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Pío.
Sipowicz.
Sí, un momento.
¿Qué?
Sí, lo sé.
Vale, ahora voy.
Sylvia, ¿tienes contracciones?
- Creo que es lo mismo de la semana pasada. -¿El reposicionamiento?
-¿O es diferente? - Bueno, ahora mismo
parece lo mismo, Andy.
¿Y si consigo otro número de busca
que la oficina no tenga?
Así lo tienes solo tú, y si me das un toque,
sabré que eres tú, y lo usamos solo para el parto,
- así no tienes que mandarme un "112". - No.
¿Porque no quieres aprender otro número?
- Por eso es mala idea. - Sí.
- Sí. -¿Qué quería la brigada?
Un homicidio.
- Tengo que ir. - Vale.
- El código es "112". - Entendido.
Es el bebé recolocándose, haciendo espacio en la pelvis.
No es lo de verdad.
De momento, cree que no.
Hola.
La fallecida es Etta Stubbs. Nos llamó el vecino de enfrente.
Se llama Mario Walker.
Encontró un martillo ensangrentado en el suelo.
La bolsa no tiene marcas de martillazos.
No. Se la pusieron después de matarla.
Hay una botella de cerveza rota en la cocina.
La habitación está patas arriba.
Hay sangre en el cajón donde hallamos el talonario.
-¿El vecino? - Está por allí.
Varios inquilinos dicen
que tenía un sobrino maleante llamado Billy.
- Voy a hablar con ese tipo. - Sí.
Bobby, este es el señor Walker. Inspector Simone.
-¿Encontró a la Srta. Stubbs esta mañana? - Vivo al otro lado del pasillo.
Volví de comprar el periódico. La puerta de Etta estaba abierta.
Entré. Estaba muerta en el sofá.
Busquen a su sobrino por esto.
-¿Pudo ser Billy? - Es un yonqui y un ladrón.
Ella le daba trabajo. Hasta me convenció de hacer lo mismo una vez.
- Me robó la puñetera radio. -¿Sabe dónde vive Billy?
No sé si tiene casa. Lo vi en el cruce de la Cuarta con D
junto a otros yonquis y drogatas.
Ese es. Ella no tenía hijos propios.
Gracias por su colaboración.
Si se acuerda de alguna otra cosa, llámenos.
Parece que saqueó los cajones
y se llevó algunos cheques.
Faltan tres de su talonario.
- Es de locos. -¿Qué?
Un 112. Tengo que recoger a mis hijas de baile.
¿Te manda un 112 por una clase de baile?
- Sí, Marie no puede ir. - No se usa el 112 para eso.
Andy, es una comunicación privada. De Marie para mí por el busca.
¿No me entiendes, Medavoy?
Lo usa mal.
Sylvia tiene contracciones.
Cielos...
¿Qué tenéis?
La víctima es una mujer negra de 65 años, Etta Stubbs.
La mataron a golpes con un martillo.
El sospechoso robó cheques en blanco y joyas.
La fallecida tiene un sobrino yonqui
que los vecinos toman por culpable.
-¿Sabéis algo de él? - No tenemos dirección.
Suele estar en la Cuarta con D. Tenemos su foto.
Avisaré a su banco sobre los cheques y tarjetas.
- Luego iremos a por el chaval. - Revisaré su historial.
-¿Y Donna? -¿Quizá esté en el baño?
¿Se ha caído dentro?
- Hola, Donna. - Hola.
Paquete de orientación de empleados.
¿Tienes trabajo en Apple?
Mi curso de ordenador incluía una inscripción gratuita
a la feria de empleo del mes pasado.
Fui sin tomarlo muy en serio, pero le di mi expediente y currículo
a su reclutador.
Me ofrecieron un puesto de asociada de área,
una forma fina de llamar a lo mismo que hago aquí,
pero en teoría hay posibilidad de ascender.
- Es genial, Donna. - No creo que acepte.
El puesto es en Silicon Valley, California.
¿No tienen nada aquí en Nueva York?
Bueno, lo solicité donde fuese. A ver, todo el asunto
lo tomé un poco a broma.
Al fin y al cabo, no es realista. ¿Yo en Silicon Valley?
Probablemente ni entenderían mi acento.
Pero está bien sentirte querida.
Me dejé llevar por la broma...
a ver si me querían.
- Buenos días. - Buenos días. ¿Alguna llamada?
¿Debería buscar alguna?
Sylvia tiene contracciones. No le parecen importantes.
-¿Habéis pensado en comprar un busca? - Tenemos uno.
