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Abriendo.
- Gracias. - Bobby Simone.
¿Qué tal, Ray?
¿A ti qué te parece? Estoy en la cárcel, Bobby.
Sí, te han traído para la apelación.
La apelación.
- Nunca se sabe, ¿verdad? - Eso es.
Sabes lo del juicio, ¿no?
El abogado de oficio me consigue de tres a cinco años. Yo solo vigilaba.
Los responsables dan un par de nombres
y ya están en la calle.
Hablo de justicia, Bobby.
Te pedí que me ayudaras entonces. Me diste la espalda.
¿Por eso me has pedido que venga?
¿Para volver a lo mismo?
Lo siento. Yo...
Yo solo...
No pienso con claridad.
Siempre estoy disgustado, Bobby.
Tienes que ayudarme.
- No puedo ayudarte, Ray. - Tranquilo.
Yo también aporto algo. Información.
Hay un tío aquí en el patio.
Hace unos tres años participó en un ataque a un furgón blindado.
Conducían un par de expolicías. Murieron los dos.
-¿El coche del abuelo? - Eso me ha comentado.
Así lo llamaban.
Según él, se fueron de rositas.
Él y los otros tres.
¿Te suena?
El caso del coche del abuelo es de verdad. ¿Tienes los nombres?
Tengo el nombre completo de uno y el mote de otro.
¿Podría valerle de algo al fiscal?
A ver qué averiguo.
No te culpo por lo que me pasa, Bobby,
pero tengo que salir de aquí.
Tengo que irme, Ray. Es del trabajo.
Dile al fiscal que tengo los nombres.
- Lo haré. En la verja. - Abriendo.
Ya te avisaré.
Sí, claro. Adelante. Vete de aquí.
POLICÍAS DE NUEVA YORK
- Hola. - Hola, ¿qué pasa?
Han disparado a dos personas. Una ha muerto.
El sospechoso ha huido a pie. Hay un par de testigos.
-¿Y qué dicen? - Apareció un tío y disparó.
El del hombro tiene una herida superficial.
¿Quieres hablar con él antes de que se lo lleven?
-¿Cómo se llama? - Samuel Velasquez.
-¿Samuel? - Sí.
¿Samuel? Soy el inspector Sipowicz. Este es el inspector Simone.
¿Qué puede decirnos del que le disparó?
Una locura.
Entra un tío negro en la tienda
y empieza a gritar movidas racistas.
- De pronto, me dispara. -¿Le disparó a usted primero?
No. Primero a Luis y luego empezó
a mover la pistola y disparar.
- Fuiste el primero. - Qué locura.
Pasó todo al mismo tiempo.
-¿Estabais todos? - Sí, estaba borracho.
Por eso no nos mató a todos.
- Era un tío grande. - Qué va.
Era mediano. Era negro. Pero muy negro.
- Tendría unos 50 años. -¿Lo habían visto antes?
Sí, lo he visto salir del metro o algo así.
- Quizá viva por aquí. - Quizá.
Esto no será un rollo por drogas, ¿verdad?
¿Cree que como somos borinqueños
traficamos? ¿Qué le pasa?
¿Qué le pasa? Me han disparado.
Vale, vale. Tranquilo.
James. ¿Qué tienes?
Hemos echado un vistazo. No hemos encontrado nada.
- Están medio colocados. - Sí.
-¿Peinamos la zona? - Sí. Prestad atención.
Si la banda esa de mariachis dice la verdad,
hay un loco suelto con un arma. A ver, vamos
- a ir a comisaría. - James, coge mi coche.
- Vale. - Claro.
A ver si no tardamos todo el día, ¿vale?
Oye, han matado a tu amigo Luis.
Sí. ¿A mí me lo va a contar? Lo conozco.
- No nos apetece, ¿vale? - Sí, estáis de duelo.
Vale, Lo entiendo.
Para dentro.
No me lo puedo creer.
Sigue buscando.
Disculpen. Me han dicho abajo que debo presentar aquí la denuncia.
El inspector Medavoy le atenderá. Inspector, le toca.
-¿Puedo ayudarlo? - Sí, soy víctima de una agresión.
Vale. Venga por aquí.
Cuénteme lo sucedido.
Me llamo Peter Cahill.
- Siéntese señor Cahill. - Gracias.
¿Tiene heridas graves?
Moraduras en los brazos y...
