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Yoruba
Zulu
Parece un asesinato. El coche estaba cerrado.
Usamos una ganzúa para que entraran los médicos.
La estrangularon.
Tiene marcas de mordiscos en las manos, tío.
Tenía los zapatos en el lado del copiloto. ¿Qué ha pasado?
La ropa está intacta. No parece una violación.
Aquí hay mucha pasta. No están las llaves del coche.
Toma.
"Neera Muck... Muckup".
Lo lógico es pensar que cuando emigran
elijan nombres pronunciables.
-¿Como Sipowicz? - Vale, listillo, pronúncialo tú.
"Mokapade... Mokoopadearye...". Yo qué sé.
No ha sido un robo. Mira ese pedrusco.
¿Habéis visto las llaves del coche?
- No. Abrimos con ganzúa. - Ya.
¿Y si es un robo que se lio?
Jamás sabremos qué pasó aquí.
Ojalá pudiera dejar este caso.
Mira el punto rojo de la frente. ¿Para qué es?
Dímelo. ¿Qué leches es eso?
¿En qué se diferencia de llevar pendientes?
¿Sabes de qué va?
¿Quieres saber de qué va a ir?
-¿De qué? - Esta gente idolatra las vacas.
Las dejan vivir en su casa.
Prefieren morirse de hambre antes de comérselas, ¿vale?
Andy, ¿qué tiene que ver eso con la muerta?
Hace 200 años,
una novia no era virgen y toda la familia está maldita
y ahora la luna está en el culo de Júpiter.
A lo mejor algún tataratataranieto ha tenido que vengarse.
De eso va a ir este rollo.
Pues ya tenemos por dónde empezar.
POLICÍAS DE NUEVA YORK
Buenos días.
- Buenos días. - Vaya.
¿Puedo ayudarla? ¿A quién busca?
Soy Evelyn Sekzer. Me manda el distrito.
Ah, sustituye a la señorita Abandando.
Eso no lo sé. Dijeron de tres a cinco días.
Nuestra asistente está haciendo un curso de informática.
Esperábamos a alguien la semana pasada.
Se me complicó la cosa.
- Ya. Soy Arthur Fancy, el teniente. - Hola.
-¿Qué tal? - Hola. ¿Estas son las líneas
- que tengo que contestar? - Sí. Varios inspectores
están fuera investigando. Ya los irá conociendo.
Pero querrá que vaya contestando antes, ¿no?
Bueno, sí. Apunte los nombres en las hojas de mensaje.
Llevo zapatillas dentro.
- Brigada de inspectores. - Brigada 15.
Sí, lo tengo justo al lado.
Sí, teniente Fancy.
- Buenos días. - Buenos días.
- Disculpe. ¿Es la sala de descanso? - Sí.
Voy a por un café. ¿Le traigo uno?
Gracias, sí. Con leche y dos de sacarina.
- Soy la inspectora Russell. - Evelyn Sekzer,
ayuda civil del distrito.
Tenemos un fallecimiento. ¿Te encargas con Adrienne?
- Claro. - Vale.
Deje lo del café si tiene que irse.
No. Tengo que ir a por la otra inspectora.
Te lo traigo cuando salga.
Gracias. Vale.
Imagino que no van a dejar de sonar.
-¿Sí? - Soy el inspector Simone.
- Este es el inspector Sipowicz. ¿Está...? - No hay nadie.
-¿Cómo te llamas? - Jatin. Soy el sirviente.
¿Has salido hoy? ¿Ha venido alguien de visita?
- No. -¿Y la mujer de la casa?
-¿Adónde ha ido? - La señora Mukhopadhyay.
Ha ido al restaurante.
-¿Qué restaurante? - La Casa de Rajesh,
del señor Mukhopadhyay.
- Se fue hace una hora. -¿Dónde está?
- En la sexta. -¿Ella conduce?
- Sí, señor. -¿Fue sola?
- Sí. - Vale. Vamos al restaurante.
-¿Cuál es tu apellido? -¿Y si lo dejas ahora que vas ganando?
- Bhat. -¿B-A-T?
B-H-A-T. Se ha escapado el gato.
Se van a enfadar conmigo.
B-H-A-T. Bhat.
Gato. G-H-A-T-O.
Ojalá mantuvieran mejor las calles, en serio.
