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Original subtitles

- Casi lo atrapamos. -¿Sí?

Volvemos de perseguirlo.

A un testigo le pareció sospechoso y nos llamó.

El tipo salió pitando en cuanto llegamos.

Lo perdimos en la autovía Roosevelt.

No supimos que había un cadáver

- hasta que volvimos. - Tenemos la matrícula.

-¿Vieron al sospechoso? - Sí, blanco, 30 y tantos,

metro 80, bigote Fu Manchú. Venga aquí.

Pelo moreno y hasta el cuello.

Este testigo lo vio desde la ventana.

¿Puede describir al tipo que huyó con el coche?

Sí, un tipo blanco, de unos 35 o 36,

- con un bigote largo colgando. -¿Fu Manchú?

Supongo, sí. Y tenía el pelo algo largo.

Pelo oscuro. Vivo arriba y estaba en la ventana

cuando le vi tirar al otro tipo del coche.

Shannon, ocúpese de la escena. ¿Lo tienes?

-¿Has bebido esta mañana? - Es mi vida, ¿le importa?

Trabajo de noche, toco el bajo. Bebí para intentar dormir.

- Vale, dime tu nombre. - Ken Thornton.

- Músico, ¿eh? - Sí, toco con Jaundice.

-¿Con Jaundice? - Seguro que no los conoce.

¿Y cómo te ganas la vida?

Por las tardes soy mensajero en bici.

Ya. Ven por aquí, ¿vale?

Mensajeros en bici... Os creéis que Manhattan es un circuito.

No quiero problemas, ¿vale?

De eso ya voy sobrado.

No me cuesta creerlo. Vamos.

¿Habías visto a este tipo antes?

No, nunca.

Menuda edad para morir de un tiro.

"Dominic Landucci, 1924". ¿Qué son, 72 años?

- Y 43 dólares. - Landucci... Hay alguno

en crimen organizado.

-¿Será de ellos? - Ni idea,

tiene plomo en la cabeza. Podría haber sido la mafia.

¿La mafia? Ni hablar, tío.

- No quiero saber del tema. - Calma.

-¿Por qué tuve que llamar? - No lleva llaves.

Comprobé la matrícula. El coche fugado está a nombre de Dominic Landucci.

- Es este tipo. -¿Es su coche?

Entonces será un robo, ¿no?

- No testificaré. - No te preocupes por eso.

- Vete a dormir un poco. - Como si fuera fácil.

Inténtalo.

Llévalo al otro lado.

COMISARÍA 15

- Buenos días. - Buenas.

Diane, ¿podemos hablar?

Claro, Donna.

Una amiga me pidió consejo sobre una situación

para la que no estoy capacitada.

¿Debería hablarlo con un inspector?

Sin duda. Se llama Marina Bermudez. Es mi peluquera.

Marina tenía una relación con un tipo,

Ronnie, que llevaba en prisión

cuatro años y medio

y acaba de salir. Ha venido a verla varias veces.

Se llama Pinera, por si quieres revisar su historial.

Ronnie Pinera...

-¿Por qué estaba en prisión? - Homicidio, creo.

- Vale. - Marina tiene

novio actualmente, Luis, camionero.

A veces, Luis aparca el camión cargado frente a casa de Marina.

Ronnie, el exconvicto, se entera

por una prima de Marina celosa de esta

porque estaba colgada por Ronnie.

La prima le habló a Ronnie de Luis,

y ahora Ronnie quiere robar el camión de Luis

cuando está aparcado frente a la casa de Marina.

Quiere que ella le avise cuando Luis esté allí.

Ronnie quiere que Marina lo llame cuando Luis venga con el camión.

Exacto. Marina teme que si no avisa a Ronnie,

la bocazas de su prima calle abajo

vea el camión de Luis

y se lo diga después a Ronnie.

A Ronnie podrían cruzársele los cables y hacerle daño o algo.

¿Ronnie está con la condicional o cumplió toda la condena?

No lo sé.

Verás, Donna, aún no ha cometido ningún crimen.

Quizá esté violando la condicional.

Comprobaré el estado en su historial.

Dile a tu amiga Marina que venga a hablar conmigo.

Te lo agradecería, porque yo no sé qué hacer.

Has hecho lo correcto.

- La llamaré. - Bien.

La nariz era mayor.

¿Le cambió el bigote? Lo dibujó muy pequeño.

Marini, ya lo dijo.

Shannon no necesita que metas las narices.

Era un Fu Manchú grande.

Bobby. Andy.

Este es Mike Francis, del FBI.

- Bobby Simone. Andy Sipowicz. - Bobby.

Andy.

Espero que podamos ayudarnos

- en el caso de Dominic Landucci. - Estaría bien.

Tenemos bajo vigilancia el Club Social Palermo.

Está en Mulberry. La mafia se reúne allí.

Sí, eso se rumorea.

Filmamos a todo el que entra o sale durante el horario de apertura.