Mire este bulto.
- Es bastante grande. - Siga mirando.
Eso tiene que doler. ¿Le golpearon con algo?
Una espada sin filo.
¿Conoce al que le golpeó?
El actor de teatro Raleigh Gibson. Le sonará.
No. No voy mucho al teatro.
Anoche, en medio de la lucha con espadas,
pasó de la coreografía y me atacó.
Entiendo que también es actor.
Sí. La semana pasada casi me saca un ojo.
¿Lo ha comentado en el teatro?
No quieren encargarse. Dicen que la taquilla es gracias a él.
Deberían decírselo a los asientos vacíos. A mí me arrea cada noche.
Procedimiento, señor Cahill. Analizaré su denuncia,
hablaré con los implicados
y valoraremos los posibles cargos.
Trabajo en el teatro Ludlow.
Pregúntele por él a Roland Edmunds o a Donna Stein.
Vale. Eso haré.
Yo me encargo.
Gracias por venir.
Estaba de camino al médico.
Lo siento.
¿Puedo ayudarlo?
Me gustaría hablar con el inspector al mando.
Arthur Fancy. Soy el teniente al mando.
- Louis Folsom. Soy pastor en Bethel AME. -¿Qué tal?
¿Por qué no entra? Siéntese.
Teniente...
uno de mis parroquianos ha estado involucrado en un tiroteo hoy.
Dice que disparó a dos hombres.
Hubo un tiroteo en una bodega en la tercera.
Debe de ser eso.
¿Cómo se llama?
Dice que, cuando disparó, temía por su vida.
Si estaba en peligro, es un factor muy importante.
¿Dónde podemos encontrarlo?
Me gustaría decirle que hablé con el hombre que hablará con él.
Dígaselo.
¿Dónde está, pastor?
Se llama Gregory Leight. No vive lejos.
- Voy a por él. - Vale.
¿Están los testigos de la bodega?
Quieren saber si les pagaremos si identifican al autor.
Es para poder gestionar su duelo.
Vale, viene un sospechoso con su cura.
Escucharemos su declaración y dejaremos que lo vean.
Teniente, hemos encontrado a una vecina en el barrido.
Dice que vio a un niño corriendo
justo antes de los disparos.
No sabe quién es, pero lo vio salir de la bodega.
Estos tíos deberían estar fichados.
Viene el autor de los disparos.
-¿Ah, sí? - Sí.
En cuanto veas a ese tío, James,
consigue a gente de la calle para el reconocimiento.
Adrianne, pasa a Gregory Leight por la base de datos.
- No sé cómo se escribe. - Vale.
¿El cura le contó qué pasó?
No, pero dijo que el tío declararía.
Nos lo pone en bandeja.
Estaré presente en el interrogatorio. Me lo pidió.
De acuerdo.
Teniente. Ray DiSalvo
es amigo de la infancia. Lo detuvieron el año pasado por cocaína.
- Trabajaba en el bar de rumba. - Sí.
Está en cárcel. Dice que un tío de su pabellón
participó en el caso del coche del abuelo con tres tirados más.
¿Nos ha dado los nombres?
Dice que tiene el nombre completo de uno
- y el apodo de otro. - Ese caso lo llevó Roberts.
-¿El coche del abuelo? - Sí.
- A ver si el fiscal quiere negociar. - Llamaré a Sylvia.
Teniente...
Este es Gregory Leight.
Tiene la pistola.
Soy Arthur Fancy.
El inspector Sipowicz y yo le interrogaremos.
Estoy buscando a la fiscal Costas.
- Vale. - Le diré a tu mujer
que te he dejado con el teniente.
Por aquí.
Siéntese, señor Leight.
- Miles, lleva esto a pruebas. - Sí, teniente.
Bueno...
Su pastor dice que quería hablarnos del tiroteo.
Esos borrachos de la bodega fueron a por mi hijo.
Cuéntenos qué pasó.
Lo mandé a por pan. A los diez minutos,
oí muchos gritos.
Su amigo estaba en mi casa llorando y diciendo
que Junior está metido en un lío.
-¿Cómo se llama su amigo? - Delroy.
Mi mujer sabrá el apellido. No paraba de gritar
que estaban pegando a Gregory en la bodega.
Dijo: "Señor Leight, ¡están pegando a Junior!".
Cogí una pistola que tengo por casa.