Pensé que igual habría llamado por costumbre.
Vale. Gracias. Dos cargos por posesión.
Dos cargos por hurtos menores. El sobrino.
Vamos a por él.
Que si hemos pensado en comprar un busca...
- Hola, James. - Hola, Bob.
- Hola. - Hola.
-¿Hablaste con ella anoche? - Me quedé con mis padres.
Aún estaba preocupado por el robo.
- Ah, sí. El de la semana pasada. - Sí.
Quizá hable con ella esta noche.
Si estás convencido de tu decisión, será buena idea,
porque creo que Adrienne ha notado el cambio.
Busco un momento en el que le afecte menos.
Sí, porque posponer lo inevitable
solo empeora las cosas.
Robo. Homicidio. Os lo quedáis vosotros.
Adrienne, Diane, ¿podéis ayudar a Greg y a James?
- Sí. - Sí, claro.
BAILARINA EXÓTICA SEXI
Hola.
El muerto es un portero, Carl MacIntyre.
El camarero nos llamó. También le agredieron.
-¿Dónde está el camarero? - Lo llevaron al hospital.
Menuda pelea.
¿Cómo están tus padres?
Bien, ya sabes, todavía preocupados
- por los robos en el vecindario. - Tienen suerte de tenerte.
Es mi local. Déjenme pasar.
- Déjenme pasar. - Ey.
Déjenle pasar. Soy el inspector Medavoy. ¿Es el dueño?
Frank Delva. Sí.
- Vaya. ¿Abrieron la caja fuerte? - No lo sabemos.
Me gustaría hacerle unas preguntas.
- Cuidado con lo que toca. - Ya, ya.
Señor Delva, ¿sabe quién pudo hacer esto?
Cualquiera en el local. La clientela es escoria.
¿Sabe si el portero tenía algún enemigo?
¿Paul? No. No sé.
- Al camarero también le dieron. - No sé quiénes eran sus enemigos.
Gracias a Dios.
- Tiene bastante pasta ahí. - Sí, cobro los cheques.
¿Alguien que se la tenga jurada, señor Delva?
Mis dos exmujeres, pero no saben en qué ciudad estoy.
¿Alguien que le ofreciese protección?
-¿Que lo extorsionase? - Esos tipos no me dan problemas.
Así que no puede ayudarnos, ¿eh?
Mire, tengo que llamar a la aseguradora. Disculpen.
Primera impresión: a ese no me importaba cargármelo.
Gorro verde.
¿Es nuestro tipo?
Sí.
- Intenta robar de ese coche. - Sí.
No tenemos orden de arresto.
Dejémosle birlar algo, así lo arrestamos.
- Señor, ¿es su coche? - Sí.
-¿Puedo ver los papeles? - Y las llaves.
Déjenme devolver la cámara.
La devuelve y todo arreglado, ¿no?
- Me confundí de coche. - Claro.
Vale, quedas arrestado. Vamos. Date la vuelta.
¿Qué tienes aquí? ¿Joyas de mujer? ¿Te las pones?
- Se las guardo a alguien. - Y voy yo y me lo creo. Dame la mano.
-¿Te llamas Billy Stubbs? -¿Cómo lo sabe?
Bien. Venga.
Vamos.
-¿Es el sobrino yonqui? - Tenía las joyas de su tía en el bolsillo.
¿Qué dice?
Que se las guardaba a alguien.
El busca.
Sylvia, pero no es un 112.
Sí. Hola.
Vale. ¿Nos vemos allí? Deberías haber mandado un 112.
Puedo ir de todas formas.
Vale, como quieras, y...
Avísame, ¿vale? ¿Me das un toque? Bien.
Vale...
Pienso en ti.
Adiós.
El doctor...
no cree que esté de parto, pero quiere verla en la consulta.
Ella no quiere que la acompañe.
Si pensara que era hora, la habría mandado derecha al hospital.
Se supone que el tipo es excelente. Sylvia confía en él.
- Sí. Eso es importante. - Lo sé.
Un joven judío. Atendió cientos de partos.
- Iré a hablar con el chaval. - Sí.
-¿Sabes de qué va esto, Billy? - La cámara.
¿Y esta sangre?
Supongo que me corté.
¿Y guardabas esto en un sobre para un amigo?
Sí.
Son las joyas de tu tía Etta, Billy.
¿Cuándo fue la última vez que la viste?
- Un par de días. -¿Un par?
¿Me vas a mentir?
¿Y si te digo que tenemos varios testigos
que te sitúan en el edificio de tu tía esta mañana?
