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- Hola. - Hola, Johnny.
Pasa.
He dado dos vueltas. No me ha seguido nadie.
Pasa. Siéntate.
¿Qué ocurre?
Me preocupa que declares mañana.
- Todo irá bien. - ¿Cómo puede ir bien?
Si abres la boca, tendrás que mentir,
- e irán a por ti. - Sé arreglármelas.
¿Hablaste con Sinclair?
Sí. Le gusta el jurado. Cree que los dos primeros días han ido bien.
¿Te dijo por qué Gina Zarone va a testificar?
Por la agenda de Marino.
Johnny, hice lo que hice,
- y estoy dispuesta a pagar por ello. - No es justo.
Si no fueras policía, esto no estaría pasando.
Solicitarían el sobreseimiento.
No me perdonaría que salieras perjudicado.
Ven.
Acércate.
Escúchame bien.
Saldremos de esta. ¿Me oyes?
Te quiero.
Siempre te querré.
No.
No. Esto nos va...
No es el momento para confundirnos.
- No voy a disculparme. - No quiero que lo hagas.
Deberías irte. No compliquemos las cosas.
¿Tengo razón? Bien.
Nos veremos mañana en el tribunal.
Hasta mañana.
JUZGADO DE LO PENAL
Inspector Kelly, ¿investigó usted
los asesinatos de Angelo Marino y su guardaespaldas Anthony Capello?
- Así es. - Según su declaración,
usted mantenía relaciones con Janice Licalsi,
autora confesa de los asesinatos.
Se acostaron antes y después de las muertes.
Inspector, ¿declaró que, a pesar de tener relaciones íntimas,
nunca sospechó que la señorita Licalsi cometió
- estos crímenes? - Así es.
Permítame que le recuerde un asesinato
ocurrido dos meses después del de Marino.
Usted también investigó
la muerte de Thomas Linardi, ¿no es así?
Fui uno de los investigadores.
¿Tuvo en su poder, durante el transcurso de la investigación,
una agenda propiedad de Angelo Marino
y que contiene los nombres de los agentes
a sueldo de Marino?
La encontré en el escenario del crimen de Linardi.
¿Aparece en ella el nombre de Janice Licalsi?
No.
La agenda contiene los nombres de los policías
que estaban a sueldo de Marino.
Según Janice Licalsi, ella trabajaba
para Angelo Marino, pero su nombre no figura.
¿Cuál es su pregunta?
El Departamento de Inteligencia
cree que se arrancaron algunas hojas de la agenda.
¿Sabe cómo pudo ocurrir?
No.
¿Cuántos días custodió la agenda?
Dos días.
No hay pruebas de que las hojas fueran arrancadas en ese periodo de tiempo.
Nadie ha hecho ese alegato.
Se lo preguntaré directamente.
¿Durante la investigación del caso Linardi,
descubrió la complicidad de la señorita Licalsi
- en los homicidios de Marino? - No.
¿Habló con ella de su descubrimiento?
- No. - Por amor o lealtad,
¿no hizo desaparecer pruebas para que se entregara como una mártir
y de este modo salir beneficiada?
No hice desaparecer pruebas
y no influí para que se entregara.
Volveré a llamar al inspector tras interrogar
al siguiente testigo, señoría.
Esto es todo de momento.
Se entregó ella sola.
Retírese. Le volverán a llamar.
¿Sabes cuándo volverás?
Voy a la prueba de tiro. Volveré cuando acabe.
- ¿Seguro que no quiere nada? - No, gracias.
El inspector ha llegado.
¿Cómo está, señora Carlin?
- Andy. - Sí, lo sé.
Me gustaría que soltaran a mi marido.
Venga a mi mesa.
Falta al trabajo, quiero que lo dejen libre.
No podemos retirar los cargos hasta mañana.
No presentaré cargos contra él,
está en la cárcel, y está empezando a enfadarse.
Venga aquí, quiero enseñarle algo.
- ¿Qué? - Venga conmigo.
¿Hay alguien?
Pase.
Pase.
- Quítese las gafas. - ¿Por qué?
Quíteselas.
Venga.
Mírese.
