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(música suave)
Al decir 25 años juntos,
parece que estamos celebrando la duración,
pero la duración es solo un número,
como la edad.
La duración es solo un número, como la edad.
Al decir 25 años juntos,
parece que solamente estamos celebrando la duración.
Pero la duración es solo un número,
como la edad.
Chin...
(música continúa)
Al decir 25 años juntos,
parece que solamente estamos celebrando la edad.
Eh... no.
La edad...
Eh... celebramos la transformación.
El camino que hemos construido
a través de nuestra propia felicidad. (ríe)
Perdón.
Es que me gana el sentimiento.
¡Ay, Clary!
¡Está hermoso!
Nena, ¿qué haces aquí?
Nena: ¿No has visto mis tuppers?
Esos rosita transparente.
Los dejé aquí en la carne asada el domingo pasado.
De esos de botoncito, hombre. Que le haces así, push.
- Y se queda... - Clary: ¡Ay, Nena!
Tengo 200 invitados allá afuera.
En cuanto termine el trío de jazz,
voy a subir a dar mi speech.
¿De veras crees que tengo tiempo para buscar tus tuppers?
Nena: Ay, cuñada. Ándale.
A ver, cuñada.
Si vas a mover de mesa a la Nena,
también muévenos a Fer y a mí.
Nos pusiste hasta atrás y con pura gente inmamable.
¡Te puse con mis papás!
¿En serio?
- ¿Están muy grandes, no? - Nena: Ey, ey, ey.
Si quieres ponla en mi mesa.
Ponme con Matis.
No, mejor me quedo donde estoy.
¡Ah, verdad! (ríe)
¡Ah! (ríe)
¡Ay, no! ¡Ya! Ya.
O sea, hice las mesas desde hace un mes
y no voy a cambiar a nadie.
Nena: Cuñada... cuñada.
¿No quieres que te ayude?
De verdad, si quieres, te puedo presentar.
No sé, puedo decir chistecitos.
Y también puedo hacer un número musical divino, ¿eh?
Nena...
No te estoy pidiendo
que me pongas en la mesa principal.
Yo solo digo que si mi Marcos viviera,
no nos pondrías en la peor mesa de toda la fiesta.
Clary: ¡Te puse con mis papás!
- invitada: Clary. - ¡Hola!
Me estoy hundiendo en el pasto todo el tiempo, amiga.
De haber sabido, no me pongo los Dior.
invitada 2: Muy bonito todo.
Pero la vajilla es la misma
que pusieron los Ulloa en su fiesta.
- No, no. No es, no es. - No, sí es. (ríe)
invitada 3: Clarita, Clarita.
Si viste mi mail con mi dieta nueva, ¿cierto?
No carne roja, no pollo, no pescado.
Disculpen, se las voy a robar un momento, ¿eh?
Un ratito.
(conversación indistinta)
Matis: ¡Fer, Fer!
fotógrafo: Una foto, por favor.
- ¡Qué cariñosa! Qué milagro. - No, es la foto, es la foto.
(música)
Matis: Ay, ay, ay. ¡Faltamos las cuñadas!
(música)
La duración es solo un número, como la edad.
(risas)
Celebramos la transformación que hemos vivido
y el camino que nos ha llevado a una enorme felicidad.
- Ay, salud. - (expresiones de ternura)
Salud, amor. (ríe)
invitados: ¡Felicidades! ¡Bravo!
- Gracias. Gracias. - Salud, salud.
Me da mucho sentimiento, pero ninguna felicidad comparada
con la de haber tenido un hijo
tan maravilloso como Ernesto. (ríe)
¡Ah, caray! Me lo cambiaron.
Sí. Lo mandé para allá atrás con tus papis.
¿Ernesto?
¿Ernesto?
- Ya vi, está con sus primos. - Acá, ma. Acá.
Yo sé que todas las mamás piensan
que su hijo es el más guapo,
el más tierno, el más inteligente,
el más héroe.
Pero Ernesto solamente hay uno y es mío.
Es mi hijo, porque lo tuve yo solita.
(risas)
No es cierto, mi amor.
Clara: Bueno, pues aprovechamos esta ocasión para platicarles
que siguiendo el ejemplo de sus padres,
Ernesto ha tomado la decisión de casarse con su novia,
Joaquina Ibargüengoitia.
- (aplausos) - invitados: ¡Bravo!
No, no, no. Espérame, espérame.
- No, no, no... - Ernesto, no, güey.
Hija del célebre abogado Iñigo Ibargüengoitia.
Gracias, pero no.
(aplausos)
- ¡Muy bien, chiquitín! - Sí, no.
Ven, mi amor, ven. Es que...
Mamá...
Quiero pedirte, por favor, por tus padres. Gracias.
Que utilices este anillo de compromiso
que tu papá me dio hace 25 años.
Ma, no me voy a casar.
Clara: ¿Qué?
¿Cómo que no te vas a casar?
- Mamá, mamá... - ¿No te vas a casar?
Ernesto: Ni que aplaudan, o sea.
- ¿No te vas a casar? - Corté con ella.
¡Qué duro! ¡No te vas a casar!
Corté con ella.
Ay, perdón, me estoy sintiendo un poco mal.
Matis: A ver, Arturo. Clarita, ¿qué pasó?
- ¡Clary! - ¡Clarita!
- ¡Ayúdame! - Anda, mi vida.
¡Una porra para Clary!
¡Clary, Clary, Clary!
¡Nada de fotos! ¡Nada de fotos!
- Quiero aprovechar... - ¡No, no!
Aquí su atención, por favor.
Quiero aprovechar para decirles que tengo unos tuppers divinos,
rositas transparente.
Les puedo vender hoy, en esta ocasión, dos por uno.
Estoy bien. Muchas gracias.
¿Me puedes decir por qué no me habías comentado
antes de que hiciera este pinche show?
Yo no sabía que ibas a hacer este show.
No, porque era una sorpresa.
¿Y por qué terminaste con Joaquina?
Si tú la amabas tanto.
No, no la amaba tanto.
No, si la amabas.
Y no sabes el daño que te va a hacer en la carrera
no pertenecer a ese despacho de abogados.
Mamá, estoy enamorado de alguien más.
¿Qué?
joven: ¿Qué onda, ma? ¿Vamos?
- Sí, ya. - joven: Buenas noches, ¿eh?
- Buenas noches. - Hasta luego.
Ay, mi amor, me pican tus barbas.
- (ríe) Ma... - Ya córtatelas.
Pareces más mi esposo que mi hijo.
No, papá ni siquiera se dejaba la barba, ma.
Aparte, si me rasuro, no me reconocerías.
- Llevo años con esta barba. - Yo te parí.
Te reconocería en un desfile de Halloween con todo y máscara.
Es más, si me subo a un avión
y me asomo por la ventanilla, diría:
"Ese de barba es mi hijo".
- Te amo, pero es imposible. - Primo...
- Ten tu celular. - Gracias.
- Nos vemos. - Sale.
- Suerte. - Oye...
- Qué bueno que no te casaste. - Ay, tía. ¿Qué te digo?
Oye, por cierto, chiquito.
¿Y tu novia?
¿Por qué no la trajiste?
¿Quién te dijo?
Entonces, es cierto.
No, ma.
No.
Y no quiero que escuches lo que la gente dice, ma.
Voy por el coche, ¿ok?
¡Te la mamaste!
(música de tensión)
(música en radio)
- (bocina de auto) - (niña ríe)
niña: Me están dando escalofríos.
Memito.
Ten el florero.
Ponlo ahí.
No, acá en medio.
En medio.
(suena "Mío" de Paulina Rubio)
Mío, ese hombre es mío
A medias pero mío, mío, mío
Para siempre mío
Ni te le acerques, es mío
Con otra pero mío, mío, mío
Ese hombre es mío
(lluvia al caer)
Nena: ¡Memito!
(risas)
¡Memo!
Memito, ya llegué, ¿eh?
- niña: ¿Es tu mamá? - Memo: Sí.
(risas)
Memo: Rápido, vístete.
(conversación indistinta) (risas)
(música de tensión)
Oye, Memo. ¿Por qué te encierras?
Ay, perdón, ma.
No me fijé que se había puesto el seguro.
Déjame pasar, niño.
(jadeo)
Ay, Frida. No sabía que estabas aquí.
¿Y que estaban haciendo?
ambos: Un trabajo.
Sí, es que en la escuela nos dejaron
un proyecto en parejas.
Y Frida me tocó.
¿Qué te tocó?
De pareja, mamá.
Pues, qué muchachos tan trabajadores.
¿Y dónde están sus cuadernitos?
¡Ah!
Es que el profesor nos mandó los textos aquí.
Ajá. En línea.
Sí...
Bueno, pues ya me voy.
(risas)
Oigan, abran la ventanita.
Esto parece un baño de vapor.
- Vean nada más. - No, es que se va a mojar todo.
Están todos colorados de la cara.
Dinorah, ¿a ti tu hijo te cuenta todo?
¿Aldo? ¿Me cuenta?
Pero los favores que me hace.
(ríe)
Oigan.
¿Y cómo le hacen para saber qué pasa con sus vidas?
Así.
No sé nada de su vida.
Dinorah: ¿Y tú?
Bueno, yo afortunadamente
tengo una relación de muchísima confianza con Fer.
Lo que pasa es que sospecho que tiene una novia nueva
y no me quiere decir.
¿Por qué será?
A lo mejor la conoces o te cae gorda.
Dinorah: Quizás es Aries con ascendente Aries.
¿O no será que está toda tatuada?
¿O tendrá su Onlyfans, jefa? Ay, no.
Capaz que es una mujer mayor.
¡No!
¿Creen?
(programa de TV de fondo)
(música suave)
¿Qué ves, ma?
Nada.
(música de TV)
(TV al apagar)
Primero apagas mis sueños e ilusiones,
¿y después apagas mi televisión?
¿Mamá, cuánto tiempo más vas a estar así?
Parece que la que cortó fuiste tú y no yo.
Pues sí, fíjate. ¿Mm?
Porque yo quiero mucho a Joaquina,
era como de la familia.
Mamá, si de verdad me quieres,
vas a aceptar que Diana y yo estamos saliendo.
Además, Joaquina no te caía bien al principio.
Al principio,
porque yo no sabía que era hija de...
que era una niña tan tierna, tan decente.
Una niña fina.
Bueno, Diana va a venir a cenar hoy, para que la conozcas.
- No. - Sí.
No, no, no. Bueno, no cuentes conmigo.
Ay, papá. Ve cómo se pone, dile algo.
A ver, Clara. (carraspea)
Sinceramente.
¿Estás molesta por Joaquina?
¿O porque Ernesto ya no va a ser socio de la firma?
Me puedo enojar por muchas cosas.
¿Qué, a ti no te molesta?
No.
Sé que criamos bien a Ernesto
y que puedo confiar en sus decisiones.
Además, es su vida.
Lo que es un hecho es que hoy viene Diana.
¿La vas a recibir así?
No pienso recibir a nadie,
porque además le di el día a las muchachas.
- ¡La semana! - ¿Les diste la semana?
¿Para que no te vieran así?
Porque no estoy lista para recibir a nadie, punto.
Entonces, ya. Vámonos a un restaurante.
No, porque yo no quiero que me vean
en un restaurante con ella.
Perfecto. Entonces, pidamos comida.
No, ¿y que llegue todo frío y aguado? No.
No, mejor cocino yo.
Y para tu información,
yo no tenía ayuda antes de conocerte.
Y soy perfectamente capaz de preparar una cena.
(música)
- Arturo: Clara... - No, ahorita no, Arturo.
No tengo lista la sopa y me falta poner la mesa.
Ernesto: Mamá, nosotros te ayudamos.
- Ah. - Diana: Hola.
- Sí, ella es... - Les traje un postre.
- Hola. - Diana: Es tiramisú.
Un postre, gracias...
- Ernesto: Ella es... - ¡Ah! Diana.
- Sí. - Clara: Diana.
Disculpa el tiradero, ¿eh?
Lo que pasa es que no sabíamos que ibas a llegar tan pronto.
Clara: Amor, ¿podrías ponerlo en el refrigerador?
Discúlpame, ¿eh? Este tiradero, pero es que...
Siéntese. Siéntense, por favor.
Sí, ven, siéntate. Voy a poner la mesa.
¿Me ayudas, mi amor? Por favor.
Eh... gracias.
Y cuéntennos, ¿cómo se conocieron?
- En los separos. - Arturo: ¡Ah! ¿Eres colega?
- ¿También eres abogado? - Eh, no. Yo estaba detenida.
¿Detenida? ¿Y puedo saber por qué?
Por pintar un monumento.
¡Ah, por rayar!