Esta mañana, algunos de los espabilados que llegaron

se comportaron de forma inusual.

Se reían y chocaban las cinco.

Nos enteramos de lo de Landucci y atamos cabos.

Landucci iba al club Palermo a diario.

- Caso cerrado. - Comprobamos los antecedentes de Landucci.

Tiene un par de cargos menores por usura.

¿Era lo bastante importante para matarlo y celebrarlo?

Sé cómo averiguarlo.

El agente Francis cree que podríamos obtener una orden

para plantar un micrófono.

Tienen razones para creer

que el asesinato de Landucci se decidió en ese club.

Nosotros proporcionamos el equipo,

su brigada pone el micro, compartimos la información.

Al inspector jefe Aiello le parece buena idea.

Hay una toma de teléfono desconectada

en la sala de juego que podemos usar.

Consiga esa orden hoy y los metemos esta noche.

-¿Tú nos meterás? - Nuestro micro, mi plan, vuestro trabajo.

Hacedle hueco en Anticrimen.

Tengo el equipo fuera.

Tiene su equipo fuera.

- Venga. Vamos, Francis. - Oye, Bob,

no consigo meterlo.

¿Me lo dices a mí? Porque yo soy Andy, ese es Bob.

¿Qué fue eso? ¿Lo habéis oído?

- No he oído... - Vale, aparta.

Déjame meter el maldito aparato.

- Solo hace falta más luz. - Venga, aparta.

- Tengo que mear. -¿También necesitas ayuda con eso?

No tiene gracia. ¿Has tenido prostatitis?

Adelante, Francis. Haz lo que tengas que hacer.

Parece que necesitas mear todo el rato. Cuando vas, no hay chorro.

Mira, tuve problemas de próstata. Ya no.

Pero si no te largas, te mearé en los zapatos. Venga.

Me va a decir a mí cómo...

Al menos es un experto, ¿sabes?

No lo sabes, pero soy el rey de las próstatas.

- Vale, listo. - Oye.

-¿Qué? - Oigo algo.

- No empieces. - En serio, apaga la luz.

Baja la voz. No quiero que el pesado de Giordano

venga de arriba.

Giordano está sopa. No te preocupes.

No quiero que el borracho de Giordano descubra que tengo la llave que falta.

Baja la voz,

apuesta si tan creído te lo tienes

- y mira cómo domino la mesa. - Sí, claro.

Eres un bocazas. Podría ganarte con ambas manos

atadas a la espalda.

Has puesto la blanca en la piña, imbécil.

Te quiero, chiflado.

¿Sabes por qué? Porque no distingues tu culo y un agujero en el suelo.

¿Me vas a enseñar a jugar al billar?

-¿Qué coño ha sido eso? - Hay alguien en el baño.

-¿Hay alguien? - Si se enteran de que somos polis,

van a buscar micros por todo el lugar.

-¿Quién diablos eres? - Ay, Dios.

Manos arriba, hijos de perra.

- Esto es un robo. - Sí, soltad esos tacos.

- Venga. -¡Los palos sobre la mesa!

¡Las manos sobre la mesa!

- Está bien. -¡Quitaos los relojes!

Rápido. Dame el reloj. ¡Dámelo!

- Al suelo. ¡Venga, capullo! -¡Al suelo!

- Y la cartera. -¡Cierra el pico!

-¿Quieres dispararle? - Venga, hazlo. Dispárale.

- Sí, creo que le voy a disparar. -¡No!

¡No me dispares, tío, por favor! ¡Venga!

-¡Empieza a rezar! -¿Qué coño hacéis?

Robar el local. Para eso vinimos.

- No podéis. -¿Te puedes callar

y buscar algo para atarlos?

- Esto es horrible. -¡Muévete!

- Sí. - Están mal de la cabeza.

¿Por qué nadie me avisó?

Deja de lloriquear y busca algo.

Es la última vez que te traemos a un golpe.

¡No te quepa duda!

- Toma, cinta adhesiva. - Venga, las manos a la espalda.

- Apúntales. -¿Qué?

Que les apuntes.

¡No te muevas!

Las manos a la espalda. Venga.

¿Adónde llevas eso?

Al coche.

Dios...

Veo que ya no tienes problemas de chorro.

Oye, pilla la otra tele.

- Bueno, yo... - Venga, junta los pies.

Junta los pies. Vamos.

-¿Has registrado todo lo robado? - Sí.

- En cualquier momento. - Confianza absoluta, esa es la clave.

Dadas las circunstancias, no quedaba otra.

Sí.

- Buenos días. - Buenos días.

- Hola. -¿Qué tal fue anoche?

- Plantamos el micro. - Bien.

Con algún problemilla, pero nada que no pudiésemos solventar.

-¿Algún problemilla? - Alguno, sí.

Vamos a oírlo.

Descríbeme el problemilla.

Un par de listillos nos pillaron.