Está irreconocible con tanto hematoma.
Esta vez aprenderá.
Ha estado en la cárcel.
Se está engañando.
Si no testifica contra él, su marido no habrá aprendido nada.
Saldrá de la cárcel.
La culpará por los dos días que pasó allí
y le propinará la peor paliza que le haya dado.
¿Ha llamado a los números que le di?
No puedo irme.
Paga la residencia de mi madre y parte de sus medicinas.
¿Usted trabaja?
Cuido de mi madre.
Haré unas llamadas y nos veremos mañana en la vista.
¿No puede dejarlo marchar ahora?
No.
No.
¿Me da las gafas?
Sí.
Gracias.
Por aquí.
Nos veremos mañana en la vista.
¿Cómo ha ido?
- Genial. - ¿Abrams ha ido a por ti?
Sí. Con toda la artillería.
Dio a entender que Licalsi confesó porque la descubrí.
Cómo odio a ese imbécil con esa barba de pijo.
Y la fulana de Richie Catena testificará sobre la agenda.
Verás, John,
deberías haber hecho con la agenda lo mismo que Nixon con las cintas.
- Han robado a otro camello. - Rápido, en marcha.
John, Asuntos Internos te vigila.
Estaban en el tribunal. Recibí el mensaje.
Nada de errores.
¿Cómo te has hecho eso, hijo?
Dos tíos salieron corriendo
cuando Alex subía, y lo empujaron escaleras abajo.
¿Robaron en este piso?
Eso parece.
¿Sabe si trafica?
No quiero saberlo, paso de problemas.
Entra, hijo.
¿Sí?
Inspectores de policía, señor Ramos.
¿Quiere abrir?
¿Podemos hablar del robo?
Ya les conté todo a los polis de uniforme.
Dos tíos, a los que no pude ver, entraron, me esposaron al radiador,
revolvieron todo y se fueron. Se equivocarían.
¿Qué hace?
- ¿Qué hace? - Usted golpeó la pared.
- ¿Avisó al vecino? - Sí, llamó a la policía.
- ¿Dónde está ese vecino? - Tiene dolores en el pecho.
Lo llevaron al hospital.
- ¿Usted trafica? - No.
¡Oiga! ¿Qué hace? Esa habitación es privada.
He creído oír voces cantando.
Colabore, será más fácil.
Les he dicho todo lo que sé.
¿Que no traficas? ¿Y esto qué es, la balanza de la Justicia?
Eres un mentiroso de mierda.
Les ruego que se vayan.
Antes, te aconsejaremos cómo reaccionar si te roban
otra vez.
Lo mejor es que un gilipollas como tú
se meta el cañón de la pistola del intruso en la boca.
Luego intentas quitársela y, si se le dispara en tu garganta,
arrestaremos al tipo y se habrá hecho justicia.
Piénsatelo antes de comprarte otra báscula, gilipollas.
Me da igual que roben a traficantes, pero que empujen a niños...
Deberíamos vigilar esta zona.
Inspector Kelly, ¿algún comentario?
¿Algún comentario...?
No tengo nada que decir.
Es la segunda vez que me pisa. No vuelva a pisarme.
- ¡Kelly! - El que faltaba.
No quiero agobiarle, inspector, pero no contesta a mis llamadas.
¿Y eso no le dice nada?
¿Nos concede medio minuto?
Norman.
¿Cree que, si quisiera hablar con alguien, sería con usted?
¿Cien mil dólares le harían cambiar de idea?
Por eso he estado llamándole.
No me interesa.
Le pagaríamos 100 000 dólares por una entrevista en exclusiva
- cuando acabe el juicio. - No me interesa.
¿No le interesan 100 000 dólares?
¿Alguien le echa Prozac en los cereales?
No me mande más mensajes ni me llame.
Por cómo se está desarrollando el juicio,
debería buscarse nuevas fuentes de ingresos.
Ni idea.
Como los anteriores. Dos tíos entran en el piso
y el desgraciado del camello dice que no los vio.
- ¿Encontrasteis algo? - No, pero seguro que trafica.
Los tipos esos arrollaron a un chaval en las escaleras.