Se puede decir lo mismo de toda la infraestructura.
- James, en todo el país. - Ya.
¿Qué tal te fue anoche con Anita?
Bien. Lo pasamos bien.
Pero se mete con mi forma de comer.
Es dietista. Es normal que le importe.
Por otro lado, ya sabes cómo nos conocimos.
Le preocupa mi cicatriz.
¿Sí? Vaya forma de romper el hielo.
Aviso en videoclub.
Calle tres con avenida C.
Hombre blanco, chaqueta de cuero negra. Adam 15.
Adam 15 responde.
Eso está aquí al lado.
Charlie 15 responde.
Comisaría 15 también responde.
-¿Vamos al lío? - Sí.
Están acudiendo otras unidades. ¿Quieres pasar?
- Vamos. Venga. - Vale.
-¡Aquí! -¿Qué ha pasado?
El idiota intentó atracarme y se ha largado.
-¿Tenía pistola? -¡Sí! No lo sé. Llevaba las manos
en la chaqueta. Me dijo que me dispararía.
- No quise darle nada. - Podrían haberla matado.
Mire. No creo que fuera armado, ¿vale?
Le dije: "Enséñame el arma. Quieres dinero,
-"enséñame el arma" y se fue corriendo. -¿Coche?
- No que yo viera. -¿Nos lo describe?
Sí. Alto, flaco, blanco, pelo rubio lacio, chaqueta de cuero.
- Era bastante repugnante. - Siga.
¡No me lo puedo creer!
-¿Qué? -¡Está ahí!
¡Saliendo del súper coreano!
¡Policía! ¡Quieto! ¡Alto!
-¡No se mueva! - Eh, pare el coche.
-¡Policía! -¡Quieto! ¡Pare el coche!
- Las manos en la cabeza. -¡Salga!
- Salga del taxi. -¿Qué dicen?
¿Qué hacen? No lo conozco. Soy taxista.
- Vuelva al coche. Quieto. - No voy armado.
¿Y esto? ¿Recibos de tarjetas? ¿Para qué los quiere?
Tiene derecho a permanecer en silencio.
-¿Qué? - Nada.
Se le derrite la placa.
- Muy bien. - Se le derrite la placa.
- A saber. -¿Un graciosillo?
Feliz a base de drogas.
Vámonos.
Lo siento mucho. Estamos cerrados.
- Somos inspectores de la 15. -¿Sí? ¿Qué pasa?
-¿Es usted el señor...? - Mukhopadhyay. Sí.
-¿Pasa algo? - Le ha sucedido algo a su mujer.
¿Le ha sucedido algo? ¿Qué quieren decir?
Bueno, la agredieron de camino hacia aquí.
-¿Agredido? ¿Está bien? - La verdad es que no.
La han estrangulado. Está muerta.
-¿Neera, mi mujer? - Eso me temo. Lo sentimos mucho.
Me resulta imposible de creer. Venía a comer con nosotros.
Son nuestros hijos.
Me temo que no puedo...
entenderlo sin ver a mi mujer.
- Quizá haya habido algún error. - Puede verla, por supuesto.
¿Quiere agua o algo? ¿Quiere sentarse?
No.
¿Tienen problemas con alguien que pudiera hacer algo así?
- No. -¿Enemigos?
- No, señor. -¿Alguien hostil
en su país? ¿Alguien en la India les tiene manía?
- No. Necesito sentarme. - Muy bien. Adelante.
¿Podemos seguir hablando luego?
Claro. ¿Por qué no viene a comisaría?
Sí, pero primero quiero hablar con mis hijos.
-¿Qué tenéis? - Una fallecida, teniente.
- Es un homicidio. - Una mujer india.
Estrangulada con las manos. Marcas de mordiscos en las manos.
-¿Indicios de agresión sexual? - No.
No fue un robo. Llevaba dinero encima.
Hemos avisado al marido.
No podríamos jurarlo, pero no parecía sospechoso.
-¿La mujer tenía un amante? - El marido dijo algo.
Iban a comer todos juntos en el restaurante.
No quiso llevarse ella a los niños como solía.
Quería que el marido se los llevara antes.
-¿El marido dijo por qué? - Tenía que hacer recados.
Hablaremos con los niños, a ver si la madre se ausentaba mucho.