-¿Y? - Les robamos.

No nos quedó otra.

No había otra opción, jefe. Si nos identificásemos,

sabrían que habíamos pinchado el local.

- Debíamos proteger la operación. -¿Cómo que les robasteis?

- Como si fuéramos ladrones. -¿Y luego huisteis?

Genial. Ya llega el atontado.

Que sepa que estaba en el baño cuando comenzaron el atraco.

-¿Qué atraco? - Le acabo de decir que les robamos.

¿Y os llevasteis algo?

¿Algo? Saquearon el lugar.

- Tenía que parecer real. -¿Que os llevasteis?

- Sus carteras y relojes. - Y dos televisores.

-¿Robasteis los televisores? - Todo ha sido registrado, jefe,

abajo en la sala de pruebas.

Tendremos que pensar cómo devolverlo.

¿Podemos añadir a la lista de deseos "salvar mi trabajo"?

Dile a tu jefe que estabas en el retrete.

¿Sabe cuántos derechos civiles de esos mindundis

violamos anoche?

Cuando salimos del club, esos hombres habían sido robados,

amenazados a punta de pistola y abandonados en el suelo atados.

En fin, ahora es agua pasada.

No, estamos con el agua al cuello.

Me despedirán por las conversaciones que va a grabar ese micro.

Lo que hicimos anoche será lo único de lo que hablen en Palermo

hoy y hasta sabe Dios cuándo.

¿Tienes un plan o solo vas a lloriquear?

Le dije a mi jefe que no quieren gente del buró

incordiando a su brigada.

Cuando no estoy ante el monitor,

ha insistido en que me releven sus hombres.

Me parece bien.

Bien, porque todos en este sala deben saber

que si caigo, no lo haré solo.

¿Qué les dirás a tus jefes cuando pregunten por las transcripciones?

Cintas perdidas, fragmentos borrados... A veces hay accidentes.

Como lo de anoche.

No me vuelvas a mencionar lo de anoche.

- Sí, Donna. - Deberíais estar los dos en un zoo.

Y tú cuidando un minigolf.

¿Un minigolf? ¿Qué quieres decir?

Sujeta la pilila y no te mojes.

El inspector Culbertson llamó de la uno,

dice que tienen a un sospechoso de un robo en un bar.

Coincide con el retrato que distribuisteis del caso Landucci.

- El señor Fu Manchú. - Ay, Dios.

-¿Qué ocurre? - Son los tipos que robamos.

Seguro que quieren hablar con usted.

Donna, no preguntes por qué, pero durante los próximos 20 segundos

no dejes que esos tipos te quiten el ojo.

- Largaos. - Bien, vamos.

Nos asaltaron y nos robaron.

- Sí. - Atados toda la noche en el suelo.

Perdimos posesiones y mucho dinero.

¿Inspector Medavoy? Estos hombres quieren denunciar un robo.

Vengan.

Queremos denunciar un robo a mano armada.

Nos robaron a punta de pistola

y nos ataron toda la noche.

Dios...

¡Oye!

- Están de espaldas. No pasa nada. - Bien.

Iremos a la comisaría uno. ¿Quieres ir a escuchar el micro?

Esto es una pesadilla.

Francis, ¿puedes subir las escaleras?

Venga, Francis, mientras están de espaldas.

Iremos a por los abrigos. Venga.

Ve.

Qué capullo.

¿Diane? Esta es la inspectora Russell.

- Mark Margiotti. Un placer. -¿Cómo están?

¿Una inspectora? De todos los inspectores que he conocido,

es la más hermosa. Sin ofender, pero es lo que hay. ¿No?

- Tienes razón. -¿Dónde fue el robo?

Estábamos en un club privado, solos Vince y yo,

echando una partida de billar.

Y entran un par de chiflados gritando. Me plantan una escopeta en la cabeza.

Estaban colocados o algo.

-¿Cómo se llama el club? - El Club Social Palermo.

¿Cuántos ladrones eran?

- Cuatro. - Tres.

-¿Cuántos? - Es lista, ¿eh?

Cuatro, contando el tipo de fuera.

¿Qué tenemos?

- Un robo en el Club Social Palermo. - A punta de pistola.

Se llevaron cuatro teles, además de nuestro dinero y relojes.

- Relojes de oro. -¿El club tiene seguro?

- Por suerte, sí. -¿Saben algo

del homicidio de ayer?

-¿Qué homicidio? No me enteré. - Dominic Landucci.

Era miembro de un club de Palermo.

¿El viejo Dominic?

Sí, algo oí. Alguien lo mató.

¿Sabéis cómo pasó?

Ni idea. No puedo ni imaginarlo.

¿Landucci era importante? ¿Lo bastante para ser una molestia?

- No para nadie que yo conozca. -¿Tenía enemigos?

Les caía bien a todos. No era más que un alcornoque con bigote.

Se pasaba el día leyendo el periódico.