¿Es una nueva moda?
¿Es un nuevo hobby?
Ernesto: No, no, no es un hobby.
Ella estaba en una manifestación.
¿Una manifestación de coraje contra el monumento?
En la marcha del 8M.
Ah.
Es una protesta en contra de la desigualdad
y la violencia de género.
Todos los ocho de marzo se reúnen las mujeres...
¿Quieres que te parta tu carnita, mi amor?
Ernesto: No, ma, de hecho está como molida, ¿no?
Clara: Provecho, ¿eh?
Arturo: Gracias.
Gracias.
Debería de venir a la próxima.
- Hay muchas señoras mayores... - Madres, muchas madres.
- Madres. - Ernesto: Sí.
No, fíjate que no. A mí eso no me llama la atención.
Las marchas y...
No entiendo por qué tanto coraje.
Si para mí, la verdad es que estamos en la gloria.
Eh...
En mi opinión, no.
¿Y los monumentos qué culpa tienen? Pon tú.
El problema es que a veces
se preocupan más por los monumentos
que por los 11 feminicidios diarios.
Entonces, rayar también es un acto de resistencia.
Mamá, tú no sabes por todo lo que pasan
en esas manifestaciones.
O sea, les avientan gas lacrimógeno, las golpean
y sobre todo, poca sororidad.
¿Qué haces, mamá? ¿Qué haces?
- Tienes como salsita. - Mamá, espérame.
Qué importante la sororidad.
Qué lástima que no están ahorita Lucy y Juanita,
porque ellas te podrían contar lo buena onda que soy con ellas.
De hecho, les di el día libre
porque también la patrona tiene que, de alguna forma,
ser "sororidaria" con... ¿No?
Con las empleadas domésticas.
¿Te gustó mi cielo?
- Fer: Acomódalos ahí. - Guille: Sí.
No, güey, así nunca va a prender.
- Claro que va a prender. - Está mal acomodado el carbón.
- Sí está agarrando. - Fer: No, güey, ve eso.
A ver, Guille, dile a mi mamá que te preste su secadora
y te traes la extensión, la naranja, la grandota.
Guille: Ay, yo vi en TikTok que si le ponías unos Cheetos
se prendía superrápido.
- No digas tonterías. - Fer: ¿Cheetos?
- Guille: Sí, Cheetos. - Ernesto: Güey.
(balbuceos)
(balbuceos continúan)
¿Qué?
¡Pues eso! Y entonces, cada vez que está con la Frida,
me tienen con el Jesús en la boca.
¿Tú te imaginas que me hagan abuela?
Bueno, tú por lo menos sabes a qué te enfrentas, Nena.
Yo ni siquiera sé con quién anda Fer.
Yo no me tomaría las cosas con tanta calma, ¿eh?
Clara.
Se ve de la chingada.
- Porque no he dormido. - Se nota.
- ¿No quieres un hielito? - Clara: No.
- ¿Un pepino? - ¡No! Quiero que vengan.
Les voy a proponer algo.
- ¿Escuchó? - Ya sé.
Clara: Tenemos que tomar este asunto en nuestras manos.
Hacerles la vida de cuadritos
para que las corten
y ya, nos libramos de ellas.
Yo creo que estás exagerando un poquito, Clary.
Clara: No, no estoy exagerando.
Ustedes me ayudan a que termine con la feminista
y yo me encargo de la caliente
y de la otra, que no sabemos nada de su vida.
No, no. Si no sabemos nada,
tal vez es porque no hay nada malo que saber, ¿no?
¡Ay, Matis! No seas tan ingenua.
Obviamente no te platica nada
porque sabe que vas a estar en desacuerdo.
¿O por qué crees que Ernesto no me platicó
que había terminado con Joaquina?
Nena: Bueno, no le hagas caso, Mathis.
Mira, yo estoy segura que va a ser una muy buena niña.
Sea quien sea.
Clara: No es buena niña.
Ni tampoco Frida, la caliente, es buena niña,
porque todo el mundo los vio metiéndose mano
el día de la fiesta de aniversario.
Y yo no te quiero contar cómo dejaron mi despensa.
- ¿Cómo? - ¡No es cierto!
Si dejas a Guillermo a la buena de Dios
muy pronto vas a tener que vender muchísimos tuppers
para ayudarles a mantener a la criatura que van a tener.
Es por su bien.
No. A ver. Gracias, Clara,
pero si Fer tuviera una relación problemática,
no se lo guardaría.
Siempre nos hemos tenido mucha confianza.
Me cuenta todo.
- ¿Estás segura? - Sí.
Porque yo no estoy tan segura, ¿eh?
Pues yo sí.
Pues yo creo que yo también paso, Clary.
Mira, Memito está muy chiquitito todavía
y yo estoy segura que sigue jugando con sus pokemones.
Está bien, váyanse tranquilas,
pero muy pronto se van a acordar
de esta plática que tuvimos.
Verán,
"packs",
"sexting",
"besos de tres".
Como pueden ver,
ya no podemos ocultarles a los adolescentes el sexo
porque es parte de sus vidas.
Ellos necesitan orientación
de ustedes.
Todos están pasando por esa etapa.
¿De qué?
Pues de los encierros inexplicables en el baño.
- ¿Memito? - Memo: Ya voy, mamá.
De las laptops cerradas de golpe.
(gemidos desde la laptop)
psicólogo: Y por supuesto, del resguardo tan celoso
de su privacidad.
Nena: ¡Déjame abrir la puerta!
psicólogo: Pero no es para que se preocupen.
Es solo cuestión de hablar con ellos.
Porque es mucho mejor prevenir
que lamentar.
¿Preguntas?
Sí.
(sonrisa nerviosa)
Roberto, tenemos que hacer algo, ¿eh?
No podemos permitir que a Memito
le vaya a pasar lo de la tía Cris
y vaya a ser papá a los 16 años.
Perdón, pero creo que estás exagerando mucho, ¿eh?
Conmigo nadie habló, y mírame.
Por eso.
(música cómica)
Además, ¿qué es lo peor que puede pasar?
¿Que nos volvamos abuelos?
Roberto, con un hijo de 15 años
no vamos a ser abuelos,
vamos a ser papás,
¡y otra vez!
(música amena)
mesero: Excelente tarde, señora.
¿Le ofrezco algo?
Estoy esperando a mi hijo.
Ya no debe de tardar. Gracias.
(música continúa)
niño: Elige una carta.
(música de fantasía)
¿Y tu mamá?
A ver.
Abracalabra.
Abracalabra.
¡Abracalabra!
Esta es su carta.
¡Si!
(Matis ríe)
mujer: ¡Gastón, Gastón!
- ¡Bravo! - Gastón, ya nos tenemos que ir.
¿Dónde estabas? No te me desaparezcas, corazón mío.
- Una disculpa. - No.
No te apures. No me molesta para nada.
Me da nostalgia.
El mío está un poquito más grande.
Es que le acaban de regalar un libro de magia
- y no hay quien se salve. - Ay, sí, ya sé lo que es eso.
Con el mío eran los dinosaurios.
¡Trae una pijama de dinosaurios!
mujer: Yo lo dejo que se ponga lo que quiera.
Esa se la regaló mi novio.
(se enternece)
- Gastón: Elige una carta. - ¿Es tu primero?
mujer: Mi amor, ya no te muevas de ahí, ¿eh? Por favor.
Y último, con este se me fueron todas las energías,
y las ganas.
Y espérate.
Ahorita es lo más fácil.
¡Abracalabra!
Sí, eso es lo que me han dicho.
Matis: Siéntate.
Ay, gracias.
Es que ahora se esperan casi casi
a la menopausia para tenerlos.
Ay, es que así da más tiempo de hacer cosas con la vida.
Antes los tenían casi casi en la adolescencia.
Ay, sí.
Yo he tenido mucho tiempo para disfrutar de mi hijo.
Su papá se murió hace unos años.
Y ahora solo somos nosotros dos.
- De hecho, voy a comer con él. - Gastón: ¡Fer!
Fer: ¡Chaparro!
¡Mi amor!
- ¿Qué onda? - ¡Mi amor!
¿De qué estaban platicando? Por favor.
¿Cómo, ya se conocen?
- Es mi hijo. - ¿Es tu mamá?
No... Es mi novia.
¡Abuela!
- Qué lindo. - Entonces...
¡Qué chistoso! Pues nos pusimos a platicar...
No me habías dicho que te gustaban los dinosaurios
- tanto. - Fer, mi cielo.
Ay, perdón.
Me acabo de acordar que tengo que regresar a la agencia.
Perdón. Con permiso.
- Sí. - ¡Ay! Perdón.
- ¿Me puedo regresar a...? - Gastón: ¡Mamá!
¡Gastón!
¡Ay! ¿Cómo me dijiste que te llamabas?
- Fer: Elsa. - Elsa. Mucho gusto.
Mucho gusto...
señora.
- Cuidado... - Cuidado con...
- Matis: Perdón. - ¡Cuidado!
Perdón, perdón, perdón, perdón.
Clara: ¿Por qué me llamas a mí y no a tu papá?
- Él es el abogado. - Por que tú eres mi mamá.
Clara: Sí, pero no es como que te voy a pagar la fianza y ya.
A ver. ¿Me vas a regañar por haber ido
- a una marcha femenina? - Clara: Feminista.
Feminista. Eso dije.
A ver, ya entendí que es una cosa de ellas.
- No tenía que haber ido. - Bueno y, ¿por qué fuiste?
Por mi novia, para apoyarla.
Quería sorprenderla.
Para ella es muy importante, mamá.
Pero es que hay modos de pedir las cosas.
Y unirte a una manada de punks, vándalas
y comunistas, pues no es la opción.
¿O sea que ahora las feministas tienen que volver a mandar mails
a las instituciones para que las tomen en cuenta?
Pues sí, aunque te burles,
para eso estudiaste derecho, ¿no?
Para cambiar las leyes.
¿Por qué no ayudas desde tu Facebook?
¿Por qué tienes que unirte a una marcha
y terminar aquí como un delincuente?
Ve por tu cartera y tu teléfono
Ernesto, te dije que no fueras, mi amor.
Quería apoyarte...
Porque te pones creativo y la cagas.
- No es cierto. - No, sí, eres un necio.
Eres un necio.
Diana: Te amo.
(música suave de acordeón)
(refunfuña) Madre soltera.
Yo podría ser su madre...
¡soltera!
(suspira)
(titubea) Lo que me preocupa
es que se está perdiendo la oportunidad
de formar su propia familia,
como nosotros.
Ay, te vas a poner de su lado.
Hombre tenías que ser.
Ni cuando estabas vivo te ponías de mi lado.
Ya, sácate.
Lo único que sé es que llevo toda la vida vendiendo coches
para que a mi Fer no le falte nada.
Ay, no puedo estar tranquila de imaginarme
con qué nos van a salir ahora estos dos.
¿Qué tal que se vuelven de esos
que no se bañan por no desperdiciar agua
o se van a vivir a una comuna
o se tatúan las caras del Che
y de Fidel Castro en sus partes?
- ¡Uy! - Lo que venga, vendrá.
- (Arturo carraspea) - (Clara suspira)
Prométeme que no te vas a meter.
- ¿Dónde pongo esto? - En mis zapatos.
(música continúa)
¿Sabías que la gemela de la hija de una amiga mía
se quedó embarazada justo a la misma edad
que tiene Memito ahorita?
Sí, ya me habías dicho. (ríe suavemente)
¡Oye, pero es que ni siquiera terminó la prepa!
Roberto, escúchame.
Tenemos que hablar con Memito cuanto antes.
Yo no quiero que le vaya a pasar algo así.
¿Y qué le puedo decir yo que no sepa ya, Nena?
Los chavos de ahora saben más que nosotros.
- Son otros tiempos. - Lo que pasa es que te da pena,
- ¿verdad? - No, no me da pena, ¿eh?
(música continúa)
O sea, sí me da un poco de pena.
- ¿A ti no? - Pues claro que sí,
pero yo soy su mamá.
Tú eres hombre y los dos tienen lo mismo.
- Exacto, tú eres su mamá. - Y tú eres su papá.
- Ahí está. - Ahí está, ¿qué?
¿Sabes lo que mi papá opinaba respecto a este tipo de cosas?
Que echando a perder se aprende.
Yo le diría a tu papá
que los hijos no son conejillos de indias.
Él te hubiera dicho
que todos somos conejillos de indias de Dios.
¿No será que por eso están tan resentidos?
No, no es por eso.
Estamos resentidos porque nos obligó
a regalar al Panthro
porque mordía las patas del sillón.
Ay, ya, tú lo único que quieres es irte a dormir.
Déjame descansar.
Ahorita que no está ese chamaquito.