John y yo queremos hacer vigilancia
antes de que se cometa un homicidio.
Martinez ha arrestado a un delincuente.
Por venta de narcóticos.
Está en la uno. Utilízalo si te sirve.
Está bien. Gracias.
Asuntos Internos quiere las listas
de la investigación Linardi. Van a por John.
¿Ha testificado la chica?
No están esperando a descubrirlo.
Martinez tiene a un tipo en la uno que nos puede servir.
Bien.
- Hablemos con él. - Me reúno contigo en un minuto.
¿Cómo ha ido?
He recibido tu mensaje sobre modificar la querella Carlin.
- Sí. ¿Se puede? - ¿En base a qué?
En base a que me mordió.
Cuando lo detuve en aquel antro,
me dejó toda la dentadura marcada en la rodilla.
¿Su mujer ha retirado los cargos?
¿Se trata de eso?
- Creo que lo va a hacer. - ¿Tú no lo quieres en la calle?
Créeme, ese tipo es peligroso.
Ha utilizado a su mujer como saco de boxeo.
Si se retiran los cargos, el juez no me permitirá modificaciones.
Ayuda a esa mujer. El marido saldrá en libre.
Sí.
¿Y del resto qué hay?
Bien.
Espero...
que pronto pueda hablarte de algo personal.
¿No me lo cuentas ahora?
Ahora mismo...
tengo que esperar.
Está bien.
Espero contártelo pronto.
Quería que lo supieras.
Disculpa.
¿Tienes problemas de drogas, Tahir?
Mi único problema es la policía.
- ¿Traficas? - No.
Sabemos que vendes mercancía.
Hemos encontrado droga en tu casa, eso es un delito grave.
Además, no te ayudas.
- ¿Cómo me puedo ayudar? - ¿Quieres colaborar?
Eso es lo que quiero, volver a empezar.
Chorizar aquel reproductor de CD fue un error, pero solo lo hice
porque me había cambiado de piso.
Y te diste un homenaje.
En tu barrio, están robando a traficantes.
Lo intentaron conmigo.
Queremos instalar una cámara en tu casa.
¿Me libraré de este marrón?
- Depende de cómo vaya. - Instálenla.
Llevarás un chaleco antibalas. Estaremos cerca.
Pero correrás cierto riesgo.
No más de lo normal.
Son gajes del oficio.
No queremos ver porquerías. ¿Has entendido?
Solo queremos la cámara para ver si te roban.
¿Podrán ver en el váter?
No habrá cámaras en el váter.
Así que tendré que hacer allí los trapicheos.
Utiliza la cabeza y cierra el pico.
Esto me está dando buen rollo.
¿Qué tal en el campo de tiro?
¿Qué tal? Me he pasado una hora en un puente,
en un atasco.
Me han picado pulgas en Rodman's Neck,
y encima casi pierdo el pulgar
ajustando una nueve milímetros.
Para un momento y habla conmigo.
- ¿Con qué fin? - El fin es...
que pares y hablemos.
Desde que empezaron los acuerdos con tu mujer,
estás en otra galaxia.
Ya, bueno,
- saludos desde el planeta Medavoy. - Gregory.
Es absurdo.
No tiene sentido y es inútil, una pérdida de tiempo.
Comisaría 15.
Sí.
James Sinclair, inspector.
Y Robin Wirkus ha dicho que le espera en el bar Jive.
De acuerdo.
Kelly.
Hasta mañana.
- Gracias. - De nada.
Tengo que volver mañana.
Esa chica me ha implicado.
¿Ha dicho lo que vio?
Me da igual lo que haya dicho. No estuvo allí. Miente.
Le confiaría algo a Abrams
que su novio le contaría antes de morir.
Él la habrá aleccionado
y ella ha recuperado la memoria.
- Tienes visita. - Busco al inspector Sipowicz.
Yo tengo que hablar con él.
¿Hablamos luego?
Llámame esta noche si quieres.
Gracias.
- Hola, Dan. - Qué diferente todo.
Hay hispanos, mujeres.
Humo, un teniente que trabaja.
Estaba esperando a que me llamaras.