Está bien. Sigan con su entrevista.

Vale, dinero robado.

¿Cuánto llevaban en la cartera?

- Dos de los grandes. -¿En serio? ¿Lleva tanto encima?

- Pues claro. -¿Y usted?

- Unos miles también. -¿Usted también?

Sí.

Robó el bar sobre las dos de la mañana. Lo atrapamos a media manzana.

-¿Recuperaron el arma? - La llevaba encima, una 38.

-¿La bala de su víctima? - Mismo calibre.

Vale, este es Parnell Manning.

Arrestado cuatro veces, tres de ellas por robo.

Y probablemente 100 más que desconocemos.

-¿Verdad, Parnell? -¿Se supone que es un chiste?

Unos inspectores quieren verte.

Somos de la brigada 15, Parnell. ¿Cómo estás?

Quiero saber dónde estabas ayer sobre las nueve de la mañana.

En cama, durmiendo.

¿Alguien en donde vives puede corroborarlo?

Vivo en el hotel Eagle.

First Avenue. El recepcionista me vio salir. Me conoce.

- Llevo allí seis meses. -¿Cómo pagas el alquiler?

- Trabajo. -¿De qué?

- Hago chapuzas... - No me cabe duda.

Hablen con el recepcionista, ¿vale? Se lo confirmará.

¿Conoces a alguien asociado al Club Social Palermo?

- No me suena. -¿Conoces a Dominic Landucci?

Me lo imagino. Robaron su tienducha en Villapaleto, Georgia,

y por supuesto fui yo, ¿no?

A Landucci lo mató ayer un tipo cuya descripción es igualita a ti.

¿Tío blanco con bigote?

Un poli dijo: "Lo tenemos aquí en la celda".

Siéntate derecho.

Se la enseñaré al tipo de tu hotel.

Espero que el bicho ese se acuerde.

No maté a nadie, esa es la verdad.

Nos gustaría creerte, Parnell, pero no tienes

un historial que inspire confianza.

Agente, hemos terminado.

Oiga, sé que cumpliré condena por el robo en el bar,

pero créanme, no soy el del homicidio.

No lo dirías si lo fueras.

- Tu hijo está aquí. - Sí, vamos a por unos sándwiches.

- Ahora voy, hijo. - No hay prisa, papá.

¿Cómo fue con los tipos del club social?

-¿Cuántas teles robasteis? - Dos.

- Sí, dicen que cuatro. - Claro, están asegurados.

¿Cómo os fue con el tipo del robo?

Encaja con la descripción, pero tiene coartada.

En el hotel dicen que estaba en su habitación

cuando tiraron el cuerpo de Landucci.

Encontraron el coche de Landucci abandonado en el barrio alto.

- Yo me ocupo, Andy. Ve a comer. - Vale, gracias.

- Andy J. - Ey.

- Que aproveche. - Nos vemos.

- Vale, vamos. - Sí.

-¿Qué ocurre? - Tenemos un homicidio.

Y unos listillos exagerando una reclamación al seguro.

Esos capullos no son honestos ni cuando les roban.

- Aquí estoy. - Hola, Marina.

- Estoy nerviosa. - Lo sé, pero haces lo correcto.

Venga. Hablemos con la inspectora Russell.

Sí, lo tengo. Nos vemos luego.

Inspectora Russell, Marina Bermudez, mi amiga de la peluquería.

Hola, Marina. Me alegro de que vinieses.

Donna dice que le contó mi situación.

Sí, tu ex quiere robar el camión de tu novio actual.

Sí, no me lo quito de la cabeza. Estoy preocupada.

Ronnie dice que no le hará daño a Luis, pero a saber.

¿Has avisado a Luis?

Temo enfadar a Ronnie. Sabe hacer daño.

-¿Ronnie te contó su plan? - Él y otro tipo

con el que anda robarían el camión de Luis frente a mi casa.

Cogerían las llaves cuando venga a verme.

Luis siempre se pasa antes de salir de la ciudad.

La carretera es bastante solitaria.

Ya sabe, es uno de esos tipos que necesita una mujer.

- Se pasará esta tarde. - Lleva una carga de gambas

y langostas a Chicago.

No avisé a Ronnie, pero temo que la asquerosa de mi prima Laurie

esté vigilando mi casa y se lo diga.

Y entonces me dará una paliza

por no decirle nada.

Creo que podemos ayudarte, Marina, pero tendrás que colaborar.

He comprobado que Ronnie cumplió toda su condena,

así que nada de violar la condicional.

Significa que necesitamos un acto manifiesto.

-¿Qué significa eso? -¿Ronnie sabe cómo es Luis?

No. Creo que solo lo vio una vez en un bautizo.

¿Tienes una foto de Luis?

Espera mientras hablo con mi jefe.

¿Qué ocurre?

Creo que usarán un doble para Luis.

Si es James Martinez, es muy mono.