Ay, ya llegó.
(Nena suspira)
(exhala)
(notificación de mensaje enviado)
¿Mmm? ¿Qué pasó?
Nena: No, más bien, ¿qué te pasó?
Me caí en el skate.
Ay, ajá.
(carraspea)
Quiero hablar contigo, Guillermo.
Sí, ¿qué pasó?
Bueno, este... estás llegando a una edad
en la que, pues es...
En la que, ¿qué?
A ver, Guillermo,
ya sé por qué te encierras en el baño.
(titubea) Mamá, no, no me encierro en el baño.
A ver, es normal, Guillermo.
Lo único que quiero que sepas
es que tienes que tenerme la confianza
si tienes alguna duda de lo que sea.
(Nena aclara garganta)
A ver, Guillermo,
¿Sabes cómo ponerte un con...?
¿Uno de estos?
Oye, ¿qué crees? Ya tengo una tarea muy urgente
y pues mejor ya la voy a hacer.
Mira, ya sé que esto es incómodo.
- Ni modo. - (Guillermo exhala frustrado)
Pon atención.
(música electrónica divertida)
Es que tu papá siempre hacía esto.
Yo lo hice una vez.
Ay, ¿por qué me estás diciendo eso?
Lo que pasa es que no lo hice con las manos.
- ¿Qué? - No pasa nada
si lo tienes inclinado hacia la izquierda,
como es tu caso.
Mira esta bombita es muy importante.
¿Lo desenrollas tú o yo?
- (Nena habla infantilmente) - Tú.
(música continúa)
¡Ay!
No, ¿sabes qué? No puedo.
Ya, ya entendí lo más importante.
Y lo demás lo puedo ver en Internet, ¿ok?
Gracias.
Es que justo eso es lo que no quiero
que lo veas en Internet.
(Arturo) ¿Clara, vienes?
(suena teléfono)
(chasquea los labios)
(teléfono continúa sonando)
- ¿Qué pasó? - Nena: Le entro
a lo que hablamos en tu casa de deshacernos de las novias
de nuestros hijos, le entro.
¿Y qué te hizo cambiar de opinión?
Porque no voy a dejar que Memito arruine su vida.
Tenías razón, cuñada.
Estamos las dos juntas en esto.
(notificación de mensaje)
Ay, me acaba de escribir Matis.
Nena: ¿Y qué te dice?
Dice que ella también se une al plan.
(Nena afirma)
¿Qué estás comiendo?
Un plátano.
Regla número uno: Objetivo.
Hacer que nuestros hijos
terminen con sus novias. O viceversa.
Pero no le vamos a hacer daño a nadie, ¿verdad?
No, a nadie.
Oigan, en serio, ya no fumen.
OK, OK.
A ver.
Regla número dos.
Jamás pueden enterarse
- que fuimos nosotras. - Jamás.
Anonimato.
Regla número tres.
Tenemos que ayudarnos entre nosotras.
Todas ayudamos a una y una a todas.
Solidaridad.
Ayuda.
Como las Spice Girls.
Esas eran cinco ¿no?
Ah, mira.
Regla número cuatro.
Martes.
No,
porque enseño mis tuppers.
No, ya con tres reglas está bien.
Sí. Sí.
Y empezamos por la feminista.
No, ni madres.
Empezamos con la mamá postiza o me largo de aquí.
Pues es mi casa y son mis reglas.
Empezamos con la feminista.
Estamos en tu casa
porque eres la de la casa más grande.
- Cómprate una casa más grande. - ¡Hija!
Cómo se nota que no has trabajado
un solo día de tu vida.
Ya, por favor.
Dejen de pelearse.
Esto lo tenemos que resolver como adultas.
- ¿Cómo? - Un chinchampú.
(Matis ríe)
Como gente adulta. Un chinchampú.
¡Qué pendejada!
¿Por qué va a ser malo un chinchampú?
- Venga. - Venga.
- ¡Chinchampú! - ¡Chinchampú!
Clara: ¿Y ahora?
A ver, el chin-champú es de dos, y nosotras somos tres.
- Ah, entonces disparejo. - Va, va, va.
- ¡Disparejo! - ¡Disparejo!
Ganó Clary. Y no por tener la casa más grande.
(Clara afirma) Entonces aquí está la feminista.
Miren, muy, muy antisistema,
muy antisistema,
pero bien que tiene Facebook
y le vende sus datos a los chinos.
Ay, no, se ve linda niña.
Clara: No, pero no es.
¿Y si le ponemos una madriza?
Es delito.
¿O nos metemos en su casa y les sacamos la basura y...?
Es delito.
¡Ay, todo es delito!
No, no todo es delito. Solo lo que es delito es delito.
¡Ay, sí! "Mi marido es abogado".
Yo también.
Clary, yo creo que lo que tienes que hacer
es sentarte con Ernesto
y hablar y decir todo lo que sientes.
Nena, ¿cuándo ha funcionado hablar con los hijos?
Por favor. Tú ayer hablaste con el tuyo y mírate.
¿Y si Diana tuviera un amante?
Seguro Ernesto la cortaría.
Sí, pero no lo tiene.
No necesita tener.
- Vamos... - A ver, no, ni te molestes.
La respuesta es no.
(jadea)
Ni sabes lo que voy a decir.
No vamos a ir por un Chippendale.
- ¿Qué es un Chip and Dale? - (ríe)
Eso no es lo que iba a decir.
¿Entonces qué ibas a decir?
- Ahora ya no digo nada. - Ay, entonces no digas nada.
¿Saben qué?
Tengo una gran idea.
Vamos a hacer un fotomontaje.
¿Sí saben lo que es eso?
Porque a mí me quedan increíbles.
Nena: Delincuente.
Sin acento.
- (Clara ríe) - Ay, obvio no lleva acento.
Matis: Pues, es lo que dije.
(música cómica)
(jadea)
- Este. - Ese.
Ese, ese.
- Nena: Este está buenísimo. - Clara: Sí.
Nena: Se ve casi como, como malo.
Oigan, ¿no es famoso?
Clara: Claro que no. ¿Qué va a ser famoso?
Con esa pinta de mafioso.
Oigan, ¿y no es mejor que nos vayamos
a la calle y le tomemos foto a una persona real?
Clara: Ay, Matis.
Nunca estaría en una calle donde hay personas vestidas así.
- Nena: A ver. - OK, OK.
Nena: Aquí.
Aquí, baja los vectores.
Después la cara. La voy a poner a escala.
- Así, para que caiga. - (Clara afirma)
Nena: Aquí nada más.
Le tengo que bajar un poquitito el contraste.
¡Bajar un poquito el contraste!
Nena: Esto es un arte.
Necesito tiempo para que quede bien.
- Clara: Guau. - Y listo.
¡Quedó perfecto!
¿Qué? ¿Hacemos lo mismo con Fer y con Memo?
No, claro que no.
Son primos, se cuentan todo.
Van a saber que con los tres hicimos lo mismo.
Cómo se ve que no tienen experiencia en manipular.
Qué poca madre.
Hubiéramos quemado este cartucho con Elsa.
Pero ya lo quemamos conmigo.
Bueno, pues no me va a quedar otra...
No le vamos a llamar a un Chippendale.
No, y además sigue Frida, ¿eh?
¿Eh? No. ¿Y por qué va a seguir la tuya?
- ¿No un disparejo? - Porque así es.
Ya habíamos dicho que seguía Frida.
No, no, no. A ver, un chin-champú.
- ¡No! - Por fa, un chin-champú.
Por fa.
- ¡Chinchampú! - ¡Chinchampú!
- ¡Piu! Te maté. - ¡No!
Nena: Nos vemos mañana.
¡Me lleva!
Por aquí la tengo.
Aquí está en la "A".
- A ver. - Mira.
Gracias.
Oye, pero no, no le marques tú.
Va a reconocer la voz.
- Ay. - A ver, le marco yo.
A ver.
Es lo mismo, es mi teléfono, mensa.
A ver, le hablo del mío, ya.
A ver.
Pásame el teléfono.
- Cinco, cinco, cinco... - Cinco, cinco, cinco...
(celular suena)
¿Frida Mondragón?
Frida: ¿Sí?
(voz grave) Frida Mondragón.
Frida: ¿Quién habla?
Soy el tío de... (tartamudea)
Guadalajara,
de una muchacha de tu clase.
Y te voy a decir una cosa.
Mi sobrina está enamorada de tu novio, Guillermo.
Matis: Así que necesito que cortes con él.
(ríe) ¿Es broma, verdad?
No, no es broma.
Pero tranquila, que esto no va a ser de gratis.
Tenemos algo para ti.
¿Qué te parecerían unos boletos de Ricky Martin?
Sabemos que eres fan.
Frida: Rick y Morty.
Soy fan de Rick y Morty.
No quiero ningunos boletos.
Quiero dinero.
¿Dinero?
Matis: Está bien.
¿Qué te parecerían unos mil pesotes?
¡No! Quiero diez mil pesos.
- ¡Oye, no abuses! - ¿Qué le...?
Ay, no.
No abuses, porque si no, vamos a ir por ti
y te vamos a dar una lección.
Frida: Diez mil pesos o nada.
¿Qué hacemos? Yo no los voy a poner.
Yo vendo tuppers, no me alcanza.
Pues yo los pongo. Dile que sí.
- ¿En serio? - Ay, Clary, gracias.
Está bien, Mira, aceptamos el trato.
Nosotras te mandamos la ubicación.
Vamos a ir de incógnito.
Por el bien de nuestra seguridad.
Adiós. Ya.
(tono de colgado)
¿Qué pedo?
- ¡Ya va a dejar a Guillermo! - (suspira)
¿Y cómo vamos a ir de incógnitos?
Sí es cierto, ¿cómo?
Yo me encargo.
¿Sí es aquí?
(música cómica)
Clara: Oigan.
¿No creen que estamos exagerando con estas máscaras?
Matis: Obvio, no. ¡Ay!
- Clara: Cuidado. - Nena: ¡Cuidado!
Matis: Sí es que no veo nada con estas madres.
¿Son señoras, verdad?
Clara: ¿De dónde sacaste estas máscaras, eh?
Matis: Son de Fer,
de una obra de teatro que hizo en la escuela.
Clara: Pues, ¿con qué las limpió?
Porque huelen horrible.
- Matis: Es el látex. - Clara: Ah.
(música continúa)
(ríe) ¿Y ustedes qué?
- ¿Vienen de una granja? - Clara: Te dije.
Matis: ¿De qué chingados estás hablando?
Clara: ¡Tienes que terminar con Guillermo hoy mismo!
Ajá, ¿y cuál es el nombre de tu sobrina?
Matis: Eh...
Rosa...
Cadena...
Clara: Arena.
Eh, no, no hay ninguna Rosa Cadena Arena en mi escuela.
- Clara: Ah... - Matis: Chin.
Ah, ¿hablan de Ana Rosa Cadena López?
- Matis: ¡Esa, esa! ¡Esa mera! - Clara: Sí.
Matis: Mira, lo que pasa es que sus papás se separaron
y el apellido paterno se lo llevó el padre,
se llevó todo el desgraciado.
(ríe) Híjole.
Es que tampoco hay una Ana Rosa Cadena López.
Clara: ¡Ay, bueno! ¡Ya, chamaca!
No importa cómo se llame mi sobrina,
Lo importante es que cumplas con tu parte del trato.
Nosotras estamos cumpliendo con el nuestro.
- ¡Güey! - ¡Ay, no lo vas a contar!
¡Está completo!
Matis: Ay de ti, como vuelvas a ver a Guillermo, escuincla.
- Clara: Están advertidas. - ¡Gracias!
(expresiones de sorpresa)
¡Ay, que groseras!
(expresiones de enfado)
Clara: ¡Qué groseras, ay!
Matis: La juventud está fatal.
- Nena: ¡Ay, apúrense! - Clara: ¡Qué bárbaras!
Matis: Aquí hay un tope, ¿verdad?
Clara: Ay, se va a poner feliz Nena.
(susurra) ¿Todo bien?
(música cómica)
Nena: Ay, qué bueno.
- (Nena expresa sorpresa) - Clara: ¡Matis! ¡Ay!
(Matis se queja) (expresiones de sorpresa)
- Nena: ¿Qué te pasó? - Auch.
Nena: ¿Me perdí de algo? ¿Te pegó la niña?
No, me caí ahí abajo.
(se queja)
Me pegué aquí adelante, ¡pero no nos reconocieron!
- (festejan) - ¡Qué bueno!
Bueno, ¿y recibieron el dinero?
Claro. ¡Nadie se mete con las Spice Girls!
(festejan)
Matis: Bueno, ya, ya. Dejémonos de tarugadas.