Bajé a la calle y llegó mi hijo corriendo.
- Tenía la cara cubierta de sangre. -¿Cuántos años tiene?
Diez años.
Ese sitio está lleno de borrachos.
Le dije que no debía acercarse a esa pocilga.
Por ahorrarse la media manzana hasta la tienda.
Ahora miren qué lío.
Cuando vio a su hijo, ¿estaba solo en la calle?
¿Lo perseguía alguien?
No. Había alguien mirando desde la bodega,
pero nadie lo perseguía.
-¿Y fue a la bodega? - Lo mandé a casa.
Y entré.
-¿Tenía la pistola en la mano? - Aún no.
Dije: "¿Quién ha pegado a mi hijo?".
Empezaron todos a gritar.
Gritaban cosas racistas. Uno le dijo al otro
algo en español.
El dependiente fue a coger algo.
El que había en el pasillo vino a por mí.
Ahí saqué la pistola.
El del mostrador iba a sacar un arma
y el del pasillo venía a por mí.
Estaba muy disgustado por mi hijo.
Y les disparó.
He sido estibador 25 años.
No me han puesto ni una multa.
¿Qué hacemos?
Hablar con el hijo y el amigo que fue a por el padre.
Aunque confirmen la historia del padre, se enfrenta a homicidio involuntario.
- Quiero que empieces por ahí, Andy. - Sin problemas.
¿Paso a los testigos por la base de datos?
- No parecen unos santitos. - Sí.
El que esté con él...
No les dejaré ficharlo aún.
Sí. Vale. Gracias.
No hay de qué.
¿Qué tal la vista?
Ha sido de risa. El juez no nos ha dado ni cinco minutos.
Ray, esta es la asistente del fiscal Sylvia Costas.
- Ray DiSalvo. -¿Cómo está?
La señorita Costas quiere hablar contigo sobre lo del blindado.
Soy feminista.
Hay un fiscal que me enchironó.
Judío, con panza.
Maury Abrams. He revisado su expediente.
No quiero faltarle el respeto. Era su trabajo.
Señor DiSalvo, si la información que tiene
sobre el coche del abuelo nos lleva a arrestos,
apoyaremos reducir su condena a la mitad.
¿Apoyarán?
- No. Por apoyo no digo los nombres. - Tiene que decirlo así, Ray.
¿Y si fastidian el arresto?
No es mi culpa si lo fastidian.
- No lo fastidiaremos. -¿Y yo eso cómo lo sé?
¿Reducido a la mitad?
Solo son cuatro meses más.
Pero yo no he hecho nada.
- Solo vigilaba. - Ray.
¿Quieres seguir con esto?
-¿Puedo elegir? - Vamos.
Lo siento.
El tío que está aquí conmigo es Jimmy Fredo.
Dice que hizo el trabajo
con Tommy Rotella. Es su nombre completo.
Y el apodo del otro tío es Bic.
-¿El apodo es del nombre o del apellido? - No sé.
Jimmy Fredo es con el que estás encerrado.
Te ha hablado de Tom Rotella y de un tío
- al que llaman Bic. - Eso es.
Dices que había tres tíos fuera.
No tengo más. Se han librado.
Están viviendo bien. Jimmy está aquí. No sé más.
Vale, señor DiSalvo.
Vale, Ray, veremos qué sale de esto.
¿Qué? ¿Vais a volver a encerrarme?
Te quedarás aquí hasta que veamos si encaja todo.
Estará en segregación administrativa.
Sigue siendo la cárcel, ¿no?
¿Gregory?
Gregory. Está aquí la policía. Quieren hacerte unas preguntas.
Soy el inspector Sipowicz, Gregory.
¿Por qué tienes esas moraduras?
- Esos tíos me pegaron. - Dime qué tíos son.
- Los de la bodega. -¿Y por qué te pegaron?
No lo sé.
Sabe que no debería haber ido allí.
Tenía que ir a la tienda coreana.
Su amigo y él no quieren caminar tanto.
Déjenos hacer las preguntas, señora Leight.
Intentamos saber qué pasó con tu padre.
Necesitamos que lo pienses bien.
No sé. Dijeron que era por las monedas.
-¿Las monedas? - Era una barra de pan.
Tenía el dinero justo y lo puse en el mostrador.
- No le gustó. -¿A quién?
Al del mostrador.