¿Estuviste allí esta mañana?
- Vale. -¿Vale, qué?
Estuve allí. Llamé al timbre, pero nadie contestó.
- Supongo que me vieron entonces. -¿Cambiarás tu historia
cuando te diga que te vieron dentro del edificio?
¿Dónde conseguiste las joyas?
Un tipo me dijo que se las guardase. Estaban en el sobre.
No miré dentro hasta después.
Estuvo una vez en casa de mi tía conmigo.
Así que este tipo que estuvo
una vez en casa de tu tía
allanó su casa, robó todas sus joyas
- y te pidió que las guardases. -¿Cómo se llama ese tipo?
Larry algo. Larry. No lo sé.
¿Dónde podemos encontrar a Larry... algo?
Dijo que se iba de la ciudad. Por eso quería que las guardara.
Es la peor historia que he oído jamás.
Bueno, es lo que pasó.
Billy, esa sarta de mentiras
no te servirá de nada.
¿Sabes qué creo que pasó?
Creo que le hiciste algo a tu tía que te pone enfermo.
Podríamos presentárselo al fiscal ahora mismo
como un homicidio violento a sangre fría.
Pero no creo que fuese tu intención.
Te veo temblando por la abstinencia,
sé que necesitabas dinero.
Pero no vendiste las joyas de tu tía.
Te pillamos robando una cámara con sus joyas en el bolsillo.
Eso me dice que la querías.
Te dijiste: "No, tío. Intentaré robar esa cámara.
"No venderé las cosas de mi tía hasta que no me quede otra".
¿Es lo que pensabas, Billy?
Déjame en paz, tío.
Billy, llevo lo bastante en este trabajo para entender a la gente.
Si no haces lo correcto,
además de los temblores y enfermar más y más,
los remordimientos te comerán por dentro
y uno de los guardias de la prisión te acabará encontrando
- ahorcado en tu celda. -¿Podrías...
dejarme solo un momento?
¿Y después qué?
Y después hablaré contigo.
No quiero oír nada de no haberla visto en dos días, Billy.
No, tío.
Nos entendemos, ¿verdad?
Dame un momento, tío.
¿Qué tal estuve?
Russell y Lesniak llamaron. Siguen en la escena del crimen.
Sí. Nosotros...
hablamos con el camarero en el hospital.
Dice que estaba meando, escuchó gritos,
salió del baño y vio cómo al portero
le reventaba la cara un tipo calvo, grande como un elefante.
Sí. Otro tipo le guardaba la espalda al calvo,
el camarero lo reconoció.
- Un motero llamado Pig. -¿Pero no reconoció al calvo?
No. Pero dice que Pig va con los Lobos,
un club de moteros en la tercera.
-¿Queréis arrestarlo? - Sí. Ya tardamos.
Os asignaré refuerzos.
- Hola, chicos. - Hola, teniente.
-¿Cómo va el interrogatorio? - Bien. El tipo está dentro pensándoselo.
Greg y James van a arrestar a un motero.
¿Sabemos si va puesto de esteroides?
Hola, hijo.
- Hola, Andy. - Teniente, siento interrumpir.
¿Quiere que ayudemos en el arresto?
Sí, por favor.
Olvida la comida. ¿Lo intentamos mañana?
- Sí. Pero ven afuera conmigo. - Vale.
No quiero que lo oiga el jefe,
pero quizá puedas ayudarnos con esto.
- Claro. -¿Qué llevas en la bolsa?
Mi uniforme de policía.
Sí, ¿eh?
Ojo con eso.
Sígueme y abre bien los oídos.
La descripción es un tipo de metro 90, con bigote y barba.
Vaya, eso ayuda mucho. ¿Responde por Pig?
Así se llama. No sé si responderá.
Oye, ¿adónde vas?
-¿A ti qué te importa? - Ven aquí.
- Aquí. -¿Te llaman Pig?
Se llama Ernie.
Vamos a dar una vuelta, Ernie. Tenemos que hablar.
- No iré a ningún lado. - Si lo hacemos
aquí en la calle, acabarás herido.
- Suelta esa llave. -¿Está arrestado?
- No es asunto tuyo, capullo. - No os diré nada...
Esto funciona así.
Lo hablaremos en comisaría. Si vienes, nadie saldrá herido.
No lo hagas si no quieres, Pig.
Mira, carapolla, si Pig no viene, ponemos el garito patas arriba.
-¿Quieres revisarlo, Andy? -¿Encontraremos porros?