Y ahora nos toca ocuparnos de Elsa.
Nena: Hoy es martes, ¿sí se acuerdan?
Les dije que los martes no puedo.
Porque tengo presentación de tuppers.
Pero podemos ir, si quieren...
¿Mañana?
- Clara: Mañana en la mañana. - Matis: Conste.
Matis: Nena, ¿no puedes ir un poco más lento?
Nena: Creo que no era por aquí.
Matis: ¡Ay, Nena!
Nena: Creo que era allá atrás, creo que era por atrás.
- Nena: La salida. - Matis: Conste, mañana vamos.
Matis: ¿No puede manejar alguien más?
- Clara: ¿Sí era por aquí? - Nena: Sí, sí. Sí era, perdón.
Nena: No, es que... están bien confusos estos...
Matis: Nena, ¿quién te enseñó a manejar?
No vamos a llegar vivas a mañana.
Nena: Aquí no hay salida.
Matis: Ahí dice: Salida. ¡Aquí está!
(música termina)
- (alarma de auto) - (expresiones de sorpresa)
Matis: Ahí está.
No, pues se toma su tiempo la princesa, ¿eh?
Todos los vecinos ya se fueron a trabajar
y está empezando el día a las 12.
Matis: Yo a su edad, me paraba a las 04:00 a.m.
Me arreglaba para que Fer me viera guapa,
me iba a trabajar.
¡Y esta huevonaza!
Matis: Lo que es tener todo el día
para hacer lo que se te dé la gana.
Matis: ¡Ay, Dios! ¡Ay, no! ¡Nos va a cachar!
¡Córranle, córranle!
¡Apúrense, se nos va a ir!
¡Nos van a atropellar!
(música cómica)
Matis: Pecho tierra.
Clara: Agáchense todas.
Matis: Ay, se tarda años en salir.
- Matis: ¡Ya! - Clara: Ay, sí.
Clara: Vela.
Nena: ¿Ya?
- ¡Ya! ¡Vas, vas, vas! - Nena: ¿Ya?
Es que no encuentro dónde. Este coche está muy viejo.
Tiene un botón de seguridad ahí abajo.
¿Botón de seguridad? ¿Dónde?
¡Ay, ya! No me lo vayas a descomponer.
Matis: Que me lo prestó Dinorah, la contadora de la agencia.
Nena: ¿Por qué no trajiste tu propio coche?
Porque no queremos que nos cachen nuestros hijos.
¡Avíspate, Nena!
No, ¿sabes qué? Mejor maneja tú y ya.
- Clara: Ándale. - Matis: Yo manejo, a ver.
Clara: Pero córranle, si no, se nos va a perder.
(música cómica)
- ¡Matis! - Matis: Espérate, a ver.
- Clara: Si no, se nos va a ir. - Matis: Venga, ahí está.
Nena: ¡Uy, no! ¡Uy, no!
(música termina)
¿Y qué se supone que vamos a encontrar?
Evidencia de que esta cusca
se está tratando de aprovechar de mi Fer.
Le vamos a tomar fotos in fraganti.
Oigan, ¿están seguras
que no quieren unos sandwichitos?
Se mantienen superfrescos en estos tuppers.
- No, ahorita no. - No. Gracias, Nena.
Bueno, lo que ya alcanzamos a ver,
es que se toma la vida con mucha calma.
Clara: Y le gusta darse sus lujos.
Espero que no sean a costa de tu hijo.
Más le vale que además
de estarle sacando el dinero a mi hijo,
no le vaya a poner el cuerno también.
Ay, ¿cómo crees que le va a poner el cuerno
a plena luz del día?
Pues sí, porque es bien tonta,
pero deja que me la caché y le voy a partir la cara.
Antes de que le pegue la gonorrea a mi hijo.
No tiene cara de tener gonorrea.
Clara, la gonorrea no se ve en la cara.
Entonces, ¿en dónde se ve la gonorrea?
En la gonorrea.
¿Pueden dejar de decir gonorrea?
¡Gonorrea!
- Gonorrea, gonorrea, gonorrea. - Gonorrea. (ríe)
- ¡Gonorrea! (ríe) - ¡Güey!
(expresa sorpresa) ¡Ay, no!
Matis: ¡Esta anda de zorra y mi Fer trabajando!
Hija de su madre, ¡le voy a partir la cara!
- ¡Oye, Matis, espérate! - Matis: ¡No!
¿Qué? ¿No se supone que íbamos, nada más, a tomar fotografías?
- (camión toca bocina) - (gritan)
(grita)
- (bullicio) - A ver, ¡con permiso!
Con permiso.
¡Ay, mi cuello!
(música cómica)
¡A ver!
(expresa sorpresa) ¡Es Fernando!
¿Neta?
- Elsa: ¡No, Matis! - Fer: ¡Mamá, mamá!
- Mamá, ¿qué haces? ¡Mamá! - ¿Qué te pasa?
¡Oye, mírame!
- ¿Qué? Ay... - ¿Qué te pasa?
Nena, vámonos. Vámonos, acelera.
- ¡Nena, vámonos! - ¿La vamos a dejar aquí?
Sí, ni modo. Ya, ya.
Clara: ¡Corre, corre! ¡Ay, Nena! ¡Cuidado con mi cuello!
Ay, pues es que se metió
- en un huequito muy chiquito. - (alarma de auto)
Te quitaste la barba, mi amor.
- Yo le dije que se veía... - Mamá, ¿qué te pasa?
...mejor sin barba, Matis. ¿Estás bien?
- (bocinas al tocar) - (alarma de auto)
(gritan)
¡Hijas de su madre!
- No, perdón. - (Elsa se queja)
(música termina)
No necesito que me monitorees todo el día.
Ya no soy un niño, mamá.
A ver, mi amor.
Lo que pasa es que para mí sigues siendo un niño.
Todavía me acuerdo
cuando te cambiaba los pañales cagaditos.
Mamá, estuviste mal.
Lo que hiciste no está bien.
La lastimaste.
Sí, ya sé, ya sé. Me equivoqué.
Pero todo lo estoy haciendo
para que no te rompan el corazón.
Fer: No, es que hay cosas que no te corresponden.
Ya soy un adulto.
Y yo puedo tomar mis propias decisiones.
A ver, ¿adónde vas?
A casa de Elsa.
Mientras.
A ver, Fer, no te precipites.
No tomes esta decisión para vengarte de mí.
No me estoy vengando de ti, ma.
Fer: No todo se trata de ti.
No, mamá.
Ahora necesito que... que me des un poco de espacio.
(pasos alejándose)
(puerta al abrir)
(música sentimental)
(música termina)
- Gracias, Lucy. - Gracias.
Joaquina, qué gusto que vengas de visita, ¿eh?
Porque eso te mantiene con un pie en la puerta
y Ernesto lo nota.
Ay, Clara, ojalá tengas razón.
Yo conozco a mi hijo mejor que nadie en el mundo
y te puedo asegurar que esto es una etapa.
- ¿Estás segura, Clara? - (Clara asiente)
Ay, es que yo me la paso todas las noches pensando si...
(lamento)
¿Estás llorando? No, Joaquina. (ríe)
Tienes que aprender que los hombres,
no importa la edad,
siempre se comportan como niños.
Y tú tienes que gobernarte, tienes que reeducarlo, ¿sabes?
Ay, mira precisamente quien está llegando a casa.
- Mira, ¿ya viste esto? - Ernesto...
- ¿Es... es... Diana? - A ver.
Ernesto: Sí. Alguien me la mandó.
¿Esa es Diana?
Y está con otro hombre...
¿Es como un delincuente?
- Ay, ese es Santa Fe Klan. - Sí, Santa Fe Klan.
Ernesto: Y esto al parecer es un Photoshop hecho
por una niña de tres años.
Yo lo veo muy real.
¿Qué te pasó?
Ah, no, no. Esto no importa, no...
¿Quién es el señor Santa Fe Klan?
- Eso es lo que queremos saber. - Yo no sé. Ese es un cantante.
¿Sabes cuántos delitos constituye esto?
Ernesto: Suplantación de identidad,
difamación, acoso.
(música cómica)
Mira, Joaquina,
sé que te lastimé mucho y que te hice daño.
Ay, sí, sí, sí. Sí acepto.
- Sí acepto, sí acepto. - Ernesto: ¿De qué hablas?
Ernesto: O sea, ¿ya hacen esto?
- O sea, ¿de qué se trata? - Joaquina: ¿Qué? ¿Qué?
- No, pero si yo no hice eso. - No, no, no.
No te quiero ni escuchar, de verdad.
Clara.
Joaquina: Te lo juro. Te lo juro por lo que tú más quieras.
Te lo juro por mi vida, que yo no sé qué cosa es eso.
(música)
Memito te traigo tu postre y tu lechita con chocolate.
Uy...
Disculpen que los haya interrumpido
en un momento tan... delicado.
¿Oye, ma, qué crees?
Karla, la amiga de Frida, nos está invitando
de fin de semana a su depa en Acapulco.
No me digas. ¡Ay, qué padre!
- ¿Y va toda tu familia? - Sí, sí, sí.
Sí, si no, ¿de dónde sacamos el dinero para irnos solos?
- Agarra esto. - ¿Qué?
¿Otro?
Pues no vas a poder ir.
Tenemos un compromiso.
¿Cuál compromiso?
La boda de tu prima Adela.
¿Te acuerdas de ella? Se nos casa.
- ¿Cuál prima Adela? - Pues la que se casa.
Guillermo, te acabo de decir.
Oiga, pero ni siquiera le hemos dicho la fecha.
(música de tensión)
Sí, me dijeron.
- No. - ¿No me dijeron?
- ¿Cuándo es? - Es el 8 de septiembre.
Justo el día de la boda de tu prima Adela.
Lo siento mucho. ¿Ven cómo sí me dijeron?
Si no, ¿de dónde lo saqué?
Así está bien, Lucy. Ya llévatelo.
- Arturo: Clara. - ¿Mm?
- Ya llegaron. - (expresa fastidio)
(se queja)
¿Te lo vas a quitar?
Obvio. No voy a permitir que me vea así.
Y entonces, el colectivo de Diana
va a llevar dos camiones con víveres al pueblo Oxeloco.
¿Verdad, mi amor?
La intención es buena.
Aunque pueblos indígenas como Oxeloco no necesitan
que les ofrezcan una...
- ¿Limosna? - Limosna, exactamente.
La idea es ayudarlos a crear una gestión política.
Sí, bueno, eh...
Por eso mandamos un proyecto para ayudar
a canalizar inversión pública y privada
y que puedan tener acceso a agua potable.
- ¿Agua potable? - Diana: Sí.
Qué buena idea.
- Qué listos. - ¿Verdad?
- ...tas. - Arturo: Ah.
- Listas. - Ah, listas.
Listas, por supuesto. Y chambeadoras, ¿verdad, Clara?
Sí, claro. Bueno, no tienen nada que hacer.
Están de vacaciones.
No, no estamos de vacaciones.
La universidad está tomada por colectivos,
porque, de verdad...
Amor, ya.
Clara.
Empezamos con el pie izquierdo,
y perdón.
Yo amo mucho a Ernesto
y para mí lo más importante es que tú y yo estemos bien.
No...
Estamos bien.
Bueno, ahora que ya son tan amigas
y se están llevando tan bien,
Diana y yo tenemos que contarles algo.
- Nos vamos a casar. - Nos vamos a casar.
(música de tensión)
¿Y por qué de una forma tan precipitada?
Clara: No hay prisa, ¿no?
Sí, bueno, aunque es precipitado,
es una buena noticia, ¿no?
A ver, Ernesto, cuéntanos. ¿Cómo te le declaraste?
Bueno, en realidad, ella me preguntó a mí.
¿Cómo? ¿Cómo?
Ella me lo propuso.
¿Te propuso que le propusieras? O cómo, no...
O sea, ella me lo propuso y me preguntó.
- Y ya le dije yo: "Sí". - Sí.
- Sí, justo. - Clara: Ah, bueno.
- Clara: Pero así no es. - ¿Ah no?
No.
Bueno, lo que quiere decir es que la tradición dicta
que somos nosotros los que...
Sí, bueno, la tradición dicta eso.
Pero yo creo que no hay ningún problema
en la forma en la que nosotros lo hicimos.
Esa es la razón, que así no es.
Aparte, tú eres feminista, ¿no?
Y las feministas odian el matrimonio.
Yo creo en ser pareja.
Sí, pero no te corresponde a ti tomar esa decisión por mi hijo.
A él tampoco le corresponde tomar esa decisión por mí.
Arturo: Bueno, el hecho es que se van a casar.
Yo creo que, mira,
cuando vengan los nietos,
igual es momento de...