- ¿Has hablado con ella? - Dijiste que esperara a que me llamaras.
He cambiado de opinión.
No quiero que la invites hoy.
- Dan, me estás volviendo loco. - ¿Quién es el jefe aquí?
¿Con 18 años sobriedad?
Me pediste que fuera tu padrino.
Me has ayudado mucho, pero esta vez no estoy de acuerdo contigo.
Mi decisión es que esperes.
Quiero pensarlo bien.
- No quiero que peligre tu progreso. - ¿Cuándo podré invitarla?
¡No lo sé!
La impaciencia acabará contigo.
- ¿Eso es todo? - Recuerda las cuatro palabras.
Progreso. Resolución.
Intención.
Meta. Hablaremos pronto.
Anda ya.
En el juicio en el que se procesa
a la exagente de policía Janice Licalsi, el testimonio de esta tarde
ha confirmado el argumento de la Fiscalía, según el cual el inspector John Kelly
conocía la relación de su amante con el crimen organizado.
Gina Zarone, a quien ven abandonando el juzgado,
- declaró que vio a Kelly... - Harry...
ponle otra a ese caballero.
...un sicario del clan de Marino,
donde Licalsi vio fotocopias
- de la controvertida agenda de Marino. - ¿Otra?
- No, gracias. - ¿Seguro?
Sí. Gracias.
...es la testigo sorpresa,
ya que había sido amenazada de muerte varias veces...
¿Le importa si le digo que...
lo he reconocido?
- No busco conversación. - Lo siento.
- Hola, Johnny. - Lo mejor de Nueva York.
- Llego tarde. - Tranquila.
¿Esta chica no ha matado a nadie?
¿Por qué no se sienta
- y habla con su nueva amiguita? - Ha bebido demasiado.
- Váyase. - ¡Oiga!
No estamos en Ruanda.
Que te den, Jerry.
Esto aún no es un Estado policial.
Usted mintió.
Espero que a esa zorra le caiga la perpetua, y a usted le expulsen.
- No vuelva. - Yo pago su puñetero sueldo.
- ¿Estás bien? - Sí.
¿Tú qué tal estás?
Bien.
Los últimos cinco días han ido bien.
Un poco revueltos.
¿Cómo está?
¿Cómo está quién?
No va a ser Hillary Clinton.
Está bien.
Solo quiere que acabe todo y dicten sentencia.
Vamos a pedir la carta.
Gracias.
Aún siento algo por ella.
Janice Licalsi.
Sí.
Me lo imaginaba.
¿La has...?
¿La has visto?
La vi anoche.
- ¿Te acostaste con ella? - No.
Verás,
es todo complicado, ella va a ir a la cárcel...
Déjame hacerte una pregunta.
Cuando alguien tiene problemas, eres muy protector.
Cuando hablas de sentimientos,
¿podría ser por eso o...?
No.
Tengo sentimientos por ella.
Tenemos que dejar de vernos.
Lo siento.
Éramos amigos. ¿Seguimos siéndolo, verdad?
No eliges a quien amas.
No tengo hambre.
- Ya. - Está bien.
- Deja que te... - No, por favor.
Puedo ir a casa.
Te llamaré.
Bien.
Aquel caballero, teniente.
¿Es usted el superior de John Kelly?
- ¿En qué puedo ayudarle? - Soy Timothy Miller.
Quiero denunciar por agresión al señor Kelly.
¿Me acompaña a mi despacho?
- ¿Está al tanto del incidente? - ¿Por qué no me cuenta su versión?
Estaba tomando una cerveza. Reconocí al gilipollas ese.
Lo saludé. Se puso fuera de sí.
Me pegó con un puño americano en el plexo solar.
Aún vomito bilis.
Entonces...
- ¿quiere poner una denuncia? - ¡Sí!
Y llevarlo a juicio.
Uno de mis inspectores tomará nota de todo,
pero sepa que seremos muy minuciosos.
Lo del puño americano me extraña.
Y lo de la agresión sin más también.
¿No estaría usted borracho, fue un bocazas
y él le ayudó a salir?
¿Así es como funciona? Corporativismo.
Le diré cómo funciona. Usted presenta una demanda.