- Pero no creo que tuviera novio. -¿En qué te basas?
En el hecho de que en India
las mujeres arden en las piras funerarias de sus maridos.
¿Y?
¿Algo en el barrido?
- Tenemos que volver. - Vale. Mantenedme informado.
¿Cómo sabemos que el padre no racaneó la dote?
Quizá comió en un día de ayuno o algo así.
¿Habéis oído un perro aullar?
No me hace gracia.
Brigada de inspectores.
¿Y el corte de pelo?
Es como Rod Steiger en las pelis de romanos.
Sí. ¿Cómo se escribe?
¿Algo nuevo con el cadáver?
Parece una sobredosis, teniente. El poli de Bellevue
lo encontró en la pared al lado de la entrada de Urgencias.
La gente pensó que era un vagabundo durmiendo.
Quizá llevara allí un tiempo.
Estaba su dirección en la tarjeta de prestaciones.
Dejamos una nota para sus familiares.
Haced el informe y notificad a Desaparecidos.
Vale.
Vamos, Marv. Levántate. Venga.
Sal. Vámonos.
Siéntate. Estate quieto.
¿Qué hacías atracando dos tiendas
- en la misma calle? - El tonto.
Buena suerte si le cuentas eso al juez.
-¿Qué te metes, Marvin? - Marv.
¿Para qué quieres los recibos de las tarjetas?
-¿Los papelitos? -¿Así los llaman?
-¿Qué hacías con ellos? -¿Sabes lo que te pasa?
Estás en un cómic.
Marv, vas a acabar en la cárcel.
Quizá puedas comprar ácido ahí dentro, pero serán viajes chungos.
Puedes ayudarte. Aprovéchalo.
Háblanos de los recibos, Marvin.
Es solo un cómic.
Vale. Intenta estarte quieto un momento.
E intenta ir aterrizando.
Tengo una chaqueta.
- No la quiero. - Vamos. Te la dejo barata.
¿Ves? No quiero la chaqueta. ¿Entendido?
-¿Estabas aquí esta mañana? - No.
-¿No estabas aquí? - No.
Mira, te la dejo barata, tío.
- Ocho pavos. - No quiero la chaqueta.
¿Quieres que te detenga por la hierba?
Vamos, tío. Solo es un recuerdo.
Ya vale. No me cuentes más mentiras, ¿vale?
Todo esto estaba en la acera esta mañana
cuando vino la poli.
Tú no estabas aquí. ¿Un paseíto?
- No me gustan los polis. -¿Que no te gustan?
- Te voy a detener. -¿Por qué, tío?
¡Qué asco de ciudad! No puedo ganarme la vida.
¡Tranquilo!
Alguien dejó un BMW negro allí esta mañana.
-¿Has visto quién era? - Sí. Un tío.
Tenía algo dentro e iba moviéndolo.
- Luego se fue corriendo. -¿Cómo era?
Un chico joven. No muy alto.
De piel oscura. Con una camisa blanca, creo.
- Piel oscura. ¿Cuánto? ¿Era negro? - No.
Parecía de la India.
¿Cuántos años le echas?
- Veintialgo. -¿Lo habías visto antes?
- No. -¿Alguna vez vas
por los restaurantes indios de la sexta?
- Sí. -¿No lo has visto por allí?
- No lo había visto antes. -¿Cómo te llamas?
- Dime tu nombre. -¡Ostras, tío!
¡El tío va a venir a por mí!
Que me digas tu nombre.
Art Hurtada.
-¿Siempre estás por aquí? - Siempre.
- Vale. Toma esto, Art. - Gracias.
¿Vais a volver a buscarme?
Para que identifiques al tío si lo cogemos.
Pues tendrás que darme más de tres pavos.
Eso es para que no te largues.
Habrá más si cogemos a tío. ¿Vale?
Vale, capitán. Tráemelo por aquí.
¡Lo identifico seguro!
Al menos sabemos que era indio.
Solo necesitamos saber a qué secta pertenece.
Me han dejado esta nota en la puerta.
Pone que hable con un inspector.
-¿Cómo se llama? - Crawford Green.
Soy la inspectora Russell.
Tengo una nota diciéndome que venga.
-¿Pasa algo? -¿Por qué no me acompaña?
Por aquí. Adrienne.
Esta es la inspectora Lesniak. ¿Quiere sentarse?