- ¿Esa mirada? - Ernesto: ¿Qué mirada?
Ah, ¿estás embarazada, Diana?
Clara: ¡Vamos a ser abuelos!
¡No, no, no!
No estoy embarazada, Clara.
- ¿No? - No.
Y no vamos a tener hijos, ¿ok?
Nunca.
(Ernesto musita) A ver, mira, ma.
¿Cómo te lo explico?
O sea, Diana y yo ya...
ya lo platicamos
y pensamos que tener un hijo
afecta mucho en la huella de carbono.
No, es el pretexto más estúpido que he escuchado en mi vida.
O sea, no voy a tener nietos, ¿por el cambio climático?
No, es que no solo es eso.
Yo no me voy a limitar por un hijo, ¿ok?
Siempre dicen que es 50 y 50, ¿no?
Pero la realidad es que siempre
tenemos que ser responsables nosotras.
Y yo sí quiero vivir mi vida.
Ah, ¿y tú crees que yo no viví mi vida?
- Diana: Pues, no sé. - Arturo: No, bueno.
No, a ver. Váyanse a sentar, por favor.
A su lugar, como debe ser.
A ver, vamos a tranquilizarnos.
Yo propongo que nos tranquilicemos.
Porque en realidad, mi amor, uno no sabe lo que va a pasar.
Sí, tienes razón. (ríe)
Uno nunca sabe lo que pueda pasar, ¿verdad?
Con permiso. (ríe)
(Clara grita)
Fer, mi amor. ¿Cómo estás?
Fer: Bien, ma. Oye, gracias por las flores.
¿Elsa recibió mis flores?
- Fer: Sí. - Ay, ¡qué bueno, mi amor!
Fer: Oye...
Qué bueno que entendió
que no era mi intención lo de las cachetaditas.
Siempre y cuando, no te ponga el cuerno.
Fer: Sí, ma. Oye, ¿tienes planes para hoy?
¿Planes para hoy?
¡Ay! ¿Adónde me vas a invitar?
- No, ¿puedes cuidar a Gastón? - Ah...
Elsa y yo queremos ir a comer juntos.
Ah, ¿se van ustedes dos?
- Sí, ¿entonces? - Ok.
No, sí está padrísimo.
- ¿Te llevamos a Gastón? - ¡Claro!
No sé. ¿No hay nadie más que lo pueda cuidar?
(ruge)
Mira, el dinosaurio se está comiendo tu quesadilla
porque tú no te la comes.
¿Tiene gluten?
Es que mi mamá dice que soy alérgico al gluten.
No existe eso de ser alérgico al gluten.
También soy alérgico al aluminio,
al azúcar
y a los lácteos.
Mi mamá tiene libros de eso.
A ver, te voy a decir un secreto.
Hay libros que dicen puras pendejadas.
- (ríe) Dijiste una grosería. - Sí... (ríe)
Come.
¿Esto le gusta a Fer?
Es su favorito. Pero, por favor, ya come.
Come, come. ¡Eso, eso!
Oye.
¿Y te cae bien Fer?
Sí, muchísimo.
Antes me asustaba lo de Monterrey,
pero ya no tanto.
¿Qué de Monterrey?
¿Te vas a ir a vivir a Monterrey?
Sí, pero si Fer viene, va a ser mucho mejor.
(música)
Yo no sabía nada.
Gastón: No sé por qué no te dijeron.
A ver, juega con el aluminio. Ahorita vengo.
(celular suena)
Fer, mi amor. ¿Cómo estás?
Fer: Ma, ¿te dije de las alergias de Gastón?
Pues sí,
la verdad, sí me dijiste, Fer,
pero a mí eso del gluten me parece una payasada.
Yo toda la vida te di gluten y ve qué bien estás.
Fer: Ma, no es el gluten. Es superalérgico al aluminio.
Encontramos figuritas de aluminio en su lonchera.
Tenías que hacer lo que tú querías, mamá.
Como siempre, a ver, espera.
Gastón, no. Híjole, no te rasques, Gastón.
En la cancha de soccer.
- Sí. - Pero ¿cómo así?
¿Enfrente de todo el mundo, sin nada que los tape?
- Sí. - Debe haber algún malentendido.
Malentendido. ¿Cómo?
- ¿Cómo cómo? - ¿Cómo?
A ver, a mí me ha tocado ver a chamacos
haciendo cosas rarísimas,
y resulta que es uno de esos retos de TikTok.
- No, no. - Di algo.
Sí, son cosas normales de su edad, ¿no?
¿A poco usted ya no se acuerda cuando
- salía con las muchachonas? - A ver, sí, estoy de acuerdo,
pero eso no significa
que ignorar el problema sea la solución.
Yo creo que el siguiente paso es hablar con la mamá de Frida.
Se llama Rebeca, porque a mí en mi casa
me enseñaron desde bien chiquitita
que el hombre llega hasta donde la mujer quiere.
Siempre con su consentimiento.
Estoy de acuerdo, pero yo voy a hablar con ella directamente.
Ella tiene que asumir su parte de la responsabilidad.
¿Sí? Sus papás son muy impulsivos
y están pensando cambiarla de escuela
si ella se vuelve a meter en problemas.
Si eso haces cuando estás
ahí al aire libre, en frente de todo el mundo,
¿qué no harás cuando estás encerrado con esta niña?
¿Qué? A ver, ¿quieres ser papá a los 17 años?
Cuando se es papá,
todo se deja.
Eres quién eres,
y te casaste con quien te casaste.
Y no me estoy refiriendo a nosotros, ¿eh? No.
- Ah, bueno... - Simplemente, llega un día
en el que te encuentras arreando señoras,
vendiéndoles tuppers, porque la tía Cris
resulta que ya no le alcanza para darle de comer a su crío,
y una es la que le tiene que estar ayudando.
El que se rasque no va a poder
hacer trucos de magia en la noche.
No quiero magia,
lo que quiero es que se me quiten estas ronchas.
Mira este para que se demuestre mi pureza.
- Pura. - De una sola pieza.
Diana: Me encanta. Me gustan. Si quieres llevar algo así...
- ¿Me estás dando el avión? - Ernesto: No.
(Diana y Ernesto ríen)
- ¿No tienes magia? - No, no te rasques.
- Cómo quedaste, mi amor. - ¿Cómo?
Cómo quedaste.
Gastón: ¡Abuela!
(risa de niños)
Ay, no, no, no.
Parece balneario.
Y esa alberca de plástico horrorosa ya...
ya, ya echó a perder todo mi jardín.
- Seguramente fue idea de Diana. - Nena: Seguro.
(risa)
Frida, chamaca encimosa, ¡mírala!
¡No lo deja! Y llega y me dice:
"Ay, señora María Elena,
quiero mi hamburguesa sin pan,
no sea que vaya a engordar". (ríe irónica)
- (risas) - Nena: Bruja.
Cuando tenga mi edad, de todas maneras
va a estar gorda, celulítica y toda aguada.
Ay, si Elsa se lleva a mi Fer a Monterrey,
me voy a quedar sola.
Y lo peor es que voy a ser abuela
del maguito por Zoom y no lo sé usar.
Clara: Tenemos que hacer algo,
antes de que sea demasiado tarde,
porque esas mujeres
ya se están adueñando de nuestra familia.
Matis: ¡Es que no ha servido nada de lo que hemos hecho!
¡Esto es una invasión!
Matis: Y ante una invasión,
hay que utilizar la artillería pesada.
Tenemos que tomar medidas drásticas.
Es por su bien.
Sí, es por su bien.
Es por su bien.
(música heroica)
Vas. Vas, vas, vas.
Vente.
(música heroica termina)
(expresión de asombro) ¡Ay, qué lindo kit!
Estos son buenísimos, siempre vienen a la mano.
Nena, ¿cómo te vas a guardar un kit de costura
con el nombre de un hotel de paso? Por favor.
Oye, podría haber venido a este hotel a hacer otras cosa.
¡Clara!
¡Carajo, ya siéntate, por favor! Me estás poniendo nerviosa.
Ay, perdón que no quiera tocar nada de este lugar.
A parte, ya no estoy segura de lo que estamos haciendo.
No, no, no.
¡No te vas a echar para atrás!
- No sé, no sé. - (llaman a la puerta)
¡Ya llegó!
(jadean)
- Chinchampú. - Matis: Chinchampú.
¡Un disparejo, porque somos tres!
- ¡Disparejo! - ¿Gané?
- Matis: No. - Clara: No, gané.
Ay, este plan es el mejor plan del mundo.
¿Tú crees?
Nena: Ay, buenos días, señorita. Pase.
¡Qué linda! (ríe)
- Nena: Pase. - ¿Cómo estás, guapa?
Bien.
Muy bien.
- ¿Cómo te llamas? - Me dicen Nena.
- ¿Nena? - Sí...
prostituta: Ay, cabrón. (ríe)
- ¿Son tres? - (asienten)
¡Qué pícaras, eh!
Me gusta.
A ver, yo encantada, nada más cobro un poquito más.
- ¿Cómo te llamas? - Rosario.
Ah, no. Es que yo le hablé a una Karla.
Ay, claro que tú no le hablaste.
La que le marcó fui yo. Yo estaba ahí.
No, yo le marqué a Karla.
mujer: ¿Se puede?
¡Ahí está!
(risa)
A ver, ¿nos doble bookearon?
¿Doble...? No, solamente cometimos un error.
- ¿Tú eres Denisse? - No, yo soy Karla.
Nena: Eh, no...
Lo que pasa es que nunca nos pusimos de acuerdo
y pues yo también le hablé
a otra, pues es que nunca supe, entonces...
¡Ay, debe ser ella! ¡Hola!
Ay, gracias por venir.
Clara: A ver, ¿cada una tiene una escort?
¡Pues es que nunca hicimos el chinchampú!
Karla: A ver, a ver...
Entonces, ¿qué? ¿Se va a armar o qué?
Eh, no... Esta luego, luego. (ríe nerviosa)
No, no se va a armar nada.
Lo que queremos es que seduzcan a alguien más.
- Sí. - Rosario: No. Yo no estoy
entendiendo nada. ¿Entonces me encuero?
todas: ¡No!
No... No, no, no.
- Siéntate, mi reina, no. - (Clara asiente)
Lo que queremos es que seduzcan a un caballero.
Que se pongan coquetas con él.
Nosotras vamos a estar cerca y les vamos a tomar unas fotos.
- ¿Fotos? - (Matis asiente)
No, no, no. Yo por fotos cobro doble.
- Karla... - Oigan, a ver.
Con permiso, eh.
(ríe nerviosa)
Mire, chicas, eh...
Se trata de nuestro sobrino.
Queremos tomarle unas fotos comprometedoras.
Para que después su novia, pues, lo truene.
(Clara asiente)
(Rosario ríe) Eso es muy raro, ¿no?
Eso es hasta sí turbio.
No, yo no quiero participar.
Nena: No es turbio, eh.
(hablan al mismo tiempo)
Oye, pero... No, Rosario.
(suspiran)
Bueno, ustedes pueden pedir lo que quiera, eh.
Pues, mínimo diez mil pesos.
- ¿Diez mil pesos? - ¡No, espérate, tampoco!
- ¡Todas piden diez mil pesos! - No, yo no tengo, eh.
¿Entonces no?
- No, yo vendo tuppers, no. - La verdad, no.
- (expresión de fastidio) - Ey, Denisse.
Oye, yo te había dicho...
Bueno...
No, ven, ven, ven.
- Karlita. - ¡Qué lindos aretes!
- Y el de la nariz más bonito. - Estás guapísima.
- Matis: Estás superbonita. - ¿Si mejor me cuentan?
¿A quién tengo que seducir o qué?
Matis: A mi hijo.
¿Contrataste un escort para tu hijo?
Ay, ¿cómo crees?
¡Y menos una de diez mil pesos!
Ay, bueno, ¿qué te importa? Claris es la que paga.
Clara: Ay, no. ¡Yo no soy banco!
A parte, yo ya pagué lo de Frida.
A... A ver, ¿ya habían hecho esto antes?
- ¡No! - Matis: Karlita, te voy
a explicar. Yo adoro a mi hijo.
Pero no sabe lo que está haciendo y yo sí.
No quiero que arruine su vida
con una mujer que es una madre soltera,
que solo está buscando una salida fácil.
Mira, yo enviudé muy joven.
Y me he hecho cargo de mi hijo sola.
¡Qué vergüenza!
Una madre soltera tratando de salir adelante...
¿Y tú qué haces?
Contratas una escort para echar a perder su relación.
No. Bueno, sí.
¿Sabes qué?
Yo soy madre soltera.
Y todo lo que hago lo hago por mi hijo.