Me lo acercó y me dijo que se lo diera en mano.
Se cayeron 20 céntimos al suelo.
El otro me dijo que lo recogiera.
Le dije: "Lo ha tirado el del mostrador.
"Que lo recoja él".
Entonces, empezaron a pegarme. Él y otros cuantos.
Delroy solo miraba y se fue corriendo.
Al cabo de un poco, pude escaparme.
¿Fue cuando viste a tu padre?
Delroy fue a por él. Venía calle abajo.
Cuando me vio, empezó a llorar. Me dijo: "Vete a casa":
Supongo que fue a la bodega.
¿Necesitan algo más?
-¿Dónde estará Delroy Freeman? - Les daré el número de su madre.
¿Delroy se meterá en líos?
No estás metido en líos, Gregory. Tu padre sí.
-¿Rico ha elegido al que toca? - Olvídate de Rico, Tonio.
Levantaremos la persiana y verás a seis personas.
Podrás verlos, pero ellos a ti no. Si reconoces a alguien,
dime a quién reconoces y de qué.
Sí, vale.
Es ese tío. Es el número cuatro.
-¿De qué lo conoces? - Disparó a Luis, tío.
Que se vayan todos menos el cuatro.
- Que te den, pendejo. - Calla.
- Te la vas a cargar, tío. - Tranquilo.
- Tómate un café, ¿vale? -¿Puedo irme a casa?
Tómate un café. Hablaré con el teniente.
Pobre hombre.
Manda a su hijo a por pan.
-¿Qué habéis encontrado en la bodega? - Buscamos a toda prisa.
Vale. Que no se vayan los testigos.
- Que Andy vuelva a registrar. - Vale.
Una cosa, teniente. La denuncia de la lucha con espadas.
He hablado con el director de escena del teatro
y dice que sin duda el actor famoso se pasó de la raya.
- Vale. - Dice que el tal Gibson
es uno de esos tíos que se pasan, ¿sabe?
- Se lo hace pasar mal a todo el mundo. - Traedlo.
Sí, pero otros actores dijeron
que es normal que te salgan moraduras haciendo escenas de acción.
Según ellos, el denunciante iba muy tieso en la escena
y eso hizo enfadar al otro tipo,
que es muy exigente y estricto.
¿Qué quieres hacer con la denuncia, Greg?
He pensado en traer al otro tío.
¡Bien! Pues hazlo.
¿Está bien, jefe?
Van a fastidiar a un buen hombre por lo de la bodega.
- Caballeros. -¿Qué tal, Roberts?
Vale, Medavoy. ¿Sigues liado con la asistente?
- Ya le contaré, teniente. - Sí.
Quizá tengamos algo del coche del abuelo.
Sí, Bobby Simone me ha dicho que venga. Que había algo nuevo.
Ahí está. Ahora te lo cuenta.
¿Qué tal la familia, teniente?
Bien. ¿Sabes algo de la tuya?
Sí. Están bien.
- Mike Roberts, Bobby. - Hola, Mike. Gracias por venir.
Claro. ¿Sabes algo del coche del abuelo?
Sí. Un informante me ha dado unos nombres.
- Queremos ver si siguen vivos. - Sí. Me fastidió no resolverlo.
Se cargaron a dos expolicías.
Mike, interrogaste a un tal Brendan Bickles.
Sí. Trabajaba para la empresa de seguridad. Se quedó en nada.
Bueno, mi chico dice que estaba metido.
Pues lo hice mal.
Creo que hablé con él en el Garfield en la 23.
Sí. Tráfico dice que sigue viviendo allí. Vamos a por él.
¿Algo para presionarlo que no salga en el informe?
¿Apuestas? ¿Drogas?
Solo hablé con él de su trabajo.
El tipo no parecía culpable.
Mi informante me habló de Jimmy Freddo y Tom Rotella. ¿Te suenan?
Para nada.
- Gracias por venir. - Recuerdo hablar con Bic.
En el hotel Garfield.
Es una locura de lo que aún me acuerdo.
- Gracias por venir. - A ver si detienes a alguien.
Escucha. Si tienes la oportunidad,
pídele a tu teniente que me dé un poco de bola
antes de que acabe el siglo.
- Cuídate. - Vale, Mike.
- Gracias. - Vale.
El recepcionista dice que ha salido a por tabaco. Volverá pronto.