¿Qué pasa?
¿Es familia de Cecil Green?
Me alojo con él. Es mi hijo.
Lamento decirle esto, señor Green. Lo han encontrado muerto.
-¿Cecil ha muerto? - De sobredosis.
¿Sabía que era heroinómano?
Sabía que algo se metía.
-¿Cuándo lo vio por última vez? - Esta mañana cuando salía.
Alguien lo tiró en la acera de Bellevue.
¡Hijo de puta!
¿Lo tiró?
-¿Ese hijo de puta lo tiró? -¿De quién habla?
Ese hijo de puta tenía que llevarlo al hospital
a que lo curaran.
- Dejó a Cecil para que se muriera. -¿Quién? ¿Quién lo hizo?
Lionel McKinney.
El hijo de puta me dijo que llevaría a Cecil al hospital.
Dijo que lo llevaría a que lo curaran.
¿Usted estaba allí?
Lionel me llamó y me contó lo sucedido.
Dijo que iba a llevar a Cecil al hospital.
Quiero que detengan a ese hijo de puta por lo que ha hecho.
- Es homicidio. - Lo siento, señor Green.
No hay ninguna ley que diga que debe
llevar a nadie al hospital.
Pues deténganlo por sus trapicheos.
-¿Lionel trapichea? - Pues claro.
Con todo. Joyas robadas, armas.
Les vendería armas a unos niños.
Le da todo igual. Trapichea con cosas de robos gordos.
Sí. Trabaja para Jimmy Tibaldi.
¿Está seguro?
Ese hijo de puta mueve de todo para Tibaldi.
Vende de su furgoneta. Suele aparcarla en la calle 13.
Sí, al lado de la Quinta avenida.
De acuerdo, señor Green. ¿Puede dejarnos su número?
Sí. Avísenme cuando cojan a ese cabrón.
Necesito su número para decirle
cuándo podrá recoger el cuerpo de su hijo. Nos encargamos del resto.
¡Lionel McKinney!
Todo lo que le hagan me va a parecer poco.
Lo entiendo.
-¿Familia del fallecido? - Sí.
Su hijo andaba con uno que trapichea.
Vende armas desde su coche.
El tipo trabaja para Jimmy Tibaldi.
- Podríamos intentar comprarlo. - Están liados.
- No tengo refuerzos. - Puedo avisar a Crimen Organizado.
Sí. Vale.
Vale. ¿Tienes ropa en tu taquilla?
- Quedará bien. - Vale.
Teniente, no hemos resuelto los atracos.
El del videoclub no quería ni molestarse.
¿Y el ultramarinos nada?
El ultramarinos no quiso decir la hora.
Sí. Dice que es obra de un loco.
- Sí, el sospechoso es raro. - Marv. Sí.
Va colocado.
Hablad con él de lo de los recibos
antes de soltarlo.
- Quizá delate a alguien. - Vale.
Ya vienen los de Crimen Organizado.
¿Para?
Vamos a por un tío que vende armas.
-¿Quiénes? - Yo y Diane.
-¿Y quién es el refuerzo? -¿Por? ¿Estás escribiendo un libro?
- Stone y Simpson. - No. Esos acaban de venir
de Housing. Son forajidos.
No pasa nada.
- Voy con ellos. - Sí, vale.
No, no vale. Podemos apañarnos.
Adrienne dice que va armado, ¿no? Podría pasar algo, Diane.
Que no te preocupes. Ocúpate de tu caso.
Teniente, esos refuerzos son lamentables.
Nuestro chico aún no está aquí y...
-¿Puedo ayudarlo? - Sí, soy Mukhopadhyay.
- Buena suerte si tiene que decirlo. - Hola.
Enseguida estamos con usted.
Podemos ir, jefe. A Marvin le da igual hora arriba, hora abajo.
Medavoy y Martinez van de apoyo.
-¿Algún problema? - Ninguno.
Anularé lo de Crimen Organizado.
-¿Vamos a por la furgoneta? - Está en el distrito.
-¿Te quedas tú con él? - Sí.
Podemos hablar ahí dentro.
¿Las niñas pueden esperar aquí en el banco?
Ella los vigilará.
- Bobby, fuera de aquí. -¿Por qué te cabreas?
-¿En serio? - Diane, nos apoyamos en este trabajo.