Así que perdón, pero yo estoy del lado de tu nuera.
- No, Karla, no te vayas. - ¡Karla, Karlita, Karla!
(suspiran)
Nena: Uy, Matis, ¿y ahora qué hacemos?
(mujer protesta)
(continúa protesta)
(Matis tose)
Ay, como que huele chistoso, ¿no?
Como que... Yo creo que se les está quemando algo, ¿no?
Sí. Se les está quemando la marihuana.
(expresión de sorpresa)
(multitud protesta)
chica: ¿Las manda la junta de gobierno?
¿Firmaron el pliego petitorio?
No, ¿cuál junta de gobierno? No.
No, venimos buscando a alguien.
Sí, a la señorita Diana Madero.
Diana está en el salón de aquí.
- Ah. - Perfecto, vas.
- (Clara se queja) - (Matis) Tú vas.
Oye, mucha suerte con los pliegos, eh.
Todos están superbonitos.
A ver, ¿qué dice este?
"Firma aquí".
Seguro sacan diez.
No, no se trata de pelear,
se trata de generar un diálogo
interseccional, no de protagonismos.
A ver, la sororidad también
significa entrarle a la incomodidad.
Y...
A ver, ahorita te marco, ¿sí?
Sí.
- Hola. - Clara: Hola.
¿Qué haces aquí?
Es que me quedé pensando
que el otro día en la carne asada,
en mi casa casi no tuvimos tiempo
para platicar tú y yo, Dianita.
No, no me hablaste en toda la tarde.
Ah. Sí, por eso venía a pedirte
que si podemos hacer las paces
e irnos a tomar un trago
con mis cuñadas,
que son las chicas de la familia.
- (Matis ríe) - (ríe) Mucho gusto.
- Sí las conocí ese día. - Clara: Sí.
Matis y Nena.
- La pasamos increíble. - Sí.
Eh, mañana es la boda.
Pero es civil.
No importa. Pues más tranquila llegas.
Es que, ¿sabes qué? También todavía tenemos
aquí un montón de cosas por hacer.
compañera: Vete, Diana. Sí, tú vete.
Ah, bueno, pero las puedes hacer más contenta
si te tomas un traguito con nosotras.
- (Clara ríe) - Matis: Exacto.
(ríe)
- Bueno, uno. - Clara: Va.
Yo voy a querer una piña colada y verduritas,
tipo apio, baby carrots, y queso blue cheese.
Para ella unas medias de seda bien cargadas.
No. ¿Qué son las medias de seda?
Te van a encantar, de verdad.
Matis: Señoras, no estamos en el desayunito.
A ver, cuatro tequilas dobles
sin sangrita, sin limón
- del más caro. - ¿Dijiste del más caro?
Sí, es como si fuera una mini despedida de soltera.
- Salud. - Salud.
Matis: Oigan, tal vez deberíamos
prepararla tantito para el matrimonio.
- ¡Sí! - Gracias, pero
yo creo que estoy bastante preparada.
- (ríen) - Clara: Ay, sí.
Crees, pero no tienes idea de los horrores
que vienen con el paquete de vivir con un hombre.
- (Matis asiente) - ¿Como qué?
¿Que deje la ropa tirada?
O que no bajen la tapa del excusado.
(expresión de ternura)
¡Qué linda!
A ver, que la baje quiere decir
que sí la subieron desde el principio.
(expresión de ternura) ¡Salud!
- ¡Salud! - Matis: ¡Salud!
Por una vida esquivando pipí en el excusado.
Y en el piso.
Nena: ¡Es que qué asco!
Es que luego son bien marranos.
Bueno a mí eso no me pasa porque
Ernesto hace pipí sentado.
Entonces, todo bien.
- (Diana ríe) - Nena: ¿Cómo?
- Sentado. - Clara: No, ya, irrelevante.
Matis: A ver, a ver. Vamos a pedir otra ronda.
- Estamos secas. A ver. - Diana: ¿Otra?
Joven, otra ronda.
- Nena: Debe ser muy cansado. - Diana: Sí.
Es cansado, pero se sienta.
Matis: ¡Salud!
¡Pero ahora fondo! Si no, no cuenta.
¡Una, dos, tres!
¡Fondo, fondo!
Porque los muy sabiondos siempre prefieren morirse
perdidos en la carretera
antes que pedir direcciones a quien sea.
todas: ¡Salud! (gritos)
- ¡Salud! - ¡Salud!
(ríe)
Se quejan de que nos salen arrugas,
Y no mames, ellos se quedan pelones
y les cuelgan los huevitos bien abajo.
todas: ¡Salud!
Clara: Cuando se sienten viejos y guangos
compran coches para levantar su autoestima.
- ¡Ay, salud! - ¡Salud!
Matis: ¿Y qué tal cuando te pescas
a un guapote así en Tinder
y estás ahí bien entrado
y está ahí haciendo sus mejores movimientos,
duro y dale,
y, de pronto, prende la tele
y ya ni se acuerda que tú estás ahí al lado?
(carcajadas)
todas: ¡Salud! (ríen)
Matis: Acabo de acordarme de los movimientos
que se casan contigo y te dicen que van a estar para siempre.
(solloza)
Un día les da un paro cardíaco
y te dejan con un retoño
que tienes que sacar adelante.
Hasta que un día tiene novia
y te cambia, salud. (llora)
¡Marquitos, te extraño!
Te extrañamos, Marquitos.
Te extrañamos mucho. Ven, amiga. No mames.
No, nena, nena.
Diana, ¿tú por qué brindarías?
- ¡Diana, Diana, Diana! - (ríen)
Diana: Porque llevan miles de años
infantilizándonos para controlar.
¡Y no solo eso!
¡Sino que después monopolizan nuestras decisiones,
sobre todo nuestro aparato de reproducción femenino!
¡Salud!
¡Salud! (ríe)
¡Salud!
(carcajadas)
- Nena: ¡Espérate! - Ya, a ver.
Diana: Es muy difícil... ¡Perdón!
(carcajadas)
Nena: En todito el cachete.
- (Matis grita) - Clara: Ay, no, cuidado.
(Nena se queja) ¡Mi pie!
- Nena: ¡Mi tobillo! - Matis: Se lastimó.
A ver, te ayudo. Te ayudo.
- (grito) - (risas)
Nena: ¡Me torcí el tobillo! (grito)
(hablan al mismo tiempo)
Diana: ¡Sororidad! ¡Sororidad!
Se ve, se siente.
Clara está presente.
A ver, ya. Agárrate fuerte de mí.
Agárrate fuerte, eh.
Ya estoy. Te quiero mucho.
Ella también va.
- mujer: ¿Segura? - Sí, lo que pasa es que...
- ¿Diana? - (asiente)
Se le pasaron un poquito las copas.
(Diana ríe)
mujer: Pero si tiene que avisarle
a alguien, es ahorita. En Oxeloco luego no hay señal.
- Ah, bueno. - Sí, ok, súbanse.
- Nena y Matis: ¡Adiós! - Diana: Adiós.
- Nena y Matis: ¡Adiós! - Clara: Agárrate.
Matis: ¡Las Spice Girls!
- (Nena se queja) - ¡Nena, ya, por favor!
Nena: Me dolió... Ay, no puedo.
Matis: ¡Ya! Ya te caíste 20 veces.
- (quejido) - Matis: Ya, Nena.
- Nena: ¡Ay, me duele! - Diana: Se ve, se siente.
Mi suegra está presente.
Ernesto no me va a creer cuando le cuente.
¡Ay! Perdón, perdón.
Clara: A ver, Dianita. Aquí, Aquí, Aquí.
Con permiso. Disculpe.
Con permiso, una Spice Girl pasando. (ríe)
A ver, Dianita.
- Échamela. - A ver, acuéstate ahí.
Clara, Clara.
Eres una suegra
chingonsísima.
Criaste un hijo.
Levantaste un hogar.
¡Eso está cabrón!
¡Cabrón!
Eso es un trabajo.
Te admiro mucho.
Estoy muy orgullosa de ti.
Siéntate.
Las quiero mucho.
- Clara. - Ya, ya duérmete.
Buenas noches.
- (autobús avanza) - (Diana gime)
fotógrafo: Buenas tardes.
Es el momento de una foto. ¿Se animan?
¿Cuánto sale?
Pues yo salgo nomás que termine la boda.
Pongan sonrisa una o dos...
Ay, salió cruda... la foto, ¡eh!
fotógrafo: ¿Dónde está tu otra mano, hijo?
Súbela por favor. Mejor los dos con las manos así.
Tres.
No, hombre. Qué Bárbara, quedó... decente.
Como debe ser la foto decente.
Son hermanos los tres, ¿verdad?
- (ríe) - Bueno...
Es mi hijo, soy su mamá.
- Soy su mamá. - ¿Mi mamá?
- No, no, no. De él. - Ok, bueno, está bien.
- ¿Ustedes quiénes son? - Las amigas de la novia.
Y la novia, ¿dónde está?
amiga: No, sé, no la hemos visto.
No veo a la novia, ¿verdad? Dos tres...
(obturador)
¡Qué guapo!
Gracias, ma.
- Tomaste un poquito, ¿verdad? - Poquito.
(ríe)
Oye, me enteré que tú y mis tías
se llevaron a Diana a festejar.
Te quería agradecer
por hacerla sentir bienvenida.
Ay...
No hay nada que agradecer, mijito.
Ernesto: Ma.
Tengo todo que agradecerte.
Mmm.
(música de tensión)
(se queja)
No mames. ¿Dónde estamos?
Ya casi llegamos a Oxeloco.
¿A Oxeloco? No, no, pero... No, yo no...
¿Qué pedo?
¿Tienes señal?
No. (niega)
(exhala)
Verga.
(música melancólica)
hombre: No puede ser que esté pasando esto.
Fer: Guille, acompáñame por él.
Vamos.
Guille: Sí, vamos.
Fer: ¡Primo!
Primo.
Ya, güey, está lloviendo.
Ernesto: ¿Y los papás de Diana?
Pues, es que fueron a buscarla a su casa.
¿Pero por qué me hizo esto?
Es que, por lo menos que conteste las llamadas.
Es que dicen que se fue a Oxeloco.
Debe ser solo un inconveniente.
Todo va a salir bien, hijo. Vas a ver.
A ver, ¿a qué hora se fue Diana de su fiestecita de anoche?
La verdad no sé.
Temprano, ¿no?
Lo que pasa es que Dianita se quedó ahí en el bar
y después nosotras ya no supimos nada de ella.
Aquí entre nos, sí le pega al frasco la señorita.
Clara, dime la verdad.
¿Ustedes tienen algo que ver con esto?
Nena: No, no, no. Absolutamente nada.
Estamos segurísimas.
¿Cómo vamos a tener que ver?
Sí, no. Mi amor.
Mi cielo, todo va a estar bien.
No, mamá. Es el karma. Me lo merezco.
No. ¿Cómo te lo...? ¡No!
Sí, primero yo dejé a Joaquina.
Y ahora Diana me está dejando a mí.
No.
(trueno)
(música en la televisión)
Nena: Amor.
- Roberto. - ¿Qué?
¿No me quieres ayudar a poner la mesa?
Ah... Sí...
Sí, Memito.
Ven, ayúdame a poner la mesa.
Memo: Ok.
(disparos en la televisión)
(Nena exhala)
- Hola, Frida. - Hola.
- ¿Puedo hablar contigo? - Sí.
Eh... Amo a Memo.
Él es lo más importante que tengo.
Sí, yo también lo amo y es lo más importante para mí.
Sí, y eso es justamente lo que me preocupa.
¿Que no cree que lo amo? Porque...
- Podría demostrárselo más. - ¡No!
No, no, no...
Así está muy bien.
Lo que digo es que...
Memo es un niño... muy inocente.
Y, pues, alguien con un poquito más de...
malicia...
lo puede convencer a hacer
cosas que él no quiere.
Señora, no subestime a su hijo.
Guillermo ya no es un niño. No somos unos niños.
Nunca pasa nada que él no quiera.
Bueno, lo que pasa es que Memito no sabe lo que quiere.
¡Ay, claro que lo sabe!
Y ya sé que usted me llamó para chantajearme.
Rosa cadena, arena. ¡Por favor! (ríe)
(silencia) ¿Y le dijiste?
- No. ¿Quiere que le diga? - ¡No!
Roberto: ¿Qué pasó?
¡No! ¡Se murió el pelón, caray!
Roberto: Ay, ponle pausa.
(ruido en la televisión)
Mira, chamaca.
El hombre llega hasta donde la mujer quiere.
Memito todavía no puede entender
las consecuencias de... Mua, mua, mua...
Mire, señora, si quiere hable con su hijo.