Y le preguntamos a Kelly si quiere poner una contrademanda.
Luego tomamos declaración al camarero y otros testigos
para aclarar quién provocó el incidente.
Y decidimos a quién encerramos.
¿Llamo a un inspector?
Quiero que sepa con qué gente trabaja usted.
Sé cómo es la gente con la que trabajo.
¿Encontrará la salida?
¿La lista de espera es muy larga?
Olvide los refugios para indigentes.
Tendrá a seis personas golpeándola en lugar de una.
Está bien. Gracias.
John.
Ven.
¿Qué sucede?
Acaba de venir un tío diciendo que le pegaste en un bar.
Se pasó conmigo y le pedí que se fuera.
Me dio un codazo, así que le ayudé.
- ¿Le pegaste? - Lo saqué de allí.
- ¿Ha puesto una denuncia? - No.
¿Por qué?
¿Estás bien?
- Sí. - ¿A qué hora testificas?
Veré a Sinclair dentro de media hora.
Bien.
¿Por qué no te quedas aquí hasta entonces?
Aquí no tentarás a la suerte.
No creo.
Muy bien.
- Inspector. - Donna.
Hola.
¿Ya has tomado una decisión?
Tú y yo vamos a llegar a un acuerdo.
Al mínimo incidente con el programa, un paso en falso, e intervendré.
- ¿Te ha quedado claro? - Clarísimo.
Mientras respetes el acuerdo, puedes invitarla a salir.
Verás, Sylvia,
no será un impedimento para mí, será de ayuda.
Ya lo veremos.
¿Vas a llevar esa corbata cuando la invites?
Sí.
Esa corbata está fatal.
No he traído otra, Dan.
- Disculpe. - Tengo que llevar esta.
Tengo que hablar contigo y con John.
- ¿Cómo se llama? - James Martinez.
- Dan Breen, James Martinez. - Encantado.
- Dan trabajó aquí. - ¿Sí?
¿Cuánto mide, Martinez?
Mido 1,73.
en mis tiempos, la estatura mínima era 1,75.
Menos mal que lo cambiaron.
A la gente se le ocurría de todo.
Pesas en los tobillos
y cosas por el estilo, para alcanzar el mínimo.
- ¿En serio? - Oye, Dan,
te pondré al día de las cosas.
- Encantado, Martinez. - Igualmente.
No quiero alargar las negociaciones.
No.
¡No! ¡Adiós!
Te rascas mucho la oreja.
Pillaría algún hongo ayer en el campo de tiro.
- ¿Se cogen tan rápido? - Claro que sí.
Miles de personas usan esos protectores.
No sé por qué Fancy me eligió para la prueba.
Pensaba que todos la hacían.
Pero me eligió el primero.
¿Quieres mi opinión sobre una cosa?
- ¿Qué? - Te resistes a las nuevas experiencias.
¿De qué estás hablando?
Hablo del fin de tu matrimonio.
Hablo del libro de Ethan Cohen, Dolor y recuperación.
Es una guía emocional sobre el divorcio.
Dice que, cuando un matrimonio se rompe, la pareja pasa un duelo,
se resisten a las experiencias nuevas y acaban amargados.
Si parezco amargado, es porque me están jodiendo
con los acuerdos.
Ethan Cohen dice que hay que relajarse y dejar que todo fluya.
Me está desplumando, una cosa detrás de otra.
Dólar tras dólar.
Eso también pasará.
Eso dice que tienes que repetirte.
¿Quieres saber mi plan para que eso pase?
- ¿Qué? - Este domingo,
iremos al Madison Square Garden, veremos a los Rangers,
elevaremos la mirada a todo lo alto
y contemplaremos todo el esplendor de la bandera de la Copa Stanley.
Gregory,
si eso no te dice que tus sueños pueden hacerse realidad
y que tienes el futuro a tus pies...
es que no tienes corazón.
Tengo corazón.
Y yo tengo entradas.
Esto es de anoche.
Ese es Tahir.
Yo en el Cuerpo, permanentemente.
Sin necesidad de ir a la Academia ni nada,
porque ya sé manejar una pistola, y enfrentarme a cualquiera.