-¿Algo robado? -¿Qué decides, Ernie?
Jerry, no pasa nada, ¿vale? Vamos.
¿Qué causa probable teníais? Perderíais en el juzgado.
Sí. Perderíamos en el juzgado. Pero mientras,
tus colegas perderían sus cosas y lo que fumen.
Pásate al triciclo, F. Lee. Lo tuyo no son las motos.
Charlie Manson de segunda...
¿Vais a interrogarlo?
Lo harán Martinez y Medavoy, es su caso.
Venga, Pig, vamos.
-¿Quieres ver un interrogatorio? - Estorbaría.
No, Bobby y yo tenemos a un chaval de otro caso.
- Sí, y hay una sala de observación. - Sí, vale.
Sospechamos que mató a su tía. Ya hablamos con él una vez.
Probablemente confesará ahora.
Pasa.
Ya te da el bajón, ¿eh?
-¿Quieres una aspirina? - Estoy bien.
¿Listo para aceptar la responsabilidad, Billy?
Se suponía que ayer le iba a arreglar una pared...
pero no fui, así que me quedé despierto...
toda la noche para ir esta mañana.
-¿Para ir a casa de tu tía? - Sí. Llegué...
Llegué sobre las 8:30.
¿Qué pasó? ¿Tu tía se enfadó por no ir ayer?
Entré y estaba muerta.
- Me di la vuelta y hui. -¿Así aceptas la responsabilidad?
-¿Con quién te crees que hablas? - Tenías sus joyas en el bolsillo.
¿Crees que puedes mearme encima y decir que llueve?
- Tienes sangre en la manga. - Empieza a hablar
como un hombre o te voy a patear.
Me quería y le robé.
Le puse una bolsa sobre la cabeza para que no me viese robar.
- Vale. ¿Y cómo acabó así? - No lo sé.
Alguien la mató.
Esto es como si la matases de nuevo, Billy.
Aquí sentado mintiéndome. ¡No dejaré
que la mates de nuevo, Billy!
No la matarás dos veces.
-¿Qué más da, tío? -¿Qué quieres decir?
Que digas lo que digas, no importa...
-¿Qué quieres decir? - Yo...
diré lo que quieras que diga.
- Dime qué quieres que escriba. - La verdad, Billy.
- Vale. -¿Mataste a tu tía?
¿Le diste con el martillo?
- Lo que tú digas. -¡No!
- Vale. - Lo que tú digas.
¡Vale, la maté! ¿Está bien? ¡La maté! Yo...
- Dios. - Listo para declarar.
- Lo acabo de hacer. - Me refiero a por escrito.
¿Listo para declarar? Traeré a un fiscal.
Sí.
Te conseguiremos algún tratamiento.
Quizá el fiscal pueda ayudar con eso. Vamos.
Sarah Bernhardt.
¿Dice que le puso la bolsa, pero no admite matarla?
Lo hizo. Lo acusarán por eso.
- Ahí viene el teniente. - Puedes estar aquí.
Hallaron huellas ensangrentadas en el pomo de la fallecida.
Las compararán con vuestro tipo.
Y un policía trae a un tal Leon Broadus,
que intentó cobrar uno de los cheques.
El banquero no estaba seguro de si era falso.
Este está listo para confesar
- con el fiscal. - Está bien.
Admite haber robado sus cosas. Pero el homicidio solo
porque está enfermo y el mundo es horrible,
pero que no lo hizo.
Estaba muerta cuando llegó. Ya le había dado alguien con el martillo.
¿Y nos parece un bulo?
- Sí, probablemente. - Probablemente.
Hablad con el tipo que intentó cobrar el cheque
antes de llamar al fiscal.
No te voy a pagar horas extras, Andy Jr.
- Quiero saber más de esas huellas. - Sí.
Llamaré a Sylvia. Podemos ir los tres a comer.
-¿Dijiste que fue al médico? - Sí, quería examinarla.
Siente que el bebé se está recolocando.
Tenemos un sistema con el busca.
¿No estás seguro de que el tal Billy lo hiciese?
Probablemente sí. Solo sentía lástima por sí mismo.
Ahora llamará.
Verás, no quieres ir a rematar
sin seguir todas las pistas. Si cierras un caso
y aparece algo nuevo, quizá lo veas diferente.
Si te tragas su historia, igual acabas en un lío
- y no quieras reabrir el caso. - Sí, ya veo.
¿Sylvia?
Sí.
No.
¿Quieres que vaya a casa...
y te lleve una sopa?
Vale.