Usted no es mi mamá.
Memo: Ya está puesta.
(música cómica)
Ay, no. Es que creo que ahora sí la regué.
Clara: ¿Y si Diana no entiende y regresa?
- ¿Qué le digo a Ernesto? - Nena: Clara,
todavía no te toca.
Estamos con lo de Frida.
Lo del soborno
no sirvió para nada, y encima,
perdimos 10, 000 pesos.
Cuñadas, yo les quiero pedir
que ya paremos con todo esto, mejor.
¿Y si le ponemos algo en su mochila?
- Algo, ¿cómo qué? - No sé.
Marihuana.
Está un poco pasado de lanza, ¿no?
A ver, yo lo que necesito
es que esa escuincla dejé en paz a mi hijo
y que se vaya de esa escuela.
O sea, tampoco es como que quiero que la entamben.
¿Y no podrías acusar a Frida
con su mamá de que
los agarraron echando pasión en la escuela?
Rebeca vive en la Luna,
ella jura que su hijita es una monjita celestial
y que no hace nada de nada.
Va a pensar que yo estoy mintiendo.
No, yo necesito que ella lo vea con sus propios ojos.
Clara: Ay, Nena, no sé, no sé.
Estos escuincles, cada vez,
que piensan que están solos,
y cuando estoy yo ahí también, porque son unos descarados,
se andan metiendo mano por todas partes.
¿Y?
Los voy a hacer creer que tienen
la casa para ellos solos.
Mañana, cuando regreses de la escuela
no voy a estar, tengo una presentación de tuppers.
Ok, está bien.
Nena: Y yo le voy a hablar a la mamá
y la voy a invitar para que ella los cache
con sus propios ojos.
¿Consuegrita?
Sí soy yo.
Nena: Y una vez que vea lo que su hijita,
su su su monjita angelical hace,
la va a sacar de la escuela.
De pocamadre.
¿Y no te importa traumatizar a tu hijo?
Te va a odiar.
Mi hijo me lo va a agradecer cuando sea grande.
¿Y no te importa arruinarle la vida a la chavita?
Bueno, ¿tú de qué lado estás? ¿Eh?
- ¡Del tuyo! Pero es que... - no, lo que pasa
es que tú estás enojada, porque tu plan salió pésimo.
Nada más dime. ¿Vas a dejar que esa señora
se lleve a tu hijito a vivir allá a Monterrey?
¡A ver esto es de las cuatro!
Somos tres.
Bueno, de las tres.
Pero teníamos cuatro reglas. ¿Se acuerdan?
- Tres. - Tres reglas.
¡Ay, bueno, lo que sea! ¿Sí?
Nosotros teníamos un pacto.
No nos podemos separar ahorita.
Somos las Spice.
Yo paso.
(Nena exhala) Pues no las necesito.
Nena, ¿estás segura de lo que vas a hacer?
- Nena: ¡Pues no! - (portazo)
(auto se acerca)
(música cómica)
(Frida ríe) Ven, vamos a tu cuarto.
Nena: Qué escuincla tan resbalosa.
No. Qué bárbara.
Y estos ni tardos ni perezosos.
(gruñe)
Rebeca, ¿dónde estás?
Estos nos van a ganar.
(suena timbre)
- Elsa: ¿Sí? - Elsa, soy Mati,
la mamá de Fer.
- Mati. Hola, ¿qué haces aquí? - Hola.
- ¿Fer te dijo dónde vivo? - Sí.
Solo quiero platicar contigo.
Rápido. No te voy a quitar mucho tiempo.
¿Me invitas a un cafecito?
(timbre)
Matis: Elsa, qué linda.
Elsa, qué gusto. Te ves hermosa.
Hola, Elsa.
- Hola. - ¿Cómo estás? Ay,
- Ay, ay. Pásale. - Qué bonito departamento.
Elsa: Gracias, estás en tu casa.
Oye, perdóname que...
es que me... El desmadre aquí,
me agarraste trabajando.
Este...
Te... Y, bueno, empezando a empacar.
Siéntate. Siéntate.
Ah...
- ¿Trabajas? - ¿Cómo que si trabajo?
En casa. Que si trabajas en casa.
Ah, sí, sí. Por fortuna, me ayuda muchísimo
para cuidar a Gastón. Si no, no sé cómo le haría.
Ah, es que le pregunté a Gastón
y no me contó eso.
Ah, pero seguro te contó todo acerca
de cómo hacer trucos de cartas y dinosaurios.
Como a Fer le encantan, ahora...
- (Elsa ríe) - Sí.
(titubea) Te voy a robar unos minutos.
Sí.
Mira, Elsa,
yo quiero lo mejor para Fer.
Y estoy dispuesta a hacer lo que esté
en mis manos para que él tenga lo que se merece.
No si yo te entiendo.
Soy igual con Gastón.
Haría lo que fuera para que...
Para que siempre tenga todo.
Bueno, entonces, me imagino que entenderás
por qué me preocupa tanto
que lo pongas en una situación difícil.
Injusta.
¿Injusta?
Sí, en la que...
en la que tenga que decidir si quiere un hijo propio
o si se va a quedar con el tuyo.
Fernando quiere a Gastón como si fuera su propio hijo.
Sí, pero no es mi nieto.
Pues Fernando y yo no queremos tener más hijos.
¿No? A mí Fer me dijo que quiere
tener un montón de hijos...
suyos.
Pues eso no fue lo que me dijo a mí.
A mí me dijo: "Quiero tener un montón de hijos con Elsa".
Pues no. Eso no fue lo que nosotros platicamos.
No. Sí, bueno, ya, ya, ya.
No importa. No importa.
Lo que quiero que te pongas a pensar, Elsa, es que...
¿Qué va a pasar el día de mañana que,
tal vez, Fer tenga un impulso profundo de tener un hijo?
¿Tú estarías dispuesta a tener otro hijo?
Porque, si es así, bienvenida a la familia.
Con todo lo que eso implica
las reuniones,
las vacaciones familiares conmigo,
las Navidades, los intercambio de regalos.
- Cumpleaños conmigo. - Bueno, pues sí.
Sí... A lo mejor, sí. Si en un futuro...
Eh... Voy por el café, voy...
Voy y te sirvo un... voy...
(música de suspenso)
(presión de cafetera)
Elsa,
necesito que lo pienses muy bien,
porque tener otro hijo implica volverte a embarazar:
náuseas, incomodidad, frustración, dolor.
Y también, después de eso viene
el llanto, el insomnio, cambiar los pañales,
las chichis agrietadas,
todo eso por unos años, más otra vez.
Y si tú me dices que no estás dispuesta,
yo creo que es mejor ya de una vez, ya...
Ya, ya...
(claxon)
Hola, hola.
Ay, ¿nos estabas esperando aquí?
No, no, no, no. Estaba justito llegando del doctor.
- Rebeca: Ah. - Sí.
Rebeca, te trajiste a todas las mamis ¿verdad?
Hola. Hola.
- ¿Todas vienen por los tuppers? - No.
Rebeca: Te tenemos una sorpresa.
Venimos por ti para llevarte al casino.
Así es que... súbete. Órale.
- ¿Al casino? - Sí.
- (ríen) - Ya, súbete.
Pero es que, la verdad, este.
No si a mí me encantaría.
Me encantaría poder tener todo el día.
¿No? Toda la tarde sin tener nada que hacer.
Pero ¿qué creen, chicas?
Que yo sí tengo que aportar a la economía familiar,
porque le tengo que dar de comer a mi... a mi cachorrito.
¿Sí me entienden?
¿No? Así que vayan, vayan ustedes diviértanse.
Yo aquí me quedo.
A ver, Nena, espérate ya.
¿Por qué no entramos todas,
nos haces la demostración, te compramos tus tuppers
y después ya vamos todas al casino. ¿Te parece?
- Ahí está bien. Perfecto. - (ríen)
Rebeca: Chavas, bájense rápido, porque tengo coche atrás.
- Pásenle, hasta el fondo. - Gracias.
- Ok. - Pásenle, pásenle.
Nena: Bienvenidas.
Rebeca: Qué linda tienes tu casa, Nena.
Nena: Cuando quiera. Permiso.
Está hipotecada, pero...
(música cómica)
- ¿Empezamos? - Sí, no, claro, claro.
Bienvenidas, señoras lindas.
Mamis modernas. Y esa es la palabra clave,
porque nosotras no podemos permitir
nunca más, ni un día más,
esas...
(voces distantes)
No más, esas...
cosas que nos pasaban, esas costumbres culinarias,
- de hace como décadas... - (ruidos)
¿No quieres ir a ver lo que está pasando?
- Ay, yo no oigo nada. - mujer: Es la voz de Frida.
Y para eso...
les tengo la solución perfecta.
- Para eso, les tengo... - Esa... (silencia) Es mi hija.
- (voz de Frida) - ¡Es mi hija, es Frida!
Rebeca: Esa es Frida.
¡Frida! ¡Frida!
¡Frida!
- ¡Frida! ¡Ay! - Frida: ¡No!
Nena: ¿Qué no estaban ustedes en el cine?
No había boletos.
¡Ay, Frida! No sabía que estabas aquí.
Ay, sí sabías, mamá,
hasta nos viste entrar.
Estabas estacionada del otro lado de la calle.
- ¿Yo? - Rebeca: ¿Que no venías tú
- del doctor? - Sí.
Ay, a mí me dijo que había salido a dar
una exhibición a otra parte.
¿Cómo? ¿Que no nada más las das aquí en tu casa?
(tartamudea) Porque...
Nena, ¿qué está pasando?
Bueno, la...
- Guillermo: Explicaré qué pasa. - Rebeca: A ver.
Aquí la loquita de mi mamá nos trató de poner un cuatro.
Nena: Guillermo, más respeto.
Soy tu mamá. Y además eso no es cierto.
Frida: Claro que sí.
¿Y la conversación que tuviste conmigo?
Un hombre llega hasta donde la mujer quiere.
Rebeca: ¿Te dijo eso?
- Nena: Ay, pues sí. - Sí.
Lo que quería era que nos echaras en la "movida"
y así cambiaras a Frida de escuela.
¿Usaste a mi hija?
Me trajiste aquí con mentiras
diciéndome que tu hijo no tiene ni para comer.
Guau.
Vámonos. Qué poca madre.
- (quejido) - Rebeca: La mochila.
¿Es que no la has visto?
Los chupetones. Tenía... de verdad.
- Frida: Cómo son chismosas. - Rebeca.
Es que es por su bien.
No...
Oye, espérame.
Memito, perdón. Me... (tartamudea)
(portazo)
(música ominosa)
(chasquea)
Fer, ¿estás aquí? Vi tu coche.
Fer: Ma.
¿Qué pasó?
Oye, ¿hablaste con Elsa?
Sí, ¿por?
Me dijo que quería un tiempo. Que ya no me quiere ver.
OK.
Que le dijiste que yo quería un hijo propio.
Que me estaba arruinando la vida.
Y que si tiene un hijo conmigo
se le iban a agrietar las chichis.
Ay. Eso fue una broma que le hice.
¿Para qué? ¿Para qué le dices eso?
¿Por qué te metes en mi vida, mamá?
¿Para qué? Yo puedo solucionar las cosas solo.
A ver. No, no, no, no, no, Fer.
¿Cuándo me ibas a decir
que te vas a ir a vivir a Monterrey?
Era una idea.
Y si así hubiera sido
me hubiera encantado que tú me apoyaras,
- no que me hicieras esto. - A ver.
Fernando, ven para acá.
No me contaste que tienes una novia más grande que tú.
Un día agarras una maleta
y te vas de la casa,
y ahorita no me dices
que tienes la idea de irte a Monterrey.
¡Ma, lo estaba haciendo para cuidarte!
¿Esa es tu manera de cuidarme?
Claro. ¡Mira cómo te pones!
¿Cómo me pongo?
¡Así, ma, cómo estás! Y no está bien.
¡Yo no soy papá, yo soy tu hijo!
(respiración agitada)
(sollozo)
(portazo)
(música triste)
(solloza)
(bufa)
(exhala con esfuerzo)
(solloza)
(continúa música triste)
¿Todo bien?
(alarma de auto)
Nena: Clary.
Gracias por darnos asilo.
Esperemos que solo sea por esta noche.
Para eso estamos las cuñadas.
Todo va a estar bien.
- ¿Y este coche? - Sepa.
Ni idea. Aquí estaba.
(música solemne)
¿Qué pasó, mi amor?
¿Todo bien?
Dime que no es cierto, mamá.
Diana: ¿Les vas a decir?
Cuéntales que...
que me emborrachaste y...
me mandaste en un camión a Oxeloco
para que no pudiera llegar a mi boda.