¿No se hablaba del Roberts este? Tenía una novia yonqui.
Sí, se suicidó.
Yo era el chófer del comisario,
pero se dice que lo pillaron limpiando su casa.
-¿Roberts estaba robándole? - No. Estaba casado.
Quería deshacerse de las fotos y de lo que lo relacionara con ella.
Es Bic. No es gran cosa.
Sí.
Mira esto. Asuntos Internos.
-¿Nos están siguiendo? -¿Y eso? Ahora vuelvo.
-¿Quieres algo de mí, Martens? -¿Tienes mala conciencia?
- Contesta. - Vamos a detener a un sospechoso.
No tiene nada que ver contigo.
Es el tío de ahí enfrente.
- Es mío. - Es nuestro. Ni te acerques.
Tranquilo. Manos arriba.
- No he hecho nada. - Arriba las manos.
-¿Eres Brendan Bickles? - No he hecho nada.
-¿Qué te preocupa? - Es nuestro sospechoso, Simone.
Es nuestro. Nos lo llevamos nosotros.
- No he hecho nada. - Cállate.
Es nuestro arresto, Simone.
No habléis con él. Déjame arreglarlo.
Sí, claro. Aunque nos ruegue confesar.
¿Para qué sirven esas cámaras? No graban nada...
¿Crees que era un farol
que tenían una pistola?
El tío les saca una pistola ¿y fingen que tienen una?
- No tiene sentido. - La pistola estaba. La han movido.
Cigarrillos, aspirinas, condones, baterías.
Qué cantidad de mercancía meten
en estas tiendecitas.
Se pasan el día aquí. Empiezan a las ocho de la mañana.
- Voy a ver el vertedero. - Sí.
Martinez.
-¿Qué tienes? - Toma.
¿Quieres un polo?
-¿Estaban en el congelador? -¿No sueles guardarlas ahí?
Llevamos tres meses persiguiendo a Bickles.
Nos informan de que está conchabado con un poli.
Es un asesino de polis.
- Una cosa no quita la otra. - Dejaos de chorradas.
Vamos.
Mi confidente se llama Ray DiSalvo.
Está en la cárcel con Jimmy Fredo, que presume
de haber participado en lo del abuelo con el tal Bic,
con Tom Rotella, encerrado en Ohio, y otro tipo
sin nombre.
Ahora os toca.
No puedo compartir mi información.
Sois de lo que no hay.
¿No quieres compartir información?
Bic no es policía. Lo interrogarán mis chicos
hasta que implique a un policía.
Apártate de mi camino.
- Cierra la puerta de los de la bodega. - Vale.
-¿Eres Delroy? - Soy Louise Freeman. Es mi hijo.
-¿Qué tal? - A Delroy le interesan los más buscados.
-¿Los polis dibujan? - Algunos.
Son Delroy Freeman y su madre.
- Inspectora Lesniak. -¿Qué tal?
- Hola. -¿Cómo estás, Delroy?
¿Vienes por aquí, Delroy?
Siéntate aquí mismo.
Vale.
Delroy. ¿Sabes por qué estás aquí?
Por la pelea de Junior.
¿Recuerdas cómo empezó, Delroy?
Junior tenía que ir a comprar pan, pero no fuimos a la tienda.
¿Junior es Gregory Leight hijo?
- Sí. - Vale.
Le tiraron las monedas al suelo y a Junior no le gustó.
De pronto, empezaron a pegarle puñetazos y patadas.
-¿A ti también? - No estaban enfadados conmigo.
Estaban enfadados con Junior. Muchos puñetazos. Fui a avisar a su padre.
"Tiene que hacer algo. Lo van a matar".
¿Eso le dijiste?
¿Le dijiste al padre de Junior que lo estaban matando?
Sí. Porque lo estaban pisoteando.
Bajó con la pistola y los mató.
Pero eso no lo vi.
Tiene que ver esta bolsa.
Vale. Gracias por venir.
Se lo agradezco. Cuídate.
Quiero que me lo vuelvas a contar para que pueda escribirlo.
Vale.
- Ostras, tío. -¿Qué pasa, Bic?
No. Intentas vivir tu vida y te detienen en plena calle
con un montón de gente mirando. No pasa nada.
Sabes qué haces aquí. Sabías que llegaría.
- No lo sé. - Vale, Bic.