Andy Jr. está aquí, así que entonces Bobby y yo lo llevaremos a comer.
Sí. Yo también. Adiós.
¿Qué dijo el doctor?
Unos centímetros de dilatación, pero sin borramiento.
Ese tipo debe de cobrar por palabra.
- Te agradezco todo esto. - Andy, lo hacemos encantados.
- Varios mensajes, inspector. -¿Qué hay?
El técnico de huellas Mulcahey dice
que las huellas del sospechoso y la marca de sangre
obtenida en el pomo de la escena del crimen
en la residencia de la víctima no coinciden.
- Guau. - Y el policía que traía
a Leon Broadus tuvo un accidente de tráfico leve.
El tipo que pudo haber falsificado un cheque de la víctima.
Dijeron que llegarían en diez minutos.
¿Nada de mi mujer?
Habría sido lo primero.
Gracias, Donna.
Este tal Broadus no tiene historial.
Tenemos que conseguir sus huellas.
-¿Pedirá un abogado por eso? - Debes encontrar la forma
de hacerle creer que te las da él.
Le haces creer que se ayuda a él más que a nosotros.
Sí. Aunque no te guste engañar...
- Hola, James. - Hola.
Espero que podamos hablar.
Ahora no. Greg y yo tenemos que interrogar a un tipo.
-¿Ese tal Pig? - Sí. A ver si delata
a su compañero. Greg ya está dentro con él.
No quiero ponerte en un aprieto, James.
Solo esperaba que luego
tuviésemos un momento.
Por supuesto. Sin duda. Ya sabes...
Tengo que ir a hablar con Pig.
¿Te importa si te hago una pregunta?
- Hola, Donna. - Puede parecer una tontería,
pero ¿has vivido alguna vez en otro estado?
Sí. Dos años en Boston, cuando la madre de mi padre enfermó.
-¿Cuántos años tenías? - Cuatro cuando nos mudamos allí,
- así que no recuerdo mucho. - Ya veo.
He estado barajando no muy en serio la idea de mudarme,
pero tengo bastante decidido que no es realista, dado quien soy.
Seguro que tomarás la decisión adecuada.
-¿Y cómo estás tú? - Bien.
Supongo que nada sale a derechas.
Supongo que no.
En las horas que nos interesan,
Ernie dice que estuvo viendo la tele en casa.
-¿Sí? ¿Algo educativo, Ernie? - Le sugerí
que quizá estuviese confundido, porque nuestros testigos
lo sitúan en un bar de toples
- viendo a un portero morir a palos. - No lo sabes, tío.
Pig, el portero murió, pero el camarero sobrevivió.
Parece pulpa de tomate, pero se recuperará.
- Hablamos con él en el hospital. - Dice que te vio, Pig.
No estuve allí. Estuve viendo la tele.
Pig, la fiscalía no necesita premeditación en un homicidio durante un crimen.
Querrán condenarte a muerte.
Solo entré en un bar. Iba a cubrirle las espaldas a un tipo.
¿Mientras hacía qué?
El tipo salió de prisión la semana pasada. El portero se tiraba a su ex.
Ponle nombre a ese tipo.
Jay Dolinky.
El robo no era parte de eso. No hubo crimen aparte.
No. Jay solo quería matar a un tipo a golpes.
Solo dijo que quería darle una paliza
y que lo cubriese.
Entonces se le va la pinza y lo mata.
Luego se fue a por el camarero.
-¿Dónde podemos encontrar a Jay? - No lo sé.
-¿Y a su ex? - Tampoco lo sé.
Baila en el bar. Él estaba buscando su dirección.
-¿La encontró? - Quizá.
Seguía pegándoles a esos tipos cuando me fui.
Pidamos la dirección al imbécil que lleva el local.
Vamos.
- Espera sentado, Pig. -¿Puedo librarme de esta?
Si arrestamos a Jay y dices en el juzgado lo que hizo,
intentaremos mantenerte entre los ciudadanos decentes.
-¿Eres Leon Broadus? - Sí.
Soy el inspector Simone.
Me dio el cheque por un trabajo de carpintería.
-¿Hablamos de Etta Stubbs? - Sí.
¿Has estado bebiendo, Leon?
-¿Y qué? - Nada. La envidia.
¿Trabajaste para la señorita Stubbs?
Sí, le arreglé la pared y la puerta del armario.
¿Cuándo hiciste ese trabajo para ella?
Acabé ayer.
Me dijo que esperase para cobrarlo. Por eso tenía fecha de hoy.
¿Dices que recibiste el cheque hoy?