No mames. ¿Cómo pudiste?
Diana: Clara.
Ya entendí que eres capaz
de lo que sea con tal de no tenerme en tu familia.
(vacila) No era esa la intención.
Entonces es verdad.
¿Y ustedes dos lo sabían?
- Sí. - Sí.
No, Diana. ¡Diana!
- Diana, espérate. - Diana: Ya, Ernesto.
- Ernesto: Diana. - Diana: Ya, ya.
(agua corriendo)
Fer.
(rechinido)
(seguro de puerta)
(motor de auto)
¡Ernesto! Mi amor.
(aves silbando)
(puerta)
Clara: Nena.
(puerta de alacena)
Ay, ya.
Aquí están tus tuppers.
- (Nena jadea) - Todos tienen tapa.
Ay, mis tuppers.
(suspira) Gracias.
- ¿Están limpios? - Obvio.
Muchas gracias.
- ¿Y cómo estás? - Clara: No sé.
Pero ya los voy a mandar quitar todos.
Nena: ¿Y por qué tienes tantos espejos, eh?
Porque de chiquita
soñaba con casarme
y vivir en una casa construida por un arquitecto famoso.
- ¿Famoso? - Si es de Barragán.
- ¿Esta? - (Clara afirma)
Llenarla de espejos.
Porque creía que eso me iba a hacer muy feliz.
- Pero no. - Pues a nuestra edad...
¿Espejos?
Después dejé la carrera,
me casé con Arturo,
me dediqué a la escalada social
y todo para vivir preocupada
por lo que van a decir de mí.
Ay.
No lo que me choca
es haber empujado a Ernesto a que hiciera lo mismo.
Un matrimonio por conveniencia.
¿Te casaste por conveniencia?
Sí.
Obvio.
Lo que que pertenezca a ese bufete de abogados
altaneros y mamones.
¿Mamones?
Ay, ahí está Arturo.
Sí, pero yo creo que todo eso lo hiciste por...
pues por protegerlo.
(vacila) Sí.
O tal vez lo hice para...
Para verme reflejada en otro espejo.
Pinche espejo.
(chasquea)
¡Ustedes dos!
¡Ay! ¿Qué te pasa?
Ustedes tienen la culpa
que yo haya arruinado la relación con mi hijo.
- Matis. - ¡Tú! ¿Por qué?
¡Fue tu idea hacer todos estos desfiguros!
Fue tu plan. ¿Y tú?
¿Por qué?
¡Tú porque le entraste!
Si tú no le hubieras entrado yo no le hubiera entrado.
¡Bueno, ya!
A ver, a mí me queda clarísimo que ella tiene la culpa de todo.
Pero a mí no me embarres, ¿eh?
¿Ah, sí? ¿Ahora yo tengo la culpa?
- Nena: Sí. - Uy, perdón.
Perdón por haberlas querido ayudar.
Como si yo hubiera tenido la culpa
de las estupideces que hicieron.
Tú cállate, porque tú eres una trepadora social
que se casó por conveniencia
con su marido que es un mamón.
Eso me lo acaba de decir.
Clara: Nena, eres una chismosa.
No te vuelvo a contar nada, ¿eh?
Y prefiero ser todo eso
a ser una mojigata
que se las da de muy buena onda
y de súper buena amiga.
- ¡Ya, ya, ya! - ¡Yo prefiero ser eso
a haber arruinado la boda de mi hijo!
- (Nena y Clara gritan) - ¡Ya cálmense las dos!
(estruendo)
Matis: ¡Madres!
Mi tupper.
Ay, nena. ¡Cuidado! No te vayas a cortar.
Clara, por favor, perdóname.
(tartamudea) No sé si pueda perdonarte.
Tú eres la primera en: "Ay, vamos a madrearla".
"Ay, vamos a amenazarla".
"Ay, vamos a contratar a una escort".
Si no fuera por mí ya te hubieran metido a la cárcel.
Bueno, por lo menos nosotras dos
lo hicimos por el bien de nuestros hijos.
Ay, por favor. ¡Claro que no!
Ninguna de nosotros lo hizo por el bien de nuestros hijos.
Lo hicimos para no quedarnos solas.
(música melancólica)
Y la verdad es que
yo no me arrepiento de nada
de lo que hemos hecho juntas.
Pues qué bruta,
porque todo está mucho peor que antes.
Pues tal vez,
pero yo por fin sé lo que es tener hermanas.
Y entre nosotras hay un puente que no existía antes.
Bueno, eso sí.
Pues sí, sí lo hay.
¿Y si logramos acercarnos a nuestros hijos,
así con con el mismo amor
con el que nos hemos acercado entre nosotras?
Entonces ya chingamos.
(música nostálgica)
Bueno, yo me voy a jugar la última carta
que tengo con Ernesto.
Nos vamos las tres como las Spice.
- No. - No.
¿Como las Flans?
No.
No, yo creo que esto tengo que hacerlo sola.
Y ustedes también deberían.
No, es que yo creo que Elsa ya se fue a Monterrey.
No. Memito, Frida, ¡su mamá!
No me van a querer volver a ver en su vida.
Bueno, no lo sabes si no lo intentas.
Y como mamá no tenemos pretexto para no intentarlo.
Va, va, va, va, va.
¡Hay que abortar este sistema patriarcal!
(mujeres gritando consignas)
(sirenas de patrullas)
¡Fer! Fer, mi amor.
¿Ya se fue Elsa a Monterrey?
No, ¿por?
Ven, acompáñame. Vámonos.
- ¿Dónde está? - Creo que está con...
¡No, Ma! Mis tenis, mis tenis.,
No, ya, agárralos, vámonos.
(silbato)
Frida.
Oigan,
ella es la señora que me quiso poner un cuatro.
Señora, ya déjeme en paz.
Si no voy a subir este video
para que todos vean lo seco que eres.
A ver quién va a su casa a comprar tuppers.
Permiso, ¿eh? Permiso.
Permiso.
Permiso. No me vayas a pegar.
¡Diana!
Frida, ya sé que estás enojada.
Y tienes todo el derecho para estarlo.
Pero lo que pasa es que me monté una películota
en la cabeza de esas que acaban súper mal,
y mi peor error fue no confiar en ustedes.
Y quiero que me disculpes.
Pero ahorita necesito que me ayudes.
No encuentro a Memito por ningún lado.
No está en la casa. Me dijeron que aquí no estaba.
Yo pensé que estaría contigo.
¿Me ayudas?
Por fa.
Te tienes que acordar, porque si no la perdemos.
- Ya sé. - Fer.
O sea, estamos cerca.
¡Diana!
¡Diana!
¡Este sistema patriarcal!
¡Ahí está!
- ¡Elsa! - ¡Ahí está!
Persíguela, mi amor.
¿Por qué traes la cajuela abierta?
¡Ey, Elsa!
- Elsa, por favor. - ¿Qué están haciendo?
- A ver, por favor. - Elsa: Tenemos prisa.
- Por favor, por favor. - Fernando.
Espérate, Fernando, ¡nos vamos a estrellar!
- Fer: No, no, no. - Matis: Amor, ciérratele ya.
(claxon de auto)
¿Quieres que te ayude?
No, estoy bien.
- ¿Qué haces aquí? - Diana, quiero hablar contigo.
Por favor. Es muy importante.
Aunque sea muy importante. ¡Vámonos, vamos!
¡Mujer, escucha, esta es tu lucha!
¡Mujer, escucha!
Fer: Ma.
- Vengo en son de paz. - A ver.
Solo quiero leerte algo que te escribí.
Son dos minutos.
- Matis, es que... - Por favor. Solo dos minutos.
"Querida Elsa, dos puntos".
"Puede que lo tuyo y de Fernando no salga bien.
Y que en unos...".
- Años. - Años, años.
"Nos acordemos de este momento y...".
Ay, no, nada que ver.
(jadea) Tengo que decir lo que siento.
Perdóname por haberme metido en su relación.
Yo sé que Fernando te ama
y que tú lo amas.
Lo que quiero que entiendas es que...
llevamos muchos años siendo nosotros dos.
Desde que su papá se murió.
Y aunque ha sido maravilloso,
también también ha sido muy difícil.
(vacila)
Me está...
Me está costando mucho trabajo entender
y aceptar que las cosas van a cambiar.
Yo en realidad...
tengo...
mucho miedo de quedarme sola.
Pero,
si tú nos aceptas y Gastón también,
yo te voy a querer mucho.
Es más, ya los adoro.
(sollozo)
Nosotros te queremos a ti, Matis.
- Abuela. - Matis: Mi amor.
- Sí, ve con tu abuela. - Fer: Y nunca vas a estar sola.
- Antes éramos dos... - Y ahora somos cuatro.
- Y te amo. - Yo también te amo.
- Los dejo solos, perdón. - Te amo.
- Te amo, te amo. - Estoy emocionada.
(música emotiva)
Clara: Dianita, yo sé que ya no tengo mucha autoridad moral
pero tú y yo tenemos muchas cosas en común.
- Podemos ser amigas. - No, Clara.
Ya entendí ya que lo único que te importa
es tu hijo y ya estás bien con él, ¿no?
Hay muchas cosas pasando que no tienen que ver contigo.
No, yo sé, yo sé, pero...
es que voy a cambiar,
porque yo estoy criada
de una forma diferente a la tuya.
Por eso nunca vas a cambiar.
- No, sí voy a cambiar. - ¿Sí?
Lo voy a intentar, porque lo único que me importa
es la felicidad de Ernesto y su felicidad eres tú.
Por eso sin más preámbulos,
¿quieres casarte con mi hijo?
Óyeme! ¿Por qué la empujas así?
¿Qué te pasa? (grita)
No mames.
Gracias, Frida.
(murmura) Memito.
Ey, ¿a dónde vas?
Déjame verte. ¿Estás bien?
- Sí, estoy bien. ¿Por qué? - ¿Estás seguro?
¿Qué tienes aquí? ¿Qué te pasó?
No tienes que estar encima de mí todo el tiempo, chingá.
Guillermo, no me hables así.
Y no te vuelvas a desaparecer de la casa.
- Estaba muy preocupada. - ¿Por qué?
Me lo paso aquí siempre.
Lo que pasa es que no te habías dado cuenta.
Estás tan obsesionada
con que Frida y yo no nos estemos toqueteando que...
No entiendo por qué no confías en mí.
Ya sé.
Ya sé, perdóname.
Pero también tienes que entender
que todo lo que hago es preocuparme por todo.
Es porque... porque te amo.
Porque eres lo más grande que tengo en la vida.
Lo único.
(música emotiva)
Ven, Frida.
Ven.
Perdónenme los dos, por lo que hice.
Pero sobre todo tú.
Ya ven que yo crecí con muchos miedos.
Miedo...
de cometer errores.
Y no quiero que te pase lo mismo.
Quiero que disfrutes de la vida, que es increíble.
Quiero que seas feliz.
No quiero que te arrepientas de nada.
Ese...
es mi mayor miedo.
Y es parte de ser mamá.
(música emotiva)
¡Ay, ay, ay, ay!
Es que se le está pasando la mano.
Que no se le vaya a pasar la mano
con mi nuera porque es la prometida
de mi hijo, que es abogado.
Licenciado en Derecho.
¿Eh, señorita?
Cállese, señora. Vámonos.
¿Viste cómo me calló?
Ay, que grosera.
Nada más una cosa. Es que, mi bolsa.
Sí. Ahí está.
Sí. Gracias.
policía: También mi hijo es licenciado en Derecho.
(rejas)
(puerta abre)
(suspira) Perdóname por todo, Diana.
Clara, tú y yo estamos chido.
(puerta cierra)
Buenas tardes.
¿Qué pasó?
(ríe)
Pasó que un policía se pasó de lanza.
Tu mamá intentó... Bueno, no,
me defendió de unas granaderas.
Ernesto: ¿En serio?
(afirma)
(suspira) Siempre me sorprendes.
Bueno voy a sacarlas de aquí. Espérenme.
Ey, Ernesto.
Gracias.
Ernesto: Sí, está bien.
Ya.
(música emotiva)
Ya, voy a sacarlas.
(puerta abre)
Diana: Supongo que ya piensas diferente, ¿no?
Ahora que terminamos acá, pues...
No. No, no, no.
- ¿No? - No. (quejido)
Clara, te putearon.
Bueno,
tal vez yo no hice bien las cosas.
No pedí las cosas como debía.
Sí, tenías que decir por favor.
- Y gracias. - Y gracias.
(ríen)
No, no, no, no, no.
No me hagas reír. (ríe adolorida)
(música)
(música animada)
(aplausos)
(música animada)
(continúan aplausos)
(vitoreos)
(terminan aplausos)
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