Bonito uniforme,
y yo soy lo más.
¿Qué estamos viendo, James?
¿Quién es?
- Shakeem, tío. Abre la puerta. - Ahí llega el otro.
Mira. Estoy forrado, tío.
Se lo quité a dos tíos que iban por el Hudson.
¡Dos turistas! ¡Quinientos pavos!
Mira, tío. Quiero pillar seis gramos.
- Vamos al baño. - No pienso ir al baño.
- Quiero enseñarte una cosa. - No quiero verla.
Shakeem, por tu propio bien...
Quiero saber si detengo a Shakeem por robo
- antes de que acabe la vigilancia. - ¿Sabes dónde encontrarlo?
Sí. Tahir ha dejado de ir a sus puntos habituales.
Si denuncian, y la víctima identifica a Shakeem,
puedes arrestarlo.
Si no lo reconoce, espera
a que acabe la vigilancia.
- Vale. - Esta noche vigilaremos el apartamento.
De acuerdo. Gracias.
La verdad es que Tahir es un candidato al FBI.
¡Ahí está!
¿Conoce a mi ayudante?
- ¿Qué sucede? - No pinta bien, Johnny.
Si Abrams no hubiera tenido ética,
Janice habría aceptado una pena de seis años.
No quiero que declares más.
Llamó a mis espaldas al fiscal
- y aceptó seis años. - Janice.
Gina Zarone puede meterte en la cárcel.
Gina Zarone es una fulana
cuya credibilidad destruiré antes de que John suba al estrado.
Olvídate de Gina Zarone,
quiero que confíes en John Kelly y que me dejes hacer mi trabajo,
que ahora mismo es el contrainterrogatorio.
Si nos disculpas ahora.
- Cumpliré seis años. - Podrían ser menos.
Discúlpanos, Janice.
Los clientes con conciencia complican la abogacía.
¿Podrás conseguirle un acuerdo mejor, no?
Voy a ser franco.
Abrams ha conseguido lo que quería de esa chica.
Y te ha responsabilizado de lo que hizo Janice,
de que se entregara.
Aparte de eso...
dirigirá todos sus esfuerzos a ocultar todo lo que hizo Janice
antes y después de los asesinatos.
Cuenta con que niegues que presenciaste la reunión.
Eso protege tu posición legal, pero deja a Janice en suspenso.
No voy a decirte lo que tienes que decir.
Nunca te he preguntado lo que viste o no, o lo que sabías.
Solo digo que, cuando Janice suba al estrado,
necesito que los 12 miembros
- crean que ella confesó libremente. - Esa es la verdad.
La verdad y un proceso tienen lo mismo en común
que un perro salchicha y un bulldog.
- ¿Serás capaz de convencerlos? - Sí.
Vamos.
Inspector Kelly,
recordemos el encuentro del pasado 14 de diciembre
en el que a Janice Licalsi le mostraron algunas páginas de la agenda de Marino,
mi pregunta es si presenció dicho encuentro.
Sí, lo presencié.
¿Admite que fue testigo del encuentro
en la biblioteca pública entre la Srta. Licalsi y Richard Catena?
Fui testigo del encuentro a 60 m de distancia.
No vi que se pasaran hojas ni documentos.
¿Por qué estaba presente?
Janice recibió una llamada en la comisaría aquella tarde.
Dijo que iba a reunirse con alguien.
Parecía nerviosa. Me preocupó y la seguí.
Ya que niega cualquier sospecha de la señorita Licalsi,
asumo que tras verla hablar con un conocido criminal
aquello le tranquilizó.
Cuando volvió a la comisaría,
se lo pregunté. Me dijo que Tommy Linardi había contactado con ella dos días antes.
Advirtió a la Unidad de Crimen Organizado,
le pidieron que colaborara
y les informara de lo que le pidieran.
Durante la confrontación con la señorita Licalsi,
¿hablaron de sus actividades criminales?
Yo las ignoraba.
¿Hablaron de las hojas de la agenda?
Nunca las he visto.
¿No sintió la curiosidad de preguntarle
del porqué de este encuentro?