Lo recibí ayer.
Ella le puso fecha de hoy.
Sabes que la mataron.
- No estuve allí. - Estuviste allí ayer.
- Sí, pero hoy no. -¿Dónde estabas esta mañana, Leon?
- En el St. Nick. -¿En la calle Cuarta?
- Sí. -¿A qué hora llegaste?
A las 8:00, quizá.
Barro allí. Recojo las latas.
¿El camarero abre contigo?
Él llega a las 9:00.
¿Cómo acabaste trabajando para la señorita Stubbs?
Trabajo para blancos y gente de color. Para mí no hay diferencia alguna.
- Vale. - Dejé mi número en el buzón...
en toda esa calle.
Me dijo que su sobrino iba a ayudarla,
pero que nunca se presentaba.
-¿Discutiste con ella? - No.
¿Quizá por la fecha del cheque?
No.
Me dijo que esperase hasta hoy para cobrarlo.
¿Trabajaste en la habitación de la señorita Stubbs?
-¿La habitación? - Sí. La habitación.
- No. -¿Y en el baño de la habitación?
¿Trabajaste allí?
Ni siquiera entré en la habitación.
Sacamos huellas del armario del baño.
Deben ser del tipo que la mató.
¿Sabe? Quizá fue su sobrino.
-¿Por qué lo crees? - Solo sé que ella dijo
que él hizo algunos trabajos para ella, pero luego...
Yo nunca estuve allí.
Está bien. Bueno, liberarán ese cheque
en cuanto aseguren que las huellas
del armario no son tuyas.
¿Tenemos tus huellas registradas por algún motivo?
- No. - Vale. Mira qué te digo, Leon.
Vamos a tomarte las huellas en un momento.
Así te descartamos.
- Y me quito al jefe de encima. - Claro.
Recuérdame que te las devuelva después de compararlas.
Si no, las meterían en el ordenador. Y no querrás eso.
Oye, nunca estuve en esa parte del piso.
Pero recuérdamelo, porque...
llegados a este punto perdería la cabeza si no estuviera enganchada.
- Sí, vale. - Vamos abajo para hacerlo.
Sí.
-¿Sí? - Señorita Archer, somos inspectores.
Su jefe, el señor Delva, nos dio su dirección.
- Sí. - Queremos hacerle unas preguntas.
¿Sobre qué?
Nos dijeron que salió con un tal Jay Dolinky.
- Fue a prisión. - No lo he visto.
-¿Sabe que salió de prisión? - No.
¿Conoce a Carl MacIntyre? ¿Sale con él ahora?
Solo era un tío que me hacía compañía.
"¿Era?". ¿Ya no sale con él?
Nunca estuve saliendo con él.
¿Son suyos?
No. Son del novio de mi hermana.
-¿Está por aquí? - No.
Mire, si oculta información sobre el tipo que buscamos,
- se verá involucrada. - Hablé con Jay
una vez por teléfono desde que salió y le dije que habíamos terminado.
- Eso es todo lo que sé. - Carl MacIntyre,
el portero que solo le hacía compañía,
- está muerto. - No he hablado con Jay.
¿Una sola llamada de teléfono lanzó a Jay a matar?
Usted es el que anda atando cabos.
Yo no sé si tuvo nada que ver con Carl.
No sé si tiene que ver con nada.
¿Qué hay aquí?
¡Atrás!
- Ojo. Calma. -¡O me dejáis salir
- o le vuelo la cabeza! - Calma.
- No le hagas daño. - Sin tonterías.
-¿Vale? -¡No volveré a prisión!
¡Ni hablar!
Si le haces daño, morirás hoy.
-¡Hijo de puta! ¡Animal! - Ey.
Serás cerdo...
Calma.
Cogeré la pistola.
¿Estás bien?
Sí.
- Él no. - Llamaré a Emergencias.
- Hola. - Hola. Ya me enteré de vuestra aventura.
Sí.
Nuestro tipo está abajo en una celda.
Tenemos cola para las salas de interrogatorios.
Billy está en vuestro dormitorio.
Espero que no le dé por redecorar.
Os avisaré cuando haya una sala libre.
- Sí. - Bien hecho, chicos.
- Hola. - Sí, fue impresionante, teniente.
Ese tipo salió de la habitación como Dillinger.
Sí, la chica que le dio quiere apuntarse
- al trabajo. - Sí, seguro.
Lo dejó frito con un cenicero.
Vale. Sí. Muchas gracias.
- El manitas es nuestro tipo. -¿En serio?