Esto es por dos tíos que fueron polis 20 años
antes de trabajar en seguridad.
Dos expolicías en un vehículo blindado
de la empresa en la que trabajabas.
- Eso es de locos. -¿El qué?
No tuve nada que ver con eso.
- Me interrogaron entonces. - Mira a tu alrededor, Bic.
¿Tú crees que algunos estamos locos por creerte involucrado?
-¡Yo qué sé qué piensan! -¿Jimmy Fredo miente?
-¿Qué? -¿Y Tom Rotella también?
Porque te han delatado, Bic.
Dicen que disparaste a esos polis. Los dos dicen lo mismo.
- Anda ya. Imposible. - Dos expolicías.
¿Sabes que iremos a por ti?
-¡Déjenme en paz! -¿Están mintiendo? ¿Fredo y Rotella
- mienten? - Si les dijeron eso, mienten.
¡Es una locura que les digan eso!
Yo creo que no.
Dos expolicías.
Creo que tú los mataste.
- No he matado a nadie. - Inyección letal, Bic.
Lo que digas en esta sala
es lo que te puede salvar. ¿Entiendes?
Les di información. Horarios de entrega.
Ni me acerqué durante el robo, ¿vale?
Delata a Ernie Kowalski.
Delata al poli... y te largas.
Consígame un abogado y póngalo por escrito.
Luego hablamos.
Ya está.
Se acabó. Lo teníamos. No había que darle nada.
- Están los dos de la cárcel. - Lo habría pillado.
Con poli o sin él, lo teníamos.
¿Quién es el fiscal?
¿Prefieres dejarlo ir antes de confiar en mí?
No soy tan bueno como tú, ¿verdad?
- Solo confías en Asuntos Internos. -¡Oye!
¿Confías en alguno de nosotros?
¿Quién es el fiscal?
Costas.
La llamaré. Le traeré a este un abogado.
Lo tenía.
¿Cuánto tiempo tendré que estar aquí? Llamen a mi agente.
Señor Gibson, todo será más sencillo si coopera.
Aparecen tíos raros en la puerta del camerino.
De pronto, estás en un despacho asqueroso sin saber por qué.
Es Pinter.
-¿Ese es Raleigh Gibson? - No lo sé.
Madre mía, es Raleigh Gibson.
Voy a por mi Brownie.
Señor Gibson,
me gustaría tomarle declaración por la denuncia del señor Cahill.
¿Declaración?
Ese mierdecilla tuvo lo que se merecía.
-¿Dónde firmo? - Señor Gibson, ¿golpeó usted
- al señor Cahill con una espada? - Estaba actuando, inspector.
¿Entiende la diferencia entre teatro y realidad?
¿Dice que no quería hacerle daño?
Quería matarlo en el contexto de la escena.
Su intención debería haber sido defenderse.
Pero ha golpeado al señor Cahill con una espada. Lo reconoce.
Estaba intentando provocarlo para que actuara
en vez de pulular por la escena medio aterrorizado.
La verdad es que le estaba haciendo un favor.
-¿Pegándole? - Inspector.
El señor Cahill muestra ligeras dotes como actor.
Si me acusa, solo conseguirá dañar su carrera
y, además, demuestra tener poquísima imaginación.
Quería provocarlo, no hacerle daño.
Con el debido respeto,
el escaso interés que esta conversación tenía para mí ha desaparecido.
¿Puedo marcharme?
No sé si se le acusará. Tengo que hablar con mi jefe.
Sabe dónde encontrarme en cualquier caso.
Señor Gibson.
Lamento interrumpir, pero soy un admirador. ¿Le importa?
- Señorita Abandando. - Claro.
Aquí.
Quizá pronto pose sujetando un cartel con numeritos.
¿No me dejan irme porque estoy con la condicional?
Es mi jefe.
Vamos a volver a hablar de esta mañana, Rico.
El tío entró disparando. Mató a Luis. ¿Ya?
-¿Cuántas veces necesitan oírlo? - Empieza con la agresión.
- Vino buscando pelea. - No.
Cuando le pegaste a su hijo. La agresión.
Nadie pegó a su hijo.
Ese hombre mandó a su hijo a comprar el pan
y tú y tus amigos lo molisteis a palos.
Te vamos a detener por eso y violaremos tu condicional.
No me lo puedo creer.
¿Te faltan unos tres años por cumplir?