Te lo digo, Hackensack o no, Andy,

si aparcas esa chatarra en la calle,

los de la limpieza se lo van a llevar.

-¡El motor del Cadillac reventó! - Perdone.

Que el señor Bucci no te oiga decir eso, Andy.

- Le romperías el corazón. - Con 700 dólares es lo que pude comprar.

En cuanto tengas un par de pagas en el banco,

conseguirás algo mejor.

- Crucé el país con él. - Sí.

Vale.

Comes un sándwich, tienes compañía, hace buen tiempo...

El momento perfecto para desconectar del trabajo.

Sí.

Pero no quieres desconectar, tienes mucho que aprender.

Ser policía de calle funciona así.

Hace dos años, es medianoche, mi compañero y yo

estamos a un par de manzanas de comisaría

cuando veo dos Cadillac entrando en un callejón.

¿Dos Cadillac? Quizá sea la mafia.

Así que salimos del coche y vamos al callejón, a ver qué pasa.

Los Cadillac no están, pero seguimos andando.

Al momento veo a dos tipos saliendo de una puerta trasera.

Uno de ellos con una metralleta.

Le grito a mi compañero:

"Ese tipo tiene una ametralladora".

No sabía que podía correr tanto. Se mete detrás de un poste de teléfono.

Yo estoy ante la puerta apuntando al tipo

de la ametralladora.

¿Y qué pasó?

El edificio era una fábrica de juguetes que hacía metralletas.

Uno de los empleados se llevaba una para su hijo.

No supo lo cerca que estuve de dispararle.

Pero no lo hiciste.

Podría haberlo hecho, y habría sido por no estar preparado.

Era mi barrio. Debía saber que había una fábrica de juguetes

y el tipo de juguetes que hacían.

Sabiendo eso, podría haber atado cabos:

es medianoche, el turno de noche está saliendo...

Pero no lo hice.

Y estuve a esto de disparar a ese hombre.

Gente, sitios, qué hacen, cuándo lo hacen. Repítelo.

Gente, sitios, qué hacen, cuándo lo hacen.

Un poli de barrio que sabe esas cuatro está listo para hacer su trabajo.

Lo harás bien.

Sí, es 555-0172.

Esperaré.

¿Algo sobre el coche del muerto?

Mataron a Landucci dentro, sin duda.

Está lleno de sangre. Lo están procesando.

-¿Quién es? - Estoy comprobando un número de teléfono

que encontraron escrito en un periódico en el asiento delantero.

Shannon y el otro poli identificaron a Parnell entre varias fotos.

Pero no me lo trago. El tipo tiene coartada y es un ladrón.

El dinero del muerto seguía en la cartera.

Sí. ¿Lo tienes?

Bien.

¿Herman con hache?

Sí, vale. Gracias, tío.

El número del periódico de Landucci

es de un tal Craig Herman. Vive en Mott Street.

-¿Vamos a por él? - Sí. Hola, teniente.

Quizá tengamos algo del homicidio. ¿Nos necesita en lo del camión?

- No, estamos bien. - No se fía.

Ya no nos saca a la calle.

-¿Cómo va, Francis? - Necesito un café más fuerte.

¿Algo en el micro?

¿Aparte de medírsela entre ellos?

Hablan de nuestra aventura.

Sobre cómo mienten sobre lo robado.

Por eso los llamamos estafadores.

Y hablan sobre cómo encontraron a Angelo Raffini

en el río en Hoboken esta mañana con dos tiros en la cabeza.

Teníais razón.

La celebración de ayer probablemente era por Raffini.

Así que nuestro usurero Landucci no es el padrino.

Al parecer, no.

¿Tenéis alguna pista?

- Estamos en ello. -¿Sabes, Francis?

Parece que necesitas un relevo.

Nadie entra en esa sala salvo yo.

Vale, pero al menos escucha acostado.

No querrás ganar la batalla y perder la guerra.

Aparco el camión, voy a tu puerta.

¿Bajas a la calle cuando llame

- o me abres? - Te abro.

- Vale, me abres. - Sí, y ya habré llamado a Ronnie.

Vale. Le haces saber que voy.

Y estaré contigo allí una media hora.

Y si Ronnie llama de nuevo, le confirmaré que estás allí.

Y esa es tu parte.

Salgo del apartamento, voy afuera y todos hacen su trabajo.

¿Has probado el camión?

Sí, le di una vuelta por el barrio. Sin problema.

¿Te parece bien?

¿Estos agentes estarán esperando en el furgón?

Sí, así es.

Sí, me parece bien.

Todo irá bien, Marina.

¿Vale? Pues vamos.

¿Cuánto tiempo estará dentro con ella?

James tiene que dar buena impresión, Adrianne.

En teoría está echando uno para el viaje.

Das asco.

-¿Qué? - Con tus gracietas adolescentes.

No eran gracietas, es un hecho.

- Madura, Greg. - No eran gracietas.

No me extraña que Donna no te soportase.