No quieres apoyarme. Quieres protegerme
porque nos acostamos juntos. No va a funcionar.
¡Deja de hacer como si solo fuera sexo!
Mira, si te preocupa que quiera
que estés protegida,
uno de los dos se tendrá que ir.
Supongo que tendremos que hablarlo.
Ahora mismo, voy a trabajar. Sal de aquí. Voy a cambiarme.
-¿Estás bien? - Sí.
- Estoy esperando al inspector. - Sí.
- Teniente, he encontrado el respaldo. - Bien.
- Estaba debajo de mi mesa. - Bien.
¿Pudo hacerlo el inspector calvo?
¿El inspector Sipowicz? No creo.
Porque es muy bocazas.
Al menos, lo has encontrado.
Me va a costar decir su nombre.
- Mukhopadhyay. - Moko...
- Mukhopadhyay. - Mukhopadhyay.
Muy bien.
No se ofenda si me equivoco.
Voy a hacerle preguntas directas.
- Espero que no se ofenda. -¿Qué preguntas?
¿Cree que su mujer se veía con otro?
Sí me ofendo. ¡Nos insulta a mí y a mi mujer!
Vamos descartando cosas, señor... Eliminando opciones.
¿No pasaba mucho tiempo fuera de casa?
-¿O algo así? - En absoluto.
Por su trabajo, ¿tiene tratos
con criminales?
¿Deudas con usureros?
-¿Alguien le agobia? -¿Agobiarme?
Extorsión.
No tenemos deudas malas.
Nos apoya el señor Padmanabhan, nuestro inversor de Bombay.
Tiene un restaurante precioso con camareras preciosas.
- No tengo otra mujer. - Yo no he dicho eso.
Seguro que quería descartarlo.
Me da por saco con la dieta.
-¿Sí? - Sí.
Grupos alimenticios, contenido en grasas.
- No sabía que daba para tanto. - Ya.
A esta edad, hay que prestar atención.
- Sí. - Creía que comías
bastante sano, James.
Bueno, esta persona, Anita, es una profesional.
Estamos saliendo. Pero se gana así la vida.
- Entonces lo sabrá. - Sí.
Está cruzando la calle.
¿Qué hay?
- Lo que tú quieras, nena. -¿Lo que quiera?
Cualquier cosa.
¿Qué pasa? ¿Qué buscas?
No lo sé. ¿Cómo sabes que busco?
-¿Cómo sabes que tengo? - Si busco, ¿tú tienes?
- Quizá. - Me persigue un zumbado.
¿Sabes dónde puedo encontrar protección?
-¿Algo para el bolso? -¿Por qué me preguntas a mí?
Porque Pepe me dijo que podrías ayudarme.
No conozco a ningún Pepe.
¿Un tío bajito con la cara gorda?
A ver qué tengo por aquí.
Te doy esto por cien.
Vaya. ¿50?
Cien. Es buena, nena.
Es buena. No se ha usado nunca.
Ya, vale.
¿Quieres cien?
- Eso es. - Vamos.
- Sí. Toma. -¡Vale!
Quedas detenido. Manos arriba.
¡Policía! ¡Quedas detenido!
-¡Zorra! - Esa boquita.
Venga. Vámonos. No te muevas.
-¿Estás bien? - Sí.
A ver la furgoneta.
-¿Quieren hablar conmigo ya? - Sí. Un momento.
Gracias por hablar conmigo.
Quizá podríamos traerle un refresco o algo así
mientras espera a su hermana y su padre.
¿Adónde le digo que vaya?
Narain, ¿quieres beber algo?
Vale. Vamos, Asha. Por aquí.
Siéntate aquí.
Sé que hoy estás muy triste.
Yo...
tengo que hacerte unas preguntas, Asha, para poder averiguar
qué le ha pasado a tu madre.
Pero quiero que sepas que lo siento mucho.
¿Qué quería preguntarme?
Bueno, cuéntame todo lo que pasó
hoy en casa, Asha,
antes de irte con tu padre.
Intenta contármelo todo.
No pasó nada.
-¿Nada raro? - No.
¿Sueles ir con tu padre cuando coméis en el restaurante?
No. Con mi madre.
- Eso fue diferente, ¿no? - Sí.
Tu padre me dijo que tu madre dijo
que tenía que hacer algo, pero no le dijo el qué.