¿Crees que puedes patear a un niño
sin quebrantar tu condicional?
Ni siquiera estaba allí. Estaba en el pasillo.
Vale. Ahora hablemos de las pistolas.
¿Pistola? No había pistolas, tío.
Había pistolas.
- Escondidas en el congelador. - Se van al laboratorio, Rico.
- Si tienen tus huellas, se acabó. - Yo no estaba ahí detrás.
Luego tiré una.
Por eso están mis huellas, por tirarlas en el congelador.
Luis gritó. Samuel fue a por la pistola. Soy un mero testigo.
- Pues habla. -¿Qué gritó Luis?
A Samuel. Le dijo: "Mátalo".
Se lo dijo en español.
Lo que diga será tan importante para determinar
cómo será el resto de su vida. que lo que pasó esta mañana.
Tiene que explicarnos bien lo que vio e hizo
y cómo cree que pasaron las cosas.
Si temía por su hijo y por usted cuando llegó,
debería decírnoslo.
Tenía miedo. Y estaba enfadado.
Si su miedo era lo más importante, si guio sus actos,
creo que debería decirlo.
No hable de diez sentimientos diferentes.
Temía por su vida
y por qué se sintió así concretamente.
- Cuando buscó en el mostrador. - Los gritos.
Oír que el otro le gritaba.
Luego ver al hombre en el mostrador.
No vi la pistola, pero sabía que iba a por ella.
Lo sabía por lo que gritó el otro.
El otro tío gritó: "Mátalo".
Sabía que el del mostrador iba a por la pistola.
Eso es lo que gritó en español.
El fiscal debe saber que entendió lo que dijo,
que oyó claramente que dijo: "Mátalo" en español y lo entendió.
Por eso temió por su vida.
Es importante que así fuera.
Por eso tenía miedo.
Iba a por la pistola
porque el otro gritó: "Mátalo".
En español.
Presentes, el inspector Kowalski, de Narcóticos,
su abogado y un delegado sindical.
También están los sargentos Laski y Martens de Asuntos Internos.
Inspector, ¿le han leído sus derechos?
Sí.
Inspector Kowalski, ¿conoce a Jimmy Fredo,
Tom Rotella o Brendan Bickles?
Me niego a contestar amparado por la Quinta Enmienda.
Su nombre aparece en el caso de un robo a un blindado
ocurrido el 9 de septiembre de 1992.
¿Qué relación tiene con ese incidente?
- Me niego a contestar. -¿Para qué?
¿Se niega a contestar si conoce a tipos que sabemos que conoce?
-¿Cree que soy gilipollas? - Eso lo contesto.
No.
Si no contesta, queda suspendido de empleo y sueldo.
Viviré.
Inspector Kowalski, queda suspendido.
Entregue su placa y su arma.
-¿Puede irse ya? - No.
- Voy a detenerlo. -¿Qué?
Levántese.
No mire a su abogado, Kowalski.
¿Pensaba que se iría simplemente suspendido?
Pues se va a la cárcel. Veremos quién es el gilipollas.
Señor Cahill.
- Gracias por venir. -¿Van a acusarlo?
Siéntese.
Según mi investigación, puede denunciar la agresión,
aunque dudo que llegue lejos.
Aunque sí que acabaría fichado.
Estaría brevemente en la cárcel, saldría con fianza y demás.
Eso es lo que quiero.
Señor Cahill. Yo soy muy ignorante,
pero ¿presentar la denuncia no sería malo para su carrera?
¿No es mejor conseguir un compromiso
- o hablarlo? - No vale la pena. No parará.
Me odia. No respeta mi forma de interpretar.
Dice que tiene talento.
-¿Quién? - El señor Gibson. Según su versión,
mostró talento en el escenario, pero disperso.
Intentaba azuzarlo para que espabilara.
¿Cree que iba en serio? ¿O intentaba evitar los cargos?
No creo que le importaran los cargos.
Yo creo que era sincero,
aunque parece que no le cae demasiado bien.
Pensaba que solo quería humillarme.
Dejarme claro que no valgo.
Puede denunciarlo por asalto en tercer grado. ¿Quiere seguir?
No.
Está bien.
- Siento haberle hecho perder el tiempo. - No.
Me lo he pasado bien. Ha sido una experiencia lo del teatro.
- Muchas gracias. - No hay de qué.