Las huellas que te dio coinciden con las marcas de sangre
en el pomo de la víctima.
Teniente, el sobrino... no lo hizo. Fue este tipo, Broadus.
¿Tenéis algo más contra el sobrino?
Intentó robar una cámara.
Decidid si lo soltáis. Presionad al manitas.
¿No cree que el jurado lo condene
con pruebas concluyentes?
¿Quieres que espere
- a que termines con el sobrino? - No, empieza.
Diane,
si no se tropieza con el jefe, cuando Andy J. vuelva,
¿le dices que vaya a la sala de observación?
- Sí. Vale. - Gracias.
Me alegro de que el tipo no te hiriese.
Sí. Fue bastante emocionante.
¿Quieres hablar ahora, Adrienne?
Quería hacerlo desde que te quedas
en casa de tus padres, y cuando aceptaste hoy,
me quedé pensando que no debería obligarte a decirlo.
A ver, está bastante claro que...
no quieres que sigamos juntos.
Sí, tal como fueron las cosas, así es.
- Lo siento. - Y yo.
Quería abrirte mi corazón. Quería hacerte feliz.
En vez de eso, fui posesiva y desconfiada.
¿Por qué crees que pasó?
Quizá sea cosa de familia.
- Mi padre es así con mi madre. - Sí.
Y parece que los chicos con los que saliste eran así.
Todos menos yo.
Me siento una fracasada.
No digas eso, Adrienne...
Te pediría una oportunidad para cambiar,
pero me lo prometí muchas veces mientras salíamos
- y al día siguiente hacía lo mismo. - Adrienne, no te castigues.
- Siempre seré tu amigo. - Lo mismo digo, James.
Así que...
ya lo hemos hablado.
Al menos no rompimos ningún plato.
- No como mis padres. - Sí.
Oye.
Venga. Cógeme de la mano.
Está enfermo.
Déjanos a solas un momento.
¿Cómo estás, Billy?
Estoy bien.
Descubrimos que decías la verdad, Billy.
Un manitas mató a tu tía.
Sí. Yo solo le robé.
No presentaremos cargos.
La cámara que te pillamos robando, la...
devolveremos como objeto encontrado.
Las joyas de tu tía.
Puedes darle un entierro adecuado...
o chutártelo.
¿Puedo irme?
Haz lo correcto, ¿vale?
Si vuelves después del funeral, yo...
te meteré en un programa.
Soy un yonqui.
¿Quién crees que va a esos programas?
Después, algunos son exyonquis.
Seguro que lo pillas pronto, Leon.
Lo que te dijo el inspector Simone
sobre las huellas en el armario...
Dijo que ese era el único sitio donde buscabais.
Que compararían mis huellas.
Lo que intento que entiendas
es que el inspector pudo decirte que buscábamos solo en Neptuno.
Da igual para qué dijese que queríamos las huellas.
Pero colaboré porque ese inspector me mintió.
Pensé que ibas a recoger el uniforme del sastre.
Sí. Está acortando las mangas.
Que te mintiese sobre las huellas se considera engaño lícito, Leon.
Como agentes de la ley, se nos permite hacerlo
cuando no perjudicaría a un inocente y un sospechoso lo bastante imbécil
pica de lleno. Tú reúnes los requisitos.
La huella en la sangre de la mujer es tuya.
La tuviste en tus manos. ¡La mataste!
"112". Esta vez es real.
¿Qué intentáis ahora?
- Quédate ahí. Sylvia me mandó un "112". - Vete. Yo acabo con este.
Sabe lo de la sangre. Casi acabó de patalear
sobre el engaño para dar las huellas.
Está hecho. Lo vi desde observación.
-¿Quieres ir con tu padre? -¿Quieres que vaya, papá?
-¿Quieres venir conmigo? - Vamos.
Donna, ¿avisas de que voy al hospital?
- Sylvia me mandó un "112". - Claro.
-¿Avisas al jefe? - Claro.
- Vamos. - Cruzaré los dedos, Andy.
Vamos, Andy. Tenemos prisa.
- Ya aviso yo a Fancy. - Gracias.
Brigada 15.
¿Cómo está, señor Comstock?
Bien, gracias, pero sobre su oferta...
estoy muy agradecida, pero debo rechazarla.
Por una combinación de factores.
Nunca había oído lo de "remordimiento de mudanza",
pero es un factor.
Supongo que no habría nada de malo.
Esta noche no puede ser, tengo un compromiso de temporada
con los New York Rangers.
¿En serio?