Yo tampoco lo sé.
¿Te llevabas bien con tu madre?
No mucho.
¿Últimamente o...?
Es...
triste perder a tu madre, pero saber
que no has podido arreglar las cosas con ella...
No lo sé.
¿Qué crees que tenía que hacer tu madre, Asha?
¿Por qué necesitaba estar sola?
Creo que quería hablar con Jatin.
¿Jatin, el sirviente?
- Estaba muy enfadada con él. -¿Por qué?
Ella estaba registrando sus cosas.
- Creo que no debería haberlo hecho. -¿Qué encontró para enfadarse tanto?
No lo sé.
¿Estaba mirando sus cosas esta mañana?
Anoche.
Encontró una foto mía.
¿Y cómo consiguió tu foto?
Me la pidió.
¿Jatin es tu novio?
No lo sé.
¿Te gusta mucho?
¿Siente lo mismo por ti?
¿Jatin suele llevar a tu madre en coche?
No. No conduce.
¿Tiene llave de casa?
Mi madre no quería que entrara y saliera.
Quería que estuviera en casa.
-¿Jatin se enfada mucho? - No.
Si perdiera los estribos, ¿crees que habría podido
hacerle daño a tu madre?
No lo sé. Espero que no.
Mi madre quería casarme con el señor Padmanabhan.
El inversor en nuestro restaurante.
Tiene 35 años.
Está bien, Asha. Siéntate.
Gracias por hablar conmigo. Tu padre vendrá enseguida.
Me engañaste para venderte el arma.
No estaba a la venta. Era para protegerme.
¿Y las otras cuatro? ¿Cuádruple protección?
Fue un registro ilegal y lo sabéis.
Deberíamos volver con el del atraco.
- Gracias por tu ayuda. - Ya.
- Gracias, James. - No hay de qué.
¿Conoces a Cecil Green?
¿Por? ¿Qué pasa con Cecil?
-¿Es por esto? -¿Lo habéis detenido?
- Venga, Lionel. - Vamos a procesarlo.
-¿Crees que podrás manejarlo? - Dame un respiro, Diane.
A ver, quizá exageré,
pero es porque estaba preocupado.
Me faltaste el respeto delante de todos.
Nos hiciste quedar mal delante del jefe.
- Y ahora aún más. - Ya.
- Luego hablamos. - Vale.
Gracias por venir, señor Mukhopadhyay.
¿Wendy dice que igual te cuadra el sirviente?
Sí. Vamos a traerlo.
- Habla conmigo antes de irte a casa. - Vale.
- Eso es de premio. -¿Por ti y Russell?
Sí. Debería haberme quedado calladito.
Intenté enseñarte tacto, pero eres duro de mollera.
¿Preparado, Marv?
He vuelto. Estoy mejor.
¿Estás mejor? A ver si te centras un poquito.
Puedes acabar en la cárcel.
El fiscal baja a ver lo de las tarjetas.
Solo soy un mandado, en serio.
¿Y quién te manda?
Un ruso.
Sergei no sé qué.
Su vida soñada depende del plástico, ¿sabes?
Yo solo le hago los recados.
-¿Compras los recibos? - Sí.
A eso me dedico. Voy por ahí.
Se me da bien. Se me da bien la gente. Tengo camareros y camareras.
Me venden bastantes y yo se los doy a Sergei.
¿Qué tiene que ver él?
Tiene tarjetas que ha comprado.
Robadas, ¿sabes? Ya no valen
porque las han bloqueado.
Transfiere los números de los recibos
que le doy
a las tarjetas... Porque mis números son válidos.
-¿Cómo los transfiere? - Coge las tarjetas,
las mete en un microondas y les mete un buen chispazo.
Las tarjetas se ablandan y se aplanan los números.
Luego tiene un cacharro. Mete las tarjetas,
le da a una manivela y ya está.
¿Coge los números de tus recibos?
Luego mi querido Sergei se sube a un avión,
se busca un hotel de cuatro estrellas y se va de tiendas.
-¿Sergei existe de verdad? - Pues claro.
- Necesitamos su dirección. - Eso no es buena idea
porque el tío es muy paranoico.
Quemará las tarjetas antes de que entren.
Tiene preparados el líquido inflamable y botes pequeños.