-¿Banquo? -¿Perdón?
Lo vi en el Public en la obra escocesa.
Gracias por esa noche.
De nada.
Era muy bueno.
¿Cuánto de esto es confirmado?
La paliza de su hijo tiene testigos.
Además, el amigo confirma que le dijo al padre
- que pensaba que lo mataban. - Un testigo de la bodega confirma
que una de las víctimas gritó en español al dependiente que matara a Leight.
- Y Leight lo entendió. - Sí.
¿Han recuperado el arma que buscaba el dependiente?
Sí.
El jurado de instrucción lo verá,
pero no creo que procesemos a este hombre.
Quizá lo acusen por la pistola sin registrar.
- Gracias, Sylvia. - De nada.
- Iré a informar al señor. - Sí, vale.
Intenta entender esto.
El no darte el nombre era para hacerte la vida más fácil.
No tienes el nombre de Kowalski.
Aunque tú y él fuerais juntos a la academia,
tu compañero juegue con él a los bolos, comierais pizza juntos un día.
Aunque fuerais amigos y quisieras protegerlo,
no podrías cometer ese error.
Estás protegiéndome. Evitándome la tentación.
Ponte en plan listillo.
Si hubieras fastidiado el interrogatorio de Bic
y tuviera el nombre,
- tendría que ir a por ti. - Ya.
Gracias por tu apoyo.
Mira...
nadie miente siempre y nadie es siempre corrupto.
Depende de la situación. Evita la situación
y evitas el peligro.
Espero que mi confidente no pierda su reducción de condena
porque os encargáis del caso.
¿De qué te ríes?
¿Quién te crees que era nuestro confidente?
Tu colega, DiSalvo,
nos contó todo esto hace tres meses con todos los nombres.
Recurrió a ti porque creyó que no nos movíamos.
No metió a Kowalski para que no tuvieras que notificarnos.
Sí, vale.
Quizá quieras saber...
que te delató a ti también.
Dice que recurriste a un poli en una detención por coca.
Para que el poli lo soltara.
¿Y cómo va ese tema?
Estás limpio.
Lo he mirado.
Depende de la situación.
- Lo ha hecho bien. - Se merecía una mano.
Sí.
No por quién era. Sin más.
¿No era una de esas investigaciones de acción afirmativa?
No.
Eso me parecía.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Lo has hecho bien también.
PRISIONES DE NUEVA YORK
Bobby.
Han pillado a esos tíos, Ray.
Uno ha confesado.
¿Ah, sí?
- Es genial. - Sí.
¿Y sabes ese tercer tío? ¿El que no sabías el nombre?
Resulta que era poli.
Lo montó todo.
Interesante.
El tío se llama Kowalski.
Aunque eso ya lo sabías, ¿no?
Me intentaste manejar ocultándomelo.
Esa no era mi intención.
Tu intención era hacer lo que fuera por tu culo.
Hablé con uno de Asuntos Internos hace meses,
pero desaparecieron. No supe más de ellos.
- Es un regalo que te hice. - Ray.
Iban a por él, Ray. Entraron al mismo tiempo que nosotros.
- Eso no lo sabía. - Ni yo. Porque tú no me lo dijiste.
Anda ya, Bobby. Sé cómo se toman los polis
detener a otro poli.
Quería ahorrártelo.
Dirías lo que fuera, Ray.
"La luna está hecha de queso verde":
No me gusta ese tono.
Mi información condujo a detenciones.
De Asuntos Internos. Habla con ellos.
Un momento. ¡No me dejéis tirado!
Puedes camelarte a Asuntos Internos. Diles más cosas de mí.
¿Cosas de ti?
-¿Qué dices, Bobby? - Ray...
una cosa te digo.
Sé quién les habló de mí, ¿vale?
Estás ahí mintiéndome a la cara. ¡Te la voy a partir!
Madre mía. Me van a joder. Lo sé.
Me vas a dar la puntilla, ¿no, Bobby?
No, Ray.
Conseguirás tu trato.
¿Sí?
- Te lo agradezco. - Suéltame.
Sí, claro. Lo entiendo.
Entiende también lo de delatarte.
Era la situación, Bobby.
Ray, yo...
No quiero verte cuando salgas, ¿vale?
Me da igual cuál sea tu situación.
En la verja.
Lo siento, Bobby.
Subtítulos: Aida López Estudillo
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