.

¿El tipo que estaba en el piso?

Sí.

El imbécil me soltó el rollo y luego intentó robarme.

Saqué mi 38 y les ordené subir.

A la zorra la até con un cable eléctrico,

la até bien fuerte.

Y lo siguiente que recuerdo...

es que aquel imbécil se me echó encima.

Empecé a golpearlo...

y a golpearlo.

Luego vi el cuchillo.

Cuando le desgarré la carne...

me di cuenta de que la había cagado.

Aquellas dos rockstars...

me han jodido la vida.

De eso nada. Bernard Jenkins vuelve a la cárcel.

Hice un trato con él. Le di mi palabra.

Nos entregó al asesino de un doble homicidio

- porque le prometí que lo ayudaría. - No puede hacer tratos.

Para eso están los supervisores.

No puedo hacer mi trabajo si mi palabra no es importante.

Eso lo dice todo.

Me da asco.

¿Se cree que hacer unas pruebas y lamer unos culos

- le convierte en jefe? - John.

- ¿Eso cree? - John.

Libere a Bernard Jenkins. Kelly me ha dado lo que buscaba.

Siéntense.

¿Han alcanzado un veredicto?

¿Han alcanzado un veredicto?

- Sí. - Póngase en pie el acusado.

¿Cuál es el veredicto sobre la acusación de asesinato en segundo grado?

- ¿Culpable o inocente? - Inocente.

¿Cuál es el veredicto sobre la acusación de homicidio involuntario

- en primer grado? - Culpable.

¿Es este el veredicto del jurado?

Damas y caballeros,

gracias por su paciencia y dedicación en este complicado juicio.

El estado de Nueva York les da las gracias.

Pueden retirarse.

Continuará bajo fianza hasta que se dicte la sentencia.

Dos años como mucho. Fuera dentro de seis meses.

Nada mal para un picapleitos.

- Gracias. - La cena por la que nadie apostaba.

Siento haberla aplazado tantas veces.

No pasa nada.

Disculpe.

¿Podría traernos ese pan que huele a aceite de oliva?

- El que está cortado en cubos. - Focaccia.

- Sí. - No tenemos.

Este pane Marino es muy bueno.

- A ella le gusta el otro. - Pero ya no lo hacemos.

- Lo siento. - Andy, no pasa nada.

Una de las razones por venir aquí

- es porque te gusta ese pan. - Pero no importa.

Probaré el pane Marino.

Está bien.

No importa.

Tienen bronzino fresco. Bien.

Estoy muy contento de que hayamos quedado para cenar.

Yo también.

Como sabes, tengo que tomarme las cosas paso a paso.

Estoy muy orgullosa de ti.

Mi problema es

que tengo que aprender a tomarme las cosas con calma,

a no exasperarme tanto,

como anoche cuando cancelamos la cena.

O como por lo del pan.

Hace un par de años, hubiera saltado como un loco.

Estoy orgullosa de tu control.

Estoy en ello...

hay que poner el trabajo aquí,

y luego está mi problema, en el que hago progresos.

Y luego estás tú.

Sí.

¿Por qué no nos casamos?

Bueno...

no digas nada ahora.

- Pensaba en voz alta. - No pasa nada.

Lo más importante para mí es tener la confianza de mi público.

Por ello, aunque mi declaración

vaya a avergonzarme o incomodarme

es el precio que tengo que pagar.

Señoras y señores,

en las últimas horas me ha llegado información

que exonera al inspector John Kelly,

y despierta serias dudas sobre la veracidad de mis testigos...

SILENCIAR

¿A qué viene eso?

Lo habrán comprado.

Sinclair dice que solo cumpliré seis meses.

Hizo un buen trabajo.

Tú me has ayudado.

¿Sabes cómo ir a la cárcel?

Sé cómo ir.

Subtítulos: Mercedes Del Alcázar

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