Está bien...
nos vemos entre el primer y segundo periodo
donde las pulidoras de hielo salen de la pista.
Muy bien.
HOSPITAL Y CENTRO MEDICO ST. VINCENT
- Disculpe. - Andy.
- Sylvia, ¿adónde vas? - A la sala de partos.
-¿Y el doctor? - Tiene un parto con fórceps.
Vendrá después.
Es mi marido, Andy.
- Hola, Jame Mackey. - Mi hijo, Andy Jr.
- Hola, Andy Jr. -¿Qué tal?
Bien. ¿Sabe? Mi hermano es policía en la 2-7.
-¿Eddie Mackey? ¿El grandullón? - Ese es.
Todo bien, inspector.
Sylvia va algo más rápido de lo previsto,
pero pasa a veces con primíparas mayores.
- No sé de qué habla. - Mujeres de más de 30...
pariendo por primera vez.
¡Llega una contracción!
La pondremos aquí, veremos cómo va
y luego podrá venir con ella.
- Sí. ¿Estás bien? - Lo estaré...
¡cuando me pongan la epidural!
Necesita... Quiere... ¡Necesita la epidural!
¿Qué es la epidural?
No me gusta la actitud de ese tipo.
¿Del doctor? Es majo.
Judíos. Te hablan como si tuvieses siete años.
- Ella confía en él. - Papá, cálmate.
Es lo principal. Ella confía en él.
Es lo que importa. ¿Adónde vas?
- Soy el doctor Zisk, el anestesista. - Mi mujer está ahí.
Voy a ponerle la epidural.
Adelante. La estaba pidiendo.
Adelante.
Estoy bien. Estoy aquí, cielo.
Será algo para el dolor.
Ay, cielos.
Ahí deben de necesitar otra epidural.
Vale, inspector.
Vamos a ponerle una bata.
¿Quiere venir conmigo? ¿Le preguntó a su esposa
- si su hijo podía entrar? - No.
Papá, no pasa nada. Esperaré fuera.
Solo necesitas una bata para entrar.
- Estaré bien fuera. - Vale. Bueno, vamos.
-¿Adónde? - Por aquí.
Vigila la puerta.
Andy, vigila.
- Es muy guapo. - Va a ser policía.
¿Sí? Me alegro por él.
Te llaman, papá. Dicen que el bebé ya viene.
- Vamos. - No olvide el gorro.
Démelo.
Eso es.
Vas muy bien, Sylvia.
Estupendo.
-¿Qué ocurre? - Me siento mucho mejor, Andy.
Su mujer es como una campesina.
Está a punto de dar a luz.
Ahí viene otra.
Venga, bonita. Empuja.
- Dos... - Eso es.
- ...tres, cuatro... - Bien.
...cinco, seis...
Eso es.
- Y está saliendo. - Puedes ver la cabeza.
- Empuja. - Eso es.
Vale. Bien.
Dos, tres, cuatro.
Esta es la buena, Sylvia. ¡Empuja!
Sí. Aquí está.
Aquí está su hijo, señor Sipowicz.
- Es un niño. - Quiero cogerlo.
- Quiero cogerlo. Sí. - Papá, ¿quieres cortar el cordón?
No.
Aquí viene la placenta.
- Y tenemos un borbotón. -¿Estás bien?
- Tiene una hemorragia. -¿Qué ocurre?
- Setenta sobre 50. - Salga, Sr. Sipowicz.
-¿Qué ocurre? - Pon los fluidos.
Que no esté demasiado cruzada.
-¿Cómo está mi mujer? - Está bien.
Voy a cauterizar el útero para detener la hemorragia. Ahora...
¿Pero qué...? ¿De qué habla?
¡Ey, Sylvia!
- Vale. Con calma. -¿Sylvia?
Vale. Lo tengo.
La presión se ha estabilizado.
Bien hecho.
Estás bien.
-¿Qué ha pasado? - Has sufrido una hemorragia,
pero todo está bajo control.
-¿El bebé está bien? - Desde luego.
Todo el mundo está bien.
Quiero cogerlo. Quiero coger al bebé.
Ahí vamos.
- Ahí vamos. - Bien.
Aquí tienes.
- Guau. - Eso es.
Aquí está, Andy. Aquí está.
- Lo sé. - Ey.
Ey.
Hola, colega.
SALA DE PARTO 3
Un bebé sano. Ambos están bien.
Es genial, papá.
Pasaré más tiempo con él porque es pequeñajo.
Pero no creas que te quiero menos.
Subtítulos: Alex R. Fortes
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