Ya. Eso es problema nuestro, Marv.
Si nos das una dirección y es la de Sergei,
podrás irte andando de aquí. O volando
o como te dé la real gana.
Me gusta ese plan.
Vamos.
-¡Eh! ¿Qué...? -¡Policía!
-¿Qué es esto? -¡Dios! ¡Para! ¡Ven aquí!
Sea lo que sea, no tengo nada que ver.
- Lo tengo. -¿Vives aquí?
No vivo aquí. He venido un momento.
No lo conozco de nada.
- Ponte los pantalones. - No he hecho nada.
-¿Puedo irme? - Lárgate.
Van a por mí porque soy ruso, ¿no?
Una de mis abuelas era rusa, colega.
Te detenemos por robar tarjetas de crédito.
- No he hecho nada. Se lo advierto. -¿Nada? ¿Y esto?
¿Qué te parece? Vamos.
¿Cuánto llevas con la familia Mukhopadhyay?
Vine a este país con ellos hace tres años.
Antes, trabajé para ellos tres años en Bombay.
-¿Cuántos años tiene? - Dieciocho.
¿Llevas trabajando para ellos desde los 12?
-¿Te tratan bien? - Sí.
El señor Mukhopadhyay ha sido muy bueno conmigo.
-¿Y su mujer? - También.
¿Has discutido con ella esta mañana?
No.
Jatin, ya sabemos que tienes la foto de Asha.
Su madre se enfadó mucho contigo, ¿verdad?
- Acepté devolvérsela. -¿Estás enamorado de Asha o algo?
No. Es como mi hermana pequeña.
¿Y por qué no quería su madre que tuvieras su foto?
Porque soy del servicio.
- Le pareció presuntuoso. -¿Te cabreaste, Jatin?
- No lo entiendo. - Si te enfadaste y la mataste.
¿Lo entiendes?
Estoy muy disgustado. Prefiero estar callado.
Vale. Mira, Jatin, vamos a pedirle a un dentista que trabaja
con la policía que venga para hacerte un molde de los dientes.
- No estoy de acuerdo. - No depende de ti.
Conseguiremos una orden judicial. Puede anestesiarte si hace falta.
La señora Mukhopadhyay tenía marcas de mordiscos.
Necesitamos un molde de los dientes para compararlo con las marcas.
También tenemos un testigo que te vio corriendo
del coche donde estaba el cadáver.
Ese testigo va a venir a verte.
¿No puede ayudarme nadie?
Nosotros. Somos tu única ayuda.
¿Cómo aprendiste a conducir?
Sabes conducir un poco, ¿verdad?
Un amigo me enseñó a manejar su coche.
Un día me dejó conducir un poco.
Volvíamos del cine.
¿Qué te dijo la señora Mukhopadhyay esta mañana?
Que recogiera mis cosas. Iba a mandarme de vuelta a la India.
-¿Puede hacer eso? - Sí.
Mi visado es solo para trabajar para los Mukhopadhyay.
Volvería a la India humillado.
No volvería a ver a la familia.
A nadie de la familia.
Sentí que lo que me hacía era injusto e insensible.
Me hirió mucho. Solo tengo esta familia.
¿Cómo iba a quitármelo todo solo por una foto?
Quería echarme antes de que se enterara el señor Mukhopadhyay.
Iba a comprar el billete de avión.
Le rogué que no.
Me gritó y me pegó.
Le mordí las manos para detenerla.
Perdí el control.
La cogí del cuello.
La estrangulé.
No me di cuenta de cuánto tiempo.
No lo entiendo.
Siempre me ha dado miedo la señora Mukhopadhyay.
¿Sabes conducir lo suficientemente bien para meterla en el coche
y alejarte de la casa?
Quería que pareciera.
que alguien había entrado en el coche para robar algo.
Metí su bolso y sus zapatos.
Me alejé tres manzanas antes de darme cuenta.
Sí. Pero, si querías que pareciera un robo,
¿por qué no te llevaste el dinero?
No puedo robar a la familia.
Y luego cogiste las llaves para entrar en casa.
No tengo llaves.
¿Por qué cerraste el coche, Jatin?
No lo sé.
Por precaución.
Si no, alguien podía entrar a robar algo.
- Primer día terminado. - Buenas noches, Evelyn.
- Que no me entere que fue usted. -¿Qué?