Adrianne, eso es un golpe bajo.

Ahí viene. Ha salido.

LA TIENDA DE GAMBAS

- Vamos. - Vamos.

-¿Quieres morir por una carga de gambas? - No, tío. Ni hablar.

- Pues fuera. Sin tonterías. - Vale.

- Llévatelo. Todo tuyo, ¿vale? -¡Quieto! ¡Policía!

¡Cogedlos! ¡Manos arriba! ¡Suéltala!

¡Al suelo! ¡Al suelo, aquí!

De cara al suelo. ¡Abajo!

-¿Y James? - Por allí.

¿Adónde crees que fue, Adrianne? ¿A por otro rapidito?

-¿Qué tal? - Con calma.

Siéntate, Craig.

-¿Me dicen de qué va esto? - Vas a responder a unas preguntas.

-¿Qué estabas haciendo hoy? - Bueno, esto y aquello.

Busco trabajo, leo los periódicos, salgo... ¿Por qué?

¿Dónde estabas ayer por la mañana entre las 8:30 y las 9?

- En casa. -¿Con alguien?

- No. - No tienes trabajo, ¿eh?

¿Tomas dinero prestado?

- Un poco. -¿De quién?

- Amigos. -¿Alguien más?

¿Te presta Dominic Landucci?

Bueno, sí.

-¿Lo viste ayer? - No.

No lo viste. ¿Eso dices?

No, no lo vi.

¿Cómo acabó tu teléfono en su periódico de ayer?

Bueno, se suponía que iba a verlo ayer

para devolverle lo que le debía,

- pero no apareció. -¿Cuánto le debías?

Le iba a pagar 150.

-¿Esa es la deuda o el interés? - El interés.

-¿Le pagas eso cada semana? - Sí.

Si no trabajas, ¿de dónde sacas el dinero?

- De mi cuenta. -¿Tienes dinero en el banco

pero pides prestado a un usurero?

¿En qué banco tienes la cuenta, Craig?

Banco Chemical, en la 23.

¿Y cuándo sacaste el dinero para pagar a Landucci?

Hace un par de noches.

¿Alguna vez te has retrasado con los pagos?

Una o dos. Suelo pagar a tiempo.

Con los ahorros que no tocaste cuando fuiste

a este usurero, ¿no?

Vendí mi coche tras pedir el préstamo.

De ahí saqué el dinero que tengo en el banco.

¿Qué te pasó en la cara? Tienes moratones.

- Accidente de coche. -¿No lo habías vendido?

- No, en el de un amigo. -¿Cómo se llama?

- Hank Jablonski. -¿Es con jota, Jablonski?

Sí.

Dominic Landucci fue asesinado ayer, Craig.

-¿Saben quién lo hizo? - No.

Sabemos que tu nombre estaba escrito en un periódico en su coche.

Tendrás que quedarte aquí un tiempo.

-¿Para qué? -¿Para qué, Craig?

Tenemos que comprobar tu historia.

¿Qué hiciste en su apartamento?

- Nada. Solo hablamos. - Debíais de tener

mucho que deciros.

-¿La vas a ver de nuevo? - No tengo intención.

-¿Por qué no? Le pediste salir. - No lo hice.

-¿De dónde sacas eso? -¿Y por qué te pones a la defensiva?

Hola.

- Hola. - Aquí.

Jefe, esta es Marina Bermudez. Queremos tomarle declaración.

La vimos mirando por la ventana durante el robo.

-¿Por qué la investigáis? - No estuvo involucrada.

- Solo es una testigo. - Vale.

- Tomadle declaración y soltadla. - Por aquí.

-¿Creéis que ha funcionado? - Me apuntó a la cabeza, Marina.

- No tendrá fianza. - Te lo agradezco, James.

Te arriesgaste muchísimo.

- Es mi trabajo. - Gracias otra vez.

- De nada. - Gracias.

- Hablamos, Marina. Eres la mejor, Donna. - Vale.

¿Y vuestro sospechoso?

En el baño. No tiene problemas de chorro.

No te emociones demasiado, Francis.

Solo intentamos dejarle clara la seriedad de la situación.

Vale, bien.

Agente Francis, del FBI.

¿El FBI?

Correcto, señor Herman. Investigamos el asesinato de Landucci.

El banco Chemical no tiene registro de que retirases 150, Craig.

-¿No? - No me vengas con esa cara

inocente y desconcertada. Has mentido. Lo sabes, lo sabemos.

Y el buró lo sabe.

La semana pasada en esa cuenta solo tenías diez dólares.

Vale, no sé por qué dije lo del banco.

Ustedes me asustan. Me salió sin querer.

¿Y lo de los moratones en un accidente?

También te salió sin querer.

Porque hablé con tu amigo Jablonski, que sí tuvo un accidente,

pero tú no ibas en el coche.

También tenía mis razones para decirlo.