¿Cree que fue una cuestión de azar?
Creo que fue porque tuvieron a su padre en el bolsillo
hasta que se suicidó.
No haré más preguntas, señoría.
Señor Sinclair.
Seamos claros, inspector Kelly.
Tras este encuentro,
que el señor Abrams se ha esforzado tanto por establecer,
usted descubrió que Janice Licalsi
- había obedecido órdenes. - Así es.
Por lo tanto, no tenía motivos para sospechar de ella
- en actividades criminales. - Ninguno.
Y mucho menos en el caso Marino.
- Correcto. - De hecho, inspector,
el caso Marino y su chófer era un caso cerrado.
- ¿No es así? - Totalmente.
Ya habían confesado estas muertes.
Alfonse Giardella se confesó autor de las muertes.
El señor Abrams se ha tomado día y medio
para establecer que un encuentro que usted vio
desde lejos,
un encuentro cuyos particulares no tenía manera de adivinar,
un encuentro al que, como luego descubrió,
Janice Licalsi recibió órdenes de ir,
usted erró al no sospechar que ella cometió esos homicidios
meses antes,
homicidios de los que otra persona se había declarado culpable.
Inspector Kelly...
¿influyó en la decisión de Janice Licalsi de entregarse
y declararse culpable de los hechos por los que se le juzga?
El día anterior, Janice me confesó
que la habían ascendido,
y que trabajaríamos juntos.
Aquel día, inició una conversación
y me dijo que estaba preocupada.
¿Fue específica?
No, y yo no era la persona indicada para que hablara,
por eso le di el nombre de mi sacerdote.
Contactó con él. Al día siguiente, hablaron
y después ella se entregó.
¿Cuál fue su reacción?
Me sorprendió...
y lo sentí por ella...
estaba en una situación difícil. Los criminales habían contactado con ella
y ella intentaba proteger a su padre.
En cuanto a su entrega,
creo que se lo dictó su conciencia...
y espero que ella esté mejor.
Inspector Kelly, ¿nos ha contado todo
sobre su implicación en los hechos?
Sí.
No haré más preguntas.
¿Qué nos dice de su testimonio?
- Sin comentarios. - ¿Le habrá creído el jurado?
Técnica y puesta en escena.
Vea a Gina Zarone en mi programa mañana. Es el dinero que usted despreció.
- Atrás, Norman. - ¿Estás listo?
Mi hombre acaba de salir.
Nos vemos en el puesto de vigilancia.
- De acuerdo. - ¿Estás bien?
No lo sé.
Ha ido bien.
Sylvia, una pregunta.
¿Ha retirado los cargos?
Los ha retirado.
¿Me esperas un momento?
- Sí, genial. - ¡Oiga!
Señora Carlin.
- Déjeme hablar con su marido. - Estoy libre.
Ya sé que lo han soltado. Ahora me va a escuchar,
o le aplasto la cabeza contra esa ventana.
- ¿Sabe quién soy? - Un poli.
La otra noche, cuando fue al bar,
después de pegarle una paliza a su mujer,
yo le saqué de allí a rastras,
barriendo las colillas con el pelo.
Me mordió en la rodilla cuando le metí en el coche.
Lo siento.
Míreme. ¿Quiere acabar en el muelle?
¿Que está diciendo?
Estoy hablando de acabar en el muelle
atado a una roca y una soga en el cuello.
Hablo de morir con los pulmones llenos de agua
y que nadie sepa qué le ha ocurrido.
- ¿Me está amenazando? - No vuelva a pegarle.
- Vamos a empezar de cero. - No le pegue.
Señora Carlin, ¿tiene los teléfonos que le di y mi tarjeta?
Sí.
- Venga, vámonos. - ¡Oye!
Cuídese, señora Carlin.
Gracias.
- Hola. - Hola.
Sobre el asunto personal del que te hablé...
- Me gustaría hablarte de ello. - Adelante.
Sylvia,
durante estos cinco meses que llevamos separados...
He intentado cambiar cosas.
He ido a Alcohólicos Anónimos. He asistido a 90 reuniones en 90 días.
- He leído libros. Tengo un padrino. - ¿Y cómo va?