Creo que nos entendemos.
El sirviente ha confesado. Está declarando.
Parece que se le fue la olla.
Estaba enamorado de la hija y la madre intentó separarlos.
¿Sí? ¿No lo has oído antes, Andy?
Sí, no fue algo sobrenatural.
Voy a llamar al señor Mukhopadhyay.
¿Bobby?
-¿Sabes de qué va esto? - Sí.
Lesniak y Russell tenían refuerzos además.
Además de Crimen Organizado y las patrullas de la zona.
No lo sabía, pero me pasé de la raya.
Así que no tengo que recalcar
que no discutas mis instrucciones.
Si trabaja,
se pondrá en peligro.
Si te disgusta verlo, tendrás que cambiar las cosas.
En esta ciudad hay muchas comisarías.
Entendido.
-¿Los informes están bien? - Sí.
-¿Es difícil? - Sí.
No soy ninguna autoridad sobre relaciones en el trabajo.
-¿Y quién sí? - Si tú y yo volvemos a trabajar juntas,
dirán que tenemos un rollo.
Sí. No tengo tiempo para habladurías.
Sabes...
le pedí a Greg que le dijera a James que soy gay.
Sí. Ya lo he oído.
Te voy a ser sincera.
Creí que lo dije para que no me insistiera.
Pero he empezado a preguntarme
por qué no he tenido ninguna relación exitosa.
¿Te atraen otras mujeres?
No lo sé.
No conscientemente.
En mi familia no se habla de esas cosas.
En mi familia no se habla de nada.
Sí. John, el de arriba, dice
que debería ir a una reunión de esas de agentes gais.
¿Y tú qué crees?
¿Irías si fueras yo?
Sí, creo que sí.
Para intentar saber qué hay, ¿sabes?
Sí.
- Ahí lo tenemos. - Vale.
- Gracias por volver. -¿Han encontrado a Lionel?
Sí. Está detenido.
Pero no trabajaba para Jimmy Tibaldi.
Es contrabandista de poca monta. Armas baratas.
El hijo de puta se merece la cárcel por lo que le hizo a Cecil.
Lionel nos dijo que estaban los tres en el piso.
Usted también estaba cuando Cecil se encontró mal.
¿Eso dijo?
Su historia tenía sentido, señor Green.
He hablado con los veteranos
y he arreglado los papeles.
Le entregaremos el cadáver mañana.
Fui al hospital hace un par de semanas
y me llevé algo.
Por eso no podía volver.
¿Estuvo ingresado?
No, tuve una sobredosis.
- Nada grave. -¿Qué robó?
Había un carro con pastillas que usan las enfermeras.
Me soltaron.
Cuando no miraba, cogí tres botes de pastillas.
Sabía que se darían cuenta
y sabrían que fui yo.
Lo llevé al coche,
pero luego era trabajo de Lionel.
Ese hijo de puta solo lo dejó tirado.
¿Cuánto tiempo llevaban chutándose?
Diez o 15 años.
Cecil me metió en esto.
Teníamos eso en común.
Es hora de desintoxicarse, señor Green.
Sí.
No servirá de nada.
Sí que servirá. Tiene que cuidarse.
Sí, pero no tengo nada más.
¿Van a detenerme o algo así?
No. Puede irse a casa.
Sí.
Me iré a casa.
- No quiero que te traslades. - Ni yo trasladarme.
Tenemos otro dilema. ¿Dónde quieres ir?
Me pilló de sorpresa. Ya está.
Ibas a salir a la calle.
No era para tanto. Crimen Organizado habría podido hacerlo.
Si hubiera tenido tiempo para pensarlo,
todo habría ido bien.
¿No te parece un poco raro?
¿Que necesites tiempo para digerir mis misiones?
Soy de carne y hueso, Diane.
- Pueden pasar cosas malas. - Ya lo sé.
Alguien viene a casa una noche y dice: "Estoy enferma".
De pronto está enferma
y no se cura nunca.
No puedo ir con pies de plomo porque tu mujer enfermara.
Pero no voy a arriesgarme tontamente.
Lo que siento por ti es serio.
Espero que tengamos mucho tiempo juntos.
Tomémonos la noche libre.
Vale.
- Te veo mañana. - Sí.
Subtítulos: Aida López Estudillo
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