No sabía si hablarían con mi mujer,

pero me llevé estos moratones por otra tipa.

¿Cómo se llama? Y no me hagas perder el tiempo de nuevo.

No sé. La conocí en un bar y empecé a tontear con ella.

Mis manos exploraron un poco. Y su novio no era muy grande,

pero me zurró de lo lindo.

Por eso le dije a mi mujer que fue en el accidente con Hank.

Y por eso les dije lo mismo.

¿Qué imagen crees que da esto, Craig?

-¿Te digo la imagen que me da? - No.

Con tantas mentiras, tienes una nube sobre ti.

Más te vale librarte de ella.

-¿Cómo? - Una rueda de reconocimiento.

No quiero hacer eso.

Haberlo pensado antes.

Bueno, si no queda otra...

¿Te has afeitado recientemente?

Te pondremos un bigote postizo en la rueda.

- Por hacer la gracia. - Espera aquí

mientras llenamos la rueda.

Quédese con él, agente Francis.

- Hola, Greg. - Hola, James.

¿Necesitan ayuda en la sala de interrogatorios?

Sí, Bobby y Andy buscan gente para una rueda

por el homicidio del usurero.

Necesitan gente con vello facial.

Estuve abajo en las celdas con el compañero de Ron.

El tío está destrozado. Dice que no debió involucrarse,

que es alérgico al marisco, para empezar.

- Será una confesión fácil. - Sí, desde luego.

Bueno, a ver qué saco de mi charla con Ron.

Yo empezaré a cubrir los informes con Adrianne.

No es por nada, James, pero...

creo que tienes problemas en lo que se refiere a Adrianne.

Creo que tienes razón.

El monstruo verde le está comiendo el coco.

Volvemos de esta operación encubierta.

Va y me acusa de acostarme con la chica esta, Marina.

Deberías haberla oído en el furgón. "¿Qué hace ahí dentro tanto rato?".

Le ofrecí una explicación de lo más suave

- y se me echó encima como un misil. - No sé qué hacer.

No me esperaba este lado suyo.

Me acusó de haberle pedido una cita a esta chica,

no tiene pies ni cabeza.

En fin, está claro que sabes del problema. No hace falta que te diga nada.

Sí, pero tengo que hablarlo con ella. No queda otra.

Buen trabajo hoy, James.

- Gracias por la ayuda. - Sí.

Te veo futuro como camionero.

Sí.

Hola, jefe.

Vale, ya sabes cómo va. Tómatelo con calma.

- Guau. -¿Qué?

El cinco es el tipo que perseguimos.

Pero ya no tiene el Fu Manchú y el pelo largo.

Le ha dado bien a las tijeras, pero es nuestro tipo.

Casi digo el dos. El bigote engaña.

- Vale. Gracias, Shannon. - Está bien.

Se lo agradecemos.

Vale, Ken. Vamos.

-¿Has dormido algo? - Sí, un poco.

-¿Estás listo? - Debo estar mal de la cabeza.

Me paso la tarde en la bici. La mafia podría atropellarme.

Ken, si eliges el correcto, quizá confiese.

Ni siquiera habría juicio.

Si estás lo bastante loco para ser mensajero en bici en Manhattan,

te sobran pelotas para una rueda de reconocimiento.

-¿Listo? - Sí.

Bien.

¿Te suena alguno?

- El cinco. -¿De qué?

Tiró el cadáver del viejo italiano.

Vale, encierra a Parnell y deja salir a los de relleno.

- Bien. Gracias, Ken. -¿Eso es todo?

Sí, es todo. Buen trabajo.

- Gracias, Ken. - Sí.

Si tienes culpable del homicidio, hay que desconectar el micro.

- Calma, Francis. - Son los términos legales.

Sí.

Le dije que no era yo.

Cierto, Parnell. En este caso no.

Igual duele un poco.

¿Sabes, Craig? El corte de pelo y el afeitado

que te hiciste tras matar a Landucci no sirvieron de nada.

Un policía y un civil te identificaron.

El jurado les creerá, quizá te espera la pena de muerte.

Esa es la realidad.

No me lo puedo creer.

Mira...

el Landucci este tenía un historial largo.

Tenía contactos. Normal que le tuvieses miedo.

Lo que digo es que el fiscal podría hacer algo

si fue por defensa propia.

-¿Landucci te amenazó? -¿Qué? ¿Bromea?

Me retrasé un par de pagos y el bastardo me echó encima

un par de matones a partirme la cara.

Luego me llama y me dice que debo atracar

la licorería de un árabe para recuperar su dinero.

-¿Landucci te lo ordenó? - Eso es.

¿Ves? Podría argumentar defensa propia.

-¿Atracaste la licorería? -¡No!

Entonces comenzó a decir que me matarían.

Yo tenía una pistola, comencé a llevarla conmigo

porque no sabía cuándo podría pasar.

Y llegó la hora de pagar de nuevo.