Bien. Mi padrino es un pesado, pero me ayuda.
Yo he ido a Al-Anon.
Espero que no haya sido una molestia.
Por ti vale la pena.
De todos modos...
en esas reuniones
se preocupan por los cambios en las relaciones,
sobre todo en los primeros meses,
pero me han dado el visto bueno,
y me gustaría que nos volviéramos a ver.
Me gustaría invitarte a cenar.
¿Esta noche?
Trabajo con John.
¿Qué tal mañana?
Me encantaría.
Bien.
Echo de menos cuando te secas la cabeza.
Sigo haciéndolo.
- Bien. - Bien.
No sé de qué hablan.
Te sorprendió que se fuera.
¿De qué te sorprendes
si estás saliendo con su hermano?
Qué bueno, ¿no?
Un héroe trabajando para la poli.
No lo sé.
¿Qué quieres que haga? Es mi hermano.
Tengo trabajo.
Piensas que has dicho la última mentira.
Te planteas dilemas que no entiendo.
¡No pienso callarme!
Es un inútil. Bebe.
Puede que hayas terminado.
¿Lo ha intentado?
¡Él nunca mintió!
Eres tú quien no me habla.
Los de Asuntos Internos van a por mí.
Prometiste hasta que la muerte nos separara.
- ¿Lo recuerdas, Anne Marie? - ¿Y tú qué?
¿Quién es?
Ahí vamos.
Son 20 pavos.
Al suelo, imbécil.
¿Qué es eso?
Son polis.
Son del turno de noche.
¿Qué tienes?
Tengo algo, pero no es suficiente.
¿Y el resto?
¿Van a arrestarlo?
Hay una pequeña posibilidad.
No llega a mil. ¿Y el resto?
Vamos, ¿quieres hablar?
No lo arrestan. Le están robando.
- Hijos de puta. - Un momento. Que saquen el arma.
- Cabrones. - Vamos.
- ¡Vamos! - ¿Quién es tan idiota en la comisaría 33
como para dejarlos sin blanca?
- ¡Policía! - ¡Policía! ¡Contra la pared!
- ¡Daos la vuelta! ¡Contra la pared! - Vale.
- ¡Daos la vuelta! - Tranquilo.
Estamos trabajando de incógnito.
- Nosotros también. ¡Daos la vuelta! - Escuchen,
esto es un malentendido.
Nosotros hacemos nuestro trabajo. ¡Contra la pared!
- ¡Dame la mano! - Un momento.
Todos hacemos lo mismo. ¡Venga, Kelly!
Como vuelvas a decirme eso, te doy de patadas.
Vamos.
Vamos.
POLICÍA DE NUEVA YORK
Anda ya. ¿A quién hacemos daño?
- Esos traficantes son gentuza. - No me lloriquees.
Asuntos Internos está esperando en el despacho del teniente.
Andy, enciérralos. Tengo que hablar con Fancy.
Sois unos ladrones de mierda.
No vamos a poder mear durante los próximos seis meses
sin Asuntos Internos encima.
Si estuvierais a mis órdenes, os corría a patadas.
Esto no es la 33, desgraciados.
Sí, John.
Teniente Reno.
- ¿Cómo está, teniente? - Sargento Martin.
- Llevarán la investigación. - Bien.
- No sabía que eran policías. - Exacto.
Dos policías entran en un sitio vigilado y ¿no sabían nada?
No teníamos ni idea.
Tenían que habernos notificado que vigilaban a unos policías.
He dicho que no lo sabíamos.
- No teníamos nada mejor que hacer. - Andy.
Nuestra razón de vivir es detener a los nuestros.
Cállate, Sipowicz.
- ¿Quieren el DD5? - Sabe que sí.
Pero interrogar a los detenidos llevará toda la noche.
A primera hora mañana.
De acuerdo.
Haré el mío esta noche. Quiero acabar de una vez.
Descansen.
Tenemos mucho de qué hablar.
Soy como la falsa moneda.
De eso nada.
Estás donde tienes que estar.
Entra.
Esta es tu casa.
Subtítulos: Mercedes Del Alcázar
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