Vino a buscarme a mi casa. Fuimos en su coche y aparcamos.

Dijo que se desentendía de mí, que se me había acabado el tiempo.

No sabía si iba a pasar entonces o qué.

Así que le enseñé la pistola. Ni se asustó.

No pensaba que lo fuese a hacer.

Pero lo hiciste.

Sí.

Quizá debí atracar la licorería.

Donna, quieren vernos de nuevo por el robo.

- Dicen que hubo avances en el caso. - Greg.

Hola, Diane. ¿Arrestaste a esos bastardos?

No hubo arrestos, no.

Pero hemos recuperado lo robado.

-¿Todo lo robado? - Sí.

Espera, ¿seguro que todo?

Debéis estar seguros, ya lo hemos reclamado a la aseguradora.

Si recuperamos solo parte y falta algo,

debemos ver la diferencia con ellos.

- De vuestra lista, tenemos todo. - Vale, vamos a ver.

-¿El dinero? - Tenemos las carteras

con 47 y 82 dólares.

Venga ya. ¿Ves, Diane? Nos faltan dos de los grandes a cada uno,

más los relojes Rolex.

Encontramos un par de relojes falsos.

-¿Y las cuatro teles? - Recuperamos dos.

Había cuatro.

¿Lo ves, Diane? No tenéis todo.

¿Y el vídeo, la ponchera y los palos de golf?

Mirad, esas cosas nunca estuvieron allí.

-¿Nos llamas mentirosos? - Sí, decimos que habéis hecho

reclamaciones fraudulentas al seguro.

- Es un delito. - Espabila.

No puedes demostrarlo.

Sabemos exactamente lo que había en el club.

-¿Cómo? - Creedme, los sabemos.

Será mejor que olvidéis la denuncia

y retiréis las reclamaciones.

Mira eso. Son los tipos que nos robaron.

-¿Sabes lo que significa? - Espera.

¿Sois agentes de la ley?

¿Estabais allí pinchando el local?

-¿Estás escribiendo un libro? -¿Tenéis algún problema?

No tenemos problema alguno. Estamos aquí descubriendo

que un ciudadano de a pie ya no tiene derechos,

como en la Rusia comunista.

¿Quiénes sois, los ladrones del Watergate?

Pensad en ello en la sala de pruebas

mientras recogéis vuestras cosas.

¿Y si lo dejamos en empate?

Relojes falsos...

Valen 280 cada uno.

Vale.

Tengo algo que decir, Adrianne.

Adelante.

- Me estás volviendo loco. - Ya lo veía venir.

Estás sacando algo de la nada

entre esa chica y yo.

Montas un cristo cada vez que voy al baño.

No sospecho nada cuando vas al baño.

Lo que digo es que estás tan atenta por si hago algo malo

que acabo... "Quizá lo haga por alejarme de ella un rato".

¿A quién le cuentas eso?

A nadie. Lo digo en mi mente.

- No puedo evitarlo. - Chorradas.

- Te dije que no debíamos intentarlo. - Es una excusa, Adrianne.

Tienes que controlarte.

Si empiezas a darle vueltas a la cabeza,

debes darte cuenta de que es solo eso.

No intentaba nada con esa chica.

Vale.

¿Me crees?

¿Ya se ha rendido?

Sí, casi.

No se trataba de las gambas,

lo del robo este.

Tampoco por el dinero. Era por Marina.

Estaba celoso de la chica.

Los celos te pueden perder.

¿Se han ido?

Sí, todo despejado.

¿Cómo acabó la cosa?

Si nos dejan en paz, no los acusamos de fraude.

Yo diré que el micrófono falló.

Nunca comenzó a grabar.

Eso queda entre Hoover y tú.

En fin.

Ha sido un placer trabajar con vosotros.

Quién lo diría.

Cuídate, Francis.

Si tenéis que pinchar otro local

y necesitáis apoyo...

acordaos de mí.

LICORERÍA

Gente, sitios, qué hacen, cuándo lo hacen.

Hay unos tipos frente a ese local.

No había nadie a la hora de comer.

¿Qué opinas de eso?

No sé. ¿Quizá algo de drogas?

Un viejo puertorriqueño lleva esa tienda.

Toma apuestas de caballos, paga por probabilidades, los clientes van en negro.

Así que estos tipos esperan a ver si ganaron sus apuestas.

Durante la comida no había carreras.

-¿Qué tal? -¿Cómo va?

-¿El tipo que me saludó? -¿Sí?

Es un borracho. Le gustaría ser un malote,

pero probablemente acabará antes en la cárcel.

-¿Te lo estás inventando? - Podría equivocarme.

-¿Por qué te creo? - Gente, sitios...

- Qué hacen, cuándo lo hacen. - Eso es.

Mantente alerta, tómatelo en serio, pero también te echarás unas risas.

Créeme, te lo pasarás bien.

Te creo, papá.

Subtítulos: Alex R. Fortes

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